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viernes, 1 de mayo de 2015

PRIMERA AVENTURA DE PEPE CARVALHO: TATUAJE

“Tatuaje” sería la primera película de Bigas Luna y también la más desconocida, no obstante, y bajo mi punto de vista, estaría también entre las mejores. Y es que en “Tatuaje” está el mejor Bigas Luna, el Bigas Luna no tan conceptual, más arraigado al cine de género puro, pero, coqueteando con la vanguardia en algunos planos (sin ir más lejos, los títulos de crédito, rompedores, pero no eficaces en este caso; son más lentos que un día sin pan),  y también estaría el Bigas Luna más guerrillero y el más descuidado y chabacano, puesto que en algunos momentos, todo se torna cutre.
Para debutar en el largo opta por una cosa sencilla: Toma al personaje de Manuel Vázquez Montalbán, el detective privado Pepe Carvalho, y lo mete en una aventura detectivesca. El resultado es de lo más entretenido.
Un buen día, aparece en la playa el cadáver de un individuo que luce en el brazo un tatuaje que reza. “He nacido para revolucionar el infierno” y alguien, sin dar un por qué, contrata al detective Pepe Carvalho para que encuentre la identidad del individuo y quién lo mató. Pronto, nuestro detective se pone manos a la obra investigando y llegando con las pistas a Ámsterdam, para, finalmente, resolver el caso, no sin que la cosa se complique peligrosamente durante la investigación, a la vez que el hombre sigue haciendo su vida por el lumpen de las putas y el ping pong. Sorprende ver, lo en pañales que estaba en pleno 1976, año en que se rodó la película, el arte del tatuaje, en una época en la que solo se tatuaban los marineros y los macarras. Huelga decir, que todo el rollo de los Tatoos, es harto imprescindible en la trama de este film.
Bigas Luna nos muestra una película adscrita al “cine negro” despojándolo de todo el glamour del género, aquí no hay nada del Hollywood de los años cincuenta, aproximándose, sin embrago y en cierto modo al “Poliziesco” Italiano, mostrándonos personajes desagradables, sucios y sudorosos. Pepe Carvalho aquí no es un héroe, es un desgraciado, un mercenario que se mueve entre putas de la peor calaña y borrachos de vino de frasco, al que le limpian los zapatos limpiabotas que van más aseados que él.
Toda esa sordidez, la muestra Bigas Luna mejor que nadie, y luego se centra en hacer un producto altamente interesante y entretenido, pues por aquella época todavía no estaba viciado con los componentes que luego serían marca de la casa, como las escenas oníricas o los planos con alimentos mediterráneos y/o castizos como protagonistas.
Lo cierto es que la película está francamente maja.
Parte muy importante de la película es la soberbia banda sonora, una suerte de ritmos funkorros y jazzis, setenteros y agresivos, compuestos por Joan Albert Amargós, y que otorgan un ritmo de cojones a la película, aún cuando lo filmado va más bien despacito. Un musicón de órdago, señores.
Luego, curiosamente, junto a Luna, firma el guión nada menos que José Ulloa, que ya le pegan este tipo de productos. Lástima que no tuviera la pericia de Bigas Luna en la dirección.
En el reparto tenemos a Carlos Ballesteros (“Nunca en horas de clase”, “El Mirón”) que interpreta a Pepe Carvalho bastante creíblemente, secundado por Pilar Valázquez (“El Cristo del océano”, “Yo los mato, tú cobras la recompensa”), Mónica Randall, Luis Ciges o una joven y tetuda Teréle Pavez.

lunes, 24 de julio de 2017

BIGAS X BIGAS

“Bigas X Bigas” es un montaje de los vídeo-diarios que el director Catalán Bigas Luna dejó registrados en cintas, en una época comprendida desde 2000 a 2007. Se asegura que había más de 500 cintas de vídeo, 600 horas de material y otros tantos audios. Que de todo ese material haya salido una cosa tan sosa y poco emocionante como es “Bigas X Bigas”, se debe a dos motivos; Uno, que los vídeos diarios de Bigas no eran buenos. No había una intención artística ni creativa más allá de grabar aspectos de los momentos vividos por Bigas Luna, sin mayor afán (quizás) que el de dejarlos registrados, con lo que la grabación no se cuida en absoluto. Digamos que es como el que graba una boda o un bautizo. Nada, vacío. Dos, el material, obviamente, no ha sido manejado por Bigas Luna. La dirección y la edición corren a cargo de quien fuera director de la segunda unidad de “Yo soy la Juani”, Santiago Garrido Rua, por lo que lo que estamos viendo es su visión; él le imprime un ritmo y una narración, por lo que de Bigas Luna no hay más, en la película, que el material filmado. Por otro lado, en lugar de montar ese material como si fuera un  espectador pasivo, tomo parte del material dándole un orden, un estilo, una cadencia, y sobretodo, eleva lo grabado a una dimensión mucho más pretenciosa y pedante de lo que ya de por sí era Biga Luna, cuando quizás, lo bueno hubiera sido mostrar todo ese material con sencillez.
Al margen de todo eso, los video diarios de Bigas —o al menos lo que nos muestra la película— no tienen nada de especial y todo se nos muestra a pinceladitas; le vemos cultivando su huerto, pintando sus cuadros, cocinando, haciendo pan, nos presenta a su perro, le vemos filmando en rodajes, pidiendo a amigos que cuenten anécdotas… pero todo es tedioso. Se diría que Bigas grababa por grabar. Sin ninguna pasión en ello; sí en lo que se empeña que sea retratado en ese vídeo. No le importa el vídeo, pero sí su huerto, sí sus cuadros.
Al menos la iniciativa, a priori, parecía interesante.
Más interesantes me han parecido los extractos de algunos de sus cortometrajes, muchos de ellos inéditos, algunos de carácter absolutamente amateur, que demuestran el amor de Bigas Luna por el cine, más allá de los trabajos estrenados en salas de manera comercial. O sea, que entre las muchas cosas que hacía al margen de su trabajo como director, además, hacía cortometrajes por el placer de hacerlos. Un recopilatorio de esos trabajos si que sería interesante.

viernes, 11 de abril de 2014

YA ESTÁN A-KIU...

Uno de los aspectos más interesantes del mega-éxito de "E.T. El extraterrestre", la fenomenal película de Steven Spielberg, fue la ristra de imitaciones que esputó. Interminable y colorista. La más conocida a nivel internacional seguramente sea la yankee "Mi amigo Mac" (sobre la que pueden instruirse en nuestro pest-seller), pero también las hubo en países subdesarrollados, como España sin ir más lejos. Dejando de lado excusas para la parodia (como la horripilante "El E.T.E y el OTO"), centrémonos en "exploitations" pretendidamente serios: Tenemos el de Juan Piquer con "Los nuevos extraterrestres", el de Mario Gariazzo con la co-producción ítalo-española "Hermano del espacio" (cuidao que hay dos tituladas igual, la otra va de rollo "peli-con-mensaje") y la de... ¡Bigas Luna!.

¿Lo qué, cómo, cuando, ande?, ¿Bigas Luna?, ¿el reputado -y fallecido- director de "Bilbao", "Angustia", "Las edades de Lulú", "Jamón Jamón", "La teta y la luna" (¡¡quiero una porción de Mathilda "las mejores ubres del universo" May!!) y aquella cosa costrosa bautizada como "Yo soy la Juani"?. Pues sí, ese mimmo. En 1985, justo durante el impase de "director estrellado" a "director estrella", Bigas Luna recibió un encargo de TV3, la televisión de Cataluña: Parir una serie que churrupeteara del éxito del momento, "E.T.", y la cosa resultante pasó a llamarse "Kiu i el seus amics", es decir: "Kiu y sus amigos".

Según Imdb solo hubo un episodio, pero les garantizo que es mentira. En 1985 yo contaba con la edad justa para dejarse maravillar por semejante producto y recuerdo que lo seguí fielmente. Es más, era la típica movida sobre la que hablar con los amigos de clase a la hora del patio.
La historia no tenía mucho truco ya que, como indica el título, narraba las desventuras que un grupo de chavalines vivían junto a un extraterrestre al que conocen gracias a unos, por entonces rudimentarios pero atractivos para una platea juvenil, ordenadores. O computadoras, que no se cómo se las llamaba entonces, ya que casi nadie las tenía.

Si buscan ustedes información sobre "Kiu y sus amigos" en internet, no encontrarán mucha cosa. Lo más llamativo, hasta hace poco, estaba en la misma página de TV3, donde se podía visionar el primer capítulo. Aunque en este no salía el marciano, solo un poco de "Blandi blub" mal iluminado e hinchado mediante pajita (juguete que, por cierto, estaba bastante de moda entonces). A este misterio tan tonto hay que sumarle un par más.
Primero, por mucho que hable con personas de mi exacta misma edad, parece que nadie en este planeta recuerde a "Kiu". Y si lo recuerdan, no le dan mayor importancia (¡¿cómo no dársela a un "exploit" de "E.T." parido por Bigas Luna?!). Está claro que la serie no era ninguna obra de arte, se hizo en unos tiempos en los que -la hoy muy horripilante- TV3 andaba en pañales y, claro, todo resultaba como muy zarrapastroso. Pero estas cosas marcan, sobre todo cuando eres chaval, pero un chaval de mediados de los 80, con su inocencia y tal, no como los de ahora que están de vueltas de todo y prefieren atizar a sus amigos y grabarlo con el móvil a perder el tiempo viendo tiernas y babosas historietas de marcianos bondadosos (¡argh!, ¡¡acabo de hacer un discurso de viejo amargado!!).

Justamente, y hablando de nostalgia, postmodernidad y juguetes de moda, una de las pocas escenas completas que mi cerebro rememora de la serie es aquella en la que los chavales protagonistas se ponen a tocar música utilizando como instrumento los famosos "Melody Pops" (¡de estos si os acordaréis, cabrones!), unos caramelos-silbato -sí, silbato- que fueron muy populares en mis tiempos (y todavía se comercian). Los chavales no solo hacían algo parecido a música, sino que incluso se animaban a bailar a su son.
Ya entonces me pareció altamente ridículo, imagínense lo que me supondría verlo ahora.

Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda (ya saben, especialidad de la casa).
Hablaba hace unas líneas de dos misterios tontos. Aclarado el primero, vayamos a por el segundo: Merchandising. Sí queridos, otra prueba más de que "Kiu i els seus amics" fue muy popular en mi tierra (está claro que esto nunca se vio más allá de parajes catalanes) es que esputó unas cuantas "mercaderías", tal y como las llamaba Mel Brooks en "Spaceballs". No fue gran cosa ya que entonces era algo más propio de George Lucas, pero resulta altamente curioso.

Veamos, teníamos el tema musical de la serie empaquetado en un flamante vinilo...


Un puzzle patrocinado por "La Caixa" (que imagino te regalaban si abrías una cuenta) con una cubierta muy clarificadora, en ella vemos al marciano, al súper-ordenata y a una pirámide de cristal (también dibujada en la portada del disco) y que, ahora mismo, así en plan "flash", recuerdo que tenía bastante importancia en la trama....


Sin embargo, el gran y más mítico "merchandising" de "Kiu y sus amigos" fue el inevitable muñeco, la figurita del extraterrestre.
La vi por primera vez en la vitrina de una tienda, llevándome toda una sorpresa. Pero por el motivo que sea, no me hice con el. Lo extraño del caso es que, tras aquel inesperado fugaz encuentro, no volví a verlo nunca jamás. Incluso, pasados los años, trataba de contrastar opiniones, pero nadie compartía recuerdos conmigo (algo previsible si tenemos en cuenta que tampoco recordaban la serie).


Hace un par de años, durante los que anduve muy ocupado visitando mercadillos de trastos viejos, decidí que era el momento de localizar la maldita figura de "Kiu". Así que busqué y busqué, hurgué en cajas, entre montañas de mierda, y aunque localizaba cosas aquí y allí, nunca di con el puñetero marciano.
En muchas de aquellas búsquedas desesperadas me acompañaba otro habitual del vicio de la nostalgia y de este blog, el amigo Norman. Él compartió mi dolor y mi desconcierto. Tanto es así que hace unos días, visitando cierta y célebre página web dedicada al coleccionismo (de donde también han surgido las imágenes del disco y el puzzle), el colega dio con el mentado tesoro y decidió avisarme por e-mail.
"Mira qué he encontrado" escribió. Cuando seguí el enlace, mis cojones cayeron al suelo cual peloticas de ping pong, ¡¡EL PUTO MUÑECO DE "KIU"!!, ¡¡POR FIN!!, ¡¡EXISTE, EXISTE!!, no era una alucinación mía, ¡¡era y es real!!. La alegría fue máxima y el susto mínimo, ya que su precio me parecía más que razonable. Dediqué el rato que dura la cena a decidir si lo compraba o no, al fin y al cabo no era más que un jodido muñeco... pero, joder, ¡era el puto "Kiu"! y, tras tanta búsqueda y espera, ¿iba a privarme del gusZto por esa escasa cantidad de euros?. No way!.
En fin, que lo pillé, lo tengo ya en mi poder, es de lo más hermoso y luce tal que así...



Si miran la base, verán que lleva inscritos algunos curiosos datos de interés (como el nombre de la productora Luna Films)...


En fin, toda esta epopeya me recuerda a la feliz compra de otro "E.T." que efectué el año pasado en el Salón del Comic de Barcelona. Bueno, miento, en realidad no fui yo, fue mi querido amigo Víctor (sí, el mismo que  escribe en este blog) quien tuvo el detallazo de regalármelo para mi mayor disfrute.
Y cuando digo "otro E.T." me refiero al de verdad... al de la peli, lo que pasa es que no estoy seguro que este muñeco en concreto fuese una reproducción legal, bendecida por Spielberg y sus secuaces.
Si se lo muestro, tal vez lo recuerden...


A diferencia de lo ocurrido con "Kiu", con "E.T." hubo una auténtica invasión de muñecos inspirados en su persona, algunos de lo más lujoso y otros tirando a cutre. Había uno que incorporaba bombillitas en los ojos y el dedo. Otro con una guarrada fluorescente en el pecho y al que podías estirarle el cuello. Y estaba el de la foto, que era como el hermano feo y tonto, pero al mismo tiempo guardaba mucho encanto, por su diseño casi caricaturesco, por sus ojos a lo Marty Feldman y por protagonizar una fotonovela chusquera en "El Jueves" en la que se follaba a una muñeca "Barbie" para mayor horror de su señora (Interpretada, nada menos, que por el de las bombillitas).
Lo crean o no, y a pesar de su aspecto barriobajero y, por tanto, asequible, nunca logré disponer de aquel muñeco. Era una de esas "espinitas fricosas" de las que, finalmente y ya con canas, pude desquitarme gracias al amor fraternal.
Ahora me he desquitado de otra, la del puto "Kiu". Los "E.T.s", legales, ilegales o plagiadores, me han acompañado a lo largo de mi funesta vida hasta el extremo de convertirse en agradable nostalgia. Dicen que no hay nada mejor que hacer realidad tus sueños. Pues bien, yo ya tengo dos cumplidos, los poseo, puedo meterlos juntos en la misma estantería/foto y quedan así de bien, que para algo son primo hermanos y vienen del espacio con idénticas buenas intenciones....


miércoles, 9 de octubre de 2019

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "ANGUSTIA" / "ANGOIXA"

Está claro que "Angustia" es una rareza. Lo fue en su día, y lo sigue siendo. Una peli española de terror dirigida por un cineasta no especialmente afín al género -el reputado Bigas Luna- en una época -1987- en la que producir este tipo de material en nuestro país era algo prácticamente marginal (¡y como lo echo de menos!). Fichar actores yankis y rodar en inglés, por aquello de hacerse un hueco en el mercado internacional, no era una táctica nueva (lo mismo intentaron a su manera "Descanse en piezas", "Al filo del hacha" o "Slugs, muerte viscosa"), sin embargo, a diferencia de Juan Piquer o José Ramón Larraz, las aspiraciones de "Angustia" eran más elevadas, ambiciosas e incluso artísticas. En cualquier caso, recuerdo cuando la televisión dedicó unos minutos al rodaje, mostrando el decorado de una calle típicamente norteamericana construido en algún polígono a las afueras de la Ciudad Condal. Se estrenó poco después y fui a verla al "Palacio Balañá" de Barcelona. La sala estaba medio vacía, lo que en cierto momento resultaba ideal para pasar algo de acojone echando la vista atrás (los que hayan visto la peli, me entenderán). Sin embargo, no dejó huella en mí. No volví a verla, ni me la compré en formato doméstico. ¿Por qué?.
Tener acceso a los fotocromos y al póster era la excusa perfecta para revisarla todos estos años después. Y entonces lo entendí. Salvo un arranque bastante sólido, y algunas ideas muy potables (en parte robadas a Buñuel y Dalí, algo muy propio de Bigas Luna), la verdad es que me aburrí un rato. Sí, amigos, "Angustia" (o "Angoixa" para los que son de mi tierra) es un poco coñazo. Más admirable y aplaudible por las intenciones que por los resultados.
Al poco tiempo el cineasta lograría el respeto de la crítica y el apoyo del público, labrándose una carrera repleta de éxitos -ninguno perteneciente al terror- que, poco a poco, iría languideciendo hasta su fallecimiento.
Cuando vi "Angustia" en su día, me medio enamoré de la protagonista adolescente, Talia Paul. El otro día busqué en Imdb y vi que había hecho cuatro cosas. Luego husmeé en redes sociales y la localicé. Por lo visto ha dejado la interpretación y se dedica íntegramente, aunque sin mucho éxito, a la música. Curioso. Aunque más lo es la puta casualidad que hizo un papel enano en "Nacida Salvaje" dirigida por John Gray, responsable a su vez de "Glimmer Man", film cuya reseña he escrito justo antes de ponerme con estas líneas.










lunes, 29 de agosto de 2022

UN SOLTERO CON MUCHA CUERDA

Co-producción hispanoestadounidense, rara, misteriosa y desperada,  cuya existencia no tiene demasiada razón de ser. Se trata de un film con mucha participación española en lo que es la parte técnica, productores y guionistas de lo más variopintos, semi-estrellas en la pantalla y una vida comercial prácticamente reducida a cero. Estas características me llevan a pensar que en realidad responde a algún chanchullo de tipo económico, váyanse ustedes a saber si por la parte española o la parte yankee. Un blanqueo de dinero, que coño.
Entonces tenemos en el reparto a dos guapos de Hollywood de poco caché porque están en clara decadencia (el bueno de Zach Galligan y Teri Hatcher), un secundario español como es Abel Folk y una trama de corte romántico totalmente desangelada y que no importa un pimiento a nadie.
Brian es un gerifalte de la industria musical que está a punto de casarse. Sin embargo es un mujeriego redomado incapaz de dejar el pajarito en la jaula, ni tan siquiera el día que va a comprar el anillo de compromiso. Aunque, esta vez, parece que el muchacho está dispuesto a sentar la cabeza. Sin embargo, su futura esposa acaba enterándose de sus continuas infidelidades y decide tomar represalias, pero en lugar de abandonarle o cualquier otro tipo de decisión racional, le secuestra con ayuda de unas amigas, le atan a una cama y le retienen contra su voluntad, ejerciendo sobre el muchacho eventuales torturas inofensivas. Por supuesto, la cosa acabará bien, pero por el camino no pasa absolutamente nada, y en consecuencia, nos aburrimos hasta la extenuación. Eso sí, una vez terminada nos quedamos con ganas de saber más acerca de esta extraña cosa en la que parece que todos quieren cobrar el cheque lo antes posible e irse para casita. Y descubrimos los curiosos profesionales que se encuentran tras su gestación. En primer lugar, produciendo la cinta y firmando el guion, tenemos a Isabel Mulá. Está claro que esta película es la puerta para entrar en el mundo de la producción internacional y de hecho, tras esta, la señora Mulá co-produjo “Malquise” y, más popular todavía, “Imaginin Argentina” con Antonio Banderas. Pero antes de esto, se encargó de la producción de filmes tales como “Apocalipsis Caníbal”o “Los nuevos curanderos” —que también dirigió— en los parámetros de la serie Z. “El Lute II: Mañana seré libre” en la parte del cine respetable, e incluso formó parte de la producción de “Scalps: Venganza india” de Claudio Fragasso y Bruno Mattei… ahí es nada. También llegó a dirigir una película “S”, “Depravación”. Desde luego, la carrera de esta Isabel Mulá no puede dejar a nadie indiferente.
Asimismo, y compartiendo un crédito de guion con Mulá, tenemos a Bob Madero, individuo del entorno de Ulli Lommel y con el que colaboró en la escritura de “Blank Generation” como también lo hizo en el guion de “Mausoleum”. Y que viva el eclecticismo.
Por su parte, en lo actoral, hemos nombrado antes al español Abel Folk, representando la piel de toro en la película. Hace las veces del amigo cachondo de Zach Galligan, un rol que parece concebido para James Belushi, pero que debía desempeñar algún español, supongo que por exigencias de la producción. Folk es un actor catalán prestigioso que, siempre de carácter secundario, ha llegado a aparecer en películas como “La teta y la luna” de Bigas Luna o “Vicky Cristina Barcelona” de Woody Allen. Aquí le tenemos poniendo caras y dando la réplica a Galligan, sin que eso parezca quitarle en absoluto el sueño.
Y por fin en las labores de dirección, John Mark Robinson, un director de carrera más bien corta que, en 1994, firma con esta su última película hasta la fecha. Anteriormente, había rodado films que también dan un poco lo mismo como “Kid” o “Taberna salvaje”.
Curiosamente, y por motivos que uno no llega a descubrir por más horas que le eche a la investigación, “Un soltero con mucha cuerda” fue lanzada directamente en vídeo en los Estados Unidos (se ve que Teri Hatcher todavía tenía el suficiente tirón como para considerar distribuir esta película) mientras que en España se estrenó de tapadillo en un par de cines donde pasó completamente inadvertida, del mismo modo que a su paso por los video-clubs, no serían muchos los que repararían en una cosa como esta.
En definitiva, una película muerta y concebida sin alma, váyanse ustedes a saber por qué motivo. Como sea, desde luego, se trata de una rareza.

miércoles, 6 de abril de 2011

CIUDAD BAJA

Un Jess Franco de los noventa absolutamente genuino, de cuando era un apestado, justo antes de que lo adoptaran los gangsters de Subterfuge, y por tanto, donde no se exageran ni se fuerzan los elementos cutres que le han convertido en lo que es hoy, y quizás su ultima película autentica.
Trasladando la acción a Centroamérica, cuenta como tres policías luchan contra el narcotráfico. Poca cosa más. Cine policiaco en la línea de MORDIENDO LA VIDA, pero quizás un poquito más espectacular en las escenas de acción.
El caso es que al no ser consciente Franco de la fama que vendría después, el resultado de esta película no está ni tan mal… dentro de lo que cabe, claro. La película es un coñazo, es súper aburrida, pero está contada de manera estándar, y sorprendentemente, está muy bien realizada, sin dejar la impronta de Franco a un lado; planos sicodélicos, abuso del zoom y movimientos de cámara, también hay a tutti-pleni. Y hasta alguna que otra explosión.
Aunque se centra la acción en Centro América, la película está rodada en Barcelona, y en inglés. No deja de ser curioso, el ver como se defienden en ese idioma los actores, muchos de ellos claramente reconocibles, siendo algunos de ellos mejores y otros claramente nulos, cuando no, directamente doblados. No es el caso del prota, Oscar Ladoire, que pone acento americano con mucha soltura, y nos ofrece un papel distinto a lo habitual. Es amigo de Franco y por eso protagoniza la peli, justo en el momento más dulce de su carrera. Y además es un tipo misceláneo en la elección de sus papeles, puesto que además de trabajar con Colomo, Trueba y demás entes “respetables”, también trabajó con Mariano Ozores (DISPARATE NACIONAL y PELOTAZO NACIONAL), Bigas Luna (LAS EDADES DE LULU), e incluso Richard Benjamin en ¡¡LOS CUASICOPS!! Efectivamente, tenía un papel en aquella película. De hecho cuando vi tamaña mugre en la época, me pareció reconocerle, pero pensé que sería un individuo que se le parecía. Ahora, tras mi consulta al imdb, ya se que era el.
Por otro lado, tenemos a los habituales Antonio Mayans, Robert Long y Lina Romay, y los todo-terreno Barceloneses Víctor Israel y Mir Ferry (LOS BINGUEROS, YO EL VAQUILLA, LOS ULTIMOS GOLPES DEL TORETE), el director de cine porno Angel Mora hace un papel y, cagense en los pantalones, un jovencísimo y torpón Sergi López, intentando abrirse paso en el mundo del cine. Al año siguiente, se convertiría en estrella en Francia.
Curiosa, genuina, actual y distinta, dentro de lo malo, de lo mejorcito que hizo Jess Franco. ¿Qué hubiera sido de el, si en los noventa los oportunistas de la época no lo hubieran reivindicado?
Según datos del ministerio de cultura, DOWNTOWN HEAT (me encanta la musicalidad del título original… díganlo en voz alta ¡Daun taun jit!) la vieron en cines tan solo 166 personas, que dejaron en taquilla menos de 500€. Manda cojones.

miércoles, 19 de febrero de 2020

AL FILO DEL HACHA, EDICIÓN EN BLU-RAY POR "ARROW VIDEO"

No deja de sorprender ver cómo en el extranjero se rinde pleitesía a producciones nacionales que, aquí, se consideran poco menos que escoria. Les dedican ediciones lujosas, generosas en extras e incluso sorprendentes lavados de cara digitales. Eso en España sería algo totalmente impensable. Los fans y devotos aquí se tienen que conformar con cutre-ediciones piratas en dvd y santas pascuas. Y si todo ello ya es chocante cuando hablamos del cine añejo de Paul Naschy, Jesús Franco o Amando de Ossorio, más se incrementa el efecto sorpresa al tratarse de una película con fecha ochentera y, aún "peor", situada en la segunda mitad de la dorada década, aquella durante la cual el cine fantástico de producción patria era casi inexistente, terreno prácticamente marginal y que nadie quería tocar ni con un palo de diez metros. Un periodo que añoro mucho, sobre todo si lo comparamos a la época actual, saturada de pelis de terror absolutamente aborrecibles, y que van desde la mierdecilla parida con el móvil por un grupo de ilusos aficionados (y que "Dark" programa sin complejos) a una cosa super mainstream de, por decir alguien, Atresmedia. ¡Agh!. En aquel oscuro lapso destacaron, dejando a un lado a Bigas Luna y su "Angustia" de ciertas pretensiones artys, dos pares de packs. El que ofrecieron José Antonio Escrivá/Juan Piquer con "Slugs, muerte viscosa" y "La Grieta" (aunque sea del 90), y el de José Frade/José Ramón Larraz con "Descanse en piezas" y "Al filo del hacha", la homenajeada.
Uno de los audio comentarios que acompañan al film lo firma "The Hysteria Continues", podcast supuestamente especializado en cine slasher (y giallo), que entre unas cuantas cagadillas casi osan afirmar que "Al filo del hacha" nunca se estrenó en cines. Sacro error, y lo digo porque lo sé, ya que fui a verla a los "Waldorf" de Barcelona. Recuerdo perfectamente que ya entonces pensé aquello de: "Como siempre España se apunta tarde a todo, ¡¿un slasher en 1988, cuando el subgénero ha dejado de dar dividendos?". Pues si, amiguitos, pero así es esta tierra de lerdos. En cualquier caso, y para no perder mucho el tiempo, les diré que la peli gira en torno a un misterioso asesino que se va cargando a los habitantes de un pequeño pueblo de la américa profunda y de cómo unos jovenzuelos intentan esclarecer su identidad con ayuda de un ordenador. Esto último se suponía lo más de lo más, un aliciente moderno y anzuelo para la chavalada, ya que es gracias a la máquina que descubrimos quien es el tipo del hacha. No vamos a engañarles ahora, queridos, "Al filo del hacha" es un coñazo de mucho cuidado. Uno de los slashers más aburridos que me he zampado a lo largo de mi vida, donde entre crimen y crimen -más o menos resultón- sufrimos eternas escenas de diálogos para besugos que no aportan nada. No obstante, dejando de lado su inevitable valor antropológico, sí que merecen la pena ser aplaudidos el chanante look del asesino y, por supuesto, el acojonante poster. Fabuloso, moderno y muy atractivo (en perfecta consonancia con el de "Descanse en piezas", también muy guapo).
Pero aquí y ahora la verdad es que mi opinión con respecto a la peli importa un carajo, ya que de lo que se trata es de examinar el blu-ray editado por los aplicados chicos de "Arrow Video", cuyo generoso catálogo viene repleto de títulos de cabecera, todos ellos bendecidos por ediciones confeccionadas con el mejor de los gustos. Además de la escalofriante mejoría de calidad de imagen del negativo gracias a las bondades del 2K (¡¡¿para "Al filo del hacha"?!! Increíble), lo que encontramos en sus adentros son entrevistas de lo más entrañables con sus dos protagonistas masculinos, Barton Faulks (quien, curiosamente, dispone de únicamente otro título más -terminado- en su filmografía y es, nada menos, que "Future Kill") y Page Mosely, y una tercera con el especialista en efectos y maquillajes Colin Arthur. Luego un par de audio comentarios, el citado arriba y otro, más ameno, con Barton Faulks. Para terminar, una galería de imágenes generosa en la que encontraremos carátulas de ediciones en VHS de distintos países y los fotocromos españoles de la película. Es ahí donde entramos nosotros, puesto que, como saben, hace ya un tiempo que los tenemos subidos a este sacrosanto blog. Los chicos de "Arrow Video" llegaron hasta nuestros lares, los vieron y nos mandaron un amable e-mail pidiéndonos si se los cedíamos a mayor calidad, cosa que hicimos encantados. No solo pueden gozarlos en los extras del disco, también van incluidos en el generoso y bello libreto interior, que incorpora un concienzudo e interesantísimo texto de Amanda Reyes sobre las co-producciones entre USA y España y el slasher nacional. Si llegan hasta los "Special Thanks", ahí nos verán, luciendo orgullosos en una generosa cita por parte de la distribuidora.
Tanto placer podría llevarnos a equívoco y comenzar a soltar a los cuatro vientos que "Al filo del hacha" es cojonuda y bla, bla. Pero no somos tan hipócritas. La peli de José Ramón Larraz es la costrilla que es y no mejora ni con las bendiciones de la restauración, pero el blu-ray merece ser visto y tenido por su hermosa presentación, su generoso contenido y su indudable calidad. Al fin y al cabo es un trozo de historia del cine español, uno raro, misterioso y desperado, cosa que justifica también la posesión de esta joyita (y que viene acompañada, obvio es, por la versión en castellano de la interfecta).
¡Thank you Ewan/Arrow Video!

miércoles, 27 de octubre de 2021

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 1

Ahí lo tenemos de nuevo. El tío Vicente regresa a este blog por petición popular.... no, es broma. Regresa porque nos sale del coño. Y porque, recientemente, nos alegró el día cediéndonos varios ejemplares de la revista de cine ochentosa "Casablanca", que es de donde saldrán el chorrón de escaneos que irán viendo las próximas semanas. Eso sí, aquellos centrados en productos de género, porque en realidad "Casablanca" iba más de palo "cine prestigioso", y rara vez dedicaban espacio a las películas que no gustaban a nosotros y que, en definitiva, son las que realmente importan.

Sin ir más lejos, nada más coger el primer ejemplar del montoncito disponible (
número de verano del 1982) y pasar la portada, me encontré con.... con... mejor lo ven en el pequeño vídeo que he facturado para la ocasión:


Pues sí, que lo primero con lo que se toparon mis ojos fuese el cartel de ESA JOYA del cine infame prometía mucho. Así que, esperanzado, seguí pasando páginas. Lo que acabé encontrando me dejó ojiplático.

He comentado antes que la especialidad de "Casablanca" era un cine como más de prestigio y bla, bla. ¿Cierto? Entonces ¿qué demonios hacían cubriendo el rodaje -en Abril del 83- de un exploitation tan puro y duro como "El exterminador de la carretera"? o la contribución medio española a ese fenómeno tan italiano de plagiar sin vergüenza, descaro y liras el "Mad Max 2" de George Miller. Fenomenal!. Supongo que les podía más la ilusión de asistir a un rodaje que la naturaleza costrosa y explotativa de este. Así que, se tragaron el orgullo, y acudieron con el bloc de notas y la cámara de fotos. Aunque ello no impide que, casi al final de todo, se justifiquen muy graciosamente.
Por entonces la película se titulaba  "Los Exterminadores, año 2020". Teniendo esto en cuenta, resulta altamente simpático que hayamos llegado al 2021 y todavía no veamos madmaxes ni salvajes autoestopísticos por la calle (aunque algunos lo parezcan). En cualquier caso, llama la atención esa primera ristra de imágenes destinadas a mostrarnos cómo el prota suelta un sopapo, casi en stop-motion, a una damisela. ¡Juas!. Hoy prenderían fuego a tal material. Y aunque no está muy claro, todo apunta (por la melena) que se trata de Alicia Moro, a la que luego vemos en primer y reluciente plano. Una de esas actrices todoterreno que intervendría en joyones como "Pulsaciones", "Slugs, muerte viscosa", "Al filo del hacha", "Dark Mission (Operación Cocaína)" de Jess Franco, la serie "Tres estrellas" haciendo de ninfómana o en "Huevos de oro" de Bigas Luna. Vamos, una diosa. ¿Qué esperan los listillos de turno para reivindicarla y entrevistarla?.
Tras leerme el artículo a fondo, sorprende la de veces que los especialistas -y parte del equipo- se jugaban la vida durante el rodaje. ¿De verdad un subproducto como este merecía tanto esfuerzo? Para que luego vengamos nosotros y lo tratemos con desdén, tomándolo a guasa y llamándolo cutre. Si es que no tenemos vergüenza, oiga. 
Cuando se menta al director, nacido Guliano Carnimeo, directamente tiran del seudónimo anglófilo que usará para firmar el resultado final, Jules Harrison. Que entrañable todo.

Localizar estas coloridas cuatro páginas fue para mi un subidón absoluto. Espero que leerlas (tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón) lo sea también para vuesas mercedes.





Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias ooootra veeeez tío Vicenteeee!

viernes, 3 de junio de 2022

ENSALADA BAUDELAIRE

Lo primero que nos viene a la cabeza, según vamos viendo esta película española del año 78, es la semejanza que guarda con esa mamá del "home invasion" que es “Funny Games” de Michael Haneke. Por supuesto a fans del cine español y fantaterroristas  varios se les llena la boca  a la hora de poner este film ignoto como referente del cineasta alemán, cuando no, le acusan directamente de plagiar una obra que, hasta hace relativamente poco, permanecía oculta. Lo más probable y sensato es pensar que Michael Haneke no tenga pajolera idea de la existencia de “Ensalada Baudelaire” y que atribuyamos todo parecido a la caprichosa casualidad. Pero, sí es cierto que esta película se adelanta en el tiempo —aunque existen referentes anteriores— a lo que hoy en día es un subgénero, y que, salvo por algunos momentos torpes propios del cine de la época que hacen parecer esta historia una comedia involuntaria, lo cierto es que estamos ante una buena película de desarrollo desasosegante, pese a la pasividad de sus protagonistas Xavier Eloriaga y Marina Langner, en contraste con el desfase de los co-protagonistas, Lorenzo Santamaría, cantante melódico que tuvo su mayor momento de bonanza en los 70, y Ricardo Masip, que elevan el arte de la sobreactuación a cotas verdaderamente descojonantes.
Un matrimonio de la alta sociedad, cuya relación se basa más en la conveniencia y el desprecio que en el amor, deciden salir a pasar el día en su yate. Una vez en alta mar, se encuentran en la zona donde van a echar el ancla con una serie de individuos en sus respectivas embarcaciones. En un alarde por hacerse notar, ella, invita a una pareja a subir a su yate para que les haga compañía. Y pasan la mañana estupendamente hasta que estos comienzan a comportarse de modo extraño. Tratan como el puto culo la máquina polaroid de nuestro protagonista, tiran cosas por la borda o pintan pollas en cubierta con un pintauñas. Cuando nuestro matrimonio se cansa de su comportamiento y los echa del barco, estos usarán la fuerza para reducirles y tomar el control del mismo, secuestrándoles in situ. Entonces veremos que uno de los dos intrusos no es una chica, sino un homosexual travestido y someterán al matrimonio a sus perversos jueguecitos, haciendo con la esposa lo que les viene en gana ante la mirada de su marido que permanece atado y amordazado.
Está bien la cosa. Quizás en algunos momentos se pone cutre en exceso y se acusa una incapacidad absoluta por parte de los responsables de otorgarle a la historia un desenlace digno (de hecho, como se soluciona este asunto es tan risible como el ver a Lorenzo Santamaría en bañador meneándose hacia arriba y hacia abajo durante toda la película) y, a falta de un buen final, se avisa en off al espectador para que no se levante de su butaca, porque si este final no le ha gustado, tienen en la manga dos finales más a cual peor. Pero en general, se pasa un buen (o mal) ratillo viendo “Ensalada Baudelaire”.
Se trata del debut y despedida para la gran pantalla del director Leopoldo Pomés, cuyo trabajo más destacado a parte de este, consistía en llevar la cámara en aquél celebrado anuncio de Freixenet del año 92 que dirigía Bigas Luna, y que reunía en pantalla a Antonio Banderas y Sharon Stone para felicitarnos las fiestas.
Por otro lado, el libreto está firmado a pachas entre Pomés y destacados miembros del mundo del arte como son el escritor y arquitecto Óscar Tusquets y Román Gubert, historiador de cine y cómic especializado en pornografía, con tropecientos libros a sus espaldas y un prestigio y reconocimiento unánime a nivel cultural. Choca, que lo que para ellos seguramente fuera una película seria y respetable, en realidad resulte ser una divertida "serie B" que se exportó al extranjero, eso sí, como parte de la programación de los grindhouse de la época y autocines, donde se exhibió bajo los títulos de “Sex & Violence” o “Andrea”. Lo mismo que ocurría con la laureada  “La Caza” de Carlos Saura.
“Ensalada Baudelaire” consiguió arrastrar a los cines a poco más de 200.000 espectadores y, en resumidas cuentas, está bien, se ve con agrado y, más importante todavía, se parte uno el ojete con las interpretaciones de los dos sádicos, malvados y homosexuales secuestradores.

domingo, 19 de enero de 2025

TRAILERS DE "LA PEQUEÑA VERA" Y "ESTACIÓN CENTRAL"

Y a lo tonto, recuperamos la ya casi olvidada costumbre de publicar los domingos un trailer en nuestro modesto pero bendito canal de YouTube. Y, pal caso, no es uno, sino dos.
Así venían, justo en ese orden. Situados ambos al final de un VHS maravillosamente corroído por el paso del tiempo. Uno cortesía de "A Films Internacional" (y del omnipresente Enorm). Y ya saben cómo las gastamos acá, nos encantan las cintas magnetoscópicas añejas, con todos sus rayotes y drops, y nos encanta rescatar trailers de películas no especialmente populares, algo desconocidas y/u olvidadas.
Pal caso, tenemos una curiosísima producción rusa titulada "La pequeña Vera", año 1988, cuyo mayor mérito residía en incluir, por primera vez en una película de esos lares, una escena de sexo (extendida al mismo trailer, donde podemos ver a la prota en tetas... hoy día algo bastante impensable) y retrataba la juventud del país, encabezada por la Vera del título, ansiosa de salir ahí fuera para empaparse de modernidad justo cuando Rusia abría sus puertas al resto del mundo. El director responde a un nombre gracioso de esos que tanto nos gustan, Vasili Pichul, activo hasta su muerte en 2015.
El segundo trailer barre pacasa, "Estación Central", un ignoto y estilizado thriller del año 89 con miras internacionales, de cuando el cine patrio había perdido la costumbre de aspirar a más allá de sus fronteras/napias. La cosa va de fotógrafo involucrado en una serie de crímenes que tendrá que resolver. Aderezado por los amores tórridos de lo que parece una auténtica mujer fatal. Guioniza y dirige un cineasta entonces considerado "cult", J.A.Salgot, de escueta carrera (palmó en 2019) que arrancó con dos films medianamente prestigiosos, "Serenata a la claror de la lluna" y, sobre todo, "Mater amatísima" según guion de Bigas Luna. Entre los actores "dafuera" más o menos conocidos tenemos a Féodor Atkine y a Günter Meisner, el perturbador villano de la no menos perturbadora "Tras el cristal".
Fuck off!!!!!!

   

lunes, 30 de mayo de 2022

AL MORIR LA MATINÉE

La mayor particularidad de este slasher es su país de proveniencia, Uruguay, lugar cuya cinematografía en general es un misterio para mí, pero del que tenía ciertas nociones gracias a un par de películas de terror amateur, una de ellas titulada “Muñeco viviente” y que era la típica cosa trufada de referencias postmodernas —y nostálgicas— que vi en su momento y que no me gustó nada. Es el tipo de película amateur de la que huyo como de la peste.
Sin embargo los años han pasado y su director, Maximiliano Contenti, se ha ido profesionalizando (nunca del todo) y cogiendo callo, y muchos años después nos trae una película hacia la que me acerqué con todos los prejuicios del mundo y que, pese a seguir siendo una obra referencial y postmoderna, he de reconocer que me entretuvo un rato, cosa que a estas alturas es ya más que suficiente. No está mal esta “Al morir la matinée”.
Un cine de sesión continua se prepara para ofrecer la última función de la noche y, entre los pocos espectadores que han entrado, se cuela un siniestro individuo encapuchado. El operador de cabina habitual tiene compromisos familiares y deja al cargo de la proyección a su hija, una estudiante que apesta a “final girl”. Comienza la película y se nos va presentando a los personajes y sus circunstancias, hasta que el individuo encapuchado comienza a cargárselos de diferentes formas.
Nada nuevo en realidad, y de no ser porque hay referencias a miles de películas de género (de hecho están en un cine, cosa que les sirve para colgar en sus marquesinas toda suerte de pósters de películas de la época, e incluso, uno de “Muñeco viviente”) podría acusársela de ser un plagio barato de “Angustia” de Bigas Luna, ya que cuenta exactamente lo mismo con mucha menos pericia. Tenemos hasta el juego de metacine con el que contaba aquella. Pero la película, escueta en argumento, va avanzando y, a medida que se desarrollan los asesinatos, la cosa va funcionando, es generosa en vistoso gore y, en definitiva, resulta que se disfruta a la perfección. Puede llegar a ser irritante en ciertos momentos, pero entiendan ustedes también que yo ya soy un señor mayor amargado y lleno de manías. Como sea, lo cierto es que “Al morir la matinée” me gustó.
Por supuesto, no faltan los colores saturados, los neones centelleantes y todos los componentes efectistas y capciosos de una película de estas características —y, creo, que ambientada en los 90—, pero a eso ya estamos más que acostumbrados a estas alturas.
Por otro lado, me queda la sensación de que la película que están viendo los espectadores de ese cine en el que transcurre la historia, es mejor que la que estamos viendo nosotros. En contra de lo que pudiera parecer, se trata de un título existente, “Frankenstein: Day of the beast” de 2011, dirigida por Ricardo Islas, veterano "cineasta" responsable de una película uruguaya de culto filmada en Hi-8 titulada “Plenilunio”, perteneciente a la generación anterior de directores de fantástico en Uruguay, y que además interpreta aquí al asesino encapuchado que hace virguerías con uno de sus ojos.
A Islas ya lo tenía yo fichado hace más de 10 años en un primer acercamiento al cine fantastico-amateur uruguayo, a Contenti también. Que curioso comprobar, en este segundo acercamiento a lo uruguayo tiempo después, que los responsables de esta nueva película que he tenido a bien ver, son los mismos de aquella primera vez.
Por otro lado, el cine donde transcurre la película es real, el llamado Cinemateca 18, que por lo visto llevaba cerrado la tira de años cuando rodaron y no tiene visos de ser reabierto ni nada por el estilo, cosa que en fondo me la suda porque no he estado en Uruguay en mi vida y dudo que lo haga, pero, como sea, es un cine enorme y bonito.
En definitiva, a “Al morir la matinée” se le puede echar un ojillo tranquilamente.
Y los millenials lo fliparán en colorines.