La primera vez que vi "Hostel" era en inglés, sin subtítulos. En ese momento me gustó, no demasiado, pero se dejaba ver. Tiempo después, me pasaron la versión doblada al castellano, y me dije "¿Por qué no?". Curiosamente, en esta ocasión la disfruté más... no sé si porque entendí mejor los diálogos (aunque realmente lo único especial de estos es "la broma" con respecto a la importancia que uno de los torturadores da a "utilizar los dedos" y el hecho de que luego se los cercenen), pero me pareció una peli entretenida, sórdida (dentro de los parámetros de Hollywood), brutal (dentro de los parámetros de Hollywood) y que desató mi adrenalina en los momentos en los que el prota ajusticia sin contemplaciones a aquellos que le han infligido dolor. Del director, Eli Roth, ya había visto y apreciado su peli anterior, "Cabin Fever", así que esta me pareció una muestra más de su capacidad... con el productor, o apadrinador, no tenía el mismo vínculo afectivo, soy de los que opinan que Quentin Tarantino no es más que una fotocopiadora de lujo que regurgita cultura trash/oscura y la convierte en aperitivo de modernos y gilipollas. Pero bueno, en este caso haría la vista gorda porque, a fin de cuentas, el dire NO era él (y por cierto, como productor teníamos al viejo Scott Spiegel, habitual del clan Sam Raimi y guionista de "Evil Dead 2").
Hace poco tuve la suerte de poder ver "Hostel 2". A ver, de entrada me parece inferior a la primera, no es que sea especialmente mala, pero sí es más aburridilla y carece de momentos apropiados en cuanto a subidón adrenalinítico se refiere. Sin embargo, y a pesar de que hay menos escenas de tortura, creo sinceramente que en esta ocasión dichos momentos superan en crudeza y bestialidad a la primera parte, incluso hasta el punto de ofender. Básicamente porque, a diferencia de "Hostel 1", "Hostel 2" presenta secuencias de "violencia sexual", que siempre resulta más delicado, y en concreto impresiona bastante lo gráfico de cierta "guinda" final que no desvelaré aquí, pero que es más propia de una peli Alemana ultra-gore que de una producción razonablemente mainstream como esta.
Y es que eso es, sin duda, lo que sorprende de las dos "Hostel", que films tan respaldados en la fábrica de sueños norteamericana se atrevan a tanto... algo impensable hace años, pero que visto cómo tiran esta clase de pelis actualmente en taquilla, parece que está obligando a que los de Hollywood (y la MPAA) sean más abiertos y permisivos (el dinero, siempre el dinero!). Es obvio que Roth y Tarantino son fans del llamado euro-trash, y que ambienten ambos títulos en tierras europeas es parte de la idea, la de recuperar -hasta cierto punto- el tono de esos films... a lo que contribuye, no porque si, el fichaje de actores habituales del mismo.
Resumiendo: Lo confieso... me han sorprendido, y para bien.
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miércoles, 6 de junio de 2007
jueves, 15 de diciembre de 2011
HOSTEL PART 3
Creo haber dicho ya unas cuantas veces lo mucho que me molan/atraen las secuelas paridas directamente para el mercado del dvd. ¿Por qué? (¡eso también lo he dicho ya!), porque suelen pillar los elementos más llamativos y sensacionalistas de los films precedentes, y exagerarlos/explotarlos aún más con el fin de contentar a las plateas especializadas. Y si encima el director del producto es un tio que mola, entonces ya corrámonos todos en manada."Hostel part 3" tenía todos los números para ser la polla, una fiesta ultra-gore y con tetas a tutiplen. La peli original (uno de mis films de horror favoritos de lo que se ha hecho los últimos años) fue un inesperado "hit" que, junto a "Saw", puso de moda el "torture-porn". Luego vino la segunda parte, que a pesar de las buenas intenciones de su realizador/padre, Eli Roth, no acabó de funcionar y fracasó en taquilla. Ambas pelis sorprendían porque, tratándose de productos propiamente "mainstream", resultaban bastante crudos y brutos. Ejemplo: Mi pobre padre quiso ver la primera porque llevaba el nombre del massmediatizado Quentin Tarantonto... y claro, el susto/decepción fue notable. ¿Qué pasa?, que "Hostel 2" se metió un hostión a nivel "mainstream", pero imagino que en el terreno del video-club y el público aficionado al horreur funcionó lo suficientemente bien como para generar una tercera entrega saltándose el paso de la gran pantalla para ir directa a las estanterías. Pues guay.
En funciones de director se fichó a alguien bien afiliado al género (y amigo de Eli Roth), Scott Spiegel (que en los otros "Hosteles" andaba metido como productor ejecutivo), lo que está muy bien porque, por norma, estos films suelen caer en manos de novatillos o directores de encargo. Spiegel (esto ya lo he dicho también antes) es todo un nombre en esto de filmar sustos. Pertenecía al clan Sam Raimi cuando eran unos chavalillos que parían cortos en Super 8. Él firmó muchos de ellos y era el único auténtico aficionado al cine de terror. Fue quien propuso que el primer largo profesional del clan (ya sabéis cual), fuese de miedo. Participó solo un poco en su confección (en esa época era papá y tenía que currar en un supermercado para ganarse la vida), pero se desquitó escribiendo junto a Raimi el guión de "Terroríficamente muertos". Otro libreto que lleva su co-firma es el de "El principiante", con/de Clint Eastwood. Logró debutar en la dirección "pro" con "Intruso en la noche" (la del asesino que mata a los empleados de un supermercado, ¡ja!). De ahí pasó a "Abierto hasta el amanecer 2", "My Name Is Modesty: A Modesty Blaise Adventure" y "Spring Break '83". De mientras, se entretenía ejerciendo de actor en pelis de Sam Raimi o en ultra-ñordas como "Robot Ninja" o "Skinned Alive". Tras su paso por el clan Raimi, se alistó al clan Tarantonto. Estuvo apunto de dirigir una entrega de "La noche de Halloween" producida por el de la mandíbula, pero terminó junto a Eli Roth en la ¿difunta? compañía "Raw Nerve", de donde salió el remake "2001 Maniacos", en el que Spiegel hacía de uno de los chalados del título. Y de ahí a "Hostel part 3" (vale, me he pasado el orden real por el forro de los cojones... pero esa es la gracia).
Obviamente, esta tercera entrega se mantiene más o menos fiel a la fórmula: Un grupo de amigos se van de farra drogata-putera y terminan en las manos del selecto club de cazadores humanos, donde serán torturados y bla, bla (el escenario ya no es la vieja Europa, sino Las Vegas... imagino que por cuestiones presupuestiles). Con esta premisa de base, y consciente de que el espectador potencial se conoce de sobras las dos anteriores, Spiegel juega mucho a crear expectativas y darles la vuelta a último segundo. También se regodea en pijadas como el famoso tatuaje identificativo. Sin embargo comete un error muy típico: pensar que el espectador quiere ver algo medianamente diferente. Así que decide variar un poco la cosa convirtiendo las sesiones de tortura correspondientes en espectáculos circenses que un montón de ricachos despiadados ven a través de un cristal. Incluso para cada tormento cuenta con un torturador diferente y carismático, siendo la chavala enfundada en cuero negro, con careta y ballesta la más llamativa. Toda esta parte recuerda mucho al film "Sportkill", curiosamente nacido como explotación de "Hostel". ¿Una secuela que imita al imitador... o simple casualidad?. Total, que el grupo de víctimas (esta vez se mezclan hombres y mujeres) escapa del encierro y se toma la revancha.
Vale, "Hostel part 3" tiene algunos aciertos majillos. Y es verdad que la segunda mitad resulta mucho más entretenida que la primera, por eso al terminar te deja un regusto positivo. Sin embargo, lo imperdonable es que, a diferencia de lo comentado al inicio de este tocho, la violencia y el sexo están por debajo de las dos primeras entregas. ¡¡¿¿Heeeein??!!, ¿la secuela video-clubera más light que las entregas destinadas a la gran pantalla?, ABSURDO!!!!. Spiegel intenta compensarlo con "torturas originales y diferentes", pero la mayor parte de ellas resultan patéticas y ridículas, como la de las cucarachas. A parte de que, aunque sin llegar a abusar, se dejan ver algunos trucajes de CGI a lo largo de la función absolutamente cutres y corta-rollo. Al pack de despropósitos, se unen su falta de atmósfera malsana y su estética de "suciedad limpia", lo que le quita toda la sordidez propia de las entregas precedentes.
Una auténtica decepción. Aún así, fans de la saga y aficionados al terror, podéis verla sin esperar nada, pasáis el ratillo y luego le dáis al botón de "delete". Es lo que yo hice.
viernes, 20 de abril de 2012
HOSTEL (2011)
Es ya sabido, que allá en Bollywood, les gusta hacer sus propias recreaciones de los exítos de hollywood, eso si, de una manera muy “sui generis”. Naturalmente, los parecidos entre esta versión de HOSTEL y la de Eli Roth, se quedan únicamente en el título. Los hindúes, con su concepción del cine tan alegre, colorista y comercial, nos traen algo cercano al “torture porn” pero que ni de lejos resulta algo perturbador. Esto vendría a ser un “torture porn” para todos los publicos.Un joven llega a la universidad, y tiene que hospedarse en un hotel para estudiantes. Lo que no sabe, es que es costumbre allí, humillar golpear y bejar a los novatos hasta limites extremos. Al ir a denunciar la situación a sus superiores, estos dicen que estas actitudes se podrían castigar, pero que entre los mísmos estudiantes se tapan, y que es mejor dejarlo pasar.
Este muchacho es duro de pelar, y al aguantar y no achantar ante las torturas de los estudiantes veteranos, consigue que le dejen en paz. Al cabo de un año, llega un nuevo estudiante y la cosa se repite, solo que este no logra soportarlo y acaba ahorcandose. El protagonista, que tiene el sentido de la justicia un tanto desarrollado, emprenderá contra los torturadores su sangrienta venganza.
Un tocho de película más largo que un día sin pan, y tan reiterativo (repiten el mísmo concepto una y otra vez) que llega a agobiar lo suyo.
Está claro que se pretendía hacer una película sórdida y malrollista, por eso, y esto si que es una novedad, han eliminado los numeritos musicales, quedando la cosa en un aburrimiento donde la violencia ejercida es tan tonta (que si bebe mi pis, que si te doy un puñetazo, que si mariconeo contigo…) que lo unico que llega a sobrecogernos es que a mitad de película, con la llegada del nuevo estudiante, se repite todo lo que hemos visto otra vez. A eso hay que añadirle una ambientación totalmente agradable y colorista, rojos, azules y amarillos en pantalla y por doquier. Todo muy bonito. ¿Así como vamos a tomarnos en serio cualquier agresión?
El malo de la función, un señor con bigotazo y cierta traza de macarra, repite sus frases mas chanantes cada dos por tres, llegando un momento en la película, que ya sabes que es lo que va a decir; su frase favorita “nos llevaremos bien si cooperas”.
Por lo demás, mi curiosidad queda satisfecha con este produto, pero vamos, que ni es lo más exótico a lo que me he enfrentado, ni contiene elementos de interés, mas allá de ser la versión Bollywood de HOSTEL . era mucho mejor el MEMENTO Bollywoodiense, que responde al título de GHAJINI.
Dirige Maniss Gupta, que con HOSTEL, perpetra su tercera película.
Una apreciación. El cine de Bollywood, como todo cine, tiene sus autores… pero ¿no les da la sensación de que vista una, vista todas? Yo creo que es la cinematografía más inpersonal de cuantas existen en el planeta.
sábado, 6 de enero de 2024
BLACK FRIDAY (THANKSGIVING)
Todos conocemos la historia. De falso trailer como parte del horrible proyecto "Grindhouse" del no menos horrible tandem Tarantonto / Rodriguez, a largometraje. Lo mismo ocurrió con "Machete" y, en fin, ya vieron los resultados (sí, también horribles). Entonces me decía aquello de "Espero que a Eli Roth nunca se le ocurra cometer idéntico error con su "Thanksgiving", porque una cosa es un gag/chiste de un par o tres de minutos, en los que se acumulan todos los momentos llamativos, y otra currarse 6.360 segundos de trama. Más cuando hablamos de slashers, un subgénero donde abunda el nada y el aburrimiento". ¿Y qué hace el colega varios años después? anunciar la versión película de su falso trailer. ¡Vaya! la jodimos. ¿O no?.
Durante la noche de acción de gracias, inicio del Black Friday (curioso como en España se ha optado por esto segundo a la hora de elegir título. No olvidemos que ya hay una película previa en plan comedia de terror jugando con lo mismo... sí, esa en la que salía Bruce Campbell y era ¡¡horrible!!), se forma algo así como una bandada de histéricos durante la apertura de unos grandes almacenes. A consecuencia de ello, mueren dos inocentes. Justo un año después, los responsables directos de aquel drama comienzan a caer asesinados en manos de un tipo disfrazado de peregrino, luciendo una adecuada máscara para la ocasión.
Así es, un guiño al slasher en toda regla. De tan clásico que sorprende... salvo por un detallito. Podríamos decir que Eli Roth ha realizado el primer slasher Woke de la historia. Veamos por qué: Para empezar, todos los que caen bajo la ira del asesino, son -de alguna u otra forma- mala gente. Lo merecían. Luego, hay un personaje (interpretado por Rick Hoffman, actor especializado en roles de capullo. Su relación con Roth comenzó en "Hostel" donde hacía de, eso, capullo) que, de entrada, tiene todas las papeletas para ser asesinado. Sin embargo, poco a poco, va humanizándose, hasta el punto de salvarse de la quema. Y, finalmente, tenemos el gag del gato. Uno al que no solo dejan vivir, además es alimentado y acariciado por el mismo terrible psycho-killer que, minutos antes, ha decapitado a su dueño. ¿Me parece mal? en realidad no. Soy amante de los animales y un loco de los felinos, lo paso putas cuando veo una peli de terror donde se les mata (cosas estas que comparto con Eli Roth, de ahí su decisión de evitar la muerte de la criatura. Lo que no comprendo es que, por otro lado, se declare fan de "Holocausto Caníbal", luzca camisetas de la misma, le dedicara todo un homenaje en formato película y contara con su director/culpable en un cameo - para "Hostel 2"-). Es decir, viendo "Thanksgiving" me sentí perfectamente a salvo. Ni me ofendió, ni me disgustó. Claro, siendo una de terror, con el director de "Hostel" tras ella, y que recupera un subgénero muy específico de una época, ¿no es un poco triste? películas supuestamente destinadas a proporcionarnos emociones fuertes... pero que luego, de tan tamizadas, suavizadas para evitarnos ofensas y regustos amargos, no nos provocan nada.
Hay un momento en que el psycho killer persigue a una mujer. Materia normalmente cargada de suspense donde sufrimos por la posible víctima. No deseamos verla morir. Pero ¿qué ocurre cuando ese mismo personaje es detestable? nos importa un pimiento que lo maten, así que todo el trajín previo resulta innecesario. O cambiamos las tornas y el suspense muta en expectación, "¡Pero mátala ya!". Así las cosas, "Thanksgiving" se convierte en un slasher con corazón, humanidad, conciencia y sensibilidad. Sigue dándonos crímenes truculentos... pero menos de lo esperado. El falso trailer era muchísimo más salvaje, sórdido, brutal y chorreaba mala leche a espuertas. Todo eso ha desaparecido en la versión largometraje. Por ejemplo, uno de los gags más celebrados de aquel (el cuchillo a través de la colchoneta) cambia de, digamos, objetivo. Allí se clavaba en una zona muy delicada y dolorosa. Aquí, no. Mutila partes del cuerpo más "moralmente aceptables". También estaba la escena en la que un tipa hacía una felación al propio Eli Roth en un coche. Él era decapitado en el acto y, unos segundos después, veíamos la imagen grotesca de ¿su? cabeza pegada al cuerpo de un pavo asado. Uno que el asesino se follaba, tal cual. Toooodo esto tampoco está. Roth ha borrado de un plumazo los elementos más transgresores, gran guiñolescos y paródicos de su trailer. ¿Nos molesta, nos decepciona? Pues no del todo porque, a lo tonto, ello hace del "Thanksgiving" largometraje un slasher mucho más clásico, conectado con los de la época... pero aquellos que venían producidos y/o apadrinados por grandes estudios, quienes evitaban excesos de todo tipo, recurriendo, si era necesario, a la auto-censura. La ausencia de humor, de parodia, y de guiños, tributos y homenajes (lo único, un póster de "El justiciero de la noche" y otro de "Krull"), convierten la propuesta en algo más sereno de lo esperado, lejos de los desmanes de un Joe Begos o un Rob Zombie. Y lo agradecí. Sí, a pesar del elemento Woke, de la falta absoluta de tetas (en el mentado crimen de la colchoneta, la víctima va vestida. No así en el falso trailer. Curiosamente, estoy tan habituado que ni las eché de menos) pero también de aburrimiento. Eli Roth conoce bien el subgénero y sabe que, generalmente, suele ir cojo de ritmo, por ello dota de dinamismo a su película, un slasher singular que no maravilla, pero tampoco insulta. Entretiene, sin más. Aceptémoslo, el cineasta se hace mayor y, por ende, va calmando sus primigenias ansias juveniles de epatar. Ley de vida, my friends.
Los que busquen justo el otro lado de la moneda, es decir, un slasher donde un asesino enmascarado despache brutalmente inocentes (incluido un pobre gato, y no lo digo con placer, pero ya me entienden), abunde el material transgresor, un par de senos femeninos -si no recuerdo mal- y se pasen el Woke-ismo por el forro de los cojones (básicamente porque entonces no existía) pueden recurrir a.... no, no, ningún clásico de los ochenta, hablo de uno con "escasos" quince años que, desconozco el motivo, me venía todo el rato a la mente mientras veía "Thanksgiving"... "The Collector".
Unos acertados "Misfits" ponen perfecto colofón sonando a todo trapo.
Durante la noche de acción de gracias, inicio del Black Friday (curioso como en España se ha optado por esto segundo a la hora de elegir título. No olvidemos que ya hay una película previa en plan comedia de terror jugando con lo mismo... sí, esa en la que salía Bruce Campbell y era ¡¡horrible!!), se forma algo así como una bandada de histéricos durante la apertura de unos grandes almacenes. A consecuencia de ello, mueren dos inocentes. Justo un año después, los responsables directos de aquel drama comienzan a caer asesinados en manos de un tipo disfrazado de peregrino, luciendo una adecuada máscara para la ocasión.
Así es, un guiño al slasher en toda regla. De tan clásico que sorprende... salvo por un detallito. Podríamos decir que Eli Roth ha realizado el primer slasher Woke de la historia. Veamos por qué: Para empezar, todos los que caen bajo la ira del asesino, son -de alguna u otra forma- mala gente. Lo merecían. Luego, hay un personaje (interpretado por Rick Hoffman, actor especializado en roles de capullo. Su relación con Roth comenzó en "Hostel" donde hacía de, eso, capullo) que, de entrada, tiene todas las papeletas para ser asesinado. Sin embargo, poco a poco, va humanizándose, hasta el punto de salvarse de la quema. Y, finalmente, tenemos el gag del gato. Uno al que no solo dejan vivir, además es alimentado y acariciado por el mismo terrible psycho-killer que, minutos antes, ha decapitado a su dueño. ¿Me parece mal? en realidad no. Soy amante de los animales y un loco de los felinos, lo paso putas cuando veo una peli de terror donde se les mata (cosas estas que comparto con Eli Roth, de ahí su decisión de evitar la muerte de la criatura. Lo que no comprendo es que, por otro lado, se declare fan de "Holocausto Caníbal", luzca camisetas de la misma, le dedicara todo un homenaje en formato película y contara con su director/culpable en un cameo - para "Hostel 2"-). Es decir, viendo "Thanksgiving" me sentí perfectamente a salvo. Ni me ofendió, ni me disgustó. Claro, siendo una de terror, con el director de "Hostel" tras ella, y que recupera un subgénero muy específico de una época, ¿no es un poco triste? películas supuestamente destinadas a proporcionarnos emociones fuertes... pero que luego, de tan tamizadas, suavizadas para evitarnos ofensas y regustos amargos, no nos provocan nada.
Hay un momento en que el psycho killer persigue a una mujer. Materia normalmente cargada de suspense donde sufrimos por la posible víctima. No deseamos verla morir. Pero ¿qué ocurre cuando ese mismo personaje es detestable? nos importa un pimiento que lo maten, así que todo el trajín previo resulta innecesario. O cambiamos las tornas y el suspense muta en expectación, "¡Pero mátala ya!". Así las cosas, "Thanksgiving" se convierte en un slasher con corazón, humanidad, conciencia y sensibilidad. Sigue dándonos crímenes truculentos... pero menos de lo esperado. El falso trailer era muchísimo más salvaje, sórdido, brutal y chorreaba mala leche a espuertas. Todo eso ha desaparecido en la versión largometraje. Por ejemplo, uno de los gags más celebrados de aquel (el cuchillo a través de la colchoneta) cambia de, digamos, objetivo. Allí se clavaba en una zona muy delicada y dolorosa. Aquí, no. Mutila partes del cuerpo más "moralmente aceptables". También estaba la escena en la que un tipa hacía una felación al propio Eli Roth en un coche. Él era decapitado en el acto y, unos segundos después, veíamos la imagen grotesca de ¿su? cabeza pegada al cuerpo de un pavo asado. Uno que el asesino se follaba, tal cual. Toooodo esto tampoco está. Roth ha borrado de un plumazo los elementos más transgresores, gran guiñolescos y paródicos de su trailer. ¿Nos molesta, nos decepciona? Pues no del todo porque, a lo tonto, ello hace del "Thanksgiving" largometraje un slasher mucho más clásico, conectado con los de la época... pero aquellos que venían producidos y/o apadrinados por grandes estudios, quienes evitaban excesos de todo tipo, recurriendo, si era necesario, a la auto-censura. La ausencia de humor, de parodia, y de guiños, tributos y homenajes (lo único, un póster de "El justiciero de la noche" y otro de "Krull"), convierten la propuesta en algo más sereno de lo esperado, lejos de los desmanes de un Joe Begos o un Rob Zombie. Y lo agradecí. Sí, a pesar del elemento Woke, de la falta absoluta de tetas (en el mentado crimen de la colchoneta, la víctima va vestida. No así en el falso trailer. Curiosamente, estoy tan habituado que ni las eché de menos) pero también de aburrimiento. Eli Roth conoce bien el subgénero y sabe que, generalmente, suele ir cojo de ritmo, por ello dota de dinamismo a su película, un slasher singular que no maravilla, pero tampoco insulta. Entretiene, sin más. Aceptémoslo, el cineasta se hace mayor y, por ende, va calmando sus primigenias ansias juveniles de epatar. Ley de vida, my friends.
Los que busquen justo el otro lado de la moneda, es decir, un slasher donde un asesino enmascarado despache brutalmente inocentes (incluido un pobre gato, y no lo digo con placer, pero ya me entienden), abunde el material transgresor, un par de senos femeninos -si no recuerdo mal- y se pasen el Woke-ismo por el forro de los cojones (básicamente porque entonces no existía) pueden recurrir a.... no, no, ningún clásico de los ochenta, hablo de uno con "escasos" quince años que, desconozco el motivo, me venía todo el rato a la mente mientras veía "Thanksgiving"... "The Collector".
Unos acertados "Misfits" ponen perfecto colofón sonando a todo trapo.
sábado, 12 de octubre de 2024
TERRIFIER 3
Sobre el comedido conflicto moral que tengo con la franquicia "Terrifier" ya hablé, y generosamente, hace nada. Así que evitaré repetirme.
En esa ocasión, y a modo de sabroso "cliffhanger", comenté mi asistencia al Festival de Sitges para ver la tercera entrega y, a ser posible, traicionar mis principios haciéndome una foto junto a "Art". Bien, ya las adelanto que no ocurrió. Y no porque a último segundo decidiera evitar caer en la tentación, simplemente porque la ocasión jamás se presentó. De hecho, una de las grandes decepciones de mi experiencia (sí, hubo otras) fue que el actor oculto tras el maquillaje blanco, David Howard Thornton, acudió sin el disfraz. Vestido muy elegantemente con traje y corbata. Claro, normal, el hombre debe estar hasta la polla de pasar por la tortura de su caracterización... pero, en fin, habría sido gracioso. No obstante, sí es cierto que durante la presentación se prestó a efectuar algunas cucamonas muy ocurrentes "al estilo Art". Entre ellas, básicamente, mandar a la audiencia a tomar por culo (¡¡es lo que habría hecho el payaso infernal!!). Aquella noche hubo ambientazo en el cine. Estaba hasta la bandera y la predisposición al gozo era total. Aplausos, aullidos, gritos.... incluso el director, Damien Leone, comentó lo maravillosa que le parecía toda aquella energía acumulada.
Comenzó la película con, obvio, un primer crimen bien truculento, por aquello de dar la requerida carnaza a la hambrienta e impaciente manada. Y funcionó. Esta estalló de puro gozo ante un "Art" masacrando a una familia al completo el día de Navidad (eso sí, sin atreverse a mostrar el "escabechinamiento" de los críos). Sale el título... comienza la película... y con ella, los problemas.
Pues eso. Ha llegado Santa Claus y todo son luces de colorines, abetos decorados y regalos. La "final girl" de la entrega precedente acude a casa de su ¿¿tía o hermana??? (no lo recuerdo) para celebrarlo. Por desgracia, "Art" regresará "de la tumba" dispuesto a tomarse la revancha. Suerte que el trecho hasta su objetivo es largo, y viene repleto de personajes listos para ser desmembrados, aplastados, quemados, cercenados, congelados, reventados y desollados.
Además del parimiento de un nuevo psycho-killer icónico, lo que ha logrado la saga "Terrifier" (muy especialmente la segunda y esta tercera dosis) es parecido a lo que "Viernes 13", "Re-Animator" o "Hostel" lograron en sus respectivos momentos, hacer llegar el gore a las plateas mainstream y profanas. En cuanto estas se habituaban a un "tipo de carnicería", venía otra película que incrementaba la explicitud y transgresión. Y la rueda volvía a girar, para sorpresa y gozo de una nueva generación. Con "Hostel", aquella clase de guarrerías que, hasta entonces, solo podíamos ver en producciones alemanas semi-amateurs grabadas con cámara de vídeo, a base de violencia sexual, sadismo y sordidez, llegaron a las grandes pantallas apadrinadas por el "hombre del momento", Quentin Tarantino, y fue todo un éxito (cojones, si hasta mi padre la vio únicamente porque el director de "Pulp Fiction" brillaba por encima del auténtico perpetrador de la jugada, Eli Roth). Con "Terrifier 3" ese sadismo y esa violencia sexual (me refiero a la escena de la sierra mecánica. Materia que podría considerarse la respuesta de Damien Leone a ciertas acusaciones de misoginia. Bien mirado, no deja de ser como el famoso aserramiento de coño de la entrega precedente, pero "al revés"), eso sí, sin la sordidez, llegan hasta los telediarios de canales generalistas, los móviles de medio mundo, los impresionables ojos teenagers y sus respectivas aplicaciones. Es el gore llevado a una cantidad, calidad, detalle y "explicitez" jamás vista por el espectador medio. "Hostel" todavía incorporaba una trama en desarrollo, un "algo". "Terrifier 3" es puro "efecto porno". Todo el mundo sabe, asume y perdona que las escenas intermedias, aquellas que los intérpretes abordan con mayor interés, considerándolas un escaparate de sus genuinos talentos, y Leone -al que siempre le ha gustado mucho culebronear a base de dramas familiares-, con la ambición de demostrar sus capacidades como director de actores, importan un pimiento. ¡¡Y con razón!! Son mero relleno. Lo que queremos ver, lo que dejará huella, recorriendo el mundo a través de internet, aquello de lo que se hablará, son las escenas de Art mutilando alegremente. Por lo que duelen, pueden ofender, molar en su demencia... y, a lo tonto, tal vez, gracias al éxito de la franquicia, el efecto especial físico, a base de látex y goma, recupere su condición de estrella del espectáculo. Damien Leone está demostrando a las nuevas generaciones, acostumbradas al CGI, que el gore hecho a mano es mucho más efectivo y llamativo.
En esa ocasión, y a modo de sabroso "cliffhanger", comenté mi asistencia al Festival de Sitges para ver la tercera entrega y, a ser posible, traicionar mis principios haciéndome una foto junto a "Art". Bien, ya las adelanto que no ocurrió. Y no porque a último segundo decidiera evitar caer en la tentación, simplemente porque la ocasión jamás se presentó. De hecho, una de las grandes decepciones de mi experiencia (sí, hubo otras) fue que el actor oculto tras el maquillaje blanco, David Howard Thornton, acudió sin el disfraz. Vestido muy elegantemente con traje y corbata. Claro, normal, el hombre debe estar hasta la polla de pasar por la tortura de su caracterización... pero, en fin, habría sido gracioso. No obstante, sí es cierto que durante la presentación se prestó a efectuar algunas cucamonas muy ocurrentes "al estilo Art". Entre ellas, básicamente, mandar a la audiencia a tomar por culo (¡¡es lo que habría hecho el payaso infernal!!). Aquella noche hubo ambientazo en el cine. Estaba hasta la bandera y la predisposición al gozo era total. Aplausos, aullidos, gritos.... incluso el director, Damien Leone, comentó lo maravillosa que le parecía toda aquella energía acumulada.
Comenzó la película con, obvio, un primer crimen bien truculento, por aquello de dar la requerida carnaza a la hambrienta e impaciente manada. Y funcionó. Esta estalló de puro gozo ante un "Art" masacrando a una familia al completo el día de Navidad (eso sí, sin atreverse a mostrar el "escabechinamiento" de los críos). Sale el título... comienza la película... y con ella, los problemas.
Pues eso. Ha llegado Santa Claus y todo son luces de colorines, abetos decorados y regalos. La "final girl" de la entrega precedente acude a casa de su ¿¿tía o hermana??? (no lo recuerdo) para celebrarlo. Por desgracia, "Art" regresará "de la tumba" dispuesto a tomarse la revancha. Suerte que el trecho hasta su objetivo es largo, y viene repleto de personajes listos para ser desmembrados, aplastados, quemados, cercenados, congelados, reventados y desollados.
Además del parimiento de un nuevo psycho-killer icónico, lo que ha logrado la saga "Terrifier" (muy especialmente la segunda y esta tercera dosis) es parecido a lo que "Viernes 13", "Re-Animator" o "Hostel" lograron en sus respectivos momentos, hacer llegar el gore a las plateas mainstream y profanas. En cuanto estas se habituaban a un "tipo de carnicería", venía otra película que incrementaba la explicitud y transgresión. Y la rueda volvía a girar, para sorpresa y gozo de una nueva generación. Con "Hostel", aquella clase de guarrerías que, hasta entonces, solo podíamos ver en producciones alemanas semi-amateurs grabadas con cámara de vídeo, a base de violencia sexual, sadismo y sordidez, llegaron a las grandes pantallas apadrinadas por el "hombre del momento", Quentin Tarantino, y fue todo un éxito (cojones, si hasta mi padre la vio únicamente porque el director de "Pulp Fiction" brillaba por encima del auténtico perpetrador de la jugada, Eli Roth). Con "Terrifier 3" ese sadismo y esa violencia sexual (me refiero a la escena de la sierra mecánica. Materia que podría considerarse la respuesta de Damien Leone a ciertas acusaciones de misoginia. Bien mirado, no deja de ser como el famoso aserramiento de coño de la entrega precedente, pero "al revés"), eso sí, sin la sordidez, llegan hasta los telediarios de canales generalistas, los móviles de medio mundo, los impresionables ojos teenagers y sus respectivas aplicaciones. Es el gore llevado a una cantidad, calidad, detalle y "explicitez" jamás vista por el espectador medio. "Hostel" todavía incorporaba una trama en desarrollo, un "algo". "Terrifier 3" es puro "efecto porno". Todo el mundo sabe, asume y perdona que las escenas intermedias, aquellas que los intérpretes abordan con mayor interés, considerándolas un escaparate de sus genuinos talentos, y Leone -al que siempre le ha gustado mucho culebronear a base de dramas familiares-, con la ambición de demostrar sus capacidades como director de actores, importan un pimiento. ¡¡Y con razón!! Son mero relleno. Lo que queremos ver, lo que dejará huella, recorriendo el mundo a través de internet, aquello de lo que se hablará, son las escenas de Art mutilando alegremente. Por lo que duelen, pueden ofender, molar en su demencia... y, a lo tonto, tal vez, gracias al éxito de la franquicia, el efecto especial físico, a base de látex y goma, recupere su condición de estrella del espectáculo. Damien Leone está demostrando a las nuevas generaciones, acostumbradas al CGI, que el gore hecho a mano es mucho más efectivo y llamativo.
Lo curioso del caso, es que en el primer "Terrifier" ese "efecto porno" no se daba de modo tan descarado. Todo estaba bastante más cohesionado. Fue a partir del segundo donde comenzó a notarse. Entre su extensa duración y, como decía, los rollos lacrimógenos poco convincentes desarrollados entre "aparición de Art" y "aparición de Art", pues sí, nos aburríamos. "Terrifier 3" lo incrementa exponencialmente. Las partes molonas y las partes coñazo vienen perfectamente divididas y diferenciadas. Leone no ha sabido unificarlas. Y los Art moments podrían, sin la paja, editarse como corto o mediometraje desde luego bastante más satisfactorio. Supongo que debemos achacar ello a las prisas por parir el film, antes de que el fenómeno se diluyera.
Y la cosa ha salido de fenómenos. Al menos a nivel popular, mediático, "Terrifier 3" está cumpliendo con su cometido. Hay quien dice maravillas de ella, dejando que el gore le ciegue. No, amigos, no, "Terrifier 3" es muy muy mediocre como conjunto. Tirando más a palizas. Solo que, sí, cuando Art asoma, gana muchos enteros y "disfrutas" presenciando la ultra-salvajada de turno (se habla sin parar de los trucajes físicos, pero el audio tiene un papel super importante en esos buenos resultados). Ello provoca que, mucha parte de ese público, que jamás iría a ver una película como esta si no fuese porque todo dios habla de ella y sale un payaso malo estilo "It", acuda y se encuentre con semejantes barbaridades, tan brutalmente milimetradas, que le superan e invitan a salir por patas o incluso, dicen, echar la pota. Algo que, siendo la clase de producto que es, resulta harto beneficioso para su reputación.
Siendo justos, diré que, escenas cruentas aparte, funcionan también bastante bien aquellas un tanto surrealistas, casi Lynchianas, que nos presentan al payaso criminal en su "intimidad", acompañado por la tiparraca del rostro hecho puré. Son bastante inquietantes. Y mola mucho el momento en que Art "hiberna" en su balancín. Me recuerda a uno de los mejores momentos del primer "Terrifier", la escena de la pizzería con el asesino mirando fijamente a sus dos futuras víctimas. ¿Me estás viniendo con el cuento de que esa sutilidad, esa atmósfera, esa sensación de peligro y amenaza, supera en méritos a todo el gore que le sigue? ¿de verdad te vas a poner en modo "crítico rancio"?.... ¡¡naaaah!! por supuesto que la escabechina consiguiente está que te cagas pero, en fin, al menos remarcar que, cuando quiere, Damien Leone sabe parapetarse tras algo más que litros de hemoglobina. Y, si es necesario, pediré perdón por mi descarado atrevimiento.
No olvidemos mentar los cameos de las celebridades "cult" en "Terrifier 3", muy pensadas para los ojos del fan, siempre tan conformista si le das lo que se pirra por ver: Clint Howard, Daniel ("Los Tachuelas") Roebuck, Tom Savini + una que se me escapó, Jason Patric. Obviamente, ninguno se hubiese prestado a ello de no ser la franquicia el fenómeno que es hoy, uno del que no tengo muy claro aún los motivos pero, indiscutiblemente, funciona. Resulta muy difícil evitar sentir cierta simpatía por "Terrifier" y su peculiar universo. A pesar de los pesares. De momento, se ha llevado mejores críticas que la secuela de "Joker". Y habrá que ver cómo le va en su paso por salas, allí in the USA (se estrenó justo ayer). Como arrase, será la repolla. Que un producto tan radical, extremo, semi-marginal y de nicho se convirtiera en un "hit", sería lo -casi- nunca visto. Me imagino a los directivos de las grandes corporaciones rascarse la cabeza azuzados por la pura incomprensión. "Pero esto no podemos replicarlo, es demasiado violento" dirían. ¿Fichar a Damien Leone? ¿invertir capital en "Terrifier 34"? ¿rebajarle el ultra gore, cuando es su absoluta razón de ser? El director, consciente que el éxito depende totalmente de la fidelidad hacia su audiencia, ha sido lo suficientemente astuto como para esquivar esa imposición por parte de sendos estudios interesados en aportar montante a esta tercera entrega. ¿Hasta cuándo aguantará? No sé ustedes, pero a mi semejante culebrón me pone requetemucho.
Y la cosa ha salido de fenómenos. Al menos a nivel popular, mediático, "Terrifier 3" está cumpliendo con su cometido. Hay quien dice maravillas de ella, dejando que el gore le ciegue. No, amigos, no, "Terrifier 3" es muy muy mediocre como conjunto. Tirando más a palizas. Solo que, sí, cuando Art asoma, gana muchos enteros y "disfrutas" presenciando la ultra-salvajada de turno (se habla sin parar de los trucajes físicos, pero el audio tiene un papel super importante en esos buenos resultados). Ello provoca que, mucha parte de ese público, que jamás iría a ver una película como esta si no fuese porque todo dios habla de ella y sale un payaso malo estilo "It", acuda y se encuentre con semejantes barbaridades, tan brutalmente milimetradas, que le superan e invitan a salir por patas o incluso, dicen, echar la pota. Algo que, siendo la clase de producto que es, resulta harto beneficioso para su reputación.
Siendo justos, diré que, escenas cruentas aparte, funcionan también bastante bien aquellas un tanto surrealistas, casi Lynchianas, que nos presentan al payaso criminal en su "intimidad", acompañado por la tiparraca del rostro hecho puré. Son bastante inquietantes. Y mola mucho el momento en que Art "hiberna" en su balancín. Me recuerda a uno de los mejores momentos del primer "Terrifier", la escena de la pizzería con el asesino mirando fijamente a sus dos futuras víctimas. ¿Me estás viniendo con el cuento de que esa sutilidad, esa atmósfera, esa sensación de peligro y amenaza, supera en méritos a todo el gore que le sigue? ¿de verdad te vas a poner en modo "crítico rancio"?.... ¡¡naaaah!! por supuesto que la escabechina consiguiente está que te cagas pero, en fin, al menos remarcar que, cuando quiere, Damien Leone sabe parapetarse tras algo más que litros de hemoglobina. Y, si es necesario, pediré perdón por mi descarado atrevimiento.
No olvidemos mentar los cameos de las celebridades "cult" en "Terrifier 3", muy pensadas para los ojos del fan, siempre tan conformista si le das lo que se pirra por ver: Clint Howard, Daniel ("Los Tachuelas") Roebuck, Tom Savini + una que se me escapó, Jason Patric. Obviamente, ninguno se hubiese prestado a ello de no ser la franquicia el fenómeno que es hoy, uno del que no tengo muy claro aún los motivos pero, indiscutiblemente, funciona. Resulta muy difícil evitar sentir cierta simpatía por "Terrifier" y su peculiar universo. A pesar de los pesares. De momento, se ha llevado mejores críticas que la secuela de "Joker". Y habrá que ver cómo le va en su paso por salas, allí in the USA (se estrenó justo ayer). Como arrase, será la repolla. Que un producto tan radical, extremo, semi-marginal y de nicho se convirtiera en un "hit", sería lo -casi- nunca visto. Me imagino a los directivos de las grandes corporaciones rascarse la cabeza azuzados por la pura incomprensión. "Pero esto no podemos replicarlo, es demasiado violento" dirían. ¿Fichar a Damien Leone? ¿invertir capital en "Terrifier 34"? ¿rebajarle el ultra gore, cuando es su absoluta razón de ser? El director, consciente que el éxito depende totalmente de la fidelidad hacia su audiencia, ha sido lo suficientemente astuto como para esquivar esa imposición por parte de sendos estudios interesados en aportar montante a esta tercera entrega. ¿Hasta cuándo aguantará? No sé ustedes, pero a mi semejante culebrón me pone requetemucho.
domingo, 4 de abril de 2010
TRAIN
Oficialmente concebida como un remake de "El tren del terror" (aquel slasher del 1980 con Jamie Lee Curtis), finalmente terminó derivando a otro... otro... ¡otro remake!, solo que este no oficial, el de "Hostel". Sí amigos, los caballeros de la "Nu Image" se alejan temporalmente de sus monstruos gigantes y demás para parir esta trillada peliculilla cuya única diferencia con el "hit" de Eli Roth consiste en sustituir un hostal por un tren. El resto, casi idéntico.
Un equipo de lucha libre que están de torneos por Europa del Este (¿donde si no?) pillan un tren con la mala fortuna de que es algo así como una carnicería móvil, una trampa dispuesta exclusivamente para ellos con un fin: mutilarlos desmedidamente (vale, el motivo no es el mismo que los malos de "Hostel"... en todo caso es idéntico al de "Turitas").
Resumiendo, tardía muestra de "Torture porn" con todas las de la ley y un único nombre conocido en el reparto, el de Thora Birch, famosa por esas enormes tetazas que mostraba en "American Beauty" y por compartir reparto con la pajilleada Scarlett Johansson en "Ghost World" (el que Thora no fuese la rubia/guapa del "pack" la condenó a protagonizar subproductos de terror videoclubero).
El nivel de truculencia es elevado y retorcidillo, aunque tampoco excesivo, y la capacidad de sus realizadores en destruir cualquier atisbo de credibilidad resulta notable. Ya sabéis que tengo un alto grado de permisividad respecto a todo lo que es inverosímil en una peli, pero en este caso se pasan, y más teniendo en cuenta el "tono realista" que supuestamente gasta.
Por lo demás, jóvenes americanos tan guapos -bueno, ella un poco menos- como idiotas hacen idioteces que les empujan a caer en trampas perpetradas por malísimos y crueles (y feos y sucios) Europeos...
Super-mediocre, pero soportable.
Un equipo de lucha libre que están de torneos por Europa del Este (¿donde si no?) pillan un tren con la mala fortuna de que es algo así como una carnicería móvil, una trampa dispuesta exclusivamente para ellos con un fin: mutilarlos desmedidamente (vale, el motivo no es el mismo que los malos de "Hostel"... en todo caso es idéntico al de "Turitas").
Resumiendo, tardía muestra de "Torture porn" con todas las de la ley y un único nombre conocido en el reparto, el de Thora Birch, famosa por esas enormes tetazas que mostraba en "American Beauty" y por compartir reparto con la pajilleada Scarlett Johansson en "Ghost World" (el que Thora no fuese la rubia/guapa del "pack" la condenó a protagonizar subproductos de terror videoclubero).
El nivel de truculencia es elevado y retorcidillo, aunque tampoco excesivo, y la capacidad de sus realizadores en destruir cualquier atisbo de credibilidad resulta notable. Ya sabéis que tengo un alto grado de permisividad respecto a todo lo que es inverosímil en una peli, pero en este caso se pasan, y más teniendo en cuenta el "tono realista" que supuestamente gasta.
Por lo demás, jóvenes americanos tan guapos -bueno, ella un poco menos- como idiotas hacen idioteces que les empujan a caer en trampas perpetradas por malísimos y crueles (y feos y sucios) Europeos...
Super-mediocre, pero soportable.
martes, 18 de marzo de 2008
7EVENTY 5IVE
Los 90 no fueron una década demasiado buena para el cine de terror, y todo gracias a "Scream", un film que, más allá de su calidad, estandarizó el horror hasta límites insospechados, dejándolo huérfano de fuerza, agresividad, carácter.... sexo y sangre. En realidad la culpa la tuvo más el guionista, Kevin Williamson, hoy justamente olvidado, que el director, Wes Craven. Aún ahora, y después de haber recuperado elementos como el miedo (gracias a "The Ring", algunos momentos de la filmografía de M. Night Shyamalan o cosas como "White Noise" y "Session 9"), el gore (guste o no, se lo debemos a "Hostel", gracias a ella actualmente, y sobre todo en el mercado indie, se alcanzan cotas brutales del calibre de "Carver") y, tímidamente, algo más de sexo (mmmmh, ¿"Hostel 2"?), seguimos sufriendo los coletazos de "Scream", sobre todo en el género del slasher.
"7eventy 5ive" es una peli que de entrada parece más deudora de la escuela "Seven" (¿será por el título?), solo que sustituyendo a Morgan Freeman por Rutger Hauer. Pero no, pronto muy pronto nos vemos inmersos en el terreno del cine de acuchillamientos... y por desgracia, del modo más plano y carente de imaginación posible (es decir, siguiendo a rajatabla las enseñanzas de Kevin Williamson... solo que con un poquito más de sangre y tetas, aunque estéticamente, en su forma, la peli es clavada a "Scream"... incluído poster promocional).
Y es una pena, porque la escena que abre el film promete: Un grupo de niños juegan a hacer llamadas inoportunas marcando números al azar. En eso que llaman a alguien que no deben. Pues imagínate lo que a algunos les molesta que suene el teléfono cuando no toca, que unas horas después se presenta en casa un tipo super-mazas armado con un hacha y extermina a los padres y sus invitados, dejando a la mitad de los críos traumatizados. Diez años después, los menos afectados por el suceso siguen con la bromita telefónica, lo que hará que cierta presencia irritable reaparezca y la emprenda a hachazos en plena party.
La verdad es que narrativamente, y a pesar de lo lineal de la historia, hay momentos que te pierdes un poco, sobre todo en lo referente a personajes... aunque, desde luego, más perdido va Rutger Hauer, que con cara de resignación, se pasa un 25% de la peli investigando los crímenes para desaparecer, y no volver a hacer acto de presencia hasta el final.
De por medio, lo dicho, muchísima rutina, un desenlace especialmente parecido a "Scream" y, eso si, una idea rompedora: El gordito simpático logra acostarse con una tia buenorra, y sin hacer demasiados esfuerzos. ¡Ya era hora!.
Al menos se puede ver...
"7eventy 5ive" es una peli que de entrada parece más deudora de la escuela "Seven" (¿será por el título?), solo que sustituyendo a Morgan Freeman por Rutger Hauer. Pero no, pronto muy pronto nos vemos inmersos en el terreno del cine de acuchillamientos... y por desgracia, del modo más plano y carente de imaginación posible (es decir, siguiendo a rajatabla las enseñanzas de Kevin Williamson... solo que con un poquito más de sangre y tetas, aunque estéticamente, en su forma, la peli es clavada a "Scream"... incluído poster promocional).
Y es una pena, porque la escena que abre el film promete: Un grupo de niños juegan a hacer llamadas inoportunas marcando números al azar. En eso que llaman a alguien que no deben. Pues imagínate lo que a algunos les molesta que suene el teléfono cuando no toca, que unas horas después se presenta en casa un tipo super-mazas armado con un hacha y extermina a los padres y sus invitados, dejando a la mitad de los críos traumatizados. Diez años después, los menos afectados por el suceso siguen con la bromita telefónica, lo que hará que cierta presencia irritable reaparezca y la emprenda a hachazos en plena party.
La verdad es que narrativamente, y a pesar de lo lineal de la historia, hay momentos que te pierdes un poco, sobre todo en lo referente a personajes... aunque, desde luego, más perdido va Rutger Hauer, que con cara de resignación, se pasa un 25% de la peli investigando los crímenes para desaparecer, y no volver a hacer acto de presencia hasta el final.
De por medio, lo dicho, muchísima rutina, un desenlace especialmente parecido a "Scream" y, eso si, una idea rompedora: El gordito simpático logra acostarse con una tia buenorra, y sin hacer demasiados esfuerzos. ¡Ya era hora!.
Al menos se puede ver...
sábado, 24 de enero de 2009
LOS DEPREDADORES DE LA NOCHE
Un día me dio la neura de revisar cuantas eran las películas de Jesús Franco que había tenido la suerte o desgracia de consumir -creedme, son muchas-. La dificultad no consistía únicamente en rememorar todos los títulos, sino en sacar la conclusión de "¿Cual de todas me gusta más?". Tras debatirlo durante días y horas, sentado en la taza del váter y de pie, lo tuve claro: "Los depredadores de la noche". Escribir una reseña para este blog era el lógico paso siguiente.¿Por qué "Los depredadores..." es una de las mejores pelis de Jesús Franco?. Fácil, porque es un mero encargo de los franchutes que nuestro cineasta se limita a realizar del modo más profesional posible. Salvo la obvia referencia al universo del "Dr.Orloff" (encarnado por el habitual Howard Vernon quien, por cierto, sale acompañado por Lina Romay en un papel minúsculo), un personaje muy apegado a la filmo del director de "Bloody Moon / Colegialas Violadas" (otra de sus obras más tragables), el resto no tiene nada de su cine... no hay zooms a mansalva (aunque los hay), no abundan los absurdos delirios surreales y en general, la estética es muy comedida, intentando acercarse al máximo al "look" del cine americano. Naturalmente no lo consigue, dando como resultado una cosa muy fría y acartonada, pero el esfuerzo bien merece un visionado.
Helmut Berger (super soso... cosa que beneficia a su personaje) es el doctor "Flamand", director de un respetado hospital dedicado a rejuvenecer a viejas ricachonas. Una de estas, descontenta, le ataca lanzándole ácido a la cara. El doc logra esquivar el líquido, que acaba estampado en la faz de su querida hermanita, con los desfigurantes resultados esperables. A partir de aquí empieza la obsesión de "Flamand" por encontrar una mujer atractiva a la que extraerle la piel del rostro y pegársela a su igual. Cosa que hará con ayuda de su enfermera (la más que sexy, y actriz porno según el día, Brigitte Lahaie) y un médico ex-nazi. Una de las secuestradas será una modelo farlopera (Caroline Munro), cuya desaparición alertará a su señor padre (Telly Savalas, cuya actuación se limita a cuatro paredes y poner caras de póker), quien recurrirá a las artes de un duro detective (Chris Mitchum) para que la localice.
Berger, Vernon, Lahaie, Munro, Savalas, Mitchum... sí, ustedes lo han dicho, el reparto es de lo más interesante y exótico. Muy "euro-trash". Por lo demás, "Los depredadores de la noche" se erige como un film razonablemente entretenido, con bastante ritmo, y que no decepciona en cuanto a erotismo y, sobre todo, gore, muy gráfico y generalmente facturado por un matón de inquietante aspecto a las órdenes del Doctor "Flamand".
En Francia se dio mucho bombo a esta peli, sobre todo en la prensa especializada, y es que el verdadero astro de la misma es su productor, René Chateau, también guionista bajo el alias de "Fred Castle". Un tipo que se dedicaba a la distribución y un buen día decidió tirar la casa por la ventana produciendo este film. El que no repitiera la experiencia probablemente se deba a que la cosa no acabó de funcionar.
Al final, lo más odioso son las horterísimas canciones pop que suenan... en especial la de los créditos iniciales, que además de horripilante, se repite al menos como 4 o 5 veces a lo largo del metraje. ¡Cristo!, ni "Hostel" oiga.
sábado, 2 de noviembre de 2024
STREAM
Lo más llamativo de "Stream" no está ni en su trama, ni su acabado, ni nada que afecte a lo que nos cuenta y cómo. Está detrás de las cámaras. Bueno, y delante si hablamos del reparto. Resulta que muchas de las cabezas pensantes responsables de la actualmente más que popular saga "Terrifier" andan metidos en "Stream". El primer cartel que vi de la interfecta no lo anunciaba, y me extrañó. En otros tiempos, pensé, semejante dato se habría explotado hasta la indecencia. Incluso algún distribuidor desalmado habría estrenado "Stream" como un improbable "Terrifier 4: La nueva generación" o algo así. No obstante, luego tuve acceso a otro cartel donde, esta vez sí, se destacaba alto y claro. Damien Leone y Phil Falcone, máximos culpables de las aventuras del payaso asesino, co-producen "Stream". Además, el primero se encarga de los efectos especiales y el segundo se marca un cameo. Por si fuera poco, el hombre que da vida al clown diabólico "Art", David Howard Thornton, interviene como actor, básicamente haciendo el mismo personaje, solo que cambiando el maquillaje por una máscara (y no es el único intérprete reciclado). ¿Algo más? ¡seh! las escenas gore de "Stream" -menor en cantidad, igual de brutales- se parecen mucho, demasiado -incluidos efectos sonoros-, a las de la saga "terrifieante", en concreto una donde a un infeliz le machacan la faz de mala manera. Y, finalmente, la coincidencia de factores que mola menos: igual que "Terrifier 2 y 3", "Stream" es más larga de lo que exige su naturaleza, dos horacas del demonio.
El segundo aspecto llamativo, como decía, lo localizamos en su reparto (Thornton, y otros rostros segundones de la "terrifier family", aparte) Una auténtica galería de "viejos" astros habituales del género (o el cine "cult" en general) y, actualmente, carne de "Con". No falta casi nadie y algunos van apareciendo a modo de cameo para solaz del paciente aficionado medio. La lista es sabrosa: Jeffrey Combs como sobreactuado y algo histriónico villano. Una Danielle Harris a la que cuesta tragarse como pareja de un hombre bastante más mayor y mamá de una adolescente (por cierto, si no lo digo reviento: esta resulta especialmente detestable e irritante. La típica chavala encabronada que, además de inútil vistos los resultados de su intervención, gasta una caracaballo que no encaja en su supuesto rol de chica mona) Tim Reid (quien anduvo por el "It" televisivo), Dee Wallace, Tony Todd (aunque figura en los créditos iniciales, no sale hasta el final... y poco), Mark Holton (has visto su rechoncha carita en "La gran aventura de Pee-Wee", "Teen Wolf" o el primer "Leprechaun", casi siempre dando vida al gordito gruñón o graciosete, depende), Daniel Roebuck (otro "fatso" entrañable de los ochenta. Estuvo en "Proyecto X" o "Los tachuelas". Justo, puedes presenciar su brutal fenecimiento en el tercer "Terrifier"), Felissa Rose interpretando a su esposa, Terry Alexander (uno de los pocos supervivientes en "El día de los muertos") y Bob Adrian, quien ha intervenido en varios títulos bien reconocidos, pero lo destaco porque también sale en "Rap Sucks", video-roña del inefable Bill Zebub. Se incluye una especie de secuencia poscréditos situada en el vestíbulo de un cine (lo que permite la coña extra de colar un póster de "Terrifier 3"), en la que intervienen Bill Moseley, Terry Kiser (cadáver en "Este muerto está muy vivo", médico perverso en el séptimo "Viernes 13") y un ilustre -oculto tras careta-, nada menos que Tim Curry quien, además, se vende como un aspirante a nuevo villano icónico, "Lockwood" (la cuenta de "Stream" en Instagram ya garantiza su condición de franquicia), y suelta un/a chiste/guinda muy gracioso/a aclarando que "¡No soy un payaso!".
Bien, dejen que coja aire. Dicho ello, ¿y el resto, la película en sí misma? Bueno, pues, durando como dura esas dos excesivas horas, la primera se hace un pelo coñazo pero la segunda arregla el desaguisado, siendo bastante más amena e intensa. Además, incluye una muerte muy simpática, hasta original (la del "tres en raya". No diré más). Y sí, la sensación que deja es la de un producto regulero, pero no del todo fallido y medianamente consumible si le pones ganas.
La historia vendría a ser una mezcla de "La purga" con "Hostel", "31", "Habitación sin salida" y alguna más del estilo. Una familia se instala en un hotel que resultará ser el escenario destinado a retransmitir online una especie de cacería humana perpetrada por -supuestos- asesinos "cool". Toca sobrevivir y bla, bla.
Dirige Michael Leavy (quien se marca un papelito como encargado de mantenimiento) y su hermano, Jason Leavy, se medio responsabiliza del guion y da vida a uno de los villanos (estaba también en las dos secuelas de "Terrifier", por supuesto)
El segundo aspecto llamativo, como decía, lo localizamos en su reparto (Thornton, y otros rostros segundones de la "terrifier family", aparte) Una auténtica galería de "viejos" astros habituales del género (o el cine "cult" en general) y, actualmente, carne de "Con". No falta casi nadie y algunos van apareciendo a modo de cameo para solaz del paciente aficionado medio. La lista es sabrosa: Jeffrey Combs como sobreactuado y algo histriónico villano. Una Danielle Harris a la que cuesta tragarse como pareja de un hombre bastante más mayor y mamá de una adolescente (por cierto, si no lo digo reviento: esta resulta especialmente detestable e irritante. La típica chavala encabronada que, además de inútil vistos los resultados de su intervención, gasta una caracaballo que no encaja en su supuesto rol de chica mona) Tim Reid (quien anduvo por el "It" televisivo), Dee Wallace, Tony Todd (aunque figura en los créditos iniciales, no sale hasta el final... y poco), Mark Holton (has visto su rechoncha carita en "La gran aventura de Pee-Wee", "Teen Wolf" o el primer "Leprechaun", casi siempre dando vida al gordito gruñón o graciosete, depende), Daniel Roebuck (otro "fatso" entrañable de los ochenta. Estuvo en "Proyecto X" o "Los tachuelas". Justo, puedes presenciar su brutal fenecimiento en el tercer "Terrifier"), Felissa Rose interpretando a su esposa, Terry Alexander (uno de los pocos supervivientes en "El día de los muertos") y Bob Adrian, quien ha intervenido en varios títulos bien reconocidos, pero lo destaco porque también sale en "Rap Sucks", video-roña del inefable Bill Zebub. Se incluye una especie de secuencia poscréditos situada en el vestíbulo de un cine (lo que permite la coña extra de colar un póster de "Terrifier 3"), en la que intervienen Bill Moseley, Terry Kiser (cadáver en "Este muerto está muy vivo", médico perverso en el séptimo "Viernes 13") y un ilustre -oculto tras careta-, nada menos que Tim Curry quien, además, se vende como un aspirante a nuevo villano icónico, "Lockwood" (la cuenta de "Stream" en Instagram ya garantiza su condición de franquicia), y suelta un/a chiste/guinda muy gracioso/a aclarando que "¡No soy un payaso!".
Bien, dejen que coja aire. Dicho ello, ¿y el resto, la película en sí misma? Bueno, pues, durando como dura esas dos excesivas horas, la primera se hace un pelo coñazo pero la segunda arregla el desaguisado, siendo bastante más amena e intensa. Además, incluye una muerte muy simpática, hasta original (la del "tres en raya". No diré más). Y sí, la sensación que deja es la de un producto regulero, pero no del todo fallido y medianamente consumible si le pones ganas.
La historia vendría a ser una mezcla de "La purga" con "Hostel", "31", "Habitación sin salida" y alguna más del estilo. Una familia se instala en un hotel que resultará ser el escenario destinado a retransmitir online una especie de cacería humana perpetrada por -supuestos- asesinos "cool". Toca sobrevivir y bla, bla.
Dirige Michael Leavy (quien se marca un papelito como encargado de mantenimiento) y su hermano, Jason Leavy, se medio responsabiliza del guion y da vida a uno de los villanos (estaba también en las dos secuelas de "Terrifier", por supuesto)
lunes, 10 de mayo de 2010
UN CIUDADANO EJEMPLAR
Hace unos días escuché decir que "Un ciudadano ejemplar" era como "El Castigador", que en esencia se trataba de la típica historia de venganzas, en la que un tipo pierde a la mujer e hija y decide tomarse la justicia por su mano. Ah! y que ya le habían caído críticas de fascista, señal esta de que indudablemente se trataba de algo bueno. Tanta verborrea y tanto rollo me empujó -no olviden que soy DEVOTO de este tipo de films- a ver "Un ciudadano ejemplar". Ahora puedo decir que todos los que decían esas chorradas son tontos de la piruleta y no tienen ni puta idea... "Un ciudadano ejemplar" sí tiene algo de cine de justicieros, incluso remotamente puede recordar -muuuuuuy remotamente- al "Castigador".... pero en ningún momento es "más de lo mismo" y en ningún momento denota la más mínima muestra de "fascismo", o al menos yo lo veo así.Gerard Butler interpreta a un ingeniero que, un mal día, presencia el asesinato de su mujer y su hija en manos de unos cacos. Durante el juicio, y por aquellas cosas que tiene la ley, el más asesino de los dos sale en libertad condicional. Butler se queda a cuadros, pero no hace nada. Pasan diez largos años y, de pronto, la emprende con su venganza... pero una que queda bien lejos de ser previsible y facilona, la suya está calculada al milímetro, estudiada, planeada para que no solo paguen los criminales, sino la misma justicia, y lo hace valiéndose de sus propias "armas". Poco a poco, cacos, abogados y jueces van cayendo como moscas... sin embargo, Butler, que se ha dejado detener, está encerrado en la más segura de las celdas. ¡¿Cómo lo hace?!. Desvelar el misterio es parte de la gracia.
Pues sí, una de justicieros contada desde una perspectiva diferente, más de thriller que peli de acción y con un "héroe" que a medida que avanza la historia va pillando aires de villano, lo que no deja de ser original. Tiene sus escuetas pero contundentes dosis de violencia, destacando el cruento sistema, sádico y retorcido, que Butler utiliza para castigar -¡oh!, ¡he dicho castigar!- al asesino de su familia, más próximo de "Hostel" o "Saw" que de una peli de Charles Bronson.
Lo dicho, por un lado "decepciona" por no ser exactamente más de lo mismo... pero por otro, sorprende al enfocar el tema desde una óptica distinta y agrada al hacerlo de modo que resulte entretenido y muy interesante de seguir. Buen cine mainstream con todas las de la ley, recomendada.
domingo, 17 de octubre de 2010
THE LOVED ONES
Desde que "The Loved Ones" -producción Australiana- se pasó en el Festival de Sitges del 2009, que no he parado de escuchar maravillas sobre ella, incluso en esta misma edición, la del 2010, donde se lamentaban porque merecía más suerte y resultaba harto difícil localizarla. Bien, yo lo hice hace un par de días, y ayer noche la vi.Un chaval jevimetalero atormentado por la muerte de su padre es objeto de los deseos de la chica "rarita" y tímida de la clase. Ella le pide que sea su acompañante en el inevitable baile de graduación, o de lo que coño sea, pero él ya está emparejado. No la rechaza bruscamente, solo le dice que lo siente y que no puede. Bien, al día siguiente una figura misteriosa secuestra al chaval. Cuando despierta, se encuentra atado a una silla en casa de la chica, que gracias a la ayuda de su abnegado padre (con el que mantiene una relación casi incestuosa), podrá vivir su ansiado baile... aunque sea a base de torturas y humillaciones mil.
Puedo entender por qué esta peli crea tantas pasiones. Y conmigo ha funcionado... pero menos. Vamos, que sí, que es bastante original, está bien hecha, tiene sus momentos de gore notablemente crudos, humor negro, ambientación "high school" (como dicen por ahí) y personajes "malos" especialmente odiosos, más concretamente la chica tímida, a la que pillas mucha manía y realmente gozas viendo cómo sus víctimas se toman la revancha. También mola la sorpresa del sótano y el desenlace, así como las secuencias tipo "Hostel", bastante angustiosas. Peeeeero, eso, que me ha gustado aunque no he flipado, no he conectado con ella mucho, solo lo justo. Tal vez sea porque a mi las historias en las que los adolescentes son presentados como algo más que golfos simpáticos, carnaza de asesinos psicópatas o marginados con fantasías spielbergianas, no me apasionan.
Sin embargo, sí recomendaría "The Loved Ones", por todos sus aspectos positivos/notables, que son bastantes.
Si no lo digo, reviento. El prota me recuerda mucho a Robert Picardo. Es como su versión más joven. Especialmente al papel de Picardo en "Aullidos", no solo por la cara, también por las chollas y por cierto "retoque" facial... frontal... que sufría -aunque de otro modo- Robert en el clásico de Joe Dante. Chorradas... pero me hizo gracia.
jueves, 25 de octubre de 2018
BLOOD FEAST 2016
"Blood Feast" fue la primera película gore tal y como las conocemos hoy. Y la primera de ese tipo realizada por Herschell Gordon Lewis. Luego haría más, pero tenderían a parapetarse en el humor. Voluntario, claro, porque de involuntario hay para dar y regalar en la filmografía del legendario cineasta. Dicho de otro modo, de haberse aplicado más talento en la realización de "Blood Feast" -y algo más de dinero- podría haber sido una película muy dura e impactante en su gráfica violencia. Luego, con los años, llegaron los homenajes y los semi-remakes, pero todos hacían gala de ese mismo humor, de comedia, como "Bloodsucking Pharaohs in Pittsburgh", "Fonda Sangrienta" o "2001 Maníacos". ¿Qué pasaría si alguien decidiera tomársela en serio? actualizar sus imágenes extremas y su historia sobre un psycho-killer demente que trocea muchachas aplicando efectos especiales de alta calidad y sin soltar chistecillos durante el proceso. ¿Y si ése alguien viniera del llamado ultra-gore alemán? Desde luego muchos pensarían que es el candidato IDEAL para modernizar el cine de H.G.Lewis con la misma cruda honestidad y finalidad, recreándose en el gore bruto de modo enfermizamente detallado por el mero placer de hacerlo, desacomplejadamente pornográfico y sin auto-censura. Si al pack añades un reparto prinicipal tan curioso como el guaperas teen de los 80 Robert Rusler (al que has podido ver en "La mujer explosiva", "Pesadilla en Elm Street 2", "Los centinelas" o "Vamp"), Caroline Williams, superviviente femenina de "Masacre en Texas 2", y la morritos calientes Sophie Monk, entonces estamos ante lo que se dice un proyecto altamente prometedor, que es lo que parecía este remake oficial -y gélidamente serio- del clásico de Gordon Lewis.
Y es que, encima, resulta que la peli se reserva algunas buenas ideas, leves variaciones bastante ingeniosas con respecto al film de 1963, como aquella según la cual la devoción hacia la diosa Ishtar del protagonista viene motivada por probables alucinaciones consecuencia de abandonar cierta medicación. Vamos, que el cuento de sacrificar inocentes con saña en nombre de la deidad sumeriana es una empanada que el tipo tiene en su cabeza. Todo ello rodado con profesionalidad, de manera sobria, unas dosis de drama para incrementar el tono serio de la movida y efectos especiales del también realizador Ryan Nicholson. Hasta ahí bien, el problema viene cuando tras mucho bla, bla asistimos al primer crimen... en el que se supone veremos una castración y.... ¿qué?, ¡¿fuera de cámara?!, ¿sin mostrarme hasta el mínimo crudo detalle de la misma?!. Espera, algo no funciona. ¿Estaré viendo una versión censurada?. Tras informarme descubro que esa es la íntegra y que, sí, por muy sorprendente que sea, el "Blood Feast" de 2016 va extremedamente escaso en lo referente a truculencia. No lo digo de broma, una puesta al día del clásico del cine gore.... al que le falta este último elemento. De hecho, encontraremos más gore en productos tan estandarizados como "Hostel" o alguna de las secuelas de "Saw". Así se lo digo. ¿Qué sentido tiene? Y más viniendo de Marcel Walz, un realizador independiente germano que, en mayor o menor medida, hasta ahora se había especializado en ese cine -grabado vídeo mediante- generoso en cuanto a horror y hemoglobina. De entre todas sus obras previas destaca "Seed 2", la secuela de una de las ultra-violentas películas que Uwe Boll rodó desde el resentimiento por toda la caña que le estaban dando. Vale, puede que Walz no sea Andreas Schnaas o alguno de esos pirados, pero con él implicado en la producción de "Blood Feast 2016", algo más de chicha podrías esperar. Sin embargo, da la sensación de que el tipo, consciente de que esta peli disponía de una envergadura levemente superior a lo habitual en su filmografía (ni que fuese por tratarse del remake de un film popular y por la intervención de algunos actores de cierto curriculum), decidió que fuese su trampolín al mainstream, apostando por una "dirección de actores" más currada (parece que algunos de ellos crean estar en una candidata a los Oscars), más drama y una rebaja notable del elemento violencia para hacer el resultado final mucho más "aceptable". Y ojo, que me parece muy respetable... pero coño, ¡¡no lo hagas con un remake del "Blood Feast" de Herschell Gordon Lewis!!, porque todo eso es justamente lo que menos necesita.
Total, que el film termina resultando extremadamente aburrido. Pesado. Desaborío. Y las pocas escenas sangrientas no aportan nada llamativo, novedoso o espectacular. Una auténtica decepción o, peor, una oportunidad salvajemente desaprovechada.
Como era de esperar, va incluido papelillo para The Godfather of Gore himself (al que apenas le quedaban ya dos telediarios).
Y es que, encima, resulta que la peli se reserva algunas buenas ideas, leves variaciones bastante ingeniosas con respecto al film de 1963, como aquella según la cual la devoción hacia la diosa Ishtar del protagonista viene motivada por probables alucinaciones consecuencia de abandonar cierta medicación. Vamos, que el cuento de sacrificar inocentes con saña en nombre de la deidad sumeriana es una empanada que el tipo tiene en su cabeza. Todo ello rodado con profesionalidad, de manera sobria, unas dosis de drama para incrementar el tono serio de la movida y efectos especiales del también realizador Ryan Nicholson. Hasta ahí bien, el problema viene cuando tras mucho bla, bla asistimos al primer crimen... en el que se supone veremos una castración y.... ¿qué?, ¡¿fuera de cámara?!, ¿sin mostrarme hasta el mínimo crudo detalle de la misma?!. Espera, algo no funciona. ¿Estaré viendo una versión censurada?. Tras informarme descubro que esa es la íntegra y que, sí, por muy sorprendente que sea, el "Blood Feast" de 2016 va extremedamente escaso en lo referente a truculencia. No lo digo de broma, una puesta al día del clásico del cine gore.... al que le falta este último elemento. De hecho, encontraremos más gore en productos tan estandarizados como "Hostel" o alguna de las secuelas de "Saw". Así se lo digo. ¿Qué sentido tiene? Y más viniendo de Marcel Walz, un realizador independiente germano que, en mayor o menor medida, hasta ahora se había especializado en ese cine -grabado vídeo mediante- generoso en cuanto a horror y hemoglobina. De entre todas sus obras previas destaca "Seed 2", la secuela de una de las ultra-violentas películas que Uwe Boll rodó desde el resentimiento por toda la caña que le estaban dando. Vale, puede que Walz no sea Andreas Schnaas o alguno de esos pirados, pero con él implicado en la producción de "Blood Feast 2016", algo más de chicha podrías esperar. Sin embargo, da la sensación de que el tipo, consciente de que esta peli disponía de una envergadura levemente superior a lo habitual en su filmografía (ni que fuese por tratarse del remake de un film popular y por la intervención de algunos actores de cierto curriculum), decidió que fuese su trampolín al mainstream, apostando por una "dirección de actores" más currada (parece que algunos de ellos crean estar en una candidata a los Oscars), más drama y una rebaja notable del elemento violencia para hacer el resultado final mucho más "aceptable". Y ojo, que me parece muy respetable... pero coño, ¡¡no lo hagas con un remake del "Blood Feast" de Herschell Gordon Lewis!!, porque todo eso es justamente lo que menos necesita.
Total, que el film termina resultando extremadamente aburrido. Pesado. Desaborío. Y las pocas escenas sangrientas no aportan nada llamativo, novedoso o espectacular. Una auténtica decepción o, peor, una oportunidad salvajemente desaprovechada.
Como era de esperar, va incluido papelillo para The Godfather of Gore himself (al que apenas le quedaban ya dos telediarios).
martes, 12 de octubre de 2010
DAVID THE ROCK NELSON, ED WOOD OF 21ST CENTURY
Ex-marine, ex-boxeador y ex-predicador callejero, David "The Rock" Nelson no es un tipo corriente. Gran amante del cine de monstruos (y de "Harry, el sucio", la saga "Death Wish" y las pelis de James Bond... odia/detesta el gore, el horror y todo lo que esté pensado para dar asco y mal rollo), desde inicios de los 90 se ha aficionado a grabar sus propias epopeyas en formato vídeo haciendo gala de un estilo muy particular. Digamos que no tiene ni puta idea de cine, pero eso no lo impide llevar adelante sus sueños (lo que está muy bien). Cámara en trípode, se sitúa delante disfrazado de monstruo o de lo que sea, y graba largos y absurdos monólogos. Otras veces, se pone un guante y recorre festivales atacando a los famosillos que por ahí pululan, para luego exclamar "¡Bill Hinzman, el primer zombie de la historia del cine, sale en mi película!". No hace falta decir que estas obras son eternas, duran horas y horas y que Nelson, como "outsider" que es, hace casi vanguardismo sin proponérselo. La negación técnica, las obviedades (material propio de video casero, su pobre madre enfrentándose a una mosca de goma gigante...) y todo lo que para muchos sería la antítesis del cine, aquí se convierte en un sello muy personal y francamente alucinante. Claro que estamos con lo de siempre, los fans de Nelson se ríen de él, y yo no sé hasta que punto él es consciente. Que sí, que el hombre no anda muy fino de la testa.
Teniendo todo eso en cuenta, este documental dedicado a su persona me ha resultado muy decepcionante. No aprovecha el material del que dispone. Los que lo han hecho no se puede decir que se lo hayan currado mucho. Han enfocado a Nelson con su cámara y han dicho "Habla!!". Y si algo le mola a The Rock es parlotear. Puede comenzar haciéndolo de peras y terminar en el hombre yendo a Marte o el calentamiento global. No tiene fin. En este vídeo nos cuenta mil cosas, su faceta como marine, en el boxeo, predicando la palabra de Jesús, de cómo hizo de extra en "Atrapado en el tiempo", el suicidio de su hermano, la vez que casi le disparan por negarse a chupar una polla, o cuando estuvo en Granada, Spain, gozando de nuestras putas. Ataca a sus detractores y echa pestes de "Hostel" o "La matanza de Texas". Y habla, y habla, y habla....... y no para de hacerlo.
Yo me esperaba algo más dinámico, con entrevistas a fans o famosillos, más extractos de sus pelis, más referencias... no se... pero comerse 60 minutos de David "The Rock" Nelson paliqueando es agotador. Incluso puedes llegar a cogerle un poco de tirria. Flaco favor le han hecho los perpetradores de este documento.
martes, 7 de octubre de 2008
MARTYRS
Digan lo que digan, la mejor manera de definir "Martyrs" es como "la aportación europea al torture-porn iniciado por "Saw" o "Hostel"". Pero claro, siendo Europea como es, y Francesa más específicamente, no esperen gore de comic-book ni descerebre, "Martyrs" es tremendamente seria, salvajemente realista (superando incluso a su paisana "A L´interieur", más enfocada al gran guiñol) y, sí, un pelo pedante... pero tampoco demasiado.Una niña escapa de lo que es una evidente sala de torturas. Internada, tiene terribles pesadillas en las que una mujer con aspecto casi animal la ataca. Suerte de la amiga que se ha agenciado, y que prácticamente vela por ella. Pasados 15 años, la prota va en busca de aquellos que la martirizaron para vengarse. Pero esto no será más que el principio del horror.
Lo que os acabo de contar sirve para mas bien poco. Si algo tiene "Martyrs" es que NO es nada previsible, vamos, que cuando crees que sabes por dónde tirará, pega un giro del copón, y luego otro más. Y ello afecta incluso al tono y estética del film, que arranca como una imitación francesa del horror japonés para, poco a poco, olvidarse de todo eso y empezar de cero alejándose por completo de lo que sería el terror estándard. Estos cambios de rumbo radicales parece que molestan a un sector de la crítica, pero a mi me chiflan. Igual que me chifla que "Martyrs" no quede en la mera imitación del cine americano de los 70, y haga gala de unas virtudes muy francesas... y muy europeas.
¿Pero es tan fuerte como dicen?, hombre, para quien haya visto cosas como "Irreversible" o "Saló" de Pasolini, pues no le hará trallar ni se desmayará, pero sí es peligrosa para aquellos que no estén acostumbrados. Lo curioso es que gore, lo que se dice gore, no hay muchísimo, es más una violencia física y psicológica tremendamente cruda y brutal. Un poco como "La matanza de Texas" original (pero aún así, "Martyrs" tiene más chicha). Desde luego olvidaros de los espectáculos sangriento-delirantes para gritar y aplaudir, no van por ahí los tiros, el objetivo del realizador (como él mismo confiesa) es provocar la ira del espectador y poner su paciencia al límite. Pascal Laugier está convencido de que el terror debe ser transgresor y no acomodarse, tal y como ha ido haciendo estas últimas décadas.
Y es que no sólo de violencia vive "Martyrs", lo que cuenta es original, lo que se muestra va acorde con la historia, el ritmo no decae, logra agarrarte por la entrepierna, tenerte en vilo e inquietarte. Terror con mayúsculas. Sorprende que sea el mismo dire de la aburridísima "El internado".
viernes, 10 de enero de 2014
AFTERSHOCK
Nicolás López, directorcillo Chileno abanderado de lo
“Friki”, con pinta de “Nerd” pasado de rosca, por norma general, rueda unas
películas entre lo fantástico y la comedia, que me dan bastante grima. De
hecho, como en Chile no hay mucho dinero para filmar, o bien por lameculismo,
sus películas más populares (“Promedio Rojo” o “Santos”) están producidas nada
menos que por Santiago Segura. De ahí que en sus repartos, aparezcan malos
actores españoles.
Luego, la nueva hornada del cine de terror independiente de
los U.S.A, tiene como simpatía por los directorcitos exóticos, y de ahí, que el
capitán de esta liga, el cada vez más “Se te ve el plumero” Eli Roth, entable
una amistad con el director Chileno e ideen una trama juntos, que el chileno
dirigirá, y el Americano financiará e interpretará.
Así, ficcionando un terremoto real ocurrido hace unos años
en Chile, se montan una historia que
tiene como “leif motiv” el slogan de la misma: “Si hay algo más terrorífico que
la propia naturaleza, eso es la naturaleza humana”. Se ve que en dicho
terremoto, durante las horas posteriores, los presos chilenos las liaron pardas
sembrando el caos, matando y violando a su antojo por las calles de Chile.
Así, la trama se centra en las vacaciones de unos niños
ricos Chilenos, que junto a su amigo Americano (por eso la película está rodada
en Español e Inglés) se la pasan de fiesta en fiesta y de discoteca en
discoteca, ligoteando y emborrachándose. En una de estas, cuando ya forman piña
con una chavalas Húngaras, en plena discoteca, son víctimas de un brutal
terremoto. A partir de ahí, reinará el caos y nuestros protagonistas lucharán por sobrevivir, mientras sotean una
alarma de Tsunami, los peligros del terremoto, los asesinos que han salido de
las cárceles, y el enloquecimiento general de las víctimas.
Antipatías hacia el director y sus películas a parte, y
quizás porque, por lo que sea se ve la mano de Eli Roth en todas partes (de
hecho, cojan ustedes “Hostel”, y cambien
la sociedad de ricos asesinos por un terremoto; tienen exactamente la misma
película. O al menos, está estructurada exactamente igual), “Aftershock” me ha
parecido una película de lo más entretenida y original, que además, sin sus
artífices quererlo, se descojona en la cara de Bayona y su “Lo Imposible”.
Podemos hablar de una película catastrófica, en la que la
violencia y la tensión de algunas escenas, más el gore, que lo hay y por un
tubo, la han convertido en una película de terror en toda regla. Y aquí,
apliquen de nuevo el slogan.
Osado han sido Roth y López al hacer una película de corte
catastrofista con un presupuesto tan ínfimo como podemos apreciar en la
pantalla, y que sin embargo el resultado sea tan satisfactorio, tan realista y
tan bien hecho. Por eso, sin embargo, luego chirría el hecho de que los presos
lleven tatuajes tan cutres; se nota que son simples dibujos sobre la piel, y
además si nos fijamos un poco, los hay hasta que se van borrando por el sudor
de los actores.
Nimiedades aparte, y acusando un descenso del excelente
ritmo hacia el ecuador de la peli, “Aftershock” es un film para nada
desdeñable, que contentará al público, por mucho que esté dirigida por el
Nicolás López este que cae tan mal.
Otra cosa. Eli Roth, las húngaras, y los secundarios, están
bastante bien en sus papeles (Roth, me empieza ha hacer mas gracia como actor
que como director… ¡¡porque no dirige apenas!!), pero la pareja de
protagonistas Chilenos, con su “spanglish”, su pronunciación y sus
sobreactuaciones, para matarlos, además que sus caracteres caen extremadamente
mal, cuando, supongo, la intención de los guionistas es que estos caigan bien.
Guiños privados de los guionistas con la introducción de “Wu
Tang-Clan” en la trama (ya saben que Roth, e intuyo que López, son amigos del
grupo de raperos), y funcional entretenimiento. Ya sería bueno que todas las
películas pequeñitas fueran como esta, insisto, por muy mal que me caiga el
director.
Además, ¡Es mas bruta que un arado!
sábado, 18 de febrero de 2017
AMERICAN CONJURING
Gracias a las prestaciones que ofrecen las nuevas tecnologías disponibles hoy para todo aquel que desee parir alguna clase de materia audiovisual, resulta desconcertante lo semejantes que son en su aspecto los productos resultantes. De hecho, rara es la película facturada con esos aparatos que no luzca un elegante acabado panorámico, una iluminación sobria, un grafismo digno... no sé, una cierta "clase" que contribuye a que de entrada uno ya no pueda diferenciar una cosa hecha bien, o con medios, de una hecha mal, o sin medios. Se trata de algo sutil, aunque así a bote pronto, y en una primera impresión, todo se mimetiza.
Pero claro, en cuanto la película comienza a desarrollarse, vas notando por dónde van los tiros realmente. Porque el acabado técnico no deja de ser el envoltorio y, al final, lo importante es la historia que te cuentan y cómo te la cuentan.
Bien, en el caso de "American Conjuring" (retitulada así por el distribuidor con ansias de sacar jugo de ya imagináis qué, aunque originalmente fue parida como "Bind") es exactamente ese. De entrada, cuando te dispones a verla, esperas un zurullo de proporciones épicas y no, los primeros minutos lucen muy bien, muy "pro", y encima la escena introductoria es... en fin, lo mejor de toda la peli. En ella, unas niñas están de celebración cumpleañosa en el jardín contiguo a una casa. La rarita/marginada de turno quiere ganarse el respeto de las otras pequeñas cabronas, así que acepta un reto, demostrar que es una valiente bajando al sótano. Cuando la cría entra, se encuentra varios miembros humanos cercenados por el suelo y una siniestra presencia sentada en un balancín. Suena un grito desgarrador. Lo que sigue está a la altura.... hasta que sale el título, luego entramos en terreno pantanoso.
Como se pueden imaginar, tiempo después una familia decide mudarse a la casa en cuestión porque les sale muy barata. Y la verdad, no entiendo el interés que nadie puede tener en ella. Es fea, cutre y está situada al lado mismo de la vía del tren. Si tenemos en cuenta que se supone que en el pasado fue un orfanato, todavía lo entiendo menos. Total, que la presencia del sótano era una vieja muy mala y fea (con un maquillaje algo cantoso) que tocará los cojones a la familia, les inducirá a matar, etc, etc.... lo de siempre. Sin novedades. Los préstamos tomados a "Terror en Amityville", "Hostel" (sí, a estas alturas hay una secuencia de tortura) y, muy especialmente, "El Resplandor", campan a sus anchas (la famosa escena de Jack Torrance liándose con una tipa joven desnuda que se vuelve asquerosamente anciana se recrea exactamente igual... pero a lo chungo).
"American Conjuring" viene repletita de momentos muy risibles, en parte gracias a sus negados intérpretes y en parte al imposible guión. Tenemos a la niña repelente de rigor que se comporta raro, y a la adolescente insufrible, rubia, siempre cabreada, que odia a su padrastro y está enganchada al móvil. En una escena a esta le entra una vomitera diabólica que incluye gusanos e insectos. Sus mayores lo presencian y la socorren, pero en ningún momento piensan en llevarla a urgencias. "Será algo que ha comido", dice el padrastro. Otro momento maravilloso: La mujer le explica a su marido que la casa está encantada, que hay presencias y bla, bla. Él pilla un berrinche de aúpa y casi le suelta un sopapo y todo, acusándola de inventarse sandeces. Por la noche le pide perdón, se ponen tiernos y comienzan a follar. En pleno coito, la mujer "se convierte" en el fantasma de la vieja. El hombre se asusta y la empuja. Cuando se recupera la normalidad, él, histérico, le cuenta a ella lo que acaba de pasar. Y ella, en lugar de responder positivamente porque por fin su marido ha visto que no está loca y que en la casa pasan cosas raras, ¡¡se mosquea y le dice que delira!!, además de ponerse celosa porque "piensas en otra mujer mientras hacemos el amor". Fas-ci-nan-te. La última cosa graciosa hace mención a cómo reacciona la niña cuando el padrastro mata a hachazos al pobre perro de la familia. Literalmente lo convierte en un amasijo informe de carne y pelo. ¿Y qué hace la cría al ver a su mejor amigo en ese estado?, primero grita, claro, pero una hora después está la mar de tranquila, dibujando y como si nada hubiese pasado. ¡Viva!.
Con semejantes ingredientes, se pueden imaginar el percal. Y por si a esas alturas no tienen suficiente, les aguarda un desenlace de esos de "ah, todo era un sueño, pero no, pero sí" que es pa prender fuego a la tele.
Todo ello guisado con unas notables dosis de gore y unos créditos finales que incluyen un listado interminable con los ídolos de los directores del pifostio -que son dos- incluido, cómo no, el amigo James Wan. Ellos, Dan Walton y Dan Zachary, están ligados a un puñado de zetismos previos, de entre los que destaca "Gutterballs". Actualmente curran en otra de terrores, "In from outside". Habrá que estar al loro.
Y ya que hablamos de Wan, dos días después me vi una producción suya sobre casas encantadas, "Demonic". Era tan correcta y formal que me quedé igual. Ni me gustó, ni me disgustó. Y en cinco minutos ya la había olvidado. Curiosamente eso es algo que no puedo decir de "American Conjuring". Con todo lo fulaña que es, todavía perdura en mi cerebelo y, después de todo, el visionado resultó mucho más estimulante. ¡Qué cosas!.
Pero claro, en cuanto la película comienza a desarrollarse, vas notando por dónde van los tiros realmente. Porque el acabado técnico no deja de ser el envoltorio y, al final, lo importante es la historia que te cuentan y cómo te la cuentan.
Bien, en el caso de "American Conjuring" (retitulada así por el distribuidor con ansias de sacar jugo de ya imagináis qué, aunque originalmente fue parida como "Bind") es exactamente ese. De entrada, cuando te dispones a verla, esperas un zurullo de proporciones épicas y no, los primeros minutos lucen muy bien, muy "pro", y encima la escena introductoria es... en fin, lo mejor de toda la peli. En ella, unas niñas están de celebración cumpleañosa en el jardín contiguo a una casa. La rarita/marginada de turno quiere ganarse el respeto de las otras pequeñas cabronas, así que acepta un reto, demostrar que es una valiente bajando al sótano. Cuando la cría entra, se encuentra varios miembros humanos cercenados por el suelo y una siniestra presencia sentada en un balancín. Suena un grito desgarrador. Lo que sigue está a la altura.... hasta que sale el título, luego entramos en terreno pantanoso.
Como se pueden imaginar, tiempo después una familia decide mudarse a la casa en cuestión porque les sale muy barata. Y la verdad, no entiendo el interés que nadie puede tener en ella. Es fea, cutre y está situada al lado mismo de la vía del tren. Si tenemos en cuenta que se supone que en el pasado fue un orfanato, todavía lo entiendo menos. Total, que la presencia del sótano era una vieja muy mala y fea (con un maquillaje algo cantoso) que tocará los cojones a la familia, les inducirá a matar, etc, etc.... lo de siempre. Sin novedades. Los préstamos tomados a "Terror en Amityville", "Hostel" (sí, a estas alturas hay una secuencia de tortura) y, muy especialmente, "El Resplandor", campan a sus anchas (la famosa escena de Jack Torrance liándose con una tipa joven desnuda que se vuelve asquerosamente anciana se recrea exactamente igual... pero a lo chungo).
"American Conjuring" viene repletita de momentos muy risibles, en parte gracias a sus negados intérpretes y en parte al imposible guión. Tenemos a la niña repelente de rigor que se comporta raro, y a la adolescente insufrible, rubia, siempre cabreada, que odia a su padrastro y está enganchada al móvil. En una escena a esta le entra una vomitera diabólica que incluye gusanos e insectos. Sus mayores lo presencian y la socorren, pero en ningún momento piensan en llevarla a urgencias. "Será algo que ha comido", dice el padrastro. Otro momento maravilloso: La mujer le explica a su marido que la casa está encantada, que hay presencias y bla, bla. Él pilla un berrinche de aúpa y casi le suelta un sopapo y todo, acusándola de inventarse sandeces. Por la noche le pide perdón, se ponen tiernos y comienzan a follar. En pleno coito, la mujer "se convierte" en el fantasma de la vieja. El hombre se asusta y la empuja. Cuando se recupera la normalidad, él, histérico, le cuenta a ella lo que acaba de pasar. Y ella, en lugar de responder positivamente porque por fin su marido ha visto que no está loca y que en la casa pasan cosas raras, ¡¡se mosquea y le dice que delira!!, además de ponerse celosa porque "piensas en otra mujer mientras hacemos el amor". Fas-ci-nan-te. La última cosa graciosa hace mención a cómo reacciona la niña cuando el padrastro mata a hachazos al pobre perro de la familia. Literalmente lo convierte en un amasijo informe de carne y pelo. ¿Y qué hace la cría al ver a su mejor amigo en ese estado?, primero grita, claro, pero una hora después está la mar de tranquila, dibujando y como si nada hubiese pasado. ¡Viva!.
Con semejantes ingredientes, se pueden imaginar el percal. Y por si a esas alturas no tienen suficiente, les aguarda un desenlace de esos de "ah, todo era un sueño, pero no, pero sí" que es pa prender fuego a la tele.
Todo ello guisado con unas notables dosis de gore y unos créditos finales que incluyen un listado interminable con los ídolos de los directores del pifostio -que son dos- incluido, cómo no, el amigo James Wan. Ellos, Dan Walton y Dan Zachary, están ligados a un puñado de zetismos previos, de entre los que destaca "Gutterballs". Actualmente curran en otra de terrores, "In from outside". Habrá que estar al loro.
Y ya que hablamos de Wan, dos días después me vi una producción suya sobre casas encantadas, "Demonic". Era tan correcta y formal que me quedé igual. Ni me gustó, ni me disgustó. Y en cinco minutos ya la había olvidado. Curiosamente eso es algo que no puedo decir de "American Conjuring". Con todo lo fulaña que es, todavía perdura en mi cerebelo y, después de todo, el visionado resultó mucho más estimulante. ¡Qué cosas!.
jueves, 14 de octubre de 2010
LES 7 JOURS DU TALION
"Les 7 jours du talion", o "7 Days" como título internacional, parte de una novela de Patrick Senécal, quien harto de la "violencia cool" de Hollywood en lo que fue la algo ya extinta moda del torture-porn con "Saw" y "Hostel" a la cabeza, decidió aportar su versión de los hechos, procurando hacerlo de un modo frío, directo y evitando efectismos. Vamos, apuntando más hacia las consecuencias psicológicas del asunto y mostrándolo con toda su crudeza y fealdad. Sin esteticismos que valgan.
Daniel Grou, director de su adaptación a la pantalla, supo entender las intenciones del escritor, de ahí que haya optado por tirar un poco de la vena del pedante Michael Haneke a la hora de afrontar esta clase de material. El ritmo es muy pausado, muy relajado y la total ausencia de banda sonora incrementa el mal rollo y desprende al film de cualquier posible identificación con un drama de ficción puro, aunque en el fondo, "Les 7 jours du talion" no deja de ser un thriller estándar, con la policía investigando contra-reloj y todo. Es en la forma donde es distinto.
La historia mola. Un médico pacífico y buencha, ve como su querida hija pequeña es violada y asesinada por un pederasta chalao. El tio, sin arquear la ceja, no duda en secuestrarlo -una vez la poli lo ha pillado y tiene pruebas irrefutables de que es el culpable-, llevarlo a una choza y torturarlo durante seis días, anunciando a la policía que en el séptimo, y coincidiendo con el cumple de su difunta hija, lo matará. Al ser médico, el muchacho tiene muchos métodos de inflingir dolor y evitar la muerte.
A partir de ahí, ya os lo podéis imaginar, un carrussel de locura total cuesta abajo. Sí hay alguna que otra escena fuerte, con su gore y todo, pero tampoco es una constante... aunque funciona a la hora de transmitir angustia (y más sin música que lo parapete, solo crudo silencio o los incontrolables berridos de la víctima). Curiosamente, el público junto al que la vi en un festival respondía con aplausos y ovaciones cada vez que el justiciero machacaba al asesino... algo que no se yo si estaría en la agenda del director.
Total, que aunque la peli se toma su tiempo para todo, está un rato guapa, no aburre (apunto está de hacerlo) y cuenta con un final seco y contundente maravilloso, como a mi me gustan.
Daniel Grou, director de su adaptación a la pantalla, supo entender las intenciones del escritor, de ahí que haya optado por tirar un poco de la vena del pedante Michael Haneke a la hora de afrontar esta clase de material. El ritmo es muy pausado, muy relajado y la total ausencia de banda sonora incrementa el mal rollo y desprende al film de cualquier posible identificación con un drama de ficción puro, aunque en el fondo, "Les 7 jours du talion" no deja de ser un thriller estándar, con la policía investigando contra-reloj y todo. Es en la forma donde es distinto.
La historia mola. Un médico pacífico y buencha, ve como su querida hija pequeña es violada y asesinada por un pederasta chalao. El tio, sin arquear la ceja, no duda en secuestrarlo -una vez la poli lo ha pillado y tiene pruebas irrefutables de que es el culpable-, llevarlo a una choza y torturarlo durante seis días, anunciando a la policía que en el séptimo, y coincidiendo con el cumple de su difunta hija, lo matará. Al ser médico, el muchacho tiene muchos métodos de inflingir dolor y evitar la muerte.
A partir de ahí, ya os lo podéis imaginar, un carrussel de locura total cuesta abajo. Sí hay alguna que otra escena fuerte, con su gore y todo, pero tampoco es una constante... aunque funciona a la hora de transmitir angustia (y más sin música que lo parapete, solo crudo silencio o los incontrolables berridos de la víctima). Curiosamente, el público junto al que la vi en un festival respondía con aplausos y ovaciones cada vez que el justiciero machacaba al asesino... algo que no se yo si estaría en la agenda del director.
Total, que aunque la peli se toma su tiempo para todo, está un rato guapa, no aburre (apunto está de hacerlo) y cuenta con un final seco y contundente maravilloso, como a mi me gustan.
miércoles, 9 de julio de 2008
HABITACIONES PARA TURISTAS
En un nuevo intento por chuparme todo lo que pueda de cine de género sudaca (desde luego, los mexicanos son los que mejor lo hacen) me topo con esta peli, que se apunta a la nueva ola del palo "Hostel", aunque incluyen un componente sobrenatural que, desde que empieza hasta que acaba, es insoportable. Tan confusa y mal contada, que tardo lo suyo en darme cuenta de lo que está ocurriendo. En esta ocasión, un grupo de jovencitas de viaje deciden pasar la noche en un hostal de un pueblucho. Uno donde todos están obsesionados con una especie de secta religiosa que se dedica a los exorcismos. Una vez en las habitaciones, las tragedias se suceden a manos de un tipo encapuchado que rebana los gaznates de todos aquellos que se hospeden allí.
Un petardo, inevitablemente grabado en vídeo con un pésimo montaje en la que el cabrito del director, en medio de la trama, se excusa con una conversación que tienen los personajes donde se habla de la calidad del cine argentino, nombrando títulos tan pedantes como "El lado oscuro del corazón", como avergonzándose de lo que está haciendo. Eso sí, luego en los créditos finales incluye una lista con sus influencias, que van desde Lucio Fulci hasta Darren Aronofsky, mezclando nombres del género mas desenfadado con los del arte y ensayo más feroz para que veamos que “bueno, estoy haciendo un gore, pero no soy un garrulo, que también soy un intelectual”. Repugnante.
Un petardo, inevitablemente grabado en vídeo con un pésimo montaje en la que el cabrito del director, en medio de la trama, se excusa con una conversación que tienen los personajes donde se habla de la calidad del cine argentino, nombrando títulos tan pedantes como "El lado oscuro del corazón", como avergonzándose de lo que está haciendo. Eso sí, luego en los créditos finales incluye una lista con sus influencias, que van desde Lucio Fulci hasta Darren Aronofsky, mezclando nombres del género mas desenfadado con los del arte y ensayo más feroz para que veamos que “bueno, estoy haciendo un gore, pero no soy un garrulo, que también soy un intelectual”. Repugnante.
La peli, es un coñazo que, no sé porqué, aguanté hasta el final. Grandes esfuerzos tuve que hacer para que no se me cerraran los ojos.
Adrián García Bogliano, es el director del engendro.
Adrián García Bogliano, es el director del engendro.
jueves, 19 de junio de 2008
DARD DIVORCE
Puede que muchos recuerden a Olaf Ittenbach por sus contribuciones a lo que en los 90 se dio por llamar ultra-gore Alemán, o dicho de otro modo, vídeos caseros cuyo único mérito, y punto de interés, era su desmedida fijación por explotar la sangre y las tripas, incluso sobrepasando la línea de lo "normal". Francamente, siempre consideré que era una ful, el gore me mola como parte de una trama, pero como único motivo, no, porque por lo general sus responsables demuestran mínimo interés en el resto de lo que hacen, y aburren hasta las cabras. De toda esa legión destacó por méritos propios el Sr.Olaf, quien parecía tener algo más de capacidad que el resto de sus compañeros de generación (Jörg Buttgereit no cuenta, era demasiado pedante, y Andreas Schnaas fue, y sigue siendo, uno de los realizadores más incapaces de la historia del género... pero no me pregunten por el resto de la lista). La prueba la tenemos en que, con los años, el muchacho ha acabado integrado, si no en el horror mainstream, desde luego en algo muy parecido, facturando producciones que, aunque explotan el gore y la crueldad, están bien lejos de los tiempos excesivos de "Black Past" o "Burning Moon".
"Dard Divorce" cuenta la retorcida historia de un tipo divorciado que aprovecha una situación delicada en la que se mete (robar farla y dinero a unos traficantes) para putear a la mujer que lo despechó (Martina Ittenbach, esposa del dire y actriz horrible). O eso es lo que yo he entendido, porque o soy muy lerdo (lo que es posible, ya que al cine voy a que me entretengan, no a pensar) o Ittenbach quiere meterse tantas medallas con el guión, que al final se pierde.
Hay quien creerá que cuando Eli Roth hizo "Hostel", se limitó a "robar" lo que algunos de los realizadores ultra-gore germanos habían hecho previamente en formatos caseros y desde la más radical "independencia", es decir, mostrar las más atroces torturas por el placer de hacerlo (lo que no es para nada fiel a la verdad, a fin de cuentas Ittenbach, Schnaas y los otros mangaron del gore italiano y el exploitation de los 70 en general), sin embargo, ahora se da la vuelta a la tortilla y es el mismo Olaf quien se inspira muy mucho en la ya algo decadente moda del "torture porn", metiendo en la confusa trama toda suerte de castigos corporales, pero que, y eso sí que me sorprende, se quedan bastante lejos de lo que pudimos ver en los dos "Hostels" (de hecho, incluso le roba la estética de los posters y, como esos, miente)... vamos, que quien no haya visto nunca un film de estos, flipará, pero quien conozca las obras primerizas del realizador Alemán, se decepcionará por el tono light (para su nivel) y de hecho, se aburrirá como una ostra. No es la peor peli del colega (nada supera a la negación de "Premutos"), pero tampoco te metas prisa en alquilarla (o descargarla, malandrín).
¡Ah si!, y como comentaba Víctor, además Ittenbach se permite el dudoso lujo de imitar a un imitador, Tarantino. A fin de cuentas, lo mejor de la peli (el asesino implacable que, contra todo pronóstico, cae bajo las zarpas de su presa) ya lo vimos en "Amor a quemarropa".
"Dard Divorce" cuenta la retorcida historia de un tipo divorciado que aprovecha una situación delicada en la que se mete (robar farla y dinero a unos traficantes) para putear a la mujer que lo despechó (Martina Ittenbach, esposa del dire y actriz horrible). O eso es lo que yo he entendido, porque o soy muy lerdo (lo que es posible, ya que al cine voy a que me entretengan, no a pensar) o Ittenbach quiere meterse tantas medallas con el guión, que al final se pierde.
Hay quien creerá que cuando Eli Roth hizo "Hostel", se limitó a "robar" lo que algunos de los realizadores ultra-gore germanos habían hecho previamente en formatos caseros y desde la más radical "independencia", es decir, mostrar las más atroces torturas por el placer de hacerlo (lo que no es para nada fiel a la verdad, a fin de cuentas Ittenbach, Schnaas y los otros mangaron del gore italiano y el exploitation de los 70 en general), sin embargo, ahora se da la vuelta a la tortilla y es el mismo Olaf quien se inspira muy mucho en la ya algo decadente moda del "torture porn", metiendo en la confusa trama toda suerte de castigos corporales, pero que, y eso sí que me sorprende, se quedan bastante lejos de lo que pudimos ver en los dos "Hostels" (de hecho, incluso le roba la estética de los posters y, como esos, miente)... vamos, que quien no haya visto nunca un film de estos, flipará, pero quien conozca las obras primerizas del realizador Alemán, se decepcionará por el tono light (para su nivel) y de hecho, se aburrirá como una ostra. No es la peor peli del colega (nada supera a la negación de "Premutos"), pero tampoco te metas prisa en alquilarla (o descargarla, malandrín).
¡Ah si!, y como comentaba Víctor, además Ittenbach se permite el dudoso lujo de imitar a un imitador, Tarantino. A fin de cuentas, lo mejor de la peli (el asesino implacable que, contra todo pronóstico, cae bajo las zarpas de su presa) ya lo vimos en "Amor a quemarropa".
miércoles, 8 de febrero de 2012
TORTURADOS
El actor Scott W. Mckinlay, debuta en la dirección con esta película, como no podía ser de otra manera, rodada en video y haciendo uno de los papeles protagonistas.Dos ladrones, se meten en una casa para hacerse con un botín, cuando ven a un muchacho amordazado. Pronto son noqueados por un supuesto asesino en serie. Consiguen reducirle, pero pronto descubren que este tipo no es el autentico asesino que se las hará pasar putas.
Una de las tempranas consecuencias de HOSTEL destinadas al vídeo club y por supuesto adscrita a ese nuevo sub-género al que llaman “Torture porn”.
Mckinlay, provisto de más bien pocos medios, intenta por todos los medios que su producto resulte sórdida. No lo consigue. Aunque llena de momentos más o menos eficaces, todo se queda en agua de borrajas, cuando los dos ladrones de la película, se convierten en héroes de la función. Se va todo al traste y la película se queda en una estúpida anecdota.
El malo, es un guaperas sin carisma que cae mal nada mas verlo, es más, su sola presencia es más que suficiente para que en un momento dado nos planteémos darle al stop y mandar ese dvd a tomar por el culo, pero no lo hacemos porque a pesar de todo, la película está bastante entretenidilla.
Con un inicio rompedor, y fuera de tono con el resto de la película (una chica con un tubo en la boca por el que meten un ratoncillo, efecto este inspirado directa (o indirectamente) de la novela AMERICAN PSYCHO de Brett Easton Ellis (solo que en la novela, donde tiene el tubo la chica,es en la vagina).
GAG, que es como se titula la película originariamente, supone un entretenimiento con aires telefilmescos, que está bien, pero no nos rasguemos las vestiduras por ello.
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