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lunes, 16 de enero de 2012

WISHMASTER

Si algo bueno tiene "Wishmaster" es que parece... no, parece no, ES una peli hecha por fans del género directa para fans del género. O por lo menos, por gente que lo respeta y sabe perfectamente cómo alimentar a su fiel seguidor. Y yo eso, amiguitos, lo agradezco.
A causa de una serie de variados infortunios, un enorme ópalo de fuego cae en manos de una moza. Resulta que dentro del pedrusco vive atrapado un Djinn o, lo que es lo mismo, un genio cuyo único fin es salir y dominar el planeta. Nuestra prota deberá hacerle frente y pararle los pieses.
Uno de los aciertos de "Wishmaster" (desconozco si realmente original, pero al menos yo entonces aún no lo había visto) es la idea del genio concededor de deseos como ente malvada y que otorga lo que le piden de modo siempre muy mal intencionado y pernicioso. Resulta especialmente divertido ir descubriendo a lo largo de la película cómo el Djinn putea a la peña convirtiendo sus sueños en pesadillas. Este mismo es otro punto a favor del pitote al interpretarlo con mucho gracejo y carisma Andrew Divoff (es tal la coña que incluso en un momento dado, y antes de cometer una fechoría, lanza una mirada directa y cómplice al espectador). Al mejunje hay que añadir unos efectos especiales dignos e imaginativos (en este apartado nos encontramos con el también director Gary J. Tunnicliffe y el mítico Screaming Mad George) y mucho gore bien jugoso, aunque no especialmente traumático gracias a su abierta pátina fantasiosa y exagerada, que lo hace tan disfrutable como inofensivo.
Cuidao, no digo que "Wishmater" sea un joyón del copón, hay numerosos momentos para el ridículo absoluto, sustos baratos a mansalva y no menos ingredientes risibles, como las muecas de la actriz protagonista, algunos gestos del mismo Djinn o mi instante favorito, cuando este exclama con voz cavernosa: "¡Pues a la mierda!". Sin embargo, nada de todo esto molesta realmente, tal vez por lo que decía de que la peli es un regalo para los fans del terror menos exigentes y con más sentido del humor, o simplemente gracias a su espíritu festivo, la absoluta falta de pretensiones y que, ¡coño!, entretiene lo suyo. La historia está lo suficientemente bien hilvanada como para no aburrirnos.
Dirige Robert Kurtzman, antiguo integrante del reputado clan de efectos especiales KNB Group y director de pelis como "Enterrado Vivo" o "The Rage" (quien se marca un cameo como víctima decapitada). Produce/apadrina un Wes Craven en la cresta de la ola -en cuanto a popularidad- de su tormentosa carrera, habiendo dirigido un año antes la exitosa "Scream". Entre actores principales, secundarios y cameos, nos vemos cara a cara con Robert "Freddy" Englund, Kane "Jason" Hodder, Tony "Candyman" Todd, el eterno secundario de culto George Buck Flower, Ted Raimi (hermano de Sam), Angus "El hombre alto" Scrimm (como narrador), Reggie "Phantasma" Bannister, Howard Berger (del grupo KNB), Joseph "El día de los muertos" Pilato y Dan "Terroríficamente muertos" Hicks. El guionista, Peter Atkins, tiene en su haber títulos como "Hellraiser 2, 3 y 4" o "El puño de la estrella del norte". La música la firma Harry "Viernes 13" Manfredini. La canción final es de "Motorhead". Y hay aparición especial para la legendaria publicación "Psychotronic Video"... lo que yo decía, del fan para el fan.
Muy al contrario de lo expuesto hasta el momento, las secuelas dejaron bastante que desear. "Wishmaster 2", más cutre y barata, la dirigió un acabadísimo Jack Sholder y aún tenía la suerte de contar con Andrew Divoff en el rol de genio, algo de lo que no pueden presumir ni la tercera, ni la cuarta entregas, más enfocadas al público adolescente idiotizado por el mismo terror-poppy que, justamente, puso de moda Wes Craven.

sábado, 28 de noviembre de 2020

KM.666, DESVÍO AL INFIERNO

Que una película de terror hoy día presuma de truculenta y "regresar a la esencia del crudo y duro horror yanki de los 70" no tiene nada de nuevo, ni de raro (ni de verdadero, témome). Pero en el año 2003, saliendo aún de la invasión de productos asépticos e inofensivos impuestos por el súper-éxito de "Scream" seis años antes, era todo un subidón para el aficionado medio (sector al que, me guste o no, pertenezco). Recuerdo haber leído en su día las declaraciones del tristemente fallecido Stan Winston, responsable de los efectos, co-productor y verdadero impulsor del proyecto, donde explicaba que su intención era justamente esa, retomar un tipo de terror más sucio, feo y duro. Casi me atrevo a decir que "Km 666, desvío al infierno" fue la primera en dar tal paso. Nadie puede discutir que impuso -no inventó, pero sí perfeccionó- el "survival horror" o, lo que es lo mismo, la combinación del "slasher" clásico con la temática de supervivencia nacida a raíz de la estupenda "Deliverance". Desde entonces, es un subgénero que ha abundado por doquier.
Varios jóvenes quedan accidentalmente atrapados en plena montaña a merced de un feo clan de antropófagos. Se las verán canutas para evitar que los cacen y cocinen.
La primera vez que vi “Km 666, desvío al infierno” fue en el cine y no me gustó. La encontré aburrida y previsible y, claro, la prometida truculencia no me pareció tanta. Sin embargo, a base de posteriores visionados se me fue ganando. Tanto como para que, cuando salió en dvd una edición especial de dos discos, me la comprara. Desde entonces nunca ha dejado de molarme.
Los protas/víctimas son todo lo guapos que pide el género, pero no molestan demasiado. Desmond Harrington da perfectamente el pego como héroe de la función y esa imagen suya sujetando la escopeta al final es muy chanante. Nadie se cree que a la chica de la peli, Eliza Dushku, la haya dejado su novio ¡y por teléfono!, pero no importa. Se supone que es la "hot girl" del sarao, pero a mí me gustaba (y me gusta) mucho más Lindy Booth, que hace de golfa con aspecto aniñado/angelical. Emmanuelle Chriqui tampoco es fea, tiene un nombre muy gracioso y puede presumir de dar vida a un personaje que, para variar, reacciona con verosimilitud ante la muerte de un Jeremy Sisto que no carga por los pelos. Además, su propio fenecimiento es uno de los momentos álgidos del film, cuando le parten la cabeza/cara en dos mitades por efecto de un certero hachazo. Estando Stan Winston de por medio, los efectos se reparten entre lo físico y lo digital. Los primeros siempre se agradecen más en una película así, pero los segundos, aplicados con mesura y corrección, no ofenden en exceso. Claro que no solo de FX vive la peli. Es justo destacar que posee también unas lustrosas dosis de un suspense muy bien facturado. La secuencia en la que los protas intentan salir de la cabaña de los caníbales sin hacer ruido, evitando así despertarles de la siesta, está muy lograda y consigue su fin, crear tensión.
El éxito de "Km 666, desvío al infierno" -más en vídeo-clubs que en cines- esputó varias secuelas sobre las que pueden leer en este blog (ahí van: DOS, TRES, CUATRO y CINCO. La sexta nunca llegó a reseñarse). Evidentemente, y como es norma, la calidad va decreciendo a medida que los números se acumulan. Lo gracioso es que, fieles a su fin eminentemente comercial, todas contentan al posible espectador/fan dándole aquello que se muere por ver e incluye recreaciones (y ampliaciones) de las muertes más brutas e impactantes de la primera parte. Lo que no hay en esta, y sí en todas las otras, es tetas... alguna ventaja tendría que tener el presupuesto escaso y el destino directo a estanterías.
La gran noticia es que ya se ha rodado, pendiente de estreno, otra secuela más, solo que esta se desvincula de las anteriores y conecta directamente con la original. Para darle más caché, han contado con el guionista de aquella, Alan B. McElroy, autor también de los libretos de "Halloween 4", "Rapid Fire" (lucimiento pa Brandon Lee) y "Spawn".
La novedad de contar con Rob Schmidt para la dirección de "Km 666, desvío al infierno" residía en que venía de un cine "indie" no especialmente afín al terror y que, por ello, iba a poner más atención a los aspectos humanos y actoriles. Sí, puede que sí. Pero tampoco le sirvió de mucho, porque desde entonces, y salvo su participación en las series "Masters of Horror" y "Fear Itself", no ha parido gran cosa. 
Entre el equipo de productores encontramos a Jefferson Richard, al que debemos varios títulos bien curiosos como “Maniac Cop”, “Dance Academy”, “Vampiros a la sombra”, el actioner zetoso “One Man Force”, “El silencio de los inocentes” y “Time Master” (ambas dirigidas por James "El Exterminador" Glickenhaus, de cuando intentaba convertir a su hijo en una estrella), “Gothika”, “Leyenda Urbana 3” y “Siempre sabré lo que hicisteis el último verano”. Aunque lo más destacable se encuentra en su escueta faceta como director. Por un lado tenemos “In search of a golden sky”, baboso melodrama de aventuras infantil protagonizado por un imposible Charles Napier y co-guionizado por el eterno George “Buck” Flower. Por otro el mucho más adecuado y oscuro “slasher” tardío “Berserker” (con banda sonora compuesta por el director de "Dance Academy", como bien apuntaba Víctor en su reseña de esta última, y Flower en un papel secundario. Todo queda en casa).  Fascinante carrera la suya.
"Km 666, desvío al infierno" no es un dechado de originalidad, cierto, pero tampoco creo que lo pretenda. Es pura "formula", la recuperación de un tipo de cine perdido, llevada a término sin efecto nostalgia, sin gota de humor, sin referencias, ni post-modernidades varias, totalmente consciente de su condición, honesta y, por ello, efectiva. Da lo que quieres y lo hace con dignidad y talento. No creo que se le pueda pedir más.
Me la quedo.

sábado, 1 de febrero de 2025

GROTESQUE

Casi todo lo que supe por primera vez, tanto de "Grotesque" como su director, Joe Tornatore, fue gracias a la prensa especializada francesa y, más particularmente, "Mad Movies", mi genuina biblia, fuente de conocimientos. En la sección de novedades y/o rodajes en marcha, por alguna extraña razón siempre más centrada en subproductos y morralla casi marginal, aparecía el cartel de la reseñada. O uno de ellos, concretamente aquel con una ilustración muy decente propia de todo un Bernie Wrightson -no me consta que sea suya, pero lo parece-, cosa que, ya de por sí, me llamó la atención. No mucho después, y todavía dentro de esos mismos parámetros, supe de la siguiente obra de Tornatore, "Crystal eye: el ojo de cristal", un "exploit" algo tardío -1991- de "Indiana Jones". Entonces lo tuve claro, tocaba seguirle la pista.
Y aquí viene lo gracioso. Por la misma época fue noticia -pero este en prensa más convencional- Giuseppe Tornatore, director de films tan respetados y premiados como "El profesor" y, sobre todo, "Cinema Paradiso". En mi joven, ingenua y aún no muy ilustrada mente, y dado que Joe es la versión inglesa de Giuseppe, por un momento pensé que eran el mismo cineasta y, como Héctor Olivera, intercalaba productos de prestigio con morralla ultra-comercial. Evidentemente me equivocaba. Pero ya me dirán si no es hilarante casualidad el parecido formal de ambos nombres, operando exactamente durante el mismo período.
Pues entonces, ¿¿quién es Joe Tornatore?? Bien, se trata de un actor reciclado a director. Comenzó como "gorila extra" en "El planeta de los simios", siguiendo con papeles ínfimos en mucha serie y clásicos setenteros de la explotación como "Cleopatra Jones" o "América Violenta". Ascendió unos peldaños al interpretar a un sicario en "El Golpe" y otro matón en "McQ". Viendo que la cosa no terminaba de despegar y, supongo algo insatisfecho (merece la pena resaltar que volvió a enfundarse en la piel de gorila anónimo para la serie televisiva basada en "El planeta de los simios"), decidió dar el salto a la dirección.
Fue en 1976 con una de acción, "Zebras" (de la que él mismo rodaría una secuela / remake en 1987,"Código Zebra"). Acarició las mieles de un cine medianamente serio con "El Vengador", thriller según novela de Mario "El Padrino" Puzo protagonizado por dos ya mohosos Rex Harrison y Rod Taylor, que Tornatore co-dirigió con otro que tal bailaba, el amigo Matt Cimber (aunque la cosa pinta más a sustitución desesperada, especialmente considerando los tres años de separación entre su confección y estreno) y, al final, se rindió a la evidencia: vayamos a lo fácil, hagamos una de terror, esta "Grotesque".
Como decía arriba, supe de ella gracias a los gabachos y, al contrario de lo que ocurría con algunos de los productos de naturaleza atípica anunciados en sus páginas, sí llegó a nuestros estantes videoclubistas, cortesía de "MidWest" / "Record Visión", cuyas inmensas tragaderas impulsaban a que distribuyeran de todo, sin importar categoría. La vi, no me gustó y la olvidé. Hasta que, como siempre, intervino la maldita nostalgia y decidí darle una nueva oportunidad.
Unos punkis malotes acuden a una casa en pleno monte porque han oído que oculta un secreto. Convencidos de que se trata de dinero, machacan a la familia que en ella se hospeda esperando que suelten prenda. Esta viene compuesta por un padre que se dedica a fabricar efectos especiales para películas de terror, su esposa, su hija y la amiga. Los punkis irán arrasando con todos hasta que, ¡oh sorpresa!, el cacareado secreto aparece en forma de un tipo deforme (valga el chiste) y muy cabreado.
Hasta aquí la primera parte de una película compuesta de, errrr, tres cachos y dos giros. Esta está más o menos decente, un "home invasion" en toda regla con los villanos pandilleros del cine de los ochenta, unos punks tan exageradamente malvados, amorales, retorcidos y ridículos como cabría esperar... y debe ser. Vale. Normalmente el anunciado primer giro argumental me lo tomaría positivamente, un modo eficaz de rescatarme del sopor... pero en "Grotesque" el efecto obtenido es de cortada de rollo total. En plan "No me jodas, después de toda la paciencia invertida, toca comenzar de nuevo". Entran en escena la policía, que detiene a los punkis supervivientes, y otro miembro más de la familia agredida clamando justa venganza. Este segmento se marca un desenlace más propio de "The Twilight Zone". Y cuando parecía todo dicho, el film da un último giro. Pero no comentaré nada al respecto porque, en fin, es verlo para creerlo. Pueden tomárselo como una genialidad o un insulto a sus inteligencias (en caso de tenerlas).
¿Resultado? Pues un caos. Uno algo aburrido, sí, aunque tampoco como para rasgarse las vestiduras. Curioso en su esencia pero a kilómetros de ser imprescindible... y hablo de una distancia como la que separa nuestro planeta de "Alfa Centauri". E, incluso así, me quedo corto.
Por una cuestión ya de moral, es obligado que nos detengamos en el asunto de los efectos especiales a los que se dedica el supuesto padre de la supuesta familia. No hace falta decir que ello reserva algunas sorpresas graciosas como, por ejemplo, que al hombre le mole rodar cortos caseros en los que, maquillado de monstruo, ataca a su esposa. Bien, según lo presenciado y dialogado, dichos cortos se suponen grabados en vídeo, pero es evidente que han sido confeccionados con los mismos 35 mm que el resto de "Grotesque", además de su aspecto profesional y que nunca rebelen quien ejerció de cámara para la ocasión. Aunque todavía queda una sorpresa más. Los punkis acuden al taller del hombre y una de las chavalas, en pleno acto sexual, agarra una máscara y se la enfunda. Esta resulta ser la calavera de "Halloween 3", hoy tan célebre. Inevitablemente uno se pregunta aquello de ¿es que acaso el tipo que la diseñó para el clásico de Tommy Lee Wallace se encarga de los efectos especiales en "Grotesque"? pues no, pero sí. El interfecto responde al nombre de John Naulin. Siendo todavía novato curró en "Halloween 3" responsabilizándose del atrezo, incluidas las cacareadas máscaras. Vamos, que se agenció algunas y, supongo, ya adulto y metido de lleno en el film de Joe Tornatore, ante la necesidad las rescató del armario... sin ningún afán homenajeador ni tributante -recuerden, estamos en 1988, y entonces esas cosas no pasaban... gracias a dios- era una simple y lógica cuestión de reciclaje económico.
Mientras que, como director, Tornatore firmó a continuación la mentada "Crystal eye: el ojo de cristal", "Demon Keeper" para Roger Corman (intenté verla, pero su aspecto telefílmico me pudo) o una de vampiros en 2009 titulada "Immortally Yours", para retirarse cuatro años después tras un cortometraje, nunca abandonó del todo su faceta como actor. Siempre paralelamente a la de filmmaker y dentro de parámetros televisivos o con roles muy segundones en algunos títulos llamativos como "F.I.S.T. Símbolo de fuerza" junto a Stallone. Según los datos consultados -esperemos que correctos-, amplió dicha dedicación a la de especialista, ejerciendo como tal en "Cuando llega la noche" de Landis y "Golpe en la pequeña China" de Carpenter. Fascinante trayectoria la suya. Me recuerda un poco a la de otro todoterreno, John "Bud" Cardos.
Pero para marcianadas, el guionista de "Grotesque", un tal Mikel Angel. Considerando que se encargó de escribir los libretos de varias películas de Tornatore, asumí que era este mismo oculto tras seudónimo, porque pinta de serlo, tiene. Y lo es, aunque no del director, al parecer el caballero en realidad se llamaba George Theakos y comenzó a teclear en 1971, tarea desarrollada para ilustres como el ya mentado Matt Cimber (de ahí la conexión con Tornatore) y Gary Graver (concretamente en "Evil Spirits", indirectamente conectada con el Kevin Bacon del cine "exploitation", Fred Olen Ray, donde Mike Angel también ejerce de actor). Además, en una ocasión se atrevió a dirigir. El resultado, "The Love Butcher", fue tan terrible que quedó en sus latas, sin distribuir. Siete añazos después una de sus protagonistas, Robin Sherwood, logró cierto renombre por su papel en "Yo soy la justicia". Así las cosas, un productor rescató del film de Mikel Angel, encargó al Don Jones de "The Forest" rodar nuevas escenas para darle algo más de prestancia y, esta vez sí, se estrenó (sin hacer mucho ruido, asumo).
¿Agotados ya? Pues aún no hemos hablado del reparto. Por supuesto "Grotesque" se erige como vehículo para la ya entonces perdidísima Linda Blair, también productora ejecutiva. Aquí la muchacha demuestra con creces ser una actriz bastante mediocre. Su catálogo de cucamonas es del todo hilarante. La acompaña otra churri muy de su época, la guapísima Donna Wilkes, alias "la "Angel" original". También andan por ahí Tab Hunter, más conocido por su protagonismo en el "Polyester" del vendido / ladrón de John Waters. Otro "clásico desviado", Guy Stockwell, quien interpretaría al temible dueño del circo en "Santa Sangre". O Charles Dierkop, nombre poco conocido, rostro incomparable, que ha aparecido en un montonazo de títulos, algunos de Joe Tornatore. Justo, con él coincidió en "El Golpe".
Mención aparte merecen los ultra-estereotipados y ya creciditos punkis. Vienen comandados por Brad Wilson, cuya interpretación "over the top" (curiosamente rebajada tras el primer giro) nos recuerda al "Zed" / Bobcat Goldthwait de las "Locas academias de policía", pero en versión "seria". Le secundan Nels Van Patten, de la longeva casta de los Van Patten (de ahí que asome por "Jóvenes Guerreros" junto a su hermano James), dando vida a un agotador villano de agotadora risa burlona. Y no podía faltar el bueno de Robert "Maniac Cop" Z´Dar, al que despachan con demasiada facilidad. Aunque para presencias inevitables, la del inmortal George "Buck" Flower ejerciendo de coordinador de producción o alguna monserga parecida. Este caballero necesita un libro biográfico -o un documental- pero ya.
A la hora de ilustrar la reseña, me he decantado por el llamativo cartel "estilo Wrightson" que tanto me impactó de chaval. No obstante, disponiendo como dispongo de la caratula del VHS -algo maltrecha-, pues me ha sido imposible evitar colársela completa justo a continuación.

viernes, 17 de enero de 2020

BLACK SOCKS

Un gerifalte televisivo, harto de ofrecer una parrilla sosa y para todos los públicos, decide ofrecer un programa-contenedor que consiste en mostrar una serie de cortes de tipo sexual, así como ofrecerá spots televisivos que sobrepasen las fronteras de lo permisivo.
Casi como si se tratara de una película de sketches con un hilo conductor que sirve de nexo de unión, “Black Socks” básicamente es una película en la que su primer tercio es palique insustancial por parte de este señor que quiere revolucionar la televisión y, el resto del film,  lo compone el supuesto programa televisivo que este produce en el que vemos una serie de secuencias picantes en teoría graciosas y provocaciones de todo tipo. No contentos con filmar a señoritas de buen ver en distintas situaciones de tipo sexual, también veremos una secuencia en la que una de ellas recibe una brutal paliza a base de cinto, cañería, fusta y látigo, que podría ofender a cualquiera de no ser porque la simulación es demasiado mala; se nota demasiado, diría que intencionadamente, que el individuo golpea el suelo y no a la señorita.
Un batiburrillo de lo más estúpido y falto de carisma, aburrido, sin mucho interesante que ofrecer, que se deja ver por liviano, pero que no supera ningún tipo de expectativas. Su naturaleza exploiter es la única razón de ser para interesarse por ella, pero yo creo que ni por esas. Se estrenó con un cartel que ofrecía un elenco que no salía en la película, pero en posteriores ediciones videográficas a cargo de la Troma, el pirata de Lloyd Kaufman hizo exactamente lo mismo; darnos carátulas de vídeo que ofrecían chicas que no aparecían en la película y situaciones que tampoco.
Con el título inicial de “Black Socks” y en un intento de aprovecharse del tirón de las películas de Russ Meyer, esta sandez en celuloide pronto pasó a titularse “Video Vixens!” y así es como se la conoce hoy en día, incluida en la versión que distribuyó la Troma y que es la que rula en DVD por todo el mundo. Es precisamente por el parecido de su título con el de los más populares de Meyer que esta película está en el mapa. La gente la ve, porque en su ignorancia, cree que va a ver los súper melones de las películas de Meyer. Y verá alguno que otro, pero esta cinta va por otros derroteros.
Con gran parte del equipo técnico de “La última casa a la izquierda” de Wes Craven implicado en la producción, la película la dirige una leyenda de los nudies —y los roughies—, Red Sullivan, quien algo raro le vería a esta película cuando  decidió firmarla bajo un pseudónimo, Henri Pachard. Después continuaría firmando sus películas con su nombre real hasta que en los 80 se pasó al porno y a partir de entonces solo utilizaría su seudónimo. “The Devil in Miss Jones Part. II” o “Sexcapades”, serían dos de sus películas porno más populares.
En el reparto, donde abunda el seudónimo a tutti pleni por parte de los actores, cabe destacar la presencia de ese entrañable actor de tercera fila habitual en todo tipo de subproductos (y también películas mainstream) que es George “Buck” Flower que aquí da vida a un extraño director de cine.
Bastante prescindible y, como digo siempre, solo recomendable a los que les pueda la curiosidad; esta siempre será saciada.

sábado, 2 de abril de 2011

MANIAC COP

"Maniac Cop" fue, probablemente, el más sonado de los films modestos estrenados a lo largo de 1988. No era para menos teniendo en cuenta cuales eran los sabrosos ingredientes de la ensalada, a saber: William Lustig, responsable de la legendaria "Maniac" o "Vigilante", a los mandos. El mítico Larry Cohen, padre de "Estoy Vivo" o "La serpiente voladora", escribiendo el guión y produciendo. En este último apartado, también nos encontrábamos con James Glickenhaus, director de "El Exterminador". Si todo eso ya era suficiente para ponerle a uno palote, bastaba con echar un ojo al reparto: el gran Tom Atknis (habitual en la mejor época de John Carpenter, y prota absoluto de "Halloween 3") y nada menos que Bruce Campbell... cuando aún no había alcanzado el estatus de figura de culto. Claro que el resto de actores no tenían desperdicio alguno, a saber: Laurene Landon (irritante musa de Larry Cohen), Richard Roundtree, William Smith, Robert Z´Dar (a partir de aquí se convertiría en todo un astro de la serie Z gracias a su peculiar aspecto) y en papeles muy escuetos George "Buck" Flower y ¡¡anda!!, el mismísimo Sam Raimi. A todo esto había que añadir una fricada más que a mi, adolescente obsesivo como era, me flipaba, la utilización del binomio "palabra molona + cop" tan de moda entonces gracias al éxito del clásico de Paul Verhoeven. Teniendo en cuenta todo ello, era muy difícil que "Maniac Cop" acabara siendo una caquita. Y no, no lo es.
Un policía asesino ronda la ciudad. En lugar de matar a los culpables, arrasa con los inocentes. Un detective investiga el caso, mientras otro agente es erróneamente declarado culpable de los crímenes. Ambos unirán fuerzas para detener, y desenmascarar, al maníaco.
Nadie duda de que Larry Cohen es un tío con grandes ideas que, en ocasiones, logra transformar en grandes guiones. Tal vez como director sea un pelín más chapuzas, a pesar de que tenga buenas pelis, pero en cuestión de escribir, pocos le ganan. Y eso es algo que se nota mucho en "Maniac Cop". La trama de base es muy buena, original y ofrece momentos altamente regocijantes. Que uno huya aterrado de unos asaltantes y que, al ver un policía, se acerque a él pensando que está a salvo para que luego este se lo cargue, tiene mucho potencial. O que el ciudadano medio, paranóico, comience a matar a policías normales no-maníacos, también tiene mucho potencial. Además, Cohen siempre ha tenido un espíritu transgresor que no puede evitar reflejar en sus historias. En estas rara vez encontramos blancos y negros, buenos muy buenos, o malos muy malos. Todo es tirando a gris. Sin ir más lejos, que el héroe joven y guapo de "Maniac Cop" sea un cabroncete que le pone los cuernos a su mujer y casi ni se inmuta al enterarse de que esta ha sido asesinada, tiene su miga. O que uno de los personajes principales muera a mitad de peli, también. Sorprende lo bien contada que está "Maniac Cop", su estructura perfectamente equilibrada para evitar el aburrimiento, sin resultar plana y lineal, cómo se aleja de tópicos y clichés, cómo da sutiles giros con intención de destruir cualquier posibilidad de resultar previsible. "Maniac Cop" no da nada por sentado desde el minuto uno, y eso me gusta. Tampoco hay que olvidar el humor negro habitual del guionista, que en esta ocasión resalta especialmente con la muerte del tipo hundido en cemento.
Sin duda es eso, el guión de Larry Cohen, lo más meritorio de un film que, de otro modo, se hubiera convertido en monótono e insaboro. Lustig tampoco lo hace mal, aportando ritmo a las imágenes (aunque estas resulten tal vez un pelín planas estéticamente) y las dosis de violencia deseadas, que tampoco son excesivas. Centrándonos en el poli maníaco, debo reconocer que su aspecto no me convence mucho y, dado su origen, tal vez tendría que haberse llamado "Zombie Cop" (a falta de ello, el incapaz J.R.Bookwalter se encargó de hacerla realidad -vídeo mediante- en 1991). No olvidemos tampoco el hijo bastardo que les salió a Lustig/Cohen con los dos títulos de la franquicia "Psycho Cop", ¡dirigidas por un tio habituado al porno-gay! (y que, en cuestiones narrativas, son el total y absoluto reverso oscuro al film comentado).
Vamos, que sí, que "Maniac Cop" es un producto de lo más ameno, simpático y disfrutable. Puede que ayer la gozara más incluso que cuando vivía obsesionado con ella. Su notorio éxito provocó un par de secuelas (la segunda caerá en breve por aquí). William Lustig reniega de la tercera. Tiempo después, el director y el guionista lo intentaron de nuevo con otro film destinado a parir una nueva franquicia, pero ESTA VEZ la cosa no fue tan bien. En el año 2008 un tal Chris R. Notarile dirigió este corto con la esperanza de que le contrataran para encargarse de un remake del original, o de una nueva secuela, sin conseguirlo. Hablando de remakes, se ha dicho ya mucho al respecto, pero de momento no parece que vaya a hacerse realidad.
"Maniac Cop", un film francamente recomendable.

sábado, 1 de marzo de 2014

GIRA SANGRIENTA

Sandy Cobe es un viejo conocido de este blog. He maldecido sus huesos ya unas cuantas veces gracias a la temible ristra de películas -de terror- que produjo a lo largo de la década de los 80 y que comparten una notable peculiaridad, son absolutamente insoportables. Casi todas recurren a psycho-killers armados con cuchillos y demás utensilios cortantes como principal reclamo, y están más o menos enfocadas a la platea juvenil, de ahí que contengan una generosa ristra de desnudos y sustos baratos. Curiosamente, la única que se aleja un poquito de todo ello es la más soportable... y mucho me temo que no se trata de esta "Gira sangrienta", a la que fácilmente podríamos haber titulado "Gira grasienta".
Originalmente bautizada el año 1980 como "Terror on tour", el infra-film, en una demostración más de su interés por -la buchaca- del espectador joven y poco exigente, narra las desventuras de una banda de rock que, siguiendo la estela de Alice Cooper, y añadiéndole ciertas gotas de "Kiss" por aquello de su saturado y ridículo maquillaje/uniforme, escenifica actos macabros y truculentos en el escenario durante las actuaciones (si es que truculento y macabro es ver cómo le quitan el brazo a una maniquí). Sus fans se vuelven locos y las groupies hacen cola para follárselos. Sin embargo, los problemas arrancan cuando una misteriosa figura, oculta tras el emblemático look que luce toda la banda, comienza a asesinar gente, especialmente fans y, más concretamente, mozas (a las que considera unas golfas). La policía decide infiltrar a una del gremio para que dé con el azezino.
Como suele pasar con estas películas y temáticas, lo realmente divertido del show es ver cómo el director y el guionista retratan, desde la lejanía generacional y la ignorancia, la disoluta e inmoral vida que llevan las rock stars, a base de excesos delirantes. La ristra de diálogos ridículos es tremebunda, pero son especialmente destacables, por descojonables, aquellos que se producen durante los encuentros eróticofestivos. Cosas como "tocámelas, ¿no te gustan?, hummm, son tan bonitas, blanditas y redondas" (by the way, la que suelta esta ristra de gilipolleces está muy comestible, en otros tiempos habría buscado su nombre, pero ya no me apetece, no estoy TAN salido) o "La cocaína me pone cachonda", valen el precio de la entrada o del alquiler, como el que pagué yo siendo jovenzuelo, llevándome el consiguiente
hostión. Tampoco tiene desperdicio la secuencia en la que la banda, antes de salir al escenario, toca una bonita y empalagosa balada romántica porque resulta que eso es lo que de verdad les mola, pero claro, no vende (en todo caso sería al revés, ¿no?). El policía que sospecha de ellos se queda patidifuso cuando escucha la canción, perfectamente amoldada a sus conservadoras apetencias musicales y descubre no solo que le pone, sino que, después de todo, y a pesar de sus vicios y su actitud rebelde de cocacola, en realidad todos ellos son buenos chicos -otro topicazo barato, en este caso bañado por una irritante intención paternalista-. Incluso hay uno que sufre un ataque existencialista y se pregunta por qué hacen lo que hacen y cómo esto afecta a su desquiciada audiencia. Suerte de ese mánager enrollado y bien simpático que le quita tan absurdas ideas del cabestro y le convence de que lo suyo es el degenerado rock and rollo. ¿Quién será el asesino?, ¿algunos de los chicos de la banda?, ¿el "roadie" friqui que no se come un torrao?, ¿o el manager, manipulador y movido por el sucio y vil metal?. Adivinen.
Dirige el cotarro todo un clásico del exploitation, Don Edmonds, que ha pasado a la historia -le guste o no- por firmar "Ilsa, la loba de la SS" y su primera secuela (y repetiría con Sandy Cobe al año siguiente, pero como actor, en la horripilosa "Dulce Hogar"). El guionista tiene un nombre muy molón, Dell Lekus (¿pseudónimo?), y "Gira sangrienta" es su única contribución al séptimo desastre (normal!). La banda de ficción, llamada "The Clowns", "Los payasos" (que iba a ser el adecuadísimo título del sarao en un principio), toca un especie de hard-rock/pop trasnochado del que en realidad se encargó un grupo que responde al nombre de "The names" (je!), de oscura procedencia y que únicamente editó un single en su época. Como curiosidad reseñar la presencia del icónico George "Buck" Flower, actor secundario todoterreno que pa la ocasión figura como "production manager" y la de John Wintergate y Kalassu, artífices de la mítica -y posterior- "Agresión en la casa del terror".
En fin, que es una auténtica mierda... pero si la ven con intención de reírse de ella, igual hasta logren llegar al "the end" de una pieza.

sábado, 8 de agosto de 2026

THE WITCH WHO CAME FROM THE SEA

Es indiscutible que en los setenta Norteamérica vivió un momento de esplendor cinematográfico. Se parieron grandes obras maestras que todos conocemos, y no hay tu tía al respecto. Cuando una película era buena entonces, era cojonuda. Lo que se tiende a olvidar, a ignorar, es que también las había malas. Y cuando una película era mala en los setenta, se tornaba espantosa, gracias en parte a una serie de tics, formas y maneras que no han sobrevivido para nada al paso de los años y, consumidas ahora en todo su esplendor, son absolutamente irritantes. La cosa empeora mucho al meternos en el terreno del "exploitation" y, más jodido aún, uno con ciertas pretensiones artísticas y/o autorales, muy recurrentes en aquella década.
Yo mismo me refería a "The witch who came from the sea" como "la película de terror de Matt Cimber". Es decir, piqué como un tonto. Esto no es de terror, como mucho es thriller, y el título + el cartel (una ilustración de Frank Frazetta que previamente había sido portada para la revista "Vampirella") son puro gancho para... eso, tontos. Da la sensación que Cimber quiso radiografiar la locura de una mujer herida (disfrazándola de género, por aquello de hacerla más vendible), pero no disponía del talento suficiente para abordar el lado dramático del asunto sin caer en el ridículo o la comedia involuntaria, porque haberla, hayla. Mis momentos favoritos serían los siguientes (en sus versiones condensadas): "El asesino de los dos jugadores de fútbol no ha sido una mujer", "¿Quién entonces?", "¡Maricones!", "Pero no puede ser, eran dos jugadores de fútbol", "Todos los jugadores de fútbol son maricones". O esta otra gran afirmación (vomitada entre lágrimas): "El médico dice que tendría que llevar gafas, ¡¿qué se cree que soy, una hippie?!". Semejantes joyas literarias vienen de la mano del responsable del libreto, Robert Thom. Resulta trágico descubrir que, entre sus muchos guiones, figura una cosilla tan entrañable como "La carrera de la muerte del año 2000". ¡¿Qué te pasó, Robert?!. Tal vez influya el hecho de que la absoluta protagonista de "The witch who came from the sea", Millie Perkins, fuese su señora. Mmmmmh, ¿¡quién se dejó cegar complaciendo el capricho de quién?!. Perkins había sido Anna Frank en la primera adaptación al cine de su famoso diario fechada el año 1959. Tal vez por eso resulta chocante verla acá haciendo semejante rol y mostrando en varias ocasiones unas poco llamativas ubres -lo que vuelve a sorprender sabiendo que su pareja andaba metida en el fregao-. Hay quien asegura que es la mejor actriz del film, pero pa mi que se pasa un poco, lo que reafirma mi teoría de que este era un capricho personal de pura auto indulgencia (no siempre maligna, pero a veces -como es el caso- sí). Volveríamos a ver a doña Perkins en títulos tan curiosos como "Jake Speed, la aventura de África", "Necronomicón" o el "Wall Street" de Oliver Stone -al lado de otra personaja singular, la Monique van Vooren de "Carne para Frankenstein"-. Acompañando a la muchacha están el todoterreno Lonny Chapman, la veteranísima Vanessa Brown (con varios clásicos en su haber situados durante los años dorados de Hollywood) y tres figuras intensamente relacionadas con la vertiente más renegada de nuestro cine favorito: Stan Ross interpretando a un siniestro tatuador llamado "Jack Drácula", volveríamos a verle como siniestro enterrador en "Detectives casi Privados". Roberta Collins, con un curriculum impresionante repleto de "exploitation" de los ochenta pabajo, donde destacan unas cuantas películas "wip" -como "Caged Heat!" de Jonathan Demme- o la misma "La carrera de la muerte del año 2000" (vamos, que ella y el guionista/sufrido marido de la prota, se conocían). Pone la guinda todo un "mostro" del calibre de George "Buck" Flower.
"La bruja que vino del mar" (traducción literal del título) sería algo asín como un seudo-culebrón en torno a una chorba sexualmente abusada en la infancia por su padre (con escenas no super gráficas, pero sí algo más valientes de lo que sería habitual... ¡estamos en los setenta, baby!). Ello la induce a sufrir visiones en las que se lía con machos idealizados para, seguidamente, castrarlos (en un momento dado se sirve de una maquinilla de afeitar... ¡¡eso es capacidad!!). El problema viene cuando al día siguiente esos mismos crímenes han ocurrido realmente. ¿¿Es ella que mata de forma inconsciente, es otra persona o es la puñetera furcia natatoria, que dirían "Monty Python"??. Todo servido al peor modo de los setenta, en su estética tirando a mundana, las/los características/os vestimentas y peinados (capaces de provocar conjuntivitis), sobre dialogada mediante interminables balbuceos en torno a cuestiones tontísimas + carentes de sentido y, como supuesta obra con pretensiones que en el fondo es, un montón de situaciones absurdas. Vamos, casi una parodia de lo que podría considerarse arte y ensayo. Habrá algún pazguato que la califique de "alegato feminista"... no se engañen, esto viene parido por machos de notoria mentalidad "exploitativa". El final se supone trágico, de llorar, pero lo único que consigue es aliviarnos tanto dolor y sufrimiento.

domingo, 27 de diciembre de 2009

BERSERKER

Nada como otro oscuro slasher de la segunda mitad de los 80 (cuando el genero estaba ya agonizante y a casi nadie parecía interesarle) para sobrevivir a la monótona tarde de un domingo.
Un grupo de campistas (¡¿si?!, ¡no me digas!... este es un concepto que amo / odio con pasión) se van de finde a las mismas montañas en las que un especie de vikingo reencarnado y disfrazado de oso (!!) ronda el lugar matando a todo dios... sin importar mucho por qué, cómo y de parte de quien.
A un asesino tan poco atractivo, y tan tonto, hay que añadir poco más... deliciosa rutina, adictivo look granuloso, muy pocas tetas (de hecho dos, y más bien nada voluminosas) y mucha pintura roja, pero poco látex. Y es que el asesino se vale de una arma tan sosa y que da tan poco juego como, eso, una garra de oso. El ritmo es criminalmente lento, aunque a ratos lo anima algún leve desliz digno de las más generosas risotadas como la pelea que mantienen el falso oso y otro de verdad... a este segundo nos pasamos toda la peli viéndolo, y todavía no se muy bien a santo de qué. De hecho, si me paro a pensar, no se puede decir que la lógica sea un punto fuerte de "Berserker" (por cierto, ¡que gran cartel!).
Sin embargo, y para no ser tan negativo, destacaré dos cosas: La banda sonora, minimalista pero efectiva en su cometido, y la ambientación nocturna de los bosques, con focos de luz nada naturales pero que, al estar envueltos en niebla, le dan un toque inquietante.
En el reparto únicamente destaca ese eterno secundario del cine de género, George "Buck" Flower. El director, Jefferson Richard (quien para la ocasión se quita una f del nombre), no tiene precisamente un curriculum muy lustroso en ese campo, pero como productor (o variantes) la cosa mejora: "Maniac Cop", "Sundown", "Km 666" y las secuelas videocluberas de "Sé lo que hicistéis el último verano" y "Leyenda Urbana".
Only for slashermaniacs.

martes, 6 de marzo de 2012

PACTO DE SANGRE

Ayer noche me apetecía mucho meterme vía intravenosa una peli de terror de los 80, de esas que ni eran demasiado chusqueras ni demasiado lujosas, y que incluyera en su reparto actoril o técnico un nombre clásico y respetado de la década. Y entonces, vi la luz: "Pacto de sangre". El problema es que, por alguna extraña razón (mi vida está repleta de extrañas razones), el vídeo no me la reproducía correctamente. ¿Qué hacer?, ¡canastos!, para algo tengo dos vídeos más en reserva, tal vez funcione en uno de ellos. Cogí la silla, subí, abrí el armario y rescaté el vídeo negro que reposaba en los estantes. Lo instalé. Probé y funcionó. ¡¡Bieeeen!!, ahora ya puedo ver "Pacto de sangre". Coño, pues ya que puedo verla, la ripeo también y la paso a DVD. Así que agarré el euroconector y enchufé el vídeo al grabador. Le di al play y al rec y, ¡¡ea!!, a disfrutarrrr.
¿Que por qué les cuento todo esto?, pues porque mucho me temo que esa será la parte más interesante y entretenida de esta reseña. Y porque, ¡joder!, mola un huevo ser coleccionista/devoto/enfermo del vídeo, ya sea VHS o Beta, y en ocasiones es más diver el proceso de ver una peli, o el costroso look de esta, que la peli misma (especialmente si hablamos de "Pacto de sangre").
Ayer no fue la primera vez que la consumía, ni mucho menos. En la época de su estreno acudí emocionado al cine que entonces tantas horas de entretenimiento me aportaba, el "Continental". Y digo que fui emocionado porque "Pacto de sangre" se anunciaba como el debut en la dirección de todo un astro de los efectos especiales, el legendario y ya fallecido Stan Winston, papá de "Aliens", "Terminators" y "Parques Jurásicos", entre muchas otras criaturas. Encima, el monstruo de "Pacto de sangre" molaba mil según las fotos que había visto en "Mad Movies" y, bueno, todo se prometía mogollón de geniales.
Y no. La experiencia fue altamente decepcionante. El punto más flojo probablemente sea la historia que nos cuenta, previsible, lineal y aburrida, sobre un padre que pierde a su repelentillo hijo en manos de una panda de irresponsables adolescentes, por lo que invoca al bichejo de marras para que acometa venganza. Luego se arrepentirá de sus actos e intentará detenerle. Este responde al nombre de "Pumpkinhead", "Cabeza de Calabaza", que es como se titula el film en su versión original. Lo gracioso es que, según el doblaje español lo llaman "El Cabezón". Imagínense por un momento que el film hubiera llegado a España con el título traducido literalmente según nuestros expertos... ¿¿acudirían al cine a ver un film de terror no mexicano ni peruano titulado "El Cabezón"??. ¡Hilarante!.

Stan Winston demostró, una vez más, ser un maestro con eso de juntar látex y dar forma a un ser vivo, pero en cuestiones direccioniles y narrativas, el muchacho no andaba nada puesto. "Pacto de sangre" luce muy bien a un nivel, digamos, plástico. Toda la parte de la bruja, su cabaña, el montículo con el cuerpo del monstruo, etc, está muy bien, es muy bonito visualmente y estupendamente diseñado... pero el film carece de garra, de ritmo, de vida... es totalmente plano o, lo que es lo mismo, considerablemente plomizo... especialmente la última media hora, que se hace eterna. Y la sensación final que te deja es raruna, porque tiene todos los ingredientes para ser un film ochentero que funciona y, sin embargo, no lo hace. O no lo hace PA MI, porque "Pacto de sangre" dio el dinero suficiente -supongo que donde más sería en el mercado del vídeo- para parir varias secuelas, todas tardías, todas horripilantes y todas muy olvidables.
El prota no es otro que Lance Henriksen, que cuando no pone cara de palo, sobreactúa absurdamente (pero mola). Le siguen muy de cerca el entrañable George "Buck" Flower y Jeff East (el Superman adolescente del film de Richard Donner). Stan Winston volvería a probarlo como director en la escalofriante "Gnomo Cop" y con dos cortos de peso, el "Ghost" con Michael Jackson y la peli-atracción "Terminator 2 - 3D: Battle Across Time" junto a James Cameron y John Bruno. Luego lo dejó (¡ya tardaba!). Que curiosa trayectoria.
En definitiva, "Pacto de sangre" fue una oportunidad perdida. A pesar de ello, acabó generando incluso merchandising del monstruo, lógico si tenemos en cuenta que, esencialmente, es lo único realmente salvable de todo el pitote.

NOTA: Junto a la caratula original de mi VHS (ya en la sección de ventas), les dejo un simpático cartel que he rescatado de las páginas de "Mad Movies", sección "Próximos rodajes". Imagino que para entonces el film andaba en pre-producción y el look del bicho no estaba definido... pero hubiera molado que fuese como el que sale ahí dibujado, ¿que no?.

lunes, 13 de diciembre de 2021

MI AMIGO MUNCHIE

Sacacuartos de la New Concorde de Roger Corman que trata de conseguir su público dentro de la platea infantil a partir del enésimo —y tardío— exploit de “E.T. El Extraterrestre” (¡ya en 1992!). Para tan infame misión, que mejor que encargar el proyecto al más adecuado para acometer proyectos infantiles; Jim Wynorski.
Curiosa de por sí, más curioso resulta el que se la considere una secuela original de “Munchies”, artefacto más acorde con sus tiempos que este, que canibalizaba, de la peor manera posible, el éxito de “Gremlins”.
Se trata de un producto muy consciente de lo que es, que se rodó durante 18 días para tener rápidamente su estreno limitado en una sala perdida en algún lugar de Tennesee y, luego, con un mes de diferencia, ser estrenada directamente en el mercado del vídeo y la televisión por cable donde no le fue difícil duplicar sus costes. Sin embargo, y pese a su autoconciencia, dudo bastante que ni Corman, ni Wynorski, ni tan siquiera Chuck Cirino, que compuso la simpática banda sonora sintetizada, fueran conscientes en ningún momento del material tan espantoso y aterrador  que estaban facturando para los críos.
“Mi amigo Munchie” supuso el debut en la gran pantalla de una de las jamonas recurrentes del cine USA de finales de los 90 y primeros 00, que siendo una niña, es aquí el interés romántico del chaval protagonista: Jennifer Love Hewitt.
La sinopsis se la pueden imaginar; un niño de familia desestructurada y víctima del mini-buying (y digo mini-buying porque sus compañeros de escuela tampoco es que sean muy crueles con él), un buen día se encuentra en el interior de una mina un sarcófago en el que habita una pequeña criatura de cabeza desproporcionada que, nada más ver al muchacho, le dice que va a ser su nuevo amigo. Esta criatura tiene poderes mágicos y un tremendo espíritu juerguista, por lo que en su afán de ayudar al niño con sus problemas escolares, lejos de resolvérselos, le causa aún más con su torpeza.
El crío pronto descubrirá, gracias a la ayuda de un profesor medio loco amigo suyo, que la criatura es en realidad un ser milenario que ha estado dando por saco en todas las civilizaciones desde que el mundo es mundo.
Mientras, la madre del muchacho, viuda, tendrá que vérselas con el play boy de su pretendiente que, cuando descubre a Munchie en una fiesta que este organiza, como personaje antagonista que es, lo secuestrará con el fin de llevarlo a un laboratorio y que la ciencia estudie a tan extraño infraser.
“Mi amigo Munchie” es un peñazo de cuidado, casi insoportable, como insoportable es la visión del bichejo protagonista con esa cabeza enorme y esos rasgos inmóviles que da más miedo que otra cosa. Un muñecajo animatrónico inútil e inmóvil, muerto, incapaz de mover nada más allá de la boca y esos ojos azules aterradores. Claro, que el puto bicharraco, al final se convierte en el único atractivo de esta película, por lo cochambroso que es, y el motivo por el cual, tras sus ventas en vídeo, exportaciones al extranjero y continuos pases por el cable, la película resultó ser rentable y Corman dio luz verde para realizar una secuela que, si no se tuerce la cosa, lo más probable es que les comente por aquí algún día. Más tirando a tarde que a pronto.
Por lo demás, y más con esa temática infantil, hay que hacer un gran esfuerzo para ver esta película sin que el santo se te vaya al cielo, porque, como el presupuesto de la misma es ínfimo, y aunque se supone que tenemos aquí a un ser milenario con poderes mágicos, la cosa escasea de todo tipo de acción y efectos especiales o imaginación, reduciéndose todo acto a eternas conversaciones entre el niño y Munchie que no llevan a ninguna parte. Una película asquerosa. Curiosamente, sin que en ningún momento dijeran que se trata de una buena película, a la crítica USA le cayó simpático el engendro.
Otro de los puntos curiosos de la cinta es el reparto; a parte de la anteriormente mencionada Jennifer Love Hewit con falda, coletas y calcetines, tenemos, dando voz al propio Munchie, a un peso pesado como Dom DeLuise, que o le hacía falta la pasta en ese preciso momento o que no sabía muy bien donde se metía, pero que, cuando le propusieron volver a dar voz a Munchie en su secuela, rechazó la oferta para ser sustituido por otro actor de relumbrón como veremos —si se tercia—.
Loni Anderson daría vida a la tetuda y operada madre del crío protagonista, y en papeles secundarios tenemos a una discretita Monique Gabrielle (modosita porque es una película infantil, claro), a Fred Olen Ray haciendo un cameito y la presencia de un actor que, no se muy bien por qué (quizás por el nombre -Nota de Naxo: por su currículum en realidad-) pero al staff de este blog nos hace cierta gracia: George “Buck” Flower.
En los tiempos del videoclub, pero ya bien entrados los 90, vi tropecientasmil veces la carátula de esta película en los estantes. Jamás la alquilé. Han tenido que pasar casi 30 años para decidirme a verla. La espera NO ha merecido la pena.