jueves, 24 de marzo de 2016
LUCIO FULCI: AUTOPSIA DE UN CINEASTA
Nunca me he tomado muy en serio a Fulci. Y tampoco a aquellos que le consideran un maestro, un genio, y le rebozan continuamente en intelectualismos baratos o nobles referencias. ¿Que si Pueyo comete tan irritante error?, no. Cierto que ocasionalmente se deja cegar un poco (¿¿¿buena "Murder Rock"???), pero nunca llega a resultar demasiado ofensivo ni cargante. En realidad la mayor parte de las veces que eso pasa se debe a citas ajenas (no cuenta aquí su opinión más que favorable respecto a esta mierda).
Naturalmente son las partes dedicadas a las películas de terror más legendarias del cineasta lo realmente interesante y adictivo del tochito/repaso. Y aunque Pueyo parece encabezonado en aclararnos que la obra del italiano va más allá de.... ¡"El más allá"!, o de "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes", es en los textos dedicados a estas cuando le vemos disfrutar regodeándose en los detalles escabrosos, algo que agradecí. No cada día alguien que escribe un libro sobre la obra de un director de cine se centra con placer y saña en describir las secuencias más sangrientas con el mismo entusiasmo que cualquier aficionado medio, lo que corrobora aquello de que el autor es, en mayor o menor medida, un igual. Y mola.
En el lado malo, quizás la parte que menos me ha gustado es la que habla de la influencia que Fulci ha ejercido en otros (incluso aunque ronde Vial of Delicatessens por ahí), me pareció arbitraria e incompleta. Varias de las micro-escenas en las que el director de "Nueva York bajo el terror de los zombi" dejó más huella fueron el "backyard horror" yankee, el germano (no todo se queda en Schnaas y sus insufribles zombies) y un cierto ¿underground?, todas ellas vilmente ignoradas. Tampoco me parece justo que cuando toca hablar de lo mucho que Fulci tomaba nota de Dario Argento, la cosa se limite al giallo. Ni por el forro, el asunto era bastante más extenso. Lo del perro lazarillo atacando a su dueña de "El más allá" lo vimos antes en "Suspiria". También ahí teníamos una lluvia de gusanos, como la de "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes"... y seguramente de seguir investigando localizaríamos más sospechosos parecidos, pero no hay ganas.
El libro se completa con entrevistas a gente que en algún momento de su carrera artística se cruzaron con Lucio Fulci. Tenemos al fragassado de Claudio, por ejemplo. Aunque mi favorita es la última de todas, Batrice Ring, actriz en la temible "Zombi 3". A diferencia del resto de entrevistados, la chica se dedica a poner verde no ya al cineasta, más bien a toda la industria del horror italiano de bajo coste, por sus precariedades y, sobre todo, el trato inhumano. Algo que me creo a pie juntillas a pesar de que canta a la legua la antipatía que la actriz gasta para con el género. Y también el que anda un poco amargada. Pero una cosa no quita la otra, nunca he dudado que los Fulcis, Lenzis, Castellaris y Massaccesis del mundo serían todos unos hijos de puta tiránicos, algo extensible a buena parte de nuestros propios estetas del fantastique setentero (e incluyo aquí a tío Jess) y al exploitation planetario en general, y leer tales declaraciones me hizo sentir incluso aliviado. En este país de retrasados, y concretamente entre el fandom, los fanzines y libros monográficos, no abunda la crítica, en cambio lamidas de culo descontroladas las hay para dar y regalar. Que Javier Pueyo cierre su recomendable, intrascendente (positivamente hablando), honesta y agradabla obra con ella da que pensar. ¿Casualidad?, ¿velada denuncia del propio autor en un intento de rebajar la pátina de absurdo prestigio que acompaña a toda esta peña?.... en fin, dejen que así lo crea, me hace mucho más feliz.
lunes, 3 de septiembre de 2012
LA JUEZ Y SU ERÓTICA HERMANA
Me gusta Fulci, me fascina “El más allá”, me flipa el rollo Italiano, aunque fríamente, todo el cine italiano de los ochenta está infinitamente sobrevalorado por el fandom. Son películas que molan, pero no precisamente por su calidad, si no por otros muchos atributos que distan mucho de la calidad, pero eran películas bastante malas (Y quien dice Fulci, dice Deodato, dice Lenzi y dice Bava hijo).
Lo cierto es, que Fulci quizás se desenvuelva mejor en la comedia, en la “Sexy movie” Italiana que tantos y tantos títulos nos dejó por el camino, que en el género que le hizo popular en el mundo entero. De ahí vienen todos. Como muestra “Jaimito va a la escuela” de Umberto Lenzi, o este “La Juez y su erótica hermana”, donde todos están en su sucia salsa.
Una juez, que hace las veces de censora de cine, ningunea a un estafador que vende carne para perros enlatada como si fuera gulash de alta calidad. El individuo descubre que la juez tiene una hermana gemela exactamente igual a ella, pero que mientras que la Juez es puritana y de recta moral, la hermana es una puta que se folla a todo aquél que se lo propone. Sabiendo el estafador esto, planea un sucio plan con la zorrilla de por medio, para hundir la carrera de la prestigiosa Juez. Típica comedieta Italiana pre- Alvaro Vitali y Lino Banfi, que va asentando las características del género, y, por supuesto, vehículo erótico para el lucimiento de una Edwige Fenech que pasea alegremente el felpudaco y sus -supongo- deliciosas tetas, mientras un buen puñado de cincuentones calvos y salidos, babean tras su culo. El maravilloso carácter mediterráneo imponiéndose como elemento cómico, no falla. Pues está muy bien la película, con su trama de enredo, esta vez aprovechando el parecido de las dos hermanas, que dará lugar a las consabidas situaciones para el descacharre. Desnudos imponentes, chascarrillos y unos diálogos completamente soeces, harán el resto.
Lo que me llama la atención, es que mientras que a las películas de Terror de fulci, independientemente del cambio de género, les cuesta avanzar horrores, sin embargo “La Juez y su erótica hermana” va follada de ritmo, pasa en un santiamén, nos reímos un montón y nos quedamos la mar de contentos tras su visionado.
Pero con esto tampoco quiero decir que Fulci sea un maestro rodando comedia. La película está muy bien, pero no es mejor que muchas de aquellas comedias, quizás mas cafres y burras, pero si igualmente disfrutables.
Para una tarde tonta, la peli es perfecta. Pero no deja de ser una “Sexy Movie” Italiana, que ofenderá a la mayoría por su falta de todo. Abstenerse los amantes del buen gusto.
En el reparto junto a la Fenech, Mario Maranzana, Raf Luca y Giancarlo Detori.
sábado, 16 de mayo de 2026
MANHATTAN BABY
Yendo de exploraciones por Egipto, la hija de un arqueólogo (Christopher Connelly, todo un astro del exploit italianini al que han visto en indigestiones de Enzo G. Castellari, Ruggero Deodato o Bruno Mattei, ¡¡menudo máquina!!) recibe un medallón chungo por parte de una autóctona ciega y malrollera, uno con forma de ojo, lo que dará alas a Fulci para saturar su película de primeros planos de los globos oculares del reparto al completo, pero hasta la náusea, justo al ladito de los zooms y los paneos indiscriminados. El caso es que la familia regresa a Nueva York y la niña pues comienza a comportarse raro. Aquellos que investiguen el origen de sus berrinches, terminarán palmando... aunque, como avisaba hace unas líneas, no esperen nada granguiñolesco. Quizás el final-final, y aún así, tampoco tanto.
El resultado, pues eso, un tostón tremendo, anti-recomendable y que incluye la desagradable muerte real de una cobra frente a la cámara... panda de sucios bastardos desalmados... ya saben como las gastaban entonces. Prefiero quedarme con tonteridas y fricadillas como ese mítico póster de Mordillo decorando una pared, los churumbeles leyendo "Crazy" (una de las imitaciones más célebres de "Mad Magazine") y el enfermero (asistiendo a Fulci en su inevitable cameo), que se parece mucho a mí.... o al yo de hace quince años.
¿El resto? habas con diarrea de mono.
sábado, 24 de octubre de 2009
EL DESTRIPADOR DE NUEVA YORK
"El destripador de Nueva York" pertenece a la época dorada del italiano Lucio Fulci, de cuando producía inspirados films de horror con un alto grado de elemento hemoglobiníaco ("Nueva York bajo el terror de los zombi", "El mas allá", "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes"...). En esencia no cuenta nada. Un asesino va matando chicas bonitas y la policía lo investiga. De por medio, y a lo largo de la proyección, van asomando el rostro personajes cuyo fin es aportarnos pistas falsas, hasta que acaban muriendo de un modo u otro. Lo realmente interesante y atractivo del film es su generosa galería de crímenes salvajes (algunos de ellos empiezan por la vagina), destacando el que realmente la ha hecho famosa, la prostituta rajada con todo detalle gracias a una hoja de afeitar, en la que Fulci (o Fulzy, según la caratula del vhs cortesía de José Frade. La Y suena más yanki) no escatima primerísimos planos de un pezón o directamente un ojo siendo partidos por la mitad.... ¡¡ouch!!... la primera vez que la vi un 1987 en pantalla grande, y durante un festival de ocho horas de terror, no podía apartar los ojos, fascinado ante tanta locura.Todo ello es lo que acabó otorgando a la peli, y a Fulci, la fama de misógina/o y cabreando a unas cuantas feministas, algo maravilloso y absolutamente irrepetible. Hoy semejante material se haría de modo consciente, buscando la provocación o el homenaje, en ésa época se actuaba así porque... bueno, ¡era lo normal!, se trataba de un film de horror con chicas asesinadas ¿no?, pues hale. Esa es la actitud que hoy echo de menos en cualquier film que presuma de brutalidad.
Como toda italianada que se jacte de serlo, la peli remite a otros films anteriores de éxito, en especial "Vestida para matar" (¿y "Maniac"?, tal vez la escena del metro y la atmósfera sórdida de un Nueva York tenebroso y depravado). Hay mucho material rodado en el hoy famoso "Times Square" de los 80 (ya saben, las "grindhouses", "the deuce", los cines proyectando material porno y/o exploitation del calibre de la misma peli de Fulci o cosas de arte y ensayo de alto grado erótico. Precisamente, en una secuencia vemos la marquesina de "Mi primer pecado" de Manuel Summers, y es que el español tenía mucho éxito por esos antros gracias a sus epopeyas de jovencitos iniciándose en los placeres de la carne).
En "El destripador de Nueva York" encontramos varios nombres asociados al cine popular italiano de los 80, y a la obra de Fulci (quien se reserva un papelillo), como Paolo Malco, Alexandra Delli Colli, Zora Kerova o al gran Dardano Sacchetti en tareas de escribiente. Destaca la belleza de Almanta Suska.
En fin... que la peli en realidad es de lo más mediocre, no tiene ritmo alguno, acumula momentos para el ridículo (eso de que el asesino hable como el "Pato Donald", o las clásicas "americanadas desde el prisma italiano" típicas de la época) pero, ¡claro!, es lo que es... cine de género italiano de los 80... con eso, está dicho todo. Hay que verla.
domingo, 11 de septiembre de 2011
AENIGMA
Honestamente, no soy de los que consideran al italiano Lucio Fulci ni un maestro, ni un astro, ni un genio. Creo que los que recurren a tales calificativos se dejan cegar por el único elemento que de verdad ha hecho atractivo alguna vez el cine del caballero: el gore. Sí amigos, pertenezco a esa ralea de chavales que en los 80 fliparon -y mucho- con los desvaríos hiper-truculentos de lo que, a fin de cuentas, es su mejor y más florida etapa: "Nueva York bajo el terror de los zombi", "El Mas Allá", "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes", "Aquella casa al lado del cementerio" y "El destripador de Nueva York". De hecho, entre estas hizo otras dos producciones de horror, "El gato negro" y "Manhattan Baby", pero ninguna de ellas es recordada con fervor. ¿Por qué?, pues porque NO son tan sangrientas como las antes mencionadas."Aenigma" fue, precisamente, el "return" al horror puro de Fulci tras su fallida "Manhattan Baby" y después de probarlo en otros terrenos como la ciencia ficción, el drama, el thriller (que no "el terror" en el sentido estricto y sobrenatural del término) o la espada y brujería. En la prensa especializada franchute se le dio mucho bombo, y las fotos prometían mogollón. Pero, por supuesto, una vez disponible en los video-clubs Españoles y visionada, el hostiazo fue tremendo. De ahí en adelante Fulci no levantaría cabeza.
"Aenigma" es una mezcla de "Carrie" y "Patrick" con gotas de "Suspiria". La chica tontica e introvertida del colegio para señoritas es blanco de una broma exageradamente cruel que, tras un accidente, la lleva directamente a una camilla en el hospital, donde reposará en coma el resto de la peli dispuesta a vengarse desde el mas allá -sin saber muy bien cómo- de los que la llevaron a ese estado. Las muertes se pretenden impactantes, no por su violencia sino por su surrealismo y absurdismo, pero no cuela.
Hace unas noches atrás, y en un burdo ataque de nostalgia, intenté echar un segundo ojo a otro de los films que Fulci facturó en los inicios de su duradera decadencia, "Murderock", pero no pude con el. Seguidamente recordé "Aenigma", y decidí también darle otra oportunidad convencido de que, por mala que fuera, no podía serlo tanto. Y no, TAN MALA no es... pero le queda cerca. Ambas tienen en común una estética monótona y artificial, unos actores nivel "maniquí", horribles bandas sonoras (¿de dónde sacaría Fulci canciones tan espantosas?), gore bajo mínimos (desde luego nada remotamente próximo a sus mejores tiempos) y la habitual ausencia de ritmo que en este caso, y a falta de sangre y tripas, se torna insoportable.
Lo único divertido de "Aenigma" consiste en descubrir con qué posters las escolapias protagonistas adornan sus dormitorios: Tom Cruise en "Top Gun", Sylvester Stallone en "Rocky 3", Christopher Lambert o "Yoda". ¡Vaya tela!.
jueves, 6 de agosto de 2009
ZOMBI 3
Esta cosa se lanzó en su día como la vuelta a terreno conocido de Lucio Fulci (no olvidemos que el hombre se hizo especialmente famoso entre los devotos del horror con su "Zombi 2", es decir, "Nueva York bajo el terror de los zombi" en las españas). Ya en su momento se olía que había gato encerrado. Nunca me he tomado muy en serio a Fulci, ni creo que sea un genio o algo así... pero era/es evidente que las formas de "Zombi 3" eran/son mucho más zetosas que a las que el director de "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" nos tenía acostumbrados. Y es que, como muchos de ustedes sabrán, en realidad Fulci solo rodó unas escenas antes de abandonar el rodaje, que recayó en manos de Bruno Mattei y el guionista Claudio Fragasso, Vincent Dawn y Clyde Anderson a la hora del té (sin embargo, ¡¡no noto la más mínima diferencia!!).Y lo que estos dos se curraron dista mucho de ser soportable. "Zombi 3" tiene el look y huele igual de mal que todas las producciones "Flora" de la época, y todas las pelis de Mattei (y Fragasso). Rodada en las inevitables -y económicas- Filipinas, narra los avatares de una serie de personajes en medio de una invasión zombie propiciada por un virus, o algo así, inventado por unos científicos con tendencia a sobreactuar.
Lo que más llama la atención de esta peli son, precisamente, los no muertos. La variedad es inmensa. Los hay que caminan lentamente, y los hay que van hiper-follaos (atención al de la gasolinera), algunos hablan, otros meditan sus pasos y hasta los hay bromistas que empujan a las chicas desde la ventana para que caigan a una piscina. También tenemos cabezas-zombie que vuelan en el aire y te muerden o fetos-zombie con manos de adulto...... eso sí, todos con su pijama roído (parece que sea un uniforme obligatorio para formar parte de las hordas de devoradores de carne humana)... vamos, que flipas. La guinda la pone uno que incluso es DJ en una radio.
Todo esto sería perdonable, y hasta efectivo, si la peli resultante no fuese tan jodidamente mala y aburrida (porque pa no tener, casi no tiene ni gore), enfocada por sus autores más como "de acción" que epopeya terrorífica. Ya pueden meter toda la niebla y los focos verdes que quieran, que "Zombi 3" en ningún momento deja de ser una gran mierda.
Uno de los casos más extraños del film lo tenemos en su protagonista, Deran Sarafian. Lo crean o no, fue actor en "Al filo de la medianoche" (con Charles Bronson), director de "Alien Predator" (producción Española de la mano de Carlos Aured) y, poco después, pasó a primera fila como máximo responsable de "Velocidad Terminal", la peli esa de acción con Charlie Sheen. Desde hace unos años, Sarafian lleva las riendas de series tan respetadas como "CSI" y "House".
Por su cuenta, Fragasso parió un "Zombi 4" (el mismo año que la tres) y la infamemente famosa "Troll 2".
Mattei está muerto, pero eso ya lo saben.
sábado, 3 de febrero de 2024
VIRUS
Unos veteranos del Vietnam regresan a la civilización portando un virus que les vuelve caníbales, tal cual. A pesar del cambio de aires, no podrán contener las ansias alimenticias y la liarán parda, siendo perseguidos por las autoridades, mientras a su paso van dejando un generoso reguero de cuerpos mordisqueados e infectando a otros con su hobby.
Conocida también como "Apocalypse domani", "Cannibals in the Streets" o "Cannibal Apocalypse", la película cuenta con un chorro de ingredientes para hacerla triunfar. A la dirección, todo un clásico en lo suyo, Antonio Margheriti (generalmente oculto tras el alias de Anthony M. Dawson). En el co-guion, otro que tal baila, Dardano Sacchetti. De los efectos de maquillaje se encarga un tercer grande, Giannetto De Rossi. Siendo co-producción entre Italia y España, José Frade viene a encabezar la movida. Y el reparto está a la altura: John Saxon, Giovanni Lombardo Radice o Ramiro Oliveros, entre otros ligados al llamado "eurotrash". Y sin embargo, a mi "Virus" me sigue sin acabar de funcionar. Le reconozco un arranque solvente. Algunas buenas ideas (esa vecinita adolescente que se pirra por los huesos de Saxon). Y, obvio, la generosa ración de violencia, en especial los destellos más truculentos -y populares- como el agujero en el estómago de Lombardo Radice o el "apretujón" de ojos. El gore es licuoso y detallado, pero menos que los excesos de Fulci, y es que al colega Margheriti, tal y como leí en una entrevista, no le molaba demasiado eso de mostrar higadillos. Lo hacía porque, siendo el solvente artesano que era, daba al mercado lo que pedía a gritos. Pero no gozaba en el proceso, y esas cosas se notan. Luego tenemos al mentado Lombardo Radice, cuya actuación roza los límites del exceso y el histrionismo. Esos caretos como de constreñido, me cargaban de chaval y lo han vuelto a hacer ahora.
Creo que mi verdadero problema con "Virus" es que, en esencia, NO es una película de terror. Es más de acción. Un thriller si lo prefieren, en el que, eventualmente, unos tipos se comen la carne de otros, pero abundan más los disparos que los sustos. Me aburrió un poco, sobre todo con la persecución final. Así que, no, el tiempo no me ha reconciliado con ella.
lunes, 13 de junio de 2011
ZOMBI HOLOCAUSTO
Indiscutible clásico del "trash" italiano, nacido de la mente y el bolsillo de Fabrizio de Angelis (quien como director solía firmar Larry Ludman), con la sana intención de aprovecharse de su entonces recientísimo "hit" (en tareas de producción) "Nueva York bajo el terror de los zombi" (según el sobrevalorado Lucio Fulci). De hecho, incluso se rodó en los mismos escenarios. La idea -y ahí radica lo fascinante de "Zombi Holocausto"- era juntar en una misma trama las dos tendencias que entonces mejor funcionaban en el "exploitation" italiano: muertos vivientes costrosos y caníbales hambrientos. ¡¡Ahí es nada!!.Como en "Nueva York bajo el terror de los zombi", todo arranca en la civilización (en Nueva York, claro), donde unos extraños crímenes, en este caso de tirón antropófago, empujan a una serie de personajes a partir hasta una remota isla a investigar el origen del mal. Una vez allí, serán atacados y -algunos- devorados por caníbales. Los menos, recalarán en la cabaña de un "mad doctor" que, tu lo has dicho, está devolviendo la vida a los muertos.
Todo ello, cómo no, envuelto en un vistoso papel de regalo color rojo sangre, como solo los "fetuccini" sabían hacer entonces. Gore bestia y gráfico que incluye destripamientos, extracción de ojos, amputaciones... y las dos perlas de la corona, la famosa secuencia del zombie con la cara hecha pulpa por efecto de una hélice de lancha (¡brutal!, este momento iba censurado en la versión que yo vi de chaval) y la mala baba que gasta el "mad doctor" extirpando las cuerdas vocales a una de sus agonizantes víctimas para que sus gritos no le molesten.
A diferencia de muchas italianadas de ese periodo, "Zombi Holocausto" va bien de ritmo y no se hace excesivamente pesada (además, dura hora y veinte, ¡¡gracias!!). El final es algo absurdo y te deja un poco a medias (no presenciamos la cruenta muerte que el "mad doctor" bien merece), pero ¡da igual!, el resto compensa de sobras. En el reparto tenemos a Ian McCulloch (rescatado, precisamente, de "Nueva York bajo el terror de los zombi") y a la irritante Alexandra Delli Colli (famosa por sus morritos hiperactivos en "El destripador de Nueva York", también de Fulci). El dire se llamaba Marino Girolami y firmaba Frank Martin.
Entrañable.
miércoles, 19 de marzo de 2008
BRONX, LUCHA FINAL
En este caso se trata de Steven Benson y, como era de ley en la época, lo que aquí tenemos es el necesario exploit del cine post-apocalíptico que puso de moda "Mad Max 2" (y "1997: Rescate en Nueva York") y volvió a relanzar Enzo G. Castellari con su saga del Bronx. Massaccesi, siempre al final de la cola, observando, decidió copiar al original y a la copia del original, pariendo esta peliculilla que incluso, desde mi modesto punto de vista, supera a las andanzas de Mark Gregory. Cierto es que muchas de estas películas, sin importar el género al que se suman, con los años han envejecido fatal, y vistas ahora la mayoría resultan insoportables (por aburridas), pero "Bronx, lucha final" se mantiene bastante bien, no cansa en exceso y acaba dejándote con una sonrisa de satisfacción.
Rodada con una evidente falta de medios (nada como una peli post-apocalíptica para aprovechar las ruinas de al lado de casa), por el relato pululan míticos nombres asociados a esta clase de productos como Al Cliver, George Eastman, Moira Chen (también conocida como Laura Gemser) o Gordon Mitchell, ex-actor de peplums reciclado en toda suerte de exploitations.
Como dato curioso, mencionar que el film arranca básicamente como lo haría años después "Perseguido" (que también copiaba algunos uniformes de "I Guerrieri dell'anno 2072", según Lucio Fulci), con un concurso televisivo en el que un tipo es, eso, perseguido por una serie de caza recompensas de lo más carismáticos. Claro que la novela en la que se basó "Perseguido" (según Stephen King bajo el alias de Richard Bachman) se publicó un año antes que "Bronx, lucha final". Entonces la pregunta es, ¿quién copió a quién?.
miércoles, 9 de noviembre de 2022
GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 18 (TRUCULENCIA)
Siempre me fascinó el cartel español de ese clásico del
trash más ramplón que es "Me bebo tu sangre". Básicamente
porque resultaba inquietante y nada tenía que ver con
la película. El de los franchutes, aquí expuesto, engañaba un
poquito menos y era, que duda cabe, maravillosamente exploitable.
A mediados de los ochenta, Matt Devlen y Bret McCormick se curran
dos películas ultra-gore rodadas en Súper 8. "The Abomination" y
"Ozone: Attack of the redneck mutants", adelantándose por tres años
a la más popular "Redneck Zombies". Mientras la primera ha ido ganando
puntos con el tiempo, la segunda -más afín a la comedia- arrastra fama
de se peor, mucho más aburrida y con unos efectos especiales la mar
de mediocres. La cosa va de una panda de paletos que, a causa del agujero del
ozono, se convierten en muertos vivientes y arranca la escabechina. Una
perfectamente ilustrada en la imagen superior. Hace muchos años conseguí
copia de ambas (de hecho, aún conservo la de "The Abomination"), pero en
inglés a pelo, y por eso no se si las terminé o consumí a cámara rápida. Creo
recordar que la víctima de la foto es una maruja... pero no me hagan mucho caso.
Tal vez algún día lo intente de nuevo con ambas, pero ya se verá.
"Un gato en el cerebro" se suponía en su día la película
más personal del sobrevalorado Lucio Fulci, donde se interpretaba
a sí mismo haciendo de un director de cine especializado en
horrores al que atusan las truculentas imágenes de su obra.
Llegué a verla en v.o. y no me gustó nada. Tampoco es tan extraño si
tenemos en cuenta que era un Fulci del 90, y eso rara vez solía
traducirse en algo bueno. Otra que debería revisar. Hasta que ese
día llegue, les dejo esta simpática imagen del colega usando una
mano cercenada como carnaza para pescar.
En su día, muchas de las imágenes de esta galería me volvieron
loco de ansiedad por ver las películas a las que pertenecían. Y, en casi
todos los casos, luego llegaría la decepción. Sin embargo, el aquí
presente puede que sea el más extremo de todos, ya que a la indudable
carga truculenta de la imagen hay que añadir que pertenecía a "Maximum
Overdrive", es decir, "La rebelión de las máquinas", el cacareado debut en
la dirección de Stephen King. La mezcla de elementos era demasiado
perfecta como para no tener expectativas. Luego, la peli fue lo que fue.
Encima, la imagen en cuestión cruzaba fugazmente ante mis inocentes
y defraudados ojos. Aquello no era ni tan gore como se prometía, ni tan... bueno.
Dos imágenes seguidas pertenecientes a ese indudable
clásico del cine chungo que es "Mil gritos tiene la noche", según
las artes de Juan Piquer Simón. No hace falta que nos extendamos
demasiado al respecto a estas alturas. Baste decir que, mientras la
primera sí sale en la película (o al menos, una parecida), la segunda no.
Pertenece al momento en el que una estudiante tumbada en el césped es
asesinada sierra mecánica mediante. En el film vemos el chorretón
de sangre salir de su cuello decapitado... pero el plano de la cabeza no
aparece por ningún lado. Y es una pena, porque está un rato chulo y es de
lo más desagradable. ¿Censura? No me consta, pero nunca se sabe...
"Rawhead Rex" adaptaba a Clive Barker y, gracias a imágenes
como las tres aquí expuestas, se prometía de lo más sensacional.
No solo por el monstruo, que es muy chanin, también por la
cantidad de truculencia invertida... o al menos eso hacía suponer
la estampa del medio. Impactante. Luego, pues lo de costumbre, una
decepción. Y de las gordas, porque no hace demasiados lustros
la revisé con intención de comentarla por acá y, nada, no hubo manera.
A finales de los ochenta, y coincidiendo con una inesperada
fiebre en torno a los trabajos de Edgar Allan Poe, al oportunista
Roger Corman le dio por remakear, o readaptar, algunos de los
clásicos que él mismo dirigiera por ahí los años sesenta. Luego
todos resultaron tremendamente aburridos, insulsos y casi
telefílmicos. La imagen pertenece a "La máscara de la muerte roja"
y, según recuerdo, es lo mejor de la misma.
es el inicio de una mutación de ser humano a hombre
cucaracha que recuerdo tan espectacular como asquerosita.
La verdad es que la peli no está demasiado mal. La revisé hace
muy poco y, aunque no logré reunir ganas para reseñarla, me dejó
buen sabor de boca... por raro que suene viendo el material aquí presente.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
AQUARIUS
Seamos prácticos, visto hoy, el trabajo de gente como Lucio Fulci, Sergio Martino, Umberto -papanatas- Lenzi o, especialmente, Lamberto Bava, resulta bastante aburrido. O, mejor, totalmente mortecino. Sin embargo, "Aquarius" no solo mantiene el tipo, además logra algo casi imposible de encontrar en un producto ítaloparlante adscrito al género de mis amores: No aburre. Y no solo no aburre, ¡entretiene!. Eso sí que es un milagro. Dentro de tal elitista tendencia también cabe el amigo Dario Argento, especialmente en sus mejores tiempos. Y no es puta casualidad, pues los lazos entre el padre de "Inferno" y Michele Soavi, director debutante en "Aquarius", eran bien fuertes. De hecho, la gracia de esta película es que se erige casi como testamento de la era dorada del terror italiano post-Mario Bava por así decirlo, el de los 70 y, muy especialmente, los 80. Y lo firma el pupilo más aventajado posible, el amigo Soavi, en cuyo curriculum previo encontramos el famoso documental que dedicó a su maestro Argento con "Il mondo dell'orrore di Dario Argento" para quien, antes de currar como director, lo hizo como asistente y actor (en "Tenebre", "Phenomena" y "Ópera"). Pero Argento no fue el único, también dio lo suyo para Lamberto Bava en idénticas funciones ("Cuchillos en la oscuridad", "Demons", el remake de "La máscara el demonio" y "Blastfighter, la furia de la venganza", en la primera hacía de -si la memoria no me falla- asesino travesti y en la segunda era el tipo de la media-máscara que reparte propaganda del estreno del film diabólico en el metro). Su vinculación al horror italiano no se queda ahí, ya que Soavi ha ejercido exclusivamente de intérprete en films tan característicos como "Alien 2", "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" (la de Fulci, para quien también colaboró en "El destripador de Nueva York"), "El día del cobra" (de Enzo G. Castellari), "Los invasores del abismo" (de Ruggero Deodato) o "Il gatto nero" (de Luigi Cozzi -amigo de Víctor-). Y aunque curiosamente su nombre siempre va asociado al de Argento, en realidad otro para quien curró a destajo en sus inicios fue el no menos legendario Aristide Massaccesi, más conocido como Joe D´Amato. Michele fue actor, co-guionista no acreditado y asistente en títulos tan variados y demenciales como "Bronx lucha final", "2020 Los rangers de Texas", "Terror sin límite", "Calígula 2" o "Ator el poderoso". Tal vez por ello fue Massaccesi, y no Argento, el primero en producirle un largometraje comercial, es decir, este mismo "Aquarius" que Aristide apadrinó desde su flamante "Filmirage" y que, como guinda del pastel, cuenta con un guión original de Luigi Montefiori, más conocido como George Eastman, el caníbal de "Gomia, terror en el mar Egeo" (dirigida por D´Amato, of course), que pal caso se esconde tras el alias de Lew Cooper. Ahí es nada. Visto lo visto, está claro que solo Michele Soavi podía cerrar el círculo aplicando lo aprendido y, encima, tan bien (y americanizando su nombre a Michael, como debe ser).
Un puñado de actores hambrientos, y su director, ensayan desesperadamente un espectáculo teatral de danza moderna sobre un anónimo asesino. Todo pinta que va a ser un desastre. Esa noche, la prota de la función, aquejada de dolores en el tobillo, hace caso omiso al jefe y se marcha al hospital más cercano para que le venden la pupa. Su presencia motivará la huida de un peligrosísimo psicópata que se le cuela en el coche, se carga a la chica de guardarropía del teatro y desaparece. Llega la policía, registra el lugar, no encuentra nada y se marcha dejando únicamente dos agentes que de poco servirán (uno de ellos encarnado por el propio Soavi). El director decide aprovechar el suceso y convierte su obra en un inesperado biopic del psycho-killer visitante... así que, pa meterse caña con los ensayos, se encierra a si mismo y a los actores en el teatro, escondiendo la llave. Poco saben todos ellos que el homenajeado también ronda por allí, dispuesto a cargárselos y, para más inri, la primera persona a la que asesina es la única que sabe dónde está escondida la llave de la puerta principal. La noche que les espera será de órdago.
"Aquarius" fui a verla el día de su estreno, al cine. Lo recuerdo muy bien porque los Viernes por la tarde solía reunirme con los idiotas de mis ex compañeros de EGB para acudir a las películas. En aquella ocasión, elegí yo. Naturalmente entonces ya sabía mucho sobre la peli de marras gracias a mis queridas revistas francesas, aunque la reconocía más por el título que allí recibió, "Bloody Bird". Al entrar, un sensacionalista cartel que el mismo cine se había sacado de la manga, nos advertía que lo que íbamos a ver era muy fuerte porque resultaba "totalmente verosímil". Menuda chorrada!!. De hecho, y aunque lo pasamos muy bien durante el visionado, al terminar uno de mis "amigos" criticaba el desenlace del film aludiendo, justamente, a su falta de verosimilitud. En fin, jóvenes presuntuosos. A mi todo aquello me daba igual, me la sudaba, había disfrutado como un enanito y salí bien saciado, ya que por entonces lo que buscaba con desesperación en un film de horror era la más generosa y gráfica truculencia y, en ese sentido, "Aquarius" iba la mar de bien servida. ¡Qué tiempos aquellos en los que el cine de terror incluía gore valiente y gráfico, pero en sus justas dosis, sin caer en el exceso por el exceso, ni el humor, ni la estilización en busca de la aprobación de las élites políticamente correctas!, preocupándose más por ser "una de miedo con gore" que "una gore con miedo" o, peor, "una gore con gore" o, ya de pesadilla, "una gore con risas".
El caso es que, menos experimentado en estas lides, consideraba "Aquarius" una muestra moderna de "giallo". Bien cierto es que guarda algunas características propias de esa clase de cine, pero en realidad la obra de Michele Soavi encaja mucho mejor en la etiqueta de "slasher". ¿Una mezcla de lo mejor de ambos bandos?, pues sí, me parece bien. Por parte "slasher" tenemos a un asesino mudo e imparable ataviado con un uniforme negro y una máscara de lo más chanante. Esa cabeza de búho gigante es ya legendaria. Tenemos el grupo de jóvenes servidos para ser asesinados con las más variadas armas y los crímenes más impactantes y sangrientos, que incluyen cosas tan clásicas como hachas o una surrealista pero efectivísima sierra mecánica. Y tenemos el climax en el que la "final girl" y el malo se enfrentan cara a cara, así como la aparente invulnerabilidad del segundo. En el terreno del "giallo" encaja el mini-puzzle que resolver del final, el asesinato enfocado como todo un arte (los cadáveres de las víctimas reunidos es algo muy "slasher", pero no lo de presentarlos de forma tan artística) y, en general, la concepción elegante, bonita y estilizada que Soavi tiene del terror, algo directamente heredado de su amigo y vecino Dario y que destaca especialmente con la hipnótica y pomposa banda sonora, así como con esas plumas flotantes o los números musicales de la obra que ensayan los protagonistas (el sumum de lo cual viene cuando la que conoce la ubicación de la llave es asesinada brutalmente delante de todos, convencidos de que el agresor es el actor disfrazado. Ese es uno de los momentos más "giallo", más Argento, de la fiesta, a base de soundtrack orquestal e iluminación azulada).
Hace unas líneas hablaba de los asesinatos truculentos y salvajes. Déjenme volver a ello. En la época se consideraba "Aquarius" como una película "fuerte" y seguramente en 1987 sí encajaba en la etiqueta. No estábamos tan acostumbrados a ver de modo claro y sin disimulos cómo una sierra mecánica abría el estómago a un tipo, y aquí es algo que está bien presente y, además, rodado de modo muy efectivo, muy tétrico, con una linterna como única fuente de luz, el asesino con la máscara salpicada de sangre y la víctima, gritando agónicamente, rodeados de oscuridad y asentados sobre un Argentiano suelo inundado de agua. Brillante. En posteriores entrevistas Soavi decía que no se consideraba muy amigo del gore (¡ni del terror de los ochenta!, al que acusa de poco imaginativo), pero que aceptaba que un film de terror iba ligado a la muerte y la sangre, y que en cierto modo esta última era lógicamente inevitable. También comentaba que el presupuesto con el que contaron para "Aquarius" era mínimo, y que lo efectos especiales se resolvieron del modo más rudimentario. Hay una chica -embarazada!- que es partida por la mitad y cuando se revela su medio-cuerpo, nos damos cuenta que se trata de un auténtico maniquí al que han pegado unas tripas. No digo que cante hasta el extremo de resultar risible y chapucero, para nada, pero sí es verdad que el momento pasa fugazmente ante nuestros ojos evitando resultar demasiado evidente. Lo mismo que la decapitación del director de la obra de teatro. Pero que nadie se confunda, porque esa pobreza queda totalmente compensada por la inmensa capacidad de Michele Soavi, que se muestra como un cineasta de lo más talentoso a la hora de dotar de ritmo a su película, de sacar buen partido del montaje y, en fin, de jugar con el suspense. "Aquarius" es impactante y sangrienta, sí, pero también emocionante. Digamos que podríamos partirla en cuatro cachos. Arranque, masacre (donde mueren el 90% de los personajes secundarios, sin descanso), enfrentamiento y desenlace. El enfrentamiento es el segmento más delicado porque, casi sin diálogos, y a base de sonido e imagen, el director se centra en el puro suspense, cuando el psycho-killer tiende una trampa a la "final girl" que debe agenciarse la llave de la puerta sin que su agresor se de cuenta, aunque lo tenga a medio metro. Muy logrado momento de puro cine, que eclosiona con el inevitable bis a bis de la pareja, destacando el instante de él colgando del techo y deslizándose por un grueso cable hacia ella. De infarto.
Quizás uno de los puntos más flojillos de la película sean algunos de sus actores, ya sabemos que en la mayoría de las pelis de terror italianas suelen ser muy malos, ridículos. Aquí se salvan de la pura quema por los pelos, aunque queda sitio para algunas sobreactuaciones notables. Sin embargo, la mayor de todas ellas da el pego, porque se trata del director de la función teatral, un tipo ególatra, cruel y manipulador al que el rollo histriónico le va como anillo al dedo. De hecho, es uno de los personajes que más recuerdo dejan y para mi significó descubrir al actor que le da vida, David Brandon y sus notables orejones. Había protagonizado "Caligula 3" para el mismo Joe D´Amato (un evidente exploitation de la de Tinto Brass, donde ya coincidió con Soavi), y luego también saldría en el "Crímenes en portada" de Lamberto Bava. Pero su rol más extraño y atípico es el primero, haciendo de ángel "Ariel" para Derek Jarman en su epopeya arty-punk "Jubilee" (connotaciones de una carrera paralela en el teatro y otras artes más elevadas y respetadas).
Barbara Cupisti es la guapa "final girl" de rigor que has visto también en películas de algunos clásicos como Fulci ("El destripador de Nueva York", ¡su debut!), Argento ("Ópera"), o el fucking Lenzi ("La porte dell´inferno"), así como en "El engendro del diablo" y "Mi novia es un zombie" del mismo Soavi (a lo tonto él y la moza llevaban años coincidiendo en la pantalla, así que será verdad eso de que son o fueron pareja, apunte este que no he podido corroborar).
Sin embargo, el rostro más mítico de todo el film es el de un -habitualmente- sobreactuado Giovanni Lombardo Radice (alias John Morgen) haciendo de supergay. La fama a nivel fandom le llegó cuando Fulci decidió taladrarle la cabeza en "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" y Lenzi castrarlo para "Caníbal Feroz". Lo vi in person en su visita a un festival patrio, pero -paradójicamente- era más soso que una cocacola con solo cinco cucharadas de azúcar.
Terminamos este repasito con la fea Mary Sellers (sin vínculos con el inspector Clouseau) y que también mostraba su poca atractiva faz en el temible remake de "La máscara del demonio", cortesía de Bava hijo de... Mario, "Contamination .7" (de D´Amato) y "Ghost House", de -oootra vez- Umberto Lenzi currando para "Filmirage". Curiosamente esta costrosa peliculita que consumí en un cine porno justo cuando probaba suerte proyectando otra clase de productos menos grumosos (¡¡vamos, ni el puto "deuce" y sus cutre-cines!!), reciclaba el soundtrack completo de "Aquarius" que -como ya he señalado- está muy bien y tiene un peso importante en la película. Uno de sus tres responsables, probablemente el más reconocible, es Simon Boswell, inevitablemente ligado al universo de Dario Argento y que también ha puesto su talento al servicio de una ralea de films sin desperdicio: "Phenomena", "Demons 2", "Crímenes en portada", "Karate Kimura" (!), "Santa Sangre" (estupenda su partitura para este clásico de Alejandro Jodorowsky producido por el hermano de Dario), "Hardware, programado para matar" y "Dust Devil" (Richard Stanley siempre se ha declarado admirador del dire de "Suspiria"), "El señor de las ilusiones" (de Clive Barker) y, muy recientemente, "The Theatre Bizarre" (obviamente en el capítulo firmado por Stanley) y la horrenda e incomprensiblemente reputada "The ABCs of death".
¿Y qué le pasó a Michele Soavi después?, pues que Terry Gilliam vio "Aquarius" y le gustó tanto, que decidió ficharlo como director de segunda unidad en "Las aventuras del barón Munchausen". Contaba también Gilliam que el amigo dio bastantes problemas durante el rodaje a la hora de agenciarse más dinero del acordado por obra y gracia de cierto "grupo de presión" de poca recomendable casta. Con todo, Soavi declaraba en "L´Ecran Fantastique" que había decidido subirse al carro para vivir la experiencia y aprender. Movidas raras pero, al parecer, no tan graves porque años después Gilliam y el italiano volverían a encontrarse, repitiendo roles, en la espantoide "El secreto de los hermanos Grimm"... así que, nunca se sabe.
Luego llegaron "El engendro del diablo" y "La secta" (esta vez, sí, producidas por su querido Dario Argento, que metió bastante la mano en ambas) y la peli que le consagró, la bonita, curiosa, chorra y rara "Dellamorte Dellamore", subnormalmente titulada en España "Mi novia es un zombie" de la que Martin Scorsese posee una copia en su colección privada. Cuando parecía que Soavi iba a alcanzar la cima (le llegaban ya propuestas desde Hollywood, como dirigir la vomitosa "Abierto hasta el amanecer"), movidas de corte personal/familiar le retiraron del cine durante cinco largos años, truncando su prometedora carrera. Retomó la silla del director para la televisión italiana, donde dirigió algunos telefilms policíacos que ni he visto, ni me apetece ver. Hace poco leí que el muchacho tenía intención de regresar a la big screen y con una de terrores, pero habrá que ver qué pasa, porque los tiempos han cambiado mucho y tal vez su creatividad haya caducado. O no, veremos. De momento y hasta entonces, podremos gozar ad infinitum de este "Aquarius", clásico del terror moderno mundial que, como dicen los yankees, es "highly recomended". Sin duda alguna.
sábado, 8 de julio de 2023
EL EXTERMINADOR
Para ilustrarla, y por aquello de salirse de convenciones, he optado por una imagen distinta a la habitual -que tantísimo adoro y tantas "memorys" juveniles provoca-, una, además, algo cutre... pero con encanto. La cosa dice así:
Los años ochenta, cinematográficamente hablando, pasarán a la historia por la enfermiza proliferación de los géneros más “inmundos” que el séptimo arte haya podido parir jamás. Entre estos destaca uno por el que siento especial debilidad, y es el de justicieros urbanos… ya sabéis, tipos “corrientes” a los que un grupo de pandilleros o la mafia al completo matan / violan / castran / pegan / insultan (no necesariamente siguiendo este orden) a su mujer / hijo / hija / amigo / primo / abuelo y él, hasta el coño de la gentuza que asola las calles, se pilla todo el armamento disponible (por lo general son veteranos del Vietnam, y conservan en su hogar pistolas, granadas, metralletas y otros juguetes. O hacen como Charlie Bronson en “El justiciero de la noche” y ¡¡¡¡se compran un bazooka por correo!!!!) y empiezan a masacrar sin miramientos a todo aquel con pinta de maleante o fetuccini encorbatado.
En los 70 este genero aún tuvo algunas producciones de calidad, como “Harry, el sucio” o “El justiciero de la ciudad“, pero fue entrada la década del breakdance, los pelos crepados y el porno rodado en vídeo que la cosa degeneró. El velado mensaje crítico que contenían algunas de las dichosas pelis desapareció durante la era Reagan, transformándose de ese modo en puros productos reaccionarios y de propaganda derechista. Por fortuna la culpa de todo eso la tuvo una sola peli, “El Exterminador”, grandioso título donde los haya, que le costó un millón de dolares al papuchi de su director, James Glickenhaus, y a cambio daría miles de billetes verdes durante su comercialización, sobre todo en vídeo.
¿Y que tiene “El exterminador” para ser la oveja negra del género?, pues una recreación casi sádica en la violencia más extrema, gratuita, injustificada, retorcida y enferma. Sí amigos, lo dicen los críticos de verdad: “El exterminador” es posiblemente la peli más truculenta del cine de justicieros producido los últimos 40 años. Eran los 80, ¡joder!, ¿que esperaban?
Escenas míticas como el gangster convertido en embutido por efecto de una trituradora, las balas rellenas de mercurio que perforan la entrepierna de un senador con una doble vida un tanto insana, el pederasta que arde en vida, la prostituta quemada con un soldador, los malísimos que ahostian a una viejecita para robarle la pensión, el colega del héroe mutilado por un garfio que le clavan y retuercen en la espalda (primer plano incluido), o la escalofriante y traumática decapitación hiper-realista, y ¡¡a cámara lenta!!, al inicio de la peli por obra y gracia del -fenecido- maestro de los efectos especiales Stan Winston (aunque él nunca la incluyera en su filmografía. Sin embargo, existe una prueba tan contundente como la página completa que les dejo al final de la reseña, aparecida el año 1982 en "The Bloody Best of Fangoria Vol.1". Ctrl + boton izquierdo del ratón para ampliar) han hecho de “El exterminador” una de las favoritas no solo entre fans del cine de acción, también entre adictos al horror y el gore más burro.
En el reparto destacan Christopher George (que había trabajado a las órdenes de Lucio Fulci en “Miedo en la ciudad de los muertos vivientes” y Juan Piquer en "Mil gritos tiene la noche"), Samantha Eggar en plena decadencia, Steve James (el Chuck Norris negro) y, ¡¡oooooh diosssssss!!, el gran Robert Ginty, portador de los mofletes más fotogénicos del mundo y convertido en héroe de video-club hasta su reconversión a director y posterior desaparición.
Un clásico de los anti-clásicos. Un tipo de cine que se ha perdido del todo y, si se recrea hoy día, es ya de forma autoconsciente y sin gota de honestidad... por brutal que esta sea.
Altamente recomendable.
jueves, 5 de agosto de 2010
NIGHT OF THE LIVING DEAD 3D
"La noche de los muertos vivientes" original, la de George A. Romero, es, como supongo sabréis, de dominio público. Por una cagada notable en el momento de su lanzamiento, resulta que puede ser explotada por cualquiera que tenga intención de hacerlo sin miedo a que le caiga un puro. Si quieres rodar un remake, valerte del peso de su título y dormir con la tranquilidad de que nadie va a pedirte un chavo a cambio, puedes. Eso mismo es lo que hicieron los responsables de la peli que comentamos ahora, quienes pensaron que para darle un poco de color no era mala idea recurrir a las tres dimensiones y colar en el reparto a Sid Haig, que por aquel entonces vivía un escueto momento de fama gracias a sus colaboraciones con Rob Zombie.Naturalmente el resultado final no ha recibido más que palos y repalos por parte de la crítica especializada que consideran la peli madre como un clásico intocable (a menos que te llames Tom Savini y vengas respaldado por el propio Romero). La ventaja que tengo yo sobre todos ellos es que a mi "La noche de los muertos vivientes" me parece un rollazo. Que sí, que tiene grandes momentos y notables aciertos estéticos, soy consciente de su peso en la historia del cine fantástico y bla, bla, bla... pero, joder, ¡¡que es un tostón de tres pares de cojones!!. Por eso me la trae totalmente floja que se haga un remake de ella y a lo mejor por ese motivo, a mi "Night of the living dead 3D" no me ha disgustado tanto.
Lo primero que llama la atención de ella es que el film de Romero es parte de la trama. Es decir, que los protas ven "La noche de los muertos vivientes" por la tele antes de que empiecen los problemas. Una idea que aún no he decidido si es ingeniosa o chorra. La historia se va desarrollando más o menos igual, salvo que Ben es blanco, que lo de "Vienen por ti, Bárbara" aquí es un simpático sms (!), que el resto de los habitantes de la casa son una panda de hippies porreros, que hay una rubia macizorra que se pasea entre zombies como dios la trajo al mundo y que hacia el tercer acto entra en acción el personaje interpretado por Haig, quien se encarga de trasladar el drama a otro decorado. El motivo de que los muertos estén vivos es también distinto (y algo absurdo y confuso), estos tienen un look que personalmente me mola, algunos de ellos parecen sacados de una peli de Lucio Fulci. Y, eso sí, el gore es escaso y nada llamativo. En su lugar tenemos el 3D, que no es que esté super-explotado, pero tiene su innegable gracejo. ¿Algo malo que decir de verdad de la buena?, la música, en un principio efectiva, agota por repetitiva y monótona.
Te guste o no, lo que no puedes negar es que "Night of the living dead 3D" tiene dos puntos a su favor. One: se trata de uno de los primeros films en apuntarse a la hoy agotadora y febril moda por los zombies. Two: se adelantó por completo a otra moda, la del cine tridimensional. ¿La salva eso de ser un pestiño?, no, pero ya os digo que a mi me ha parecido incluso soportable. Se puede ver.
sábado, 11 de enero de 2014
LAS AVENTURAS DE TENNESSEE BUCK
La historia no es precisamente muy complicada. Un millonario bastante idiota, aficionado a la caza, y su atractiva mujer llegan a Borneo. Contratan al colega Tennessee Buck (aunque en toda la peli no responde al apodo en cuestión, sino al nombre de Buck Malone) para que les guíe. Una vez se internan en la parte más profunda de la selva, son atacados y capturados por una tribu caníbal. El resto de la movida consistirá en intentar escapar de sus garras.
Bien, como decía, "Las aventuras de Tennessee Buck" se supone una comedia de aventuras. Y sí, hay un puñado de momentos abiertamente bufos y palurdos, además de sendas interpretaciones tirando a histriónicas (el que hace de cazador millonario es especialmente agotador). Sin embargo, llegados a cierto punto -concretamente cuando los protas son capturados por los caníbales- da un pequeño giro e incrementa de modo exponencial -e inesperado- su lado serio, que incluye erotismo y algo de gore. Esta parte se inicia con la escena que la ha hecho "célebre", en la que vemos a su prota femenina, la guapa Kathy Shower, totalmente desnuda y siendo muy sensualmente huntada en aceite por las mujeres de la tribu, tanto como para que se retuerza de placer y sus notorios pezones apunten a la Luna. Seguidamente la cosa se vuelve algo sórdida cuando el jefe de los antropófagos la viola por detrás y, encima, le entrega la cabeza decapitada de su marido, lo que hasta cierto punto sorprende, ya que éste era algo así como el "clown" de la peli. Claro que, según se mire, le ha hecho un favor, porque una vez huídos, y apenas 24 horas después, ella y el Sr.Buck se pegan un lote de órdago (vamos, que la chica tampoco echaba mucho de menos al muerto). La fiesta continúa con una secuencia en plan "Rambo" en la que el héroe va cazando a sus perseguidores a base de trampas, algunas de ellas con efecto truculento incluido. Cuanto más próximo está el final, más vuelve todo a la normalidad, pero afortunadamente para entonces ya no queda mucha película y, resumiendo, que se despide dejándonos un sabor de boca positivo. "Las aventuras de Tennessee Buck" no es la polla, ni mucho menos, pero tampoco puedo decir que resulte insoportable. Seguramente se encuentre entre los "exploiters" más decentes de "Indiana Jones", al lado de "Las minas del rey Salomón" y "Jake Speed, la aventura de África".
Naturalmente, siendo director, David Keith se deja las peyas para mostrarse a sí mismo como un superhéroe invencible, ocurrente, golfo, totalmente deseado por cualquier cosa en este planeta que disponga de vagina, infalible en su cometido y que luce un uniforme "indianajonesco" bien molón (con una primera aparición chocante, durmiendo la borrachera y totalmente cubierto de la sangre de un cocodrilo que el cabrón acaba de despellejar). Y la verdad es que encaja en el papel, incluso esta ocasión me pareció algo menos insufrible. A su lado tenemos a la mentada Kathy Shower, que está un rato rica y venía de posar en las páginas de "Playboy". A lo largo de su trayectoria cinematográfica, y como era de suponer, intervino en un puñado de películas de alto contenido pajillero (sobre todo cuando el "thriller erótico" video-clubero se puso de moda), pero también en chungueces como "American Kickboxer 2", "Cyber-CHIC" o "Commando para matar" de ese ente omnipresente que es Fred Olen Ray. A su ladito, un veterano, Sydney Lassick, de "Alguien voló sobre el nido del cuco" o "Carrie" y que también se dejaba ver en "Patrulla de noche", el infame "exploit" de "Loca academia de policía". Justamente, y curiosamente, en las primera y tercera entregas de esa misma saga podemos ver al cuarto en discordia, Brant von Hoffman, quien interpretara al "Sargento Kyle Blanks" en aquellas y al cazador millonario tonto finalmente decapitado en la que nos ocupa.
David Keith no volvería a dirigir hasta pasados quince años con "Waterville", un "thriller" sin la más mínima repercursión. De mientras, y hasta nuestros días, le hemos seguido viendo en pelis gordas con papeles secundarios, en pelis pequeñas de prota y en un porrón de productos televisivos.
miércoles, 9 de julio de 2008
HABITACIONES PARA TURISTAS
Un petardo, inevitablemente grabado en vídeo con un pésimo montaje en la que el cabrito del director, en medio de la trama, se excusa con una conversación que tienen los personajes donde se habla de la calidad del cine argentino, nombrando títulos tan pedantes como "El lado oscuro del corazón", como avergonzándose de lo que está haciendo. Eso sí, luego en los créditos finales incluye una lista con sus influencias, que van desde Lucio Fulci hasta Darren Aronofsky, mezclando nombres del género mas desenfadado con los del arte y ensayo más feroz para que veamos que “bueno, estoy haciendo un gore, pero no soy un garrulo, que también soy un intelectual”. Repugnante.
Adrián García Bogliano, es el director del engendro.
sábado, 4 de diciembre de 2021
GOMIA, TERROR EN EL MAR EGEO
¿Por dónde empiezo? Es verdad que "Gomia, terror en el mar Egeo" (fabuloso título español -¿qué es un "Gomia"?- del no menos fabuloso "Antropophagus") resulta algo costrosa, zetosa e imperfecta. Sí. Dentro de los esquemas del horror italiano ochentero de línea gruesa, se sitúa a un nivel un poco más modesto -en lo que a medios se refiere. Está rodada en 16 mm- de lo que hacía, por ejemplo, Lucio Fulci. Pero, a su vez, y no se sabe muy bien por qué, goza de una serie de atributos indiscutibles que la salvan de la absoluta quema y le otorgan un puesto de honor entre las suyas. El legendario "mercader de la sordidez" que la dirigió, Aristide Massaccesi / Joe D´Amato, siempre dijo estar muy satisfecho del resultado. Y no es para menos. Seguramente nos encontremos ante su mejor película. Es lenta, puede que un poco aburrida, de acuerdo, ¿pero qué peli de Massaccesi -director- no lo es? ¿y qué producto italiano horrorífico de la década no lo es -los hay, pero se cuentan con los dedos de la mano de un manco-? Esta, al menos, tiene cosas que molan.
Cosas como el gore. En la época nos pareció más excesivo y en mayores cantidades, pero lo cierto es que, salvo ya saben qué escena, no hay pa tanto. La atmósfera. Muy lograda, especialmente para ser la clase de film que es, donde caben tanto la tormenta nocturna como otra que comentaré dentro de unas líneas. Y, joder, la trama. El argumento mismo tiene mucho gracejo. Es una locura maravillosa: Un tipo naufraga con su mujer e hijo. Este último muere y papá decide comérselo. Mamá se opone y por accidente acaba acuchillada. Así que papá se vuelve loco -¿entendemos que papá se papea a los dos?- y cuando llega a la costa, no piensa más que en seguir deglutiendo. Incluidos los protas, que tendrán que defenderse. Lo gracioso es que el guion lo firma el mismo señor que hace de monstruo, el gran gran George Eastman, alias de Luigi Montefiori (también se encargó de teclear -entre otras- el libreto de la estupenda "Aquarius", lo que confirma que era bueno en ese campo). Aunque, qué duda cabe, "Gomia, terror en el mar Egeo" se erige sobre TRES momentos. Dos escenas gore, con el caníbal devorando un feto extraído a lo bruto y sus propias tripas como acto final previo a la muerte, y una totalmente inquietante, el paseo por las siniestras catacumbas, acompañado de una música tan extraña como efectiva, algo que se extiende al resto de la banda sonora.
Massaccesi y Montefiori volvieron a unir fuerzas poco después en una especie de secuela, "Terror sin límite" o "Absurd", pero no lograron repetir la jugada. Vamos, que se reduce a una o dos escenas gore chulas rodeadas de tremebundo aburrimiento. Tampoco podemos olvidarnos del infame remake vídeo mediante que parió ese Covid-19 que fue para el cine -y digo "fue" con alivio- llamado Andreas Schnaas. La cosa se tituló "Anthropophagous 2000" y, por comparación, el "Gomia" original parece la mayor obra maestra de la historia del cine. Que, por mucho que me guste, desde luego no es.
E ignoren lo que escribió el gilipollas ese en "Malas pero divertidas".





















