Extraña comedia, que muy de tapadillo pasó por nuestros cines a la mitad de los años 90 y que si es un poco más conocida (no mucho más) es gracias a los video-clubs, cuyas estanterías albergaban, en tan mierdosa época, copias de la película.
Es una de esas comedias que pretenden ser absolutamente desmadradas y enloquecidas, pero que por lo que sea, no solo es que no haga gracia, si no que además cuando hay algún gag resulta patético.
Un descendiente del Dr. Jeckyll, recibe como herencia los cuadernos de notas de tan insigne personaje. Como además es un cientifico que trabaja como inventor de perfumes, y que tiene en contra a toda la empresa para la que trabaja, decide ponerse a chafardear con esos cuadernos, dando con la formula de Mr Hyde, y en teoría, perfecciona la poción que inventó su tatarabuelo. Cuando la prueba, el resultado de esto es que se convierte en una mujer muy atractiva, así que utilizará esas armas para hacerse respetar como cientifico en la empresa.
Es espantosa. Quizás una de las peores películas de los años noventa. Y eso que en el fondo es una comedia valiente… En 1995, año del que data esta película los efectos infográficos ( o C.G.I) no estaban lo suficientemente perfeccionados como para aplicarlos en una película. Pero esta coquetea, y mucho, con ellos. Quizas DR. JECKYLL Y MS. HYDE, sea una película placebo, existente solo para poder probar y ver los resultados de los efectos por ordenador, cosa que dudo, pero diré que en los momentos en los que el prota se transforma en mujer, que en parte son efectos artesanos (le crecen las tetas) y en parte infográficos (le crece el pelo) son de absoluta vergüenza ajena. Verlo para creerlo.
Es más, es que ni alarde de originalidad pueden hacer los artifices de este escremento, puesto que ya existe otra pelicula de la Hammer en plan serio, en la que el Dr. Jeckyll se transformaba en mujer; DR. JECKYLL Y SU HERMANA HYDE.
Lo dicho, que una de las películas más vergonzantes y bochornosas de todos los tiempos. Y eso que es en plan comedia, que se le pueden excusar según que cosas. Pero ni por esas.
Sean Young da vida a Ms. Hyde, mientras un tal Tim Daly, que en su puta casa lo conocerán, interpreta al Jeckyll de marras, paseandose por la pantalla como si fuera el nuevo Steve Martin de las comedias desenfrenadas, dando bastante penita y vergüenza ajena en el proceso. Con ellos, Jeremy Piven haciendo de Jeremy Piven, pero con mas pelo.
Dirige David Price, que además luchó todo lo que pudo y más para que esta produccíon basada en una historia que el mismo escribió (se rompería los cuernos, el hijo de la gran puta…), tuviera luz verde.
Price, cuenta con una carrera cinematografica de mierda, en la cual el título que más destacó fue LOS CHICOS DEL MAIZ 2: EL SACRIFICIO FINAL.
The Shit is in the table.
Mostrando las entradas para la consulta jeckyll ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta jeckyll ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
lunes, 9 de enero de 2012
DR. JEKYLL Y MS. HYDE
Extraña comedia, que muy de tapadillo pasó por nuestros cines a la mitad de los años 90 y que si es un poco más conocida (no mucho más) es gracias a los video-clubs, cuyas estanterías albergaban, en tan mierdosa época, copias de la película.
Es una de esas comedias que pretenden ser absolutamente desmadradas y enloquecidas, pero que por lo que sea, no solo es que no haga gracia, si no que además cuando hay algún gag resulta patético.
Un descendiente del Dr. Jeckyll, recibe como herencia los cuadernos de notas de tan insigne personaje. Como además es un cientifico que trabaja como inventor de perfumes, y que tiene en contra a toda la empresa para la que trabaja, decide ponerse a chafardear con esos cuadernos, dando con la formula de Mr Hyde, y en teoría, perfecciona la poción que inventó su tatarabuelo. Cuando la prueba, el resultado de esto es que se convierte en una mujer muy atractiva, así que utilizará esas armas para hacerse respetar como cientifico en la empresa.
Es espantosa. Quizás una de las peores películas de los años noventa. Y eso que en el fondo es una comedia valiente… En 1995, año del que data esta película los efectos infográficos ( o C.G.I) no estaban lo suficientemente perfeccionados como para aplicarlos en una película. Pero esta coquetea, y mucho, con ellos. Quizas DR. JECKYLL Y MS. HYDE, sea una película placebo, existente solo para poder probar y ver los resultados de los efectos por ordenador, cosa que dudo, pero diré que en los momentos en los que el prota se transforma en mujer, que en parte son efectos artesanos (le crecen las tetas) y en parte infográficos (le crece el pelo) son de absoluta vergüenza ajena. Verlo para creerlo.
Es más, es que ni alarde de originalidad pueden hacer los artifices de este escremento, puesto que ya existe otra pelicula de la Hammer en plan serio, en la que el Dr. Jeckyll se transformaba en mujer; DR. JECKYLL Y SU HERMANA HYDE.
Lo dicho, que una de las películas más vergonzantes y bochornosas de todos los tiempos. Y eso que es en plan comedia, que se le pueden excusar según que cosas. Pero ni por esas.
Sean Young da vida a Ms. Hyde, mientras un tal Tim Daly, que en su puta casa lo conocerán, interpreta al Jeckyll de marras, paseandose por la pantalla como si fuera el nuevo Steve Martin de las comedias desenfrenadas, dando bastante penita y vergüenza ajena en el proceso. Con ellos, Jeremy Piven haciendo de Jeremy Piven, pero con mas pelo.
Dirige David Price, que además luchó todo lo que pudo y más para que esta produccíon basada en una historia que el mismo escribió (se rompería los cuernos, el hijo de la gran puta…), tuviera luz verde.
Price, cuenta con una carrera cinematografica de mierda, en la cual el título que más destacó fue LOS CHICOS DEL MAIZ 2: EL SACRIFICIO FINAL.
The Shit is in the table.
viernes, 12 de agosto de 2022
AL BORDE DE LA LOCURA
“Al borde de la locura” llega en un momento en el que el cine de terror en general está en decadencia y comienzan a facturarse una serie de títulos de presupuesto medio / bajo que están cortados por el mismo patrón. Son los años en los que Brian Yuzna está en su apogeo, cercanos los 90, y el género se vuelve un poco pegajoso y grisáceo. Las películas suelen ir al festival de Sitges primero y a cines de barrio después, siendo quizás el videoclub, el lugar donde languidecen —en taquillas españolas apenas alcanzó los 70.000 espectadores—. Y todas tienen ese tufillo pre-noventa que aunque hace unos años era sinónimo de mierdote, vistas en retrospectiva ahora ya no apestan tanto.
“Al borde de la locura”, que se pegaba la machada de tener a un Anthony Perkins terminal haciendo las veces del Dr. Jeckyll y Mr Hyde, fue considerada durante lustros una película muy mala. Vista en pleno 2022, y sin tirar ningún tipo de cohete, lo cierto es que no está tan mal.
Rodada casi íntegramente en Budapest por aquello de que salía baratito, se trata de la enésima revisión del mito de Dr Jeckyll y Mr. Hyde al que se le han añadido elementos propios de Jack el destripador, con lo cual tenemos aquí a un Jeckyll que, investigando con la morfina y las drogas duras, sufre una alteración de la personalidad al consumirlas, lo que le llevará a frecuentar burdeles donde, además de hacerles perrerías a las prostitutas, se fuma unos pipazos de crack que le vuelven turulato, así que tirará de cuchillo para quitarles la vida por pura maldad. No contento con esto, también hace experimentos dando de fumar a sus víctimas que asimismo se volverán malvadas y seremos testigos de secuencias lúdico-sexuales muy extrañas, que convierten a esta película de corte clásico en una cosa bastante insólita.
Por supuesto hay que destacar la sobreactuación de Perkins cuando es Mr Hyde, que entre alarido y alarido mete mano a las chicas mientras no para de hablar —algo muy común entre los cocainómanos, la incontinencia verbal— y la cosa, por excesiva, acaba haciendo gracia. Lógicamente, y por si aún cabía alguna duda, la obra de Robert Louis Stevenson es una metáfora continuada sobre la adicción a la cocaína y, con permiso de “Jeckyll & Hyde: Hasta que la risa nos separe” en la que esta metáfora se convierte prácticamente en apología, “Al borde de la locura” es la película sobre el Dr. Jeckyll que más claro lo deja. Vamos, es que de hecho, cuando aparece la pipa de la que fuma Mr. Hyde, la narración se recrea en ello.
Por lo demás, unas cantidades de sangre bastante generosas teniendo en cuenta el material que maneja (un clásico de la literatura), escenas sexuales bastante subiditas de tono, muchos momentos para el ridículo y, en resumidas cuentas, funcional entretenimiento. Resulta una película bastante curiosa. No menos curioso es su director, el gabacho Gérard Kikoïne que durante la década de los setenta se dedicó al cine porno para luego, en los ochenta, pasarse al cine convencional y, a finales de la década, realizar producciones internacionales de terror como esta o como “Emparedada”, que ya tuvo a bien reseñar mi compañero en su momento.
Como ya les he dicho, no está tan mal.
“Al borde de la locura”, que se pegaba la machada de tener a un Anthony Perkins terminal haciendo las veces del Dr. Jeckyll y Mr Hyde, fue considerada durante lustros una película muy mala. Vista en pleno 2022, y sin tirar ningún tipo de cohete, lo cierto es que no está tan mal.
Rodada casi íntegramente en Budapest por aquello de que salía baratito, se trata de la enésima revisión del mito de Dr Jeckyll y Mr. Hyde al que se le han añadido elementos propios de Jack el destripador, con lo cual tenemos aquí a un Jeckyll que, investigando con la morfina y las drogas duras, sufre una alteración de la personalidad al consumirlas, lo que le llevará a frecuentar burdeles donde, además de hacerles perrerías a las prostitutas, se fuma unos pipazos de crack que le vuelven turulato, así que tirará de cuchillo para quitarles la vida por pura maldad. No contento con esto, también hace experimentos dando de fumar a sus víctimas que asimismo se volverán malvadas y seremos testigos de secuencias lúdico-sexuales muy extrañas, que convierten a esta película de corte clásico en una cosa bastante insólita.
Por supuesto hay que destacar la sobreactuación de Perkins cuando es Mr Hyde, que entre alarido y alarido mete mano a las chicas mientras no para de hablar —algo muy común entre los cocainómanos, la incontinencia verbal— y la cosa, por excesiva, acaba haciendo gracia. Lógicamente, y por si aún cabía alguna duda, la obra de Robert Louis Stevenson es una metáfora continuada sobre la adicción a la cocaína y, con permiso de “Jeckyll & Hyde: Hasta que la risa nos separe” en la que esta metáfora se convierte prácticamente en apología, “Al borde de la locura” es la película sobre el Dr. Jeckyll que más claro lo deja. Vamos, es que de hecho, cuando aparece la pipa de la que fuma Mr. Hyde, la narración se recrea en ello.
Por lo demás, unas cantidades de sangre bastante generosas teniendo en cuenta el material que maneja (un clásico de la literatura), escenas sexuales bastante subiditas de tono, muchos momentos para el ridículo y, en resumidas cuentas, funcional entretenimiento. Resulta una película bastante curiosa. No menos curioso es su director, el gabacho Gérard Kikoïne que durante la década de los setenta se dedicó al cine porno para luego, en los ochenta, pasarse al cine convencional y, a finales de la década, realizar producciones internacionales de terror como esta o como “Emparedada”, que ya tuvo a bien reseñar mi compañero en su momento.
Como ya les he dicho, no está tan mal.
domingo, 2 de enero de 2011
EL HOMBRE Y LA BESTIA
Continuamos con el peculiar cine Mexicano. Una cinematografía tan extensa que yo creo que podría saciar los apetitos de cualquier cinéfilo, sean cuales sean sus preferencias. Si es el caso o no de esta peli que nos ocupa, eso es ya otro cantar."El hombre y la bestia" es la versión Mexicana de "Dr. Jeckyll y Mr. Hyde", muy “sui generis” aunque bastante fiel al fin y al cabo. De hecho, el maquillaje del "Mr. Hyde" que tenemos aquí es muy similar al clásico. Vamos, prácticamente lo imita.
Claro que por, supongo, problemas de derechos, a nuestros protagonistas les han cambiado el nombre, por eso, el doctor "Jeckyll" pasa a llamarse doctor "Duval", y por ende, "Mr. Hyde" pasa a llamarse aquí "Señor Rail".
Y bueno, no deja de ser una revisión de los clásicos, pero (gracias a dios) con el toque mexicano y setentero, donde eso que llaman “corrección política” no existe y se convierte en algo extremamente divertido, si lo ves con humor y no eres un maldito gilipollas. ¿A que voy? Pues a la primera intervención del Señor "Rail", en la que una niña de unos siete años se tropieza con el, y este le da una paliza a base de patadas y puñetazos que la deja baldada. Pues llámenme cabrón, pero a mi ver como apalizan a una mocosa, me hace gracia. Además es solo una película.
El caso es que este "Hyde" de saldo es sorprendido por unos individuos, todos muy bien puestos y vestidos, y le dejan escapar a cambio de un soborno, por lo que el individuo seguirá matando, apalizando y haciendo lo que le salga de los cojones, hasta el final de la película, en la que ya sabemos lo que pasa. Claro que si no aceptaran el soborno y le hubieran detenido, no habría película...
Lo cierto es que después de esa potente puesta en escena, y de esa exhibición de maldad por parte de ambos lados (aunque la intención del director, seguramente, no era la hacernos ver lo malos que son los que aceptan el soborno… quizás porque el ve coherente aceptarlo, luego es un cabrón, ¡jajajaaja!), la cosa decae un poco y va bajando la intensidad de lo que acontece, sin que por ello perdamos el interés.
Curiosa, distinta y, sobre todo, entretenidilla. Con un sabor victoriano-setentero-mexicano que, por exótico, sitúa esta película a un nivel más alto de lo que realmente le pertoca.
Dirige Julián Soler, que aunque no llegó al “Home Vídeo” tiene tropecientos títulos en su haber, e interpreta a este "Dr. Jeckyll" chicano Enrique Lizalde, afamado actor de larga trayectoria televisiva, que destaca por su gravísima voz.
lunes, 3 de junio de 2024
NECROMANIA
Otra de las películas pertenecientes al periodo de decadencia de Edward D. Wood Jr. Un pornete tempranero —que se rueda a principios de los 70, justo con la industrialización del género— inspirado en una de las novelas de “a duro” que escribía Wood, “The only house”, que tan pronto como se rodó, y gracias a la incapacidad del amigo Eddie de conseguir distribución en condiciones, se perdió en el éter sin que nadie supiera nada hasta finales de los años 80, cuando los estudiosos de Ed Wood, Alexander W. Kogan Jr. y Rudolph Gray, tras años de buscar los resquicios del considerado peor director de todos los tiempos, la encontraron en un polvoriento almacén de Los Angeles.
Indiscutiblemente, Ed Wood era un autor puro; “Necromania” es un porno normal y corriente pero que trae consigo toda suerte de señas de identidad propias del director, llenando los decorados de color y efectos esotéricos (todo muy cutre) que le servirán para ilustrar una historia cuyo guion es tan demencial y desmadrado como habitual en cualquiera de sus producciones previas, solo que aquí adapta sus gustos y obsesiones al mundo del porno en el que osó invertir dos días de filmación y la irrisoria cantidad de 7.000 dólares.
La sinopsis de por sí es bastante simpática: Un matrimonio tiene problemas porque él no es capaz de enderezar el rabo en sus relaciones sexuales. En lugar de acudir al urólogo, deciden consultar a una nigromante que le hace un conjuro de sanación a base de restregarse una calavera por las tetas. Pues, ni por esas consigue que el muchacho tenga erecciones. Esto motivará que la mujer se lance al lesbianismo, mientras que la nigromante aprovechará para acostarse con nuestro disfuncional protagonista.
Una de las muchas gracias de esta película consiste en que, por algún extraño motivo, Wood decidió firmarla, ejerciendo de productor, director y guionista, bajo el seudónimo de Don Miller, mientras que, por otro lado, en los títulos de crédito se anuncia que el elenco prefiere permanecer en el anonimato. Ergo, los actores y actrices no aparecen acreditados, sin embargo no son amateurs desconocidos, disponen de nombre y un indiscutible culto dentro de la pornografía. Así, tenemos en pantalla a la estupenda, súper sexy y voluntariosa Maria Arnold, también conocida como Maria Aronoff, dando vida a la nigromante. Arnold, además de hacer unas felaciones que quitan el hipo, después de “Necromania” desarrolló una carrera dentro del porno y el cine de serie B / Z apareciendo en films de interés como puedan ser “No mires tanto… o te quedarás ciego”, “Las eróticas aventuras de Don Quijote” o “Masacre en la universidad” en la que, dicen, también tuvo algo que ver Ed Wood; René Bond, follable pero no tan apetecible como la Arnold, aparecía en “The Jekyll & Hyde Portfolio” y, valga la redundancia, en “The adult version of Jeckyll & Hyde”. Bond sería aquí nuestra protagonista femenina, la esposa del pichafloja interpretado por Ric Lutze, al que veríamos empalmado en toda suerte de películas eróticas y pornográficas, siendo una de las más populares “Auditions”, guionizada en su momento por el bueno de Charles Band.
“Necromania” tiene la suerte de nutrirse de todos los vicios y virtudes del cine —y maneras de hacer— de Edward D.Wood Jr., por eso, además de que la dirigió ataviado con sujetador y camisón rosa, tenemos cosas tan “woodianas” como dejar en el corte final una toma falsa en la que Ric Lutze tiene dificultades para desenredar unos pantalones que se va a poner; en consecuencia, el actor se descojona en escena para a continuación insertar Wood (que también montó la película) un plano aleatorio y volver cuando el actor ya tiene los pantalones puestos. Simplemente delirante. También, hacia el final, durante un ritual en el que una mujer surge de un ataúd (propiedad del mentalista y amigo de Ed, Criswell), vemos en plano general que lo que sale parece un señor disfrazado de señora... Luego vamos a un plano medio donde, ahora sí, se ha dado el cambiazo y reconocemos a la actriz. Este montaje me genera dudas porque ¿eso que asemeja un hombre lo es en realidad? ¿O es, simplemente, que la chica está fatalmente iluminada? Esto que voy a decir es una elucubración, pero, durante mucho tiempo se ha especulado que Ed Wood aparecía acreditado como actor en la película, aunque no le vemos. Según dicen, porque su intervención fue amputada del montaje final. Yo creo que en realidad, eso que parece un señor disfrazado de chica en picardías es el propio Ed Wood, de ahí el crédito como actor. Repito, son solo elucubraciones mías.
También se cuenta que ofreció a Vampira (es decir, Maila Nurmi) el papel de la nigromante, pero esta declinó la oferta. Según unas fuentes lo rechazó porque el aparecer en esta película suponía un suicidio profesional, mientras que otras aseguran que rehusó porque se estaba recuperando de un derrame cerebral. Le dijo a Ed Wood que apenas podía caminar y, este, manifestó no encontrar ningún problema en ello, instándola a que saliera sentada. Ante la negativa de la actriz, lo que hizo fue maquillar a Maria Arnold para que se pareciera a Vampira lo máximo posible. Hay mucho empeño en querer hacer parecer a Wood mucho más fascinante de lo que en realidad era, por lo que me creo la primera versión: “Si salgo en esta mierda me cargo mi, de por sí, maltrecha carrera”.
Pornógrafos especializados aseguran que, por las características de “Necromania” (esto es, cine porno explícito con guion y argumento), pertenece sin ningún tipo de problemas a la edad de oro del género, junto a títulos como “El diablo en la señorita Jones”, “Tras la puerta verte”, “Mona, The virgen Nynph” o “Garganta profunda”.
Verdaderamente, se trata de una película de Ed Wood con todas sus letras, resulta divertida gracias a lo marciano de los diálogos, su torpeza y su sentido estético. Como producto porno es tan competente como cualquiera de las de aquella época, sino superior por todo esto que les he contado. En definitiva, y al contrario que el otro largometraje inspirado en la novela “The only house”, “The only house in town”, que es ya el resultado de una salud mental bastante trastocada, “Necromania” sí merece ser tenida en cuenta dentro de la filmografía del director, así como una muestra de porno seminal que, a rasgos generales, mereció más suerte. Porque, igual sí hay que hacer un esfuerzo para ponerse cachondo viéndola (después de todo, esa es la finalidad de cualquier película porno), pero cuando aparece Maria Arnold chupando pollas de esa manera en que lo hace, se consigue.
Existen dos versiones, una soft y otra X. La única diferencia es que la soft cambia las secuencias de penetraciones por otras en las que no las hay, pero sí mucha lamida alrededor de los genitales, mostrados igualmente a las bravas, más desagradable que el concierto de polla fláccida intentando entrar en la versión X. Recientemente, “Necromania” se ha editado en nuestro país en DVD, incluyendo las dos versiones. Los completistas pueden estar contentos.
Indiscutiblemente, Ed Wood era un autor puro; “Necromania” es un porno normal y corriente pero que trae consigo toda suerte de señas de identidad propias del director, llenando los decorados de color y efectos esotéricos (todo muy cutre) que le servirán para ilustrar una historia cuyo guion es tan demencial y desmadrado como habitual en cualquiera de sus producciones previas, solo que aquí adapta sus gustos y obsesiones al mundo del porno en el que osó invertir dos días de filmación y la irrisoria cantidad de 7.000 dólares.
La sinopsis de por sí es bastante simpática: Un matrimonio tiene problemas porque él no es capaz de enderezar el rabo en sus relaciones sexuales. En lugar de acudir al urólogo, deciden consultar a una nigromante que le hace un conjuro de sanación a base de restregarse una calavera por las tetas. Pues, ni por esas consigue que el muchacho tenga erecciones. Esto motivará que la mujer se lance al lesbianismo, mientras que la nigromante aprovechará para acostarse con nuestro disfuncional protagonista.
Una de las muchas gracias de esta película consiste en que, por algún extraño motivo, Wood decidió firmarla, ejerciendo de productor, director y guionista, bajo el seudónimo de Don Miller, mientras que, por otro lado, en los títulos de crédito se anuncia que el elenco prefiere permanecer en el anonimato. Ergo, los actores y actrices no aparecen acreditados, sin embargo no son amateurs desconocidos, disponen de nombre y un indiscutible culto dentro de la pornografía. Así, tenemos en pantalla a la estupenda, súper sexy y voluntariosa Maria Arnold, también conocida como Maria Aronoff, dando vida a la nigromante. Arnold, además de hacer unas felaciones que quitan el hipo, después de “Necromania” desarrolló una carrera dentro del porno y el cine de serie B / Z apareciendo en films de interés como puedan ser “No mires tanto… o te quedarás ciego”, “Las eróticas aventuras de Don Quijote” o “Masacre en la universidad” en la que, dicen, también tuvo algo que ver Ed Wood; René Bond, follable pero no tan apetecible como la Arnold, aparecía en “The Jekyll & Hyde Portfolio” y, valga la redundancia, en “The adult version of Jeckyll & Hyde”. Bond sería aquí nuestra protagonista femenina, la esposa del pichafloja interpretado por Ric Lutze, al que veríamos empalmado en toda suerte de películas eróticas y pornográficas, siendo una de las más populares “Auditions”, guionizada en su momento por el bueno de Charles Band.
“Necromania” tiene la suerte de nutrirse de todos los vicios y virtudes del cine —y maneras de hacer— de Edward D.Wood Jr., por eso, además de que la dirigió ataviado con sujetador y camisón rosa, tenemos cosas tan “woodianas” como dejar en el corte final una toma falsa en la que Ric Lutze tiene dificultades para desenredar unos pantalones que se va a poner; en consecuencia, el actor se descojona en escena para a continuación insertar Wood (que también montó la película) un plano aleatorio y volver cuando el actor ya tiene los pantalones puestos. Simplemente delirante. También, hacia el final, durante un ritual en el que una mujer surge de un ataúd (propiedad del mentalista y amigo de Ed, Criswell), vemos en plano general que lo que sale parece un señor disfrazado de señora... Luego vamos a un plano medio donde, ahora sí, se ha dado el cambiazo y reconocemos a la actriz. Este montaje me genera dudas porque ¿eso que asemeja un hombre lo es en realidad? ¿O es, simplemente, que la chica está fatalmente iluminada? Esto que voy a decir es una elucubración, pero, durante mucho tiempo se ha especulado que Ed Wood aparecía acreditado como actor en la película, aunque no le vemos. Según dicen, porque su intervención fue amputada del montaje final. Yo creo que en realidad, eso que parece un señor disfrazado de chica en picardías es el propio Ed Wood, de ahí el crédito como actor. Repito, son solo elucubraciones mías.
También se cuenta que ofreció a Vampira (es decir, Maila Nurmi) el papel de la nigromante, pero esta declinó la oferta. Según unas fuentes lo rechazó porque el aparecer en esta película suponía un suicidio profesional, mientras que otras aseguran que rehusó porque se estaba recuperando de un derrame cerebral. Le dijo a Ed Wood que apenas podía caminar y, este, manifestó no encontrar ningún problema en ello, instándola a que saliera sentada. Ante la negativa de la actriz, lo que hizo fue maquillar a Maria Arnold para que se pareciera a Vampira lo máximo posible. Hay mucho empeño en querer hacer parecer a Wood mucho más fascinante de lo que en realidad era, por lo que me creo la primera versión: “Si salgo en esta mierda me cargo mi, de por sí, maltrecha carrera”.
Pornógrafos especializados aseguran que, por las características de “Necromania” (esto es, cine porno explícito con guion y argumento), pertenece sin ningún tipo de problemas a la edad de oro del género, junto a títulos como “El diablo en la señorita Jones”, “Tras la puerta verte”, “Mona, The virgen Nynph” o “Garganta profunda”.
Verdaderamente, se trata de una película de Ed Wood con todas sus letras, resulta divertida gracias a lo marciano de los diálogos, su torpeza y su sentido estético. Como producto porno es tan competente como cualquiera de las de aquella época, sino superior por todo esto que les he contado. En definitiva, y al contrario que el otro largometraje inspirado en la novela “The only house”, “The only house in town”, que es ya el resultado de una salud mental bastante trastocada, “Necromania” sí merece ser tenida en cuenta dentro de la filmografía del director, así como una muestra de porno seminal que, a rasgos generales, mereció más suerte. Porque, igual sí hay que hacer un esfuerzo para ponerse cachondo viéndola (después de todo, esa es la finalidad de cualquier película porno), pero cuando aparece Maria Arnold chupando pollas de esa manera en que lo hace, se consigue.
Existen dos versiones, una soft y otra X. La única diferencia es que la soft cambia las secuencias de penetraciones por otras en las que no las hay, pero sí mucha lamida alrededor de los genitales, mostrados igualmente a las bravas, más desagradable que el concierto de polla fláccida intentando entrar en la versión X. Recientemente, “Necromania” se ha editado en nuestro país en DVD, incluyendo las dos versiones. Los completistas pueden estar contentos.
lunes, 1 de abril de 2024
COOLEY HIGH
"Cooley High" no es un film para nada conocido en España, pero toda una institución en Estados Unidos (¿y qué no lo es allí?). Renombrada de manera popular como el "American Graffiti negro", sería asimismo un precedente para los más influyentes "hood films" de los noventa, siendo, y con permiso de las películas de Charles Burnett, una de las primeras que se centran en la vida de los barrios negros. "Cooley High" lo hace desde la comedia intentando evitar el victimismo, pero con inevitables gotitas de drama intrínsecas del subgénero. Sin embargo, es de carácter terriblemente localista y resulta comprensible que nunca se haya estrenado en España.
La comparación con "American Graffiti" es inevitable si consideramos que el soundtrack tiene mucha prominencia, sonando cada dos por tres temazos de la Motown, adscribiéndose así a esa corriente llamada "Soul Cinema".
El argumento es sencillo; la historia sigue a un grupo de estudiantes negros del instituto Cooley, una escuela para gente de los suburbios de Chicago que, además de asistir a clase, salen por ahí, juegan a dados, hacen el gamberro y flirtean con las chicas. Todo en un tono muy desenfadado hasta que los acontecimientos se tuercen y el guion da un giro hacia el drama más descarnado.
Pese al prestigio que la película tiene en USA, "Cooley High" no termina de convencerme. Los gags no funcionan y es demasiado lineal, por lo que al final lo que tenemos ahí es una sucesión de secuencias hilvanadas sin demasiada coherencia, hasta que se lía la cosa —volviéndose pelín más interesante— en su desenlace. Bajo mi juicio es flojita, incluso tirando a aburrida, pero comprendo a la perfección la importancia que tiene, su papel en la historia de los "hood films" y que sea un referente, sobre todo para todas esas películas de los 90 que con el desembarco mundial de la cultura hip-hop y, en consecuencia, sí llegaron a nuestros cines.
Como fuere, tratándose de un film de poco más de 750.000 dólares, resultó un tremendo éxito recaudando 13 millones, motivo por el cual la cadena de televisión ABC planeó convertirlo en serie. Se llegó incluso a rodar un episodio piloto. No obstante, los ejecutivos no quedaron nada contentos, remodelando por completo el concepto hasta convertirlo en algo totalmente distinto titulado "What's Happening", ampliamente bendecido por el beneplácito de una generosa audiencia.
La comparación con "American Graffiti" es inevitable si consideramos que el soundtrack tiene mucha prominencia, sonando cada dos por tres temazos de la Motown, adscribiéndose así a esa corriente llamada "Soul Cinema".
El argumento es sencillo; la historia sigue a un grupo de estudiantes negros del instituto Cooley, una escuela para gente de los suburbios de Chicago que, además de asistir a clase, salen por ahí, juegan a dados, hacen el gamberro y flirtean con las chicas. Todo en un tono muy desenfadado hasta que los acontecimientos se tuercen y el guion da un giro hacia el drama más descarnado.
Pese al prestigio que la película tiene en USA, "Cooley High" no termina de convencerme. Los gags no funcionan y es demasiado lineal, por lo que al final lo que tenemos ahí es una sucesión de secuencias hilvanadas sin demasiada coherencia, hasta que se lía la cosa —volviéndose pelín más interesante— en su desenlace. Bajo mi juicio es flojita, incluso tirando a aburrida, pero comprendo a la perfección la importancia que tiene, su papel en la historia de los "hood films" y que sea un referente, sobre todo para todas esas películas de los 90 que con el desembarco mundial de la cultura hip-hop y, en consecuencia, sí llegaron a nuestros cines.
Como fuere, tratándose de un film de poco más de 750.000 dólares, resultó un tremendo éxito recaudando 13 millones, motivo por el cual la cadena de televisión ABC planeó convertirlo en serie. Se llegó incluso a rodar un episodio piloto. No obstante, los ejecutivos no quedaron nada contentos, remodelando por completo el concepto hasta convertirlo en algo totalmente distinto titulado "What's Happening", ampliamente bendecido por el beneplácito de una generosa audiencia.
“Cooley High” recientemente ha sido seleccionada para su preservación en el "Registro Nacional de Cine" de los Estados Unidos tras muchos años como candidata y, en definitiva, se trata de un clásico americano del que poco se ha escuchado hablar por estos lares, quizás por tratarse de una setentera de negros mucho más amable y ufana que otros títulos de la misma índole adscritos al "blaxploitation".
Por supuesto, Michael Schultz, director, es un viejo conocido de este blog. Con una carrera irregular hasta la ofensa, no obstante, ha dejado títulos que por aquí nos caen simpáticos como "Krush Groove", "Tres gordos y un millonario", "El último Dragón" o "Tarzán en Manhattan", del mismo modo que dirigió una secuela para televisión de "Un loco anda suelto" en la que sustituía a Steve Martin por el estupendo Mark Blankfield —visto en "Jeckyll & Hyde: hasta que la risa nos separe"—, en "The Jerk, Too" que no he tenido el placer o la desgracia de ver.
"Cooley High", más allá de su estética fardona o su relevancia, la verdad es que me ha gustado tirando a poco, pero siempre es interesante ver este tipo de películas pioneras de un determinado subgénero.
Por supuesto, Michael Schultz, director, es un viejo conocido de este blog. Con una carrera irregular hasta la ofensa, no obstante, ha dejado títulos que por aquí nos caen simpáticos como "Krush Groove", "Tres gordos y un millonario", "El último Dragón" o "Tarzán en Manhattan", del mismo modo que dirigió una secuela para televisión de "Un loco anda suelto" en la que sustituía a Steve Martin por el estupendo Mark Blankfield —visto en "Jeckyll & Hyde: hasta que la risa nos separe"—, en "The Jerk, Too" que no he tenido el placer o la desgracia de ver.
"Cooley High", más allá de su estética fardona o su relevancia, la verdad es que me ha gustado tirando a poco, pero siempre es interesante ver este tipo de películas pioneras de un determinado subgénero.
lunes, 22 de julio de 2013
TRAUMA
Una cosa dirigida por León Klimovsky y guionizada por J.J.Porto (director de la que sí, de la que de verdad es la peor película de la
historia del cine, “El Violador violado”) no puede ser mala. O mejor
dicho, puede ser malísima, pero ¡Caray,
como nos gusta!
Y es que estamos ante una película que tiene todo tipo de
influencias, y rodada en tan solo un decorado (como las de vídeo de MarianoOzores), y con un tempo pausado de aquellos
que parece que el espacio-tiempo se congela, León consigue que A) esté entretenida y B) que sea interesante… aunque te hueles el final de la
película en el minuto 20.
Un escritor decide irse a alguna parte tranquila sin su
familia, con el fin de conseguir la relajación que necesita para acabar su último
libro. Así pues, en medio del campo, da a parar a un albergue del cual es el
único inquilino. Regenta el albergue una señora (tetuda y morbosísima Ágata Lys), que asegura al escritor que su
esposo yace impedido en una silla de ruedas en la habitación superior.
Pronto acude al albergue una parejita, que pronto es asesinada por un tío (o una tía) al
que nunca vemos la cara, pero que viste gabardina, "Converse All Stars", y rebana
cuellos a base de cuchilla de barbero.
Al poco llegará otra pareja más, un tipo de pelas y una puta
a la que ha contratado, y, obvio, serán rebanados.
El final… mejor descúbranlo. O mejor dicho… descífrenlo.
De todas formas con el/ los títulos (recuerden que el más
conocido es “Violación Fatal”) ya se pueden hacer una idea de quien es el malo
¿Verdad? “Trauma” + “Violación Fatal”… blanco y en botella. Pues no sean tan
listos, que el espantosamente rodado, montado y explicado plano final, hace a
la peli dar un giro de 125º. Y si por
ese plano no fuera suficiente (que no lo es, porque de mal hecho, tienes que
imaginarte lo que pasa), minutos antes, en la escena de asesinato a la puta, se
nos muestra al asesino… pero hay que estar atentos.
La peli es un divertido desastre y una mamarrachada.
A ver cómo lo explico: Digamos que se trata de un
plagio de “Psicosis” clarísimo (hasta el plano de la sangre yéndose por el desagüe
de la ducha copia el amigo Klimovsky… con un Norman Bates convertido en mujer
para la ocasión, una Sra. Bates que sería aquí marido y un hotelito perdido de
la mano de dios) mezclado con un poquito de “Giallo” (mama la picha del primer Argento
en concreto) y un poquitin de “Slasher”, por lo de siempre.
Pues es una mezcla de lo más divertida.
Klimovsky no es que sea un manazas precisamente, sabe algo
de composición, y de dirigir, pero según que veces, la verdad es que el pobre
no atina. Y este sería uno de esos casos.
A ver: Si en la película aparecen la regenta del Albergue,
el escritor y el marido de la regenta al que nunca vemos, y cuando llega una
parejita (de las pocas que aparecen), cuando estas mueren, ella le presenta a
el escritor una excusa, siempre, de por qué esa pareja ya no está allí, todo
parece obvio, y el hecho de que lo sea, hace que piense lo contrario y descubra
en seguida cual es el asesino. Pues miren, eso en una peli con un puñado de
personajes, me parece muy bien, pero en una en la que hay solo siete y escasos…
Pues sí, J.J. Porto, era el tío más incompetente del mundo escribiendo
planteamientos.
Ahora, la película se salva, ya lo creo que se salva… ¿Por
qué? Porque es un plagio de una película muy reconocible, porque los actores lo
hacen tan mal, que a la fuerza te has de
reír ( y es que el 70% de lo que hace mala a una película, son las
interpretaciones), porque Ricardo Merino – como no, interpretando al hombre de
negocios- se está tomando su papel, y por ende, la película a cachondeo y eso
se nota, porque las rebanadas de cuello son suculentas, porque es un desmadre,
una estupidez, porque le vemos las tetas a todo el reparto femenino, y porque
es todo lo que busco en una peli de estas características. ¿Y en qué se traduce
eso? En diversión a raudales. Y si la ves con los mastuerzos de los amigos,
entonces ya no te digo nada…
En el reparto junto a
la musa del destape Ágata Lys y el mentado Merino, tenemos a Henry Gregor, visto en “La saga de los
Drácula”, “Muerte de un Quinqui” o “El Dr, Jeckyll y el hombre Lobo”, como el
escritor, Antonio Mayans como campista que muere tras hacer el amor, o a Isabel Pisano ( “Bilbao”, “Corridas de Alegría”) cuyo aspecto da bastante grima, pero
dan ganas también de follártela… con algo de asco, eso si…
Y dirigiendo el Sr. Klimovsky, conocido por “La
noche de Walpurgis”, pero que hizo en los años 50 la propagandística
“Marihuana”, así como unos cuantos papelitos como actor, como por ejemplo "El Sexo ataca" o "Yo la vi primero", ambas con Summers de por medio.
Si hubiera una segunda entrega de “Malas pero divertidas”,
“Trauma”, iba, pero de cabeza, en los contenidos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Archivo del blog
-
►
2025
(117)
- ► septiembre (10)
-
►
2024
(152)
- ► septiembre (8)
-
►
2023
(184)
- ► septiembre (20)
-
►
2022
(208)
- ► septiembre (16)
-
►
2021
(253)
- ► septiembre (17)
-
►
2020
(197)
- ► septiembre (17)
-
►
2019
(156)
- ► septiembre (14)
-
►
2018
(132)
- ► septiembre (13)
-
►
2017
(160)
- ► septiembre (12)
-
►
2016
(237)
- ► septiembre (21)
-
►
2015
(195)
- ► septiembre (17)
-
►
2014
(183)
- ► septiembre (18)
-
►
2013
(303)
- ► septiembre (22)
-
►
2012
(350)
- ► septiembre (28)
-
►
2011
(444)
- ► septiembre (41)
-
►
2010
(376)
- ► septiembre (40)
-
►
2009
(324)
- ► septiembre (29)
-
►
2008
(246)
- ► septiembre (25)



