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martes, 31 de enero de 2012

ON VAMPYRES AND OTHER SYMPTOMS

Es curioso que para un producto de estas características, el elegido como protagonista sea nuestro querido bastión del Explotation patrio José Ramón Larraz, que no goza precisamente de fama y/o prestigio, más allá de un público especializado que lo reivindica en la actualidad. E incluso dentro de esos parámetros, muchos desconocen, que efectivamente, José Ramón Larraz, fue un prolífico director de cine de terror, pero también lo fue de la comedia más chusca de nuestro país.
Por lo pronto, teniéndole como figura representativa del cine de horror, Celia Novis se rueda modestamente este documental, que mas que un documental es un retrato artístico del director, basándose las entrevistas, no ya en sus películas, si no en reflexiones sobre la vida, el trabajo o las influencias.
Con la película LAS HIJAS DE DRÁCULA como telón de fondo, y la visita al festival de Sitges de 2009 del director como evento aprovechable, La cámara sigue en su periplo a Larraz.
En la película, estas imágenes, montadas con destreza, con planos que simulan algunos de los rodados por Larraz en su obra, se nos va contando pasajes de la vida de este, mientras todo se intercala con unos cómics que reflejan las inquietudes del realizador, y gran parte del metraje de LAS HIJAS DE DRÁCULA.
Especialmente emotivos resultan los fragmentes, en los que Larraz, pasea por el cementerio (una de sus aficiones) con un tomavistas de Súper 8 en ristre filmando imágenes. No menos emotivas resultan las imágines de Sitges, o el encuentro de Larraz con las dos musas de la película de Marras, Marianne Morris y Anulka, 30 años después del rodaje de la película.
En menos de una hora y cuarto de metraje, todo este material resulta un cocktail de lo más sugestivo e interesante, independientemente de la presencia de Larraz, porque es más un ejercicio de estilo (el de Celia Novis), que un documental propiamente dicho. Con todo, muy interesante, aunque no tengamos ni pajolera idea de quien es José Ramón Larraz.

miércoles, 23 de julio de 2014

EL MIRÓN

Cuando se habla de José Ramón Larraz, en primera instancia se suele reivindicar la etapa adscrita al fantástico que cultivó al principio de su carrera en Inglaterra. La de más prestigio, que incluye cosas como “Las hijas de Drácula”, “Síntomas” o “Violación… ¿Y?”. En segundo termino, y ya muy de lejos, se reivindican las chungadas que hizo con José Frade, aquellas mierdas facturadas con dos pesetas que se estrenaban en cines de tercera como “Al filo del hacha” o “Descanse en piezas”. Y  ya, para el público especializado, tienen mucho culto cosas ochenteras como “Los ritos sexuales del diablo”. A mí me llevaban los demonios porque se consideraba a Larraz un director de cine de terror, obviando que había cultivado otros géneros como la comedia, y yo rompía lanzas en favor de “Polvos Mágicos”, “Juana la Loca… de vez en cuando” o “La momia nacional”. ¡Ah! Y  Sevilla Connection”, por supuesto. Pero claro, los cuatro gatos que podamos ver las películas de este señor, tenemos bien trillados sus títulos más significativos. No obstante, sin ser una cosa devastadora, la filmografía de  Larraz posee muchos otros, que caen entre medias, y casi nadie habla de ellos. Hay mucho y muy mediocre. Y es que si todas las películas citadas pueden llegar a gustarme por motivos siempre ajenos a la calidad cinematográfica, estos del medio, totalmente inadvertidos, no interesan ni a los fanáticos del terror, ni a los de las comedias cafres, resulta que son el grueso de su filmografía.
“El Mirón”, es una de esas películas.
Engañosa, porque tiene toda la pinta de tratarse de una clasificada “S”, y en realidad es un dramón de corte erótico, queaun con escenas de folleteo, resultan blancas e inofensivas.
Una película que le valió algún que otro premio a su protagonista Héctor Alterio (a pesar de que aparece doblado) quien tiene que lidiar con las dos rémoras del cine español de la época (1977), que son la transición y el “Destape”. Así, la cosa es un coñazo de aúpa, casi insoportable, al que, eso sí, le encontramos muchos ramalazos de lo que el Larraz etapa inglesa fue. Y es que seamos serios, “El Mirón” es un tostón… pero las pelis británicas de Larraz, a rasgos generales más interesantes por el contenido fantástico y terrorífico, no dejan de ser igualmente soberanos y eternos rollos.
Cuenta la historia de un caballero que insta a que su mujer se folle a otros  delante de él. Incluso participa activamente, para luego echárselo en cara a ella todo el tiempo y que los celos le coman. Y claro, esa es la única manera en la que él se excita… en definitiva, que es un jeta. Su madre, harta de esta situación, increpará a la puta de su mujer… más o menos.
El producto, antes de ser visto, contaba con todos los elementos para resultar atractivo al público de aquellos años,  lo que se tradujo en una buena taquilla de 500.000 espectadores.
Junto al prestigioso, a posteriori, Alterio, tenemos a Pep Munné, Alexandra Bastedo, Aurora Bautista y Carlos Ballesteros.
Muy flojilla.

jueves, 30 de junio de 2011

LOS RITOS SEXUALES DEL DIABLO

José Ramón Larraz, es un individuo siempre interesante, que lo mismo se saca de la manga la más brutal “Explotation” de terror, que la comedia más cañí al servicio de los últimos cómicos de moda. Y a pesar de trabajar por encargo para las productoras más piratas y sin escrúpulos, siempre dota a sus películas de un particular sello, independientemente de si es Alfredo Landa quien está delante de su objetivo, o cualquier decadente estrella americana.
A la hora de ponerse ante una película de José Ramón Larraz, es importante, también, tener en cuenta lo siguiente: Es un director con oficio, sabe donde colocar la cámara y crear atmósferas, es fácil que nos caiga simpático por su condición de director “exploited”, su amor por el género, e incluso que nos guste su estilo… pero no existe ni una sola película de las muchas que hizo (comedias incluidas) que sea entretenida. Son un coñazo. Una vez que sabemos esto, y nos ponemos delante de la pantalla, teniendo en cuenta que la diversión no es el plato fuerte de Larraz, podemos disfrutar de LOS RITOS SEXUALES DEL DIABLO, una película que, según el cartel original “parece hecha por el demonio”.
Una pareja, acude a un castillo, donde descubren que una familiar de ellos, se dedica a los rituales Satánicos. Estos, lejos de ser sacrificios con cánticos ininteligibles, o lo habitual en este tipo de ritos, son mas bien folletéos varios, de diferentes pelajes y cataduras, cada cual mas sosainas y guarrete. Entre tanto polvo, el prota, acaba fascinado por tanto folleteo, y en consecuencia termina inmiscuido al 100% en estos aquelarres.
LOS RITOS SEXUALES DEL DIABLO, tiene fama de película maldita del cine Español, un aura de misterio la envolvía, con siniestras historias acerca de su rodaje y la posterior desaparición de la cinta, todas falsas. En realidad lo que ocurría con la película es que era tan floja, que nadie se interesó por su distribución mas allá de las primeras semanas de exhibición. Es decir, la película costó equis millones de pesetas, en su estreno en salas, rápidamente recuperaron la inversión, y después, si te he visto no me acuerdo. Eso es todo. Por eso a la peli, no se le conoce distribución videográfica en España, y solamente circula por ahí una edición Inglesa en DVD con el audio en inglés, con la que podemos comprobar, que LOS RITOS SEXUALES DEL DIABLO, no es ni misteriosa ni depravada. Simplemente, es una mierda.
Si, hay una escena con una señorita jodiendo con un macho cabrío, pero está tan mal hecha, que se ve que el pobre animalito está ahí quieto, de pie, mientras la pelandusca satánica que se entrega al rito sexual que nos ocupa, agita la lengua y hace como que goza. Nada, mamarrachadas.
Mucho “bla, bla, bla”, casi nada de sangre, y mucho folletéo rancio, propio de la “S” bajo la cual la calificaron, pero totalmente inútil para dar rienda suelta al onanismo.
Con todo, hay que decir, que José Ramón Larraz a base de una suave iluminación, y tirando de vez en cuando de gran angular, consigue una atmósfera malsana y desquiciante, algunos planos eficaces y poco mas…
En el reparto, Helga Line, completamente desmadrada, Alfred Luchetti al cual le meten un puñal por el culo en la escena mas salvaje de la peli, y Tito Valverde, sujetándole los cuernos al cabrón, mientras jode con la fulana. A día de hoy, el actor, que es muy popular gracias a la serie EL COMISARIO, reniega de la película, rotundamente.
La película tiene el título internacional de BLACK CANDLES, y Larraz, fue re-bautizado para la ocasión como Joseph Braunstein.
Al final, mola haberla visto, por muy “A caer de un burro” que la ponga, porque no deja de ser una rareza, de esas que mola mas leer acerca de ellas, que verlas.

martes, 17 de enero de 2012

SEVILLA CONNECTION

La única película protagonizada por “Los Morancos de Triana”, es a su vez, la ultima película que dirigió José Ramón Larraz súper habitual por aquí, y sin lugar a dudas la peor de su carrera con mucho, a pesar de que en la misma predominan los ñordos. Y es que, siendo yo defensor de las comedias de Larraz ( LA MOMIA NACIONAL, POLVOS MÁGICOS, JUANA LA LOCA… DE VEZ EN CUANDO), no se si por la poca gracia de los afamados cómicos que la protagonizan (cualquier Andaluz es igual de gracioso que estos dos… o sea, nada), o bien porque verdaderamente a SEVILLA CONNECTION no hay por donde cogerla, la verdad es que anoche me costó HORRORES el completar el visionado de esta ponzoña, en el que abundaron los bostezos y la irritación de ojos, pero en ningún momento las carcajadas.
De hecho la película data de 1992, y este tipo de productos funcionaba en salas quizás más de lo que lo hiciera el sub-género en los 90, de muestra las protagonizadas por “Martes y 13”. Sin embargo, la película de “Los Morancos”, que todavía están en activo y gozan de un éxito de cojones, no funcionó exactamente bien. Y tampoco me extraña.
Benny y Johnny, son dos policías Sevillanos adiestrados en Miami, que son reclutados por la policía de Triana para investigar un caso de tráfico de drogas y armas en plena Expo 92.
Esa sería la sinopsis. Entre medias montones de gags sin gracia, idas y venidas de los actores a no se sabe donde, escenas de acción rodadas con el culo, y en general, dejando al espectador la sensación de no saber muy bien que es lo que está ocurriendo a cada momento. Ahora ¿Acaso lo sabían los artífices del film?
El caso es que los títulos de crédito comienzan con imágenes de “Los Morancos” haciendo el gamba por Miami. Es decir, que esas escenas se rodaron en genuinamente allí… ¿Por qué? ¿Qué necesidad había? El resto está desarrollado en Sevilla, y los títulos de crédito, créditos son… pero quizás, y tiene toda la pinta, José Ramón Larraz quería imitar el estilo de las películas policíaco-cómicas en la ultima época de Bud Spencer y Terence Hill, como DOS SUPER-POLICÍAS o DOS SUPER-POLICÍAS EN MIAMI, cuyos títulos de crédito se parecen bastante a los de este pedazo de mierda. Todo es posible en el mundo de las “explotation”.
Un desbarajuste supino sin ninguna gracia ni interés, en el que lo único que destaca es el poder ver,  fuera de temporada, rostros conocidos de la comedia o el fantástico Español como Antonio Gamero, José Lifante, Alfonso del Real o Jack Taylor, que apenas dice dos palabras en toda la película, haciendo el rol de un norteamericano.
Por lo demás, que quieren que les diga, pero esto no sirve ni para darle de comer a las hienas. De hecho, nunca gozó de mucha popularidad, ni con la fiebre “revival” existe guapo que se atreva a reivindicarla 20 años después de su estreno. Y no seré yo el gilipollas que lo haga.

lunes, 18 de julio de 2011

VIOLACIÓN Y ...?

Una de las películas que José Ramón Larraz realizó durante su cacareada
 (y sobrevaloradísima) etapa en Reino Unido. Nada nuevo en el horizonte; aburrimiento de primera categoría, aunque, eso sí, multiplicado por tres.
Con cierto ramalazos de giallo Italiano, "Violación y...?" nos cuenta la historia de dos jóvenes alocados, ella modelo, él, sátiro y fotógrafo, que pretenden ir a perpetrar un robo a la mansión de un poderoso individuo. Una vez allí, además de tener mogollón de conversaciones sin relación alguna con lo que la película trata de contar, se comete un asesinato. Nuestros protagonistas continúan pululando por el lugar, totalmente impunes, mientras el espectador se pregunta: ¿Qué demonios es esto?
Con el potente título internacional de "Scream... and die!" y el sugerente  "Violación y...?" para las Españas –aunque no presenciemos violación alguna- nos enfrentamos (nunca mejor dicho) a un bodriaco de aquellos que hacen historia. Una película técnicamente superior a otro productos mas populares de José Ramón Larraz, pero, sin embargo, mucho más aburrido que todos aquellos, ya de por si aburridísimos. Hasta los completistas podrían sentirse ofendidos ante tamaño truño.
No hay tempo, la trama casi nos la tenemos que imaginar y, para colmo de males, es larga de pelotas. Ni siquiera lo gráfico del par de asesinatos que contiene, ni el tamaño de las mamas de las actrices, que muestran alegremente en un par de momentos, la salvan de la más despiadada y brutal de las quemas.
Para la ocasión, el bueno de Don José Ramón firma la cinta con el obvio seudónimo de Joseph Larraz.

domingo, 24 de mayo de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "LOS RITOS SEXUALES DEL DIABLO"

Se suele hablar mucho del estupendo cartel de "Los ritos sexuales del diablo", el "cult film" del reincidente José Ramón Larraz (que mientras en el mentado cartel aparece como José R. Larraz, en los fotocromos lo hace añadieno un Gil al final) que mezclaba destape, aburrimiento, satanismo y terror chusquero y que tan bien analizó el amigo Víctor en su momento. Sin embargo, nunca se ha dicho nada de sus fotocromos. ¿Por qué?, pues no lo sé, ya que van cargaditos de destete... a pesar de esos divertidos sujetadores y bragas dibujadas con rotuladores carioca que intentan cortar el rollo al eventual espectador/salido que acudía a la sala para darle gusto a la manuela (y que nos vienen de perlas pa ahorrarnos curro y problemas con la peña de blogger, ¡¡que poco han cambiado las cosas en todos estos años!!).
Pues nada, que aquí se los dejamos para que saquen sus propias conclusiones y, si se presta, se la pelen a nuestra salud... o a la de su conseguidor, don Alex Gardés.













viernes, 11 de septiembre de 2009

DEADLY MANOR

Último título de la "trilogía de terror-chapa" iniciada por José Ramón Larraz con "Descanse en piezas" y, aún más plomiza, "Al filo del hacha". Según fuentes cercanas, el realizador opina que aquellos que califican a "Deadly Manor" de slasher, se equivocan. Bien, es verdad que la peli trata de regresar un poco a elementos propios del viejo terror, el de tipo gótico, sin embargo, no es menos cierto que los tópicos del cine de acuchillamientos están bien presentes.Y es que todo, absolutamente todo, en "Deadly Manor" es previsible, hasta el más mínimo detalle. Larraz se toma su tiempo para contarnos lo de siempre, y va a ritmo de tortuga coja. No hay nada "interesante" hasta la primera media hora... y encima, tampoco es que lo sea tanto.
Un grupo de aborrecibles jovenes (si, ¡¡¡OTRA VEZ!!!) se desvían de su camino durante un viaje en carretera y llegan a un caserón aparentemente abandonado (si, ¡¡¡OTRA VEZ!!!). Por supuesto no es el caso, y poco a poco, a lo largo de la noche, una presencia de chanante aspecto (máscara blanca y ciega de un ojo) los irá aniquilando one by one, hasta que la superviviente ("the final girl" que dicen) conocerá el absurdo secreto que lo envuelve todo.
Me senté delante del televisor muy dispuesto a tener paciencia, y además, también me apetecía zamparme una de estas, con las que no tienes que pensar mucho y puedes distraerte a ratos. Por eso, tal vez, la soporté entera y sin bostezar demasiado... pero sí, es cierto que aburre, carece de imaginación (y sangre, poca) y no ofrece absolutamente NADA que valga la pena... bueno sí, ¡tetas!, en ese aspecto te quedas bien servido. Ya es algo.

miércoles, 19 de febrero de 2020

AL FILO DEL HACHA, EDICIÓN EN BLU-RAY POR "ARROW VIDEO"

No deja de sorprender ver cómo en el extranjero se rinde pleitesía a producciones nacionales que, aquí, se consideran poco menos que escoria. Les dedican ediciones lujosas, generosas en extras e incluso sorprendentes lavados de cara digitales. Eso en España sería algo totalmente impensable. Los fans y devotos aquí se tienen que conformar con cutre-ediciones piratas en dvd y santas pascuas. Y si todo ello ya es chocante cuando hablamos del cine añejo de Paul Naschy, Jesús Franco o Amando de Ossorio, más se incrementa el efecto sorpresa al tratarse de una película con fecha ochentera y, aún "peor", situada en la segunda mitad de la dorada década, aquella durante la cual el cine fantástico de producción patria era casi inexistente, terreno prácticamente marginal y que nadie quería tocar ni con un palo de diez metros. Un periodo que añoro mucho, sobre todo si lo comparamos a la época actual, saturada de pelis de terror absolutamente aborrecibles, y que van desde la mierdecilla parida con el móvil por un grupo de ilusos aficionados (y que "Dark" programa sin complejos) a una cosa super mainstream de, por decir alguien, Atresmedia. ¡Agh!. En aquel oscuro lapso destacaron, dejando a un lado a Bigas Luna y su "Angustia" de ciertas pretensiones artys, dos pares de packs. El que ofrecieron José Antonio Escrivá/Juan Piquer con "Slugs, muerte viscosa" y "La Grieta" (aunque sea del 90), y el de José Frade/José Ramón Larraz con "Descanse en piezas" y "Al filo del hacha", la homenajeada.
Uno de los audio comentarios que acompañan al film lo firma "The Hysteria Continues", podcast supuestamente especializado en cine slasher (y giallo), que entre unas cuantas cagadillas casi osan afirmar que "Al filo del hacha" nunca se estrenó en cines. Sacro error, y lo digo porque lo sé, ya que fui a verla a los "Waldorf" de Barcelona. Recuerdo perfectamente que ya entonces pensé aquello de: "Como siempre España se apunta tarde a todo, ¡¿un slasher en 1988, cuando el subgénero ha dejado de dar dividendos?". Pues si, amiguitos, pero así es esta tierra de lerdos. En cualquier caso, y para no perder mucho el tiempo, les diré que la peli gira en torno a un misterioso asesino que se va cargando a los habitantes de un pequeño pueblo de la américa profunda y de cómo unos jovenzuelos intentan esclarecer su identidad con ayuda de un ordenador. Esto último se suponía lo más de lo más, un aliciente moderno y anzuelo para la chavalada, ya que es gracias a la máquina que descubrimos quien es el tipo del hacha. No vamos a engañarles ahora, queridos, "Al filo del hacha" es un coñazo de mucho cuidado. Uno de los slashers más aburridos que me he zampado a lo largo de mi vida, donde entre crimen y crimen -más o menos resultón- sufrimos eternas escenas de diálogos para besugos que no aportan nada. No obstante, dejando de lado su inevitable valor antropológico, sí que merecen la pena ser aplaudidos el chanante look del asesino y, por supuesto, el acojonante poster. Fabuloso, moderno y muy atractivo (en perfecta consonancia con el de "Descanse en piezas", también muy guapo).
Pero aquí y ahora la verdad es que mi opinión con respecto a la peli importa un carajo, ya que de lo que se trata es de examinar el blu-ray editado por los aplicados chicos de "Arrow Video", cuyo generoso catálogo viene repleto de títulos de cabecera, todos ellos bendecidos por ediciones confeccionadas con el mejor de los gustos. Además de la escalofriante mejoría de calidad de imagen del negativo gracias a las bondades del 2K (¡¡¿para "Al filo del hacha"?!! Increíble), lo que encontramos en sus adentros son entrevistas de lo más entrañables con sus dos protagonistas masculinos, Barton Faulks (quien, curiosamente, dispone de únicamente otro título más -terminado- en su filmografía y es, nada menos, que "Future Kill") y Page Mosely, y una tercera con el especialista en efectos y maquillajes Colin Arthur. Luego un par de audio comentarios, el citado arriba y otro, más ameno, con Barton Faulks. Para terminar, una galería de imágenes generosa en la que encontraremos carátulas de ediciones en VHS de distintos países y los fotocromos españoles de la película. Es ahí donde entramos nosotros, puesto que, como saben, hace ya un tiempo que los tenemos subidos a este sacrosanto blog. Los chicos de "Arrow Video" llegaron hasta nuestros lares, los vieron y nos mandaron un amable e-mail pidiéndonos si se los cedíamos a mayor calidad, cosa que hicimos encantados. No solo pueden gozarlos en los extras del disco, también van incluidos en el generoso y bello libreto interior, que incorpora un concienzudo e interesantísimo texto de Amanda Reyes sobre las co-producciones entre USA y España y el slasher nacional. Si llegan hasta los "Special Thanks", ahí nos verán, luciendo orgullosos en una generosa cita por parte de la distribuidora.
Tanto placer podría llevarnos a equívoco y comenzar a soltar a los cuatro vientos que "Al filo del hacha" es cojonuda y bla, bla. Pero no somos tan hipócritas. La peli de José Ramón Larraz es la costrilla que es y no mejora ni con las bendiciones de la restauración, pero el blu-ray merece ser visto y tenido por su hermosa presentación, su generoso contenido y su indudable calidad. Al fin y al cabo es un trozo de historia del cine español, uno raro, misterioso y desperado, cosa que justifica también la posesión de esta joyita (y que viene acompañada, obvio es, por la versión en castellano de la interfecta).
¡Thank you Ewan/Arrow Video!

viernes, 4 de agosto de 2023

CUANDO ALMANZOR PERDIÓ EL TAMBOR

Era tendencia en nuestro cine popular de los años 80, que cuando una fórmula funcionaba bien, fueran varios los que la copiaran copando la cartelera de títulos de similares características. Y, mira tú por donde, el que solía traer esa fórmula solía ser siempre Mariano Ozores, que abría la veda para que directores, no necesariamente segundones, se sumaran al estilo que en ese momento cultivaba Mariano. Cuando Ozores se metió de lleno en aquellas películas con el divorcio como telón de fondo, por ejemplo “¡Qué gozada de divorcio!”, pronto llegaría Summers a hacer los propio con “El primer divorcio” y, copiando descaradamente, Juan Bosch con “Caray con el divorcio”.
“Cristóbal Colón… de oficio descubridor” fue el pistoletazo de salida que dio inicio a la popular trilogía de parodia histórica, el spoof autóctono, tres títulos de gran tirón popular producidos por José Frade, y en los que la mayor baza cómica consistía en los anacronismos y los chistes de política de la transición. Las tres películas partían de hechos históricos que, con cierto rigor a la hora de ser planteados, acababan siendo destrozados por los chistes sobre UCD o Alianza Popular. La mejor de todas, naturalmente, sería “Cristóbal Colón… de oficio descubridor”, por supuesto, dirigida por Mariano Ozores. A esta le seguirían, más mediocres, “Juana La Loca… de vez en cuando” con Lola Flores y dirigida por José Ramón Larraz, y “El Cid Cabreador” de Angelino Fons y protagonizada por Ángel Cristo. A este combo podíamos sumarle esa joya del cine valenciano parido desde la contracultura como fue “Que nos quiten lo bailao” de Carles Mira, no nos olvidemos de “La Biblia en Pasta” de Summers y la que nos ocupa, “Cuando Almanzor perdió el tambor”.
Pese a tener en plena forma a toda la plana mayor de la comedia popular española, esto es: Antonio Ozores, Juanito Navarro, Florinda Chico, Quique Camoiras, Luis Varela, Vicente Parra, Ricardo Merino.., sin lugar a ninguna duda “Cuando Almanzor perdió el tambor” es la peor de todas estas películas. Un intento de Luis María Delgado por recoger los frutos sembrados por la trilogía de Frade a destiempo y cuando la fórmula ya estaba más que agotada.
La acción se traslada al año 1002 cuando Almanzor tenía bajo su yugo a los cristianos y estos debían pagarle el pertinente tributo. Almanzor pide en pago doce doncellas y, a no tener ninguna disponible, lo que los Reyes Cristianos le envían es a doce putas. El festival de lo vulgar, lo chabacano y lo soez, está servido.
Una parodia histórica de menos de hora y media, con mucho menos presupuesto del que este tipo de películas solían contar y una dirección bastante apocada y perezosa por parte de otro de nuestros artesanos más exitosos, Luis María Delgado. Una metralleta de chistes de fútbol, política y guardias civiles que pierde fuelle a medio camino. Suerte que la presencia de Antonio Ozores, que suelta chascarrillos e improvisaciones a cascoporro, salvan de la quema una película que es de lo peorcito de aquellos años. Cosas como el memorable comienzo, con un plano de Ozores vestido de Almanzor subido a caballo y limpiándose las gafas con un Kleenex (y de la marca Kleenex como reza la cajita que lleva), consiguen que el espectador se ría. Pero nada más. Cuando no está Ozores en plano, el resto es terriblemente tedioso. Y, para más inri, no tenemos NADA de destape. Desde luego, “Cuando Almanzor perdió el tambor” es una auténtica rara avis de la época. Sin chispa, sin gracia, pero una rareza.
También resulta positivo, aunque cutre, que, nada más comenzar la película, una voz en off nos va introduciendo en la historia, acompañándose por una serie de bonitas ilustraciones hechas para lo ocasión por José Ramón Sánchez. El póster original de cines también es cosa suya. Y Sánchez siempre ha sido una maravilla.
El resto ¡No se toca! ¡Caca!

viernes, 6 de julio de 2018

QUE NOS QUITEN LO BAILAO

“Que nos quiten lo bailao” resulta una rara avis dentro de nuestra comedia. Una película netamente valenciana —puramente mediterránea— que juguetea con un género tan nuestro como es la parodia histórica tan en boga los primeros años de la década de  los 80 y  que traía consigo filmes de mayor calado popular que el que nos ocupa, como puedan ser “Juana la loca… De vez en cuando” de José Ramón Larraz, “Cristóbal Colón… de oficio descubridor” de Mariano Ozores o “El Cid cabreador” de Angelino Fons, y con el musical, incluyendo numeritos (impagable el protagonizado por Joan Moleón) absolutamente deudores de la revista. Sin embargo, y a diferencia de los títulos anteriormente nombrados, “Que nos quiten lo bailado” tiene más mala leche y aspiraba a tener un público más intelectual que las otras películas más destinadas a un público de corte popular. Así,  “Que nos quiten lo bailao” tiene todo el tiempo los ojos puestos en el cine de Monty Python rozando, por momentos, el plagio. Si en “Los caballeros de la mesa cuadrada”, cuando el Rey Arturo llega al castillo de Camelot y al advertir la presencia de este ante el resto de caballeros uno de ellos responde que es una maqueta, en “Que nos quiten lo bailao” cuando Fray Jacinto divisa el Alcázar,  uno de sus acompañantes dice que vaya mierda. No es el mismo gag, pero prácticamente es el mismo.
La película transcurre en algún lugar de Valencia, más o menos durante el siglo XV o XVI durante la convivencia de moros y cristianos por aquellas tierras. Y no tiene un argumento propiamente dicho, Una secuencia tras otra va transcurriendo entre diálogos descacharrantes, números musicales y un humor muy particular, pero si que hay un ligero hilo conductor en el que la hija de los marqueses de Mocorroño es vendida como esclava, y en el harem del sultán Al Parrús, esperará a ser rescatada por sus padres mientras es usada para uso y disfrute del sultán y sus amigotes, por ejemplo, siendo su culo exhibido en una especie de ruleta humana de la suerte.
El argumento es de lo menos, aquí lo que prima es que el humor marque el avanzar de la película.
Así, tenemos un divertimento de lo más surrealista, que pese a estar fuertemente influenciado por los Phytom, y gracias a lo autóctono de esos numeritos musicales y de revista, no deja de ser una película de lo más personal. Amén de ser una joya ignota de la que poco se ha sabido hasta ahora, con escasos 178.000 espectadores en salas de cine.
Muy divertida e interesante.
El elenco, salvo por los actores principales interpretados por profesionales de la talla de Joan Moleón, Guillermo Montesinos o Impar Ferrer, está compuesto de las gentes del pueblo dónde se rodó, Luchente, lo que dota a la película de unos rostros y personajes de lo más grotescos, que son otro de los puntos fuertes del film. De hecho, Luchente tiene una importancia vital en esta película, no solo por el elenco, sino también por la cooperación que el mismo pueblo tuvo durante la preproducción de la película, ayudando al personal técnico de la misma a reconstruir un viejo convento abandonado que en la película recrearía una alcabaza. Asimismo, Luchente sería el lugar dónde la película se estrenaría mundialmente.
Dirige la película Carles Mira, director eminentemente Valenciano cuya carrera transcurriría casi en su integridad en su tierra natal, que además de esta joya dirigió cosas menos interesantes como la olvidable “El Rey del Mambo” o “Con el culo al aire” protagonizada por Ovidi Montllor.

jueves, 7 de mayo de 2009

DESCANSE EN PIEZAS

Nada como la sinceridad para empezar una reseña: Esta película es jodidamente mala... o mucho peor, aburrida del cagarse. Está contada con lentitud y una parsimonia que induciría al sueño al más nervioso de los seres humanos. Sin embargo, tengo muchos y buenos recuerdos asociados a ella, y dado que este es mi blog, pues me sale de los cojones enrollarme al respecto.
Lo mejor de "Descanse en piezas" (título aparte) es su caratula.... yo diría más, su funda videoclubera, ahí de color rojo. Tenerla entre las zarpas se la pone dura hasta al más exigente de los fetichistas. Pero vamos, que lo que mola es la maravillosa ilustración del póster (muy Sciotti... ¿o es que será de Sciotti?).
La primera vez que la vi fue, justamente, en una Maratón de Cotxeres de Sants, de cuando se celebraba solo un Sábado en un cine de barrio. A esta la acompañaban "Cujo", "Pesadilla en Elm Street 3" y "El destripador de Nueva York". Como ahora es toda una costumbre en tan maravilloso evento, ya entonces el público reaccionaba muy apasionadamente ante lo proyectado, y en el caso de "Descanse en piezas" fue con palmas siguiendo el tema musical de los créditos, gritos con el primer sustazo (el único, de hecho... lo mejor junto a la notable escena de los músicos de cámara) y berridos de desaprobación con cierto giro argumental bastante tramposo. Como ven, no es para menos que me emocione hablando de "Descanse en piezas".
Con este título el previamente reputado José Ramón Larraz iniciaba su trilogía de los terrores, al que seguirían la todavía-más-aburrida "Al filo del hacha" (como "Descanse en piezas", producida por el inefable José Frade) y la todavía-muchísimo-más-aburrida "Deadly Manor". En el reparto tenemos a gentes asociadas al terror hispánico (o el eurotrash en general) tan entrañables como Jack Taylor, Patty Shepard, Tony Isbert o Fernando Bilbao. Por encima de todos ellos, y en plan rol estelar, está la estrella de segunda, venida muy a menos, Dorothy Malone. El guión corre a cargo del prolífico Santiago Moncada, con una laaaarga serie de libretos afincados en el cine popular, entre los que destacan -no por buenos, sino por curiosos- aquellos dirigidos por Jesús Franco.
La historia va de una pareja que recibe como herencia unas propiedades, o algo así, habitadas por una serie de personajes de lo más siniestros. Poco a poco, la rubia prota (que se pasa media peli levantándose en pelotas de la cama para ponerse una bata) irá descubriendo que todos ellos son muertos vivientes... y comenzarán los problemas... problemas que recuerdan un poco a lo que se desarrolla a nivel vecinal -y marital- en "La semilla del diablo"... o no.
Lo dicho, la peli es durilla... pero también se trata de un producto curioso y exótico surgido en un momento en el que el terror estaba totalmente olvidado por la industria nacional -buenos tiempos-, así que, aunque solo sea por ello, "Descanse en piezas" merece mi simpatía.

miércoles, 9 de octubre de 2019

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "ANGUSTIA" / "ANGOIXA"

Está claro que "Angustia" es una rareza. Lo fue en su día, y lo sigue siendo. Una peli española de terror dirigida por un cineasta no especialmente afín al género -el reputado Bigas Luna- en una época -1987- en la que producir este tipo de material en nuestro país era algo prácticamente marginal (¡y como lo echo de menos!). Fichar actores yankis y rodar en inglés, por aquello de hacerse un hueco en el mercado internacional, no era una táctica nueva (lo mismo intentaron a su manera "Descanse en piezas", "Al filo del hacha" o "Slugs, muerte viscosa"), sin embargo, a diferencia de Juan Piquer o José Ramón Larraz, las aspiraciones de "Angustia" eran más elevadas, ambiciosas e incluso artísticas. En cualquier caso, recuerdo cuando la televisión dedicó unos minutos al rodaje, mostrando el decorado de una calle típicamente norteamericana construido en algún polígono a las afueras de la Ciudad Condal. Se estrenó poco después y fui a verla al "Palacio Balañá" de Barcelona. La sala estaba medio vacía, lo que en cierto momento resultaba ideal para pasar algo de acojone echando la vista atrás (los que hayan visto la peli, me entenderán). Sin embargo, no dejó huella en mí. No volví a verla, ni me la compré en formato doméstico. ¿Por qué?.
Tener acceso a los fotocromos y al póster era la excusa perfecta para revisarla todos estos años después. Y entonces lo entendí. Salvo un arranque bastante sólido, y algunas ideas muy potables (en parte robadas a Buñuel y Dalí, algo muy propio de Bigas Luna), la verdad es que me aburrí un rato. Sí, amigos, "Angustia" (o "Angoixa" para los que son de mi tierra) es un poco coñazo. Más admirable y aplaudible por las intenciones que por los resultados.
Al poco tiempo el cineasta lograría el respeto de la crítica y el apoyo del público, labrándose una carrera repleta de éxitos -ninguno perteneciente al terror- que, poco a poco, iría languideciendo hasta su fallecimiento.
Cuando vi "Angustia" en su día, me medio enamoré de la protagonista adolescente, Talia Paul. El otro día busqué en Imdb y vi que había hecho cuatro cosas. Luego husmeé en redes sociales y la localicé. Por lo visto ha dejado la interpretación y se dedica íntegramente, aunque sin mucho éxito, a la música. Curioso. Aunque más lo es la puta casualidad que hizo un papel enano en "Nacida Salvaje" dirigida por John Gray, responsable a su vez de "Glimmer Man", film cuya reseña he escrito justo antes de ponerme con estas líneas.










domingo, 3 de mayo de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "AL FILO DEL HACHA"

A mediados de los ochenta el terror español vivía un genuino mal momento. No es que el llamado "Fantaterror" previo (nada que ver con el refresco) aportase grandes obras de arte, la mayoría de aquellas pelis eran una ponzoña, pero al menos algunas tuvieron éxito y generaron cierta infra-moda popular que en 1987 ya andaba más que muerta. Todavía faltaba un cacho para la fatídica aparición de los De Las Iglesias, Balaguerós o Plazas y la "revitalización" del género en estos patéticos lares. Así pues, ver una peli de terror española entre 1985 y 1990 era algo bastante raruno, solo algunos valientes e/o inconscientes se atrevieron, personas como el todoterreno José Frade que en 1987 y 1988 produjo, consecutivamente, "Descanse en piezas" y "Al filo del hacha". Ambas las dirigió un señor supuestamente experto en esas lides, José Ramón Larraz (oculto para el mercado extranjero tras el alias de Joseph Braunstein), que en 1990 también puso su estampa a otra peli del mismo rollo (nunca mejor dicho), "Deadly Manor", creando así una especie de pseudo-trilogía del terror-chapa hispánico en sus horas agónicas.
Las dos producciones Frade no eran demasiado lustrosas en sí mismas, concretamente "Al filo del hacha", un slasher en toda regla, era la más insípida y aburrida. Ya, ya, los slashers son aburridos por norma, pero en este caso hablamos de una soporiferia que roza la ilegalidad.
Sin embargo, algo que sí hizo bien Frade fue el tema publicitario. Tanto el poster de "Descanse en piezas" como de "Al filo del hacha" son la hostia en patinete. Diseños modernos y guapísimos, de esos que atraen miradas y dejan huella. Algo que, en el caso que nos ocupa, pueden corroborar deglutiendo al final de los no menos atractivos fotocromos (también el look del asesino del film está un rato chanin) el estupendo cartelazo de este ya legendario perro verde.
Siempre con la colaboración y el beneplácito de su patrocinador habitual, Alex Gardés.















lunes, 25 de mayo de 2015

ESCALOFRÍO

Por fin he podido ver esta película de corte Satánico, de cuando en España se le daba al cine Satánico en consecuencia al éxito que muchas otras películas de esas mismas características provenientes de U.S.A, Inglaterra e incluso Italia, que propiciaba que los mercaderes del cine de género de nuestro país, las rodaran como churros.
No hace falta un percutor que estalle para que yo me ponga a ver una película de género española, pero tenía especial interés en ver esta por dos motivos. Uno, que de siempre he leído que se trata de una película muy mala y dos, que se trata de una producción de Juan Piquer Simón concebida para hacer pasta y es la responsable de que tanto director, Carlos Puerto, como  productor, no se pudieran ni ver en lo sucesivo. Famosas son las declaraciones de ambos. Por un lado, las de Piquer Simón diciendo que tuvo que dirigir muchas escenas el mismo, porque Puerto estaba haciendo una mierda, y por otro, Carlos Puerto diciendo que Piquer Simón le dejó ahí a su suerte con cuatro pesetas, y que se desentendió de la película hasta que la falta de presupuesto no hacía más que dificultar el correcto desarrollo del rodaje; Según esto, Piquer Simón no rodó ni un solo plano.
Sea como fuere, y teniendo en cuenta que toda esta gente del cine de género español mentía más que hablaba, no me creo las declaraciones de ninguno de los dos, y me pongo a ver esta película con fama de mierdosa: Quizás he visto yo demasiadas películas malas como para que mi criterio se vea alterado en según que casos o que yo no sepa ver la paja en ojo ajeno, pero tan, tan, tan mala, “Escalofrío” no es… Es aburrida, tonta, reiterativa y lenta, pero la verdad es que visualmente impacta, los efectos especiales no son tan cutres como he leído por ahí (claro, que quiero dejar bien claro que esta sea, posiblemente, la película rancia de género española por la que más les ha dado por escribir a hipsters, modernitos y soplapollas, que no tienen ni puta idea de nada e igual el baremo que tienen para medir la calidad de los F/X es el mismo que usan para medir la de una producción media de Hollywood… en ese caso, si, se quedaría corta, imbéciles) y lo cierto es que se resuelve la papeleta con cuatro pesetas, solo cinco o seis actores, un perro y, prácticamente, un solo escenario bastante bien. Vamos, que es un presupuesto bajo pero bien aprovechado. De hecho, me parece una película bastante más solvente que otras del mismo pelaje mejor consideradas como pueda ser “Los ritos sexuales del diablo” del sobrevalorado José Ramón Larraz, mucho más torpe y menos modesta.
Una parejita, tras salir de ver “La guerra de las galaxias” del Madrileño cine Roxy B (donde yo he trabajado mogollón de años y hoy, tristemente cerrado) y de tomarse unos piscolabis, cogen su cochecito y advierten que otro coche les sigue. Cuando se paran en los semáforos, ven como los pasajeros de ese otro coche, otra pareja, aunque inquietante,  les miran fijamente. En una de estas que les saludan efusivamente, les hacen bajarse del coche  para decirles que se conocen del colegio, que les da mucha alegría verles  y que les invitan a su casa a comer queso y beber vino. Aún con la desconfianza, nuestra pareja se ira con ellos hasta un gran caserón, donde a parte de tomar el vino y el queso, se ven inmiscuidos en una vorágine de sexo, magia negra, ouijas y descarnado sexo, que traerán consigo funestas consecuencias. Muñecas de porcelana que caminan, rituales Satánicos, sacrificios y mucho, mucho folleteo (y un par de tetas gordas, las de Sandra Alberti, muy apetecibles) harán el resto.
Si quitamos algunos momentos lentos a no poder más y un par de detallitos tontos, lo cierto es que la película está muy bien. La ambientación es la adecuada y entramos en situación fácilmente, amén de sentir algún que otro escalofrío cuando una muñeca de porcelana camina a sus anchas por la casa, además de contar con un final del todo sorprendente, que destrozan luego con un epílogo que, para no destripárselo, diré que es el equivalente al “Todo-a-sido-un-sueño”.
Y siendo la dirección bastante competente, yo no veo por ningún lado la mano de Juan Piquer Simón y si la de Carlos Puerto, que ya había dirigido, ese mismo año,  la que yo considero una de las mejores películas de Paul Naschy, que por otro lado se alejaría del terror, “El Francotirador”, por la que tanto actor y director, sufrieron amenazas de muerte por parte de la ultraderecha, al tratarse la película de un relojero al que un coche oficial le atropella a la hija y en consecuencia, decide matar a Franco.
Luego, sin prodigarse demasiado en la dirección, destacaría su faceta como guionista, trabajando en los libretos de películas tan afamadas como “Viaje al centro de la Tierra”, también de Piquer Simón,  Trauma (Violación Fatal)”, “El curso que amamos a Kim Novak” o “Morir de miedo”o algún que otro episodio de ese “Exploitation” de Espinete y Don Pimpón que era “Los mundos de Yupi”.
En el reparto tenemos las presencias de Ángel Aranda (“Terror en el espacio”, “De Dunkerke a la Víctoria”), Sandra Alberti ( “Niñas… al salón”, “Historia de S”), Marian Karr que se prodigó –y se prodiga- sobretodo en el terreno televisivo, José María Guillén (“Y altercer año… resucitó”, “Gay Club”) y presentándonos la película, a modo de “host” y advirtiéndonos de la realidad que suponen en nuestra sociedad las sectas satánicas el Iker Jiménez de los años setenta y ochenta, el Doctor Fernando Jiménez del Oso que estaba muy de moda en aquellos años (como hoy el Iker) y que, dicen, que su presencia al principio de la película, es la responsable del éxito que supuso en cines esta película, casi un millón de espectadores del año 1978.  También decir, que el propio productor de la cinta, Juanillo Piquer Simón, se monta un cameíto en la misma.
Con todo ese éxito, es una de las películas que permanece inédita en DVD en nuestro país, sin embargo, podemos hacernos con una copia  de importación de la excelente edición que de la misma sacó Pete Tombs en su sello “Mondo Macabro”.
No está mal del todo.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

LA MOMIA NACIONAL

Con dinero de ese hombre tan horrible, pero que tan buenos ratos nos hizo pasar como productor o distribuidor, que es José Frade, con ¿guión? del inefable Juan José Alonso Millán y dirección de el aun mas inefable José Ramón Larraz, nos enfrentamos a una de esas joyas de nuestra cinematografía que, de puro chabacano, no nos explicamos como es posible que se estrenaran en salas. Esta película, junto con "El violador violado", son los dos productos de la transición que más me han espantado y, a la vez, fascinado.
A un caserón llegan individuo y su hija, portando una momia en una caja. Y ya no puedo continuar con mas sinopsis, porque no la hay... esta peli es una sucesión de situaciones, que nada tienen que ver unas con otras. Ojo, no son sketches, es la obra de una panda de incapaces.Ambientada en 1800, más o menos, nace a la sombra de los éxitos de aquellos años perpetrados por Mariano Ozores, "El liguero mágico" y "Brujas Mágicas", que incorporaban ingredientes básicos para que el publico asistiera a las salas: chufla del terror gótico, tetas y chistes de política. Bien, multipliquemos todo eso por tres y démosle el proyecto a una panda de inútiles. Tenemos "La momia nacional".
Es la película con más chistes de política que existe, y en un 80% de los diálogos, tienen que nombrar a Suárez, Tejero, Abril Martorell, Pío Cabanillas y etc, etc... En cuanto a tetas y pubis, está mas que bien servida, y da hasta cierta grima ver como Quique Camoiras y Francisco Algora succionan con fuerza los pezones de las bellas damiselas que les ponen a tiro (Azucena Hernández, una de ellas) Es de un cerdo todo el folleteo de esta peli, que bien podría considerarse pornográfico. Además, asocian el sexo a la suciedad, cosa que 
parece no importarle a un enano que aprovecha para follarse a la momia del titulo. Verla para creerla. Y en cuanto a terror gótico, pues Camoiras se transforma en hombre lobo, uno muy deudor del de Paul Naschy en cuanto a aspecto. Por otro lado, tenemos a un Nosferatu que se hace llamar Doctor Cabezas (otro gag político), y cuando no ejerce de psicólogo, ejerce de chulo de un burdel de vampiras. Además de un par de escenas gore, muy burras y cómicas que yo personalmente agradezco enormemente.
Un despropósito en el que no entendemos nada, ni nos entretenemos especialmente. Eso si, la curiosidad es grande y al final tienes que acabar adorándolo, a pesar del regusto amargo que te deja en la boca a pelos de coño sucio.

sábado, 14 de febrero de 2009

ALFREDO EL GRANDE, VIDA DE UN CÓMICO

La biografía de Alfredo Landa, basada en entrevistas que le hizo Marcos Ordoñez, se caracteriza principalmente por no dejar títere con cabeza. Si habla de 100 personas, 75 son unos sin vergüenzas o unos inútiles. Si habla de sus películas, las mas representativas, las del “Landismo” son poco mas que basura y las que hizo con Garci o José Luis Cuerda, son cojonudas. Si habla de teatro, sus compañeros le hacían putadas para sobresalir ante el.
Landa nos cuenta su carrera artística desde los inicios, contando anécdotas de rodajes y sus enormes cabreos con los productores, demostrando un especial odio hacia José Luis Dibildos, que le hizo la 12- 13 con todas las de la ley.
Siempre resulta muy interesante leer las memorias de la gente del mundo del cine. Y entretenido. Estas no podían serlo menos. Lo malo es que, cuando le toca el turno a alguna película que él considera escoria, las comente muy por encima, y, siendo justo, estas que desprecia son las que a mí más me interesan (aunque no soy demasiado "Landista", hay un par de sus títulos más populares que me encantan) por lo que me siento un poco decepcionado. Con todo, los pasajes dedicados a José Ramón Larraz y su "Polvos Mágicos" no tienen desperdicio y hacen que la lectura realmente merezca la pena.
300 y pico páginas, que, a poco que te guste el cine, se disfrutan, enganchan y terminas en poco tiempo.

jueves, 20 de marzo de 2025

HABITÁCULO 1991

Localicé recientemente una grabación videográfica de naturaleza casera fechada el año 1991. Normalmente era yo el que rondaba el hogar con la cámara, pero aquella tarde fue mi madre la que decidió encargarse de inmortalizar el entorno mediante ojo electrónico. Diría que la casualidad quiso que me pillara totalmente volcado en mis pasiones cinéfagas.... pero mentiría. Y digo que mentiría porque yo era -y soy- así las 24 horas del día, de lunes a domingo. Para mí, toda esta morralla es un auténtico modo de vida, una filosofía.
En un momento dado, tras pillarme en el sillón disfrutando de las lecturas adecuadas (ver última imagen), visitamos el que era mi dormitorio en 1991. Y ahí me dio el subidón, y unos pocos escalofríos, al rememorar la bella decoración que inundaba mis paredes, o se apoltronaba sobre los estantes. Decidí pues sacar capturas de todo ello y compartirlas con ustedes en este, mi blog de pajillismo "fanatoso". El lugar más adecuado posible.
Dice así...


A- El póster de "Robocop". Una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos. Este, además, lo obtuve de forma gratuita el día que acudí al estreno, allá en el cine "Comedia" de Barcelona. Al salir, un tipo disfrazado del madero robótico los regalaba. En el lado positivo, y a causa del gran gozo experimentado durante el visionado del clásico, regresé una semana después con amigos. Esta vez la voz había corrido y la cola era inmensa. En el lado negativo, ese mismo póster terminó hecho añicos por las implacables garras del gato doméstico. Siendo un ser humano le habría asesinado... pero al él se lo perdoné. Y se lo sigo perdonando a día de hoy.

B- Una de mis obsesiones entonces, "Fonda Sangrienta". Supe de ella gracias a mis revistas franchutes, como bien expliqué en su momento. Y anduve como loco buscándola por vídeo-clubs hasta que di con ella en uno inhóspito, situado cerca de donde estudiaba primero de BUP (lo recuerdo repleto de clientes... que tiempos aquellos). Como era costumbre en esos casos, me hice socio, la alquilé y, una vez devuelta, nunca jamás regresé.
Desconozco cómo conseguí el cartel -que era el de los vídeo-clubs-, pero ahí lo tuve un tiempo, colgado en mis paredes.

E- En los estantes, y de izquierda a derecha, los muñecos de "Iron Man" (colección "Secret Wars"). Otro de "El Castigador" (uno de mis héroes de tebeo favoritos). Y la banda sonora de "Agárralo como puedas (1 y 2)" en cinta de casete.
Detrás, algunos libros ilustres. Los dos primeros "Libros Sangrientos" de Clive Barker. Varios de la colección "Super Terror", destacando los de Richard Laymon. Y dos biográficos en inglés, el de Roger Corman ("How I Made a Hundred Movies in Hollywood and Never Lost a Dime") y el de George A. Romero ("The zombies that ate Pittsburg").

F- Estos eran los carteles de dos cortometajes que hice en aquella época, "El Principal" (mi versión de "El Rector" + "Curso 1984") y "El demonio del viento" (mi versión de "Posesión Infernal" + "Scalps", y del que ya hablé una vez por acá)



A- He comentado muchas veces en este ciber-antro que, siendo joven, sentía un fanatismo exacerbado por Fred Olen Ray. Puede sonar a chiste. Y tal vez nunca se lo hayan creído del todo. Pero ahí va la prueba irrefutable de ello. En mi dormitorio contaba con una imagen suya rescatada de las páginas de "Psychotronic" a modo de pedestal de adoración, exactamente igual a esta que les dejo a continuación...


B- Algunas de mis cintas de vídeo. Por entonces contaba con pocas de venta original, así que me fabricaba las caratulas o, en su defecto, les pegaba una fea tira de papel blanco con los respectivos títulos escritos en Olivetti (aquí un ejemplo más que gráfico). El estante superior (letra C) anda plagado de estas.

D- Comenzamos con los pósters grandes. No es que "King Kong contra Godzilla" me entusiasmara mucho, pero ese cartel molaba, con el bicho peludo sujetando un tren por los aires. Se lo dejo a continuación para que lo degusten íntegro.
El segundo no tiene truco, primera secuela de la franquicia iniciada con "Viernes 13". Por entonces la consideraba una de las mejores. Hoy ya no lo tengo tan claro.





Estos no necesitan presentación, ni introducción, ni nada.
"Commando" (otra de mis diez favoritas) y "Re-Animator".



A- Aunque no lo he comentado al principio, este recorrido es de derecha a izquierda, siguiendo el barrido que hizo la cámara. Así, pasamos a la siguiente pared donde, de primeras, destaca otro póster de otro clásico, "El día de los muertos", solo que en su versión francesa. Iba de regalo, bien plegadito, en las páginas centrales de una de mis queridas lecturas habituales, "L´Ecran Fantastique".
Se lo dejo a continuación versión JPG para que entiendan la razón de que formara parte de mi excelsa decoración...



B- Seguimos con más "Godzilla". Alguien podría sospechar que era un auténtico devoto de la criatura, cuando no se conocía a estas películas como "Kaiju Eiga" y solo eran "pelis cutres de monstruos nipones". Y lo cierto es que no, simpatía toda la que quieran... pero fanatismo, poco. Lo que me molaba, y supongo que de ahí su presencia constante, eran los carteles, sus diseños, algo muy propio de las "monster movies" clásicas. En este caso se trata de uno yanki (fotocopia a color ampliada, para más señas), el de "Godzilla versus The Thing" que lucía así de bien....



C- Y,  por supuesto, en este periplo "habitacionil" no podía faltar una referencia directa a la number one, a la diosa, a "Evil Dead". Pal caso hablamos de otro desplegable situado en las páginas centrales de otra publicación franchute (donde se la conoce como "La nuit des démons"), aunque ninguna de las habituales. No logro recordar cual. Con el tiempo y una caña acabé perdiendo dicho material, y no saben lo mal que me supo/sabe.

D- "Nº 1 del Servicio Secreto" y su super agente secreto, "Charles Bind", llegó a ser una seria obsesión en mis juventudes. Andaba loco con sus dos aventuras cinematográficas, la mentada y "Licencia para amar y matar" (la tercera jamás llegué a verla). Tanto como para que, nada más inaugurar este blog en el 2007, les dedicara una sentida entrada.
Visto ahora es algo que no acabo de comprender porque, salvo algunos "gags" puntuales, eran subproductos tremendamente mediocres. En cualquier caso, logré hacerme con su "affiche", así pues era de menester lucirla (además de que me encantaba en sí misma). La perdí, sí también, aunque muchos años después pude resarcirme agenciándome el póster y algunos fotocromos que, experiencia y canas obligan, andan perfectamente guardados junto a otra buena ristra de papelotes peliculeros. ¿Pa qué? Pues ni idea... pero, en fin, hay enfermedades incurables que gozas sufriendo.

Nota: Es curioso lo mucho que tiro de la palabreja "affiche", especialmente considerando su origen eminentemente francés. Supongo que podemos considerarlo influencia directa de mis lecturas cinéfilas habituales esos años. Visto así, encantado que forme parte de mi léxico.


A- Más "affiches" que solía conseguir en tiendas de coleccionismo cinematográfico. Esta es la de "Al filo del hacha", el aburridísimo slasher español de la mano de José Ramón Larraz que vi en el cine "Waldorf" de Barcelona. No, no me gustó nada... pero, tal y como siempre he dicho, me flipa el cartel. Es cojonudísimo. De ahí que lo pegara a mis paredes. 
Mi relación -por así llamarla- con el film se intensificó hace unos años, a raíz de disponer de sus fotocromos y póster y el interés de una compañía británica por incluirlos en la edición especial de la interfecta, tal y como narré poco después, coincidiendo con su salida al mercado. Es un pequeño logro del que estoy muy orgulloso.... no obstante, creo que mi reseña tirando a negativa 
de la película puso punto y final a posibles colaboraciones futuras con el sello. Ya saben,quien canta las verdades....

B- De "Las aventuras de Flesh Gordon" nunca he escrito reseña, aunque sí tuve acceso al libro de memorias de su protagonista, Jason Williams, donde se contaban todas las respectivas trifulcas del rodaje. Inevitablemente, por su peculiar condición, es una película que me cae harto simpática, aunque probablemente más en 1991. Tenía la "affiche" española, con un gracioso dibujo de Jano (y un "Flesh Gordon" poco fiel al del film), y de ahí que optara por incluirla como parte de la decoración. Les dejo a continuación una imagen de la misma.... pero no, no es mía, tuve que buscar en las redes para dar con ella. Yo, desgraciadamente, la perdí. Igual que con la de "Al filo del hacha". En fin, ya saben, cosas de la juventud, de cuando todavía no has aprendido a valorar estas mierdas entrañables.


C- Ahí tienen una ristra de autógrafos. De izquierda a derecha, Bruce Campbell, Ted Raimi (ambos obtenidos durante el XXIV Festival de Sitges del mismo 91, donde acudieron a presentar "Lunáticos") y el tercero.... pues no logro discernir de quien se trata. Por época y momento, posiblemente sea John McNaughton, director de "Henry, retrato de un asesino". Si es así, su presencia en aquella edición venía motivada por la mediocre "Mutación Asesina" (tal vez sea momento de revisarla). Lo cierto es que no sentía ningún interés por el director y su obra, pero ya que lo teníamos ahí, mientras esperábamos que Campbell y Raimi salieran del hotel, pues le pedimos la estampita. Fans completistas es lo que éramos, témome.

Y cerramos con una imagen que, aunque ajena al tema central de esta entrada, pertenece al mismo vídeo, espacio y tiempo, aquel en el que mi devoción se encontraba en plena eclosión. Para el caso, lo que sujeto en mis manos era una de mis lecturas favoritas por aquellos días, con permiso de la prensa franchute habitual, el fanzine "Draculina", según las artes editoriales de Hugh Gallagher, mediocre dibujante / videoasta. Concretamente, ese número es el que me descubrió la existencia de Nick Zedd. Les dejo la portada a calidad para que se hagan una idea de lo irresistible de la publicación, por su contenido (cine de horror, sobre todo aquel de explotación y tipo casero / amateur) y su forma + estética (impresión mierdosa, fotos oscuras, papel barato y un punto de sordidez gracias a la ristra de imágenes chusqueras de tipas desnudas, salpicadas de sangre y mostrando sus poco llamativas tetas caídas). Lastimosamente, y como suele pasar, las ambiciones de Gallagher acabarían destruyendo a su creación, sobre todo cuando decidió profesionalizarse, tirar de papel satinado a color y centrar el contenido en el tema pajero... vale, es comprensible, seguro que así se vendía mejor, pero ello supuso anular por completo su naturaleza, esa que hacía de "Draculina" algo especial.