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martes, 29 de diciembre de 2009

TORRE DE CRISTAL (DARK TOWER)

Ayer noche, y gracias a la magia de internet (y a un adicto al horror que cuelga productos oscuros de los 80 en youtube y a cachitos, ¡gracias!), pude zamparme esta misteriosa película que llevaba ya unos meses persiguiendo. ¿Por qué tanto interés?, básicamente por el hecho de estar rodada en Barcelona, con un edificio muy característico (y próximo a mi casa) como eje central, y también por su condición de rareza. Pero vamos por partes.
En un imponente rascacielos de oficinas comienzan a pasar cosas raras y, peor aún, mortales. El limpia cristales cae desde su tarima previo inexplicable empujón.... un segurata queda atrapado en un ascensor que se precipita al vacío... un poli saca su pistola y comienza a disparar al personal, aunque el blanco de sus intereses es una mujer, arquitecta responsable de la edificación y viuda reciente. ¿Podría tratarse de su marido que, desde el mas allá, intenta acabar con ella?... pues podría, sí.
Centrándonos en cuestiones puramente turísticas y sentimentales, el papel que tiene Barcelona en "Dark Tower" es como mero telón de fondo. Podemos ver algunos puntos clave de la urbe (entre ellos el Arco de Triunfo, lugar donde se concentran todas las tiendas de contenido, digamos, "fricoso"... ya saben: comics, cine, rol, etc) y otros algo menos transitados (¿mostrar la degradada zona del casco antiguo?). En fin... ¡ya ven cómo han empeorado las cosas!, en los 80 teníamos "Dark Tower" y en la actualidad ¡a Woody Allen y su troupe!, que lástima.
En cuanto a la peli en sí, pues... bueno, hace falta un poco de paciencia para verla. Casi parece un telefilm, es sosilla, plana, sin garra, sin "color", no se... muy insípida, todo cristo habla mucho (incluso cuando están solos) y no hay excesos del tipo interesante, especialmente truculentos. Es rutina pura. Llaman la atención la aparición final de un espectro / zombie, entre molón y patético y el "Interviu" que uno de los seguratas tiene en su mesa. Dado que la vi en versión original (no teman, pillo el inglés lo suficiente), me hizo especial gracia descubrir que, en el doblaje posterior, y para poner voz a los extras, se buscaron dobladores sudamericanos.
Centrándonos en el reparto, destacan Michael Moriarty (en los créditos bautizado como Moriarity ¿?, musa de Larry Cohen), Jenny Aguter (la enfermera de "Un hombre lobo Americano en Londres"), Carol Lynley (estuvo en "Vigilante" de William Lustig), Anne Lockhart ("Al filo de la medianoche" y "Troll") y el entrañable Kevin McCarthy en un rol muy segundón (prota del "Invasion of the Body Snatchers" original y habitual en los repartos de Joe Dante). En el apartado patrio están Ramiro Oliveros (en su curriculum encontramos "Viaje al mas allá" y el "Virus" italiano), Ricardo Azulay (luego en "Angustia") y el productor Paco Poch.
Pero lo realmente singular lo hallamos en las tareas de director. Un tal Ken Barnett se responsabiliza de ello, aunque se trata de dos mentes distintas, por un lado el prestigioso Freddie Francis (realizador de algunos clásicos del horror inglés, incluida la "Hammer", y ganador de dos Oscars como director de fotografía) y por otro Ken Wiederhorn (responsable de cosillas del calibre de "Ondas de choque", "Los ojos de un extraño", "Desmadre en la universidad", "Los Albóndigas atacan de nuevo" o "La divertida noche de los zombis"). En "Dark Tower" Wiederhorn ejerce de co-guionista y co-productor. Aunque el culebrón no está muy claro, por lo visto acabó siendo sustituido por Freddie Francis a mitad de rodaje... de ahí la combinación de nombres y el seudónimo común (especialmente porque el veterano cineasta británico no quedó nada contento con el resultado final).
Curiosa pero prescindible hasta las trancas.

sábado, 15 de diciembre de 2012

CONDENADOS DE ULTRATUMBA

"Amicus" era algo así como la "hermana pequeña y/o bastarda" de la sobrevalorada "Hammer Films". Sin embargo, curiosamente, a mi me gustan más las pelis "Amicus" que las "Hammer", tal vez porque las primeras destilaban más demencia y más modernidad (siempre estaban ambientadas en épocas presentes), mientras que las de "Hammer" eran más estiradas, elegantes y se desarrollaban en épocas pasadas (cosas estas, para mi, directamente perniciosas). También podría estar motivado porque la especialidad de la "Amicus" eran las pelis de capítulos, largometrajes compuestos de pequeñas historias de terror, y mientras eso es algo que, dicen, no acaba de encontrar su público y rara vez funciona en taquilla, a mi sí me mola. Y mucho. Lo que ocurre es que, son tantas las "Amiculadas" que he visto a lo largo de los años, que tengo un lío de puta madre y no acabo de saber qué historia pertenece a qué título, si a "Dr.Terror", a "Refugio Macabro" o algunas de las dos traslaciones a la pantalla que la compañía hizo de los afamados y respetados comics de la "E.C.".
Sí queridos, antes que "Creepshow" y su tributo, y antes que la serie "Historias de la cripta" al completo, estuvo "Amicus" con "Condenados de ultratumba" (es decir, "Tales from the crypt") y "La bóveda de los horrores" ("Vault of horror"). Hoy hablaré de la primera, la segunda caerá en breve. Por cierto, no confundir "Condenados de ultratumba" con "Cuentos de ultratumba", también de "Amicus" y dentro del mismo formato, pero sin relación con la "E.C. Comics", en realidad se trata de una adaptación de relatos del escritor R. Chetwynd-Hayes, quien volvería a relacionarse con el formato en la entrañable "El club de los monstruos" (no una "Amicus" movie, pero casi). Aunque esa es otra historia... ¡de terrorrrr!.
Naturalmente el tono "british" de las pelis de "Amicus" dista mucho de lo que luego harían los americanos partiendo del material impreso. Estos prefirieron quedarse con el humor negro, la truculencia y la estética abiertamente comiquera, mientras que los ingleses, con el bueno de Milton Subotsky como cabeza pensante, apostaron por un rollo más serio, gótico y... en fin, más propio de "Amicus". Esta notable diferencia influyó mucho para que, vista de chaval, "Condenados de ultratumba" no me conquistara. Pero ya saben cómo va esto, te haces mayor, refinas un poco tus gustos y cuando repites, ves las cosas de otro color.
Un grupo de individuos quedan atrapados dentro de una cripta junto al vigilante de esta (es decir, el "Crypt Keeper" que en los comics narraba las historias... y hay que ver qué diferente este, interpretado por todo un Sir, Ralph Richardson, ¡del animatronic de la serie de televisión!), quien les contará a cada uno de ellos los horrores que les esperan. Todos muy moralizantes.
La moza del grupo será la protagonista de "And All Through The House", la ya mítica historia del Papa Noel psicópata que Robert Zemeckis llevó a la pequeña pantalla. La diferencia de tono es bastante, pero la ventaja con la versión inglesa es que, al revés de la americana que se veía obligada a estirar la historia (mediante guión de Fred Dekker) para adaptarla a la duración del capítulo, el director de "Condenados...", que no es otro que el entrañable director de fotografía y especialista en terrores muy a su pesar, Freddie Francis, puede contarla utilizando menos metraje y, por ende, acercándose un poco más a las intenciones del tebeo. El resultado está bastante majo, destacando la continua utilización de villancicos como fondo sonoro. Por si a alguien le interesa, la cosa va de una pécora (adecuada Joan Collins) que la noche de Navidad mata a su marido para cobrar el seguro, con la mala pata de que un asesino vestido de Santa Claus recién escapado de un sanatorio ronda la casa. Así pues, la churri no podrá llamar a la poli porque el cadáver de su esposo reposa encima de la alfombra. Y, además, su hija pequeña duerme en el piso de arriba esperando la llegada del de la barba blanca.... el desenlace me lo sabía de memoria, pero sigue siendo eficaz.
La siguiente historia puede que sea la más flojita. Va de un tío que deja a su mujer y sus hijos para escapar con la amante. En la carretera se mete un leñazo, y cuando despierta, todo el mundo que lo ve huye horrorizado. ¿Por qué?. La cosa graciosa y, me supongo, aspecto original de este capítulo es que, en el momento posterior al accidente, toda la acción la vemos a través de los ojos del accidentado... efecto que en el tebeo sería de lo más llamativo y revolucionario, pero que en celuloide se queda un poco en nada. De hecho, el final es bastante previsible y atontao, con el rollo de "era una pesadilla, pero no, pero sí...".
Le sigue otra de las que molan... aunque solo sea porque, en su esencia, es puro puro "E.C. Comics" o, dicho de otro modo, una venganza de ultratumba (como "El día del padre" en "Creepshow", vamos). El grandioso Peter Cushing es un abuelete viudo y la mar de majo que vive en un vecindario de ricachones engreídos. No le pueden echar porque la casa que habita es de su propiedad y no le tragan porque le consideran sucio y raro. Uno de estos decide hacerle "mobbing" para que se las pire... tanto se pasa que, finalmente, el abuelete se suicida. Naturalmente, cuando se cumpla un año de su muerte, volverá de la tumba para vengarse. La historia es más básica y simple que una compresa usada, pero tiene su coña, por lo que decía antes, por ser puro "E.C.", porque sabes que el abuelete se tomará la revancha y lo esperas con ansia, porque todo se desarrolla con bastante celeridad y, sobre todo, por una secuencia de resurrección de lo más "cool" (cementerio repleto de neblina, pura atmósfera macabra) y el brillante maquillaje que luce Cushing, absolutamente deudor de los tebeos y que ha dejado huella, convirtiéndose en una imagen icónica del horror británico de la época. Y no es para menos.
La que hace cuatro compite con la segunda en el puesto de la más floja, pero no gana la batalla gracias a su delirio y dinamismo. Totalmente basada en el famoso cuento "La pata de mono" (que es citada directamente en los diálogos y usada como guía) va de una pareja que le pide tres deseos a una estatua mágica. Se cumplirán, sí, pero por la vía cabrona y, a cada cual, peor. Ya saben, "Quiero dinero", y cobras el seguro por el fallecimiento de tu pareja. Ese rollo. El final está entre lo impactante, lo escalofriante y lo ridículo. A gustos. Eso sí, a lo largo de la historia destaca otra imagen maravillosa e icónica, la de un motorista vestido de negro y de faz cadavérica. Mola mil.
Y la última pues está muy bien parida, la idea chana... pero se me hizo más larga. Tal vez porque ya la había visto, y no resiste bien un segundo intento o, justamente, por durar más que las otras. La cosa va de un hogar para abuelos invidentes y del nuevo director que se instala en el, un ex-militar la mar de estricto y jeta que se queda todo lo bueno y deja que los abuelos sufran. Al final uno de ellos muere, y los demás deciden vengarse con la ayuda del perro del director. Montan una trampa la mar de inverosímil (sobre todo teniendo en cuenta que son cieguitos), pero muy espectacular. El final lo ves venir, pero funciona.
Y fin. El guardián de la cripta les explica a todos el por qué de su presencia y se acaba la peli. Y bueno, lo hace sin cohetes ni gritos de alegría, pero sí con una sensación agradable. "Condenados de ultratumba" es sencillita, simpática, entrañable, bastante entretenida y, nada, que merece verse, ya lo creo.

sábado, 14 de septiembre de 2024

TROG

Ocasionalmente he comentado lo tontito que me ponen las historias sobre rodajes de películas, a base de actores encarnando personas reales de la farándula, escenificando situaciones supuestamente genuinas, etc. Me encanta. Sea formato largometraje ("Hitchcock" es especialmente gozable), sea serie (ya dije mil maravillas de "The Offer" en su día) Bien, toca añadir una nueva al pack, "Feud" del 2017 (primera temporada). La he visto tardíamente porque desconocía su existencia. Narra en ocho capítulos la complicada relación de amor / odio entre Joan Crawford y Bette Davis, encarnadas por Jessica Lange y una Susan Sarandon que, según el plano, luce guapísima. Y lo remarco porque gastaba 70 tacos en aquel momento y, en fin, nunca una dama de esas edades había provocado en mi semejante impresión. ¿Hiper-maquillada, digitalmente mejorada? podría ser, pero tengan en cuenta que "Feud" juega con el hecho de que ambas estrellas son eso, señoras de avanzada edad y, en general, se explotan más sus arrugas que su atractivo. No sabría decir.
Me costó entrar en la serie. Pero cuando ocurrió, ya no pude soltarla, consumiendo hasta tres dosis diarias, algo muy raro en mí. Entre el mondongo humano, las judiadas que se hacían ambas marujas y demás -todo muy tremendo- destacan, obvio, aquellos segmentos dedicados a la realización de sendas películas. Y aunque ver a un maravilloso Alfred Molina dando vida a Robert Aldrich (siempre enfrentado a un no menos fantástico Stanley Tucci como Jack Warner) durante la creación de "¿Qué fue de Baby Jane?" es sumamente estimulante, lo supera el momento que se aborda la etapa todavía más decadente de Joan Crawford quien, les recuerdo, se convirtió en musa eventual de William Castle.
Durante el visionado, me pregunté si serían capaces de mostrar esa faceta de la actriz, y cómo procederían. Aquella misma tarde fui debidamente achantado al encontrarme el respectivo capítulo iniciándose con una recreación del trailer de "Strait-Jacket" o "El caso de Lucy Harbin" (un gallifante para los traductores. A diferencia de otras ocasiones, hicieron los deberes respecto a los títulos que algunas de estas películas han tenido en nueso país), primera colaboración Castle-Crawford. El segundo sorpresón fue una escena en la que se muestra el estreno de la misma, con un sosias del cineasta currándose sus legendarios "gimmicks" (y Jessica Lange encarnando a una beoda Crawford como pez fuera del agua). ¡¡Mola!! ¿y de quién se trataba? desde luego alguien muy distinto físicamente, pero en cierto modo adecuado: John Waters. Sí, el John Waters de "Pink Flamingos" al que tanto hemos recriminado por su condición de vendido y mangante. El mismo John Waters que, en muchas ocasiones, se declaró gran fan de William Castle, lo que por un lado le da un gracioso sentido a su elección, un genuino guiño a "connaisseurs", aunque, por otro, resulta un pelín irritante.
Pero no acaba aquí la cosa, porque fruto de su delirante divismo, la carrera de Joan Crawford siguió cuesta abajo, y lo siguiente fue aliarse con el productor Herman Cohen para participar en dos de su paternidad, "El circo del crimen" y, muy especialmente, "Trog", viéndose obligada a trasladarse hasta Inglaterra y dejarse dirigir por Freddie Francis. Esta parte mola especialmente. Resulta hilarante ver a la ex estrella rebajándose a un subproducto como aquel y sus muchas limitaciones, incluido cambiarse de vestuario en una sucia flagoneta a falta de camerino (aunque Herman Cohen aseguraría años después que el vehículo estaba en perfectas condiciones)
La actriz da vida a una científica emperrada en estudiar, domesticar y proteger a un troglodita localizado en una cueva. Vivía ahí metido sin enterarse que el resto de la humanidad había... errr... ¿evolucionado? Le llama Trog cariñosamente, y él responde haciendo toda suerte de cucamonas y ruiditos. Hasta logran que escupa algunas palabrejas en inglés. No obstante, los bípedos racionales somos muy malos, y lo único que queremos es ver a Trog muerto. Ahí es donde Doctora Crawford hará lo indecible por evitarlo.
Volviendo a "Feud", podría considerarse que cae un poco en la trampa de, una vez más, tratar el terror, o el cine de género, como basura rastrera, algo indigno que avergüenza a sus propios artífices, quienes proceden motivados únicamente por el vil metal. En algún momento Jack Warner se refiere al asunto valiéndose de etiquetas como explotación, serie B, gran guiñol o el continuo "desprecio afectuoso" que dispensa a Robert Aldrich por ello. Honestamente, viendo "Trog", cuesta mucho no darles la razón.
Aunque el terror británico de tirón clásico queda fuera de mis apetencias, tras la serie me entraron ganas de ver la movida esta del troglodita, así que recurrí a mi amigo Enorm, quien me la consiguió en escasas horas. Y, jodeeeer, decir mala es quedarse corto. Sí, amigos, "Trog" es un truñaco de tres pares de cojones que provoca, justo, tres cosas: sopor, vergüenza ajena y risas. Hay absurdeces a mansalva, incongruencias narrativas, momentos muy muy ridículos (ver al simio emitir ruidos duele) y un desenlace mega-tonto de aquellos que dices "¿Tanto drama pa esto?" No, no logran que empatices con Trog (bastante lamentable en su aspecto. El careto era un sobrante de "2001: Una odisea en el espacio", y no es un chiste, es un hecho) Francamente, te da igual lo que le ocurra. En cualquier caso, empatizas con Joan Crawford y su sufrimiento... salvo si te llamas Bette Davis, quien dijo que lo suyo hubiese sido cometer suicidio tras participar en semejante ñordo.
Otros de los implicados (y suicidas en potencia) son Michael Gough y, sorpresón, un jovenzuelo David Warbeck encarnando a un periodista (y preparándose para lo que le esperaba en el futuro) La "story" se la debemos en parte a John Gilling, director de algunos títulos bien reconocibles como "La carne y el demonio", "La plaga de los zombies" + "El reptil" (ambas para Hammer), la española "La cruz del diablo" y "Cuando las balas vuelan", secuela de "Licencia para matar" según Lindsay Shonteff, la franquicia exploiter de 007 que dio pie al nacimiento del agente "Charles Vine", posteriormente relanzado por Shonteff como "Charles Bind" en otra oscura saga de entrañable recuerdo.

miércoles, 24 de marzo de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 2

El recorte de hoy me resulta altamente gozoso. El año 1988 hubo un señor que se atrevió a proclamar en las páginas de la revista "Shows" que el cine fantástico estaba viviendo una crisis, dejándolo de mierda para abajo. ¡En 1988!.
A lo largo de su furioso alegato, metía caña a Fulci, Lenzi y demás (lo habitual en la época). Calificaba de horrible a "Viernes 13" al completo (entonces con la quinta recién estrenada, pidiendo un ¡no más!... ¡juas!, ni sabía lo que le esperaba). Y se cebaba especialmente con "Un hombre lobo americano en Londres", refiriéndose a ella como "absolutamente repugnante" (seguramente al juzgarla moralmente). Tela marinera... pero, en realidad, nada nuevo bajo el sol. El típico discurso del "abuelo". Del aficionado conservador -probablemente por cuestiones de edad- incapaz de conectar con el terror moderno, especialmente aquel que apostaba por el feismo y la truculencia más colorista, anteponiendo a todo ello los clásicos intocables de siempre (la Hammer, Terence Fisher, el "king Kong" original, el "Freaks" de Tod Browning, el jodido John Ford, "Ultimatum a la tierra", el cine de los 30, 40, 60... bla, bla, bla) y la eterna chapa de que era mucho mejor cuando todo se sugería y había cierta "poesía" en el fantástico (Ugh!!). Irónico que acuse a los productores "modernos" de desmedido interés económico cuando todos sabemos que cineastas como Fisher, Roy Ward Baker o Freddie Francis, únicamente abordaban el género por cuestiones alimenticias. De hecho, algunos de ellos afirmaron posteriormente detestarlo. En fin.
La cosa cobra especial sentido al descubrir que el autor de tan hilarante alegato no es otro que Narcís Ribot Trafí, sacerdote para más señas (fallecido por Covid-19 el 6 de Abril de 2020). Sí, lo han leído bien. Se puede ser profundamente religioso y fan del cine de terror. De hecho, Don Trafí lo era activamente. Llegó a rular de forma continua por el primigenio Festival de Sitges, editó algún fanzine, colaboró en sendos libros especializados y, ya mayor, seguía dándole a las teclas en un blog donde hablaba de sus pasiones cinéfagas y literarias. Ei!!, lo admiro y respeto. Aunque está claro que, en lo referente a gustos, Narcís y yo no habríamos congeniado lo más mínimo. Adoro (casi) todo aquello que él aborrecía. Y aborrezco (casi) todo aquello que él adoraba.
En cualquier caso, ahí tienen el recorte, que pueden y deben abrir aparte para leerlo cómodamente y echarse unas buenas risas. Especialmente cuando al pie de foto escriben mal el nombre del director de la terrible película que, suponemos, Narcís ¿y los de "Shows"? considerarían ejemplo de la mentada crisis. ¿Podemos hacer caso de las apreciaciones de alguien que no conoce bien aquello sobre lo que raja o es que... la N está al lado de la M en el teclado y las prisas por ir a imprenta provocaron una errata involuntaria? Ni lo sé, ni me impogta... un cagajo.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!

sábado, 22 de marzo de 2025

STONEY, EL FRÍO

No solemos ser tan oportunos, pero el cruel destino ha obrado en nuestro favor. Tenía el siguiente tocho programado para dentro de dos semanas.... y justo me entero del fallecimiento de Wings Hauser, legendario astro del cine barato y prota absoluto del film en cuestión. Es por ello que he decidido adelantar su publicación a modo de tributo. Descanse pues en paz, caballero.
Dice asín...
En la reseña de "Police Force" acusaba al productor, mister todoterreno Sandy Howard, de haberme engañado con otra de sus películas previas, "Stoney, el frío", vendiendo -por título- una falsa epopeya justiciera "a lá Harry Callahan". Luego, en -precisamente- frío, lo consideré un poco injusto por mi parte, ya que la "estafa" fue cosa de los distribuidores españoles (el único país donde se tiró de tal estratagema) quienes optaron por ese bautismo troleante, cuando en realidad la película fue estrenada en USA como "Deadly Force", un rato molón (claro que traducido suena más genérico, "Fuerza Mortal"). Sin embargo, me informo -es decir, visito Imdb- y descubro que el film SÍ nació con la intención de arrancar una nueva franquicia de vigilante repartiendo tiros, citándose muy claramente "Harry, el sucio" y "Death Wish" como inspiración (así lo de "Deadly Force" cobra más sentido. Un título al que le pega mucho una posible numeración continua, "Deadly Force 2", "Deadly Force 3"... ¿a que sí?). Desconcertante, muy desconcertante, porque una vez consumida por segunda vez -cortesía de mi querido "consiguietor" Enorm- tras la inevitable y mentada decepción juvenil, no veo paralelismos por ningún lado. La cuestión es que Sandy Howard quedó impresionadísimo con el carisma y talento desplegado por Wings Hauser en su colaboración anterior, "La jauría del vicio", donde hacía de villano ultra-cabrón, y decidió fabricarle un vehículo de lucimiento, con el protagonista -esta vez un héroe- totalmente diseñado para él. No obstante, Hauser desenmascaró su limitado registro interpretándolo casi como si fuese otro villano -o eso dicen los que saben-, de ahí la imposibilidad de conectar con su condición supuestamente heróica y, de rebote, con el público. El inevitable fracaso resultante puso fin a la intención "franquiciadora" y a las colaboraciones entre productor y actor. A saber el mal rollo que generaría todo ello.
No obstante, según mi teoría -la de los que saben poco-, el descalabro no solo es cosa del amigo Wings. La película, toda ella, carece de elementos medianamente llamativos. Tal vez el enfrentamiento final entre el héroe y su némesis resulte algo más interesante, ni que sea por la inhabitual cantidad de estopa que recibe el primero. Pero, en general, abunda el muermo. Falta acción, falta violencia, falta sordidez, falta de todo. Podría pasar como semi entretenimiento de tarde de domingo, consumido mientras miras el móvil o piensas en tus mierdas, pero nada más. No deja ninguna clase de poso y Hauser da vida a un tipo demasiado normal como para resplandecer en el rol de justiciero. Es sociable, simpático, enseña el culo, está enamorado de su mujer a la que ama (fuerza un polvete reconciliador) y, en fin, no hay mucho de duro, frío y despiadado en él. Tampoco nadie se venga aquí, lo que rebaja totalmente la posible adrenalina que ello provocaría en nosotros, ilusos consumidores, y eso incluye la poco gustosa muerte del malo... uno que se supone sorpresa, pero ves venir desde lejos y sobradamente. Al parecer, el director, Paul Aaron (a quien debemos films como el "Fuerza 7" con Chuck Norris, la comedia "Maxie" con Glenn Close o -en funciones únicamente de productor- "El alucinante viaje de Bill y Ted"), aseguraba a los medios del momento que había evitado rodar "la típica peli de polis matando a diestro siniestro". Considerando ello, casi podríamos señalarle a él como total y absoluto culpable. Eso es justo lo que tendría que haber sido "Stoney, el frío".
Hay un maníaco suelto en la ciudad que elige sus víctimas a boleo. Ha asesinado a una jovenzuela cuyo abuelo pide ayuda a su amigo Stoney Cooper para que averigüe algo. Este, detective de profesión -fue expulsado de la policía, no dicen por qué razón, pero suponemos que será cosa de métodos expeditivos... ¿no es siempre así?-, se dedicará a resolver el entuerto, recuperar a su ex y, de paso, enfrentarse a viejos enemigos.
Inevitablemente, y siendo una película del año 1983, localizamos unos cuantos nombres curiosos. En cuestiones de reparto, destacan Paul "El precio del poder" Shenar, Al "El padrino parte III" Ruscio, Lincoln "Fortaleza Infernal" Kilpatrick -ambos de extensísima y sorprendente carrera-, la Estelle Getty de "Las chicas de oro" (haciendo gala ya de ese desparpajo que, en su vejez, la catapultaría hacia lo más alto), Aaron Norris -hermano de Chuck, es decir, enchufado- como policía y el bueno de Ned Eisenberg en plan ratero callejero, lo reconocerás como chico malo / víctima en "La Quema", pandillero en "El Exterminador", soldado israelí en "Ultimatum" y aficionado a la ultra-violencia en "Locademia de conductores". ¡¡Carrerón!!.
El caso de la "partenaire" de Hauser es un poco atípico. Joyce Ingalls venía de interpretar a una prostituta en "La cocina del infierno" de / con Stallone. Por lo visto, en la época el famoso actor y ella fueron pareja, o follamigos (me pregunto si cuando Estelle Getty y Sly coincidieron años después en "¡Alto! o mi madre dispara", cuchichearían al respecto). Tras "Stoney, el frío", Ingalls se lió con movidas beatas. A causa de ello, dejó la interpretación, que no retomó hasta 1998 con "Arma Letal 4". Eso sí, en un rol de enfermera, casi como extra. Debió satisfacerla más bien poco porque ya no reincidió. En 2015 abandonó esta dimensión.
En los efectos de maquillaje un clásico, Mark Shostrom, de más que lustrosa trayectoria. Aquí no es que le dejen lucirse mucho, pero cumple.
Y, ya concluyendo, en tareas de guion tenemos a un "mostro" del "exploitation" como era Robert Vincent O´Neil, padre de la saga "Angel". A Barry Schneider, responsable del libreto de "Ruby", del de la comedia "Apáñatelas como puedas" y de dos para Mark Lester, "Roller Boogie" y nada menos que "Curso 1984". Vale la pena señalar que en esta no figura acreditado, siendo el reputado Tom Holland quien se lleva la medalla. He buscado información (es decir, he vuelto a mirar a fondo Imdb), pero sin suerte. Aunque para misterios, el tercer guionista de "Stoney, el frío" (¡¡tres personas pa escribir esto!! tiene delito) Ken Barnett. Posee un único segundo crédito como guionista, otro producto Sandy Howard titulado "Las aventuras de Hambone". Lo llamativo es que, justo Ken Barnett, fue el nombre elegido por Freddie Francis y Ken Wiederhorn para ocultar sus respectivas (ir)responsabilidades con respecto a la fallidísima "Torre de cristal", recuerden, aquella de terror rodada en Barcelona el año 1987 usando como escenario exterior la Torre Trade. Aquí pueden leer al respecto. Ya, ya, seguramente haya unos cuantos Ken Barnett pululando por los USA, pero la coincidencia tiene su coña y la duda no se disipa del todo al descubrir que "Torre de cristal" venía producida por el amigo Sandy Howard..... ¡¿hein?!.