Mostrando las entradas para la consulta disney ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta disney ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de mayo de 2013

ALADDIN

Probablemente esta sea la película de Disney que más veces he visto, también es mi preferida de la factoría del ratón, y es que su mezcla de humor, amor y números musicales, hacen de ella una muy buena comedia para todos los públicos. Mucha de la culpa la tiene el Genio, que en su versión original doblaba Robin Williams, y que en España le puso voz una parte de Martes y 13, en este caso Josema Yuste, quien afortunadamente no metió ningún chascarrillo propio, algo que más adelante paso con la horrorosa El Espantatiburones (película de Dreamworks) con un Fernando Tejero poniendo una voz lamentable y diciendo eso de “Un poquito de por favor”. Pero como digo, en Aladdin esto no se dio, e incluso se respetaron imitaciones que hace el Genio que aquí no son conocidas, como cuando sale como Los Tres Chiflados, o como presentadora de TV que retransmite un desfile, que imagino seria alguien conocido en USA pero aquí nada, y bien podrían haberle puesto la voz de María Teresa Campos o algo así, pero por lo visto Disney dijo que no, que esas mierdas ellos no hacen, y gracias a dios. Aunque hay una pequeña localización, y es que cuando el Genio imita a Ed Sullivan, aquí hacen una mezcla de voz entre Jesús Hermida y José María Carrascal, es tan mínimo y tan fugaz, que casi pasa desapercibida. Otro de los dobladores famosos que tuvo su versión original, es la voz del loro Yago,  interpretada por Gilbert Gottfried, que igual por nombre no caéis quien es, y aunque os diga que sale en la saga de "Este niño es un demonio", no os digo mucho, y que ha hecho cientos de voces para dibujos y videojuegos, pues puede que tampoco ayude, así que simplemente ved su cara en Google imágenes y fijo que os suena. Estos dos son los actores más emblemáticos en este filme, o que al menos los que más vidilla le dieron a la película. Y es que en los extras del DVD nos cuentan como muchas coñas y gracias del Genio no estaban en el guion, sino que Robin Williams desvariaba frente al micrófono y les hacia tanta gracia que lo modificaron para que entrara en el filme. A ver no se me asusten, primero se graban las voces y luego se hacen los dibujos, así que no se piensen que los chistes de Robin Williams hizo que los dibujantes curraran mas, al revés, le dio muchas más ideas. También Gottfried metió sus propias chanzas, como cuando Yago hace una imitación de Jaffar, esto es algo que el bajito actor improviso en las sesiones de grabación. Luego que decir de las canciones, todas ellas maravillosas, gano dos Oscars, uno a mejor banda sonora y otra a mejor canción por “Un mundo ideal”. Me sé las canciones de memoria y es un horror ver la película conmigo, porque no puedo dejar de cantarlas, aunque lo intente siempre me arranco en algún momento.

De la historia que os voy a contar que no sepáis, chavalín que vive en las calles, que consigue una lámpara con un genio que le concede tres deseos, los planes del malvado Visir para convertirse en el Sultán, la joven princesa cansada de vivir encerrada en el castillo y humor, mucho humor, y algún que otro cameo de personajes Disney, como Pinocho o Sebastián, el cangrejo de la Sirenita. No es tan blanca como otras películas de Disney, aquí hay un par de momentos un poco (muy poco) violentos y alguna escena que puede llegar a asustar a los más pequeños, incluso se habla de muerte y decapitación, pero es de forma muy velada y casi sin consecuencias. De esta forma el mundo que se nos presenta es más real pero los niños tampoco se traumatizan. Pero dejemos los malos rollos a un lado, estas películas de Disney son siempre para pasar un rato agradable, que los niños canten y bailen y puede que aprendan alguna lección, o no, que eso tampoco es lo importante, lo importante es que se diviertan, y yo no me he aburrido nunca viendo esta película. Eso sí, las secuelas son la peste, huyan de ellas, pero esta, esta es Genial (¿lo pillan, lo pillan? Genial --> Genio, juajuajua, no, no, a la sala acolchada otra vez no, noooooo….)

sábado, 11 de junio de 2022

CONDORMAN

No puedo evitar sentir cierto regocijo cada vez que me enfrento al lado más exploitation de la todopoderosa Disney. De cuando intentaba apuntarse a -sacar tajada de- la moda del momento. Procedió así con el "boom" de "La guerra de las galaxias", dando como resultado "El abismo negro". Y lo mismo ocurrió cuando el "Superman" de Richard Donner lo petó. En este caso hablamos de "Condorman", película que, siendo un ilusionado infante, fui a ver al cine con algún familiar. Tan obsesionado estaba, que llegué a crear mi propia mini-explotación en formato tebeo cutre titulada "Halcon Man". O tal vez  intentase plasmar en viñetas aquello que la película, por desgracia, no supo darme. O no quiso. Ni a mi, ni al 99% de los chavales del planeta que la vieron. De ahí, probablemente, el sonado fracaso y posterior ausencia de esa secuela que Disney había planeado. Si lo miramos bien, también "El abismo negro" fue un batacazo gordo. Supongo que la compañía del ratón de voz aflautada no tardaría mucho en entender que lo suyo quedaba lejos del oportunismo cinematográfico (en su vertiente de imagen real, se entiende)
El problema de "Condorman" es que, así a lo lejos, se vende como una de super-héroes. Cosa que queda acrecentada con los fabulosos créditos iniciales, donde una versión genialmente animada del personaje sobrevuela París. Ayudan el tema musical -cortesía de Henry Mancini- a base de coros esputando el nombre del héroe y esas tipografrías tan descaradamente Supermanianas. Pero no. De super-héroes poco. En realidad "Condorman" es una peli de espías. O una parodia amable del género y, muy concretamente, James Bond, incluidos villanos tremendos y carismáticos, escenarios internacionales y toda la retahíla de chucherías high-tech. Claro, así no mola. Salí del cine brutalmente decepcionado.
"Condorman" cuenta la historia de un dibujante de cómics de super-héroes que, de rebote y por culpa de un amigo afiliado a la CIA, termina liado en tejemanejes espiosos. Le motiva el amor hacia una tipa y vivir aventuras para plasmar luego en viñetas. Llegado el momento, adoptará la identidad de su héroe alado y se enfrentará a los malos. Todo ello en un tono de comedia bastante comedida. Escasa en estridencias y exageraciones. Hay violencia, y los esbirros mueren, pero sin recrearse. Al fin y al cabo era la Disney company.
¿Qué quieren que les diga, carayo? Vista hoy, inevitablemente, despierta en mi cierta ternura. Está más o menos maja. Agradable. Tonta. Se puede ver. Pero, engaños aparte, "Condorman" queda muy lejos de ser memorable. Casi casi les aconsejaría que se limitaran a la escena inicial de créditos. Es lo mejor de todo el pitote.
El reparto luce sabroso y colorido. Michael Crawford da vida al dibujante y su vertiente heróica. Había currado junto a nada menos que Barbara Streisand en "Hello, Dolly!" y luego se haría muy popular protagonizando la comedia televisiva "Some Mothers Do 'Ave 'Em" (aquí conocida en la caja tonta catalana como "N'hi ha que neixen estrellats" y que disfruté a partir de su -tardía- emisión en el sagrado año 1985) La gloria le llegaría cuando fue fichado para poner voz y presencia al primer "Fantasma de la ópera" de Andrew Lloyd Webber. Inevitablemente, por apariencia, pelo rizado y tema super-heróico, recuerda al William Katt de "El gran héroe americano". Le acompañan Oliver Reed en plan super-villano. Barbara Carrera en plan chica guapa y misteriosa (irónicamente, dos años después haría un papel parecido en "Nunca digas nunca jamás", el regreso de Sean Connery al personaje que le hizo célebre) Y James Hampton como el amigo gordito y gracioso. Fue el padre hombre-lobo de Michael J. Fox en "Teen Wolf".
"Condorman" se supone basada en una novela titulada "The Game of X", pero de un modo tan asá que, directamente, en los créditos usan la palabra "sugerida". El dire, Charles Jarrott, es uno de esos artesanos incansables que tiene de todo. Para la misma Disney hizo también "El último vuelo del arca de Noé". Y luego un montón más de cosas entre las que, honestamente, no localizo nada que merezca la pena ser mentado.
Como apunte curioso, destacar la aparición de "Condorman" en el reciente corto "Pequeño Gran Buzz", perteneciente a los "Toy Story Cartoons".  Pal caso, da vida a un juguete con el que ningún niño quiere jugar. Cruel, certero, gracioso.

jueves, 7 de marzo de 2013

ROBIN HOOD

Este clásico de Disney es una de las películas de mi infancia, no se la de veces que la vi de chaval junto a mi hermana mayor, hace poco la he revisado y me he dado cuenta de los múltiples fallos que tiene e incluso de la desgana de los animadores de la época, y aun así sigue siendo una película que se mantendrá en mi recuerdo.

La historia ya la conocéis, el ladrón bueno que roba a los ricos para dárselo a los pobres, pero en este caso los personajes son animales antropomórficos, es decir animales con características humanas. Robin es un zorro, y el pequeño John un oso. El príncipe Juan, el villano, un león cobarde y el Sr. Hiss, su sirviente, una serpiente. La película nos la narra el juglar de Nottingham, que en este caso es un gallo. Robin y el pequeño John empiezan la película desvalijando al príncipe Juan mientras van disfrazados de gitanas que leen el futuro, si ya la animadversión de Juan por Robin era patente, tras sufrir el robo, aumenta la recompensa por el villano. Para atraparlo Juan idea un plan, organizara un torneo de tiro con arco, y el ganador se llevara una flecha de oro y un beso de Lady Marian. Marian y Robin están enamorados desde jóvenes, y aunque hace años que no se ven, sus sentimientos siguen siendo los mismos. Robin participara disfrazado en el torneo para hacerse con el premio, pero sobre todo para ver de nuevo a su amada. Tras descubrirse el pastel, se organiza una buena revuelta en la que el pueblo entero se mofa de príncipe, es por ello que subirá los impuestos hasta niveles tan altos que todo el pueblo será encerrado en prisión por no poder pagarlos. Cuando en un nuevo intento por atrapar al ladrón de los bosques se dicta sentencia de muerte para el padre Tuc (el curillla del pueblo) Robin y el pequeño John irán en la ayuda de todo el pueblo.

Viendo de nuevo el filme he localizado varios gazapos, como los anillos de príncipe Juan que se llenan o vacían de gemas de una escena a otra, o la utilización del mismo plano y movimiento de personajes hasta en tres ocasiones distintas y con fondos distintos, pero aun así se ve que es lo mismo que ya habíamos visto antes (esto es una escena en la que una conejita se ríe tanto que acaba dejándose caer contra un árbol, pues bien, esto lo vemos tres veces) Conocido es también que en Disney se reutilizaban animaciones de anteriores películas, esto es coger una escena ya hecha, en este caso un baile de Blancanieves con los enanitos, y dibujar encima de los personajes siguiendo los movimientos para tener una escena “nueva” con los personajes de la nueva película. Aquí es la escena del baile en el bosque de Sherwood. Es por estos pequeños fallos y detalles de algo menos de calidad a la que nos tenia acostumbrada la factoría del ratón, que pensaba que esta película la dibujo y animo un equipo B de Disney. Pero revisando las producciones de la época, esta película es de 1973, no veo cercana en el tiempo ninguna película importante en la que estuviera trabajando el grueso de la compañía, así que no se si era cierta desgana, poco presupuesto o qué, pero vista ahora se ve que esta un escalón por debajo de lo que esperaba, y aun así sigue siendo de una calidad abrumadora. En estas fechas que nos movemos es más fácil y barato realizar una animación 3D, así que poco  a poco estamos perdiendo la antigua animación, e incluso lo que es un simple dibujado a lápiz (que atención en este filme podemos ver muchos trazos de lápiz sin borrar) y es una pena. Yo se la pienso poner a mi hija cuando tenga algo más de entendimiento, porque además tiene una preciosa banda sonora. ¿Una película menor de Disney? Puede que sí, vista en perspectiva, pero sigue siendo un clásico, y los clásicos nunca mueren.

martes, 15 de julio de 2014

OZ, UN MUNDO FANTÁSTICO

Los ingredientes son, a priori, los adecuados para dejar huella en toda una generación: Año, 1985. Producción Walt Disney de imagen real que se anuncia como continuación directa de "El mago de Oz", adaptando a la par los dos libros secuela originales escritos por el mismo L. Frank Baum, "The Marvelous Land of Oz" y "Ozma of Oz". Y, sin embargo, ahora que todo lo ochentero mola tanto -más aún si hablamos de cine-espectáculo- pocos parecen acordarse de "Oz, un mundo fantástico", traducción que recibió en España el mucho más directo y adecuado "Return to Oz" (no confundir con "Oz, un mundo de fantasía", el puto estropicio que perpetró Sam Raimi en 2013). Por lo visto 1985 no fue precisamente el año de Disney, porque también entonces estrenaron la famosa "Taron y el caldero mágico" que fue un desastre comercial por resultar demasiado siniestra. ¿Es ese el mismo caso de "Oz, un mundo fantástico"?... pues en parte sí, pero en parte no.
Veréis, según he leído por ahí, hay quien achaca el fracaso a que la peña esperaba una continuación pura y dura del clásico de 1939, el colorido musical con Judy Garland y, no, esta nueva aventura queda bastante, bastante lejos de aquella. No incorpora canciones y, como decía, Disney insiste en apostar por un tono tirando a oscuro y extraño. El cocktail resultante, obvio, fue lo bastante indigesto como para que las familias no acudieran en masa al cine a verla, quedando así como una pequeña pieza anómala en el siempre reivindicado panorama cinematográfico de tan florida década. Es más, ni tan siquiera yo piqué a pesar de que "Fotogramas" inundaba sus páginas con enormes fotos del film y su peculiar fauna. Tal vez también se debiera a la edad, en 1985 cumplí los 13 y prefería ver cosas como "Regreso al futuro" antes que productos -aparentemente- para críos. Ayer noche fue mi primera vez.
Han pasado seis meses desde que Dorothy llegó del mundo de Oz. Desafortunadamente nadie cree las historias tan raras que cuenta sobre leones cobardes y hombres de hojalata, así que deciden llevarla a un inquietante psiquiátrico para someterla a electroshock (!!!!!). Pero, justo antes de que el doctor pueda darle al "On", se funden los plomos y Dorothy escapa. Cae en un río y la corriente se la lleva hasta... el mundo de Oz.
Una vez allí, y en compañía de una gallina habladora (esta vez Totó se ha quedado en Kansas), descubre que el paso del -poco- tiempo no ha tratado nada bien ni al camino de las baldosas amarillas, ni a la ciudad Esmeralda, que se encuentran en ruinas. Para colmo, los habitantes parecen haber sido convertidos en piedra, incluidos el león cobarde y el hombre de hojalata. Al Espantapájaros lo han secuestrado. ¿Quién es el culpable?, un personaje llamado Rey Gnomo que habita en el interior de una montaña. Así las cosas, Dorothy hace nuevos amigos, un soldado mecánico que funciona a cuerda (Tik-Tok), Jack Pumpkinhead (con una calabaza sobre los hombros) y un alce disecado y, tras enfrentarse a una malvada bruja de cabeza intercambiable, pone camino a la montaña para rescatar a su viejo amigo relleno de paja.
Pues sí, "Oz, un mundo fantástico" hace gala de algunos ingredientes bastante rarunos y oscuros. El arranque ya tiene tela, con esa Dorohty a la que dan por chalada y su ingreso en un manicomio donde piensan freirle el cerebro. O el deprimente estado en que se encuentra el mundo de Oz. Telita. Pero es que luego la cosa no mejora mucho. Todo es bastante surrealista y absurdo. La secuencia en que la bruja mala despierta sin cabeza y persigue a la niña mientras los perolos que tiene guardados en vitrinas gritan como posesos. La llegada a la montaña, donde el Rey Gnomo la someterá a una prueba de los más chorra y arbitraria, sin mucho sentido ni justificación. O, ya puestos, el poco coherente modo en que los héroes acaban con él.
Tampoco resulta tranquilizador cuando, una vez resuelto el entuerto, Dorothy se despide de sus amigos apresuradamente, casi contra su voluntad y no demasiado "happy-mente", mientras la princesa que la devuelve a Kansas se la mira fijamente y sin transmitir ninguna emoción (tal vez ello se deba al talento limitado de la actriz que le da vida, ¿quién sabe?). Claro que también podría pensarse que lo narrado se trata de, simplemente, el efecto del electroshock sobre el joven cerebelo de la protagonista. El Rey Gnomo se parece mucho al doctor y la antipática enfermera de aquel es igual que la bruja de las cabezas intercambiables (ambos son los mismos actores). O el hombre mecánico, que recuerda vagamente a la máquina de electroshocks. En fin, saquen sus propias conclusiones que yo sacaré las mías.
Supongo que el presupuesto de la película sería generoso, aunque no tanto como para superar pequeñas limitaciones técnicas propias de una época en la que los efectos especiales todavía eran mayormente artesanales. Por ejemplo, Jack Pumpkinhead y el Espantapájaros apenas lucen articulaciones en sus rostros. Uno estira la calabaza y el otro abre un poco la boca, pero de ahí no pasa (y según he leído, efectivamente ello se debió a que no quedaban más dólares en el banco). Pero tampoco molesta. A un anciano de mi porte ya le mola eso de encontrarse con trucajes de la vieja escuela: un porrón de stop-motion, otro porrón de animatronics, bastantes mate paintings, algunos cromas, etc, etc. Delicious!!.
Dichas limitaciones impiden que sus responsables puedan desmadrarse mucho más, centrando la historia en los personajes y las situaciones justas y exprimiéndolos lo máximo posible... aunque sea a base de diálogos. Pero vamos, que la peli está maja. Resulta entrañable toda ella. Cierto es que llegada la parte del Rey Gnomo se torna un pelín plomiza, pero aún así uno la puede disfrutar y, obvio, ponerse nostálgico en el proceso. A pesar de que el invento no rulara favorablemente en las taquillas, generó cierto -bonito- merchandising y, como era de prever, un selecto club de fans. Habitando un mundo tan extraño como el nuestro, ¿quién necesita a Oz?.
En cuanto al personal implicado, encontramos nombres bastante curiosos, comenzando por el reparto. A Dorothy le da vida, en su debut cinematográfico, una requetejovencita Fairuza Balk, cuyas inconfundibles agresivas facciones volveríamos a ver en películas como "Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto" (interpretando a una puta teenager), "Jóvenes y brujas" (el film que la hizo popular), "American History X" (como la novia nazi del prota, aquí incluso pueden verle las ubres) o en el reciente "Teniente corrupto" de Werner Herzog. La acompañan Nicol Williamson (el Merlin del famoso "Excalibur" del 81. También cura en "El exorcista 3"), Jean Marsh (haciendo lo que era su especialidad a raíz de la famosa serie "Arriba y abajo", persona estirada y antipática), Piper Laurie (la madre de "Carrie" en el clásico de De Palma. Vamos, que esto de cuidar crías no se le daba muy bien, visto lo que hizo con aquella y lo que hace con Dorothy en esta -aunque no interpreta a su madre, si no a su tía-), Matt Clark (actor básicamente televisivo de muy familiar faz), el enano de rigor, Deep Roy (que a pesar de la currada que se pegó en el "Charlie y la fábrica de chocolate" de Tim Burton interpretando a todos los "Oompa Loompa", siempre le recordaré por su intervención en "Licencia para amar y matar"), Emma Ridley (básicamente famosa por el escándalo que lió cuando decidió contraer matrimonio con tan solo quince primaveras, dos años después de intervenir en la peli de Disney, de otro modo imagino que no la hubiesen querido tocar ni con un palo) y, en un papel muy segundón, la guapa Sophie Ward (que ese mismo año se haría popular como la novia del joven Sherlock Holmes en "El secreto de la pirámide". Su carrera posterior no acabó de despegar, interviniendo en productos segundones, telefilms o cosas de terror como "Waxwork: El secreto de los agujeros negros" y "Book of Blood").
El director, Walter Murch, venía del campo del montaje, actividad esta de la que se responsabilizó en pelis del calibre de "Apocalypse Now", "La insoportable levedad del ser", "El Padrino, parte 3", "El paciente inglés" o la reciente "El hombre lobo". Durante mucho tiempo "Oz, un mundo fantástico" fue su primera y casi única peli como mandamás (lógico después del fracaso que supuso), hasta que en el 2011 su amigo George Lucas le rescató para que dirigiera un capítulo de la serie "Star Wars: The Clone Wars" (previamente Murch había trabajado como montador para Lucas en el corto "Captain Eo", que dirigía su también colega Francis F. Coppola. No en balde Lucas aparece en los agradecimientos del film reseñado y, según Imdb, Coppola hizo de eventual asistente para Murch, aunque no figure acreditado). Desde entonces ha seguido dedicándose a aquello que mejor se le da, cortar y pegar celuloide (o frames).
Es en el apartado de los efectos especiales y de animación donde encontramos también unos cuantos nombres genuinamente interesantes. Por ejemplo, Will Vinton, reputado y respetado especialista en mover plastilina, aquí máximo responsable. Lyle Conway, creador del monstruo que protagonizaba "El terror no tiene forma". Y Henry Selick encargándose del storyboard. Justamente, Selick acabaría prosperando mucho como director, suyas son "Los mundos de Coraline", "Monkeybone", "James y el melocotón gigante" y, ¡¡YES!!, la famosa y fermosa "Pesadilla antes de Navidad". Que no, que el director no era Tim Burton, era Selick, al que el de los rizos hizo sombra (en realidad la función de aquel fue como guionista y diseñador de personajes, aunque este último dato resulte algo discutible a poco que conozcas la obra de Edward Gorey). Justamente, en "Pesadilla antes de Navidad" tenemos como protagonista a Jack Skellington, que en un momento dado aparece bajo la forma de un tipo con cabeza de calabaza muy parecido al Jack Pumpkinhead de "Oz, un mundo fantástico". ¡Alehop!, y así termino con una de esas piruetas con las que tanto me gusta finiquitar estas malditas reseñas.

viernes, 11 de enero de 2019

GLADIFORMERS

Erróneamente se suele asociar una práctica fraudulenta cinematográfica como es el “Exploitation” —porque no es un género, es una práctica…— a una época e incluso a unos países concretos. Y eso es así; filipinos, taiwaneses, italianos y, por supuesto, españoles, hicieron del expolio, la desnudez y el plagio, un arte allá entre los años 60, 70 y 80.
Sin embargo el “Exploitation” es un practica que, si bien igual no genera los dividendos que podría generar en esas épocas, si que sigue llenando la arcas de quienes se atreven a practicarlo, y muestra de ello son  compañías como la archiconocida The Asylum o Tomcat Films, que desde un par de décadas hacen las delicias de los cinéfilos más inquietos, de los más tontos, o de los más ingenuos. Aunque estas películas llegan a nuestras pantallas con cuenta gotas, máxime cuando ya apenas se hacen lanzamientos directos a vídeo con la caída fulminante del videoclub. Es más, con el auge de las plataformas digitales, yo diría que el “Exploitation” es una tendencia con fecha de caducidad, pero tal día como hoy, aún permanece en boga.
Y como es esta una práctica que se aprovecha de la buena fe de los más ingenuos, el campo de la animación es la gallina de los huevos de oro para los “exploiters”. De hecho, durante años Disney ha tenido que ver como empresas del tercer mundo, amparándose en el hecho de estar adaptando cuentos infantiles clásicos en dominio público, plagiaban descaradamente sus personajes y diseños en pequeñas producciones animadas que, con ínfima distribución videográfica (eso sí, de carácter internacional), poblaron las estanterías de los videoclubes mayormente en la década de los 90.  A ese tipo de pequeñas productoras pertenece la película de la que paso a hablarles, “Gladiformers”, perpetrada por la famosa, pizpireta y cutre compañía llamada Vídeo Brinquedo, sita en la ciudad de Sao Paolo en Brasíl.
Vídeo Brinquedo ostenta el honor de ser considerada según las observaciones del periodista Eric Henriksen del  “The Portlan Mercury”, como el estudio de animación más pobre y chabacano de todos los tiempos. Esta apreciación, que puede ser subjetiva (o no), no va muy desencaminada con la realidad, y a la obviedad de sus productos me remito. A nuestro país han llegado en DVD, sin ir más lejos, los plagios de “Ratónpolis” de Dreamworks, o “Ratatouille” de Disney/Pixar bajos los títulos y aspectos de las cintas “Las aventuras de Rataldo” o “Ratatoing”, que muchos padres poco lúcidos podían alquilarle a sus retoños todavía bebés, creyendo que se trataba de la película original a la cual Vídeo Brinquedo expoliaba. Hay más, pero estos son los títulos más recientes y populares.
La táctica de Vídeo Brinquedo es simple; se enteran de cuales van a ser los próximos proyectos de las grandes compañías de animación Hollywoodiense, copian los diseños, intuyen de que puede ir la cosa, hacen la película bajo esas premisas y salen al mercado a la vez que la película original. Esto les puede reportar ventas internacionales de entre 1000 y 3000 copias, un número que es lo suficientemente residual como para que Disney, Pixar, Dreamworks, o quien sea, tome medidas legales (les sale más caros los costes de abogados y juicios que lo que van a sacar por ganar la demanda), pero suficiente como para que los responsables de Vídeo Briquedo renten el producto y se saquen un sueldecillo. Y así llevan ya casi 20 años. Pero créanme, si sus maneras de proceder son interesantes, el ver una de estas películas es una experiencia absolutamente aberrante. En Vídeo Brinquedo, una vez tienen un producto que vender, el resultado es lo de menos, así que prima la ley del mínimo esfuerzo y no nos venden una sucesión de fotografías una detrás de otra, porque no pueden. Llamar animación a esta bazofia es un insulto para ese arte y esa industria.
Así, me enfrento a esta “Gladiformers” que sin salirse de sus parámetros, se aprovecha del tirón que tiene la franquicia de “Transformers” gracias a las adaptaciones de Michael Bay, y los de Vídeo Brinquedo se marcan  una de robots transformables y gladiadores cuyo visionado es, sencillamente, insoportable.
El argumento cabe en un billete de metro; en un coliseo metálico, varios robots transformables pelean entre sí mientras sueltan soflamas y amenazas. Y ya está.
Cualquier cosa que yo pueda reseñar no puede hacer justicia a semejante trozo de mierda, así que lo mejor es que busquen la película, vean tres minutos y se hagan a la idea de que el resto de la película no es más que una extensión de esos tres minutos.
Lo único que se ve en ella son  movimientos de cámara de 90 o 180 grados en los que vemos el diseño de robot mientras este explica que hace allí y por lo que combate, todo en off porque los robots no tienen boca, ergo, están pensándolo, no diciéndolo. Y no hay más que cortar.  Eso es todo lo que se ve. Es tan inenarrable que no me veo capaz de explicarlo de forma escrita, hay que verlo.
El caso es que, tras saber de la existencia de esta película, exigí a Aratz, que era el poseedor de una copia, que me la regalase, ya que una cosa así es digna de ser coleccionada. Y accedió gustoso a hacerme el regalo. No contento con eso, me senté a verla. Y cayó entera. Y además, les digo una cosa,  es tan bizarra, desganada, gandúla e incompetente esta película, que me la vi sin pestañear, y sin aburrirme especialmente. Pero que los de Vídeo Brinquedo no cuenten más conmigo.
El gañan que se acredita la autoría de esta basura, se hace llamar Marco Alemar, y además de esta, ha realizado dirección para otras películas de la compañía como puedan ser “Pinocchio”  y “BR Futebol” que es el plagio en animación 3D del animé en 2D “Campeones”, ya saben, Oliver y Benji. Y para de contar.
Por otro lado, la bonita carátula que hace pensar que lo que vamos a ver es mejor de lo que realmente es, debió hacerles vender a los de Vídeo Brinquedo bastantes DVDs porque lo cierto es que un par de años después salió una secuela “Gladiformers 2”, que intuyo, es una simple variación de imágenes de la primera.
Ver para creer, oiga.

viernes, 17 de agosto de 2012

LOS MUPPETS

Disney, que tantos altibajos ha sufrido durante su extensa trayectoria, en los últimos años anda que lo tira, y compra franquicias como “Marvel Comics” o estos entrañables hijos de Jim Henson que son “Los Teleñecos”… si “Los Teleñecos”, porque si yo de toda la vida, y tras un montón de películas conociéndolos como “Los Teleñecos”, no se por qué ahora les voy a llamar “The Muppets”. Y es que la Disney fue tajante al estrenar la última película de “Los Teleñecos”, prohibiendo que en el resto del mundo fuera titulada con otro nombre que el original estadounidense, “The Muppets”, por lo que ahora tenemos a Gustavo, Peggy o Gonzo siendo “Los Muppets” en lugar de “Los Teleñecos”. En fin.
Sin embargo, las películas que protagonizaron los simpáticos personajes, quizás con la excepción de la primera de todas ellas “La película de los Teleñecos”, pecaban de ser muy rancias y aburridas, sosas y caóticas, a pesar de contar siempre con estrellas y directores más o menos afortunados.
Disney se propuso dos cosas: Dar a conocer a “Los Teleñecos” a una nueva generación de niños, y hacer una buena película, entretenida y muy divertida, que los dignifique tras estar estos olvidados desde hace ya un tiempo.
Si “Los Teleñecos” resultarán atractivos para las nuevas generaciones, no se si lo habrán conseguido, aunque los padres llevaran a sus hijos al cine. Pero desde luego si que han logrado la mejor película de los personajes.
Y es que la calidad de la misma radica en el haber contratado a uno de los mejores cómicos de la factoría de Judd Apattow para que produzca ejecutivamente, la escriba, y haga el papel principal por parte de los personajes de carne y hueso; Jason Segel (“Paso de ti”, “Lio embarazoso”), que además es fan a muerte de “Los Teleñecos”. Así, y con dirección de un tal James Bobin que debuta en el cine, consiguen un musical de lo más divertido y ameno con unas canciones que son, en su mayoría, cojonudas, amén de lo bien rodada que está y el respeto que se les muestra a los muñecos.
El protagonismo recae en Walter, un muñeco creado en exclusiva para la película. Un niño que siente devoción por “Los Teleñecos”, y que gracias a su hermano (humano) Jason Segel, se va de vacaciones a Hollywood para conocer los estudios donde “Los Teleñecos” rodaban sus programas. Allí, por error, descubre que un especulador pretende comprar esos estudios porque piensa que hay petróleo en su suelo, y los derribará. Ante tan malvado plan, a Walter no le queda más remedio que avisar a la rana Gustavo, quien monta un show televisivo a ver si con eso sacan los 10.000.000 de dólares que necesitan para poder comprar los estudios… solo que los otros teleñecos andan por ahí haciendo su vida, ignorados por el publico. Así, la rana se pasa media película intentando reunir a “Los Teleñecos”, en un argumento más o menos similar a “Granujas a todo ritmo”.
Pues lo dicho, que se trata de una película muy digna, que introduce el C.G.I. en momentos puntuales –y necesarios- sin que por ello se prescinda de las marionetas, con números musicales de lo más chulos, y terriblemente divertida.
De hecho, me ha gustado tanto, que iré a comprármela en DVD. Pero es que amigos, yo soy muy fan de “Los Teleñecos”. Aunque sus otras películas no me gustaron nada, que conste.
Contamos, también, con cameos de Jack Black, Whoopy Goldberg, Zach Galifaniakis, Alan Arkin, Selena Gomez…

viernes, 28 de agosto de 2015

OCHO NOCHES LOCAS

Adam Sandler posiblemente sea el cómico Americano que más tiempo lleva ostentando el título de “Rey de la comedia”. De hecho ya van para 20 los años que lleva cosechando éxitos en las plateas de medio mundo (menos en España donde por un lado, no acaba de caer bien y por otro, no termina de cuajar su humor) con un estilo que, aún basado en lo zafio y la escatología, no deja de ser excelsamente blanco y, por ende, muy americano.
Se ha pasado por la piedra a todos los Jacks Blacks, Bens Stillers o Chris Rocks de turno, hundió la carrera de Rob Schneider cuando decidió dejar de ser su mega-amigo y directores  de prestigio autoral como Paul Thomas Anderson (en “Embriagado de amor”) o “indies” como Thomas McCarty (en “Con la magia en los zapatos”) o  Jason Reitman (en “Hombres, mujeres y niños”) cuentan con él en films que finalmente se convierten en atípicos, únicamente porque cuentan con Sandler como protagonista.
Y comediantes posteriores, como los de la factoría Apattaw, le muestran su respeto e incluso le ponen de protagonista, evitando el lucimiento de los cómicos de la casa, en sus películas (en “Hazme Reír”).
A título personal, a rasgos generales me gusta. Su carrera  es un compendio de malas y buenas películas en la que más o menos puedes intuir lo que te vas a encontrar, pero también puedes sorprenderte y hasta espantarte. Y comprendo su éxito en USA.
Y después de hablar de su éxito, toca hablar del mayor fracaso en su carrera, una película que se estrelló en los USA: ignoro el número de espectadores que logró reunir allí, pero en los cines españoles, no llegó a congregar ni 700. Vamos un fracaso de lo gordos, gordos, gordos. Quizás por eso es tan complicado hacerse con una copia (no pirata) de esta película, ya sea en DVD o en VHS.
Y es que “Ocho Noches Locas” es una excentricidad fruto de la megalomanía de Sandler, cuando para las navidades de 2002 estando en el mejor momento de su carrera (su segundo momento podría haber sido este verano cuando se estrenó “Pixels”, pero "Ant-Man" le ha quitado el puesto...), decide  jugar a ser Disney. Sabemos que es todo poderoso, y que cuando se le ocurre una idea, rápidamente contrata a una serie de currelas de estudio que convierten sus locuras de eterno adolescente en realidad, y todo con ese resultado aséptico incapaz de ofender a nadie. Pues el año que decide saquear las taquillas haciendo una película navideña, contrata todo un estudio de animación para que trabajen a su servicio y, posteriormente, pegarse la hostia. Y así nace “Ocho Noches Locas” en la que Sandler se convierte en personaje animado. ¿Cuál es el problema? Que siendo esta una película navideña (con judíos que celebran el Hanukáh) no se le ocurre otra cosa que enfocarla al público adulto, y como si fuera una de sus películas al uso, pero quizás más escatológica todavía… así, su personaje es un alcohólico y tenemos cosas tan desagradables como viejos con los pies deformes, renos que comen mierda, amputados con garfios y montones, montones de chistes de mierda, pis, culos y bello corporal. Todo ello servido como si fuera la más ñoña de las películas Disney, con sus numeritos musicales y su mensaje positivo y alentador de corte navideño. Claro, los padres que llevaron a sus hijos al cine fliparon en colores, y los adultos que querían ver a Adam Sandler, pasaron de ver la película “para niños” que este había hecho. Vamos que se queda en tierra de nadie, porque al final ni es una película infantil, ni es una comedia desmadrada de Sandler; es más cerda de lo normal, solo que animada por gente, que, por el estilo, es posible que vinieran de la factoría Disney.
Por otro lado, tampoco es que sea una película brillante, o súper divertida –es más, aunque su visionado es resistible, tiene partes bastante coñazo- y al final no tiene nada destacable más allá de la mera curiosidad que pueda generar un producto e estas características.
El argumento es una vuelta de tuerca al “Cuento de Navidad “de Dickens, pero en modo realista y sin fantasmas. Un alcohólico  que odia las navidades –por trauma infantil, como no- se tira los ocho días que dura el Hanukáh (la navidad judía) liándola parda, destrozando todo a su paso y cometiendo pequeños delitos. Como cada año se repite la historia, el Juez le condena a prestar ayuda al entrenador de baloncesto, un viejecito medio retrasado y con un pie más grande que el otro, que dice, que quizás en su cancha pueda enmendar al gamberro, o de lo contrario a 10 años de prisión; el individuo no escarmentará, pero mientras le jode al viejo la existencia, pronto se dará cuenta de que este hombre es una excelente persona y todo acabará como han de acabar esta pelis; asquerosamente bien. Luego hay una subtrama de una placa conmemorativa que quiere ganar el viejo…
Para ver por curiosidad, sin más.
Por otro lado, Sandler se pega la machada de hacer las voces de nada menos que cuatro protagonistas, mientras que el resto son habituales actores de doblaje americanos, con la excepción de John Lovitz o Rob Schneider, que ponen alguna que otra voz.
Dirige el asunto, un director de dibujos animados televisivo, que con “Ocho noches locas” debuta en el cine;  Seth Kersley.

lunes, 14 de febrero de 2011

ENREDADOS

Antes de comenzar con la reseña propiamente dicha quiero aclarar una cosa, con las películas de Pixar y Disney siempre se dice que la última es la mejor, la gente las encumbra con una facilidad pasmosa y puede que nos dejemos cegar por la novedad. Pues bien, en este caso va a ser igual, pero es que además es verdad, esta es la mejor, me dejé cegar por ella, pero es que, joder, se lo merece. Es super divertida y tiene un ritmo endiablado, por esto último creo que es de lo mejorcito de Disney en la actualidad. Sí, mejor que "Toy Story 3" (de Pixar, ya lo sé) que, por momentos, se me hizo pesada, o mejor que "Up", porque los diez minutos iniciales son insuperables y luego va de más a menos.
Una gota de sol cayó en la tierra convirtiéndose en una flor mágica. Una mujer de la zona llamada "Gothel" la encuentra y descubre que cuando le canta a la flor, esta tiene poderes mágicos para curar o incluso devolver la juventud. "Gothel", que es muy egoísta, la esconde para ella y acude cada ciertos años a cantar y así volver a ser una mujer joven y atractiva (menuda milf está hecha). Pasado un tiempo, el reino anuncia una buena nueva, la reina está embarazada. Pero una terrible enfermedad pone en peligro tanto al bebé de su vientre como a ella misma. Solo la flor que salió de la gota de sol podrá curarla. La guardia de palacio la encuentra, elaboran una medicina y la reina salva su vida y la de su hija, "Rapunzel". "Gothel", que no es tonta, entra a hurtadillas para ver a la niña. Al cantarle la misma canción, el pelo de cría brilla como la flor y tiene sus mismos poderes mágicos. "Gothel" decide llevarse un mechón, pero cuando se corta el pelo pierde su magia y se vuelve moreno. Así que, sin pensárselo dos veces, "Gothel" coge a "Rapunzel" y se la lleva lejos, a una torre escondida en la que niña pasará el resto de la vida... hasta que conozca a su príncipe azul y bla, bla.
Como película de Disney que es tiene canciones, no llegan al nivel de excelencia de "Aladdin" o "La Bella y la Bestia", pero están simpáticas. Por ejemplo, la canción "Mamá sabe" me recordó un poco a la de "Cruella De Vil" de su respectiva película, y la que habla sobre alcanzar tus sueños, desarrollada en una cantina, es descacharrante y con mucho ritmo. La película también tiene romanticismo. No es muy baboso, así que hombres rudos que solo véis películas de asesinos y criaturas del averno, no os asustéis, no pasa nada, podéis ver "Enredados" y al salir seguir poniendo los cuernos en el corazón al saludar a un hermano del metal, no se encogen los testículos ni nada de eso. También hay secundarios graciosos personificados como animales, en este caso un camaleón y un caballo. Con el camaleón te descojonas, con el caballo también. Ninguno llega a caer mal, así que otro punto para "Enredados".

lunes, 29 de mayo de 2023

WINNIE THE POOH: BLOOD AND HONEY

El popular libro de cuentos “Winnie The Pooh” de Alan Alexander Milne, un clásico de la literatura infantil y juvenil de los años 20, narraba las aventuras del osito de la miel y sus amigos, todos animales de peluche antropomórficos, personajes queridísimos por todo el mundo que, sin embargo, se encargó de popularizar la Disney a nivel masivo con una serie de películas de animación que, desde los años 60, convertía a la compañía en la única propietaria de los derechos cinematográficos.
Sin embargo ya han pasado 100 años desde la creación de la obra escrita y, en consecuencia, ha pasado a ser de dominio público, por lo que en Disney han perdido el privilegio de ser los únicos propietarios de los derechos cinematográficos. Ahora cualquiera puede hacer una película de Winnie The Pooh.
No le faltó tiempo al productor y debutante Rhys Frake-Waterfield, niño pijo de Essex, en aprovecharse de esto en busca de algunos dólares. Por su puesto, con su pinta de estudiante de empresariales de buena familia, Waterfield previamente había producido títulos de esos que proponen ideas imposibles y que a estas alturas resultan irritantes, del tipo de “Firenado”, “Pterodactyl”o, tirando de nuevo de mitología pop libre de derechos, “Curse of Jack Frost” o “Return of de Krampus”. El hecho de que Winnie The Pooh quedara libre le vino que ni al pelo, así que, no contento con producir, también se encargó de dirigir la que, posiblemente, sea una de las películas más virales de los últimos años: “Winnie The Pooh: Blood & Honey”. Y nos propone darle una vuelta de tuerca al personaje del osito Winnie para convertirlo en una suerte de Leatherface fantasioso y de baja alcurnia que mutila y despelleja jovencitas con total brutalidad. Y además lo hace de una forma barata, chabacana y, por supuesto, posmoderna. Por no hablar del cinismo de Waterfield que osó rodar la película en localizaciones de Ashdown Forest, bosque real donde se ambientan las historias originales de Winnie The Pooh.
Obviamente, cuando soltaron varias imágenes de la película, estas tenían muy mala pinta. Se veía claramente un Winnie The Pooh que en realidad era un señor disfrazado con una evidente máscara del osito muy cutre y grotesca (lo que lleva a uno a pensar que, igual, no haya un Winnie The Pooh como tal en la película, sino un psycho killer disfrazado de Winnie The Pooh. Craso error: Es Winnie The Pooh), así como se mostraban imágenes del mismo con un hacha, o con una señorita amordazada… todo de lo más trillado y cansino.
Para más inri, se estrena la película y la crítica en general se ceba con ella. La escritora Kelly McClure  llegó a ponerla como ejemplo del mal al que se expone una obra una vez queda en dominio público y, en general, el fandom incluido, consideran que “Winnie The Pooh: Blood and honey” no fue una buena idea. Uno de los comentarios que más se repetía, es que la película no tiene un argumento coherente. Pero a Rhys Frake-Waterfield le salió la jugada de puta madre, porque, rodada en tan solo 10 días y con un presupuesto de 100.000 dólares (lo que cuesta un piso hecho una mierda en el barrio de Usera), la película ha recaudado poco más de 5 millones en poquísimo tiempo. Y se trata de una película que, salvo en México, donde tuvo un estreno normal de tres pases diarios, sus premieres fueron reducidas a pases especiales o estrenos de pocos días en cartel lo que viene siendo en USA y Canadá. En Europa no se pudo estrenar porque en el viejo continente Winnie The Pooh no estará en dominio público hasta 2027. Con lo que Waterfield ha creado una película altamente rentable que le ha dado pingues beneficios. Por eso el tipo amenaza con una segunda parte que ya está en preproducción.
El caso es que, dispuesto a ver el mayor mojón que ha parido madre, le di al play a mi reproductor y, no es que me encuentre una gran película ni mucho menos… pero tan, tan, tan mal, no está.
Y es que lo que es la premisa principal (que en realidad se ventila en la película en dos minutos antes de dar paso a los créditos a través de unas cutres animaciones) me gusta mucho, y nos cuenta que Winnie The Pooh, Piglet y los demás, se han hecho mayores. Christopher Robin, el niño que jugaba con ellos y les llevaba comida al bosque de los 100 acres, se marcha a la universidad, por lo que deja allí a sus amigos tirados. Estos no dejan de ser pequeñas bestezuelas antropomóficas, por lo que durante la ausencia del chaval, no saben desenvolverse solos en el bosque. Pronto llegan las calamidades y la hambruna, lo que conducirá a estos animales a comerse entre ellos para poder sobrevivir. Esta mala vida les lleva a desarrollar un odio profundo por todo lo que tenga que ver con los humanos y, en concreto, por Christopher Robin. Así que asesinarán salvajemente a cualquiera que se atreva a poner un pie en el bosque de los 100 acres. Y pasados los años, mira tú por donde, a Christopher Robin no se le ocurre otra cosa que ir al bosque con su mujer a visitar a sus viejos amigos. Lo pagará caro.
Después de esta explicación y de los créditos iniciales se da paso a un mata-mata indiscriminado en el que Winnie y Piglet asesinan y torturan a un grupo de universitarias que se pasan por el bosque de los 100 acres, mientras amordazan a Christopher Robin y se las hacen pasar canutas. No hay más.
Es una película muy barata y en los F/X se combina el CGI con los efectos tradicionales y no siempre resulta eficaz. Es más tirando a aburrida que a cualquier otra cosa y el look de Winnie y Piglet, que se ve que son tíos con careta, no mola nada de nada. Pero ellos son tan brutos y sanguinarios, y es todo tan malsano y malintencionado que, no se, me ha caído en gracia. No es una película que vaya a volver a ver o que vaya a comprarme en DVD, pero me ha caído simpática y creo que cuenta con momentos verdaderamente salvajes. También me gusta que ha tenido la capacidad de ofender a entes bienpensantes del mundo de la cultura, y eso tiene muchísimo valor. Pero, por otra parte, es una película cobarde y sin alma, una mera estrategia comercial que ha salido bien, y que se quiere meter al público granudo-virgen en el bolsillo de la manera más rastrera. Pero no ha estado mal verla.
Por otro lado, y por aquello que a la oportunidad la pintan calva, resulta que recientemente la novela en la que se basa “Bambi”, otro de los personajes cuyos derechos de explotación disfrutó Disney, también ha pasado a ser de dominio público, así que, el bueno de Rhys Frake-Waterfield, ya está preparando, en calidad de productor,  “Bambi: The Reckoning” (que ya tiene título español: “Bambi: El ajuste de cuentas”, por lo que intuyo que, al igual que esta, se estrenará con todos los honores en Mexico), su propia versión de horror a partir del pequeño cervatillo, que ya me imagino como va a resolver —y que miedo me da—. Del mismo modo, Peter Pan ya lleva bastantes años en dominio público, así que, ya que está, Waterfield también le va a dar una vueltecita de tuerca a este, produciendo y dirigiendo “Peter Pan’s Neverland Nightmare” (“La pesadilla de Neverland de Peter Pan” en México), así que ¡La veda está abierta!
Lo de que “Winnie The Pooh: Blood & Honey” esté medio bien es consecuencia de la casualidad y la novedad, pero el resto de lo que planea este hombre ya clama al cielo. Por supuesto, acabaré viéndolas, así que, ya les contaré.

lunes, 27 de abril de 2009

LA MONTAÑA EMBRUJADA

De como acabé viendo esta película en vez de meterme en la sala donde proyectaban la última de Miyazaki ("Ponyo en el acantilado") es un historia que no contaré ahora, pero de chapa nostálgica no os libráis. Cuando tenía unos 6 o 7 años, acababan de abrir el primer vídeo club de la ciudad. Ahora, echando la vista atrás, lo recuerdo como las tiendas de alimentación de los chinos, un local con una semi capa de pintura, baldas metálicas, un silla para el dependiente y poco más. Aquel vídeo club funcionaba con el clásico sistema de intercambio, tu entregabas una película original que cambiabas por otra y pagabas una cantidad dependiendo de si fuera o no novedad, y casi todas lo eran. Para tenernos a mi hermana y a mi contentos (callados), todos los viernes mis padres nos llevaban y cogíamos una película Disney, entre ellas, según mi hermana mayor, la original en la que se basa este remake con Dwayne "No me llaméis The Rock" Johnson.
Si ya habéis visto el trailer donde se ve al niño extraterrestre como detiene un coche con su cuerpo, habéis visto el 80% del presupuesto de la película. Con esto no digo que sea una mierda, es un poco pobre, sí, pero está bien, es entretenida para un domingo a la tarde. Dwayne Johnson está gracioso, el chaval es repelente, lo que significa que lo hace muy bien (o que en la realidad también es repelente), la chavalilla no sobresale en nada, igual hasta sobreactúa un pelín, y Carla Gunino sigue siendo una mujer guapísima. Además todo ello dura 90 minutos, lo que siempre es un plus.
La historia va de dos chavales extraterrestres cuyos padres son presos políticos de los militares de su planeta (¿cómo te has quedado?) y para salvarles tienen que recoger unos datos de unas pruebas que hicieron en la tierra. Peeeeeeero, aparte de darse un leñazo de siniestro total al aterrizar, un soldado geneticamenteblablablabla... les persigue y quiere matarles. Por supuesto el servicio secreto de los USA también pretende diseccionar a los ETs. Como su nave se la han llevado los hombres de negro, tienen que coger un taxi. Ahí entra Jack Bruno (Dwayne Johnson) ex-convicto que se ha hecho legal pero cuyo anterior jefe no deja en paz. En su taxi llevará a los dos chavales a las afueras, les persiguen los militares, les persigue un alien malo, se encuentran un perro, corren mil aventuras y al final todo acaba bien. Para que vamos a engañarnos, es una película Disney, ya sabemos que cuando la nave del malo choca contra la cabina de un tren, en menos de un minuto alguien va a decir que el maquinista está a salvo, y así es como ocurre. El resto imaginároslo vosotros.

sábado, 9 de noviembre de 2024

MI MARCIANO FAVORITO

Felices tiempos aquellos en los que hablar de Jeff Daniels y Christopher Lloyd, dos actores por los que siento mucha simpatía, no suponía automáticamente mentar "Dos tontos muy tontos" ni "Regreso al futuro". Años de calma, cuando el "geekismo" todavía no se había convertido en una secta, o una plaga. Y por eso -por lo de la simpatía- me llevé toda una sorpresa el otro día, tras lustros del primer y único visionado, al (re)encontrármelos compartiendo plano en "Mi marciano favorito". Recordaba la presencia de Lloyd, pero no la de Daniels. Tampoco sorprende la reacción de mis escasas neuronas, porque estamos ante un producto destinado a ser olvidado en tiempo récord. Puro "fast food", consciente y orgulloso, de mano de -nada menos- una Disney todavía no devorada por la fiebre Woke, ni por esa asquerosa codicia que todo lo impregna y destruye. Incluso se permiten algunos gags picantes y un pelo escatos... siempre para los estándares de la compañía del ratón, claro, pero comparado a como está hoy el patio, resulta refrescante.
Supongo que podemos culpar al "Misión: Imposible" cinematográfico, y su tremendo éxito, de la fiebre que le entró a Hollywood con eso de llevar series de televisión más o menos clásicas a la gran pantalla, modernizando tono y maneras. Un proceder que por esos lares siempre ha funcionado, pero en la segunda mitad de los noventa, primera de los dosmiles, se volvió bastante recurrente. 
"Mi marciano favorito" es la puesta al día de un "tv show" sesentero del que tenía constancia, pero jamás había/he visto. Así pues, no puedo recurrir al juego de las comparaciones. En cualquier caso, la cosa va de un extraterrestre llegado de Marte que se hace amigo de un periodista en horas bajas y el consiguiente revuelo que causa en su vida. El alienígena original, Ray Walston, se marca prácticamente el mismo papel en la nueva versión, algo también muy habitual en estos productos, presentarse casi como secuelas del material primigenio, contando con los actores de aquel retomando -más o menos- a sus personajes, si es que aún estaban vivos, claro. Desafortunadamente, no es el caso del compa humano de Walston, nada menos que Bill Bixby, "Bruce Banner" (o "David Bruce Banner") en la famosa y setentera serie de "La Masa". Para la llegada de 1999, año de producción de la puesta al día, el pobre llevaba ya seis bajo tierra.
He leído, en plan reproche, que la película prefiere apostar por los efectos especiales y el humor más "slpastick" en lugar de la típica materia dialoguista y enredante propia de la "sitcom" que era. Hombre, también es normal, digo yo. Se tira mucho de un CGI algo verde aunque pasable, destacando la estrella del sarao, el traje con vida propia
 del marciano. Vendría a ser la comparsa cómica y, ciertamente, acaba resultando irritante y agotadora. Por mucho que he investigado, no lo he detectado en la serie, así que podría ser una invención del film. Ni idea. Y tampoco importa, porque, como decía, este "Mi marciano favorito" noventero cumple con su función más elemental, entretener. Se mueve a toda leche, no da respiro, provoca alguna risilla comedida, aporta puntuales secuencias razonablemente espectaculares (la carrera del coche miniaturizado por las alcantarillas) y, al terminar, deja la sensación de haber consumido una chorrada máxima, pero sin llegar al insulto. Bien. Decente.
A Daniels, Walston y un bastante sobreactuado Lloyd, gozando como una perra a base de explotar esa inconfundible mueca suya de loco que tanto le ha reportado (desde "Alguien voló sobre el nido del cuco" hasta.... ya saben cual), los acompañan algunos nombres sin desperdicio. Una ridículamente atractiva Elizabeth Hurley como tía buena / niña mimada bastante despreciable (¿permitiría hoy el Wokeismo un personaje femenino tan sexual y negativo?), Daryl Hannah como lo opuesto, la angelical / un poco lela rubia que bebe los vientos por Jeff Daniels (¿permitiría hoy el Wokeismo una.....? ¡¡bah, olvídalo!!), el gran Michael Lerner, Wallace Shawn igualmente desatado (en realidad, todos lo están, supongo que el film invita a ello), papelillo para T.K. Carter -el "Nauls" de "La Cosa"-, y Dawn Maxey como apetitosa "bimbo" acosada por el traje parlanchín en un probador (¿permitiría hoy el Wokeismo ver cómo este le azota el culo? ¿en un producto Disney?).
Dirige un inocuo y cumplidor Donald Pretie. Comenzó en la tele, dio su primera oportunidad real a Julia Roberts con "Mystic Pizza" y, aluego, pariría cosas como "Niño Rico", la de Macaulay Culkin, "Miss Agente Especial", "Cómo perder un chico en diez días" o "Bienvenido a Mooseport"... para terminar regresando a la caja tonta. Una carrera fascinante. Me pregunto qué impulsa a un director como este a meterse en el cine. Qué le mueve. Qué le motiva. ¿Ganar dinero? ¿mejor esto que ser dependiente del "McDonalds"?... ¿O solo se trata de severa miopía a la hora de elegir los proyectos? Un genuino misterio para mí.

martes, 13 de enero de 2015

LA PRINCESA SOFÍA

Película infantil de Disney estrenada en televisión y posteriormente en DVD. La idea que la multinacional del ratón tenia era crear una nueva princesa con la que hacer una serie de televisión animada para los más pequeños, serie que se hizo y que encanta a mi hija Ane. La Princesa Sofía tendría algunas características únicas entre las demás princesas, primero, sería una niña, todas las anteriores las conocemos o desarrollan sus aventuras en la adolescencia, segundo, su origen seria de carácter humilde (muchas otras princesas Disney no son princesas de verdad, pero…..) y tercero seria latina. En esto último la cagaron un poco ya que como podéis ver en la caratula del DVD su aspecto no es el típico que los americanos estereotipan de los latinos. Ante las críticas de los latinos que viven en los USA, la compañía salió con la excusa de que Sofía es española. Así pues regocijémonos, tenemos un personaje con nuestra misma nacionalidad que paso de ser una ciudadana de a pie a convertirse en princesa (Oh, espera, ¿Leticia?) 

La historia va tal que así, El Rey Roland II de Encantia, que esta viudo y tiene dos hijos, una chica y un chico, solicita que la zapatera del reino acuda a palacio para hacerle unas zapatillas o algo (que mas dará) El tema es que cuando ve a Miranda (la madre de Sofía, con su tez morena ella sí que podría llegar a pasar por latina) queda prendado de ella. Lo siguiente que vemos es como Miranda y Sofía hacen las maletas y son transportadas en carruaje al palacio mientras todo el pueblo festeja la inminente boda real. No sabemos si Roland y Miranda han tenido tiempo de intimar, simplemente que se casan ya (imagino que Roland llevaba ya mucho tiempo viudo y no estaba para perder el tiempo, los tios ya me entendéis) De esta manera Miranda se convierte en Reina y Sofía en Princesa.

Siendo como es Sofía una niña humilde, y con una hermanastra un poco cabrona, no sabrá si ese es su sitio de verdad, y aunque James, el hermanastro intentara ayudarla, Sofía se siente fuera de lugar. Roland al ver tan alicaída a Sofía, decide regalarle un antiguo amuleto familiar. El amuleto de Avalor le permite a Sofía entender y hablar con los animales, nadie más en el reino sabe de esas propiedades mágicas, nadie salvo Cedric, el torpe mago real que quiere hacerse con el amuleto para dar un golpe de estado (pero es tan tontín que nunca lo lograra ni será un malo/malo, sino que será un malo que la mayoría de las veces ayuda a Sofía, vamos que en el fondo es buen chaval) 

Acudiendo a las clases de princesas y príncipes, Sofía ira convirtiéndose en lo que se espera de ella. La relación con su hermanastra se suavizara hasta el punto de convertirse en hermanas y dejar lo de hermanastra atrás.

Si son ustedes oyentes del podcast (sino muy mal) sabrán o deberían de saber que en algunas ocasiones uso un baremo para indicar si la película esta entretenida o es un peñazo, ese factor es si mi mujer se ha dormido o no. Pues bien, ahora estreno un nuevo baremo que a los padres de niñas de 3 años les podrá servir. Ane se la vio del tirón sin levantarse de la silla en la que estaba ni ponerse hacer el cabra en ningún momento. Durante los 90 minutos no hubo niña,  así que para mi esta película vale su peso en Oro, no sé si le dará resultado a otros padres, pero hagan la prueba y si les funciona me lo comentan.

sábado, 10 de mayo de 2014

FROZEN

Habiendo escuchado criticas positivas de esta película y conociendo la canción que gano el oscar, que no está nada mal, tenía un poco en alta estima esta película. Luego la he visto, y se me ha bajado, pero es lo que hay. De momento Enredados me parece la mejor película Disney de la ultima década, y si ya te pones, desde Tarzan que no hacen una buena (Excluyendo a Lilo & Stich, que sin ser una obra maestra está muy bien)

Esta Frozen, al igual que Enredados, volvía a los cuentos de hadas y princesas. La historia gira en torno a dos princesas que se quedan huérfanas. La mayor, Elsa, puede controlar el hielo y la nieve. Siendo pequeña, estaba jugando con sus poderes e hirió de gravedad a su hermana Anna. Siguiendo el consejo de sus padres no volverá a utilizar sus poderes en público. El problema es que involuntariamente se le disparan, por lo que acabara recluida en su habitación y apartada del resto del mundo, incluida su hermana pequeña. Al fallecer los reyes, Elsa queda como la princesa regente hasta su mayoría de edad, cuando se convertirá en reina y se abrirán las puertas de palacio al pueblo. 

Anna que ya ha crecido, quiere recuperar la relación con su hermana, ya que desconoce todo el tema de los poderes de hielo que les han separado. Pero el día de la coronación, Elsa por descuido se destapara ante todos. La gente piensa que es una bruja por lo que solo le queda huir, dejando tras de sí su reino congelado. Anna que en la coronación conoció a un apuesto príncipe con el que se quiere casar, va en busca de su hermana para solucionar todo el tinglado. Por el camino conoce a Hans y a Olaf, un vendedor de hielo y un muñeco de nieve parlante. El muñeco, claro ejemplo de un mal entendido personaje cómico secundario, da para dos o tres gracias, pero poco más. No llega a molestar por lo que tampoco voy a crucificarlo. En cuanto a Kristoff, es el contrapunto sensato, el que le hace ver a Anna que no puede enamorase en una tarde de una persona.  

Sin ser una mala película, no es lo que yo entiendo como un clásico Disney, pero es que ya me hago mayor para estas cosas, y todas estas películas están orientadas para el público actual. Me hago viejo para esta mierda, Mickey.

domingo, 24 de abril de 2011

EL MAGO DE LA VELOCIDAD Y EL TIEMPO

Otra de aquellas pelis que, siendo chaval, solía ver en los estantes de mi video-club habitual pero sobre las que nunca me decidía. Y nunca lo hice. Bastantes años después, en un documental dedicado a esa grandiosa película que es "El tiempo en sus manos", hablaban de "El mago de la velocidad y el tiempo" y de su responsable, Mike Jittlov, al que tildaban de genio. Investigué y me sorprendió descubrir que aquella ignota peliculilla contaba con un culto notable ahí en los USA. Evidentemente todo eso me despertó el gusanillo, pero no la prisa. Pasados unos cuantos años más, y revisando de nuevo el dichoso documental, volví a encontrarme con ella y esta vez me lancé. Actualmente dispongo del VHS original y, saciada mi curiosidad, puedo hablar ya largo y tendido de ella y de su responsable.
El caso de Jittlov es un tanto atípico, y muy interesante. Hizo su primer corto animado motivado por demandas escolares -su fuerte eran las mates!!- y la cosa le fue tan bien que... en fin, acabó currando para Walt Disney nada menos, además de ganar múltiples premios y aspirar a la carrera por los Oscars en alguna ocasión (incluso creo que estuvo sutilmente implicado en la pre-preproducción de "Star Wars"). La gracia del asunto es que Jittlov ejecutaba su arte, o su magia, desde la independencia, contando con bajos presupuestos o incluso reciclando basura, solo que los resultados eran tan excelentes que a los mandamases no les quedaba otro remedio que aceptar al sr.artista tal y como era. Incluso llegó a poner su firma en uno de sus trabajos para Disney (cosa esta que suelen evitar), de tal modo que no podía retirarse en la mesa de montaje y ahí se quedó. Obviamente, y a pesar de disponer de un talento tan especial, la extravagante personalidad de Mike Jittlov le condenó un poco a la sombra, a un reconocimiento a nivel de culto. En 1988 decidió hacer su primer y único largometraje, al que aplicó toda su sabiduría creativa. El presupuesto era bajo, pero eso no fue inconveniente para él, que dirigió, produjo, escribió, actuó, animó, montó e hizo todo lo humanamente posible (incluso figura como ¡director de segunda unidad!), usando sus técnicas eminentemente caseras y artesanales. El resultado es este "El mago de la velocidad y el tiempo". Con semejante historia, es fácil deducir por qué está tan bien considerada y tiene un séquito de admiradores tan amplio, a pesar de haber fracasado en taquilla.
El film es, en esencia, un canto a la creatividad libre. Jittlov cuenta la historia de... bueno, de Mike Jittlow, un tio al que se le da muy bien animar objetos, vive con su madre, no tiene un duro y está obsesionado con sus fricadas, que son muchas. Logra que los mandamses de Hollywood le presten atención, y lo único que se encuentra es con trabas legales, desprecio de los ignorantes que mandan y zancadillas de todo tipo. Es especialmente gracioso cuando el director se ceba en todas las cuestiones de tipo "sindicalistas", o en general, cualquier asunto "serio y legal" que va contra la naturaleza de aquel que, por norma, habita su mundo de sueños. Además, reivindica la creatividad y la artesanía como única y verdadera arma contra los estudios, contra la fría profesionalidad, contra las jerarquías, contra todo lo que no sea hacer tus cosas en tu casa, con tus medios e impulsado única y exclusivamente por tu pasión (creativa).
Con un mensaje así, resulta difícil no opinar positivamente sobre "El mago de la velocidad y el tiempo", un film narrado a -of course!- velocidad de vértigo y repleto de animaciones y locuras visuales que asoman cuando menos te lo esperas, en medio de una narración aparentemente "standard" en la que la gente habla tan rápido como corre el mago del título. Sin embargo, a pesar del desmadre visual imperante, la finalidad es divertir y entretener, e incluso plantearse dudas existenciales, Jittlov se pregunta: ¿Para qué hacer todo esto si luego nadie sabrá verlo y valorarlo, por qué "perder mi tiempo" viviendo en un mundo de fantasía que lo único que hace es dificultar mi movilidad en el mundo real?.
Hoy día el caballero sigue vivito y coleando, y continúa haciendo aquello que mejor sabe, crear sus animaciones desde la más rutilante independencia. De hecho, es un enamorado de la movilidad y libertad que dan los nuevos formatos digitales, y lo pasa bomba explotándolos. Vamos, un genio y una peli recomendable y altamente curiosa.

lunes, 16 de febrero de 2009

UN CHIHUAHUA EN BEVERLY HILLS

No está especialmente bien echa (el CGI canta un huevo), no es especialmente graciosa, ni muy divertida. A mí Disney me da bastante por el culo, no soporto todo ese rollo meloso y esta producción va sobrada de ello.
Pero, amigos, soy animalista. En la actualidad, perrista y, para ser más concreto, "Chiuahuista". Tengo una pareja de estas simpáticas mascotas. De hecho, mi hembrita es exacta (aunque más pequeñita de tamaño) a la perrita protagonista de esta película. Y ese fue el único motivo por el que decidí verla.
A la media hora de visionado, el rollo babosil, meloso y patético se me había incrustado en las venas. Cada vez que hacia aparición un perrito bonito, podían escucharse en el salón de mi casa babosadas del tipo “ooooooy”, “que boniiiiiiiiito”, “que cosiiiiita” y chuminadas por el estilo. O sea, que caí en las demoníacas manos de Disney.
Clohe es un perrita cuya dueña, una multimillonaria de Beverly Hills, se va de viaje, y la deja al cuidado de su sobrina, que se pira de juerga con sus amigas pijas a México. Allí la perrita se pierde, y vive aventuras perrunas con otros canes de múltiples razas, mientras va buscando a sus humanos.
Es así de sencillo: Si te gustan los perritos, disfrutarás de esta película. Viene realizada por un director de estudio (Raja Gosnel). Todo está perfectamente medido: el numero de gags, el ritmo (perfecto), la duración… todo. No cabe ninguna duda que sus artífices únicamente procuran ofrecer un producto vendible… con lo cual es imposible aburrirse viendo esto. Puro cine de entretenimiento. Mi conclusión es que, si de verdad a un tío le gusta el cine, tiene que gustarle, por cojones, "Un chihuaua en Beverly Hills". Si no, o únicamente pasa un ratillo agradable viéndola, es que no le gusta el cine. Punto pelota y a tomar por culo la bicicleta.

viernes, 10 de septiembre de 2021

ONCE UPON... A GIRL

Don Jurwich, animador que durante gran parte de su trayectoria durante los 60 y los 70 trabajó en el departamento de animación de los estudios Hanna-Barbera diseñando escenarios y personajes de series tan queridas por el público como puedan ser “Los Picapiedra” o “El Escuadrón Diabólico”, abandona  su trabajo, laborioso y poco gratificante, para intentar dar forma a sus propias producciones. Jurwich acabó un poco hasta las narices de babosismo propio de las series de dibujos animados de corte familiar, así que con un presupuesto inmensamente reducido, decide hacer lo que será su primer largo de dibujos animados (con un par de segmentos en imagen real) y, como revulsivo a años de trabajar en un material blanco y aséptico, decide hacer la película de dibujos animados más cerda jamás rodada. Así, recluta a un buen puñado de animadores que, como él, acabaron un poco hartos del sistema de estudios, y con compañeros de Hanna – Barbera Productions, y gente que había sido despedida los estudios de Walt Disney, concibe lo que a día de hoy es un absoluto clásico de la animación para adultos, la archi-popular “Once Upon… a Girl”.
Desde luego, en el porno animado, en el que prima el sentido del humor y la exageración por encima del erotismo —prevalece el chiste de pollas en lugar de situaciones que estimulen la libido del  espectador— basándose generalmente en escenas de corte grotesco donde las pollas gigantes suelen ser las reinas de la función, no suele abundar la imaginación. Todos los porno-cartoons europeos suelen adaptar cuentos infantiles, por aquello del morbo que puede provocar en un momento dado el transformar algo inocente e infantil en todo lo contrario, y suelen ser animaciones baratas y de pésima calidad. “Once Upon… a Girl” es exactamente eso mismo, animación chusquera que adapta de manera muy marrana los cuentos clásicos infantiles y, en general, no destaca demasiado por encima de sus coetáneas europeas, salvo por el diseño de los personajes, que con el equipo cuidándose de no parecerse en demasía a los personajes de Disney o Hanna-Barbera, no pueden evitar dejar un poco de ese sello y, efectivamente, acaban pareciéndose, sobre todo, a los de Hanna-Barbera, como no podía ser de otra forma. Y ese sería el único dato destacable de un pornote animado en el que la imaginación brilla por su ausencia y que peca de excesivamente largo, aunque al final sí que contiene uno o dos gags a costa de corridas y pollas que puede hacernos esbozar alguna que otra sonrisilla.
La película nos muestra un hilo conductor en imagen real en el que, en un juzgado, están a punto de juzgar a mamá ganso —el actor Hal Smith travestido— por delitos de obscenidad, ya que va contando por ahí historias de contenido altamente erótico. Cuando le toca defenderse, ella alegará que es su obligación contar las historias de los cuentos infantiles como sucedieron en realidad y, así, se da pie a los segmentos de animación en los que se recrearan los cuentos de “Jack y las habichuelas” (con Jack follándose un árbol y corriéndose dentro de él  hasta hacerlo crecer…), “Cenicienta” (cuyas hermanastras tísicas y casi sidosas no tienen problema en follarse a todo lo que pillan) y “Caperucita Roja” (con una reproducción del cuento que absolutamente nada tiene que ver con este…), todo de manera muy desmadrada y abiertamente cómica, con garrulos que gozan mucho, pajas por encima del pantalón y mucha succión de pezones femeninos, que para cinco minutillos está bien, tiene su gracia, pero que a partir de la media hora, por repetición, y por lo malilla que es en general la película, cansa. Sin embargo, el tiempo le ha dado un estatus dentro del subgénero, sus imágenes han sido “sampleadas” una y otra vez en mixtapes audiovisuales o programas de televisión y, en definitiva, se trata de la película de animación pornográfica más popular de todos los tiempos.
Don Jurwich, después de este experimento, volvió a la animación convencional produciendo un sinfín de películas y series, y dirigiendo una película de absoluto culto, la T.V. Movie “G.I. Joe, La película”, a la que miles de seguidores tienen en un extraño pedestal a lo largo y ancho del mundo. No se por qué, pero así es.
Por otro lado, Jurwich sabía dirigir a un equipo de animación, pero no tenía ni pajolera idea de dirigir  a un equipo de acción real, por lo que para ese cometido se contó con los servicios del director Jack Conrad, cuya única referencia data de 1973 con la película “Country Blue”. Después de “Once Upon… a Girl”, no volvió a dirigir nada de nada.
Por supuesto, en el siglo XXI esta pequeña pieza de porno animación es reivindicada quizá de manera desmedida por los fans, y, en consecuencia,  Severin Films tuvo a bien engordar su catálogo de DVD con una versión íntegra de la cinta con secuencias de naturaleza pornográfica nunca vistas, que lanzaron al mercado sin obtener ningún tipo de clasificación para evitar la “X” y que de este modo solo pudieran vender su producto en sex shops y demás establecimientos de mal vivir.
Flojilla. Para echarle un vistazo tonto y después olvidarla para siempre.

viernes, 4 de marzo de 2011

PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

Superproducción de la Disney basada en el popular videojuego, concretamente en la trilogía de "Las Arenas del tiempo" que apareció hace unos años para consolas. Las adaptaciones de videojuegos a cine suelen ser todas una verdadera porquería, pocas hay que se salven, la más destacada es "Silent Hill" y puede que esta que nos ocupa también se salve de la quema, un poquito.
Dastan es un joven pilluelo al estilo de "Aladdin", de hecho le veremos en una par de situaciones sacadas directamente de la película con el genio de la lámpara maravillosa. Vive en las calles de la capital de Persia. Un día el Rey, paseando a caballo, ve como el joven Dastan sale en defensa de un amigo al que unos guardias quieren apalizar. Tras dejarlos en ridículo con sus cabriolas y saltos de Park-out, Dastan es capturado y apuntito están de cortarle una mano. Eso sí que eran leyes, caguenchos. El Rey, considerando el potencial de Dastan, le perdona y acoge como a un hijo más, en concreto será su tercer retoño, ya que tiene otros dos. La historia salta 20 años, Dastan es el joven príncipe amigo de los pobres y sus dos hermanos son, uno el próximo Rey de Persia, y el otro un príncipe belicoso pero de buen fondo (en el fondo) Deciden atacar una ciudad sagrada. Dastan consigue que el derramamiento de sangre sea el menor posible, pero no sabe que acabará desatando una lucha familiar al apoderarse de la daga que guarda las arenas del tiempo, unas que permiten volver un minuto al pasado. A Dastan lo acusan de matar al Rey de Persia, así que debe de huir, pero por el camino se lleva a la princesa encargada de custodiar la daga del tiempo, no solo porque ella sabe como escapar de la ciudad sino porque está de toma pan y moja.
Aventuras, peleas, tormentas de arena, coreografías a lo yamakasi, la película lo tiene casi todo para ser entretenida, pero, aunque empieza bien y dispone de un final mas que aceptable, la parte central, el nudo, se dis/persa bastante. Y es que pasan demasiadas cosas, que si ir al funeral de Rey, encontrarse con una villa de "ladrones", volver a la ciudad sagrada, luego a otro lugar donde hay un templo oculto, luego otra vez a la ciudad sagrada... vamos que si estos tíos pasan la "travel" cada vez que dan de beber al camello (que no recuerdo que aparezca ni uno en toda la película y estamos en el desierto) pues ya tenían puntos para pillarse una sandwichera o un exprimidor. A lo que vamos, que demasiados viajes de aquí para allá.
Dirige Mike Newell, con Jake Gyllehaal ("Donnie Darko", "Zodiac") en el papel de Dastan y que no lo hace nada mal. También aparece Ben Kingley como el hermano de Rey, o Alfred Molina como el jefe de los "ladrones" amante de las avestruces. En el papel de la princesa tenemos a Gemma Arterton ("Rocknrolla") que, aunque talento interpretativo no le falta, lo principal es ser guapísima y parecer una princesa de oriente, y da el pego.
Ya he dicho que es una producción Disney ¿no? Bueno pues sabéis a que ateneros, hay batallas, pero poquiiiiiisima sangre, tampoco veremos amputaciones o primeros planos de muertos, y es que la calificación por edades tenía que ser baja, sino no la hubieran hecho porque no les habría dado beneficios. Es tan claro que la película es blanca blanca, que los "ladrones" de los que hablo en varias ocasiones, ni son ladrones, ni asesinos, ni nada, son gente que solo quiere vivir apartada del "gobierno" para no tener que pagar impuestos. Sí, como lo están leyendo, para no pagar impuestos. Ahora con apellidarse Alonso o Sanz, y empadronarse en Suiza o Liechtenstein ya te libras de pagar muchos impuestos, no todos pero..... Que se me va la olla, la peli, bien, simpática. Aunque para ser una superproducción, los escenarios de cartón piedra y el serrín del suelo cantan demasiado.

lunes, 9 de mayo de 2011

TRON LEGACY

28 años después de que "Disney" se liara la manta a la cabeza y le permitiera a Steven Lisberger, un completo desconocido, crear la primera película mediante escenas animadas por ordenador, vuelven a la carga con su secuela, "Tron Legacy". Aunque, esta vez, Lisberger solo esté acreditado como creador de los personajes (vamos, que no ha hecho nada de nada, o no le han dejado) Este resurgir de la saga apela a la nostalgia, mal endémico que arrasa en todo el fandom, ya sean series de TV, películas, comics, etc... pero también tiene una razón, el diseño de arte de "Tron" era muy bueno en su momento, ahora se puede superar, y lo han hecho. Todo lo referente a la estética es bonito, futurista y resultón, lástima que el fondo fuese lo último en lo que pensaron.
En 1986 "Kevin Flynn" está en la cima del mundo, "Edcom", la empresa que fundó, sube en las bolsas como la espuma, sus avances en videojuegos y sistemas operativos lo están petando, son la "IBM" de aquellos tiempos. Entonces "Flynn" desaparece. Su hijo "Sam" queda a cargo de sus abuelos, y la empresa "Edcom" en las manos de la junta directiva. Pasan los años y "Sam", socio mayoritario de "Edcom", es un joven inmaduro que no está preparado para llevar las riendas de una multinacional, pero sí para desaprobar sus prácticas comerciales. Lo suyo es el software libre y gratuito. ¡Qué majo!.
Un mensaje llegado al busca del amigo de su padre, y segundo accionista de "Edcom", pone a "Sam" camino a "Flynn´s", los recreativos de su padre donde en la primera película consiguió acceder al interior de un ordenador. Allí el joven toquetea y es introducido en la red, como su padre años atrás. Nada más llegar, es reclutado para los juegos, discos y motos de luz, donde la "Disney" se gastó los cuartos y son las escenas donde el 3D en el cine estaría mejor implementado (la vi en el sofá de mi casa así que de 3D, nada de nada) Ese mundo virtual se ha convertido en un tiranía digital y "Sam" deberá de encontrar a su padre y arreglar el cristo.
La película quiere tener un poco de argumento "inteligente", pero la cagan cuando se hacen paralelismos entre la religión cristiana y el mundo digital. También se hace clara referencia a los estados dictatoriales, y a que en su creación eran puros y benévolos, buscando únicamente la perfección, una meta inalcanzable que les llevaría a la tiranía.
"Tron Legacy" tiene acción, muy buena estética y unos FX de quitarse el sombrero (menos la rejuvenización digital de Jeff Bridges, que canta demasiado, parece que esté de botox hasta el culo) y un argumento que no necesita pensarse mucho, así que, al menos, están ustedes ante poco mas de dos horas de simple y sano ocio digital, nunca mejor dicho.