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viernes, 15 de agosto de 2008

ATERRIZA COMO PUEDAS 2

"Aterriza como puedas 2" es un caso bastante extraño e insólito dentro del panorama de las secuelas, más si la situamos en su año de producción (1982) y mucho más si nos centramos en el género al que pertenece, las "spoof movies". Una continuación dentro de esa clase de comedia no es tan rara si esta gira en torno a las desventuras de un personaje central y carismático (caso de Leslie Nielsen en "Naked Gun" o Charlie Sheen en "Hot Shots"), o si se aparta totalmente a nivel narrativo de la peli madre, aunque mantenga a los personajes básicos ("Scary Movie" al completo). Con "Aterriza como puedas 2" estamos ante un remake de la primera que, al mismo tiempo, es una continuación en toda regla.
Repiten la gran mayoría de los protas, pero, y ahí está lo raro, repiten también incluso personajes muy muy segundones, que por lo visto dieron tanto color a algunos gags memorables que los productores se los hacen repetir, exactamente igual, con el fin de contentar a la audiencia. Lo mismo para los roles principales. A ello hay que añadir, directamente, imágenes de la primera entrega a modo de flash-back. Aquellos gags que no son idénticos, varían sobre la misma idea, y en ocasiones con buenos resultados.
Y es que "Aterriza como puedas 2" no es ni una mala segunda entrega y ni una mala comedia. Se trata de un film muy entretenido que a pesar de los inevitables momentos de "dejà vu" conserva su gracia y, por supuesto, aporta chistes originales, algunos de ellos tan cojonudos como los mejores de "Aterriza como puedas 1", vamos, de esos que se te quedan grabados y luego repites durante las charlas cinéfagas con los amigos.
La historia es lo de menos, va de un vuelo hacia la luna con serios problemas, y de cómo el inevitable Ted Stryker se ve obligado, una vez más, a arreglar el asunto. Naturalmente, al estar ambientada en el espacio, las referencias y coñas a costa de títulos clásicos (o muy de moda en ese momento) de la ciencia ficción son numerosas: "Star Wars", "Star Trek", "Galáctica", "2001", "E.T.", etc.
Y ya que citaba a "Star Trek", valga decir que, sin duda, uno de los mayores aciertos de la película es el papel interpretado por William Shatner, sin cuya intervención justo en el momento en el que todo empieza a resultar demasiado repetitivo, el film se iría al traste de forma irremediable. Le acompañan un montón de caras conocidas, aparte de las que repiten, como por ejemplo Chuck Connors, Raymond Burr, John Vernon, Rip Torn, Sonny Bono, Sandahl Bergman y Laurene Landon (ambas muy habituales en series B y Z), una jovencísima Monique Gabrielle (scream queen que quita el hipo) e incluso Kitten Natividad, antigua musa de Russ Meyer y casual estrella porno.
El responsable de acarrear el talento invertido en la original por tres cerebros en uno sólo, Ken Finkleman, venía de dedicarse a la escritura de guiones (incluido "Grease 2") y debutaba como director (y actor) en esta peli. Imagino que no funcionó muy bien, por dos motivos, uno, que Finkleman acabó con sus huesos en la caja tonta de por vida y, dos, que nunca se produjo la tercera entrega que tan llamativamente se anuncia en los créditos finales.
Un "spoof" francamente recomendable... y más si lo comparamos a los que se llevan haciendo últimamente (y pensar que en su época fue vapuleada, los que la pusieron a bajar de un burro deberían ver "Epic Movie").
Una curiosidad: la versión del dvd lleva un par de gags incomprensiblemente extirpados de la edición en VHS.

lunes, 31 de mayo de 2010

EL MISTERIO DE LA PIRÁMIDE

Hubo un tiempo, hace ya años, en el que era fan de Fred Olen Ray, uno de los más característicos cineastas de "serie B/Z" de los ochenta. Y hubo un tiempo, hace ya años, en el que era totalmente capaz de sacarle tropecientos aspectos positivos a una peli como "El misterio de la pirámide" (también conocida como "El tesoro de la tumba egipcia" o "The Tomb" en su versión original). Ya saben, el amor es ciego. Hoy, desfredolenrayado y curado, puedo decir que me he quitado la venda de los ojos y ya no me dejo engañar (o un poco menos). ¡"El misterio de la pirámide" es una castaña de mucho cuidao!, peeeeero, es una castaña dirigida por Fred Olen Ray tres décadas atrás, por lo que, aunque los motivos sean extra-cinematográficos, se le puede perdonar todo... comenzando por el aburrimiento y terminando en.... hummm, ¡el aburrimiento!.
Un ladrón de tumbas, de rulo por Egipto, libera a una diosa malcarada que le seguirá hasta los USA con el fin de hacerle pagar por su osadía y recuperar ciertas reliquias. Y bla, bla, bla. El guión lo firma Kenneth J. Hall, todo un astro de las letras en esa época dorada del cine parido directamente pal vídeo-club a quien debemos, en tareas de director (o uno de los varios que participó), aquel entrañable engendro conocido como... ¡pues eso!, "Engendro Satánico" (¡"Evil Spawn", polla!).
Según mis largos años de estudios, tengo entendido que "The Tomb" fue la primera peli "realmente profesional / estándar" de Olen Ray, quien rodó una especie de promo en los decorados de un anuncio de tejanos que recreaba un poco la moda de entonces, "Indiana Jones". Mostró dicho atentado a una productora / distribuidora de segunda y le dieron luz verde para facturar un largo. Es cierto que la peli intenta colarnos un poco el rollo aventurero que tanto molaba a todo el mundo entonces (de hecho, en España también pretendían hacérnosla pasar por un seudo-"Rambo", como bien se ve en la caratula), pero en realidad se trata de un film de terror ( o un "thriller sobrenatural") más deudor de "La Momia" que de látigos y sombreros de ala. Eso sí, todo ello haciendo gala (que no ala) de la mitológica incapacidad de Fred Olen Ray para dotar de ritmo a sus productos. En "El misterio de la pirámide" todo es bla, bla, bla y más bla, cámara estática y actores pasando por delante sin hacer gran cosa. Escuetos momentos de "horror", aún más escuetos momentos de sangre... algunos momentos de tetilla (la hermosa Michelle Bauer hace de mala, luciendo palmito. Justamente, una escena de este film fue extirpada -por motivos moralistas- y reutilizada posteriormente por el cineasta para su superior "Beverly Hills Vamp") y la sosería, y el aburrimiento (of course), habitual en esta clase de cine. Vamos, que ayer la aguanté entera haciendo un esfuerzo sobrehumano.
Al final, lo mejor son los momentos de humor (Ray nunca se tomaba muy en serio a sí mismo, y se agradece), las cagadillas (ver foto, se supone que ese señor que sujeta el sarcófago -quien, diría, es el mismo director- no debería estar ahí, claro que todo pinta a incompatibilidad de formatos), los títulos de crédito geniales (os los dejo al final del texto, formato vídeo. Este tipo de cosas eran las que, en mi época de fan, consideraba muy "estilo Fred Olen Ray", motivo por el que le admiraba... ejem) y el colorido reparto. Por un lado, las viejas glorias (Cameron Mitchell, John Carradine), por otro, los habituales del universo Alfredo (la Bauer, Susan Stokey, Dawn Wildsmith, Richard Alan Hench) y en último lugar, las "frikadas" (micro-rol para la todopoderosa Sybil Danning y otro para la ex-musa de Russ Meyer, Kitten Natividad, mostrando generosamente sus ultra-tetas).
Pero creedme, es más divertido reseñarla, que verla. Ahí va el vídeo....





Y ahí, la caratula completa del VHS...

sábado, 7 de septiembre de 2019

UNITED TRASH

Nada dura eternamente. Llevaba vistas ya cuatro películas del demencial -pero respetado intelectualmente- germano Christoph Schlingensief y todas me habían gustado, dato este especialmente inusual si consideramos la naturaleza + o - "arty" de dichas obras. ¿Sería el creador perfecto?. Pues no, ahora ya puedo confirmar que no. Entusiasmado, me senté a ver una de sus primeras películas, "Menu Total", y lo que encontré fue... ¿cómo decirlo?... ¡¡un rollo!!. Y no es que estuviese huérfano de las señas de identidad habituales y que molan de Schlingensief, es decir: el humor cafre, el surrealismo, el mal gusto, la escatología, los excesos, etc. Todo eso lo tenemos. Y la locura, y las estridencias y los berridos. Entonces ¿qué falla? Pues seguramente que "Menu Total" es una peli radicalmente anarrativa. Sin el más mínimo sentido, ni la más mínima lógica. Y uno piensa que eso no tiene por qué traducirse en una mala peli. Ya me va un poco de locura y sin sentido... pero TANTO, igual no. Tal vez por eso no me gustó nada de nada. Y eché de menos un elemento habitual en el cine de Schlingensief. Uno humano: Udo Kier y sus desmadres interpretativos. Justamente, cuenta la leyenda que Kier se lo pasó tan bien viendo "Menu Total" que se ofreció al director para que contara con él, formando en ese momento una unión inseparable que daría varios frutos. Desafortunadamente, y por mucho que admiro a Udo Kier, es evidente que no compartimos gustos.
Quería quitarme el mal sabor, tocaba ir a por algo seguro: Una de las pelis más "recientes" en el tiempo (1996) de Christoph Schlingensief, aquellas situadas en la etapa que practicaba unas formas un pelín más narrativas y cómicas. Además, con protagonismo de Udo Kier. A priori "United Trash" era perfecta, porque está considerada su obra más cerda, burra y más, eso, trash. De hecho, en la época muchos de sus fieles no quedaron nada contentos con ella, dolidos porque el germano había hecho una cosa más abiertamente humorística y, sobre todo, entretenida. ¿Recuperaría mi fe en él o seguiría la mala racha?.
Visionar "United Trash" es como recibir un puñetazo en todo el jeto. O un escupitajo. A ver si consigo explicar de qué va: Un enviado de las Naciones Unidas a África ve como su mujer da a luz a un niño. Desde luego es algo muy raro, porque él nunca la ha penetrado, entre otras cosas por su condición gay y que se acuesta con un tipo de aspecto muy desagradable al que le gusta untarse de caca. El caso es que el niño rápidamente es coronado como el nuevo mesías por una especie de secta religiosa que controla un babeante individuo sin dientes. Todo sería idílico si no fuese porque la madre está en constante pelea con su marido y el amante quien, para mayor escarnio, abusa del niño bañándolo en mierda. En un momento dado el chaval se mete una canica por la nariz y queda atascada. A la madre no se le ocurre otra cosa que intentar quitársela usando una enorme aguja. Accidentalmente se la clava, atravesándole la cabeza, y es llevado a urgencias, donde un médico con el aspecto de Hitler le salva. Pero el crío queda gravemente afectado y se convierte en un enano cuya amplia frente viene adornada por una especie de vagina abierta que supura semen. ¿O es pus?. Y no solo eso, encima ha adquirido poderes, por lo que un dictador africano quiere meterlo dentro de un misil y lanzarlo contra la Casa Blanca. Cosa que hará.
¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Pues esto es una película de verdad y no solo narra una historia tan demencial y salvaje, es que encima está contada a la manera de Christoph Schlingensief: ritmo endiablado, gritos y más gritos, caras desencajadas, muecas grotescas... puro caos desenfrenado, rebañado en el humor más demente que un ser humano pueda concebir. Sin olvidar la innumerable ristra de cerdadas, líquidos insalubres, sudores y todo aquello que se os ocurra. 
Udo Kier está inmenso, cómo no. Al parecer el hombre daba por olvidada la película y se sorprendió el día que un fan le habló de ella. Ningún distribuidor la quería (aunque se dice que Roger Corman la vio y se interesó por ella, sin llegar a ningún acuerdo con sus responsables) y por poco no pone fin a la carrera de todos los implicados. En esta ocasión el actor viene perfectamente acompañado de Kitten Natividad, la ex-musa de Russ Meyer, gorda como una foca, con sus dos inmensas tetorras en continuo trote, pero que se mete mucho y muy bien en su rol y acaba brillando con luz propia (por lo visto el papel fue ofrecido por Kier a Barbara Steele, pero lo rechazó tajantemente tras leer el guion).
A modo anecdótico, merece la pena comentar que durante el rodaje el equipo fue arrestado por la policía cuando una guionista local, molesta porque había sido despedida, les acusó de estar rodando una peli pornográfica y racista. Cuando se estrenó, los críticos corrieron a buscar comparaciones con Monty Python y el inevitable, vendido y ladrón de John Waters. Sin embargo, Christoph Schlingensief citó otras tan curiosas como Herschell Gordon Lewis, el underground Jack Smith y... ¡"Agárralo como puedas"!. De hecho, explicaba en una entrevista que en ese momento se encontraba intentando levantar un proyecto literalmente adscrito de un modo mucho más puro a la etiqueta de "spoof movie". Por desgracia, no se llegó a materializar.
Además de todo lo expuesto, hay cosillas de esas muy de su director que adoro. Por ejemplo, eventualmente en lugar de un rótulo en la pantalla para indicarnos que han pasado días u horas, aparecen un par de extras regionales sujetando un tosco cartel escrito a mano. Cuando quieren situarnos en la Casa Blanca, Schlingensief convierte un edificio más o menos elegante situado en Zimbabwe, uno de los lugares donde se rodó la peli, le mete una bandera yanqui, viste a un tipo con gabardina para que tenga pinta de guardaespaldas y, hale!, ya tenemos Casa Blanca. Lo mismo se aplica en el caso de una supuesta Venecia, con un gondolero africano subido a una barca situada en medio de un prado desértico. Me flipa.
El propio Christoph Schlingensief se marca un cameo durante los créditos del inicio. Encuadra a un grupo de autóctonos pasando hambre justo al lado de una mesa repleta de blancos devorando manjares variados, deja la cámara sola -ya que es él quien la maneja- y corre a sentarse en la mesa, sin parar de sonreír y mirando al objetivo. Brillante.
¿El resultado? Inclasificable. Y tómense la palabra de manera tajante. Es la comedia más comedia que le he visto a su director y es entretenida, ni que sea por el continuo bombardeo de ideas descabelladas, berridos desalmados y giros inesperados. Pero todavía ahora me cuesta mucho sacar una conclusión. Trato de entender qué demonios es lo que vi. Y no todas las películas consiguen algo así.

sábado, 9 de agosto de 2025

LA PRISIÓN DE LOS CHIFLADOS

El marco durante el que en su día consumí "La prisión de los chiflados" no puede ser más "retro-cool". Les hablo de una sesión doble del desaparecido cine "Texas" en Barcelona, repleto hasta la bandera, compartiendo pantalla nada menos que con una copia troceada de "Delta Force". Desde entonces andaba loco por revisarla y, sobre todo, reseñarla. No es que le reservase un afecto especial ni nada de eso. En realidad solo se trataba de pura y dura curiosidad, porque lo cierto es que en mi archivo mental únicamente conservaba un gag de todo el largometraje, así que, hasta cierto punto, el resto me iba a resultar medianamente novedoso. Costó localizarla, pero al final fue el compañero Enorm quien, una vez más, obró el milagro.
"La prisión de los chiflados", título significativamente patrio -propio de su época- para el "Doin´Time" original (traducible a un muy carcelario "Cumpliendo condena", pero también como "Pasando el tiempo", que pal caso sería un rato adecuado), viene fechada en 1985 y, permítanme recurrir a un cliché que nos viene a huevo: No podría ser más ochentera en su género. Se ajusta como un guante a lo que era la comedia populachera yanki entonces. Con inevitables ecos a otras de su misma calaña como las "Loca academia de policía" o los "Porky´s". Digamos que, espiritualmente, son casi hermanas, con todas las salidas narrativas y los estereotipos que demandaba el personal dispuesto a amoquinar por verlas. Un humor tirando a golfo, con altas dosis de enredo y ciertas licencias de puro "spoof" que no casan demasiado bien, aunque molan. Mogollón de chistes picantes, machismo por un tubo, además de tantas otras zarandajas políticamente incorrectas (incluidos unos pocos chistes de drogas). El protagonista es el típico caradura simpático que se tira a la cachonda esposa del gobernador quien, lógicamente rabioso, le manda encarcelar en un centro penitenciario con un alcaide demasiado laxo y de ideas progresistas al que detesta. En cuanto puede, lo echa y enchufa a su cuñado, todo un cabronazo de tendencias paramilitares dispuesto a hacer la vida imposible a los reclusos. Estos, que vendrían a ser los buenos de la historia (por supuesto en ningún momento se habla de los motivos por los que están entre rejas), deciden darle su merecido recurriendo a una salida muy propia de las comedias de entonces, convencen a una golfa para que se lo tire mientras retransmiten el "espectáculo" tele mediante a nivel nacional. La clásica lucha de poderes entre los inadaptados y la autoridad, también muy de las de risa del periodo. Ello se desarrollará a la par que un previsible combate de boxeo en la cárcel, dando pie a unas cuantas coñetas a costa de "Rocky" y el cameo del mismísimo Muhammad Ali (razón por la que, a día de hoy, la película sobresale unos centímetros de la media).
En realidad la trama de "La prisión de los chiflados" es más fina y menos consistente que el cordel de un támpax, una mera excusa para acumular gags y más gags, de esos con "remate final" que, luego, guardan cero lógica con el desarrollo de lo que se supone están contando. Claro que poco importa porque, como digo, prima la gilipollez, una buscada y aceptada sin remordimiento alguno. No te partes de risa, con suerte sonríes a ratos y, en general, la sensación es más de estar escuchando los malos chistes vomitados por el borracho de la cantina. Suerte que todo el pifostio no llega a los 80 minutos, así que, entre una cosa y otra, y la inevitable dosis de nostalgia aplicada, pues termina resultando medio-entretenida... por los pelos.
Dirige, co-escribe y co-produce George Mendeluk, nacido en Alemania y emigrado para hacer las américas, en su filmografía localizamos otras de esas que habíamos visto en los estantes de nuestros vídeo-clubs mil veces pero rara vez alquilábamos, como "Flash Mortal" o "Albóndigas 3: Los chicos están calientes" y luego muchísima televisión, pero muchísima, hasta nuestros días.
Y, como siempre, es identificando, numerando y catalogando al floridísimo reparto donde realmente está la diversión. Abróchense los cinturones porque la cosa es generosa. Tal vez, paradójicamente, el menos llamativo sea su protagonista, Jeff Altman. Venía de hacer mucha tele y alguna cosa curiosa (como "Wacko" o "Quien tiene una suegra tiene un tesoro") y, tras "La prisión de los chiflados" el panorama tampoco cambiaría demasiado, con más curiosidades ("Harvard: Movida americana", "Los inmortales 2", bastante doblaje de dibujos animados, destacando "The Real Ghostbusters" o "Bee Movie") y más televisión. Como ocurría con muchas de las comedias de aquellos entonces, se le busca una historia de amor "seria" en las clásicas escenas donde se rebaja el tono desmadrado. Su "partenaire" pal caso es Dey Young, quien debutaría en "Rock N´Roll High School" y se marcaría un insignificante rol de camarera en "Spaceballs, la loca historia de las galaxias" (menos insignificante que el posterior de "mujer con perro" para "Ant-Man y la Avispa: Quantumanía"), decorado donde coincidió con otra de las actrices de "La prisión de los chiflados", Rhonda Shear, futura carne de cañón del universo Donald G. Jackson.
Aunque en cuestiones femeninas la parte más tocha del pastel es para Colleen Camp y sus tetazas, esas mismas que viste en otras del palo como "El juego de la sospecha (Cluedo)", "Gran lío en la universidad", "La loca academia de los albóndigas" y, por supuesto, "Loca academia de policía 2 y 4". Ubres -muuuuuuy- destacables son igualmente las de Kitten Natividad, marcándose una aparición al fondo del plano, literalmente, y Judy Landers, quien anduvo posteriormente por "Armados y Peligrosos", "Escuela de Azafatas" pero, sobre todo, el "Dr. Alien" de David DeCoteau. Rematan el asunto femenino Melanie Chartoff (la directora encabritada del insti en "Parker Lewis nunca pierde") y Dona Speir (futura musa de Andy Sidaris).
Retomando el plantel masculino, tenemos a todo un John Vernon como recluso veterano y listillo. En la época me recordaba mucho al George Peppard de "El Equipo A". Cosa que cuadraba muy bien con el "Mr.T" albino que le acompaña a todas partes encarnado por Nicholas Worth, el eterno villano del cine de bajo (y eventualmente alto) presupuesto. Otros de sus socios son el cajatontista Ron Palillo (el tipo al que "Jason Voorhees" le arranca el corazón en la sexta de sus aventuras o el pirómano perseguido por "Snake Eater") y Mike Mazurki, de rostro nacido para interpretar a gángsters y/o matones de toda condición, cosa que hizo nada menos que en "Con faldas y a lo loco", "De espaldas a la justicia", "Dick Tracy" -la de los 40 y la de los 90- y su última aparición en pantalla dos meses previos a palmar, "Mob Boss" de Fred Olen Ray. Ya que hablamos del ínclito, también él dirigió a Pat McCormick -el alcaide bueno de "La prisión de los chiflados"- en "Beverly Hills Vamp".
Como villano principal todo un clásico en los suyo, Richard Mulligan, tan histriónico como nos tenía acostumbrados. Solía dejarse ver en películas de Blake Edwards: "S.O.B. (Sois honrados bandidos)", interpretando al "director de cine en crisis", "Tras la pista de la pantera rosa", ejerciendo de padre del "Inspector Clouseau" y "El gran enredo", que debería recuperar. Igualmente se prestaba a otra clase de comedias, ahí están "Los albóndigas atacan de nuevo", "Profesores de hoy" o "Chico Celestial" como prueba.
Del resto del reparto me quedo con el comediante negro Jimmie 'JJ' Walker (ni que sea por su papel en "Aterriza como puedas", de donde "La prisión de los chiflados" toma prestados esos comentarios graciosos vía megafonía) y Ron Zwang, así mismo co-guionista del film reseñado y cuya escueta carrera "actoril" incorpora dos marcianadas del calibre de "El ejército de las tinieblas" y ¡¡¿"Robot Ninja"?!!. ¿¿Nos lo creemos o estamos ante una mala di/gestión de "la secre"??.
En un momento dado, asistimos a un plano general de la cárcel idéntico a otro de "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas!!)" (al fin y al cabo, ambas películas vienen fechadas el mismo año). Ahí va una comparativa visual y la duda de si una recicló de la otra o, simplemente, compartieron escenario...

sábado, 20 de octubre de 2012

PATRULLA DE NOCHE

Hay películas que cuando las ves siendo adolescente, te marcan. Las consumes con amigos que se lo pasan igual de bien que tú, y te aprendes diálogos, frases y chascarrillos. Años después las recuperas y tras revisarlas te dices "Joder, pero cómo pudo gustarme tanto esta mierda??!". Cosas de la edad. Sin embargo, a pesar de la "decepción", ir rememorando a cada escena las sensaciones que obtenías cuando la vieras siendo chaval, es algo francamente divertido y hasta emotivo. Bien, eso mismo me pasó ayer con "Patrulla de noche".
Todo comenzó con "Fonda Sangrienta", película que se marcó a hierro candente en mi corazón. Tanto me gustaba que, rápidamente, quise conocer más de su realizadora, Jackie Kong. Así fue como alquilé "Patrulla de noche" y quedé prendado de ella. Resulta que además de la Kong, por ahí rondaba también ese reivindicable individuo de nombre William Osco, del que ya hemos hablado antes. Pareja de la directora en aquella época, Osco se hizo famoso como director de la primera peli porno narrativa ("Mona, the virgin nymph") y productor de la legendaria "La aventuras de Flesh Gordon". Junto a Kong parió algunos títulos de tercera regional como las mentadas ("Fonda Sangrienta", "Patrulla de noche"...) o "El Ser". Curiosamente en el film que nos ocupa, Osco aparece en los créditos con su nombre traducido al francés. 
"Patrulla de noche" se rodó en 1984 y no deja de ser otro de los muchos exploits surgidos a la sombra del éxito de la saga "Loca academia de policía", solo que hecha con menos dinero, menos talento y menos sentido del ridículo. Por otro lado, se trata de un especie de vehículo para el lucimiento de un cómico de segunda que en los USA fue medianamente popular durante unos años, "The Unknow Comic" o, "El cómico desconocido", cuya peculiaridad es que subía al escenario con la cara cubierta por una bolsa de papel. El señor oculto tras dicha bolsa se llama Murray Langston y, sí, es el prota -también sin bolsa- de "Patrulla de noche". Hace no mucho George Clooney dirigió un biopic dedicado a Chuck Barris, creador este de un espacio televisivo -"The Gong Show"- tan amado como odiado (pero visionario, viendo cómo ha terminado hoy la caja tonta) titulado "Confesiones de una mente peligrosa". En ese mismo show, "The Unknow Comic" era uno de los invitados recurrentes y, sí, tiene su pequeña aparición en el film de Clooney, con el mismo Langston recuperando la bolsa para la ocasión.
En "Patrulla de noche" interpreta a un policía la mar de idiota con una doble vida, por la noche actúa en un bareto como "El cómico desconocido". Si esto ya le trae muchos problemas, la cosa se complica cuando de pronto aparece un ladrón que se disfraza como él. El cenit de todo este "drama" llegará la noche en la que los dos coincidirán en un espectáculo al que también acude la policía, incluido nuestro prota que tendrá que ingeniárselas para actuar, no ser descubierto por sus compañeros y detener al criminal.
Bien, esta peli contaba con un presupuesto tan y tan escueto, que se tuvo que rodar únicamente los fines de semana. Y, según un espacio televisivo de esos biográficos, marcó el verdadero final-final de la ya descendente carrera de la morbosa Linda Blair quien, aviso para viciosos, se marca un pequeño destete justo en la escena previa a los créditos finales (y para los que aún no lo sepáis, la muchacha lucía un tetamen de órdago). Sí, mucho me temo que "Patrulla de noche" es así de mala, malísima. Va cargadica de un humor ultra-gilipollas y zopenco, absolutamente ridículo, adornado con las inevitables dosis de chabacanería y chistes guarros. Técnicamente se ve desbalazada y patosa, muy cutre. Y narrativamente, es un caos sin demasiado sentido. Las escenas que ayudan a avanzar la historia / excusa se mezclan con simples galerías de gags malos que únicamente sirven para alargar metraje. Y aunque está claro que el policía prota es también "The Unknow Comic", nunca le vemos ponerse la bolsa en la cabeza con lo que no acaba de quedar del todo claro. Supongo que fue algo hecho a posta, para darle cierto misterio, pero lo único que consiguen es incrementar la confusión general.
Aún así, es tal su grado de estupidez, que en algunos momentos termina resultando genuinamente divertida y, después de todo, no especialmente aburrida. Por ejemplo, ya de chaval me encantaba la escena inicial, cuando el prota le grita a un conductor imprudente, "¿Está usted loco o qué?" y cuando se abre la puerta del coche, sale un tío con camisa de fuerza haciendo muecas exageradas. Que quieren que les diga, a mi ese gag me funcionaba y aún lo hace. O cuando el cómico desconocido comenta "Estoy tan nervioso, tengo mariposas en el estómago", a lo que su mánager le mete una pastilla en la boca, "Toma esto" dice, "¿Qué es?" pregunta él, "Naftalina" contesta ella... otro chiste que me funciona. Y así más y más, a cada cual más estúpido y patético (como el tío que, a pesar de su aspecto totalmente occidental, dice ser Japonés y la lía a tiros en plena calle porque busca un restaurante nipón y el no encontrarlo le desespera). Aunque tal vez sea la aparición del gran Pat Morita, el "Miyagi" de "Karate Kid", lo más marciano del pack, ya que interpreta a la víctima de una violación cometida por lesbianas y que cuando habla, tiene voz de mujer. Ah! y de gags de mariquitas, hay unos cuantos. ¿Qué quieren?, era la época.
El reparto no tiene desperdicio, junto a Langston / "Unknow Comic", Linda Blair y Morita, tenemos a Pat Paulsen (personaje televisivo que intentó acceder a la presidencia de su país), Billy Barty (enano que interpretaba papeles adecuados para su talla en pelis como "Legend", "Willow" o "Masters del universo") como el jefe de la policía que no para de tirarse pedos, Lori Sutton enseñando cacho (su curriculum es la hostia, ha currado para Mel Brooks, Andy Sidaris, Mark Pirro y estuvo en "Los albóndigas en remojo"), Sydney Lassick (de larguísima trayectoria, fue un loco en "Alguien voló sobre el nido del cuco" y un profe en "Carrie"), cameo para Andrew Dice Clay ("Las aventuras de Ford Fairlane") y la "chica Russ Meyer" (y estrella porno) Kitten Natividad luciendo sus inmensas tetorras.
Tras algunas pocas pelis más (entre ellas "Fonda Sangrienta" y la decepcionante "Loca academia de maleantes 1"), Jackie Kong y William Osco se separarían. De ella nunca más se supo y él... bueno, produjo algunas cosas más hasta hace poco, pero nada realmente destacable.
Nota fricosa: En la parte de atrás de la caratula de vídeo aparecía una foto super-engañosa y altamente confundible, con tres policías luciendo armamento y pose a lo "Cazafantasmas". Formaba parte de toda una galería de imágenes promocionales con los agentes ataviados cual conceptos y película populares de la época. Hay otra en plan "Indiana Jones". Hacer notar que los modelos NO salían en el film (ver).
"Patrulla de noche" es, efectivamente, una auténtica mierda... pero una que funciona si te la tomas como hay que tomarla y le das al "Play" dispuesto a dejarte embriagar por sus hedores.

lunes, 7 de septiembre de 2015

THE GONG SHOW MOVIE

Chuck  Barris es uno de los personajes más fascinantes del mundo del espectáculo USA, primero porque es el creador de la tele-basura, el inventó los concursos de mierda en los años setenta convirtiéndolos en clásico televisivo hasta tal punto que en la televisión española de hoy, se hacen versiones de aquellos mismos programas. Sin ir mas lejos, el famoso “El Semáforo” de Chicho Ibáñez Serrador, en el que un grupo de personas deficientes mentales salían al escenario a cantar, bailar cualquiera que fuera su gracia, con el fin del que el público se cachondeara de ellos, y haciéndoles pasar a la final a conveniencia a través de la utilización de un semáforo. De ese programa salieron personajes tan populares como Cañita Brava, por ejemplo. Bien, pues ese concurso no deja de ser un plagio de “The Gong Show” creado por el citado Barris que además hacía de presentador y que fue el responsable de otorgarle  los quince minutos de fama pertinente a un cómico que a mí me hace cierta gracia, pero que no tiene mucha, llamado “The Unknown Comic”.
Pero Chuck Barris no es popular precisamente por sus creaciones televisivas ni mucho menos, que va; lo es porque tenía una doble vida. Según sus memorias Barris, además de productor televisivo de éxito, era también agente doble de la CIA, asesino de la CIA más bien, que aprovechaba el acompañar a los ganadores de sus concursos en los viajes a exóticos destinos como Berlín Occidental, para cepillarse a los miembros del grupo terrorista internacional de turno. Pero para saber más de este fascinante e inquietante sujeto, lo mejor es que vean la ópera prima de George Clooney “Confesiones de una mente peligrosa” que explica todo esto muy bien.
Sea como fuere, el caso es que Chuck Barris era un tipo egocéntrico de narices, que tuvo que dar su salto al cine. No supo hacerlo sin tener que estar él metido de por medio, así que, amparado por Universal, produjo, escribió junto a Robert Downey (El papá de Robert Downey Jr., lógicamente) y protagonizó la versión cinematográfica de su programa de mayor éxito (Precedente de lo que haría Javier Cardenas aquí) y la título “The Gong Show Movie”. La película deambula entre la realidad y la ficción y por un lado nos muestra  como es el día a día de Chuck Barris en el medio televisivo, como tiene que lidiar con las cadenas de televisión, su relación con su novia, y con los retrasados que han de aparecer en su concurso. Todo esto, rodado en 35 mm. total ficción, sirve de hilo conductor para mostrarnos lo verdaderamente interesante que son los castings y actuaciones de retrasados que, grabados en vídeo y montados a toda velocidad, fueron censurados en su momento y no se incluyeron en los programas televisivos. Así pues no vemos nada estridente más allá de unas tetas, pero si vemos, como si de un documental “Mondo” se tratara, como un individuo vestido a lo “Music Hall” interpreta una canción popular americana a base de cacareos, como si lo cantase un pollo. El caso es que durante su intervención el público se vuelca con la actuación del individuo, este se emociona y cacarea aún más fuerte. Barris, le insta a que vuelva a hacerlo una y otra vez, pasando a la final, para acto seguido, entre bastidores, ser testigos de cómo la cámara de vídeo graba la muerte de este señor en directo, cayendo fulminado de un infarto debido a la fuerte emoción, hecho este, que le costaría algún que otro disgustillo a Barris. Eso no es óbice para que esa muerte ante las cámaras aparezca en la película, y no solo, eso, sino que además sea introducida como elemento cómico. Cosas del perfil un tanto psicopático del autor de la película –recuerden que acababa los programas y se iba a matar gente para la CIA-.
La película es bastante mala, muy para lucimiento de un individuo que en realidad no tiene mucho carisma (por mucho que se calara las gorras y los sombreros hasta los ojos) y que no tiene nada de gracia cuando se nos vende como una película desternillante, pero verdaderamente se deja ver, y además es una curiosidad de película como un templo de grande, porque ¿A quíen se le ocurre hacer una película sobre un programa de televisión?
Sin embargo la película, a poco que consultemos la red de redes, se prodiga como una rareza absoluta, corre la leyenda urbana en yankilandia de que esta película en realidad no existe porque es la típica de la que todo el mundo habla, pero de la que no hay demasiadas pruebas de su existencia más allá de un par de “Lobby Cards” y pósters de la misma, pero en realidad si que existe, de hecho les hablo de ella, porque la tengo en mi estantería en DVD.
Resulta que la película se estrenó, y además de tener una muy mala distribución por parte de universal,  fue un fracaso total y absoluto. No fue a nadie a verla. Las críticas fueron feroces, de hecho un famoso crítico afirmó tras verla, que viéndola por primera vez en su vida sentía la necesidad de estar fuera del mundo del espectáculo.
El resultado de todo esto, y que tampoco sería del gusto de su responsable más directo, propició que Barris se arrepintiera de su única incursión en el cine y tras su estreno en salas decidió no comercializarla en formatos domésticos, aunque ya saben, se hicieron copias pirata en los ochenta para el mercado del video y más allá de eso, para cualquier americano que deseara ver la película –serán los menos- fue una odisea.
Sin embargo, se ve que un americano cualquiera, consiguió un master de la película a una calidad apabullante, así que vende a través de la red copias en DVD-R de la misma, espectacularmente presentada, en una edición que poco tiene que envidar a las profesionales y a este señor, tras un tiempo buscando frustradamente la peli, es a quien se la compré y el motivo por el que he podido verla y finamente, comentarla.
En definitiva, tiene su gracia. Y más  sabiendo todo lo que hay detrás, además de ser el único testimonio que queda de ese mítico programa, el “The Gong Show”, amén de los vídeos que circulan por la red.
Además de Barris, se pasean por la pantalla  la cantante Jaye P. Morgan, que pasó por el programa, Tony Randall, o Danny De Vito, la tetona musa de Russ Meyer, Kitten Natividad y Taylor Negron que ¡participaron en el concurso! en el caso de Negron, antes de ser celebridad, haciendo el mongólico y rozando la vergüenza ajena, además de papeles de ficción  para Vincent Schiavelli (el feo de “Ghost”), Robin Altman o los cómicos habituales “The Unknown Comic” y Rip Taylor.