Por fin he podido ver esta película de corte Satánico, de
cuando en España se le daba al cine Satánico en consecuencia al éxito que
muchas otras películas de esas mismas características provenientes de U.S.A,
Inglaterra e incluso Italia, que propiciaba que los mercaderes del cine de
género de nuestro país, las rodaran como churros. lunes, 25 de mayo de 2015
ESCALOFRÍO
Por fin he podido ver esta película de corte Satánico, de
cuando en España se le daba al cine Satánico en consecuencia al éxito que
muchas otras películas de esas mismas características provenientes de U.S.A,
Inglaterra e incluso Italia, que propiciaba que los mercaderes del cine de
género de nuestro país, las rodaran como churros. viernes, 23 de mayo de 2014
LA MANSIÓN DE CTHULHU
viernes, 17 de octubre de 2014
NOSOTROS NO SOMOS ÁNGELES
El “Exploitation” Italiano es absolutamente fascinante,
descarado y rozando la ilegalidad. No contentos con plagiar todo éxito
norteamericano que se les ponía a tiro, también tenían que auto plagiarse y hacer las versiones de los éxitos autóctonos
con la idea de arañar unos cuantos miles de dólares.
sábado, 1 de septiembre de 2007
LOS NUEVOS EXTRATERRESTRES
Suele contar el cineasta Valenciano que el film nació originalmente como producción adscrita al género del terror, en concreto al de historias de invasores alienígenas con malas pulgas. Pero de pronto, y a rebufo del entonces aún caliente exitazo del "E.T." Spielbergiano, al productor se le ocurrió derivar la historia al terreno infantil, con un niño de protagonista que, cómo no, se hace amigo del marciano bueno de turno (bautizado como Trompi!!!)... mientras su "hermano maligno" campa a sus anchas por el bosque cepillándose a cazadores furtivos y groupies de cantantes pop.
Y es ahí donde radica el mayor defecto de "Los nuevos extraterrestres", su condición de hijo de nadie, es demasiado de terror para ser infantil, y demasiado infantil para ser de terror. El no decidirse por un bando hizo que el film quedara en el limbo de los olvidados. Porque, vamos a ver, está muy bien que el niño juegue con su amiguito del espacio y este haga mover los objetos de la habitación gracias a un apañado stop-motion, o que convierta al famoso juego de "Simón" en una mini-disco de bolsillo, pero entonces entre medio no me metas escenas de muerte, violencia, disparos, bosques neblinosos, mujeres atacadas en la ducha y otras delicias propias de cualquier joya del horror que se precie... y de nada sirve que le quites líquido rojo, pues el público joven (y más el de los 80) aún no estaba preparado para un mejunje tan indigesto (¿fue Piquer visionario?... ¡puede!).
A esto, le añadimos las habituales meteduras de pata del cine del caballero: Falta de ritmo, tono almidonado, actores algo limitados, efectos especiales dignos pero ensombrecidos por la abrumadora falta de medios y ese irritante Ian Sera que para la ocasión hasta luce chupa de cuero y se permite canturrear un par de canciones "rockeras" altamente inflamatorias.
El final se pretende feliz, pero termina resultando más deprimente y desesperanzador que el de la famosa obra de Spielberg.
No es lo peor de Piquer Simón, pero poco le falta... si es que ni tan siquiera sirve para echarse unas risas.
lunes, 23 de diciembre de 2019
SIMÓN Y MATEO
martes, 28 de diciembre de 2010
EL DÍA DE LOS INOCENTES
Se tiende a confundir esta película con otra de idéntico título adscrita, también, al slasher y dirigida por Fred "Llama un extraño" Walton (víctima a si mismo de un horripilante remake), sin embargo, son bastante distintas, siendo la que nos ocupa la que merece aquellos adjetivos que tanto valora el acólito del género, a saber: gore, exceso, cutrismo y diversión.
Muchas veces me he preguntado cómo era posible que una peli tan jodidamente mala necesitara nada menos que tres directores y, de paso, qué coño pintan varios posters de películas de Juan Piquer Simón en el despacho de un personaje que se supone es productor de cine. Mientras a la primera cuestión nunca le he encontrado respuesta (ni lo haré jamás), el caso de la segunda es bien distinto. Resulta que el productor de "El día de los inocentes", Steve Minasian (junto a su socio Dick Randall), es el mismo que se encargó de perpetrar "Mil gritos tiene la noche", pieza clave del cine de Piquer Simón (y de "No abrir hasta Navidad", por cierto).
Pero todo eso da igual, en "El día de los inocentes" una vez más se suple la falta de ideas y talento con dos valores seguros, sangre (atención a la cerveza explosiva) y unos cuantos senos bailarines. ¿Que de qué va esta peli?, ¡¡¿es una broma?!!, ¿has visto "El tren del terror"?, pues lo mismo. Un pajillero anormal e inadaptado francamente odioso ("A este le haría putadas hasta yo" llegas a pensar) es blanco de una broma que termina en accidente de la que son culpables la panda "guay" del insti, todos ellos con pinta de haber hecho la mili hace tiempo y superado la menopausia (en especial Caroline Munro, "scream queen" en horas bajas). Obviamente el chaval se pondrá una careta y se tomará la revancha a lo bruto y sin escatimar en mala leche, siempre al son de la partitura compuesta por Harry Manfredini, sí, el mismo de la música de los primeros "Viernes 13".
Lo dicho, diversión asegurada... aunque no precisamente gracias a los estúpidos e innecesarios momentos de comicidad voluntaria (o voluntariosa). El cartel mola mazo.
jueves, 21 de febrero de 2013
SLUGS, MUERTE VISCOSA
En aquellos tiempos, obviamente, conocía perfectamente a Juan Piquer Simón. De hecho, era un fan acérrimo, me encantaban sus pelis, especialmente "Mil gritos tiene la noche" y "Supersonic Man", así que no me quedaba excusa para no acudir corriendo al estreno en salas de "Slugs, muerte viscosa" (y menos con ese mítico cartelazo!!). Y eso hice. Me encantó, claro, me flipó. Y no solo a mi, por lo visto la cosa funcionó un rato bien, tanto como para que el mismo equipo la emprendiera luego con "La grieta", que no les quedó tan bien. Desde entonces, la he visto varias veces y la conservaba con afecto en formato VHS. Ayer, tras leer una reseña en una web yankee, me dije: "Hace mucho que no la veo, y hace mucho que nada me motiva para ponerme a escribir en el puto blog". Estaba cantado que había llegado el momento.
Bien, todos conocéis la historia. Y si no, tampoco es que sea muy complicada. Unas babosas mutadas gracias a desechos químicos, le pillan gusto a la carne, y deciden invadir un pueblo de las américas y papearse a todo aquel incauto que se ponga a tiro. El prota, que curra en cosas esas de salud y medio ambiente, descubre el pastel y pide ayuda a las autoridades que, como es de ley, le ignoran, por lo que decidirá arreglar el entuerto a su rollo (vamos, como cualquier producto del "Syfy Channel", pero por entonces estas historias aún eran lo suficientemente respetables como para llegar a las salas de estreno).
Desde los inicios de su carrera, Juan Piquer andaba obsesionado con darle a sus películas un aire yanki, en todos los aspectos, incluidos su look y acabado. Pues bien, con "Slugs" era la primera vez que lo conseguía... y muy bien. Realmente, y salvo por caras bien reconocibles del género fantástico/zetoso hispano como las de Emilio Linder, Patty Shepard o Frank Braña, la puta peli da el pego perfectamente. Ganó el "Goya" a los mejores efectos especiales y no es para menos, pues la verdad es que están muy conseguidos, y no solo por las babosas y las notables secuencias de "gore" y destete, también por las maquetas explotando y demás (o el maravilloso plano de la babosa dándole un muerdo al dedo del protagonista). Porque sí, amigos, algo que destacaba mucho en su momento era la generosa dosis de truculencia, abiertamente desplegada en algunos momentos tan míticos como cuando al pobre Emilio Linder le estallan los ojos o el jardinero que se amputa la mano tras percatarse de que dentro del guante hay una babosa "asisina".... ambas, todo hay que decirlo, inverosímiles y notablemente mal ejecutadas, pero no por ello menos impactantes. Con todo (y ahora vienen los palos), hay que reconocer que no es tan "gore" como la recordaba en su época y, más importante, toda "Slugs" resulta muy zopenca. Que sí, que lo es, especialmente sus diálogos tontolavas y la mayoría de las situaciones descritas, por cómo se desarrollan, el poco gracejo que desprenden y la nula naturalidad. Hay fragmentos que son totalmente prescindibles, puestos ahí para alargar metraje (como el intento de violación de la adolescente) y todo es como muy almidonado. Sin embargo, y aunque ustedes no lo crean, estos palos son cariñosos. Cuando terminó me dije "Joder, que mala es!" (sobre todo por ese tramo final que se alarga y no termina nunca), pero lo hice con una sonrisa y, bueno, después de todo, no resulta TAN insoportable (de hecho, creo que "Mil gritos tiene la noche" y, sobre todo, "Supersonic Man", son bastante peor), así que, en fin, dejémoslo en una patochada simpática que, como los donuts o los haagen dazs, es mejor consumir muy de vez en cuando y consciente de lo malos que son para tu salud (en este caso, mental).
Hubo un intento de segunda parte (recordemos que también existe en formato escrito), pero finalmente no llegó a buen puerto. ¿Podemos decir aquello de "Lástima"?. A saber....
domingo, 23 de enero de 2011
EL ÚLTIMO TRUCO
Pues bueno, es muy divertido e interesante ver cómo se las ingeniaba el Sr. Ruiz para llevar acabo sus trucos. Las maquetas siempre me han molado, y apreciar el modo en que las integraba dentro del plano resulta fascinante. No nos engañemos, amigos, en ocasiones sus trucajes cantaban más que una almeja, pero como dice el mismo Guillermo del Toro en el documental (respecto a "El laberinto del fauno"), que se note un poco está guay, porque le confiere vida y encanto ante los fríos efectos digitales, que son el gran malo de esta peli (aunque manda güevos que Del Toro hable "mal" del tema digital, viendo lo que ha hecho y hace). El orondo y feliz Mejicano es solo uno de los varios rostros respetables que asoman, tenemos también los de Ray Harryhausen in person, Enzo G. Castellari, Juan Piquer Simón (con estos dos Ruiz se marca unos desayunos/charla muy divertidos) y otros no tan agradables de ver (y oír) como los de los hermanos Trueba. ¡¡AGH!!.
Sin embargo, y con todo lo atractiva que es la temática del documental, este no termina de resultar ni demasiado entretenido, ni demasiado apasionante. Vamos, que incluso aburre un poco. La puesta en escena seudo-arty, seudo-moderna y seudo-egocéntrica de su director, Sigfrid Monleón, haciendo gala de todos los odiosos típicos tics del estudiante de cine, resulta inadecuadísima para el tema tratado. No le pega nada. Lo único que consigue es desprender de encanto, calor, color, vida y humanidad a un asunto que, por norma general (y dada su condición artesanal), lo chorrea.
Hacer notar, como mera curiosidad, el pasaje dedicado a "Los ojos del gato".
Pues, no se, lo recomiendo para ver a Emilio Ruiz en su salsa... pero no por su acabado.
miércoles, 16 de marzo de 2011
LEVIATHAN: EL DEMONIO DEL ABISMO
Cuando me apetece pegarme una buena siesta, mi técnica favorita consiste en leer o ponerme una película mala de esas que no te importa perderte si se te cierran los ojos. Si encima es en Domingo, quiero que sea una producción "mainstream" de entretenimiento puro y absurdo. Algo como "Leviathan: el demonio del abismo".Hacía años que no la veía, y de mi último intento recordaba que era más mala de lo que uno puede esperar en su categoría. Sin embargo, después de 42 minutos, me sorprendió que la estaba siguiendo con interés, me parecía correcta, amena y bien facturada. ¿Dónde estaba el problema, pues?.
Bien, el problema venía justo después de esos 42 minutos. Nada más despertar de mi -muy disfrutada- siesta.
La historia no tiene mucho misterio. Base minera submarina. Los currelas dinamitan una pared y tras esta, aparece un barco ruso hundido. Dentro, localizan la caja fuerte y al abrirla, no encuentran nada de valor. Uno de ellos se agencia una petaca de supuesto vodka sin que los superiores se enteren y se la consume enterita. El muchacho comenzará a sufrir extrañas mutaciones en el cuerpo que acabará dando pié al nacimiento de un monstruo marino.
Quitando lo del experimento en la petaca y el barco ruso, que es una idea muy buena, el resto es puro "Alien" y puro "La Cosa". Y como decía arriba, el problema que tiene "Leviathan" es que empieza a volverse torpe, e incluso un pelín ridícula, cuando menos debería, es decir, cuando aparece el monstruo. Jolín, si incluso en un momento dado se ve el hilo que sujeta un tentáculo. Claro que se agradece muchísimo que los efectos especiales sean a base de látex y animatronic. Probablemente lo peor, pero peor, de toda la fiesta sea el final. De verdad, es HORRIBLE, de juzgado de guardia, tonto, idiota y muy mal hecho. Lástima, no hay nada más perjudicial que un broche de mierda.
"Leviathan: el demonio del abismo" es uno de los títulos surgidos del pequeño boom que vivimos a finales de los 80 con el subgénero de las amenazas marinas. Mientras James Cameron corría para estrenar su, tirando a chaposa y babosa, "Abyss", varios estetas intentaron adelantársele -o chupar de su éxito... que no fue tal- como Sean S. Cunningham con "Deep Star Six", Juan Piquer Simón con "La Grieta", Roger Corman con "Lords of the deeps" y George Pan Cosmatos (director de "Rambo" y "Cobra", ¡fenómeno!) con esta "Leviathan". El reparto no está nada mal: Peter Weller, Richard Crenna, Ernie Hudson, Daniel Stern, la hermosa Amanda Pays y Meg Foster con esos ojos casi esotéricos. El guión -que no es precisamente una matada- lo co-firma David Webb Peoples, con un currículum de lujo que incluye "Blade Runner" o "Sin Perdón". La criatura viene diseñada por el gran Stan Wiston (RIP). Tampoco estuvo muy inspirado, pero vale.
En definitiva, ni es tan mala como la recordaba, ni tampoco podemos decir que se trate de un clásico, solo un producto mediano y entretenido lo justo. Para mi no hace falta más.
jueves, 5 de diciembre de 2013
I LOVE HITLER
Extraña película perteneciente al catalogo del enigmático
Francisco Herrera, que cuenta en su poder con los derechos de los films
rodados por los cineastas del tercer Reich, además de aparentar cierta simpatía por lo nazi en general, así mismo poseedor de los
derechos de las películas de Germán Monzó y tantas otras joyas
inencontrables que, de vez en cuando,
edita en DVD y la mal distribuye por según que establecimientos. Y
de vez en cuando también, te topas con
uno, y si es de interés (por lo general el catálogo de este señor siempre lo
es) puedes comprarlo. Como me ha sucedido a mí con este “I Love Hitler” en una
tienda de segunda mano, a un precio más que justo, 1 Euro.miércoles, 14 de julio de 2021
EL ÚLTIMO FOTOCROMO (DE "MISTERIO EN LA ISLA DE LOS MONSTRUOS")
Para chapar la paradita, me he quedado con un macro-fotocromo (de esos de tamaño doble) la mar de soso, pero perteneciente a una película un rato peculiar, "Misterio en la isla de los monstruos" de Don Juan Piquer Simón.
¡A disfrutarlo!
viernes, 31 de diciembre de 2010
TRIÁNGULO DE ORO
Jairo Pinilla, director de este engendro, vendría a ser el equivalente colombiano a nuestro Juan Piquer Simón (más que nada por aquello de las películas de aventuras y eso), con el hándicap de que hasta los Colombianos se ríen de su cine. De hecho, a las cagadas, constantes en una película suya, las llaman alegremente “Pinilladas”. Yo, al saber de este señor, rápidamente quise ver algo suyo, así que di con esta "Triángulo de oro", también conocida como "La isla fantasma", con el fin de descojonarme gracias a las consabidas “Pinilladas”.Yo soy un tipo de tragaderas enormes, con una paciencia infinita. Bien, las “Pinilladas” no hacen que merezca la pena el visionado. Pero para aquellos moderniquis que dicen consumir “cine trash”, esto es una buena muestra… a ver si la aguantan. Ni vuestro ídolo Tarantino podría sobrevivir a tantísimo aburrimiento.
Un niño sordomudo y su madre son mantenidos por una especie de gorderas con indumentarias estrictamente gays. Un día comienza a salir sangre de la foto del padre del chaval, que lleva un tiempo desaparecido. A la mañana siguiente aparece muerto en la playa, con un colgante que es el “Triángulo de oro”. Se ve que la madre tiene un mapa, y unos villanos (un negro, un tirillas y un chino) la secuestran y se la llevan a una isla. Pronto el niño sordomudo y el gordo darán cuenta de los secuestradores e intentarán sobrevivir a los peligros de la Isla.
Absolutamente insufrible. Patidifuso me quedé con uno de los planos. Un barco aparca (o como se diga) en un muelle. Lo resuelven en un plano fijo de cinco minutos. Sin motivo además… como si metes ahí, yo que sé, un plano del cielo y los pájaros volando. La peli es lenta, sosa, rollo, y rodada por un autentico manazas incapaz de contar una historia. No nos enteramos de nada, ni sabemos qué pasa con el dichoso triángulo, solamente porque no está ni rodado. Es una jodida sucesión de planos, a cual más tonto, con unos escuetos diálogos que tampoco aclaran nada. Y de repente se acaba la película. Pues vale.
¿Tema risas? Yo creía que muchas y abundantes. Pero esto no es el Perú actual, si no la Colombia de los ochenta, y elementos tales como una piedra que cambia de color y te mata dolorosamente cuando la tocas, o un extraño niño lleno de escamas (algodón pegado a su cuerpo pintado de verde), o una histérica loca que no sabemos qué pinta en esa Isla y emite un sonido sobrecogedor mientras tira al fango a un niño deforme y extraño, no provocan ninguna risa porque, en conjunto, todo en esta película es patético. Da hasta pena.
Aunque en el tema risas, hay que decir que el chino, doblado por un Colombiano con una voz como de teleñeco, y una pelea ejecutada por este mismo, sí, vaaaaale, te ríes… pero en serio, hay que ser un titán para aguantar esto. Quien les dijera que el “cine trash” era “cool”, que se vea esta puta película, nos deje en paz, y vuelva a su puto cine "indie", que va más con su personalidad.
martes, 12 de abril de 2016
UNA INFANCIA CINÉFAGA
Vamos allá.
Como ya sabéis de sobras, “Creepshow”, el clásico de George Romero, no solo es una de mis pelis absolutamente favoritas, es que además a mediados de los ochenta fue toda una obsesión, tanto como para convertirla en el motivo de una felicitación cumpleañosa destinada a mi señor padre. Naturalmente, que eligiera el tremendo desenlace de “El día del padre” no es casual, ya que se trataba de mi segmento favorito. Hoy me sigue encantando, aunque creo que “La caja” está mejor narrada.
Curiosamente el modelo a seguir no fue estrictamente la peli, sino la estupenda adaptación a las viñetas que de ella hizo Bernie Wrightson. Detalles como la cabeza con la boca repleta de hilos de baba, los huesudos dedos del zombie con largas uñas y, sobre todo, la “iluminación roja” que todo lo inunda, son prueba más que palpable.
(Año 1986)
Lo realmente valioso de este documento es el recorte de prensa del estreno, absolutamente impagable.
(Año 198?)
(Año 1983)

La consiguiente obsesión por tener mi propio marciano bondadoso de grandes y expresivos ojos se reflejó en la cantidad de muñecos que llegué a acumular, pero ninguno me hacía sentir mejor. Yo quería al “E.T.” de la película, pero a ese solo podían acceder personalidades importantes, no un chavalillo lerdo como era (y, seguramente, soy) yo. ¿Mi primera gran frustración?.
Parte de esa obsesión, ese deseo, se vio reflejado en algunos de los trabajos de plástica para el colegio, como este que les dejo acá. Donde, además de “E.T.” y su nave, destaca la aparición de “Elliot”, el amigo humano del extraterrestre, a quien también cogí mucha estima y de quien me habría encantado ser colega. Durante un tiempo me sentía raro “idolatrando” la figura de un chaval joven de mi misma edad y sexo, pero con el tiempo he aprendido que tras ello solo había un bonito e inocente deseo de escapar de la aburrida y gris realidad cogido de su mano y la de “E.T.”.
Nunca lo conseguí… y aquí sigo, y aquí estoy.
(Año 1983)
viernes, 1 de agosto de 2014
EL PLACER DE MATAR
Hay una época muy curiosa en el cine español, que es la que
comprende de entre 1985 hasta 1990. Unos años de transición entre lo que
conocíamos como industria, el verdadero cine español, y la mierda forjada a
base de subvenciones que impuso Pilar Miró y que conocemos hoy.miércoles, 28 de agosto de 2013
ATRAPADOS EN EL MIEDO
En sus últimos años de carrera (antes de retomar, con muy
mala pata, el tema de la dirección con “Empusa” poco antes de morir, pero eso
sería otra historia aún más interesante…) Carlos Aured se dedicó, con cierta
fortuna, además, a las películas clasificadas “S”, rodando clásicos del
infra-género como puedan ser “Apocalipsis Sexual” o, sobre todo, “El fontanero,
su mujer y otras cosas de meter”. Pero, el rodar estas basurillas, en las que
lo de menos era el acabado técnico, y sin que Aured fuera un artesano de los
más talentosos a pesar del prestigio obtenido por algunos de sus títulos a
mayor gloria de Paul Naschy, se mal acostumbró. El rodar deprisa y sin cuidado,
se convirtió en una cosa normal. Es por ello que su vuelta al fantástico sea,
por un lado, tan nefasta, por otro, tan divertida.miércoles, 9 de noviembre de 2022
GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 18 (TRUCULENCIA)
Siempre me fascinó el cartel español de ese clásico del
trash más ramplón que es "Me bebo tu sangre". Básicamente
porque resultaba inquietante y nada tenía que ver con
la película. El de los franchutes, aquí expuesto, engañaba un
poquito menos y era, que duda cabe, maravillosamente exploitable.
A mediados de los ochenta, Matt Devlen y Bret McCormick se curran
dos películas ultra-gore rodadas en Súper 8. "The Abomination" y
"Ozone: Attack of the redneck mutants", adelantándose por tres años
a la más popular "Redneck Zombies". Mientras la primera ha ido ganando
puntos con el tiempo, la segunda -más afín a la comedia- arrastra fama
de se peor, mucho más aburrida y con unos efectos especiales la mar
de mediocres. La cosa va de una panda de paletos que, a causa del agujero del
ozono, se convierten en muertos vivientes y arranca la escabechina. Una
perfectamente ilustrada en la imagen superior. Hace muchos años conseguí
copia de ambas (de hecho, aún conservo la de "The Abomination"), pero en
inglés a pelo, y por eso no se si las terminé o consumí a cámara rápida. Creo
recordar que la víctima de la foto es una maruja... pero no me hagan mucho caso.
Tal vez algún día lo intente de nuevo con ambas, pero ya se verá.
"Un gato en el cerebro" se suponía en su día la película
más personal del sobrevalorado Lucio Fulci, donde se interpretaba
a sí mismo haciendo de un director de cine especializado en
horrores al que atusan las truculentas imágenes de su obra.
Llegué a verla en v.o. y no me gustó nada. Tampoco es tan extraño si
tenemos en cuenta que era un Fulci del 90, y eso rara vez solía
traducirse en algo bueno. Otra que debería revisar. Hasta que ese
día llegue, les dejo esta simpática imagen del colega usando una
mano cercenada como carnaza para pescar.
En su día, muchas de las imágenes de esta galería me volvieron
loco de ansiedad por ver las películas a las que pertenecían. Y, en casi
todos los casos, luego llegaría la decepción. Sin embargo, el aquí
presente puede que sea el más extremo de todos, ya que a la indudable
carga truculenta de la imagen hay que añadir que pertenecía a "Maximum
Overdrive", es decir, "La rebelión de las máquinas", el cacareado debut en
la dirección de Stephen King. La mezcla de elementos era demasiado
perfecta como para no tener expectativas. Luego, la peli fue lo que fue.
Encima, la imagen en cuestión cruzaba fugazmente ante mis inocentes
y defraudados ojos. Aquello no era ni tan gore como se prometía, ni tan... bueno.
Dos imágenes seguidas pertenecientes a ese indudable
clásico del cine chungo que es "Mil gritos tiene la noche", según
las artes de Juan Piquer Simón. No hace falta que nos extendamos
demasiado al respecto a estas alturas. Baste decir que, mientras la
primera sí sale en la película (o al menos, una parecida), la segunda no.
Pertenece al momento en el que una estudiante tumbada en el césped es
asesinada sierra mecánica mediante. En el film vemos el chorretón
de sangre salir de su cuello decapitado... pero el plano de la cabeza no
aparece por ningún lado. Y es una pena, porque está un rato chulo y es de
lo más desagradable. ¿Censura? No me consta, pero nunca se sabe...
"Rawhead Rex" adaptaba a Clive Barker y, gracias a imágenes
como las tres aquí expuestas, se prometía de lo más sensacional.
No solo por el monstruo, que es muy chanin, también por la
cantidad de truculencia invertida... o al menos eso hacía suponer
la estampa del medio. Impactante. Luego, pues lo de costumbre, una
decepción. Y de las gordas, porque no hace demasiados lustros
la revisé con intención de comentarla por acá y, nada, no hubo manera.
A finales de los ochenta, y coincidiendo con una inesperada
fiebre en torno a los trabajos de Edgar Allan Poe, al oportunista
Roger Corman le dio por remakear, o readaptar, algunos de los
clásicos que él mismo dirigiera por ahí los años sesenta. Luego
todos resultaron tremendamente aburridos, insulsos y casi
telefílmicos. La imagen pertenece a "La máscara de la muerte roja"
y, según recuerdo, es lo mejor de la misma.
es el inicio de una mutación de ser humano a hombre
cucaracha que recuerdo tan espectacular como asquerosita.
La verdad es que la peli no está demasiado mal. La revisé hace
muy poco y, aunque no logré reunir ganas para reseñarla, me dejó
buen sabor de boca... por raro que suene viendo el material aquí presente.



















