No solemos ser tan oportunos, pero el cruel destino ha obrado en nuestro favor. Tenía el siguiente tocho programado para dentro de dos semanas.... y justo me entero del fallecimiento de Wings Hauser, legendario astro del cine barato y prota absoluto del film en cuestión. Es por ello que he decidido adelantar su publicación a modo de tributo. Descanse pues en paz, caballero.
Dice asín...
En la reseña de "Police Force" acusaba al productor, mister todoterreno Sandy Howard, de haberme engañado con otra de sus películas previas, "Stoney, el frío", vendiendo -por título- una falsa epopeya justiciera "a lá Harry Callahan". Luego, en -precisamente- frío, lo consideré un poco injusto por mi parte, ya que la "estafa" fue cosa de los distribuidores españoles (el único país donde se tiró de tal estratagema) quienes optaron por ese bautismo troleante, cuando en realidad la película fue estrenada en USA como "Deadly Force", un rato molón (claro que traducido suena más genérico, "Fuerza Mortal"). Sin embargo, me informo -es decir, visito Imdb- y descubro que el film SÍ nació con la intención de arrancar una nueva franquicia de vigilante repartiendo tiros, citándose muy claramente "Harry, el sucio" y "Death Wish" como inspiración (así lo de "Deadly Force" cobra más sentido. Un título al que le pega mucho una posible numeración continua, "Deadly Force 2", "Deadly Force 3"... ¿a que sí?). Desconcertante, muy desconcertante, porque una vez consumida por segunda vez -cortesía de mi querido "consiguietor" Enorm- tras la inevitable y mentada decepción juvenil, no veo paralelismos por ningún lado. La cuestión es que Sandy Howard quedó impresionadísimo con el carisma y talento desplegado por Wings Hauser en su colaboración anterior, "La jauría del vicio", donde hacía de villano ultra-cabrón, y decidió fabricarle un vehículo de lucimiento, con el protagonista -esta vez un héroe- totalmente diseñado para él. No obstante, Hauser desenmascaró su limitado registro interpretándolo casi como si fuese otro villano -o eso dicen los que saben-, de ahí la imposibilidad de conectar con su condición supuestamente heróica y, de rebote, con el público. El inevitable fracaso resultante puso fin a la intención "franquiciadora" y a las colaboraciones entre productor y actor. A saber el mal rollo que generaría todo ello.
No obstante, según mi teoría -la de los que saben poco-, el descalabro no solo es cosa del amigo Wings. La película, toda ella, carece de elementos medianamente llamativos. Tal vez el enfrentamiento final entre el héroe y su némesis resulte algo más interesante, ni que sea por la inhabitual cantidad de estopa que recibe el primero. Pero, en general, abunda el muermo. Falta acción, falta violencia, falta sordidez, falta de todo. Podría pasar como semi entretenimiento de tarde de domingo, consumido mientras miras el móvil o piensas en tus mierdas, pero nada más. No deja ninguna clase de poso y Hauser da vida a un tipo demasiado normal como para resplandecer en el rol de justiciero. Es sociable, simpático, enseña el culo, está enamorado de su mujer a la que ama (fuerza un polvete reconciliador) y, en fin, no hay mucho de duro, frío y despiadado en él. Tampoco nadie se venga aquí, lo que rebaja totalmente la posible adrenalina que ello provocaría en nosotros, ilusos consumidores, y eso incluye la poco gustosa muerte del malo... uno que se supone sorpresa, pero ves venir desde lejos y sobradamente. Al parecer, el director, Paul Aaron (a quien debemos films como el "Fuerza 7" con Chuck Norris, la comedia "Maxie" con Glenn Close o -en funciones únicamente de productor- "El alucinante viaje de Bill y Ted"), aseguraba a los medios del momento que había evitado rodar "la típica peli de polis matando a diestro siniestro". Considerando ello, casi podríamos señalarle a él como total y absoluto culpable. Eso es justo lo que tendría que haber sido "Stoney, el frío".
Hay un maníaco suelto en la ciudad que elige sus víctimas a boleo. Ha asesinado a una jovenzuela cuyo abuelo pide ayuda a su amigo Stoney Cooper para que averigüe algo. Este, detective de profesión -fue expulsado de la policía, no dicen por qué razón, pero suponemos que será cosa de métodos expeditivos... ¿no es siempre así?-, se dedicará a resolver el entuerto, recuperar a su ex y, de paso, enfrentarse a viejos enemigos.
Inevitablemente, y siendo una película del año 1983, localizamos unos cuantos nombres curiosos. En cuestiones de reparto, destacan Paul "El precio del poder" Shenar, Al "El padrino parte III" Ruscio, Lincoln "Fortaleza Infernal" Kilpatrick -ambos de extensísima y sorprendente carrera-, la Estelle Getty de "Las chicas de oro" (haciendo gala ya de ese desparpajo que, en su vejez, la catapultaría hacia lo más alto), Aaron Norris -hermano de Chuck, es decir, enchufado- como policía y el bueno de Ned Eisenberg en plan ratero callejero, lo reconocerás como chico malo / víctima en "La Quema", pandillero en "El Exterminador", soldado israelí en "Ultimatum" y aficionado a la ultra-violencia en "Locademia de conductores". ¡¡Carrerón!!.
El caso de la "partenaire" de Hauser es un poco atípico. Joyce Ingalls venía de interpretar a una prostituta en "La cocina del infierno" de / con Stallone. Por lo visto, en la época el famoso actor y ella fueron pareja, o follamigos (me pregunto si cuando Estelle Getty y Sly coincidieron años después en "¡Alto! o mi madre dispara", cuchichearían al respecto). Tras "Stoney, el frío", Ingalls se lió con movidas beatas. A causa de ello, dejó la interpretación, que no retomó hasta 1998 con "Arma Letal 4". Eso sí, en un rol de enfermera, casi como extra. Debió satisfacerla más bien poco porque ya no reincidió. En 2015 abandonó esta dimensión.
En los efectos de maquillaje un clásico, Mark Shostrom, de más que lustrosa trayectoria. Aquí no es que le dejen lucirse mucho, pero cumple.
Y, ya concluyendo, en tareas de guion tenemos a un "mostro" del "exploitation" como era Robert Vincent O´Neil, padre de la saga "Angel". A Barry Schneider, responsable del libreto de "Ruby", del de la comedia "Apáñatelas como puedas" y de dos para Mark Lester, "Roller Boogie" y nada menos que "Curso 1984". Vale la pena señalar que en esta no figura acreditado, siendo el reputado Tom Holland quien se lleva la medalla. He buscado información (es decir, he vuelto a mirar a fondo Imdb), pero sin suerte. Aunque para misterios, el tercer guionista de "Stoney, el frío" (¡¡tres personas pa escribir esto!! tiene delito) Ken Barnett. Posee un único segundo crédito como guionista, otro producto Sandy Howard titulado "Las aventuras de Hambone". Lo llamativo es que, justo Ken Barnett, fue el nombre elegido por Freddie Francis y Ken Wiederhorn para ocultar sus respectivas (ir)responsabilidades con respecto a la fallidísima "Torre de cristal", recuerden, aquella de terror rodada en Barcelona el año 1987 usando como escenario exterior la Torre Trade. Aquí pueden leer al respecto. Ya, ya, seguramente haya unos cuantos Ken Barnett pululando por los USA, pero la coincidencia tiene su coña y la duda no se disipa del todo al descubrir que "Torre de cristal" venía producida por el amigo Sandy Howard..... ¡¿hein?!.
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sábado, 22 de marzo de 2025
miércoles, 11 de diciembre de 2013
RE-SONATOR (FROM BEYOND)
Después del exitazo de "Re-Animator", era totalmente lógico y previsible que sus responsables intentaran repetir la jugada, pero al menos tuvieron la decencia de hacerlo no con una secuela (eso vendría después... y confirmaría que era una mala idea), sino con algo nuevo, aunque no demasiado. "From Beyond" se basaba en otro texto del mismo H.P.Lovecraft (en este caso un relato corto, de los pocos que leí y que, si no recuerdo mal, es adaptado en el material pre-créditos de la película. Lo que viene después es pura invención) y contaba con varios nombres asociados a "Re-Animator", tanto delante (Jeffrey Combs, Barbara Crampton o la inevitable Carolyn Purdy-Gordon) como detrás de la cámara (Stuart Gordon dirigiendo, Brian Yuzna produciendo, Dennis Paoli co-escribiendo, Anthony Barnao castingueando o John Carl Buechler a los efectos especiales). Todo ello arropado, cómo no, por Charles Band desde su mítica "Empire". Algunos nombres nuevos de interés son los de Mark Shostrom y Gabe Bartalos a los trucajes (que en esta ocasión eran un porrón más) y Ken Foree, de "Zombi/Dawn of the dead", en cuestiones actoriles. Bonito cocktail.El doctor Pretorius, ayudado por su amigo Crawford, ha inventado una máquina llamada re-sonator (en su época el título español me molestó mogollón, por apestar a oportunismo, aunque hoy me cae bien simpático) capaz de estimular nuestra glándula pineal (sé de su existencia gracias a esta peli, para que luego digan que uno no se culturiza con ellas) y darnos la capacidad de ver los bichejos que habitan otra dimensión,una bien rara que está ahí pero de la que, normalmente, no somos conscientes. Durante un primer experimento, el amigo Pretorius acaba atrapado por dicha dimensión y en su intento de salvarlo, Crawford es declarado culpable de homicidio y encerrado en un manicomio. De ahí lo sacará una psicóloga, la Dra. McMichaels (esa siempre preciosa y angelical Barbara Crampton), que se lo llevará a la mansión de Pretorius pa someterlo a una especie de terapia de shock y ver qué hay de real en las extrañas historias que el colega cuenta.
En realidad, y si lo miras detenidamente, "Re-Sonator" es casi una peli de casa encantada, porque todo se desarrolla en una gótica y siniestra mansión, solo que en lugar de fantasmas lo que hay son bichejos (aunque todos vengan del mas allá... de from beyond, vamos), destacando especialmente en ese apartado al que da vida el amigo Pretorius, francamente espectacular (esa imagen suya como portada del estupendo VHS de "Lightning Video" no tiene precio) y capaz de las mutaciones más extrañas y aberrantes.
Como decía, en comparación a "Re-Animator", aquí los efectos especiales se multiplican por diez, o por veinte, solo que en lugar de gore puro, de sangre, tenemos guarrerías gelatinosas y bastantes monstruos. A pesar de que en su estreno la tildaron de excesivamente pringosa (¡quejas, siempre quejas!), casi podría decirse que fue un modo inteligente por parte de los productores de ahorrarse demasiados problemas con la censura. Es más fácil aceptar un bicho asqueroso totalmente fantasioso que una mutilación verosímil (y, de hecho, según Imdb, la única escena extirpada de la película era una en la que el sadomasoquista Pretorius clavaba un clavo en la mejilla a una chica, ¡cáspita!). Pero tampoco molesta mucho, porque el nivel de asquerosidades sigue siendo alto (de chaval me daba
mucha grima esa imagen de Pretorius con la cabeza hecha pulpa que he decidido escanear para ustedes, aquí al ladico) y, aunque como ocurría en "Re-Animator" que los trucajes no eran perfectos y cantaban un huevo (en este caso más al contar la versión videográfica con un formato de pantalla que nos permite ver dónde comienza o acaba el látex, muy descaradamente), molan porque son de la vieja escuela. Hoy, movidas así, por su efecto metamorfoseante serían puro y duro CGI.Otra cosa en la que "Re-Sonator" procura mantenerse fiel con respecto al éxito que la precedió, es en el tema carnal. Aquí más presente incluso, solo que menos mal intencionado. Menos subversivo. Cojones, nadie podrá superar nunca la escena del perolo del "Dr.Hill" intentando hacer un cunnilingus, por mucho que en esta nueva epopeya le dan a la deliciosa Crampton un rol más agresivo sexualmente hablando (además de verdad, porque la piva se disfraza de dominatrix) y, claro está, se deje manosear las peras por el monstruo de rigor... pero no, no es tan morboso.
Y ya que estamos en plan repaso, no olvidemos el humor. Muy llamativo en "Re-Animator", bastante más escaso en "Re-Sonator". O, directamente, inexistente (a pesar de lo que diga "Newsweek" en la parte trasera de la caratula... difícil de creer, más si aparece con el nombre tan mutado como el mismo Pretorius... "Nesweek"). Yo creo que Gordon, Yuzna y cía intentaron hacer una peli genuinamente seria, sin embargo esta vez el humor aparece de modo involuntario. Hay momentos un poco risibles, ya no solo por los efectos algo torpones (¡¡ese Buechler!!), también por los intérpretes (seamos sinceros, Jeffrey Combs nunca fue un actorazo) y por ideas tan chorras como ver a Ken Foree en unos ajustados slips enfrentándose a criaturas del averno. O la glándula pineal, convertida en un ondulante gusanico casi fálico. Aunque para momentos descojonables, cuando la Crampton aparece con toda una bomba de relojería en la mochila, que no sabemos de dónde cojones ha sacado, en plena noche y después de huir del hospital medio en bolas y traumatizada.
Al contrario de lo que pueda parecer, todo esto lo digo desde el más sincero y afectuoso cariño. Sin ser la repolla, ni una obra maestra, "Re-Sonator" es, ante todo, muy entretenida (y muy corta), muy divertida, perfectamente disfrutable y altamente recomendable... especialmente si echas de menos la artesanía y "honestidad" del horror de aquellos entonces.
sábado, 12 de mayo de 2012
EL MUTILADOR
¿Qué tiene "El Mutilador" para poseer incluso cierto culto?. De entrada nada hace sospechar que esta mierdecilla rematadamente aburrida surgida en pleno boom (o ya puestos, plena decadencia) del "cine de asesinos que machacan teenagers" de los ochenta pueda acarrear un curriculum hasta interesante. Pero a poco que escarbes en ella o, más fácil, te la zampes de un tirón, descubres que su mayor mérito reside en lo explícito de sus escenas de asesinato.
"El Mutilador" no engaña a nadie (¡¡prueba de ello es su gran título!!, sin menospreciar la estupenda y sugerente caratula del VHS), ofrece lo que los espectadores de la década del pelo crepado y el breakdance esperarían de un pseudo-"Viernes 13", mucha muchita sangre. Así que prepárense para un baño de hemoglobina considerable que incluye un garfio atravesando sin delicadeza que valga la barriguita de una adolescente, un machete clavado en pleno moflete o un tiparraco hecho trizas por efecto de la hélice de una lancha. Delicioso.
Los efectos especiales, crudos y bastante realistas para el tipo de producto que es, se los debemos a un chavalote que, unos pocos años después, se haría popular interviniendo en sagas tan dignas y apetecibles como las de "Evil Dead", "Phantasm" o "Pesadilla en Elm Street", Mark Shostrom. Del resto del equipo poco hay que decir (¿qué podemos esperar de un largometraje cuyo director responde al saleroso nombre de Buddy Cooper?), y de la peli, tampoco mucho: Un grupo de chavales deciden celebrar la famosa fiesta yankee del "Fall Break" (título alternativo del film) en una casita junto a la playa, con tan mala fortuna que el padre alcoholizado y tarumba de uno de ellos les espera para aguarles el cachondeo. Todo ello, como es de ley, a base de laaaargas escenas en las que nada ocurre, mucha oscuridad y una cancioncilla inicial tan hortera como pegadiza.
Destacar que en youtube rula un vídeo del amigo Buddy Cooper hablando sobre su obra de arte y la versión totalmente íntegra de esta, sin cortes ni censuras, que -al menos de momento- no existe en ningún otro formato.
Fans del horror salpicoso y fundamentalistas del "slasher" con notoria paciencia, no perdérsela.
"El Mutilador" no engaña a nadie (¡¡prueba de ello es su gran título!!, sin menospreciar la estupenda y sugerente caratula del VHS), ofrece lo que los espectadores de la década del pelo crepado y el breakdance esperarían de un pseudo-"Viernes 13", mucha muchita sangre. Así que prepárense para un baño de hemoglobina considerable que incluye un garfio atravesando sin delicadeza que valga la barriguita de una adolescente, un machete clavado en pleno moflete o un tiparraco hecho trizas por efecto de la hélice de una lancha. Delicioso.
Los efectos especiales, crudos y bastante realistas para el tipo de producto que es, se los debemos a un chavalote que, unos pocos años después, se haría popular interviniendo en sagas tan dignas y apetecibles como las de "Evil Dead", "Phantasm" o "Pesadilla en Elm Street", Mark Shostrom. Del resto del equipo poco hay que decir (¿qué podemos esperar de un largometraje cuyo director responde al saleroso nombre de Buddy Cooper?), y de la peli, tampoco mucho: Un grupo de chavales deciden celebrar la famosa fiesta yankee del "Fall Break" (título alternativo del film) en una casita junto a la playa, con tan mala fortuna que el padre alcoholizado y tarumba de uno de ellos les espera para aguarles el cachondeo. Todo ello, como es de ley, a base de laaaargas escenas en las que nada ocurre, mucha oscuridad y una cancioncilla inicial tan hortera como pegadiza.
Destacar que en youtube rula un vídeo del amigo Buddy Cooper hablando sobre su obra de arte y la versión totalmente íntegra de esta, sin cortes ni censuras, que -al menos de momento- no existe en ningún otro formato.
Fans del horror salpicoso y fundamentalistas del "slasher" con notoria paciencia, no perdérsela.
sábado, 14 de junio de 2014
THE SUPERNATURALS
Cuando era más jovenzuelo no solo me pasaba los días devorando mi querida, y añorada, prensa especializada franchute, también solía confiar mucho en su criterio. Si el "Mad Movies", el "Impact" o "L´Ecran Fantastique" decían que una película era "aburrida, tan oscura que casi no se ve y carente de excesiva truculencia", me lo tomaba muy en serio. Tanto como para que, al localizar a la interfecta reposando en los estantes de mis video-clubs habituales, la ignorara. Y no una o dos veces, sino cien y mil. Eso mismo pasó con "The Supernaturals", peliculilla de terrores del año 86 muy recurrente en nuestros antros del placer cinéfago, cortesía de "IVS"/"Embassy", y que jamás de los jamases alquilé. O, al menos, no recuerdo haberlo hecho. Es muy posible que el visionado que le dediqué hace un par de noches -a una versión formato AVI- fuera mi primera vez.
Un grupo de militares se las pira de maniobras en pleno bosque. Resulta que los muy cafres acampan en una zona maldita en la que, muchos años atrás, murieron asesinados un puñado de soldados confederados. La presencia de los muchachos, y cierta historia de amores entre uno de ellos y una fantasma de inmensos pezones, empuja a que los cadáveres momificados recobren la vida y armen la de dios.
Honestamente, lo más llamativo de "The Supernaturals" lo encontramos en su reparto. Resulta que si miramos con atención, veremos que dos actores de la franquicia "Star Trek" interpretan sendos papeles. Ya, así de entrada no tiene nada especial, salvo por el hecho de que mientras uno pertenece a la saga clásica, el otro se hizo "famoso" entrando en las filas de la llamada "Nueva Generación" y que, también, los dos eran los únicos personajes negros -con rol protagonista- de sus respectivas películas/series. Ya me dirán si no es un dato singular. Por un lado tenemos a Nichelle Nichols, más conocida como "Uhura", y por otro a LeVar Burton, más conocido como "La Forge" (el cieguito). Ambos, evidentemente, fallecen antes del final... aunque aguantan, especialmente Doña Nichols, que da vida a una ruda sargento pechugona.
Por lo demás... pues mucho me temo que mis queridas revistas tenían más razón que un santo. Aburrida, sí (se pasan más de la mitad del metraje conversando sobre las más variopintas gilipolladas), oscura (no tanto como creía, pero más o menos) y carente de excesiva truculencia (la hay, pero en cantidades minúsculas). Sí, amigos, me da igual que sea un producto de mitad de los 80, que salgan zombies protagonizado resultonas escenas resurrectiles, que sea formato cuadrado y que fotográficamente luzca ese look tan maravilloso de todo lo que se produjo en la época... es un rollete insípido y sin vida, y no merece mayores atenciones.
El principal culpable del desbarajuste no es otro que Armand Mastroianni, uno de esos cineastas que tuvieron la fortuna de aparecer en un momento en el que el mercado estaba sediento de terrorismos (cinematográficos), lo que le permitió hacer carrerilla y estampar su rimbombante nombre en títulos tan reconocibles pal fan medio como el "slasher" "Sabe que estás sola" o "La habitación del miedo". Una vez llegaron las vacas flacas, quedó relegado a lo inevitable: productos destinados a la caja lerda, de todos los tipos y colores.
En cuestión de efectos especiales y maquillajes, la cosa se pone interesante gracias a la presencia de gentes como el talentoso (e increíblemente poco agraciado) Mark Shostrom, el ex-colaborador de Fred Olen Ray reconvertido al "mainstream" Bart Mixon y Shannon Shea, ligado también a un puñado de pelis bien gordas (resulta curioso cómo, al revés que con directores y algunos actores, en el terreno de los efectos especiales y sus variantes no existen elitismos. Puedes mirar la filmografía completa de uno de estos caballeros en Imdb y ver mezclados desde las series Z más rastreras a los mayores "blockbusters", sin manías. Así da gusto, oiga).
Todo ello apadrinado por el habitual Sandy Howard, cuyo nombre ha quedado estampado en títulos tan variopintos como "Embryo", "La venganza de un hombre llamado caballo", "Meteoro", "La jauría del vicio", "Stoney, el frío", "Angel" y (primera) secuela, "Cavernas fantasmas" o la famosa/infame "Dark Tower". Hombre, no es tan indigesto como Sandy Cobe, pero por los pelos. En el caso de "The Supernaturals" está claro que no atinó.
Un grupo de militares se las pira de maniobras en pleno bosque. Resulta que los muy cafres acampan en una zona maldita en la que, muchos años atrás, murieron asesinados un puñado de soldados confederados. La presencia de los muchachos, y cierta historia de amores entre uno de ellos y una fantasma de inmensos pezones, empuja a que los cadáveres momificados recobren la vida y armen la de dios.
Honestamente, lo más llamativo de "The Supernaturals" lo encontramos en su reparto. Resulta que si miramos con atención, veremos que dos actores de la franquicia "Star Trek" interpretan sendos papeles. Ya, así de entrada no tiene nada especial, salvo por el hecho de que mientras uno pertenece a la saga clásica, el otro se hizo "famoso" entrando en las filas de la llamada "Nueva Generación" y que, también, los dos eran los únicos personajes negros -con rol protagonista- de sus respectivas películas/series. Ya me dirán si no es un dato singular. Por un lado tenemos a Nichelle Nichols, más conocida como "Uhura", y por otro a LeVar Burton, más conocido como "La Forge" (el cieguito). Ambos, evidentemente, fallecen antes del final... aunque aguantan, especialmente Doña Nichols, que da vida a una ruda sargento pechugona.
Por lo demás... pues mucho me temo que mis queridas revistas tenían más razón que un santo. Aburrida, sí (se pasan más de la mitad del metraje conversando sobre las más variopintas gilipolladas), oscura (no tanto como creía, pero más o menos) y carente de excesiva truculencia (la hay, pero en cantidades minúsculas). Sí, amigos, me da igual que sea un producto de mitad de los 80, que salgan zombies protagonizado resultonas escenas resurrectiles, que sea formato cuadrado y que fotográficamente luzca ese look tan maravilloso de todo lo que se produjo en la época... es un rollete insípido y sin vida, y no merece mayores atenciones.
El principal culpable del desbarajuste no es otro que Armand Mastroianni, uno de esos cineastas que tuvieron la fortuna de aparecer en un momento en el que el mercado estaba sediento de terrorismos (cinematográficos), lo que le permitió hacer carrerilla y estampar su rimbombante nombre en títulos tan reconocibles pal fan medio como el "slasher" "Sabe que estás sola" o "La habitación del miedo". Una vez llegaron las vacas flacas, quedó relegado a lo inevitable: productos destinados a la caja lerda, de todos los tipos y colores.
En cuestión de efectos especiales y maquillajes, la cosa se pone interesante gracias a la presencia de gentes como el talentoso (e increíblemente poco agraciado) Mark Shostrom, el ex-colaborador de Fred Olen Ray reconvertido al "mainstream" Bart Mixon y Shannon Shea, ligado también a un puñado de pelis bien gordas (resulta curioso cómo, al revés que con directores y algunos actores, en el terreno de los efectos especiales y sus variantes no existen elitismos. Puedes mirar la filmografía completa de uno de estos caballeros en Imdb y ver mezclados desde las series Z más rastreras a los mayores "blockbusters", sin manías. Así da gusto, oiga).
Todo ello apadrinado por el habitual Sandy Howard, cuyo nombre ha quedado estampado en títulos tan variopintos como "Embryo", "La venganza de un hombre llamado caballo", "Meteoro", "La jauría del vicio", "Stoney, el frío", "Angel" y (primera) secuela, "Cavernas fantasmas" o la famosa/infame "Dark Tower". Hombre, no es tan indigesto como Sandy Cobe, pero por los pelos. En el caso de "The Supernaturals" está claro que no atinó.
sábado, 26 de septiembre de 2020
IT CAME FROM THE 80s!
En "It came from the 80s!" Francesco Borseti entrevista nada menos que a 124 individuos relacionados con el lado más oscuro del cine que se produjo en Hollywood a lo largo de los años ochenta. Llámenlas películas de bajo presupuesto, exploitation o serie B. Da igual. Como era de esperar, abunda el terror y derivados, pero también encontramos comedias como "Cavegirl", "Hunk" o "The Pink Chiquitas". Y los entrevistados no siempre son el director, el guionista, el técnico de efectos especiales o los actores. A veces se da voz a los personajes menos visibles de un rodaje.
Gracias a la distancia que otorga el paso de los años, nos enteramos de muchas marujadas. Por ejemplo, que durante el parimiento de "Creepozoides", David DeCoteau le preguntó a uno de sus actores si se hacía pajas pensando en Linnea Quigley. Descubrimos que Fred Olen Ray cometió un error garrafal mientras filmaba "Del espacio profundo", destruyendo la cabeza del monstruo antes de rodar los primeros planos. Que a Ken Dixon le encantaba ajustar los bikinis de las chicas protagonistas de "Esclavas del espacio", película que fue incapaz de terminar a tiempo, por lo que tuvo que hacerlo otro individuo. Y que en el rodaje de una escena de sexo para "Terror Night / Bloody Movie", la "scream queen" Michelle Bauer dejó un reguero de flujo vaginal al cabalgar el pecho de su partenaire. DeCoteau, Ray, Dixon, la Bauer o nombres como Mark Shostrom, Roger Corman y Charles Band son los más conocidos que localizarán a lo largo de este libro. Y ahí está gran parte de su encanto, que el autor no se contenta con estos, gusta también de centrar su atención en los que no lograron destacar ni siquiera a un nivel puramente zetoso. Muchos solo hicieron una película para luego desaparecer. Y te encuentras con historias tan tristes como la de John McCauley, director de "Deadly Intruder", que pasó del porno al exploitation y de ahí a limpiar ventanas, movida esta que el hombre explica con mucha honestidad y sentido del humor. También descubres a auténticos supervivientes, mercenarios del cine que desempeñaban todo aquello que tocara si lo que querían era seguir currando en el "show business", peña que no tenía manías en escribir guiones de terror, montar películas porno o actuar en dramas televisivos. Fascinante. Aunque mi anécdota favorita es una relacionada con el infra-film "Alien Transformator", historia de un astronauta poseído que va mutando en monstruo. A este le daba vida Rex Smith, famoso por encarnar al "Halcón Callejero". Para mayor desesperación del director, el actor no terminaba de ser puntual cuando tocaba rodar. Corría el rumor de que andaba follándose a una de las actrices / modelos, así que el dire mandó a un asistente para que siguiera a Smith por la noche y sacara fotos de lo que viera. Al día siguiente, le mostró el material revelado al actor y le amenazó que si no cumplía se lo mandaría a su preñada esposa. No hace falta decir que, a partir de ese momento, el amigo Rex se portó como todo un profesional.
Entre los varios títulos desglosados en el libro, localizamos algunos que han pasado por este blog, como "The Chilling", "The Lamp", "The Oracle", "The Rejuvenator" o "Time Walker" (ni idea que Jason "Flesh Gordon" Williams se había reconvertido al cristianismo!).
La verdad es que he tardado bastante tiempo en terminar de leer "It came from the 80s!", en parte porque está escrito en inglés, claro, en parte para prolongar el placer/la curiosidad, pero también porque, según la película tratada y/o los implicados, el interés descendía levemente. Aún así, hay muchas partes tan fascinantes como divertidas y, después de todo, no existe nada mejor que internarse en las entrañas de infraproductos y descubrir sus secretos, primeramente porque suelen ser más gozosos que las propias películas y, segundamente, porque al menos los entrevistados no se pasan el rato comiéndose el culo unos a otros... y ¿a quién no le mola una buena dosis de chismorreos mal intencionados?.
Recomendable.
Gracias a la distancia que otorga el paso de los años, nos enteramos de muchas marujadas. Por ejemplo, que durante el parimiento de "Creepozoides", David DeCoteau le preguntó a uno de sus actores si se hacía pajas pensando en Linnea Quigley. Descubrimos que Fred Olen Ray cometió un error garrafal mientras filmaba "Del espacio profundo", destruyendo la cabeza del monstruo antes de rodar los primeros planos. Que a Ken Dixon le encantaba ajustar los bikinis de las chicas protagonistas de "Esclavas del espacio", película que fue incapaz de terminar a tiempo, por lo que tuvo que hacerlo otro individuo. Y que en el rodaje de una escena de sexo para "Terror Night / Bloody Movie", la "scream queen" Michelle Bauer dejó un reguero de flujo vaginal al cabalgar el pecho de su partenaire. DeCoteau, Ray, Dixon, la Bauer o nombres como Mark Shostrom, Roger Corman y Charles Band son los más conocidos que localizarán a lo largo de este libro. Y ahí está gran parte de su encanto, que el autor no se contenta con estos, gusta también de centrar su atención en los que no lograron destacar ni siquiera a un nivel puramente zetoso. Muchos solo hicieron una película para luego desaparecer. Y te encuentras con historias tan tristes como la de John McCauley, director de "Deadly Intruder", que pasó del porno al exploitation y de ahí a limpiar ventanas, movida esta que el hombre explica con mucha honestidad y sentido del humor. También descubres a auténticos supervivientes, mercenarios del cine que desempeñaban todo aquello que tocara si lo que querían era seguir currando en el "show business", peña que no tenía manías en escribir guiones de terror, montar películas porno o actuar en dramas televisivos. Fascinante. Aunque mi anécdota favorita es una relacionada con el infra-film "Alien Transformator", historia de un astronauta poseído que va mutando en monstruo. A este le daba vida Rex Smith, famoso por encarnar al "Halcón Callejero". Para mayor desesperación del director, el actor no terminaba de ser puntual cuando tocaba rodar. Corría el rumor de que andaba follándose a una de las actrices / modelos, así que el dire mandó a un asistente para que siguiera a Smith por la noche y sacara fotos de lo que viera. Al día siguiente, le mostró el material revelado al actor y le amenazó que si no cumplía se lo mandaría a su preñada esposa. No hace falta decir que, a partir de ese momento, el amigo Rex se portó como todo un profesional.
Entre los varios títulos desglosados en el libro, localizamos algunos que han pasado por este blog, como "The Chilling", "The Lamp", "The Oracle", "The Rejuvenator" o "Time Walker" (ni idea que Jason "Flesh Gordon" Williams se había reconvertido al cristianismo!).
La verdad es que he tardado bastante tiempo en terminar de leer "It came from the 80s!", en parte porque está escrito en inglés, claro, en parte para prolongar el placer/la curiosidad, pero también porque, según la película tratada y/o los implicados, el interés descendía levemente. Aún así, hay muchas partes tan fascinantes como divertidas y, después de todo, no existe nada mejor que internarse en las entrañas de infraproductos y descubrir sus secretos, primeramente porque suelen ser más gozosos que las propias películas y, segundamente, porque al menos los entrevistados no se pasan el rato comiéndose el culo unos a otros... y ¿a quién no le mola una buena dosis de chismorreos mal intencionados?.
Recomendable.
lunes, 1 de noviembre de 2010
SLUMBER PARTY MASSACRE
A estas alturas de la vida ya sabéis que soy un incondicional del slasher. Especialmente el original, de los 70 hasta mediados/finales de los 80. Incluso me molan aquellos fácilmente etiquetables de "malos" (algún golfo podría decir "¿Y qué slasher no lo es?"). Me gustan los slashers aburridos, los slashers en los que no se ven los crímenes... o así pensaba yo hasta que hace unos días me vi "Slumber Party Massacre" y, en fin, todos mis esquemas comenzaron a temblar."Slumber Party Massacre" es de 1982. Lleva el sello Roger Corman (su inevitable aportación al boom del subgenero). Está repleto de tópicos. Hay mujeres desnudas y crímenes explícitos (tampoco demasiado) cortesía -no acreditada- de Mark Shostrom ("Evil Dead 2", "Pesadilla en Elm Street 3"). Entonces, ¡¡¿cómo es posible que la haya encontrado tan jodidamente aburrida e insoportable?!!. Mira que el efecto coñazo es parte indispensable de esta clase de cine... pero el caso que nos ocupa supera a todas. Dios, que puta agonía. Sin embargo la mía no es una opinión generalizada, en los USA -¿ande si nó?- hay un absurdo culto hacia "Slumber Party Massacre" y sus secuelas (de las que luego hablaremos). En fin.
Lo realmente interesante de este film (que en el documental "Going to pieces" figura como el primero de los slashers genuinamente malos... menos mal, ya me siento más persona) es la historia que hay tras su realización, algo que ya suele pasar. Por lo visto, y hasta su combativo coño del supuesto machismo imperante en este tipo de películas, la feminista y activista Rita Mae Brown escribió originalmente el guión de una -relativa- parodia. Pero tuvo la mala suerte de que este cayó en manos del tipo más pirata del universo cinematográfico, Roger Corman, quien rápidamente se pasó por el forro la intención didáctica original, convirtiéndolo en un "genuino slasher machista".
El problema es que algunos de los elementos paródicos se quedaron en el guión, por lo que, al mezclarlos con los elementos serios, salió una cosa bastante indigesta en la que las acciones voluntariamente cómicas se volvían ridículas, como ese momento en que, a pesar de encontrarse al pizzero muerto, una de las mozas no se está de comerse la pizza antes de que se enfríe. O el tipo que, para dar un susto al espectador, recorre el jardín matando caracoles a cuchillazos (¿?). Imaginaos algo así en medio de "Viernes 13" o "La Quema"... claro, te quedas bastante alucinado.
A pesar del lavado de cara de maese Corman, el "mensaje feminista" queda bastante patente cuando la prota es una chavala viviendo el tránsito de niña a mujer, su hermana pequeña no tiene reparos en confesar que se masturba leyendo revistas de tios buenos en pelotas (¡con Sylvester Stallone en la portada!) y, más significativo si cabe, el asesino usa un taladro muy fálico que, antes de morir, es cortado por la mitad de un hachazo... ¡¡OUCH!! (hay un plano descarao, en que, mientras vemos a la chica de turno en segundo término, en el primero están las piernas del criminal y la punta de la herramienta colocada justo en medio!). Ya que hablamos del asesino, está claro que resulta uno de sus mayores problemas. Es un tio de aspecto normal (le vemos la cara desde el principio), que corre para que la poli no le pille y hasta se permite el lujo de hablar y soltar tacos, ¿quéeeee?, ¡¡no, caca!!.
Tal vez para tener la conciencia tranquila, Corman fichó a una chica en tareas de dirección, Amy Jones, aunque ello no impidiera una recreación malsana en el cuerpo desnudo de algunas féminas, como esa que se está duchando y a la que la cámara filma con delectación, tomándose incluso la molestia de descender únicamente para lograr un primer plano del culo, y luego volver a subir (a pesar de lo cual, la muy zorra sale en el documental "Serie B: La cara oculta de Hollywood", rajando de Corman y del machismo imperante en el cine de terror.... ¡niña, al menos primero aprende a dirigir!). La propia Jones asegura que en su trasfondo la peli habla del temor al sexo por parte de una chica virgen. Ah....
Rogelio es Rogelio, a él le da igual el estatus de sus productos si estos dan pelas, así que aprovechando la prensa de "Slumber Party Massacre" -aunque en realidad sea de "tan mala, que es buena"-, en 1987 se sacó de la manga una segunda parte protagonizada por la hermana pequeña de la prota de la primens (es decir, la que se hace pajas con fotos de Rocky Balboa) y esta vez inspirada en el fenómeno de la época, Freddy Krueger. De la segunda hablaremos algún día no muy lejano, porque basta decir que es la primera de la saga que yo vi y en su momento me flipó bastante, es mucho más cómica -voluntariamente- y el asesino... en fin, está al extremo opuesto en cuanto a carisma y "realismo" que el de la primera parte. Unos años después (1990), y esperando aún sacar más tajada del mini-fenómeno, Corman encarga a otra fémina una tercera parte (dicen que más gore) a la que le sigue una cuarta (titulada "Cheerleader Massacre", 2003) dirigida por Don Jim Wynorski (curiosamente, en el reparto tenemos a la "scream queen" Brinke Stevens, quien en el film original debutaba como actriz con frase -hasta entonces sus intervenciones eran mudas- y, obvio, se despelotaba).
A lo tonto, he olvidado contaros el ultra-básico argumento. Pero, vamos, no hay truco alguno... chavalas pasando finde en casa (que por cierto, visto lo visto, las "slumber partys" resultan de lo más aburridas!) son atacadas por demente asesino.
Caca de vaca.
El problema es que algunos de los elementos paródicos se quedaron en el guión, por lo que, al mezclarlos con los elementos serios, salió una cosa bastante indigesta en la que las acciones voluntariamente cómicas se volvían ridículas, como ese momento en que, a pesar de encontrarse al pizzero muerto, una de las mozas no se está de comerse la pizza antes de que se enfríe. O el tipo que, para dar un susto al espectador, recorre el jardín matando caracoles a cuchillazos (¿?). Imaginaos algo así en medio de "Viernes 13" o "La Quema"... claro, te quedas bastante alucinado.
A pesar del lavado de cara de maese Corman, el "mensaje feminista" queda bastante patente cuando la prota es una chavala viviendo el tránsito de niña a mujer, su hermana pequeña no tiene reparos en confesar que se masturba leyendo revistas de tios buenos en pelotas (¡con Sylvester Stallone en la portada!) y, más significativo si cabe, el asesino usa un taladro muy fálico que, antes de morir, es cortado por la mitad de un hachazo... ¡¡OUCH!! (hay un plano descarao, en que, mientras vemos a la chica de turno en segundo término, en el primero están las piernas del criminal y la punta de la herramienta colocada justo en medio!). Ya que hablamos del asesino, está claro que resulta uno de sus mayores problemas. Es un tio de aspecto normal (le vemos la cara desde el principio), que corre para que la poli no le pille y hasta se permite el lujo de hablar y soltar tacos, ¿quéeeee?, ¡¡no, caca!!.
Tal vez para tener la conciencia tranquila, Corman fichó a una chica en tareas de dirección, Amy Jones, aunque ello no impidiera una recreación malsana en el cuerpo desnudo de algunas féminas, como esa que se está duchando y a la que la cámara filma con delectación, tomándose incluso la molestia de descender únicamente para lograr un primer plano del culo, y luego volver a subir (a pesar de lo cual, la muy zorra sale en el documental "Serie B: La cara oculta de Hollywood", rajando de Corman y del machismo imperante en el cine de terror.... ¡niña, al menos primero aprende a dirigir!). La propia Jones asegura que en su trasfondo la peli habla del temor al sexo por parte de una chica virgen. Ah....
Rogelio es Rogelio, a él le da igual el estatus de sus productos si estos dan pelas, así que aprovechando la prensa de "Slumber Party Massacre" -aunque en realidad sea de "tan mala, que es buena"-, en 1987 se sacó de la manga una segunda parte protagonizada por la hermana pequeña de la prota de la primens (es decir, la que se hace pajas con fotos de Rocky Balboa) y esta vez inspirada en el fenómeno de la época, Freddy Krueger. De la segunda hablaremos algún día no muy lejano, porque basta decir que es la primera de la saga que yo vi y en su momento me flipó bastante, es mucho más cómica -voluntariamente- y el asesino... en fin, está al extremo opuesto en cuanto a carisma y "realismo" que el de la primera parte. Unos años después (1990), y esperando aún sacar más tajada del mini-fenómeno, Corman encarga a otra fémina una tercera parte (dicen que más gore) a la que le sigue una cuarta (titulada "Cheerleader Massacre", 2003) dirigida por Don Jim Wynorski (curiosamente, en el reparto tenemos a la "scream queen" Brinke Stevens, quien en el film original debutaba como actriz con frase -hasta entonces sus intervenciones eran mudas- y, obvio, se despelotaba).
A lo tonto, he olvidado contaros el ultra-básico argumento. Pero, vamos, no hay truco alguno... chavalas pasando finde en casa (que por cierto, visto lo visto, las "slumber partys" resultan de lo más aburridas!) son atacadas por demente asesino.
Caca de vaca.
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