Uno de los aspectos más llamativos de la simpatiquísima e infravalorada película de Stuart Gordon, "Fortaleza Infernal", es que incorporaba breves pero llamativos destellos de gore sabrosón. Entre ellos estaba la muerte del villano, convenientemente desmenuzada en las páginas de "Mad Movies" imagen a imagen y rescatada para todos ustedes hoy, aquí, en este sacrosanto blog...
Mostrando las entradas para la consulta "Fortaleza Infernal" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta "Fortaleza Infernal" ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
miércoles, 26 de enero de 2022
GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 5 ("FORTALEZA INFERNAL")
Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....
Uno de los aspectos más llamativos de la simpatiquísima e infravalorada película de Stuart Gordon, "Fortaleza Infernal", es que incorporaba breves pero llamativos destellos de gore sabrosón. Entre ellos estaba la muerte del villano, convenientemente desmenuzada en las páginas de "Mad Movies" imagen a imagen y rescatada para todos ustedes hoy, aquí, en este sacrosanto blog...
Uno de los aspectos más llamativos de la simpatiquísima e infravalorada película de Stuart Gordon, "Fortaleza Infernal", es que incorporaba breves pero llamativos destellos de gore sabrosón. Entre ellos estaba la muerte del villano, convenientemente desmenuzada en las páginas de "Mad Movies" imagen a imagen y rescatada para todos ustedes hoy, aquí, en este sacrosanto blog...
miércoles, 18 de julio de 2007
RE-ANIMATOR
Llevo varios días con la intención de actualizar este blog hablando de alguna película curiosa, extraña y oscura, pero últimamente no hago más que tragarme mierda insufrible que no me dice nada y únicamente me aburre hasta la desesperación. Ayer, cansado de tanta basura, le propuse a mi pareja desembolsar el recién adquirido dvd de "Re-Animator" y verla. Joder, amigos, como cambian las cosas cuando una película es buena... o, en este caso, cojonuda.
¿Y que puedo decir yo de "Re-Animator" que no se haya dicho ya?, pues básicamente mi punto de vista al respecto, que para eso existen los blogs personales y los fanzines. "Re-Animator" entra en la misma categoría que "Posesión Infernal", "La matanza de Texas" o "Pesadilla en Elm Street", el del clásico moderno que demuestra incluso a los críticos más sesudos que el horror puede aportar grandes títulos. Ese típico film oscuro y desconocido que sale de la nada, y sorprende hasta al más pintado, dejando una huella indeleble en la historia del séptimo arte, versión pringosa. De esas hay pocas, pero cuando aparecen, todo se pone patas para arriba.
Ya conocéis la cantinela: Adaptación muy sui géneris de los relatos de H.P.Lovecraft dedicados a narrar las desventuras de su científico loco particular, Herbert West, en la que éste se lía a reanimar toda clase de seres vivos engatusando para ello al médico más prometedor del hospital de turno, y llenar este de sangre y más cadáveres. Todo orquestado con mucho sentido del humor (voluntario, of course) y toneladas de higadillos.
En su momento "Re-Animator" era el no va más del gore, la típica película sangrienta que se infiltra entre las carteleras más mainstream y pilla a todos con la guardia baja. Genuinamente transgresora, sorprenden sobre todo las secuencias de sexo aberrante, ya tan famosas, en las que la cabeza del Dr.Hill lame sin compasión el cuerpo desnudo de Barbara Crampton (que a partir de ese momento, pasó a formar parte del sagrado panteón de las scream queens), incluido grotesco intento de cunnilingus totalmente antológico. No es un gore realmente desagradable, está más cerca de la caricatura de un "Braindead" (que no en vano, es el homenaje personal de Peter Jackson a "Re-Animator" y otros films de parecido calibre) que del rollo insano de un, digamos, "Hostel".... y para los tiempos que corren, la cantidad no es tan excesiva como nos lo pareció a los que la vimos en los sagrados años 80.
"Re-Animator" posee una estructura narrativa envidiable, un ritmo acelerado y la duración justa (menos de 90 minutos) para que resulte vibrante, divertida y muy entretenida. También hace gala de su pátina de originalidad, el humor negro no era entonces tan recurrente en el horror, y la historia casi de culebrón romántico entrelazada con las cuantiosas dosis de gran guiñol eran hasta cierto punto innovadoras. No está muy claro QUÉ tiene "Re-Animator" para ser un film tan eficaz, pero lo tiene, y si no, echar un ojo a las secuelas que siguieron ayuda a entenderlo.
Brian Yuzna es a "Re-Animator" lo que John Russo a "La noche de los muertos vivientes", la rémora que, sí, puso su grano de arena en la confección del original, pero que desde entonces no ha hecho más que vivir del cuento exprimiendo una obra que, en esencia, no le pertenece y cuya paternidad suele atribuirle erróneamente la prensa indocumentada. ¡Falso!, el verdadero genio tras "Re-Animator" es Stuart Gordon que, como Mario Bava, dejó el listón de su carrera demasiado alto, y nunca supo igualarlo, aunque aún rodaría algunos films más altamente recomendables, como "From Beyond", "Dolls", "Fortaleza Infernal" o "King of the Ants".
Yuzna se encargó de estropear la saga dirigiendo "La novia de Re-Animator" y "Beyond Re-Animator", dos pestiños horribles, aburridos, gratuitos y sin gracia alguna... y encima, en el caso de la que hace tres, con Elsa Pataki (BUARGH!) y Santiago Segura (RE-BUARGH!)
Otro rostro inseparable de la saga es Jeffrey Combs, el inquietante Herbert West, que desde entonces no ha hecho más que interpretar el mismo papel, pero que, como Bruce Campbell, y siendo ambos actores limitaditos, caen en gracia por su ineludible parentesco con el género que más nos gusta.
"Re-Animator" es, en resumen, un absoluto clásico moderno, una película de esas que surgen casi de forma milagrosa y que uno nunca se cansa de ver, lastimándose porque "Ya no se hacen como esta" y recordando que ser fan del género del terror es un camino duro y difícil pero que. a veces, la recompensa a tanta paciencia bien merece la pena.
¿Y que puedo decir yo de "Re-Animator" que no se haya dicho ya?, pues básicamente mi punto de vista al respecto, que para eso existen los blogs personales y los fanzines. "Re-Animator" entra en la misma categoría que "Posesión Infernal", "La matanza de Texas" o "Pesadilla en Elm Street", el del clásico moderno que demuestra incluso a los críticos más sesudos que el horror puede aportar grandes títulos. Ese típico film oscuro y desconocido que sale de la nada, y sorprende hasta al más pintado, dejando una huella indeleble en la historia del séptimo arte, versión pringosa. De esas hay pocas, pero cuando aparecen, todo se pone patas para arriba.
Ya conocéis la cantinela: Adaptación muy sui géneris de los relatos de H.P.Lovecraft dedicados a narrar las desventuras de su científico loco particular, Herbert West, en la que éste se lía a reanimar toda clase de seres vivos engatusando para ello al médico más prometedor del hospital de turno, y llenar este de sangre y más cadáveres. Todo orquestado con mucho sentido del humor (voluntario, of course) y toneladas de higadillos.
En su momento "Re-Animator" era el no va más del gore, la típica película sangrienta que se infiltra entre las carteleras más mainstream y pilla a todos con la guardia baja. Genuinamente transgresora, sorprenden sobre todo las secuencias de sexo aberrante, ya tan famosas, en las que la cabeza del Dr.Hill lame sin compasión el cuerpo desnudo de Barbara Crampton (que a partir de ese momento, pasó a formar parte del sagrado panteón de las scream queens), incluido grotesco intento de cunnilingus totalmente antológico. No es un gore realmente desagradable, está más cerca de la caricatura de un "Braindead" (que no en vano, es el homenaje personal de Peter Jackson a "Re-Animator" y otros films de parecido calibre) que del rollo insano de un, digamos, "Hostel".... y para los tiempos que corren, la cantidad no es tan excesiva como nos lo pareció a los que la vimos en los sagrados años 80.
"Re-Animator" posee una estructura narrativa envidiable, un ritmo acelerado y la duración justa (menos de 90 minutos) para que resulte vibrante, divertida y muy entretenida. También hace gala de su pátina de originalidad, el humor negro no era entonces tan recurrente en el horror, y la historia casi de culebrón romántico entrelazada con las cuantiosas dosis de gran guiñol eran hasta cierto punto innovadoras. No está muy claro QUÉ tiene "Re-Animator" para ser un film tan eficaz, pero lo tiene, y si no, echar un ojo a las secuelas que siguieron ayuda a entenderlo.
Brian Yuzna es a "Re-Animator" lo que John Russo a "La noche de los muertos vivientes", la rémora que, sí, puso su grano de arena en la confección del original, pero que desde entonces no ha hecho más que vivir del cuento exprimiendo una obra que, en esencia, no le pertenece y cuya paternidad suele atribuirle erróneamente la prensa indocumentada. ¡Falso!, el verdadero genio tras "Re-Animator" es Stuart Gordon que, como Mario Bava, dejó el listón de su carrera demasiado alto, y nunca supo igualarlo, aunque aún rodaría algunos films más altamente recomendables, como "From Beyond", "Dolls", "Fortaleza Infernal" o "King of the Ants".
Yuzna se encargó de estropear la saga dirigiendo "La novia de Re-Animator" y "Beyond Re-Animator", dos pestiños horribles, aburridos, gratuitos y sin gracia alguna... y encima, en el caso de la que hace tres, con Elsa Pataki (BUARGH!) y Santiago Segura (RE-BUARGH!)
Otro rostro inseparable de la saga es Jeffrey Combs, el inquietante Herbert West, que desde entonces no ha hecho más que interpretar el mismo papel, pero que, como Bruce Campbell, y siendo ambos actores limitaditos, caen en gracia por su ineludible parentesco con el género que más nos gusta.
"Re-Animator" es, en resumen, un absoluto clásico moderno, una película de esas que surgen casi de forma milagrosa y que uno nunca se cansa de ver, lastimándose porque "Ya no se hacen como esta" y recordando que ser fan del género del terror es un camino duro y difícil pero que. a veces, la recompensa a tanta paciencia bien merece la pena.
miércoles, 12 de diciembre de 2012
NOCHES DE FUEGO
¿Cómo resistirse a una comedia de acción dirigida por Albert Pyun y para lucimiento de ese cómico imposible que es Andrew Dice Clay? Por lo que a mí respecta, más por la combinación que por otra cosa, este material me la pone gorda.
Graciosa a más no poder, la película no es más que una muestra de lo que con pocos duros y el reparto adecuado, puede llegar a hacer Albert Pyun, que está muy bien donde está, probablemente forrado e importándole tres pitos todos los rollos de los grandes estudios. Bien asentado en la serie B, Pyum, desde luego, no es un manazas, sabe como hacer una película, y en esta saca el máximo partido a todo lo que tiene.
Para empezar la película está rodada con solvencia, montada con habilidad, con miles de planos excelentemente montados y entretenida a más no poder. La trama es estúpida de acuerdo, pero recordemos que estamos ante una peli para lucimiento de Andrew Dice Clay y por lo tanto, todo en la película está diseñado para que el pueda soltar sus chascarrillos. Y eso Pyum lo sabe… y lo aprovecha al máximo.
La película llega en buen momento, justo un par de años de “Las Aventuras de Ford Fairlane”, de hecho, si no fuera por la profesión del protagonista, si te dicen que es una secuela de la de Renny Harlin, te lo crees, porque con mucha menos pasta “Noches de fuego” sigue los patrones de Ford Fairlane. Chistes malos, Acción, macarreo y fardadas.
De hecho, hay que ser macarra para vencer a los mojes shaolin, adiestrados en el templo, con su kung fu indestructible, a base de puñetazos y patadas en plan garrulo, como lo hace aquí Andrew Dice Clay ¡No hay un dios que se lo crea!, pero lo vemos gustoso, y disfrutamos con las coreografías que se han diseñado a la medida de Clay.
Funciona la sencillita historia, funciona la acción, funciona la comedia, y como, no, funciona Andrew Dice Clay.
El pobre Andrew Dice Clay, sin embargo, tras la película, poco más se prodigaría en cualquier tipo de pantalla. Clay resulta ser el cómico de “Stand up comedy” más agresivo, políticamente incorrecto, paleto y sin pelos en la lengua de cuantos hay en los USA. Sus chistes racistas, de maricas, del ojo del culo y de sexo con menores, le encumbraron y le dieron la oportunidad de ser estrella en “Las aventuras de Ford Fairlane”, pero estos mismos chistes son los que le han convertido en uno de los personajes públicos mas odiados de los Estados Unidos, ninguneado y vilipendiado por su actitud violenta y provocadora. Sus ataques a importantes trajeados del mundo del espectáculo, le hacen parecer en ocasiones, un luchador de Wrestling más que un cómico. Hoy sobrevive haciendo shows en locales destinados a monólogos y haciendo papelitos en telefilmes y series de televisión.
En definitiva, “Noches de Fuego” o “Brain Smasher… a love story” en los video-clubs de los Usa, es puro entretenimiento, puro ritmo, tontunas y gilipolladas, que tras verlas te quedas tan ricamente pensando “!Como ha molado esta película¡” pero que con las mismas, a los dos meses se te olvida que la has visto.
Muy recomendable.
Junto a Andrew Dice Clay, en el reparto tenemos a Teri Hatcher que correría mucha más suerte en su carrera, en parte por la serie “Mujeres desesperadas”, Yuji Okumoto, visto en “Karate Kid II”, “Fortaleza infernal II” y un habitual del cine de Albert Pyum, Tim Thomerson o Brion James. Ahí es nada.
martes, 3 de diciembre de 2013
SPACE TRUCKERS
Cuando se estrenó esta película en plenos años noventa, se
referían a ella como “Una de ciencia ficción independiente”. Esto lo
que es en realidad, es una serie B contemporánea, pero en toda regla, que por
otro lado, es dónde Stuar Gordon –dire- se siente a gusto y dónde se desenvuelve como un absoluto
maestro.
Por otro lado, es una comedia consumada, que no parodia,
ambientada en el espacio, cuya historia muy bien se podía desarrollar en
carretera sin perder un ápice de gracia, pero lógicamente, el hacer una cosa de
camioneros espaciales del futuro, tiene mucha coña. No en balde, el guión es
obra del editor de la archi-conocida revista cómica “National Lampoon”, Ted
Mann.
Cuenta, básicamente, la historia de un camionero que lleva
en su vehículo espacial una carga de cerdos y, como su camión es viejo y
destartalado, llega a su destino dos días tarde, lo que hace que el receptor de
la carga se niegue a pagar lo acordado, lo que desencadenará los problemas.
Por otro lado, llegarán unos piratas espaciales que pondrán en tesituras
cómicas a nuestros protagonistas. Pero el verdadero quiz de la cuestión está en
unos robots indestructibles creados por un doctor (ahora pirata), que llegado
el momento conquistarán el mundo, y que se las tendrán que ver con nuestros
protagonistas, a los que se les da un mando a distancia que los desconecta.
Guardando ciertas similitudes con “Starship Troopers” de Verhoeven,
la película cuenta con un humor tan
cafre como sutil que sería imperceptible por el espectador medio, con lo cual
la ignorancia hizo que la película se tomara muy en serio, y en consecuencia se
convirtiera en un fracaso. Sin embargo, es una de las mejores películas
de género de aquellos años. O al menos, de las más divertidas de la fatidica
década de los 90.
Protagonizada por Dennis Hopper, que veinte años atrás era
un referente de la contracultura de los
setenta pero que entrados los noventa deambuló con eficacia en la serie
B, Stephen Dorff que aspiraba a galán
Hollywodiense y se ha quedado a medio camino, granjeándose así una carrera más
o menos de culto en el que directores video-cluberos y los autores de
prestigio se lo rifan, mientras el individuo no llega a forrarse a base de bien
como le habría gustado, y Debi Mazar, tres cuartos de lo mismo que Dorff. Quien verdaderamente se lleva la palma
es Charles Dance (“El chico de oro”, “Alien 3”), que interpreta al
creador/pirata de los robots, mitad humano, mitad máquina y que posee un pene
que con las debidas descargas eléctricas volverá locas de placer a las
mujeres, que está desternillante y memorable, y se prodiga como lo mejor de la
peli.
¡Ah! Y los asientos del camión de Hopper, son ¡asientos de
montaña rusa!.
En cuanto a Stuart Gordon, siguió haciendo ciencia ficción
barata (ya la había hecho con “Robot Jox”) con “Fortaleza Infernal” y sacándole
absoluto provecho a sus ajustados presupuestos, convirtiéndose en uno de los
mejores directores de todos los tiempos, sin llegar jamás a hacer una sola
película de estudio, siempre independiente y de pocos millones. El guión de
“Cariño he encogido a los niños”, sería casi anecdótico en su interesantísima
carrera.
Y “Space Truckers”, la verdad que está muy maja.
sábado, 22 de marzo de 2025
STONEY, EL FRÍO
No solemos ser tan oportunos, pero el cruel destino ha obrado en nuestro favor. Tenía el siguiente tocho programado para dentro de dos semanas.... y justo me entero del fallecimiento de Wings Hauser, legendario astro del cine barato y prota absoluto del film en cuestión. Es por ello que he decidido adelantar su publicación a modo de tributo. Descanse pues en paz, caballero.
Dice asín...
En la reseña de "Police Force" acusaba al productor, mister todoterreno Sandy Howard, de haberme engañado con otra de sus películas previas, "Stoney, el frío", vendiendo -por título- una falsa epopeya justiciera "a lá Harry Callahan". Luego, en -precisamente- frío, lo consideré un poco injusto por mi parte, ya que la "estafa" fue cosa de los distribuidores españoles (el único país donde se tiró de tal estratagema) quienes optaron por ese bautismo troleante, cuando en realidad la película fue estrenada en USA como "Deadly Force", un rato molón (claro que traducido suena más genérico, "Fuerza Mortal"). Sin embargo, me informo -es decir, visito Imdb- y descubro que el film SÍ nació con la intención de arrancar una nueva franquicia de vigilante repartiendo tiros, citándose muy claramente "Harry, el sucio" y "Death Wish" como inspiración (así lo de "Deadly Force" cobra más sentido. Un título al que le pega mucho una posible numeración continua, "Deadly Force 2", "Deadly Force 3"... ¿a que sí?). Desconcertante, muy desconcertante, porque una vez consumida por segunda vez -cortesía de mi querido "consiguietor" Enorm- tras la inevitable y mentada decepción juvenil, no veo paralelismos por ningún lado. La cuestión es que Sandy Howard quedó impresionadísimo con el carisma y talento desplegado por Wings Hauser en su colaboración anterior, "La jauría del vicio", donde hacía de villano ultra-cabrón, y decidió fabricarle un vehículo de lucimiento, con el protagonista -esta vez un héroe- totalmente diseñado para él. No obstante, Hauser desenmascaró su limitado registro interpretándolo casi como si fuese otro villano -o eso dicen los que saben-, de ahí la imposibilidad de conectar con su condición supuestamente heróica y, de rebote, con el público. El inevitable fracaso resultante puso fin a la intención "franquiciadora" y a las colaboraciones entre productor y actor. A saber el mal rollo que generaría todo ello.
No obstante, según mi teoría -la de los que saben poco-, el descalabro no solo es cosa del amigo Wings. La película, toda ella, carece de elementos medianamente llamativos. Tal vez el enfrentamiento final entre el héroe y su némesis resulte algo más interesante, ni que sea por la inhabitual cantidad de estopa que recibe el primero. Pero, en general, abunda el muermo. Falta acción, falta violencia, falta sordidez, falta de todo. Podría pasar como semi entretenimiento de tarde de domingo, consumido mientras miras el móvil o piensas en tus mierdas, pero nada más. No deja ninguna clase de poso y Hauser da vida a un tipo demasiado normal como para resplandecer en el rol de justiciero. Es sociable, simpático, enseña el culo, está enamorado de su mujer a la que ama (fuerza un polvete reconciliador) y, en fin, no hay mucho de duro, frío y despiadado en él. Tampoco nadie se venga aquí, lo que rebaja totalmente la posible adrenalina que ello provocaría en nosotros, ilusos consumidores, y eso incluye la poco gustosa muerte del malo... uno que se supone sorpresa, pero ves venir desde lejos y sobradamente. Al parecer, el director, Paul Aaron (a quien debemos films como el "Fuerza 7" con Chuck Norris, la comedia "Maxie" con Glenn Close o -en funciones únicamente de productor- "El alucinante viaje de Bill y Ted"), aseguraba a los medios del momento que había evitado rodar "la típica peli de polis matando a diestro siniestro". Considerando ello, casi podríamos señalarle a él como total y absoluto culpable. Eso es justo lo que tendría que haber sido "Stoney, el frío".
Hay un maníaco suelto en la ciudad que elige sus víctimas a boleo. Ha asesinado a una jovenzuela cuyo abuelo pide ayuda a su amigo Stoney Cooper para que averigüe algo. Este, detective de profesión -fue expulsado de la policía, no dicen por qué razón, pero suponemos que será cosa de métodos expeditivos... ¿no es siempre así?-, se dedicará a resolver el entuerto, recuperar a su ex y, de paso, enfrentarse a viejos enemigos.
Inevitablemente, y siendo una película del año 1983, localizamos unos cuantos nombres curiosos. En cuestiones de reparto, destacan Paul "El precio del poder" Shenar, Al "El padrino parte III" Ruscio, Lincoln "Fortaleza Infernal" Kilpatrick -ambos de extensísima y sorprendente carrera-, la Estelle Getty de "Las chicas de oro" (haciendo gala ya de ese desparpajo que, en su vejez, la catapultaría hacia lo más alto), Aaron Norris -hermano de Chuck, es decir, enchufado- como policía y el bueno de Ned Eisenberg en plan ratero callejero, lo reconocerás como chico malo / víctima en "La Quema", pandillero en "El Exterminador", soldado israelí en "Ultimatum" y aficionado a la ultra-violencia en "Locademia de conductores". ¡¡Carrerón!!.
El caso de la "partenaire" de Hauser es un poco atípico. Joyce Ingalls venía de interpretar a una prostituta en "La cocina del infierno" de / con Stallone. Por lo visto, en la época el famoso actor y ella fueron pareja, o follamigos (me pregunto si cuando Estelle Getty y Sly coincidieron años después en "¡Alto! o mi madre dispara", cuchichearían al respecto). Tras "Stoney, el frío", Ingalls se lió con movidas beatas. A causa de ello, dejó la interpretación, que no retomó hasta 1998 con "Arma Letal 4". Eso sí, en un rol de enfermera, casi como extra. Debió satisfacerla más bien poco porque ya no reincidió. En 2015 abandonó esta dimensión.
En los efectos de maquillaje un clásico, Mark Shostrom, de más que lustrosa trayectoria. Aquí no es que le dejen lucirse mucho, pero cumple.
Y, ya concluyendo, en tareas de guion tenemos a un "mostro" del "exploitation" como era Robert Vincent O´Neil, padre de la saga "Angel". A Barry Schneider, responsable del libreto de "Ruby", del de la comedia "Apáñatelas como puedas" y de dos para Mark Lester, "Roller Boogie" y nada menos que "Curso 1984". Vale la pena señalar que en esta no figura acreditado, siendo el reputado Tom Holland quien se lleva la medalla. He buscado información (es decir, he vuelto a mirar a fondo Imdb), pero sin suerte. Aunque para misterios, el tercer guionista de "Stoney, el frío" (¡¡tres personas pa escribir esto!! tiene delito) Ken Barnett. Posee un único segundo crédito como guionista, otro producto Sandy Howard titulado "Las aventuras de Hambone". Lo llamativo es que, justo Ken Barnett, fue el nombre elegido por Freddie Francis y Ken Wiederhorn para ocultar sus respectivas (ir)responsabilidades con respecto a la fallidísima "Torre de cristal", recuerden, aquella de terror rodada en Barcelona el año 1987 usando como escenario exterior la Torre Trade. Aquí pueden leer al respecto. Ya, ya, seguramente haya unos cuantos Ken Barnett pululando por los USA, pero la coincidencia tiene su coña y la duda no se disipa del todo al descubrir que "Torre de cristal" venía producida por el amigo Sandy Howard..... ¡¿hein?!.
Dice asín...
En la reseña de "Police Force" acusaba al productor, mister todoterreno Sandy Howard, de haberme engañado con otra de sus películas previas, "Stoney, el frío", vendiendo -por título- una falsa epopeya justiciera "a lá Harry Callahan". Luego, en -precisamente- frío, lo consideré un poco injusto por mi parte, ya que la "estafa" fue cosa de los distribuidores españoles (el único país donde se tiró de tal estratagema) quienes optaron por ese bautismo troleante, cuando en realidad la película fue estrenada en USA como "Deadly Force", un rato molón (claro que traducido suena más genérico, "Fuerza Mortal"). Sin embargo, me informo -es decir, visito Imdb- y descubro que el film SÍ nació con la intención de arrancar una nueva franquicia de vigilante repartiendo tiros, citándose muy claramente "Harry, el sucio" y "Death Wish" como inspiración (así lo de "Deadly Force" cobra más sentido. Un título al que le pega mucho una posible numeración continua, "Deadly Force 2", "Deadly Force 3"... ¿a que sí?). Desconcertante, muy desconcertante, porque una vez consumida por segunda vez -cortesía de mi querido "consiguietor" Enorm- tras la inevitable y mentada decepción juvenil, no veo paralelismos por ningún lado. La cuestión es que Sandy Howard quedó impresionadísimo con el carisma y talento desplegado por Wings Hauser en su colaboración anterior, "La jauría del vicio", donde hacía de villano ultra-cabrón, y decidió fabricarle un vehículo de lucimiento, con el protagonista -esta vez un héroe- totalmente diseñado para él. No obstante, Hauser desenmascaró su limitado registro interpretándolo casi como si fuese otro villano -o eso dicen los que saben-, de ahí la imposibilidad de conectar con su condición supuestamente heróica y, de rebote, con el público. El inevitable fracaso resultante puso fin a la intención "franquiciadora" y a las colaboraciones entre productor y actor. A saber el mal rollo que generaría todo ello.
No obstante, según mi teoría -la de los que saben poco-, el descalabro no solo es cosa del amigo Wings. La película, toda ella, carece de elementos medianamente llamativos. Tal vez el enfrentamiento final entre el héroe y su némesis resulte algo más interesante, ni que sea por la inhabitual cantidad de estopa que recibe el primero. Pero, en general, abunda el muermo. Falta acción, falta violencia, falta sordidez, falta de todo. Podría pasar como semi entretenimiento de tarde de domingo, consumido mientras miras el móvil o piensas en tus mierdas, pero nada más. No deja ninguna clase de poso y Hauser da vida a un tipo demasiado normal como para resplandecer en el rol de justiciero. Es sociable, simpático, enseña el culo, está enamorado de su mujer a la que ama (fuerza un polvete reconciliador) y, en fin, no hay mucho de duro, frío y despiadado en él. Tampoco nadie se venga aquí, lo que rebaja totalmente la posible adrenalina que ello provocaría en nosotros, ilusos consumidores, y eso incluye la poco gustosa muerte del malo... uno que se supone sorpresa, pero ves venir desde lejos y sobradamente. Al parecer, el director, Paul Aaron (a quien debemos films como el "Fuerza 7" con Chuck Norris, la comedia "Maxie" con Glenn Close o -en funciones únicamente de productor- "El alucinante viaje de Bill y Ted"), aseguraba a los medios del momento que había evitado rodar "la típica peli de polis matando a diestro siniestro". Considerando ello, casi podríamos señalarle a él como total y absoluto culpable. Eso es justo lo que tendría que haber sido "Stoney, el frío".
Hay un maníaco suelto en la ciudad que elige sus víctimas a boleo. Ha asesinado a una jovenzuela cuyo abuelo pide ayuda a su amigo Stoney Cooper para que averigüe algo. Este, detective de profesión -fue expulsado de la policía, no dicen por qué razón, pero suponemos que será cosa de métodos expeditivos... ¿no es siempre así?-, se dedicará a resolver el entuerto, recuperar a su ex y, de paso, enfrentarse a viejos enemigos.
Inevitablemente, y siendo una película del año 1983, localizamos unos cuantos nombres curiosos. En cuestiones de reparto, destacan Paul "El precio del poder" Shenar, Al "El padrino parte III" Ruscio, Lincoln "Fortaleza Infernal" Kilpatrick -ambos de extensísima y sorprendente carrera-, la Estelle Getty de "Las chicas de oro" (haciendo gala ya de ese desparpajo que, en su vejez, la catapultaría hacia lo más alto), Aaron Norris -hermano de Chuck, es decir, enchufado- como policía y el bueno de Ned Eisenberg en plan ratero callejero, lo reconocerás como chico malo / víctima en "La Quema", pandillero en "El Exterminador", soldado israelí en "Ultimatum" y aficionado a la ultra-violencia en "Locademia de conductores". ¡¡Carrerón!!.
El caso de la "partenaire" de Hauser es un poco atípico. Joyce Ingalls venía de interpretar a una prostituta en "La cocina del infierno" de / con Stallone. Por lo visto, en la época el famoso actor y ella fueron pareja, o follamigos (me pregunto si cuando Estelle Getty y Sly coincidieron años después en "¡Alto! o mi madre dispara", cuchichearían al respecto). Tras "Stoney, el frío", Ingalls se lió con movidas beatas. A causa de ello, dejó la interpretación, que no retomó hasta 1998 con "Arma Letal 4". Eso sí, en un rol de enfermera, casi como extra. Debió satisfacerla más bien poco porque ya no reincidió. En 2015 abandonó esta dimensión.
En los efectos de maquillaje un clásico, Mark Shostrom, de más que lustrosa trayectoria. Aquí no es que le dejen lucirse mucho, pero cumple.
Y, ya concluyendo, en tareas de guion tenemos a un "mostro" del "exploitation" como era Robert Vincent O´Neil, padre de la saga "Angel". A Barry Schneider, responsable del libreto de "Ruby", del de la comedia "Apáñatelas como puedas" y de dos para Mark Lester, "Roller Boogie" y nada menos que "Curso 1984". Vale la pena señalar que en esta no figura acreditado, siendo el reputado Tom Holland quien se lleva la medalla. He buscado información (es decir, he vuelto a mirar a fondo Imdb), pero sin suerte. Aunque para misterios, el tercer guionista de "Stoney, el frío" (¡¡tres personas pa escribir esto!! tiene delito) Ken Barnett. Posee un único segundo crédito como guionista, otro producto Sandy Howard titulado "Las aventuras de Hambone". Lo llamativo es que, justo Ken Barnett, fue el nombre elegido por Freddie Francis y Ken Wiederhorn para ocultar sus respectivas (ir)responsabilidades con respecto a la fallidísima "Torre de cristal", recuerden, aquella de terror rodada en Barcelona el año 1987 usando como escenario exterior la Torre Trade. Aquí pueden leer al respecto. Ya, ya, seguramente haya unos cuantos Ken Barnett pululando por los USA, pero la coincidencia tiene su coña y la duda no se disipa del todo al descubrir que "Torre de cristal" venía producida por el amigo Sandy Howard..... ¡¿hein?!.
lunes, 15 de septiembre de 2014
LA MALDICIÓN DEL CUARENTA Y NUEVE
Tal y como va la cosa con el cine, se tiende a reivindicar
los ochenta como la era dorada del video club. Sin embargo, con el DVD ya
instaurado en nuestros hogares, nadie se acuerda de una segunda era dorara,
relativamente reciente. Hoy un video club, es un capricho que se permite
alguien cuya economía está saneada, un local casi excéntrico que no le reporta
beneficios. Pero recién salido el DVD, los videoclubs fueron, al menos durante
unos años, un negocio. Y eso generaba mercado.
Es por eso que a principios de la década pasada, con el
nuevo sistema domestico para ver cine, pasó un poco lo que en los años ochenta.
Aparecieron de debajo de las piedras montones de pequeñas distribuidoras que
traían a los estantes, sus “Direct to vídeo”. De 2000 a 2009, más o menos,
salieron al mercado montones de títulos destinados al ámbito del DVD, en su
mayoría de terror. Pequeñas ponzoñas que hacían la visita al videoclub, sin
duda, más deliciosa. Productoras como la “Nu Image” salen de este segundo boom
del vídeo club, al igual que sellos ya desaparecidos como “Luna Nueva” o “Big
Time” o… que se yo. Localizar estos DVDs a día de hoy en tiendas de segunda mano
o en rastrillos, es un autentico placer para mí, porque bien es cierto que
conseguir cualquier joya del VHS ochentero es relativamente fácil en Internet,
debido a la nostalgia, el coleccionismo, e incluso, el esnobismo hay cientos de
usuarios montando y ripeando esos títulos. En cambio, estos de la década de dos
mil, si, se pueden encontrar en la red, pero por norma general, con más
dificultad.
Esta introducción viene a cuento por que la película que
paso a reseñarles (y la película, quizás, sea lo de menos) pertenece a los años
de ese segundo boom, y está concebida como película para ser alquilada en aquellos
casi extintos recintos, además de haberla adquirido recientemente y a un precio
de risa en un rastrillo.
Se trata de un “Slasher” línea sobre natural –es decir que
mantiene la estructura del “Slasher”, pero el asesino, al igual que Freddy Kruegger, no es un señor con máscara, sino un ente sobrenatural- dirigido por un pequeño artesano de los
efectos especiales que en este blog nos cae muy bien y que responde al nombre de John Carl Buechler, creador de los
“Ghoulies” y director de cosas como “Troll”, “Cellar Dweller” o “Viernes 13
Part. VII”, entre otras tantas.
La película en realidad es bastante malilla. Y es que como
director, aún con la simpatía que despierta, el señor Buechler anda un poco
justo.
Un grupo de parejas se reúnen en unas desérticas colinas, con el fin de ir a
buscar una mina de oro que, según las leyendas locales, está escondida por esa zona. Esto hace que despierten a un viejo espíritu
del salvaje oeste, un minero que en su momento hizo un pacto con el diablo y
que lanzó una maldición en la que, cualquiera que intentara llevarse su oro,
sería castigado. Así que aparece para cargárselos de formas variopintas, aunque
no por ello originales.
A un nivel global, cuando yo me pongo un “Slasher”
videoclubero, se a lo que me expongo. Por eso soy permisivo con ellos. Esto es;
todos los putos tópicos, largas y eternas conversaciones, tempos muertos,
aburrimiento por doquier, todo ello salvable única y exclusivamente, por las
cantidades de sangre que tengan los asesinatos.
Entonces, “La maldición del cuarenta y nueve”, tiene todo eso, pero
además, los asesinatos son sosos, el asesino no tiene ningún carisma, ni es
aterrador, ni hay excesiva sangre. Además cuesta horrores llegar al final, pero
¡Cojones! Me cae simpático el producto en su mera existencia.
Para rematar el nivel de “malísmo” de la película diré, que
la mayoría de esta transcurre de día (y
no paran de hablar) y la ambientación es tan nula, que vemos el rostro del
asesino todo el tiempo ¡Por el amor de dios, Jonh Carl, quita un par de
foquitos, pídele al director de fotografía que ilumine menos el rostro… que se
yo!
Pero, como ya les digo, al tratarse de un “Slasher”
videoclubero comprendido en esta época, me cae simpatiquísimo, lo reivindico y
me lo zampo entero con una sonrisa en la cara.
En cuanto al reparto, junto a los cuatro protagonistas
puestos ahí para que “El del cuarenta y nueve” se los cargue, y esto dota a la
película de mayor simpatía si cabe, tenemos un buen puñado de rostros conocidos
del cine de género y de serie B americano, haciendo papeles secundarios, pero
que son el guiño que Buechler lanza al aficionado que va a alquilar la
película. Así, van circulando por la pantalla los rostros de Karen Black (
vista en “Easy Rider”, “Aeropuerto 75”, “Pesadilla
diabólica” o “Invasores de Marte), John Phillip Law ( “El viaje fantástico de
Simbád”, “Noche en el tren del terror” o “Thunder III”), el fetiche de Rob Zombie, Richard Lynch (“Cromwell, rey de los bárbaros”, “Invasión U.S.A.” o “La
venganza de los muñecos 2 –Puppet Master III”), Michael Kove (“Karate Kid”,
“Rambo” o “Justicia Final”) o, interpretando al viejo minero fantásma, Vernon
Wells (“Fortaleza infernal”, “Mad Max 2” o “El Chip prodigioso”). Ahí es nada.
Así que, tanto como recomendarla no, pero si decirles que le
echen un vistacillos. John Carl Buechler, del que si me pongo aquí a citar las
películas para las que ha hecho maquillajes o efectos especiales no termino
nunca, siempre es una garantía de algo… No sabemos si bueno o malo, pero algo,
eso seguro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






