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viernes, 9 de diciembre de 2016

GOMA 2

Una de esas películas de José Antonio de la Loma, esta vez en coproducción con México, que al margen de sus más populares –y mejores- películas adscritas al “Cine Quinqui”, resultan ser todas un coñazo de padre y muy señor mío, amén de estar rodadas con el culo, por un lado, montadas con los muñones por otro, por parte del hijo de Don de la Loma, José Antonio de la Loma Jr.
Al igual que en “Escuadrón”, el único atractivo que tiene esta “Goma -2” es el reparto internacional en decadencia que servía a de la Loma para vender su película por esos otros países de Dios. Algo natural y lógico, incluso con “Amor de hombre” que contaba de aquella manera la vida del abuelo de de la Loma.
Pero en “Goma- 2” el internacionalismo, está de más. Primero porque es un zurullo tan chabacano que de poco sirve tener por ahí caras en su momento conocidas, y segundo porque explota las posibilidades cinematográficas de dos conceptos muy de aquí; por un lado ETA, por otro, los camiones de naranjas volcados por los franceses. Una práctica muy de los años ochenta.
Con todo, la película se vendió en el mercado internacional con varios títulos, siendo uno de ellos de lo más cachondo: “The Killing Machine”.
Cuenta la historia de un ex etarra que se retira del comando militar. Así pues, en su nueva vida se vuelve camionero. Por otro lado, está enrollado con una muchachita con la que tiene planes de futuro, pero sus ex compañeros, con el fin de matarle a él por traidor, hacen explotar su camión, con tan mala suerte que, en lugar de estar él en su interior, lo está su novia… por lo que muere reventada, lógicamente.
Un horroroso gerifalte detrás de las mafias que vuelcan los camiones de frutas españolas, en el juicio contra los asesinos,  le da la vuelta al asunto para que absuelvan a los asesinos y no cumplan condena, hecho este que cabreará a nuestro protagonista, que se tomará la justicia por su mano, ayudado por el joven que le ayuda con la carga del camión.
Menuda bizarrada de argumento y de conceptos.
Huelga decir, lo mala que es la dichosa película, los problemas que tiene con su desarrollo mismo y la cantidad de errores de raccord y de continuidad que tiene, lo que acarrea, no pocas dosis de humor involuntario que en cualquier caso, no son las suficientes como para soportar con alegría el visionado, así como tampoco convierte esta película en una cosa curiosa. Sencillamente, “Goma-2” es tan mala que la ves y te quedas como estabas. Ni chicha ni limoná.
Sin embargo, no deja de ser interesante ver la cantidad ce caras conocidas e los umbrales del paro que aparecen en la película; Por un lado, como el malo maloso de la cinta tenemos a un Lee Van Cleef sacado prácticamente de la tumba, que acomete su función con muy poquitas ganas y sin expresividad alguna. Como si la mierda en la que estaba interviniendo para pagarse la morfina le importara tres mierdas. Por otro, como el ex etarra protagonista, Txema Basterreneche, tenemos a George Rivero, actor Méxicano de tercera al que pudimos ver de secundario en películas de primer orden, como “Rio Lobo”, por poner un ejemplo. Completarían el reparto Margaux Hemingwey, sí, la que las espichó antes de tiempo y a la que hemos visto en toda suerte de putas mierdas. Sin ir más lejos, “Lapiz de labios” o “Voracidad”. El compañero de aventuras del etarra, sería Willie Aames, que aspiraba a convertirse en el nuevo ídolo adolescente de los estados unidos cuando apareció en “Paraíso”, aquél descarado plagio de “El Lago Azúl”, pero que se quedó para vestir toda clase de santos. Algunos de ellos tan cojonudos como “Movida en la Universidad” o “Cut and Run” de Deodato. También de vasco –llamado Koldo-  haría el mítico Hugo Stiglitz, y en la parte nacional del cast tenemos al habitual de las pelis de José Antonio de la Loma, Frank Braña, Aldo Sambrell o una guapísima, jóven, pizpireta y espantosa actriz Ana Obregón, que se antoja lo mejor de la película, entre otras cosas porque, probablemente por culpa de los malos formatos del telecinado, hay un momento en el que le podemos ver sus recauchutadas tetas de silicona, eso si, si damos a la pausa, porque en pantalla no están más de un segundo.
Como me gusta la carrera como actriz de la Obregón. Lastima que por culpa del “Nuevo cine español” quedara como una apestada por la industria más intelectual que se impuso ya a finales de los ochenta.
Y eso es todo, la gracia de poder ver este exótico reparto en una película tan chapucera como esta, y poco más. De lo peor de de la Loma.

jueves, 1 de enero de 2009

YO, EL VAQUILLA

Con el tema de la prensa especializada, a este tipo de películas que tenían como exponentes potenciales a Eloy de la Iglesia y Jose Antonio de la Loma, se le bautizó con la etiqueta de “Cine Quinqui”. Bueno, la etiqueta no está mal puesta, porque según el diccionario de la real academia, un “Quinqui” es una persona de ambiente marginal. Pero también es una palabra que proviene de la palabra “quincallero”, que es el que recoge la quincalla. ¿Que qué es la quincalla? Pues la chatarra. Y que yo sepa, en estas películas, salvo “El Lute” y el protagonista de la que nos ocupa “El Vaquilla”, al resto no se les ve recoger ni fabricar mucha quincalla.
A lo que voy es que, hasta que no empezaron a escribir sobre estas películas protagonizadas por delincuentes reales 
en fanzines y revistas, no se les llamaba “de cine Quinqui”, si no mas bien “películas de maleantes”. O, al menos, así lo hacía mi padre. Por otro lado, yo soy fan de este material, y llevo días repasando algunas de ellas, así que, en adelante, me referiré a estas como “películas de maleantes”.
Bien, pues "Yo, el Vaquilla", que ahora acaba de salir (por fin) en DVD y he comprado sin importarme el abusivo precio, se rodó en una época en la que las películas de maleantes ya estaban perdiendo toda la fuerza y comercialidad de la que años antes gozaron, estamos hablando de 1985. Y aunque, a mi parecer, es de las mejores de cuantas se hicieron, la verdad es que, una vez vistas las anteriores, esta no tiene demasiado sentido. Las películas de "Perros Callejeros", aunque protagonizadas por “El Torete”, ya contaban las andanzas y fugas de “El Vaquilla”, con lo cual, en esta, vemos lo mismo de siempre: Tirones, atracos, persecuciones y tíos de treintaytantos años, payos, haciendo de gitanillos de dieciséis.
Lo que hace atractiva a esta peli, realmente, es el rol de narrador que le dan al propio "Vaquilla", que se supone está en la cárcel y es entrevistado por un periodista, para así dar pie al argumento. El ver al "Vaquilla" contando su historia con esa forma de actuar tan antinatural, hace que nos partamos el culo. Y mas cuando suelta frases profundas, que jamás de los jamases saldrían de la boca de semejante elemento.
En el reparto tenemos a un entrañable Frank Braña, al que se le da muy bien hacer de gitano, creo que en el primer papel en el que no está doblado y podemos oír su voz.
En la dirección, José Antonio de la Loma y José Antonio de la Loma Jr. que quería seguir los pasos de su puñetero padre. Hay quien dice que estas “películas de maleantes” son el equivalente Español a las de “blaxploitation”. Yo a todos esos les digo que no tienen ni puta idea ni de esto, ni de nada. ¿qué tendrá que ver un gitano de la barranquillas con un detective negro que sabe kung fu, mete hostias como panes y tiene un arsenal a su disposición...? Cuanto daño han hecho algunas revistas.

lunes, 5 de enero de 2009

EL REGRESO DE LOS PERROS CALLEJEROS

Como consecuencia del éxito mundial de las películas de José Antonio de la Loma, los mexicanos también quisieron sacar una buena tajada, así que con dos cojones y muy poca vergüenza, rodaron este "El regreso de los perros callejeros" en el que, quitando las persecuciones de coches, la violencia explicita y aumentando las dosis de sexo, se nos cuenta prácticamente la misma historia de “El Torete”, centrando las fechorías en un delincuente juvenil bautizado por los mexicanos como “Perro”.
Perro se quedó en la calle desde muy pequeño, aprendiendo a robar y a buscarse la vida como puede. Un día es pillado por la policía después de robar unas máquinas (que vete tu a saber para qué sirven) y en plena orgía erótica. Es recluido en un centro de menores, donde estará hasta que cumpla la mayoría de edad. Seguidamente, pasará a ser tutelado por un cura y, así, evitar que lo enchironen.
Me la puse anoche a las cuatro de la madrugada, y la disfruté como un enano. Me entretuve muchísimo y eso que es muy mala. Totalmente blanca, apenas muestran un par de hurtos sin importancia, aunque para la policía son delitos gravísimos… es infantiloide a más no poder, en ocasiones parece que en lugar de una de maleantes, estamos viendo una de "Parchís". Los diálogos son completamente idiotas, escritos por un autentico mentecato… a destacar éste que paso a reproducir a continuación : - "Perro, me han dicho que estás viviendo con una mujer…." – "No. Bueno, en realidad si…" - "Y dime, ¿goza mucho cuando hacéis el amor?" – "No…. Bueno, algunas veces". Diálogos así de estúpidos hay durante toda la película, por lo que te echas unas buenas risas, aunque no sea esa la intención de los artífices de semejante joyita.
Con esta no piqué en su momento. Yo la veía siempre en las estanterías de los videoclubes y al mirar las fotos de la contraportada y comprobar que “El Torete” no aparecía por ningún lado, no la alquilé sabiendo que se trataba de un timo, pero hice mal, si tenemos en cuenta que esta película, con todo su patetismo, es mucho mas divertida que cualquiera de las perpetradas por De la Loma.
A todo esto hay que añadirle la maravillosa caratula. Que chula, con esa navaja rajando de la que brota la sangre. Bien, pues no hay ni un solo rajamiento en toda la película, aunque en los últimos minutos de peli sí que se ceban con “Perro”, dejándole la cara como un mapa bañado en sangre.
El director, Giliberto Gazcón, es una especie de José Antonio De la Loma mexicano,  obsesionado con la delincuencia de su país, y que se forjó una filmografía extensa a base de películas de maleantes. Solo que. mucho me temo, Gazcón no usaba delincuentes reales, solo actores.
Ésta tiene dos secuelas, "Perro Callejero1 y 2", con el prota, Valentín Trujillo, a la cabeza de ambas. Además en los USA, "Perro Callejero 2" se editó en vídeo como "Street Warriors 2", con lo que la presentaban como secuela directa de nuestro "Perros Callejeros". Manda huevos.

lunes, 21 de julio de 2014

LA NUEVA MARILYN

Cuando el “fanta-terror” llegó a su momento de decadencia y la productora “Profilmes” -que se la reivindica mucho y resulta entrañable, pero solo trajo a cines de tercera mierdecitas de cuarta y esa es la única verdad-  estaba ya agonizando, estos, produjeron una serie de películas que nada tenían que ver con el fantástico, pero cuyos contenidos eran más acordes con los gustos de la época. Después, ignoro los motivos reales, la “Profilmes” murió.  De esta etapa es esta “La nueva Marilyn” que según los datos del ministerio de cultura congregó 430.000 espectadores en los cines, muchos más que la película estandarte de “Profilmes”, “El espanto surge de la tumba” con 350.000, cifras estas que dejan claras muchas cosas y en el aire muchas otras.
Vamos, que el cine en este país, siempre ha estado en manos de estafadores y mafiosos. Lo estuvo entonces y lo está ahora.
Pero centrándonos en lo bonito de este asqueroso negocio, que son las películas, “La nueva Marilyn”, es una temprana película adscrita al “Destape” que dirigida por José Antonio de la Loma nos cuenta la típica historia de una jovencita muy guapa que sale de su pueblo a probar fortuna en el mundo del modelaje y el espectáculo, aprovechando su parecido con Marilyn Monroe (la prota es Agata Lys, que estando buena como ella sola, se parece a Marilyn Monroe por mis santos cojones). Su belleza implica que vaya subiendo peldaños en todo lo referente al mundo de la moda, pero también, que sea utilizada por todo hombre que se cruza en su camino, siendo el único que ella encuentra hecho a su medida, un hombre casado.
Por lo general, el “Destape” suele estar asociado a la comedia, y ahí radica la gracia de esta película, que en esta ocasión se trata de un dramón con un final que justifica el título de la película, más que por el supuesto parecido de la protagonista con Marilyn.
Pero esas cotas de dramatismo se tornan comedia de manera involuntaria a medida que se suceden las desgracias, teniendo estas que ver siempre con la cosa del folleteo; no es que a la pobre Agata Lys la utilicen… es que todo aquel ente masculino que se le acerca quiere follársela. Incluso, intentan violarla ¡dos veces! durante todo el metraje, cosa esta que además les parece muy bien a dos testigos de una de las intentonas. Cuando la pobre chica logra zafarse de las garras de su agresor, un grupo de personas le arropa y dos jóvenes que hay entre ellos, aún viéndola sufrir y llorar, no para de acosarla con tocamientos leves y diciéndole obscenidades. Y cuando  preguntan que ha pasado, alguien responde: - Un obseso sexual que ha intentado violarla. – A lo que uno de los jóvenes responde: - Ya somos dos.
Obviamente, la intención de De la Loma no es que el público se ría, sino que se consterne… yo me descojonaba.
¡Atención Spoiler! Al final de la película, el personaje de Agata Lys, acaba muerta por sobredosis de barbitúricos. El detonante para que ella decida hacer esto, no es el acoso al que está sometida a diario, ni que intenten violarla sin ton ni son, no. Decide suicidarse cuando descubre que el fotógrafo que la descubrió y con el que vivió un pequeño romance, es maricón. Cágate lorito.
Obviamente, todo el sensacionalismo y amarillismo que desprende la película, es muy de De la Loma, que le gustaba lo sórdido cosa mala, y que demostró a lo largo de su carrera ser un director de lo más irregular –por no decir que un manazas- a juzgar por muchas de sus películas, que si esta “La nueva Marilyn” roza el ridículo por lo exagerado de su dramatismo (no obstante, es entretenida, lo que ya es mucho), con la saga de “Perros Callejeros”, yo creo que demostró ser un buen director, aunque el variado pelaje de su filmografía, muchas veces dejara claro que era todo lo contrario.
Esta no sería, en todo caso, de sus peores films.
Junto a Agata Lys en el reparto tenemos al siempre eficaz Ricardo Merino, José María Cases, el a posteriori intelectual y autor de prestigio Mario Gas y, sobretodo, el enigmático José María Castelví, cuya carrera se resume de la siguiente manera: Hizo de co-protagonista para está película, cuatro años después fue cámara para la película-vehículo para Julio Iglesias “Me olvidé de vivir” y, pasados cuatro años más, dirigió la película de culto “Poppers”, para no volver a saberse nada de él, al menos en el ámbito cinematográfico.


domingo, 4 de enero de 2009

PERROS CALLEJEROS II : BUSCA Y CAPTURA

La segunda entrega de la saga comienza con el final de la primera proyectándose en una pantalla. El propio José Antonio De La Loma aparece vanagloriándose de lo bien que le ha quedado la película y pregunta al “Cornetilla”, que está ahí con él, como es que “El Torete” no ha venido a verla. Le responde que es porque anda en busca y captura. Y, así, se da paso a una persecución en la que se nos presentan los títulos de crédito.
Esta vez con mas ficción que realidad, nos hacemos la picha un lío con el tema de los motes, pues si al prota, de vez en cuando, le llaman "Torete", la mayoría de las veces responde a “El Trompeta”, aunque sea Ángel Fernández Franco -"El Torete"- 
interpretándose a sí mismo. Luego, al que en la anterior entrega llamaban “El Fitipaldi” para la ocasión da vida a “El Choto”, que en la previa hacía de “El Corneta” (o sea, que hacía el papel de Ángel Fernández Franco en la primera, ya que, se supone, este estaba actuando como “El Vaquilla”), aquí se hace llamar “El Mandarina”. También tenemos a “El Pijo”, pero no es el maromo que aparecía en la anterior, esta vez lo interpreta un actor... y por fin vemos a “El Vaquilla” encarnado por el francés Bernard Seray (!!!) que repetirá en la siguiente entrega de la saga. Un lío espantoso, carente de sentido, que a poco que te enteres un poco de que va la cosa, te vuelves a perder con otro mote.
Después de ver como los macarras hacen mil y una fechorías, al "Trompeta" y al "Pijo" se les acusa de un asesinato que no han cometido y tienen que recurrir a José Antonio De La Loma, para que les saque del lío.
La peli está entretenidilla, tiene buen ritmo y altas dosis de acción, pero si en "Perros Callejeros" se endiosaba al delincuente, en ésta ya se nos dice que son buenos chicos y los malos son los demás.
De La Loma tiene gran protagonismo en esta cinta, presentándose con todo el morro el gran justiciero, el director de cine que va a defender a un macarra acusado de asesinato, sea cierto o no. Lógicamente, el "Torete" es inocente, un tío muy majo (¡hay que joderse!), lo que no impide que, por segunda vez en una pantalla, Ángel Fernández Franco muera de forma violenta.
Quedaría otra entrega más, que esa sí tiene tela....

lunes, 7 de marzo de 2016

PASIÓN DE HOMBRE

Tras la fiebre –o moda- del cine quinqui, y aunque en los noventa retomaría su obsesión por “El Vaquilla” con la infame “Tres días delibertad”,  José Antonio de la Loma retoma sus faenas de cineasta, a veces, afín a los géneros, pero perdiendo todo el “punch” que con las pelis de macarras pudiera tener. Ya venía tiempo atrás, desde “Escuadrón”, haciendo estas peliculitas de presupuestos casi ínfimos pero con repartos internacionales para ver si podían colar en el extranjero, y si bien el,  por aquél entonces emergente “Nuevo cine español” no comulgaba con las pelis de tiros que de la Loma venía cultivando, en esta ocasión, en 1988, decide marcarse un dramón de tres pares de cojones que, una vez visto, bien podría entrar en la categoría de “Malas pero divertidas”, porque vaya puñetera chorrada.
En ella, una actriz debe ir a Londres a cumplir con un contrato, así que decide llevar a su hijo a vivir con su abuelo, un pintor bohemio con el que al principio choca un tanto, pero que luego poco a poco le introducirá en esa bohemia. Y cuando más se quieren nieto y abuelo, llega la actriz para llevarse al primero.
La película, distribuida en su momento por el magnate Manuel Salvador, estrenada en los USA con el título de “A Man of Passion” y firmada allí por de la Loma como J. Anthony Loma,  se lanzó a las salas con una campaña promocional que incluía el lanzamiento simultaneo en librerías de la novela “Pasión de hombre: Mi abuelo y yo” escrita por el propio de la Loma y que editaría Planeta; pues aún así, la fueron a ver a las salas tan solo 53.000 espectadores del año 89. Y eso que en el reparto tenía a Anthony Quinn como absoluto protagonista –y que en los ochenta trabajaba en españa con bastante frecuencia, ya que eran momentos de, más o menos, decadencia- secundado por la ex-chica Bond, Maud Adams, Elisabeth Ashley y Ray Walston, amén de tener al hermanísimo de Charlie y Emilio e hijo de Martin, Ramón Sheen (que menudo carretón se gastaba habiendo rodado a las órdenes de de la Loma o de Jess Franco en “La Bahia Esmeralda”-. Pero es que era una película muy cutre y chabacana, no solo la historia no interesa un carajo, sino que tendemos a confundirnos en todo momento, porque, tal y como es mostrada la relación entre Anthony Quinn y su hija, parece que vamos a adentrarnos en una espiral de incesto con abrazos demasiado afectivos y besos en la boca, para luego no tener la historia nada que ver con eso, tan solo que está todo tan mal mostrado, que parece que vaya a haber incesto; nada más lejos de la realidad.
Por otro lado, el niño protagonista, R.J. Williams, es de un  repelente que tira de espaldas, por lo que cada vez que aparece en plano, el espectador reza para que ese niño se vaya con su madre.
Muy mala, pero es una cosa curiosa que solo por eso hay que ver. Aunque la puta peli no arranque nunca y lo que pase en ella es como si no pasara.

miércoles, 11 de junio de 2014

CHELY

Ramón Fernández es ya –por mi parte- un habitual de este blog. Director de comedia que supo dar siempre lo que pedía el público y llenar las butacas de gente.
Pues, además de todo eso, fue percusor del “Cine Quinqui”. Ignoro cual sería la primera película adscrita al subgénero. Decir que "Chely" es la primera, sería muy descabellado por mi parte pero, desde luego, antes de que este explosionara con las películas de Eloy de la Iglesia, en su vertiente más social o  las de José Antonio de la Lomaen su lado más popular, y mucho antes de que cineastas autores como Carlos Saura se infiltraran con la deshonesta intención de dotar de “dignidad” al subgénro con la espantosa “Deprisa, deprisa”, ya estaba el señor Fernández, que venía de generar millones con “No desearás al vecino del quinto” haciendo películas de quinquis en las que el delincuente es el bueno de la función. Como esta “Chely”, que además, por si no funcionaba lo de los delincuentes, ya se encargarían de traer gente a los cines los reclamos de Nadiuska como absoluta protagonista y Fernando Fernán Gómez, que llega, cumple con su contrato de, pongamos, dos días de rodaje y se las pira con viento fresco, quedando ahí en la película, eso si. El guión sería cosa de Juan José Alonso Millán.
Ahora, ¿Cómo siendo precursora es la menos conocida y la única que apenas se reivindica? Pues yo creo que es por su condición de populachera, por ser la menos sensacionalista, y no tener en el reparto delincuentes reales, sino actores que, en esta ocasión, dan el tipo bastante bien.
Cuenta, por un lado, la historia de una jovencita que, muy metida en el mundo de la droga (no sabemos si por consumirla o venderla, la cosa queda ambigua), es encarcelada justo al tiempo que su padre, un viejo profesor, sale de la cárcel. Los amigos de esta, una banda de delincuentes juveniles, se dedican a prostituir a una de las chicas del grupo, para cuando esta está en casa del cliente, irrumpir allí a golpe de pistola y desplumar todo lo que tengan a tiro. Deciden ir a buscar al padre de su amiga y colmarle de atenciones, hasta que este muere en trágicas circunstancias, y la trama se complica.
Desde luego es una obra menor de Ramón Fernández, no es una gran película “quinqui”, y el guión hace aguas por todos lados, así como el ajustado presupuesto. A Fernando Fernán Gómez se lo quitan de encima rápido, quizás porque no  había dinero para pagarle el caché, váyanse ustedes a saber. Sin embargo, el hecho de que esta película apareciera antes que lais famosas, la convierte, sino en pionera, si en algo a tener en cuenta, sobretodo por su carácter de cine palomitero, alejado de malos rollos y amarillismos en pro de la diversión (aunque la chica protagonista ande en movidas de drogas, es muy sutil y no vemos ni gente inyectándose, ni tan siquiera un mal porro que se fumen los chavales) De hecho, "Chely" contiene un sobre exceso de ritmo, pasa todo a tantísima velocidad, que entre eso y lo confuso del guión, hace que te pierdas, pero en absoluto, te aburras.
Así que, se deja ver, sencillamente.
Encarnando a los delincuentes tenemos a Nadiuska, que tiene tanta pinta de quinquillera como yo de sacerdote, Josele Román, que por físico y voz de cazallero sí que da más el tipo, José Maya, y el Aston Kutcher patrio (es clavado), Pedro Mari Sánchez muy popular de niño al interpretar a Críspulo en “La gran familia”. Ya de mayorcito pudimos verle en esa cosa extraña que es “El refugio del miedo” y, paradójicamente, luego trabajaría para Eloy de la Iglesia en algunas de sus películas, sería el doblador de JoséLuis Manzano en “El Pico”. Curioso.
Por la parte de las víctimas de estos desalmados tenemos a  Manuel Alexandre, Ricardo Palacios o Tomás Zori,  y por la de los que simpatizan con los macarras, el antes mentado Fernán Gómez, a Antonio Merino o a Isabel Luque, que no es normal lo buena que estaba esa mujer, y lo bien que está ahora con casi sesenta años El destape, a rasgos generales, está servido.

lunes, 9 de marzo de 2020

YO, CRISTINA F.

Christiane Vera Felscherinow, conocida popularmente como Chritiane F, es a día de hoy una señora de 56 tacos cuyo modus operandi consiste en llevar 40 años enganchándose y desenganchándose de la heroína. De hecho, comenzó con esa lacra a mediados de los setenta en Berlín en los ambientes discotequeros de la época. Tenía 12 años, para los 14 era ya consumidora habitual de heroína y prostituta consumada que ejercía con la única finalidad de conseguir sus tres dosis diarias.
Consternados por este caso, o quizás viendo negocio, la revista de tendencias “Stern” se puso en contacto con ella. Así, en 1980, los periodistas Horst Hieck y Kai Hermann la entrevistaron en profundidad. De aquellas conversaciones salió el libro “Yo, Christiane F: Los hijos de la droga” que se convirtió en un best seller a nivel mundial.
Tal éxito propició que el paso natural fuera adaptar el libro al cine, por lo que se puso en marcha una producción que contaba el periplo de la muchacha entre los años 1977 y 1979, en la que se nos muestra su descenso a los infiernos cuando probó la primera dosis tras un concierto de David Bowie, su posterior conversión a prostituta, su relación con un muchacho también yonkie, y posteriores intentos de rehabilitación fallidos por parte de ambos. Todo ello desde un punto de vista sórdido y decadente que deja mal cuerpo al espectador. La crudeza con la que son tratadas algunas secuencias —hay una de pasar el mono que muy bien se podría insertar en “El Exorcista”, vomitona incluida— no dejan a nadie impasible.
La producción, milimétricamente medida a cargo de Bernd Eichinger, fue un auténtico caos de principio a fin, no solo porque la mayoría de los secundarios y extras eran drogadictos reales que campaban por la estación de Zooligischer Garten, centro neurálgico de prostitución y consumo de heroína, sino también por las tensiones propias de un rodaje tan duro. Es por esto que el director contratado inicialmente, Roland Klick,  despedido a las dos semanas tras una pelea en la que incluso se llegó a las manos con Eichinguer. Fue sustituido entonces por Uli Edel, director de solvencia más que probada y popular por sus incursiones en Hollywood filmando títulos como “Última salida Brooklyn” o “El cuerpo del delito”, así como algún que otro episodio para “Historias de la Cripta”.
Por otro lado, la película cuenta con la actuación completa (y lisérgica) de David Bowie, que hasta compuso algunos temas exclusivos para la banda sonora. Como Christiane F prueba la heroína tras su actuación en Berlín, la producción decidió recrearlo. Para ello, el equipo se trasladó hasta Nueva York donde se ambientó debidamente la sala en la que Bowie actuaba y, en montaje, se combinó esta con escenas del público filmado en un concierto de "AC/DC". El resultado es perfecto y nadie diría que es todo un batiburrillo. La aparición de Bowie en la película ayudó a su promoción en todo el mundo y, por consiguiente, una importante taquilla.
En España no pudo ser más oportuna ya que llegó en plena vorágine del popularmente llamado cine quinqui, e incluso, “Yo, Cristina F” determinó un poco los derroteros que llevarían películas posteriores. Sin duda, Eloy de la Iglesia debió verla y tomar buenas notas ya que la frase “Tienes los ojos como puntas de alfiler” se escucha en esta película, pero también en “El Pico 2” cuyo rodaje fue posterior. Así mismo, “Yo, el Vaquilla” de José Antonio de la Loma, decide poner un título en primera persona claramente deudor del de la película que nos ocupa.
“Yo, Cristina F” a día de hoy permanece un tanto olvidada de la memoria popular, pero en su momento fue un auténtico pelotazo llegando a congregar en salas a casi 900.000 espectadores, todo un hito en nuestro país para una película alemana. Y es que corrían tiempos turbios en España a principios de los 80, donde, como muy bien sabemos, la heroína hizo polvo a la población en ambientes periféricos o, más curioso todavía, en ambientes esnobistas de artistas y músicos.
Por lo demás, mentar las controversias propias de ser un film protagonizado por una menor que incluso llega a mostrar un desnudo de espaldas, en una interpretación magistral a cargo de Natja Brunckhorst que pone los pelos de punta. Brunckhorst, al contrario que sus compañeros de reparto, continuó haciendo cine en Alemania. En España pudimos verla en “La princesa y el Guerrero” en el año 2000, y a día de hoy continúa interpretando para la pantalla, pero siempre será recordada por su primer papel, este de Christiane F, con el que sin duda, se encasilló.
La película, dura, feista, un drámon de tres pares de cojones, verdaderamente merece la pena. La recomiendo encarecidamente.
En cuanto a la verdadera Christiane F, pese al final esperanzador de su biopic, anda con una salud muy delicada porque jamás llegó a dejar del todo su adicción.

viernes, 9 de enero de 2009

TRES DÍAS DE LIBERTAD

A José Antonio de la Loma le unía al “Vaquilla” algo más que el cine y su obsesión por los delincuentes. Durante muchos años, el director ejerció como su contable. Llegó a confesar en su momento que “Al Vaquilla lo quiero como a un hijo”. Por eso, la última película de De la Loma, como no podía ser de otra manera, está otra vez inspirada en las desventuras del famoso criminal.
Dándole las dosis justas de ficción, y cambiando los nombres de los personajes (aquí el "Vaquilla" pasa a ser “El Gato”... y que dicho sea de paso, al estar interpretado por un actor profesional, Joan Bentallé, le otorga un aspecto mucho más aseado, que no cuela...) "Tres días de libertad" nos cuenta, precisamente eso, los tres días de permiso que le dan al preso en cuestión y como le putean entre unos y otros, para que se eche de nuevo a la mala vida y, en vez de volver a la cárcel, se fugue a Francia, para que así si le pillan, le incremente la condena.
En esta peli no hay nada de acción, no se ven apenas delitos y sí mucho paliqueo de lo más tonto e insustancial, amén de una jamelga a la que “El Gato” se beneficia y tiene dos tetas como dos balones de playa, los cuales pasea desnudos cada dos por tres durante todo el metraje. Y eso es lo que mas interés tiene la puñetera película, la verdad. Aunque me la comí enterita...
Y es que ¿cómo se le ocurre a De la Loma volver al subgénero que le dio la fama, en una década en la que lo que petaba eran las pelis de Álvaro Fernández Armero? ¿Cómo se le ocurre hacer la película con actores y no con delincuentes reales como solía?
Total, que la última película de De la Loma, totalmente fuera de lugar en 1996, se estrenó únicamente en dos o tres salas de Barcelona, no duró mas de una semana en cartel y no recaudó más de quince millones de pesetas. Lo que no está mal si tenemos en cuenta que la peor recaudación del cine español es de 13.000 pesetas. Pero no recuerdo el título.
"Tres días de libertad" es pura carnaza para completistas de las pelis de maleantes, porque es una autentica rareza... pero también muy mala.

jueves, 30 de septiembre de 2010

ESCUADRÓN

Os acordáis del póster ¿verdad? ¡Cómo picasteis! Yo no piqué, pero no por nada, por lo que fuera, nunca me atrajo.
Ahora, ya de mayor, me he atrevido a verla, y aunque es muy mala, ofrece lo que tiene que ofrecer, y me quedo contento tras el visionado... a pesar del aburrimiento. Es el exotismo de la propuesta lo que la convierte en una peli a tener en cuenta. Con una vez que la veas, basta, pero hay que tenerla en la videoteca.
A un individuo árabe que se hace llamar “El dictador”, y que maneja el cotarro en no se especifica qué país, le hacen la trece catorce, pero bien hecha, por lo que quiere liar un pifostio de órdago. Claro que “El escuadrón” irá a Ibiza a resolver el asunto. ¿Por qué a Ibiza? No se sabe, solo se sabe que llegan a allí y se lían a tiros con todo cristo.
Bien, empecemos: La peli la dirige, con algún capital Mexicano, Don José Antonio de la Loma, uno de nuestros directores mas arriesgados (¿conocen a alguno español con más pelis de pura acción en su haber?) y también populacheros. Con esta película hace un paréntesis en el el binomio de “El Vaquilla”, rodándola justo entre medias de "Yo, el vaquilla", y su continuación tardía "Tres días de libertad", y le pilla justo en el momento en que sus capacidades están ya mermadas. Como consecuencia, la peli es un desbarajuste en el que no se entiende nada de nada. Claro que da igual, porque esto lo que tiene son tiros, y más tiros, que es lo que le interesa al espectador. Tiros, y también las famosas persecuciones de coche “Made in De la Loma”, que ya popularizaría en "Perros Callejeros", y que, sinceramente, son persecuciones bastante chabacanas, pero espectaculares para la época. Como espectacular es el reparto. Agárrense los cojones: Andrew Stevens, Robert Forster, George Kennedy, Hugo Stiglitz, Simón Andreu (cuyo dominio del Inglés le sirvió para estar presente en cualquier coproducción, incluso en la actualidad) y sobre todo ¡¡¡Isaac Hayes!!! ¿Qué coño pinta el mejor músico de Funk de la historia actuando en esta pobretona película?
Ustedes dirán: - “Fiuuuuuhh, menudo reparto”, y es que, aunque visto ahora, parezca un reparto muy de culto, en realidad si están en la película es porque en la época eran los actores más tirados y baratos que De la Loma se podía permitir. Por eso sigo sin explicarme qué hace ahí Hayes en plenos ochenta.
Rodada en 1987, De la Loma, como buen “exploiter”, se aprovecha del éxito de otra cosa. Aquí los protagonistas, el "Escuadrón", son cuatro, uno con canas, otro negro y fuerte, el guaperas, y otro que no destaca mucho, salvo por su apodo que es “Aviador”. Blanco y en botella… Naxo, habla mejor que yo sobre algo similar en esta reseña.
Acabo de zampármela, con todo mi pesar me he aburrido como una ostra, pero no he acabado indignado ni nada de eso, ¿Saben por qué? Porque da igual. Es un producto entrañable. Es como ver en la actualidad un capitulo de “Los mundos de Yupi”. Sabes que es una mierda, pero lo ves con agrado.
Por otras tierras, es conocida como "Counterforce".

jueves, 26 de diciembre de 2013

LA BAHÍA ESMERALDA

Jess Franco siempre decía que “de vez en cuando hay que hacer una película de las otras, para que vean que sabes hacerlas”. Cuando decía “de las otras” se refería a películas convencionales con su planteamiento, nudo y desenlace. Y obviamente, a pesar de lo que muchos pudieran pensar, sabía hacerlas. Muy básicas y aburridas, como las puede hacer un negado sin talento,  pero sabía.
Personalmente, son estas películas convencionales las que menos me interesan de su filmografía, porque pelis malas, las hay a puñados, y estas ni tan siquiera son tan, tan malas como para tenerlas en cuenta. Pero como curiosidad, como siempre digo, si que funcionan.
“La Bahía Esmeralda” sería una de estas películas.
Si las películas de Franco más convencionales no fueran las que menos me interesan, la verdad que hay que reconocer que cuando más en forma estuvo el abuelo, fue en la etapa comprendida entre el cine porno y justo antes del apadrinamiento de “Subterfuge”, es decir, finales de los ochenta, que es la etapa en la que trabaja para  René Chateau y hace “los depredadores de la noche” y para Daniel Lesoeur y “Eurociné” y se saca de la manga “El hundimiento de la casa Usher”, “Operación Cocaína” o esta “La Bahía esmeralda” que como ya he dicho, serían sus películas más convencionales y las que dejarían algo de dinero en tierras extranjeras.
“La Bahía Esmeralda” se estrenó en nuestros cines, distribuida por U.I.P (en aquellos años, esta empresa estrenaba, de tapadillo, montones de películas que les pudieran dejar perdidas. Rollos fraudulentos que se traían) y recuerdo perfectamente los posters en la marquesina, o, discretamente, en alguna revista de cine, que la hacían pasar, perfectamente, por un estreno norteamericano no muy grande.
Cuenta la historia de un país de Sudamérica (aunque está rodada en Tarragona) que está a punto de entrar en una guerra civil, y mientras que el presidente intenta por todos los medios poner una solución a esta situación, el corrupto Coronel Madero, hará mil y una tropelías que llevarán al país directamente al garete.
Una peli con sus tiros, sus persecuciones, su ritmo y, como no, sus imágenes de archivo.
Dentro de la filmografía de Jess Franco, tampoco sería lo más aburrido; sin ser esto la panacea del entretenimiento, está hasta distraidilla. Sería una película digna, incluso. Pero dentro de las películas convencionales, hay miles de millones mejores que esta, que está, en muchos aspectos y para ser del tío Jess, incluso cuidada.
Pero no es ese el motivo por el que  no hay que tenerla muy en cuenta. El motivo es, que al ser una película de encargo, con un guión ajeno (lo firma Lesoeur) y que Franco se limita a rodar el material que le han ordenado, lo que trasmite la maldita película es que Jess se está aburriendo haciéndola. Es todo tan correcto, tan académico, que se echan en falta todos esos zooms y desenfoques habituales de Jess Franco, que por momentos parece que vayan a hacer acto de presencia. Y sin embargo, no se muy bien por qué, tiene ese tufillo inconfundible a lo Jess Franco, lo que la convierte en una película muy rara. E interesante para tener en la videoteca (por menos de eso, tengo pelis peores).
El reparto, como siempre que Jess trabajó para “Eurocine”, “de Campañillas”: Robert Forster, George Kennedy, Fernando Rey, Silvia Tortosa, Craig Hill, además de Mayans, Lina Romay y el propio Franco. Pero la curiosidad está en que la película cuenta con la presencia de Ramón Sheen (no confundir con Ramoncín) ahora más conocido como Ramón Estevez. Y que trabajó en más ocasiones para tío Jess. No hace falta ser muy listo para saber de quien se trata. Efectivamente, es hijo de Martin Sheen y hermano de Charlie Sheen y Emilio Estevez, que además de para Franco, también trabajó para José Antonio de la Loma en “Pasion de hombre”, y ahora mismo se dedica a producir ejecutivamente la nueva serie para lucimiento de su hermano Charlie.
“La bahía Esmeralda”, junto con “Los depredadores de la noche”, es lo más parecido que nos dio Franco a una película de verdad, y ya solo por eso, yo creo que merece la pena echarle un vistazo. Pero si el cine de Jess se limitara a esto, hace tiempo que habría dejado de interesarme.
No obstante, la ultima etapa, la del vídeo y el chocheo –en todos los sentidos-, me sigue pareciendo la mejor y la más interesante.

viernes, 26 de febrero de 2016

JUVENTUD DROGADA

Adscrita al subgénero del “Cine Quinqui”, no sería una película meramente quinqui, sino un acercamiento “exploit” al género, sensacionalista a más no poder, y donde la deshonesta crítica social imperante en las películas de José Antonio de la Loma o Eloy de la Iglesia, desaparece a favor del espectáculo malintencionado y puramente comercial. Aquí de lo que se trata es de alimentar el morbo de una platéa habituada al “Cine de pipas” que no quiere que le echen monsergas. En ese sentido, “Juventud Drogada” -¡maravilloso título!- estaría más en la línea de filmes como “No Matarás”, “Aborto Criminal” o, más afín inclusive al género quinqui, “Los violadores del amanecer” del  Iquino.
Cuenta la historia de un niño de papá, hijo de un empresario farmacéutico, que frecuenta la misma discoteca que unos camellos zarrapastrosos. Sin saber muy bien como, este señor acaba metido de lleno en las fiestas drogadictas de estos tunantes, quedando encantado con las drogas que le proporcionan, y con los encantos femeninos de una señorita que por allí pulula. La idea de los maleantes es enganchar, al desdichado,  a las sustancias psicotrópicas, y de paso, ver si con su ayuda pueden acceder al almacén farmacéutico de su padre para afanarle las provisiones de drogas duras.
La gracia es que si en el “Cine Quinqui” propiamente dicho, los protagonistas suelen ser jóvenes delincuentes –y/o drogadictos-  reales, en “Juventud drogada”, lejos de tirar por estos derroteros, los drogadictos y delincuentes son interpretados por actores que tienen pinta de todo menos de yonkies, como puedan ser Antonio Mayans, el boxeador Dum Dum Pacheco (visto en “Yo hice a Roque III”) o  Eduardo Bea, mientras que el niño bien –que por constitución física da más el tipo de drogadicto y delincuente que Mayans- es interpretado por todo un clásico del cine más populachero, Tony Isbert, en su eterno rol de Tony Isbert, eso si, dándole al porro y a la farlopa –e incitando a su pareja a que también le dé- cosa mala.
Por otro lado y como buena cinta “Exploit” española, aquí no hay medias tintas, y estos delincuentes son mostrados como lo peor de lo peor, esto es, que no solo trafican y consumen todo tipo de estupefacientes, sino que además, violan y asesinan, y actúan con toda la mala idea que se le pueda ocurrir a un guionista, en este caso, Esteban Cuenca, que ya nunca más escribió para el cine, fíjense ustedes.
Por otro lado, la comedia involuntaria, inevitablemente, como es habitual en todo producto de serie B o Z que se precie, hace acto de presencia, por un lado, con el cantoso pelucón Afro que me luce Antonio Mayans, y por otro, los elementos bizarros y fuera del tiesto que contiene la película; volviendo a Mayans: mientras que su compañero para intimidar a sus víctimas usa una navaja, este usa ¡Nunchakus!
A eso añádanle algún que otro Karateca por ahí desperdigado, boxeadores chungeros y hasta creo recordar –si la memoria no me falla… y eso que la he visto hace escasa media hora- que aparece un monje budista.
¿Veredicto? Mala de pelotas, zetosa y cutre, costrosa y lenta, pero con otros elementos que la convierten en interesante y, sobretodo, curiosa. Porque aquél que a estas alturas ande buscando buen cine en un producto de estos, o peor aún, aquel que afirme que una ponzoña netamente “Trash” como es “Juventud Drogada” es buena, es que es un esnob o un enfermo mental, porque es que no llega ni a entretenida. Eso sí, simpática y curiosa lo es un rato. Luego ya, depende de la predisposición del espectador que, insisto, si anda buscando esto es porque sabe lo que se va a encontrar más o menos.
En la taquilla española, como casi todos estos funcionales productos de entretenimiento populachero, cubrieron presupuestos de sobra y el negocio fue rentable, con una cifra de espectadores que en estos caso oscilas entre los 250.000 y lo 300.000 espectadores. Dentro de este target se mueve “Juventud Drogada”.
El director del tinglado no es otro que José Truchado, conocido por esa horripilante parodia de “El Equipo A” a mayor gloria de Antonio Ozores que es “El Equipo ¡AAAAGGHH!” o aquella chanchullera  parodia de “Canción triste de Hill Street” a mayor gloria también de Ozores que es “Canción triste de…” (Ver en el pestseller), pero entre las muchas tareas que desempeñó en el mundo del cine, tales como escribir guiones, actuar o  producir, dirigió grandes zarrios de nuestra cinematografía más outsider como puedan ser “Tarzán y el tesoro Kawana” o “Matad al buitre”.

viernes, 25 de enero de 2019

PARADISE

Tras el éxito de la película de Randal Kleiser “El Lago azul”, los canadienses en plena era del “Canuxploitation” deciden aprovechar el tirón rodando una película que, salvo por las circunstancias que llevan a los jóvenes protagonistas a un paraje paradisíaco, cuenta exactamente lo mismo que el éxito Hollywoodiense. “Paradise” resulta ser un plagio malsano y descarado de “El lago azul”, en el que se incrementan los elementos a explotar, así, se aumentan las escenas de sexo hasta rozar el soft, y se busca una pareja protagonista lo más parecida posible a la original, en este caso, el infame Willie Aames y la pizpireta Phoebe Cates, que debutaba en el cine, tienen un parecido bastante notable con los Christopher Atkins y Brooke Shields a los que imitan. Para mayor parecido, se filma un amasijo de planos de los chavales buceando en pelotas entre corales y peces exóticos. Ya tenemos un producto que recuerde a otro para vender.
Eso sí, dónde “El lago azúl” es todo fotografía, en “Paradise” son todo cutres decorados; dónde “El lago azúl” es todo banda sonora, en “Paradise” la música parece compuesta con un  Casio PT6 (sin incluir la poco adecuada canción pop que se marca Pohebe Cates en la banda sonora); y si en “El lago azul” no había tiempo para la comedia, aquí se incluyen un par de chimpancés: Uno de ellos, el macho, se masturba compulsivamente delante de los jóvenes —para solaz de ella y escándalo de él— y la hembra queda embarazada y cuando da a luz ¡pare un mono adulto de otra especie! Supongo que no habría bebés de chimpancés disponibles en el set, y con un orangutancillo que tendría por ahí el cuidador, vamos servidos.
Al margen de todas estas deficiencias, para tratarse de una versión barata de la de Kleiser, la cosa no está tan mal; entretiene y a fin de cuentas no es mucho peor. También hay que tener presente que “El lago azul” no deja de ser una película un tanto sobre valorada cuyo éxito se debe, en gran medida, al morbo que pudiera causar entre el público el ver  a dos adolescentes en pelotas toda la película, en ver como a ella le baja la regla y, finalmente, en ver como follan. Pues “Paradise” tiene todo eso en dosis mayores.
Por lo demás es estúpida; en plena época víctoriana, en algún lugar de Bagdad (o por ahí),  huyendo de un árabe esclavista, un par de adolescentes acaban en un Oasis paradisíaco en medio del desierto y se quedan allí. Esa es la excusa para que veamos como van descubriendo poco a poco su sexualidad. Para darle vidilla, los hombres del esclavista de vez en cuando les encuentran y ellos se las ingenian para escapar ¡sin marcharse del oasis! Finalmente, y al igual que “En el lago azul”, ella queda preñada. Fin de la historia.
Cuando estaban rodando, los actores, se quejaban al productor porque dicen que no consideraban necesario ese exceso de  escenas de sexo. Así que Aames y Cates se negaron a rodar tantas como venían en el guion. Como los productores no pudieron obligarles a rodar dichas escenas, contrataron a un par de dobles de cuerpo que las hicieran. Aún así, a Phoebe Cates le vemos hasta las amígdalas —motivo por el que es absurdo que se redujeran las escenas eróticas. Ya solo con la incursión de un par de ellas, el resto es de recibo— y a Willie Aames  le vemos cortar el viento con su nabo pendenciero al aire, o usarlo cual aleta de tiburón en el agua, tan ricamente.
Aún cediendo la producción a las exigencias de reducción de material erótico por parte de las estrellas, cuando estas vieron el montaje final ninguno de los dos actores quedó contento y exigieron que la cinta se sometiera a cortes, a lo que los productores dijeron qué, por supuesto, el nivel de erotismo lo marcarían ellos y no dos actorcillos de mierda. Con todo, se ve que la versión que les proyectaron a los actores era mucho más fuerte que la que finalmente quedó. Se ve que en aquella, incluso, la Cates, o mejor dicho su doble de cuerpo,  le hacía una fellatio al Árabe esclavista, sin que ella supiera que su personaje iba a hacer eso. Sin embargo, todo esto no sale en la versión teatral.
Willie Aames continúo con la promoción de la película a pesar de su descontento, pero Phoebe Cates, se retiró de la misma asqueada, y a día de hoy, reniega de esta película considerándola una cosa repugnante.  Por cierto, que tenía tan solo 17 años cuando la rodó…
Aames fue nominado a los Razzie y acabó apareciendo en subproductos españoles como por ejemplo “Goma 2” de José Antonio de la Loma, mientras que Phoebe Cates fue la que se hizo famosa paseando su palmito en algunas sex comedies como “Aquél excitante curso” o “Escuela privada… para chicas” y, sobre todo, haciendo de niña buena en “Gremlins”. Luego se casó y se dedicó a sus labores. Y ha envejecido fatal. Está fea como un demonio.
Como anécdota, decir que la película fue duramente criticada en su momento, no ya por ser un plagio de “El lago azul”, sino por la imagen que dan del árabe esclavista, totalmente estereotipada y que puso en alerta a todas las asociaciones humanitarias.
Al margen de eso, los críticos se pitorreaban de “Paradise”. Quizás sea porque he visto a estas alturas toneladas de mierda y me he acostumbrado a ella, pero qué quieren que les diga, el film es obvio que es un plagio descarado, pero no me parece tan, tan, mala.
El director de esta caquilla, responde al nombre de Stuart Gillard cuyo cenit profesional fue rodando “Las tortugas ninja III”, haciéndose posteriormente fuerte en televisión.

jueves, 28 de abril de 2011

SUBURBIA

Por algun extraño motivo que desconozco, Penelope Spheeris es una realizadora a la que, desde el inicio de su carrera, se ha asociado con el punk como algo positivo. Su primer film fue "The decline of western civilization", un documental dedicado a la movida punkarra que se cocía por Los Angeles ahí a inicios de los 80. Sin embargo, y según dicen, la muchacha solo eligió a los grupos más llamativos y escandalosos, a sabiendas de que estos atraerían culos a las butacas. Cuando decidió rodar su primer largometraje de ficción -esta "Suburbia"-, se decantó de nuevo por el punk como narrativa de base, explicando el día a día de una panda de crestudos. Desde mi punto de vista, Spheeris es a los punks lo que José Antonio De La Loma era a los quinquis con sus pelis de "Perros Callejeros", es decir: una explotadora. Sí, cierto que rodó otro film más con punkitos de protagonistas (la mediocre "Dudes"), pero si nos aferramos a los hechos, cuando decidió parir la secuela de su venerado "The decline of western civilization", se decantó por el heavy metal (de ahí que lo subtitulara "The Metal Years"), tal vez porque en esos tiempos los greñudos estaban más de moda que los crestudos (al que siguió otro dedicado esta vez al rap, "Rap's Most Wanted"). Lo que vino después termina por delatarla. La realizadora firma "Wayne´s World" (básicamente centrada en el mundo del metal) y logra el éxito, lo que la integra del todo en el sistema de los estudios donde rodará un montón de comedias insulsas, ninguna de las cuales logrará funcionar en taquilla. De nuevo sin curre, ¿qué hace doña Pe?, renegar de sus pelis hollywoodienses y rodar "The decline of western civilization 3" dedicado esta vez... ¡¡al punk!!, justo -oportunamente- cuando vivía su segunda época de auge gracias al exitazo de "Green Day", "Offspring", "NOFX" y tantos otros. Si después de leer todo esto aún no comprendes por qué dudo de que la asociación de la Spheeris con el punk sea honesta, entonces cómprate un diccionario. Como mucho podríamos hablar de su interés en "movimientos musicales muy relativamente alternativos", pero ahí acaba todo.
El caso es que "Suburbia", co-producida por Roger Corman, pretendía ser algo así como un retrato generacional de los punks de la época. Básicamente se dedica a retratar sus rutinas y las movidas que tienen allá donde van, incluidas tres actuaciones, "DI", "TSOL" (¡que canciones más horrorosas, por dios!) y "The Vandals" (uno de los grupos renacidos durante el boom del punk-de-MTV). A ver, partamos de la base de que el punk y los punks que retrata Spheeris no me molan nada. De hecho, no los considero parte del punk. Para mi, y esto es algo que ya he dicho otras veces, el punk nació en Nueva York a mediados de los 70 y murió cuando se convirtió en un fenómeno mediático en la Inglaterra del 77. Lo que vino después puede ser divertido, puede ser molón... pero no es punk, es una caricatura deformada del mismo. Y sobre todo, mal entendida. Los punks de "Suburbia" son niños con problemas familiares que se refugian en casas abandonadas (okupas, en esencia... ¡argh!) y no dan un palo al agua, solo miran la tele todo el día. Spheeris intenta no pecar de paternalista ni dejarse llevar por favoritismos pintándolos bastante golfos, racistas, homófobos, sexistas, algo violentos y sin ideología de ninguna clase. Roban para comer, OK, pero también joroban por el simple placer de joder. Vale... bien... sin embargo, a medida que avanza la peli, se le termina por ver el plumero cuando, deteniéndonos en los hechos, nos percatamos de que los malos de la historia son siempre "los demás". Las clases medias que viven obsesionadas por las armas y tomarse la justicia por su mano, o los greñudos (oh!!) que disfrutan pegando punks y son los que, en un concierto, sacan una navaja y hieren a un segurata. Claro, los crestudos no... aparte de que se tocan las drogas de refilón, solo uno de ellos es adicto y, encima, es el culpable indirecto de la muerte de otro. Y ya no digamos la patética secuencia babosa en la que una chica le lee el cuento de "Hansel y Gretel" a un punkito crestudo de ocho años. Ejem.
Pero si dejamos de lado cuestiones estrictamente punkistas y nos centramos en la peli, como peli que es, sería injusto decir que "Suburbia" es mala porque no sería cierto. Tiene buen ritmo y termina resultando notablemente entretenida, que es, a fin de cuentas, lo que yo busco en una peli.

martes, 1 de febrero de 2011

MUERTE DE UN QUINQUI

Siempre he dicho que la mejor filmografía de Paul Naschy, no es la adscrita al fantaterror, si no los títulos mas estándar; comedias, melodramas, thrillers… Al igual que siempre he dicho que sus títulos de menor calidad, son los más disfrutables.
Pero si definitivamente me tengo que quedar con algunos títulos, sin que estos sean objeto de mofa, y cuya calidad no pueda ser puesta en entredicho, me quedo con EL HUERTO DEL FRANCES, y tras descubrirla por primera vez, la que nos ocupa.
Un quinqui, tras un atraco colectivo a una joyería, decide escaparse con el botín. Sus compañeros, preparan todo para darle caza y recuperar lo que les pertenece, pero saben que dar con el tipo será difícil. Con todo medido, el quinqui decide pedir trabajo de guardes en una finca en la que viven un potentado impedido en silla de ruedas junto a su mujer y su hija. La atracción que sienten ambas por los músculos del quinqui, serán la trama central de la película.
Adelantados a la moda del cine quinqui, el “equipo Naschy”, con Jacinto Molina escribiendo y Leon Klimovsky dirigiendo, se marcan lo que podíamos llamar la primera película del sub-género “Cine kinki”, aunque no sería una película de “kinkis” al uso, mostrando una imagen del mismo mucho mas sofisticada que la que nos ofreció José Antonio de la Loma, sin descuidar la jerga, que en esta película utilizan, a pesar de ir vestidos mas o menos correctamente. Es más, el unico efecto que se utiliza para darle a Naschy aspecto de Quinquillero, es untarle bien de cremita bronceadora, para que no quepa duda de su procedencia gitana. Obviamente, ninguno de los quinquis de la película, son delincuentes reales.
La película, es un 15% acción un 85% melodrama, pero contra pronostico, nos interesa mas el melodrama que la acción, puesto que resulta muy entretenido el especular sobre si Naschy se follará a algunas de las dos féminas de la película, o si el celoso del marido impedido, acabará con unos cuernos como los del diablo… Véanla si les atormenta la duda.
Bien filmada y con buen ritmo, también es posible que nos encontremos con una de las mejores películas que protagonizó y la mejor interpretación de Paul Naschy, menos contenido de lo que suele estar y con muchos mas registros faciales. A su lado, la indispensable Julia Saly en el papel de la hija del paralítico, y Carmen Sevilla, en el papel de la madre, que se pegará tórridos filetes con el bueno de Molina.
A destacar la interpretación de esta ultima, que lo hace bastante bien y me ha sorprendido, siendo yo desconocedor de su carrera mas allá del “Telecupón”, por lo rancio de su filmografía.
De Klimovsky destacar sus películas MARIHUANA, LA CASA DE LAS CHIVAS con guión del crítico Carlos Pumares, y LA SAGA DE LOS DRACULA, por citar algunas que no le vinculen con Paul Naschy.
Por cierto, el título es una mierda, porque desde el principio, sabemos como va a acabar el quinqui ¿No?

miércoles, 13 de marzo de 2013

CHOCOLATE

Uno de los títulos del “Cine quinqui” que aunque surgió en pleno apogeo, y quizás porque los protagonistas, Ángel Alcázar (“Truhanes”, “Han violado a una mujer”) y  Manuel de Benito ( “El Lute II”, “Los violadores del amanecer”), aún siendo habituales del género, y aunque seguramente alguna vez le dieron al pico, no eran delincuentes sacados de la calle, como si lo eran “El Pirri”, José Luis Manzano y “El Torete”, por eso esta película no goza de la repercusión que si tuvieron (hoy todavía) las películas de Eloy de la Iglesia o José Antonio de la Loma.
Dos jóvenes tiesos de dinero, bajan a Marruecos en busca de costo para venderlo en Madrid, y así poder subsistir. Mientras que uno busca el poder costearse una casa con su novia, el otro solo piensa en ganar dinero para su dosis regular de heroína en vena. Entre trapicheo y trapicheo, los chavales tienen también tiempo para prostituirse, prostituir a la novia a cambio de unas dosis de metadona, robar coches, volver heroinómana a la novia, e incluso asesinar a un cliente, en una espiral de violencia, que, por supuesto, acabará mal.
Dirige Gil Carretero, director de segunda unidad en películas de renombre, da el salto a la dirección para hacer dos películas, ambas de contenido controvertido y sórdido como son “Abortar en Londres” o la que nos ocupa.
En verdad, el hecho de tener actores haciendo de quinquis, doblados a su vez por actores de doblaje profesionales (que los yonkies de las otras se doblaban ellos mismos), no resulta tan estimulante a la hora de ponernos a verla, pero lo cierto es que, como película, no difiere demasiado de las más conocidas (y “explotation”, que “Deprisa, deprisa” de Carlos Saura, tenía mensaje).
Tenemos el mal rollo que significan los primeros planos de los chavales inyectándose un pico, y las trepidantes escenas de acción propias del cine quinqui, y además no se nos intenta colar ningún panfleto como ocurría en “El Pico”. Esto vendría a ser un híbrido entre las de De la Loma y las de De la Iglesia, que explota al máximo los atractivos del cine quinqui, y tampoco está mucho peor rodada que las otras, así pues, se le podría considerar una más.
Como música incidental, al usar música de Cam, se repiten los temas más sonados de “Perros Callejeros”.
Entretenidilla, sin más.

lunes, 15 de noviembre de 2010

AL FILO DEL TERROR

Griego, es un ventrílocuo venido a menos, se ensaña con sus muñecos cuando fracasa en una actuación, de hecho, a uno de sus muñecos en concreto, “Sonrisas”, lo descuartiza con un hacha ante la mirada de su hija de cuatro años, que es amiga de estos muñecos. Incluso, de noche, estos cobran vida para jugar con ella.
Un día Griego, descubre que lo de hacer voces, no se le da mal a la pequeña, así que planea un maquiavélico plan para volver a obtener fama y dinero; usará a su propia hija como muñeco, y acabará con todo aquél que descubra este secreto, pero, ¿Podrá con unos muñecos que están vivos?
Esta ha sido la “big surprise” de las mierdas Mexicanas de los años 90 por lo que a mi respecta, no el balde,” Something weird vídeo”, distribuidora yanqui que aboga por lo bizarro y lo exótico, tiene una edición de esta peli… eso sí, en dvd-r (es largo de contar).
Se trata de una película retorcida y perturbadora, cuya cutrez, de modo involuntario ayuda a que sea aún mas sórdida si cabe, y, sin venir demasiado a cuento, en una escena en la que Griego descuartiza a un muñeco, este sangra a lo burro. Bien, he visto muchos descuartizamientos en el cine, de todas las maneras y tamaños, de niños y mayores, de chicas guapas y también feas… pero pocas me han producido tan mal rollo como esta a un muñeco que sangra.
Claro que por otro lado, si hay un par de escenas de mal rollo, rápido aparece una escena de dialogo con unas frases tan tontas y ridículas que te tienes que reír a la fuerza. Se alcanza ese tono festivo de las películas malas, y mientras esperas el siguiente despropósito divertido, aparece otra escena en la que Griego golpea a su hija con el cinturón y te vuelve a entrar el mal rollo. Toda una montaña rusa de sensaciones.
Los muñecos que el ventrílocuo usa, son unas replicas casi exactas de los actores enanos que les interpretan cuando estos cobran vida. El hecho de que sean replicas, no deja de parecerme acertado, porque se logra que cuando los muñecos aparecen en escena, cueste diferenciar si son las replicas o los actores, cosa esta que también ayuda a todo lo perturbador del asunto.
Insisto en lo de “perturbador” del asunto, porque las intenciones de este villano que es Griego, son de lo más retorcido: como calibra que, al ser viudo, nadie piensa que tiene una hija, para que el mundo no lo sepa, ni sospeche que esta es el muñeco que el utiliza, la secuestra en su casona de campo, con su cuñado como cariñoso y cobarde guardián, al que se le dará muerte por permitir que la niña reciba la visita de una amiguita suya. Amiguita esta que por otro lado, acabará encerrada en el sótano junto a la propia hija de Griego, y junto a los muñecos. Una crueldad con la infancia, que si un juez español supiera de la existencia de esta película, mandaba encerrar a su director, aunque para ello tuviera que sacarle de la tumba.
No es de extrañar, que, obviando algunas chabacanerías normales dentro del cine de serie Z, AL FILO DEL TERROR, sea una película del todo efectiva, entretenida y con un buen sentido del ritmo, si tenemos en cuenta que su director Alfredo B. Crevenna, empezó a hacer cine prácticamente en la adolescencia en los años 30 y dejó de hacerlo en los 90 a los ochenta y tantos años, y no siguió, porque se murió. Esta, sin ir mas lejos, es una de sus últimas películas, pero en esos sesenta años dedicados a hacer películas, dejó algunos títulos muy populares como LA MANO QUE APRIETA, LOS ASESINOS DEL KARATE, así como muchos de los mejores títulos de “El Santo” o “Blue Demon” en su extensísima filmografía dedicada por entero al cine de género. Por suerte o por desgracia, Crevenna, no conoció la época del “Home video”, al fallecer antes del auge de este formato.
En el reparto tenemos a un clásico del cine mexicano como es Fernando Almada, al que pudimos ver en algún espagueti Western, e incluso en películas Españolas como PERROS CALLEJEROS II de José Antonio de la Loma.
Almada, cuanta también con una extensísima filmografía en cine y en “Home vídeo” al cual dedicó los últimos años de su carrera, y en ello sigue. En AL FILO DEL TERROR, demuestra ser un actor, sobradamente solvente.
Muy recomendable, divertida, rara y malsana, es de las que hay que copiarse en un dvd.

domingo, 15 de diciembre de 2013

UN TÍTULO DE LO MÁS CONSECUENTE

Si son ustedes coleccionistas de VHS y residentes en la Ciudad Condal, me extrañaría mucho que no llegara hasta sus encerados oídos hace cerca de un mes que cierto famoso video-club había decidido deshacerse de su veterano archivo de cintas, poniéndolas todas a la venta.
En fin, da la casualidad, por si aún no lo sabían, que yo sí soy -moderado- acumulador de vídeos y conozco a otros que sufren tan grata enfermedad, como el Sr.Enorm. Él fue quien me avisó del asunto y a él me pegué como una lapa en su primera visita a tan emocionante antro. Tranquilos, no voy a poner ni imágenes, ni vídeos del lugar, pero creánme si les digo que aquello era ESPECTACULAR. Un piso, entero, repleto de estanterías y, en esas estanterías, cintas y más cintas. A porrillo. Algunas con las cajas cambiadas, sí, pero también las había originales, y fueron más de las que pensaba. ¿Fechas?, pues de todo un poco, aunque las ediciones que más abundaban eran aquellas surgidas en pleno boom del videoclubismo, y de ahí en adelante.
El caso es que, a todo ello, hay que sumarle un dato de interés extra, maravillosamente espeluznante. Muchas de aquellas cintas, incluso las más abuelas, eran copias sin desvirgar. Que sí, que no es coña, llevaban una etiqueta que así lo indicaba. Imagino que los dueños querrían conservar al menos una de cada tal y como salieron de fábrica. Por si acaso. Y ahí se pasaron todos estos años, sin que ninguna mano les echara el guante y ningún cabezal las deshonrara. Resultaba fascinante abrir las cajas y encontrarse con unos soportes nuevos, brillantes, lustrosos y sin una mota de polvo de títulos como "La galaxia del terror", "Dreamaniac", "Museo de Cera", "Hysterical" y tantas otras (las que no anden por aquí ya reseñadas, acabarán apareciendo, no desesperen).
Aunque la joya de la corona fue "Usted primero, por favor", la infravalorada pero divertidísima comedia de Mark Pirro y por la que en este blog sentimos especial estima. No es ya que estuviera nueva, lista para estrenar, es que ni tan siquiera le habían quitado el plástico protector. El día que la agarré de los estantes casi me temblaban las manos de emoción. Y cuando decidí que era momento de romper su metafórico himen (con el sano fin de digitalizarla), sabía que me iba a topar con una cinta limpia de impurezas... pero no contaba con una sorpresica extra que fue de lo más celebrada por mi cascada persona.
Al abrir la caja, varios papelotes salieron esputados. Los más guachis fueron dos pegatinas, sí, pegatinas, una de "Mi novia es un diablo" y la otra -la más molona, claro- de "Exterminador 4". Junto a estas, un catálogo del sello distribuidor, "CB Films", desplegable y repleto de carteles de películas bien reconocibles y entrañables. Todo ello en tan buen estado y tan poco manoseado como una tumba egipcia huérfana de descubridor. Y ustedes se preguntarán, ¿cuánto pagaste por ello?... ahí está la garcia, ¡únicamente un puñetero euro!.
En fin, tanto fue el alegrón que, a pesar del ridículo que voy a hacer aireando una obsesión a la larga tan inútil -pero tan adorada/able-, decidí hacer fotos de todo ello y compartirlo con ustedes.
Sí amigos, yo fui el primero... el primero en abrir la caja y sobar todo aquello.... y no hizo falta que me lo pidieran por favor. Fue un gusZto!.
Deleitense...



Así venía la "tape", con su plástico y su etiqueta.


Detalle de la misma (ya destripada la protección).
He tachado el nombre del video-club para
garantizar mi seguridad personal.




Y así quedaba una cinta una vez desprovista
de todo el paripé.




Una vez abierta, y al sonido de "¡plop!", surgían
estas chuches tan deliciosas.




Antes de centrarnos en ellas, dejen que haga un pequeño
paréntesis para mostrarles la cinta. Limpia, brillante, pulcra
y diciendo aquello de "Cómeme!".




En cuanto a las chuches, ahí tienen las dos maravillosas pegatas.



Y este es el delicioso catálogo de "CB Films", que una vez
desplegado, quedaba así...




A pesar de su efecto acordeón, ya divisamos algunos
títulos de interés (la gran mayoría cortesía de
Menahem Golan y Yoram Globus), pero
vamos a centrarnos en ellos....




José Antonio de la Loma, Pino Donaggio, Max Von Sydow,
Chuck Connors...... ¡me corro!.




¡¡VAYA PAR!!, "Exterminador 2" y "Desaparecido en combate",
¡viva la "Cannon"! manque pierda.




Más "Cannon", destacando esta vez su celebrado ciclo ninja...



Hace muchos años que vi "Psicópata" (escalofriante caratula), y no me gustó nada,
como tampoco me gustó la otra peli del mismo palo de David Paulsen, "El asesino
tras la máscara". Ahora daría lo que fuese por revisarlas y reseñarlas.
Igual hasta me gustarían. Cosas de hacerse vieja.




Una saga sobre la que Víctor está muy empollado.
Y al lado, Rocío Durcal, ¡toma ya!.




Y nos despedimos con un hombre lobo adolescente
y con un gato, "Heatchliff", ¿se puede terminar de mejor manera?.
Lo dudo.

martes, 29 de mayo de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (17): SECUELAS BASTARDAS Y ABSURDAS

Hacía tiempo que no nos dábamos un garbeo por el maravilloso y espeluznante mundo de las caratulas horribles y rastreras y, miren por dónde, hoy me apetece.
Antes, un pequeño inciso: Si tuviera que hablar aquí de "secuelas absurdas o falsas", en fin, podría pasarme varias horas dando la vara porque es un tema extenso. Resumámoslo en que el boom de tan discutible -pero entrañable- estratagema se dio en los años 80 de la mano del mercado Bé italiano, siempre tan atento a los éxitos del momento. Claro que no eran los únicos, en España muchos distribuidores, aprovechando el ignominioso y caótico mercado del vídeo, lanzaban falsas secuelas por su puta cara, y a las -siguientes- pruebas me remito (luego hay ejemplos mayores como el mítico tercer "Tiburón" de Castellari por obra y gracia de José Frade, pero eso ya lo tratamos en nuestro "Malas pero divertidas", así que si quieren saber de qué va, cómprenlo).
Hoy día, con todo el mamoneo legal de copyrights y demás, resulta casi imposible usar tales trucajes... salvo que tires de nombres y personajes de dominio público como  hizo Asylum con "Titanic"... pero vamos, que son hechos aislados... y si no, miren el caso del simpático pestiño "Aliens vs. Avatars" que por exigencias legales de la productora "major" de turno tuvo que mutarse en "Alien vs. Alien" (título este ya explotado por otro film previo).



Recuerdo haber tenido esta peli en las manos, con esta misma caratula, siendo jovenzuelo y no fiarme un pelo. En aquellos tiempos ya me conocía el percal y estaba convencido que tras esta supuesta segunda parte del estupendo clásico de John Boorman se escondía un truñón. Efectivamente, años después logré visionarla y a día de hoy la considero el peor y más aburrido engendro etiquetable de "survival".
En v.o. esta cosa se hace llamar "Rituals" (tal y como figura en la misma caratula, debajo del título falso). El director, Peter Carter, es también culpable de la telefílmica e insufrible imitación de "Alien", "El intruso" (con estupenda caratula, eso sí). ¿Estamos ante el Bruno Mattei yankee?.


No deja de resultar curioso que esta falsa tercera entrega de la famosa (y sobrevalorada) saga del cine hispánico "Perros Callejeros" sea un exploit italiano... lo que ocurre es que, por una vez, la intención de su director, el mítico Enzo G. Castellari, no era copiar de Jose Antonio De La Loma, sino del boom del cine policiaco yankee de tirón crudo y violento impuesto por títulos del calibre de "Harry el sucio", "El justiciero de la ciudad" o "French Connection". Una tendencia que los expertos llaman "polizesco" y que tanto se dio en los 70. Concretamente este "Perros Callejeros 3" se parió en 1974, tres años antes que el primer "Perros Callejeros"... una paradoja de lo más graciosa. En realidad su título original es el que en la caratula aparece como subtítulo, "El ciudadano se rebela". Lo de "Anonimo Giustiziere" que figura más abajo no se de dónde se lo han sacado, es la traducción italiana del título que el film recibió en Brasil, nada menos.
No es un caso tan marciano, en Inglaterra se lanzó en vídeo como la segunda parte del famoso "Vigilante" de William Lustig quien, a su vez, citaba la obra de Castellari como influencia del suyo. ¡¡Vaya culebrón!!.
Sea como sea, ni tan siquiera he visto este "Perros Callejeros 3", pero no me importaría, dado que pertenece a uno de mis subgéneros predilectos (justicieros, ¡polla!).


Los mismos golferas que lanzaron "Perros Callejeros 3" se atrevieron con un "El Pico 3" de mentirijillas. El cine quinqui "exploiteado" al completo, amigos. Se trata de otro "polizesco" parido en pleno boom del subgénero allí en italia (1974, ¡9 años antes que el primer "Pico"!) y que gasta tropecientos títulos. Según los créditos en la parte inferior de la caratula se titula "Un hombre, una ciudad" (traducción del original) y también "Vicio en la ciudad" (título español).
No la he visto, y tampoco me corre prisa hacerlo.


Este es un pseudo-clásico del todo inevitable. Y es que con Bruno Mattei/Vincent Dawn detrás, ¿¿qué podríamos esperar??. El título en realidad es cosa del distribuidor (no fue el único caso, hubo muchos otros a lo largo y ancho de Europa que actuaron igual), quien lanzó la peli justo cuando la auténtica del amigo Arnold estaba en los cines. Seguro que algún pringao picó, y eso que en aquella época estábamos ya todos bastante escarmentados.
En realidad el film nació como "Alien 3", pero una advertencia de la "major" con los derechos de la saga original hizo que los italianos se lo pensaran dos veces y lo cambiaron por "Shocking Dark", a pesar de que su trama seguía siendo un remedo chusquero del "Aliens" de James Cameron (en los USA fue lanzada como "Aliens 2" !!!) con unas muy discretas gotas de "Terminator" hacia el final. Verla es un auténtico tormento. "Century International Films" intentó repetir la jugada con un bastardo (e intragable) "Re-Animator 2" también italiano.