“Still: La vida de Michael J. Fox”, en esencia cuenta exactamente lo mismo que su libro de memorias “Un hombre afortunado”, a saber: Su ascenso meteórico de la frugalidad a la fama tras conseguir un papel principal en la sitcom “Enredos de familia”, el éxito arrollador tras “Regreso al futuro” y las dificultades que tuvo para compaginar el rodaje con la serie, los excesos etílicos tras esa etapa y ¡boom!, cómo su vida pega un giro de 180 grados el día que su dedo meñique comienza a temblequearle de forma descontrolada. En realidad se trata de mostrarnos 20 años de carrera actoral contra 30 de lucha contra la enfermedad de Parkinson, motivo este por el que todo documental, memorias o biopic que se pueda hacer sobre Michael J. Fox se centra más en la enfermedad que en una trayectoria que, aún con títulos míticos y esenciales para la historia del cine, se quedan en una mera anécdota. Así que este documental incide mucho en ese tema como se podrán imaginar.
Sin embargo hay varios factores que lo convierten en estupendo y algo por encima de la media: En primer lugar las entrevistas cara a cara con Michael J. Fox en la que, según lo medicado que vaya, son más o menos evidentes los efectos devastadores del Parkinson en el actor. En ellas desprende honestidad y sentido del humor, asumiendo que igual en su vida en la cima era un poco gilipollas y que, quizás, la enfermedad le puso un poco en su sitio, así como hace alarde de un gran sentido del humor soltando algún que otro chiste relacionado con el Parkinson.
Narrado con la voz en off del propio actor, “Still: La vida de Michael J. Fox” tiene además la complicada y brillante idea de mostrarnos recreaciones de su vida, pero en lugar de hacerlo con actores que no se parecen en nada en cutres escenificaciones, proceden a través de escenas de sus películas manipuladas de tal manera que lo que se nos cuenta es su propia historia. Y queda de puta madre. De hecho, me parece un trabajo de orfebre y es en esta parte en la que se da mayor cabida a su trabajo como actor, sin dejar de mostrarnos las triquiñuelas que en los 90 Michael J. tenía que hacer para ocultar en pantalla sus ya visibles efectos, siendo la serie “Spin City” donde mayor era su nivel de Parkinson.
Asimismo, ya de vuelta de todo, J. Fox deja que se le filme en su día a día, y ahí somos conscientes del avanzado estado de su enfermedad, hasta el punto de pasarlo mal viendo cómo anda, cómo se tropieza y cómo, por culpa de eso, tiene medio cuerpo con los huesos rotos y el otro medio lleno de clavos que de vez en cuando se le infectan. Sin duda, este documental te hace tomar conciencia.
Pero al margen de todo esto, como película, “Still: La vida de Michael J.Fox” es estupenda, narrada toda con mucho brío y de forma amena a pesar de lo duro de gran parte de lo que nos cuenta. Sobre todo existe la intención de ofrecerse un buen producto. Consiguiéndolo con creces.
El director, Davis Guggenhein, es, a estas alturas, un documentalista de prestigio, y si en la ficción no le fue del todo mal con películas como “Rumores que matan” en el documental llega a su cenit con “Una verdad incomoda" En realidad Davis es un hombre de televisión que ha dirigido la hostia de capítulos de las más variopintas series, destacando en su currículum cosas tan populares como “Alias”, “24” o “The Defenders”.
“Still: La vida de Michael J. Fox” sería su aporte al mundo documental de las plataformas streaming, en este caso para Apple T.V. y, de verdad, ha conseguido un documental cojonudo que nadie debería perderse, por tratarse del actor que se trata, al que todos queremos mucho, y por tratarse de una enfermedad que no se la deseo ni al peor de mis enemigos (bueno, a ese a lo mejor sí).
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lunes, 22 de mayo de 2023
viernes, 7 de abril de 2017
TEEN WOLF 2
La secuela de “Teen wolf (De pelo en pecho)” probablemente
sea una de las secuelas más odiadas de la historia del cine. Los fans de la
primera odian esta segunda, los fans de Michael J. Fox, odian esta segunda
película y Jason Bateman odia este “Teen Wolf Too”. Es unánime; todo el mundo
odia esta “Teen Wolf 2”. Yo incluido. De hecho, en todas las webs de
referencia, “Teen Wolf 2” tiene las puntuaciones más bajas, lo que según las medias, la posiciona como una de las peores
películas de la historia. No sería para menos, desde luego.
Y es que ante el éxito de “Teen Wolf (de pelo en pecho)”, se
puso en marcha una secuela, por lo que se escribió un primer guion que se le
mostró al elenco original de la primera parte. Michael J. Fox, rechazó volver a
interpretar a Scott Howard, cosa que tiene su lógica, si tenemos en cuenta que
ya era una megaestrella gracias a “Regreso al futuro” y que es normal que el
actor decidiera asumir roles más ambiciosos y no peliculitas de 3 millones de
presupuesto – Dos más que el “Teen Wolf” original-.
Pero quizás la producción no debería haberse llevado a cabo
jamás cuando vieron que no solo J. Fox rechazaba el papel, sino que el
co-protagonista de la primera, Jerry Levine, actor de segunda categoría que
tampoco es que tuviera una agenda de los más apretada, también rechazaba el
volver a interpretar al mítico Stiles, el amigo juerguista de J. Fox en la
primera. El guión era una absoluta puta mierda.
Eso no impidió que se llevara a cabo la secuela, ya que
llegados a ese punto, el padre de Jason Bateman, Kent Bateman, entra a formar
parte de la producción con la idea de hacer que su hijo, con un perfil actoral
muy similar al de Michael J. Fox, y que al igual que este, triunfaba en ese
momento en la televisión protagonizando la serie “The Hogan Family”,
protagonizara la película y esto impulsara su carrera. Craso error; “Teen Wolf
2” arruinó la carrera de Jason Bateman, quién ya no se repondría de este revés
en 20 años, que retomaría su carrera siendo una estrella del cine
independiente. Sin embargo, a nivel mundial, sigue siendo tristemente famoso
como el actor protagonista de “Teen Wolf 2”. Por suerte, mientras escribo esto,
Jason Bateman goza de su momento de mayor prestigio.
El caso es que con Jason Bateman a bordo de la producción,
se retocó el guion –ni tan siquiera lo rescribieron- para adaptarlo al nuevo
protagonista. Si en un principio la idea era tener a Scott Howard en la
Universidad, esta vez practicando boxeo, ahora sería sustituido por su primo,
Todd Howard, y teniendo ese pequeño detalle ya presente, desarrollar la
película como estaba previsto en un principio. Del elenco principal tan solo
repiten James Hampton como el padre de Scott y Mark Holtom como Chubby, su
compañero obeso en el equipo de baloncesto. Para hacer de Stiles, contrataron
al actor Stuart Fratkin que resulta más grimoso que otra cosa.
“Teen Wolf 2” es una secuela estúpida que lo único que hace
es repetir el esquema de la primera, pero sin gracia alguna, sin brío, sin
carisma, resultando una cosa anodina y extremadamente tediosa que no consigue
que el espectador se enganche con lo que ocurre en pantalla. Más de lo mismo,
pero infinitamente peor.
Cuenta como el primo de Scott, Todd, ingresa en la Universidad, dónde se le ha
concedido, por error, una beca de Boxeo, cuando este no tiene noción ninguna de
este deporte. Todd sabe que proviene de una familia de hombres lobo, pero como
la maldición no le ha afectado ni a su padre ni a su madre, cree que el tampoco
está afectado por ese mal, hasta que un día, saliendo al ring a boxear, con el
subidón de adrenalina, se convierte en hombre lobo, y a partir de ahí, en
consecuencia a la popularidad que esto le acarrea, Todd se vuelve vanidoso, temido por sus
amigos, y rechazado por la mujer que de verdad le conviene, cuando este se hace
acompañar de las más arrastradas zorrascas del campus. Cosas que, al final de
la peli, le harán cambiar con respeto a su estatus de lobo.
Huelga decir, que por otro lado, la película está
especialmente mal rodada, haciendo un uso muy extraño de las elipsis y escenas de transición, haciendo uso muy
ruidoso de la música de la banda sonora, como para tapar que a estas escenas de
las que hablo, les falta el sonido ambiente. Es como si hubieran solucionado
con música, el hecho de que hayan perdido el audio de las mismas. Si lo
perdieron o no, en verdad lo desconozco, pero que parece, eso es un hecho.
Un absoluto desastre, una comedia en la que en ningún
momento nos divertimos, una historia totalmente payasa, y una secuela que
justifica la existencia del termino “innecesario”.
Jason Bateman, en una entrevista, declaró que si él no había
llegado a ser nunca una estrella de Hollywood, fue sin lugar a dudas por culpa
de “Teen Wolf 2”, que si podía haber aspirado a algún papel importante, esta
candidatura fue lastrada por la morralla que significó esta película, y que si
en ese 1987 hubiera debutado en el cine con cualquier otra película, y no con
esta, otro gallo le hubiera cantado. Que no se queje, que al final no le ha ido
mal del todo.
El director que fue contratado para que tomara buena nota de
la manera de dirigir de Rod Daniel, director de “Teen Wolf (De pelo en pecho)” y
la imitara en esta secuela, es Christopher Leitch, que si luego le fue bien
firmando el guión de “Soldado Universal”, dirigiría en 1990 la película “Más
allá de la Aventura”, una desagradable adaptación de “Heidi” sin mucha
repercusión, para después hacerse fuerte en la televisión, y no volver a
dirigir una película en su vida.
Hay películas que de tan malas son buenas, y películas que
simplemente son malas de solemnidad, y nunca se les podrá ver nada positivo, ni
tan siquiera con el paso del tiempo a su favor; “Teen Wolf 2” es una de esas.
Sencillamente espantosa.
viernes, 10 de febrero de 2017
DOC HOLLYWOOD
Película para lucimiento de un Michael J. Fox que ya
aquejado por el Parkinson, springta sus ultimos años sin temblores para rodar
tanto como puede.
De ahí, y hecha totalmente a su medida, este “Doc Hollywood”
que adapta la novela de Neil B. Shulman
“What? Dead Again?”.
En ella, un recién licenciado en medicina decide viajar a
Los Angeles con el fin de trabajar allí como cirujano plástico, cargando con su
consiguiente conflicto moral, al no considerar del todo la cirugía “Medicina de
verdad”. El caso es que durante su periplo en automóvil, al entrar en el
pueblecito de Grady, este tiene un accidente que causa unos cuantos
desperfectos, por lo que el juez local
le condena a ejercer como médico del pueblo hasta que pueda pagar los
desperfectos con sus servicios. Cuando las fuerzas vivas le tientan para que se
quede allí a trabajar como médico por una miseria comparada con lo que ganará
como cirujanos plástico en Los Angeles, aparecerá una conductora de ambulancia
en escena que, quizás, haga a este médico engreído y petulante cambiar de
opinión.
Una comedia ligera que datada en 1991, ya vaticinaba lo que
la comedia iba a ser en los noventa; una sosez. Ahora, quizás ya la nostalgia
hace mella en mi psique a favor de “Doc Hollywood”, o bien, al ir estableciéndome
en la mediana edad, esto propicia que productos que ni fu, ni fa, acaben
pareciéndome simpáticos y agradables, y en consecuencia, entretenidos. Y es
que, fan como era yo en la época de Michael J. Fox, acudí en su momento al cine
a ver este estreno, decepcionándome –y mucho- tras su visionado. Me pareció un
folletín tremendo. Sin embargo a día de hoy la disfruto como lo que es; una
pequeña comedia para señoras de 50 años, con un toque de romanticismo, con un
humor completamente aséptico que no ofende ni al más propenso, y con muy pocas
pretensiones. Una película del montón, sin más, visible y correcta que no
cambiará la vida de nadie que la vea… Excepto la de los gerifaltes tras la
“Pixar”. Ya es oficial, y así ha sido casi reconocido por sus artífices, que la
película “Cars” es un plagio en toda regla de “Doc Hollywood”. Un plagio
descarado además, siguiendo el cochecito protagonista todos los pasos que sigue
J. Fox en la película. Debieron pensar sus artífices que “Doc Hollywood” no la
había visto nadie, y que en caso de que alguien lo hubiera hecho, no se daría
cuenta de que la historia de los cochecitos es exacta a esta. Como fuera, tras
el descubrimiento de plagio, el asunto no tuvo mayor relevancia, y sirvio para,
en cierto modo, darle una segunda vida a la película que nos ocupa. Olvidada
como estaba, para que el público volviese a hablar de ella.
Y sin más.
Junto a Michael J. Fox tenemos en papeles secundarios a una
cargante Briget Fonda que está para matarla, y a un metódico Woody Harrelson
que aún no había despuntado del todo y que hace ostentación de una gran fuerza
interpretativa dando vida a una especie de redneck analfabetoíde en una
composición que luego daría sus frutos en otras películas posteriores.
Dirige la cinta Michael Caton-Jones, popular por haber
dirigido después “Vida de este chico”, o mejor aún, “Instinto Básico 2”.
martes, 6 de octubre de 2026
ROCK STAR
“Rock Star”, con su extraño título castellano que nada tiene que ver con el original, “Light of day”, es un dramón familiar plano y telefilmesco cuya principal característica es que puede hacer morir de aburrimiento al espectador.
Cuenta la historia de dos hermanos, Patti y Joe, que tocan en una banda de rock local, pero que, lejos del glamour y el lujo con los que se suele asociar a los músicos, viven prácticamente en la miseria. Ella es madre soltera de padre anónimo y él mantiene a su hermana y sobrino con el sueldo que recibe como operario de fábrica. Por otro lado, Patti tiene una serie de deudas que Joe se empeñará en pagar, pidiendo un préstamo a la madre de ambos, una señora anglicana muy religiosa, que está un poco hasta las narices de Patti. Joe se encargará de cuidar del hijo de esta ante su irresponsabilidad y, entre tanto, salen y entran de grupos musicales sin que ello sirva de nada.
Paul Schrader, que escribió el guion de “Taxi Driver”, también escribió este dramón insulso y lúgubre en el que nada tiene el suficiente interés como para que mantengamos los ojos en la pantalla y nuestra atención se desvía a la mínima porque el vuelo de una mosca tiene más chicha que la historia que aquí nos cuentan. Y es que Schrader es un guionista/director de lo más irregular que en su carrera ha intercalado películas francamente buenas con otras, como esta, más flojas de lo normal.
El film en un principio fue escrito para ser interpretado por Bruce Springsteen, que por aquel entonces estaba planteándose dar el salto al cine. Recibió el guión, rechazó la propuesta y desechó la idea de dedicarse a actor, pero al menos compuso el tema principal de la película que asimismo es uno de los que lleva habitualmente en su repertorio en directo y, al contrario que esta, fue exitosa.
Por otro lado, tenemos a Michael J. Fox en su momento de mayor esplendor tras protagonizar “Regreso al futuro” y con ganas de afrontar papeles dramáticos. Este le venía como polla al culo porque, además, J. Fox sabía tocar la guitarra y andaba por ahí con su banda haciendo pequeños bolos. No fue hasta que el actor aceptó el guion que se dio luz verde a este proyecto.
También tenemos a Joan Jett, vocalista de "The Runaways" que fue elegida para protagonizar esta cinta por su genuina condición de estrella del rock, pero resultó ser una actriz espantosa según las propias palabras de Paul Schrader quien dice que no fue una decisión de casting adecuada. Tampoco le pareció que J. Fox lo hiciese bien y, en definitiva, también se quejaba de la manera en la que había dirigido él. Solo tuvo buenas palabras para Gena Rowlands que, como de costumbre, hace aquí de una madre atormentada, devota y asqueada de la vida, uno de esos roles en los que tan a gusto se sentía ella.
Un auténtico rollazo que, como es lógico, supuso un fracaso de taquilla que a nuestro país llegó directamente a vídeo de alquiler de la mano de "Record Visión" con ese título engañoso que motivó, junto al gancho que suponía Michael J. Fox, alquileres por doquier.
Cuenta la historia de dos hermanos, Patti y Joe, que tocan en una banda de rock local, pero que, lejos del glamour y el lujo con los que se suele asociar a los músicos, viven prácticamente en la miseria. Ella es madre soltera de padre anónimo y él mantiene a su hermana y sobrino con el sueldo que recibe como operario de fábrica. Por otro lado, Patti tiene una serie de deudas que Joe se empeñará en pagar, pidiendo un préstamo a la madre de ambos, una señora anglicana muy religiosa, que está un poco hasta las narices de Patti. Joe se encargará de cuidar del hijo de esta ante su irresponsabilidad y, entre tanto, salen y entran de grupos musicales sin que ello sirva de nada.
Paul Schrader, que escribió el guion de “Taxi Driver”, también escribió este dramón insulso y lúgubre en el que nada tiene el suficiente interés como para que mantengamos los ojos en la pantalla y nuestra atención se desvía a la mínima porque el vuelo de una mosca tiene más chicha que la historia que aquí nos cuentan. Y es que Schrader es un guionista/director de lo más irregular que en su carrera ha intercalado películas francamente buenas con otras, como esta, más flojas de lo normal.
El film en un principio fue escrito para ser interpretado por Bruce Springsteen, que por aquel entonces estaba planteándose dar el salto al cine. Recibió el guión, rechazó la propuesta y desechó la idea de dedicarse a actor, pero al menos compuso el tema principal de la película que asimismo es uno de los que lleva habitualmente en su repertorio en directo y, al contrario que esta, fue exitosa.
Por otro lado, tenemos a Michael J. Fox en su momento de mayor esplendor tras protagonizar “Regreso al futuro” y con ganas de afrontar papeles dramáticos. Este le venía como polla al culo porque, además, J. Fox sabía tocar la guitarra y andaba por ahí con su banda haciendo pequeños bolos. No fue hasta que el actor aceptó el guion que se dio luz verde a este proyecto.
También tenemos a Joan Jett, vocalista de "The Runaways" que fue elegida para protagonizar esta cinta por su genuina condición de estrella del rock, pero resultó ser una actriz espantosa según las propias palabras de Paul Schrader quien dice que no fue una decisión de casting adecuada. Tampoco le pareció que J. Fox lo hiciese bien y, en definitiva, también se quejaba de la manera en la que había dirigido él. Solo tuvo buenas palabras para Gena Rowlands que, como de costumbre, hace aquí de una madre atormentada, devota y asqueada de la vida, uno de esos roles en los que tan a gusto se sentía ella.
Un auténtico rollazo que, como es lógico, supuso un fracaso de taquilla que a nuestro país llegó directamente a vídeo de alquiler de la mano de "Record Visión" con ese título engañoso que motivó, junto al gancho que suponía Michael J. Fox, alquileres por doquier.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
CONSERJE A SU MEDIDA
Típica comedia noventera para lucimiento de un Michael J.Fox que ya comenzaba a actuar con las manos en los bolsillos por culpa del Parkinson. Al contrario de lo que ha pasado con muchas comedias, más o menos simpáticas, de aquella época, esta ha envejecido muy dignamente, y si omitimos el rollo baboso que, a fin de cuentas, es el “leitmotiv” de la película (muy propio de los noventa), la verdad es que estamos ante una cosilla muy disfrutable, gracias a, y solo a, Michael J. Fox, que es un torrente de energía, y sin grandes estridencias va marcando él solito el ritmo de toda la película. Gracias a dios, no sale de plano.Un conserje de un hotel de lujo va haciendo favores a todos los ricachos que se hospedan allí, con el fin de recibir grandes propinas y favores. Pero un día se enamora de una pizpireta muchacha, que mira tu por donde es la amante de uno de los tipos que le va a gestionar su sueño: montar un hotel de lujo a las afueras de Nueva York. El enredo está servido.
Las pelis de J.Fox de los noventa pasaron con más pena que gloria, pero yo, pensándolo fríamente y tras revisar esta, llego a la conclusión de que, excepto "Rock Star", estaban todas de puta madre. Y "Conserje a su medida" es puro “usar y tirar” -de hecho, yo no recordaba absolutamente nada-, pero en el momento que la ves, te quedas atontado y totalmente inmiscuido en la trama.
Por otro lado, es lógico que esta peli sea disfrutable, si tenemos en cuenta el buen hacer de su director, Barry Sonnenfeld, un artesano de estudio de esos siempre eficaces, que tiene su filmografía plagada de éxitos. Suyas son joyitas "mainsteam" como las dos entregas de "La Familia Addams", las dos de "Men in Black" o "Wild Wild West" entre otras y que, tras esa patata hervida con Robin Williams que fue "Vaya Vacaciones", ha quedado relegado al siempre económico mundo de la televisión, encargándose de la dirección de algunos episodios de series. En definitiva, que "Conserje a su medida" , horroroso titulo español para "For the love of the money", es una película de la que ya no nos acordábamos, es cierto, pero que, en contenido, fondo e intenciones, es un millón de veces mejor que cualquier cosa similar de las que se estrenan hoy en día en las salas.
miércoles, 7 de octubre de 2015
LOS FOTOCROMOS DE "NOCHES DE NEÓN"
Obviamente, Michael J. Fox por siempre será Marty McFly, y sin embargo también será un eterno Yuppie gracias a "El Secreto de mi éxito" y esta "Noches de Neón". De hecho no recuerdo en qué película tenía lugar un diálogo que decía algo parecido a "¿Que que he hecho yo por los negros"? ¡Eso es como preguntar qué ha hecho Michael J.Fox por los Yuppies!". Así que si, se le asocia a la figura del ejecutivo agresivo. De hecho, este dramón le sirve a él para demostrar que además de Marty McFly, también era un excelente actor. Un argumento insustancial; Un Yuppie que se mete farlopa y folla siempre que no está currando. Así que curra, folla y esnifa. Y no hay más. Bueno si; todo era consecuencia de una tragedia. Pero lo cierto es que revisada no hace demasiado, resulta una muy buena película. Y aquí están sus correspondientes fotocromers.
El director James Bridges, más prolífico guionista que otra cosa, también dirigió una cosa parecida a esta pero con rollo Country en vez de Yuppie en "Urban Cowboy". Ahí les dejo el tema.
El director James Bridges, más prolífico guionista que otra cosa, también dirigió una cosa parecida a esta pero con rollo Country en vez de Yuppie en "Urban Cowboy". Ahí les dejo el tema.
sábado, 30 de enero de 2010
MI DIABÓLICO AMANTE
Clasicazo absoluto de los videoclubes ochenteros (aunque en USA era material para cines) con la que vibré en su momento, y que recuerdo con especial cariño por aquella galería de demonios que contenía (vista hoy, no son más de cuatro…).En su adolescencia "Kaz" fue sometido a una maldición por la abuela de la moza con la que se estaba dando el filete. Le condenó a convertirse en un horripilante demonio distinto cada vez que se pusiera cachondo. Paralelamente, un tal “El mutilador" anda por la ciudad asesinando jovencitas, por lo que "Kaz" se emparanoia si no será él, ya que cuando se convierte en monstruo luego no recuerda nada. Así, conoce a la que será la mujer de su vida, y juntos comprobarán si es el asesino o no.
Desde los títulos de crédito iniciales, en los que suena esa pegadiza cancioncilla ochentera, respiramos los aromas cinematográficos de la década, solo falta Michael J. Fox asomando por ahí para alcanzar al absoluta perfección. No tenemos a Fox, pero tenemos a Scout Valantine, que en la caratula se nos presenta como una gran estrella y a día de hoy me hago la misma pregunta que me hice entonces: ¿Quién cojones es Valantine? Bien, pues pensando que se trataría de algún actor conocido de alguna tele serie de la época, compruebo que pocas cosas hizo antes de "Mi diabólico amante", y todo lo que vino después son papeles episódicos que poco destacan, pero para la posteridad nos dejó a este "Kaz".
La mezcla de horror y comedia resulta sutil y extrañamente oscurilla. Lo vemos en una escena totalmente deudora de "Terroríficamente muertos", muy "cartooniana" y en la que la chica, en un alarde de amor y para ver qué pasa cuando su novio se convierte en demonio, continúa dándose el filetón con él, provocando un sinfín de líquido verde, surrealismo e incluso horror, sin abandonar ni un segundo el componente cómico.
El director, Charlie Loventhal, nunca hizo nada destacable.
Fanáticos de toda la peste ochentera, no encontrarán nada mejor.
La mezcla de horror y comedia resulta sutil y extrañamente oscurilla. Lo vemos en una escena totalmente deudora de "Terroríficamente muertos", muy "cartooniana" y en la que la chica, en un alarde de amor y para ver qué pasa cuando su novio se convierte en demonio, continúa dándose el filetón con él, provocando un sinfín de líquido verde, surrealismo e incluso horror, sin abandonar ni un segundo el componente cómico.
El director, Charlie Loventhal, nunca hizo nada destacable.
Fanáticos de toda la peste ochentera, no encontrarán nada mejor.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
INSTINTO BÁSICO 2: ADICCIÓN AL RIESGO
…y quince años
después, llegó la secuela.
Recuerdo perfectamente la reacción que tuve nada más ver el póster
de esta película: Me descojoné. Porque, que en pleno 2006 veas
en una marquesina un póster de “Instinto Básico 2”, es para descojonarse. Y
luego, hasta que no he visto la película, como consecuencia al repaso que le di a la
primera, no había vuelto a saber de ella. De hecho, he conseguido una copia no sin
cierta dificultad.
Lo que no me explico es qué les llevó a Mario Kassar y Andrew Vajna, en un fallido intento de
resucitar la “Carolco” (rebautizada en esta ocasión, aunque con logotipo
similar, como “C2”), a hacerlo con una secuela de una película que fue pura consecuencia de su momento. En 2006 ni dios se acordaba de “Instinto
Básico”, y aunque Sharon Stone, con 48 años que tenía, está más
que apetecible (ahora con casi 60 lo está todavía más. Ha envejeciendo mejor que ninguna. Tiene retoques estéticos, si, pero aún así) ya
no es el mito erótico que pudo ser en los noventa, por una mera cuestión de
edad. Incluso, digamos que como reclamo publicitario tampoco era un aval. No obstante, arriesgaron lo justo, unos setenta
millones de dólares, cantidad decente aunque no excesiva. Que sirviera al menos para recuperar en
caso de que al público no le interesara. Y así fue. El tremebundo fracaso provocó que no se haya vuelto a ver ni un solo estreno más de esta
“Carolco 2”. En los USA, país que tiene tantos millones de espectadores con
gustos tan variados, no recaudó nada. Estuvo en cartel tan solo 15
días porque la mayoría de los pases se suspendían ante la ausencia de culos en las butacas, o a lo sumo se proyectaba para dos o tres espectadores. En Europa fue algo mejor, sin ir más lejos, en España
congregó a 450.000 dignos espectadores del 2006, pero no fueron suficientes. En
total recaudó 35 millones de dólares, con lo que las perdidas son más que
patentes.
Y esto habría pasado aunque la película hubiera estado
bien, incluso mejor que la de Verhoeven, porque, simplemente, en
2006 no tocaba otro “Instinto Básico”. Pero es que, encima, es más mala que pegarle a un padre con un calcetín sudado. Y mojigata…. Verhoeven tuvo problemas con la suya porque era "casi pornográfica".
Aquí el sexo brilla por su ausencia. Le vemos las tetas a la Stone (dos pegotes
de silicona) de refilón y a dios gracias.
No sabemos por qué, la escritora Catherine Tramell está en
Londres, escribiendo y follándose a futbolistas drogados. En una de estas,
tienen un aparatoso accidente de coche en el que solo muere el futbolista que
le acompaña, pero como en su vida ha sido tantas veces sospechosa de asesinato,
la policía no se fía un pelo de ella, así que empiezan a investigarla. El psicólogo llega a la conclusión de que esta mujer es un peligro para el
resto de los mortales, o como mínimo, para sí misma puesto que es “adicta al riesgo”, por lo que empieza un
tratamiento con el doctor. Este se la folla, comienza a morir gente y la
escritora manipulará todo a su antojo para salir indemne. Una chorrada.
Se trata de una película totalmente incompetente, aburrida a
más no poder, que en un alarde de originalidad repite todos los chascarrillos
de la primera – como por ejemplo lo de “Aquí no se puede fumar”- con el fin de
lanzar un guiño al espectador, aunque este no se da cuenta porque ni se acuerda ya la otra –Yo sí porque me he visto las dos seguidas- y además… ¡ni que
fuera una comedia para ir repitiendo chascarrillos!
La resolución de la incomprensible trama es una absoluta
tomadura de pelo.
Para colmo de males, si Catherine Tramell era un personaje
seductor, con cierta clase y envuelta en un halo de misterio, en esta, por obra
y gracia del espíritu santo, se convierte en una vulgar fulana que seduce a su
partenaire a base de decirle guarrerías: frases como “¿Sabes que me masturbo
pensando en ti cuando te corres?”, “¿Cómo hago cuando te imaginas que me
follas?” o “Como te gustaría correrte en mi boca” o "Yo tocarle el coño y chuparle la boca", salen del gaznate de Sharon
Stone, cuando en la película original no tenía que tirar de marranadas para
poner cachondo a Michael Douglas (y al
espectador) , lo que sumado a la edad de la actriz, se reduce a una vieja
diciendo guarradas.
En fin, una mamarrachada mayúscula que hay que ver, pero
solo en caso de curiosidad, porque para
entretenerse sería un craso error. Esto no hay un dios que lo aguante.
Dirige Michael Caton-Jones, mediocre director de estudio
que tiene en su currículum cosillas como “Memphis Bell”, “Doc Hollywood” para
lucimiento de Michael J. Fox, cuando ya mostraba síntomas de decadencia, o
“El Chacal”. Tras “Instinto Básico 2: adicción al riesgo” se metió a trabajar en
televisión.
lunes, 4 de abril de 2016
COLEGAS A LA FUERZA
“Colegas a la fuerza” es una prueba de que, a rasgos
generales, el cine de los noventa es una puñetera mierda.
No es que se trate de una mala película, ni mucho menos. En
su momento, 1991 resultaba una comedia trepidante de ritmo endiablado que
combinaba con gran precisión acción y
risas, con Michael J. Fox en la cima de su carrera, y James Woods siendo
versátil en sus registros actorales. O al menos, esa es la sensación que he
tenido yo durante años sobre una película que me gustaba horrores. Con esa
mentalidad me la puse anoche, con el fin de pasar una hora y media de puro
entretenimiento que me dejara satisfecho y contento, sin más pretensión, antes
de irme a la cama.
Y si bien es cierto que la película está bien dirigida, bien
montada y que el guion, sin ser una obra maestra, cumple con su cometido,
durante el reciente visionado me pareció una autentica patochada, nada
graciosa, vergonzante por momentos, simplona, y que toma al espectador por un
autentico gilipollas; pero esto es lo normal. El problema es, que aún con una
factura técnica impecable, lo que le ocurre a esta película es que le han
bastado 20 años para quedarse vieja, que es lo que le pasa a la mayoría del
grueso del cine de los noventa. Le pilla en una transición entre el cine
espectáculo de los 80 y las nuevas tecnologías de la década pasada y la actual,
y sobrevive al paso de los años peor que el cine de los años 50. Porque, en lo
que a producciones mainstream se refiere, los sesenta ya nos muestra una forma
más o menos contemporánea de contar historias. Los 70, fue una década cojonuda,
las películas que mejor sobreviven al paso del tiempo, las mejores, son las de
los 70. Los 80, nostalgia y postmodernismo aparte ha dado títulos míticos que
aunque se pueden quedar anticuados igualmente, no lo hacen tanto como las
películas de los 90 que son, verdaderamente mierdosas. Y “Colegas a la fuerza”,
es el claro ejemplo de una película que, siendo molona y vibrante en su
momento, hoy se ha quedado en mera sombra de lo que fue en su momento.
Una “Buddy Movie”, por otro lado, un género que proliferó
mucho en esa época, que cuenta la
historia de Nick Lang, un actor de súper producciones que harto de protagonizar
papeles insustanciales, decide pasar una temporada al lado de un duro policía
de Nueva York, viviendo su vida para componer un personaje al que aspira y el
cual le gustaría interpretar. El policía en esos momentos está investigando el
caso de un psicópata asesino llamado “El Aguafiestas”, y la intromisión del
actor durante la investigación, dará pie a situaciones cómicas y/o de acción.
La dirige todo un figura como era John Badham que dirigió la
obra maestra “Fiebre del Sábado noche”, el “Drácula” del 79, “Juegos de Guerra”
y también, productos noventeros
anticuados como “Salto al peligro” o “A la hora señalada” a los que les
pasa lo mismo que a este “Colegas a la fuerza”, y en los que Badham, lo único
que hace son labores de director de estudio.
Como anécdota, comentar que, además de papeles para los
raperos L.L. Cool J. o Mos Def, aparece en la película la musa de “Fiebre del
Sábado Noche”, Karen Lynn Gorney, que desde aquella hasta esta, pasaron 15 años
en los que no hizo ni una sola película, y aquí, tiene un papelito anecdótico
en el que ni siquiera tiene texto. Supongo que se casaría, el marido la
retiraría de la actuación, se divorciaría, y volvería al redil, porque tras
“Colegas a la fuerza” si ha hecho cine con mayor regularidad.
sábado, 11 de junio de 2022
CONDORMAN
No puedo evitar sentir cierto regocijo cada vez que me enfrento al lado más exploitation de la todopoderosa Disney. De cuando intentaba apuntarse a -sacar tajada de- la moda del momento. Procedió así con el "boom" de "La guerra de las galaxias", dando como resultado "El abismo negro". Y lo mismo ocurrió cuando el "Superman" de Richard Donner lo petó. En este caso hablamos de "Condorman", película que, siendo un ilusionado infante, fui a ver al cine con algún familiar. Tan obsesionado estaba, que llegué a crear mi propia mini-explotación en formato tebeo cutre titulada "Halcon Man". O tal vez intentase plasmar en viñetas aquello que la película, por desgracia, no supo darme. O no quiso. Ni a mi, ni al 99% de los chavales del planeta que la vieron. De ahí, probablemente, el sonado fracaso y posterior ausencia de esa secuela que Disney había planeado. Si lo miramos bien, también "El abismo negro" fue un batacazo gordo. Supongo que la compañía del ratón de voz aflautada no tardaría mucho en entender que lo suyo quedaba lejos del oportunismo cinematográfico (en su vertiente de imagen real, se entiende)
El problema de "Condorman" es que, así a lo lejos, se vende como una de super-héroes. Cosa que queda acrecentada con los fabulosos créditos iniciales, donde una versión genialmente animada del personaje sobrevuela París. Ayudan el tema musical -cortesía de Henry Mancini- a base de coros esputando el nombre del héroe y esas tipografrías tan descaradamente Supermanianas. Pero no. De super-héroes poco. En realidad "Condorman" es una peli de espías. O una parodia amable del género y, muy concretamente, James Bond, incluidos villanos tremendos y carismáticos, escenarios internacionales y toda la retahíla de chucherías high-tech. Claro, así no mola. Salí del cine brutalmente decepcionado.
"Condorman" cuenta la historia de un dibujante de cómics de super-héroes que, de rebote y por culpa de un amigo afiliado a la CIA, termina liado en tejemanejes espiosos. Le motiva el amor hacia una tipa y vivir aventuras para plasmar luego en viñetas. Llegado el momento, adoptará la identidad de su héroe alado y se enfrentará a los malos. Todo ello en un tono de comedia bastante comedida. Escasa en estridencias y exageraciones. Hay violencia, y los esbirros mueren, pero sin recrearse. Al fin y al cabo era la Disney company.
¿Qué quieren que les diga, carayo? Vista hoy, inevitablemente, despierta en mi cierta ternura. Está más o menos maja. Agradable. Tonta. Se puede ver. Pero, engaños aparte, "Condorman" queda muy lejos de ser memorable. Casi casi les aconsejaría que se limitaran a la escena inicial de créditos. Es lo mejor de todo el pitote.
El reparto luce sabroso y colorido. Michael Crawford da vida al dibujante y su vertiente heróica. Había currado junto a nada menos que Barbara Streisand en "Hello, Dolly!" y luego se haría muy popular protagonizando la comedia televisiva "Some Mothers Do 'Ave 'Em" (aquí conocida en la caja tonta catalana como "N'hi ha que neixen estrellats" y que disfruté a partir de su -tardía- emisión en el sagrado año 1985) La gloria le llegaría cuando fue fichado para poner voz y presencia al primer "Fantasma de la ópera" de Andrew Lloyd Webber. Inevitablemente, por apariencia, pelo rizado y tema super-heróico, recuerda al William Katt de "El gran héroe americano". Le acompañan Oliver Reed en plan super-villano. Barbara Carrera en plan chica guapa y misteriosa (irónicamente, dos años después haría un papel parecido en "Nunca digas nunca jamás", el regreso de Sean Connery al personaje que le hizo célebre) Y James Hampton como el amigo gordito y gracioso. Fue el padre hombre-lobo de Michael J. Fox en "Teen Wolf".
"Condorman" se supone basada en una novela titulada "The Game of X", pero de un modo tan asá que, directamente, en los créditos usan la palabra "sugerida". El dire, Charles Jarrott, es uno de esos artesanos incansables que tiene de todo. Para la misma Disney hizo también "El último vuelo del arca de Noé". Y luego un montón más de cosas entre las que, honestamente, no localizo nada que merezca la pena ser mentado.
Como apunte curioso, destacar la aparición de "Condorman" en el reciente corto "Pequeño Gran Buzz", perteneciente a los "Toy Story Cartoons". Pal caso, da vida a un juguete con el que ningún niño quiere jugar. Cruel, certero, gracioso.
El problema de "Condorman" es que, así a lo lejos, se vende como una de super-héroes. Cosa que queda acrecentada con los fabulosos créditos iniciales, donde una versión genialmente animada del personaje sobrevuela París. Ayudan el tema musical -cortesía de Henry Mancini- a base de coros esputando el nombre del héroe y esas tipografrías tan descaradamente Supermanianas. Pero no. De super-héroes poco. En realidad "Condorman" es una peli de espías. O una parodia amable del género y, muy concretamente, James Bond, incluidos villanos tremendos y carismáticos, escenarios internacionales y toda la retahíla de chucherías high-tech. Claro, así no mola. Salí del cine brutalmente decepcionado.
"Condorman" cuenta la historia de un dibujante de cómics de super-héroes que, de rebote y por culpa de un amigo afiliado a la CIA, termina liado en tejemanejes espiosos. Le motiva el amor hacia una tipa y vivir aventuras para plasmar luego en viñetas. Llegado el momento, adoptará la identidad de su héroe alado y se enfrentará a los malos. Todo ello en un tono de comedia bastante comedida. Escasa en estridencias y exageraciones. Hay violencia, y los esbirros mueren, pero sin recrearse. Al fin y al cabo era la Disney company.
¿Qué quieren que les diga, carayo? Vista hoy, inevitablemente, despierta en mi cierta ternura. Está más o menos maja. Agradable. Tonta. Se puede ver. Pero, engaños aparte, "Condorman" queda muy lejos de ser memorable. Casi casi les aconsejaría que se limitaran a la escena inicial de créditos. Es lo mejor de todo el pitote.
El reparto luce sabroso y colorido. Michael Crawford da vida al dibujante y su vertiente heróica. Había currado junto a nada menos que Barbara Streisand en "Hello, Dolly!" y luego se haría muy popular protagonizando la comedia televisiva "Some Mothers Do 'Ave 'Em" (aquí conocida en la caja tonta catalana como "N'hi ha que neixen estrellats" y que disfruté a partir de su -tardía- emisión en el sagrado año 1985) La gloria le llegaría cuando fue fichado para poner voz y presencia al primer "Fantasma de la ópera" de Andrew Lloyd Webber. Inevitablemente, por apariencia, pelo rizado y tema super-heróico, recuerda al William Katt de "El gran héroe americano". Le acompañan Oliver Reed en plan super-villano. Barbara Carrera en plan chica guapa y misteriosa (irónicamente, dos años después haría un papel parecido en "Nunca digas nunca jamás", el regreso de Sean Connery al personaje que le hizo célebre) Y James Hampton como el amigo gordito y gracioso. Fue el padre hombre-lobo de Michael J. Fox en "Teen Wolf".
"Condorman" se supone basada en una novela titulada "The Game of X", pero de un modo tan asá que, directamente, en los créditos usan la palabra "sugerida". El dire, Charles Jarrott, es uno de esos artesanos incansables que tiene de todo. Para la misma Disney hizo también "El último vuelo del arca de Noé". Y luego un montón más de cosas entre las que, honestamente, no localizo nada que merezca la pena ser mentado.
Como apunte curioso, destacar la aparición de "Condorman" en el reciente corto "Pequeño Gran Buzz", perteneciente a los "Toy Story Cartoons". Pal caso, da vida a un juguete con el que ningún niño quiere jugar. Cruel, certero, gracioso.
viernes, 11 de marzo de 2011
CURSO 1984
Las películas de "aulas turbulentas" son ya todo un subgénero en sí mismo. Cada época ha adecuado su estética a la moda imperante entre la juventud, y es por ese motivo que "Curso 1984", producida el año 82, apuntara hacia el punk a la hora de buscar una música y una tribu urbana bajo la que encuadrar a los inevitables malos de la función. Por otro lado, también a la par con los requisitos del momento, se apostó por una violencia mucho más cruda e impactante. En esta peli los malos estudiantes no se iban a conformar con una bofetada, estos iban a necesitar reprimendas bastante más extremas.
Recuerdo "Curso 1984" de cuando era chaval e iba al video-club. Era una de aquellas maravillosas películas que ya desde su mera carátula (su estupenda carátula, añado) transpiraban "peligro". Como "El Exterminador", "Scum", "Posesión Infernal", "Mad Max 2" y tantas otras, "Curso 1984" prometía sensaciones muy fuertes. El temor a alquilarla era tanto como el deseo de hacerlo. Y, a diferencia de lo que ocurre hoy día, cuando me atreví a dar el paso, no puedo decir que quedara decepcionado.
La trama (se supone que basada en hechos reales) es clásica. Un profe bueno llega a un colegio conflictivo. Los reyes del mambo son una panda de nazi-punks terribles. El tipo les planta cara y ello, obvio, da pie a una especie de "guerra personal" cuya intensidad y mala uva va incrementando hasta el gran, jugoso y sensacional estallido final de violencia y desmelene. En este último apartado, como decía, cabe destacar que no se andan con chiquitas. Aquí si hay que matar, se mata. Y el "momento sierra" sigue siendo a día de hoy una delicia absoluta.
"Curso 1984" se ha ganado un indiscutible estatus de cult-movie por muchos motivos. Algunos de ellos los encontramos en su reparto y equipo técnico. Por ejemplo, de todos es sabido que este fue el debút no-televisivo de Michael J. Fox, entonces más fondón y flequilloso y que en sus memorias tildaba injustamente de subproducto a la película (¡¡desagradecido!!). El director, Mark Lester, poco después firmaría la sensacional "Commando" con Arnold Schwarzenegger (una de mis favoritas!). En el guión nos encontramos con Tom Holland, futuro responsable de "Noche de miedo" y "Muñeco Diabólico". La banda sonora la firma el mítico Lalo Schifrin (el de "Harry, el sucio") quien, además de copiar el soundtrack de "La noche de Halloween", se alía con Alice Cooper para componer el tema central del film. Al tratarse de una película sobre punks (y menudos son!), es inevitable que suene punk rock. Los productores se decantaron por una banda muy recurrente en la época, "Fear", famosos por su imagen agresiva y por haber destrozado el plató de "Saturday Night Live" cuando fueron a tocar allí enchufados por John Belushi, que era un fan declarado. Sin embargo, la banda con presencia en un escenario no es otra que la canadiense "Teenage Head", quienes pegan bien poco dentro de ese caricaturesco concepto del punk como algo terrorífico dada su actitud más alegre y festiva. Y es que, como mandaban los cánones de la época, los punks de "Curso 1984" son retratados como yonquis, viciosos, inmorales, ultra-violentos, nihilistas y desalmados (aunque, puestos a ser quisquillosos, el único que en esta peli realmente MATA es ¡¡el trajeado y conservador profe!!).
Otros nombres destacados son los del eterno secundario Roddy McDowall, el televisivo Perry King, Timothy Van Patten y Stefan Arngrim, especialmente conocido por ser el protagonista de otro título muy de su época, "Lucifer" (y de la que algún día hablaré largo y tendido). En definitiva, un clásico de su década que el tiempo no ha tratado demasiado mal. Ayer noche lo pasé pipa revisándolo y aún pude notar como vibraba con el clímax final. Eso es muy buena señal.
Años después, Mark Lester sorprendería a propios y extraños con una secuela, un producto simpático sin más titulado "Clase del 99", donde los malos eran ahora los profes, unos en plan cyborg programados para disciplinar al alumnado. Lo mejor que podemos decir de ella es que, al menos, ofrecía algo un poco distinto. Su razonable éxito -supongo que en video-clubs-, generó una secuela de la secuela, "Clase del 99: El sustituto" La firmaba otro baranda y no llegué a verla por falta de interés.
domingo, 9 de agosto de 2009
FREDDIE MERCURY, SU VIDA CONTADA POR ÉL MISMO
Me gusta leer biografías, o autobiografías. Me gusta, lógicamente, si el personaje me parece lo suficientemente interesante. Algunos de ellos han sido Mariano Ozores, Jesús Franco (que asco de libro, por cierto), Michael J. Fox, Bruce Campbell... y al club se une ahora Freddie Mercury, el fallecido voceras de los míticos "Queen".
Mi relación con la banda británica es ambigua. Actualmente apenas los escucho, por no decir que no lo hago nunca. No los odio, ni mucho menos, fueron un grupo recurrente en mis años de E.G.B, y hasta, en un revival posterior, llegué a pillarme muchos de sus primeros discos. "Queen" tienen canciones cojonudas, y eso es así, sin embargo, oírlos ahora es algo que no me apetece mucho. Aunque cuando digo ahora, no me estoy refiriendo a mañana... o la semana que viene... o de aquí a veinte años... nunca se sabe.
Pero el carisma de Mercury era el suficiente como para agenciarme este libro en mi última visita a la biblioteca (¿que si pagaría por él?... no, eso no). En realidad estamos ante una acumulación de declaraciones del cantante a lo largo de toda su carrera. ¿Cual es el problema?, pues que se repite más que el ajo (aunque eso no es culpa del objeto del libro, sino del recopilador) y a ratos se vuelve un pelín monótono. En esencia no son más que un montón de pajas mentales de Freddie, paranoias sobre las que da vueltas y vueltas hasta distorsionarlas. Que si sus miedos, que si sus aficiones, que si la prensa, que si las broncas con el grupo, que si el inevitable Sida... pero, como decía, el carisma del tipo es mucho, por lo que, en general, la lectura se hace amena y despierta el instinto marujero que todos llevamos dentro.
Eso si, imperdonable que no se haga la mínima mención a sus aventuras cinematográficas (especialmente la de "Flash Gordon").
Buena alternativa al empollardadismo general del verano.
Mi relación con la banda británica es ambigua. Actualmente apenas los escucho, por no decir que no lo hago nunca. No los odio, ni mucho menos, fueron un grupo recurrente en mis años de E.G.B, y hasta, en un revival posterior, llegué a pillarme muchos de sus primeros discos. "Queen" tienen canciones cojonudas, y eso es así, sin embargo, oírlos ahora es algo que no me apetece mucho. Aunque cuando digo ahora, no me estoy refiriendo a mañana... o la semana que viene... o de aquí a veinte años... nunca se sabe.
Pero el carisma de Mercury era el suficiente como para agenciarme este libro en mi última visita a la biblioteca (¿que si pagaría por él?... no, eso no). En realidad estamos ante una acumulación de declaraciones del cantante a lo largo de toda su carrera. ¿Cual es el problema?, pues que se repite más que el ajo (aunque eso no es culpa del objeto del libro, sino del recopilador) y a ratos se vuelve un pelín monótono. En esencia no son más que un montón de pajas mentales de Freddie, paranoias sobre las que da vueltas y vueltas hasta distorsionarlas. Que si sus miedos, que si sus aficiones, que si la prensa, que si las broncas con el grupo, que si el inevitable Sida... pero, como decía, el carisma del tipo es mucho, por lo que, en general, la lectura se hace amena y despierta el instinto marujero que todos llevamos dentro.
Eso si, imperdonable que no se haga la mínima mención a sus aventuras cinematográficas (especialmente la de "Flash Gordon").
Buena alternativa al empollardadismo general del verano.
jueves, 17 de abril de 2008
CRUCE DE CAMINOS

Tras estar toda la tarde pensando en el aspecto actual de Ralph Macchio, y en lo cojonudas que fueron para mi sus películas ochenteras (casi tanto como lo fueron las de Michael J. Fox ), tuve que verme una de ellas. Hacía tiempo que no recurría al vhs, que ya tengo pocas cintas, y las que me quedan van a ir a la basura en cuanto las recupere en dvd (o ya puestos, Blu Ray)
Pues eso, que por pura nostalgia me puse (y bien que hice) "Cruce de caminos", una película de Walter Hill, al que le tengo perdida la pista desde que hizo "Invicto", que es cojonudisima , vibrante e intensa… una de esas que ponen los pelos de punta -aunque no me guste ni una mierda el blues, estilo musical con presencia absoluta en la trama-, por la que no pasan los años (la peli digo, que no por Macchio… y mucho menos por Joe Seneca, ya fallecido) y que, asombrosamente, y después de 22 añazos, me voy a ver por segunda vez esta noche, porque es que ya ni me acordaba de lo buena que era.
Eso sí, estamos ante una nueva versión de "Karate Kid" en toda regla… es más, esta sinopsis que voy a hacer, valdría para las dos películas:
Un joven de origen Italiano, que siente una gran pasión por lo que hace, es vapuleado en la escuela. En una de estas, conoce a un anciano experto que le guiará por el buen camino para que el muchacho perfeccione su pasión. Éxito final asegurado. Ahora cambien karate por blues y anciano asiático por anciano negro. ¡Voilá!.
Y es que es la misma puta película, pero en distintos escenarios. Obviamente yo me quedo con "Karate Kid", pero "Cruce de caminos" es bastante menos babosa y con un trasfondo semi-fantástico que personalmente agradezco. Lo de que las antiguas glorias del blues pactaban con el diablo, su talento a cambio de su alma, se supone real. Y me mola mucho ese detalle. Y el vacile que se montan, porque en el duelo final de guitarras (uno que mola, aunque no te guste el guitarreo. Y que conste que yo lo odio), el contrincante de Chispas Martone / Macchio (¿o debería decir Daniel Larusso?) es un virtuoso que suele vencer siempre porque ha pactado con el diablo. Bien, pues Macchio gana esta vez, sin pestañear siquiera, sin hacer pactos ni con Dios, ni con la virgen puta. Vaya vacile.
En fin, que es un peliculote, muy, muy, muy bueno, al que vosotros, malditos hijos de puta, deberíais dedicarle una revisión.
Pelos de punta.
miércoles, 19 de agosto de 2020
MIS FOTOGRUMOS FAVORITOS 2 - BLOCKBUSTERS (2)
Hablemos de "Regreso al futuro", considerada hoy día un clásico de su década y venerada por todos, incluidas las nuevas generaciones. Puedo decir contento que, a diferencia de la película de la que hablé en la pasada entrada, esta todavía no me ha defraudado. Sigo disfrutándola como la primera vez, que fue el 24 de Diciembre de 1985 en el cine Palacio Balañá de Barcelona (cerca de la Estación de Sants. Hoy totalmente chapado). Además, esta sí la tengo en dvd. Junto a sus secuelas, que me gustan también... pero menos. Como la primera, ninguna.
Para la ocasión he querido recuperar el cartel a todo color que ocupaba una página entera en el "Fotogrumos" del momento y un recuadro dedicado a entrevistar a su protagonista, el pizpireto Michael J. Fox, insertada en otra entrevista más extensa a Robert Zemeckis. Desconozco el motivo por el que decidí no escanear esta entera, pero sí me quedé la última de todas las preguntas, aquella que hace mención a una posible secuela en la que Christopher Lloyd quería enfrentarse a un Doc maligno del futuro. Al final, como todos sabemos, no pudo ser. Pero la idea era graciosa, habría molado verla materializada. Solo espero que no se les ocurra hacer un remake o reboot y tenga que arrepentirme de mis palabrejas.
Para la ocasión he querido recuperar el cartel a todo color que ocupaba una página entera en el "Fotogrumos" del momento y un recuadro dedicado a entrevistar a su protagonista, el pizpireto Michael J. Fox, insertada en otra entrevista más extensa a Robert Zemeckis. Desconozco el motivo por el que decidí no escanear esta entera, pero sí me quedé la última de todas las preguntas, aquella que hace mención a una posible secuela en la que Christopher Lloyd quería enfrentarse a un Doc maligno del futuro. Al final, como todos sabemos, no pudo ser. Pero la idea era graciosa, habría molado verla materializada. Solo espero que no se les ocurra hacer un remake o reboot y tenga que arrepentirme de mis palabrejas.
viernes, 14 de mayo de 2021
APRENDIZ DE VAMPIRO
“Teen Wolf” era una pequeña —y efectiva— película de serie B que logró trascender más allá de los circuitos marginales, primero, porque el protagonista era un Michael J. Fox a punto de convertirse en mega estrella mundial gracias a “Regreso al futuro” (lo que benefició a esta) y, segundo, porque la película no estaba nada mal. Por otro lado, se trataba de un pequeño homenaje postmoderno a aquellos títulos de serie B de los años 50 en los que los adolescentes se convertían en alguna suerte de monstruo. Las más populares, “I was a teenage Werewolf”, “How to make a Monster” o “Yo fui un Frankenstein adolescente”.
Por supuesto, y en esa línea, a “Teen Wolf” le comenzarían a salir, sobre todo para ser explotados en videoclubes, sus oportunos expolios e imitaciones que cambiando el monstruo por aquello de abaratar costes según qué producción, pasaban a la posteridad con más pena que gloria, siendo estas películas, quizás, los últimos ramalazos de una "serie B/Z" genuina que no volvería nunca más —si acaso, impostada durante las dos últimas décadas—. De este modo (y en la rama vampírica del asunto), a títulos como “Yo compré una moto vampiro”, “Cazador de Vampiros”o “El Vampiro adolescente” se le suma esta “Aprendiz de Vampiro” cuyo título americano, “Teen Vamp”, ratifica todo esto que les digo.
Se trata de una producción verdaderamente cochambrosa rodada en 16 mm. por un tal Samuel Bradford. Bradford, tan solo dirigió en su carrera esta película para, después, ser uno de los guionistas de la segunda parte (algo bastarda) de una vieja película de perritos titulada “Fieles hasta la muerte”, y desaparecer del mundo del cine sin dejar rastro. Sin embargo, en su película “Aprendiz de Vampiro” ya demostraba tener un ego desmesurado plasmando su labor como director con su propia rúbrica superpuesta en los créditos, como si se tratara del mismísimo Samuel Goldwing…algunos empiezan la casa por el techo. Porque además la película es lo más insípido que hay.
Cuenta la historia de un adolescente de aspecto bastante desagradable que tras una serie de fracasos amorosos, decide contratar los servicios de una prostituta. Esta puta resulta ser una vampiro que le muerde, por lo que nuestro protagonista se convertirá en uno de ellos y utilizará sus nuevas cualidades para medrar y ligar con las chicas. De este modo, se sucederán las —supuestamente— disparatadas situaciones cómicas que propiciarán que el vampiro adolescente acabe mordiendo a unos cuantos en su camino, cuando no, pasarlas canutas en momentos en los que las chicas le piden expresamente ser mordidas.
Una tontería sin mayor importancia cuyos atisbos terroríficos no funcionan del mismo modo que tampoco lo hacen los cómicos (a no ser, los dos o tres momentos en los que toda comedia presente es involuntaria y, dentro de los cuales, resulta hilarante el encontronazo de nuestro protagonista, ya convertido en vampiro, con un negro…). Estéticamente, puede resultar curiosa, máxime cuando el grano del 16 mm, su crudeza, lo cutre de algunos encuadres sumado a la ambientación en los años 50, además de la selección de canciones utilizadas para ilustrar todo eso, recuerdan ligeramente al John Waters de la primera etapa, más concretamente al de “Cosa de hembras”, pero mucho me temo que este posible parecido, más que deudor o con afán de homenaje, se antoja puramente casual y todos los parecidos con la obra de Waters no son más que pura coincidencia. Una vez sabido esto, todo lo demás en la película, como les digo, no tiene la más mínima importancia.
Dentro del desangelado reparto compuesto en su mayoría de actores de tercera y aficionados, contamos con la presencia asimismo desangelada de un Clu Gulager que tras aparecer en “El regreso de los muertos vivientes”, acepta papeles en tanta "serie B" como le ofrecen, siendo esta intervención como el reverendo, una de las más tristes de cuantas hizo.
En “Aprendiz de Vampiro”, la estética, el 16 mm y el rollete amateuroide que se gasta mola bastante… pero es que, todo lo demás, es una verdadera mierda.
La película fue distribuida en nuestro país en formato alquiler por la Dister. Y no debieron poner en circulación demasiadas copias, porque no era una de las películas más habituales en las estanterías.
Por supuesto, y en esa línea, a “Teen Wolf” le comenzarían a salir, sobre todo para ser explotados en videoclubes, sus oportunos expolios e imitaciones que cambiando el monstruo por aquello de abaratar costes según qué producción, pasaban a la posteridad con más pena que gloria, siendo estas películas, quizás, los últimos ramalazos de una "serie B/Z" genuina que no volvería nunca más —si acaso, impostada durante las dos últimas décadas—. De este modo (y en la rama vampírica del asunto), a títulos como “Yo compré una moto vampiro”, “Cazador de Vampiros”o “El Vampiro adolescente” se le suma esta “Aprendiz de Vampiro” cuyo título americano, “Teen Vamp”, ratifica todo esto que les digo.
Se trata de una producción verdaderamente cochambrosa rodada en 16 mm. por un tal Samuel Bradford. Bradford, tan solo dirigió en su carrera esta película para, después, ser uno de los guionistas de la segunda parte (algo bastarda) de una vieja película de perritos titulada “Fieles hasta la muerte”, y desaparecer del mundo del cine sin dejar rastro. Sin embargo, en su película “Aprendiz de Vampiro” ya demostraba tener un ego desmesurado plasmando su labor como director con su propia rúbrica superpuesta en los créditos, como si se tratara del mismísimo Samuel Goldwing…algunos empiezan la casa por el techo. Porque además la película es lo más insípido que hay.
Cuenta la historia de un adolescente de aspecto bastante desagradable que tras una serie de fracasos amorosos, decide contratar los servicios de una prostituta. Esta puta resulta ser una vampiro que le muerde, por lo que nuestro protagonista se convertirá en uno de ellos y utilizará sus nuevas cualidades para medrar y ligar con las chicas. De este modo, se sucederán las —supuestamente— disparatadas situaciones cómicas que propiciarán que el vampiro adolescente acabe mordiendo a unos cuantos en su camino, cuando no, pasarlas canutas en momentos en los que las chicas le piden expresamente ser mordidas.
Una tontería sin mayor importancia cuyos atisbos terroríficos no funcionan del mismo modo que tampoco lo hacen los cómicos (a no ser, los dos o tres momentos en los que toda comedia presente es involuntaria y, dentro de los cuales, resulta hilarante el encontronazo de nuestro protagonista, ya convertido en vampiro, con un negro…). Estéticamente, puede resultar curiosa, máxime cuando el grano del 16 mm, su crudeza, lo cutre de algunos encuadres sumado a la ambientación en los años 50, además de la selección de canciones utilizadas para ilustrar todo eso, recuerdan ligeramente al John Waters de la primera etapa, más concretamente al de “Cosa de hembras”, pero mucho me temo que este posible parecido, más que deudor o con afán de homenaje, se antoja puramente casual y todos los parecidos con la obra de Waters no son más que pura coincidencia. Una vez sabido esto, todo lo demás en la película, como les digo, no tiene la más mínima importancia.
Dentro del desangelado reparto compuesto en su mayoría de actores de tercera y aficionados, contamos con la presencia asimismo desangelada de un Clu Gulager que tras aparecer en “El regreso de los muertos vivientes”, acepta papeles en tanta "serie B" como le ofrecen, siendo esta intervención como el reverendo, una de las más tristes de cuantas hizo.
En “Aprendiz de Vampiro”, la estética, el 16 mm y el rollete amateuroide que se gasta mola bastante… pero es que, todo lo demás, es una verdadera mierda.
La película fue distribuida en nuestro país en formato alquiler por la Dister. Y no debieron poner en circulación demasiadas copias, porque no era una de las películas más habituales en las estanterías.
viernes, 15 de mayo de 2015
LA PANDILLA BASURA
Ya saben lo que es “La Pandilla Basura”; Una colección de
cromos de la famosa compañía americana
“topps”que, por un lado, parodiaba la imagen de las conocidas muñecas repollo y
por otro, mostraba en tono cómico una serie de ilustraciones en las que podíamos
ver niños en actitud escatológica, ejecutados, decapitados, amputados,
deformes, torturados… y todas las aberraciones que se puedan imaginar, todo
ello servido con muy mala baba y, según se mire, con una crueldad intolerable.
El resultado de esto, es la colección de cromos más popular y vendida de la
historia, que se exportó, incluso, en el tercer mundo y esto incluye,
obviamente, España. Claro que mientras que en
estados unidos estos cromos se presentaban en forma de tarjetas –la
manera habitual de coleccionar cromos en los U.S.A.- y la
formaban una serie de 16 colecciones sumando 1200 cromos, en España lo hizo de
la forma habitual aquí en los ochenta, esto es, cromos adhesivos que se pegaban
de mala manera en un álbum con papel de calidad de mierda, con un máximo de 166
cromos. Casi nadie se acuerda, pero en España, además de la colección
principal, poco después apareció una segunda colección, con nuevas imágenes,
que con la misma fuerza que triunfó la
primera de ellas, fracasó esta segunda.
Hoy el primen álbum, el que todo el mundo tiene (yo guardo
ese álbum completo como oro en paño) es una pieza de coleccionista
cotizadísima. Debería serlo el segundo.
Esos cromos fueron polémicos a más no poder, siendo
prohibidos en mogollón de países, además de las consiguientes quejas por parte
de los padres de los críos que los coleccionaban. No era puritanismo, los
cromos eran realmente fuertes para los niños, pero nos encantaban.
El caso es que tal éxito, no se podía quedar únicamente en
los cromos, así que por un lado, se hizo una serie de televisión completamente
light, pero que, censurada en Estados Unidos, sin embargo aquí en el tercer
mundo si que se emitió, al menos en los canales autonómicos, y por otro, se
estrenó la película que nos atañe. Al tercer mundo llegó en formato vídeo.
“La pandilla basura” está considerada por la prensa
especializada (y esto incluye, que ustedes y yo podamos conocer, “Rotten
Tomatoes”) como la peor película de la historia, si bien no está ni considerada
como tal en las listas menos especializadas de pelis malas tipo “Worst Movies
Ever Made”, que dan más palos de ciego.
Por supuesto, como fan que yo era de los cromos, quedé
exhausto cuando descubrí, en uno de mis videoclubes habituales, que habían
hecho una película basada en los cromos, pero tras ojear la carátula, la cosa
tenía tan mala pinta que jamás la alquilé. No captó mi interés.
Casi treinta años después, veo, navegando por Internet, unos
fotogramas pertenecientes a la película y
me digo a mí mismo “¡Que coño! Me la bajo y me la veo”.
Y la mayor baza con la que contaban los productores, que es
vía libre –en el sentido de que son unos personajes de cromos que no tienen una
historia detrás- a la hora de elaborar el argumento. Pero claro, la falta de
ideas y de medios, dejaron toda esa creatividad de la que podrían haber hecho
gala en la cuneta, elaborando una historia de mierda para el público infantil
(se cuenta por ahí, que en un principio iba a ser una película de terror y que
la iba a dirigir John Carl Buechler. Ya le pega), que se tradujo en fracaso
taquillero y la indiferencia del público, incluso hoy, que tanto se reivindican
los productos de los ochenta, por el mero hecho de ser eso, de los ochenta (Aunque ahora llegan a mis oídos, que ya tampoco mola... puto fandom).
Y la cosa, naturalmente, no es para menos, pero uno está tan
acostumbrado ya a la cochambre, que no solo he encontrado la película
simpática, sino que incluso me ha hecho gracia. Tiene un par de elementos
estrambóticos que me han gustado.
Ahora, la historia, es una puta mierda: Por un lado tenemos
a la pandilla basura, un grupo de enanos cabezones y deformes que vomitan ,
mean, moquean y se tiran pedos, que llegan a la tierra, desde el espacio
exterior en su cubo de basura-nave espacial. Pasa el tiempo, y por otro lado,
tenemos a un niño que trabaja para un mago que vende antigüedades, donde se
encuentra el cubo de basura de los infraseres desde que estos llegaron, y queda
advertido el niño explotado de que no toque ese cubo bajo ningún concepto, ya
que es similar a la caja de Pandora. Obviamente, un incidente hace que este cubo
sea tocado y que se escapen los subnormales.
Este niño de no más de 12 años, es acosado y golpeado por un
grupo de “nuevaoleros”, que incluso llegan a intentar asesinarle (La pandilla
Basura le salvan, desafortunadamente), pero al chaval no solo parece sudársela,
sino que además, se siente atraído por una de las chicas de este grupo, aunque
esta le saque como 15 o 16 años. Esta chica además vende ropa popera en una
tienda clandestina, y el día que el chaval aparece en su tienda con unas ropas
ochenteras que han elaborado la pandilla basura, y las cuales dice que ha
confeccionado él, esta decide dedicarse a calentar la polla al crío (incluso,
le mete la lengua en la oreja) con el fin de que haga más ropa y poder
venderla. El muchacho pone manos a la obra a los deformes y le cosen una serie
de ropajes que le valdrán a la chica conseguir un pase de modelos. Mientras, La
pandilla basura hace travesuras por ahí (se van al cine, como los Gremlins, o
la lían en un bar, como los Gremlins) y los Post Punkis estos, al descubrir que
quienes se pegan la currada con los
ropajes son la pandilla basura, avisan a los responsables del hospicio ¡para
feos! del condado, para que, como si fueran perros rabiosos, los capturen y los
encierren en sus instalaciones. Y claro, habrá que rescatar a los freaks.
Que quieren que les diga, la película es un rato mala, pero
a mí, lo de la pederasta calentando al chaval a lo Demi Moore, o lo del
hospicio para feos, me parecen dos de las cosas más marcianas que he podido ver
en una película. Y me gustan ambas ideas.
En cuanto a los monigotes, los han elegido a conciencia; no
han escogido muñecos de aquellos que se arrancan la carne o se cortan los
brazos con un cuchillo en los cromos, no, han tirado solo por el lado
escatológico, y en la película, este se nos presenta solo en momentos puntuales para dejar clara la personalidad de
cada muñecajo y de forma completamente blanca. Y lo más importante y detestable de todo: en los cromos, todos
los personajes son niños, aquí los han convertido en adultos. Y eso que solo se
mean y se tiran pedos. Y conscientes sus perpetradores de que estaban ante un
material del todo transgresor y provocador, para que no se diga, al personaje
del lagarto (Ali Gator) le han colocado una tarterita en la que lleva ojos,
dedos humanos y demás extremidades amputadas, con el fin de darle el toquecito
gore, pero se nota tanto que esos órganos que el lagarto nos muestra, pero que
no llega a comerse jamás, son de goma espuma, que en ningún momento se crea un
efecto desasosegante.
Con una falta de medios más que palpable, y con un guión
elaborado por alguien con poquísimas luces (el propio director) la película,
además de estúpida, hace aguas por todas partes, con unos gags que no hacen
ninguna gracia, unos muñecos feos a más no poder y un deambular general que
resulta crispante, pero oigan, me hace gracia el berenjenal… es tan estúpida,
tan ñoña, es tan poco fiel al espíritu cruel de los cromos, que automáticamente
se convierte en una cosa extraña. Una rara avis, sin fandom que la defienda (es
más, solo encuentro detractores e insultos en torno a ella) que, aún viendo que
es una mierda, me he comido de principio a fin, sin pestañear y con una sonrisa
en los labios.
El reparto lo encabeza, como uno de los monstruitos, como no
podía ser de otra manera, el “Warwick Davis de la serie b” o lo que es lo
mismo, Phill Fondacaro, que se hace acompañar de más enanos no tan populares, y
se una serie de personas (porque llamarlos actores es una osadía) de tamaño
real, a los que no les he visto la jeta en mi puta vida, ni me voy a poner
ahora a trastear en el IMDB para ver que más cosas han hecho. Dan igual.
En cuanto al director, Rod Amateau, es un productor y
director de productos televisivos de más o menos renombre (es el responsable de
“Lío en la Universidad”, telefilme “Teenmoviero” al servicio de un Michael J.Fox pre “Regreso al futuro”) cuyo trabajo más destacable para el cine, es este.
Claro, que ya no volvió a dirigir cine hasta que murió.
Una película que, efectivamente, se merece el ser
considerada la peor de la historia. Si no lo es, está cerca de conseguirlo, y
solo por eso, ya se merece una consideración y por si sola, a mí me ha ganado.
No necesita del imprescindible “humor involuntario” de las películas malas, por
eso no la reivindican los lerdos amantes del cine “Trash”, porque se aburren.
Que coño sabrán ellos. A mí me parece toda una curiosidad.
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