Que una película de terror hoy día presuma de truculenta y "regresar a la esencia del crudo y duro horror yanki de los 70" no tiene nada de nuevo, ni de raro (ni de verdadero, témome). Pero en el año 2003, saliendo aún de la invasión de productos asépticos e inofensivos impuestos por el súper-éxito de "Scream" seis años antes, era todo un subidón para el aficionado medio (sector al que, me guste o no, pertenezco). Recuerdo haber leído en su día las declaraciones del tristemente fallecido Stan Winston, responsable de los efectos, co-productor y verdadero impulsor del proyecto, donde explicaba que su intención era justamente esa, retomar un tipo de terror más sucio, feo y duro. Casi me atrevo a decir que "Km 666, desvío al infierno" fue la primera en dar tal paso. Nadie puede discutir que impuso -no inventó, pero sí perfeccionó- el "survival horror" o, lo que es lo mismo, la combinación del "slasher" clásico con la temática de supervivencia nacida a raíz de la estupenda "Deliverance". Desde entonces, es un subgénero que ha abundado por doquier.
Varios jóvenes quedan accidentalmente atrapados en plena montaña a merced de un feo clan de antropófagos. Se las verán canutas para evitar que los cacen y cocinen.
La primera vez que vi “Km 666, desvío al infierno” fue en el cine y no me gustó. La encontré aburrida y previsible y, claro, la prometida truculencia no me pareció tanta. Sin embargo, a base de posteriores visionados se me fue ganando. Tanto como para que, cuando salió en dvd una edición especial de dos discos, me la comprara. Desde entonces nunca ha dejado de molarme.
Los protas/víctimas son todo lo guapos que pide el género, pero no molestan demasiado. Desmond Harrington da perfectamente el pego como héroe de la función y esa imagen suya sujetando la escopeta al final es muy chanante. Nadie se cree que a la chica de la peli, Eliza Dushku, la haya dejado su novio ¡y por teléfono!, pero no importa. Se supone que es la "hot girl" del sarao, pero a mí me gustaba (y me gusta) mucho más Lindy Booth, que hace de golfa con aspecto aniñado/angelical. Emmanuelle Chriqui tampoco es fea, tiene un nombre muy gracioso y puede presumir de dar vida a un personaje que, para variar, reacciona con verosimilitud ante la muerte de un Jeremy Sisto que no carga por los pelos. Además, su propio fenecimiento es uno de los momentos álgidos del film, cuando le parten la cabeza/cara en dos mitades por efecto de un certero hachazo. Estando Stan Winston de por medio, los efectos se reparten entre lo físico y lo digital. Los primeros siempre se agradecen más en una película así, pero los segundos, aplicados con mesura y corrección, no ofenden en exceso. Claro que no solo de FX vive la peli. Es justo destacar que posee también unas lustrosas dosis de un suspense muy bien facturado. La secuencia en la que los protas intentan salir de la cabaña de los caníbales sin hacer ruido, evitando así despertarles de la siesta, está muy lograda y consigue su fin, crear tensión.
El éxito de "Km 666, desvío al infierno" -más en vídeo-clubs que en cines- esputó varias secuelas sobre las que pueden leer en este blog (ahí van: DOS, TRES, CUATRO y CINCO. La sexta nunca llegó a reseñarse). Evidentemente, y como es norma, la calidad va decreciendo a medida que los números se acumulan. Lo gracioso es que, fieles a su fin eminentemente comercial, todas contentan al posible espectador/fan dándole aquello que se muere por ver e incluye recreaciones (y ampliaciones) de las muertes más brutas e impactantes de la primera parte. Lo que no hay en esta, y sí en todas las otras, es tetas... alguna ventaja tendría que tener el presupuesto escaso y el destino directo a estanterías.
La gran noticia es que ya se ha rodado, pendiente de estreno, otra secuela más, solo que esta se desvincula de las anteriores y conecta directamente con la original. Para darle más caché, han contado con el guionista de aquella, Alan B. McElroy, autor también de los libretos de "Halloween 4", "Rapid Fire" (lucimiento pa Brandon Lee) y "Spawn".
La novedad de contar con Rob Schmidt para la dirección de "Km 666, desvío al infierno" residía en que venía de un cine "indie" no especialmente afín al terror y que, por ello, iba a poner más atención a los aspectos humanos y actoriles. Sí, puede que sí. Pero tampoco le sirvió de mucho, porque desde entonces, y salvo su participación en las series "Masters of Horror" y "Fear Itself", no ha parido gran cosa.
Entre el equipo de productores encontramos a Jefferson Richard, al que debemos varios títulos bien curiosos como “Maniac Cop”, “Dance Academy”, “Vampiros a la sombra”, el actioner zetoso “One Man Force”, “El silencio de los inocentes” y “Time Master” (ambas dirigidas por James "El Exterminador" Glickenhaus, de cuando intentaba convertir a su hijo en una estrella), “Gothika”, “Leyenda Urbana 3” y “Siempre sabré lo que hicisteis el último verano”. Aunque lo más destacable se encuentra en su escueta faceta como director. Por un lado tenemos “In search of a golden sky”, baboso melodrama de aventuras infantil protagonizado por un imposible Charles Napier y co-guionizado por el eterno George “Buck” Flower. Por otro el mucho más adecuado y oscuro “slasher” tardío “Berserker” (con banda sonora compuesta por el director de "Dance Academy", como bien apuntaba Víctor en su reseña de esta última, y Flower en un papel secundario. Todo queda en casa). Fascinante carrera la suya.
"Km 666, desvío al infierno" no es un dechado de originalidad, cierto, pero tampoco creo que lo pretenda. Es pura "formula", la recuperación de un tipo de cine perdido, llevada a término sin efecto nostalgia, sin gota de humor, sin referencias, ni post-modernidades varias, totalmente consciente de su condición, honesta y, por ello, efectiva. Da lo que quieres y lo hace con dignidad y talento. No creo que se le pueda pedir más.
Me la quedo.
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sábado, 28 de noviembre de 2020
jueves, 20 de octubre de 2011
WRONG TURN 4: BLOODY BEGINNINGS
Cuarta entrega de la saga "Wrong Turn" (ya saben, "Km 666", "Km. 666 2: Camino sangriento", "Km. 666 3: Camino sangriento 3"... ¿y el "Camino sangriento 2"?...) que, como hacen muchas otras cuando se quedan sin posibilidades de continuar, da un salto en el tiempo y se sitúa delante, narrando los orígenes de todo y auto-denominándose precuela. A parte de esto, el otro elemento "novedoso" que ofrece esta peli en relación a sus predecesoras es su decorado, un viejo hospital, y su ambientación hivernal. Porque el resto... poco más.Arranca fuerte, contándonos cómo la familia de caníbales se libra de su encierro en un psiquiátrico y la lía parda. Aquí tenemos la secuencia truculenta más espectacular del pack y, pasados los créditos, nos encontramos un par de parejas fornicando sonoramente. Gore y tetas en apenas 15 minutos. Joder, ¿estará el resto de la peli a la altura de semejante inicio?, juzguen ustedes mismos:
Grupo de jóvenes. Todos estan muy buenos. Ellos son simples/vulgares, ellas un poco putas. Menos una, que no aparece follando, tolera a sus amigos y es más seria... será la superviviente de la masacre o, cómo mínimo, la que aguante más tiempo viva. Para equilibrar, y dados los tiempos que corren, hay una pareja lesbiana (la más sexualmente activa, claro). Se van de finde al monte, a esquiar y todo eso. Llegan al hospital, recorren pasillos. Una silueta negra pasa por delante de la cámara. "¿Habeís visto eso?" grita la prota. Nadie lo ha visto. Uno de los novios se mete en una habitación, da un grito. Ellas le llaman por su nombre, entran y ¡¡zas!!, era una broma. "Fucking asshole!" grita la chica responsable, que se enfada. Pero se desenfada muy rápido, justo a tiempo para montar la party de rigor, con alcohol y bailes en los que las mozas se contonean sexymente. Se calman y de pronto, una recuerda las terribles historias que solían contar sobre ese hospital y sus pacientes peligrosos. Baaah! paparruchas. A dormir. En plena noche, uno se despierta, sale solo a los pasillos y... muere. Al día siguiente, extrañados, deciden buscarle. Y etc, etc, etc.
Como no podía ser de otro modo, contamos con los elementos inerentes a la saga: desmembramiento exagerado y bien vistoso, objeto punzante atravesando una cabeza de modo inesperado y testimonio en silencio de cómo un ser querido es troceado por los caníbales. Estos están peor que nunca, el maquillaje es bastante chusco y su modo de darles vida no convence. El gore, muy generoso, está parido en CGI cuando menos falta hace... y muy mal, por cierto. Los malos cuentan con un juguete nuevo, un taladro ridículamente elefantiásico en sus proporciones. El guión, dejando de lado la inmensa capacidad de imaginación que demuestra, está repleto de incongruencias estúpidas que no casan con el momento, la lógica y nada en general. La más molesta es cuando acorralan a los caníbales y, pudiendo matarlos (después de presenciar cómo han troceado y masacrado a amigos y parejas), deciden dejarles con vida por culpa de los remordimientos. ¡AY!.
El salto cualitativo, hacia abajo, de esta entrega es el doble o triple de lo normal con respecto a "Wrong Turn 3". Dicho de otro modo, en realidad debería titularse "Wrong Turn 6 o 7". Sí, es la peor de todas... pero con honores. Naturalmente, se la podría recomendar a seguidores de la franquicia e individuos que sepan muy bien lo que van a ver... pero en esencia "Wrong Turn 4" es lo que en mi pueblo llamamos una puta mierda.
viernes, 26 de noviembre de 2010
PÁNICO ANTES DEL AMANECER
Jeff Lieberman era, justo durante el tránsito de los 70 a los 80, un realizador especializado en "fantastique" que prometía mucho. Confeso adorador de Brain De Palma y capaz de, ocasionalmente, sacarle mucho brillo a sus películas, el legado de Lieberman lo completan cosas tan dignas y entrañables (la mítica "Gusanos" -su mejor obra- o esta que ahora comento) como decepcionantes y aburridas ("Blue Sunshine" o "Remote Control", que debería revisar, pero retengo como muy mala). Esa inconsistencia acabó relegando al realizador al grupo de los olvidados, hasta que en el 2004 parió un film de horror reclamando su justo lugar ("Satan Little Helper").
A inicios del 2000 había leído yo muy buenas críticas (en la prensa extranjera, se entiende) de este slasher de culto, y me moría por verlo. Un ex-amigo lo consiguió en vhs, lo consumí y me llevé una tremenda decepción. Ahora puede localizarse a 1 euro en dvd como "Pánico, la pesadilla acaba de comenzar" y con ese precio, no podía negarle una segunda oportunidad (cosa de la que me alegro).
La trama es la de siempre, es en detalles concretos donde se vuelve diferente (y mejor). Un grupo de jovenzuelos van de acampada a lo más profundo del monte. Allí habita una familia compuesta por, entre otros, dos orondos psicópatas gemelos que se disponen a hacerles la vida imposible.
Dice Alexandre Aja que "Pánico antes del amanecer" fue plagiada sin compasión por "Km 666 / Wrong Turn" (curiosas acusaciones estas si tenemos en cuenta que el mismo Aja plagió material ajeno para su "Alta Tensión"). A ver, a mi me parece una apreciación un tanto exagerada. En 1981, año de producción del film comentado, ya se habían parido cosas como "La matanza de Texas", "Deliverance", "Viernes 13" o "Las colinas tienen ojos" (original, of course), con las que "Pánico..." (conocida como "Just Before Dawn" en los países de habla inglesa) tiene muuuucho en común. En lo que tal vez sí se adelantó moderadamente (y ahí vendría el sentido de la acusación de Aja) es que fue la primera en combinar elementos del slasher con elementos del survival, práctica esta hoy día muy generalizada. Pero por lo demás, que "Km 666" plagiara esta peli es tan probable como que plagia los mismos referentes que Jeff Lieberman tenía en 1981 (aunque él insista en que por entonces no había visto "La matanza de Texas" ni "Las colinas tienen ojos", pero sí confiesa la influencia de "Deliverance").
"Pánico antes del amanecer" hace gala de los defectos propios del género (o subgénero) en aquellos tiempos, su ritmo a veces exageradamente pausado o las absurdas secuencias dedicadas a mostrarnos cómo los jovenes protas se divierten. Pero también es verdad que posee aciertos no tan habituales en los slashers de entonces, como algunos encuadres o resoluciones visuales (jugando con luces o desenfoques) muy potables y que ayudan a crear cierta atmósfera incómoda. En este sentido, la minimalista pero efectiva banda sonora de Brad Fiedel hace mucho (y además, solo asoma en los momentos más adecuados, los justos, dejando fragmentos huérfanos de música incidental buscando así un mayor suspense). A Fiedel, actualmente muy reputado, podemos oírlo en algunas de las mejores partituras del cine de James Cameron, destacando los dos primeros "Terminators". El nivel de truculencia es tirando a bajo para los tiempos que corrían, pero por otro lado la peli incluye una muerte hacia el final que, por retorcida e inverosímil, pero efectiva, ha pasado ya a los anales de la historia del cine de acuchillamientos.
En el reparto destacan el veterano y entrañable George Kennedy, Gregg Henry (segundón de rostro muy reconocible. Lo has visto en "Payback" junto a Mel Gibson, "Star Trek: Insurrección", un montón de productos televisivos y, curiosamente, varios films de Brian De Palma posteriores a "Pánico antes del amanecer", ¿favor personal del director de "Carrie" a su fan, Jeff Lieberman?), Chris Lemmon (hijo de Jack, al que yo recordaba por su intervención en "Wishmaster") o Ralph Seymour (estaba en "Ghoulies", pero también "Los albóndigas atacan de nuevo", "Killer Party", "Fletch, el camaleón" y ¡"El imperio del sol"!).
Resumiendo, sin ser la polla (hay quien la tiene por un absoluto clásico ochentero) sí se trata de una peli repleta de aciertos y que se deja ver con agrado. Encima, en el soundtrack tenemos el "Heart of Glass" de "Blondie".... ¡¿se puede pedir más?!.
A inicios del 2000 había leído yo muy buenas críticas (en la prensa extranjera, se entiende) de este slasher de culto, y me moría por verlo. Un ex-amigo lo consiguió en vhs, lo consumí y me llevé una tremenda decepción. Ahora puede localizarse a 1 euro en dvd como "Pánico, la pesadilla acaba de comenzar" y con ese precio, no podía negarle una segunda oportunidad (cosa de la que me alegro).
La trama es la de siempre, es en detalles concretos donde se vuelve diferente (y mejor). Un grupo de jovenzuelos van de acampada a lo más profundo del monte. Allí habita una familia compuesta por, entre otros, dos orondos psicópatas gemelos que se disponen a hacerles la vida imposible.
Dice Alexandre Aja que "Pánico antes del amanecer" fue plagiada sin compasión por "Km 666 / Wrong Turn" (curiosas acusaciones estas si tenemos en cuenta que el mismo Aja plagió material ajeno para su "Alta Tensión"). A ver, a mi me parece una apreciación un tanto exagerada. En 1981, año de producción del film comentado, ya se habían parido cosas como "La matanza de Texas", "Deliverance", "Viernes 13" o "Las colinas tienen ojos" (original, of course), con las que "Pánico..." (conocida como "Just Before Dawn" en los países de habla inglesa) tiene muuuucho en común. En lo que tal vez sí se adelantó moderadamente (y ahí vendría el sentido de la acusación de Aja) es que fue la primera en combinar elementos del slasher con elementos del survival, práctica esta hoy día muy generalizada. Pero por lo demás, que "Km 666" plagiara esta peli es tan probable como que plagia los mismos referentes que Jeff Lieberman tenía en 1981 (aunque él insista en que por entonces no había visto "La matanza de Texas" ni "Las colinas tienen ojos", pero sí confiesa la influencia de "Deliverance").
"Pánico antes del amanecer" hace gala de los defectos propios del género (o subgénero) en aquellos tiempos, su ritmo a veces exageradamente pausado o las absurdas secuencias dedicadas a mostrarnos cómo los jovenes protas se divierten. Pero también es verdad que posee aciertos no tan habituales en los slashers de entonces, como algunos encuadres o resoluciones visuales (jugando con luces o desenfoques) muy potables y que ayudan a crear cierta atmósfera incómoda. En este sentido, la minimalista pero efectiva banda sonora de Brad Fiedel hace mucho (y además, solo asoma en los momentos más adecuados, los justos, dejando fragmentos huérfanos de música incidental buscando así un mayor suspense). A Fiedel, actualmente muy reputado, podemos oírlo en algunas de las mejores partituras del cine de James Cameron, destacando los dos primeros "Terminators". El nivel de truculencia es tirando a bajo para los tiempos que corrían, pero por otro lado la peli incluye una muerte hacia el final que, por retorcida e inverosímil, pero efectiva, ha pasado ya a los anales de la historia del cine de acuchillamientos.
En el reparto destacan el veterano y entrañable George Kennedy, Gregg Henry (segundón de rostro muy reconocible. Lo has visto en "Payback" junto a Mel Gibson, "Star Trek: Insurrección", un montón de productos televisivos y, curiosamente, varios films de Brian De Palma posteriores a "Pánico antes del amanecer", ¿favor personal del director de "Carrie" a su fan, Jeff Lieberman?), Chris Lemmon (hijo de Jack, al que yo recordaba por su intervención en "Wishmaster") o Ralph Seymour (estaba en "Ghoulies", pero también "Los albóndigas atacan de nuevo", "Killer Party", "Fletch, el camaleón" y ¡"El imperio del sol"!).
Resumiendo, sin ser la polla (hay quien la tiene por un absoluto clásico ochentero) sí se trata de una peli repleta de aciertos y que se deja ver con agrado. Encima, en el soundtrack tenemos el "Heart of Glass" de "Blondie".... ¡¿se puede pedir más?!.
sábado, 27 de febrero de 2021
WRONG TURN (2021)
Entiendo perfectamente que Alan B. McElroy, guionista del "Wrong Turn" primigenio (titulado en España "Km.666, desvío al infierno"), no quisiera repetirse cuando le plantearon reiniciar la saga tras chorromil secuelas, a cada cual más absurda. A fin de cuentas, tampoco podemos decir que aquella fuese un derroche de originalidad, echando mano de la eterna movida de los chavales en plena naturaleza enfrentados a un hostil clan caníbal. Solo que si en 2003 tuvo sentido recurrir a material tan manoseado tras la sequía que el terror de línea dura sufrió gracias al éxito de "Scream, vigila quien llama", ahora, con la sobreproducción que hay del género y de guiños, tributos y homenajes, repetir la misma jugada, plano a plano, sería estúpido. Así las cosas, McElroy se curra una historia que, aunque de base es lo de siempre -los jovenzuelos de excursión cazados por un clan con malas intenciones-, busca las mil maneras de salirse por la tangente. El film no da inicio con los adolescentes en plena caminata, sino con el padre de la prota buscándola. Luego, el drama lo desencadena el personaje que "menos te esperas", no los villanos. Y hablando de estos, olvídense de antropófagos feos y deformes, aquí se trata de.... otra cosa. Digamos, por darles una pista, que McElroy habría visto recientemente la más que notable "Midsommar" y quiso integrar ideas de esta en su labor.
¿El resultado? Joder, pues va a sonar a topicazo... pero eché de menos hasta la más ínfima de las secuelas de "Km.666". En serio. Es tanto lo que el guionista se desprende de la esencia de la saga, tanto, que se pierde y con él, la peli deja su identidad bajo el felpudo. Tal vez si me hubiese puesto a verla pensando que era otra cosa, me habría sentado mejor. Pero le di al "play" esperando una puesta al día del "Wrong Turn" de 2003. Y no. No es eso, ni por el forro. Decepción. Y sueño, mucho sueño. Me costó un cojón no dormirme. Cosas estas bien presentes superado un primer tramo muy prometedor, muy intenso, para adentrarnos en todo lo demás. Que sí, que está muy bien facturada, los personajes bastante bien dibujados (para que nadie se queje, en el grupo hay una pareja homosexual, encabezada por un latino)... todo son virtudes técnicas. Puede que incluso narrativas. Pero, macho, a mi no me entró. Una pena.
Para rematarlo, el elemento truculento, siempre tan generoso en la franquicia original, va más bien justito. Muuuuuy justito.
Me apuesto lo que quieran a que el descalabro será tal, que el día menos pensado nos sorprenden a todos con una nueva secuela del genuino "Wrong Turn" (creo que tocaría la séptima), retomando la fórmula y a esos caníbales rednecks tan mal paridos pero que, en este caso, tanto eché de menos.
¿El resultado? Joder, pues va a sonar a topicazo... pero eché de menos hasta la más ínfima de las secuelas de "Km.666". En serio. Es tanto lo que el guionista se desprende de la esencia de la saga, tanto, que se pierde y con él, la peli deja su identidad bajo el felpudo. Tal vez si me hubiese puesto a verla pensando que era otra cosa, me habría sentado mejor. Pero le di al "play" esperando una puesta al día del "Wrong Turn" de 2003. Y no. No es eso, ni por el forro. Decepción. Y sueño, mucho sueño. Me costó un cojón no dormirme. Cosas estas bien presentes superado un primer tramo muy prometedor, muy intenso, para adentrarnos en todo lo demás. Que sí, que está muy bien facturada, los personajes bastante bien dibujados (para que nadie se queje, en el grupo hay una pareja homosexual, encabezada por un latino)... todo son virtudes técnicas. Puede que incluso narrativas. Pero, macho, a mi no me entró. Una pena.
Para rematarlo, el elemento truculento, siempre tan generoso en la franquicia original, va más bien justito. Muuuuuy justito.
Me apuesto lo que quieran a que el descalabro será tal, que el día menos pensado nos sorprenden a todos con una nueva secuela del genuino "Wrong Turn" (creo que tocaría la séptima), retomando la fórmula y a esos caníbales rednecks tan mal paridos pero que, en este caso, tanto eché de menos.
jueves, 21 de enero de 2010
LA SANGRE DEL CAZADOR
Ya lo he expresado en otras ocasiones, pero insistiré, a niveles cinematográficos soy un fan del subgénero conocido como "survival" (en mis tiempos simplemente era "pelis de supervivencia"), es decir, aquellos films sobre tipos de ciudad que, por el motivo que sea (normalmente cazar), se adentran en profundos bosques donde terminarán enfrentándose a los lugareños, gente tirando a primitiva y violenta. Me he zampado desde los clásicos ("Deliverance", "La Presa") hasta las más oscuras muestras de "serie B o Z" (como aquel aburridísimo "Rituals", estrenado en España como "Deliverance 2" y que, de momento, se lleva el trofeo a la peor "peli de supervivencia" que he visto en mi vida).
Hoy día el "survival" se ha mutado de modo definitivo con el horror (sobre todo gracias a la franquicia de "Km 666" ), y me agrada, pero sigo prefiriendo la "vieja escuela", el subgénero en su forma más pura y clásica y de eso va, precisamente, "La sangre del cazador" o "Hunter´s Blood" en su país de origen. La primera vez que la vi fue hace muchos años, alquilada en vhs y junto a mi padre. Ya entonces procesaba un amor desmedido por esta clase de films, y la decepción fue mayúscula. Aún así, pasado un tiempo (en el que los vhs eran ya pieza de coleccionista) la recordé y estuve buscando como un loco, sin suerte. Hace poco, y para mi mayor alegría, un amigo me la regaló (en su lógico, necesario y adecuado formato magnetoscópico) y me la zampé. Ayer noche, para ser más exactos.
La historia no se aparta nada de las coordenadas del subgénero: Grupo de aguerridos hombretones se van al monte a pasar un finde cazando. Unos peligrosos paletos les hacen la puñeta. Los primeros se revotan. Y poco a poco todo se va complicando hasta que alguien aprieta el gatillo de su escopeta y arranca la escabechina. El problema es que "La sangre del cazador" se queda corta por todas partes. Tiene poca acción, pocas muertes (para mi gusto), poca violencia (vale, hay dos secuencias bastante sangrientas... pero solo dos), el "look" del film es demasiado televisivo, nítido, el director es incapaz de crear suspense alguno y ya no digamos una atmósfera solvente, el personaje de la novia del prota está metida con calzador (y corta el rollo bastante) y, llevándose el trofeo a lo peor, la banda sonora es tan inadecuada como horrible (salvo el tema que abre la peli).
Y es una auténtica lástima, porque el reparto es cojonudo (y más para un film del estilo): Sam Bottoms (hermano de Timothy y recientemente fallecido), Clu Gulager ("El regreso de los muertos vivientes" y "Feast", esta última dirigida por su hijo), Joey Travolta (hermano de...), el incomparable Billy Drago (malo malísimo casi en todas las pelis que interviene -¡es que con esa cara!-, destacando "Los intocables de Elliot Ness" y el remake de "Las colinas tienen ojos"), Bruce Glover (padre de Crispin) o Charles Cyphers (habitual del clan Carpenter. Está en muchos de sus clásicos). En el apartado técnico, tenemos al director Robert C. Hughes (lo más curioso que tiene es una comedia sonoramente titulada "Zadar! Cow from Hell" y el slasher "Memorial Valley Massacre") y al guionista Emmett Alston (más conocido por sus tareas de director en "Endemoniados").
Todo esto reafirma la decepción que produce "La sangre del cazador", un "survival" con todos los elementos para ser mucho mejor de lo que finalmente es. Una pena.
Hoy día el "survival" se ha mutado de modo definitivo con el horror (sobre todo gracias a la franquicia de "Km 666" ), y me agrada, pero sigo prefiriendo la "vieja escuela", el subgénero en su forma más pura y clásica y de eso va, precisamente, "La sangre del cazador" o "Hunter´s Blood" en su país de origen. La primera vez que la vi fue hace muchos años, alquilada en vhs y junto a mi padre. Ya entonces procesaba un amor desmedido por esta clase de films, y la decepción fue mayúscula. Aún así, pasado un tiempo (en el que los vhs eran ya pieza de coleccionista) la recordé y estuve buscando como un loco, sin suerte. Hace poco, y para mi mayor alegría, un amigo me la regaló (en su lógico, necesario y adecuado formato magnetoscópico) y me la zampé. Ayer noche, para ser más exactos.
La historia no se aparta nada de las coordenadas del subgénero: Grupo de aguerridos hombretones se van al monte a pasar un finde cazando. Unos peligrosos paletos les hacen la puñeta. Los primeros se revotan. Y poco a poco todo se va complicando hasta que alguien aprieta el gatillo de su escopeta y arranca la escabechina. El problema es que "La sangre del cazador" se queda corta por todas partes. Tiene poca acción, pocas muertes (para mi gusto), poca violencia (vale, hay dos secuencias bastante sangrientas... pero solo dos), el "look" del film es demasiado televisivo, nítido, el director es incapaz de crear suspense alguno y ya no digamos una atmósfera solvente, el personaje de la novia del prota está metida con calzador (y corta el rollo bastante) y, llevándose el trofeo a lo peor, la banda sonora es tan inadecuada como horrible (salvo el tema que abre la peli).
Y es una auténtica lástima, porque el reparto es cojonudo (y más para un film del estilo): Sam Bottoms (hermano de Timothy y recientemente fallecido), Clu Gulager ("El regreso de los muertos vivientes" y "Feast", esta última dirigida por su hijo), Joey Travolta (hermano de...), el incomparable Billy Drago (malo malísimo casi en todas las pelis que interviene -¡es que con esa cara!-, destacando "Los intocables de Elliot Ness" y el remake de "Las colinas tienen ojos"), Bruce Glover (padre de Crispin) o Charles Cyphers (habitual del clan Carpenter. Está en muchos de sus clásicos). En el apartado técnico, tenemos al director Robert C. Hughes (lo más curioso que tiene es una comedia sonoramente titulada "Zadar! Cow from Hell" y el slasher "Memorial Valley Massacre") y al guionista Emmett Alston (más conocido por sus tareas de director en "Endemoniados").
Todo esto reafirma la decepción que produce "La sangre del cazador", un "survival" con todos los elementos para ser mucho mejor de lo que finalmente es. Una pena.
miércoles, 7 de mayo de 2008
NIGHTMARE MAN
Simpático slasher film, con un psycho killer no muy atractivo visualmente, que, si bien se sirve de todos los tópicos que hacen de este género algo grande (un bosque, un tío con mascara y tías en pelotas), también tira de unas dosis de originalidad, mezclando subgéneros. Y guiños, como no...Una chica tiene pesadillas con un tipo que intenta matarla. Su esposo la convence de que está loca y decide internarla en un hospital psiquiátrico. De camino, el coche en el que van se queda sin gasolina y él sale a buscarla, dejando sola a su mujer. Naturalmente, el hombre de sus pesadillas no tardará en aparecer. De mientras, dos parejitas (con las chicas muy cachondas) juegan al verdad o atrevimiento en una casa cercana. Como consecuencia, el “nigthmare man” dará cuenta de casi todos.
Lo gracioso de todo esto, es, aparte de las referencias (a "Pesadilla en Elm Street", "Posesión Infernal" o "Km 666, desvío al infierno"), el par de giros argumentales que se dan durante el metraje, ya que la peli pasa de slasher semi sobrenatural a uno convencional, para acabar como una peli de posesiones... lo que se agradece mucho.
La sangre tarda lo suyo en llegar, entre otras cosas porque no hay un asesino más torpe que este “Nigthmare man”, quien, cuchillo en mano, no es capaz de matar durante la primera parte de la película a la protagonista... para luego cargarse a todo dios con mucha facilidad. No obstante, cuando llega la sangre, esta es muy amena.
La película cuenta con algún gag muy acertado y digno, que no molesta, porque el 95% de la cinta se mantiene sobria.
Torpe en los sustos, pero muy entretenida y divertida en general.
El director, Rolfe Kanefsky, no lo hace mal del todo. Aparte, es también el responsable de los últimos coletazos que la mítica "Emmanuelle" ha dado, siendo el perpretrador de "Emmanuelle 2000: Emmanuelle´s Intimate Encounters" y "Emmanuelle 2000: Emmanuelle Pie". Por eso no es de extrañar que "Nightmare Man" vaya impregnado de unas pequeñas dosis de erotismo, que por lo menos a mi, esta vez, sí me han puesto un poco palote. Ver como Tiffany Shepis, "scream queen" de segunda regional, muestra su pedazo de culo a su novio, justo antes de que este estire la pata, no tiene precio.
En definitiva, una peli muy refrescante para los tiempos que corren, una por la que agradeces disponer de una buena mula, porque de otra manera, ¿cómo podríamos ver este tipo de películas, que muchas veces no llegan a España ni en dvd?.
Esta es de las que merecen el esfuerzo.
viernes, 13 de marzo de 2015
MR JINGLES
“Mr. Jingles” es la película más famosa de la directora de
origen filipino Tomasita Hatfield que, como nombre artístico, opta por tomar el
apellido de su esposo Todd Brunswick, quien le costea todas sus locuras, y pasa
a llamarse Tommy Brunswick.
Pero “Mr. Jingles” no es conocida por ser una buena
película, no. Es conocida porque plumas más o menos relevantes del fandom
U.S.A. la ponen a parir. Vamos que es una película conocida, básicamente, por
ser una puta mierda.
Bien, para dejar claro que no solo en España el fandom está
lleno de desgraciados, valga como muestra el caso de esta peli. “Mr. Jingles” es
una película amateur que ha tenido la suerte de ser editada en DVD por alguna
compañía, y que ha sido juzgada por la crítica como si se tratara de una película
mainstream. Entonces, estúpidos de mierda, no hay color. Sin embargo, si que se
trata de una buena película casera con las miras puestas a hacer algo más gordo
posteriormente –De hecho, la directora después ha hecho cosas más gordas. Nunca
para la gran pantalla, claro- por eso,
porque destaca por encima de otras mierdas, alguien decidió editarla en DVD.
Cuenta la historia de un individuo que sale de la cárcel
tras ser condenado por un delito que no cometió, por lo que busca venganza
vestido de payaso y, con un hacha, organiza una carnicería. Una niña que andaba por allí presencia la masacre de sus padres y, antes de que el payaso muera abatido por los disparos de la policía, le dice a la cría que volverá. Esta acaba recluida en un sanatorio
mental. Años más tarde, vuelven a suceder una serie de asesinatos por la zona,
lo que apunta que el payaso ha podido volver, de no ser porque murió, y esto hace
pensar a la población que se trata de un imitador. Los jóvenes locales
aprovecharán la coyuntura para hacer bromitas pesadas a costa de la imagen del clown, conocido como Mr. Jingles…. por lo que el sarao ya está organizado.
Lo que observo tras ver la película, más allá de que está
grabada con una vídeo cámara casera, montada con un P.C., sin ningún tipo de
iluminación ni artificio más allá de los maquillajes de payaso y la sangre
utilizada (pues hay bastante y abundante gore casero) es que se trata de un
guión que en absoluto chirriaría con más presupuesto. No llegaría a ser una
gran película tampoco, pero sí se nota que tras esta película se encuentra
alguien que sabe dirigir y planificar y, salvo por la cochambrosa imagen de
vídeo (¿tal vez Hi-8?), el resultado no dista mucho de cualquier película
pequeña, aunque mainstream, para el mercado del vídeo.
Ahora, como película amateur que es, entretiene, lleva un
buen ritmo y se deja ver perfectamente, lo que ya es mucho dentro del horror
casero.
A esto hay que añadirle los simpáticos efectos especiales y que, en cierto modo, la película es consciente de su condición amateur,
así pues, no solo me cae bien el asunto, sino que incluso lo reivindico,
máxime cuando Tommy Brunswick es una verdadera fan del cine de terror (en su
ficha de imdb, posa orgullosa junto a Romero o Kane Hodder, entre otros), que
se nutre en la película de los tópicos que hay que nutrirse, y no se corta ni
en gore ni en tetas (ole tus huevos). Vemos las tetas de un buen número de
jamonas que salen en la peli, como mandan los cánones, mostradas de la misma manera que las hubiera mostrado un tío, por mero pajillerismo, por explotación, sin que esto suponga una degradación de la
mujer ni todas esas zarandajas ya conocidas por todos.
Así que me quedo con un buen sabor de boca tras su
visionado, y contra todo pronóstico.
De hecho, que el fandom diga lo que quiera, pero esta
película le ha servido para, posteriormente, filmar “Little Red Devil” con Daniel Baldwin y Dee Wallace, “Born of Earth” con Brad Dourif o “Exit 33”, exploitation de “Km. 666” protagonizado por Kane Joder, con un presupuesto de
un millón de dólares.
Muy interesante, ahora, tendría que ver sus trabajos
posteriores. Por lo pronto, este, me lo quedo.
miércoles, 15 de julio de 2009
CYCLOPS
Producido por Roger Corman para el canal de televisión "Sy Fy", estamos ante un telefilm que, nada más comenzar, apunto estuve de quitarlo... aunque al poco me enganché a el como si fuera una botella de "Coca Cola". Y es que resulta ser original y entretenido a más no poder.En la antigua Roma, un sanguinario cíclope tiene atemorizado al personal, así que el emperador Tiberio envía a uno de sus mejores centuriones para que lo capture. Una vez hecho el trabajo, el centurión reclama su recompensa. Tiberio le asciende y le da un titulo, pero este prefiere tierras a cambio, así que, por listo, se queda sin nada de nada y tremendamente decepcionado.
Tiberio decide echar al cíclope a la arena del circo para que los esclavos peleen con él, pero este se escapa y causa una sangrienta escabechina. Por suerte el centurión anda por ahí para volver a capturarlo.
El telefilm no se anda con florituras, desde el principio va a piñón. Nada más comenzar, vemos como el cíclope da buena cuenta de un buen numero de romanos a base de mordiscos y la acción ya no decae durante toda la película. Lo único que tira para atrás es el CGI, de lo malo, lo peor. Se suele decir que cuando un CGI es chungo parecen gráficos de "Playstation"; bien, esto parece de "Playstation 1", sin exagerar. Jamás un bicho ha cantado tanto, pero pronto nos acostumbramos y disfrutamos de sus sanguinolentas maneras de hacer… ¡¡esta peli es súper gore!! Uno de lo mas resultón, cuando no lo generan con ordenador.
Increíble el despliegue de medios en lo que a ambientación histórica se refiere, con lo que no entiendo ese racaneo con la infografía (supongo que serían decorados y vestuarios sacados de otra producción previa de mayor enjundia).
Interpretando al emperador Tiberio, nada mejor que un excelente y metidísimo en el papel Eric Roberts, que se come la película con patatas y arroz.
El director es Declan O´brien, que ha hecho unos cuantos telefilms más de catadura fantástica y acaba de dirigir la segunda secuela de "Km 666, desvío al infierno".
En definitiva, un entretenimiento muy potente y muy recomendable. Quien lo diría…
En definitiva, un entretenimiento muy potente y muy recomendable. Quien lo diría…
martes, 20 de octubre de 2009
WRONG TURN 3: LEFT FOR DEAD / CAMINO SANGRIENTO 3
"Wrong Turn 3" es una modesta peliculilla perfectamente visible que incluso supera tímidamente a su predecesora (es decir, la dos), aportando algunas pequeñas ideas que se salen de la rutina habitual de este tipo de productos.
Hagamos un poco de memoria: El "leitmotiv" de la saga es una interminable familia de deformes lugareños con predilección por la carne humana, a la que cazan y cocinan como si fueran animales. En este caso el alimento viene en forma de presidiarios en plena fuga, algunos de ellos incluso más malos que el propio psycho-killer (en este caso es uno, acompañado de otro más joven), lo que dará pie a una lucha sin cuartel en la que no sólo los fugados (más un par de polis y una churri) recibirán yoyas, tiros y otras putadas.
De todas formas, lo mejor de "Wrong Turn 3" está en la secuencia de apertura, cuyo fin es impactar y enganchar al espectador... y joder si lo consiguen. De buenas a primeras te plantan ante los ojos a una moza de increíble aspecto y no menos increíble tetismo que, en cinco minutos, sufre el esperado flechazo a través de la cuenca del ojo (y a través del seno) habitual ya de la franquicia. A este crimen, le siguen un par más generosamente sangrientos, especialmente el segundo, francamente brutal. Y es que aunque la truculencia asoma a ratos contados en "Wrong Turn 3", cuando lo hace es de modo genuinamente salvaje y gráfico... lástima que parte de ella sea en CGI, pero ya estoy comenzando a acostumbrarme.
¿Para cuando una cuarta?.
martes, 30 de agosto de 2011
EL FARO DEL MIEDO
¿Qué hay peor que una película mala?, pues una película que comienza como buena y termina mutando a mala. La decepción es doble. Hace unos días encontré este "El faro del miedo", y cuando vi su título, su sinopsis y su cartel pensé: "¡Guau!, una de miedo con fantasma ambientada en un viejo faro en medio de la niebla". ¡Cojones!, si eso no da miedo, ¿qué lo da?. Naturalmente tal entusiasmo rápidamente se convirtió en prudencia. Y ahora que la he visto puedo decir aquello de: Hice lo correcto.
En plena noche se oye un desgarrador grito femenino que surge del faro. Seguidamente, un hombre y su hija huyen en furgoneta. La policía les detiene. Él va pringado de sangre. Su mujer, muerta, reposa en la parte trasera del vehículo. Pasan veinte años del suceso. Ahora la hija es, como no podía ser de otra manera, una joven de lo más atractiva y traumatizada que vuelve al faro. Van a edificar o construir algo, y el cura del pueblo les advierte que es una mala idea. Pronto, el equipo instalado en el lugar comenzará a desaparecer. Algo habita el sótano, algo terrible y peligroso.
Bien... el argumento está trillado, pero mola. "El faro del miedo" lo tenía todo para funcionar a la perfección. Disponía de los elementos necesarios para llevar a buen puerto una historia de miedo al viejo estilo. Y no lo consigue. ¡Hay que ser lerdo!. O lo consigue, pero a medias. Por lo menos los primeros 40 minutos se dejan ver gracias a un misterio bien planteado y ciertas gotas inquietantes. Nada maravilloso, ni escalofriante... pero sí sugerente. A medida que dicho misterio se va aclarando, la cosa va a peor... y a peor... y cuanto más sabemos sobre su origen y forma, más decepcionados nos sentimos. Digamos que no está a la altura de lo expuesto en un principio. Es soso, aburrido, sin garra y muy desaprovechado. De hecho, esta última es la palabra que más le pega a "El faro del miedo". Ya no hablo de gore o tetamen (que no hay), sino de miedo. Podría haber sido una peliculita realmente aterradora, y se queda en muy muy poco.
A niveles actorales destaca la hermosísima Lindy Booth, de angelical aspecto, que has visto en "Amanecer de los muertos", "Km 666" (era la golfa del grupo, algo que no le acaba de pegar... ¡¡pero mola!!) o "Cry Wolf".
El cartel de la peli reza "del escritor de "Poltergeist"", se refiere a Michael Grais, uno de los productores, que estuvo implicado en los dos primeros títulos de la saga. ¡Pos fale!.
domingo, 20 de diciembre de 2009
VERTIGE
Una vez más, los franchutes demuestran lo en buena forma que están cuando se trata de hacer películas de género y, especialmente, de terror. Aunque, siendo justos, tal vez deberíamos colocar a "Vertige" en esa extraña y oscura línea que separa el slasher del survival (rollo "Deliverance") y que tanto parece gustarles.
"Vertige" cuenta la historia (supuestamente "real") de un grupo de chavales que se las piran a hacer escalada. Tras unos cuantos problemas y sustos, las cosas comienzan a ponerse feas con la presencia de un tipo que vive en las montañas y está dispuesto a cazarlos.
En realidad el cartel es un poco engañoso, ya que el alpinismo no es el verdadero "leitmotiv" de la peli (como sí lo era en, por ejemplo, "Máximo Riesgo" o "Límite Vertical"), solo en el primer tramo y antes de que las cosas comiencen a ponerse chungas de verdad. Ni siquiera en su clímax final.
Técnicamente está muy bien acabada, toda ella. Apuesta por un solvente realismo, llevado a su extremo en las muy potentes y cruentas peleas cuerpo a cuerpo entre el asesino y sus víctimas. Narrativamente no decae en ningún momento, tiene ritmo, suspense y te atrapa hasta el final. Nada que objetar al respecto..... salvo un detalle: Podrían haber intentado contar algo más original, o buscar una variación a una idea trillada... pero no, "Vertige" es predecible de cabo a rabo y recuerda a muchas otras pelis (especialmente a "Km 666"). Es algo que en un producto más de segunda no me molestaría, pero en un film con tan buena factura en general, pues da como la sensación de estar desaprovechando una buena oportunidad.
Aún así, se ve con agrado, entretiene y es más que recomendable.
"Vertige" cuenta la historia (supuestamente "real") de un grupo de chavales que se las piran a hacer escalada. Tras unos cuantos problemas y sustos, las cosas comienzan a ponerse feas con la presencia de un tipo que vive en las montañas y está dispuesto a cazarlos.
En realidad el cartel es un poco engañoso, ya que el alpinismo no es el verdadero "leitmotiv" de la peli (como sí lo era en, por ejemplo, "Máximo Riesgo" o "Límite Vertical"), solo en el primer tramo y antes de que las cosas comiencen a ponerse chungas de verdad. Ni siquiera en su clímax final.
Técnicamente está muy bien acabada, toda ella. Apuesta por un solvente realismo, llevado a su extremo en las muy potentes y cruentas peleas cuerpo a cuerpo entre el asesino y sus víctimas. Narrativamente no decae en ningún momento, tiene ritmo, suspense y te atrapa hasta el final. Nada que objetar al respecto..... salvo un detalle: Podrían haber intentado contar algo más original, o buscar una variación a una idea trillada... pero no, "Vertige" es predecible de cabo a rabo y recuerda a muchas otras pelis (especialmente a "Km 666"). Es algo que en un producto más de segunda no me molestaría, pero en un film con tan buena factura en general, pues da como la sensación de estar desaprovechando una buena oportunidad.
Aún así, se ve con agrado, entretiene y es más que recomendable.
domingo, 27 de diciembre de 2009
BERSERKER
Nada como otro oscuro slasher de la segunda mitad de los 80 (cuando el genero estaba ya agonizante y a casi nadie parecía interesarle) para sobrevivir a la monótona tarde de un domingo.
Un grupo de campistas (¡¿si?!, ¡no me digas!... este es un concepto que amo / odio con pasión) se van de finde a las mismas montañas en las que un especie de vikingo reencarnado y disfrazado de oso (!!) ronda el lugar matando a todo dios... sin importar mucho por qué, cómo y de parte de quien.
A un asesino tan poco atractivo, y tan tonto, hay que añadir poco más... deliciosa rutina, adictivo look granuloso, muy pocas tetas (de hecho dos, y más bien nada voluminosas) y mucha pintura roja, pero poco látex. Y es que el asesino se vale de una arma tan sosa y que da tan poco juego como, eso, una garra de oso. El ritmo es criminalmente lento, aunque a ratos lo anima algún leve desliz digno de las más generosas risotadas como la pelea que mantienen el falso oso y otro de verdad... a este segundo nos pasamos toda la peli viéndolo, y todavía no se muy bien a santo de qué. De hecho, si me paro a pensar, no se puede decir que la lógica sea un punto fuerte de "Berserker" (por cierto, ¡que gran cartel!).
Sin embargo, y para no ser tan negativo, destacaré dos cosas: La banda sonora, minimalista pero efectiva en su cometido, y la ambientación nocturna de los bosques, con focos de luz nada naturales pero que, al estar envueltos en niebla, le dan un toque inquietante.
En el reparto únicamente destaca ese eterno secundario del cine de género, George "Buck" Flower. El director, Jefferson Richard (quien para la ocasión se quita una f del nombre), no tiene precisamente un curriculum muy lustroso en ese campo, pero como productor (o variantes) la cosa mejora: "Maniac Cop", "Sundown", "Km 666" y las secuelas videocluberas de "Sé lo que hicistéis el último verano" y "Leyenda Urbana".
Only for slashermaniacs.
Un grupo de campistas (¡¿si?!, ¡no me digas!... este es un concepto que amo / odio con pasión) se van de finde a las mismas montañas en las que un especie de vikingo reencarnado y disfrazado de oso (!!) ronda el lugar matando a todo dios... sin importar mucho por qué, cómo y de parte de quien.
A un asesino tan poco atractivo, y tan tonto, hay que añadir poco más... deliciosa rutina, adictivo look granuloso, muy pocas tetas (de hecho dos, y más bien nada voluminosas) y mucha pintura roja, pero poco látex. Y es que el asesino se vale de una arma tan sosa y que da tan poco juego como, eso, una garra de oso. El ritmo es criminalmente lento, aunque a ratos lo anima algún leve desliz digno de las más generosas risotadas como la pelea que mantienen el falso oso y otro de verdad... a este segundo nos pasamos toda la peli viéndolo, y todavía no se muy bien a santo de qué. De hecho, si me paro a pensar, no se puede decir que la lógica sea un punto fuerte de "Berserker" (por cierto, ¡que gran cartel!).
Sin embargo, y para no ser tan negativo, destacaré dos cosas: La banda sonora, minimalista pero efectiva en su cometido, y la ambientación nocturna de los bosques, con focos de luz nada naturales pero que, al estar envueltos en niebla, le dan un toque inquietante.
En el reparto únicamente destaca ese eterno secundario del cine de género, George "Buck" Flower. El director, Jefferson Richard (quien para la ocasión se quita una f del nombre), no tiene precisamente un curriculum muy lustroso en ese campo, pero como productor (o variantes) la cosa mejora: "Maniac Cop", "Sundown", "Km 666" y las secuelas videocluberas de "Sé lo que hicistéis el último verano" y "Leyenda Urbana".
Only for slashermaniacs.
lunes, 29 de octubre de 2007
CAMINO SANGRIENTO (WRONG TURN 2)
El arranque es muy prometedor. Una tipa de buen ver cae en las garras de un par de tipos deformes y, después de que el más joven de estos le arranque la lengua de cuajo, el otro la parte por la mitad, verticalmente, de un contundente y certero hachazo. Y todavía no han acabado de salir los créditos.
Estamos ante la tardía segunda parte de "Km 666" (estrambótico título español), película esta que se ha ido ganando mi cariño a base de visionados, puesto que la primera vez que la vi me pareció de lo más mediocre (tanto he cambiado de parecer que, actualmente, cuento en mi dvdteca con la edición especial y todo). Esta jugaba con ventaja respecto a su continuación. De entrada, fue uno de los primeros films modernos en recuperar y reivindicar la crudeza y fealdad del cine de horror de los 70 (luego llegarían Rob Zombie, "Alta Tensión", "Hostel"... incluso Tarantino) y, además, sus responsables (entre ellos el gran Stan Winston) supieron contar lo de siempre pero de un modo sutilmente distinto, o lo suficientemente bien resuelto como para evitar el aburrimiento (me viene a la cabeza el efectivo suspense de la secuencia en la que los protagonistas intentan escapar de la cabaña de los psicópatas mientras estos dormitan plácidamente). Desde entonces, y hasta "Wrong Turn 2", la fórmula ha sido requetexprimida y, a menos que adornes el resultado con mucho talento (cosa difícil si tenemos en cuenta que estas secuelas se suelen enfocar como productos menores y, por tanto, se los encargan a realizadores novatos o sin mucho que aportar) o, en su defecto, apuestes por toda suerte de excesos, siempre vistosos y resultones, únicamente obtendrás algo rancio, plano y más previsible de lo asumido.
No estamos ante un caso muy distinto al de "Las colinas tienen ojos" de Aja y su continuación "El retorno de los malditos", solo que esta segunda supo montárselo mejor, tomándose a cachondeo a si misma y dejando en la puerta cualquier atisbo de inteligencia (porque, sí, hay que saber valorarlas por lo que son y tomárselas con sentido del humor, a estas alturas pretender que cada nueva peli de terror que se estrene -y más siendo secuelas- sea una obra de arte es de tontos, ¡cojones!). A "Wrong Turn 2" no le ha salido tan bien la jugada, y salvo algunos momentos muy específicos (entre ellos, el mentado hachazo inicial) en general el resultado aburre bastante.
Tampoco es "nueva" la idea de situar la acción durante la grabación de un concurso televisivo de supervivencia, en el cual los participantes deberán pasar toda clase de pruebas en un bosque infestado de lugareños feos y cabreados. Todo ello bajo la supervisión de Henry Rollins en su mejor y más adecuado papel (últimamente el ex cantante de "Black Flag" se deja ver mucho en este tipo de cine, no olvidemos su intervención en la simpática "Feast"). De hecho, su conversión en un especie de "Rambo" improvisado está entre los aciertos de los que hablaba, a los que tenemos que añadir algunas muertes ocurrentes (el hacha clavada en la cabeza de una chica mientras huye y la cámara la sigue de frente, pegada a ella. O el brutal fenecimiento del viejo de la gasolinera, el único verdadero punto de conexión con "Wrong Turn 1"), el orden de las víctimas (no demasiado predecible) y el baño de sangre, en especial al final, cuando entra en escena una monstruosa trituradora de carne.
Sin embargo, y a pesar de lo comentado, la peli no engancha, le falta garra, le falta color (aunque no rojo!) y le falta asumir su condición de refrito/exploitation, cosa esta que, en contadas ocasiones, ayuda mucho.
Estamos ante la tardía segunda parte de "Km 666" (estrambótico título español), película esta que se ha ido ganando mi cariño a base de visionados, puesto que la primera vez que la vi me pareció de lo más mediocre (tanto he cambiado de parecer que, actualmente, cuento en mi dvdteca con la edición especial y todo). Esta jugaba con ventaja respecto a su continuación. De entrada, fue uno de los primeros films modernos en recuperar y reivindicar la crudeza y fealdad del cine de horror de los 70 (luego llegarían Rob Zombie, "Alta Tensión", "Hostel"... incluso Tarantino) y, además, sus responsables (entre ellos el gran Stan Winston) supieron contar lo de siempre pero de un modo sutilmente distinto, o lo suficientemente bien resuelto como para evitar el aburrimiento (me viene a la cabeza el efectivo suspense de la secuencia en la que los protagonistas intentan escapar de la cabaña de los psicópatas mientras estos dormitan plácidamente). Desde entonces, y hasta "Wrong Turn 2", la fórmula ha sido requetexprimida y, a menos que adornes el resultado con mucho talento (cosa difícil si tenemos en cuenta que estas secuelas se suelen enfocar como productos menores y, por tanto, se los encargan a realizadores novatos o sin mucho que aportar) o, en su defecto, apuestes por toda suerte de excesos, siempre vistosos y resultones, únicamente obtendrás algo rancio, plano y más previsible de lo asumido.
No estamos ante un caso muy distinto al de "Las colinas tienen ojos" de Aja y su continuación "El retorno de los malditos", solo que esta segunda supo montárselo mejor, tomándose a cachondeo a si misma y dejando en la puerta cualquier atisbo de inteligencia (porque, sí, hay que saber valorarlas por lo que son y tomárselas con sentido del humor, a estas alturas pretender que cada nueva peli de terror que se estrene -y más siendo secuelas- sea una obra de arte es de tontos, ¡cojones!). A "Wrong Turn 2" no le ha salido tan bien la jugada, y salvo algunos momentos muy específicos (entre ellos, el mentado hachazo inicial) en general el resultado aburre bastante.
Tampoco es "nueva" la idea de situar la acción durante la grabación de un concurso televisivo de supervivencia, en el cual los participantes deberán pasar toda clase de pruebas en un bosque infestado de lugareños feos y cabreados. Todo ello bajo la supervisión de Henry Rollins en su mejor y más adecuado papel (últimamente el ex cantante de "Black Flag" se deja ver mucho en este tipo de cine, no olvidemos su intervención en la simpática "Feast"). De hecho, su conversión en un especie de "Rambo" improvisado está entre los aciertos de los que hablaba, a los que tenemos que añadir algunas muertes ocurrentes (el hacha clavada en la cabeza de una chica mientras huye y la cámara la sigue de frente, pegada a ella. O el brutal fenecimiento del viejo de la gasolinera, el único verdadero punto de conexión con "Wrong Turn 1"), el orden de las víctimas (no demasiado predecible) y el baño de sangre, en especial al final, cuando entra en escena una monstruosa trituradora de carne.
Sin embargo, y a pesar de lo comentado, la peli no engancha, le falta garra, le falta color (aunque no rojo!) y le falta asumir su condición de refrito/exploitation, cosa esta que, en contadas ocasiones, ayuda mucho.
sábado, 19 de diciembre de 2009
HUMONGOUS
Otro de esos slashers de tercera (o segunda muy oscura) que tenía pendiente de visionar y, claro, me moría de ganas. Gracias a un amigo pude hacerlo ayer por la noche y, tras investigar sobre ella por la red de redes, descubro que la caratula con la que llegó a España (con el perro) la había visto millares de veces, pero nunca me atrajo... ¿por qué?, misterios del universo universal. Lo que tengo claro es que si hubiese sido la de la cuna, no me habría podido resistir en su momento. Les dejo ambas para que comparen.
El caso es que "Humongous" (que gran título) cumple a rajatabla las leyes del subgénero, ya que a la dirección tenemos al Sr. Paul Lynch, quien un año antes había triunfado con uno de los mini-clásicos en su especie, "Prom Night". Esta segunda es un obvio y lógico intento de repetir la jugada, aunque ya no coló. Ambas son Canadienses y en ambas encontramos en tareas de asistente a Ray Segar, protagonista del "The Wizard of Gore" de Herschell Gordon Lewis.

Como buen slasher, "Humongous" (que gran título) no se complica mucho la vida: Un grupo de jóvenes de vacaciones tienen un accidente con su embarcación y terminan en un especie de islote habitado por una vieja loca obsesionada por los perros y con un secreto... uno que camina a dos patas y mata. Naturalmente, no tardarán mucho en encontrarse con él cara a cara (por cierto, el actor que le da "rostro" -por deforme que sea- hizo tres cuartos de lo mismo años después en "Km 666", interpretando a uno de los caníbales). Notar que la chica que hace de golfa / buenorra, Joy Boushel, aparte de intervenir previamente en otro slasher bien respetado ("El tren del terror") encarnó a una puta en "La Mosca" de Cronenberg... nada, solo por curiosidad.
¿Y la peli que tal?... pues joder... ¡¡es un slasher de los 80!!, ¿qué puedo decir?, desde el segundo uno, solo con ver el "look" de la fotografía, ya me tenía ganado. Sí, es aburrida, no tiene casi nada de gore, poca carne, es rutina pura... pero es maravillosa... no como peli, sino por lo que representa. ¡Ah si!, la táctica que la chica prota toma en cierto momento para librarse del malo está copiada de la segunda parte de "Viernes 13"... aunque nunca se sabe quién leyó el guión primero.
Lo dicho, slasher-maníacos, no perdérsela. El resto, a tocar la zambomba a otro lado.
martes, 6 de diciembre de 2011
CHILLERAMA
Varios de los auto-proclamados nuevos estetas del "horror indie moderno" se unen para parir el enésimo homenaje a los auto-cines, la serie Z, el exploitation, el trash, el grindhouse, las dobles sesiones, bla, bla, bla y bla. Apuestan por la comedia antes que el horror, y te venden el sarao como un festival de gore y mal gusto que luego no es pa tanto. Especialmente lo último, con chistes a base de caca-culo-pedo-pis que se pretenden ofensivos sin llegar a serlo. Encima, lo crean o no, la dosis de tetismo es mas bien escasa (algo que reconoce uno de los mismos directores), todo ello muy típico de la doble moral americana. Eso sí, homenaje a la Troma incluido -el auto-cine donde se desarrolla la trama principal se llama ¡Kaufman!- para justificar el desmadre (y discurso barato anti-era digital... sí, esa misma sin la cual estos señores no podrían haber hecho su película -está grabada en evidente vídeo- ni distribuirla).La historia se centra en el mentado auto-cine, donde se reúnen los personajes principales para una última noche de pelis chungas antes del cierre. Iremos viéndolas en formato corto a lo largo del excesivo metraje. Son las que siguen:
"Wadzilla": Este tiene la suerte de ser el primero del pack, por lo que las salidas visuales graciosas que luego se repetirán hasta la saciedad aquí aún resultan algo sorprendentes y funcionan. En su contra tiene que de parodias de las monster movies de los años 50 explotando sus efectos especiales cutres y sus personajes cuadriculados se han hecho a miles y millares. Es más de lo mismo. A ratos simpático, a ratos incluso patético. Un tio toma una medicina para dar más vidilla a su esperma, con la mala suerte de que los espermatozoides le salen enormes. Uno de ellos huye, y se convierte en un monstruo gigante que lo devora todo (fabricado por los hermanos Chiodo, padres de los "Critters"). Se parece mucho a "El hombre langosta" (en lo de exagerar la cutrez de sus trucajes, a base de evidentes maquetones, muñecos e hilos sujetando juguetes) pero, sobre todo, al "Rectuma" de Mark Pirro... muy superior, by the way. Dirige (y protagoniza) Adam Rifkin, responsable de "Cero en conducta", de una peli de culto en USA titulada "The Dark Backward" y es el tio que sustituyó a Scott Spiegel y el clan Raimi en "The Nutt House".
"I was a teenage werebear": Parodia de "I was a teenage werewolf", de las pelis de amor adolescente de los años 50, los musicales y las "beach movies". Tim Sullivan, director de los dos "2001 Maniacs" (el segundo de los cuales era abominable), despliega su limitado saber hacer para parir el corto más largo y menos divertido de todos. Al "déjà vu" general se le suma un humor muy chorra y elemental y el "gay"ismo del director, que esta vez se desata por completo narrando la epopeya de un chaval -vestido en plan James Dean- que descubre que le molan más los músculos que las tetas y que se obsesiona con el "bad boy" del barrio que resultará ser un "werebear" (en lugar de "hombres lobo" tenemos "hombres oso"... ese es el mejor gag de todos). Cutre, pesada y tonta. Y no lo digo por su tirón homo, para nada, lo digo porque... bueno, porque es así.
"The diary of Anna Frankenstein": Adam Green, padre de los dos "Hatchet", era quien prometía más diversión y gore, y debo decir que, salvo el título, la cosa decepciona bastante. Hitler crea un monstruo de Frankenstein con pinta de judío quien, obvio, se volverá contra él. De todos los segmentos, este es el más "spoof" con algun acertado gag de metacine (para cazar a Hitler, el monstruo busca donde esta el final del decorado y sale), pero en general es muy limitado y previsible y, siguiendo el orden establecido, muy tonto, demasiado incluso para mi. El histrionismo de los actores y el alemán hablado (y que tiene toda la pinta de ser inventado) terminan rayando un poco.
"Deathication": Esto más que un corto es un trailer y es el que apuesta por la mayor dosis de mal gusto, a base de chistes de caca. La parodia apunta hacia el cine setentero y el italiano, y se prolonga incluso a los créditos finales.
Todo ello entrelazado por la historia que se desarrolla en el auto-cine, con amores adolescentes (buuuuh!!), muchos guiños (sobre todo a base de frases famosas sacadas de pelis míticas de los 80, citas directas a "Robocop" y "Spaceballs", mención a Simon Pegg, etc) y, cómo no, ¡zombies!... que sí, que son zombies que se masturban y mueren con un tiro en los cojones, pero son los putos zombies que el mercado demanda. Es la parte más standard del pack y se la debemos a Joe Lynch, dire de "Km. 666 II: Camino sangriento".
El reparto tiene algunas agradables sorpresas como Ray Wise, Eric Roberts, Kane Hodder (haciendo del monstruo judío), Lin Shaye o Ron Jeremy. Los cuatro directores se marcan un simpático cameo justo antes de los créditos.
Al final, lo que uno obtiene de "Chillerama" es la sensación de chiste privado, de peli casera para regocijo de quienes la han hecho y sus colegas (que trabajan en la prensa especializada y se encargarán de darle el "estatus" que no merece), pero de difícil degustación para el resto de los mortales. Eso por un lado está muy bien, pero por otro no mola si, como yo, no conectas con este mega-chiste. Lo peor es que hace muy poca gracia y todo el rato tienes la sensación de que sus responsables creen haber inventado la panacea sin darse cuenta de que otros ya lo pensaron antes y lo hicieron bastante mejor.
Loables intenciones, parcos resultados. Finalmente lo mejor de toda esta empresa es el puto póster, ¿que no?.
sábado, 22 de mayo de 2021
SPAWN
Si hay un fenómeno que pueda catalogarse sin pestañear de "totalmente noventero" ese es "Spawn", personaje de comic creado por Todd McFarlane y publicado por la editorial "Image". No voy ahora a dármelas de experto porque, no, aunque leer comics me gusta, no llega a la devoción que despierta en mi el cine. Sin embargo, si estabas un poco situado en "fricolandia", conocías a "Spawn", te dejabas impresionar por esos barrocos dibujos del tipo sentado con la mega-capa al viento y, sobre todo, babeabas con sus curradísimas y detalladas figuras, cortesía de "McFarlane Toys", un poco antes de que lo acabara de petar -al menos para mí- con la tremenda colección "Movie Maniacs" (y, de paso, cambiara totalmente la faz del mercado de las figuritas). Tienen muestras de ello aquí y aquí. Los 90 fueron años de mucho goticismo de chichinabo. Molaba lo oscuro, lo tormentoso, lo "mal lechado". A nivel cinematográfico, y a nivel superheróico, la culpa de todo la tuvo el "Batman" de Tim Burton. Sin duda. Tendencia a la que se apuntaron otros ilustres como "Flash" (¡al que le quedaba fatal!) y "El Cuervo", mucho más adecuado. Gracias al hombre murciélago, vivíamos entonces una oleada de tipos con mallas -negras-, mucho más modesta que la actual, pero notable. Así que, entre eso y la tendencia al goticismo de la chavalada, llevar "Spawn" a la gran pantalla era lo que se dice una decisión lógica, a la que se apuntó la entonces poderosa "New Line", con producción y -supongo- supervisión de Todd McFarlane himself.
Los habitantes de infernalandia pretenden destruir la tierra, para lo que están organizando un super ejército de "Spawns". Necesitan uno que ejerza de cabecilla, así que convencen al mandamás de una agencia de asesinos para que se cepille al mejor de los suyos y lo mande a los infiernos, donde será convertido en el "Spawn" supremo. Lo logrará, sí, pero de vuelta a la tierra -y removido por el amor a su esposa.... ¡buargh!- el tipo se revotará contra sus diabólicos jefes y pasará de villano a héroe.
La popularidad "subcultural" de "Spawn" motivó que, cuando se anunció -en 1997- que se había hecho una peli e iba a estrenarse en el Festival de Sitges, todos corriéramos a verla entusiasmados. ¿Y qué pasó? Pues la decepción fue tan, tan y tan gorda, que salimos con el rabo entre las piernas y nunca jamás volvimos a hablar de ella. Así ha sido en mi caso hasta que, el otro día, pensé aquello de "¿Cómo me sentará hoy?".
Sí, "Spawn" es bastante terrible toda ella. Sin duda, lo que más impacta al verla es la bajísima, pero bajísima, calidad de sus trucajes visuales. El CGI es tercermundista. Horripilante. Hay momentos en los que incluso vemos el corte del recuadro que enmarca la luzecita verde brillante. Cierto que en los 90 el CGI todavía andaba muy virgen, pero es que hablamos de un producto "mainstream" bajo el sello "New Line". No de una serie Z tipo "The Asylum", entre otras cosas porque el cine barato de esos años no podía permitirse filigranas informáticas. Tal vez piensen que el paso del tiempo ayude a superar el shock, pero no. Especialmente porque en el clímax final estalla a lo bestia, acompañado de unos cromas desconcertantemente mal ejecutados. Demencial, en serio. Los efectos físicos, de látex y tal, están bastante mejor y corren de la mano de la mítica KNB Group que, aunque se lo curran un rato -sobre todo por la versión animatrónica de "Violator"-, no pueden evitar el efecto "Tortuga Ninja" en lo que respecta al traje/look del mismo "Spawn".
Si repasamos el reparto, encontramos a un John Leguizamo la mar de bien caracterizado al que dejaron hacer demasiado y carga bastante (salvo alguna puntilla graciosa. Y esos chistes de pedos). Tampoco convence mucho el héroe de la función, un Michael Jai White que únicamente sabe poner cara y poses de malote, sin aportar mucho más (como producto superheróico de la década, que no falte el maldito plano de "Spawn" apoltronado sobre la cruz de una catedral gotiquísima en plan vigía, acompañado de rimbombante música orquestal. Recurso cansino que llegó a durar demasiado). Una Melinda Clarke recién salida de aquella ñorda infame titulada "La lengua asesina" (precedida unos pocos años antes por "Mortal Zombie", ¡anda que seleccionabas bien tus papeles, niña!) y un Martin Sheen al que, supongo, debería avergonzar soltar todos esos discursos de villano de opereta que quiere dominar el mundo. También rula por ahí Miko Hughes, el niño de "El Cementerio viviente" y "La nueva pesadilla de Wes Craven".
Para añadir más leña noventera al fuego, tenemos una banda sonora trufada de lo que era habitual entonces, grupos de metal gótico y tecno-chunda-cool como "Orbital", "Korn", "Marilyn Manson" o "Prodigy" (alguno de ellos firma el resultón tema que acompaña a los feísimos y agotadores títulos de crédito. Mención también para los del final, muy inspirados en los de "Seven", algo bastante común entonces).
El guionista principal no es otro que Alan B. McElroy, a quien debemos títulos como "Halloween 4: El regreso de Michael Myers" o "Km.666".
El director de discordante nombre, Mark A.Z. Dippé, venía del mundo de los efectos visuales para títulos de relumbrón, lo que aún hace más incomprensible la incapacidad destilada en "Spawn". Habrá quien piense que el dinero invertido terminó destinándose a otras cosas, como cocaína y putas. O será que Dippé es un negado cuando se trata de dirigir. En cualquier caso, perdió la oportunidad brindada y acabó a la riendas de subproductos como "Frankenfish: La criatura del pantano", mucha televisión y películas de "Garfield" destinadas a mercados menores. Bien le deben de ir cuando su film más reciente sigue por esos derroteros, solo que cambiando al gato gordo naranja por el perro "Marmaduke".
"Spawn" podría ser uno de esos extrañísimos productos "mainstream" que alcanzan el renglón de lo involuntaria y puramente "trash", aunque si debo decir algo positivo de ella, por mucho que cueste, es que no es excesivamente aburrida. Tiene su ritmillo y, entre vergüenza ajena y vergüenza ajena, hasta puede verse entera sin morir en el intento.
Un anti-clásico de su década.
Los habitantes de infernalandia pretenden destruir la tierra, para lo que están organizando un super ejército de "Spawns". Necesitan uno que ejerza de cabecilla, así que convencen al mandamás de una agencia de asesinos para que se cepille al mejor de los suyos y lo mande a los infiernos, donde será convertido en el "Spawn" supremo. Lo logrará, sí, pero de vuelta a la tierra -y removido por el amor a su esposa.... ¡buargh!- el tipo se revotará contra sus diabólicos jefes y pasará de villano a héroe.
La popularidad "subcultural" de "Spawn" motivó que, cuando se anunció -en 1997- que se había hecho una peli e iba a estrenarse en el Festival de Sitges, todos corriéramos a verla entusiasmados. ¿Y qué pasó? Pues la decepción fue tan, tan y tan gorda, que salimos con el rabo entre las piernas y nunca jamás volvimos a hablar de ella. Así ha sido en mi caso hasta que, el otro día, pensé aquello de "¿Cómo me sentará hoy?".
Sí, "Spawn" es bastante terrible toda ella. Sin duda, lo que más impacta al verla es la bajísima, pero bajísima, calidad de sus trucajes visuales. El CGI es tercermundista. Horripilante. Hay momentos en los que incluso vemos el corte del recuadro que enmarca la luzecita verde brillante. Cierto que en los 90 el CGI todavía andaba muy virgen, pero es que hablamos de un producto "mainstream" bajo el sello "New Line". No de una serie Z tipo "The Asylum", entre otras cosas porque el cine barato de esos años no podía permitirse filigranas informáticas. Tal vez piensen que el paso del tiempo ayude a superar el shock, pero no. Especialmente porque en el clímax final estalla a lo bestia, acompañado de unos cromas desconcertantemente mal ejecutados. Demencial, en serio. Los efectos físicos, de látex y tal, están bastante mejor y corren de la mano de la mítica KNB Group que, aunque se lo curran un rato -sobre todo por la versión animatrónica de "Violator"-, no pueden evitar el efecto "Tortuga Ninja" en lo que respecta al traje/look del mismo "Spawn".
Si repasamos el reparto, encontramos a un John Leguizamo la mar de bien caracterizado al que dejaron hacer demasiado y carga bastante (salvo alguna puntilla graciosa. Y esos chistes de pedos). Tampoco convence mucho el héroe de la función, un Michael Jai White que únicamente sabe poner cara y poses de malote, sin aportar mucho más (como producto superheróico de la década, que no falte el maldito plano de "Spawn" apoltronado sobre la cruz de una catedral gotiquísima en plan vigía, acompañado de rimbombante música orquestal. Recurso cansino que llegó a durar demasiado). Una Melinda Clarke recién salida de aquella ñorda infame titulada "La lengua asesina" (precedida unos pocos años antes por "Mortal Zombie", ¡anda que seleccionabas bien tus papeles, niña!) y un Martin Sheen al que, supongo, debería avergonzar soltar todos esos discursos de villano de opereta que quiere dominar el mundo. También rula por ahí Miko Hughes, el niño de "El Cementerio viviente" y "La nueva pesadilla de Wes Craven".
Para añadir más leña noventera al fuego, tenemos una banda sonora trufada de lo que era habitual entonces, grupos de metal gótico y tecno-chunda-cool como "Orbital", "Korn", "Marilyn Manson" o "Prodigy" (alguno de ellos firma el resultón tema que acompaña a los feísimos y agotadores títulos de crédito. Mención también para los del final, muy inspirados en los de "Seven", algo bastante común entonces).
El guionista principal no es otro que Alan B. McElroy, a quien debemos títulos como "Halloween 4: El regreso de Michael Myers" o "Km.666".
El director de discordante nombre, Mark A.Z. Dippé, venía del mundo de los efectos visuales para títulos de relumbrón, lo que aún hace más incomprensible la incapacidad destilada en "Spawn". Habrá quien piense que el dinero invertido terminó destinándose a otras cosas, como cocaína y putas. O será que Dippé es un negado cuando se trata de dirigir. En cualquier caso, perdió la oportunidad brindada y acabó a la riendas de subproductos como "Frankenfish: La criatura del pantano", mucha televisión y películas de "Garfield" destinadas a mercados menores. Bien le deben de ir cuando su film más reciente sigue por esos derroteros, solo que cambiando al gato gordo naranja por el perro "Marmaduke".
"Spawn" podría ser uno de esos extrañísimos productos "mainstream" que alcanzan el renglón de lo involuntaria y puramente "trash", aunque si debo decir algo positivo de ella, por mucho que cueste, es que no es excesivamente aburrida. Tiene su ritmillo y, entre vergüenza ajena y vergüenza ajena, hasta puede verse entera sin morir en el intento.
Un anti-clásico de su década.
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