¿Recuerdan lo que comentaba en la entrada anterior de nuestra serie dedicada a los placeres auditivos? eso de que, en ocasiones, el disco de debut de una banda, siendo indudablemente el mejor por su momento de mayor inspiración y consecuente pureza, por contra no ha de ejercer del favorito de uno. Pues en el caso de "D.O.A." pasa tres cuartos de lo mismo. Es decir, a mi. Al nene raro y sus raras peculiaridades (también tienen el caso de "Angry Samoans" y "STP not LSD", el "Unconciousness" de "Slapshot", el "Wolverine Blues" de "Entombed" y el "Swansong" de "Carcass"... vamos, que la modalidad ya me tira... pero no por esnobismo, ¡lo juro!).
Si son seguidores de esta serie de entradas, "D.O.A." queda lejos de necesitar presentación. Uno de los pilares indiscutibles del punk / hardcore no solo Canadiense -país de origen-, sino mundial. Practicantes de unos sonidos que, aunque sin llegar a las desconcertantes maneras rarunas de sus colegas, y compatriotas, "Nomeansno", tampoco les tira apoltronarse excesivamente en aquellas más comodonas y archiconocidas, yendo más allá de los cuatro acordes machacones. Activos desde por ahí finales de los setenta, con su cantante, guitarra y frontman Joey "Shithead" (sí, "Cabeza de mierda"), como miembro constante y continuo, los "D.O.A.", igual que a cualquier combo al que le pesa la chepa por los muchos años acumulados, han tenido sus altos y bajos, llegando en ocasiones a "limpiar" el sonido y aproximándose, peligrosamente, a tendencias más aceptables... y metaleras, produciendo vinilos tirando a muermo. En los noventa vino Jello Biafra y, desde su sello "Alternative Tentacles", contribuyó a una razonable recuperación, especialmente con "Loggerheads". Fue entonces cuando se pasaron por Barcelona y decidí ir a verlos, compartiendo escenario con "Youth Brigade". Presumiría de ello, pero la verdad es que, como ya dije con "Toy Dolls", no me mola nada asistir a esa clase de eventos, repletos de peña sudorosa, chillona y dispuesta a incordiarte en su ridículo afán por demostrar que son más punkis que el vecino. Así que no, no recuerdo aquello con especial excitación.
Sin embargo, aunque las primeras grabaciones de "D.O.A." me molan muchísimo, con todos esos clásicos del calibre de "The Enemy", "Slumblord", la versión de los "Dils" "Class War", "Liar For Hire", "I'm Right, You're Wrong", etc, etc... (recomiendo los recopilatorios "Bloodied But Unbowed" y muy especialmente "War On 45"), siempre he sentido especial cariño por un lp que no suele llevarse buenas críticas y, generalmente, se considera demostración palpable de su etapa más gris, "True (North) Strong & Free" (del año 1987). Incluso hubo quien, tras consumirlo, aseguraba el desgaste del combo y les recomendaba un pronto retiro. No lo comparto.
Y digo ello porque, para mi, es un disco cargado de grandes canciones, enérgicas, saludablemente macarras, con su puntito metal pero sin molestar y un "solo" guitarrero que es la repolla y media. Todo esto hablando, como siempre, desde la ignorancia musical supina. Ya saben, únicamente soy un consumidor -"punk de sillón" si lo prefieren-, y a través de tal filtro valoro la música. No tengo más idea. Entra o no entra. Y "True (North) Strong & Free" entra, con vaselina. Tiene un par de piezas aceleradas sin desperdicio, "To Hell An' Back" y la revisión -y mejora- de su propia "Nazi Training Camp", pero en general abundan más los ¿¿medios tiempos rockeantes?? en fin, que me pone mucho el resto.... pero mi tema favorito, sin duda, es "Lumberjack City". Especialmente, como decía, ese "momento guitarra" a tope que pueden escuchar en el minuto 1.23 y para mi supone un chutazo cada vez que lo inyecto al cerebelo vía auricular. A lo mejor incluso comparten dichos pareceres conmigo. Escuchen y luego me dicen...
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miércoles, 7 de mayo de 2025
sábado, 19 de abril de 2025
LOCURA SANGRIENTA
Entre los cerebros pensantes tras "Locura Sangrienta" ("Silent Madness" en versión original) localizamos dos relacionados directamente con el porno y un tercero que, años después, terminaría en juicios por estafador. Ante semejante panorama, ya sabemos a qué nos exponemos: producto de naturaleza salvajemente creamtística facturado con escasos reales y una intención clara, sacar suco al "boom" del cine slasher del momento, sin miramientos. Tal es así que un buen título alternativo hubiese sido "Locura Grasienta" (me disculpo por el mal chiste, pero la tentación era insoportable).
El culpable de una masacre estudiantil en una fraternidad sale del loquero a causa de un error burocrático. Los años de reclusión no le han ayudado mucho, desde luego, porque, además de una galopante alopecia, anda más grillado que antes. Así, comienza a matar todo lo que se mueve, mientras dirige sus pasos al lugar del crimen original, por donde continúan pululando hermosas y pizpiretas estudiantes. Hasta aquí, todo puro manual. Pero, por aquello de disimular, la historia incorpora algunos pequeños elementos de más que la salvan de la flagrante rutina. Por un lado está la psiquiatra del centro, quien se aliará con un periodista local para detener el homicida (un "Dr. Loomis" con coño, vamos). Y, por otro, los médicos culpables del error y dos enfermeros la mar de chungos -casi peores que el mismo asesino- enviados a por este y todo aquel que sepa la verdad (lo que incluye pacientes sometidos a experimentos no muy legales).
Sin embargo, paradójicamente, dichas buenas intenciones no logran su cometido. Es decir, "Locura Sangrienta" es tan anodina y aburrida como el slasher más común. Cosa que ya tiene delito. No consigues hacer el tuyo ni un poco más entretenido o interesante a pesar de los añadidos. Tal vez contribuya al "bluff" que, por otro lado, evitan recurrir a los que sí habrían aportado algo de color: sangre y tetas. Hemoglobina, mucha menos de lo que cabría esperar a esas alturas del juego. Los crímenes son todos bastante aparatosos y retorcidos, incluso medianamente originales, pero los resultados quedan lejos de impresionar. Solo uno podría ser tildado de gráfico, o brutal, y lo recibe un personaje negativo, vamos, de los que merecen tal castigo. Una tendencia moralista más habitual hoy día que en aquellos tiempos. Mira, en algo fue pionera "Locura Sangrienta". Y respecto al tema ubres, únicamente hay dos y la actriz se las cubre con sus manos. Al respecto merece la pena rescatar una historia (es decir, robar la información de Imdb) porque tiene guasa. Los productores querían más chicha, pero la actriz protagonista convenció a las jóvenes para que no les complacieran. Obviamente, aquella quedó marcada como persona non grata. Hablamos de Belinda Montgomery, quien venía de la tele y a ella volvió. Paralelamente, los del dinero buscaban a una actriz veterana de cierta solera que aportara más prestancia a su película. Tras varios intentos y sendas negativas por parte de Shelley Winters y Maureen O'Sullivan, terminaron fichando nada menos que a Viveca Lindfords, fresca aún de su paso por "Creepshow". Y, al parecer, la vieja dama de Hollywood actuó de manera radicalmente opuesta a la Montgomery, animando a las chavalas al despelote desprejuiciado asegurándolas que sería su pasaporte a lo más alto. Ello, sobra decirlo, motivó un pique entre ambas señoras. Lástima que ganara la Montgomery. Y lo remarco porque una de las jóvenes en cuestión -que no se despelotan- resulta ser Elizabeth Kaitan, por entonces futura "scream queen" a la que volveríamos a ver -a ella y, esta vez sí, sus preciosos senos- en cosas como "Necromancer, magia negra", "Esclavas del espacio" o el séptimo "Viernes 13", entre muchos otros subproductos de los ochenta y noventa. El último nombre destacable de todo el reparto -este con micropene- sería el barrilete de Sydney Lassick (de "Carrie" y "Alguien voló sobre el nido del cuco") como harapiento sheriff.El culpable de una masacre estudiantil en una fraternidad sale del loquero a causa de un error burocrático. Los años de reclusión no le han ayudado mucho, desde luego, porque, además de una galopante alopecia, anda más grillado que antes. Así, comienza a matar todo lo que se mueve, mientras dirige sus pasos al lugar del crimen original, por donde continúan pululando hermosas y pizpiretas estudiantes. Hasta aquí, todo puro manual. Pero, por aquello de disimular, la historia incorpora algunos pequeños elementos de más que la salvan de la flagrante rutina. Por un lado está la psiquiatra del centro, quien se aliará con un periodista local para detener el homicida (un "Dr. Loomis" con coño, vamos). Y, por otro, los médicos culpables del error y dos enfermeros la mar de chungos -casi peores que el mismo asesino- enviados a por este y todo aquel que sepa la verdad (lo que incluye pacientes sometidos a experimentos no muy legales).
Al haber sido originalmente confeccionada en 3D, "Locura Sangrienta" gasta toda ella un "look" anti-natural debido a la sobre-iluminación (necesaria para que los truquitos en relieve -muy poco llamativos- funcionen), culpable de que casi todo apeste a decorado de "sitcom" setentera. Se podría señalar maliciosamente al responsable de la fotografía -Gerald Feil- pero no, tengamos en cuenta que este señor es, justamente, el que había fotografiado los efectos en relieve del tercer "Viernes 13", y allí las cosas gastaban un aspecto un pelo mejor. Así pues supongo que, al final, la causa es la habitual en estos casos, un montante más bien limitado.
Graciosamente, lo que personalmente salvaría de la quema es la banda sonora, bastante efectiva. En algunos pasajes recuerda a la de Ennio Morricone para "La Cosa". O eso ha creído detectar mi fino oído. Tal vez, Barry Salmon, compositor, tomó nota de aquella. Quien sabe. En tal caso, bienvenida sea la jeta, porque el resultado funciona.
Seguimos hurgando entre los créditos y damos con más peña curiosa. Del personal que se ocupa de los efectos especiales destacaría a Allan Apone, un tipo que no ha parado de currar como un mamón desde su debut en los setenta aplicando maquillajes a las supuestas imágenes reales del primer "Rostros de muerte" (repetiría en las dos consiguientes secuelas). De ahí pasó a cosas como "Gemidos en la oscuridad", "El legado del diablo", el tercer "Viernes 13" otra vez, "El regreso de los muertos vivientes", "Neon Maniacs" y ya... bueno, a medida que nos adentramos en los noventa y demás, la ristra de títulos inevitablemente despiertan muchas menos pasiones en mí.
Por ahí ronda también un viejo conocido de este blog vinculado a slashers de cierto peso, Martin Kitrosser. Dirigió el quinto "Noche de paz, noche de muerte" (titulado "Juegos Diabólicos") y metió mano en varios "Viernes 13", siendo oficialmente el guionista de, sí, la tercera. No obstante, lo llamativo del colega es que, con los años y una caña, logró un estatus más que envidiable como supervisor de guiones ajenos, tarea esta que ha ido desarrollando en películas tochas, incluidas algunas de Quentin Tarantonto.
Afortunadamente, para hablar del resto de peña ligada a "Silent Madness" hacemos como los cangrejos, vamos hacia atrás y regresamos al tugurio del cine más pestilente. Bill Milling, uno de los guionistas, dispone de una larga ristra de productos dedicados al mete-saca. También algunas marcianadas, como el mondo "La locura americana 2" (aquel con presencia de Jello Biafra y canción de "The Dictators") y alguna "sex comedy" tardía. No obstante, lo llamativo es que el tipo ejerció también como director, y su filmografía viene cargadita de esas mismas pelis pajeras de las que hablaba. Llegados los noventa se desvincula del asunto... más o menos, rodando una "wip" con pinta bien sórdida y protagonismo de una estrella X, Kascha, "Furia enjaulada" (el resto del reparto no tiene parangón, puro "sleaze", molaría echarle el guante) y otras pocas cosas más, entre ellas la comedia "Dinero fácil".
Al segundo culpable del libreto, Bob Zimmerman, ya lo conocemos. Su otro -único- crédito es el thriller "Juez, Jurado y Ejecutor".
Terminamos el agotador repaso con el director de "Locura Sangrienta", Simon Nuchtern. Comenzó su carrera a finales de los sesenta como "sexploiter". En la siguiente década tonteó con el porno y la comedia hasta que recibió el encargo de rodar el falso material truculento del legendario falso snuff titulado, oh sorpresa, "Snuff", aquel oficialmente dirigido por Michael Findlay Sin embargo, hay eruditos, mucho más fiables, que responsabilizan de ello al pornógrafo -y director de fotografía- Carter Stevens / Malcom Worob, por lo que podría tratarse de información errónea. La última película de Nuchtern fue una muy recurrente en nuestros añorados vídeo-clubs por ahí 1985, "Amanecer salvaje", epopeya de acción y moteros con llamativo reparto a base de viejos astros y nombres destinados a brillar (más o menos). Justo, entre los especialistas estaba Solly Marx, quien diera vida al asesino psicópata de "Silent Madness". Círculo cerrado.
A la hora de la imagen ilustrativa, pues volvía a encontrarme ante una de mis habituales diatribas morales. Por un lado, el cartel original, con su llamativa ilustración tirando a exagerada. Y, por otro, la que fuese la impactante caratula del VHS patrio (cortesía de "Grupo Águila"), de cuando se destinaban a llamar nuestra atención desacomplejadamente... y de qué manera.
sábado, 1 de agosto de 2020
BOILED ANGELS: THE TRIAL OF MIKE DIANA
Tenía unas ganas tremebundas de ver este documental dirigido por Frank Henenlotter, quien no necesita presentación y cuya faceta como documentalista esconde algunos títulos francamente interesantes.
A poco que tengas un pie metido en todo el fregao del comic underground y derivados, conocerás a Mike Diana y su drama. Fanzinero especializado en historietas ultra-brutales repletas de gore y sexo desviado, a base de bebés sufriendo y muriendo salvajemente, cae en las zarpas de la policía y se convierte en el anti-cristo para la comunidad cristiana de Florida. Es acusado de producir y distribuir material obsceno y llevado a juicio con el consiguiente revuelo mediático.
Para introducirnos en la movida, primero Henenlotter nos narra un poco la historia de los famosos E.C.Comics, que en su momento también sufrieron las iras de la ley, y toca de refilón el underground primigenio y los fanzines como modo de expresión creativa. Puede que esta sea la parte más gozable de todo el documental. Luego, ya focalizados en Mike Diana, nos enteramos un poco de su vida, de que siendo adolescente dirigió varios cortometrajes caseros muy sangrientos para descubrir que el comic le molaba más, faceta en la que se volcó por completo hasta que hubo toda la movida. Otro de los aspectos interesantes de "Boiled Angels: The trial of Mike Diana" es su preferencia por elegir grupos punkistas para la banda sonora (nada más comenzar, nos cuelan a GG Allin), contar con Jello Biafra -cantante de los "Dead Kennedys"- como narrador y entrevistar a peña tan estupenda como George A. Romero o los dibujantes Stephen R. Bissette, Jay Lynch y Peter Bagge.
Sabía de Mike Diana desde hace tiempo y conocía su faceta como actor en cortometrajes del legendario Mike Kuchar (cosa esta que el documental ignora por completo). Y siempre me pareció un tipo muy muy rarito. Quiero decir que no me extraña que haya quien está convencido de que es un psicópata en potencia. Honestamente, lo parece. Tampoco me encantan sus tebeos. Nunca he sido muy amigo de la provocación extrema, mostrar la guarrada porque sí. Y eso es algo en lo que Diana era un experto. Como Nick Zedd y tantos otros, aquel que se mueve entre las sombras de lo marginal y supuestamente anti-comercial pero se vale de unas estratagemas basadas en chocar y provocar, me parece un auténtico hipócrita, porque en el momento que te decantas por ellas estás llamando a gritos que te hagan caso, implorando atención, eligiendo la vía fácil para lograr el éxito. Estás, en esencia, siendo ultra-comercial. ¿A quién no le tiran el morbo, la violencia y el sexo?. Así pues, y como dice Peter Bagge en un momento dado, Mike Diana lo buscaba y lo encontró. Solo que, tal vez, no fue consciente de que la cosa se saldría tanto de madre.
Y en el fondo es triste, muuuuuy triste, que para que un fanzine despierte el interés no ya de los medios catetos, sino de un cineasta/documentalista surgido un poco de cierta contra-cultura como sería Frank Henenlotter, tenga que ser de naturaleza ofensiva y extrema. ¿Por qué no retratar creaciones fotocopiadas más honestas y personales? perpetradas por creadores que no buscan la luz de los focos desesperadamente. En fin.
Como misógino moderado que soy, dejen que me centre brevemente en el personaje de la novia de Mike Diana. Una cholilla que supo de él a través de las noticias, se ofreció como amiga, pasó a pareja, pudo salir en la tele y en otros medios jugando al papel de la chica mala para, terminada la fiesta, abandonar oportunamente al dibujante. Pringao!!. La verdad, no comprendo que Henenlotter se tome la molestia ni de dedicarle un mínimo de atención a la pava... una que, para rematarlo, sale luciendo una camiseta con su nombre artístico. Cuando el río suena...
Dejando de lado los temas tratados en su primer tramo, "Boiled Angels: The trial of Mike Diana" se desarrolla de un modo bastante lineal, plano y convencional. Y por momentos llega a resultar monótono. Típico material destinado a fortalecer las creencias del yanki liberal medio. Todo muy de allí.
Interesante pa una vez y fuera.
A poco que tengas un pie metido en todo el fregao del comic underground y derivados, conocerás a Mike Diana y su drama. Fanzinero especializado en historietas ultra-brutales repletas de gore y sexo desviado, a base de bebés sufriendo y muriendo salvajemente, cae en las zarpas de la policía y se convierte en el anti-cristo para la comunidad cristiana de Florida. Es acusado de producir y distribuir material obsceno y llevado a juicio con el consiguiente revuelo mediático.
Para introducirnos en la movida, primero Henenlotter nos narra un poco la historia de los famosos E.C.Comics, que en su momento también sufrieron las iras de la ley, y toca de refilón el underground primigenio y los fanzines como modo de expresión creativa. Puede que esta sea la parte más gozable de todo el documental. Luego, ya focalizados en Mike Diana, nos enteramos un poco de su vida, de que siendo adolescente dirigió varios cortometrajes caseros muy sangrientos para descubrir que el comic le molaba más, faceta en la que se volcó por completo hasta que hubo toda la movida. Otro de los aspectos interesantes de "Boiled Angels: The trial of Mike Diana" es su preferencia por elegir grupos punkistas para la banda sonora (nada más comenzar, nos cuelan a GG Allin), contar con Jello Biafra -cantante de los "Dead Kennedys"- como narrador y entrevistar a peña tan estupenda como George A. Romero o los dibujantes Stephen R. Bissette, Jay Lynch y Peter Bagge.
Sabía de Mike Diana desde hace tiempo y conocía su faceta como actor en cortometrajes del legendario Mike Kuchar (cosa esta que el documental ignora por completo). Y siempre me pareció un tipo muy muy rarito. Quiero decir que no me extraña que haya quien está convencido de que es un psicópata en potencia. Honestamente, lo parece. Tampoco me encantan sus tebeos. Nunca he sido muy amigo de la provocación extrema, mostrar la guarrada porque sí. Y eso es algo en lo que Diana era un experto. Como Nick Zedd y tantos otros, aquel que se mueve entre las sombras de lo marginal y supuestamente anti-comercial pero se vale de unas estratagemas basadas en chocar y provocar, me parece un auténtico hipócrita, porque en el momento que te decantas por ellas estás llamando a gritos que te hagan caso, implorando atención, eligiendo la vía fácil para lograr el éxito. Estás, en esencia, siendo ultra-comercial. ¿A quién no le tiran el morbo, la violencia y el sexo?. Así pues, y como dice Peter Bagge en un momento dado, Mike Diana lo buscaba y lo encontró. Solo que, tal vez, no fue consciente de que la cosa se saldría tanto de madre.
Y en el fondo es triste, muuuuuy triste, que para que un fanzine despierte el interés no ya de los medios catetos, sino de un cineasta/documentalista surgido un poco de cierta contra-cultura como sería Frank Henenlotter, tenga que ser de naturaleza ofensiva y extrema. ¿Por qué no retratar creaciones fotocopiadas más honestas y personales? perpetradas por creadores que no buscan la luz de los focos desesperadamente. En fin.
Como misógino moderado que soy, dejen que me centre brevemente en el personaje de la novia de Mike Diana. Una cholilla que supo de él a través de las noticias, se ofreció como amiga, pasó a pareja, pudo salir en la tele y en otros medios jugando al papel de la chica mala para, terminada la fiesta, abandonar oportunamente al dibujante. Pringao!!. La verdad, no comprendo que Henenlotter se tome la molestia ni de dedicarle un mínimo de atención a la pava... una que, para rematarlo, sale luciendo una camiseta con su nombre artístico. Cuando el río suena...
Dejando de lado los temas tratados en su primer tramo, "Boiled Angels: The trial of Mike Diana" se desarrolla de un modo bastante lineal, plano y convencional. Y por momentos llega a resultar monótono. Típico material destinado a fortalecer las creencias del yanki liberal medio. Todo muy de allí.
Interesante pa una vez y fuera.
lunes, 10 de marzo de 2008
COUNTRYPOLITAN FAVORITES - SOUTHERN CULTURE ON THE SKIDS
Desde crío siento una extraña atracción por la música country... no me pregunten por qué, es así. Quizás sean sus ritmos simplones y bailongos, ni idea... pero desde que escuché la banda sonora de "Smoke and the bandit" (que aún conservo en cinta de casete), cada equis tiempo caigo de nuevo ante los encantos del sonido del banjo y la voz nasal. Por ahí han habido cosas como la banda sonora de "O brother!" (que adquirí después de ver la peli, un poco antes del mini-boom), el disco compartido entre Jello Biafra y Mojo Nixon (que tampoco es gran cosa), el country-punk de "Nine Pound Hammer", etc, etc. Mi último descubrimiento se llama "Countrypolitan Favorites", de "Southern culture on the skids".
De los "Southern..." había oído hablar probablemente en las páginas del "R/Puta 66", se trata de una banda de lo más singular que es, en esencia, una parodia de la cultura sureña o, como dicen los que saben, el white trash. Algo que incluso se ve reflejado en su aspecto, ¡parece que han salido de un comic de Li´L Abner!. Su especialidad es el rock n´roll de raíces puras, tocando diversas teclas: blues, rockabilly, garaje, etc, todo ello remezclado con unas generosas gotas de actitud punk y mucho humor. Como dato curioso, destacar su intervención en la banda sonora de "Blood Feast 2", el return de Herschell Gordon Lewis a la dirección, ¡casi ná!.A pesar de un curriculum tan suculento, nunca me acabé de decidir a pillarme algo suyo, hasta que un día, casi por accidente, cayó en mis zarpas el cd que aquí comento, y me enamoré de el. Después de escucharlo me agencié más material de los "Southern..." y, francamente, no me pareció tan bueno, aunque básicamente porque (casi) ninguna de sus otras canciones sonaban tan country. Supuse que "Countrypolitan Favorites" sería su primer LP, pues por norma los debuts siempre son los más redondos. Pues fíjate tu que no, todo lo contrario, este es, justamente, su más reciente creación.
¿Y qué es lo que tenemos?, pues pepinazos de country-garrulo -todo versiones- tan y tan apetecibles como "Engine Engine 9", "Happy Jack" (impagable!!), "Let´s invite them over" (adictiva), "Musswell Hillbilly", "No longer a sweetheart of mine" (buenísima) o "Oh lonesome me". Un poco más reposada es la que compite en el puesto a la mejor, "Life´s a gas", fabulosa. Y hay más, por supuesto, destacando la revisión que le dedican a los "Creedence".
De momento, estoy totalmente enganchado a el, y no hay día que no salga con el mp3 puesto y suene este recomendabilísimo cd. ¡Yijaaa!
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