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sábado, 2 de noviembre de 2013

RETURN TO NUKE ´EM HIGH VOL.1

Hace un par de años se anunciaba a bombo y platillo la puesta en marcha de un proyecto “Troma  que iban a desempeñar dos directores españoles, Dani Moreno y Marc Gras, creo recordar que a base de “Crowdfunding”, o váyanse ustedes a saber los tejemanejes de ese piratón que es Lloyd Kaufman. Se trataba de la tercera secuela de “Mutantes en la Universidad”, “Class of nuke ´em high 4”, proyecto que, además, sentaba como anillo al dedo a los realizadores españoles. Sin embargo, de repente dejó de publicitarse y nunca más se volvió a hablar del tema.
Desconozco los motivos del por qué no se llevó a cabo, pero seguro que viniendo esto del Kaufman, algo relacionado con sacar más dinero por algún lado tendría que ver.
El caso es que recientemente, y amparado por “Anchor Bay” en las labores de distribución, se estrena en festivales y en algunos cines de los Estados Unidos este “Return to nuke ´em high vol.1”. Se trata de un “reboot”, un replanteamiento de aquél “Mutantes en la Universidad” de 1986  que, en dos partes, adapta todo el universo “Troma” a las nuevas generaciones. Esto es, hacer un producto “Troma” un poco más sofisticado (no mucho más) donde igualmente impera el descerebre, el gore, el mal gusto y la chabacanería, pero en esta ocasión con interpretaciones correctas, donde a los efectos gore artesanales hay que sumarle un poco de C.G.I. de tercera categoría  y donde los fluidos verdes y el sexo se alzan por encima de la sangre. Además, creo que por primera vez, la pareja protagonista es de lesbianas y las escenas se sexo giran en torno a ese bollerismo, tratado desde la más absoluta normalidad y desde el respeto (¡“Troma”, estás desconocida!). Además, las tórridas escenas son extremadamente sexys, lográndose lo nunca visto en una película de la factoría; que se excite al espectador. Y todo ello servido de la forma más moderna, pero sin renunciar al inquebrantable estilo “Troma” ¿Es eso bueno? No. Es una puta mierda. A nadie le interesa ver películas “Troma” medio bien hechas. La culpa la tiene, si, el vídeo dígital en alta definición que dota todo de ese look impecable. Añadan que esta película no es demasiado efectiva en cuanto a los gags, y tirando a aburrida. Tenemos las cafrerías típicas de “Troma” – a una de las chicas le crece una polla gigante entre las piernas que usará para matar, y a otra le meten un pato en la boca-  servido todo de otra manera a como nos lo servía la “Troma” de los ochenta para enganchar a la chavalería de ahora. Craso error. Los seguidores que le puedan quedar a “Troma”, sobrepasan la cuarentena de edad y esta peli, salvo a los incondicionales, les va a decepcionar porque van a querer a la “Troma” de antes, y las nuevas generaciones va a opinar que estas películas no son más que una mierda, cosa esta, que también opino yo.
Además, si en “Mutantes en la Universidad” esos punks mutantes eran el sostén de la película, en esta pasan a un segundo plano, puesto que en los tiempos que corren, es más interesante una escena de lesbianismo para hacer ver lo puesta al día que está la  “Troma” en estos aspectos, que mostrarnos a unos punks mutantes babeando verde.
El argumento es casi inexistente. Dos muchachas descubren su lesbianismo, mientras en el instituto de “Tromaville”, los “nerds”, por culpa de la comida contaminada por los residuos tóxicos, se convierten en gamberros punk mutantes.
La “Troma” está muerta y enterrada, y Lloyd Kaufman dan pena y lástima.
No perderse a las jovencitas protagonistas, lo mejor de la peli: Catherine Corcoban y  Asta Paredes. Están las dos muy buenas y cumplen con su papel con algo más que solvencia, y si las cosas son justas, estas dos llegarán a estrellas. Tiempo al tiempo.

lunes, 20 de marzo de 2017

FAT GUY GOES NUTZOID!!

Navegando por esas páginas webs americanas de Dios, descubro un día que existe una película de cierto culto por parte de cierto fandom fino, una película que se mofa de los retrasados mentales  y que gira en torno a un retrasado obeso que hace cosas de retrasado por las calles de Nueva York. Un éxito de los videoclubes distribuido por Troma, dónde los retrasados se tiran pedos y vomitan. Se títúla “Fat Guy Goes Nutzoid”; traducido, sería algo así como “El chico gordo se vuelve gilipolloíde”.  ¿Cómo no voy a querer yo ver eso? Y gracias a nuestro conseguidor de rarezas, José Manuel Romero Moreno, en menos de un par de horas ya tengo a mi disposición una copia. Los actores son muy malos, pero como son muy malos vocalizan muy bien y entiendo los diálogos casi en su totalidad sin la necesidad de subtítulos. Pero la película no es tan ofensiva ni tan extrema como la venden. Si es cierto que hay pedos y una vomitona eterna, pero poco más. Ni siquiera es graciosa, y tira más por el lado melodramático que por el de la alocada comedia. Es un coñazo. Sin embargo, son varios los reconocidos escritores de cine chungo que alaban las bondades de esta película y la consideran su favorita de cuantas distribuyó Troma. Y quizás, más que por la película, como siempre, sea por la pequeña historia que se encierra tras de ella,  y que deja más claro aún, lo ladrones e hijos de puta que eran Lloyd Kaufman y Michael Herz.
Y es que a principios de los 80, dos hermanos aspirantes a cineastas Jonh  y  Roger Golden, buscan inversores para llevar a cabo su primera película independiente de bajo presupuesto. Tienen un guión sobre dos hermanos traficantes de droga que por una serie de catastróficas desdichas, acaban secuestrando, por error, a un retrasado mental obeso que anda haciendo el subnormal con una maquinilla de cortar el pelo en un campamento para deficientes mentales. Así pues, se lo llevan a la ciudad a hacer no-se-cual-cosa, y allí el gordito retrasado nos ofrece un recital de cafrerías tales como hacer que se folla una máquina registradora, o  exhibirse ante una viandante de manera sexy a torso descubierto. Sin más. Todo ellos con unos tintes infantiloides e ingenuos que se alejan totalmente del aire gamberro que nos vende la Troma con la película –y por ende, con todo su catálogo-. Para más inri, resulta que los hechos acontecidos, están basados en la experiencia personal de John Golden, cuando este trabajó como monitor en un campamento para disminuidos psíquicos en sus años mozos.
Ese guion lo ejecutan gracias a los 350.000 dólares que consiguen por su cuenta, engordando el presupuesto hasta el millón de dólares, embaucando como pueden los inversores a los que les gusta el proyecto. Y ruedan tranquilamente su película, siendo John Golden quien la dirija. Y, obviamente, el título con el que la ruedan –y con el que se la conoce hoy en todas las bases de datos- es “Zeisters”; no hay alusión alguna a un muchacho obeso en el título.
Con su película bajo el brazo, John Golden busca distribución desesperadamente, siempre sin éxito. Sin embargo, Tim Deegan de 20th Century Fox, viendo que la Fox no quería saber nada de la película, dijo que en un año, y con un millón de dólares, haría a la película famosa, y así fue… porque cayó en manos de la  Troma. 
Así, uno de los distribuidores, cuando ya habían comprado la película decidió cambiar, contra la voluntad de John Golden, el título de la película. Ya no se llamaba “Zeisters” sino “Fat Boy Goes Nutzoid”. Golden pensó que ese título era lo peor que le podía hacer a la película, pero poco se podía hacer.
Poco antes de estrenarla, cuando Troma la llevó al mercado de Cannes, y cuando lanzaron la públicidad, el grupo de rap “Fat Boys”, enviaron a sus abogados; si utilizaban  “Fat Boy” en el título, mucha gente asociaría el título al popular trío de rappers, y ya que la película no tenía nada que ver con ellos, querían cobrar a tal efecto. La solución era, o pagarles los que pedían, o cambiar el título. Troma no iba  soltar un duro, así que optó por cambiar el título porque en el fondo daba igual. En vez de “Fat Boy”, en el título pondría “Fat Guy”: Los “Fat Boys” no quedaron contentos, pero una vez cambiado el título, ya nadie podría asociar la película con el grupo, así que se fueron de vacío, si bien, el título tenía tanto gancho como al principio. Así que la cosa se quedó en “Fat Guy Goes Nutzoid”. Y todos contentos, menos John Golden, que luchó y luchó por mantener el título original, sin poder hacer nada.
La película se estrenó en cines de manera reducida  en Nueva York y California, y fue bien, como se preveía, sin embargo, cuando la película se lanzó al videoclub, aquello fue un bombazo del alquiler y la venta de cintas de vídeo. Corrió el boca a boca de que había una película sobre un retrasado gordo que se titulaba “El chico gordo se vuelve gilipolloide”, y ningún joven fan de lo que Troma venía haciendo desde hace unos años pudo resistirse a tal cosa. Cuando fue un éxito, Johh Golden reconoció que el título era un gancho perfecto y tuvo que aguantarse. Sin embargo, a día de hoy Golden considera que la Troma ganó mucho más dinero de lo que le dijeron, y que fue engañado por ellos vilmente, si bien nunca pudo demostrarlo.
Por otro lado, ya en los 90, Troma la relanzó en VHS. La película se hacía adjuntar con una entrevista al director, por lo que lanzaron la película como si fuera un “Director´s Cut”, cuando nada de eso había. Otra vez ganaron pasta, y una vez mas Golden sospecha que no recibió lo estipulado. Ante la duda, cuando Troma quiso lanzar la película en DVD por todo lo alto, haciendo el verdadero corte del director y con abundante material extra, Jonh Golden pidió una cantidad de dinero que la Troma no estuvo dispuesta a pagarle, y sin su firma, ellos no pueden sacar legalmente el DVD, al igual que por asuntos de contrato, Golden no puede sacar la película en DVD por su cuenta, así que, ese es el motivo por el que las viejas cintas de VHS, en cualquiera de sus ediciones, están tan cotizadas por los fans en los USA. John Golden, harto de Lloyd Kaufman y su manía de robar a los autores,  prefiere que esto sea así, por lo menos hasta que se le pague lo que pide, o hasta que se libere la película para poder relanzarla. Existen dvd piratas de la película fabricados por los fans, pero claro, el master no deja de ser un VHS ripeado.
Fascinante ¿verdad? Pues la película no deja de ser un bodrio aburrido, cutre y  hasta telefilmesco. No pasa absolutamente nada por no verla. No llega ni a curiosa.
En España, por supuesto, ni se ha oído hablar de la película siquiera.
La carrera de John Golden, tampoco ha sido muy prospera. Como director no ha vuelto a dirigir nada más, y como guionista, escribió el guion de la película “Los líos de Samantha” que si se llegó a estrenar en vídeo en nuestro país, con protagonismo de Martha Plimtom y Dermot Mulroney, con la que se cebó la crítica y que Golden considera su gran obra incomprendida. Desde luego, un outsider en toda regla.

viernes, 26 de noviembre de 2010

TROMA IS SPANISH FOR TROMA

La Troma, que durante los 90 alimentó tantas fantasías cinéfagas del tres al cuarto en nuestro país cuando cualquiera, por moda, se veía capaz de hacer un producto a imagen y semejanza de la productora de New Jersey, está en horas bajas. Es por ello que cualquier intento por volver a captar la simpatía de sus adeptos, así como inducir al “Tromeo” (dícese del acto de “tromear”, osea, ver y reivindicar las películas de la factoría) a las nuevas generaciones, les vendrá como agua de Mayo.
No quiero decir que este documental sea la manera de hacerlo en nuestro país, ni que esté concebido con esa mentalidad, ni mucho menos. Pero sí es una buena manera de recordarle a los fans de Troma, si es que aun queda alguno, que esta todavía existe, y que en España fue una gran influencia en los 90 para el aficionado más garrulo, ese que, además, prácticamente ya está extinto -por suerte-.
Para ello, gente influyente del fandom como Mike Hostench, Hernán Migoya, Ladrón, Nacho Cerdá, Manolito Motosierra, Manolo Valencia, Dani Moreno o el jefe de esta santa casa, Naxo Fiol, nos van comentando sus impresiones, que pasan desde el entusiasmo absoluto, hasta el moderado desprecio.
Normalmente los documentales de entrevistas, donde siempre alguien tiene algo interesante que decir, funcionan
, y este no es menos. Cumple su función y, lo más importante, entretiene al espectador.
El problema es que, más allá de aquellos primeros filmes “tromáticos”, como por ejemplo "El Vengador Tóxico", el ¿fenómeno? Troma, personalmente, me interesa muy poquito, pero, eso sí, miro "Troma is Spanish for Troma" con sumo interés y compruebo como Migoya no desaprovecha ninguna ocasión para dejar en evidencia el sistema de producción cinematográfica de nuestro puñetero país.
Dirige Marc Gras.

viernes, 12 de noviembre de 2010

MUTANTES EN LA UNIVERSIDAD

Aunque cuando se lanzó "Mutantes en la universidad" Troma ya llevaba años activa, no hay duda de que esta, junto al primer "Vengador Tóxico", fueron los verdaderos arranques de lo que, a partir de ese instante, sería la "fórmula -temporalmente- infalible" de Lloyd Kaufman y Michael Herz para destacar entre la ingente cantidad de subproductos paridos desde todos los bandos. Mete humor cazurro, mete tetas, mete gore y mezcla todo ello con unas buenas dosis de caos y locura (que ya estaban en sus comedias previas, tales como "Viva la juerga" o "Pegado a ti"). Es evidente que "Mutantes en la universidad" intenta estirar de la cuerda de "Toxic" (el hipócrita mensaje pseudo-ecológico, los residuos verdes burbujeantes, los punkarras malos e incluso -aunque aquí se reduzca a una escena- un héroe invencible resultado de accidentes químicos), y bien le salió la jugada porque, como sabréis, de este film, originalmente titulado "Class of Nuke´em High", salieron dos secuelas más, justo cuando la Troma vivía su mejor momento.
En la central nuclear de Tromaville hay una fuga de residuos. El jefe de la misma decide ocultarlo, así que en el instituto que hay cerca los estudiantes comienzan a verse afectados sin que nadie pueda hacer nada. De entre todos ellos, una chica (la deliciosa y muy muy muy apetecible Janelle Brady) quedará preñada de un bichejo que, tras otro baño de residuos, crecerá hasta un tamaño considerable -muy guapo por cierto- y la liará a hostias con los protas y con la panda de punkarras que son, obvio, el terror del insti. Supongo que no pecaré de lerdo si digo que esta peli es la versión Troma de "Curso 1984" o de cualquier otro producto de "colegios conflictivos", lo que no deja de ser chocante que tantos sabios asocien a la factoría al espíritu del punk rock, dado que en sus "primeras" películas los malos siempre iban con la estética del imperdible, un pensamiento este muy conservador.
Al principio hablaba de la "fórmula Troma". Bien, es evidente que hoy día está ya gastada. En "Mutantes en la universidad" y "Toxic Avenger" aún se logra mantener cierta sobriedad, Kaufman y los suyos están más preocupados en contar una historia entretenida que en desfasar. Luego, a base de estirarla cual chicle y abusar de ella, perdió su sentido. Hoy día cualquier producto Troma es sinónimo de caos, de desmadre por desmadre, de acumulación por acumulación, de ver al puñetero Kaufman haciendo el paria delante de la cámara (que buenos tiempos aquellos en los que se limitaba a dirigir!!!), a hacer chistes autocomplacientes y no parar de mirarse al Trombligo...a veces sale bien ("Toxic Avenger 4"), otras sale mal ("Poultrygeist: Night of the Chicken Dead").
Viendo este "Mutantes en la universidad" me he dado cuenta de dos cosas. Uno, de cómo en su momento el film llegó a fascinarme, no paraba de verlo, me encantaba (y que, by the way, ¡alquilé en "El Corte Inglés"!. ¡Que caratula más guapa la Española!, supera a todas las demás). Me atrevería a decir que, aunque el vengador tóxico tiene más carisma, "Mutantes..." es mejor película (con una dosis menor de violencia y sadismo). Dos, el cómo echo de menos aquella etapa de la productora... hoy todo lo que hacen me suena a refrito, a auto-plagio mal entendido y peor aplicado incluso por ellos mismos.
Tal vez sería momento de que Troma se planteara un cambio... aunque imagino que les da terror la simple idea de alterar la percepción que su público fiel tiene de ellos. Eso no impide la existencia de desinformados promulgando que Kaufman y los suyos hacen "lo que les da la gana". Sí claro, ¡y unos cojones!.
Dirigen esta simpática y entretenida locura el propio Kaufman tras pseudónimo (Samuel Weil) y Richard W. Haines, responsable también del tochito "Splatter University" y de la visible "Asesinos del espacio".

miércoles, 13 de abril de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 8 (ZETISMOS)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....


Fabulosa imagen que rezuma exploitation por
todos sus poros. Tetas (y además vaya par!! para censurarlas
-ya saben, blogger y sus tonteridas- hemos tenido que fabricar
dos roscas negras enormes, así que imaginen el tamaño de los 
pezones!). Violencia. Y Al Adamson como responsable de todo ello.




Más exploitation y más astros de la negación. En
este caso hablamos del gran Tim Kincaid y de su
película "Breeders" o "La muerte ataca en Nueva York".
No hay mucho que decir, salvo que esa mugre blanca en la que se
pringan/bañas las mozas se supone líquido extraterrestre... aunque es 
evidente a qué recuerda realmente.


Y para negaciones y mugre, nada como recurrir
a la Troma y tres de esas pelis mierdosas que
solían pillar para distribuir y a las que fabricaban
carteles llamativos, coloristas y acojonantes. Vamos, la
especialidad de la casa. El de arriba es "Maniac Nurses
Find Ecstasy" y no, no la he visto. Ni creo que lo haga.


"Curse of the cannibal confederates" estaba considerada en su
día por el mismísimo Sr. Lloyd Kaufman como LO PEOR de su catálogo.
¡¡Madre mía, como tendría que ser!!  No muy estupenda, según he
leído 
(no obstante, y coherente con la mentalidad mercantilista
de esta peña, fíjense en la frase publicitaria arriba del cartel,
bien positiva y firmada por... como no... ¡"Troma Times"!, el folleto
publicitario que editaban entonces. Y, también, la única "prensa escrita"
dispuesta a tal hazaña). Sin embargo, tal y como anda el patio
actualmente (especialmente 
en los "headquarters" de Troma) seguro
que la película ya ha sido superada en cuanto a negación.
Y con honores.


A diferencia de las anteriores, "La venganza de Daphne" sí la
alquilé y vi en su día. O, mejor dicho, la sufrí. Ya saben la
cantinela, entonces nos pensábamos que todo lo que llevaba el
sello Troma era como "El vengador Tóxico" o "Mutantes en la
universidad
". ¡¡Juas!!. Aún así, miren lo que les digo, no
me importaría volver a deglutirla... ni que sea por 
morbosa curiosidad. ¿Osaré dar tan fatídico paso?.
Veremos...
(Sí, lo dí)



Otros que tal, los chavales de Empire, especialmente
en lo que se refiere a su división de carroña dura, la
"Beyond Infinity Films". En este caso estamos ante dos imágenes
de "Psychos in Love", que Víctor reseñó sabiamente en su momento.
El tipo tumbado en el suelo es el legendario Carmine Capobianco (RIP).

Reflexión: Que nos obliguen a censurar bonitas ubres, pero permitan
publicar imágenes tan brutas como la arriba expuesta, es algo que
perturba y preocupa bastante, la verdad.


Y para tipos legendarios...
Y negados...
Y carroñeros....
Bruno Mattei! Lo que tenemos aquí es el
precioso cartel de su nada preciosa "Shocking Dark", es
decir "Terminator 2" según la distri española.
Ninguna queja al respecto. Después de todo, de eso va el zetismo
y la explotación, de engañarnos con carteles bien chulos.
Y para muestra, un botón... y de los grasientos...



Aunque no podría jurarlo, diría que este
fabuloso cartel de un supuesto "Alien 3" cortesía del 
amigo Mattei pertenece a cuando la arriba mentada
"Shocking Dark" solo era un proyecto encima de la mesa.
Coinciden intenciones argumentales (no olvidemos que aquella es
más "Aliens" que "Terminator"), director y responsables de
los efectos especiales (los hermanos Paolocci). Sin embargo, que la Fox
se enterara y les amenazara con una demanda -así es como fue- empujó
a que Mattei y "Flora Films" al completo decidieran cambiar el título del
proyecto... pero mantuviesen intacta su esencia plagiadora. ¡¡Bravissssimi!!.

jueves, 17 de marzo de 2011

GRITOS DE AGONIA

Lo mejor de esta película lo tenéis en los primeros tres minutos. De verdad. Luego ya podéis quitarla tranquilamente.
Hace muchos años, antes de que la Troma se pusiera de moda entre retrasados y oportunistas, a mi me dio por investigar en videoclublandia a la búsqueda de sus productos. Entonces era bastante más difícil dar con ellos, nadie la conocía y sus films llegaban aquí importados por oscuras compañías. En aquellos tiempos, tierno jovenzuelo como era, ignoraba por completo que Troma solo tenía dos o tres pelis buenas, o cuanto menos divertidas, y que el resto era una mierda pinchada en un palo. Con semejante desconocimiento por bandera sufrí en mis carnes cosas como "La venganza de Daphne", "Surf Nazis Must Die" y... sí, "Gritos de agonía" ("Girls School Screamers" in the U.S.). Creo recordar que flipé con el arranque, y luego me dormí o directamente la quité.
Pasados todos estos años, y con los principios de Troma total y absolutamente prostituidos (algo que ya ocurrió cuando el "boom", pero nadie quiso darse cuenta), vuelvo a consumir esta caquita, con el "modo paciencia" puesto en "on".
Una colegio de monjas recibe como herencia una casa encantada. Las hermanas van para allá, acompañadas de sus sabrosas estudiantes, con la intención de hacer inventario. Pronto... no, perdón, tarde, demasiado tarde, las muchachas comenzarán a ser asesinadas por un ente misteriosa.
Hasta el puto minuto 50 no hay ni un solo crimen. Y no esperéis gore por doquier, porque no. ¡Ah!, y tampoco tetas. Una peli de terror protagonizada por colegialas ¡¡y sin una sola ubre!!. Mal, Lloyd Kaufman, mal. Pero ya sabemos cómo funcionaba la Troma: pilla una peli indie de tercera división que nadie más ha querido, métele un título llamativo, hazle un poster super-chulo y atractivo que, en realidad, nada tenga que ver con la peli y con su espíritu y, enga, a venderrrrrrr... y a decepcionar al paciente público del horror.
Bien, he soportado entera "Gritos de agonía". Sin avance rápido y sin dormirme. ¿Es buena?, no. ¿Es una mierda?, no exactamente. Es... psss, ¡¡aburrida!!. Mucho. Pero es que cuando me lo propongo, puedo soportar lo que sea (aunque menos que el campañero Víctor). Si ese no es tu caso, evítate el chiste fácil: Los gritos de agonía los darás tu viendo esta cosica.

miércoles, 10 de marzo de 2010

TERROR FIRMER

No me considero muy "Tromero". Aún así, debo reconocer que cositas como "El monstruo del armario", la saga de "Toxie" y un poquito "Sgt. Kabukiman Nypd." sí me hacen tilín, pero lo demás, nada. Me refiero a los films producidos por "Troma", no a los distribuidos.
De vez en cuando me gusta echarle un vistazo a lo que van haciendo el señor Kaufman y su troupe. Por eso me apetecía ver una de sus últimas incursiones en la dirección, esta "Terror Firmer".
La película transcurre a trancas y barrancas en el set de rodaje de lo que, suponemos, una nueva aventura de "Toxie", lo que justifica su continua aparición, acompañado también por "Kabukiman". Junto a ellos, y los demás, una encorbada pero sexy mujerzuela que aprovecha sus encantos para ir despachando a los miembros del equipo de rodaje, quienes se van enamoriscando haciendo el cabra por ahí. Y, lo crean o no, esta sería la sinposis  de lo que
es un auto-homenaje en toda regla. Ya, ya se que cada película de la "Troma" es un jodido auto-homenaje y que siempre que pueden tiran de icono propio, pero en este caso es más palpable por eso de que se encuentran rodando una producción de la casa.
Lloyd Kauffman se sabe querido por los "Tromamaníacos" y por ello se reserva el papel de director ciego con muchos y variados gags. Si en un producto "Troma" -post "Vengador Tóxico"- siempre hay gore, aquí hay más. Si hay tetas, aquí hay el doble. Y si siempre domina la función el cachondeo, quizás "Terror Firmer" sea la más cachonda y exagerada de todas ellas. Pero falla la historia, no ya por inexistente (lo cual sería un punto a su favor), sino por endeble y poco cuidada, por sosa y escasamente interesante. La que podría ser la obra cumbre de la "Troma" pasa a ser una más del montón. Cuenta con los elementos oportunos para ser muy divertida, pero al final uno acaba de "Terror Firmer" hasta los mismísimos cojones.
Con todo, las referencias que hacen a estrellas del "mainstream" que empezaron reclutados en sus filas y, especialmente, cuando comentan en tono jocoso cuales son las mejores pelis de Spielberg ("Always", "Hook" y "1941") merecen la pena. Pero nada más.
¿Mencionar que sale Ron Jeremy es de ser gilipollas?

sábado, 20 de noviembre de 2021

HELLITOSIS: THE LEGEND OF STANKMOUTH

Existe en los USA -¿donde sino?- una corriente dentro del mal llamado "cine independiente" -yo lo llamo "cine amateur" porque no veo nada despectivo en tirar de la etiqueta-, concretamente aquel situado en los ámbitos del terror, el fandom y las convenciones, que basa su esencia en imitar las correrías de Lloyd Kaufman y su flamante Troma (junto al siempre olvidado Michael Herz, cuya marcha fue, al parecer, el verdadero detonante de la decadencia de la compañía). Chavales formados con "El vengador Tóxico", "Mutantes en la universidad", "Pegado a ti", "¡Vaya camareras!" o "Viva la juerga" (pertenecientes a la mejor etapa de Troma) y que, en cuanto una video-cámara cayó en sus zarpas, decidieron replicar lo aprendido. Yo los llamo los cachorros de la Troma. Peña como Chris Seaver, Mike C. Hartman, Richard Mogg, Nathan Rumler, Dave Wascavage, Rick Popko + Dan West, James Balsamo, Doug Sakmann, Kevin Strange o Adam Thorn. Algunos, con el tiempo, incluso acabarían currando para Kaufman y cía.
Hay un modo muy sencillo de identificar estas películas. Primero, el formato. Como he puntualizado antes, están paridas en vídeo. Generalmente el de uso doméstico. Segundo, tienden a mezclar terror o fantástico con comedia, una -obviamente- muy gruesa, escatológica y políticamente incorrecta, siempre tirando de delirantes conceptos basados en el caca, culo, pedo, pis. Y, tercero, rara es aquella que no cuenta con un cameo de su gurú, Lloyd Kaufman himself.
Bien, todos esos atributos los encontramos en "Hellitosis: The legend of Stankmouth", que pueden localizar en Amazon Prime como "La leyenda de bocapestosa" con unos agradecidos subtítulos en castellano. Su director, Rob Mulligan (o Robert J. Mulligan III), había colaborado ya con Troma en algún momento, así que encaja muy bien en el grupito arriba mentado. Él y su peli, claro.
"Hellitosis..." cuenta la historia de un par de parejas, + la tipa de la agencia inmobiliaria, que visitan una casita con la idea de adquirirla. Una vez allí, sacan el alcohol y comienzan a ponerse hasta el culo. De mientras, una presencia extraña les observa en la sombra. En cuanto uno de ellos se aparte de la manada, será atacado y exterminado. Si hasta aquí todo parece apuntar que estamos ante un slasher trilladísimo, es el aspecto del atacante lo que rompe con tal sensación. Bien, se trata de un caballero con notable sobrepeso, unos slips blancos como única prenda, el cuerpo rociado de caca y... un culo en lugar de boca por el que se tira pedos continuamente y, de vez en cuando, echa hilillos de mierda. Su especialidad consiste en extraer las vísceras de sus víctimas. Que siempre proceda igual da que pensar si no será un modo de simplificar los efectos especiales. Usando las mismas tripas para todos. En este apartado destaca el pobre infeliz al que se le extraen por la boca con ayuda de un desatascador chorreante de excrementos.
El problema de "Hellitosis..."... bueno, tiene muchísimos toda ella. Pero el más llamativo es que, quitando el "gag" del aspecto y condición del "villano", lo demás es rutina pura. Paseos por la casa buscándose unos a otros. Los crímenes, todos iguales. Diálogos chorras a base de mucho "fuck". Etc. Y, claro, en cuanto el chiste ha dejado de sorprender y ser gracioso, la movida se torna aburrida y monótona. Porque, aunque se suponga comedia, en realidad esta solo la aporta el del culo-boca, y el deseo de ofendernos desesperadamente a base de escatología, el resto es puro slasher de manual. Tengamos en cuenta que la peli dura escasos 74 minutos, reducidos a unos 60 gracias a los insanamente extensos créditos finales (encima, para mostrarnos los mismos nombres una y otra vez). Pues, aún así, se hace muy cuesta arriba.
Entonces, como basurilla curiosa, semi-graciosa y llamativa, vale. Tiene un pase. Pero como todo lo demás... no. Me hizo ilusión localizarla en Amazon Prime y me la vi con mucha voluntad. Pero nada impide que sea... lo que es.

sábado, 14 de marzo de 2026

FUERZA EN COMBATE (COMBAT SHOCK)

Indiscutible película de culto rodada a inicios de los ochenta por un primerizo Buddy Giovinazzo -firmando Buddy G-, y que narra, como su título primigenio original anunciaba, una auténtica pesadilla americana.
"Frankie" (interpretado por el hermano del director y responsable de la banda sonora) es un veterano del Vietnam al que las cosas no le han ido demasiado bien. Vive en una pocilga con una mujer chillona y un bebé deforme. Nada más asomar el sol, y tras la bronca con la parienta, sale a recorrer las degradadas y sucias calles de la Gran Manzana, recibiendo una paliza por parte de los mafiosos a los que debe dinero y charlando con un yonki armado dispuesto a robar para poder inyectarse su dosis. Lo conseguirá, pero, no disponiendo de jeringa, usará un alambre con el que abrirse un boquete en el brazo. "Frankie" acude a las oficinas de su asistente social (decoradas con un póster de "Dawn of the dead" ¡¿?!) quien le anuncia que no hay curro para él, así que vuelve a las calles, atusado por pensamientos grises y oscuros. ¿Y pedir ayuda a su forrado padre, con el que apenas trata?. No hace falta decir que, proceda como proceda, las cosas seguirán sin irle bien y, al final, se hará con la pistola del yonki y, básicamente, estallará. No sé hasta qué punto es casual que la epopeya de este "Frankie" sea tan parecida a la de otro, aquel de apellido "Teardrop" protagonista de la famosa y angustiosa copla de los grandes "Suicide" (el grupo más punk de la historia).
Sí, lo han adivinado, la misión de "Combat Shock" consiste en deprimirles, hundirles moralmente, dejarles hechos una sucia braga a base de sordidez, miseria y todo lo que puebla nuestras peores pesadillas urbanas. El hecho de estar rodada en 16mm, y en plan guerrilla, debería contribuir.... pero no. Sin ser ni mucho menos un intento fallido, la película de Buddy G. denota unas altas dosis de amateurismo y cierta torpeza que le impiden introducirse bajo nuestra piel. Actores maluchos, elecciones estéticas algo ridículas (el atuendo "black leather" del esbirro del mafioso resulta hilarante) o ideas un tanto "pallá" (que la mujer atracada busque a su agresor por entre sucias callejuelas únicamente para robarle la pistola.... los momentos pretendidamente extraños.... las poco convincentes escenas en Vietnam....) contribuyen a sacarnos de la película y que, por ende, no cumpla con su función "perturbante"... tampoco hasta el punto de chotarnos de ella, cosa de la que fui testigo en una ocasión.
"Combat Shock" rápidamente se convirtió en la niña mimada del underground de la época, siendo alabada sin condicionantes por gurús de la contra-cultura como Chas.Balun, Rick Sullivan o Steve Puchalski. Sin embargo, tuvo la mala fortuna de terminar formando parte del catálogo de la Troma, lo que conlleva sendos inconvenientes. El primero, que Lloyd Kaufman y Michael Herz aplicaran a tu película toda su mentalidad exploitativa, vendiéndola como algo que no era. Había pasado antes, y pasó con el film de Buddy Giovinazzo, convertido en un seudo-"Rambo", o un seudo-"Death Wish", para mayor desconcierto del escaso personal que acudía a las escasas salas. Son indiscutibles sus conexiones con "Taxi Driver" (en especial respecto a los monólogos interiores de "Frankie", la ambientación lumpen y, sobre todo, la catarsis final a base de violencia desaforada, que no porque sí es lo mejor de la función), pero tampoco aquella podría considerarse una película de justicieros ortodoxa, lista para provocar orgasmos en la plebe sedienta de sangre (otra influencia cantosa sería "Cabeza Borradora", y hay quien cita también "Maniac", lo que cuadra perfectamente con que posteriormente Buddy G. dirigiera el avance de esa secuela finalmente no materializada). Y luego está el hecho de que Troma era y es sinónimo de cachondeo, de cine patillero para unas risas, y "Combat Shock" está en las antípodas de ello. Así las cosas, cuando en los noventa la factoría fue descubierta en España, coincidiendo con aquella despreciable tendencia reinante de "gore y cachondeíto", el Festival de Sitges organizó una retrospectiva y el film de Giovinazzo estuvo entre las elegidas. Asistí al pase y me encontré con que buena parte del personal allí congregado se partía el culo. No con ella, sino de ella y, muy especialmente, gracias al bebé deforme. Obviamente, hablamos de esa clase de "fan" ignorante, incapaz de usar el cerebro para pensar por sí mismo, acólito y ciego seguidor de los premeditados dogmas "poser" y supuestamente contra-culturales / gamberriles / canallas (¡¡agh!! odiosa palabreja) impulsados por todas las detestables y oportunistas biblias fanzineras del periodo. Vamos, que asociaban Troma con descojono, y así acudieron a la proyección, independientemente de si la materia visionada encajaba en sus premeditadas expectativas. Gilipollas todos, ¡yes, sir!. "Combat Shock" no es una película ridiculizable... pero tampoco una obra maestra, como anuncian algunos exaltados por ahí. Es, simplemente, curiosa. Interesante en el sentido genuino de la palabra, sin las connotaciones negativas o excusables cuando no osas decir la dolorosa verdad.
A España llegó cortesía de "Video 7" como "Fuerza en combate", luciendo la engañosa caratula de Troma. Por suerte ya sabía a lo que me enfrentaba cuando la adquirí original en nada menos que -¡ojocuidao!- "El Corte Inglés" (estoy hablando del vhs, por supuesto) Aún así, me aburrí bastante.
Buddy Giovinazzo no volvería a dirigir en condiciones hasta 1996 con "Sin vuelta atrás", un ejercicio de legítimo cine "indie" con temática de thriller, protagonizado por todo un Tim Roth acompañado de Deborah Kara Unger y James Russo. La tengo pendiente. Ello no le encumbró, pero sí reactivó su carrera más o menos, y desde entonces ha seguido dirigiendo cosillas, como su aportación a la antología de supuesto horror extremo "The Theatre Bizarre". Entre medias ha escrito novelas, ejercido de profe y, no lo olvidemos, firmó el libreto de "Ella ha vuelto", una comedia zetosa a mayor gloria de una decadente Carrie Fisher dirigida por el gran Tim Kincaid, al que preguntamos sobre el tema -y sobre Buddy G.- y, acorde al resto de la entrevista, no soltó gran cosa. Tío soso.

miércoles, 30 de noviembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 20 (TROMA)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

Igual que en nuestra galería anterior hablábamos de cuando Jess Franco era una entidad oscura, desconocida y no excesivamente explotada (lo que hacía de él alguien realmente enigmático y fascinante), hoy podemos decir lo mismo de la Troma. ¿Se imaginan una entrevista con su mecenas, Lloyd Kaufman, sin que se publique una imagen de él haciendo el payasito? Que gustazo, ¿verdad? Especialmente si en su lugar se decantan por una estupenda instantánea de la no tan estupenda "Gritos de agonía".
Esto salio publicado en un "L´Ecran Fantastique", a raíz de la visita de los tromáticos al Festival de Cannes de ese año, que sería mediados de los ochenta o por ahí. Obviamente el idioma es el francés, así que, si quieren pillar lo que se dice, o hacen un cursillo intensivo o tiran del traductor de Google. Valdrá la pena, hablamos de la Troma de los inicios, con sus "mejores" películas a todo trapo y, diga lo que diga Kaufman, será mucho más interesante que cualquiera de las gilipolleces de manual que suelta en entrevistas recientes, condicionado por ese irritante personaje en el que tuvo la mala fortuna de convertirse hace ahora ya muchos años.
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sábado, 23 de julio de 2022

FILTHY McNASTIEST: APOCALYPSE FUCK (o EL SEAVER NO OCUPA LUGAR - 1ª PARTE)

Tras facturar los consabidos fan-films sobre "Viernes 13" o consortes con la cámara de vídeo familiar, Chris Seaver descubrió a Troma y decidió cambiar de tercio aplicando las tácticas de la factoría de Lloyd Kaufman (y Michael Herz), es decir: humor cafre, escatología y el habitual tono ultra-desmadrado presente en títulos como "El vengador Tóxico", "Viva la juerga" o "Mutantes en la universidad". De su cosecha "geek" añadió guiños a la cultura popular y los inevitables clásicos del terror moderno. Todo ello cocinado bajo el nombre de "Low Budget Pictures". Armado con sendos dvd´s bajo el brazo, y dispuesto a llamar la atención, se convirtió en una presencia constante en las Cons de media Norteamérica, lo que comenzó a granjearle cierta reputación. Sus películas se vendían muy bien, esputando todo un séquito de admiradores (e imitadores, en breve hablaré de uno de los más "destacados"). Consciente de ello, J.R.Bookwalter comenzó a editarle a través de su flamante sello "Tempe Video" cualquier cosa que pariera. Seaver llegó a ganarse la vida con sus video-costras, por lo que, inevitablemente, se veía en la tesitura de grabar sin descanso (hasta cinco en un año), pero también sin ganas ni ilusión, meramente por sacarse unos reales. Podemos hablar incluso de un "Seaververse" o "Seaverse", con personajes propios (como Deathbone, Bonejack, Teenape, Mulva, Puggly, entre muchos otros) apareciendo continuamente en las películas para mayor algarabía de los incondicionales.
A estos, y la cada vez más notoria fama de Chris Seaver, había que sumar los que le detestaban con pasión y aborrecían su estilo de comedia inmadura, propia de un niñato adolescente que se ríe de sus pedos. Hubo quien le calificó como "el peor filmmaker de la historia". Y, lo crean o no, esa mala fama le pasaría algo de factura con los años. No suele figurar en las enciclopedias del SOV reciente. Y en su actual faceta de YouTuber de la cultura pop ochentera, tampoco es que atraiga multitudes, lo que viniendo de él, y de esa parte del globo terráqueo, es muy raro.
Lo narrado ocurrió a lo largo de los dosmiles. Y puesto que todo aquello que comienza debe acabar, la debacle vino cuando, irónicamente, Chris Seaver logró, por fin, su preciado sueño: entrar a formar parte del imperio Troma. Lloyd Kaufman le fichó legal y oficialmente (llegando a mentarle como director de una secuela de "Sgt. Kabukiman N.Y.P.D." -supuestamente titulada “Sgt. Kabukiman and the Lesbians of Bonejack High”- jamás materializada). Más feliz que una perdiz, comenzó con su película tromática. Sin embargo, contra todo pronóstico, las cosas fueron como el culo y una historia sórdida, nunca del todo aclarada, rompió la relación (aunque la asociación sí dio sus frutos: "Teen Ape Vs. The Monster Nazi Apocalypse", distribuida tiempo después un poco de tapadillo). Tremendamente decepcionado, Seaver se alejó de Troma, chapó "Low Budget Pictures" y comenzó de cero con un proyecto no totalmente distinto, pero más ambicioso y, por tanto, carente de la frescura casera de las películas previas.
Tras muchos años interesado en las costras del chaval, llegué a pillarme un dvd recopilatorio con varios títulos. El problema es que venían en versión original. Y resulta que el 90% de la gracia de su "obra" reside en unos diálogos que, al contrario de las apariencias, están perfectamente escritos, pensados y, en ocasiones, resultan altamente floridos... a pesar de ir cargados de referencias sexuales y tacos. Así pues, dado mi limitado entendimiento del inglés hablado, no disfruté mucho de aquel dvd. Sin embargo, hace poco tuve acceso a varias películas seaverianas con subtítulos en británico y así la cosa cambia (se me da muchísimo mejor leído). Me vi unas cuantas y, lógicamente, no pude reprimir el deseo de dedicarles espacio en este santo ciber-lugar, comenzando por la que consumí primero y, por tanto, más me impactó: "Filthy McNastiest: Apocalypse Fuck", del 2005.
La elegí a modo de desvirgue por la curiosa aparición como actor del "underground horror auteur" Andy Copp (amigo y defensor de Seaver). Resulta que, como en toda subcomunidad que se precie, muchos de los nombres habituales del SOV-ismo yanki colaboran los unos con los otros. Y, parece tonto, pero es algo que me hace bastante gracia. De hecho, sorprende también encontrar en la lista final de agradecimientos a Andrew Shearer, capitoste del colectivo "Gonzoriffic".
La movida gira en torno a un negro gordo con la polla tan pequeña que su super-tetuda novia le abandona. Desesperado, acude al demonio del sexo, D’artagnan (??), quien le concede una buena tranca pero, a su vez, comienza a perpetrar toda clase de fechorías. Entre las perlas tenemos un delirante aborto practicado "in situ" y la recreación / parodia del ridículo baile de Crispin Glover en el cuarto "Viernes 13".
A medida que veía "Filthy McNastiest: Apocalypse fuck" me percataba de que me estaba... er... ¡¡gustando!! Y no solo eso, además ¡¡me reía con su comedia voluntaria (porque de la otra, ni pizca)!! Pero lo más delirante y asombroso es que no me aburrí durante los agradecidos 50 minutos que duró. Costaba creérselo.
Ya estaba claro a santo de qué Chris Seaver había logrado éxito y cierto estatus en su momento. Contrariamente a casi todo el SOV producido en tierras norteamericanas (y, me atrevo a decir, mundiales), aquello no era un puto coñazo previsible, lento y desaborío. Desde luego quedaba lejos de ser perfecto, pero hacía gala de mucho dinamismo, frescura, chispa y, sobre todo, un agradable sentido de la diversión. Que se lo pasaron bien grabando salta a la vista y, sobre todo, se transmite. Seaver, tío listo, sabía cuales eran los males del SOVismo y no estaba dispuesto a replicarlos. ¿Cómo? evitando excederse con la duración y tomarse en serio a sí mismo y su labor. No querer aparentar más. Ni pretender lograr un "look" cinematográfico. Asume lo que hay y lo explota como parte del chiste, grabando con lo puesto, sin elementos extras, sin florituras, cámara de vídeo en mano, dotando de cierto brío a las imágenes.
También comprendía por qué Seaver decía detestar la serie Z. No hay pizca de esta en "Filthy McNastiest...". No es esa su influencia, y canta a la legua. Un poco como le pasaba a "Mal Gusto" de Peter Jackson (que para algo es una de las pelis de cabecera de Seaver) Comparten estéticas y costrosidades con el cine "trash" puro, pero no pertenecen a la misma familia.
Cuando terminó, y aturdido por la sensación positiva que me recorría el espinazo, una duda asaltó mi mente "¿Serán el resto de sus películas igual, o es que, por pura casualidad he ido a pillar una de las mejores?" Tal vez haya sido cosa de la novedad. I don´t know.
Vuelvan la semana que viene al mismo seavercanal, a la misma seaverhora, y descúbranlo.

miércoles, 10 de mayo de 2023

TROMA EN "ARKANSAS"

"Arkansas" es un thriller, un neo-noir que lo llaman, encabezonado en replicar las maneras de Quentin Tarantonto, mezcladas un poco con las de los hermanos Coen cuando les da por parir tramas policíacas, repletas de asesinatos y personajes entrañablemente inmundos. Aunque el resultado sirve para rellenar una tarde tonta, desde luego no invita a la reseña... salvo por un detalle muy curioso.
En un momento dado, algunos de sus personajes deciden ponerse a ver películas. Y la elegida no es otra que "El vengador Tóxico", de la que se muestran breves extractos en un televisor. La excentricidad terminaría aquí si no fuese porque se insiste en ello, tanto como para que lleguemos a ver un puñado de cintas de vídeo apelotonadas junto a un reproductor (la escena está ambientada en 1985, si no me falla la memoria) y sean todo productos Troma. Ahí va una captura demostrativa...


Si damos un rápido vistazo, estos son los títulos que reconocemos: La misma "El vengador tóxico", "Chillers" -calzando una sospechosa funda mayor que su caratula-, "Zombie Island Massacre", "I married a vampire", "Stuff Stephanie in the Incinerator" y, al fondo de todo, "Class of Nuke´Em High" (gracias don Israel Mula por el dato).
En cualquier caso, llama la atención que se incluyan cuatro películas POSTERIORES al supuesto año en el que se desarrolla la acción ("Class of..." es del 86, "I married a vampire" y "Chillers" son del 87 y "Stuff Stephanie in the Incinerator" del 89). El que tuvo la ocurrencia no hizo bien los deberes. Un caso aplicable a la siguiente escena de consumo de basura magnetoscópica, donde aparcan Troma y tiran por otra clase de roña, subproductos ochenteros de acción macarra, con altas dosis de hostias karatekas, decantándose aquí por "Kick Fighter" del 89, lucimiento para la infra-estrella Richard Norton, acompañado por otro que tal bailaba, Benny Urquidez. Una co-producción entre USA y Filipinas dirigida por Anthony Maharaj, asistente eventual de Cirio H. Santiago y producida por otro astro del cine "trash" como David Heavener. Distribuye el sello "Action International Pictures" del que eran propietarios dos monstruos del subproducto de acción: David Winters y David A. Prior. Mítico. Ahí va captura...

Resulta harto regocijante ver que, por enésima vez, Hollywood retrata al consumidor medio de esta clase de cine de baja estofa como auténtica escoria, seres escasos de luces, vulgares, inadaptados, asociales y, por supuesto, criminales. Encantador, ¿verdad?. Que echen mano de todo ese material podría ser cosa, simplemente, del imperante posmodernismo. Algo parecido a la aparición de "Nightbeast" en la apestosa "Mandy".
Todo apunta a que el culpable es el co-protagonista, co-guionista y director de "Arkansas", Clark Duke, un nombre habitual en comedias de todo porte. Que se decantara por esta clase de purria audiovisual sigue siendo, a día de hoy, un misterio.

lunes, 2 de enero de 2023

MUSICAL CANÍBAL

“Musical Canibal” es la película (no tan) amateur que llevaron a cabo los hoy archiconocidos Trey Parker y Matt Stone durante sus años de estudiante en la universidad de Colorado. Los dos individuos se conocieron allí, hicieron migas y procedieron a facturar cosas juntos, una de ellas, un trailer ficticio sobre una odisea en clave de comedia, basada en hechos reales, narrando las hazañas del explorador Alfred Packer, que fue uno de los individuos que fueron juzgados en los Estados Unidos por un caso de canibalismo, allá en 1847. El joven Parker, obsesionado con la historia de este tipo, tiró para delante con la idea de rodar un largometraje cuando se vio alentado por sus profesores y compañeros que le aseguraron que el trailer era buenísimo. Así, consiguió reunir 125.000 dólares de parte de familiares y amigos, encontrar unas localizaciones del todo creíbles y, filmando en 16mm, daría forma a una pequeña película musical que contendría todas las señas de identidad que reconoceríamos después en el cine y las animaciones de Trey Parker y Matt Stone.
La cosa va sobre este Alfred Packer que va a ser juzgado por comer carne humana durante una expedición que comanda con el fin de encontrar oro. En esta expedición el viaje se alarga, el invierno se hace insoportable y, algunos de los miembros de la misma mueren, por lo que al resto no les quedará más remedio que alimentarse de los cadáveres. Durante el juicio la acusación exagera lo acontecido notablemente, por lo que, en off, Packer narrará al espectador lo sucedido tal y como ocurrió. Entre medias chistes de toda índole, un buen montón de números musicales de baja alcurnia y algo de gore bien crudo y vistosito.
Una vez terminado el film, bajo el título de “Alfred Packer: The Musical”, Parker y Stone lo moverían por toda suerte de mercados de cine y festivales con la idea de venderlo y, con las ganancias, poder realizar otra película, pero el resultado no era lo suficientemente profesional para que los festivales la tuvieran en cuenta. Sundance les dio una sonora patada en el culo, por lo que, como revulsivo, se limitaron a alquilar salas de convenciones en hoteles para hacer proyecciones privadas y Santas Pascuas.
Después de esta experiencia, Parker y Stone seguirían a lo suyo, con sus cortos, su humor y sus animaciones, hasta 1996, cuando “Musical Caníbal” ya llevaba tres años dando vueltas por ahí y no tenía distribución, que no les quedó más remedio que vender los derechos de la película a Troma por cuatro duros. Fue lanzada en VHS y la compañía tampoco le dio una distribución masiva, sino más bien todo lo contrario. De hecho, y considerando que el personaje de Alfred Packer era muy local, para vender más cintas fuera de la tierra de origen, Colorado, Troma decidió cambiarle el título a la cinta por el de “Cannibal! The Musical”, título algo más comercial por el que se conoce hoy día a la película. No vendieron mucho tampoco con ese título. En nuestro país, emitida de soslayo alguna vez en la programación televisiva  de madrugada, recibió el título de “Musical caníbal”.
Sin embargo en 1997, ya comenzó a emitirse en Comedy Central lo que serían los primeros capítulos de una serie de dibujos animados absolutamente irreverente, protagonizada por cuatro niños y que llevaría por título “South Park”. Qué les voy a contar… Esta serie pronto sería un fenómeno social que convertiría a los jóvenes Matt Stone y Trey Parker en estrellas millonarias que recibirían el beneplácito de la crítica y público en cine, televisión y teatro, pese a que por encima de ellos siempre volaría la sombra del NC-17 (no recomendado para menores de 17 años). A día de hoy, son los dueños intocables de su producto que en pleno 2022, y con “South Park” a la cabeza, funciona como un tiro.
Por supuesto, como bueno mercachifles, inmediatamente después de su éxito, la Troma lanzaría nuevas ediciones en vídeo y DVD de la película, anunciando en la caratula que esta era una producción de los creadores de “South Park”, vendiendo DVDs a mansalva y convirtiéndose en la película más vendida en la historia de la compañía en formato domestico.
Entonces, no podemos decir que “Musical Caníbal” sea de culto groso modo, pero sí podemos decir que se trata de una película muy querida por los fans de Parker y Stone, que está muy bien considerada y que, a su manera, es un pequeño clásico.
A título personal sí que puedo considerar este un producto en algunos aspectos superior a la media (los USA en los 90 dieron mucha mierda directa a vídeo) y que, desde luego, deja entre ver el talento que, sin duda, se gastaban Trey Parker y Matt Stone, o la solvencia dirigiendo del primero. No obstante, y a pesar de tres o cuatro chistes bastante graciosos, tampoco la considero una película en demasía buena ni entiendo la locura de ciertos sectores del fandom hacia ella. Digamos que, sentándome a verla, “Musical Caníbal” funciona a la perfección una vez. La segunda, ya tengo que quitarla a la mitad. Pero no deja de ser una película meritoria a todos los efectos.
Como curiosidad, decir que Trey Parker dio papeles a todos sus amigos y conocidos, asignando así papeles de extra para algunos de sus profesores; uno de ellos era, curiosamente, uno de los popes del avant-garde cinema, Stan Brakhage.
Por la parte que les toca a los creadores, Matt Stone interpretaría un par de papeles secundarios mientras que el protagonismo absoluto recaería sobre Trey Parker que firmaría ese protagónico bajo el alias de Juan Schwartz. Por supuesto, la integridad de la estupenda banda sonora, letras y músicas, serían también obra de Parker. Y toda la película, por primigenia que esta sea, está impregnada de su particular sello.

lunes, 3 de julio de 2023

CRY UNCLE!

Comedia de bajísimo presupuesto de John G. Avildsen —llevada a cabo con poco más de 250.000 dólares— que llega justo después de haber despuntado el director con una de sus obras cumbres, “Joe, ciudadano americano”.
Se trata de una comedia de enredo de alto contenido erótico (dicen que en algunas secuencias de folleteo los actores tenían sexo real), que utiliza un lenguaje soez y que hace apología del uso de las drogas, cosas que quizás unos años después serían incluso habituales en el cine de comedia, pero que en 1971, año de producción de esta película, resultaban un poco escandalosas, propiciando su prohibición en países como Finlandia o Noruega, quienes levantaron el veto a “Cry Uncle!” en 2003. Todos estos alicientes, asimismo, consiguieron que la película fuera un tanto ignota hasta que la rescatase la Troma y se encargase de su distribución años más tarde. En consecuencia, se la procesó culto en circuitos especializados.
Basada en la novela “Lie a little, die a little” de Michael Brett, “Cry Uncle!” cuenta la historia de un excéntrico millonario que es el principal sospechoso del asesinato de una señorita. Este se pone en contacto con el detective privado Jake Masters para que investigue y descubra al culpable real. De esta forma el detective se verá inmerso en una vorágine de malentendidos, líos de faldas —muy subiditos de tono —, acoso sexual, asesinatos, violaciones e incluso necrofilia, mostrado todo en tono de comedia desenfadada para adultos. Sin embargo, y da igual que un tipo tan eficaz como Avildsen se encuentre tras el proyecto, la película se hace larga y tediosa, no resulta en absoluto graciosa a pesar de su mucha incorrección política y en general es un folletín setentero de bastante baja alcurnia. Por momentos, se torna insoportable.
Por otra parte, que Troma considerara “Cry Uncle!” para que formase parte de su catálogo —al margen de por tratarse de una extraña película primeriza y medio porno del director de “Rocky”— no es algo para nada extraño; la película es tan loca y desquiciada que, en distinto tono, sí encaja con la filosofía Troma, pero, sobre todo, hay que tener presente que el presidente de la compañía, Lloyd Kaufman, era amigo personal de Alvidsen con el que había trabajado de ayudante de producción en toda la (desconcertante) primera etapa del director. En “Cry Uncle!” además de encargarse de esa tarea, nos ofrece una aparición como un hippie puesto de ácido en un pequeño cameo. Asimismo los contenidos extra del DVD incluyen una presentación de la cinta a cargo de Kaufman y el propio G. Avildsen en la que el primero hace un poco de mofa del segundo por haber rodado tamaño despropósito, entre risas de complicidad. Una chorrada.
En el reparto tenemos, en la piel de ese detective privado que no se despoja de su sombrero de paja, a Allen Garfield. Lo conoces porque ha aparecido como secundario en infinidad de películas de todas las épocas, pero podrás reconocerle en cosas como “Primera Plana”, “Nashville” o “Superdetective en Hollywood 2”. También tenemos un papelito para Paul Sorvino que acometía una de sus primeras interpretaciones en cine y que después repetiría con Advilsen en alguno de sus títulos con mayor enjundia. Y, por supuesto, un montón de actrices de mayor o menor importancia, todas en escenas en las que se muestran en actitud concupiscente y en las que vemos pares de tetas de todos los tamaños colores y sabores, destacando las de Debbi Morgan, actriz negra que más tarde se convertiría en una estrella de la televisión y que aparecería en algunas películas mainstream, pero por lo pronto debutaba en “Cry Uncle!” mostrando dos melones que parecían extraídos directamente de Villaconejos, y generando así una polémica. Se ve que es una de las actrices que tuvo sexo real en las escenas eróticas, cosa que le pasó factura cuando se convirtió en estrella televisiva porque salió su pasado a relucir, publicándose en su momento, en la prensa sensacionalista, que había intervenido en una producción pornográfica a la edad de 14 años, es decir, en esta. Se montó un pequeño escándalo que duró lo que tardó la actriz en mostrar su partida de nacimiento de 1951, demostrando que tenía 19 años cuando hizo "Cry Uncle!". Ahora, si folló o no en sus secuencias, solo lo sabe ella. Y sobre si la película es pornográfica… me da igual que se folle en la misma; si no se muestran penetraciones, si no es explícita, es simplemente erótica. Con todo, le cascaron una X como un templo.
“Cry Uncle!” llama la atención por tratarse de una película extraña de John G. Avildsen que sobrepasa el mal gusto y lo políticamente correcto, que mola ver por lo que es, pero que, en realidad, es uno de los bodrios más aburridos que he podido consumir en lustros. Ha costado dios y ayuda verla entera, pero ¡Ahí queda!

jueves, 13 de noviembre de 2025

CUANDO LOS ÁRBOLES NO DEJAN VER "IL BOSCO 1"

En 1987 Andreas Marfori proyectaba su cortometraje "Sabbia Insanguinatta ("Gory Sand" como título internacional. Traducido al españolo sería "Arena Ensangrentada") dentro del marco del "Mysfest" o "Festival Internazionale del Giallo e del Mistero" -evento italiano dedicado al fantástico y todavía activo- donde fue muy bien recibido, a tenor de las letras que le dedicó el -siempre maravilloso- "Mad Movies" respectivo. Tras situarlo genéricamente entre la comedia y el gore, se rendía a sus capacidades -"gran dominio de la técnica"- y al hecho de estar confeccionado con medios más que solventes, cosa evidenciada por el uso de Steadycam y sonido Dolby. No era baladí, porque Marfori lo parió como parte de su paso por el prestigioso "Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma", lo que explica su presencia, nada menos, que en nuestra "Semana Internacional de Cine de Valladolid", edición 32. Curioso.

En cualquier caso, el joven cineasta comentaba que aquel corto era un "test" para su primer largometraje, entonces titulado "Horror Queen". Dadas las circunstancias, nadie vio venir el desastre que se avecinaba.
"Horror Queen" acabó siendo materializado en 1988 gracias a unos cien millones de liras, la incorporación del mismo "Sabbia Insaguinatta" como parte de sus 85 minutos de duración y el llamativo protagonismo de Carolina Cataldi-Tassoni, hoy reconocida profesional, entonces "garantía" para el consumidor medio del terror tras sus papeles previos en dos productos marca Dario Argento, "Demons 2" y "Ópera". La diferencia es que, ahora, "Horror Queen" gastaba otro título, "Il Bosco 1", "El bosque 1". A Marfori le encanta aclarar que incluyó ese 1 como coña directa al abuso de secuelas que entonces era común en el cine fantástico. Pofale. Es posible, pero a mí me suena a efecto tardío en busca de cierta justificación. Sobre todo, considerando que en algunas muestras de prensa de la época aparece como "Presa Tenace". Aunque no adelantemos acontecimientos.
La cuestión es que hacía años que el terror italiano andaba bajo mínimos, ya casi sin dar señales de vida tras haber alegrado la existencia del aficionado desde los sesenta hasta los ochenta. Primero con altas dosis de goticismo, seguidos por la explosión del "giallo", hasta los inolvidables baños de ultra-gore licuoso protagonizados por zombies. Así, de entrada, la prensa especializada recibió al film con entusiasmo, anunciándolo como la necesaria y esperada "Nueva Ola del Horror Italiano".

Incluso Marfori logró venderla al mercado americano. Fue la inevitable "Troma" de Lloyd Kaufman (y Michael Herz) la que se llevó el gato al agua, retitulándolo "Evil Clutch" (garra maléfica, más o menos. Desconozco pues si la traducción al italiano de ese mismo título -"Presa Tenace"- vino antes o después del rebautismo por parte de los yankis) currándose un cartel tan llamativo y espectacular como la ex-factoría de New Jersey solía hacer. Desde luego, mucho mejor que el previo.

Pero claro, que "Troma" arramblara oficial y finalmente con los derechos de explotación en USA del debut de Andreas Marfori era, a la larga, una mala noticia. Más considerando las expectativas puestas en "Il Bosco 1". Conocemos de sobras, y hemos sufrido en general, el catálogo de títulos distribuidos por la compañía. Salvo excepciones, muy excepcionales, suelen tirar de auténtica roña cochambrosa rechazada previamente por todo ente humano racional dedicado al negocio. ¿Estaban pues justificados dichos temores?. Pregúntenle al fanzinero ilustre Lucas Balbo, quien dijo de todo menos bonito respecto a "Evil Clutch" en las páginas del británico "Shock Xpress". 

"Un plagio muy malo de "Posesión Infernal" dirigido por un adicto a "Fangoria" con una edad mental de trece años - y estoy siendo generoso". Así se las gastó el colega en su reseña, completada con puyas a la ausencia de una genuina trama, los interminables paseos de los protagonistas por aquello de alargar metraje, la escasa imaginación dispensada al -más o menos- generoso gore, el aburrimiento de todo ello y la incapacidad del señor director. Algo de razón tendría, porque aquella supuesta revitalización del horror “made in Italy” no fue tal.
La carrera de Marfori, no obstante, continuó. Llegaría a rodar tres películas más, de entre las que destaca el thriller de acción y disparos "Il ritmo del silenzio". Parido con miras internacionales, y lanzado en los USA como "Desperate Crimes", contaba en su reparto con una Traci Lords ya reconvertida a actriz legítima, por así decirlo. En 1993 firma "La forza della terra", comedia con presencia del filósofo del LSD Timothy Leary, y ahí acaba todo. Al menos, por un tiempo.
Como ha pasado en los USA con muchos cineastas originalmente considerados escoria (toda la ralea de "exploiters" de los sesenta hasta los ochenta) o en España (mírese el desvarío formado en torno al llamado "fantaterror"), la nueva generación italiana de fans del fantástico descubre la existencia de una película autóctona de terror a finales de los ochenta que, por singular, merece ser atendida (especialmente considerando su incursión en el catálogo de la “adorada” "Troma"). Ello insufla nueva vida a "Il Bosco 1" y a un Andreas Marfori retirado del cine y dedicado a la ventriloquía (¡¿?!). Claro, ya se conocen la cantinela, el desmadre es absoluto. Se tilda al film de legendario, se organizan tours por los lugares donde se rodó, Marfori es entrevistado, invitado a festivales especializados y el largometraje se reedita con todos los honores. No obstante, por mucho que los fans se dejen la piel intentando parapetar la verdadera naturaleza chusca del material, este es lo que es... solo que ahora no mola decirlo, a menos que sea con una sonrisilla y el ojo en efecto guiño. Así las cosas, Marfori corre a asegurar el tiro declarando que la hizo aposta de esa manera, regodeándose especialmente, como decía, en lo del 1 tras el título. Sí, ya, ahora cuéntame una de piratas, Andreito.
En cualquier caso, y dentro del tornado de descontrol, el director anuncia un "Il Bosco 1, 2" -bautismo inventado por mí, siguiendo la lógica de las cosas- rodada en formato digital y tira de "YouTube" para pedir montante. A día de hoy todavía no hay noticia de esa improbable secuela tardía, aunque sí de otro par de películas marca Marfori... por supuesto, acordes a su nuevo público, a tono con la imagen que se tenía de él, dentro del género con el que se le vinculaba y bien amarrado a las tendencias del momento. Se trata de dos extrañas coproducciones entre Italia y Rusia (¡ugh!), "Ataka sovetskikh zombi", que no falte una de muertos vivientes, y "Quest of fear", sobre un juego de mesa mortal. Todo ello parido a lo digital, claro y, desde luego, levantando muchas menos pasiones entre el fandom que aquel razonable viagra titulado "Il Bosco 1". La segunda de las películas mentadas está fechada el año 2018 y, desde entonces, Andreas Marfori no ha rodado nada más. Ni se sabe demasiado de él, ni de, por supuesto, su película de debut, beneficiada por el clásico arrebato de entusiasmo pasajero -y pajero- del fan medio, ese al que todo quisqui se apunta oportunamente y, tal como viene, se esfuma cuatro días después cual humareda (véanse los casos de "Troll 2", "Birdemic", "The Room", "Fateful Findings" etc, etc, etc...)

sábado, 26 de octubre de 2013

ASESINATOS ANUNCIADOS (SCREAMPLAY)

El catálogo de Troma se divide en dos partes. Por un lado tenemos las películas de producción propia y por otro las que el sello adquiere para su distribución previo lavado de cara "tromático". Dentro de esta segunda categoría destaca la ingeniosamente titulada "Screamplay" (bautizada en España de modo menos inspirado como "Asesinatos Anunciados"), que en muchos hogares está considerada como lo más destacable del imperio Troma. Mejor o no, lo que nadie puede discutir es que "Screamplay" es un film muy peculiar, atípico, destinado a ser "cult movie" nada más nacer y que merece la buena reputación que arrastra.
Todo comenzó a mediados de los 70. Rufus Butler Seder, fan del cine de terror y aspirante a filmmaker, viaja a Hollywood desde su Boston natal. Allí conoce a dos tipos con los que acabará escribiendo el guión original de la obra. De vuelta a casa, crea junto a Dennis M. Piana el colectivo "Boston Black and White Movie Show", donde ruedan pequeños cortos abstractos de entre tres y quince minutos de duración. Llegan a producir 25 en tan solo año y medio. La cosa se vuelve tan ambiciosa que, finalmente, deciden ponerse manos a la obra con un largometraje comercial que les haga despegar, y es ahí donde Seder (que entonces contaba 38 tacos) recupera el guión de "Screamplay". Igual que hiciera Sam Raimi con "Posesión Infernal", el equipo rueda una bobina de muestra esperando así convencer a posibles inversores. Tras muchos esfuerzos, reúnen 50.000 dólares y comienza la producción un día cualquiera de 1983. Esta se desarrolla a lo largo de tres semanas. Dadas sus limitaciones, el formato elegido son unos granulosos 16mm. El equipo se mantiene fiel a la estética y las formas de los trabajos que hicieran para el "Boston Black and White Movie Show", solo que aplicándole una pátina más comercial tal y como explicaba Dennis Piana, que ejerce de productor y director de foto: "Hemos elegido cuidadosamente los diversos elementos susceptibles de seducir al público. A lo largo del rodaje, no cesamos de pensar en los espectadores, qué podría interesarles: la dramaturgia de las muertes, la estética, el look particular del blanco y negro...". Aunque en un principio, y por aquello de ahorrarse billetes verdes, la intención es rodar todo en exteriores, finalmente se opta por lo opuesto. Vamos, que no salen del estudio (por pequeño que sea) más que para viajar a Hollywood durante el fin de semana y tomar las imágenes necesarias para los trucajes fotográficos a base de proyección frontal y "mates", cosas estas de las que básicamente se encarga el mismo Butler Seder.
De entrada "Screamplay" opta por narrar una historia más bien clásica de misterio y terror, recubierta de un negro sentido del humor: Un guionista novel e ingenuo llega a la meca del cine, dispuesto a triunfar. Se instala en un hotelucho plagado de los más estrambóticos y dementes personajes. Poco a poco estos comenzarán a ser asesinados, con la mala pata de que sus muertes habían sido escritas previamente por el joven aspirante (que, por cierto, se llama "Edgar Allen"). Así, contada, parece bastante normalilla. Y lo es. A nivel narrativo "Screamplay" funciona, aunque por los pelos, rozando en ocasiones el aburrimiento. Afortunadamente, es aquí donde entra en juego su peculiar estética, tomada prestada del cine negro de los años cuarenta y, muy especialmente, del expresionismo Alemán de los años veinte (de hecho, hay un par de menciones muy directas a "El gabinete del Dr.Caligari" y "El Golem"). Claro, el contraste entre sus fabulosos y artesanos trucajes de sombras y luces y su narrativa más moderna, a base de mezclar terror y comedia, hacen del film un producto sumamente marciano y que merece verse e incluso tenerse.
Como suele pasar en estas cosas del cine genuinamente independiente, y de bajísimo presupuesto, Rufus Butler Seder se ve obligado a hacer de todo. Es el director, el co-guionista, el montador, se encarga de algunos trucajes y, obvio, de protagonizar el show. Le acompañan la troupe del "Boston Black and White Movie Show" al completo y un personaje tan interesante como la misma película: George Kuchar. Hablar de George Kuchar es hacerlo de un cacho de la historia del cine "underground" original (el de verdad, vamos). Junto a su hermano Mike, destacó en aquellos tiempos al lado de gente del calibre de Andy Warhol, Kenneth Anger o Jack Smith produciendo pequeñas películas en 8 y 16mm. Los hermanos Kuchar, y especialmente George, han dejado huella por ser los primeros en atizar al espectador a base de "trash", "camp" y "kitch", mezclando los colores chillones y el melodrama exagerado de Hollywood, con la cutrez y la sordidez propia del Bronx que habitaban. Dicho de otro modo, todo aquello que ha hecho famoso a John Waters, quien robó sin vergüenza del universo de los hermanos Kuchar. A lo largo de los años, continuaron haciendo películas de modo incansable, siempre dentro de la ultra-independencia y usando todos los formatos que tuvieran a mano (vídeo incluido). Desafortunadamente, y tras una carrera absolutamente prolífica, el año 2011 George Kuchar fallece. A día de hoy, y sin su otra mitad, Mike mantiene bien viva y humeante la llama del legado Kuchariano. Se recomienda el visionado del estupendo documental "It came from Kuchar" para saber más al respecto. El caso es que a mediados de los 80, George Kuchar fue contratado por las mentes pensantes tras "Screamplay" para interpretar a "Martin", el conserje del hotel donde se desarrolla la acción, alegando que: "Para hacer un film comercial, hacen falta varios ingredientes: litros de sangre, sexo y una estrella. Nuestra estrella es George". Por lo visto, y según cuenta el propio Kuchar en su autobiografía ("Reflections from a Cinematic Cesspool"), tanta fue la entrega que puso en la escena de su muerte -donde atravesaba una pared falsa- que se partió el tobillo, y acabó ingresado en el hospital luciendo el tétrico maquillaje de tez blanca aplicado a todos los actores de la película. ¡Qué cosas!. Este incidente arrasó con un buen cacho del presupuesto del film, algo que se sumó a los muchos disgustos que un ilusionado Rufus Butler Seder se llevaría a lo largo de la confección de su desvirgue.
Terminada "Screamplay", y tras una notoria vida festivalera, es adquirida por los mandamases de Troma y remontada a placer. Contentos con el resultado, Rufus Butler Seder y Dennis Piana planean un nuevo largometraje, a todo color y con un presupuesto de millón y medio. "Understanding Human Behaviour" se pretendía una comedia de ciencia ficción satírica inspirada en una novela de Thomas M. Disch, sin embargo el proyecto nunca vio la luz. De hecho, Seder, imagino que cansado y decepcionado por la experiencia, no hizo ningún largometraje más, prefirió enfocar su creatividad por otros derroteros. Actualmente es un reconocido artista visual, inventor y escritor de libros infantiles (algunos de ellos disponibles en España). Fascinante personaje.


Y para rematar, una imagen curiosa del rodaje, directamente escaneada de las páginas de un viejo "L´Ecran Fantastique"....