La primera vez que los Garridos —Martín G. Ramis y Martín Garrido Barón— tienen un estreno en cines a nivel nacional, con más o menos cara y ojos, es en verano de 2006, año en el que se estrenó esta “H6: Diario de un asesino” en salas. Se nos presentaba una cinta de bajo presupuesto con intención comercial, escrita por Martín Garrido padre y producida y dirigida por Martín Garrido hijo. Una película sobre un asesino en serie de lo más cruento interpretado por Fernando Acaso, entonces popular por ser uno de los co-presentadores de “Pasa la vida”, o lo que es lo mismo, chico María Teresa Campos, así como segundo de abordo en un par de ediciones de “Gran Hermano” al lado de Mercedes Milá. Como presentador de televisión, Acaso ganó cierta popularidad, pero era ya un consumado actor de doblaje con reconocibles trabajos a sus espaldas (a bote pronto le sitúo rápidamente como el tío Joey de la sitcom “Padres forzosos”), lo que se traduce en solvencia delante de una cámara, muy por encima de los actores de cine convencionales. Pero claro, ver una película de terror protagonizada por ese presentador de la tele, a priori hizo que nadie se la tomara muy en serio. Sin embargo, es su interpretación, así como su físico vulgar y corriente, lo que sostiene un film que, tal y como está el patio, es de los que ha mejorado 20 años después de su rodaje.
La sinopsis es sencilla: un joven un tanto celoso y posesivo acaba asesinando a su novia tras una acalorada discusión. 25 años después sale de prisión y recibe la noticia de una herencia, un viejo edificio que en tiempos fue una pensión en pleno lumpen de alguna ciudad indeterminada y que ahora es propiedad suya. Reanuda su vida casándose y, tras la llamada del “dios del bien”, aprovechará las ausencias nocturnas de su esposa enfermera para atraer prostitutas y gente de mal vivir a la habitación 6 de la pensión, violarla, torturarla y descuartizarla.
Al ser una película de género con distribución de una "major" (Aurum), consiguió ser exportada al extranjero sin demasiados problemas, pese a que en los cines españoles, donde fue estrenada en periferias y más o menos de tapadillo, pasó inadvertida con apenas 53.000 espectadores. Pero se trata de una película de contenido sádico y gore malrollero, por lo que en países como USA se estrenó directa a vídeo con una frase promocional que rezaba: «la respuesta española a “Hostel”», mientras que en Alemania se convirtió en una película de culto, muy del gusto de los aficionados germanos al género, que cuenta con las dos únicas ediciones en Blu-Ray que existen, una de ella en formato de lujo.
Como ya he dicho, lo mejor de esta rareza del cine español es la presencia de Fernando Acaso que hace muy bien de ese asesino en serie con jerseys de lana y ejecuta sus crímenes sin salir de casa, en la habitación 6, pero, al margen de eso, es una película que ya me gustó mucho el día de su estreno, cuando la vi en el madrileño cine "Lido" sin saber demasiado sobre ella, me gustó igualmente al revisarla posteriormente en formato DVD y me ha gustado, más todavía que las anteriores veces, hace un rato que la he visto por última vez.
Se trata de un revoltijo de conceptos vertidos en una sola película y, tomando buena nota de las tendencias de la década 00 en lo que a terror se refiere, pilla prestadas algunas pinceladitas de “American Psycho”, del cine festivalero de serial killers de aquella época, y de la otra corriente imperante en el terror esos años, el efímero “torture porn” a la que se adscribe descaradamente. Todo ello a la española y con hedor a potaje de garbanzos, y un rollo malsano, que a día de hoy impacta más que hace 20 años, bien servidita de sangre, salpicones, vísceras, misoginia y un diario leído “en off” por el asesino que da título a la película, con reflexiones baratas sobre la vida, la bondad y la maldad. Un poco cutre, pero ya le va bien al conjunto.
Desde luego, es una de las mejores obras conjuntas de los Garridos (el padre es un viejo conocido de este blog, como pueden ver) y el debut para la gran pantalla de Martín Garrido Barón que empezó la casa por el tejado; su primera película con ventipocos años es una producción para cines comerciales en toda regla, para luego forzosamente verse inmerso en el semi-amateurismo con una serie de títulos que no dudo que puedan estar tan bien como esta, pero no he podido ver porque jamás contaron con distribución de ningún tipo. Las del padre sí. De la filmografía de Martín Garrido Ramis hemos dado buena cuenta en este blog, así como editado la gran mayoría de sus películas en formato DVD bajo nuestro sello Vial of Delicatessens.
En el reparto, a parte de Acaso, al que lamento no haberle podido ver más en el cine, y una serie de actrices algo feas y de talento más bien limitado, tenemos las interpretaciones de Antonio Mayans en un rol escueto, Martín Garrido Ramis haciendo de comisario en clara alusión al personaje al que también dio vida en su película más conocida, “Mordiendo la vida” y que, quizás porque tiene una voz bastante nasal que acompaña poco a su imagen de tipo rudo, aparece doblado para la ocasión. Decisión de su hijo, que también se reserva un papelito y ya no se decir si es su voz, la de un actor de doblaje o si se dobla a sí mismo.
En definitiva, que le tengo bastante estima a esta película, y no comprendo como no es alabada, reivindicada y vitoreada por los fans del fantástico español. Quizás porque Martín Garrido padre es un individuo odiado en esos círculos a raíz de unas controvertidas declaraciones que hizo en torno a la figura de Paul Naschy.
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martes, 17 de diciembre de 2024
sábado, 2 de noviembre de 2024
STREAM
Lo más llamativo de "Stream" no está ni en su trama, ni su acabado, ni nada que afecte a lo que nos cuenta y cómo. Está detrás de las cámaras. Bueno, y delante si hablamos del reparto. Resulta que muchas de las cabezas pensantes responsables de la actualmente más que popular saga "Terrifier" andan metidos en "Stream". El primer cartel que vi de la interfecta no lo anunciaba, y me extrañó. En otros tiempos, pensé, semejante dato se habría explotado hasta la indecencia. Incluso algún distribuidor desalmado habría estrenado "Stream" como un improbable "Terrifier 4: La nueva generación" o algo así. No obstante, luego tuve acceso a otro cartel donde, esta vez sí, se destacaba alto y claro. Damien Leone y Phil Falcone, máximos culpables de las aventuras del payaso asesino, co-producen "Stream". Además, el primero se encarga de los efectos especiales y el segundo se marca un cameo. Por si fuera poco, el hombre que da vida al clown diabólico "Art", David Howard Thornton, interviene como actor, básicamente haciendo el mismo personaje, solo que cambiando el maquillaje por una máscara (y no es el único intérprete reciclado). ¿Algo más? ¡seh! las escenas gore de "Stream" -menor en cantidad, igual de brutales- se parecen mucho, demasiado -incluidos efectos sonoros-, a las de la saga "terrifieante", en concreto una donde a un infeliz le machacan la faz de mala manera. Y, finalmente, la coincidencia de factores que mola menos: igual que "Terrifier 2 y 3", "Stream" es más larga de lo que exige su naturaleza, dos horacas del demonio.
El segundo aspecto llamativo, como decía, lo localizamos en su reparto (Thornton, y otros rostros segundones de la "terrifier family", aparte) Una auténtica galería de "viejos" astros habituales del género (o el cine "cult" en general) y, actualmente, carne de "Con". No falta casi nadie y algunos van apareciendo a modo de cameo para solaz del paciente aficionado medio. La lista es sabrosa: Jeffrey Combs como sobreactuado y algo histriónico villano. Una Danielle Harris a la que cuesta tragarse como pareja de un hombre bastante más mayor y mamá de una adolescente (por cierto, si no lo digo reviento: esta resulta especialmente detestable e irritante. La típica chavala encabronada que, además de inútil vistos los resultados de su intervención, gasta una caracaballo que no encaja en su supuesto rol de chica mona) Tim Reid (quien anduvo por el "It" televisivo), Dee Wallace, Tony Todd (aunque figura en los créditos iniciales, no sale hasta el final... y poco), Mark Holton (has visto su rechoncha carita en "La gran aventura de Pee-Wee", "Teen Wolf" o el primer "Leprechaun", casi siempre dando vida al gordito gruñón o graciosete, depende), Daniel Roebuck (otro "fatso" entrañable de los ochenta. Estuvo en "Proyecto X" o "Los tachuelas". Justo, puedes presenciar su brutal fenecimiento en el tercer "Terrifier"), Felissa Rose interpretando a su esposa, Terry Alexander (uno de los pocos supervivientes en "El día de los muertos") y Bob Adrian, quien ha intervenido en varios títulos bien reconocidos, pero lo destaco porque también sale en "Rap Sucks", video-roña del inefable Bill Zebub. Se incluye una especie de secuencia poscréditos situada en el vestíbulo de un cine (lo que permite la coña extra de colar un póster de "Terrifier 3"), en la que intervienen Bill Moseley, Terry Kiser (cadáver en "Este muerto está muy vivo", médico perverso en el séptimo "Viernes 13") y un ilustre -oculto tras careta-, nada menos que Tim Curry quien, además, se vende como un aspirante a nuevo villano icónico, "Lockwood" (la cuenta de "Stream" en Instagram ya garantiza su condición de franquicia), y suelta un/a chiste/guinda muy gracioso/a aclarando que "¡No soy un payaso!".
Bien, dejen que coja aire. Dicho ello, ¿y el resto, la película en sí misma? Bueno, pues, durando como dura esas dos excesivas horas, la primera se hace un pelo coñazo pero la segunda arregla el desaguisado, siendo bastante más amena e intensa. Además, incluye una muerte muy simpática, hasta original (la del "tres en raya". No diré más). Y sí, la sensación que deja es la de un producto regulero, pero no del todo fallido y medianamente consumible si le pones ganas.
La historia vendría a ser una mezcla de "La purga" con "Hostel", "31", "Habitación sin salida" y alguna más del estilo. Una familia se instala en un hotel que resultará ser el escenario destinado a retransmitir online una especie de cacería humana perpetrada por -supuestos- asesinos "cool". Toca sobrevivir y bla, bla.
Dirige Michael Leavy (quien se marca un papelito como encargado de mantenimiento) y su hermano, Jason Leavy, se medio responsabiliza del guion y da vida a uno de los villanos (estaba también en las dos secuelas de "Terrifier", por supuesto)
El segundo aspecto llamativo, como decía, lo localizamos en su reparto (Thornton, y otros rostros segundones de la "terrifier family", aparte) Una auténtica galería de "viejos" astros habituales del género (o el cine "cult" en general) y, actualmente, carne de "Con". No falta casi nadie y algunos van apareciendo a modo de cameo para solaz del paciente aficionado medio. La lista es sabrosa: Jeffrey Combs como sobreactuado y algo histriónico villano. Una Danielle Harris a la que cuesta tragarse como pareja de un hombre bastante más mayor y mamá de una adolescente (por cierto, si no lo digo reviento: esta resulta especialmente detestable e irritante. La típica chavala encabronada que, además de inútil vistos los resultados de su intervención, gasta una caracaballo que no encaja en su supuesto rol de chica mona) Tim Reid (quien anduvo por el "It" televisivo), Dee Wallace, Tony Todd (aunque figura en los créditos iniciales, no sale hasta el final... y poco), Mark Holton (has visto su rechoncha carita en "La gran aventura de Pee-Wee", "Teen Wolf" o el primer "Leprechaun", casi siempre dando vida al gordito gruñón o graciosete, depende), Daniel Roebuck (otro "fatso" entrañable de los ochenta. Estuvo en "Proyecto X" o "Los tachuelas". Justo, puedes presenciar su brutal fenecimiento en el tercer "Terrifier"), Felissa Rose interpretando a su esposa, Terry Alexander (uno de los pocos supervivientes en "El día de los muertos") y Bob Adrian, quien ha intervenido en varios títulos bien reconocidos, pero lo destaco porque también sale en "Rap Sucks", video-roña del inefable Bill Zebub. Se incluye una especie de secuencia poscréditos situada en el vestíbulo de un cine (lo que permite la coña extra de colar un póster de "Terrifier 3"), en la que intervienen Bill Moseley, Terry Kiser (cadáver en "Este muerto está muy vivo", médico perverso en el séptimo "Viernes 13") y un ilustre -oculto tras careta-, nada menos que Tim Curry quien, además, se vende como un aspirante a nuevo villano icónico, "Lockwood" (la cuenta de "Stream" en Instagram ya garantiza su condición de franquicia), y suelta un/a chiste/guinda muy gracioso/a aclarando que "¡No soy un payaso!".
Bien, dejen que coja aire. Dicho ello, ¿y el resto, la película en sí misma? Bueno, pues, durando como dura esas dos excesivas horas, la primera se hace un pelo coñazo pero la segunda arregla el desaguisado, siendo bastante más amena e intensa. Además, incluye una muerte muy simpática, hasta original (la del "tres en raya". No diré más). Y sí, la sensación que deja es la de un producto regulero, pero no del todo fallido y medianamente consumible si le pones ganas.
La historia vendría a ser una mezcla de "La purga" con "Hostel", "31", "Habitación sin salida" y alguna más del estilo. Una familia se instala en un hotel que resultará ser el escenario destinado a retransmitir online una especie de cacería humana perpetrada por -supuestos- asesinos "cool". Toca sobrevivir y bla, bla.
Dirige Michael Leavy (quien se marca un papelito como encargado de mantenimiento) y su hermano, Jason Leavy, se medio responsabiliza del guion y da vida a uno de los villanos (estaba también en las dos secuelas de "Terrifier", por supuesto)
sábado, 12 de octubre de 2024
TERRIFIER 3
Sobre el comedido conflicto moral que tengo con la franquicia "Terrifier" ya hablé, y generosamente, hace nada. Así que evitaré repetirme.
En esa ocasión, y a modo de sabroso "cliffhanger", comenté mi asistencia al Festival de Sitges para ver la tercera entrega y, a ser posible, traicionar mis principios haciéndome una foto junto a "Art". Bien, ya las adelanto que no ocurrió. Y no porque a último segundo decidiera evitar caer en la tentación, simplemente porque la ocasión jamás se presentó. De hecho, una de las grandes decepciones de mi experiencia (sí, hubo otras) fue que el actor oculto tras el maquillaje blanco, David Howard Thornton, acudió sin el disfraz. Vestido muy elegantemente con traje y corbata. Claro, normal, el hombre debe estar hasta la polla de pasar por la tortura de su caracterización... pero, en fin, habría sido gracioso. No obstante, sí es cierto que durante la presentación se prestó a efectuar algunas cucamonas muy ocurrentes "al estilo Art". Entre ellas, básicamente, mandar a la audiencia a tomar por culo (¡¡es lo que habría hecho el payaso infernal!!). Aquella noche hubo ambientazo en el cine. Estaba hasta la bandera y la predisposición al gozo era total. Aplausos, aullidos, gritos.... incluso el director, Damien Leone, comentó lo maravillosa que le parecía toda aquella energía acumulada.
Comenzó la película con, obvio, un primer crimen bien truculento, por aquello de dar la requerida carnaza a la hambrienta e impaciente manada. Y funcionó. Esta estalló de puro gozo ante un "Art" masacrando a una familia al completo el día de Navidad (eso sí, sin atreverse a mostrar el "escabechinamiento" de los críos). Sale el título... comienza la película... y con ella, los problemas.
Pues eso. Ha llegado Santa Claus y todo son luces de colorines, abetos decorados y regalos. La "final girl" de la entrega precedente acude a casa de su ¿¿tía o hermana??? (no lo recuerdo) para celebrarlo. Por desgracia, "Art" regresará "de la tumba" dispuesto a tomarse la revancha. Suerte que el trecho hasta su objetivo es largo, y viene repleto de personajes listos para ser desmembrados, aplastados, quemados, cercenados, congelados, reventados y desollados.
Además del parimiento de un nuevo psycho-killer icónico, lo que ha logrado la saga "Terrifier" (muy especialmente la segunda y esta tercera dosis) es parecido a lo que "Viernes 13", "Re-Animator" o "Hostel" lograron en sus respectivos momentos, hacer llegar el gore a las plateas mainstream y profanas. En cuanto estas se habituaban a un "tipo de carnicería", venía otra película que incrementaba la explicitud y transgresión. Y la rueda volvía a girar, para sorpresa y gozo de una nueva generación. Con "Hostel", aquella clase de guarrerías que, hasta entonces, solo podíamos ver en producciones alemanas semi-amateurs grabadas con cámara de vídeo, a base de violencia sexual, sadismo y sordidez, llegaron a las grandes pantallas apadrinadas por el "hombre del momento", Quentin Tarantino, y fue todo un éxito (cojones, si hasta mi padre la vio únicamente porque el director de "Pulp Fiction" brillaba por encima del auténtico perpetrador de la jugada, Eli Roth). Con "Terrifier 3" ese sadismo y esa violencia sexual (me refiero a la escena de la sierra mecánica. Materia que podría considerarse la respuesta de Damien Leone a ciertas acusaciones de misoginia. Bien mirado, no deja de ser como el famoso aserramiento de coño de la entrega precedente, pero "al revés"), eso sí, sin la sordidez, llegan hasta los telediarios de canales generalistas, los móviles de medio mundo, los impresionables ojos teenagers y sus respectivas aplicaciones. Es el gore llevado a una cantidad, calidad, detalle y "explicitez" jamás vista por el espectador medio. "Hostel" todavía incorporaba una trama en desarrollo, un "algo". "Terrifier 3" es puro "efecto porno". Todo el mundo sabe, asume y perdona que las escenas intermedias, aquellas que los intérpretes abordan con mayor interés, considerándolas un escaparate de sus genuinos talentos, y Leone -al que siempre le ha gustado mucho culebronear a base de dramas familiares-, con la ambición de demostrar sus capacidades como director de actores, importan un pimiento. ¡¡Y con razón!! Son mero relleno. Lo que queremos ver, lo que dejará huella, recorriendo el mundo a través de internet, aquello de lo que se hablará, son las escenas de Art mutilando alegremente. Por lo que duelen, pueden ofender, molar en su demencia... y, a lo tonto, tal vez, gracias al éxito de la franquicia, el efecto especial físico, a base de látex y goma, recupere su condición de estrella del espectáculo. Damien Leone está demostrando a las nuevas generaciones, acostumbradas al CGI, que el gore hecho a mano es mucho más efectivo y llamativo.
En esa ocasión, y a modo de sabroso "cliffhanger", comenté mi asistencia al Festival de Sitges para ver la tercera entrega y, a ser posible, traicionar mis principios haciéndome una foto junto a "Art". Bien, ya las adelanto que no ocurrió. Y no porque a último segundo decidiera evitar caer en la tentación, simplemente porque la ocasión jamás se presentó. De hecho, una de las grandes decepciones de mi experiencia (sí, hubo otras) fue que el actor oculto tras el maquillaje blanco, David Howard Thornton, acudió sin el disfraz. Vestido muy elegantemente con traje y corbata. Claro, normal, el hombre debe estar hasta la polla de pasar por la tortura de su caracterización... pero, en fin, habría sido gracioso. No obstante, sí es cierto que durante la presentación se prestó a efectuar algunas cucamonas muy ocurrentes "al estilo Art". Entre ellas, básicamente, mandar a la audiencia a tomar por culo (¡¡es lo que habría hecho el payaso infernal!!). Aquella noche hubo ambientazo en el cine. Estaba hasta la bandera y la predisposición al gozo era total. Aplausos, aullidos, gritos.... incluso el director, Damien Leone, comentó lo maravillosa que le parecía toda aquella energía acumulada.
Comenzó la película con, obvio, un primer crimen bien truculento, por aquello de dar la requerida carnaza a la hambrienta e impaciente manada. Y funcionó. Esta estalló de puro gozo ante un "Art" masacrando a una familia al completo el día de Navidad (eso sí, sin atreverse a mostrar el "escabechinamiento" de los críos). Sale el título... comienza la película... y con ella, los problemas.
Pues eso. Ha llegado Santa Claus y todo son luces de colorines, abetos decorados y regalos. La "final girl" de la entrega precedente acude a casa de su ¿¿tía o hermana??? (no lo recuerdo) para celebrarlo. Por desgracia, "Art" regresará "de la tumba" dispuesto a tomarse la revancha. Suerte que el trecho hasta su objetivo es largo, y viene repleto de personajes listos para ser desmembrados, aplastados, quemados, cercenados, congelados, reventados y desollados.
Además del parimiento de un nuevo psycho-killer icónico, lo que ha logrado la saga "Terrifier" (muy especialmente la segunda y esta tercera dosis) es parecido a lo que "Viernes 13", "Re-Animator" o "Hostel" lograron en sus respectivos momentos, hacer llegar el gore a las plateas mainstream y profanas. En cuanto estas se habituaban a un "tipo de carnicería", venía otra película que incrementaba la explicitud y transgresión. Y la rueda volvía a girar, para sorpresa y gozo de una nueva generación. Con "Hostel", aquella clase de guarrerías que, hasta entonces, solo podíamos ver en producciones alemanas semi-amateurs grabadas con cámara de vídeo, a base de violencia sexual, sadismo y sordidez, llegaron a las grandes pantallas apadrinadas por el "hombre del momento", Quentin Tarantino, y fue todo un éxito (cojones, si hasta mi padre la vio únicamente porque el director de "Pulp Fiction" brillaba por encima del auténtico perpetrador de la jugada, Eli Roth). Con "Terrifier 3" ese sadismo y esa violencia sexual (me refiero a la escena de la sierra mecánica. Materia que podría considerarse la respuesta de Damien Leone a ciertas acusaciones de misoginia. Bien mirado, no deja de ser como el famoso aserramiento de coño de la entrega precedente, pero "al revés"), eso sí, sin la sordidez, llegan hasta los telediarios de canales generalistas, los móviles de medio mundo, los impresionables ojos teenagers y sus respectivas aplicaciones. Es el gore llevado a una cantidad, calidad, detalle y "explicitez" jamás vista por el espectador medio. "Hostel" todavía incorporaba una trama en desarrollo, un "algo". "Terrifier 3" es puro "efecto porno". Todo el mundo sabe, asume y perdona que las escenas intermedias, aquellas que los intérpretes abordan con mayor interés, considerándolas un escaparate de sus genuinos talentos, y Leone -al que siempre le ha gustado mucho culebronear a base de dramas familiares-, con la ambición de demostrar sus capacidades como director de actores, importan un pimiento. ¡¡Y con razón!! Son mero relleno. Lo que queremos ver, lo que dejará huella, recorriendo el mundo a través de internet, aquello de lo que se hablará, son las escenas de Art mutilando alegremente. Por lo que duelen, pueden ofender, molar en su demencia... y, a lo tonto, tal vez, gracias al éxito de la franquicia, el efecto especial físico, a base de látex y goma, recupere su condición de estrella del espectáculo. Damien Leone está demostrando a las nuevas generaciones, acostumbradas al CGI, que el gore hecho a mano es mucho más efectivo y llamativo.
Lo curioso del caso, es que en el primer "Terrifier" ese "efecto porno" no se daba de modo tan descarado. Todo estaba bastante más cohesionado. Fue a partir del segundo donde comenzó a notarse. Entre su extensa duración y, como decía, los rollos lacrimógenos poco convincentes desarrollados entre "aparición de Art" y "aparición de Art", pues sí, nos aburríamos. "Terrifier 3" lo incrementa exponencialmente. Las partes molonas y las partes coñazo vienen perfectamente divididas y diferenciadas. Leone no ha sabido unificarlas. Y los Art moments podrían, sin la paja, editarse como corto o mediometraje desde luego bastante más satisfactorio. Supongo que debemos achacar ello a las prisas por parir el film, antes de que el fenómeno se diluyera.
Y la cosa ha salido de fenómenos. Al menos a nivel popular, mediático, "Terrifier 3" está cumpliendo con su cometido. Hay quien dice maravillas de ella, dejando que el gore le ciegue. No, amigos, no, "Terrifier 3" es muy muy mediocre como conjunto. Tirando más a palizas. Solo que, sí, cuando Art asoma, gana muchos enteros y "disfrutas" presenciando la ultra-salvajada de turno (se habla sin parar de los trucajes físicos, pero el audio tiene un papel super importante en esos buenos resultados). Ello provoca que, mucha parte de ese público, que jamás iría a ver una película como esta si no fuese porque todo dios habla de ella y sale un payaso malo estilo "It", acuda y se encuentre con semejantes barbaridades, tan brutalmente milimetradas, que le superan e invitan a salir por patas o incluso, dicen, echar la pota. Algo que, siendo la clase de producto que es, resulta harto beneficioso para su reputación.
Siendo justos, diré que, escenas cruentas aparte, funcionan también bastante bien aquellas un tanto surrealistas, casi Lynchianas, que nos presentan al payaso criminal en su "intimidad", acompañado por la tiparraca del rostro hecho puré. Son bastante inquietantes. Y mola mucho el momento en que Art "hiberna" en su balancín. Me recuerda a uno de los mejores momentos del primer "Terrifier", la escena de la pizzería con el asesino mirando fijamente a sus dos futuras víctimas. ¿Me estás viniendo con el cuento de que esa sutilidad, esa atmósfera, esa sensación de peligro y amenaza, supera en méritos a todo el gore que le sigue? ¿de verdad te vas a poner en modo "crítico rancio"?.... ¡¡naaaah!! por supuesto que la escabechina consiguiente está que te cagas pero, en fin, al menos remarcar que, cuando quiere, Damien Leone sabe parapetarse tras algo más que litros de hemoglobina. Y, si es necesario, pediré perdón por mi descarado atrevimiento.
No olvidemos mentar los cameos de las celebridades "cult" en "Terrifier 3", muy pensadas para los ojos del fan, siempre tan conformista si le das lo que se pirra por ver: Clint Howard, Daniel ("Los Tachuelas") Roebuck, Tom Savini + una que se me escapó, Jason Patric. Obviamente, ninguno se hubiese prestado a ello de no ser la franquicia el fenómeno que es hoy, uno del que no tengo muy claro aún los motivos pero, indiscutiblemente, funciona. Resulta muy difícil evitar sentir cierta simpatía por "Terrifier" y su peculiar universo. A pesar de los pesares. De momento, se ha llevado mejores críticas que la secuela de "Joker". Y habrá que ver cómo le va en su paso por salas, allí in the USA (se estrenó justo ayer). Como arrase, será la repolla. Que un producto tan radical, extremo, semi-marginal y de nicho se convirtiera en un "hit", sería lo -casi- nunca visto. Me imagino a los directivos de las grandes corporaciones rascarse la cabeza azuzados por la pura incomprensión. "Pero esto no podemos replicarlo, es demasiado violento" dirían. ¿Fichar a Damien Leone? ¿invertir capital en "Terrifier 34"? ¿rebajarle el ultra gore, cuando es su absoluta razón de ser? El director, consciente que el éxito depende totalmente de la fidelidad hacia su audiencia, ha sido lo suficientemente astuto como para esquivar esa imposición por parte de sendos estudios interesados en aportar montante a esta tercera entrega. ¿Hasta cuándo aguantará? No sé ustedes, pero a mi semejante culebrón me pone requetemucho.
Y la cosa ha salido de fenómenos. Al menos a nivel popular, mediático, "Terrifier 3" está cumpliendo con su cometido. Hay quien dice maravillas de ella, dejando que el gore le ciegue. No, amigos, no, "Terrifier 3" es muy muy mediocre como conjunto. Tirando más a palizas. Solo que, sí, cuando Art asoma, gana muchos enteros y "disfrutas" presenciando la ultra-salvajada de turno (se habla sin parar de los trucajes físicos, pero el audio tiene un papel super importante en esos buenos resultados). Ello provoca que, mucha parte de ese público, que jamás iría a ver una película como esta si no fuese porque todo dios habla de ella y sale un payaso malo estilo "It", acuda y se encuentre con semejantes barbaridades, tan brutalmente milimetradas, que le superan e invitan a salir por patas o incluso, dicen, echar la pota. Algo que, siendo la clase de producto que es, resulta harto beneficioso para su reputación.
Siendo justos, diré que, escenas cruentas aparte, funcionan también bastante bien aquellas un tanto surrealistas, casi Lynchianas, que nos presentan al payaso criminal en su "intimidad", acompañado por la tiparraca del rostro hecho puré. Son bastante inquietantes. Y mola mucho el momento en que Art "hiberna" en su balancín. Me recuerda a uno de los mejores momentos del primer "Terrifier", la escena de la pizzería con el asesino mirando fijamente a sus dos futuras víctimas. ¿Me estás viniendo con el cuento de que esa sutilidad, esa atmósfera, esa sensación de peligro y amenaza, supera en méritos a todo el gore que le sigue? ¿de verdad te vas a poner en modo "crítico rancio"?.... ¡¡naaaah!! por supuesto que la escabechina consiguiente está que te cagas pero, en fin, al menos remarcar que, cuando quiere, Damien Leone sabe parapetarse tras algo más que litros de hemoglobina. Y, si es necesario, pediré perdón por mi descarado atrevimiento.
No olvidemos mentar los cameos de las celebridades "cult" en "Terrifier 3", muy pensadas para los ojos del fan, siempre tan conformista si le das lo que se pirra por ver: Clint Howard, Daniel ("Los Tachuelas") Roebuck, Tom Savini + una que se me escapó, Jason Patric. Obviamente, ninguno se hubiese prestado a ello de no ser la franquicia el fenómeno que es hoy, uno del que no tengo muy claro aún los motivos pero, indiscutiblemente, funciona. Resulta muy difícil evitar sentir cierta simpatía por "Terrifier" y su peculiar universo. A pesar de los pesares. De momento, se ha llevado mejores críticas que la secuela de "Joker". Y habrá que ver cómo le va en su paso por salas, allí in the USA (se estrenó justo ayer). Como arrase, será la repolla. Que un producto tan radical, extremo, semi-marginal y de nicho se convirtiera en un "hit", sería lo -casi- nunca visto. Me imagino a los directivos de las grandes corporaciones rascarse la cabeza azuzados por la pura incomprensión. "Pero esto no podemos replicarlo, es demasiado violento" dirían. ¿Fichar a Damien Leone? ¿invertir capital en "Terrifier 34"? ¿rebajarle el ultra gore, cuando es su absoluta razón de ser? El director, consciente que el éxito depende totalmente de la fidelidad hacia su audiencia, ha sido lo suficientemente astuto como para esquivar esa imposición por parte de sendos estudios interesados en aportar montante a esta tercera entrega. ¿Hasta cuándo aguantará? No sé ustedes, pero a mi semejante culebrón me pone requetemucho.
sábado, 6 de enero de 2024
BLACK FRIDAY (THANKSGIVING)
Todos conocemos la historia. De falso trailer como parte del horrible proyecto "Grindhouse" del no menos horrible tandem Tarantonto / Rodriguez, a largometraje. Lo mismo ocurrió con "Machete" y, en fin, ya vieron los resultados (sí, también horribles). Entonces me decía aquello de "Espero que a Eli Roth nunca se le ocurra cometer idéntico error con su "Thanksgiving", porque una cosa es un gag/chiste de un par o tres de minutos, en los que se acumulan todos los momentos llamativos, y otra currarse 6.360 segundos de trama. Más cuando hablamos de slashers, un subgénero donde abunda el nada y el aburrimiento". ¿Y qué hace el colega varios años después? anunciar la versión película de su falso trailer. ¡Vaya! la jodimos. ¿O no?.
Durante la noche de acción de gracias, inicio del Black Friday (curioso como en España se ha optado por esto segundo a la hora de elegir título. No olvidemos que ya hay una película previa en plan comedia de terror jugando con lo mismo... sí, esa en la que salía Bruce Campbell y era ¡¡horrible!!), se forma algo así como una bandada de histéricos durante la apertura de unos grandes almacenes. A consecuencia de ello, mueren dos inocentes. Justo un año después, los responsables directos de aquel drama comienzan a caer asesinados en manos de un tipo disfrazado de peregrino, luciendo una adecuada máscara para la ocasión.
Así es, un guiño al slasher en toda regla. De tan clásico que sorprende... salvo por un detallito. Podríamos decir que Eli Roth ha realizado el primer slasher Woke de la historia. Veamos por qué: Para empezar, todos los que caen bajo la ira del asesino, son -de alguna u otra forma- mala gente. Lo merecían. Luego, hay un personaje (interpretado por Rick Hoffman, actor especializado en roles de capullo. Su relación con Roth comenzó en "Hostel" donde hacía de, eso, capullo) que, de entrada, tiene todas las papeletas para ser asesinado. Sin embargo, poco a poco, va humanizándose, hasta el punto de salvarse de la quema. Y, finalmente, tenemos el gag del gato. Uno al que no solo dejan vivir, además es alimentado y acariciado por el mismo terrible psycho-killer que, minutos antes, ha decapitado a su dueño. ¿Me parece mal? en realidad no. Soy amante de los animales y un loco de los felinos, lo paso putas cuando veo una peli de terror donde se les mata (cosas estas que comparto con Eli Roth, de ahí su decisión de evitar la muerte de la criatura. Lo que no comprendo es que, por otro lado, se declare fan de "Holocausto Caníbal", luzca camisetas de la misma, le dedicara todo un homenaje en formato película y contara con su director/culpable en un cameo - para "Hostel 2"-). Es decir, viendo "Thanksgiving" me sentí perfectamente a salvo. Ni me ofendió, ni me disgustó. Claro, siendo una de terror, con el director de "Hostel" tras ella, y que recupera un subgénero muy específico de una época, ¿no es un poco triste? películas supuestamente destinadas a proporcionarnos emociones fuertes... pero que luego, de tan tamizadas, suavizadas para evitarnos ofensas y regustos amargos, no nos provocan nada.
Hay un momento en que el psycho killer persigue a una mujer. Materia normalmente cargada de suspense donde sufrimos por la posible víctima. No deseamos verla morir. Pero ¿qué ocurre cuando ese mismo personaje es detestable? nos importa un pimiento que lo maten, así que todo el trajín previo resulta innecesario. O cambiamos las tornas y el suspense muta en expectación, "¡Pero mátala ya!". Así las cosas, "Thanksgiving" se convierte en un slasher con corazón, humanidad, conciencia y sensibilidad. Sigue dándonos crímenes truculentos... pero menos de lo esperado. El falso trailer era muchísimo más salvaje, sórdido, brutal y chorreaba mala leche a espuertas. Todo eso ha desaparecido en la versión largometraje. Por ejemplo, uno de los gags más celebrados de aquel (el cuchillo a través de la colchoneta) cambia de, digamos, objetivo. Allí se clavaba en una zona muy delicada y dolorosa. Aquí, no. Mutila partes del cuerpo más "moralmente aceptables". También estaba la escena en la que un tipa hacía una felación al propio Eli Roth en un coche. Él era decapitado en el acto y, unos segundos después, veíamos la imagen grotesca de ¿su? cabeza pegada al cuerpo de un pavo asado. Uno que el asesino se follaba, tal cual. Toooodo esto tampoco está. Roth ha borrado de un plumazo los elementos más transgresores, gran guiñolescos y paródicos de su trailer. ¿Nos molesta, nos decepciona? Pues no del todo porque, a lo tonto, ello hace del "Thanksgiving" largometraje un slasher mucho más clásico, conectado con los de la época... pero aquellos que venían producidos y/o apadrinados por grandes estudios, quienes evitaban excesos de todo tipo, recurriendo, si era necesario, a la auto-censura. La ausencia de humor, de parodia, y de guiños, tributos y homenajes (lo único, un póster de "El justiciero de la noche" y otro de "Krull"), convierten la propuesta en algo más sereno de lo esperado, lejos de los desmanes de un Joe Begos o un Rob Zombie. Y lo agradecí. Sí, a pesar del elemento Woke, de la falta absoluta de tetas (en el mentado crimen de la colchoneta, la víctima va vestida. No así en el falso trailer. Curiosamente, estoy tan habituado que ni las eché de menos) pero también de aburrimiento. Eli Roth conoce bien el subgénero y sabe que, generalmente, suele ir cojo de ritmo, por ello dota de dinamismo a su película, un slasher singular que no maravilla, pero tampoco insulta. Entretiene, sin más. Aceptémoslo, el cineasta se hace mayor y, por ende, va calmando sus primigenias ansias juveniles de epatar. Ley de vida, my friends.
Los que busquen justo el otro lado de la moneda, es decir, un slasher donde un asesino enmascarado despache brutalmente inocentes (incluido un pobre gato, y no lo digo con placer, pero ya me entienden), abunde el material transgresor, un par de senos femeninos -si no recuerdo mal- y se pasen el Woke-ismo por el forro de los cojones (básicamente porque entonces no existía) pueden recurrir a.... no, no, ningún clásico de los ochenta, hablo de uno con "escasos" quince años que, desconozco el motivo, me venía todo el rato a la mente mientras veía "Thanksgiving"... "The Collector".
Unos acertados "Misfits" ponen perfecto colofón sonando a todo trapo.
Durante la noche de acción de gracias, inicio del Black Friday (curioso como en España se ha optado por esto segundo a la hora de elegir título. No olvidemos que ya hay una película previa en plan comedia de terror jugando con lo mismo... sí, esa en la que salía Bruce Campbell y era ¡¡horrible!!), se forma algo así como una bandada de histéricos durante la apertura de unos grandes almacenes. A consecuencia de ello, mueren dos inocentes. Justo un año después, los responsables directos de aquel drama comienzan a caer asesinados en manos de un tipo disfrazado de peregrino, luciendo una adecuada máscara para la ocasión.
Así es, un guiño al slasher en toda regla. De tan clásico que sorprende... salvo por un detallito. Podríamos decir que Eli Roth ha realizado el primer slasher Woke de la historia. Veamos por qué: Para empezar, todos los que caen bajo la ira del asesino, son -de alguna u otra forma- mala gente. Lo merecían. Luego, hay un personaje (interpretado por Rick Hoffman, actor especializado en roles de capullo. Su relación con Roth comenzó en "Hostel" donde hacía de, eso, capullo) que, de entrada, tiene todas las papeletas para ser asesinado. Sin embargo, poco a poco, va humanizándose, hasta el punto de salvarse de la quema. Y, finalmente, tenemos el gag del gato. Uno al que no solo dejan vivir, además es alimentado y acariciado por el mismo terrible psycho-killer que, minutos antes, ha decapitado a su dueño. ¿Me parece mal? en realidad no. Soy amante de los animales y un loco de los felinos, lo paso putas cuando veo una peli de terror donde se les mata (cosas estas que comparto con Eli Roth, de ahí su decisión de evitar la muerte de la criatura. Lo que no comprendo es que, por otro lado, se declare fan de "Holocausto Caníbal", luzca camisetas de la misma, le dedicara todo un homenaje en formato película y contara con su director/culpable en un cameo - para "Hostel 2"-). Es decir, viendo "Thanksgiving" me sentí perfectamente a salvo. Ni me ofendió, ni me disgustó. Claro, siendo una de terror, con el director de "Hostel" tras ella, y que recupera un subgénero muy específico de una época, ¿no es un poco triste? películas supuestamente destinadas a proporcionarnos emociones fuertes... pero que luego, de tan tamizadas, suavizadas para evitarnos ofensas y regustos amargos, no nos provocan nada.
Hay un momento en que el psycho killer persigue a una mujer. Materia normalmente cargada de suspense donde sufrimos por la posible víctima. No deseamos verla morir. Pero ¿qué ocurre cuando ese mismo personaje es detestable? nos importa un pimiento que lo maten, así que todo el trajín previo resulta innecesario. O cambiamos las tornas y el suspense muta en expectación, "¡Pero mátala ya!". Así las cosas, "Thanksgiving" se convierte en un slasher con corazón, humanidad, conciencia y sensibilidad. Sigue dándonos crímenes truculentos... pero menos de lo esperado. El falso trailer era muchísimo más salvaje, sórdido, brutal y chorreaba mala leche a espuertas. Todo eso ha desaparecido en la versión largometraje. Por ejemplo, uno de los gags más celebrados de aquel (el cuchillo a través de la colchoneta) cambia de, digamos, objetivo. Allí se clavaba en una zona muy delicada y dolorosa. Aquí, no. Mutila partes del cuerpo más "moralmente aceptables". También estaba la escena en la que un tipa hacía una felación al propio Eli Roth en un coche. Él era decapitado en el acto y, unos segundos después, veíamos la imagen grotesca de ¿su? cabeza pegada al cuerpo de un pavo asado. Uno que el asesino se follaba, tal cual. Toooodo esto tampoco está. Roth ha borrado de un plumazo los elementos más transgresores, gran guiñolescos y paródicos de su trailer. ¿Nos molesta, nos decepciona? Pues no del todo porque, a lo tonto, ello hace del "Thanksgiving" largometraje un slasher mucho más clásico, conectado con los de la época... pero aquellos que venían producidos y/o apadrinados por grandes estudios, quienes evitaban excesos de todo tipo, recurriendo, si era necesario, a la auto-censura. La ausencia de humor, de parodia, y de guiños, tributos y homenajes (lo único, un póster de "El justiciero de la noche" y otro de "Krull"), convierten la propuesta en algo más sereno de lo esperado, lejos de los desmanes de un Joe Begos o un Rob Zombie. Y lo agradecí. Sí, a pesar del elemento Woke, de la falta absoluta de tetas (en el mentado crimen de la colchoneta, la víctima va vestida. No así en el falso trailer. Curiosamente, estoy tan habituado que ni las eché de menos) pero también de aburrimiento. Eli Roth conoce bien el subgénero y sabe que, generalmente, suele ir cojo de ritmo, por ello dota de dinamismo a su película, un slasher singular que no maravilla, pero tampoco insulta. Entretiene, sin más. Aceptémoslo, el cineasta se hace mayor y, por ende, va calmando sus primigenias ansias juveniles de epatar. Ley de vida, my friends.
Los que busquen justo el otro lado de la moneda, es decir, un slasher donde un asesino enmascarado despache brutalmente inocentes (incluido un pobre gato, y no lo digo con placer, pero ya me entienden), abunde el material transgresor, un par de senos femeninos -si no recuerdo mal- y se pasen el Woke-ismo por el forro de los cojones (básicamente porque entonces no existía) pueden recurrir a.... no, no, ningún clásico de los ochenta, hablo de uno con "escasos" quince años que, desconozco el motivo, me venía todo el rato a la mente mientras veía "Thanksgiving"... "The Collector".
Unos acertados "Misfits" ponen perfecto colofón sonando a todo trapo.
sábado, 8 de octubre de 2022
STARSHIP TROOPERS 2: EL HÉROE DE LA FEDERACIÓN
"Starship Troopers 2: Hero of the Federation" se parió siete años después de la original. Entonces todavía no estábamos muy acostumbrados a las secuelas directas para vídeo, así que cuando di con ella en mi vídeo-club habitual, me quedé a cuadros. La alquilé hasta las trancas de curiosidad. Lo primero que me llamó la atención fue su director, todo un astro de los efectos especiales, Phil Tippett, cuyo nombre aparece en una ristra de clásicos del calibre de la trilogía original de "Star Wars", algunas de Steven Spielberg, o las mismas "Robocop" y "Starship Troopers 1" Lo segundo, el evidente "look" de vídeo de la película. Era la época en la que este comenzaba a ser una herramienta cada vez más aceptada por el "mainstream", pero aún cantaba bastante, dotando a las imágenes de un tufo a baratucho, lo que hacía doblemente sorprendente la presencia de alguien como Tippett.
Aún contando en tareas de guionista con el mismo Ed Neumeier, la película se aparta total y conscientemente del film original. Obviamente, no asoman ninguno de sus personajes. Y el tono es casi opuesto, muy muy serio. Más oscuro. Y más próximo al horror que a la ciencia ficción. Se suele decir que con las dos primeras entregas de la franquicia ocurre lo opuesto a las de "Alien". Pal caso, "Starship Troopers 1", con toda su grandilocuencia, sería "Aliens, el regreso" Mientras "Starship Troopers 2", por su reducido escenario, tono y tal, encajaría mejor como hijo bastardo del "Alien, el 8º pasajero". Sin embargo, dicha comparativa se limita a lo expuesto, porque lo que es en calidad, ambas no pueden ser más diferentes.
"Starship Troopers 2" se desarrolla en una especie de base rodeada por los bichos en la que una serie de personajes sufrirán los horrores de ver cómo los alienígenas han creado una nueva arma: monstruos de aspecto humano que irán infectando poco a poco a los presentes. La ristra de mutaciones asquerosas es generosa (hay quien también echa mano de "La Cosa" en cuanto a comparaciones) y el gore notorio. Sin embargo, el problema es que todo tarda bastante en arrancar, y nos tragaremos mucho "bla,bla" previo. Dicho de otro modo, nos aburriremos. Tampoco es que Phil Tippett demuestre estar muy ducho en eso de la dirección. Hay algunos instantes un poco ridículos, sobre todo ciertas peleas no excesivamente creíbles y algo patosas. La otra sorpresa de la velada -Tippett y truculencias aparte- la tenemos con uno de los protagonistas, Lawrence Monoson, al que algunos reconocerán como "El último americano virgen" o el amigo listillo de Crispin Glover en el cuarto "Viernes 13". Curiosamente, y como en aquella, palma siendo atacado por detrás con arma blanca. Pobre hombre. El otro nombre curioso es el de Richard Burgi, un tipo con indudable aspecto de héroe de tebeo -por ello recae sobre sus espaldas ser el "idem de la federación" titular- al que vimos como uno de los aspirantes a asesino en la segunda parte de "Hostel".
Mañana mismo daremos el último muerdo al universo estarshiptruperiano con la tercera entrega.
Aún contando en tareas de guionista con el mismo Ed Neumeier, la película se aparta total y conscientemente del film original. Obviamente, no asoman ninguno de sus personajes. Y el tono es casi opuesto, muy muy serio. Más oscuro. Y más próximo al horror que a la ciencia ficción. Se suele decir que con las dos primeras entregas de la franquicia ocurre lo opuesto a las de "Alien". Pal caso, "Starship Troopers 1", con toda su grandilocuencia, sería "Aliens, el regreso" Mientras "Starship Troopers 2", por su reducido escenario, tono y tal, encajaría mejor como hijo bastardo del "Alien, el 8º pasajero". Sin embargo, dicha comparativa se limita a lo expuesto, porque lo que es en calidad, ambas no pueden ser más diferentes.
"Starship Troopers 2" se desarrolla en una especie de base rodeada por los bichos en la que una serie de personajes sufrirán los horrores de ver cómo los alienígenas han creado una nueva arma: monstruos de aspecto humano que irán infectando poco a poco a los presentes. La ristra de mutaciones asquerosas es generosa (hay quien también echa mano de "La Cosa" en cuanto a comparaciones) y el gore notorio. Sin embargo, el problema es que todo tarda bastante en arrancar, y nos tragaremos mucho "bla,bla" previo. Dicho de otro modo, nos aburriremos. Tampoco es que Phil Tippett demuestre estar muy ducho en eso de la dirección. Hay algunos instantes un poco ridículos, sobre todo ciertas peleas no excesivamente creíbles y algo patosas. La otra sorpresa de la velada -Tippett y truculencias aparte- la tenemos con uno de los protagonistas, Lawrence Monoson, al que algunos reconocerán como "El último americano virgen" o el amigo listillo de Crispin Glover en el cuarto "Viernes 13". Curiosamente, y como en aquella, palma siendo atacado por detrás con arma blanca. Pobre hombre. El otro nombre curioso es el de Richard Burgi, un tipo con indudable aspecto de héroe de tebeo -por ello recae sobre sus espaldas ser el "idem de la federación" titular- al que vimos como uno de los aspirantes a asesino en la segunda parte de "Hostel".
Mañana mismo daremos el último muerdo al universo estarshiptruperiano con la tercera entrega.
sábado, 1 de junio de 2019
SESIÓN DOBLE : SILENT NIGHT + REYKJAVIK WHALE WATCHING MASSACRE
SILENT NIGHT : "Silent Night" se supone remake del "slasher" de 1984 "Noche de paz, noche de muerte", pero uno cogido con pinzas que moderniza el original muy a su manera. Tiene un par de escenas que lo replican exactamente igual, la del abuelo catatónico que despierta para advertir sobre los peligros de la Navidad y la de la chica ensartada en las astas de un ciervo disecado. Este último es especialmente significativo, porque mientras en la original iba desnuda (es decir, que la interpretaba Linnea Quigley), en esta va con ropa interior. Y si en aquella no veíamos gráficamente cómo las astas atravesaban la carne, en esta sí, con todo detalle. ¿Censurar el despelote pero intensificar la violencia?. Saquen sus conclusiones.
Por lo demás, pues sin muchas sorpresas. Asesino vestido de Papa Noel recorre un pueblo el día de Navidad castigando a aquellos que considera malas personas. Y cuando digo castigarlos, digo hacerlos picadillo. Literalmente. Como el personaje de la modelo de fotografía erótica, cuya cruenta muerte introducida en una trituradora de madera es de
naturaleza totalmente pornográfica.
Una policía, currando bajo el mandato del gruñón sheriff interpretado por Malcom McDowell, lo perseguirá obsesivamente.
Dirigida por Steven C. Miller, responsable de "Escape Plan 2: Hades" con Sylvester Stallone, "Silent Night" es una película bien facturada pero también completamente rutinaria.
REYKJAVIK WHALE WATCHING MASSACRE : Unos turistas de visita por Islandia que se suben a un barco para ver ballenas, terminarán capturados por una familia de balleneros trastocados con intenciones alarmantemente homicidas.
Que "Reykjavik Whale Watching Massacre" está en total y absoluta deuda con "La matanza de Texas" es evidente, tanto como para que sus autores no solo lo muestren con orgullo, incluso se regodeen en ello. El fichaje de Gunnar "Leatherface" Hansen (RIP), el título (en lugar de La matanza de la sierra mecánica de Texas tenemos La masacre de observadores de ballenas de Reykjavik) y el presentarnos a una familia de balleneros que, a falta de poder cazarlas, se han vuelto tarumbas y matan seres humanos.
Por lo demás, el buen acabado técnico, ciertas dosis de gore gráfico, un poco de humor no demasiado molesto y algunas ideas imprevisibles (ese héroe negro y gay cuyo final nos recuerda a otro clásico del terror) hacen de esta película -inevitablemente también emparentada con "Hostel"- un entretenimiento majo y sin mayores complicaciones.
Por lo demás, pues sin muchas sorpresas. Asesino vestido de Papa Noel recorre un pueblo el día de Navidad castigando a aquellos que considera malas personas. Y cuando digo castigarlos, digo hacerlos picadillo. Literalmente. Como el personaje de la modelo de fotografía erótica, cuya cruenta muerte introducida en una trituradora de madera es de
naturaleza totalmente pornográfica. Una policía, currando bajo el mandato del gruñón sheriff interpretado por Malcom McDowell, lo perseguirá obsesivamente.
Dirigida por Steven C. Miller, responsable de "Escape Plan 2: Hades" con Sylvester Stallone, "Silent Night" es una película bien facturada pero también completamente rutinaria.
REYKJAVIK WHALE WATCHING MASSACRE : Unos turistas de visita por Islandia que se suben a un barco para ver ballenas, terminarán capturados por una familia de balleneros trastocados con intenciones alarmantemente homicidas.
Que "Reykjavik Whale Watching Massacre" está en total y absoluta deuda con "La matanza de Texas" es evidente, tanto como para que sus autores no solo lo muestren con orgullo, incluso se regodeen en ello. El fichaje de Gunnar "Leatherface" Hansen (RIP), el título (en lugar de La matanza de la sierra mecánica de Texas tenemos La masacre de observadores de ballenas de Reykjavik) y el presentarnos a una familia de balleneros que, a falta de poder cazarlas, se han vuelto tarumbas y matan seres humanos.
Por lo demás, el buen acabado técnico, ciertas dosis de gore gráfico, un poco de humor no demasiado molesto y algunas ideas imprevisibles (ese héroe negro y gay cuyo final nos recuerda a otro clásico del terror) hacen de esta película -inevitablemente también emparentada con "Hostel"- un entretenimiento majo y sin mayores complicaciones.
jueves, 25 de octubre de 2018
BLOOD FEAST 2016
"Blood Feast" fue la primera película gore tal y como las conocemos hoy. Y la primera de ese tipo realizada por Herschell Gordon Lewis. Luego haría más, pero tenderían a parapetarse en el humor. Voluntario, claro, porque de involuntario hay para dar y regalar en la filmografía del legendario cineasta. Dicho de otro modo, de haberse aplicado más talento en la realización de "Blood Feast" -y algo más de dinero- podría haber sido una película muy dura e impactante en su gráfica violencia. Luego, con los años, llegaron los homenajes y los semi-remakes, pero todos hacían gala de ese mismo humor, de comedia, como "Bloodsucking Pharaohs in Pittsburgh", "Fonda Sangrienta" o "2001 Maníacos". ¿Qué pasaría si alguien decidiera tomársela en serio? actualizar sus imágenes extremas y su historia sobre un psycho-killer demente que trocea muchachas aplicando efectos especiales de alta calidad y sin soltar chistecillos durante el proceso. ¿Y si ése alguien viniera del llamado ultra-gore alemán? Desde luego muchos pensarían que es el candidato IDEAL para modernizar el cine de H.G.Lewis con la misma cruda honestidad y finalidad, recreándose en el gore bruto de modo enfermizamente detallado por el mero placer de hacerlo, desacomplejadamente pornográfico y sin auto-censura. Si al pack añades un reparto prinicipal tan curioso como el guaperas teen de los 80 Robert Rusler (al que has podido ver en "La mujer explosiva", "Pesadilla en Elm Street 2", "Los centinelas" o "Vamp"), Caroline Williams, superviviente femenina de "Masacre en Texas 2", y la morritos calientes Sophie Monk, entonces estamos ante lo que se dice un proyecto altamente prometedor, que es lo que parecía este remake oficial -y gélidamente serio- del clásico de Gordon Lewis.
Y es que, encima, resulta que la peli se reserva algunas buenas ideas, leves variaciones bastante ingeniosas con respecto al film de 1963, como aquella según la cual la devoción hacia la diosa Ishtar del protagonista viene motivada por probables alucinaciones consecuencia de abandonar cierta medicación. Vamos, que el cuento de sacrificar inocentes con saña en nombre de la deidad sumeriana es una empanada que el tipo tiene en su cabeza. Todo ello rodado con profesionalidad, de manera sobria, unas dosis de drama para incrementar el tono serio de la movida y efectos especiales del también realizador Ryan Nicholson. Hasta ahí bien, el problema viene cuando tras mucho bla, bla asistimos al primer crimen... en el que se supone veremos una castración y.... ¿qué?, ¡¿fuera de cámara?!, ¿sin mostrarme hasta el mínimo crudo detalle de la misma?!. Espera, algo no funciona. ¿Estaré viendo una versión censurada?. Tras informarme descubro que esa es la íntegra y que, sí, por muy sorprendente que sea, el "Blood Feast" de 2016 va extremedamente escaso en lo referente a truculencia. No lo digo de broma, una puesta al día del clásico del cine gore.... al que le falta este último elemento. De hecho, encontraremos más gore en productos tan estandarizados como "Hostel" o alguna de las secuelas de "Saw". Así se lo digo. ¿Qué sentido tiene? Y más viniendo de Marcel Walz, un realizador independiente germano que, en mayor o menor medida, hasta ahora se había especializado en ese cine -grabado vídeo mediante- generoso en cuanto a horror y hemoglobina. De entre todas sus obras previas destaca "Seed 2", la secuela de una de las ultra-violentas películas que Uwe Boll rodó desde el resentimiento por toda la caña que le estaban dando. Vale, puede que Walz no sea Andreas Schnaas o alguno de esos pirados, pero con él implicado en la producción de "Blood Feast 2016", algo más de chicha podrías esperar. Sin embargo, da la sensación de que el tipo, consciente de que esta peli disponía de una envergadura levemente superior a lo habitual en su filmografía (ni que fuese por tratarse del remake de un film popular y por la intervención de algunos actores de cierto curriculum), decidió que fuese su trampolín al mainstream, apostando por una "dirección de actores" más currada (parece que algunos de ellos crean estar en una candidata a los Oscars), más drama y una rebaja notable del elemento violencia para hacer el resultado final mucho más "aceptable". Y ojo, que me parece muy respetable... pero coño, ¡¡no lo hagas con un remake del "Blood Feast" de Herschell Gordon Lewis!!, porque todo eso es justamente lo que menos necesita.
Total, que el film termina resultando extremadamente aburrido. Pesado. Desaborío. Y las pocas escenas sangrientas no aportan nada llamativo, novedoso o espectacular. Una auténtica decepción o, peor, una oportunidad salvajemente desaprovechada.
Como era de esperar, va incluido papelillo para The Godfather of Gore himself (al que apenas le quedaban ya dos telediarios).
Y es que, encima, resulta que la peli se reserva algunas buenas ideas, leves variaciones bastante ingeniosas con respecto al film de 1963, como aquella según la cual la devoción hacia la diosa Ishtar del protagonista viene motivada por probables alucinaciones consecuencia de abandonar cierta medicación. Vamos, que el cuento de sacrificar inocentes con saña en nombre de la deidad sumeriana es una empanada que el tipo tiene en su cabeza. Todo ello rodado con profesionalidad, de manera sobria, unas dosis de drama para incrementar el tono serio de la movida y efectos especiales del también realizador Ryan Nicholson. Hasta ahí bien, el problema viene cuando tras mucho bla, bla asistimos al primer crimen... en el que se supone veremos una castración y.... ¿qué?, ¡¿fuera de cámara?!, ¿sin mostrarme hasta el mínimo crudo detalle de la misma?!. Espera, algo no funciona. ¿Estaré viendo una versión censurada?. Tras informarme descubro que esa es la íntegra y que, sí, por muy sorprendente que sea, el "Blood Feast" de 2016 va extremedamente escaso en lo referente a truculencia. No lo digo de broma, una puesta al día del clásico del cine gore.... al que le falta este último elemento. De hecho, encontraremos más gore en productos tan estandarizados como "Hostel" o alguna de las secuelas de "Saw". Así se lo digo. ¿Qué sentido tiene? Y más viniendo de Marcel Walz, un realizador independiente germano que, en mayor o menor medida, hasta ahora se había especializado en ese cine -grabado vídeo mediante- generoso en cuanto a horror y hemoglobina. De entre todas sus obras previas destaca "Seed 2", la secuela de una de las ultra-violentas películas que Uwe Boll rodó desde el resentimiento por toda la caña que le estaban dando. Vale, puede que Walz no sea Andreas Schnaas o alguno de esos pirados, pero con él implicado en la producción de "Blood Feast 2016", algo más de chicha podrías esperar. Sin embargo, da la sensación de que el tipo, consciente de que esta peli disponía de una envergadura levemente superior a lo habitual en su filmografía (ni que fuese por tratarse del remake de un film popular y por la intervención de algunos actores de cierto curriculum), decidió que fuese su trampolín al mainstream, apostando por una "dirección de actores" más currada (parece que algunos de ellos crean estar en una candidata a los Oscars), más drama y una rebaja notable del elemento violencia para hacer el resultado final mucho más "aceptable". Y ojo, que me parece muy respetable... pero coño, ¡¡no lo hagas con un remake del "Blood Feast" de Herschell Gordon Lewis!!, porque todo eso es justamente lo que menos necesita.
Total, que el film termina resultando extremadamente aburrido. Pesado. Desaborío. Y las pocas escenas sangrientas no aportan nada llamativo, novedoso o espectacular. Una auténtica decepción o, peor, una oportunidad salvajemente desaprovechada.
Como era de esperar, va incluido papelillo para The Godfather of Gore himself (al que apenas le quedaban ya dos telediarios).
sábado, 18 de febrero de 2017
AMERICAN CONJURING
Gracias a las prestaciones que ofrecen las nuevas tecnologías disponibles hoy para todo aquel que desee parir alguna clase de materia audiovisual, resulta desconcertante lo semejantes que son en su aspecto los productos resultantes. De hecho, rara es la película facturada con esos aparatos que no luzca un elegante acabado panorámico, una iluminación sobria, un grafismo digno... no sé, una cierta "clase" que contribuye a que de entrada uno ya no pueda diferenciar una cosa hecha bien, o con medios, de una hecha mal, o sin medios. Se trata de algo sutil, aunque así a bote pronto, y en una primera impresión, todo se mimetiza.
Pero claro, en cuanto la película comienza a desarrollarse, vas notando por dónde van los tiros realmente. Porque el acabado técnico no deja de ser el envoltorio y, al final, lo importante es la historia que te cuentan y cómo te la cuentan.
Bien, en el caso de "American Conjuring" (retitulada así por el distribuidor con ansias de sacar jugo de ya imagináis qué, aunque originalmente fue parida como "Bind") es exactamente ese. De entrada, cuando te dispones a verla, esperas un zurullo de proporciones épicas y no, los primeros minutos lucen muy bien, muy "pro", y encima la escena introductoria es... en fin, lo mejor de toda la peli. En ella, unas niñas están de celebración cumpleañosa en el jardín contiguo a una casa. La rarita/marginada de turno quiere ganarse el respeto de las otras pequeñas cabronas, así que acepta un reto, demostrar que es una valiente bajando al sótano. Cuando la cría entra, se encuentra varios miembros humanos cercenados por el suelo y una siniestra presencia sentada en un balancín. Suena un grito desgarrador. Lo que sigue está a la altura.... hasta que sale el título, luego entramos en terreno pantanoso.
Como se pueden imaginar, tiempo después una familia decide mudarse a la casa en cuestión porque les sale muy barata. Y la verdad, no entiendo el interés que nadie puede tener en ella. Es fea, cutre y está situada al lado mismo de la vía del tren. Si tenemos en cuenta que se supone que en el pasado fue un orfanato, todavía lo entiendo menos. Total, que la presencia del sótano era una vieja muy mala y fea (con un maquillaje algo cantoso) que tocará los cojones a la familia, les inducirá a matar, etc, etc.... lo de siempre. Sin novedades. Los préstamos tomados a "Terror en Amityville", "Hostel" (sí, a estas alturas hay una secuencia de tortura) y, muy especialmente, "El Resplandor", campan a sus anchas (la famosa escena de Jack Torrance liándose con una tipa joven desnuda que se vuelve asquerosamente anciana se recrea exactamente igual... pero a lo chungo).
"American Conjuring" viene repletita de momentos muy risibles, en parte gracias a sus negados intérpretes y en parte al imposible guión. Tenemos a la niña repelente de rigor que se comporta raro, y a la adolescente insufrible, rubia, siempre cabreada, que odia a su padrastro y está enganchada al móvil. En una escena a esta le entra una vomitera diabólica que incluye gusanos e insectos. Sus mayores lo presencian y la socorren, pero en ningún momento piensan en llevarla a urgencias. "Será algo que ha comido", dice el padrastro. Otro momento maravilloso: La mujer le explica a su marido que la casa está encantada, que hay presencias y bla, bla. Él pilla un berrinche de aúpa y casi le suelta un sopapo y todo, acusándola de inventarse sandeces. Por la noche le pide perdón, se ponen tiernos y comienzan a follar. En pleno coito, la mujer "se convierte" en el fantasma de la vieja. El hombre se asusta y la empuja. Cuando se recupera la normalidad, él, histérico, le cuenta a ella lo que acaba de pasar. Y ella, en lugar de responder positivamente porque por fin su marido ha visto que no está loca y que en la casa pasan cosas raras, ¡¡se mosquea y le dice que delira!!, además de ponerse celosa porque "piensas en otra mujer mientras hacemos el amor". Fas-ci-nan-te. La última cosa graciosa hace mención a cómo reacciona la niña cuando el padrastro mata a hachazos al pobre perro de la familia. Literalmente lo convierte en un amasijo informe de carne y pelo. ¿Y qué hace la cría al ver a su mejor amigo en ese estado?, primero grita, claro, pero una hora después está la mar de tranquila, dibujando y como si nada hubiese pasado. ¡Viva!.
Con semejantes ingredientes, se pueden imaginar el percal. Y por si a esas alturas no tienen suficiente, les aguarda un desenlace de esos de "ah, todo era un sueño, pero no, pero sí" que es pa prender fuego a la tele.
Todo ello guisado con unas notables dosis de gore y unos créditos finales que incluyen un listado interminable con los ídolos de los directores del pifostio -que son dos- incluido, cómo no, el amigo James Wan. Ellos, Dan Walton y Dan Zachary, están ligados a un puñado de zetismos previos, de entre los que destaca "Gutterballs". Actualmente curran en otra de terrores, "In from outside". Habrá que estar al loro.
Y ya que hablamos de Wan, dos días después me vi una producción suya sobre casas encantadas, "Demonic". Era tan correcta y formal que me quedé igual. Ni me gustó, ni me disgustó. Y en cinco minutos ya la había olvidado. Curiosamente eso es algo que no puedo decir de "American Conjuring". Con todo lo fulaña que es, todavía perdura en mi cerebelo y, después de todo, el visionado resultó mucho más estimulante. ¡Qué cosas!.
Pero claro, en cuanto la película comienza a desarrollarse, vas notando por dónde van los tiros realmente. Porque el acabado técnico no deja de ser el envoltorio y, al final, lo importante es la historia que te cuentan y cómo te la cuentan.
Bien, en el caso de "American Conjuring" (retitulada así por el distribuidor con ansias de sacar jugo de ya imagináis qué, aunque originalmente fue parida como "Bind") es exactamente ese. De entrada, cuando te dispones a verla, esperas un zurullo de proporciones épicas y no, los primeros minutos lucen muy bien, muy "pro", y encima la escena introductoria es... en fin, lo mejor de toda la peli. En ella, unas niñas están de celebración cumpleañosa en el jardín contiguo a una casa. La rarita/marginada de turno quiere ganarse el respeto de las otras pequeñas cabronas, así que acepta un reto, demostrar que es una valiente bajando al sótano. Cuando la cría entra, se encuentra varios miembros humanos cercenados por el suelo y una siniestra presencia sentada en un balancín. Suena un grito desgarrador. Lo que sigue está a la altura.... hasta que sale el título, luego entramos en terreno pantanoso.
Como se pueden imaginar, tiempo después una familia decide mudarse a la casa en cuestión porque les sale muy barata. Y la verdad, no entiendo el interés que nadie puede tener en ella. Es fea, cutre y está situada al lado mismo de la vía del tren. Si tenemos en cuenta que se supone que en el pasado fue un orfanato, todavía lo entiendo menos. Total, que la presencia del sótano era una vieja muy mala y fea (con un maquillaje algo cantoso) que tocará los cojones a la familia, les inducirá a matar, etc, etc.... lo de siempre. Sin novedades. Los préstamos tomados a "Terror en Amityville", "Hostel" (sí, a estas alturas hay una secuencia de tortura) y, muy especialmente, "El Resplandor", campan a sus anchas (la famosa escena de Jack Torrance liándose con una tipa joven desnuda que se vuelve asquerosamente anciana se recrea exactamente igual... pero a lo chungo).
"American Conjuring" viene repletita de momentos muy risibles, en parte gracias a sus negados intérpretes y en parte al imposible guión. Tenemos a la niña repelente de rigor que se comporta raro, y a la adolescente insufrible, rubia, siempre cabreada, que odia a su padrastro y está enganchada al móvil. En una escena a esta le entra una vomitera diabólica que incluye gusanos e insectos. Sus mayores lo presencian y la socorren, pero en ningún momento piensan en llevarla a urgencias. "Será algo que ha comido", dice el padrastro. Otro momento maravilloso: La mujer le explica a su marido que la casa está encantada, que hay presencias y bla, bla. Él pilla un berrinche de aúpa y casi le suelta un sopapo y todo, acusándola de inventarse sandeces. Por la noche le pide perdón, se ponen tiernos y comienzan a follar. En pleno coito, la mujer "se convierte" en el fantasma de la vieja. El hombre se asusta y la empuja. Cuando se recupera la normalidad, él, histérico, le cuenta a ella lo que acaba de pasar. Y ella, en lugar de responder positivamente porque por fin su marido ha visto que no está loca y que en la casa pasan cosas raras, ¡¡se mosquea y le dice que delira!!, además de ponerse celosa porque "piensas en otra mujer mientras hacemos el amor". Fas-ci-nan-te. La última cosa graciosa hace mención a cómo reacciona la niña cuando el padrastro mata a hachazos al pobre perro de la familia. Literalmente lo convierte en un amasijo informe de carne y pelo. ¿Y qué hace la cría al ver a su mejor amigo en ese estado?, primero grita, claro, pero una hora después está la mar de tranquila, dibujando y como si nada hubiese pasado. ¡Viva!.
Con semejantes ingredientes, se pueden imaginar el percal. Y por si a esas alturas no tienen suficiente, les aguarda un desenlace de esos de "ah, todo era un sueño, pero no, pero sí" que es pa prender fuego a la tele.
Todo ello guisado con unas notables dosis de gore y unos créditos finales que incluyen un listado interminable con los ídolos de los directores del pifostio -que son dos- incluido, cómo no, el amigo James Wan. Ellos, Dan Walton y Dan Zachary, están ligados a un puñado de zetismos previos, de entre los que destaca "Gutterballs". Actualmente curran en otra de terrores, "In from outside". Habrá que estar al loro.
Y ya que hablamos de Wan, dos días después me vi una producción suya sobre casas encantadas, "Demonic". Era tan correcta y formal que me quedé igual. Ni me gustó, ni me disgustó. Y en cinco minutos ya la había olvidado. Curiosamente eso es algo que no puedo decir de "American Conjuring". Con todo lo fulaña que es, todavía perdura en mi cerebelo y, después de todo, el visionado resultó mucho más estimulante. ¡Qué cosas!.
lunes, 18 de abril de 2016
SNUFF 102
Valiente patochada, de rollo amateroide, el de esta estúpida
película Argentina. No se como coño
llegó esta película a mi disco duro, pero llegó y me dispuse a verla. ¿Y que me
encuentro? Una subnormalidad mal rodada (mejor dicho, grabada, que está hecha en
absoluto vídeo) en la que con el fin de provocar, el director nos cuela, por un
lado, una serie de escenas supuestamente malrolleras en una habitación con una
serie de señoritas que son torturadas por un enfermo, por otro una subtrama en
plan flashback en la que un detective investiga rollos de películas Snuff. Para
rematar, nos cuelan imágenes reales de ejecuciones, ya sea a personas o a
animales, típicas de Internet.
En definitiva, una mierda muy de la segunda mitad de la
década pasada, cuando consecuencia de una peli tan mainstream como “Hostel”,
salieron de debajo de las piedras películas amateur adscritas al “Torture Porn”, subgénero este del cual podríamos decir tranquilamente que fue una moda
del momento.
Con todo, y con cierta fama por internet (según leí) por su
perturbador contenido violento –no es tanto- podría haberse aprovechado el
realismo que ofrece el vídeo para hacer algo realmente insano, terrorífico y
creíble… pero tiene demasiado trabajo de montaje, aspirantes a actores y mucho papel maché forrando las paredes para
no mancharlas de sangre.
El director es un tal Mariano Peralta cuya ficha en imdb le
acredita como director de bodrios del fan medio del gore y sucedáneos. Pura
morralla, cero valor, cero cine, cero talento, cero actitud, cero personalidad… ¡CERO!
viernes, 12 de febrero de 2016
TOC TOC
El caso es que, cuantos más palos le caen a Eli Roth, más me
gusta lo que hace. Porque no es normal el cebamiento general por parte del
fandom, para con su persona. Ni que fuera un manazas.
Y es que para la ocasión, Roth hace un remake confeso de una
vieja película Exploitation de los años 70 títulada “Las Sádicas”, en otro intento de ser el Tarantino – ¿su ex
amigo? – del cine de terror. Otra muestra de megalomanía reciclatoria de la
que, según mi opinión, al igual que con “The Green Inferno”, aprueba -¡qué
coño!- con notable.
Un “Home Invasion” con todos los tópicos del subgénero, sin
nada que aportar al mismo y con un final un tanto soso que ha dejado a la
platea a verlas venir, pero que, sin embargo lo veo totalmente acertado y
desasosegante, y todo lo que diga al respecto, sería un spolier, así que, como
si del final de “Toc Toc” se tratase, les dejaré con la miel en los labios
–toma spolier…-.
Un hombre de familia, asentado económicamente, va a pasar el
día del padre solo, ya que su esposa e hijos han salido de viaje.
De madrugada, dos jovencitas la mar de pizpiretas y
apetecibles (ya lo creo… viendo la peli me he sentido como un puto viejo verde)
se presentan en su casa con la excusa de
hacer una llamada ya que se han quedado tiradas, cuando, con sucia palabrería,
logran poner cachondo a este hombre. Así que, aún negándose él de aquella
manera, logran seducirle. Y, lógicamente, se las folla.
A la mañana siguiente descubrirá que no son dos lascivas jovencitas, sino dos
locas menores de edad que le secuestrarán y dispondrán de él a merced,
chantajeándole con ir a la policía y denunciarle por violación de menores.
Me he puesto a verla sin tener la más mínima idea de que
trataba la película, más allá de conocer que es la última de Roth, y que los
más benévolos decían que era una tomadura de pelo. No es así, Eli Roth está en
forma y sabe sacar partido de dónde no hay, y con pocos duros. Y aunque nada
más ver aparecer a las dos jovencitas en la puerta –insisto, no sabía nada del
argumento- ya sabía perfectamente de que iba a ir la cosa y que la película se
desarrolla en adelante sin ningún tipo de sorpresas, la verdad es que esta
entretiene lo suyo y mantiene al espectador en vilo –aún con ese final al que
antes me he referido- entonces ¿qué más quieren? La cosa está bastante bien y
es honesta; Eli Roth nos ofrece un “Home Invasion” en el que las malas son un
par de Lolitas que se aprovechan de sus encantos. Punto pelota. A partir de
ahí, la paciencia que tu tengas para con este producto. Su “error” es que se
trata de su película más palomitera, no va con ínfulas artísticas como “Funny
Games” de Michael Haneke –de hecho es
significativo en ese sentido, que los protagonistas sean coleccionistas de
arte, en especial de Gaudí, y que las jovencitas en sus ataques de enajenación,
destrocen esas obras a martillazos, con serruchos o cuchillos de la manera más insensible. Saquen
ustedes sus propias lecturas ante esto- ni es un puñetero panfleto
pro-feminista como si lo es la odiosa
“Hard Candy”. Es simplemente un Thriller sin más pretensión que hacer pasar al
espectador un buen ratillo (o un mal ratillo, según se mire). Entonces, y al
igual que “The Green Inferno”, “Toc Toc” es una película solvente. Así que, sí,
las últimas películas de Eli Roth, tan denostadas, tan insultadas, funcionan
igual o mejor que aquellas por las que fue laureado (“Cabin Fever” u “Hostel”).
Tanto en el guión como en la producción, Roth sigue repartiéndose los créditos con Nicolás López y Guillermo Amodeo (está claro que
el Americano se siente como pez en el agua con esta gente de latina), y en el
reparto, además de un decadente –y espantoso actor- Keanu Reeves, tenemos a la, ya musa, Lorenza Izzo, que muestra
palmito junto a la actriz española –pero nacida en Cuba- Ana de Armas, que
después de pasar inadvertida en montones de series y películas españolas, se
prodiga aquí como una excelente actriz que se desenvuelve en Inglés
perfectamente (y de hecho repite con Reeves este año en la película “Exponed”).
De la Trouppe habitual tenemos al técnico de efectos especiales Aaron Burns, en
calidad de actor –el primero que los caníbales se papean en “The Green
Inferno”- y en un papel meramente anecdótico, Eli Roth rescata para la pantalla
nada menos que a Colleen Camp (la novia de Tackelberry en “Loca Academia dePolicía 4”) que además, tiene su crédito en la producción.
Buena película. Yo no pido más.
viernes, 10 de enero de 2014
AFTERSHOCK
Nicolás López, directorcillo Chileno abanderado de lo
“Friki”, con pinta de “Nerd” pasado de rosca, por norma general, rueda unas
películas entre lo fantástico y la comedia, que me dan bastante grima. De
hecho, como en Chile no hay mucho dinero para filmar, o bien por lameculismo,
sus películas más populares (“Promedio Rojo” o “Santos”) están producidas nada
menos que por Santiago Segura. De ahí que en sus repartos, aparezcan malos
actores españoles.
Luego, la nueva hornada del cine de terror independiente de
los U.S.A, tiene como simpatía por los directorcitos exóticos, y de ahí, que el
capitán de esta liga, el cada vez más “Se te ve el plumero” Eli Roth, entable
una amistad con el director Chileno e ideen una trama juntos, que el chileno
dirigirá, y el Americano financiará e interpretará.
Así, ficcionando un terremoto real ocurrido hace unos años
en Chile, se montan una historia que
tiene como “leif motiv” el slogan de la misma: “Si hay algo más terrorífico que
la propia naturaleza, eso es la naturaleza humana”. Se ve que en dicho
terremoto, durante las horas posteriores, los presos chilenos las liaron pardas
sembrando el caos, matando y violando a su antojo por las calles de Chile.
Así, la trama se centra en las vacaciones de unos niños
ricos Chilenos, que junto a su amigo Americano (por eso la película está rodada
en Español e Inglés) se la pasan de fiesta en fiesta y de discoteca en
discoteca, ligoteando y emborrachándose. En una de estas, cuando ya forman piña
con una chavalas Húngaras, en plena discoteca, son víctimas de un brutal
terremoto. A partir de ahí, reinará el caos y nuestros protagonistas lucharán por sobrevivir, mientras sotean una
alarma de Tsunami, los peligros del terremoto, los asesinos que han salido de
las cárceles, y el enloquecimiento general de las víctimas.
Antipatías hacia el director y sus películas a parte, y
quizás porque, por lo que sea se ve la mano de Eli Roth en todas partes (de
hecho, cojan ustedes “Hostel”, y cambien
la sociedad de ricos asesinos por un terremoto; tienen exactamente la misma
película. O al menos, está estructurada exactamente igual), “Aftershock” me ha
parecido una película de lo más entretenida y original, que además, sin sus
artífices quererlo, se descojona en la cara de Bayona y su “Lo Imposible”.
Podemos hablar de una película catastrófica, en la que la
violencia y la tensión de algunas escenas, más el gore, que lo hay y por un
tubo, la han convertido en una película de terror en toda regla. Y aquí,
apliquen de nuevo el slogan.
Osado han sido Roth y López al hacer una película de corte
catastrofista con un presupuesto tan ínfimo como podemos apreciar en la
pantalla, y que sin embargo el resultado sea tan satisfactorio, tan realista y
tan bien hecho. Por eso, sin embargo, luego chirría el hecho de que los presos
lleven tatuajes tan cutres; se nota que son simples dibujos sobre la piel, y
además si nos fijamos un poco, los hay hasta que se van borrando por el sudor
de los actores.
Nimiedades aparte, y acusando un descenso del excelente
ritmo hacia el ecuador de la peli, “Aftershock” es un film para nada
desdeñable, que contentará al público, por mucho que esté dirigida por el
Nicolás López este que cae tan mal.
Otra cosa. Eli Roth, las húngaras, y los secundarios, están
bastante bien en sus papeles (Roth, me empieza ha hacer mas gracia como actor
que como director… ¡¡porque no dirige apenas!!), pero la pareja de
protagonistas Chilenos, con su “spanglish”, su pronunciación y sus
sobreactuaciones, para matarlos, además que sus caracteres caen extremadamente
mal, cuando, supongo, la intención de los guionistas es que estos caigan bien.
Guiños privados de los guionistas con la introducción de “Wu
Tang-Clan” en la trama (ya saben que Roth, e intuyo que López, son amigos del
grupo de raperos), y funcional entretenimiento. Ya sería bueno que todas las
películas pequeñitas fueran como esta, insisto, por muy mal que me caiga el
director.
Además, ¡Es mas bruta que un arado!
miércoles, 26 de junio de 2013
LA CASA DE LOS HORRORES
No deja de ser reveladoramente divertido que en el póster original de "La casa de los horrores", estupendamente titulada "The Funhouse" en su versión original (es decir, "La casa de la diversión", por lo visto en España éramos más paletos y necesitábamos un título más directo), figure un slogan que dice: "Una buena película de horror a la "vieja escuela"!". ¿Lo ven?, todo es cíclico. Hoy día films como "Hatchet" se anuncian -engañosamente- como "terror del de antes, del bueno", refiriéndose al de los años 80. Y las películas de terror de los 80, esas que actualmente consideramos clásicos intocables e inmejorables, utilizaban la misma táctica, refiriéndose vaya usted a saber a qué época. Los eruditos afirmarían sin rubor (y más teniendo en cuenta el origen de su director) que la cita apunta a los años 70. Pero amigos, en 1981, año de producción de "La casa de los horrores", los 70 aún estaban recientes. No eran "vieja escuela" para nada. Y, después de todo, el film chupa del lenguaje cinematográfico instaurado justamente durante dicha década. Mucho me temo que ese slogan se refiere a los clásicos, los de la "Universal" en blanco y negro, teoría esta corroborada por la continua presencia del monstruo de Frankenstein a lo largo de "The Funhouse", ya sea en un televisor, en formato póster o, ya directamente, como disfraz que, para más señas, luce el monstruo asesino del film (y porque "Universal" es quien produce el pifostio).
Considerada por buena parte del fandom -me incluyo- como una de las mejores películas de Tobe "La matanza de Texas" Hooper (seguramente sea su último título realmente digno, de verdad, sin fisuras), "La casa de los horrores" ha pasado a los anales del género como un "slasher", aunque yo, purista como soy, no creo que encaje con tanta sencillez y celeridad en la etiqueta. Sí, era la época en la que el cine de acuchillamientos vivía su mejor momento. Sí, arranca con un DESCARADO homenaje a "La noche de Halloween" (que a mi, de chaval, me sorprendió y me indignó, casi como si estuviera presenciado un expolio desvergonzado). Y sí, hay adolescentes calenturientos perseguidos y cazados por un tío deforme. Pero, en realidad, la estructura de la película está más cerca del "thriller" que del horror propiamente dicho. Y, siendo más quisquillosos, la verdadera "caza al teenager" no arranca hasta pasados 60 minutos, quedando condensada únicamente en los últimos 30 (tampoco hay muchos adolescentes que matar, solo cuatro). ¿Significa que la hora previa es un tostón y bla, bla?. Para nada, de hecho, casi casi podría decirse que es al revés (pero tampoco).
Unos jovencitos salidos y cargantes van a pasar la noche a la feria que se ha instalado a las afueras de la ciudad. Se suben a las atracciones, se besuquean, se pitorrean de los números de magia, fuman porros, se cachondean de la pitonisa que les lee la fortuna, se magrean, bromean con los animales deformes y, finalmente, deciden concluir la noche en la casa de los horrores (un dato curioso, en la versión que tengo yo, grabada de Tv2 hace un porrón de años, las escenas de drogas y tetas cuentan con un doblaje diferente. Vamos, estaban cortadas. ¿En 1981?, tampoco son tan extremas. A saber...). Cuando todas las luces se han apagado, y los autómatas han dejado de moverse, el misterioso individuo encargado de arrastrar las vagonetas entra en el almacén de la atracción con la pitonisa, a la que ha pagado para que le dé un poco de placer carnal. Pero el baranda se corre rápido y ella, a pesar de cobrar cien pavos, le dice que se acabó. Él entra en cólera y la mata. Su padre, tras echarle una bronca y revelarnos su exageradamente monstruoso rostro real, descubre que nuestros protagonistas adolescentes han sido testigos de toda la refriega, así que decide mandar a su retoño a por ellos con el fin de no dejar ningún testigo vivo.
A diferencia de los "slashers" comunes, en "La casa de los horrores" los "malos" tienen rostro, actitudes más "humanas", sufren, gritan... no son meras máquinas de matar, silenciosas y metódicas. De hecho, el monstruo protagonista da un poco de pena ya que en realidad es su alcohólico padre el que le da mala vida, la pega y le manipula (aunque se siente culpable por ello). Uno de los aspectos más interesantes del film es su decadente atmósfera. Todos los personajes que pululan por la feria son cincuentones con malas pulgas, visiblemente amargados, hastiados de la vida y que sujetan una botella. Ahí es donde radica la verdadera sordidez de la película (el lado "sleaze" que dirían los yankees), algo especialmente incrementado por la secuencia, patética e incómoda, en la que una avejentada y chillona pitonisa la hace una pajilla al desesperado monstruo que babea de placer. Siendo una producción "Universal", no esperéis mucho más. El nivel de violencia anda bajo mínimos, muy poca cosa, algo que ya entonces no era precisamente lo habitual. En la parte buena, ello se traduce en un acabado muy profesional, muy nítido, muy "mainstream", con medios de sobras y formato panorámico. Y aunque a mi también me ponen mucho los 16mm, el grano y la cámara borracha, en este caso lo agradecí.
A la mentada atmósfera decadente hay que sumarle el esfuerzo que hace Hooper por incrementar la sensación de inquietud a base de jugar mucho con las figuras y los autómatas que pueblan la terrorífica atracción, pero no acaba de lograrlo. Sin embargo, estos resultan muy útiles y adecuados en los prometedores títulos de crédito iniciales. Algo es algo. Con todo, y a pesar de la poca sangre, "La casa de los horrores" funciona. Y muy bien. Es entretenida, visualmente atractiva, va cargadita de pequeños elementos de esos que se te graban en la retina de por vida, luce una colección de carteles bien chulos (el peor, justamente, es el que se ha fabricado recientemente para el Blu-Ray) y su condición de clásico del horror de su década lo convierte en una pieza de obligada visión para fans, estudiosos y coleccionistas. Nadie dijo obra maestra, pero tampoco cagarruta.
Del reparto merecen destacarse algunos rostros. La adolescente protagonista, Elizabeth Berridge, unos años después alcanzaría bastante popularidad como la mujer de Mozart en el famoso -y estupendo- biopic "Amadeus", aunque ello no le ayudaría mucho. En su curriculum posterior "destaca" su intervención no acreditada como prostituta de relleno en "Payback", la de Mel Gibson. Desde el 2010 que no ha vuelto a actuar en el cine. Raro. Cooper Huckabee, el actor que interpreta a su novio macarrilla, tiene una carrera de lo más longeva. Recientemente lo has visto en, nada menos, "Django desencadenado". Su colega, Miles Chapin, luce una cara muy reconocible, pero aunque ha salido en pelis como "Howard, un nuevo héroe" o "Man on the moon" y "El escándalo Larry Flint" (otro actor del mismo reparto relacionado con Milos Forman.... ¿será Milos fan de la peli de Hooper?), no logro situar dónde lo había visto yo antes. Kevin Conway es un actor secundario de esos de carácter con una larguísima trayectoria trufada de títulos de toda clase, lo curioso de "La casa de los horrores" es que interpreta a tres personajes distintos, todos ellos responsables de berrear micro mediante con el fin de atraer espectadores a sus respectivas carpas. En la misma casa de los horrores (y, por tanto, como padre del monstruo asesino), en la de los animales deformes y en la de las strippers. ¿Qué pretendía Tobe Hooper con ello?, ¿enrarecer más la atmósfera o darnos a entender que allí todos son familia porque todos follan con todos?. Extraño y efectivo. Herb Robins, que interpreta al director de la feria, tiene en su filmografía un título de lo más atípico, "The Worm Eaters", de la que es prota, guionista y director, con el inefable Ted V. Mikels produciendo. Toma ya!. No podemos cerrar este repaso sin mencionar la genial escena protagonizada por el ya fallecido William "El fantasma del paraíso" Finley, en la que interpreta a un -sí, también- decadente pero carismático mago vestido de Drácula del todo entrañable.
En cuanto al personal oculto tras la cámara, y dejando a Hooper a un lado, merece destacarse al guionista, Lawrence/Larry Block, cuya otra única aportación al séptimo arte fue la historia de base para el "Capitán América" de Albert Pyun (!). En tareas de producción encontramos a Mark Lester, sí, el entonces futuro responsable de "Curso 1984" y la estupenda "Commando". El prestigioso Andrew Laszlo ejerce como director de fotografía. Los efectos de maquillaje y tal corren a cargo de un grande, Rick Baker, asistido por otro nombre de peso, Craig Reardon.
El escritor de terrores Dean R. Koontz se encargó de la versión novelizada de la peli. Tanto le moló la experiencia, que decidió ampliarla (narrando el origen del monstruo y otras trifulcas) y convertirla en obra propia (pero conservando el título).
Eli Roth, padre de los "Hostel", ha comentado en más de una ocasión que le molaría hacer un remake de "La casa de los horrores", y podría salirle algo chulo, aunque todavía no se ha materializado (antes que remakee "Me bebo tu sangre", que le pega más). Sin embargo, podemos decir que ya hay un remake no del todo oficial, "Dark Ride, la casa del terror", la última vez que la revisé la encontré TAN mala que le regalé el consiguiente dvd a un amigo.
"The Funhouse", lista para descubrir o redisfrutar.
Considerada por buena parte del fandom -me incluyo- como una de las mejores películas de Tobe "La matanza de Texas" Hooper (seguramente sea su último título realmente digno, de verdad, sin fisuras), "La casa de los horrores" ha pasado a los anales del género como un "slasher", aunque yo, purista como soy, no creo que encaje con tanta sencillez y celeridad en la etiqueta. Sí, era la época en la que el cine de acuchillamientos vivía su mejor momento. Sí, arranca con un DESCARADO homenaje a "La noche de Halloween" (que a mi, de chaval, me sorprendió y me indignó, casi como si estuviera presenciado un expolio desvergonzado). Y sí, hay adolescentes calenturientos perseguidos y cazados por un tío deforme. Pero, en realidad, la estructura de la película está más cerca del "thriller" que del horror propiamente dicho. Y, siendo más quisquillosos, la verdadera "caza al teenager" no arranca hasta pasados 60 minutos, quedando condensada únicamente en los últimos 30 (tampoco hay muchos adolescentes que matar, solo cuatro). ¿Significa que la hora previa es un tostón y bla, bla?. Para nada, de hecho, casi casi podría decirse que es al revés (pero tampoco).
Unos jovencitos salidos y cargantes van a pasar la noche a la feria que se ha instalado a las afueras de la ciudad. Se suben a las atracciones, se besuquean, se pitorrean de los números de magia, fuman porros, se cachondean de la pitonisa que les lee la fortuna, se magrean, bromean con los animales deformes y, finalmente, deciden concluir la noche en la casa de los horrores (un dato curioso, en la versión que tengo yo, grabada de Tv2 hace un porrón de años, las escenas de drogas y tetas cuentan con un doblaje diferente. Vamos, estaban cortadas. ¿En 1981?, tampoco son tan extremas. A saber...). Cuando todas las luces se han apagado, y los autómatas han dejado de moverse, el misterioso individuo encargado de arrastrar las vagonetas entra en el almacén de la atracción con la pitonisa, a la que ha pagado para que le dé un poco de placer carnal. Pero el baranda se corre rápido y ella, a pesar de cobrar cien pavos, le dice que se acabó. Él entra en cólera y la mata. Su padre, tras echarle una bronca y revelarnos su exageradamente monstruoso rostro real, descubre que nuestros protagonistas adolescentes han sido testigos de toda la refriega, así que decide mandar a su retoño a por ellos con el fin de no dejar ningún testigo vivo.
A diferencia de los "slashers" comunes, en "La casa de los horrores" los "malos" tienen rostro, actitudes más "humanas", sufren, gritan... no son meras máquinas de matar, silenciosas y metódicas. De hecho, el monstruo protagonista da un poco de pena ya que en realidad es su alcohólico padre el que le da mala vida, la pega y le manipula (aunque se siente culpable por ello). Uno de los aspectos más interesantes del film es su decadente atmósfera. Todos los personajes que pululan por la feria son cincuentones con malas pulgas, visiblemente amargados, hastiados de la vida y que sujetan una botella. Ahí es donde radica la verdadera sordidez de la película (el lado "sleaze" que dirían los yankees), algo especialmente incrementado por la secuencia, patética e incómoda, en la que una avejentada y chillona pitonisa la hace una pajilla al desesperado monstruo que babea de placer. Siendo una producción "Universal", no esperéis mucho más. El nivel de violencia anda bajo mínimos, muy poca cosa, algo que ya entonces no era precisamente lo habitual. En la parte buena, ello se traduce en un acabado muy profesional, muy nítido, muy "mainstream", con medios de sobras y formato panorámico. Y aunque a mi también me ponen mucho los 16mm, el grano y la cámara borracha, en este caso lo agradecí.
A la mentada atmósfera decadente hay que sumarle el esfuerzo que hace Hooper por incrementar la sensación de inquietud a base de jugar mucho con las figuras y los autómatas que pueblan la terrorífica atracción, pero no acaba de lograrlo. Sin embargo, estos resultan muy útiles y adecuados en los prometedores títulos de crédito iniciales. Algo es algo. Con todo, y a pesar de la poca sangre, "La casa de los horrores" funciona. Y muy bien. Es entretenida, visualmente atractiva, va cargadita de pequeños elementos de esos que se te graban en la retina de por vida, luce una colección de carteles bien chulos (el peor, justamente, es el que se ha fabricado recientemente para el Blu-Ray) y su condición de clásico del horror de su década lo convierte en una pieza de obligada visión para fans, estudiosos y coleccionistas. Nadie dijo obra maestra, pero tampoco cagarruta.
Del reparto merecen destacarse algunos rostros. La adolescente protagonista, Elizabeth Berridge, unos años después alcanzaría bastante popularidad como la mujer de Mozart en el famoso -y estupendo- biopic "Amadeus", aunque ello no le ayudaría mucho. En su curriculum posterior "destaca" su intervención no acreditada como prostituta de relleno en "Payback", la de Mel Gibson. Desde el 2010 que no ha vuelto a actuar en el cine. Raro. Cooper Huckabee, el actor que interpreta a su novio macarrilla, tiene una carrera de lo más longeva. Recientemente lo has visto en, nada menos, "Django desencadenado". Su colega, Miles Chapin, luce una cara muy reconocible, pero aunque ha salido en pelis como "Howard, un nuevo héroe" o "Man on the moon" y "El escándalo Larry Flint" (otro actor del mismo reparto relacionado con Milos Forman.... ¿será Milos fan de la peli de Hooper?), no logro situar dónde lo había visto yo antes. Kevin Conway es un actor secundario de esos de carácter con una larguísima trayectoria trufada de títulos de toda clase, lo curioso de "La casa de los horrores" es que interpreta a tres personajes distintos, todos ellos responsables de berrear micro mediante con el fin de atraer espectadores a sus respectivas carpas. En la misma casa de los horrores (y, por tanto, como padre del monstruo asesino), en la de los animales deformes y en la de las strippers. ¿Qué pretendía Tobe Hooper con ello?, ¿enrarecer más la atmósfera o darnos a entender que allí todos son familia porque todos follan con todos?. Extraño y efectivo. Herb Robins, que interpreta al director de la feria, tiene en su filmografía un título de lo más atípico, "The Worm Eaters", de la que es prota, guionista y director, con el inefable Ted V. Mikels produciendo. Toma ya!. No podemos cerrar este repaso sin mencionar la genial escena protagonizada por el ya fallecido William "El fantasma del paraíso" Finley, en la que interpreta a un -sí, también- decadente pero carismático mago vestido de Drácula del todo entrañable.
En cuanto al personal oculto tras la cámara, y dejando a Hooper a un lado, merece destacarse al guionista, Lawrence/Larry Block, cuya otra única aportación al séptimo arte fue la historia de base para el "Capitán América" de Albert Pyun (!). En tareas de producción encontramos a Mark Lester, sí, el entonces futuro responsable de "Curso 1984" y la estupenda "Commando". El prestigioso Andrew Laszlo ejerce como director de fotografía. Los efectos de maquillaje y tal corren a cargo de un grande, Rick Baker, asistido por otro nombre de peso, Craig Reardon.
El escritor de terrores Dean R. Koontz se encargó de la versión novelizada de la peli. Tanto le moló la experiencia, que decidió ampliarla (narrando el origen del monstruo y otras trifulcas) y convertirla en obra propia (pero conservando el título).
Eli Roth, padre de los "Hostel", ha comentado en más de una ocasión que le molaría hacer un remake de "La casa de los horrores", y podría salirle algo chulo, aunque todavía no se ha materializado (antes que remakee "Me bebo tu sangre", que le pega más). Sin embargo, podemos decir que ya hay un remake no del todo oficial, "Dark Ride, la casa del terror", la última vez que la revisé la encontré TAN mala que le regalé el consiguiente dvd a un amigo.
"The Funhouse", lista para descubrir o redisfrutar.
viernes, 20 de abril de 2012
HOSTEL (2011)
Es ya sabido, que allá en Bollywood, les gusta hacer sus propias recreaciones de los exítos de hollywood, eso si, de una manera muy “sui generis”. Naturalmente, los parecidos entre esta versión de HOSTEL y la de Eli Roth, se quedan únicamente en el título. Los hindúes, con su concepción del cine tan alegre, colorista y comercial, nos traen algo cercano al “torture porn” pero que ni de lejos resulta algo perturbador. Esto vendría a ser un “torture porn” para todos los publicos.Un joven llega a la universidad, y tiene que hospedarse en un hotel para estudiantes. Lo que no sabe, es que es costumbre allí, humillar golpear y bejar a los novatos hasta limites extremos. Al ir a denunciar la situación a sus superiores, estos dicen que estas actitudes se podrían castigar, pero que entre los mísmos estudiantes se tapan, y que es mejor dejarlo pasar.
Este muchacho es duro de pelar, y al aguantar y no achantar ante las torturas de los estudiantes veteranos, consigue que le dejen en paz. Al cabo de un año, llega un nuevo estudiante y la cosa se repite, solo que este no logra soportarlo y acaba ahorcandose. El protagonista, que tiene el sentido de la justicia un tanto desarrollado, emprenderá contra los torturadores su sangrienta venganza.
Un tocho de película más largo que un día sin pan, y tan reiterativo (repiten el mísmo concepto una y otra vez) que llega a agobiar lo suyo.
Está claro que se pretendía hacer una película sórdida y malrollista, por eso, y esto si que es una novedad, han eliminado los numeritos musicales, quedando la cosa en un aburrimiento donde la violencia ejercida es tan tonta (que si bebe mi pis, que si te doy un puñetazo, que si mariconeo contigo…) que lo unico que llega a sobrecogernos es que a mitad de película, con la llegada del nuevo estudiante, se repite todo lo que hemos visto otra vez. A eso hay que añadirle una ambientación totalmente agradable y colorista, rojos, azules y amarillos en pantalla y por doquier. Todo muy bonito. ¿Así como vamos a tomarnos en serio cualquier agresión?
El malo de la función, un señor con bigotazo y cierta traza de macarra, repite sus frases mas chanantes cada dos por tres, llegando un momento en la película, que ya sabes que es lo que va a decir; su frase favorita “nos llevaremos bien si cooperas”.
Por lo demás, mi curiosidad queda satisfecha con este produto, pero vamos, que ni es lo más exótico a lo que me he enfrentado, ni contiene elementos de interés, mas allá de ser la versión Bollywood de HOSTEL . era mucho mejor el MEMENTO Bollywoodiense, que responde al título de GHAJINI.
Dirige Maniss Gupta, que con HOSTEL, perpetra su tercera película.
Una apreciación. El cine de Bollywood, como todo cine, tiene sus autores… pero ¿no les da la sensación de que vista una, vista todas? Yo creo que es la cinematografía más inpersonal de cuantas existen en el planeta.
miércoles, 8 de febrero de 2012
TORTURADOS
El actor Scott W. Mckinlay, debuta en la dirección con esta película, como no podía ser de otra manera, rodada en video y haciendo uno de los papeles protagonistas.Dos ladrones, se meten en una casa para hacerse con un botín, cuando ven a un muchacho amordazado. Pronto son noqueados por un supuesto asesino en serie. Consiguen reducirle, pero pronto descubren que este tipo no es el autentico asesino que se las hará pasar putas.
Una de las tempranas consecuencias de HOSTEL destinadas al vídeo club y por supuesto adscrita a ese nuevo sub-género al que llaman “Torture porn”.
Mckinlay, provisto de más bien pocos medios, intenta por todos los medios que su producto resulte sórdida. No lo consigue. Aunque llena de momentos más o menos eficaces, todo se queda en agua de borrajas, cuando los dos ladrones de la película, se convierten en héroes de la función. Se va todo al traste y la película se queda en una estúpida anecdota.
El malo, es un guaperas sin carisma que cae mal nada mas verlo, es más, su sola presencia es más que suficiente para que en un momento dado nos planteémos darle al stop y mandar ese dvd a tomar por el culo, pero no lo hacemos porque a pesar de todo, la película está bastante entretenidilla.
Con un inicio rompedor, y fuera de tono con el resto de la película (una chica con un tubo en la boca por el que meten un ratoncillo, efecto este inspirado directa (o indirectamente) de la novela AMERICAN PSYCHO de Brett Easton Ellis (solo que en la novela, donde tiene el tubo la chica,es en la vagina).
GAG, que es como se titula la película originariamente, supone un entretenimiento con aires telefilmescos, que está bien, pero no nos rasguemos las vestiduras por ello.
jueves, 15 de diciembre de 2011
HOSTEL PART 3
Creo haber dicho ya unas cuantas veces lo mucho que me molan/atraen las secuelas paridas directamente para el mercado del dvd. ¿Por qué? (¡eso también lo he dicho ya!), porque suelen pillar los elementos más llamativos y sensacionalistas de los films precedentes, y exagerarlos/explotarlos aún más con el fin de contentar a las plateas especializadas. Y si encima el director del producto es un tio que mola, entonces ya corrámonos todos en manada."Hostel part 3" tenía todos los números para ser la polla, una fiesta ultra-gore y con tetas a tutiplen. La peli original (uno de mis films de horror favoritos de lo que se ha hecho los últimos años) fue un inesperado "hit" que, junto a "Saw", puso de moda el "torture-porn". Luego vino la segunda parte, que a pesar de las buenas intenciones de su realizador/padre, Eli Roth, no acabó de funcionar y fracasó en taquilla. Ambas pelis sorprendían porque, tratándose de productos propiamente "mainstream", resultaban bastante crudos y brutos. Ejemplo: Mi pobre padre quiso ver la primera porque llevaba el nombre del massmediatizado Quentin Tarantonto... y claro, el susto/decepción fue notable. ¿Qué pasa?, que "Hostel 2" se metió un hostión a nivel "mainstream", pero imagino que en el terreno del video-club y el público aficionado al horreur funcionó lo suficientemente bien como para generar una tercera entrega saltándose el paso de la gran pantalla para ir directa a las estanterías. Pues guay.
En funciones de director se fichó a alguien bien afiliado al género (y amigo de Eli Roth), Scott Spiegel (que en los otros "Hosteles" andaba metido como productor ejecutivo), lo que está muy bien porque, por norma, estos films suelen caer en manos de novatillos o directores de encargo. Spiegel (esto ya lo he dicho también antes) es todo un nombre en esto de filmar sustos. Pertenecía al clan Sam Raimi cuando eran unos chavalillos que parían cortos en Super 8. Él firmó muchos de ellos y era el único auténtico aficionado al cine de terror. Fue quien propuso que el primer largo profesional del clan (ya sabéis cual), fuese de miedo. Participó solo un poco en su confección (en esa época era papá y tenía que currar en un supermercado para ganarse la vida), pero se desquitó escribiendo junto a Raimi el guión de "Terroríficamente muertos". Otro libreto que lleva su co-firma es el de "El principiante", con/de Clint Eastwood. Logró debutar en la dirección "pro" con "Intruso en la noche" (la del asesino que mata a los empleados de un supermercado, ¡ja!). De ahí pasó a "Abierto hasta el amanecer 2", "My Name Is Modesty: A Modesty Blaise Adventure" y "Spring Break '83". De mientras, se entretenía ejerciendo de actor en pelis de Sam Raimi o en ultra-ñordas como "Robot Ninja" o "Skinned Alive". Tras su paso por el clan Raimi, se alistó al clan Tarantonto. Estuvo apunto de dirigir una entrega de "La noche de Halloween" producida por el de la mandíbula, pero terminó junto a Eli Roth en la ¿difunta? compañía "Raw Nerve", de donde salió el remake "2001 Maniacos", en el que Spiegel hacía de uno de los chalados del título. Y de ahí a "Hostel part 3" (vale, me he pasado el orden real por el forro de los cojones... pero esa es la gracia).
Obviamente, esta tercera entrega se mantiene más o menos fiel a la fórmula: Un grupo de amigos se van de farra drogata-putera y terminan en las manos del selecto club de cazadores humanos, donde serán torturados y bla, bla (el escenario ya no es la vieja Europa, sino Las Vegas... imagino que por cuestiones presupuestiles). Con esta premisa de base, y consciente de que el espectador potencial se conoce de sobras las dos anteriores, Spiegel juega mucho a crear expectativas y darles la vuelta a último segundo. También se regodea en pijadas como el famoso tatuaje identificativo. Sin embargo comete un error muy típico: pensar que el espectador quiere ver algo medianamente diferente. Así que decide variar un poco la cosa convirtiendo las sesiones de tortura correspondientes en espectáculos circenses que un montón de ricachos despiadados ven a través de un cristal. Incluso para cada tormento cuenta con un torturador diferente y carismático, siendo la chavala enfundada en cuero negro, con careta y ballesta la más llamativa. Toda esta parte recuerda mucho al film "Sportkill", curiosamente nacido como explotación de "Hostel". ¿Una secuela que imita al imitador... o simple casualidad?. Total, que el grupo de víctimas (esta vez se mezclan hombres y mujeres) escapa del encierro y se toma la revancha.
Vale, "Hostel part 3" tiene algunos aciertos majillos. Y es verdad que la segunda mitad resulta mucho más entretenida que la primera, por eso al terminar te deja un regusto positivo. Sin embargo, lo imperdonable es que, a diferencia de lo comentado al inicio de este tocho, la violencia y el sexo están por debajo de las dos primeras entregas. ¡¡¿¿Heeeein??!!, ¿la secuela video-clubera más light que las entregas destinadas a la gran pantalla?, ABSURDO!!!!. Spiegel intenta compensarlo con "torturas originales y diferentes", pero la mayor parte de ellas resultan patéticas y ridículas, como la de las cucarachas. A parte de que, aunque sin llegar a abusar, se dejan ver algunos trucajes de CGI a lo largo de la función absolutamente cutres y corta-rollo. Al pack de despropósitos, se unen su falta de atmósfera malsana y su estética de "suciedad limpia", lo que le quita toda la sordidez propia de las entregas precedentes.
Una auténtica decepción. Aún así, fans de la saga y aficionados al terror, podéis verla sin esperar nada, pasáis el ratillo y luego le dáis al botón de "delete". Es lo que yo hice.
domingo, 17 de octubre de 2010
THE LOVED ONES
Desde que "The Loved Ones" -producción Australiana- se pasó en el Festival de Sitges del 2009, que no he parado de escuchar maravillas sobre ella, incluso en esta misma edición, la del 2010, donde se lamentaban porque merecía más suerte y resultaba harto difícil localizarla. Bien, yo lo hice hace un par de días, y ayer noche la vi.Un chaval jevimetalero atormentado por la muerte de su padre es objeto de los deseos de la chica "rarita" y tímida de la clase. Ella le pide que sea su acompañante en el inevitable baile de graduación, o de lo que coño sea, pero él ya está emparejado. No la rechaza bruscamente, solo le dice que lo siente y que no puede. Bien, al día siguiente una figura misteriosa secuestra al chaval. Cuando despierta, se encuentra atado a una silla en casa de la chica, que gracias a la ayuda de su abnegado padre (con el que mantiene una relación casi incestuosa), podrá vivir su ansiado baile... aunque sea a base de torturas y humillaciones mil.
Puedo entender por qué esta peli crea tantas pasiones. Y conmigo ha funcionado... pero menos. Vamos, que sí, que es bastante original, está bien hecha, tiene sus momentos de gore notablemente crudos, humor negro, ambientación "high school" (como dicen por ahí) y personajes "malos" especialmente odiosos, más concretamente la chica tímida, a la que pillas mucha manía y realmente gozas viendo cómo sus víctimas se toman la revancha. También mola la sorpresa del sótano y el desenlace, así como las secuencias tipo "Hostel", bastante angustiosas. Peeeeero, eso, que me ha gustado aunque no he flipado, no he conectado con ella mucho, solo lo justo. Tal vez sea porque a mi las historias en las que los adolescentes son presentados como algo más que golfos simpáticos, carnaza de asesinos psicópatas o marginados con fantasías spielbergianas, no me apasionan.
Sin embargo, sí recomendaría "The Loved Ones", por todos sus aspectos positivos/notables, que son bastantes.
Si no lo digo, reviento. El prota me recuerda mucho a Robert Picardo. Es como su versión más joven. Especialmente al papel de Picardo en "Aullidos", no solo por la cara, también por las chollas y por cierto "retoque" facial... frontal... que sufría -aunque de otro modo- Robert en el clásico de Joe Dante. Chorradas... pero me hizo gracia.
jueves, 14 de octubre de 2010
LES 7 JOURS DU TALION
"Les 7 jours du talion", o "7 Days" como título internacional, parte de una novela de Patrick Senécal, quien harto de la "violencia cool" de Hollywood en lo que fue la algo ya extinta moda del torture-porn con "Saw" y "Hostel" a la cabeza, decidió aportar su versión de los hechos, procurando hacerlo de un modo frío, directo y evitando efectismos. Vamos, apuntando más hacia las consecuencias psicológicas del asunto y mostrándolo con toda su crudeza y fealdad. Sin esteticismos que valgan.
Daniel Grou, director de su adaptación a la pantalla, supo entender las intenciones del escritor, de ahí que haya optado por tirar un poco de la vena del pedante Michael Haneke a la hora de afrontar esta clase de material. El ritmo es muy pausado, muy relajado y la total ausencia de banda sonora incrementa el mal rollo y desprende al film de cualquier posible identificación con un drama de ficción puro, aunque en el fondo, "Les 7 jours du talion" no deja de ser un thriller estándar, con la policía investigando contra-reloj y todo. Es en la forma donde es distinto.
La historia mola. Un médico pacífico y buencha, ve como su querida hija pequeña es violada y asesinada por un pederasta chalao. El tio, sin arquear la ceja, no duda en secuestrarlo -una vez la poli lo ha pillado y tiene pruebas irrefutables de que es el culpable-, llevarlo a una choza y torturarlo durante seis días, anunciando a la policía que en el séptimo, y coincidiendo con el cumple de su difunta hija, lo matará. Al ser médico, el muchacho tiene muchos métodos de inflingir dolor y evitar la muerte.
A partir de ahí, ya os lo podéis imaginar, un carrussel de locura total cuesta abajo. Sí hay alguna que otra escena fuerte, con su gore y todo, pero tampoco es una constante... aunque funciona a la hora de transmitir angustia (y más sin música que lo parapete, solo crudo silencio o los incontrolables berridos de la víctima). Curiosamente, el público junto al que la vi en un festival respondía con aplausos y ovaciones cada vez que el justiciero machacaba al asesino... algo que no se yo si estaría en la agenda del director.
Total, que aunque la peli se toma su tiempo para todo, está un rato guapa, no aburre (apunto está de hacerlo) y cuenta con un final seco y contundente maravilloso, como a mi me gustan.
Daniel Grou, director de su adaptación a la pantalla, supo entender las intenciones del escritor, de ahí que haya optado por tirar un poco de la vena del pedante Michael Haneke a la hora de afrontar esta clase de material. El ritmo es muy pausado, muy relajado y la total ausencia de banda sonora incrementa el mal rollo y desprende al film de cualquier posible identificación con un drama de ficción puro, aunque en el fondo, "Les 7 jours du talion" no deja de ser un thriller estándar, con la policía investigando contra-reloj y todo. Es en la forma donde es distinto.
La historia mola. Un médico pacífico y buencha, ve como su querida hija pequeña es violada y asesinada por un pederasta chalao. El tio, sin arquear la ceja, no duda en secuestrarlo -una vez la poli lo ha pillado y tiene pruebas irrefutables de que es el culpable-, llevarlo a una choza y torturarlo durante seis días, anunciando a la policía que en el séptimo, y coincidiendo con el cumple de su difunta hija, lo matará. Al ser médico, el muchacho tiene muchos métodos de inflingir dolor y evitar la muerte.
A partir de ahí, ya os lo podéis imaginar, un carrussel de locura total cuesta abajo. Sí hay alguna que otra escena fuerte, con su gore y todo, pero tampoco es una constante... aunque funciona a la hora de transmitir angustia (y más sin música que lo parapete, solo crudo silencio o los incontrolables berridos de la víctima). Curiosamente, el público junto al que la vi en un festival respondía con aplausos y ovaciones cada vez que el justiciero machacaba al asesino... algo que no se yo si estaría en la agenda del director.
Total, que aunque la peli se toma su tiempo para todo, está un rato guapa, no aburre (apunto está de hacerlo) y cuenta con un final seco y contundente maravilloso, como a mi me gustan.
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