Tras abrir de nuevas una cárcel que llevaba ya tiempo cerrada, una serie de actividades paranormales se suceden. El fantasma de un preso, ejecutado años atrás, se quiere vengar del puñetero del alcaide.En la época en la se rodó "Presidio", la Empire ya estaba dando sus últimos coletazos, y en sus productos se notaba cierto hastío y pobreza. De la misma época es también "El morador de las tinieblas", quizás un pelín (solo un pelín) más disfrutable que esta. Claro que las cosas iban mal de veras, por eso, aquí el Señor Charles Band se tuvo que asociar con otra productora, la de Irwin Yablans, con quien ya se asoció para "Parasite", y contaba con un buen puñado de éxitos en su haber.
El caso es que desconozco como funcionaria "Presidio", pero no entiendo como a día de hoy no se le rinde más culto, teniendo en cuenta que brindó el primer papel protagonista al hoy muy de moda Viggo Mortensen y sirvió a Renny Harlin, su director, como pistoletazo de salida a una fructuosa carrera Hollywoodiense. De hecho, después de esta, realizó títulos de tanta solera como "Pesadilla en Elm Street IV" (muy deudora de esta), "La Jungla 2", "Las aventuras de Ford Fairlane" o "Máximo Riesgo", y así, yendo en descenso hasta su actual decadencia. A mí es un director que no deja de parecerme peculiar, ni que sea por moverse entre el perfeccionismo del artesano de Hollywood y la incapacidad del manazas.
"Presidio" es un coñazo de padre y muy señor mío, pero su gore es la leche. La escena en la que uno de los presos intenta escapar, y unos tubos se van introduciendo por toda su anatomía es de lo mejorcito, así como cuando los reclusos están en el comedor y del techo cae un hombre hecho puré. Realmente son dos momentos buenos, que saben a poco si utilizamos el "fast forward" del reproductor porque duran poco, así que no los justifico como para ver todo el paliqueo insustancial intermedio.
A destacar igualmente las interpretaciones, no solo de Viggo, si no también del muy expresivo Lane Smith en el papel del siempre desagradable alcaide.
A destacar igualmente las interpretaciones, no solo de Viggo, si no también del muy expresivo Lane Smith en el papel del siempre desagradable alcaide.