miércoles, 22 de agosto de 2007
MASTERS OF HORROR: HUELLA
En un producto televisivo que, como decía, alardea de no cortarse un pelo en cuestiones de violencia y desmelene, "choca" que el episodio dirigido por el cineasta asiático Takashi Miike fuese vetado por su contenido altamente perturbador. Bueno, "choca" a medias si tenemos en cuenta la mojigatería puntual que gastan los yankees y que allá donde va Miike, el escándalo le persigue.
Que quede bien claro, no soy fan de Takashi Miike... de hecho, me parece un tipo sobrevaloradísimo y rodeado de fans un poco ciegos que, visto la pasión que demuestran por su ídolo, han visto muy poco cine. La mejor peli del autor nipón es, justamente, una de las menos valoradas por sus seguidores, "Audition". El resto... pssss... mucha basura ("Llamada perdida", "D.O.A", "Izo"), mucha decepción ("Ichi, the killer") y alguna cosa curiosa ("Full Metal Yakuza"), pero poco, muy poco, más.
Mi atracción hacia "Huella", el episodio del tipo para "Masters of horror", era puramente morbosa, pero una vez vista puedo decir que me ha sorprendido gratamente.
La historia es la siguiente: Un americano (el recuperado Billy Drago, que en este caso sobreactúa que da gusto), viaja hasta Japón en busca de un antiguo amor al que prometió sacar de la mala vida. Cuando llega a un prostíbulo, conoce a una puta deforme que en su momento trató con la chica en cuestión y guarda algunas desagradables noticias sobre su paradero.
Lo primero que llama la atención de la peli es que se aleja bastante del tono tradicional y "conservador" que suele manejar "Masters of Horror" con respecto al género. De entrada, Miike tiene la sabia idea de reducir los acontecimientos a dos personajes que dialogan en un único escenario y en tiempo real, lo que provoca cierta desazón y angustia en el espectador. Además, se permite aportar bastantes elementos visuales que incomodan e inquietan, como cierta silueta fantasmagórica que surge en un momento en el que no te lo esperas, pero sin pirotecnia que valga, lo que provoca un notable escalofrío. A parte del aspecto atmosférico o sórdido de la historia está, cómo no, la violencia y la crudeza propias de su autor, destacando la inevitable y brutal secuencia de tortura (que guarda puntos en común con la de "Audition") y ciertos abortos nada delicados que tampoco se quedan cortos.
Sin embargo, cuando llevas 45 minutos y crees estar viendo una muestra muy muy digna de cine de terror del bueno, viene el señor Takashi y... ¡la caga!, y de que manera. Tal metida de pata se la debemos a una "sorpresa final" que no desvelaré aquí pero que, afrontémoslo, roza el ridículo y perjudica muchísimo al tono del resto de un film que, de otro modo, hubiera podido estar muy cerca de la "obra maestra".
Sin embargo, y a pesar del desliz, está muy por encima de los logros de "Masters of Horror" (y del cine de terror moderno en general), por lo que bien merece un visionado.
jueves, 23 de abril de 2009
EL ESTRÉPITO DEL VACÍO
Una de las cosas que más llaman, o llamaron en el momento de su lanzamiento, la atención de la serie "Masters of Horror" es su actitud nada mojigata frente a la truculencia. De hecho, resulta chocante que toda una leyenda del terror como John Carpenter haya tenido que esperar a la televisión para desmadrarse con el gore (su estupenda "El fin del mundo en 35mm"). Sin embargo, y a pesar de las locuras que organiza Dario Argento, no todo en "Masters of Horror" es sangre y vísceras. El propio creador de la serie, Mick Garris, nos lo demostró en su aburridísimo e insufrible episodio, "Chocolat". Después de pasar por tal trance, no me apetecía nada volver a gastar 60 minutos de mi tiempo en otra muestra de actitud "light". Ese es el motivo por el que tardé bastante en zamparme este "El estrépito del vacío". Ayer noche lo hice, y fue toda una sorpresa.Su director, Brad Anderson, ya demostró estar más que dotado para el terror psicológico, a base de sonido y montaje, en su más que buena película "Session 9". Con su aportación a "Masters of Horror" reincide en el mismo terreno, y sale airoso. Un tipo con la capacidad de escuchar a gran volumen hasta el sonido más insignificante comienza a perder el juicio. A ello contribuye la reciente muerte de su adorado hijo y la verborrea imparable de su mujer, que tampoco está muy fina del coco. Naturalmente, el hombre terminará estallando... lo que precipitará los hechos hasta un final diferente y original.
Básicamente lo que "El estrépito del vacío" (título pretencioso, pero chulo. Nada que ver con el original, "Sounds like") cuenta es, simplemente, el descenso a la locura de un ser humano. Y lo hace de puta madre, jugando -lógicamente- con el sonido, pero dotando a la historia de ritmo, tensión y escenas francamente poderosas a nivel visual, incrementadas por la capacidad de su actor protagonista, Chris Bauer.
No esperéis sangre a cholón... ni monstruos... ni asesinos psicópatas... ni nada de todo eso. Esto es puro terror psicológico, y aunque los elementos antes citados son maravillosos y los gozo como una puta bien remunerada cuando los consumo, de vez en cuando tirar por la otra senda, y más de la mano de alguien tan capacitado como Anderson, es altamente estimulante.
jueves, 27 de mayo de 2010
TERROR EN ESTADO PURO: EL CANIBAL
Tras "Masters of Horror", Mick Garris crea otra serie con la misma premisa: "Terror en estado puro" con capítulos independientes dirigidos por distintos directores especializados en el género. Vamos, una nueva temporada de "Masters of Horror", si no fuera porque faltan los grandes (Argento, Carpenter…) y porque los capítulos son esta vez mucho más cortos.Como no tengo el mas mínimo interés en comerme la serie entera, al menos sí me he preocupado de ver el capítulo del director que más me interesaba, este "El caníbal" de Stuart Gordon.
Pues está muy bien este capítulo. Es como ver un corto de Stuart Gordon en el que la esencia de sus dos estilos mas característicos ha quedado bien reflejada en escasos cuarenta minutos. Tiene la atmosfera agobiante de los últimos trabajos ( "Stuck", "Edmond") y el horror salvaje de los de entre medias ("Re-Sonator", "Dolls"...). Gordon tiene un sello propio,uno con el que te puede marcar como a una res, y por eso siempre merece la pena ver algo en lo que esté implicado.
En el reparto tenemos a un clásico de la factoría Gordon, Stephen Lee. Interpretando al desagradable caníbal de dentadura horrible tenemos a Stephen R. Hart.
Muy majo, muy recomendable, siempre que seas un Gordomaníaco, que yo se que a muchos no les entra tan fácil cómo a mí. Y es que yo soy muy puta.
jueves, 30 de octubre de 2025
PARECIDOS (IR)RACIONALES
El respetado responsable de "La noche de Halloween", "La Cosa" o "El príncipe de las tinieblas" llevaba tiempo anclado en la nadería más absoluta, y terminaría rodando dos capítulos para la serie de Mick Garris. El primero partió la pana. Al instante se consideró el mejor y su genuina resurrección (promesa finalmente incumplida). Cuantos más años pasan, más buena prensa adquiere. Estoy hablando de "Cigarette Burns" o, como la titularon absurdamente por acá, "El fin del mundo en 35 mm". Contaba la interesante epopeya de un buscador de películas raras que recibe el encargo de localizar una con muy muy mala reputación, "La Fin Absolue du Monde", dirigida en los setenta por un tal “Hans Backovic”. Al parecer, durante su paso por el Festival de Sitges de la época, volvió loca a la platea, que comenzó a agredir al prójimo o a sí misma. Y eso es algo que, dice la leyenda, le ocurre a todo aquel que la consume. Según iremos viendo a medida que la trama avanza, "La Fin Absolue du Monde" es, esencialmente, una pretenciosa película de arte y ensayo muy de su década, a base de impactantes imágenes surrealistas y sin genuina trama. Al final del capítulo terminaremos descubriendo que la maldad implícita en sus fotogramas obedece a una única razón, la presencia de un genuino ángel que el director logró capturar y retener.
A una trama tan llamativa y, sí, unos resultados tan estupendos, añadan el hecho de que "Cigarette Burns" no se andaba con mojigaterías a la hora de mostrar chicha. Truculencia. Gore. Cosa que resultó bien llamativa entonces porque, a diferencia de muchos de sus coetáneos, no era ese un elemento habitual en la larga filmografía de John Carpenter. Somos testigos de una decapitación que pone los pelos de punta, situada, además, en un contexto de cine "snuff", que siempre da mu mal rollo. Esto abriría otro melón, el de que "Masters of Horror" permitía a sus realizadores llevar el asunto de la violencia gráfica a los límites, aunque, finalmente, ello acabó pasándole factura a Dario Argento con sus aportaciones y, muy especialmente, a Takashi Miike con la suya. Pero no toca hablar del cineasta japonés, toca hacerlo de otro, uno alemán.
Marian Dora es un personaje sumamente misterioso. Nadie conoce su verdadera identidad. Aunque se ha dejado ver como actor brevemente en una película donde curró de machaca, básicamente su efigie no rula oficialmente por ninguna parte. En las entrevistas se sitúa a contraluz. Y tampoco suele acudir a festivales, básicamente porque le han amenazado de muerte un porrón de veces. Y con razón, añado yo. Es responsable de una serie de películas en las que se tiende a lo extremo. Aunque su verdadera "seña de identidad" consiste en que en muchas de ellas torturan y/o matan animales delante de la cámara, sin truco. Y, ocasionalmente, de modo bastante hijoputesco. Además, incluyen sexo explícito, desviado o no, escatología igualmente genuina, violencia a raudales y, en fin, que la obra de Marian Dora da mucha grima y, lógicamente, no cuenta con amplios canales de distribución. Por su nacionalidad y condición, habrá quien lo emparente con el ultra-gore germano que asoló nuestras retinas en los noventa, pero no. Aquellos eran unos papanatas sin mucho talento que se limitaban a imitar el terror yanki, solo que aumentado las dosis de carnicería. Dora estaría más cerca del Jörg Buttgereit de "Nekromantik", básicamente porque a ambos les perdía cierta pedantería, ciertas maneras "artys" que "justificaban" la brutalidad de sus imágenes, aparentemente desproveyéndolas de una intención "exploitativa" para aproximarlas a cuestiones más "respetables". De hecho, lo de Dora es especialmente exagerado. No digo ya el elemento "shock", me refiero a sus ventosidades intelectuales. Graba en vídeo, pero sacándole bastante más jugo que sus coetáneos (descarten aquí a Buttgereit, que tiraba de 16 mm). El hijo de perra sabe encuadrar, sabe iluminar y, ocasionalmente, lograr extraer belleza a las imágenes. Lástima de... todo lo demás.
En cualquier caso, y aparcando juicios morales, el "Magnus Opus" del tiparraco es una cosa larguísima de casi tres horas con la que lleva todas sus malas maneras hasta el borde del abismo. Pedantería para parar un tren. Sexo y guarradas a cholón. Y, lastimosamente, imágenes de violencia real contra animales en todo su crudo esplendor. Es aquella en la que más pueblos se pasa. La cosa gira en torno a cuatro personajes que se piran hasta un casoplón en plena montaña y allí, básicamente, se dedican a hacer todas las burradas mentadas, entre diálogos profundos y metafísicos. ¿El título? "Melancholie der Engel", es decir, la melancolía del ángel.
Déjenme añadir que, aunque costó muchísimo, finalmente logré verla entera. Fue una experiencia muy intensa y para nada divertida. Lo pasé bastante mal (obviamente, con las barrabasadas acometidas contra pobres criaturas) y sí, me dejó muy mal cuerpo. Enhorabuena Marian, lo conseguiste. La cuestión aquí es que andaba obsesionado con "Melancholie der Engel". Había leído tanto, y daba tanto miedo su mera existencia, que prefería enfrentarme a ella antes que seguir alimentando mi imaginación. Era, en cierto modo, una película legendaria y evitable. Era, por así decirlo, mi "La Fin Absolue du Monde" particular.
Con el tiempo llegué a sospechar que, tal vez, los guionistas de "Cigarette Burns" habían tomado "el clásico" de Marian Dora como fuente de inspiración para la película maldita de su trama. Hay ciertas similitudes, comenzando por el hecho de que todo en "La Fin Absolue du Monde" gira en torno a un ángel real pasándolo putas. Vale, no hay ángeles en "Melancholie..." salvo el del título, su sentido metafórico y el cartel, donde vemos la estatua de uno. Es interesante reseñar que el de la misma "La Fin Absolue du Monde" también incluye uno esculpido en mármol.
Y el de "Cigarette Burns" muestra al de "carne y hueso" que aparece en el capítulo (ver más arriba). Quizás los guionistas ni siquiera llegaron a consumir la peli del alemán torrao, solo leyeron y vieron algunas capturas, haciendo así su propia versión de lo que podría ser una cinta perversa, capaz de generar locura en sus espectadores, a base de imágenes tremebundas. Por otro lado, el director ficticio de "La Fin Absolue du Monde" es tan misterioso, enigmático y, sí, europeo como Marian Dora. Hay, también, cierta relación con la idea del cine "snuff" en "Cigarette Burns", cosa esta que revolotea continuamente en torno a "Melancholie der Engel" porque, aunque no se sesguen las vidas de “seres humanos” sin efectos de por medio -poco les falta-, sí ocurre con animales, por lo que la sensación de estar viendo "snuff" tampoco se diluye del todo.
Dora hizo su película en el año 2009, no obstante siempre menciona la cosecha audiovisual de los setenta como gran influencia, algo muy evidente. Y, ya rizando el rizo, uno de los protagonistas de "Cigarette Burns" es Udo Kier, actor alemán habitual de un cine como tirando a alternativo, radical o, directamente, marginal. Y no lo digo por sus intervenciones en las dos epopeyas de Andy Warhol / Paul Morrissey sobre "Drácula" y "Frankenstein", pal caso me refiero más al cineasta -ya fallecido-, también germano, Christoph Schlingensieff, cuya filmografía viene cargadita de esas películas entre lo "arty" y lo "shock", rodadas en 16mm desde la guerrilla, siendo su peculiar versión de "La matanza de Texas" la más conocida y que, sí, cuenta con Kier como uno de sus rostros principales.
Vivía convencido de que estos paralelismos entre "La Fin Absolue du Monde" y "Melancholie der Engel" eran cosa mía, pero no. Hace ya trece largos años alguien en un foro llegó a la misma conclusión. De hecho, lo explicaba mejor que yo sin necesitar tanta letra, le bastó con decir que la película de Dora "evoca el contenido siniestro y extremo en la elusiva "La Fin Absolue du Monde"". Totalmente. El resto del personal de ese mismo foro, no obstante, se decantaba más por el famoso -y aburrido- "Begotten" de E. Elias Merhige como genuino referente.
En fin, la cuestión aquí era aportar mi versión del asunto. Podríamos acudir a los guionistas de "Cigarette Burns" para preguntarles, pero mola más que toda esta movida siga siendo un misterio. Hoy día no abundan y se agradecen.
miércoles, 13 de mayo de 2009
MASTERS OF HORROR: EN EL SÓTANO / HUELLA

La chica rara de clase es secuestrada y encerrada en un sótano junto un joven llamado Johnny que acaba de intentar suicidarse. Intentarán escapar antes de que "algo" les haga daño, y es que hay muchos mensajes dejados por anteriores victimas de secuestro, alertando de un gran peligro. Cuando este peligro acecha, el espectador debería de sentirse agobiado, pero es verlo (el hada-monstruo que decía antes) y partirte la caja de risa. Esos movimientos tipo "The Ring" ya están muy vistos, y por no hablar de la máscara que, menos miedo, da cualquier cosa.
El motivo de su no emisión en USA es debida a una escena de tortura, en la que aun notándose las prótesis de las manos, el ver en primer plano una aguja incrustándose entre la uña y el dedo, da mucha, mucha grima. Tanto que estaba solo viéndolo en el salón y me retorcía como si me lo estuvieran haciendo a mi. También puede influir en el asunto censor un par de fetos abortados. Con la doble moral americana, no me extrañaría ni un pelo que hubiese hecho más fuerza esto, que la tortura en si. El final no me quedó muy claro, pero este episodio sí que me puso los pelos de punta.
sábado, 28 de noviembre de 2020
KM.666, DESVÍO AL INFIERNO
Varios jóvenes quedan accidentalmente atrapados en plena montaña a merced de un feo clan de antropófagos. Se las verán canutas para evitar que los cacen y cocinen.
La primera vez que vi “Km 666, desvío al infierno” fue en el cine y no me gustó. La encontré aburrida y previsible y, claro, la prometida truculencia no me pareció tanta. Sin embargo, a base de posteriores visionados se me fue ganando. Tanto como para que, cuando salió en dvd una edición especial de dos discos, me la comprara. Desde entonces nunca ha dejado de molarme.
Los protas/víctimas son todo lo guapos que pide el género, pero no molestan demasiado. Desmond Harrington da perfectamente el pego como héroe de la función y esa imagen suya sujetando la escopeta al final es muy chanante. Nadie se cree que a la chica de la peli, Eliza Dushku, la haya dejado su novio ¡y por teléfono!, pero no importa. Se supone que es la "hot girl" del sarao, pero a mí me gustaba (y me gusta) mucho más Lindy Booth, que hace de golfa con aspecto aniñado/angelical. Emmanuelle Chriqui tampoco es fea, tiene un nombre muy gracioso y puede presumir de dar vida a un personaje que, para variar, reacciona con verosimilitud ante la muerte de un Jeremy Sisto que no carga por los pelos. Además, su propio fenecimiento es uno de los momentos álgidos del film, cuando le parten la cabeza/cara en dos mitades por efecto de un certero hachazo. Estando Stan Winston de por medio, los efectos se reparten entre lo físico y lo digital. Los primeros siempre se agradecen más en una película así, pero los segundos, aplicados con mesura y corrección, no ofenden en exceso. Claro que no solo de FX vive la peli. Es justo destacar que posee también unas lustrosas dosis de un suspense muy bien facturado. La secuencia en la que los protas intentan salir de la cabaña de los caníbales sin hacer ruido, evitando así despertarles de la siesta, está muy lograda y consigue su fin, crear tensión.
El éxito de "Km 666, desvío al infierno" -más en vídeo-clubs que en cines- esputó varias secuelas sobre las que pueden leer en este blog (ahí van: DOS, TRES, CUATRO y CINCO. La sexta nunca llegó a reseñarse). Evidentemente, y como es norma, la calidad va decreciendo a medida que los números se acumulan. Lo gracioso es que, fieles a su fin eminentemente comercial, todas contentan al posible espectador/fan dándole aquello que se muere por ver e incluye recreaciones (y ampliaciones) de las muertes más brutas e impactantes de la primera parte. Lo que no hay en esta, y sí en todas las otras, es tetas... alguna ventaja tendría que tener el presupuesto escaso y el destino directo a estanterías.
La gran noticia es que ya se ha rodado, pendiente de estreno, otra secuela más, solo que esta se desvincula de las anteriores y conecta directamente con la original. Para darle más caché, han contado con el guionista de aquella, Alan B. McElroy, autor también de los libretos de "Halloween 4", "Rapid Fire" (lucimiento pa Brandon Lee) y "Spawn".
La novedad de contar con Rob Schmidt para la dirección de "Km 666, desvío al infierno" residía en que venía de un cine "indie" no especialmente afín al terror y que, por ello, iba a poner más atención a los aspectos humanos y actoriles. Sí, puede que sí. Pero tampoco le sirvió de mucho, porque desde entonces, y salvo su participación en las series "Masters of Horror" y "Fear Itself", no ha parido gran cosa.
Entre el equipo de productores encontramos a Jefferson Richard, al que debemos varios títulos bien curiosos como “Maniac Cop”, “Dance Academy”, “Vampiros a la sombra”, el actioner zetoso “One Man Force”, “El silencio de los inocentes” y “Time Master” (ambas dirigidas por James "El Exterminador" Glickenhaus, de cuando intentaba convertir a su hijo en una estrella), “Gothika”, “Leyenda Urbana 3” y “Siempre sabré lo que hicisteis el último verano”. Aunque lo más destacable se encuentra en su escueta faceta como director. Por un lado tenemos “In search of a golden sky”, baboso melodrama de aventuras infantil protagonizado por un imposible Charles Napier y co-guionizado por el eterno George “Buck” Flower. Por otro el mucho más adecuado y oscuro “slasher” tardío “Berserker” (con banda sonora compuesta por el director de "Dance Academy", como bien apuntaba Víctor en su reseña de esta última, y Flower en un papel secundario. Todo queda en casa). Fascinante carrera la suya.
"Km 666, desvío al infierno" no es un dechado de originalidad, cierto, pero tampoco creo que lo pretenda. Es pura "formula", la recuperación de un tipo de cine perdido, llevada a término sin efecto nostalgia, sin gota de humor, sin referencias, ni post-modernidades varias, totalmente consciente de su condición, honesta y, por ello, efectiva. Da lo que quieres y lo hace con dignidad y talento. No creo que se le pueda pedir más.
Me la quedo.
lunes, 9 de diciembre de 2013
EL HOMBRE QUE VIO LLORAR A FRANKENSTEIN
“El hombre que vio llorar a Frankenstein”, más que un
documental sobre la figura de Paul Naschy, es, al igual que el libro que se
editó por las fechas en las que se rodó el documental, un sentido homenaje a un
hombre que, efectivamente, había hecho mucho por el cine fantástico en nuestro
país, y que, además, acababa de morir.
Lo que se traduce, hablando “barriobajeramente”, en una monumental “comida de
polla”. Me parece bien, sobretodo porque en ningún momento se hace alusión a la
posible calidad de sus películas y, aunque tampoco se dice lo contrario, se
trata de un documental tremendamente honesto.miércoles, 2 de febrero de 2011
LA MOSCA 2
Hubo un tiempo en que hacer remakes, o readaptaciones, no estaba tan mal visto como ahora. Fue en aquellos entonces en los que el respetado David Cronenberg volvió a llevar a la pantalla la historia del científico que inventa una máquina teletransportadora con la mala fortuna de, al probarla, combinar su ADN con el de una mosca y que había sido adaptada con muy buena mano por Kurt Neumann en 1958. La versión del canadiense resultó muy distinta. Los que corrimos a verla (yo con mi tía, que se partía de risa ante los excesos truculentos) nos encontramos con un melodrama muy angustioso, a medio camino entre el romance y el horror más desagradable. Esta mosca nada tenía de camp o ingenua, ni tan siquiera había sido parida para satisfacer a los adolescentes devotos del género. Era una peli adulta en todo su significado (aunque la última vez que la visioné, me pareció que no había envejecido demasiado bien). El éxito de la empresa (¡con Mel Brooks en tareas de productor!) empujó a sus responsables a pensar en una secuela. Como era de esperar, Cronenberg se desentendió por completo. ¿Perjudicó tal decisión a "La Mosca 2"?... hombre, según se mire sí, y según se mire, no.En esta ocasión nuestro protagonista es el hijo del prota/mosca de la primera. En pleno crecimiento, comienza a sentir los síntomas de que algo extraño está despertando en su interior. Cabreado con la corporación que quiere sacarle jugo, el muchacho-monstruo aprovechará su condición para tomarse la revancha.
A ver. Como decía, "La Mosca 1" se apartaba un poco de las convenciones del género, apostando por un tono más serio (y deprimente). "La Mosca 2" es género puro. Terror de palomitas. Obviamente, y como ha pasado con muchas otras secuelas, esta intenta repetir los aciertos de la primera, la historia de amor, el mega-drama, la angustia de la mutación... pero no lo consigue. O no consiguen hacerlo del modo tan punzante como lo pariera Cronenberg en su momento. Aquí todo es menos, menos tragedia, menos asco, menos sufrimiento... vamos, joder, ¡si hasta hay un happy end!. Pero claro, dejando de lado las inevitables comparaciones, ¡¡¿funciona o no "La Mosca 2"?!!. Pues sí. Como peli de género, funciona muy bien. Es entretenida y tiene sus momentos tiernos y de impacto (hay dos efectos gore realmente potentes).
Y es que, claro, ¿cómo pretenden sustituir a todo un auteur como es Cronenberg con Chris Walas y esperar que ambas pelis estén a la misma altura en cuanto a calidades e intenciones?. Walas es un reputado y respetado atífice de maquillajes y trucos de látex que aquí dirigía por primera vez (luego no se prodigó mucho más en el tema). También es notable a quién encontramos en tareas de guión, Mick Garris (dire de "Critters 2", "Sonámbulos" y padre fundador de la serie "Masters of Horror") y Frank Darabont (actualmente triunfando con la serie de "The Walking Dead" y con un currículum bien lustroso, destacando "Sepultado Vivo" y "Cadena Perpetua"). Actuando están Eric Stolz (siempre que le veo, pienso en lo cabreado que debe estar porque le echaron del plató de "Regreso al futuro"!!) y Daphne Zuniga (más conocida como la Princesa Vespa de "Spaceballs". También en el slasher "La iniciación"). John Getz repite de la primera parte, así como Jeff Goldblum, aunque únicamente en formato "imágenes de archivo". El personaje de Geena Davies muere al principio de "La Mosca 2" (la interpreta otra actriz), dato este que da pie a recordar que la muchacha estuvo un tiempo anunciando -cuando aún tenía algo de poder en Hollywood- que ella misma iba a producir una tercera parte centrada en las trifulcas de la madre del monstruo y que iba a ignorar por completo la segunda, intentando recuperar un poco el tono de la uno. Pero nunca jamás llegó a realizarse. Pos me da igual.
sábado, 10 de diciembre de 2016
SONÁMBULOS
Narra la historia de una madre y su hijo que, bajo una apariencia humana común y corriente, ocultan su condición de criaturas monstruosas, algo así como unos leones sin pelo cuyo fin es alimentarse a base de energía virginal y reproducirse. A poder ser entre ellos, llevando a la práctica las más flagrantes sesiones de incesto imaginable (y que, imagino, en los 90 sería un elemento la mar de transgresor). El benjamín se ha encaprichado de una chavala del colegio con el himen intacto a la que pretenden churrupetear, algo que pone celosa a la progenitora. El intento de zampársela desencadenará el inevitable drama bañado de horrores.
Vi "Sonámbulos" cuando se estrenó. Principalmente vibré con el legendario cameo que se marcan algunos nombres de peso ligados a mi género favorito, Clive Barker, Tobe Hooper, Joe Dante y John Landis, encabezados todos ellos por el mismo Stephen King, autor del guión, reclamo del film y, como de costumbre, interpretando a un palurdo (sin olvidar el papelito que se marca Mark Hamill). El otro elemento que me la puso gorda es el hecho de que los gatos son los mayores enemigos de los monstruos de la función, y resulta que el gato es mi animal favorito. Ello también se tradujo en mucho sufrimiento cuando estos son asesinados no sin cierta crueldad, pero para compensarlo está su incuestionable condición de héroes, en concreto si hablamos del minino de la policía, Clovis, uno de los grandes "héroes animales" olvidados del cine contemporáneo y que posaba junto a Stephen King en una portada de la revista "Fangoria". Y no solo la yankee, también la Española, pues eran los tiempos en los que esta se editaba por acá bajo la tutela de Luis Vigil.
¿¿El resto de la peli??, pues bueno, en su época me pareció de lo más mediocre. De hecho, aunque llegué a disponer del poster en mi dormitorio (supongo que más por lo de los gatos que otra cosa), creo que no la alquilé en vídeo para verla una segunda vez. Y si lo hice, ni me acuerdo.
Vista hoy, y contra todo pronóstico, puedo decirles que me gustó. Me entretuvo. Me pareció muy sencilla, maja y correcta. Nada del otro mundo, pero al menos tampoco me hizo trallar. Dejando de lado a famosos y gatos, me moló que hubiese algo de gore (en unos tiempos en los que, progresivamente, fue desapareciendo de las pantallas) y llamaron mi atención algunos de los actores, destacando a Mädchen Amick (en aquellos tiempos de moda gracias a su papel en la serie del momento, "Twin Peaks"), Alice Krige (el fantasma de "Historia Macabra"), Lyman Ward o Ron Perlman.
Quizás lo peor de ella sea la utilización de un efecto muy feo pero muy común en esa época, el "morphing", realmente chungo. Me complace que fuese algo pasajero y hoy ya no quede rastro del mismo. O, al menos, que lo hayan mejorado tanto como para que ya no resulte ofensivo. También me hizo gracia revivir ese absurdo crimen mediante mazorca que, mientras en 1992 nos pareció ridículo y patético, hoy lo considero hasta medianamente original. Lo que hace el paso del tiempo...
Dirige el cotarro el irregular Mick Garris, lo que explica la aparición de todos esos "Masters of Horror".
Simpática.
martes, 31 de mayo de 2011
ENCERRADA (THE WARD)
Tras un montón de años sin estrenar largometraje (la regularísima "Fantasmas de Marte" fue lo último), y una notable incursión en la televisión (con "Masters of Horror", destacando su estupendo "El fin del mundo en 35mm"), John Carpenter volvía al terreno del cine-cine con "The Ward", lo que causó el consabido "revuelo mediático" entre el fandom. Ese mismo revuelo se volvió contra el cineasta y su peli cuando, lógicamente decepcionados, los fans comenzaron a echar pestes de ella, tildándola de previsible, aburrida, telefílmica, plana e impropia de un talento como el del director de "La noche de Halloween", "La niebla" o, por decir alguna actual, "En la boca del miedo". Yo la consumí ayer noche, avisado por todos los bandos de lo que iba a ver, y como suele pasar en estos casos, no me decepcionó tanto. O nada.Una chica rescatada de la calle en pleno acto de locura, es encerrada en un manicomio. Allí comenzará a tener terribles visiones fantasmales... pero unas de bien físicas, ya que la figura siniestra que se le aparece de modo imprevisible se despacha a gusto con el resto de pacientes. Naturalmente, la moza se pondrá manos al asunto para desentrañar el misterio.
Vale, sí, es cierto, "The Ward" no resulta nada original, ni sorprendente, tiene un desarrollo típico y tópico. Sin embargo, y como ya he dicho innumerables veces, cuando algo trillado está bien hecho, sigue siendo útil como entretenimiento. Y "The Ward" tiene un acabado técnico estupendo, muy Carpenter, a lo que contribuyen unos actores bien solventes. Además, la ración de CGI está bajo mínimos (idem con el gore, plato este no muy habitual en el cine de su director) y lo que prima es el suspense y algunos sustos que, por poco abrumadores, funcionan.
En fin, que me ha gustado. No es ninguna maravilla, ni está a la altura del mejor Carpenter. Pero os diré algo, tampoco está entre lo peor de su cosecha. De hecho... ¡¡ya les gustaría a Craven, Hooper, Argento o Romero llegar a estas alturas de su carrera y realizar un film tan sobrio y, sobre todo, DIGNO!!. Carpenter sigue teniendo clase, y eso mola.
No la veas con expectativas... no esperes una joya. A estas alturas -y dado como funcionan las cosas- sería absurdo e ingenuo por tu parte, limítate a verla como la clásica "peli de miedo" que es y tal vez la disfrutes del mismo modo que yo lo he hecho.
miércoles, 29 de julio de 2009
LOS PROFANADORES DE TUMBAS
Agradable sorpresa videoclubera la que me he llevado con este "Los profanadores de tumbas" ("The Gravedancers" en versión original), que me ha hecho pasar un ratejo cuanto menos espeluznante, a la par que entretenido.Unos amigos se reencuentran en el funeral de un allegado. Beben como cosacos y deciden seguir la farra en el cementerio. Allí, uno localiza una carta donde se les insta a bailar sobre las tumbas y, obviamente borrachuzos, no se les ocurre otra cosa que proceder.
Al día siguiente, comienzan a ocurrirles cosas extrañas, hasta que, por casualidad, topan con un par de parapsicólogos dispuestos a ayudarles. Lo que ha pasado es que han leído una maldición, y al bailar sobre las tumbas de tres despiadados criminales, faltándoles así al respeto, estos han venido del más allá para castigarles.
A la peli le cuesta arrancar lo suyo, empieza de manera muy pesada. Por suerte, pronto llegan los parapsicólogos con sus teorías, explicaciones y verborreas, lo que mejora la historia, logrando que quedamos embobados mirando. Contribuye también la aparición de los fantasmas, cuyo aspecto está muy logrado y es aterrador. Y junto con un par de sustos previsibles, y dos o tres más que no te esperas, consigue que una peli que empieza de lo más flojo, nos deje la mar de satisfechos... y acojonados.
Y es que yo soy un cagón, y a la más mínima atmósfera, una cara horrible y un par de buenos sustos, ya estoy con el corazón a mil... lo que pasa es que, últimamente, con muy pocas pelis me pongo cardíaco. Esta lo ha conseguido.
Tras la cámara, Mike Mendez, director nada menos que de la denostada "El convento del diablo", que me cae simpática, y del documental "Masters of Horror" (ojo, el documental, no la serie).
Una bocanada de aire fresco para el terror en general, porque lo cierto es que ni en salas, ni videoclubes, se puede ver una peli tan lograda. Muy maja.
martes, 28 de junio de 2011
GIALLO
Que el Sr.Dario Argento lleva años sin atinar, es un hecho bien reconocido y demostrado. El otrora rey del terror italiano hace tiempo que nos decepciona y/o tortura con los más notables ñordos (empezando por el primero de ellos, "El fantasma de la opera"). Cuando no son cacas insufribles, el colega se escuda en el "gore porque sí" para entusiasmar a esos panolis que habitan el fandom a los que, cual perro con hueso, se les contenta mediante una tripa o un hachazo en primer plano. Todos ellos, y algunos de nosotros, han olvidado que en la buena época, el abuso de truculencia de Argento no era su único mérito, tampoco su único atractivo, disponía de un lenguaje visual muy propio y reconocible (bueno, vale, en parte prestado de Mario Bava) e incluso un modo, a veces zopenco pero inconfundible, de mandar la lógica al traste. Hace lustros que el italiano no nos sorprende -para bien- con nada... aunque, muy de vez en cuando, aún es capaz de parir peliculillas que, sin ser nada del otro Jueves, por lo menos resultan soportables y, hasta en el mejor de los casos, potables. Pasó con "Insomnio", pasó con "La madre del mal", pasó con sus aportaciones a "Masters of horror" y ha pasado con "Giallo".Ayer noche la vi esperando lo peor, y aún hoy me pregunto "¿Por qué tanta crueldad con ella por parte de unos y otros?". Vale, lo de Adrien Brody no cuenta. Eso tiene una explicación (no oficial, pero a mi me mola creer que es la auténtica). En aquellos tiempos el actor estaba liado con nuestra Elsa Pataky y todo apunta que cuando esta fue contratada para actuar en la película, convenciera a Brody -no me pregunten cómo- para que la protagonizara. Ya sabemos cuánto tiran dos tetas, más que dos... perdón, mil carretas. El actor se metió de lleno en el negocio (figura incluso como co-productor) y... en fin, ¿cómo sigue el culebrón?, pues que hoy día Brody y la Pataky ya no son pareja (se dice que rompieron justo después de "Giallo") y él puso una demanda a los otros productores para que el film resultante no se estrenara en USA y, así, no mancillar su "envidiable" curriculum. Bueno... pues lo dicho, con tanta mala prensa, y lo patoso que últimamente andaba Dario, me esperaba un auténtico estropicio sin nombre... y no, no lo es.
Un asesino con la piel de color amarillo (de ahí el ingenioso título, con el que Argento manda un guiño al afamado y añorado subgénero inconfundiblemente italiano que él mismo popularizó) secuestra a una modelo con intención de desfigurarla. Su hermana y un efectivo pero desencantado poli, harán todo lo posible para dar con ella antes del momento fatal (y no hay historia de amor, lo que se agradece mucho).
Está claro que "Giallo" no es una obra maestra, y ni está a altura de los mejores tiempos de Argento (ni los mejores, ni los regulares). De hecho, ni tan siquiera parece dirigida por él... vamos, la podría haber firmado Perico de los Palotes y nos lo creíamos. Sin embargo, tampoco es una basura. "El fantasma de la opera", "El jugador" o "¿Te gusta Hitchcock?" son muchísimo peores. "Giallo" se desarrolla de un modo tan lineal, tan a,b y c, tan simple, que funciona. Digamos que, al contrario de lo habitual en Dario Argento, todo avanza según la lógica más absoluta. Te pasas la peli esperando el "punch" que jamás llega y cuando termina, pues bueno, resulta que el viaje ha sido tranquilo, sin excesivas estridencias, relajado (casi todo el mundo en esta peli habla entre susurros), con la truculencia justa (gore hay, aunque poco) y algún momento entrañablemente risible (el asesino parece el primo más feo y más tonto de "Rambo"), pero lo dicho, sin malos rollos ni un regusto demasiado amargo.
Puede verse perfectamente, entretiene lo justo y... en fin, ¡¡que no hay quien entienda a la peña!! (empezando por Adrien Brody, claro).
miércoles, 5 de julio de 2023
MINUTOS MUSICALES 15: VOCES MODULADAS Y MENTES INQUIETAS
sábado, 31 de diciembre de 2016
EL FANTASMA DE LA OPERA DE DARIO ARGENTO
Arranca la película y poco a poco me voy dando cuenta de que... en fin, muy buena no es. De hecho, hacia la mitad el público presente comienza a descojonarse de risa. Y no en las afortunadamente escasas escenas de comedia voluntaria, sino en los momentos más románticos y dramáticos. ¡Pero bueno!, ¿cómo se atreven?, ¡¡que es Dario Argento!!. Indignado sigo viéndola... y no, no mejora. Nada. Finalmente acepto lo que hay y me dejo llevar por la corriente. Vamos, que yo también empiezo a descojonarme de ella. Y así hasta el final.
Luego, acudo a la rueda de prensa en la que Dario suelta las mil monsergas cultas de rigor sobre los clásicos, el arte, etc. Incluso osa referirse a sí mismo en tercera persona, como toda una etiqueta y se sitúa junto a Mario Bava. Vaya, pienso, el amigo no necesita abuela. Más que "El fantasma de la ópera de Dario Argento", igual debería haberse titulado "El fantasma... de Dario Argento".
Desde entonces había evitado revisarla de nuevo, consciente de que, probablemente, sea esta la peli que marcó el inicio de su extensa decadencia (si dejamos de lado las notables aportaciones que hizo para la serie "Masters of Horror"). Pero el otro día leí algo sobre ella, me dieron ganas de verla y... bueno, aquí estoy, tecleando.
¿La trama?, ya saben, la puñetera historia de "El fantasma de la opera" solo que contada por el delirante director de "Suspiria", "Tenebre" o "Phenomena" (la peli, no el desafortunado evento). No he leído el original de Leroux, así que desconozco qué es cosa suya y qué del italiano. Aunque puedo hacerme una idea. Aquí el fantasma no es un músico con la cara desfigurada, sino un bebé abandonado y criado por ratas de alcantarilla (quienes se tomaron la molestia de enseñarle a hablar con pomposa perfección) que, por algún misterioso designio, adquiere fuerza casi sobrenatural. Hasta que le vemos con el aspecto de Julian Sands, pensamos que teniendo en cuenta lo que hace a sus víctimas (partirlas por la mitad o lanzarlas por los aires) debe de ser un monstruo horrible. Pues no. En realidad es un tipo sensible y romántico por el que las chicas se vuelven locas, a pesar de que sea tan bruto, mantenga una relación zoofílica con los roedores y mate con tanta facilidad a personas inocentes. Salvo en el caso de la niña acosada por un pederasta. Aquí es este último el que acaba con el cuello rebanado en una de las escenas más regocijantes de la peli.
Otros momentos seguramente ausentes en la novela son cuando el fantasma se sienta en un tejado a lo Batman y tiene visiones, destacando una muy grotesca con un montón de hombres-rata atrapados en una trampa. Aunque quizás la joya de la corona sea esa secuencia ridícula del automóvil caza-roedores digno de "Los Picapiedra".
En una ocasión Sergio Stivaletti, afamado técnico de efectos especiales que para la ocasión -suyos son los de la peli reseñada- se luce bastante, comentaba que si el cine de Argento había perdido tanto fuelle se debía a que el hombre, ya mayor, estaba cansado de terror y quería rodar bonitas historias de amor, solo que no le dejaban. Tampoco es de extrañar si tenemos en cuenta su sentido del romanticismo: cutre, pasteloso y digno de karaoke. Suerte que el tipo es consciente de lo que su audiencia espera de él y a ratos nos deleita con unas agradecidas gotas de buen gore... y de tetas. Tetas como las de la protagonista, su hija, la inevitable Asia Argento que, by the way, actúa con el culo. Ese tan hermoso que tiene. Siempre pone la misma cara, sus reacciones melodramáticas son harto exageradas y no te crees ni por el forro que sea capaz de cantar como los ruiseñores.
Para no ser tan negativos, citar otro buen momento de la peli: La caída sobre el público de la macro-lámpara que cuelga del techo de la ópera. Muy Argento en su sádico detalle. Claro que 24 horas después ya está arreglada, se ha limpiado todo y la gente no tiene ningún reparo en volver al recinto como si nada. ¡Qué eficientes y osados eran en el siglo XIX!.
A pesar de mi sarcasmo, y de que toda la parte romántica y pseudo-erótica me sigue resultando absolutamente penosa, no encontré "El fantasma de la opera de Dario Argento" TAN mala como la recordaba. Dejémosla en un poco triste pero con sus momentos majos.
De hecho, Argento haría después cosas aún peores... por increíble que parezca. Así que, quien no se consuela es porque no quiere.
jueves, 13 de enero de 2011
CREATURE
Resulta curiosa la capacidad del paso del tiempo para mejorar los recuerdos y las percepciones. "Creature" la intenté ver en su época, pero el aburrimiento me pudo más y no acabé. Pasados muchos años, me la pillé a precio de saldo en dvd. La volví a ver, y esta vez me dormí. Todo apuntaba a que "Creature" y yo nunca íbamos a mantener una buena relación. Finalmente, ayer me lo agencié -¡¡gratis!!- en formato VHS, me la puse por la noche, tumbado en mi cama bien tapadito y...... ¡me gustó!. Risas y aplausos. No merece la pena indagar el por qué, pero fue así.En Titan (la luna de Saturno. El otro título disponible es el resultón "The Titan Find") una expedición encuentra la consabida forma de vida, una con la peculiaridad de apoderarse de la mente de los seres humanos y usarlos como arma asesina. La siguiente expedición que pisa el lugar se comerá todo el marrón.
Pues ello, que sí, que es pura rutina... pero, por el motivo que sea, guarda su encanto. Todo es muy oscuro en este film, algo perjudicial para lo que eran las ediciones videográficas de la época, es decir, cuesta verlo todo bien... y más al monstruo, que es como la versión "blaxploitation" de la creación de Giger. Al cotarro se une una buena y agradecida ración de gore.
Quizás lo más remarcable, en el campo de lo bizarro, sea la secuencia en la que la chica prota cita literalmente "El enigma de otro mundo" como inspiración para matar al monstruo mediante electricidad. Aquí ya no podemos hablar de homenaje, ni siquiera de plagio, en su descaro y honestidad (¿pa qué disimularlo?), es... algo completamente diferente, como decían los Monty Python.
En el reparto destacan un divertido Klaus Kinski y dos rostros habituales del cine de palomitas, Lyman Ward ("Sonámbulos", "Independence Day") y Wendy Schaal ("El chip prodigioso", "No matarás al vecino"). El director, William Malone, acabaría a los mandos de títulos más gordos, pero menos potables, como la horrible "House on haunted hill", la no menos horrible "Miedopuntocom" y algún episodio de "Masters of Horror".
Pa pasar el ratillo.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
DRÁCULA 3D DE DARIO ARGENTO
No teníamos muy claro qué iba a pasar con tan absurdo proyecto una vez se terminara. Todos dábamos por sentado su pase por algún festival y, con suerte, una edición exclusiva en DVD, igual que le había pasado a otro de los Argentos recientes y más o menos soportables, "La madre de las lágrimas". Pero cual fue mi sorpresa al enterarme de que se estrenaba el Viernes pasado, y en uno de los cines punteros de Barcelona. Eso sí, dentro de un horario algo restringido ya que únicamente la daban a las 20 horas y en 2D. Si la querías en 3D, tenías que esperar hasta las 22. No tuve la más mínima duda de que quería ir a verla (al pase de las 20 horas... no me interesaba TANTO como para perderme la cena). Era totalmente consciente de que sería algo parecido a un churrasco, sin embargo, lo especial de la ocasión bien merecía el sacrificio, ¿cuando podría volver a ver una peli de Dario Argento en un cine de estreno?, seguramente nunca mais. Era todo tan anacrónico que merecía vivirse. ¿Un film italo-español de terror de presupuesto limitado, dirigido por una vieja gloria del cine fantástico europeo, repleto de un erotismo y una truculencia honestos en los tiempos que corren en los que todo es tan aséptico, tan falsamente estilizado, y en el que las multinacionales y sus productos perfectamente fríos dominan el cotarro?. Vivirlo para creerlo. Además, sin contar lo visto en Sitges, hacía muchos años que no iba al pase de una peli de Argento en un cine normal. Las últimas que recordaba eran "Los ojos del diablo" en funciones de co-director junto a George A. Romero y sus dos "apadrinamientos" para Michele Soavi, "La secta" y "El engendro del diablo".
¿Y que tal la experiencia?, pues "bien". Cuando la he calificado de anacrónica, no iba desencaminado. El "Drácula" de Dario Argento se inicia muy dolorosamente, con un supuesto vuelo rasante por una aldea que es puro CGI de saldo. Podéis tomarlo como un aviso, porque todos los efectos informáticos que seguirán están a la misma altura, la del betún caducado. A su lado, lo que hace Asylum parece el puto "Avatar". Lo que sigue, está bastante mejor. Una escena erótica de esas tan almidonadas y torpes típicas del cineasta, en la que una TREMENDÍSIMA Miriam Giovanelli luce TREMENDÍSIMO palmito (y lo volverá a hacer más adelante). Primera sonrisa, ¡que gusto recuperar esa clase de material!. Pronto nos encontraremos con más efectos de ordenador patéticos (el auténtico talón de aquiles del film, atención al tren que reposa parado en la estación), actores tirando a limitados y una ambientación correcta aunque por los pelos de un calvo. Se nota que el dinero escasea desde los créditos iniciales.
La puesta en escena de Argento es muy teatral, largos planos paridos por una cámara bastante reposada, aspecto este incrementado ante la sensación de "cartón piedra" que gasta todo el pack, desde la iluminación hasta los efectos de sonido. Casi todos ellos suenan como si alguien pisara cáscara de huevo. O mejor, como si "Calamardo" estuviera dando tumbos por el plató durante el rodaje.
Claro, de entrada todo esto choca e invita al descojone. Lo que ocurre es que, una vez asumido, comienzas a meterte en la peli, un poquito, y terminas viéndola tranquilamente hasta que concluye. A ver, que es bastante pesadica, y más teniendo en cuenta que nos sabemos la puta historia de Drácula al dedillo (y dan igual los cambios aportados por Argento y su troupe, en esencia es lo mismo de siempre), pero en fin, que se puede ver como si fuera un telefilm de esos insulsos pero pasables. Ayudan un poco las tetas (las mentadas y las de Asia Argento), la epatante pero ridícula e innecesaria aparición de una mantis religiosa gigante (???????), el gore (no excesivo, pero bien presente), arrebatos nostálgicos (esos hachazos en primerísimo plano que nos recuerdan a "Tenebre"), la simpática y fantasmagórica banda sonora del inevitable Claudio Simonetti y, sobre todo, ese envejecido Rutger Hauer haciendo de un Van Helsing la mar de bruto, que extermina vampiros y lacayos con una rapidez, facilidad y contundencia que asusta. El actor holandés es sin duda lo mejor de este "Drácula" argentiano.
Otro "clásico" que encontramos en el apartado técnico es Sergio Stivaletti, habitual chico de los efectos especiales que, supongo, se encarga aquí del poco látex que hay (porque si los de CGI son cosa suya, es pa darle de palos). Precisamente en una entrevista reciente, Stivaletti comentaba que el cine de Argento había perdido fuelle porque en realidad el director era ya un señor mayor cansado del terror y que se moría por rodar historias de amor. Bien, su "Drácula" es prueba de ello. El italiano intenta regodearse en todo el apartado romántico propio del libro de Bram Stoker, como hasta hoy han hecho casi todos los directores que lo han adaptado, pero claro, procede con ese sentido de lo romántico tan hortera, ñoño, acartonado y de "karaoke" que ya mostró en su temible "Fantasma de la ópera". Seamos prácticos, Dario Argento siempre fue un realizador eminentemente visual y en su cine los actores y los guiones no eran precisamente de lo mejor que uno podía encontrar. Claro, si le quitas los delirios estéticos, los colores chillones, la cámara circense y etc, ¿qué queda?... pues cosas como este "Drácula".
En fin, no sé muy bien qué decir. Si la miras con cariño, con afecto, pues tiene un pase y se deja ver, sobre todo si pones algo de paciencia por tu parte... pero por otro lado, no hay duda de que se trata de un producto terriblemente mediocre, cutre, pobre y almidonado. Duele pensar que tras el se encuentre el señor que hizo "Suspiria", "Inferno" o "El pájaro de las plumas de cristal".
viernes, 31 de marzo de 2023
F.A.R.T: THE MOVIE
“F.A.R.T: The Movie” costó tan solo 43.000 dólares que se recuperarían a lo largo de su vida comercial en VHS y DVD, y se ha seguido vendiendo hasta hace relativamente poco en la página web oficial de la película.
Cuenta la historia de un individuo al que le encanta tirarse pedos. Se los tira además provocando, en la parada del autobús, en el taxi o en el ascensor, lo que causará el enfado y repulsa de quienes están a su alrededor y reciben una de esas ventosidades. Además el tipo siempre expele los aires de la misma manera: Hace un pequeño esfuerzo, suelta el pedo y después pone cara de alivio.
Todo bien, pero en casa continúa con la serenata. Ve la tele, come pizza y se tira pedos, muchos, motivo este por el que su mujer entra en cólera y discuten, pero nuestro protagonista no parece entender a su esposa y continúa tirando pedos y haciendo muecas. Y eso es todo, ese es el argumento de “F.A.R.T: The Movie”.
Para llegar a la duración estándar de una película, como el tipo está todo el rato viendo la televisión, llegados a la mitad de metraje, “F.A.R.T: The Movie” se convertirá en una suerte de film de segmentos en el que el espectador visionará la misma programación que está viendo el protagonista, así, desfilarán por pantalla monólogos de desangelados cómicos que hablan de pedos, spots que anuncian productos para tapar el olor de los pedos o concursos de televisión cuya ristra de preguntas gira en torno a los pedos. La infamia más absoluta hecha película.
Yo soy amigo del humor de caca-culo-pedo-pis, por lo que he de reconocer que los cinco primeros minutos me hicieron cierta gracia. Incluso la primera discusión con la mujer fue motivo de algarabía con esta película, pero cuando esa misma discusión se eterniza minutos y minutos, y la película entra en un bucle de pedos, ya queda una sensación agridulce, rancia, ocre y lo único que pide el cuerpo es quitar esa mierda que estás viendo. Por suerte, no llega a la hora y media de duración.
Poco más…
Ray Etheridge dirige esto, se trata de una de sus primeras películas y uno tiende a pensar que quizá hay algo de impostación o posmodernismo en algo tan malo. Da peor espina cuando dentro del reparto, al igual que las películas Zen de Donald G. Jackson, tenemos a un ajado Conrad Brooks, pero se trata de una producción de 1991 y el actor todavía no había sido descubierto para el mundo por Tim Burton en el biopic homónimo sobre Ed Wood. Si consultamos la filmografía de Etheridge y su modus operandi a la hora de distribuir sus películas, nos daremos cuenta de que nos encontramos ante un director genuino, un deficiente mental, un outsider que ha encontrado una pequeña vía en la que se siente a gusto, y en la que, si no gana dinero al menos no lo pierde y que le permite continuar haciendo sus películas.
Consultar su IMDB da escalofríos, ya que seremos testigos de las carátulas más cutres y con peor pinta, en títulos como “Mosquitos, alligators and bullets”, “Zombie drug Lord” o “Bigfoot and other adventures”. Asimismo, uno de los ¡tres guionistas que tiene esto! Ray Atherton, no deja de ser un personaje curioso ya que cuenta con una filmografía de lo más pintoresca, de hecho, suyo es el libreto de “Masacre en la Universidad” —la cual igualmente produce así como toda suerte de documentales e incluso mondos. — y también aparecía en un pequeño papel en “Henry: retrato de un asesino”. Los otros dos, Drew McWeeny y Scott Swan, se suponen responsables de un par de capítulos de la posterior "Masters of Horror" (además, uno de ellos considerado el mejor, "Cigarette Burns" de John Carpenter) lo que no deja de ser llamativo, salvo por el hecho de que, según donde mires, figuran o no... ¿error o ellos mismos intentando desvincularse de esto?.
En cuanto al anecdotario, cuentan que Conrad Brooks, cuando vio el festival de pedos en el que se había metido, se acercó a Ray Etheridge y le dijo que a partir de ahora iba a ser conocido por haber trabajado en las dos peores películas de la historia, una “Plan 9 From Outer Space” y otra “F.A.R.T: The Movie”. También dicen que, en las agencias de casting y demás lugares donde se estaba buscando personal, había un gran número de individuos que no ponían objeción al mal gusto de la cinta, y no solo eso, sino que también pedían trabajar en ella particularmente, eso sí, siempre y cuando aparecieran acreditados en la misma bajo pseudónimo. De hecho, aparecen acreditados bajo pseudónimo… como si los fueran a reconocer de algún modo.
“F.A.R.T: The Movie”, de largo, es una de las peores películas que he visto nunca, con toda seguridad una de las más incapaces de provocar la risa del espectador cuando está totalmente concebida para lograrlo, es cutre, chabacana, estúpida, insultante… pero no deja de hacerme gracia el hecho de que exista un film cuyo argumento gira en torno a un tío al que le gusta peerse en lugares públicos.
No obstante no es tan raro, y podemos hablar de un subgénero marginal en esto de tirarse pedos, porque anterior y posteriormente han salido películas igual de baratas que esta que van exactamente de lo mismo; por un lado tenemos la rarísima (hasta que la compró la Troma) “Silent But Deadly”, que quizás argumentalmente tiene un poco más de enjundia que esta ya que en ella una presidenta de los Estados Unidos judía construye una poderosa arma de destrucción masiva a base de ventosidades, y otras dos películas que se titulan exactamente igual que esta: “F.A.R.T: The Movie”, una de ellas de origen malayo y otra a la que también se la conoce bajo el título de “Artie” y que tiene una pinta bastante parecida a la reseñada. Por supuesto, son jodidas de encontrar. Igual algún día caen por aquí.
sábado, 5 de febrero de 2022
CREEPSHOW TV (3ª TEMPORADA)
CAPÍTULO 1 - "Mums" / "Queen Bee" : En la primera historia, una esposa asesinada por su marido vuelve de la tumba convertida en planta vengativa gracias a la ayuda de su hijo que, ya al final, mirará con delectación y una sonrisa maliciosa cómo mamá se papea a los malos, algo que conecta, por evidente que suene, con el niño del vudú en el "Creepshow" original (graciosamente interpretado por Joe Hill, aquí autor del relato inspirador, convertido en guion gracias en parte al novelista de terrores David J. Schow -responsable del libreto de "Leatherface: La matanza de Texas 3"-). Por lo demás, todo muy previsible. Hay demasiado drama y la cosa tarda en alcanzar el cenit. Cuando llega, pues sí, mola mucho ver a la mamá seudo-Audrey a base de efectos prácticos... pero es lo único salvable. Dirige Rusty Cundieff, que ya anduvo en la temporada anterior.
La siguiente arranca muy prometedoramente. Unos adolescentes gilipollas se enteran que su ídola del pop va a parir en el hospital donde curra la madre de una de ellas, así que le roban la tarjeta de acceso y acuden, llevándose la sorpresa de su vida al descubrir la verdadera naturaleza de la diva. Una vez más son las escenas de efectos prácticos lo que salvan un poco la papeleta, el problema es que aparecen a mitad de capítulo. Luego, todo es cuesta abajo. El CGI sigue siendo un horror. Michael Rousselet, co-guionista, es co-director de una cosa con pinta de postmodernez titulada "Dude Bro Party Massacre", ello explicaría el nada sutil homenaje de rigor: el hospital donde ocurre todo se llama "Haddonfield Myers", ¡¡juas!!. Pero se lo perdonamos por haber co-escrito el mejor capítulo de la segunda temporada, "Dead and Breakfast". Dirige Greg Nicotero.
CAPITULO 2 - "Skeletons in the closet" / "Familiar": En la primera, un super coleccionista de cine mata a otro y decide convertirlo en parte de una exposición. Naturalmente, no tardará mucho en regresar de la muerte clamando venganza. Bien, "Skeletons in the closet" retoma ese baboso, suculento y relamido servicio oral hacia los fans que tanto daño hace a esta serie. Al ir la cosa de coleccionistas de atrezzo cinematográfico, y especialmente dentro del terror, la lista de homenajes, referencias, guiños y chascarrillos (incluidos la propia "Creepshow" original) es casi aturdidora, pura pornografía. El devoto, cegado ante tanto tributo, no se percatará de la vergüenza ajena que provoca lo que le están contando. ¡¡Terrible!! Apunto estuve de apagar el reproductor por culpa de esto. Entre los escasos aspectos positivos, la presencia de James Remar.
La historia siguiente es sosilla y un poco tontaina. No acabas de ver hacia donde va hasta que termina. Pero al menos no provoca urticaria e incluye un monstruo bastante "cool". Una pareja acude a un pitoniso. Este alerta al marido de una presencia diabólica que, a partir de ese momento, verá a todas horas, hasta que decide terminar con ella igual que lo hacía Hal Holbrook con el monstruo de la caja en el clásico de George A. Romero. Dirige Joe Lynch.
CAPITULO 3 - "The Last Tsuburaya" / "Okay, I'll Bite!": Dos historias escasas de "Creepshowismo" genuino, pero que se dejan consumir. Concretamente, "The Last Tsuburaya" presenta la premisa más interesante: Un multimillonario malo como el demonio compra el último dibujo inédito de un artista japonés especializado en garabatear monstruos horripilantes y, una vez saboreado, lo quema para que nadie más pueda. A partir de ahí, obvio es, el bicho del lienzo se le aparecerá y le perseguirá. Dirige Jeffrey F. January, habitual de "The Walking Dead".
En la otra, un presidiario de buen corazón tiene varias arañas como mascota, especialmente una gordísima que vive oculta tras la pared. En el momento que un guardia corrupto y sus matones le hagan mobbing y se carguen una, se vengará con ayuda de los bichos. Elemental, pero consumible. Escribe y dirige John Harrison, todo un veterano de la marca "Creepshow", tanto la cinematográfica como la televisiva.
CAPÍTULO 4 - "Stranger Sings" / "Meter Reader": "Stranger Sings" narra un intento de ligoteo, aparentemente exitoso, que termina con el aspirante secuestrado por dos tipas, una de ellas una sirena de cánticos embaucadores. Aunque se deja ver, no alcanza los niveles de solvencia que su directora, Axelle Carolyn, demostró en su capítulo de la segunda temporada, el mentado "Dead and Breakfast". Casi casi, lo mejor es el "chiste" del título. También el guion corre a cargo de una tipa, por lo que habrá el típico berzas que calificará al pifostio de empoderamiento femenino o alguna gilipollez por el estilo.
Si hasta ahora Joe Lynch había logrado que la manía que le dispenso descendiera unos grados, con esta, su nueva aportación a la serie, "Meter Reader", consigue que el río vuelva a su cauce. El concepto es interesante: En un futuro semi-post-apocalíptico en el que el mal surge de los abismos y lo empaña todo, los exorcismos a domicilio se han convertido en una rutina. Uno de los responsables de llevarlos a la práctica vuelve a casa, pero su mujer e hijos no le dejan entrar porque desconfían de su estado, así que le mandan a hacer cuarentena. Las cosas se saldrán de madre, claro. Probablemente este capítulo se parió en plena pandemia, de ahí ciertos paralelismos, algo que debemos a su guionista reincidente, John Esposito. En cualquier caso, Joe Lynch desaprovecha la materia y factura un segmento monótono y muy aburrido. Soso. En cuestiones actoriles destaca Johnathon Schaech que estuvo en "Los malditos, vampiros del desierto" y "Una noche para morir" haciendo de psycho-killer.
CAPÍTULO 5 - "Time Out" / "Things in Oakwood's Past": Un universitario recibe como herencia un viejo armario con poderes. Si te metes dentro, verás que el tiempo corre hacia atrás. Pero no olvides llevar siempre la llave encima, porque como no puedas salir, de ti solo quedará polvo. El chaval lo aprovecha a conciencia, convirtiéndose con los años en el mejor abogado de su bufete y un padre ejemplar. Lógicamente, las cosas darán un giro dramático que vemos venir desde el minuto uno. Y ese sería el mayor defecto de "Time Out", la falta de sorpresas. Por lo demás, una historia más propia de "Twilight Zone" que "Creepshow", pero correcta (ayuda que soy un devoto de las tramas con paradojas temporales y tal). Dirige Jeffrey F. January, de la plantilla de "The Walking Dead".
La que sigue desconcierta porque está facturada cien por cien mediante una animación algo limitada. En el misterioso pueblo de Oakwood encuentran una de esas cápsulas temporales. La historiadora local descubre que no sería buena idea abrirla. Como es de ley, no le hacen ni caso. Este es el capítulo más brutalmente gore de toda la serie... pero claro, hay truco, ¡son dibujitos!. Inevitablemente la sinopsis recuerda a "La caja" del "Creepshow" original, algo que oficializa el que reciba incluso una alusión directa. Tratándose de un capítulo animado, lo normal es mandar guiños a los dibujantes afines a la marca, de ahí que algunos personajes lleven apellidos como Wrightson o Kamen (de Jack Kamen, dibujante de la misma E.C. y autor de uno de los dos maravillosos posters de "Creepshow"). Tampoco falta el guiño a Romero himself formato "foto enmarcada". En cuanto a la historieta en sí, pues lo cierto es que la animación distrae bastante y deja un poco frío. Entre los dobladores localizamos voces ilustres como las de Mark Hamill o la "scream queen" Danielle Harris. Dirige Greg Nicotero, ayudado por una panda de animadores.
CAPÍTULO 6 - "Drug Traffic" / "A Dead Girl Named Sue": La última entrega de esta tercera temporada me ha descolocado mucho y aburrido más. La primera historia va sobre una madre asiática y su hija enferma que son detenidas en la frontera de Estados Unidos. La niña se convertirá en una de esas "cabezas voladoras fantasma" tan típicas del folclore del sudeste asiático y comenzará la escabechina. De por medio hay un político racista que se hace pasar por progre con la intención de dar buena imagen. Y el gran Michael Rooker como único elemento positivo de la función. ¿"Creepshow" dándoselas de panfletismo?. Ay, duele!. Esto casi podría haberlo dirigido el Joe Dante de "Masters of Horror", pero pal caso hablamos del inevitable Señor Nicotero. Confieso que se me cerraban los ojos durante el trayecto.
La siguiente, "A Dead Girl Named Sue", es un pelo más digerible... pero tampoco nada que deslumbre. En parte porque, por enésima y cansina vez, retomamos el guiño al universo zombie de George Romero, situando la historia en la misma noche de los muertos vivientes (con su blanco y negro, su ambientación de finales de los sesenta y un televisor donde se emiten las imágenes que salían en el noticiario del clásico). El sheriff local detiene al pijo del pueblo sospechoso de haber matado a una niña. Habiendo como hay zombies en la zona, cuesta asegurar la naturaleza real de dicho asesinato, si fue por maldad o supervivencia al tratarse de un revivido y no una víctima inocente. Descubrirlo se supone la gracia del asunto. Pero no. El episodio es puro bla, bla, bla hasta un desenlace tampoco muy inspirado. Y sí, aburre bastante. Guioniza la televisiva Heather Anne Campbell, que hizo tres cuartos de lo mismo para la igualmente chaposa -y panfletaria- reciente versión de "Twilight Zone". Dirige un clásico de la casa, John Harrison (lo que hace el descalabro aún mayor).
Vale la pena destacar como colofón que, en esta tercera temporada, los célebres "efectos visuales" destinados a darle un toque de cómic a las imágenes son muy escasos. Prácticamente nulos. Igualmente, las transiciones animadas gastan un look demasiado "flash" para mi gusto.








