martes, 19 de marzo de 2013
EL ENIGMA DEL CUERVO
Curiosamente, no es la primera vez que se convierte al autor de "El pozo y el péndulo" en el prota/héroe de una ficción, hay unas cuantas muchas, aunque la que me vino a la cabeza viendo "El enigma del cuervo" fue la ultra-decepcionante "El espectro de Edgar Allan Poe", del año 1974 y luciendo una caratula vhs-era estupenda, que finalmente resultó ser un tochazo de mucho cuidado únicamente destacable por el extraño nombre del director, Mohy Quandour.
En su momento, Poe fue encontrado muerto en el banco de un parque y la peli usa esa excusa para tejer toda una trama que incluye, cómo no, el riguroso suicidio heróico y por amor (aaaro!) del escritor. Naturalmente, siendo un producto mil por mil Hollywoodiense, la imagen que se da de Edgar Allan Poe dista un poco de ser negativa o totalmente oscura. Sí, era un excéntrico egomaníaco, pero simpático. Sí, era un borracho, pero sin pasarse (cuando se sabe a ciencia cierta que al muchacho le gustaba más empinar el codo que a mi eyacular, que dicho vicio contribuyó a muchas de sus ideas más macabras y que, seguramente, también tendría que ver con su fatal desenlace). Obviamente, sin ser Cusack un guaperas, tampoco es tan feo como era Poe en la realidad. Y, ya puestos, pongámosle una novia que está requeterica y que, inevitablemente, será el verdadero motor de todo lo que ocurra. En un último apunte muy made in Hollywood, cabe resaltar que según "El enigma del cuervo", Poe se consideraba a sí mismo poeta y no era muy feliz escribiendo relatos de horror, cosa esta que hacía únicamente por dinero y para saciar la sed de sangre de una plebe ignorante. Encima, dicha tarea no le aportaba más que desgracias, tormento e infelicidad. ¿Qué nos está queriendo decir Hollywood con ello?.... ¿lo mismo que cada dos por tres nos demuestran George Romero, Wes Craven, Tobe Hooper o Sam Raimi? (sin querer decir que estos y el escritor compartan capacidades). En fin, todo muy mainstream, todo muy standard... y aquí incluyo la eficacia de la peli.
A pesar de la parrafada, "El enigma del cuervo" no está tan mal. Muy bien ambientada y con ese "savoir faire" tan plano pero efectivo de todo producto medio americano, funciona como entretenimiento nocturno, es llevadero, no ofende demasiado (a pesar de un final un poco asá) y se ve con la misma facilidad con la que se olvida. En manos de otro director, sería una tragedia, pero no parece que sus responsables quisieran pasar a la historia del cine con su apuesta y, en ese sentido, la movida les ha salido bordada.
domingo, 1 de enero de 2012
EMPAREDADA
Por alguna extraña razón que desconozco, a finales de los 80 e inicios de los 90, a la peña le dio una inexplicable Poenitis... de Edgar Allan Poe. Es decir, que les entró la neura de readaptar los más famosos relatos del célebre escritor. Claro que los cineastas de más categoría en tal empresa fueron Dario Argento y George A. Romero con su "Los ojos del diablo", seguidos de cerca por Stuart Gordon y "El pozo y el péndulo" (producido por Charles Band). Así que imaginaos el nivel del resto: Roger Corman, Fred Olen Ray, Jim Wynorski... y Harry Allan Towers, legendario productor de "serie B" gracias a sus aportaciones cinematográficas del personaje de "Fu-Manchu" (curró incluso junto a Jesús Franco durante los años 60/70) asociado para la ocasión nada menos que con un ex-director porno francés (Gerard Kikoine, quien se había marcado un escueto tanto convirtiendo a Anthony Perkins en un nuevo "Dr.Jekyll/Mr.Hyde" con "Al borde de la locura"), un oscuro exploiter (Alan Birkinshaw) e incluso, en un momento dado, el mítico ex-"Cannon" Yoram Globus. Vaya panorama. Para dar un mayor toque exótico al asunto, Towers había descubierto lo baratico que salía rodar sus películas en Sudáfrica, y hasta allí arrastraba a sus equipos, cosa que también hizo en el caso que nos ocupa (en su periplo sudafricano, trabajó junto al peculiar Darrell Roodt, semireputado especialista en cine fantástico allá en su tierra y donde le llamen, suya es la infamemente famosa "Dracula 3000").Y sí, lo de Edgar Allan Poe es una puta excusa (que en los créditos figura como Edgar AllEn Poe... ¿trifulcas legales acaso?), ya que "Emparedada" no guarda ninguna relación con el supuesto relato que adapta, el de "The Premature Burial". En realidad tiene más puntos en común con "El Gato Negro". Primero porque todo el rato sale un gato negro (gñé!), y segundo porque, como dice el título, al asesino le va emparedar a sus víctimas. Estas son todas chicas malas salidas de un especie de psiquiátrico / residencia / correccional (que responde al poeniano nombre de Ravenscroft) cuya norma es aceptar únicamente a mozas de buen ver y mejor catar (y más si son ex-estrellas del porno en un intento de meterse -ja!- en eso del cine legítimo, como Ginger Lynn). Al lugar llega una profa nueva, muy guapa ella, que comienza a tener visiones en las que ve a un John Carradine hecho polvo en su última peli intentando salir de detrás de una pared. El dueño del castillo no es otro que "mister hachazo" Robert Vaughn. Y a sus servicios está un patético Donald Pleasence con peluquín y tirando a histriónico. Otros rostros más o menos conocidos son los de un joven Arnold Vosloo (futura "Momia") y William Butler (que hace el papel que siempre solía, noviete chulillo). Se trata de descubrir quien es el asesino y por qué mata (y salvo un crimen, poca sangre derrama), pero llegados a los 60 minutos de peli, ya ha dejado de interesarnos. El resto lo vemos porque, total, ya que estamos puestos, al menos que termine.
Aburrida, sosa, de ver-y-olvidar... en definitiva, muy de los 90.
sábado, 30 de agosto de 2014
LOS OJOS DEL DIABLO
Puesto que se trata de la unión de un par de mediometrajes, bastante diferentes a pesar de churrupetear del mismo escritor, me permitirán que anal-ice cada uno como si de dos títulos totalmente independientes se tratara. Y si no les gusta, que les den.
LA DE ROMERALES: El viejo Georgie se encargó de adaptar mi relato favorito de don Poe, "La verdad sobre el caso del señor Valdemar". Evidentemente, y dado el nivel de paletismo que acarreo, no he leído el texto original, pero sí vi en su día las versiones que firmaron Roger Corman y Narciso Ibáñez Serrador y en ambos casos (pero sobre todo el segundo) me cagué de miedo. Su concepto siempre me pareció genuinamente aterrador. Un tipo que fallece mientras se encuentra en estado de hipnosis, lo que lo mantiene atrapado en el limbo. Su cadáver se marchita, pero su mente aúlla agónicamente con un "¡Estoy mueeeerto!". Uf, escalofriante.
El caso es que George Romero lo pilla y lo lleva a su terreno, el del director de cine de horror cansado ya de la puta etiqueta y de tener que estar siempre liado con muertos vivientes y bichos apestados. La suya es una versión muy culebronesca, que hace más hincapié en el drama y el suspense que en el terror puro. La esposa de un millonario al pie de la tumba anda liada con el médico de este. Juntos planean aprovechar hasta el último halo de vida que le queda al viejo para que, mediante hipnosis, firme todos los documentos posibles y les ceda sus riquezas. Pero el tipo la palma en pleno subidón, lo que impedirá cruzar el portal del más allá y se montará un cristo de órdago, volviendo de la pre-muerte para cometer venganza.
Contaba don Romero que en aquellos tiempos andaba de bajona por el fracaso en taquilla de "Atracción Diabólica" y que aceptó el proyecto porque no requería una gran implicación emocional por sus partes. Y se nota, ya que le quedó muy fría, sosa, plana y -decían en la época- telefílmica. Él mismo así lo reconoció poco después, confesando que se sintió fatal después de ver el despliegue de imaginación que invirtió Dario Argento en su propuesta. Y hasta el italiano comentaría por ahí que en aquella ocasión la inspiración de Georgie anduvo bajo mínimos. Yo mismo me aburrí mortalmente cuando la consumí y durante mucho tiempo tuve un concepto muy pobre de ella, seguramente por su casi ausencia de gore, algo por entonces muy ligado a la obra del padre del zombie moderno. Pero el otro día, y como suele pasar, me pareció bastante mejor de lo que la recordaba. Sí, es cierto que no transpira ni mucha pasión ni mucha vida, que Romero puso el automático y tiró millas, pero aún así, su sobriedad, su saber hacer, su acabado más que solvente y su guión, bien parido y estructurado, la convierten en un producto bastante digno.
Contribuyen a ello sus actores, especialmente cuatro que ya habían currado previamente con
Romero en otra antología, la maravillosa "Creepshow", es decir, una ya avejentada Adrienne Barbeau (que lo hace muy bien, la verdad), Bingo O'Malley, E.G.Marshall y el bueno de Tom Atkins. Completan el cuadro Ramy Zada, muy popular en mi tierra durante inicios de los 90 a raíz de su protagonismo en una serie co-producida por la televisión de Cataluña sobre un justiciero titulada "Dark Justice" ("Quan es fa fosc", "Cuando se hace oscuro", aquí) y Christine Romero, la "esposa de", que pal caso interpreta un personaje idéntico al que diera vida, justamente, en la anterior "Atracción Diabólica", enfermera/cuidadora borde.LA DE ARGENTALES: El caso de Argento es diametralmente opuesto al de Romero. Se nota que él fue uno de los instigadores del proyecto, que le pirra Poe y que comparte intereses con él y su universo. Su mediometraje es pura pasión... lo que no significa necesariamente que sea la repolla, pero sí que al menos viene plagado de guiños, tributos y homenajes al autor y su obra. Oficialmente adapta "El gato negro", aunque solo es una excusa pa salpicar la movida con referencias a "El pozo y el péndulo", "La caída de la casa Usher", "Ligeia" o "El corazón delator", entre otras.
Rod Usher (bingo!) es un fotógrafo especializado en sacar instantáneas de crímenes cruentos. Vive con una pava súper-lerda y espiritual que adora los/as gatos/as, como una de bien negra que ha traído a casa y que, ya de entrada, se lleva fatal con el maromo. Además, su vida conyugal cada vez anda peor y al parecer ella se ha buscado un amante (o uno en ciernes) joven y bien mono. Borrachuzo, celoso y rabioso, el muy hijo de puta de Rod decide pagarla matando al felino, no sin antes sacar fotos del proceso para ilustrar un libro recopilatorio de su macabra obra (titulado, justamente, "Metropolitan Horrors" -ver más arriba-). Cuando ella lo descubra, se liará parda, aparecerá un nuevo gato negro -que se parece mucho al anterior (lo que tampoco es nada nuevo porque todos los gatines niggas son cagaos entre ellos, yo fui poseedor de uno la mar de majo-) que él querrá aniquilar convencido de que acarrea una maldición. Cuando ella intenta salvarlo, él la mata y oculta su cuerpo tras una pared falsa. No hace falta decir que lo tendrá jodido para salirse con la suya... gracias en parte al enigmático black cat... o a su prole.
A nivel visual y narrativo, como decía, es lo opuesto a Romero, un despliegue de ideas, dinamismo, truculencia, locura y flipadas totalmente ausentes en la historia del Sr.Valdemar. La mayor diferencia es la duración (la del italiano es más larga) y el guión, bastante peor estructurado y con peor ritmo. Nada nuevo bajo el sol, ya que esa es una constante en el director de "Suspiria", "Phenomena" y "Tenebre". Y como en esos mismos títulos, la falta de dominio narrativo queda compensada por el desmadre visual, la cámara apañándose movimientos imposibles (en un momento dado adopta el punto de vista del péndulo de la muerte), el gore (gráficas cuchilladas, empalamientos...) y las típicas "argentadas" tan irritantes como entrañables. Esas salidas de tono en las que exclamas un "Anda yaaaa, no me jodas!". Antes solía preguntarme cómo era posible que Argento no se diera cuenta de lo tontunas y ridículas que eran, pero hoy considero que ya las hacía aposta como elemento epatante, como parte de su estilo. En este caso no hablamos ni de asesinas esculturas punzantes ni de absurdas vagonetas-extermina-ratas, sino de cierto muñeco económicamente confeccionado para lograrse una coartada y.... en fin, no recuerdo la otra, pero eran dos de esas que dolían, y más con la sombra de Edgar Allan Poe detrás. Naturalmente, Argento se pasa un poco por el forro de lírica del escritor y -como Romero- se lo lleva totalmente a su terreno, exagerando sus ideas hasta el desquicie (esos gatitos mutantes devorando la carne de un cadáver). Pero ya mola, que pa algo es quien es, ¡carayo!.
"El gato negro" la protagonizan Harvey Keitel, un poco antes de su redescubrimiento de la mano de Tarantonto y pasando una etapa algo oscurilla, Madeleine Potter, una actriz que venía de cierto cine cultureta y se supone que despierta pasiones a pesar de lo poco agraciada que resulta (esa boquita suya en perenne estado de "piñonismo" dan ganas de soltarte una yoya) y algunos veteranos, entre los que destacan John Amos, Sally Kirklan, Kim Hunter y Martin Balsam en el inevitable guiño a Hitchcock.
Añadir como colofón que fue la primera película rodada en terreno yankee por el italiano (que cada vez que se va para allá, la verdad es que le salen mejor) y que la versión que vi hace unas noches (descargada de ese demonio llamado emule) incluía una escena cortada de la versión estrenada en España, una pesadilla en la que Keitel viaja a la época medieval para recibir doloroso y rectal castigo. No deja de ser gracioso tener en cuenta que los Argentos impidieron a Romero adaptar "La máscara de la Muerte Roja" porque no querían nada con ambientación "de época" en su producto, pa luego incluirla ellos en "El gato negro". ¡¡Malditos fetuccinis!!.
PLUS: De los notables efectos especiales se encargó, cómo no, Tom Savini, quien se reserva un papel como el demente que desentierra un cadáver para extraerle los dientes, idea esta sacada también del universo Poe (concretamente de su cuento "Berenice"). Hacer notar que tío Tom va ataviado con ropas victorianas.
La banda sonora es del siempre genial Pino Donaggio, que a la hora de poner música al capítulo de Dario se adapta a sus habituales partituras rimbombantes y semi-electrónicas, más propias de unos "Goblin"/Claudio Simonetti o un Keith Emerson.
Aunque el ayudante de dirección del italiano era en un principio Michele Soavi, fue al poco sustituido por el bueno de Luigi Cozzi cuando el otro cayó enfermo.
RESUMIENDO (ya tocaba): Aunque la historia de Argento es mucho más viva, colorista y apasionada, se me hizo un pelín pesada (tal vez por esa falta de capacidad de construcción narrativa -parece que no, pero a la larga es algo que se nota- o tal vez por extensión). Creo que esta vez me moló más la de Romero, a pesar de los pesares. Puede ser mi vejez, puede ser culpa de las expectativas, puede ser por ir la primera o el signo del cambio de los tiempos. Sea como sea, ambas se complementan bien y esputan un film bastante majo, sobre todo ahora que han pasado ya más de dos décadas, que sus autores andan en horas bajísimas y que el cine de terror, en general, va como va.
sábado, 13 de septiembre de 2025
IL GATTO NERO
Dicha joya comporta, además, una serie de problemas extra. De entrada, la ensalada de títulos. Me decantaré por el más "oficioso", "Il gatto nero" (tengan en cuenta que en algunos países llegó a estrenarse como ¡¡la sexta entrega de "Demons"!!). El otro problema es su director, el entrañable Luigi Cozzi / Lewis Coates. Me cae bien, la verdad, y duele admitir que su película es un truño inconmensurable.
Al mentado empacho de títulos debemos añadir un origen "caotizante". De primeras el proyecto nació como esa tercera parte oficial -mucho antes de "La madre del mal"- con guion de Daria Nicolodi y supuesta dirección de Dario Argento. Sin embargo, el asunto se fue al agua y, años después, la Nicolodi cedió su libreto a Cozzi quien, al no querer asumir la responsabilidad de poner fin a una franquicia tan respetada, se sacó de la manga un seudo homenaje, incluyendo en la trama referencias directas a "Suspiria", a Argento y reciclando la famosa banda sonora de "Goblin" para sendos pasajes (también hay guiño a "Seis mujeres para el asesino", recreando a su famoso psycho-killer, cosa que repetirá en el futuro). A Daria Nicolodi no le gustó el desaguisado y se apartó. Entonces, entra en escena Menahem Golan con su nueva y flamante "21st Century" dispuesto a adquirir la cinta. El hombre se había comprometido a rodar una adaptación de "El gato negro" según Edgar Allan Poe (muy de moda entre gerifaltes del subproducto por ahí finales de los ochenta) y, a falta de nada concluso, decide que la peli de Cozzi, con oportunos cambios y añadidos, daría el pego. Así, le pide al director que meta alguna referencia al relato de Poe y filme sendas escenas de un felino negro andando por ahí. El italiano accede (¡faltaría!), dando como resultado el esputo del que ahora les hablo. La presencia de la obra literaria es nula. Se justifica como la película dentro de la película que anda protagonizado la protagonista, ¿suena a galimatías?... pues eso no es nada. Como resultado obtenemos el gag más simpático de "It gatto nero", el director de dicha película dentro de la película no es otro que Michele Soavi, quien por la misma época rodaría "El engendro del diablo" -nacida de primeras como el "Demons 3" oficial. Sin embargo, trifulcas legales desestimarían su pertenencia a la saga... aunque en algunos mercados así es como se vendió, esta vez de manera no oficial. ¡¡Menudas paradojas pajeras!!-.
El caso es que la mentada actriz es pareja de un director de éxito especializado en horrores, quien anda preparando su nuevo gran proyecto, nada menos que un film basado en la existencia de otra de las terribles brujas de Thomas De Quincey (al que ya estrujaron Argento y la Nicolodi en su día), "Levana". Al ser mentada la invocan y despierta muy cabreada, con ganas de reencarnarse en el bebé de la protagonista... o eso creo. Por ello, se pasa el rato atormentándola a base de visiones propias de un mal refrito de "Pesadilla en Elm Street", mientras va despachando al resto del reparto en secuencias de licuosa y divertida truculencia, destacando ese estómago estallando al que tanto partido había sacado ya Cozzi en su "Contaminación: Alien invade la tierra".
Sentadas las bases, lo que queda es jolgorio narrativo y aburrimiento al peso. Efectivamente, NO estamos ante la tercera de la saga, pero PODRÍA haberlo sido y eso provoca cagarrinas. Como parte del asunto "tributoso", Cozzi procura imitar las maneras de Argento recurriendo a luces de colorines y un inadecuadísimo rock duro -cortesía del grupo de tercera "Bang Tango"- ambientando sonoramente los momentos intensos, aunque luego se expanda a casi toda clase de situaciones. Por supuesto, el afán mimetizador no garantiza nada, porque lo que queda va trufado de muchas incongruencias + momentos absurdos y ridiculizables (con especial fijación en el careto de patata rancia que gasta la temible "Levana", así como esa desconcertante escena en la que todo se revela un disfraz, pero no, pero sí, pero tampoco...)
El reparto viene compuesto por una galería de nombres condenados a participar en esta clase de simpáticos furruños. Florence Guérin (con cierta retirada a Rose Byrne), Urbano Barberini (prota masculino del "Demons" original), Brett Halsey (de impresionante filmografía en la que no falta nadie: Antonio Margheriti, Lucio Fulci, Bruno Mattei, Jesús Franco o ¡Francis Ford Coppola!), Luisa Maneri ("Vicios Pequeños", "Body Count") y, por supuesto, una madurita Caroline Munro haciendo lo que puede.
Me da penica, de verdad, pero esto no hay dios que lo soporte.
martes, 31 de enero de 2012
EL POZO Y EL PÉNDULO
Cuando "El pozo y el péndulo" se anunció en la prensa especializada, los habituales integrantes del fandom comenzaron a dar saltitos de alegría. Aquello se prometía sabroso por la suma de ingredientes, a saber: El eterno Charles "Empire" Band apostaba fuerte en lo que era uno de los primeros títulos de su aún caliente nuevo proyecto, "Full Moon Entertainment". Stuart Gordon y Dennis Paoli, director y guionista respectivamente del intocable -y con motivos- clásico "Re-Animator", formaban equipo una vez más para convertir en imágenes las pesadillas escritas de otra pluma ilustre en esto del terror, Edgar Allan Poe. Encima, la historia se situaba durante la Inquisición Española, por lo que el listado de horrores, torturas, gore y, también, tetamen se prometía sabroso. Añádanle la presencia de Jeffrey -"Herbert West"- Combs en un papel secundario (actuando igual que siempre, este hombre solo tiene un registro) y la inevitable música del inevitable Richard Band. Encima, para interpretar al malo, el temible inquisidor Torquemada, toda una estrella de segunda bien carismática, Lance Henriksen (a prori, sabia elección). Resumiendo: "El pozo y el péndulo" olía a "hito" dentro del terror de serie B (por decirlo así). ¡¡Ay, cuanta ingenuidad la nuestra!!.Naturalmente como adaptación de Poe la cosa queda bien lejos de ser fiel. Igual que ocurría con la versión previa de Roger Corman (y que nada tiene que ver con esta). Pero eso ya lo sabíamos. La historia se desarrolla en Toledo, y habría que ver lo fieles a la realidad que son el diseño de producción, el vestuario y etc, pero mi condición de tarugo me impide saber más al respecto. Total, que Torquemada se enchocha de una pava que le pone farruco, y claro, su mente deforme le impide aceptar el deseo que siente por ella, así que la acusa de brujería y se la lleva al castillo con el fin de torturarla. El marido se cuela para salvarla y la cosa se va complicando hasta que en el clímax final aparece el famoso péndulo mortal.
Cuando la vi de chaval, recién llegada a los video-clubs, tuve una decepción monumental. Todos la tuvimos. El espíritu de "Re-Animator" (o "From Beyond") quedaba bien lejano. Ni gore, ni torturas, ni sexo perverso... la verdad es que costaba lo suyo calificar a "El pozo y el péndulo" de "cine de terror", porque salvo los últimos minutos, en los que aparece algun que otro cadáver resurrecto, la peli se desarrolla toda ella cual melodrama de época. En serio, no hay otro género en el que encaje mejor. ¿Eso quiere decir que no vale un colín?, hombre, tampoco es eso... se puede ver si sabes a lo que te expones antes de darle al "Play". Sí es cierto que se nota cutrona, un pelín telefílmica, incluso con algún momento risible (el histrionismo de Lance Henriksen es total y absoluto), pero bueno, también os digo que después de intentar ver CINCO películas que ni tan siquiera pude terminar por sus altos niveles de insoportabilidad ("The Howling: reborn", "Pastel de sangre", "Sexy Cat", "La gran aventura de África", "Lone Runner" y "Cosmos Mortal" por los pelos) al menos con "El pozo y el péndulo" logré llegar al "the end", así que tan mala no será.
Otros rostros interesantes del reparto son Oliver Reed en un papel minúsculo, Carolyn Purdy-Gordon (señora de Stuart), Stephen Lee (también presente en otra peli de Gordon, "Dolls"), Tom Towles (el colega de "Henry, retrato de un asesino") o Mark Margolis. Rona De Ricci, la prota femenina que enseña hasta el felpudo (pero nada, no os hagáis ilusiones), desapareció después de esta peli.
Dejémoslo en pasable.
lunes, 6 de febrero de 2012
EL FANTASMA DE LA ÓPERA (1989)
No contento con ensuciar la memoria de Edgar Allan Poe a base de infra-adaptaciones videocluberas, el legendario exploiter Harry Alan Towers (ayudado por Menahem Golan desde su flamante/fugaz "21th Century"), decidió que tocaba echarle el guante a otro clásico y someterlo a un baño de modernez. El elegido fue Gaston Leroux. Robert Englund, entonces en la cresta de la ola e imagino que hasta los cojones de tener que actuar con la cara llena de potingues, interpreta al fantasma (¿¿"Freddy goes to the opera"??).En fin, la trama ya os la sabéis: Compositor brillante pero condenado por su rostro deforme, se oculta en las catacumbas de una ópera. Enamorado de la aspirante a protagonista en la función que se estrena en ese momento, relegada a sustituta de la odiosa diva de turno, hace lo que está en su mano -es decir, aniquilar- para que la chica escale puestos. Por aquello de darle un toque distinto, a la narración se le añaden elementos extraídos de "Fausto" (este fantasma no sufre los avatares de un ataque con ácido, sino que vende el alma al diablo para que su música sea eterna) y Jack, el destripador (el mozo corretea por las callejuelas de la ciudad, con capa y sombrero, matando incautos viandantes a los que despelleja). De hecho, también podríamos añadir en el pack a "La matanza de Texas", ya que el fantasma cubre su horrible faz con la piel humana que extrae en sus fechorías. Justamente, la única escena genuinamente potable es aquella en la que procede al cambio con todo detalle (minuto 56).
Y digo "la única escena..." porque mucho me temo que "El fantasma de la ópera", versión Englund, no funciona. Sus artífices intentan dotarla de un rollo moderno, con un poco de gore, un malvado más agresivo y cabrón, en definitiva, un tono más pensado para las plateas adolescentes. Sin embargo, al mismo tiempo lo mezclan todo con un rollo clasicorro, pretendidamente elegante y estéticamente barroco. Intenta ser muy bonita visualmente, y tal vez lo sea, pero ambos lenguajes no casan bien. Ninguno de los dos manda sobre el otro, y el resultado se resiente. Es imposible que esta peli, con todo el paripé de época, las escenas de ópera y los mariconismos forzados, pudiera satisfacer al aficionado jovenzuelo medio, más acostumbrado a cosas video-cliperas y truculentas. Probablemente ese fue el motivo de su fracaso (y dolió, porque sin ser una superproducción, se nota que hay bastante guita invertida en el asunto). Contribuyen a ello el aburrimiento, el que no logre interesarte en ningún momento (salvo la secuencia comentada del "desmaquillado"), el inicio y el final situados en tiempos "actuales" carentes de sentido, y el desenlace, una gilipollez interminable.
Acompaña a un sobreactuado Englund, Jill Schoelen, que has visto en muchas pelis-mierdas como "Curse 2: the bite", "Clase sangrienta" o la secuela telefílmica de "Cuando llama un extraño". Dirige Dwight H. Little, que venía de facturar la cuarta parte de "Halloween" y luego hizo "Señalado por la muerte" para Steven Seagal y "Rapid Fire" para Brandon Lee. Al muchacho no debió irle muy bien porque acabó prisionero de la caja tonta (hasta hoy).
Muy olvidable. Se nota que fue parida un año antes de arrancar los horribles 90.
miércoles, 6 de junio de 2012
LA RESURRECCIÓN DE FRANKENSTEIN
El problema de "La resurrección de Frankenstein" (o uno de ellos) es que, pretendiendo ser super-original, se queda en terreno de nadie y, sobre todo, se la ve anticuada. Si en 1990 ya lo parecía, ahora no te digo nada. Corman retoma temáticas góticas ya que, se supone, eran su especialidad a rebufo del éxito que tuvo con sus célebres adaptaciones de Edgar Allan Poe, e incluso se repite -supongo que conscientemente- cuando rueda pesadillas, utilizando los mismos efectos (imagen deformada, humo...). Todo ello, sumado al rollito ci-fi de serie B algo descocada, los elementos casi Spielbergianos (coche futurista que habla en plan super-simpa) y otros propios del horror de la época (pequeños momentos de jugosa truculencia sangrienta) hacen que el mejunje se resienta y no logre satisfacer a ninguno de sus posibles espectadores potenciales.
Y es que la historia ya de por si es una chorrada como un camión: Un inventor del futuro ha creado el arma definitiva que desintegra aquello que toca, aunque lo que en realidad hace es mandar el blanco a otra época y/o dimensión. Sin embargo, la cosa tiene efectos secundarios, y tanto experimentar con átomos y tal ha formado una puerta temporal en el cielo de la que sale hasta un primo de Gengis Khan (este momento da un poco de vergüenza ajena y todo). Total, que la puerta interdimensional se lleva al científico a la época en la que Mary Shelley comenzaba a escribir su novela de "Frankenstein". Sin embargo, resulta que la muy golfa se basa en hechos reales, ya que el amigo Franken existe y ha creado, efectivamente, un monstruo que va matando peña. El científico intentará detener un ajusticiamiento equivocado (acusan a una niña de los crímenes del monstro) y se meterá en un montón de líos del copón.
No sé que pensarán ustedes, pero a mi este refrito me resultó algo indigesto. Casi hubiera preferido que Mary Shelley y Lord Byron se quedaran fuera de la historia, y todo se desarrollara dentro de la ficción pura, en un universo paralelo en el que Frankenstein y su monstruo existieron de verdad, por así decirlo. Hay algunos momentos sumamente ridículos, como cuando el prota (un cincuentón John Hurt) se folla a una Mary Shelley (Bridget Fonda) casi adolescente. O el mismo monstruo (by the way, creado por un convincente Raul Julia como Doctor F.), que probablemente sea lo más cutre del pack. Físicamente se parece al propio Roger Corman, luce un absurdo dedo de más en cada mano y, aunque a nivel estético lo de la "pupila del ojo cosida" queda muy bien, su función es absolutamente inútil (ya me veo a Frankenstein dejándose la paciencia ahí cosiendo tres o cuatro ojos distintos pa crear uno solo... ¿¿??). Aunque más inútil es el bicho, que cuando actúa, gesticula o habla, provoca una notoria risotada.
Al final la cosa se alarga y se alarga y se torna soporífera. En fin, la intención era buena y de entrada, la peli cuanto menos resulta curiosa, incluso simpática, pero a medida que avanza la cruda realidad se va imponiendo. Ya en 1990, Corman estaba -como director- más fuera de su tiempo que el propio protagonista de su epopeya, e hizo bien volviendo a terrenos productiles para parir pelis de tiburones con tentáculos, anacondas con dientes de piraña, vacas tocando el xilofón o lo que sea.
viernes, 10 de abril de 2020
VAYA LUNA DE MIEL
La cosa está en que son muchos los títulos que, por
inacabados, o por perdidos, permanecen inéditos para el público en lo que es la
filmografía completa de Jess Franco. Y de repente, a primeros del año pasado,
aparecen unas latas en los archivos de la filmoteca española que contienen
integra, montada y sonorizada la película “El Escarabajo de Oro”, basada
libremente en un relato de Edgar Allan Poe. Casi por casualidad se descubren estas latas y, tras revisar el primer rollo, el de créditos, se descubre
que se trata de la película perdida de Franco, solo que se ve que a última
hora, la producción decidió cambiarle el título de marras por el de “Vaya luna
de miel”, quizás más acorde al material rodado por su definitivo tono cómico, y
que es el que reza en los créditos. Pero efectivamente, se trata de “El
escarabajo de oro”.
sábado, 25 de octubre de 2025
NIGHT OF HORROR / CURSE OF THE CANNIBAL CONFEDERATES
Estamos ante un largometraje de 73 minutos eminentemente amateur y rodado en Super 8 el año 1981, con actores acartonados, diálogos "rellenistas" anti-naturales, muchas carencias técnicas y lo que más ha mosqueado a aquellos que decidieron dedicarle un ratejo: aburrimiento. Podría haber colado como un corto resultón de, pongamos, quince minutos. Pero como película larga, es una auténtica tortura. Sobre todo, cierta secuencia en la que el director, Tony Malanowski, acude a una recreación de la guerra civil y filma desde la distancia, con zoom y a pulso, batallas interminables de las cuales incluye varios minutos. Leí que cinco, pero a mí me parecieron bastantes más. Cuando los fantasmas se dejan ver, son un par de tipos vestidos de soldado, en la penumbra, rodeados de niebla, estoicos y sin abrir la boca. La cámara se recrea en ellos desde todos los ángulos posibles, mientras de fondo escuchamos su "speech", tan eterno como el resto de ingredientes narrativos.
Sorprende pues cero que "Night of Horror" -de, añado, ultra engañoso cartel- despierte tantísimas hostilidades, la verdad. Básicamente se trata de un cortometraje alargadísimo. No obstante, canta mucho que nos encontramos ante un proyecto personal de su director. Uno abordado sin intención -o sin conocimiento- comercial. Desde la pureza del que crea honestamente. Incluso, tal vez, ingenuamente convencido de que está haciendo algo de valor artístico (la mención a Edgar Allan Poe, la falta total de elementos "exploitables", el ritmo pausado, los actores soltando peroratas “profundas”, etc, etc...).
Desconozco la historia oficial. De hecho, aunque he buscado, no hay datos que corroboren mi teoría. Pero diría que Tony Malanowski le mostró "Night of Horror" a algún distribuidor y este soltó aquello de "La historia es buena, pero le falta chicha. Si la haces de nuevo, explicando lo mismo, pero incorporando más sangre, chicas desnudas y acción, te la compro". Porque, en esencia, eso sería la siguiente película del -entonces- joven director, "Curse of the screaming dead", rodada un año después. Y para cuando logró que el magnate en cuestión se la adquiriera, este amplificó los elementos "exploitables" retitulándola "Curse of the cannibal confederates". El mentado resultarían ser dos, Lloyd Kaufman y Michael Herz, amos y señores de la in/famosa "Troma".
El problema es que tuve la osadía de ver "Night of Horror" y "Curse of the cannibal confederates" seguidas, sin pausa. Y cuando llegué a la segunda, las carencias amateuristas de la primera, y demás zarandaja povera, perfectamente presente también en aquella, no me impactaron tanto. Las tenía asumidas, las daba por hecho.
Así, "Curse..." termina siendo un film mucho más tradicional, elemental y previsible. Parece que esta vez cambiaron el Super 8 por 16 mm. Y que, salvo uno de los actores, el resto son distintos y algo menos incapaces (solo un poquito). Por supuesto, hay más disparos, las chicas de turno no salen desnudas, pero sí en biquini y los fantasmas estoicos parlanchines mutan a zombies agresivos de maquillaje muy renqueante. Es donde el aspecto cutre del film canta por soleares. Y eso que entre los implicados andaba todo un futuro y respetado profesional, Bart Mixon, pero no arregla mucho el desaguisado. Desde luego, lo más llamativo es la secuencia en la que los revividos se deleitan zampándose las tripas de varias víctimas, todo bastante rudimentario, aunque con especial fijación en explotar efectos de sonido masticantes, cuya insistencia consigue aquello que busca, resultar razonablemente desagradable.
Esta vez la cosa va de unos jóvenes que aterrizan en una iglesia abandonada (con presencia también en "Night of Horrors"), hurgan en su cementerio y localizan el diario escrito por el capitán de un grupo de confederados muertos en combate. Al mangarlo, aquellos resucitarán y la liarán. Suerte que los protagonistas van armados -son cazadores- y llevan balas explosivas, lo que permite ver algunos perolos zombie estallar sin mucha convicción.
Tal vez, si hubiese consumido "Curse of the cannibal confederates" antes que "Night of Horror" me habría parecido una cosa aburrida y anodina, pero dentro de los parámetros esperables del cine de su categoría (muy cerquita del "Alien Dead" de Fred Olen Ray en la que, curiosamente, participó Bart Mixon), pero al consumirlas en orden inverso, eché en falta ideas un pelo menos trilladas. Mientras sufría "Night of Horror" no cesaba de sorprenderme ante las elecciones estéticas y narrativas de Tony Malanowski, en plan "qué jeta". Reprochable, sí, pero reacción de alguna clase, ausente ante las rutinas más o menos complacientes de su siguiente intento, diseñado para contentar a las audiencias (y los distribuidores).
Desde entonces el muchacho no ha dirigido nada más que un documental sobre ¡¡la guerra civil norteamericana!!, "The Battle of Bunker Hill" del 2009. Manda cojones. Dudo que le ficharan por su "experiencia previa" en ese campo. A lo que más se ha dedicado es a montar, montones de títulos, entre ellos bastantes subproductos (algunos de David DeCoteau). Eso y defenderse de los sangrantes ataques a los que era sometido en internet, de cuando todavía no se había estandarizado eso de la agresión desalmada. Recuerdo incluso haberle leído explicando que sus películas de debut le habían servido para encontrar un hueco en la industria del cine y poder vivir haciendo aquello que más le gustaba, así que no solo no se arrepentía de ellas, sino que se sentía feliz ante su mera existencia. En tal caso, y si estaba siendo honesto, lo celebro.
viernes, 26 de junio de 2020
DEAD LEAVES
Constantin Werner es uno de esos artistas completos que
podían ser interesantes si no fuera porque su condición de artista total, de
puro pedante, se me antoja una caricatura. El tipo, siempre con el halo de
artista por bandera, es cineasta, escritor, pintor, productor, realizador de
vídeo clips… pero su obra tampoco es que sea muy prolífica. Con todo, no deja
de tener cierta gracia, al menos como cineasta.sábado, 14 de diciembre de 2024
CREEPSHOW TV (4ª TEMPORADA) 1ª PARTE
Aunque suene trillado y poco original, comentar que esta nueva dosis es, hasta ahora, la más escasa en lo referente a "creepshowismo". ¿Que qué cojones quiero decir? Pues ya lo he contado antes. Si quieren saber más, disponen de una INTRO, así como las temporadas previas perfectamente anal-izadas capítulo a capítulo, la UNO, la DOS y la TRES.
Vayamos a por materia, pues...
En "Twenty Minutes with Cassandra" una especie de punki-seudogótica se presenta en casa de la protagonista anunciándole que por la zona ronda un monstruo dispuesto a matarla.
El primer capítulo de esta cuarta temporada es todo un sorpresón, porque se aleja bastante de los códigos formuláicos del terror. Sí, hay bicho. Hay gore. Y algún susto. Pero, en esencia, es más una comedia dialogada y "profunsda". Muy loable ello aunque, por desgracia, no termina de cuajar. El desarrollo es de lo más pelma y tontaina. Y al final terminas echando de menos los ingredientes clásicos. Vale, también era dialogada -y limitada a un solo actor- el de las cucarachas del "Creepshow" original pero, leñe, Greg Nicotero y Jamie Flanagan (director y guionista) no son George A. Romero y Stephen King, desde luego. Buen intento, por lo menos.
Más "normal" -y con mejores resultados- es la siguiente, "Smile". En ella un fotógrafo de guerra es laureado por una estampa angustiosa en la que un padre intenta rescatar a su hijo del ahogo. Al salir de la entrega de premios, su señora y él serán acosados por un misterioso personaje relacionado con aquel acontecimiento... y no parece muy contento.
Vale, todo en este capítulo resulta algo predecible, pero no por ello aburre en exceso. Está majo, y más tras el previo y su naturaleza atípica. Dirige un clásico de la casa, John Harrison.
Lo más llamativo de ambos es que la habitual comida de polla al fan a base de guiños, homenajes y demás, no asoma por ningún lado. Ni siquiera los actores disponen de un currículum llamativo en ese sentido. Únicamente Ruth Codd, y su fea faz, en "Twenty Minutes with Cassandra", que venía de interpretar un rol en "La caída de la casa Usher" según Mike Flanagan (hermano del arriba citado Jamie... ¡¡uuuuh, enchufeee!!), y por mucho que me gustase esa serie, tampoco podemos considerarlo méritos "fandomistas" (al menos no hasta dentro de quince o veinte años, cuando la nostalgia actúe).
Un escritor falto de ideas tiene acceso al sombrero que su héroe novelista solía usar cuando se encontraba ante un bloqueo creativo. Efectivamente, es "mágico" y, al ponérselo, se convierte en una máquina de fabricar best-sellers. Pero, claro, todo tiene un lado oscuro e insalubre.
Con "The Hat" recuperamos cierto espíritu "creepshowiano". Salvando prudentes distancias, sí vería esta historia como parte de su padre cinematográfico, no solo por lo narrado y el tono, también porque, a diferencia de la tanda previa, aquí se usa/abusa de los truquitos visuales habituales del clásico, aquellos que nos recuerdan que estamos leyendo un tebeo.
La comida de polla al fan es de lo más obvia, pero lógica dado el caso: el supuesto novelista, héroe del aspirante (quien luce un aspecto que ¿recuerda a Edgar Allan Poe?), se hace llamar "Stephen Bachman".... ¿lo pillan? Si no, son ustedes indignos.
Kailey y Sam Spear dirigen "The Hat" y la que sigue, "Grieving Process". Hermanas y gemelas, desde luego resultan harto peculiares y, visto lo visto, talentosas... aunque en su segunda intentona, la cosa brilla un poco menos.
La mujer de un chef famoso es asaltada por la calle y, a partir de ahí, se vuelve mala como el demonio, contrayendo un deseo incontrolable por devorar carne humana. Ello nos lleva al típico escenario del amante incondicional que sale en busca de víctimas para alimentarla. Nada nuevo. El resultado es decentillo, nomás.
En un arranque de ira, un pijillo mata a sus exigentes e inquisidores padres. Al poco reaparecen como fantasmas y siguen dándole la murga. El chaval conocerá a una antigua vecina con la que se liará para mayor disgusto de sus plasmáticos progenitores.
"Parent Death Trap" es una comedieta negra, medianamente simpática, pero poco más. Sigo sin localizar ningún nombre destacable, ni entre el reparto, los guionistas (que ya firmaron libretos de capítulos previos) o el director, Justin G. Dyck, con mogollón de subproductos navideños y románticos en su haber, y -creo- una única incursión previa en el terror con "Todo por Jackson", que he visto pero de la que no recuerdo absolutamente nada (mala cosa). Para completistas y devotos, señalar el sutil guiño al film original cuando el prota está de compras y localiza el cenicero con el que "Tía Bedelia" mató a "Nathan Grantham". Luego lo devuelve despectivamente a la estantería.
En "To Grandmother's House We Go" una palurda se casa con un anciano por su dinero. Cuando palma, la tipa cree que va a ser millonaria pero no, la hermana del muerto se interpone y, casi a modo de revancha, le encasqueta a su nieta para que ejerza de mamá. Años después, la hermana cae gravemente enferma y pide ver a la cría, así que esta y la palurda emprenden el viaje. A medio camino se llevarán la sorpresa de su vida encontrándose cara a cara con un licántropo.
Aunque no podamos acusar a la historia de simplona y lineal, lo cierto es que también resulta un pelo confusa y tontaina, con cita muy directa al cuento de "Caperucita Roja" y un final que no acabé de pillar. Todo ello es culpa/mérito de un personaje la mar de interesante, William Butler. Director eventual ("La caldera del infierno", "Mad House" y un porrón de roña digital para "Full Moon") y actor en reconocidas muestras del género ("Leatherface: La matanza de Texas 3", "La noche de los muertos vivientes" de 1990, "Ghoulies 2", "Viernes 13 - 7"...). También fue el guionista de las dos últimas entregas de "El regreso de los muertos vivientes", lo que oficializaría su ajustado talento para las letras.... pero no seamos tan duros, "To Grandmother's House We Go" se deja ver, es medianamente imprevisible -algo siempre agradecido- y el diseño del hombre lobo mola un rato. Dirige P.J. Pesce... pofale.
Continuará...
Creepshow TV (4ª temporada)
miércoles, 9 de noviembre de 2022
GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 18 (TRUCULENCIA)
Siempre me fascinó el cartel español de ese clásico del
trash más ramplón que es "Me bebo tu sangre". Básicamente
porque resultaba inquietante y nada tenía que ver con
la película. El de los franchutes, aquí expuesto, engañaba un
poquito menos y era, que duda cabe, maravillosamente exploitable.
A mediados de los ochenta, Matt Devlen y Bret McCormick se curran
dos películas ultra-gore rodadas en Súper 8. "The Abomination" y
"Ozone: Attack of the redneck mutants", adelantándose por tres años
a la más popular "Redneck Zombies". Mientras la primera ha ido ganando
puntos con el tiempo, la segunda -más afín a la comedia- arrastra fama
de se peor, mucho más aburrida y con unos efectos especiales la mar
de mediocres. La cosa va de una panda de paletos que, a causa del agujero del
ozono, se convierten en muertos vivientes y arranca la escabechina. Una
perfectamente ilustrada en la imagen superior. Hace muchos años conseguí
copia de ambas (de hecho, aún conservo la de "The Abomination"), pero en
inglés a pelo, y por eso no se si las terminé o consumí a cámara rápida. Creo
recordar que la víctima de la foto es una maruja... pero no me hagan mucho caso.
Tal vez algún día lo intente de nuevo con ambas, pero ya se verá.
"Un gato en el cerebro" se suponía en su día la película
más personal del sobrevalorado Lucio Fulci, donde se interpretaba
a sí mismo haciendo de un director de cine especializado en
horrores al que atusan las truculentas imágenes de su obra.
Llegué a verla en v.o. y no me gustó nada. Tampoco es tan extraño si
tenemos en cuenta que era un Fulci del 90, y eso rara vez solía
traducirse en algo bueno. Otra que debería revisar. Hasta que ese
día llegue, les dejo esta simpática imagen del colega usando una
mano cercenada como carnaza para pescar.
En su día, muchas de las imágenes de esta galería me volvieron
loco de ansiedad por ver las películas a las que pertenecían. Y, en casi
todos los casos, luego llegaría la decepción. Sin embargo, el aquí
presente puede que sea el más extremo de todos, ya que a la indudable
carga truculenta de la imagen hay que añadir que pertenecía a "Maximum
Overdrive", es decir, "La rebelión de las máquinas", el cacareado debut en
la dirección de Stephen King. La mezcla de elementos era demasiado
perfecta como para no tener expectativas. Luego, la peli fue lo que fue.
Encima, la imagen en cuestión cruzaba fugazmente ante mis inocentes
y defraudados ojos. Aquello no era ni tan gore como se prometía, ni tan... bueno.
Dos imágenes seguidas pertenecientes a ese indudable
clásico del cine chungo que es "Mil gritos tiene la noche", según
las artes de Juan Piquer Simón. No hace falta que nos extendamos
demasiado al respecto a estas alturas. Baste decir que, mientras la
primera sí sale en la película (o al menos, una parecida), la segunda no.
Pertenece al momento en el que una estudiante tumbada en el césped es
asesinada sierra mecánica mediante. En el film vemos el chorretón
de sangre salir de su cuello decapitado... pero el plano de la cabeza no
aparece por ningún lado. Y es una pena, porque está un rato chulo y es de
lo más desagradable. ¿Censura? No me consta, pero nunca se sabe...
"Rawhead Rex" adaptaba a Clive Barker y, gracias a imágenes
como las tres aquí expuestas, se prometía de lo más sensacional.
No solo por el monstruo, que es muy chanin, también por la
cantidad de truculencia invertida... o al menos eso hacía suponer
la estampa del medio. Impactante. Luego, pues lo de costumbre, una
decepción. Y de las gordas, porque no hace demasiados lustros
la revisé con intención de comentarla por acá y, nada, no hubo manera.
A finales de los ochenta, y coincidiendo con una inesperada
fiebre en torno a los trabajos de Edgar Allan Poe, al oportunista
Roger Corman le dio por remakear, o readaptar, algunos de los
clásicos que él mismo dirigiera por ahí los años sesenta. Luego
todos resultaron tremendamente aburridos, insulsos y casi
telefílmicos. La imagen pertenece a "La máscara de la muerte roja"
y, según recuerdo, es lo mejor de la misma.
es el inicio de una mutación de ser humano a hombre
cucaracha que recuerdo tan espectacular como asquerosita.
La verdad es que la peli no está demasiado mal. La revisé hace
muy poco y, aunque no logré reunir ganas para reseñarla, me dejó
buen sabor de boca... por raro que suene viendo el material aquí presente.
sábado, 19 de junio de 2021
LUNÁTICOS
Hank es un tipo raro. Vive encerrado en su apartamento porque, cada vez que intenta asomar un pie al exterior, sufre alucinaciones en las que ve arañas que quieren devorarle el cerebro o siniestros médicos encabezonados en operarle. De mientras, conocemos a Nancy, otra rarita sin demasiada suerte que, huyendo de un intento de violación, recala en los aposentos de Hank. Resulta que tienen en común su pasión por la poesía, así que se enciende una chispa... una que se verá alterada cuando la locura transitoria de uno y la "gafez" de la otra, propicie un momento violento y la huida de Nancy. Hank, megacolado como está, decidirá salir a la calle a recuperarla, aunque para ello deba enfrentarse a todos sus monstruos. Por supuesto, la peli termina en boda.
En un antiguo número de "Film Threat Video Guide", Josh Becker narraba lo mal que lo pasó el día que, asistiendo a un festival, antes de su película proyectaron un corto de tirón transgresor con un padre violando analmente a su hijo. La mitad del público salió corriendo, cosa que horrorizó al cineasta, entre otras razones porque, opinaba, el corto y su peli no casaban nada, siendo lo suyo algo mucho más ligero, inocente y alegre, calificándolo sin despeinarse de comedia romántica. Y sí, puede que eso sea "Lunáticos" (no olvidemos que en los USA lleva como subtítulo "A love story"), solo que un poco rara. Los dos protagonistas están lejos de ser galanes, en realidad se trata de la historia de unos inadaptados que se cruzan y conocen el amor. A ello hay que añadir todas las secuencias de efectos especiales a base de maquetas y un encantador stop-motion. Tampoco el elemento comedia es exagerado, pero está presente, sobre todo con las tendencias "slapstick" de Ted Raimi, y sirve para compensar los momentos más abiertamente dramáticos, que tampoco faltan. Con todo, y sin ser nada deslumbrante, la película funciona. Un pasatiempo limpio y amable con el que matar una tarde tontuna. Me gustó más de lo que recordaba... pero tampoco como para hacerme con el DVD (si existiera).
Sin embargo, a pesar de los logros del director y guionista Becker, la sombra de Sam Raimi sigue siendo muy alargada. Por ahí leí que alguien consideraba el film como la quintaesencia del cine del creador de "Evil Dead", apartando totalmente al autor real de la ecuación. ¡Injusto!. Da la sensación que con "Lunáticos", Josh Becker podría haber dado el salto a un cine un poco más estándar. Su peli, dentro de la modestia, no queda demasiado lejos de ciertos títulos "indies" más reputados. Pero no, no funcionó. Y el pobre hombre, desde entonces, se ha dedicado pues a rodar aquello que le dejaran, desde encargos ("Alien Apocalypse" telefilm con Campbell de protagonista), a productos casi de arte y ensayo ("Running Time", thriller en blanco y negro, recuperado y lanzado en Blu-Ray recientemente, desarrollado en una sola toma y, sí, con Campbell de prota otra vez) y cositas tan minúsculas que no han tenido repercusión (y en las que no vemos a ninguno de sus viejos camaradas. ¿Tal vez acabaron mosqueados? A veces me lo pregunto, de toda esta pandi, ¿quienes serían los que caerían mal y de los que el resto rajarían en privado?).
Además de los mentados, otros integrantes del clan Raimi que aparecen en "Lunáticos" son el compositor Joseph LoDuca y el hombre-para-todo John Cameron (que interpreta a Edgar Allan Poe, nada menos), uno de los menos conocidos pero activo desde los tiempos de los cortos de Super 8 pasando por, obviamente, la misma "Posesión Infernal", para la que abandonó sus estudios de cine en la Universidad de Nueva York donde, suponemos, conoció a los hermanos Coen. Tal vez ello motivara que Joel participara en el montaje del clásico de Raimi, e influyera en la carrera de Cameron, que tras sus escarceos con el grupito de Sam, se lió en serio con los hermanos judíos, co-produciendo algunos de sus títulos de mayor relumbrón.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
INTERVIEW: FEDE TARÁNTOLA
Que buena pregunta ¡porque siempre me la pregunto! Principalmente porque paso diariamente por variados cambios en rubros artísticos. Generalmente pienso: "el Fede debe ser ese chaval que cuenta que desde su mesita con lamparita esas Historias de Tammerlane en las muchas maneras que el arte lo permite" En el fondo sé que estoy para eso, porque eso es lo único que hice de mi vida: dibujar, filmar, actuar, musiquear, etc.
Nada. Doloroso. Tan doloroso como una "madre golpeadora", ¡jajaj!... Acá en Argentina, fue completamente abortada. Herida y escondida desde la raíz misma, de ciertos "Festivales Under", cada día más negociados. Lo más triste del mundo fue que como equipo nos abortó un festejo. Contrariamente a los cortos Froggy anteriores, "Mad-ddre" fue un dolor de güevos el parirla. De la misma manera, sucedió al tratar de estrenar decentemente la peli "Froggy Zero". Sucedió mucho quilombo, muchas trabas, mismo desde INCAA TV que "traspapeló" la peli, creo que por prejuicio que era "ultra under" o muy "destellante". Súmale que ciertos Festivales y Ciclos reaccionaron diciendo que la peli era demasiado violenta o que la gente podría ofenderse por semejante lío de montaje y personajes enfermizos. Obviamente, "Mad-ddre" fue guardada, no fue valorada, fue escondida, mismo por gente que luego tomó conceptos y arte para generar fotocopiados videoclips y hasta gráfica misma en sus transados festivales. Con el equipo no nos esperábamos algo así: "una peli maldita", menos, después de la repercusión (incluso viral y mental) que habían causado otros episodios Froggys (como el 3ro) en Festivales Nacionales y Extranjeros, y en proyecciones especiales como fueron e Colegios y Penales. Creo, "Mad-ddre" será un trip que sólo el verdadero "friki-lover" de la Froggy Zero irá a encontrar de casualidad. Quizá eso le de con el tiempo alas, o que se le reconozca su arte. En los copados "frikis" del mundo confío que la descubran y disfruten, y hasta entiendan el por qué no pudo ver del todo la luz del proyector: justamente (como hablamos en la pregunta Nº10), es porque el poco cine que se ve y se hace de género en Argentina, es copiado, imitado, afanado de los clichés del cine de afuera.
¿En qué trabajas actualmente? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Como para desprenderme un poco de lo Froggy, este 2014 le di un respiro a la saga y me metí en crear una tira cómica. Empecé a ver de publicarla, pero voy a intentarlo en Europa, ya que aquí el mercado de la ilustración, y aún más de la tira cómica, está paralizado... Y eso que venimos de un país de grandes historietas. Pero lo mismo ha pasado con la narrativa de ficción. En una de esas si me agarra el chifle y la publico gratis en fanzine y/o online. Por otro lado, estoy re prendido de una nueva premisa: una especie de Froggy bueno que es "Tito". Tito es justamente un personaje (del Froggy 3) y que originalmente nació en una de mis tiras perdidas. Actualmente estoy editando el piloto de lo que sería un sketch con un personaje que va más allá de la demencia disléxica. Lo agradable es que pude jugar más con el diseño de producción (la escenografía caricaturesca sumada a las luces teatrales) y darme el lujazo de que esté protagonizado por dos genios de fierro del humor del teatro y tele nacional: Iván Moschner y Gerardo Baamonde.
También escribiste un libro en 1996 ¿verdad?
Justamente ese libro fue una especie de desvirgue: en 1993, en pleno colegio secundario, ya empezaba a asomarme el "indio-creativo" y me planteé publicar un libro. Y me planté en una Editorial con la idea, y rompí las pelotas, hasta que por 1996, (2 años después de terminar colegio secundario, y a un año de haber empezado "El Gato Negro"), el libro "Cómo copiarse en el colegio" se convirtió en mi primer sueldo real en el medio artístico. Lo interesante, es que el libro era una burla, porque en sí no enseñaba más que lo que uno aprende macheteándose, pero fue uno de los primeros experimentos para contar una etapa copada como el colegio (por esa época tenía 17 años cuando lo comencé, y 20 cuando lo publiqué) desde un punto de vista entre delirante, técnico y bizarro. Gracias a ese libro he conocido muchos artistas, escritores y personajes, entre ellos Caloi, Santiago Varela, Ricardo Darín, Luis Brandoni, entre otros, y principalmente al Genio del Doctor Tangalanga (que por esa época sólo era masivo en el under), y quien dio un empuje moral a mis primeros pasos y delirios en el humor & horror plasmados en una obra.



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