Si levantas la vista en plena noche y miras al cielo, verás estrellas. Siempre me fascinó saber que las que NO parpadean, son en realidad planetas de nuestro sistema solar. Pero la mayoría sí parpadean. Y cuando digo mayoría, me refiero a miles en el firmamento. Casi tantas como decepciones en este blog. He usado esa palabra infinidad de veces. Si la buscas en el diccionario de la Real Academia, sale mi jeto justo al lado de su definición. Son incontables las películas que he abordado con ilusión y me han dejado hecho trizas porque no eran lo que esperaba. Especialmente siendo jovencito, en plena efervescencia de mi curiosidad y aprendizaje. Pero puede que el podio lo encabece una sola, "Robot Ninja". ¿Por qué esta en particular? porque además de las obvias expectativas propias del inocente consumidor de cine que era cuando alquilé la edición patria cortesía de "Lauren Home Video", estaba el hecho de que conocía su existir, gracias a la prensa especializada franchute, y a parte del personal implicado, admiraba a su máximo responsable, J.R.Bookwalter... antes de ver nada genuinamente suyo, aunque dispusiera de una copia totalmente auto editada de su book(walter) "Attack of the B-Movie Makers". Al productor, David DeCoteau, sí lo tenía perfectamente ubicado, y ya me había dado unas cuantas sonoras castañas consumiendo sus ñordas, pero entonces aún sentía afecto por él. Llámenlo síndrome de Estocolmo. Resulta que en pleno apogeo de sus años encabezando el "top ten" de los exploiters modernos, a DeCoteau se le ocurre crear un sello dedicado a producir y distribuir basurilla directa a los estantes de los video-clubs, "Cinema Home Video". Y para rellenar las arcas, busca material a un nivel inferior del que él mismo transita. ¿Da miedo, eh? Claro, así, lo que se agencia son cosas prácticamente amateurs, muy muy zopencas. De entre el mogollón destaca su asociación con ¿el rey de todo ello? J.R.Bookwalter, que por entonces lo había "petado" con su largometraje de muertos vivientes en súper 8 "The dead next door" (me niego a mentar el título español) DeCoteau ficha al ilusionado aspirante y le encarga que de vida a una idea, un título y un póster super-chanante que tiene ahí, entre sus papeles, "Robot Ninja". Por supuesto, a cambio de cuatro reales, lo que le obligará a currar con una cámara de 16 mm y los colegas (muchos de los cuales, o casi todos, estaban en los créditos de la epopeya zombie superochera) A Bookwalter no le mola nada el título, le parece ridículo, pero acepta el encargo y, muy influenciado por "Robocop" -según él mismo ha declarado-, le da la vuelta a la idea, contando la historia de Leonard Miller, un dibujante de comics con mucho éxito, creador del mentado robot, que presencia el cruento asesinato de una inocente parejita en manos de una panda de delincuentes realmente malvados (con una latina por jefa, y a los que se tilda de "punks" en más de una ocasión) Ello motivará que Leonard decida convertirse en "Robot Ninja" para acabar con los villanos. Pero claro, la vida real no es como los comics, y correrá la sangre a borbotones.
Retomando el tema de las decepciones, les aseguro que la resultante de ver "Robot Ninja" en su día fue de órdago. La encontré tan cutre, oscura, tosca, chabacana, aburrida e incluso desagradable en su forma de abordar la violencia (el modo sádico y despiadado en el que los malos ejecutan a sus víctimas y como la cámara se recrea gustosamente en ello) A partir de ahí, no quise saber más de J.R.Bookwalter. De haber tenido un póster de su peli previa en mis paredes, lo habría arrancado con ira (en todo caso, lo que hice fue venderme su libro) Los años pasaron, pero mi opinión sobre "Robot Ninja" no cambió un ápice. Hasta que hace poco, y empujado por la siempre peligrosa nostalgia, Bookwalter, entonces "retirado" del "cine", la relanzó en Blu-Ray con un notable lavado de cara digital y sendas mejoras. Apelando no a la nostalgia sino a la más enfermiza curiosidad, decidí volver a consumirla.
Es cierto que, uno, sabiendo a lo que me exponía, no habría decepción. Dos, la mejora estético formal del film, ayuda. La imagen es mucho menos oscura, los colores brillan más, y los 16 mm cantan hermosamente. Consciente Bookwalter de que los títulos de crédito de la época eran especialmente horribles (los parió él mismo con ayuda de su Commodore Amiga 2000, convencido de que era lo más de lo más), estos han sido actualizados y ahora son "demasiado cool" para el tipo de película que parapetan. Aunque sigan contando con, probablemente, una de las mayores flaquezas del film, las viñetas del supuesto tebeo de "Robot Ninja", by la torpe mano de David Lange. Eran espantosos entonces, y lo siguen siendo hoy día, por mucha mariconada computeril que los acompañe. En cuanto al resto... pues bueno, siendo compasivos, y teniendo en cuenta todo lo que hay que tener en cuenta, la peli se erige como una cosilla simpática, maja, chapucera pero de buen corazón. Ves que había ilusión tras ella, y eso compensa. No mata de aburrimiento, no más que muchas otras de su misma catadura. Y, sobre todo, la historia que narra tiene un plus. He hablado mucho de cagadas en esta reseña, pero toca hacerlo de aciertos. El mayor de "Robot Ninja" es que se adelantó por completo a conceptos como los de "Kick-Ass" y "Super", es decir, el tipo normal que decide convertirse en superhéroe y descubre, a través del dolor y mucha sangre, que la realidad queda lejos de parecerse a los tebeos. Así que, un gallifante para J.R. por ser pionero en ese sentido y reconocerle también que, sí, entre interpretaciones malas, chorros de inverosimilitud, fallos de raccord e incongruencias narrativas, consigue que su pequeña película transmita algo de sordidez, de mal estar, logre desmitificar al superhéroe de tebeo y, oiga, eso tiene su mérito.
Podría doblar la longitud de la reseña llenándola de datos, fricadas y demás material pajero. Es algo que me gusta, y suelo hacer. Pero pal caso he decidido contenerme. La cantidad de guiños (chorromil posters de películas de género bien conocidas y -algunas- adoradas), homenajitos (todos los personajes llevan apellidos muy sonoros y reconocibles), citas y demás mandanga fan-osa (de fan, como una escena desarrollada en un video-club) son incontables. Interminables. Si les apetece, vean el film y jueguen al juego.
Entre los amigos de Bookwalter y demás peña, destacan unos pocos nombres. Papelitos para el "Robin" de la serie de los sesenta, Burt Ward, haciendo guasa de su propio legado. Linnea Quigley como rubia tonta. Scott Spiegel desplegando su vena más payasa. Y David DeCoteau + Kenneth J. Hall en una pantalla de televisión.
Déjenme rubricar la reseña anunciando que, tras años de parón, J.R.Bookwalter ha vuelto a la dirección con una cosa de estupenda + espantosa pinta titulada "Side Effects May Vary". La veré, por supuesto, porque, esperando nada de nada, se que esta vez no habrá decepción. Ventajas de la vejez.
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sábado, 17 de junio de 2023
domingo, 13 de junio de 2010
ROBOT NINJA ESTUVO ANTES....
Ahora que todo el mundo lo flipa con "Kick-Ass", es el momento de revindicar una peli que en muchos sentidos se le adelantó (a ella y al comic también), os hablo de "Robot Ninja", el inmenso cagarro de J.R.Bookwalter, rodada en 16mm, de un modo costrosamente amateur y sin la más mínima gracia, distribuida en España por Lauren, pero que, sí señor, cuenta lo mismo que "Kick-Ass" y unos cuantos años antes.
"Robot Ninja" es un famoso personaje de comics que triunfa en la televisión en una versión más "camp" (de hecho, su grito de guerra es "I´m Robot Ninja and I kick ass!", toma ya). Su dibujante, harto de verlo tan desnaturalizado y, también, de la violencia en el mundo, decide adoptar su propia creación para impartir justicia. Pero claro, la vida real no es un comic, y el superhéroe recibe más hostias de las que da. No hay heroísmo que valga, acabar con los malos da más curro y supone más sufrimiento y sangre que en las viñetas. El nivel gore de "Robot Ninja" es bastante alto, quizás menos llamativo que el de "Kick-Ass", pero sí más retorcido. El brutal desenlace resulta mucho más acorde y coherente a lo que cuenta, que lo hace de modo sórdido y truculento.
Que sí, que "Robot Ninja" es una puta mierda... pero al César lo que es del César.
sábado, 9 de julio de 2022
ZOMBIE COP
El cop titular se enfrenta cara a cara con un temible traficante de día, brujo vudú de noche. Durante la trifulca "mueren" los dos... no antes de que el brujo lance una maldición al otro. Pasadas unas horas, revivirán y, básicamente, seguirán donde lo dejaron.
La primera vez que tuve noticia de esta... cosa, fue en las páginas de mi querida "Mad Movies". Salía publicado una especie de pre-cartel -el que aquí les dejo- cuyos elementos nada tendrían que ver con el producto acabado. Ni en la tipografía del título, ni el look del policía muerto viviente, ni siquiera esa ambientación "noir" con fulana buenorra, hotel sórdido y tal. Me fascinó y no tardó nada en formar parte de mis obsesiones. Poco sabía entonces que aquello era una idea del temible David DeCoteau siguiendo la ya clásica estrategia de "cúrrate un título chulo, con su póster no menos chulo, lánzalo y a ver qué pasa. Si lo merece, ya me buscaré la vida para hacer la película, invirtiendo el menor capital -y talento- posible/s" Pal caso el encargo recayó nada menos que en J.R.Bookwalter, por entonces asociado con el director de "Dreamaniac" (lo que dio pie a su primer atentando compartido, "Robot Ninja"). DeCoteau le cedió 5.000 dólares para la gestación de dos películas, "Kingdom of the vampire" y "Zombie Cop". Ambas se iban a parir en escasos días y, por supuesto, formato vídeo. Pero del de 1991. Así las cosas, Bookwalter pilló su equipo de Super-VHS, su Commodore Amiga 2000 (con el que solía currarse todos los feos gráficos de sus trabajos) y parte de la peña que le ayudó en la peli del ninja robótico. Grabaron en el propio apartamento del director (de ahí que aparezcan tantísimos pósters de producciones DeCoteau/Bookwlater, así como otras de Charles Band y colegas), el colmado familiar (cosa delatadísima nada más ver la marquesina) y allá donde les dejaran. Una vez terminada, se lanzó al mercado del vídeo junto a la mentada "Kingdom of the vampire" y pasó... pues lo que tenía que pasar.
Antes de seguir, es importante aclarar que el propio J.R. firma el desastre con el seudónimo de Lance Randas (aunque podría haberlo hecho en una segunda edición remasterizada, no la original) y que soltó declaraciones como estas: "Es un mal vídeo casero que nunca tendría que haber visto la luz". Más claro, el agua. Le doy toda la razón. "Zombie Cop" es un mojón de mucho cuidado... aunque, honestamente, no esperaba otra cosa. J.R.Bookwalter me cae bien. Respeto bastante lo que ha hecho a lo largo de su carrera. En cierto modo puede incluso despertar nuestra admiración. Pero también es verdad que el tipo no tiene lo que se dice mucho talento. Jamás ha facturado nada ni medianamente digno. Si encima nos enteramos que, durante la gestación de ambos largometrajes, fue "Kingdom of the vampire" el que se llevó más atenciones y mayores esfuerzos, pues entonces quedan perfectamente justificadas todas las carencias de "Zombie Cop", que van desde actores absolutamente negados, terribles, al más mínimo sentido de nada... sea ritmo, sea comedia voluntaria (atención al tipo que da vida a un árabe con una enorme toalla de baño mal puesta sobre la cabeza), sea suspense, sea acción, sea violencia, sea truculencia. Todo esto destaca especialmente en el tramo final, el -por llamarlo de alguna manera- clímax. Imaginen como será que, aún tratándose de una larga persecución, primero a pata (es absolutamente descojonable ver al poli zombie y al del vudú recorrer un parque infantil y cruzar entre los columpios y toboganes como si fuesen obstáculos difícilmente superables) y luego en coche, el resultado carece de la nimia emoción y, básicamente, aburre hasta las cabras. No ayudan nada esos puñetazos incapaces de impactar donde deben, el patosismo general en las "escenas de riesgo" y la música de teclado "Casio" repetitiva y rayante.
Un auténtico desastre, en mayúsculas, que aunque no salvaría ni el mismísimo Jesuscristo con un improbable milagro, sí reserva pequeñas curiosidades. Tenemos sendos cameos (el propio Bookwalter viendo y disfrutando de "Robot Ninja" en una tele -¡ah, era él!- y David DeCoteau como conductor pillado en medio de la "persecución"), muchos rostros reincidentes (los dos delincuentes que intentan atracar el colmado son los mismos pandilleros que salían en "Robot Ninja", hasta el extremo de vestir exactamente igual) y las inevitables citas/robos a "Robocop", "Terminator", "Phantasma" (Una de las favoritas de Bookwalter. El cementerio donde revive el prota se llama igual que en la peli de Coscarelli) y "Maniac Cop" (el look de "Zombie Cop" es extremadamente deudor de este) Detalle especialmente gracioso si tenemos en cuenta que aquellos "hipsters" y "esnobs" capaces de defender productos indefendibles como "Zombie Cop" -¡que los hay! especialmente en estos tiempos de tanta pose y tanta estupidez- tiran del discurso anti-Hollywood para reivindicar su condición "independiente y facturada con amor" (sí, ¡¡muchísimo!!), cuando justamente es de la meca del cine de donde se fusilan la mayoría de sus "ideas".
En los créditos finales lanzan una puyaza a Dr.Cyclops, el célebre reseñador de novedades videográficas de la revista "Fangoria" al que se la tenían jurada todos estos pelacañas porque solía soltar dolorosas verdades como puños sobre sus infrapelículas. Verdades como que "Zombie Cop" es una pedazo de ñorda inmisericorde... pero sabía que escribir sobre ella iba a ser la mar de divertido.
La primera vez que tuve noticia de esta... cosa, fue en las páginas de mi querida "Mad Movies". Salía publicado una especie de pre-cartel -el que aquí les dejo- cuyos elementos nada tendrían que ver con el producto acabado. Ni en la tipografía del título, ni el look del policía muerto viviente, ni siquiera esa ambientación "noir" con fulana buenorra, hotel sórdido y tal. Me fascinó y no tardó nada en formar parte de mis obsesiones. Poco sabía entonces que aquello era una idea del temible David DeCoteau siguiendo la ya clásica estrategia de "cúrrate un título chulo, con su póster no menos chulo, lánzalo y a ver qué pasa. Si lo merece, ya me buscaré la vida para hacer la película, invirtiendo el menor capital -y talento- posible/s" Pal caso el encargo recayó nada menos que en J.R.Bookwalter, por entonces asociado con el director de "Dreamaniac" (lo que dio pie a su primer atentando compartido, "Robot Ninja"). DeCoteau le cedió 5.000 dólares para la gestación de dos películas, "Kingdom of the vampire" y "Zombie Cop". Ambas se iban a parir en escasos días y, por supuesto, formato vídeo. Pero del de 1991. Así las cosas, Bookwalter pilló su equipo de Super-VHS, su Commodore Amiga 2000 (con el que solía currarse todos los feos gráficos de sus trabajos) y parte de la peña que le ayudó en la peli del ninja robótico. Grabaron en el propio apartamento del director (de ahí que aparezcan tantísimos pósters de producciones DeCoteau/Bookwlater, así como otras de Charles Band y colegas), el colmado familiar (cosa delatadísima nada más ver la marquesina) y allá donde les dejaran. Una vez terminada, se lanzó al mercado del vídeo junto a la mentada "Kingdom of the vampire" y pasó... pues lo que tenía que pasar.
Antes de seguir, es importante aclarar que el propio J.R. firma el desastre con el seudónimo de Lance Randas (aunque podría haberlo hecho en una segunda edición remasterizada, no la original) y que soltó declaraciones como estas: "Es un mal vídeo casero que nunca tendría que haber visto la luz". Más claro, el agua. Le doy toda la razón. "Zombie Cop" es un mojón de mucho cuidado... aunque, honestamente, no esperaba otra cosa. J.R.Bookwalter me cae bien. Respeto bastante lo que ha hecho a lo largo de su carrera. En cierto modo puede incluso despertar nuestra admiración. Pero también es verdad que el tipo no tiene lo que se dice mucho talento. Jamás ha facturado nada ni medianamente digno. Si encima nos enteramos que, durante la gestación de ambos largometrajes, fue "Kingdom of the vampire" el que se llevó más atenciones y mayores esfuerzos, pues entonces quedan perfectamente justificadas todas las carencias de "Zombie Cop", que van desde actores absolutamente negados, terribles, al más mínimo sentido de nada... sea ritmo, sea comedia voluntaria (atención al tipo que da vida a un árabe con una enorme toalla de baño mal puesta sobre la cabeza), sea suspense, sea acción, sea violencia, sea truculencia. Todo esto destaca especialmente en el tramo final, el -por llamarlo de alguna manera- clímax. Imaginen como será que, aún tratándose de una larga persecución, primero a pata (es absolutamente descojonable ver al poli zombie y al del vudú recorrer un parque infantil y cruzar entre los columpios y toboganes como si fuesen obstáculos difícilmente superables) y luego en coche, el resultado carece de la nimia emoción y, básicamente, aburre hasta las cabras. No ayudan nada esos puñetazos incapaces de impactar donde deben, el patosismo general en las "escenas de riesgo" y la música de teclado "Casio" repetitiva y rayante.
Un auténtico desastre, en mayúsculas, que aunque no salvaría ni el mismísimo Jesuscristo con un improbable milagro, sí reserva pequeñas curiosidades. Tenemos sendos cameos (el propio Bookwalter viendo y disfrutando de "Robot Ninja" en una tele -¡ah, era él!- y David DeCoteau como conductor pillado en medio de la "persecución"), muchos rostros reincidentes (los dos delincuentes que intentan atracar el colmado son los mismos pandilleros que salían en "Robot Ninja", hasta el extremo de vestir exactamente igual) y las inevitables citas/robos a "Robocop", "Terminator", "Phantasma" (Una de las favoritas de Bookwalter. El cementerio donde revive el prota se llama igual que en la peli de Coscarelli) y "Maniac Cop" (el look de "Zombie Cop" es extremadamente deudor de este) Detalle especialmente gracioso si tenemos en cuenta que aquellos "hipsters" y "esnobs" capaces de defender productos indefendibles como "Zombie Cop" -¡que los hay! especialmente en estos tiempos de tanta pose y tanta estupidez- tiran del discurso anti-Hollywood para reivindicar su condición "independiente y facturada con amor" (sí, ¡¡muchísimo!!), cuando justamente es de la meca del cine de donde se fusilan la mayoría de sus "ideas".
En los créditos finales lanzan una puyaza a Dr.Cyclops, el célebre reseñador de novedades videográficas de la revista "Fangoria" al que se la tenían jurada todos estos pelacañas porque solía soltar dolorosas verdades como puños sobre sus infrapelículas. Verdades como que "Zombie Cop" es una pedazo de ñorda inmisericorde... pero sabía que escribir sobre ella iba a ser la mar de divertido.
miércoles, 19 de octubre de 2022
GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 16 (MARICONADAS VARIAS C)
Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....


A pesar de lo que invita a pensar la imagen,
en realidad "Bad Girls From Mars", una de esas
cosas que Fred Olen Ray rodaba en cuatro días a
toda castaña, es una comedia. Y si no se lo
creen, AQUÍ tienen la respectiva reseña que
lo demuestra.
lo demuestra.
Si hay algo que molaba de "Re-Sonator / From Beyond"
eran las grotescas mutaciones del doctor Pretorius
a base de látex y focos de colorines, como la que
ven en la imagen, desglosada en tres fases.
Una imagen la mar de chula aparecida en "House, una casa
alucinante", concretamente durante una pesadilla de su protagonista.
Cartel yanki -o eso creo- de "Jake Speed, la aventura de
África", uno de los más curiosos subproductos surgidos a
la sombra de "Indiana Jones" y por el que, como ya conté
a fondo en su día, siento gran estima.
A continuación, un par de zetismos.
Por un lado, una imagen promocional de "Robot Ninja",
infrapelícula que tengo previsto revisar algún día.
Lo cierto es que semejante "digna" instantánea no nos
preparaba para el posterior descalabro.
preparaba para el posterior descalabro.

Y un clásico de la casa, Fred Olen Ray rodando "The Haunting
Fear" con Michael Berryman. En su momento era la única imagen
disponible del cineasta y casi me compré aquel "L´Ecran Fantastique"
por ella (ya les he hablado muchas veces del fanatismo que, en esa
época, le procesaba al tipo) Lo malo era que, obvio, los dos tíos tras la
época, le procesaba al tipo) Lo malo era que, obvio, los dos tíos tras la
cámara estaban de espaldas. Hoy casi puedo asegurar que Ray es
el de nuestra derecha... pero ni así estoy convencido. Imaginen
entonces lo que era adorar, básicamente, un cogote.
E igual que hicimos en la segunda tanda de "Mariconadas Varias",
cerramos con una imagen siempre entrañable, graciosa y divertida
del gran Leslie Nielsen dando vida, cómo no, a su mejor creación,
el "Frank Drebin" de "Agárralo como puedas".
miércoles, 30 de junio de 2021
LOS FOTOCROMOS DE "FINALMENTE HÉROE"
"Finalmente Héroe" era una película que de chaval me despertaba cierta desconfianza. Sí, giraba en torno a un superhéroe, pero su naturaleza tragicómica hacía suponer que no iba a ser como "Superman" o "Spider-man". Pintaba a aburrimiento. No recuerdo si, finalmente, la alquilé. De lo que si estoy seguro es de que, no hace demasiado tiempo, la revisé para comentarla en este blog... pero se me hizo muy cuesta arriba y la abandoné antes del final. Dicho de otro modo, mi yo juvenil tenía razón al desconfiar de ella.
Gira en torno a un actor en paro que consigue un curro disfrazándose de superhéroe para promocionar una película. Hay decenas como él repartidos por ahí, pero ningún otro se mete a evitar un robo con el disfraz puesto, lo que acabará dando vida al héroe de ficción. Pero claro, este es el mundo real, bastante menos plácido, y la nueva condición de nuestro prota le traerá más miserias que alegrías.
Un poco el rollo de "Robot Ninja" o "Kick-Ass", pero rodado en 1980 y con un poso telefílmico de mayor envergadura.
En la parte trasera del último fotocromo localizamos unos horarios de proyección improvisados, rotulador mediante, por el dueño del cine. Con tanta mala pata que traspasó la cartulina hasta joder el fotocromo. Pero lo que en aquella época sería una gran cagada, hoy lo percibimos como algo entrañable. Sobre todo cuando descubrimos que "Finalmente Héroe" hacía doblete con un -estupendo- dramón de la categoría de "Desaparecido (Missing)".
¡Que tiempos aquellos!.
Gira en torno a un actor en paro que consigue un curro disfrazándose de superhéroe para promocionar una película. Hay decenas como él repartidos por ahí, pero ningún otro se mete a evitar un robo con el disfraz puesto, lo que acabará dando vida al héroe de ficción. Pero claro, este es el mundo real, bastante menos plácido, y la nueva condición de nuestro prota le traerá más miserias que alegrías.
Un poco el rollo de "Robot Ninja" o "Kick-Ass", pero rodado en 1980 y con un poso telefílmico de mayor envergadura.
En la parte trasera del último fotocromo localizamos unos horarios de proyección improvisados, rotulador mediante, por el dueño del cine. Con tanta mala pata que traspasó la cartulina hasta joder el fotocromo. Pero lo que en aquella época sería una gran cagada, hoy lo percibimos como algo entrañable. Sobre todo cuando descubrimos que "Finalmente Héroe" hacía doblete con un -estupendo- dramón de la categoría de "Desaparecido (Missing)".
¡Que tiempos aquellos!.
jueves, 7 de enero de 2016
WAR IS MENSTRUAL ENVY
Una de las cosas que me alucinan de Zedd es su capacidad de encajar en dos tendencias aparentemente tan distintas (y digo aparentemente, ahí están los Hermanos Kuchar para demostrar lo contrario) como son el cine trash y el cine experimental. Hace unos días leía un artículo escrito por un fan del horror de bajísimo presupuesto y entre sus ídolos citaba tanto a J.R.Bookwalter y Tim Ritter, dos de los mayores creadores de “cine” de terror esclavo de las fórmulas e infra-mercados vía formatos menores, como al mismo Nick Zedd. No, no pegan ni con cola. Pero el cine de Zedd tiene algo que lo hace atractivo de cara al fan del terror, el gore, lo chungo y lo extremo. Comenzando lógicamente por esa imaginería grotesca y gran guiñolesca, seguido del sexo -incluso la pornografía- y acabando en el humor. Afortunadamente muy presente en casi todo lo que hace o hacía el muyayo. ¿¿ “Geek Maggot Bingo” en la misma estantería que “Robot Ninja” o “Eliminator”??. Esas son las cosas que otorgan a Zedd, en términos generales y sobre todo fuera de Estados Unidos, la etiqueta de oveja negra del mundillo “experimental”. Es así, queridos. Y yo lo encuentro maravilloso.
Pero vayamos a por materia. “War is menstrual envy” ("La guerra es envidia menstrual", toma geroma!) está fechada el año 1992 y se rodó en 16mm, aunque la post-producción se hizo video mediante, algo que canta un huevo, sobre todo con los títulos de crédito y los cromas, que son unos cuantos sanamente mal paridos. Por mucho que nos vendan la movida del largometraje (dura 1 hora y 17 minutos), en realidad estamos ante varios cortometrajes pegados entre sí. En su época Zedd soltaba el rollo de que si era un alegato anti-guerra situado en un futuro post apocalíptico con una nueva raza de seres humanos mezclados con delfines y bla, bla, bla. ¡Pamplinas!. Lo que aquí tenemos es una combinación de ideas e imágenes extravagantes varias que van de lo estupendo, pasando por lo majo, hasta acabar en lo patético.
La peli arranca bien, con Steve Oddo escribiendo la palabra “War” en su pecho con una gillette. Sin truco. De ahí pasamos al segmento más coñazo. Kembra Pfahler, del grupo “The Voluptuous Horror of Karen Black”, fingiendo que bucea gracias al efecto croma (las imágenes del fondo están sacadas de varios documentales en plan Cousteau) y que es súbitamente follada por unos tentáculos. Todo ello acompañado de un sonido estridente. Si esto hubiese durado 10 minutos sería genial, pero dura mucho más. DEMASIADO. Ahí me dije, “Joder, menuda mierda!”. Pero entonces termina bruscamente y aparecen una panda de personajes variopintos en la barra de un bar (uno de ellos interpretado por Nancy Leopardi, que luego haría algo de carrera produciendo para Asylum e incluso dirigiendo, ¡recórcholis!). Llega un matón (el cineasta y artista ruso Ari Roussimoff) y la lía a empujones. Al final la chica del bar se cansa, saca una escopeta y le revienta la cara de un disparo, efecto conseguido gracias a una careta de carnaval estupenda. Mientras el tío agoniza, aparece una enana y comienza a hacer cosas raras y luego otro tipo en pelotas que barre el estropicio. Yo con esta parte me lo pasé bomba. Tanto como para volver a centrar mi atención en la peli.
¿Y qué sigue?, pues muchos más delirios. El mismo Nick Zedd y varias amigas pintados de colores y haciendo el mutante, todo ello con la película en negativo. Un soldado que atraviesa con su bayoneta a un bebé de evidente goma. La Pfahler y la actriz porno y activista de notable delantera Annie Sprinkle calentando a un militar que ni se inmuta. Y luego ejerciendo la primera de monja liberando de sus vendas a un tío con la piel quemada para que Annie se lo zampe a lengüetazos. Según tengo entendido, la Sprinkle había follado tanto y tan variado, que para cambiar se echó por novio al superviviente de un incendio, ocasión que aprovechó el sagaz Nick Zedd para meterlos en su peli.
Una que poco después concluye, y que en el momento de su lanzamiento el cineasta la partía en tres cachos, en plan trilogía épica, y hacía dobles o triples proyecciones con ella, pero eso nos importa un pito. Aquí viene toda junta, ilustrada sonoramente no solo con ruidos, también con algo de rap y algún soundtrack mangado por ahí.
¿El resultado?, pues quitando la excesivamente larga parte de la “mujer pez”, me ha molado. Nick Zedd tira de esa “táctica” (que no técnica) que tanto me gusta consistente en incluir en el montaje final errores, miradas a cámara y preguntas de los perdidos actores.
Desde luego no es pal gusto de todos los paladares, pero si te va el cine diferente, loco o raro, y te lo sabes tomar con sentido del humor, pues creo que podría recomendártela, siempre y cuando le eches un poco de paciencia en las partes más plomizas. Que las hay, pero son muchas menos de lo que es habitual en esta clase de demencias.
sábado, 2 de julio de 2022
SHOCK CINEMA
Hacía ya la hostia de tiempo que conocía este documental apadrinado y producido por David DeCoteau desde su flamante "Cinema Home Video" (y presentado por la "scream queen" Brinke Stevens). Recuerdo verlo anunciado en cierta prensa alternativa yanki (a base de pequeños recuadros en blanco y negro) y me moría de ganas de consumirlo por quienes andaban implicados. Algunos, auténticos héroes del que suscribe. Es decir, en esa época. Gente como Fred Olen Ray o DeCoteau himself (jóvenes y dedicados en cuerpo + alma a su mejor época) Leído así no suena especial. Pero tengan en cuenta la fecha de creación del documento: 1991. Todavía no se había producido la explosión "geek" en el mundo. El cine de serie Z o de culto seguía siendo algo oscuro y minoritario. Y, más importante aún, la nostalgia y autoconsciencia respecto a la naturaleza "trash" de estas obras quedaba lejos. Así que imaginen el gustazo que da ver a los mentados, a Charles Band (con la "Full Moon" a todo trapo), un Jeff Burr caliente de su paso por "Leatherface: La matanza de Texas 3", al bueno de Scott "Intruso en la noche" Spiegel luciendo una impresionante mullet o al SOVista J.R.Bookwalter (seguidos por, entre otros, Ernest Farino y C. Courtney Joyner) hablando, todos y cada uno de ellos, de sus inicios en la industria, sus experiencias buenas y malas, aconsejando, rajando y chorreando frustración a espuertas. Especialmente el amigo Ray, que estaba hasta los cojones de lo mal que se le trataba y no para de justificarse cual llorica desesperado. O Bookwalter, narrando por enésima vez sus trifulcas con Sam Raimi.
Aunque hay un tema recurrente en todos los casos: la guita. Es evidente que estos señores se metieron en el cine de explotación teniendo muy claro cual era la meta, sacar cuartos de donde fuese, y eso es lo que más les preocupa por encima de todo (especialmente, e inevitablemente, a Ray y DeCoteau). No me encanta, yo soy más de amor al arte y esas pérdidas de tiempo, pero lo comprendo y acepto.
En cualquier caso, hablamos de 60 minutos de puras cabezas parlantes. Nada más. Escasean muy mucho las imágenes de archivo y/o carteles (es de suponer que el presupuesto era tan escaso que resultaba imposible pagar los derechos de todo eso) y, por suerte, el director (Robert Hayes) no aparece en ningún plano ni aporta nada suyo. Solo deja hablar.
Aunque hay un tema recurrente en todos los casos: la guita. Es evidente que estos señores se metieron en el cine de explotación teniendo muy claro cual era la meta, sacar cuartos de donde fuese, y eso es lo que más les preocupa por encima de todo (especialmente, e inevitablemente, a Ray y DeCoteau). No me encanta, yo soy más de amor al arte y esas pérdidas de tiempo, pero lo comprendo y acepto.
En cualquier caso, hablamos de 60 minutos de puras cabezas parlantes. Nada más. Escasean muy mucho las imágenes de archivo y/o carteles (es de suponer que el presupuesto era tan escaso que resultaba imposible pagar los derechos de todo eso) y, por suerte, el director (Robert Hayes) no aparece en ningún plano ni aporta nada suyo. Solo deja hablar.
Muy interesante, muy ameno y muy recomendable.
Su éxito generó unas cuantas entregas, que también he tenido "el placer" de visionar. La segunda mantiene lo de los cabolos dándole a la sin hueso sobre sus experiencias en el cine de explotación, siendo buena parte de estos supervivientes de lo acontecido en los setenta (o antes), de ahí que abunde mucho discurso contra el "moderno de cine de horror" y sus excesos truculentos. Inevitable. Los interfectos más notorios son Forrest J. Ackerman, Gary Graver, Melissa Moore, Ted Newsom y Robert Quarry. No es tan disfrutable como el anterior, pero se deja ver agradablemente.
A partir de aquí, "Shock Cinema" abandona las entrevistas para centrarse en explotar el material de archivo de "Cinema Home Video". En el volumen tres nos comemos un porrón de tomas falsas de "Nightmare Sisters" y "Dr.Alien" (ambos, films de DeCoteau), además de algunos trailers. Muy muy aburrido todo. Completamente ignorable.
La cuarta y última entrega está un pelín mejor, pues se centra en el making of -y, muy especialmente, la confección de efectos especiales- de productos como "Al filo de la venganza", "Robot Ninja", "Skinned Alive" o "Ghoul School". En ese sentido, destaca que muestren cómo se facturó el impresionante aplastamiento craneal en "Al filo...", pero también la patética degollación con la hoja del cuchillo puesta de canto. O el caso de "Ghoul School" que, en cada una de sus muchas mutilaciones, los recurrentes condones rellenos de sangre falsa no se rompen cuando deben. Así, cada vez que desgarran carne, los vemos estirarse cual chicle descaradamente hasta ceder. El (d)efecto es raro, porque da cierta grima, parecen tendones o algo así. Desde luego, como película de terror no se yo... pero como anuncio de gomas efectivas para evitar embarazos indeseados, "Ghoul School" es la bomba.
Superadas las cuatro entregas de "Shock Cinema", me vi otros tantos documentales dispuestos en la misma plataforma. Al ser materia actual, pecaban ya del abuso de "geek"-ismo + "nerd"-ismo, con un montón de supuestos expertos (blogeros, algún organizador de Cons...) y/o filmmakers de la era digital dando su opinión sobre títulos clásicos. Sin embargo, no todos resultaron desdeñables, siendo "Survival of the Film Freaks" el que mejor me entró, a pesar de (o a causa de) que le di al "play" cargado de pesimismo.
Su éxito generó unas cuantas entregas, que también he tenido "el placer" de visionar. La segunda mantiene lo de los cabolos dándole a la sin hueso sobre sus experiencias en el cine de explotación, siendo buena parte de estos supervivientes de lo acontecido en los setenta (o antes), de ahí que abunde mucho discurso contra el "moderno de cine de horror" y sus excesos truculentos. Inevitable. Los interfectos más notorios son Forrest J. Ackerman, Gary Graver, Melissa Moore, Ted Newsom y Robert Quarry. No es tan disfrutable como el anterior, pero se deja ver agradablemente.
A partir de aquí, "Shock Cinema" abandona las entrevistas para centrarse en explotar el material de archivo de "Cinema Home Video". En el volumen tres nos comemos un porrón de tomas falsas de "Nightmare Sisters" y "Dr.Alien" (ambos, films de DeCoteau), además de algunos trailers. Muy muy aburrido todo. Completamente ignorable.
La cuarta y última entrega está un pelín mejor, pues se centra en el making of -y, muy especialmente, la confección de efectos especiales- de productos como "Al filo de la venganza", "Robot Ninja", "Skinned Alive" o "Ghoul School". En ese sentido, destaca que muestren cómo se facturó el impresionante aplastamiento craneal en "Al filo...", pero también la patética degollación con la hoja del cuchillo puesta de canto. O el caso de "Ghoul School" que, en cada una de sus muchas mutilaciones, los recurrentes condones rellenos de sangre falsa no se rompen cuando deben. Así, cada vez que desgarran carne, los vemos estirarse cual chicle descaradamente hasta ceder. El (d)efecto es raro, porque da cierta grima, parecen tendones o algo así. Desde luego, como película de terror no se yo... pero como anuncio de gomas efectivas para evitar embarazos indeseados, "Ghoul School" es la bomba.
Superadas las cuatro entregas de "Shock Cinema", me vi otros tantos documentales dispuestos en la misma plataforma. Al ser materia actual, pecaban ya del abuso de "geek"-ismo + "nerd"-ismo, con un montón de supuestos expertos (blogeros, algún organizador de Cons...) y/o filmmakers de la era digital dando su opinión sobre títulos clásicos. Sin embargo, no todos resultaron desdeñables, siendo "Survival of the Film Freaks" el que mejor me entró, a pesar de (o a causa de) que le di al "play" cargado de pesimismo.
jueves, 15 de diciembre de 2011
HOSTEL PART 3
Creo haber dicho ya unas cuantas veces lo mucho que me molan/atraen las secuelas paridas directamente para el mercado del dvd. ¿Por qué? (¡eso también lo he dicho ya!), porque suelen pillar los elementos más llamativos y sensacionalistas de los films precedentes, y exagerarlos/explotarlos aún más con el fin de contentar a las plateas especializadas. Y si encima el director del producto es un tio que mola, entonces ya corrámonos todos en manada."Hostel part 3" tenía todos los números para ser la polla, una fiesta ultra-gore y con tetas a tutiplen. La peli original (uno de mis films de horror favoritos de lo que se ha hecho los últimos años) fue un inesperado "hit" que, junto a "Saw", puso de moda el "torture-porn". Luego vino la segunda parte, que a pesar de las buenas intenciones de su realizador/padre, Eli Roth, no acabó de funcionar y fracasó en taquilla. Ambas pelis sorprendían porque, tratándose de productos propiamente "mainstream", resultaban bastante crudos y brutos. Ejemplo: Mi pobre padre quiso ver la primera porque llevaba el nombre del massmediatizado Quentin Tarantonto... y claro, el susto/decepción fue notable. ¿Qué pasa?, que "Hostel 2" se metió un hostión a nivel "mainstream", pero imagino que en el terreno del video-club y el público aficionado al horreur funcionó lo suficientemente bien como para generar una tercera entrega saltándose el paso de la gran pantalla para ir directa a las estanterías. Pues guay.
En funciones de director se fichó a alguien bien afiliado al género (y amigo de Eli Roth), Scott Spiegel (que en los otros "Hosteles" andaba metido como productor ejecutivo), lo que está muy bien porque, por norma, estos films suelen caer en manos de novatillos o directores de encargo. Spiegel (esto ya lo he dicho también antes) es todo un nombre en esto de filmar sustos. Pertenecía al clan Sam Raimi cuando eran unos chavalillos que parían cortos en Super 8. Él firmó muchos de ellos y era el único auténtico aficionado al cine de terror. Fue quien propuso que el primer largo profesional del clan (ya sabéis cual), fuese de miedo. Participó solo un poco en su confección (en esa época era papá y tenía que currar en un supermercado para ganarse la vida), pero se desquitó escribiendo junto a Raimi el guión de "Terroríficamente muertos". Otro libreto que lleva su co-firma es el de "El principiante", con/de Clint Eastwood. Logró debutar en la dirección "pro" con "Intruso en la noche" (la del asesino que mata a los empleados de un supermercado, ¡ja!). De ahí pasó a "Abierto hasta el amanecer 2", "My Name Is Modesty: A Modesty Blaise Adventure" y "Spring Break '83". De mientras, se entretenía ejerciendo de actor en pelis de Sam Raimi o en ultra-ñordas como "Robot Ninja" o "Skinned Alive". Tras su paso por el clan Raimi, se alistó al clan Tarantonto. Estuvo apunto de dirigir una entrega de "La noche de Halloween" producida por el de la mandíbula, pero terminó junto a Eli Roth en la ¿difunta? compañía "Raw Nerve", de donde salió el remake "2001 Maniacos", en el que Spiegel hacía de uno de los chalados del título. Y de ahí a "Hostel part 3" (vale, me he pasado el orden real por el forro de los cojones... pero esa es la gracia).
Obviamente, esta tercera entrega se mantiene más o menos fiel a la fórmula: Un grupo de amigos se van de farra drogata-putera y terminan en las manos del selecto club de cazadores humanos, donde serán torturados y bla, bla (el escenario ya no es la vieja Europa, sino Las Vegas... imagino que por cuestiones presupuestiles). Con esta premisa de base, y consciente de que el espectador potencial se conoce de sobras las dos anteriores, Spiegel juega mucho a crear expectativas y darles la vuelta a último segundo. También se regodea en pijadas como el famoso tatuaje identificativo. Sin embargo comete un error muy típico: pensar que el espectador quiere ver algo medianamente diferente. Así que decide variar un poco la cosa convirtiendo las sesiones de tortura correspondientes en espectáculos circenses que un montón de ricachos despiadados ven a través de un cristal. Incluso para cada tormento cuenta con un torturador diferente y carismático, siendo la chavala enfundada en cuero negro, con careta y ballesta la más llamativa. Toda esta parte recuerda mucho al film "Sportkill", curiosamente nacido como explotación de "Hostel". ¿Una secuela que imita al imitador... o simple casualidad?. Total, que el grupo de víctimas (esta vez se mezclan hombres y mujeres) escapa del encierro y se toma la revancha.
Vale, "Hostel part 3" tiene algunos aciertos majillos. Y es verdad que la segunda mitad resulta mucho más entretenida que la primera, por eso al terminar te deja un regusto positivo. Sin embargo, lo imperdonable es que, a diferencia de lo comentado al inicio de este tocho, la violencia y el sexo están por debajo de las dos primeras entregas. ¡¡¿¿Heeeein??!!, ¿la secuela video-clubera más light que las entregas destinadas a la gran pantalla?, ABSURDO!!!!. Spiegel intenta compensarlo con "torturas originales y diferentes", pero la mayor parte de ellas resultan patéticas y ridículas, como la de las cucarachas. A parte de que, aunque sin llegar a abusar, se dejan ver algunos trucajes de CGI a lo largo de la función absolutamente cutres y corta-rollo. Al pack de despropósitos, se unen su falta de atmósfera malsana y su estética de "suciedad limpia", lo que le quita toda la sordidez propia de las entregas precedentes.
Una auténtica decepción. Aún así, fans de la saga y aficionados al terror, podéis verla sin esperar nada, pasáis el ratillo y luego le dáis al botón de "delete". Es lo que yo hice.
sábado, 14 de agosto de 2021
AL FILO DE LA VENGANZA
"Al filo de la venganza" forma parte de la ristra de películas que, en la era del videoclubismo, me hicieron titubear. Es decir, las alquilé consciente de y atraído por su naturaleza. Una vez consumidas, me resultaron tan insoportables que las devolví sin efectuar la reglamentaria y consecuente copia. Pero luego, motivado por la culpa, regresé a por ellas. Las vi de nuevo... y seguía sin cogerles el tranquillo. Eran causas perdidas para mí (otras que andan en el listado son "Scalps", "Terror Caníbal", "Eliminator", "Creature" y "En busca del dragón dorado").
Sin embargo, pasadas varias décadas de aquel primer intento, era momento de darle una nueva oportunidad a "Al filo de la venganza". Así que me la agencié y... aquí tienen el respectivo rollete.
Cuenta la historia de dos chavalas taradas, ambas hijas de mafiosos, que salen del manicomio y, para celebrarlo, montan una party repleta de machos. No pasará mucho tiempo hasta que aparezca una figura (cuya identidad se supone un misterio pero, vamos, canta desde buen principio) dispuesta a aniquilarlos a todos... a los invitados que poseen rabo, digo. Y eso es todo. Efectivamente, estamos ante un slasher tardío (1989) y un poco rarito, así que olvídense de la directa alusión a "Arma Letal" que hacen el título original -"Murder Weapon"- y, sobre todo, el póster. Nada, todo mentiras para atraer a incautos.
Que el ínclito y legendario exploiter David DeCoteau -produciendo desde su flamante pero fugaz "Cinema Home Video"- firmara la película resultante con el seudónimo de Ellen Cabot (según leí, el nombre de una compañera del colegio a la que detestaba) demuestra claramente que era consciente de la roña que estaba facturando.
Porque sí, my friends, vista hoy "Al filo de la venganza" sigue siendo increíblemente costrosa. Horripilante. Mala como el demonio... pero, claro, sabiéndolo de antemano, y con la pátina del transcurrir del tiempo en su favor, pasamos de odiarla a considerar su condición basuresca entrañable y graciosa. Tiene toda la pinta de ser una de esas típicas operaciones que se hacían dentro de los parámetros del zetismo Californiano, a base de sacar provecho a la disponibilidad del equipo sobrante de un film previo. Es decir, tienes la cámara, el casoplón y sendos actores o técnicos para cinco días más... pues venga, hagamos otra peli. Da igual lo qué, pero hagámoslo. Por eso me cuesta un huevo no pensar que durante el rodaje hubo un buen chorro de improvisación. Es el único modo de explicar esos diálogos increíblemente idiotas, sin sentido, banales e innecesarios -listos para rellenar la mayor cantidad de metraje posible- y muchas de las situaciones ridículas.
Sí, hay momentos para el descojone ¿involuntario?. Mi favorito es cuando el asesino, luciendo chupa y con el rostro cubierto con un saco, se planta de sopetón, cuchillo en alto, a una distancia considerable de dos machos armados con pistolas cargadas de balas. ¿Y cómo reaccionan al verle? ¡gritan asustados y corren a esconderse, agachados, en un rincón de la estancia! Cualquiera diría que DeCoteau lo hiciera así aposta, en plan chiste, pero la duda contribuye a nuestro alucine y posterior risotada.
Tampoco es moco de pavo el arranque del film (rodado seis meses antes que el resto). Una auténtica locura casi surrealista (se supone es un sueño), con la churri que no para de untarse el cuerpo a base de aceite o crema solar, una y otra vez, incluso cuando daba la sensación de que ya había terminado. Casi parece parida por el Jesús Franco de los ochenta... lo que no es tan raro porque David DeCoteau se ha declarado fan de aquel en alguna que otra ocasión.
En general los efectos de maquillaje y tal son un poco chuscos (destacando ese cuchillo capaz de degollar con el filo puesto de lado) pero, por contra, contiene un crimen brutal putamadremente facturado: la cabeza hecha trizas mediante mazo. Según los créditos, J.R.Bookwalter (director de "The dead next door", "Ozone" + "Robot Ninja") y parte de su equipo andan metidos en la tarea.
En el reparto destacan nombres -y ubres- muy características del gremio en aquel momento. Tenemos a la pizpireta (y bastante negada) Linnea Quigley, cuyos supuestos encantos se ven ensombrecidos por los de su compañera de reparto, la tremenda Kate Russell y esas hermosamente feas/enormes tetas naturales que piden ser mordidas y lamidas. Entre los machos brilla con luz propia, inevitablemente, Eric Freeman (oculto tras el alias de Damon Charles), quien previamente nos había dejado a todos ojipláticos sobreactuando que daba gusto en "Noche de paz, noche de muerte parte 2". Sin embargo, ninguno de los mentados figura como protagonista, esa tarea recae en manos de Lyle Waggoner, a pesar de que el suyo sea un rol extremadamente secundario. ¿Por qué ello? Simplemente porque disponía de una carrera extensa en el mundo de la caja tonta y, por lo visto, en su época alcanzó cierta popularidad, así que por categoría -en una peli y un equipo donde escaseaba- le tocaba ser la estrella principal... aunque, supongo, al veterano actor tampoco le haría mucha gracia dadas las circunstancias.
Citar la presencia, televisión mediante, de Michelle Bauer y Brinke Stevens (que fea se nos está volviendo con la edad!) en "Nightmare Sisters" del propio DeCoteau. Resulta jocoso que uno de los personajes que la está viendo exclame: "¿Pero quién escribe esta mierda?". La refrescante tendencia de los cineastas zetosos de aquella época a no tomarse en serio, ni a sí mismos ni sus trabajos -también presente en San Fred Olen Ray-, contribuía a que me cayeran tan bien y me inspiraran tanto, a pesar de su incuestionable nulidad.
Bien mirado, "Al filo de la venganza" (que podría retitularse, visto lo visto, "Al filo de la vergüenza (ajena)") no es otra cosa que un remake del primer largo -no porno- de su director, "Dreamaniac": una fiesta anodina repleta de material desechable y diálogos tontos, puntualmente interrumpidos por sendos crímenes. Un coñazo. Pero, al menos, en este caso uno puede divertirse a su costa, cosa que no ocurría con la otra. Mira, ¡algo aprendió David DeCoteau en el intervalo!.
Sin embargo, pasadas varias décadas de aquel primer intento, era momento de darle una nueva oportunidad a "Al filo de la venganza". Así que me la agencié y... aquí tienen el respectivo rollete.
Cuenta la historia de dos chavalas taradas, ambas hijas de mafiosos, que salen del manicomio y, para celebrarlo, montan una party repleta de machos. No pasará mucho tiempo hasta que aparezca una figura (cuya identidad se supone un misterio pero, vamos, canta desde buen principio) dispuesta a aniquilarlos a todos... a los invitados que poseen rabo, digo. Y eso es todo. Efectivamente, estamos ante un slasher tardío (1989) y un poco rarito, así que olvídense de la directa alusión a "Arma Letal" que hacen el título original -"Murder Weapon"- y, sobre todo, el póster. Nada, todo mentiras para atraer a incautos.
Que el ínclito y legendario exploiter David DeCoteau -produciendo desde su flamante pero fugaz "Cinema Home Video"- firmara la película resultante con el seudónimo de Ellen Cabot (según leí, el nombre de una compañera del colegio a la que detestaba) demuestra claramente que era consciente de la roña que estaba facturando.
Porque sí, my friends, vista hoy "Al filo de la venganza" sigue siendo increíblemente costrosa. Horripilante. Mala como el demonio... pero, claro, sabiéndolo de antemano, y con la pátina del transcurrir del tiempo en su favor, pasamos de odiarla a considerar su condición basuresca entrañable y graciosa. Tiene toda la pinta de ser una de esas típicas operaciones que se hacían dentro de los parámetros del zetismo Californiano, a base de sacar provecho a la disponibilidad del equipo sobrante de un film previo. Es decir, tienes la cámara, el casoplón y sendos actores o técnicos para cinco días más... pues venga, hagamos otra peli. Da igual lo qué, pero hagámoslo. Por eso me cuesta un huevo no pensar que durante el rodaje hubo un buen chorro de improvisación. Es el único modo de explicar esos diálogos increíblemente idiotas, sin sentido, banales e innecesarios -listos para rellenar la mayor cantidad de metraje posible- y muchas de las situaciones ridículas.
Sí, hay momentos para el descojone ¿involuntario?. Mi favorito es cuando el asesino, luciendo chupa y con el rostro cubierto con un saco, se planta de sopetón, cuchillo en alto, a una distancia considerable de dos machos armados con pistolas cargadas de balas. ¿Y cómo reaccionan al verle? ¡gritan asustados y corren a esconderse, agachados, en un rincón de la estancia! Cualquiera diría que DeCoteau lo hiciera así aposta, en plan chiste, pero la duda contribuye a nuestro alucine y posterior risotada.
Tampoco es moco de pavo el arranque del film (rodado seis meses antes que el resto). Una auténtica locura casi surrealista (se supone es un sueño), con la churri que no para de untarse el cuerpo a base de aceite o crema solar, una y otra vez, incluso cuando daba la sensación de que ya había terminado. Casi parece parida por el Jesús Franco de los ochenta... lo que no es tan raro porque David DeCoteau se ha declarado fan de aquel en alguna que otra ocasión.
En general los efectos de maquillaje y tal son un poco chuscos (destacando ese cuchillo capaz de degollar con el filo puesto de lado) pero, por contra, contiene un crimen brutal putamadremente facturado: la cabeza hecha trizas mediante mazo. Según los créditos, J.R.Bookwalter (director de "The dead next door", "Ozone" + "Robot Ninja") y parte de su equipo andan metidos en la tarea.
En el reparto destacan nombres -y ubres- muy características del gremio en aquel momento. Tenemos a la pizpireta (y bastante negada) Linnea Quigley, cuyos supuestos encantos se ven ensombrecidos por los de su compañera de reparto, la tremenda Kate Russell y esas hermosamente feas/enormes tetas naturales que piden ser mordidas y lamidas. Entre los machos brilla con luz propia, inevitablemente, Eric Freeman (oculto tras el alias de Damon Charles), quien previamente nos había dejado a todos ojipláticos sobreactuando que daba gusto en "Noche de paz, noche de muerte parte 2". Sin embargo, ninguno de los mentados figura como protagonista, esa tarea recae en manos de Lyle Waggoner, a pesar de que el suyo sea un rol extremadamente secundario. ¿Por qué ello? Simplemente porque disponía de una carrera extensa en el mundo de la caja tonta y, por lo visto, en su época alcanzó cierta popularidad, así que por categoría -en una peli y un equipo donde escaseaba- le tocaba ser la estrella principal... aunque, supongo, al veterano actor tampoco le haría mucha gracia dadas las circunstancias.
Citar la presencia, televisión mediante, de Michelle Bauer y Brinke Stevens (que fea se nos está volviendo con la edad!) en "Nightmare Sisters" del propio DeCoteau. Resulta jocoso que uno de los personajes que la está viendo exclame: "¿Pero quién escribe esta mierda?". La refrescante tendencia de los cineastas zetosos de aquella época a no tomarse en serio, ni a sí mismos ni sus trabajos -también presente en San Fred Olen Ray-, contribuía a que me cayeran tan bien y me inspiraran tanto, a pesar de su incuestionable nulidad.
Bien mirado, "Al filo de la venganza" (que podría retitularse, visto lo visto, "Al filo de la vergüenza (ajena)") no es otra cosa que un remake del primer largo -no porno- de su director, "Dreamaniac": una fiesta anodina repleta de material desechable y diálogos tontos, puntualmente interrumpidos por sendos crímenes. Un coñazo. Pero, al menos, en este caso uno puede divertirse a su costa, cosa que no ocurría con la otra. Mira, ¡algo aprendió David DeCoteau en el intervalo!.
Como colofón, dejen que suelte aquí una captura muy graciosa en la que, gracias al cambio de formato, vemos a un lado de la imagen asomar un foco y a un técnico del rodaje, birra en mano. Este último dato podría aclarar un poco el desmadre general. No sé, igual estaban todos borrachos cuando hicieron "Al filo de la venganza". Y también sirve para que nos sorprenda descubrir que, tras una peli tan rastrera, con pinta de haber sido improvisada por cuatro colegas un finde, había un verdadero equipo de profesionales. Considerando esto -la existencia de peña currando para lograr algo digno y potable- se incrementa la sensación de que el talento escaseaba en el ADN de su director.
lunes, 8 de agosto de 2011
THE DEVIL´S ROCK + SUPER + FEROCIOUS PLANET
Será porque es verano, o por el JDownloader, pero últimamente no paro de ver películas. Y claro, no dispongo de tanto tiempo, ni físico ni mental, para escribir las correspondientes reseñas de aquellas que llaman mi atención (porque no crean que escribo sobre TODO lo que veo). Así que aprovecharé la ocasión para juntar tres en un mismo espacio y, de paso, quitarme curro de encima.
THE DEVIL´S ROCK quería verla por la buena prensa que acarreaba, a pesar de no conocer absolutamente nada sobre ella. Se trata de un producto de terror made in Nueva Zelanda (sí!, cuna de Peter Jackson) rodada con escasos medios, pero grandes ambiciones. La noche antes del "Día D", un par de soldados llegan a aposentos nazis para sabotear armamento. En eso que oyen el grito de una muchacha saliendo del interior de un bunker, y deciden investigar. ¿Qué se encuentran?, pues un montón de cadáveres mutilados y un libro sobre magia negra. Algo chungo se está cociendo ahí dentro y gira en torno a un demonio, uno con pinta de mujer y que usa sus encantos para atraer, atrapar y devorar hombres (¿estoy hablando de un documental?, jajaja!!!). Pues bien, el arranque está cojonudo, realmente te mete en la historia y te inquieta. A medida que se va descubriendo el pastel, la gracia se va desinflando. Solo hay tres personajes, y dos de ellos se pasan buena parte de la peli dándole al pico. Al final el demonio convence a medias. Digamos que no está mal, pero al principio parecía que iba a estar mejor. Ayuda -pero no mucho- la notable truculencia. Para ver si no nay nada mejor que hacer.
SUPER es de James Gunn. Y James Gunn no me gusta. Sin embargo
, decidí verla porque lo que había leído de ella aquí y allí, prometía. De entrada parece más de lo mismo, otra vuelta de tuerca al rollo del chalao que se cree un superhéroe y se come todas las desgracias e inclemencias con las que no se topan "Batman" o "Sipder-man". Vale, de esas ya hay unas cuantas y se ha demostrado que la idea, después de todo, no es tan graciosa. ¿"Kick-Ass"?... bueno, antes estuvo "Robot Ninja", y curiosamente "Super" tiene más en común con esta que con la primera.
La cosa va de un super-pringao que, al perder a su mujer en manos de un mafias, decide convertirse en superhéroe y recuperarla. ¿Qué hace distinta a "Super" de otros rollos semejantes?, pues que es una comedia a medias, porque también tiene mucho de drama (el final es desconcertante)... de hecho, el personaje interpretado de puta madre por Rainn Wilson resulta patético y logra que por un lado sientas lástima de él, y por otro incluso le temas. Sí, el "superhéroe" de esta peli está presentado como un especie de psicópata/fanático religioso que, a veces, agrede a quien no debe (es especialmente buena la secuencia de la visión divina, genuinamente perturbadora). Ese retrato ambiguo del prota es uno de los mayores aciertos de la peli. Encima, resulta que está
entretenida, inspirada en los momentos de humor, sorprendentemente violenta (y sin concesión alguna al espectador, si hay que ser cruel, se es) y en fin, que es mucho mejor de lo que pudiera aparentar desde fuera. El estupendo reparto (el siempre molón Kevin Bacon, los morritos de Liv Taylor y una cargante Ellen Page que se guarda otro momento de impacto) hacen el resto. Muy recomendable.
No se puede negar que, a veces, los chicos del "Syfy Channel" tienen grandes ideas. Lástima que, por lo general, la falta de medios arrase con las buenas intenciones. Solo en ocasiones muy punteras el daño colateral es menor del que cabría esperar y digo yo que FEROCIOUS PLANET vendría a ser un buen ejemplo.
Un tipa de lo más espabilada ha inventado una máquina capaz de mostrarnos las innumerables dimensiones paralelas que nos envuelven. En plena demostración del invento, hay un accidente y algunos de los invitados viajan hasta otra dimensión... afortunadamente una que se parece mucho a la nuestra (¡¡claaaaaro!!), salvo por esos bichejos enormes y feísimos que gastan tanta mala leche y a los que tendrán que enfrentarse en su periplo por lograr arreglar el entuerto.
Pues lo dicho, la cosa no aburre en exceso, tiene su ritmo, sus buenos momentos, el continuo devenir de problemas que encadenan con otros problemas incluso logra que resulte medianamente emocionante... y el gore, justo pero siempre agradecido... vale, los efectos CGI son todo lo mediocrillos que suele ser habitual en Syfylandia, pero eso ya lo perdonas. Y para que la platea ande contenta, un clásico de la casa: John Rhys-Davies.
Vamos, que está simpática... y el final, mola.
THE DEVIL´S ROCK quería verla por la buena prensa que acarreaba, a pesar de no conocer absolutamente nada sobre ella. Se trata de un producto de terror made in Nueva Zelanda (sí!, cuna de Peter Jackson) rodada con escasos medios, pero grandes ambiciones. La noche antes del "Día D", un par de soldados llegan a aposentos nazis para sabotear armamento. En eso que oyen el grito de una muchacha saliendo del interior de un bunker, y deciden investigar. ¿Qué se encuentran?, pues un montón de cadáveres mutilados y un libro sobre magia negra. Algo chungo se está cociendo ahí dentro y gira en torno a un demonio, uno con pinta de mujer y que usa sus encantos para atraer, atrapar y devorar hombres (¿estoy hablando de un documental?, jajaja!!!). Pues bien, el arranque está cojonudo, realmente te mete en la historia y te inquieta. A medida que se va descubriendo el pastel, la gracia se va desinflando. Solo hay tres personajes, y dos de ellos se pasan buena parte de la peli dándole al pico. Al final el demonio convence a medias. Digamos que no está mal, pero al principio parecía que iba a estar mejor. Ayuda -pero no mucho- la notable truculencia. Para ver si no nay nada mejor que hacer.SUPER es de James Gunn. Y James Gunn no me gusta. Sin embargo
, decidí verla porque lo que había leído de ella aquí y allí, prometía. De entrada parece más de lo mismo, otra vuelta de tuerca al rollo del chalao que se cree un superhéroe y se come todas las desgracias e inclemencias con las que no se topan "Batman" o "Sipder-man". Vale, de esas ya hay unas cuantas y se ha demostrado que la idea, después de todo, no es tan graciosa. ¿"Kick-Ass"?... bueno, antes estuvo "Robot Ninja", y curiosamente "Super" tiene más en común con esta que con la primera.La cosa va de un super-pringao que, al perder a su mujer en manos de un mafias, decide convertirse en superhéroe y recuperarla. ¿Qué hace distinta a "Super" de otros rollos semejantes?, pues que es una comedia a medias, porque también tiene mucho de drama (el final es desconcertante)... de hecho, el personaje interpretado de puta madre por Rainn Wilson resulta patético y logra que por un lado sientas lástima de él, y por otro incluso le temas. Sí, el "superhéroe" de esta peli está presentado como un especie de psicópata/fanático religioso que, a veces, agrede a quien no debe (es especialmente buena la secuencia de la visión divina, genuinamente perturbadora). Ese retrato ambiguo del prota es uno de los mayores aciertos de la peli. Encima, resulta que está
entretenida, inspirada en los momentos de humor, sorprendentemente violenta (y sin concesión alguna al espectador, si hay que ser cruel, se es) y en fin, que es mucho mejor de lo que pudiera aparentar desde fuera. El estupendo reparto (el siempre molón Kevin Bacon, los morritos de Liv Taylor y una cargante Ellen Page que se guarda otro momento de impacto) hacen el resto. Muy recomendable.No se puede negar que, a veces, los chicos del "Syfy Channel" tienen grandes ideas. Lástima que, por lo general, la falta de medios arrase con las buenas intenciones. Solo en ocasiones muy punteras el daño colateral es menor del que cabría esperar y digo yo que FEROCIOUS PLANET vendría a ser un buen ejemplo.
Un tipa de lo más espabilada ha inventado una máquina capaz de mostrarnos las innumerables dimensiones paralelas que nos envuelven. En plena demostración del invento, hay un accidente y algunos de los invitados viajan hasta otra dimensión... afortunadamente una que se parece mucho a la nuestra (¡¡claaaaaro!!), salvo por esos bichejos enormes y feísimos que gastan tanta mala leche y a los que tendrán que enfrentarse en su periplo por lograr arreglar el entuerto.
Pues lo dicho, la cosa no aburre en exceso, tiene su ritmo, sus buenos momentos, el continuo devenir de problemas que encadenan con otros problemas incluso logra que resulte medianamente emocionante... y el gore, justo pero siempre agradecido... vale, los efectos CGI son todo lo mediocrillos que suele ser habitual en Syfylandia, pero eso ya lo perdonas. Y para que la platea ande contenta, un clásico de la casa: John Rhys-Davies.
Vamos, que está simpática... y el final, mola.
lunes, 7 de septiembre de 2009
INTRUSO EN LA NOCHE
El personal de un supermercado se queda a trabajar de madrugada. El sitio va a cerrar y hay que marcar los productos a mitad de precio. Súbitamente, una silueta negra comienza a cargárselos a todos, uno por uno. ¿Podría ser el ex-novio delincuente de una de las cajeras... u otra persona?. Misterio."Intruso en la noche" sería un slasher del montonazo, mas bien aburrido, si no fuese por una serie de factores, comenzando con las mentes creativas que hay tras su concepción y parte del reparto. A eso, que es en lo que nos centraremos en el siguiente párrafo, hay que sumarle una notable dosis de gore. No es que la sangre chorree en cada plano, pero sí es verdad que abunda y, sobre todo, hay un par de crímenes sorprendentemente explícitos y bestias, con el añadido de que la víctima de uno de ellos es el que, en un principio, parece va a ser el chico guapo/bueno de la peli.
Otro de los aspectos curiosos de "Intruso en la noche" va ligado al director y sus amistades. En sendas ocasiones, la cámara rueda desde inéditos puntos de vista, ya sea el interior de un teléfono como por debajo de la pelusa que arrastra una escoba. ¿Inéditos?, eso me suena... son el tipo de cosas que hacía Sam Raimi al inicio de su carrera. ¡Claro!, es que Sam Raimi es uno de los actores secundarios en este film y el director, Scott Spiegel, uno de los integrantes del clan que le rodeaba y le rodea, pariendo cortos en Super 8 durante la adolescencia, co-escribiendo el guión de "Evil Dead 2" o interviniendo como doblador de "actores desaparecidos" durante el rodaje de "Posesión Infernal". De hecho, del grupito era Spiegel el que podía considerarse fan del horror, y fue él quien propuso que el primer largo serio de la pandilla perteneciese a dicho género. Luego sería el director de más cosas (entre ellas, "Abierto hasta el amanecer 2"), co-guionista de "El Principiante" (sí, la de Clint Eastwood), haría buenas migas con Eli Roth (y Tarantino), y terminaría asociado a la producción de films como "Hostel" o "2001 Maniacos" (donde también es actor... cosa que también ha ejercido en algunos subproductos de J.R.Bookwalter", como "Robot Ninja" o "Skinned Alive"). "Intruso en la noche" era su esperado -por él- debut, y el realizador aprovechó para expulsar sus demonios tras varios años currando en un supermercado (motivo por el que no pudo involucrarse más en la creación del primer "Evil Dead"). Otros nombres populares del reparto son Ted Raimi (hermano de), Dan Hicks (co-protagonista de "Evil Dead 2") y ¡Bruce Campbell!, en un escueto papel de policía. En la producción tenemos a Lawrence Bender, entonces futuro organizador de muchas Tarantinadas. De los potentes efectos especiales se encargan los hoy reputados Howard Berger y Greg Nicotero que entonces, asociados a Robert Kurtzman, formaban la "KNB Group".
Ya os digo, "Intruso en la noche" flojea por el lado del ritmo. Aunque lo intenta, Spiegel no logra crear ni el más mínimo suspense, y como todo buen/mal slasher, se limita a rellenar los momentos en los que no vemos crimen alguno con monótona y hueca paja. Aún así, y con un poco de paciencia, la peli puede verse de un tirón, sin avance rápido y con una leve sensación de complicidad.
sábado, 9 de agosto de 2025
LA PRISIÓN DE LOS CHIFLADOS
El marco durante el que en su día consumí "La prisión de los chiflados" no puede ser más "retro-cool". Les hablo de una sesión doble del desaparecido cine "Texas" en Barcelona, repleto hasta la bandera, compartiendo pantalla nada menos que con una copia troceada de "Delta Force". Desde entonces andaba loco por revisarla y, sobre todo, reseñarla. No es que le reservase un afecto especial ni nada de eso. En realidad solo se trataba de pura y dura curiosidad, porque lo cierto es que en mi archivo mental únicamente conservaba un gag de todo el largometraje, así que, hasta cierto punto, el resto me iba a resultar medianamente novedoso. Costó localizarla, pero al final fue el compañero Enorm quien, una vez más, obró el milagro.
"La prisión de los chiflados", título significativamente patrio -propio de su época- para el "Doin´Time" original (traducible a un muy carcelario "Cumpliendo condena", pero también como "Pasando el tiempo", que pal caso sería un rato adecuado), viene fechada en 1985 y, permítanme recurrir a un cliché que nos viene a huevo: No podría ser más ochentera en su género. Se ajusta como un guante a lo que era la comedia populachera yanki entonces. Con inevitables ecos a otras de su misma calaña como las "Loca academia de policía" o los "Porky´s". Digamos que, espiritualmente, son casi hermanas, con todas las salidas narrativas y los estereotipos que demandaba el personal dispuesto a amoquinar por verlas. Un humor tirando a golfo, con altas dosis de enredo y ciertas licencias de puro "spoof" que no casan demasiado bien, aunque molan. Mogollón de chistes picantes, machismo por un tubo, además de tantas otras zarandajas políticamente incorrectas (incluidos unos pocos chistes de drogas). El protagonista es el típico caradura simpático que se tira a la cachonda esposa del gobernador quien, lógicamente rabioso, le manda encarcelar en un centro penitenciario con un alcaide demasiado laxo y de ideas progresistas al que detesta. En cuanto puede, lo echa y enchufa a su cuñado, todo un cabronazo de tendencias paramilitares dispuesto a hacer la vida imposible a los reclusos. Estos, que vendrían a ser los buenos de la historia (por supuesto en ningún momento se habla de los motivos por los que están entre rejas), deciden darle su merecido recurriendo a una salida muy propia de las comedias de entonces, convencen a una golfa para que se lo tire mientras retransmiten el "espectáculo" tele mediante a nivel nacional. La clásica lucha de poderes entre los inadaptados y la autoridad, también muy de las de risa del periodo. Ello se desarrollará a la par que un previsible combate de boxeo en la cárcel, dando pie a unas cuantas coñetas a costa de "Rocky" y el cameo del mismísimo Muhammad Ali (razón por la que, a día de hoy, la película sobresale unos centímetros de la media).
En realidad la trama de "La prisión de los chiflados" es más fina y menos consistente que el cordel de un támpax, una mera excusa para acumular gags y más gags, de esos con "remate final" que, luego, guardan cero lógica con el desarrollo de lo que se supone están contando. Claro que poco importa porque, como digo, prima la gilipollez, una buscada y aceptada sin remordimiento alguno. No te partes de risa, con suerte sonríes a ratos y, en general, la sensación es más de estar escuchando los malos chistes vomitados por el borracho de la cantina. Suerte que todo el pifostio no llega a los 80 minutos, así que, entre una cosa y otra, y la inevitable dosis de nostalgia aplicada, pues termina resultando medio-entretenida... por los pelos.
Dirige, co-escribe y co-produce George Mendeluk, nacido en Alemania y emigrado para hacer las américas, en su filmografía localizamos otras de esas que habíamos visto en los estantes de nuestros vídeo-clubs mil veces pero rara vez alquilábamos, como "Flash Mortal" o "Albóndigas 3: Los chicos están calientes" y luego muchísima televisión, pero muchísima, hasta nuestros días.
Y, como siempre, es identificando, numerando y catalogando al floridísimo reparto donde realmente está la diversión. Abróchense los cinturones porque la cosa es generosa. Tal vez, paradójicamente, el menos llamativo sea su protagonista, Jeff Altman. Venía de hacer mucha tele y alguna cosa curiosa (como "Wacko" o "Quien tiene una suegra tiene un tesoro") y, tras "La prisión de los chiflados" el panorama tampoco cambiaría demasiado, con más curiosidades ("Harvard: Movida americana", "Los inmortales 2", bastante doblaje de dibujos animados, destacando "The Real Ghostbusters" o "Bee Movie") y más televisión. Como ocurría con muchas de las comedias de aquellos entonces, se le busca una historia de amor "seria" en las clásicas escenas donde se rebaja el tono desmadrado. Su "partenaire" pal caso es Dey Young, quien debutaría en "Rock N´Roll High School" y se marcaría un insignificante rol de camarera en "Spaceballs, la loca historia de las galaxias" (menos insignificante que el posterior de "mujer con perro" para "Ant-Man y la Avispa: Quantumanía"), decorado donde coincidió con otra de las actrices de "La prisión de los chiflados", Rhonda Shear, futura carne de cañón del universo Donald G. Jackson.
Aunque en cuestiones femeninas la parte más tocha del pastel es para Colleen Camp y sus tetazas, esas mismas que viste en otras del palo como "El juego de la sospecha (Cluedo)", "Gran lío en la universidad", "La loca academia de los albóndigas" y, por supuesto, "Loca academia de policía 2 y 4". Ubres -muuuuuuy- destacables son igualmente las de Kitten Natividad, marcándose una aparición al fondo del plano, literalmente, y Judy Landers, quien anduvo posteriormente por "Armados y Peligrosos", "Escuela de Azafatas" pero, sobre todo, el "Dr. Alien" de David DeCoteau. Rematan el asunto femenino Melanie Chartoff (la directora encabritada del insti en "Parker Lewis nunca pierde") y Dona Speir (futura musa de Andy Sidaris).
Retomando el plantel masculino, tenemos a todo un John Vernon como recluso veterano y listillo. En la época me recordaba mucho al George Peppard de "El Equipo A". Cosa que cuadraba muy bien con el "Mr.T" albino que le acompaña a todas partes encarnado por Nicholas Worth, el eterno villano del cine de bajo (y eventualmente alto) presupuesto. Otros de sus socios son el cajatontista Ron Palillo (el tipo al que "Jason Voorhees" le arranca el corazón en la sexta de sus aventuras o el pirómano perseguido por "Snake Eater") y Mike Mazurki, de rostro nacido para interpretar a gángsters y/o matones de toda condición, cosa que hizo nada menos que en "Con faldas y a lo loco", "De espaldas a la justicia", "Dick Tracy" -la de los 40 y la de los 90- y su última aparición en pantalla dos meses previos a palmar, "Mob Boss" de Fred Olen Ray. Ya que hablamos del ínclito, también él dirigió a Pat McCormick -el alcaide bueno de "La prisión de los chiflados"- en "Beverly Hills Vamp".
Como villano principal todo un clásico en los suyo, Richard Mulligan, tan histriónico como nos tenía acostumbrados. Solía dejarse ver en películas de Blake Edwards: "S.O.B. (Sois honrados bandidos)", interpretando al "director de cine en crisis", "Tras la pista de la pantera rosa", ejerciendo de padre del "Inspector Clouseau" y "El gran enredo", que debería recuperar. Igualmente se prestaba a otra clase de comedias, ahí están "Los albóndigas atacan de nuevo", "Profesores de hoy" o "Chico Celestial" como prueba.
Del resto del reparto me quedo con el comediante negro Jimmie 'JJ' Walker (ni que sea por su papel en "Aterriza como puedas", de donde "La prisión de los chiflados" toma prestados esos comentarios graciosos vía megafonía) y Ron Zwang, así mismo co-guionista del film reseñado y cuya escueta carrera "actoril" incorpora dos marcianadas del calibre de "El ejército de las tinieblas" y ¡¡¿"Robot Ninja"?!!. ¿¿Nos lo creemos o estamos ante una mala di/gestión de "la secre"??.
En un momento dado, asistimos a un plano general de la cárcel idéntico a otro de "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas!!)" (al fin y al cabo, ambas películas vienen fechadas el mismo año). Ahí va una comparativa visual y la duda de si una recicló de la otra o, simplemente, compartieron escenario...
"La prisión de los chiflados", título significativamente patrio -propio de su época- para el "Doin´Time" original (traducible a un muy carcelario "Cumpliendo condena", pero también como "Pasando el tiempo", que pal caso sería un rato adecuado), viene fechada en 1985 y, permítanme recurrir a un cliché que nos viene a huevo: No podría ser más ochentera en su género. Se ajusta como un guante a lo que era la comedia populachera yanki entonces. Con inevitables ecos a otras de su misma calaña como las "Loca academia de policía" o los "Porky´s". Digamos que, espiritualmente, son casi hermanas, con todas las salidas narrativas y los estereotipos que demandaba el personal dispuesto a amoquinar por verlas. Un humor tirando a golfo, con altas dosis de enredo y ciertas licencias de puro "spoof" que no casan demasiado bien, aunque molan. Mogollón de chistes picantes, machismo por un tubo, además de tantas otras zarandajas políticamente incorrectas (incluidos unos pocos chistes de drogas). El protagonista es el típico caradura simpático que se tira a la cachonda esposa del gobernador quien, lógicamente rabioso, le manda encarcelar en un centro penitenciario con un alcaide demasiado laxo y de ideas progresistas al que detesta. En cuanto puede, lo echa y enchufa a su cuñado, todo un cabronazo de tendencias paramilitares dispuesto a hacer la vida imposible a los reclusos. Estos, que vendrían a ser los buenos de la historia (por supuesto en ningún momento se habla de los motivos por los que están entre rejas), deciden darle su merecido recurriendo a una salida muy propia de las comedias de entonces, convencen a una golfa para que se lo tire mientras retransmiten el "espectáculo" tele mediante a nivel nacional. La clásica lucha de poderes entre los inadaptados y la autoridad, también muy de las de risa del periodo. Ello se desarrollará a la par que un previsible combate de boxeo en la cárcel, dando pie a unas cuantas coñetas a costa de "Rocky" y el cameo del mismísimo Muhammad Ali (razón por la que, a día de hoy, la película sobresale unos centímetros de la media).
En realidad la trama de "La prisión de los chiflados" es más fina y menos consistente que el cordel de un támpax, una mera excusa para acumular gags y más gags, de esos con "remate final" que, luego, guardan cero lógica con el desarrollo de lo que se supone están contando. Claro que poco importa porque, como digo, prima la gilipollez, una buscada y aceptada sin remordimiento alguno. No te partes de risa, con suerte sonríes a ratos y, en general, la sensación es más de estar escuchando los malos chistes vomitados por el borracho de la cantina. Suerte que todo el pifostio no llega a los 80 minutos, así que, entre una cosa y otra, y la inevitable dosis de nostalgia aplicada, pues termina resultando medio-entretenida... por los pelos.
Dirige, co-escribe y co-produce George Mendeluk, nacido en Alemania y emigrado para hacer las américas, en su filmografía localizamos otras de esas que habíamos visto en los estantes de nuestros vídeo-clubs mil veces pero rara vez alquilábamos, como "Flash Mortal" o "Albóndigas 3: Los chicos están calientes" y luego muchísima televisión, pero muchísima, hasta nuestros días.
Y, como siempre, es identificando, numerando y catalogando al floridísimo reparto donde realmente está la diversión. Abróchense los cinturones porque la cosa es generosa. Tal vez, paradójicamente, el menos llamativo sea su protagonista, Jeff Altman. Venía de hacer mucha tele y alguna cosa curiosa (como "Wacko" o "Quien tiene una suegra tiene un tesoro") y, tras "La prisión de los chiflados" el panorama tampoco cambiaría demasiado, con más curiosidades ("Harvard: Movida americana", "Los inmortales 2", bastante doblaje de dibujos animados, destacando "The Real Ghostbusters" o "Bee Movie") y más televisión. Como ocurría con muchas de las comedias de aquellos entonces, se le busca una historia de amor "seria" en las clásicas escenas donde se rebaja el tono desmadrado. Su "partenaire" pal caso es Dey Young, quien debutaría en "Rock N´Roll High School" y se marcaría un insignificante rol de camarera en "Spaceballs, la loca historia de las galaxias" (menos insignificante que el posterior de "mujer con perro" para "Ant-Man y la Avispa: Quantumanía"), decorado donde coincidió con otra de las actrices de "La prisión de los chiflados", Rhonda Shear, futura carne de cañón del universo Donald G. Jackson.
Aunque en cuestiones femeninas la parte más tocha del pastel es para Colleen Camp y sus tetazas, esas mismas que viste en otras del palo como "El juego de la sospecha (Cluedo)", "Gran lío en la universidad", "La loca academia de los albóndigas" y, por supuesto, "Loca academia de policía 2 y 4". Ubres -muuuuuuy- destacables son igualmente las de Kitten Natividad, marcándose una aparición al fondo del plano, literalmente, y Judy Landers, quien anduvo posteriormente por "Armados y Peligrosos", "Escuela de Azafatas" pero, sobre todo, el "Dr. Alien" de David DeCoteau. Rematan el asunto femenino Melanie Chartoff (la directora encabritada del insti en "Parker Lewis nunca pierde") y Dona Speir (futura musa de Andy Sidaris).
Retomando el plantel masculino, tenemos a todo un John Vernon como recluso veterano y listillo. En la época me recordaba mucho al George Peppard de "El Equipo A". Cosa que cuadraba muy bien con el "Mr.T" albino que le acompaña a todas partes encarnado por Nicholas Worth, el eterno villano del cine de bajo (y eventualmente alto) presupuesto. Otros de sus socios son el cajatontista Ron Palillo (el tipo al que "Jason Voorhees" le arranca el corazón en la sexta de sus aventuras o el pirómano perseguido por "Snake Eater") y Mike Mazurki, de rostro nacido para interpretar a gángsters y/o matones de toda condición, cosa que hizo nada menos que en "Con faldas y a lo loco", "De espaldas a la justicia", "Dick Tracy" -la de los 40 y la de los 90- y su última aparición en pantalla dos meses previos a palmar, "Mob Boss" de Fred Olen Ray. Ya que hablamos del ínclito, también él dirigió a Pat McCormick -el alcaide bueno de "La prisión de los chiflados"- en "Beverly Hills Vamp".
Como villano principal todo un clásico en los suyo, Richard Mulligan, tan histriónico como nos tenía acostumbrados. Solía dejarse ver en películas de Blake Edwards: "S.O.B. (Sois honrados bandidos)", interpretando al "director de cine en crisis", "Tras la pista de la pantera rosa", ejerciendo de padre del "Inspector Clouseau" y "El gran enredo", que debería recuperar. Igualmente se prestaba a otra clase de comedias, ahí están "Los albóndigas atacan de nuevo", "Profesores de hoy" o "Chico Celestial" como prueba.
Del resto del reparto me quedo con el comediante negro Jimmie 'JJ' Walker (ni que sea por su papel en "Aterriza como puedas", de donde "La prisión de los chiflados" toma prestados esos comentarios graciosos vía megafonía) y Ron Zwang, así mismo co-guionista del film reseñado y cuya escueta carrera "actoril" incorpora dos marcianadas del calibre de "El ejército de las tinieblas" y ¡¡¿"Robot Ninja"?!!. ¿¿Nos lo creemos o estamos ante una mala di/gestión de "la secre"??.
En un momento dado, asistimos a un plano general de la cárcel idéntico a otro de "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas!!)" (al fin y al cabo, ambas películas vienen fechadas el mismo año). Ahí va una comparativa visual y la duda de si una recicló de la otra o, simplemente, compartieron escenario...
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