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miércoles, 12 de febrero de 2020

IN SEARCH OF DARKNESS

El cine de terror de los años ochenta. Suspirito. Sí, todos estamos ya un poco cansados de la cantinela. Y de que sea la excusa perfecta para que luego cualquier mamón con una cámara (o vídeo cámara, aunque hoy día la diferencia sea casi inexistente) haga una basurilla que no tenga absolutamente nada que ver con lo que se producía en aquella época dorada, pero luego lo venda como "homenaje", "tributo", "recreación" o cualquier recurrente chuminada. Sin embargo, nada de todo eso enfanga la realidad, que el cine de terror (y de género) parido entre 1980 y 1989 viene repleto de obras cojonudas que han dejado una huella imborrable en la historia del séptimo arte. Desde luego, David A. Weiner no me va a llevar la contraria, porque para algo ha invertido un tiempo generoso (y la pasta que algunos insensatos le cedieron a través de crowdfunding) en rodar desde Inglaterra un documental de ¡¡cuatro horas!! sobre, eso, los horrores cinematográficos de la mentada década, repasando aquellos títulos legendarios (+ alguno segundón) y entrevistando a peña que habla, opina y aporta datos, si es que participaron de algún modo en su confección. Nada demasiado revelador, porque ni tan siquiera cuatro horas dan para profundizar. Así que los speechs en torno a cada título son cortitos, a veces prácticamente reducidos a una frase, y puede que haya quien en eso vea un problema... pero para el medianamente informado (que, entiendo, será la mayor parte del público dispuesto a consumir algo taaaaan elefantiásico como "In search of Darkness") no resultará ningún inconveniente, básicamente porque se conocerá todos los datos más elementales al dedillo.
Sin duda, el plato fuerte del documental está en la presencia de los rostros y talentos de Tom Atkins, Doug Bradley, Lori Cardille, John Carpenter, Larry Cohen, Jeffrey Combs, Barbara Crampton, Sean S. Cunningham, Joe Dante (impagable cuando opina sobre "Aullidos 2"), Mick Garris, Stuart Gordon, Kane Hodder, Tom Holland, el ilustrador Graham Humphreys, Bill Moseley, Alex Winter, Brian Yuzna, el inevitable Lloyd Kaufman y unos cuantos más. Claro, ¿qué pasa? que con semejante plantel, y unas ambiciones tan épicas en plan "documento definitivo sobre la década de los 80", se echa mucho de menos a más gente, especialmente si son de los que se suelen dejar ver en toda suerte de documentos audiovisuales, y que van desde Bruce Campbell a John Landis, pasando por Linnea Quigley o Tom Savini. Aunque nada desentona más que los discursos políticamente correctos pro-feminismo, pro-integración, pro-blablabla y demás mierdas tan engorrosas y tan típicamente yankis (porque eso son el 90% de los entrevistados). Pero no es algo a lo que se recurra en exceso y, teniendo en consideración la duración del mamotreto, los minutos desperdiciados son pocos. Gracias a dios.
Al final, paparruchas aparte, hay que reconocer que la cosa se soporta perfectamente, tiene ritmo y, obviamente, apela a la nostalgia y la ternura de todos aquellos cuarentones (y +) que vivieron esos films de manera intensa y apasionada, así que ¡recomendable!.
Actualmente David A. Weiner trabaja en otro documental de idéntica naturaleza/intenciones, solo que versado en la ciencia ficción.

lunes, 17 de febrero de 2014

LA VENGANZA DE PINOCHO

A raíz del éxito que tuvo con "Muñeco diabólico", Tom Holland narraba en las entrevistas su idea inicial, según la cual el niño protagonista de aquella se revelaba como el auténtico asesino, limitando las funciones del puñetero "Chucky" a las de un simple muñeco sin vida. Pero claro, primero, no era lo suficientemente espectacular -para los productores- y, segundo, en caso de tener éxito, dificultaría la producción de las inevitables secuelas y, también, la del inevitable "merchandising". Pues bien, a la hora de realizar el obvio y pornográficamente descarado "exploitation" de "Muñeco diabólico" que es este "La venganza de Pinocho" ("Pinocchio´s revenge" o "Pinocchio" a secas en los USA), Kevin S. Tenney, entrañable autor de clásicos tan videocluberos como "Witchboard (juego diabólico)", "La noche de los demonios" original, "El sótano prohibido" o "El pacificador", se aferró a ese mismo concepto casi obsesivamente... o mejor, lo robó con todo el morrazo. En su versión de la historia del juguete asesino predomina mucho la duda de si es este el que mata o la niña que lo posee (¡y que cómodo y fácil es cambiar el sexo del crío protagonista para ahorrarse mayores comparaciones!, a lo que hay que añadir un grado desorbitado del elemento "repelente", condimentado por unos irritantes tirabuzones). Se pasa toda la puta película dándole vueltas a lo mismo y al final... er... adivinen. ¿Cómo?, pues eligiendo la opción más económica, es decir, aquella que implique una dosis menor de efectos especiales (y que, curiosamente, incrementa la gravedad del expolio. ¿Qué diría tío Tom?. Nada bueno).
Todo son pequeñas dosis en "La venganza de Pinocho". De originalidad, ritmo, talento, crímenes, violencia.... y humor, que aquí resulta casi inexistente, cosa que no solo agradecí, es que me sorprendió muchísimo. Sí amigos, el Sr. Tenney se toma muy en serio su propuesta, a pesar de contar con una premisa tan ridícula (no ya lo del muñeco homicida, mas bien de QUIÉN se trata). La movida gira en torno a una abogada criminalista emperrada en defender a un baranda que mató a su propio hijo y lo enterró junto a su juguete favorito, que no era Richard Pryor sino el puto Pinocho. En fin, por hache o por bé, el bicho aterriza en las manos de la hija de la picapleitos justo el día de su cumple, y se encapricha de él psicopáticamente. Justo a partir de ahí comienzan a suceder cosas.... el aspirante a padrastro la palma..... la cría con la que la niña se lleva mal en el cole sufre un accidente.... er... y ya está, en realidad esas son las únicas fechorías que acomete este "Chucky" del "hombre pobre". Y volvemos al principio, ¿¿es el muñeco o la hija repelente que se ha vuelto tarumba??.
Paradójicamente, mientras el nivel de sangre es casi nulo, lo que daría pie a pensar que el film procura no asustar a una posible audiencia juvenil, incluso pre-adolescente, sorprende la aparición de un desnudo de la canguro tan gratuito como absolutamente integral y que no sirve para "nada", salvo que la jaca se encuentre a Pinocho ahí sentado en la cama, observándola ("Le gusta mirar a las mujeres", dice la niña). Pero mola, claro.
El caso es que el muñeco no cobra vida hasta el minuto 58 (primero habla sin abrir la boca, luego sí la mueve y en el tercer intento, mantiene los labios pegados de nuevo... ¿por qué esos caprichosos cambios?). Y nadie muere hasta pasada la hora (y lo hace estando tumbado en la cama de un hospital, en coma y... ¿maniatado?). A ello hay que sumar un puñado de incongruencias, como  que la prota adulta supere con pasmosa facilidad la muerte de su maromo (menos de 24 horas, como en los mejores "slashers"), que el monigote se cuele en un hospital, corra entre la gente y nadie le preste atención (detalle este que, junto al desnudo antes comentado, chirrían mucho más si tenemos en cuenta el desenlace de este drama tan tonto) o que, pa no perder la costumbre, cuando Pinocho cobra vida y se mueve de cuerpo entero, descubrimos asombrados cómo sus extremidades se vuelven rechonchas y sus andares algo torpes. Vamos, ¡que muta en enano!.
En el reparto localizamos un par de rostros de la peli de debut de Tenney, "Witchboard", en concreto son los de Todd Allen y James W. Quinn. En cuanto a la supuesta criatura protagonista, su responsable no es otro que Gabe Bartalos, popular por crear la fauna de deformidades que pululan por "Basket Case 2".
¿Qué quieren que les diga?, "La venganza de Pinocho" es tan sosa, trillada e insabora como parece. Puro producto de la maldita década de los 90. Pero si te la tomas como hay que tomársela, como un puñetero telefilm de Domingo por la tarde, pues puede sufrirse en silencio, como ocurre con las almorranas, mismamente.

viernes, 11 de marzo de 2011

CURSO 1984

Las películas de "aulas turbulentas" son ya todo un subgénero en sí mismo. Cada época ha adecuado su estética a la moda imperante entre la juventud, y es por ese motivo que "Curso 1984", producida el año 82, apuntara hacia el punk a la hora de buscar una música y una tribu urbana bajo la que encuadrar a los inevitables malos de la función. Por otro lado, también a la par con los requisitos del momento, se apostó por una violencia mucho más cruda e impactante. En esta peli los malos estudiantes no se iban a conformar con una bofetada, estos iban a necesitar reprimendas bastante más extremas.
Recuerdo "Curso 1984" de cuando era chaval e iba al video-club. Era una de aquellas maravillosas películas que ya desde su mera carátula (su estupenda carátula, añado) transpiraban "peligro". Como "El Exterminador", "Scum", "Posesión Infernal", "Mad Max 2" y tantas otras, "Curso 1984" prometía sensaciones muy fuertes. El temor a alquilarla era tanto como el deseo de hacerlo. Y, a diferencia de lo que ocurre hoy día, cuando me atreví a dar el paso, no puedo decir que quedara decepcionado.
La trama (se supone que basada en hechos reales) es clásica. Un profe bueno llega a un colegio conflictivo. Los reyes del mambo son una panda de nazi-punks terribles. El tipo les planta cara y ello, obvio, da pie a una especie de "guerra personal" cuya intensidad y mala uva va incrementando hasta el gran, jugoso y sensacional estallido final de violencia y desmelene. En este último apartado, como decía, cabe destacar que no se andan con chiquitas. Aquí si hay que matar, se mata. Y el "momento sierra" sigue siendo a día de hoy una delicia absoluta.
"Curso 1984" se ha ganado un indiscutible estatus de cult-movie por muchos motivos. Algunos de ellos los encontramos en su reparto y equipo técnico. Por ejemplo, de todos es sabido que este fue el debút no-televisivo de Michael J. Fox, entonces más fondón y flequilloso y que en sus memorias tildaba injustamente de subproducto a la película (¡¡desagradecido!!). El director, Mark Lester, poco después firmaría la sensacional "Commando" con Arnold Schwarzenegger (una de mis favoritas!). En el guión nos encontramos con Tom Holland, futuro responsable de "Noche de miedo" y "Muñeco Diabólico". La banda sonora la firma el mítico Lalo Schifrin (el de "Harry, el sucio") quien, además de copiar el soundtrack de "La noche de Halloween", se alía con Alice Cooper para componer el tema central del film. Al tratarse de una película sobre punks (y menudos son!), es inevitable que suene punk rock. Los productores se decantaron por una banda muy recurrente en la época, "Fear", famosos por su imagen agresiva y por haber destrozado el plató de "Saturday Night Live" cuando fueron a tocar allí enchufados por John Belushi, que era un fan declarado. Sin embargo, la banda con presencia en un escenario no es otra que la canadiense "Teenage Head", quienes pegan bien poco dentro de ese caricaturesco concepto del punk como algo terrorífico dada su actitud más alegre y festiva. Y es que, como mandaban los cánones de la época, los punks de "Curso 1984" son retratados como yonquis, viciosos, inmorales, ultra-violentos, nihilistas y desalmados (aunque, puestos a ser quisquillosos, el único que en esta peli realmente MATA es ¡¡el trajeado y conservador profe!!).
Otros nombres destacados son los del eterno secundario Roddy McDowall, el televisivo Perry King, Timothy Van Patten y Stefan Arngrim, especialmente conocido por ser el protagonista de otro título muy de su época, "Lucifer" (y de la que algún día hablaré largo y tendido). En definitiva, un clásico de su década que el tiempo no ha tratado demasiado mal. Ayer noche lo pasé pipa revisándolo y aún pude notar como vibraba con el clímax final. Eso es muy buena señal.
Años después, Mark Lester sorprendería a propios y extraños con una secuela, un producto simpático sin más titulado "Clase del 99", donde los malos eran ahora los profes, unos en plan cyborg programados para disciplinar al alumnado. Lo mejor que podemos decir de ella es que, al menos, ofrecía algo un poco distinto. Su razonable éxito -supongo que en video-clubs-, generó una secuela de la secuela, "Clase del 99: El sustituto" La firmaba otro baranda y no llegué a verla por falta de interés.

miércoles, 3 de agosto de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "MUÑECO DIABÓLICO"

Pues pensaba que yo que estaría reseñada en el blog, pero se ve que no. Aunque bueno, ¿Qué voy a contar yo de "Muñeco diabólico" a estas alturas? No obstante, todo lo que hayamos podido comentar sobre la franquicia, lo pueden consultar pinchando aqui.
Clásico de Tom Holland que encasillaría al otrora actor de prestigio Brad Dourif como la voz de Chucky y que, en otro orden de cosas, formaría parte de mis películas favoritas de todos los tiempos.
Disfruten de los fotocromos.













lunes, 14 de agosto de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING

Apenas lleva tres semanas en cartel y ya ha acumulado cerca de 800 millones de dólares en todo el mundo. Y es que “Spider-Man: Homecoming” era el "reboot" que al trepamuros le hacía falta. “Volver a casa” era absolutamente necesario. La decisión de "Columbia", poseedora de los derechos del personaje para el cine, de compartir estos con "Marvel Studios" es la mejor que se ha tomado en el cine de súperhéroes desde que este se ha convertido en el principal sustento de la industria Hollywoodiense. Y el incluir a un personaje tan querido como "Spider-Man" dentro del universo cinematográfico de "Marvel", un soplo de aire fresco, y más teniendo en cuenta como se ha planteado al nuevo "Spider-Man" y su entorno.
Como fan del personaje —es el superhéroe "Marvel" que más he leído— he de decir que ninguna de las películas existentes al respecto me han defraudado. Las de Sam Raimi me gustaron, el primer "reboot", las de “Amazing Spider-Man” un poco menos, pero también las tengo en alta estima. Sin embargo, “Spider-Man: Homecoming” es tan buena que hace parecer a todas las anteriores una puta mierda, e incluso es posible, bajo mi punto de vista, que estemos ante mi película del "Universo Marvel" favorita.
Y es buena, básicamente por tres motivos: La idiosincrasia del personaje exige que no sea tan espectacular como el resto, a saber, “ Los Vengadores” o “Guardianes de la Galaxia”. Y eso aquí es respetado. No es que no tenga escenas espectaculares, si que las tiene, pero a la altura urbana de nuestro amigo y vecino. En segundo lugar, todo el mundo sabe el origen de "Spider-Man", así que no nos lo cuenta otra vez. No hace falta. Se limita a recordarnos que ya estuvo presente en “Capitán América: Civil War” y a partir de ahí se desarrolla un nuevo personaje de sobras conocido por todos. Y en tercer lugar, la película es cojonuda porque se salta a la torera todos los protocolos del universo clásico de "Spider-man" y, aún así, es el "Spider-Man" que el lector mejor identificará con los tebeos. Aquí el traje no se lo cose el propio "Peter Parker", se lo fabrica "Tony Stark", así, tenemos un atuendo robotizado que se ajusta al cuerpo mecánicamente, mueve los ojos e incluso, al igual que la armadura de "Iron-Man", tiene un asistente parlanchín con el que "Parker" se comunica. Así como todos los gadgets típicos del "Spider-Man" más clásico; el rastreador araña, la linterna araña, etc, y algunos extra que no desvelaré por no "spoilear" más de la cuenta.
Por otro lado, las principales motivaciones de "Spider-Man" no son otras que ingresar en "Los Vengadores", por lo que hará méritos en su día a día. Aquí no hay tío "Ben" que haga sentir culpable al muchacho, ni una responsabilidad anexa a un gran poder. Y aunque la aparición de "Stark" y el resto de referencias al universo "Marvel" son importantes, está todo introducido de una manera tan sutil, y tan hábil, que en posteriores entregas de la saga, si es que las hay, estará todo preparado para que ya no sean tan necesarias, y disfrutemos de las aventuras del hombre araña sin necesidad de cameos de "Iron-Man", "Capitán América" y demás.
Otro punto que me ha llamado la atención es la distinción de clases; mientras que los "Vengadores" son un grupo de élite, poco menos que millonarios haciendo de las suyas con su pasta y/o súper poderes, “Spider-Man: Homecoming” quiere dejar claro que "Spidey" es un súperhéroe del proletariado, un chaval de Queens (el Queens mejor recreado del cine hasta ahora, donde, casi, el único hombre de raza blanca que se sitúa en ese barrio es nuestro "Peter Parker") y que, por lo tanto, no tiene mucho que hacer con sus coetáneos megalomaníacos. No puedo decir más sin spoilear.
Por otro lado, Tom Holland está estupendo como "Peter Parker" / "Spider-Man", es sin duda el mejor de los tres que lo han interpretado en los últimos 17 años, y consigue un personaje simpatiquísimo con el que empatizamos, nos divertimos y que resulta tierno y entrañable. Un acierto.
Otra jugada maestra es la inclusión de Michael Keaton como "El Buitre". Resulta un revulsivo para "Marvel", y una patada en los huevos al subnormal de Iñarritu, ya que, intencionadamente o no, "El Buitre" es la respuesta de "Marvel" a “Birdman”, y lo hace con el actor que interpretó esa oda anti superhéroes. Al margen de eso, Keaton está estupendo también, y al igual que "Spider-Man", "El Buitre" es un villano del proletariado, un autentico currela, un albañil, hasta la polla de los poderosos y de los destrozos que causan. Esos destrozos precisamente cobran un interés especial en esta cinta, ya que además de los motivos de la ira del "Buitre", son la excusa perfecta para introducir a otros personajes muy queridos del universo "Marvel" de los cómics: "Control de Daños", la unidad especial encargada de reparar los cristos ocasionados por los súperhéroes.
En definitiva, que está todo perfecto en este “Spider-Man: Homecoming”, amén de ser una película endiabladamente entretenida y vibrante; cada vez que "Spider-Man" entra en acción, la platea vibra.
El argumento es sencillo: En su afán por ingresar en "Los Vegadores", "Spider-Man" trata de hacer méritos en su cuidad luchando contra el crimen, hasta que un peligroso "Buitre" entra en escena con planes más malévolos que le tocan de lleno a los "Vengadores". Spidey hará todo lo posible por evitar la catástrofe.
El director, Jon Watts, venía de hacer “fan movies” de “Robocop”. Pronto saltó al cine con “Coche policial” y "Clown", y ahora nos ofrece este mastodonte con el que dará que hablar (para bien) durante el resto de su carrera. "Marvel" no es tonta… y cuenta con esta joven promesa para “Spider-Man”, igual que para la próxima “Black Panther”, contará con uno de los directores más interesantes del panorama actual, Ryan Clooger, dire de la magnífica “Creed”.
Así da verdadero gusto ir al cine.

martes, 25 de enero de 2011

HATCHET 2

Del primer "Hatchet" ya hablé en su día. Digamos que, aunque en ningún momento lo consideré una vuelta real y honesta "al horror de la vieja escuela", me pareció una peli simpática con la suficiente ración de gore gran guiñolesco para dejarme contento. Por lo visto esta es una opinión que compartía con bastante gente, cosa que ayudó a que la peli, dentro de su modestia, tuviera una carrera comercial lo suficientemente viable para engendrar una secuela con el mismo cerebro detrás, Adam Green. Claro que si no hubiera habido una segunda parte, el "chiste" sería incompleto tratándose como se trata de un homenaje al "slasher" clásico.
¿Y qué tenemos en "Hatchet 2"?, pues en realidad más de lo mismo (otra convención del "slasher" puro, después de todo) aunque, gracias a dios, con un pelín menos de humor. La historia arranca exactamente en el mismo punto en el que terminaba la peli precedente (eso sí que NO es típico de las secuelas de "slashers", fíjate tu!). La chica prota escapa de las garras del monstruoso Victor Crowley y logra reunir a un grupo de matones con el fin de regresar a los pantanos y darle su escarmiento.
El "problema" que puede tener semejante trama, para algunos, es que se toma su tiempo hasta que arranca la escabechina. Es una queja que he oído de bastantes bocas, sin embargo, yo recuerdo que a "Hatchet 1" le pasaba algo bastante parecido. A mi, por lo menos, no se me ha hecho especialmente pesada, ni esa parte, ni la peli en general.
Luego tenemos el otro aliciente inseparable de la franquicia, el gore. Pues sí, como ocurría en la uno, aquí también hay una buena dosis de truculencia, con algunos crímenes realmente retorcidos y llamativos, llevándose la palma el de la -interminable- sierra mecánica. Hay que decir, que otros -o al menos, uno- se pasan de exagerados, tanto que, en fin, resultan hasta un pelín ridículos (concretamente la muerte del "Reverendo Zombie"). El desenlace está entre estos últimos, pero al tratarse de quien se trata el que recibe, funciona. Por otro lado, señalar lo mucho que molan los créditos iniciales, con la cámara recorriendo el pantano filmando los restos de los crímenes de "Hatchet 1" mientras en el soundtrack oímos a "Ministry" a todo trapo (Y es que a estas pelis les pega mucho el rock cañero y estridente).
Sin embargo, lo verdaderamente llamativo de "Hatchet 2" está en su apreciable y completo reparto. Dejando de lado a Kane "Jason" Hodder, que interpreta de nuevo al asesino y a su padre (en un registro notablemente -y sorprendentemente- dramático. Por cierto, destacar el simpático guiño que dedican al "Sr.Voorhees" himself), recuperamos a Tony "Candyman" Todd y al mítico John Carl Buechler y nos encontramos nada menos que a Tom Holland, director de "Noche de miedo", en un rol destacado (el colega fue actor antes que director) y a R.A. Mihailoff, el "Leatherface" de "La matanza de Texas 3" que, como en esta, se reserva un papel sin diálogos. El protagonismo femenino recae en Danielle Harris, que sustituye a la girl de la primera parte. La has visto previamente en "Halloween 4 y 5", así como los dos remakes de Rob Zombie o "Leyenda Urbana", y la veremos en "Laid to Rest 2". AH!! por supuesto que no falten los cameos, en este caso tenemos los de Lloyd "Troma" Kaufman, Joe "Wrong Turn 2" Lynch y Mike "Los profanadores de tumbas" Mendez.
Pero una de mis coñas favoritas es cuando, acompañando a los créditos de "Written & Directed by Adam Green", vemos a este tumbado en el suelo echando una jugosa y cuantiosa pota.
Cosas así, o gran parte de las mencionadas arriba, son motivo suficiente para apreciar "Hatchet 2" aunque no sea una peli redonda. Es un film de horror parido por fans, para los fans, y esas cosas molan. Vamos, hay que ser agradecido.

lunes, 29 de septiembre de 2008

NOCHE DE MIEDO

Cuando el boom del slasher comenzaba a perder fuelle, vino Tom Holland y se lo comió todo con una puesta al día (al día de esa década) de un monstruo de los de toda la vida, el vampiro. Era la perfecta combinación de comedia juvenil con terror, aunque lo de comedia, como solía pasar por entonces, es relativo, pues abundan más los momentos de acongoje y estos, en ocasiones, llegan a ser bastante crudos. Cuando digo lo del slasher no lo digo porque si, hay una escena de la peli en la que el simpático, y siempre sobreactuado, Roddy McDowall le lanza una puya directa a la yugular.
Un chaval está convencido de que su vecino es un chupasangre. Y no es que lo crea, es que lo es. El problema reside en que todo el mundo que le rodea le toma por loco. Desesperado, pide ayuda a una antigua estrella del cine de terror vampírico en plena decadencia, Peter Vincent (obvio) quien de un modo u otro acabará por creerle y juntos se enfrentarán a la amenaza, aunque por el medio perezcan algunos inocentes (es lo que decía más arriba, la muerte del personaje de "Rata" es bastante cruda... a mi siempre me ha resultado inquietante).
La verdad es que la peli no ha envejecido muy bien. Hay momentos en los que no puedes evitar echarte una risa, aunque eso no sea lo que busca el director. Pero el ridículo en cuestión no ofende, para nada, resulta entrañable e inocente (destaco el baile en la discoteca, de un horterismo que duele al alma). Chris Sarandon está cojonudo como vampiro, da el pego total y aunque el gore no abunda, tiene sus momentos, en especial durante la secuencia en la que el "Renfield" de turno se deshace como un helado al sol.
Su éxito generó una secuela de la que hablaré más adelante.
Un título mítico de la época (no menos mítico que su cartel) que, con un poco de mala suerte, algún día Michael Bay remakeará. ¡Por estas!.

viernes, 29 de noviembre de 2013

PSICOSIS II, EL REGRESO DE NORMAN

Me resulta curioso que  para según que sagas, la primera de sus películas acaba siendo un lastre, simplemente porque estas vienen precedidas de un prestigio fuera de precedentes. Una saga como esta de “Psicosis”, con una segunda y tercera partes magistrales (bueno, quizás la tercera no tanto), son un claro ejemplo de ello. Son películas ninguneadas, simplemente porque la primera de ellas es un clásico intocable de Alfred Hitchcock.
No gustándome el cine clásico en general, y si gustándome ese primer “Psicosis” en particular, he de decir que me gustan infinitamente más las secuelas (a excepción de “Psicosis IV” que es un telefilm de lo más chungo). Ahora pueden cargar sus armas, que recibiré las balas, eso si, cubriéndome con un escudo de adamamtiun.
Yo entiendo la importancia del primer “Psicosis”, entiendo que es un precedente a la hora de tratar el terror tal y como es hoy y todo eso, pero que quieren que les diga, me quedo con “Psicosis II, El regreso de Norman”.
Lo mejor de todo, es que hacía mogollón de años que no me sentaba frente a esta película, y en este reciente visionado me he dado cuenta de lo jodidamente buena que es esta secuela.
22 años después del estreno del primer “Psicosis”, Robert Bloch, autor de la novela en la que se inspira “Psicosis”, decide escribirse la secuela de su libro y ponerlo a la venta en las librerías, para así los gerifaltes de universal tener un material en el que poder basar su secuela.
En la novela, Bates 22 años después de los hechos narrados en la primera parte, se escapa del hospital psiquiátrico huyendo a Hollywood, dónde se estaba rodando un biopic de su persona. A los productores, este argumento les pareció una mierda, así que decidieron crear el argumento de “Psicosis II, el regreso de Norman” desde cero, pasándose la novela por los cojones, y haciendo una cosa un tanto más cinematográfica, pero del todo descabellada.
La película cuenta como tras esos 22 años de encierro psiquiátrico, Norman Bates sale en libertad ya que el juez considera que está curado de su trastorno mental, por lo que las iras de la fiscal Loomis (en referencia a una de las víctimas de Norman en el primer “Psicosis”) se volcarán en la persona de Norman hasta limites insospechados. Una vez en libertad, Norman regresa al motel de su propiedad, y empezará a trabajar en un restaurante adscrito a un programa de inserción de enfermos mentales. Allí conocerá a una jovencita que traerá al  hombre por el camino de la amargura.
En su casa, le asaltarán los recuerdos y una serie de asesinatos hacen pensar que Norman ha vuelto a enloquecer… aunque unos cuantos giros harán que creamos otras cosas durante el desarrollo de la peli.
“Psicosis II, el regreso de Norman”, comienza como una absoluta mamarrachada – nadie se cree que a un enfermo mental, a un asesino en serie, se le deje suelto y se le devuelva al lugar donde años atrás las lió pardas- para  que poco a poco la trama vaya cobrando vida, y se vuelve tan interesante, que es imposible desviar la atención de la película ni un solo instante. Todo lo que sucede es un misterio, que además, los diversos giros argumentales, volverán aún más misterioso.
A eso hay que añadirle una cuidadísima dirección  de Richard Franklin en la que predominan los movimientos de cámara (hay una secuencia en la que estando la cámara dentro de la habitación de Norman, y a modo de transición, esta, sale por la ventana, avanza por el tejado y baja por la pared, para mostrarnos como unos jóvenes se cuelan en el sótano de la casa, que  me parece totalmente magistral), los planos picados hasta el extremo, y unos potentes efectos especiales obra de Greg. C. Jensen (suyos son también los de “La Masa, un hombre increible”, “Los Goonies” o “Golpe en la pequeña China”) que dejan al espectador, cuando menos, sorprendido.
El guión es obra de Tom Holland, a posteriori director del “Noche de miedo” original y de “Muñeco diabólico” y en el reparto, además de a Tony Perkins, tenemos a una guapísima (casi tanto como su hermana Jennifer) Meg Tilly ( “Fama”, “The Two Jackes”), Vera Miles que ya aparecía en el primer “Psicosis” en un papel de importancia y a Robert Logia (“Big”, “Sangre fresca”).
Por su lado, Richard Franklin, es popular por rodar películas como “Patrick” al que le salió una secuela italiana, “Juego Secreto”a rebufo de “Juegos de Guerra” o “FX2: Ilusiones Mortales”, secuela  de “FX: Efectos  Mortales”.
Como curiosidad, decir que un par de años de que se estrenase la película, se estrenó de modo fraudulento un “Psicosis 2” que nada tenia que ver con la franquicia protagonizada por Norman Bates, se trataba en realidad del “Slasher” “Night School”, que cayó en las manos de un distribuidor, que viendo que a José Frade le salía bien lo de las secuelas bastardas, lo intentó con esta, teniendo en cuenta que el tipo con casco de moto que acuchilla aquí a las jovencitas, muy poquito tenía que ver con aquello tan famoso de Hitchcock de los años sesenta. Les dejamos la caratula del VHS al terminar la parrafada.
“Psicosis II”, la oficial,  ha envejecido muy, muy bien, y no recuerdo pasarlo tan bien viendo una película en mucho tiempo.
Probaremos ahora con el resto de secuelas.


sábado, 24 de julio de 2021

CON LA BESTIA DENTRO

Desde luego, la carrera de Philippe Mora es un rato marciana. Parisino de origen, pero afincado en Australia, dispone de un bagaje totalmente artístico dedicado a la pintura y/o ilustración. Poco podía pensarse entonces que este señor acabaría esputando títulos tan reconocibles, por su negación, como las dos primeras secuelas de "Aullidos" (la segunda de las cuales tenemos reseñada por acá). Mora siempre lo ha justificado afirmando que, cinematográficamente, se ha ido moviendo entre lo personal y lo comercial. Supongo que dentro de este segundo grupo situará el título que reseñamos a continuación, "Con la bestia dentro". Tampoco me sorprendería que, considerando tal dato, y a vista de los resultados, el filmmaker no tuviese demasiada estima por el género terrorífico, que únicamente abordaría con soberbia cuando tocaba agenciarse un bocata.
Una mujer es atacada por una especie de bestia peluda con forma humana que la viola y se pira. Sobrevive y da a luz a un chavalote en apariencia normal... hasta que llega a la adolescencia y las hormonas comienzan a fluctuar. Es aquí cuando se comporta raro y descubrimos que el espíritu de la bestia anda en su interior y piensa utilizarlo para vengarse de los que le condenaron a ser lo que fue.
Mis dos primeros intentos de consumir "Con la bestia dentro" fueron una cinta de VHS, cortesía de Warner Home Video, y un ripeo de la misma. En ambas ocasiones lo que vi me aburrió. El otro día repetí mediante plataforma digital con una versión restaurada, HD y el copón bendito. Vamos, que se veía de puta madre. Y me gustó un poco más. Así, deduzco que, aún siendo un amante de lo lo-fi, en ocasiones la buena calidad también puede obrar milagros en mi enfermiza psique. Aunque cuando digo que me gustó más, tampoco estoy hablando aquí de jarana, bailes y celebraciones. Dejémoslo en un "ta bien" de esos que "ta bien" me vienen ocasionalmente.
"Con la bestia dentro", "The beast within" en v.o., está basada en una novela de Edward Levy y quien se encargó de mutarla a guion fue nada menos que Tom Holland, entonces futuro guionista de "Psicosis 2, El regreso de Norman" o "Curso 1984" y director de "Noche de miedo" o "Muñeco Diabólico". Bonito currículum. Obviamente, lo más destacable son las escenas del monstruo atacando, no excesivamente sangrantes pero que nos dejan contentos. Y, por supuesto, ese final delirante en el que nuestro joven protagonista se convierte en la bestia, a base de babas, deformidades y algún cantoso muñecote de látex. Contaban en "In search of darkness 2" que en aquellos momentos acababan de perfeccionar el truquito para hinchar artificialmente el rostro de los actores. En "Aullidos" y "Un hombre lobo americano en Londres" dieron buena cuenta de ello. Aquí, sin embargo, tan entusiasmados estaban con el juguete, que perdieron el pedal y decidieron ir más allá, dándole a los pulmones hasta que la cabeza del actor parecía un auténtico globo sonda que por poco no estalla. Debajo de tanta goma y tanto aire estaba Paul Clemens, un tipo que con sus peculiares facciones y, sobre todo, su exagerada e histriónica interpretación, aporta un aire "raruno". Agobiante. Le siguen nombres tan agradecidos como los de Ronny Cox y un montón de esos segundones carismáticos que has visto en chorromil películas: Don Gordon, R.G. Armstrong o L.Q. Jones. Bien por todos ellos.
A día de hoy, y aunque no haga mucho ruido, Philippe Mora sigue activo. Activísimo. Tiene la cartera a rebosar de proyectos. Entre todos destaca, por curioso, "Philippe Mora's The Growling", que no queda muy claro si es un documental, una ficción o una mezcla de ambos. Obviamente, va vinculada a sus dos infames aportaciones a la saga de "Aullidos". Y es que estamos con lo de siempre: el cineasta que, por cuestiones alimenticias, se ve obligado a tirar de esos títulos en su filmografía que, mala prensa mediante, le avergüenzan. Sin embargo, y gracias justamente a esa misma mala prensa, son los más famosillos de los que dispone y le otorgan aún cierta velada popularidad (aunque por los motivos equivocados). Triste. Son los peligros de tontear con el cine comercial, de género, y afrontarlo con arrogancia y desdén, mirándolo por encima del hombro y considerándolo basurilla. Con el tiempo, siempre vuelve para tomarse la revancha. Como la misma bestia interior de esta película.

viernes, 8 de agosto de 2008

THE LANGOLIERS

La idea base de "The Langoliers" siempre me ha parecido fascinante: Criaturas en plan comecocos cuya tarea consiste en devorar el tiempo pasado. Ningún problema, salvo que por circunstancias de la vida te encuentres atrapado justamente en ESE instante muerto (digamos que lo que queda entre el segundo 1, y el segundo 2). Y eso es lo que les pasa a los protagonistas de esta historia, una adaptación de un relato de Stephen King (quien aparece en un breve cameo) directa para televisión. Su formato original era el de una mini-serie de dos episodios de 90 minutos cada uno, pero yo, siempre que la he visto, me la he zampado de un tirón, con sus tres señoras horazas, y lo más sorprendente es que nunca me aburre... aunque la haya visionado ya hasta unas cuatro veces, más o menos.
"The Langoliers" no es perfecta. Los efectos especiales vía ordenador son bastante mediocres (en aquella época despuntaban, pero faltaba mucho para que se perfeccionaran), y algunos de los actores son bastante chungos (en especial Bronson Pinchot, más histriónico y sobreactuado imposible. Algo que contrasta con las interpretaciones -a mi juicio- más que solventes del gran David Morse, y el siempre hilarante Dean Stockwell). Sin embargo, la peli cuenta con un punto a su favor, uno muy grande y que, al fin y al cabo es LA ESENCIA de toda película que se precie: Una buena historia, y más que bien narrada, lo suficiente como para lograr que no te levantes del sofá, aunque sea a lo largo de esas tres temibles horas.
El director, Tom Holland (el de "Muñeco diabólico", "Noche de miedo" y que es el primero en aparecer nada más arrancar el metraje gracias a un cameo), sabe mantener el suspense, logra que la historia nos enganche y, a cada nuevo enigma, deseemos conocer su respuesta. L
o mejor es que cuando esta llega, no nos decepciona. Ya os digo, a mi me encanta.
Otros nombres populares (aunque solo sea para el aficionado) que aparecen en los créditos son los de Richard Rubinstein (ex-socio de George Romero) y Michael Gornick (también vinculado a Romero, en tareas de director fotográfico y responsable de la simpática "Creepshow 2").

lunes, 19 de septiembre de 2011

NOCHE DE MIEDO (2011)

Yo no soy un hombre que tenga por costumbre poner a parir remakes, si no todo lo contrario. De hecho LA COSA de John Carpenter es un remake, y soy un defensor a ultranza del remake de I SPIT ON YOUR GRAVE. Con esto lo único que quiero decir, es que no estoy condicionado por el tema de que NOCHE DE MIEDO (2011) sea un remake. A eso hay que añadir, que soy de la opinión de que el original de 1985, ha envejecido bastante mal.
Por otro lado, las comparaciones son siempre odiosas, así que centrémonos en esta nueva versión, y olvidemos que la de Tom Holland existe.
A una casa de una urbanización perdida en algún lugar de Las Vegas, llega de nuevas un individuo bastante atractivo y con pintas de macarra cervecero. Por otro lado, dos adolescentes, Charlie y “El Rata” se percatan de que cada día hay menos alumnos en clase, y uno de ellos, “El Rata”, que lleva un tiempo espiando al nuevo vecino de su compañero, descubre que es un vampiro y que es el responsable de que los alumnos no vayan a clase, porque este se los carga.
Pronto las cosas se complican, y en el afán de acabar con este vampiro, Charlie contacta con un performer de tres al cuarto de Las Vegas, que dice ser experto en vampiros y que responde al nombre de Peter Vincent. El resto se lo pueden imaginar.
La película no llega ni a producto para adolescentes. Aburrida, lenta, estúpida y sobretodo, muy infantil. Más que una película de terror para adolescentes parece que estemos viendo una película basada en un relato de R.L. Stine, destinados al público infantil.
Lo peor, es que durante todo el visionado, nos acompaña una extraña sensación de vergüenza ajena, en parte por la presencia de Peter Vincent, interpretado por un tal David Tennat, y aquí inevitablemente, me remito a la versión ochentera. Era genial la idea de un caza vampiros representado por un actor sexagenario en decadencia que presenta un programa de televisión en el que programan viejas películas de terror de serie B. Aquí es un treintañero medio millonario que prepara estúpidos espectáculos de vampiros en directo. El personaje, pierde así, toda la gracia que tenía el original.
Curiosamente, la película está exenta de humor, que podía ser un punto a su favor, de no ser porque toda ella es un zurullo, y la presencia de Christopher Mintz- Plasse (El “Bruma Roja” de KICK-ASS, o el Mc. Lovin de SUPERSALIDOS) se torna absolutamente desagradable y gilipollesca.
Efectos especiales de mierda, ni una sola gota de sangre y en definitiva, un absoluto desastre.
Mientras la veía, notaba algo raro en la imagen. No tenía aspecto de película Americana, más bien parecía algo Europeo, concretamente, tenía la iluminación de una película española. Pronto le he restado importancia a esa apreciación, hasta que en los títulos de crédito finales, me he percatado de quien era el director de fotografía. Se trata de Javier Aguirrerasobe, fotógrafo habitual hasta hace poco de Pedro Almodóvar y de títulos destacados de la cinematografía española, que de un tiempo a esta parte está haciendo carrera en Hollywood. Así se explica un poco ese extraño ambiente.
Dirige esta peste Craig Gillespie, que destacó hace unos años por dirigir una película de autor titulada LARS Y UNA CHICA DE VERDAD, y también la comedia CUESTION DE PELOTAS. No, no se trata de la de Ben Stiller.
Un zurullo negro.

sábado, 22 de marzo de 2025

STONEY, EL FRÍO

No solemos ser tan oportunos, pero el cruel destino ha obrado en nuestro favor. Tenía el siguiente tocho programado para dentro de dos semanas.... y justo me entero del fallecimiento de Wings Hauser, legendario astro del cine barato y prota absoluto del film en cuestión. Es por ello que he decidido adelantar su publicación a modo de tributo. Descanse pues en paz, caballero.
Dice asín...
En la reseña de "Police Force" acusaba al productor, mister todoterreno Sandy Howard, de haberme engañado con otra de sus películas previas, "Stoney, el frío", vendiendo -por título- una falsa epopeya justiciera "a lá Harry Callahan". Luego, en -precisamente- frío, lo consideré un poco injusto por mi parte, ya que la "estafa" fue cosa de los distribuidores españoles (el único país donde se tiró de tal estratagema) quienes optaron por ese bautismo troleante, cuando en realidad la película fue estrenada en USA como "Deadly Force", un rato molón (claro que traducido suena más genérico, "Fuerza Mortal"). Sin embargo, me informo -es decir, visito Imdb- y descubro que el film SÍ nació con la intención de arrancar una nueva franquicia de vigilante repartiendo tiros, citándose muy claramente "Harry, el sucio" y "Death Wish" como inspiración (así lo de "Deadly Force" cobra más sentido. Un título al que le pega mucho una posible numeración continua, "Deadly Force 2", "Deadly Force 3"... ¿a que sí?). Desconcertante, muy desconcertante, porque una vez consumida por segunda vez -cortesía de mi querido "consiguietor" Enorm- tras la inevitable y mentada decepción juvenil, no veo paralelismos por ningún lado. La cuestión es que Sandy Howard quedó impresionadísimo con el carisma y talento desplegado por Wings Hauser en su colaboración anterior, "La jauría del vicio", donde hacía de villano ultra-cabrón, y decidió fabricarle un vehículo de lucimiento, con el protagonista -esta vez un héroe- totalmente diseñado para él. No obstante, Hauser desenmascaró su limitado registro interpretándolo casi como si fuese otro villano -o eso dicen los que saben-, de ahí la imposibilidad de conectar con su condición supuestamente heróica y, de rebote, con el público. El inevitable fracaso resultante puso fin a la intención "franquiciadora" y a las colaboraciones entre productor y actor. A saber el mal rollo que generaría todo ello.
No obstante, según mi teoría -la de los que saben poco-, el descalabro no solo es cosa del amigo Wings. La película, toda ella, carece de elementos medianamente llamativos. Tal vez el enfrentamiento final entre el héroe y su némesis resulte algo más interesante, ni que sea por la inhabitual cantidad de estopa que recibe el primero. Pero, en general, abunda el muermo. Falta acción, falta violencia, falta sordidez, falta de todo. Podría pasar como semi entretenimiento de tarde de domingo, consumido mientras miras el móvil o piensas en tus mierdas, pero nada más. No deja ninguna clase de poso y Hauser da vida a un tipo demasiado normal como para resplandecer en el rol de justiciero. Es sociable, simpático, enseña el culo, está enamorado de su mujer a la que ama (fuerza un polvete reconciliador) y, en fin, no hay mucho de duro, frío y despiadado en él. Tampoco nadie se venga aquí, lo que rebaja totalmente la posible adrenalina que ello provocaría en nosotros, ilusos consumidores, y eso incluye la poco gustosa muerte del malo... uno que se supone sorpresa, pero ves venir desde lejos y sobradamente. Al parecer, el director, Paul Aaron (a quien debemos films como el "Fuerza 7" con Chuck Norris, la comedia "Maxie" con Glenn Close o -en funciones únicamente de productor- "El alucinante viaje de Bill y Ted"), aseguraba a los medios del momento que había evitado rodar "la típica peli de polis matando a diestro siniestro". Considerando ello, casi podríamos señalarle a él como total y absoluto culpable. Eso es justo lo que tendría que haber sido "Stoney, el frío".
Hay un maníaco suelto en la ciudad que elige sus víctimas a boleo. Ha asesinado a una jovenzuela cuyo abuelo pide ayuda a su amigo Stoney Cooper para que averigüe algo. Este, detective de profesión -fue expulsado de la policía, no dicen por qué razón, pero suponemos que será cosa de métodos expeditivos... ¿no es siempre así?-, se dedicará a resolver el entuerto, recuperar a su ex y, de paso, enfrentarse a viejos enemigos.
Inevitablemente, y siendo una película del año 1983, localizamos unos cuantos nombres curiosos. En cuestiones de reparto, destacan Paul "El precio del poder" Shenar, Al "El padrino parte III" Ruscio, Lincoln "Fortaleza Infernal" Kilpatrick -ambos de extensísima y sorprendente carrera-, la Estelle Getty de "Las chicas de oro" (haciendo gala ya de ese desparpajo que, en su vejez, la catapultaría hacia lo más alto), Aaron Norris -hermano de Chuck, es decir, enchufado- como policía y el bueno de Ned Eisenberg en plan ratero callejero, lo reconocerás como chico malo / víctima en "La Quema", pandillero en "El Exterminador", soldado israelí en "Ultimatum" y aficionado a la ultra-violencia en "Locademia de conductores". ¡¡Carrerón!!.
El caso de la "partenaire" de Hauser es un poco atípico. Joyce Ingalls venía de interpretar a una prostituta en "La cocina del infierno" de / con Stallone. Por lo visto, en la época el famoso actor y ella fueron pareja, o follamigos (me pregunto si cuando Estelle Getty y Sly coincidieron años después en "¡Alto! o mi madre dispara", cuchichearían al respecto). Tras "Stoney, el frío", Ingalls se lió con movidas beatas. A causa de ello, dejó la interpretación, que no retomó hasta 1998 con "Arma Letal 4". Eso sí, en un rol de enfermera, casi como extra. Debió satisfacerla más bien poco porque ya no reincidió. En 2015 abandonó esta dimensión.
En los efectos de maquillaje un clásico, Mark Shostrom, de más que lustrosa trayectoria. Aquí no es que le dejen lucirse mucho, pero cumple.
Y, ya concluyendo, en tareas de guion tenemos a un "mostro" del "exploitation" como era Robert Vincent O´Neil, padre de la saga "Angel". A Barry Schneider, responsable del libreto de "Ruby", del de la comedia "Apáñatelas como puedas" y de dos para Mark Lester, "Roller Boogie" y nada menos que "Curso 1984". Vale la pena señalar que en esta no figura acreditado, siendo el reputado Tom Holland quien se lleva la medalla. He buscado información (es decir, he vuelto a mirar a fondo Imdb), pero sin suerte. Aunque para misterios, el tercer guionista de "Stoney, el frío" (¡¡tres personas pa escribir esto!! tiene delito) Ken Barnett. Posee un único segundo crédito como guionista, otro producto Sandy Howard titulado "Las aventuras de Hambone". Lo llamativo es que, justo Ken Barnett, fue el nombre elegido por Freddie Francis y Ken Wiederhorn para ocultar sus respectivas (ir)responsabilidades con respecto a la fallidísima "Torre de cristal", recuerden, aquella de terror rodada en Barcelona el año 1987 usando como escenario exterior la Torre Trade. Aquí pueden leer al respecto. Ya, ya, seguramente haya unos cuantos Ken Barnett pululando por los USA, pero la coincidencia tiene su coña y la duda no se disipa del todo al descubrir que "Torre de cristal" venía producida por el amigo Sandy Howard..... ¡¿hein?!.

sábado, 18 de abril de 2015

DIGGING UP THE MARROW

¿Nunca te has preguntado donde van a ir a parar los recién nacidos deformes?. William Dekker, detective retirado, lleva años investigando y lo sabe. Habitan bajo tierra y tiene localizada la entrada de su escondrijo situada en un viejo cementerio. Para documentar la terrible verdad se pone en contacto con el cineasta "cult" especializado en terrores Adam Green, autor de pelis como "Frozen" o la saga "Hatchet", quien decide apuntarse al sarao, sobre todo a partir de la noche en la que ve con sus propios ojos una de esas criaturas. La cosa se va convirtiendo en obsesión, a pesar de que su mujer no anda nada contenta y su equipo le recrimina que pierda el tiempo con chorradas, hasta que un día comienza a sospechar que todo es una estafa, una tomadura de pelo, por lo que decide visitar él solo (y su cámara) la siniestra fosa supuestamente habitada por monstruos. Mala idea.
"Digging up the marrow" es la más reciente película de, sí, ese Adam Green del que hablaba más arriba. Y, como veis, se trata de un concepto muy interesante que recuerda vagamente al de "La nueva pesadilla" de Wes Craven. Cine dentro del cine. Es por ello que Green se interpreta a sí mismo, algo que también hace su (ex) mujer (que pa algo es actriz), el cámara, el montador y algunos rostros populares en sendos cameos muy agradecidos. Por ejemplo, están Don Coscarelli (el otro amigo de Víctor), el inevitable Lloyd Kaufman, Tony Todd y en apartados más destacados Kane Hodder (gracioso verle no-reaccionar frente a las imágenes del primer monstruo. Muy en su línea) y especialmente Tom "Noche de miedo" Holland y Mick "unpocodetodo" Garris, que son quienes más se prestan a la broma. Si algo te preguntas durante el visionado de la película es "¿Por qué el detective no recurre a un director más famoso que Adam Green?". Y ahí está la coña, cuando el cineasta lo comenta con Holland y Garris, estos le tratan de idiota y le cuentan que el tipo ya les vino a ellos (y a Landis, y Carpenter, y Del Toro...) con la misma historia, solo que no le hicieron ni puto caso. Un gag que parece un corto de colegas improvisado (ejem...), algo que me moló mucho, ¿pa qué negarlo?. Por lo demás, y sin salirnos de terreno puramente friquista, tenemos un auténtico festival de camisetas ("Phantasma", "Evil Dead" y muchas de las pelis del mismo Green) y toda la saga de "Viernes 13" en vhs asentada en una estantería.
Cabe decir que estamos ante una combinación bastante curiosa de "found footage" y "mockumentary". Incluso se permiten unas cuantas coñas al respecto, como cuando Adam Green exclama: "¡Esto no es un found footage, es un... footage footage!". O la fobia a los infrarrojos del cámara, que evita usarlos a lo largo de la peli, aunque la oscuridad sea total y absoluta.
La trama se va desarrollando básicamente a base de diálogos y diálogos, centrándose en la relación de Green y el detective, interpretado por el carismático y veterano Ray Wise (especialmente famoso por la serie "Twin Peaks"). Y dadas las circunstancias, no se hace la cosa demasiado pesada, la pareja tiene feeling y se tira bastante del humor sin resultar demasiado cafre. Cuando llegan las pinceladas de terror y monstruosidades, pues bueno, no funcionan demasiado en el apartado miedo/sustos. En cuanto a los efectos especiales, se agradece que tiren más de látex que de CGI, reducido este último a lo mínimo, aunque los monstruos se ven igualmente bastantes cutres. Esto no debería importar por el rollo nostálgico, de que sean trucos físicos y no píxeles, pero el supuesto realismo pseudo-documentalista de la propuesta no casa bien con todo ello. Tal vez el más efectivo sea el "cabeza de payaso", pero pa entender esta parte de la reseña tendréis que ver la película.
El desenlace está a la altura de la mayoría de found footages... te deja un poco en plan "po fale".
En fin, no es una mierda, se aguanta bien y tiene su gracejo, sin ser nada del otro jueves... algo que, a la larga, tampoco es tan malo.

miércoles, 31 de mayo de 2023

MARQUESINAS DE REFILÓN 2

Cuando confeccioné la reseña de "Blue Jean Cop", comenté la escena situada en la famosa calle 42 de Nueva York en la que aparecían una ingente cantidad de cines, luciendo en sus marquesinas títulos de relumbrón para nosotros y el lector medio de este blog.
También entonces amenacé que algún día rejuntaría todo ello en una entrada, la segunda entrega de "Marquesinas de Refilón". Pos bien, ese día ha llegado, y dice asín...




Fíjense bien al fondo, a su izquierda, cine "Harris", películas
"Yo soy la justicia 2" (o "Death Wish 4: The Crackdown") y
"American Justice". Todo apunta a que se trata de "Ente Chacales"
de 1986, conocida también como "Jackals".  Curiosamente,
"Harris" fue una de las dos últimas salas en cerrar cuando remodelaron
totalmente la calle 42, destruyendo su espíritu y dando lugar
a la hoy tan apreciada, explotada y cacareada leyenda.
A su derecha, un poco más pequeña, divisamos una
marquesina con "Aullidos 3" ("The Howling 3") y "The Outing", también
conocida como "The Lamp", aquí "La lámpara".



Con esta no hay mucha complicación....
"Hidden (Lo Oculto)" y "Pesadilla en Elm Street 3"



Dos comedias juntas, por un lado "Fatal Beauty", "Belleza Mortal" en
España, vehículo de lucimiento para Whoopi Goldberg con dos curiosidades
añadidas, la dirige Tom "Noche de miedo" Holland y el co-protagonista es... ¡Sam Elliot!
prota de la misma "Blue Jean Cop". Vaya cachondeito.
Debajo tienen "Disorderlies" o, lo que es lo mismo, "Tres gordos y un millonario"
lucimiento para los "Fat Boys".




Aquí, aunque todo el fondo está borroso, podemos
discernir, a su izquierda, "Catch the Heat" o "Misión: Alto Riesgo",
film de acción del que publicamos el trailer en su día,
y una de naturaleza un pelo distinta, concretamente de terror,
"Prom Night 2" o "Hello Mary Lou: Prom Night 2" (este segundo
titulo sería demasiado largo para la marquesina).



Finalizando ya, una verdadera orgía para los ojos.
De izquierda a derecha, "Steel Dawn" o "El guerrero del amanecer",
"China Girl" y haciendo maravilloso doblete, 
"El príncipe de las tinieblas" + "Witchboard (Juego Diabólico)".
No... no lo digas... no, ¡¡no lo digas!!...
¡aquellos sí era buenos tiempos, cojones!
(lo ha dicho)