viernes, 19 de agosto de 2011

HOLOCAUSTO ROBOT

De Tim Kincaid ya he hablado en otras ocasiones, pero déjenme volver a hacerlo porque me encanta su historia. Director de cine pornográfico destinado al público homosexual bajo el pseudónimo de Joe Gage, en los 80 decide intentarlo en el "normal" usando su verdadero nombre. Obviamente, con semejante currículum, únicamente podía acceder al terreno de la serie Z y el "exploitation" más ramplón, y termina fichado por Charles Band para su subdivisión de cine videoclubero de tercera categoría, "Beyond Infinity", junto a otros astros del calibre de Gorman Bechard o Ken Dixon. Es en esta tesitura donde Kincaid realiza sus títulos más conocidos, de entre los cuales destacan -por cutres y demenciales- "Cazador de mutantes", "La muerte ataca en New York" y este mismo del que les hablo ahora, que si no es el mejor del pack, poco le falta (todos ellos luciendo magníficos y espectaculares posters... cuya semejanza con la verdadera naturaleza del film que representan es escasa).
"Holocausto Robot" nos cuenta la historia de un futuro en el que la humanidad se ha convertido en esclava de las máquinas y los robots (ding dong!, "Terminator"). Todo está en ruinas e impera de ley del más fuerte (ding dong!, "Mad Max 2"). Afortunadamente existen pequeños grupúsculos rebeldes formados por tios con taparrabos y espadas (ding dong!, "Conan, el bárbaro") dispuestos a derrotar al jefe de todo ello, el llamado Amo Oscuro (ding dong!, errr... ponga aquí su título). A lo largo de los incomparables 79 minutos que dura esta joya, acompañaremos al héroe de turno en su lucha por derrotar al mal, junto a su robot horrible (comparsa cómica altamente cargante), una churri guapa que busca a su padre prisionero, una amazona que odia a los hombres, dos hermanos tontos y un eunuco cachas y greñudo que parece salido de un grupo heavy metal AOR de los 80. Sus enemigos son: una cyborg maciza adicta a máquinas masturbatorias, un robot de espectacular, comiquero pero aparatoso armatoste y mil y un peligros, como gusanos mutantes, robots mutantes y mutantes mutantes.
Naturalmente, todo ello condimentado con una ausencia total de ritmo, lo que convierte los 79 minutos de marras en casi 120. Sin embargo, el delirio de todo ello, y su inevitable/entrañable cutrismo, convierten esta pieza de basura en un producto bastante disfrutable, sobre todo si lo haces en compañía masculina (si lo haces en compañía femenina, dejarás de ver la película, aceptémoslo). Los efectos especiales son tan chusqueros como majos (algo habitual en el cine-no-porno de Kincaid, especialmente si el gran Ed French anda por medio), destacando los descarados puppets (en este caso, cualquier forma de vida gusanil) y la araña gigante que, por obvios motivos presupuestarios, se limita a una pata peluda casi inmóvil. La guarida del Amo Oscuro es una pintura mate tremendamente tosca. Los escenarios, pues los típicos en estos casos: el bosque y una fábrica abandonada (¿qué sería de la serie Z futurista sin fábricas abandonadas?). Diríase que "Holocausto Robot" era el intento por parte de Tim Kincaid de facturar algo más juvenil, casi para todos los públicos, pues la violencia y el tetamen son menores de lo habitual (ausencia esta debida a cuestiones presupuestiles, como él mismo explicó en su respectiva entrevista). No lo consigue, claro, pero aún así la peli termina siendo una ñorda de lo más simpática, en serio.
Desafortunadamente, después de su periplo en el cine de género, Kincaid regresó al porno-gay (retomando su pseudónimo), que por lo visto le da más dinero y prestigio. ¿Para cuando su return?.
Antes de finalizar, os dejo con la que, para mi, es la mejor escena de toda la película y representa mucho y muy bien el espíritu zetoso de "Holocausto Robot". Fijaos en la tremendamente realista y apasionada reacción que tiene este actor frente al visionado de lo que se supone es una criatura de aspecto horrible... ¡¡¡impagable!!!.

jueves, 18 de agosto de 2011

NINJA CONTRA SHAOLIN: DUELO FINAL

Con esta película, a mi me pasa como con BLADE RUNNER; mientras la estoy viendo pienso “¡Menudo coñazo!”, pero basta que acabe para, rememorándola, pensar: “La verdad es que es cojonuda”.
Un pequeño clásico del kung fu de tercera categoría dirigida por Robert Tai y protagonizada por el inexpresivo Alexander Lo, con tanta chapuza de por medio como momentos brillantes (y vibrantes).
Una secta Ninja envía al maestro de Shaolin un cartel enmarcado en el que reconoce la superioridad de los monjes por encima de los guerreros Ninja. El maestro es sabio, y el cartel le da muy mala espina. Efectivamente, se trata de una estratagema. Los Ninja lo que quieren es conquistar Shaolin para así ser los mas poderosos. Durante la dura contienda, aparecerán por el templo todo tipos de personajes, con el afán de meterse alguna que otra hostia.
No se trata de una película que destaque en ningún campo mas allá de ser chapucera. Incluso se la puede acusar de aburrida y de carecer de un argumento. Y si me apuran, se puede acusar, también, al director (y actor, y guionista, y “Stunt man”…) Robert Tai, de no saber donde colocar una cámara. Pero son las cosas buenas que tiene esta película, las que la han convertido en un pequeño clásico: Espectacularidad. Esa es la clave. Y es una espectacularidad modesta al fin de al cabo.
Hay que ver lo bien que se lo montan con un gran angular, súper bien aprovechado y cuatro efectos de cable, que hacen volar a los actores, tras recibir un fuerte impacto de sus contrincantes. Eso mola que te cagas. NINJA CONTRA SHAOLIN: DUELO FINAL, tiene unas coreografías de pena, pero se compensan con todo lo referente al cableado. Todo lo referente a los Ninja, se queda en nuestros cerebros por mucho tiempo, ya sea el ver a estos deslizarse bajo tierra para salir al exterior de un salto, como verles manejar las famosas arañas acuáticas (si, las del cartel), con las que surcan las charcas y luego salen volando.
Y por supuesto, los secundarios. Por un lado tenemos a los dos Hare Krishna occidentales, disciplinados y valientes, que en su afán por aprender el Kung Fu de Shaolin y convertirse en los mejores monjes occidentales, se juegan el pellejo para luego ser expulsados del templo. Eso si, luego en Maestro les dice, que si regresan el año que viene, el, gustoso, les enseñará el Kung Fu de Shaolin.
Por otro lado, la escena en la que una mujer pelea con cuatro o cinco desalmados completamente en pelotas, felpudillo peludillo al aire incluido, pasará a los anales del cine de Kung-fu, porque, incluso, puede llegar a poner cachondo al personal.
Eugene Thomas, un negraco que repartió los papelitos que hizo entre China y USA, en películas “Blaxplotation”, aquí es “El monje negro de Harlem”, que por un mal entendido, se ve obligado a pelear con Alexander Lo, que es, y con diferencia, el héroe de Kung Fu con menos gracia y carisma, máxime cuando durante toda la película llevas unos modelitos de maricón que tiran de espaldas, faldita incluida.
Por todas estas cosas, y aunque anoche me aburrí como una ostra viéndola, hoy digo: “¡que cojonuda es NINJA CONTRA SHAOLIN: DUELO FINAL!”.
Pero hay que tener dos cojones bien gordos para ponerse a verla y lograr acabarla. Aunque con la tontería, yo ya la he visto tres veces. Justo las mismas que BLADE RUNNER.

COMMUNION

Entre finales de los 80 y principios de los 90, la carrera de Christopher Walken -que siempre he creído tiene cara de lesbiana- no se encontraba en su mejor momento. Iba haciendo cosillas de cierto nombre (como su papel de malo en "Batman Vuelve"), pero realmente no volvió a ser "cool" y a estar en boca de todos hasta que el copión de Quentin Tarantonto le fichó para la irritante "Pulp Fiction". Tal vez esa sea la razón de que en 1989 accediera a intervenir en este incomprensiblemente reputado "Communion". Claro, ¿qué pasa?, que Walken en manos de un director talentoso, se muestra comedido y es capaz de lograr grandes actuaciones. Pero. ¿y en manos del responsable de "Aullidos 2" y "Aullidos 3"?, es decir, el colega Philippe Mora, pues ahí el actor, sin control alguno, se desata y su gracioso histrionismo alcanza cotas surrealistas, llegando a ser genuinamente excesivo y cargante. Seguro que Mora estaba convencido de que, disponiendo de un actor tan prestigioso y respetado, no tendría que preocuparse mucho de dirigirlo, y le dejó hacer. El resultado es un film muy pretencioso y dramático, con el que te echas unas buenas risas. Gracias a Christopher Walken, sin duda, pero también a otros factores. Entre ellos, el rollo "auteur" y casi "artístico" que se marca el director, genuinamente ridículo.
La película se basa en una conocida novela autobiográfica de Whitley Strieber, escritor de temática fantástica que por lo visto sufrió una experiencia de abducción extraterrestre y decidió contarla, de ahí que el prota del libro y la peli sea él mismo. La cosa va... coño, pues eso, de un padre de familia que, gozando de un par de findes en la montaña, cree que unos marcianos se han colado en su casa y le han metido una sonda por el culo. Se pasa toda la peli debatiéndose entre la realidad, los sueños y la locura... lo que, uno, da mucho juego a los desvaríos estéticos y visuales de Philippe Mora (mi favorito: marcianos enanos y azules bailando alegremente en su nave) y, dos, da mucho juego a los desvaríos interpretativos de Walken, esos de los que hablaba arriba (como cuando su amigo, luciendo un sombrero a lo Daniel Boone, le habla de gnomos como si fueran escalofriantemente reales).
Todo ello se traslada también a otros apartados del film, sobre todo cuando intentan crear situaciones dramáticas, realistas y espontáneas, de esas de "Oscar" y que, de tan exageradas, únicamente nos provocan la risotada. Contribuyen unos efectos especiales potables pero un poco chungos para el "nivel" que se gasta el film, ya que literalmente algunos de ellos cantan a muñecote que da gusto (especialmente los que cuelgan de hilos). Como toda buena peli pretenciosa que se precie, el final no se entiende... pero supongo que ya se trata de eso.
En fin, que se puede ver, tampoco digo que sea insufrible, otra cosa es que se pueda tomar en serio. Al final, y no me cansaré de decirlo, lo mejor es el show de cucamonas de Christopher Walken (algo que muchos confunden con una buena interpretación).

miércoles, 17 de agosto de 2011

NO VAYAS CERCA DEL PARQUE

Cuando alquilé esta peli en el famoso "Video Instan", consciente ya entonces de su condición de indiscutible clásico del cine más "trash" (en parte por pertenecer a la infame/famosa lista de los "Video Nasties"), al llegar a casa me encontré con que estaba en inglés, sin doblaje y ni un mísero subtítulo. ¡¡Que raaaaro!!. Intenté verla pero, entre que entonces mi conocimiento del británico era limitadito y que estas pelis o las ves dobladas (porque incluso así cuesta aguantarlas) o resultan totalmente insufribles, me dejó con la sensación de ser un truñaco inmenso de esos incomprensiblemente sobrevalorados. Ayer noche pude visionarla por fin en castellano y, sorprendentemente, la experiencia no me resultó tan agónica como temía.
A ver, explicar de qué va tiene su intríngulis: En la prehistoria, dos trogloditas (con pinta de Dominguero) reciben una mala noticia por parte de su madre, están malditos y vivirán eternamente a base de comerse las entrañas de gente joven. Damos un salto hasta los años ochenta. El varón de la pareja, después de zamparse las vísceras de un pobre idiota que estaba pescando, se liga a una jovencita, hermosa y aún novatilla Linnea Quigley (que ya enseña carnaza, claro), se casa con ella y tienen una hija. Cuando esta alcanza la adolescencia se escapa de casa, ya que está harta de ver cómo madre la odia por el amor que le dispensa padre. En su fuga casi resulta violada, pero se oculta en una cabaña. Allí conoce a un niño de 10 años, también fugado, que intenta meterle mano, y a un jovencito guapito con el que se enrolla a los 2 minutos de decirle "Hola". Resulta que la dueña de la cabaña en cuestión es la otra troglodita, la hembra. Total, que el niño se hace amigo de un cincuentón quien le cuenta toda la leyenda sobre la piba caníbal que habita el lugar. De ahí saltamos al clímax, donde el padre de la chavala reaparece vestido de Pedro Picapiedra e ¡intenta follársela!. En el proceso, los dos trogloditas lanzan rayos cutrexpas por los ojos y sus víctimas se levantan cual zombies para devorarlos y... aún pasan más cosas. El final es en plan sorpresa. ¡¡Exhausto me he quedado, amigos!!.
Nadie puede negarle a "Don´t go near the park" (título original) su intento de marcarse una sinopsis cuanto menos original y diferente, lejos de apuntarse al carro del slasher que era lo que imperaba entonces. Y sí, tal vez eso ayude a que el visionado sea soportable y hasta casi entretenido. Lo que lo pone algo difícil es todo lo demás, los diálogos chorras, las situaciones absurdas e inverosímiles, los efectos especiales algo torpes (sobre todo los que pretenden envejecer a los actores, porque los de canibalismo aún dan el pego), cagadas a tutiplen (Linnea Quigley se conserva igual a pesar de los 16 años que transcurren entre el inicio del film y su parte media) y en fin, todo aquello que hace remarcable a una buena serie Z.
A parte de la Quigley, reconocemos a Aldo Ray en el rol del cincuentón. Antaño actor de films notorios, sus excesos con el bebercio lo condenaron al lado más oscuro y grasiento del séptimo arte. También actuó para el amigo Fred Olen Ray.
El director, Lawrence D. Foldes, tiene en su curriculum otros anti-clásicos como "Jóvenes Guerreros" y "Nightforce". En el 2003 lo intentó con un drama serio, "Finding Home" (¡si sale Geneviève Bujold y todo!) pero no debió irle muy bien porque fue su última peli.
Recomendada para deglutidores de rarezas y chungueces.

LOS PITUFOS

Lo que tuve bien presente cuando fui a ver LOS PITUFOS, fueron dos cosas: Una, que era posible que fuera una chufla. Un par de comentarios de gente, incluso fan de los Pitufos (yo fan, fan, no soy) ponían las cosas muy negras. Otra, que se trataba de una película muy infantil, muy para niños.
Bien, pues resultó ser la película de la que mas satisfecho he salido en todo lo que llevamos de verano, en lo que a la cartelera se refiere.
En la aldea de los pitufos, se abre un túnel temporal (o algo parecido). El brujo Gargamel y su gato Azrael, persiguen a los Pitufos, con el fin de extraerles la esencia azul, que hará de la magia de Gargamel, una magia infalible. Durante la persecución, por error, los dos villanos junto con Tontín, Filósofo, un escocés, Gruñón, Papá Pitufo y la Pitufina, entran en ese túnel temporal, llegando a Nueva York, cayendo en Central Park y quedando los villanos en una punta, y los Pitufos en otra.
Entre unas cosas y otras, los Pitufos acaban en la casa de un publicista, el cual les ayuda, vía Internet, a saber cuando saldrá la próxima luna azul, la única manera de poder volver a la aldea. Entre tanto, esquivarán los envites de Gargamel y Azrael.
El director Raja Gosnell, está abonado a este tipo de productos. Con la infame SCOOBY DOO, logró espantar a niños y mayores, con UN CHIHUAHUA EN BEVERLY HILLS, aprendió a hacer películas infantiles, descubriendo que hay que entretener y no aburrir, con LOS PITUFOS, perfecciona su estilo –si es que un director de estudio lo tiene- y realiza lo que hasta ahora es su mejor película. Es muy dinámica. En menos de diez minutos, salen en escena todos los Pitufos más populares, toda la aldea, y llegan a Nueva York. Y una vez en la ciudad, el ritmo no desciende en ningún momento. Quizás este exceso de ritmo, le hace cometer algunos errores: Los Pitufos, se comportan un poco gamberramente en la casa del publicista interpretado por Neil Patrick Harris, parece, en algunos momentos, que estuvieran puestos de cocaína. Siendo el referente mas directo de la película, la serie de televisión, choca ver que los Pitufos son tan maleducados. En los dibujos animados, estos son todo un ejemplo de buenas maneras y modos. Pijaditas aparte, por lo demás es bastante fiel a la serie.
De hecho, no explica orígenes. La película es consciente de que los personajes son de sobras conocidos por los espectadores (al menos, por los adultos) y va directa y al grano. Se da por sentado que a la Pitufina la creó Gargamel, y cuando este, en un encontronazo, le llama “traidora”, todos sabemos por que es.
El C.G.I de Azrael (un gato al que le han animado la cara), me parece de lo mas divertido y currado, mientras que el actor que interpreta a Gargamel, Hank Azaria, visto en GORDO MENTIROSO, CUESTION DE PELOTAS y doblador habitual de alguno de los personajes de LOS SIMPSONS, quizás no de demasiado el pego como Gargamel, con un look un tanto forzado, pero en definitiva, la película, funciona al 100%. Yo la recomiendo.
Ya anuncian que se rodará la secuela.

martes, 16 de agosto de 2011

BIGGLES, EL VIAJERO DEL TIEMPO

Es evidente que con esta película los ingleses intentaban comerse una porción de tarta Hollywoodiense. Estamos en plenos años ochenta, y el cine espectáculo de efectos especiales y aventuras mil triunfa más que nunca. Los habitantes de las islas británicas, hartos de su cine gris y anti-popular, decidieron tirar la casa por la ventana juntándose con yankis e invirtiendo mucha guita en un film modernísimo, repleto de acción y diversión para todos los públicos que fuera la respuesta patria a "Indiana Jones". ¿Y para qué tomarse la molestia de inventarse un personaje nuevo, disponiendo ya de todo un héroe de novela local como era el mentado Biggles (apodo de "James Bigglesworth")?, piloto de guerra creado por el escritor W.E.Johns durante los años 30, destinado a lectura juvenil (y parodiado por Monty Python en su serie de tv). Naturalmente, el plan era modernizarlo para el público de los años 80, así que situamos la acción principal en el presente, concretamente en Nueva York. Un agente de publicidad, con un remalazo a Mark "Luke Skywalker" Hamill, se convierte por azar (nunca nos explican ni la razón, ni el cómo) en viajero del tiempo, regresando al año 1917 y ayudando a Biggles en su batlla contra los alemanes. Así la historia se desarrollará entre ambas épocas y con un mismo fin, destruir una nueva y poderosa arma sónica que los germanos tienen muchas ganas de utilizar. Todo ello aderezado con unos títulos de crédito horripilantes en plan rayitos, letras de neón y tecno-pop horterísimo y en general una banda sonora repleta de canciones muy de la década, bastante indigestas.
Según me consta, el elemento ciencia ficción fue algo impuesto por la peli para adaptarse a las nuevas tendencias, es decir, que en las novelas originales nunca hubo nada de eso. Y es evidente que la intención era crear una franquicia, un nuevo "James Bond", y así lo vendieron en su época, pero el estrepitoso fracaso de la empresa a todos los niveles, jorobó el plan. Recuerdo perfectamente el momento. Como era lo habitual en mi, me obsesioné con aquella película y aquel personaje... bastante antes del estreno. Me moría de ganas de llevarme otro "Indiana Jones" al buche. Sin embargo, no pregunten por qué, cuando finalmente llegó a nuestras carteleras, perdí todo interés y no fui a verla. De hecho, y es algo que no deja de ser gracioso, jamás la vi, ni en video. Ayer, 15 de Agosto del 2011 fue mi "primera vez".
Y bueno, no está ni tan mal. Se nota algo envejecida, pero resulta un entretenimiento bastante aceptable. Llegados al minuto 45 (que es cuando comienzo a cansarme de todas las pelis que consumo), tienen el acierto de dar un nuevo giro emocionante a la trama que logra reengancharte. Eso sí, el desenlace es de lo más deslucido... y el final-final tópico (la pareja prota ¡¡se casa!!) y ridículo.
Por ahí pulula el gran Peter Cushing en lo que fue su última interpretación. Se los come a todos con patatas y té.
El director, John Hough, tiene en su curriculum títulos tan emblemáticos como "La leyenda de la mansión del infierno", "Drácula y las mellizas", "La montaña embrujada", "Objetivo: Patton", "El triunfo de un hombre llamado caballo" y "Escóndete y tiembla".
AH!!, naturalmente, tratándose de Inglaterra y los 80, no pueden faltar punks... punks, neogóticos y nuevos románticos que, ejem, escuchan a "Motley Crue". Pero por una vez no son malos, al contrario, ayudan a Biggles y su amigo en el tiempo a escapar de las redes de la policía. Simpática escena.
En definitiva, una película agradable.

lunes, 15 de agosto de 2011

SUFRIMIENTO DE MADRE

Seguimos con los mega dramones peruanos, otra película donde alguien sufre mucho. Si hace poco era un padre, ahora es la madre. La verdad es que, salvo el sexo del protagonista, poca cosa cambia.
Un matrimonio muy pobre sobrevive como puede trabajando duro. Su hijo está receloso porque en el colegio se ríen de el, es tan pobre (como la película) que no puede comprar un uniforme. Crece encabronado y desarrolla un gran odio sobre su madre. Solo sabe emborracharse con el dinero que le roba. Pronto, la mujer resbala con una piel de plátano y se rompe la cabeza contra el vil asfalto. Es ingresada en el hospital y, tras una charla conciliadora con el padre, su hijo decide ponerse a currar y dejar de beber, para poder pagar la operación de su madre y sacar a la familia adelante… pero a esas alturas ya es demasiado tarde. El desarrollo y el final es el mismo que "Sufrimiento de padre". Vamos, que no se han herniado.
Está claro que en Perú cuando hay afición, es hasta el extremo. El joven de la película, Daniel Muñoz, además de ser el director de la misma, se vanagloria de haber actuado en  “La teta asustada”, una película Peruana de gran prestigio internacional. En realidad, su papel en aquella es muy, muy secundario. Eso no le impide llevar a cabo esta producción, como es habitual, grabada en mini-DV, y con unos operadores de cámara del todo inútiles, que, andando hacia atrás, gustan de filmar el suelo de vez en cuando.
La cosa con este tipo de pelis, ya saben cual es: cutrerío por todos lados, montaje vil, mucho griterío y 100% humor involuntario. Y entretenimiento, eso si. La gracia del asunto es que están muy entretenidas, y más en este caso, donde el director se recrea en la cámara lenta y los largos paseos con el fin de llegar a la hora y media. Doble merito. A destacar algunas escenas del hijo gritando a su madre tras robarle el dinero, o el hostión mortal que esta se da tras un espectacular resbalón platanero (¿puede haber una forma de morir más ridícula? ¿Y más real, por otro lado?).
Una vez más, quiero que miren el cartel. Debajo de la frase que nos sitúa al actor y director, viene otra de dice “Y ganadora del Oso de oro de Berdinales Europa”. “Berdinales” no, pedazo de inútiles, es Berlinale. De todas formas, la frase es un poco ambigua, porque ¿ganó ese premio "Sufrimiento de madre"? Me extraña. Lo compruebo en Internet, y efectivamente, el galardón lo obtuvo "La teta asustada". Pero lo dejan caer por si alguien pica. Y vaya si pican.
Toda una forma de vida, la de estos cineastas Peruanos. Morro e ignorancia a partes iguales. Les amo.

domingo, 14 de agosto de 2011

LOS SIETE MAGNÍFICOS DEL ESPACIO

Indiscutible clásico menor y apuesta de Roger Corman (como mecenas) al "boom" galáctico generado por el exitazo de "La guerra de las galaxias". El título original era más evidente en ese sentido, "Battle beyond the stars" ("Batallá mas allá de las estrellas") mientras que el Español dejaba bien claro cual era su fuente de inspiración ("Star Wars" a un lado), "Los siete samurais", que también diera pie al clásico del oeste "Los siete magníficos". Así pues todas comparten idéntica premisa: Un pueblo modesto y pacífico es invadido por fuerzas mayores. Los aldeanos reunirán a un grupo de mercenarios de distinto y variado pelaje para que les ayuden a combatir al enemigo.
El guión lo firma John Sayles, padre también de los libretos de "Aullidos" y "Piraña", director "indie" en su tiempo libre y declarado fan de Ingmar Bergman y Jackie Chan (eso es cinefagia, concho!). El director, Jimmy T. Murakami, se haría especialmente popular después con su deprimente película de animación "Cuando el viento sopla". Fue durante el rodaje de este film cuando unos jovenzuelos James Cameron y Gale Ann Hurd, quienes curraban en diferentes departamentos, se conocieron, se enamoraron y comenzaron a plantearse proyectos conjuntos... todos ellos futuros y conocidos clásicos. El co-montador, Allan Holzman, dirigiría después "Galaxia prohibida" o "Retaliator, programada para matar". La excelsa música pertenece a James Horner, con un curriculum de peso en el que destacan "Commando", "Aliens", "Jumanji", "Deep Impact" o "Avatar".
Yo la vi de chaval en el cine, y claro, por edad pues me gustó y tal. Vista hoy mismo, puedo decir que funciona como entretenimiento tontuno y amable, no está del todo mal parida (quizás su punto flaco sea el montaje de las batallas, en las que a ratos te pierdes por completo) y la galería de personajes resulta del todo entrañable, como esos marcianos blancos que comparten una misma personalidad, el lagarto que desea zamparse a la chica de la peli, la tremebunda amazona eternamente cachonda o el desastrado vaquero espacial. El reparto está a la altura: Robert Vaughn (que también estuvo en "Los siete magníficos" donde, básicamente, hacía el mismo personaje), John Saxon como el divertido "Darth Vader" de la función, George Peppard empinando el codo todo el rato (algo que, creo, también hacía en la vida real) y la siempre sabrosssssa Sybil Danning.
Fue una de las producciones más caras del amigo Corman, tal vez por eso luego se pasara media vida reciclando las imágenes de naves interestelares (y la música) para muchas de sus futuras producciones de ciencia ficción (barata).
Inevitablemente simpática.

sábado, 13 de agosto de 2011

JAKE SPEED, LA AVENTURA DE ÁFRICA

En el fondo, "Jake Speed, la aventura de África" no dejaría de ser otra imitación barata de "Indiana Jones" (en Argentina se la conoce como "En busca de la chica perdida", nada menos) si no fuera por un curioso aspecto, y es que esencialmente se trata de un tierno y afectuoso homenaje a los héroes de las novelas "pulp". Digamos que la peli juega con la idea de que todos ellos son reales, y que sus aventuras impresas simplemente cuentan hazañas auténticas (incluido aquí "Doc Savage"). El abuelo de esta historia lo sabe, y cuando unos traficantes de blancas secuestran a su nieta, recomienda a la hermana de esta que contacte con Jake Speed, uno de esos héroes de novela que tanto le gustan. De hecho, también sugiere a "Remo Williams" o al legendario "Mack Bolan", lo que no deja de resultar muy gracioso. Al principio la moza se lo toma un poco a coña, a locuras de viejo senil... pero un buen día, el ayudante de Speed se pone en contacto con ella y la convence para ir a África en busca de la chica desaparecida. Obviamente, se pasará todo el viaje dudando de los dos tipos, héroe y ayudante, sobre todo cuando le piden que pose para la portada de la futura novela, o cuando los planes se les tuercen. Incluso durante un rato todo ello salpica al espectador, induciéndonos a creer que, efectivamente, tal vez solo sean un par de impostores... afortunadamente, al final se demostrará que Jake Speed es quien dice ser y, claro, liberará a la chica secuestrada y acabará con el malo. 
Como es de suponer, "Jake Speed, la aventura de África" está rodada con el presupuesto que las de "Indiana Jones" gastaban en el catering, y se nota, porque de acción hay más bien poca y nada demasiado espectacular. Sin embargo, en esta ocasión ello juega en su favor, porque al ser una historia con un poso "realista", y en la que continuamente nos cuestionamos su veracidad, ya está bien que el tema aventuroso no se les vaya demasiado de las manos y se centre más en los personajes y los diálogos. En realidad, la peli es un canto a la figura del héroe ingenuo e idealista, al bueno-bueno, sin matices, Jake Speed sabe que ya no quedan muchos como él, y se pasa el metraje proclamándolo. Vale, no se trata de ninguna maravilla, es entretenida por los pelos, pero sigo diciendo que el concepto al inicio expuesto resulta fascinante.
Nosotros en España también teníamos esa clase de héroe, uno que publicaba sus aventuras (narradas en primera persona) en novelitas de bolsillo y pocas páginas. Y eran mogollón. El "problema" es que se hacía llamar "Indiana JAMES" (les dejo la cubierta de una para que se hagan una idea). Muchas veces me pregunté qué pasaría si, como con "Jake Speed", el amigo James fuera real. ¿Se lo imaginan?, ¿para cuando una peli sobre él? (Aquí pueden dar con pistas al respecto).
Todo el encanto y el buen hacer de "Jake Speed, la aventura de África" se lo debemos en parte (ya que es co-guionista) a ese entrañable star de "serie B" que es Wayne Crawford, de quien ya hablamos hace no mucho y que da vida al aventurero Speed.
En definitiva, un film muy majo especialmente pensado para aquellos a los que, como yo, les gusta soñar de vez en cuando. El final, fuera de ser previsible, está cojonudo y muy coherente con el resto de la función.

viernes, 12 de agosto de 2011

EL REGALO DEL DIABLO

Películas con monito. Monito de cuerda sujetando unos platillos. Idea inquietante para una de terror. Por lo visto, ya desde chaval confundía "El regalo del diablo" con "El ático", cuya escalofriante carátula me quitaba el sueño. Tras mucho dudar de cual era cual, hace unos días tuve acceso a esta de la que les hablaré a continuación.
"The Devil´s Gift" es una atípica producción de terror del año 1984. Y digo atípica porque carece totalmente de los elementos propios de lo que en aquella época se entendía por película de miedo. Casi parece más una serie B de los años 60. No hay gore alguno, ni sexo, ni personajes malévolos... toda ella es sorprendentemente blanca, light, alegre y buen rollera. De hecho, he leído en Imdb una teoría muy interesante según la cual "El regalo del diablo" sería un producto de naturaleza religiosa, confeccionado por fanáticos, y varios aspectos así lo hacen sospechar, no únicamente su carencia de elementos perturbadores, ni el buenrollismo imperante, también cierta glorificación de los valores familiares y aspectos tan extraños como una medium con la casa repleta de imágenes de Cristo y compañía. ¡¡Ugh!!.
Una familia se hace con el muñeco de un monito que, cuando choca sus platillos, alguien muere... o algo, porque en realidad la mayoría de las víctimas no son humanas. Por lo visto, el parecido entre esta trama y la de un viejo relato de Stephen King es notorio, tanto que hay quien opina que los cineastas robaron al famoso escritor (otro ejemplo más de que estos "jesus freaks" son unos putos manguis).
Yo la vi ayer, y la verdad es que, sin tener en cuenta la teoría cristiana, me pareció cutre pero simpática, justamente por el abuso de besitos, demostraciones de amor y afecto, el super-colegueo de los personajes... en fin, por el rollo ultra-cumba del que hace tufo todo el largometraje. No se, era algo atípico y, en cierto modo, sorprendente. Pero bien pensado, sí, "El regalo del diablo" es una ñorda gorda que solo salvaría por su tétrico inicio y por la pesadilla en la que aparece un divertido demonio peludo.
Dejémoslo en curiosa.

jueves, 11 de agosto de 2011

SUPER 8

Desde buen principio, había algo en "Super 8" que me echaba para atrás, y era su descarada nostalgia ochentera. Amigos, comienzo a estar hasta las pelotas de que se reivindique ese cine, ¡dejad tranquilas a las pelis de mi adolescencia, cojones!, no intentéis recrearlas porque su magia ya no funcionará... y si no las vistéis en el cine, pues os jodéis, porque tuvistéis la oportunidad. Además, a muchas de ellas se las trató como una mierda en su época, y ahora son reivindicadas por críticos, modernos y gilipollas babosos que aplauden toda iniciativa "retro-cool". No es justo. Por todo ello, me daba una pereza horrible ver "Super 8". Me invitaron al pase de prensa, y no fui. Me invitaron al estreno, y dije que no iría. Finalmente, el amigo Goblin me invitó al preestreno y entonces ahí dije "¡¡Vale, iré!!". Caray, casi parecía una señal divina, nunca me habían insistido tanto para acudir al lanzamiento de una peli de estas.
Unos chavales que están rodando un corto en super 8 de zombies (¡¡que oportuno!!) presencian un espectacular y aparatoso accidente de tren (lo mejor de la peli). De uno de sus vagones surge una extraña criatura que la liará parda matando/secuestrando peña por el pueblo. Vienen los militares, que aún empeoran las cosas. Suerte del grupo de chavales que, obvio, serán quienes arreglen el entuerto.
Bien, lo peor de la experiencia de ayer fue reafirmar mis más temerosas sospechas: "Super 8" es un claro, obvio y nada sutil homenaje al cine de los 80, en concreto a aquel parido por Steven Spielberg (que no porque si en esta ejerce de productor). Los ingredientes son infalibles: Pandilla de chavales aventureros, bicicletas, suburbio de casitas blancas, cinefilia, padre atormentado por la muerte de su mujer, amores adolescentes, niña "mal tratada" por su padre alcohólico, militares malos, marciano ¿malo?.... ¿o bueno?.... efectos especiales y, sí amigos, ñoñería.
Bien, lo reconozco, no iba con mucha predisposición a que me gustara, así que tal vez mi veredicto no haya que tomarlo al pie de la letra, pero el caso es que me sentí violado y manipulado. J.J.Abrams juega con mis sentimientos a base de continuas referencias a las pelis que marcaron mi edad de crecimiento. Se pasa todo el metraje intentando meterse al público en el boslillo tirando de nostalgia extrema... y parece que con buena parte de la platea ahí presente lo consiguió, pues aplaudían y reían sus momentos referenciales y chistecillos. Pero conmigo no, entre otras cosas porque esas recreaciones me supieron frías e insaboras. No puedes intentar recrear un cine tan mágico (para algunos) porque entras en el juego de las comparaciones y sales perdiendo por goleada. El mismo final, es casi un calco del final de "E.T., El extraterrestre", ¿pero por qué no logra "Super 8" hacerme saltar las lágrimas como sí lo consiguió la original?, pues por un lado porque yo ya no soy el mismo (¡¡aunque sigo llorando viendo "E.T."!!), pero por otro porque Abrams no es tan buen director como Spielberg, no consigue crear lazos afectivos con los personajes, y mucho menos con el marciano, así pues, no hay casi sentimiento. De hecho, pasé verdadera vergüenza ajena durante dichos intentos, tal vez porque resultaban tan obvios -y era tan claro que no funcionaban- que me incomodaron.
Y es que, referencias a un lado, "Super 8" tampoco termina de rular bien como peli. Es algo pesada y, sobre todo, muy previsible. A mi lo que me gustaría es conocer la opinión de alguien que no sepa nada del cine previo de Spielberg, alguien que viera "Super 8" sin la "influencia" de su pesada carga nostálgica.
Al final, durante los créditos, vemos terminado el corto de zombies en super 8 que hacen los chavales. Otro "truco fácil" porque a todos nos hace mucha gracia ver una peli casera hecha cutremente, repleta de cagadas y limitaciones propiciadas por la ingenuidad adolescente, pero el caso es que está divertido... y se me ocurre que sería muy fácil decir aquello de "Es mejor el corto del final, que la peli entera"... pero no seré yo quien lo haga.


PD: Mi amigo Angel ya ha rebautizado a la peli como "Super Tocho". No está nada mal pensado!. ¡Gracias amic!.

miércoles, 10 de agosto de 2011

LAS GAFAS 3D DE "PESADILLA FINAL: LA MUERTE DE FREDDY"

Rememorando...



martes, 9 de agosto de 2011

LOS PAJARITOS

Soy fan de las películas para lucimiento de artistas de la canción infantil, y sobretodo, soy fan de Javier Aguirre, ya sea como director popular, o como director vanguardista. Así que si les digo que llevaba tiempo detrás de ver LOS PAJARITOS, deberían creerme.
La película cuenta, cómo una acordeonista ambulante al borde de la pobreza mas absoluta, hace amistad con una niña, un mono y un viejo piojoso, que no tienen ni donde caerse muertos. La idea, es unirse para hacer un tour por los pueblos de España, y acabar actuando en el circo mundial. Por el camino, situaciones más o menos graciosas se sucederán, hasta que empiezan los conflictos, cuando llegados al circo, este resulta que va a ser embargado.
Por lo general, los artistas infantiles de los 80, suelen ser de corte rancio vistos en la lejanía; Pero si hay una artista rancia (más incluso que Teresa Rabal), chusca y que represente los pueblos de España, esa es, sin duda, María Jesús y su acordeón. Yo en mi niñez era fan de prácticamente todos los artistas infantiles, pero de María Jesús, no tenía ni un puto disco, ni había visto la peli hasta anoche. Y es que ¿Dónde está el talento de esta acordeonista? Ni toca mejor ni peor que cualquier otro, ni es guapa, ni tiene nada especial… además, tras ver la película, resulta ser una actriz pésima. Pero en este país de paletos, el horroroso tema de “los pajaritos” caló hondo en las audiencias. De hecho, las orquestas de los pueblos, a día de hoy, siguen tocando tan infame pieza. Pero para que vean: “Los pajaritos”, ni siquiera es una obra original, se trata de una vieja canción caucasiana adaptada para los paletos que lo fliparon con la del acordeón en los 80.
Teniendo en cuenta lo rancio de la presencia de María Jesús, hay que romper una lanza a favor de Javier Aguirre, porque lo cierto es que la película es cojonuda. Sin amedrentarse ante la sosainas de la protagonista, que aunque siempre presente, la aparta a un segundo plano en el argumento, Aguirre construye una tragicomedia llena de ritmo, gags visuales, y secundarios que roban la película (en este caso la pareja formada por Alfonso del Real y Marisa Porcel, sosías de los Ricardo Merino y Paco Camoiras de las pelis de Parchís), dosificando los numeritos de acordeón, dando mas texto a Antonio Garisa (el viejo piojoso) y protagonismo al mono, y reservando el tema de “Los pajaritos” para el final apoteósico.
¿El montaje? Agilísimo, de lo mejorcito en este tipo de películas.
Aunque Aguirre, querido, eres un poquito cabrón. En ROCKY CARAMBOLA, en la que salía un bebé chimpancé, ya te pasaste tres pueblos en la escena del lavabo en la que homenajeas a los hermanos Marx, lanzando al mono de mano en mano, y luego contra la cámara. Aquí, metes a un mono tití en un traje de astronauta y lo clavas a la pared (clava la ropa, se entiende…), para hacer creer a Alfonso del Real, que es un extraterrestre… ¿Qué necesidad hay? ¿Qué tienes en contra de los primates?
Por lo demás, muy entretenida y recomendable. Le ha sacado partido a la basura que tenía para explotar.

lunes, 8 de agosto de 2011

GORILAS A TODO RITMO

Mis sucias retinas, ya están contaminadas y acostumbradas a todo tipo de infectos Films. Hay días, que tengo la total seguridad de que nada me va a sorprender. Gracias al cielo, esto nunca es así. Por los motivos que sean, siempre acabo dando con aquella película que me haga abrir bien los ojos, abrir la boca y llevarme las manos a la cabeza. GORILAS A TODO RITMO, es la astracanada mas grande que he visto en lustros. Es una estupidez supina. No concibo que alguien quisiera llevar a buen puerto una chorrada tan grande como esta. Y lo que es más gracioso, con unos niveles técnicos, nada desdeñables para lo que suelen ser estas cosas.
Una fotógrafa de acción, es enviada a la selva, con el fin de encontrar a un tal Freddy, un individuo que años atrás tuvo un accidente aéreo y se quedó allí convirtiéndose en una especie de Tarzán. Durante el periplo, La fotógrafa topa con una especie de aventureros/mercenarios, que se ofrecen a llevarle al lugar donde se supone está el “Tarzanete” de marras, pero con la verdadera intención de cazar gorilas.
A priori, el argumento no es para nada desquiciado, o delirante, pero los diálogos, situaciones y chistes que se suceden entre medias, si que lo son, pero además, llevados al extremo en cuanto infantilismo y tontería.
Para empezar: Los gorilas a los que hace alusión el título; son señores disfrazados, pero además sin ningún tipo de disimulo, y cada vez que estos hacen acto de presencia, suena una musiquilla humorística que acompaña sus cucamonas, con lo que queda patente, que la intención es la de que este hecho haga gracia. En otra secuencia, en plena expedición, la fotógrafa y el líder de los mercenarios se topan con un enorme negro de tribu con el atavío correspondiente que se está partiendo el culo. Este momento me hizo especial gracia, por lo demencial del asunto: El negro se queda mirando al mercenario y le dice “Por favor, quédese con mi mujer” y acto seguido, comienza a contarle chistes de lo mas machistas y políticamente incorrectos. “Quien es este payaso”, dice el mercenario. Por otro lado, el tal Freddy –presente en el título internacional de la película, FREDDY OF THE JUNGLE- es un viejecillo hecho polvo que saca moya teniendo nada más que pellejo, y que se dedica a hacer shows selváticos para los turistas. Las cotas de surrealismo se multiplican, cuando comprobamos que cuando nuestro protas llegan al poblado, este representa una corte romana llena de amazonas con toga y todas esas parafernalias. Añadan a esto, diálogos estúpidos, montones de imágenes de archivo sacadas de algún documental, el grupo de mercenarios que parecen los “Village People” (uno con parche, un indio, y un tartamudo, son los mas destacados), un poco de destape y situaciones tan tontas, que son inenarrables. Todo esto, bañado con la historetita de amor de turno entre la fotógrafa y el hijo del Tarzán hecho polvo, que si se la hubieran ahorrado, eso que hubiera ganado la película.
En definitiva, la chorrada mas grande que ha parido madre. Hay que verla, pero si no se ve, tampoco pasa nada.
Rodada en Miami, montada con brío, no del todo mal dirigida y presumiblemente rodada en Inglés, en el reparto tenemos a Victoria Vera como la fotógrafa, el mitiquísimo Frank Braña como el jefe de los mercenarios o Alejandro de Enciso (MIL GRITOS TIENE LA NOCHE, MARTES Y 13 NI TE CASES NI TE EMBARQUES) como el mercenario tartaja.
Dirige la función, un tal Sebastian Almeida, un hombre de cine, sin demasiados trabajos destacables, según Imdb.

THE DEVIL´S ROCK + SUPER + FEROCIOUS PLANET

Será porque es verano, o por el JDownloader, pero últimamente no paro de ver películas. Y claro, no dispongo de tanto tiempo, ni físico ni mental, para escribir las correspondientes reseñas de aquellas que llaman mi atención (porque no crean que escribo sobre TODO lo que veo). Así que aprovecharé la ocasión para juntar tres en un mismo espacio y, de paso, quitarme curro de encima.
THE DEVIL´S ROCK quería verla por la buena prensa que acarreaba, a pesar de no conocer absolutamente nada sobre ella. Se trata de un producto de terror made in Nueva Zelanda (sí!, cuna de Peter Jackson) rodada con escasos medios, pero grandes ambiciones. La noche antes del "Día D", un par de soldados llegan a aposentos nazis para sabotear armamento. En eso que oyen el grito de una muchacha saliendo del interior de un bunker, y deciden investigar. ¿Qué se encuentran?, pues un montón de cadáveres mutilados y un libro sobre magia negra. Algo chungo se está cociendo ahí dentro y gira en torno a un demonio, uno con pinta de mujer y que usa sus encantos para atraer, atrapar y devorar hombres (¿estoy hablando de un documental?, jajaja!!!). Pues bien, el arranque está cojonudo, realmente te mete en la historia y te inquieta. A medida que se va descubriendo el pastel, la gracia se va desinflando. Solo hay tres personajes, y dos de ellos se pasan buena parte de la peli dándole al pico. Al final el demonio convence a medias. Digamos que no está mal, pero al principio parecía que iba a estar mejor. Ayuda -pero no mucho- la notable truculencia. Para ver si no nay nada mejor que hacer.
SUPER es de James Gunn. Y James Gunn no me gusta. Sin embargo, decidí verla porque lo que había leído de ella aquí y allí, prometía. De entrada parece más de lo mismo, otra vuelta de tuerca al rollo del chalao que se cree un superhéroe y se come todas las desgracias e inclemencias con las que no se topan "Batman" o "Sipder-man". Vale, de esas ya hay unas cuantas y se ha demostrado que la idea, después de todo, no es tan graciosa. ¿"Kick-Ass"?... bueno, antes estuvo "Robot Ninja", y curiosamente "Super" tiene más en común con esta que con la primera.
La cosa va de un super-pringao que, al perder a su mujer en manos de un mafias, decide convertirse en superhéroe y recuperarla. ¿Qué hace distinta a "Super" de otros rollos semejantes?, pues que es una comedia a medias, porque también tiene mucho de drama (el final es desconcertante)... de hecho, el personaje interpretado de puta madre por Rainn Wilson resulta patético y logra que por un lado sientas lástima de él, y por otro incluso le temas. Sí, el "superhéroe" de esta peli está presentado como un especie de psicópata/fanático religioso que, a veces, agrede a quien no debe (es especialmente buena la secuencia de la visión divina, genuinamente perturbadora). Ese retrato ambiguo del prota es uno de los mayores aciertos de la peli. Encima, resulta que está entretenida, inspirada en los momentos de humor, sorprendentemente violenta (y sin concesión alguna al espectador, si hay que ser cruel, se es) y en fin, que es mucho mejor de lo que pudiera aparentar desde fuera. El estupendo reparto (el siempre molón Kevin Bacon, los morritos de Liv Taylor y una cargante Ellen Page que se guarda otro momento de impacto) hacen el resto. Muy recomendable.
No se puede negar que, a veces, los chicos del "Syfy Channel" tienen grandes ideas. Lástima que, por lo general, la falta de medios arrase con las buenas intenciones. Solo en ocasiones muy punteras el daño colateral es menor del que cabría esperar y digo yo que FEROCIOUS PLANET vendría a ser un buen ejemplo.
Un tipa de lo más espabilada ha inventado una máquina capaz de mostrarnos las innumerables dimensiones paralelas que nos envuelven. En plena demostración del invento, hay un accidente y algunos de los invitados viajan hasta otra dimensión... afortunadamente una que se parece mucho a la nuestra (¡¡claaaaaro!!), salvo por esos bichejos enormes y feísimos que gastan tanta mala leche y a los que tendrán que enfrentarse en su periplo por lograr arreglar el entuerto.
Pues lo dicho, la cosa no aburre en exceso, tiene su ritmo, sus buenos momentos, el continuo devenir de problemas que encadenan con otros problemas incluso logra que resulte medianamente emocionante... y el gore, justo pero siempre agradecido... vale, los efectos CGI son todo lo mediocrillos que suele ser habitual en Syfylandia, pero eso ya lo perdonas. Y para que la platea ande contenta, un clásico de la casa: John Rhys-Davies.
Vamos, que está simpática... y el final, mola.

domingo, 7 de agosto de 2011

ALADINO

La Cannon , que con toda la fama (merecida) de cutre que tiene con sus películas baratas, con la tontería, tenia montado un emporio que no solo ocupaba la exhibición de las Américas, si no también la de Europa, con lo que el mercado mundial, quedaba copado. ¿Y que triunfaba en Europa a finales de los ochenta? Pues por lo que respecta a Italia, España y sobretodo Alemania, las películas de Bud Spencer y Terence Hill. Así, mientras que ese mismo año 1987, en USA la Cannon se lo montaba con MASTERS DEL UNIVERSO o YO SOY LA JUSTICIA 2, en Italia se hacían una de Bud Spencer, y dirigida por Bruno Corbucci, que hace poco había triunfado internacionalmente con la pareja cómica que nos atañe con DOS SUPER POLICIAS EN MIAMI. Pero los señores Menahen Golan y Yoran Globus, recogieron los restos de ese fenómeno social, y con su película “Spenceriana” pusieron fin, tras un fracaso, a una relación que, seguro, en un principio, intuían fructífera. Los Spencer/Hill, ya no pegaban tan duro.
Y al fracaso de ALADINO, seguramente ayudó lo extraño de la propuesta:
Un joven de Miami llama do Al Haddin (que original, por dios!!), pobre, no obstante como cualquier niño sucio del neo-realismo, se encuentra en la tienda de antigüedades donde trabaja una costrosa lámpara de aceite. Esta resulta ser la lámpara de Aladino, así que pronto aparecerá el genio para hacer realidad, sus churretosos y pobretones deseos. La amistad surge entre amo y genio, y pronto se propondrán acabar con la red organizada de mafiosos que tiene explotada a la madre de Al Haddin. De mientras, y como no puede ser de otra manera, las situaciones cómicas se suceden.
Lo primero que me ha llamado la atención tras esta revisión, tras muchos, muchos años de haberla visto por primera vez, es que se trata de una película tremendamente pobre. Si, está rodada en Miami para que parezca americana, pero todo en ella es cutre y chabacano. El primer deseo de Al Haddin, es un Rolls Royce, y cuando el genio concede el deseo, vemos un cochecillo, que si, parece un Rolls, pero es mucho mas pequeño, y no se le ve el glamour por ninguna parte.
Siendo esta una película que requiere de efectos especiales, estos, se solucionan artesanalmente a base de infames trasparencias que hacen parecer a las de SUPERMAN IV el más competente C.G.I, sosas desapariciones e infectos chromas, como en la escena en la que el genio y Al Haddin huyen del gobierno montados en una alfombra voladora. No solo notamos el chroma, si no que la alfombra, al estar en realidad en el suelo, vuela mas tiesa que una plancha de madera, y para mas inri, vemos claramente que el genio está sentado en una banqueta sobre la alfombra, la cual intentan disimular con sus ropajes. Lejos de provocar hilaridad, el tercermundismo de los f/x, da mucha pena.
Sin embargo, la producción intentó incluir elementos vendibles para forrarse… Como la saga de KARATE KID triunfaba, buscaron a un Al Haddin lo mas parecido posible a Ralf Maccio, y efectivamente, el muchacho elegido, Luca Venantini (visto en MIEDO EN LA CIUDAD DE LOS MUERTOS VIVIENTES o EL EXTERMINADOR DE LA CARRETERA) es un clónico de Ralf Maccio muy logrado… de hecho, en la época yo me creía que era el, ayudado, por supuesto, por el doblaje español, en el que se encargaron de contratar al mismo actor que dobló a Maccio. Por otro lado la relación entre el genio y Al Haddin, es muy similar a la de Daniel San y el Señor Miyagi.
Ahora, ¿En que radica el fracaso de la película? primordialmente en la dirección de Corbucci, que tras el dinamismo y velocidad de DOS SUPER POLICIAS EN MIAMI, hizo esta como sin ganas, ventilándose los planos rápidamente, como si fuera una peliculilla de mierda que le ha tocado hacer. Y, por supuesto, en que no hay más que una pelea en toda la película, y eso, en una película de Bud Spencer, es intolerable… claro que aquí ya estaba mayor el hombre.
Por lo demás, se deja ver, aunque se ha quedado tremendamente desfasada con el paso del tiempo, no así su banda sonora, cuyo tema principal, entre el Disco y la electrónica, me parece de lo más pegadizo y bailable.

DEADTIME STORIES VOL.1

Ante todo, no debemos confundir este título con ESTE otro, aunque sean idénticos y ambos traten de lo mismo, una antología de historias de terror. La gran diferencia es que aquella era una ñorda casi-anónima y esta es... hummm... una casi-ñorda apadrinada por George A. Romero.
Que el agüelo Romero no anda muy pallá es algo bastante obvio, no hay más que ver sus últimas pelis para darse cuenta. Por ello no debe extrañarnos que accediera a liarse con esta costrosa serie de títulos destinados directamente al video-club en los que el director de la maravillosa "Creepshow" (y que no guarda ni la más mínima relación estético-formal con la que ahora comentamos) hace como de "Tío Creepy", sentado de modo desganado en su sofá, con un libro en las manos, y soltando chascarrillos para introducir/despedir las distintas historias.
En el caso de este absurdo volúmen uno, tenemos tres. La primera resulta que es la mejor, o por lo menos, la más entretenida del pack. En ella, una chica se las pira a la selva a buscar a su maromo desaparecido, y de paso localizar una planta que otorga la inmortalidad. Lo que no sabe es que hay una tribu, con notoria mala leche, dispuesta a impedírselo. La segunda es la peor, por aburrida y monótona, aunque tenga un buen arranque. Un tio desentierra en la playa los trozos de una sirena muerta. Cuando los une, esta cobra vida (o algo así) y, claro, resulta ser más fea y mortal que la de Disney. Finalmente, llega la que hace tres, y se supone que debería ser la mejor porque el dire es el mismísimo Tom Savini (los dires de las otras no los conozco). Y sí, está muy bien acabada técnicamente, los actores son menos horribles, hay un susto que funciona, Savini intenta crear atmósfera, pero termina abusando del bla bla y se hace algo eterna... encima, trata de vampiros, y a mi los chupasangre cada vez que gustan menos. Un chaval, atado a su cama, asegura ser un vampiro para consternación de su madre y el médico que ha venido a tratarle.
Lo único que finalmente tienen en común todas las historias de "Deadtime Stories Vol.1", es que hacen gala de un tufo a cutre que echa patrás. No es que estén fatalmente paridas, pero quizás su problema sea justamente el contrario, intentar disimularlo... a veces es mejor asumir lo que uno es, y explotarlo. Aunque la mona se vista de seda....
En fin, que si la tienes a mano y no hay nada mejor que hacer, pues vale. Pero no le des prioridad alguna, no lo merece.

viernes, 5 de agosto de 2011

CAPITÁN AMÉRICA: EL PRIMER VENGADOR

Las películas de Marvel Studios son entretenidas, simpáticas y muy bien hechas, y este año no han faltado a su cita. Para la ocasión tocaba Steve Rogers mas conocido por su identidad superheroica Capitán América. No fueron pocos los que se echaron las manos a las cabeza pronosticando una cinta propagandista y tachandola de "americanada" (¿Que dirán del Capitán Trueno?) y lo que te encuentras al sentarte en la butaca del cine, apagarse las luces y encenderse el proyector, es simple y sano entretenimiento.

La historia la conocéis, Steve Rogers es un enclenque joven deseoso de poder entrar en combate pero siempre es rechazado por su frágil salud y su pequeño tamaño. El profesor Erskine decide dar una oportunidad al joven e incluirlo en su programa al ver en el un gran coraje y valor. Tras el entrenamiento militar, Rogers es transformado con el suero del profesor en un supersoldado, el primero de muchos. Sino fuera porque en el momento justo de finalizar el experimento, un agente nazi infiltrado acaba con la vida de Erskine. Todo apunta a la división Hydra, comandada por Johann Schmidt, conocido como Cráneo Rojo. El nazi tiene sus propios planes paralelos a los de Hitler, y en ellos es de suma importancia el cubo cósmico, una de las armas de Odin (y dejándolo caer ya han unido el universo del Capi con el de Thor)
El Capitán América empezara siendo un reclamo publicitario, ya que los militares del frente no cuentan con el. Pero tras una operación de rescate que Rogers hace a lo juanpalomo, yo me lo guiso yo me lo como, deciden darle una misión, acabar con Hydra y detener a Cráneo Rojo.

Vamos con la chicha, la acción y el humor están muy bien dosificados, ninguno carga por encima del otro. Los efectos especiales están muy conseguidos, salvo un par de cromas en el tren que cantan en exceso todo lo demás es mas que aceptable o buenisimo, como el maquillaje y retoque por ordenador de la cara de Cráneo Rojo, sublime. Continuando con Cráneo Rojo, se le echa de menos en la peli, sale bastante, pero te quedas con ganas de mas. Es un malvado elegante, ese abrigo es lo mas molón desde la empuñadura antirobos de la espada de Blade, es educado pero también siniestro y despiadado. La pose de Hugo Weaving es lo que tiene, que le quedan bien las prendas largas al cabrito. Chris Evans hace de Rogers un tio simpático y para nada ese mensaje fascista americanizador que algunos temían. Consigue que te identifiques con el chaval enclenque (aunque ese es otro actor) y lo dicho, que el mazas de las mallas y la estrella en el pecho te caiga bien. Guiños a los comics y otros personajes hay muchos, como la antorcha humana original en la exposición de ciencia o el coche volador de Howard Stark, que luego serian los coches y helicarriers de Shield, o todo lo relacionado con Asgard, que lo hay. Pero yo he pillado una curiosidad en un momento de la película relacionada 100% con el mundo del cine y no del comic, el grito Wilhelm. En la escena de las motos, el primer soldado de Hydra que sale despedido de su moto hacia delante, usa dicho grito. Un dato chorra, si, pero que no leeréis en otra reseña de esta película.

Entretenida, simpática y bien hecha, si eso no merece el precio de la entrada no se que lo merece.

JUEGOS DE SUPERVIVENCIA

En teoría, ponerse a hablar de Roberta Findlay supondría hacerlo también de Michael Findlay. Durante los 60, formaban una activa pareja creativa especializada en los productos más crudos y trangresores del genuino "grindhouse", con especial dedicación al "sexploitation" y los llamados "roughies", donde se mezclaba sexo y sadismo. Michael dirigía y actuaba, mientras Roberta ejercía de cámara, actriz y, a veces, guionista. En los 70 lo intentaron con el terror, pariendo la infamemente famosa "Slaughter / Snuff" y esa aberración titulada "Shriek of the mutilated". Ya divorciados, Michael Findlay murió en un accidente de helicóptero (durante años se dijo que decapitado, aunque luego se ha demostrado que la cosa no fue tan espectacular). ¿Y Fin?. Pues no, aquí es cuando aclaro el "en teoría" con el que iniciaba este escrito. Roberta Findlay asegura estar hasta el coño de que siempre se la asocie a su ex-marido difunto, y que le pongan la medalla de haber co-creado películas que en realidad eran cosa del otro. Según la moza, su verdadera carrera como directora se inició después de la muerte del Sr.Findlay y en el espeso campo de la pornografía. Llevó las riendas de varias pelis-mete-saca hasta que cavó su propia tumba pariendo un falso biopic oportunista, morboso y, por ende, muy mal recibido en el mundillo, de la entonces recién suicidada Shauna Grant. ¿Qué hacer seguidamente?, pasarse al negocio del cine de género destinado al mercado del vídeo, que por entonces comenzaba a despuntar con fuerza, con pequeños films -de terror, obvio- como "Blood Sisters", "Lurkers", "Prime evil" o "The Oracle" (de la que algún día les hablaré largo y tendido, pues poseo el VHS y viene acompañada de una simpática y nostálgica anécdota). Sin embargo, su mayor logro en este periplo fue, justamente, una peli ajena al horreur, "Juegos de supervivencia".
La encontré el otro día en un "Cash & Converters", y me hizo especial ilusión, ya que cada vez son menos las ocasiones en las que, entre un montón de VHSs recientes y carentes de atractivo alguno, aparece uno genuinamente valioso... que encima me costó ¡¡10 céntimos!!. Así da gusto ser coleccionista de cinta magnética. Llegué incluso a bromear con que iba a ser un suplicio y el gasto, después de todo, excesivo. Pero por la noche tuve que tragarme las palabras al encontrarme ante un film bastante potable, razonablemente entretenido y con alguna des/agradable sorpresa.
Si hay algo que me gustaba de Roberta Findlay era su pasmosa sinceridad. Solía afirmar siempre que su único motivador era el dinero, y que le encantaba rodar secuencias de sangre y violencia pues sabía que estas eran un imán de peso para buena parte del aficionado medio. Lo gracioso de "Juegos de supervivencia" es que, tratándose de un thriller en el que los inquilinos de un edificio del Bronx se enfrentan con uñas y dientes (y cuchillos, palos y lo que haga falta) a una panda de pseudo-punks de exagerado y ridículo aspecto que quieren apropiarse de las viviendas, sorprenden lo gráfico, sangriento y retorcido de sus momentos violentos, que son muchos. De hecho, tuvo algún que otro problema con la censura y creo recordar que en Inglaterra estuvo prohibida durante unos años. Destacan una violación con escoba, unas tijeras clavadas en un ojo, un torso atravesado por una barra de acero y la inesperada muerte del supuesto héroe de la función. Todo ello a base de muuuuucho líquido rojo, que parapeta la precariedad de sus efectos especiales, de lo más costrosos (se incluye aquí un rayo caído del cielo con fines electrizantes, vergonzantemente cutre).
Con todo, la peli se soporta bien, tiene su gracejo (en parte por su auténtica y honesta condición de "grindhouse", en unos tiempos en los que está tan de moda falsear/exagerar ese concepto) y, sí, es lo mejor que Roberta Findlay parió en toda su miserable existencia.

miércoles, 3 de agosto de 2011

THE TASK

Un grupo de aficionados a los realitys, que se dedican a ir a castings de programas del tipo de “Gran hermano”, es secuestrado y llevado a la fuerza a las puertas de una prisión. Una vez allí, un individuo les explica que les ha traído ahí, con el fin de comenzar el nuevo reality “The Task”, en el que deberán pasar la noche dentro de la cárcel abandonada, la cual encierra consigo ciertas leyendas sobre los presos allí ejecutados.
Una vez dentro, los concursantes deberán pasar una serie de pruebas fantasmales. Obviamente, está todo preparado por el equipo que prepara el reality, pero como no podía ser de otra manera, resulta que efectivamente, algo de cierto hay sobre las leyendas que circulan sobre esa cárcel.
Puesta de largo del director novato Alex Orwell, para la gente del After Dark Fest, que se pasa al mundo de la producción de cine barato con esta película.
Desde luego, no es un debut brillante. Es mas, no llega ni a flojo.
Todo ello está rodado muy a la ultima, con un ritmo ultra rápido (¿Qué les pasa a los debutantes con la velocidad?) y con una fotografía muy colorida, cosa esta que, por descontado, afecta a la trama a la hora de meternos miedo. De hecho, los momentos que han de trasmitir tensión, trasmiten tedio, y hay planos eternos, como uno en particular, en el que el grupo de chavales huye de unos extraños ruidos y la escena se alarga hasta la desesperación.
Por otro lado, tengo mis dudas acerca del grupito de adictos a los realitys. Cada uno de ellos representa un estereotipo: El gay, el negro mazas, la súper dotada, la rubia tonta… ¿está ironizando la película con este tipo de personajes, o estos son así de forma independiente? Sea como fuere, la galería de personajes es tan obvia, y se hace tanto hincapié en mostrarnos sus perfiles que causa hasta cierta vergüenza ajena.
Aburrimiento a mansalva, mucho tempo muerto y mucha, mucha previsibilidad, tras una puesta en escena bastante prometedora. Y el verdadero terror (que es más bien poco), no llega hasta cinco minutos antes de acabar la película.
Quizás la peor película de terror de lo que llevamos de año, a la que, sin embargo, acompaña uno de los carteles mas chanantes (y engañosos) de cuantos he visto últimamente.

martes, 2 de agosto de 2011

PELICULAS CLAVE DEL CINE DE SUPER HEROES

No se me ocurre momento más oportuno que el actual, para sacar un libro como este, una época en la que el público brinda el beneplácito a los súper héroes, sean de la calaña que sean, y consumen todo tipo de merchadising. Que mejor que este libro para todos aquellos amantes de los súper héroes ocasionales, o para aquellos mas especializados, o para aquellos que, como yo, andamos a medio camino entre una cosa u otra.
Perteneciente a la colección “Películas clave de…”, Quim Casas, periodista que lo mismo escribe para “Fotogramas” que para “Rock Deluxe”, se marca un libro de reseñas de esos que tanto nos gustan a nosotros, haciéndose una selección de películas de Súper Héroes, tirando casi siempre por los derroteros mas obvios (No está VENGADOR, ya saben, el THE PUNISHER primigenio con Dolph Ludgren, si acaso se le dedica tan solo una línea, no está EL MAN, no está LOTTO MAN, no está DARK JUSTICE, pero si está ZEBRA MAN o EL MUNDO SALVAJE DE BATWOMAN o KRRISH, para que no se diga que Quim Casas no ha tirado por lados mas exóticos) y comerciales.
Cada película viene con su ficha, alguna imagen y el comentario de Quim Casas. En estos, es autor, conocedor, además de las películas de las que habla, de los cómics que la preceden, más que dar una opinión sobre el producto o mostrarse crítico, describe la película, aporta algún dato y alguna curiosidad, sin mostrar favoritismo o desprecio por alguna de las películas de las que nos habla.
Incluye el libro, una galería de personajes decisivos en lo que al mundo de los Súper Héroes se refiere, dedicándole reseñas a gente como Bob Kane, Sam Raimi, Stan Lee, Tobey Maguire, Tim Burtom o Lou Ferrigno.
El Prologo corre a cargo de Jordi Costa, y su manera de escribir para intelectuales, ya saben: “Hablo sobre cultura popular, de la manera más impopular posible”, con lo que leo, pero no me entero de mucho, la verdad.
En definitiva: Como dice el título -y con alguna vacilada que el autor se pega con alguna peli extraña- este es un libro de películas clave en un determinado género, no es una guía completa ni nada que se le parezca, por lo cual, y gracias a una escritura fluida y a lo interesante de la propuesta, que ya es mucho, se convierte en una lectura amena y divertida, aunque personalmente me hubiera gustado más una guía, al mismo estilo de este libro, con toooooodas las películas de Súper Héroes existentes en el mundo mundial. ¿Alguien se atreve?

INVITACIÓN AL INFIERNO

Ya hemos hablado con anterioridad de las constantes crisis que ha sufrido la carrera de Wes Craven desde que arrancara por ahí el año 1972. De hecho, ahora mismo se encuentra metido de lleno en una de ellas, y parece que esta vez no va a salir (después de "Almas condenadas", no merece menos). Pero en los 80 la cosa era bien distinta. Concretamente, entre "Las colinas tienen ojos" y la legendaria "Pesadilla en Elm Street", Craven esputó un par de telefilms, "La cosa del pantano" (ouch!) y "Bendición mortal" (zzzz). Dentro del grupo de las primeras, destaca esta "Invitación al infierno". De hecho, puede que sea lo más interesante parido por el realizador en tan deprimente etapa.
Un científico y su familia se trasladan a vivir a un blanco y bonito suburbio típicamente americano. El motivo es un curro nuevo que le ha salido a él (¡por enchufe!), concretamente la construcción de un traje espacial destinado a los astronautas que conquistarán Venus (???). Al principio todo es buen rollo, pero poco a poco las cosas comienzan a complicarse cuando al prota le insisten en que debe entrar a formar parte de un ultra-selecto club si quiere escalar puestos en la empresa. Él, que es muy honesto, se niega, pero su mujer... que es mujer, se apunta. Pues bien, resulta que el dichoso club esconde una entrada al mismísimo infierno, y todo aquel que forma parte de él es condenado para toda la eternidad. El científico se meterá en su super-traje dispuesto a salvar a los suyos.
Interesante propuesta. Lástima que haga inevitable gala de todas las miserias y torpezas propias de lo que era un telefilm en aquellos tiempos. Es ante todo sosa, estéticamente plana, light en cuanto a violencia/sexo y, claro, cargada de moralina (¡hay que salvar los valores familiares, por dios!). Sin embargo, lo original y simpático de su trama, su ritmo soportable y su colorido reparto la hacen digerible.
Dentro de este último grupo, tenemos de todo: El gran Robert Urich (poli malo en "Harry, el fuerte", co-prota en la serie "Los hombres de Harrelson") es el científico. Joanna Cassidy (la tipa de la serpiente de "Blade Runner", también presente en la Carpenteriana "Fantasmas de Marte") es la esposa. Su colega del curro lo interpreta Joe Regalbuto (el mecánico de "El halcón callejero"), su jefe no es otro que el inolvidable Kevin McCarthy. Los niños también deparan sorpresas, por un lado Barret Oliver, prota de "D.A.R.Y.L" y por otro, Jason Presson, el chico conflictivo de "Exploradores". Finalmente, y por marcarse una fardada, tenemos a Nicholas Worth (el psycho-killer de "No responda al teléfono") de segurata cabrón. Según IMDB también ronda por ahí el mítico Michael Berryman, pero no supe verlo (¡¡y mira que destaca, el tío feo!!).
En el apartado técnico sobresale, ni más ni menos, Dean Cundey en cuestiones fotográficas, el reputado operador de John Carpenter y Steven Spielberg... que para la ocasión no se lució mucho.
Ese mismo año, 1984, Wes Craven lograría escapar de su propio infierno televisivo con la primera entrega de las aventuras de Freddy Krueger.

lunes, 1 de agosto de 2011

EL REFUGIO DEL MIEDO

Al igual que LA HORA INCOGNITA, EL REFUGIO DEL MIEDO forma parte de esas “Raras Avis” que pululan tímidamente por la cinematografía patria, y dedican su metraje al rollete post-apocalíptico (o pre-apocalíptico en el caso de la de Ozores), y que, sin duda, tienen un lugar de honor en nuestro cine fantástico. Pero si en AVT pecamos de algo, es de ser soberanamente serios; EL REFUGIO DEL MIEDO es una película bien considerada, respetada por el fandom mas enteradillo y sabiondo, por el mero hecho de ser de corte post-apocalíptico y procedencia española. Es decir, el único rasero por el que se mide la película, es por el género que cultiva, exótico para según que nacionalidad. Bien: EL REFUGIO DEL MIEDO en realidad, ¡ES UN COÑAZO DE TRES PARES DE COJONES!
Parece mentira que se reivindique esta mierda por el mero hecho de ser española y de un género específico. Cuando esto se estrenó, siendo, no obstante, un fracaso estrepitoso (y merecido, si el publico le hubiera dado una oportunidad), los americanos ya habían hecho películas de calidad, adaptaciones de las novelas de Richard Matheson como EL ULTIMO HOMBRE VIVO o CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE, que, efectivamente, eran películas buenas. ¿Quién quería ver una piltrafilla española teniendo las americanas, que estaban repletas de ritmo y visualmente eran (son) espectaculares?
Bien, aclarado esto, ahora sí, decir que, particularmente, EL REFUGIO DEL MIEDO me ha caído simpática.
Dos matrimonios y el hijo de uno de ellos, se encuentran en un piso que en realidad es un refugio atómico. Los dos “cabezas de familia” son militares y aguardan ahí hasta que la radiación nuclear desaparezca y entonces poder continuar con sus despreciables vidas fuera. Pero de mientras se suceden los problemas. Las golfas de las mujeres actúan como lo que son y una de ellas se folla al hijo de la otra pareja, lo que acarreará conyugales consecuencias en un entorno hostil… y post-apocalíptico.
La principal intención de la película es que no se note que es española, por ello está ambientada en Nueva York, y eso nos lo aclaran durante los títulos de créditos, en los que insertan planos de la ciudad a cascoporro. ¿Lo consigue? A medias. Los peinados de los actores, así como algunos objetos del entorno inmobiliario del piso donde transcurre el 90% de la peli, le hacen cantar la Traviata en algunos planos. No obstante, la fotografía, los colores chillones y el ambiente setentero, si que podrían hacerla pasar por yanki en un momento dado.
Y si, está simpática, hay un par de escenas que, por delirantes o por estúpidas, hacen que nos centremos plenamente y lleguemos a disfrutar de lo que vemos, pero el tempo tedioso y el aburrimiento imponente, al final pasan factura. ¡Bah!, Minucias, nada que no solucione el “Fast Fordward”.
Con todo, se puede ver, pero como curiosidad, como rareza, como frikada si queréis, pero JAMÁS, como una gran película del cine español, porque en realidad es una mierda.
En el reparto Craig Hill, Patty Shephard, Fernando Hilbeck, Teresa Gimpera y Pedro Mari Sánchez, el entrañable Críspulo de LA GRAN FAMILIA, y doblador habitual de José Luis Manzano (y que, paradójicamente, aquí aparece doblado), que se prodiga como un poderoso galán, clónico de Ashton Kutcher (¡joder, si parecía que estaba viendo una peli de el¡) y le da el toque de gracia al film.
En la dirección, otro director que me cae muy simpático también, José Ulloa, que además de generar culto por esta película, lo genera también por otra de palo muy diferente, pero en todos los sentidos, infinitamente mejor (¿O quizás infinitamente peor?) que esta: ANDALUCÍA CHICA, vehículo tardío de ¿lucimiento? para el cantante de copla Antonio Molina, en plena decadencia de su decadencia.

DOBLE DÓSIS DE COCODRILO

Ayer, por avatares del destino, resulta que me vi dos pelis con cocodrilo en un mismo día. El ying y el yang, la buena y la mala... o en este caso, la horrible. Así que, dadas las circunstancias, permítanme unirlas en una misma reseña y ahorrarme trabajo (y ahorrarles a ustedes sufrimiento).
¿Con cual empezamos?, hombre, ya conocen aquello de "las malas noticias primero".

MEGASHARK VS. CROCOSAURUS: Dada la naturaleza "pesetil" (algo muy respetable) de la peña de "Asylum", era lógico que acabaran produciendo una secuela de su peli más famosa, exitosa e icónica, "Megashark vs. Giant Octopus". Así pues, aquí tenemos de nuevo al tiburón gigante, solo que esta vez enfrentado a un cocodrilo prehistórico y, visto lo visto, inflable... ya que no puede entrar en la cueva de la que, a penas unas horas antes, había salido. Esta vez los del asilo se aseguran la jugada fricosa contratando en rol estelar a Jaleel White, famoso por su papel de "Urkel" en la serie "Cosas de casa". Junto a él, una tia muy buena que se pasa toda la peli con el ceño fruncido y el pobre Robert Picardo, al que has visto en todas (o muchas) pelis de Joe Dante. Y bueno, lo de siempre, diálogos interminables (especialmente centrados en los huevos de cocodrilo), efectos de CGI dolorosamente espantosos, cagadas a tutiplen y lo peor de todo ello: muuuucho aburrimiento. Hay quien cree que todas estas anti-virtudes (así como el delirio general) son algo buscado expresamente por los productores, pero a mi me consta que no... y me lo ha dicho un pájaro muuuuuuuy bien informado, creánme. Digamos que, a estas alturas, el chiste ya no hace gracia... no lo hacía tampoco cuando "Mega Piraña", pero ahora es que ni tan siquiera despierta una sonrisa. Como los del asilo sigan así, voy a dejar de ser su amigo en "Facebook".
Dirige el hijo de..... Fred Olen Ray (culpable también de ESTA COSA).

BLACK WATER: Después del buen sabor de boca que me dejó "El Arrecife", tenía muchas ganas de ver la peli precedente de su director (Andrew Traucki, compartiendo responsabilidades con David Nerlich), esta "Black Water", que como ya dije entonces, guarda bastantes puntos en común con la otra: Personajes aislados en plena naturaleza, enfrentados a un animal salvaje que pretende devorarlos. En este caso tres turistas y un cocodrilo (normal, ni gigante, ni mutante, ni con super-poderes). Siempre apostando por un estilo hiper-realista, casi de documental, y jugando muy sabiamente con el suspense. La pequeña diferencia es que "Black Water" tiene un desenlace un pelín -solo un pelín- más peliculero que "El Arrecife", lo que mancha un poco el expediente y no deja un buen sabor de boca tan notorio como ocurría con la de los tiburones (aunque se supone que está basada en hechos reales). Ello no significa, ni mucho menos, que sea mala, ¡¡por dios!!, al revés, se trata de un film tremendamente bien conseguido, a lo que ayudan mucho la pasmosa naturalidad de las interpretaciones, unos efectos especiales perfectos explotados en su justa medida y la tan apreciada sobriedad. Atención a las primeras, y sutiles, apariciones del animal... resultan genuinamente inquietantes.
Recomendable.