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lunes, 13 de febrero de 2012

SLASHER FILMS, VIOLENCIA CARNAL

"Quarentena ediciones" edita el debut de Rubén Higueras Flores – colaborador de publicaciones como "Sci-Fi World"- dedicado enteramente al “slasher”. Se trata del primer libro especializado sobre el tema que se publica en España.
Lejos de una vídeo guía, lo que hace Higueras Flores es un exhaustivo ensayo sobre el género de marras, casi una tesis doctoral, largo, conciso y bien documentado, en la que se nos muestra todas las etapas del “slasher” desde la primigenia y reconocida "La noche de Halloween", hasta los ultimos infra-productos facturados para el mercado del vídeo.
Un recorrido en el que se teoriza y se nos aclaran cuales son los elementos primordiales, los tópicos y características de todo “slasher” que se precie, con un montón de información y fotografías, sin dejarse prácticamente ninguna película. Incluso aquellas que NO encajan genuinamente en la etiqueta.
Separado por capítulos, el libro ahonda sobre todo en las sagas más populares... todos las conocen. Luego, encontramos secciones dedicadas al “slasher" exótico, centrándose en producciones patrias o niponas, así como una video guía final en la que se reseñan brevemente títulos de menor interés, resultando esta, sin embargo, lo mejor del libro
Desde luego, info no le falta al tocho, ni razón y coherencia en todo lo que Higueras Flores escribe, de hecho leemos datos y anécdotas de sumo interés, así como hacemos grandes descubrimientos.
Pero le pongo una gran pega. La manera de proceder del autor es tan académica, tan seria y técnica, que convierte un libro que podía estar bastante bien en un aburrimiento mayúsculo, que se lee despacito y con paciencia. En absoluto escribe mal; quizás demasiado bien, y ese es el gran "fallo" de "Slasher Films, Violencia Carnal".

lunes, 6 de marzo de 2017

ALL THROUGH THE HOUSE

Partamos de la base de que el “Slasher” es un subgénero que tuvo su momento, y que al igual que hoy los jóvenes prefieren escuchar música en sus móviles en lugar de en un buen equipo de música, los aficionados al género más jóvenes prefieren el “Found Footage”, o cualquier otro subgénero dentro del terror actual al “Slasher”, que queda relegado, a estas alturas, a los gustos de un público cuarentón que lo disfrutó en su momento de mayor auge, los 80. Así pues, no es nada raro que el género haya quedado condenado a ese reducto para cineastas independientes –por no llamarlos semi amateur- amantes del cine de aquella época, y por tanto, y paradójicamente, si a día de hoy se hace un “Slasher”, este está pensado para ser explotado en las nuevas plataformas digitales, y no para cines. Máxime, cuando estos se ruedan con prácticamente lo puesto.
Teniendo eso en cuenta, hay que ser muy consciente de que cuando alguien retoma a día de hoy los géneros populares de los años ochenta, se tiende al postmodernismo más odioso y rancio, caso este de los “Turbo Kids” o los “Kung Furys” de los cojones, que son productos netamente para tontos del "Woooow, oh my god", que no merecen defensa en absoluto.
Por eso, cuando me enfrento a un “Slasher” de hoy en día inspirado en los de antaño, lo hago no sin cierta desconfianza, por lo anteriormente expuesto.
Sin embargo, “All Trough the house”, con todo el respeto que se puede poner a un subgénero, y en pleno 2016, escapa de todos esos artificios chanantes y cómicos tan odiosos de los clichés de las pelis revisionistas, y nos ofrece un “Slasher” línea dura, al a vieja usanza. Y sin un puto duro para hacerla, oigan. Y, coño, no está mal. Nada mal.
La cosa es sencilla; en un vecindario de Los Ángeles, en plenas navidades aparece un asesino que, aprovechando la coyuntura, se disfraza de Papá Noel, usando una  máscara de lo más siniestra e inquietante, comienza a cargarse a todo dios en ese vecindario, con la ayuda de unas tijeras de podar. Como dato característico, decir que este asesino, si ve un rabo al aire, lo cercena.
Sin tirar cohetes, la verdad es que se agradece ver un “Slasher” de 2016 como este, abordando el género con sumo respeto, con cierto sentido del humor, pero sin caer en la cuchufleta, y sobretodo, tirando de efectos especiales artesanales de los de toda la vida, que da gusto verlos. No hay C.G.I cutrongo en esta película. Buen y abundante gore del de toda la vida, del que divierte sin necesidad de tener que hacer un chiste en cada acuchillamiento, porque es una película seria, como las de entonces. Además, el asesino, ¡Es más bruto que un arado!
Es como si alguien, hubiera cogido todos los clichés y las cosas que molan de los “Slashers” setenteros y ochenteros, los hubiera metido en una coctelera y como resultado tenemos este genuino producto, muy, muy simpático. La verdad es que me lo he pasado teta.
Por ello, quizás es la favorita de los fans del género, que enarbolan la película tras su paso por los festivales, asegurando –un poco exageradamente, porque eso es lo que conlleva todo fanatismo- que si esta película se hubiera rodado hace 30 años, hoy sería un clásico del orden de los títulos más punteros. Yo no creo que sea para tanto, pero me hacía falta ver a estas alturas de la vida una película asi. Pero sin más, me provoca mucha simpatía, pero tampoco me mata.
Por ponerle alguna pega, el actual HD con que se filma todo, ya sean productos medianos o pequeños, perjudica a la película, al igual que los colores chillones y vistosos que imperan. Y es que el HD este roba la personalidad de las películas, otorga una linealidad, y a lo mejor a esta película le hubiera venido bien haber sido registrada en 16 mm. caducados por ejemplo.
Pero, como homenaje, con toda la mierda que se hace hoy en día, la verdad es que la cosa ha salido mejor que bien.
El director, Todd Nunes, tiene un par de cortos y un largometraje previo mucho más amateroide que este. Habrá que seguirle de cerca.

lunes, 26 de septiembre de 2022

L.A. SLASHER

Terrible, terrible, terrible muestra de cine de “terror” contemporáneo que, paradójicamente, adolece de todo lo que critica.
Una mezcla de slasher y torture porn para un público indefinido y veinteañero que, en su afán por resultar visualmente rompedor, se convierte en un producto de difícil visionado por culpa de una estética en exceso recargada, un montaje demasiado suntuoso y una historia que no nos importa un carajo. Además se trata de una película que, titulándose “L.A. Slasher”, da la sensación de que nadie en su realización sepa nada en absoluto sobre cine de género. “L.A. Slasher” es lo peor de lo peor.
La trama se centra en Hollywood y en el mundo de los realitys. Se nos muestra una serie de personajes, actrices o chicas famosas por participar en algún programa de telebasura, que hacen su vida lujosa y estúpida sin ningún tipo de problemas. Por otro lado, tenemos a un individuo vestido con traje blanco y máscara, que en voz en off hace saber al espectador lo repugnante que le resulta el mundo de los realitys y la fama no merecida. Así que se dedicará a secuestrar y asesinar a todas estas señoritas. Además, el individuo, que se hace llamar a sí mismo L.A. Slasher, lo filma todo en vídeo para luego subirlo a Youtube, motivo por el que va ganando seguidores y popularidad.
Además, existe una subtrama totalmente anodina con un par de narcotraficantes como protagonistas (interpretados por Bautista y Danny Trejo) que buscan un laboratorio de químicos en medio del desierto. Esto se va combinando con los asesinatos del otro pollo sin demasiado orden ni concierto.
Todo ello servido con iluminación de colorines, rosa neón, verde marciano, amarillo chillón, todo muy brillante e irritante. Casi como si se tratara de una de las últimas películas de Harmony Korine, pero con una elección estética al azar.
Todo en esta película es un anodino desastre carente atractivo.
“L.A. Slasher” se posiciona en contra de los famosos del corazón, pintándolos como unos modernos descerebrados, superficiales e insulsos. En ese sentido la película recuerda ligeramente a “Rojo sangre” del amigo Paul Naschy, con la diferencia que, si aquella estaba expuesta desde la ranciedad más pegajosa, esta lo hace desde la más absoluta de las modernidades. Casi parece concebida por y para esas celebritys y pijas que tanto critica.
Se trata de un film con una carrera teatral limitada en la que apenas llegó a recaudar 3000 dólares, para acto seguido ser explotada en DVD y vídeo bajo demanda, y lo más destacable de la misma es que las calificaciones de ciertas bases de datos de películas, rara vez sobrepasan los 0 puntos. No es para menos.
El reparto está compuesto por actorcitos de tercera y, ademas de Bautista y Danny Trejo, tenemos en el mismo a un desfasado Eric Roberts interpretando al alcalde, que folla y exagera cosa mala. Es como si el propio Roberts se tomara a cachondeo la maldita película en la que le ha tocado salir esta vez.
La dirección recae sobre Martin Owen, cortometrajista que debutaba con esta pedazo de mierda para luego adaptar ese mismo estilo recargado en otros géneros. Suya sería también “Asesinos ocultos” con Gary Oldman y Jessica Alba a la cabeza.
Poco más. En esto se ha quedado el cine independiente de género…

jueves, 27 de junio de 2013

CUCHILLOS PARA DAMAS

Por lo general, se tiende a datar el primer “Slasher” de la historia en 1978 con “La noche de Halloween”. Luego, siempre se rebate esa afirmación puesto que “Black Christmas” es una buena muestra del sub-género y se rodó cuatro años antes.
Sin embargo si ahondamos un poco más, el afirmar cual sería el primer “Slasher” que se rodó, o  de que año es, es un tanto osado, porque desde que el cine de terror es cine de terror, siempre aparecen referencias que pueden hacernos pensar que tal o cual película es el primer “Slasher” de la historia, como es el caso de esta “Cuchillos para damas” de 1973, y seguro que hay muchas más referencias en años anteriores.
Conocida internacionalmente con el título “A knife for Ladies”, cuando apareció en vídeo, según la edición, se titulaba “Silent Sentence” o más bizarro todavía, “Jack The Ripper goes West”.
En España cuenta con varias ediciones en las que varía el título de plural al singular, titulándose “Cuchillo para damas” en la mayoría de ellas, y “Cuchillos para damas” en la que yo creo que es la oficial.
Ahora, ¿Qué es lo que llama la atención de este “Slasher”? pues que transcurre en el lejano Oeste, dato este que me parece harto original.
El argumento es la mar de sencillo: En un pueblo del Oeste, aparece un individuo que se dedica a asesinar prostitutas. El Sheriff del condado y un detective intentarán descubrir quien es, mientras el asesino da cuenta de toda puta que se tope en su camino a cuchillazo limpio.
El productor y director de esta rareza es Larry Spangler, que en los años setenta llenaba las salas de sesión continua con sus westerns  de serie B protagonizados por Fred Williamson, como por ejemplo, “Joshua” o, sobretodo, “La leyenda de Nigger Charlie”, auténticos precedentes y objetos del expolio de “Django Desencadenado” (y no el “Spaghetti Western” como erróneamente piensan todo esos entendidos y fans de Tarantino) y con un contenido bastante racista.
Spangler, como muchos de sus coetáneos, acabó ganándose las alubias en los albores de los ochenta haciendo porno con John Holmes y demás estrellas.
“Cuchillos para damas” a pesar de lo bonito que lo he pintado todo, a pesar de su originalidad y de que un “Slasher” en el Oeste puede parecer atractivo, no es más que un trozo de mierda deleznable, no ya por aburrida (un “Slasher” ha de serlo), sino porque hay una torpeza y una desgana en su realización, que provoca sopor e incertidumbre. Está  dirigida como por un subnormal, montada por un tío sin brazos y ambientada tan mal, que aunque se cuenta con escenarios, vestuario y demás parafernalias del Oeste, se nota que es una ambientación, y no que están en el Oeste.
Añadan la fotografía, cuyo director de la misma quizás pensó que estaría bien darle un toquecito de terror y lo que consigue es una imagen cochambrosa y cutrona, que nos hace diferenciar aún más los escenarios de cartón piedra. O puede ser que, también, fuera un disminuido psíquico.
¿Qué sacamos de bueno en la película? Pues únicamente los acuchillamientos, que acompañados de un poco de sangre, pues están medio majos.
Por otro lado, a juzgar por el caótico montaje y por su corta duración, 50 minutos, intuyo que la película está amputada por todas partes, o bien, que Spangler jamás la terminó y montó lo que tenía.
Absténganse de verla todos los que se ríen de las películas malas… esta es genuinamente mala y como tal, solo provoca sopor, nada de diversión y no podrán hacerse los chachi guays con ella.

sábado, 6 de enero de 2024

BLACK FRIDAY (THANKSGIVING)

Todos conocemos la historia. De falso trailer como parte del horrible proyecto "Grindhouse" del no menos horrible tandem Tarantonto / Rodriguez, a largometraje. Lo mismo ocurrió con "Machete" y, en fin, ya vieron los resultados (sí, también horribles). Entonces me decía aquello de "Espero que a Eli Roth nunca se le ocurra cometer idéntico error con su "Thanksgiving", porque una cosa es un gag/chiste de un par o tres de minutos, en los que se acumulan todos los momentos llamativos, y otra currarse 6.360 segundos de trama. Más cuando hablamos de slashers, un subgénero donde abunda el nada y el aburrimiento". ¿Y qué hace el colega varios años después? anunciar la versión película de su falso trailer. ¡Vaya! la jodimos. ¿O no?.
Durante la noche de acción de gracias, inicio del Black Friday (curioso como en España se ha optado por esto segundo a la hora de elegir título. No olvidemos que ya hay una película previa en plan comedia de terror jugando con lo mismo... sí, esa en la que salía Bruce Campbell y era ¡¡horrible!!), se forma algo así como una bandada de histéricos durante la apertura de unos grandes almacenes. A consecuencia de ello, mueren dos inocentes. Justo un año después, los responsables directos de aquel drama comienzan a caer asesinados en manos de un tipo disfrazado de peregrino, luciendo una adecuada máscara para la ocasión.
Así es, un guiño al slasher en toda regla. De tan clásico que sorprende... salvo por un detallito. Podríamos decir que Eli Roth ha realizado el primer slasher Woke de la historia. Veamos por qué: Para empezar, todos los que caen bajo la ira del asesino, son -de alguna u otra forma- mala gente. Lo merecían. Luego, hay un personaje (interpretado por Rick Hoffman, actor especializado en roles de capullo. Su relación con Roth comenzó en "Hostel" donde hacía de, eso, capullo) que, de entrada, tiene todas las papeletas para ser asesinado. Sin embargo, poco a poco, va humanizándose, hasta el punto de salvarse de la quema. Y, finalmente, tenemos el gag del gato. Uno al que no solo dejan vivir, además es alimentado y acariciado por el mismo terrible psycho-killer que, minutos antes, ha decapitado a su dueño. ¿Me parece mal? en realidad no. Soy amante de los animales y un loco de los felinos, lo paso putas cuando veo una peli de terror donde se les mata (cosas estas que comparto con Eli Roth, de ahí su decisión de evitar la muerte de la criatura. Lo que no comprendo es que, por otro lado, se declare fan de "Holocausto Caníbal", luzca camisetas de la misma, le dedicara todo un homenaje en formato película y contara con su director/culpable en un cameo - para "Hostel 2"-). Es decir, viendo "Thanksgiving" me sentí perfectamente a salvo. Ni me ofendió, ni me disgustó. Claro, siendo una de terror, con el director de "Hostel" tras ella, y que recupera un subgénero muy específico de una época, ¿no es un poco triste? películas supuestamente destinadas a proporcionarnos emociones fuertes... pero que luego, de tan tamizadas, suavizadas para evitarnos ofensas y regustos amargos, no nos provocan nada.
Hay un momento en que el psycho killer persigue a una mujer. Materia normalmente cargada de suspense donde sufrimos por la posible víctima. No deseamos verla morir. Pero ¿qué ocurre cuando ese mismo personaje es detestable? nos importa un pimiento que lo maten, así que todo el trajín previo resulta innecesario. O cambiamos las tornas y el suspense muta en expectación, "¡Pero mátala ya!". Así las cosas, "Thanksgiving" se convierte en un slasher con corazón, humanidad, conciencia y sensibilidad. Sigue dándonos crímenes truculentos... pero menos de lo esperado. El falso trailer era muchísimo más salvaje, sórdido, brutal y chorreaba mala leche a espuertas. Todo eso ha desaparecido en la versión largometraje. Por ejemplo, uno de los gags más celebrados de aquel (el cuchillo a través de la colchoneta) cambia de, digamos, objetivo. Allí se clavaba en una zona muy delicada y dolorosa. Aquí, no. Mutila partes del cuerpo más "moralmente aceptables". También estaba la escena en la que un tipa hacía una felación al propio Eli Roth en un coche. Él era decapitado en el acto y, unos segundos después, veíamos la imagen grotesca de ¿su? cabeza pegada al cuerpo de un pavo asado. Uno que el asesino se follaba, tal cual. Toooodo esto tampoco está. Roth ha borrado de un plumazo los elementos más transgresores, gran guiñolescos y paródicos de su trailer. ¿Nos molesta, nos decepciona? Pues no del todo porque, a lo tonto, ello hace del "Thanksgiving" largometraje un slasher mucho más clásico, conectado con los de la época... pero aquellos que venían producidos y/o apadrinados por grandes estudios, quienes evitaban excesos de todo tipo, recurriendo, si era necesario, a la auto-censura. La ausencia de humor, de parodia, y de guiños, tributos y homenajes (lo único, un póster de "El justiciero de la noche" y otro de "Krull"), convierten la propuesta en algo más sereno de lo esperado, lejos de los desmanes de un Joe Begos o un Rob Zombie. Y lo agradecí. Sí, a pesar del elemento Woke, de la falta absoluta de tetas (en el mentado crimen de la colchoneta, la víctima va vestida. No así en el falso trailer. Curiosamente, estoy tan habituado que ni las eché de menos) pero también de aburrimiento. Eli Roth conoce bien el subgénero y sabe que, generalmente, suele ir cojo de ritmo, por ello dota de dinamismo a su película, un slasher singular que no maravilla, pero tampoco insulta. Entretiene, sin más. Aceptémoslo, el cineasta se hace mayor y, por ende, va calmando sus primigenias ansias juveniles de epatar. Ley de vida, my friends.
Los que busquen justo el otro lado de la moneda, es decir, un slasher donde un asesino enmascarado despache brutalmente inocentes (incluido un pobre gato, y no lo digo con placer, pero ya me entienden), abunde el material transgresor, un par de senos femeninos -si no recuerdo mal- y se pasen el Woke-ismo por el forro de los cojones (básicamente porque entonces no existía) pueden recurrir a.... no, no, ningún clásico de los ochenta, hablo de uno con "escasos" quince años que, desconozco el motivo, me venía todo el rato a la mente mientras veía "Thanksgiving"... "The Collector".
Unos acertados "Misfits" ponen perfecto colofón 
sonando a todo trapo.

martes, 7 de junio de 2011

CAMPAMENTO INFERNAL

A ver, que me aclare... de "Campamentos Sangrientos" en los video-clubs de España hay... o había, unos cuantos. Casi todos, y repito CASI, pertenecen a la incomprensiblemente famosa saga "Sleepaway Camp". La primera vez que tuve noticia de ello fue hace muchos años, cuando dominaba el vhs. La peli, titulada efectivamente "Campamento Sangriento", era en realidad "Sleepaway Camp 2", y lucía una carátula horrorosa cortesía de "Córdoba Films" (la misma gentuza que editó costrosas pelis del calibre de "Forever Evil").
Pasan unos años y a alguien se le ocurre editar un pack (en dvd, el vhs ya anda jubilado) en nuestra tierra con las tres "Sleepaway...". Esta ocasión, lo de "Campamento Sangriento" es adjudicado a la primera entrega, seguida de las otras con el consecuente número después de idéntico título. Bien, hasta aquí la cosa ha quedado clara, ¿no?... vale, no... pero al menos ya podemos descartar la saga "Sleepaway Camp" y centrarnos en otra, la de "Bloody Murder", cuya primera de las dos entregas llegó a España como.. ¡¡"Campamento Sangriento"!! (y ojo, no confundir con el slasher-de-coña "Scream Bloody Murder").
Mientras "Sleepaway Camp" surgía como respuesta al boom slasher de los 80, "Bloody Murder" lo hacía como consecuencia de la fiebre de los 90 iniciada por "Scream". Pero lo curioso, y ahí radica su popularidad, es que el asesino protagonista aterrorizaba un campamento portando
¡una máscara de hockey!. No se trataba de parodia ni de homenaje ni de referencia-cool, en todo caso de plagio, y de uno bien serio. Era como pillar cualquiera de las secuelas video-cluberas de "Viernes 13", desprenderle de las pocas tetas y el poco gore que les quedaba e incrementar su look cada vez más telefílmico. En dos palabras, "Bloody Murder 1" ERA HORRIBLE. Pero también era un caso muy extraño y curioso dentro del mercado del slasher.
Tal curiosidad se acrecentó cuando a alguien se le ocurrió producir "Bloody Murder 2" (eso si, hay que reconocer que las carátulas yankis de ambas son genuinamente espectaculares) y, encima, esta vez iban a dotar al film de lo que más falta le hacía a la primera: sangre, sexo y algo de sentido de la estética. Así pues, "Bloody Murder 2" llega a las Españas como "Campamento Infernal". Toma castaña. Yo en su día la alquilé lleno de insana curiosidad, y fue al ver su título original que comencé a atacar cabos. Resultaba fascinante que "Jason Voorhees" contara con un primo bastardo de la más baja estofa (respondiendo al nombre de "Trevor Moorhouse") protagonista incluso de su propia mini-saga. ¡El maravilloso mundo del "direct to video", compañeros!.
"Campamento Infernal" cuenta lo de siempre: guapitos de ambos sexos (y ambos aficionados a lucir ropa escueta y ceñida) se pasean por un campamento apunto de cerrar mientras un tipo vestido con un peto y una máscara (al menos en este caso no es de hockey) se dedica a asesinarlos. Se supone que se trata de descubrir quién se oculta tras el disfraz. Y sí, podríamos decir que ese es el único aspecto "diferenciador" en un mar de mediocre mimetismo. Como ocurría con "Bloody Murder 1", la dos sigue a rajatabla las normas del slasher, sin intención paródica ni homenajeista (aunque menos descaradamente que su antecesora), y se atreve a salirse del camino únicamente por ese "whodunit" a la larga tan molesto. El film se soporta bien simpre y cuando el psycho-killer aparezca y mate a unos cuantos... el problema viene cuando pretende contarnos algo más. En ese momento, se torna más aburrido (si cabe).
Pero vamos, dejando florituras narrativas a un lado, de lo que se trata aquí es de valorizar los ingredientes indispensables en todo buen o mal slasher: Sangre, la hay. De hecho, "Campamento Infernal" luce un asesinato notablemente cruento... el primero de todos. Incluso tenemos una sierra mecánica, y el colega "Trevor" hace buen uso de ella (encima, para matar a un chaval de nombre "¡Jason!"). Tetas, las hay también... y bien visibles, aunque solo por parte de una campista, la cachonda de la pandilla, a la que pone rostro y forma la "scream queen" de segunda regional Tiffany Shepis. El director, Rob Spera (culpable también de "Leprechaun in the hood" y la primera de la interminable saga "Witchcraft"), se esfuerza en dotar de algo medianamente estético a su film, usando encuadres torcidos o atípicos. Y lo consigue a ratos, destacando el asesinato de la ducha, aunque en general predomina la sosería.
Vale... "Campamento Infernal" es una mierdecilla... pero una que aún se puede ver si te lo tomas con paciencia y sentido del humor. Un caso de secuela que "mejora" la original (lo que tampoco costaba mucho) e incrementa sus elementos genuinamente "exploitation". Lo raro es que nunca hubiese un "Bloody Murder 3", a pesar de que a la segunda le fue muy bien a la hora de recuperar la inversión, de que la mini-saga tiene fieles seguidores y de que incluso hay quien la pide desesperadamente (este mismo habla de la existencia de un spin-off titulado "The Graveyard", tendré que investigarlo).

Actualización (26-11-2022): Finalmente vi "The Graveyard". E incluso Víctor y yo nos tomamos la molestia de hacer un podcast íntegramente dedicado a hablar de la saga, por si gustan.

viernes, 12 de enero de 2024

TERROR AT TENKILLER

Curioso producto mercantil y desalmado perpetrado por United Enterteinment Pictures, una pequeña compañía dedicada a producir películas de presupuestos paupérrimos distribuidas directamente en vídeo, medio que, sin embargo, les proporcionaría rentables beneficios.  De esta manera, en 1986, disponen de escasos 40.000 dólares para producir una de terror. Como director contratan los servicios de un documentalista, Ken Meyer, al que le entregan el dinero y le imponen dos semanas de rodaje. Este posee una cámara de 16 mm personal que será la que utilice con el fin de ahorrarse el alquiler de la misma y contrata a su hijo, Kevin Meyer, entonces estudiante de la USC, para que actúe. Este se lleva a varios compañeros de clase con el fin de completar el reparto y/o encargarse de la dirección de fotografía. Y para que todo quede en casa, el guión lo firmaría la esposa del director, Claudia Meyer, sin ninguna experiencia en lo que a escritura de guiones se refiere. Así pues, se fueron a rodar todos juntitos a las inmediaciones de un lago perdido en Oklahoma, ambientan la trama en otro lago cualquiera, el Tenkiller Ferry, que sería el que da título a la película, y se facturan una cinta de celuloide absolutamente amateur y de un desarrollo insoportable. El argumento es más sencillo que una cartilla Rubio: dos universitarias se van de vacaciones al lago Tenkiller y, allí, hay un individuo más feo que Picio, y con la cara jodida por el acné, que está asesinando a algunas personas.  A ellas no les importa, se quedan por la zona y pronto tendrán un encontronazo con él. Fin de la historia. Naturalmente, el asesino se irá cepillando todo lo que se menee por el camino, y esa sería la razón de ser de esta cosa que, erróneamente, adscriben al slasher. Yo no creo que podamos catalogar “Terror at Tenkiller” como slasher, porque, sí, se trata de una película de acuchillamientos al uso, pero no solo el asesino va a cara descubierta desde el principio, sino que en todo momento el espectador sabe quién es. Ergo más que un slasher sería una especie de thriller fallido, porque, al conocerse la identidad del homicida desde el primer minuto, uno piensa que será por algún motivo. Pero no; es pura incompetencia de su director y del guion escrito por su puñetera mujer. Y se acabó el suspense.
La película que Meyer entregó a los de UEP era mala, pero eso no preocupaba a sus productores. Cuando vieron la copia terminada, se percataron de que había muy poca sangre, y como consideraban que para vender bien una de terror tenía que tener mucho más plasma, invirtieron unas pocas perras en rodar insertos sangrientos que incluían salpicones y algún desmembramiento. Aún así, el corte final sigue pareciendome bastante poco truculento.
También el sonido directo resultó inutilizable. Se ve que rodaron en plena naturaleza y, en consecuencia, el recital de las cigarras era tan notorio que se comía por completo los diálogos. Así, los de UEP tuvieron que soltar algo más de guita para doblar la película entera. Y le hicieron un Garci a las dos protagonistas, Michelle Merchant y Stacey Logan, porque, ya que estaban, contrataron a otras actrices para que les pusieran voz. Ellas se enteraron cuando la película ya estaba en los video clubs.
Desde luego, ver “Terror at Tenkiller” es poco menos que una tortura. Como si estuviéramos ante un culebrón texano y el grueso de la película se compusiese de interminables conversaciones marujiles entre las dos protagonistas. Nada nuevo en este tipo de producciones terroristas donde lo normal es que nos aburramos como una mala cosa hasta que llegan los asesinatos. El principal problema de “Terror at Tenkiller” es que de estos hay pocos, y cuando comienzan, están tan desangelados que casi nos divertimos más con las conversaciones intrascendentes. Un verdadero desaguisado. No en balde, la gente de "AGFA (American Genre Film Archive)", que como sus siglas indican se dedican a recuperar y restaurar productos de esta calaña proporcionando copias en DCP para sus posibles proyecciones en salas y festivales -así como editar algunos en formato domestico-, reseñan "Terror at Tenkiller" de la siguiente acertada manera: “Una parte de drama de relaciones humanas, otra parte de slasher sórdido y dos mil partes de cosas extrañas. La mejor telenovela slasher jamás realizada en las tierras salvajes de Oklahoma”.
La película no es que se distinga por el culto procesado, no obstante, y como dios manda, ha sido remasterizada en 4K y editada en Blu Ray de lujo por la gente de "Vinegar Syndrome" que, lógicamente, la hace parecer mejor de lo que realmente es.
Por supuesto, el amigo Ken Meyer no volvería a tener relación alguna con el cine, siendo este el único título en el que está acreditado. Su hijo tampoco volvería a salir como actor en más películas, sin embargo, sí que ha dirigido alguna que otra de tercera y llegó a firmar el guion de un producto mainstream titulado “Una sonrisa como la tuya”. Clauda Meyer dejó de escribir guiones, situándose frente a la cámara de modo episódico en un par de telefilmes. Que pena que los Meyer no tengan mayor historia para investigarla… la trayectoria de esta saga empieza y acaba con “Terror at Tenkiller”.

viernes, 2 de septiembre de 2022

OLIMPIADA DE LA MUERTE

Una gran parte de slashers ochenteros consiguieron mantenerse vivos en el tiempo, ya fuera por el culto que se les profesa a muchos de ellos, ya fuera porque han aguantado el órdago que les ha echado el tiempo con cierto estoicismo. Sin embargo el subgénero es numeroso y está lleno de títulos menores que muchas veces superan a los de primera fila y por eso son recordados. El resto pasan inadvertidos porque son del montón, malos o muy malos.
“Olimpiada de la muerte” sería de los muy malos. Es más malo que pegar a un padre, y ha pasado a los anales por tratarse de un título de tercera categoría que tiene la cara dura de plagiar el que hoy es considerado un clásico del género, “El día de la graduación” — con algunos ramalazos de “Prom Night”— como principal rasgo característico. Realmente el plagio no es tanto, tan solo copia la estética con un asesino que viste chándal y usa una jabalina para acabar con sus víctimas. Por esa regla de tres podía ser hija bastarda de cualquier otro slasher, pero, se ha quedado con el San Benito de ser un plagio directo de la anteriormente mentada ¡Que se le va a hacer! En cualquier caso es sustancialmente peor película, infinitamente más aburrida que a la que, se supone, plagia. Un despropósito insufrible, que por otra parte sería el único valor a tener en cuenta de esta película (si es que se es amante del mal cine, pero del de verdad).
Me podría ahorrar la sinopsis porque se la pueden imaginar. No obstante, resumiendo, diré que su trama se centra en un instituto cuyo equipo de gimnasia se prepara para competir en los juegos nacionales. Justo en esa previa, aparecerá un individuo encapuchado (y cuyas zapatillas son una imitación de las Adidas clásicas… a estas les falta una raya) que irá asesinando a los gimnastas con su jabalina. Fin de la historia hasta el “sorprendente” giro final. Por el camino, eso sí, un buen puñado de tetas, mujeres en la ducha y sangre administrada en los cuerpos acuchillados con un cuenta gotas, salvo en una espectacular partida en dos cuyo grafismo es espeluznante, pero que no justifica el resto que es una chapuza. Corramos un tupido velo a la hora de hablar de la fotografía: Hay secuencias tan oscuras en las que prácticamente no vemos nada.
Y poco más… un mal slasher con estructura, asimismo, de mal slasher.
Debido a la cantidad de títulos con los que se conoce a esta película, surge una de las anécdotas más reseñables. El título original oficial de esta película es “Fatal Games”, sin embargo, tanto en la pre-producción como durante el rodaje esta se tituló “The Killing Touch”. Cuando por fin la producción encontró distribución, se decidió que “Fatal Games” era un título mucho más comercial que “The Killing Touch”, sin embargo, no se avisó al equipo artístico de la película de este cambio, por lo que muchos de los actores quizás pensaron que nunca llegó a tener un lanzamiento oficial. La actriz protagonista, Spice Williams-Crosby, al ser preguntada por la prensa y por los fans sobre su participación en “Fatal Games”, negaba categóricamente haberla protagonizado. Se llegó a pensar que la actriz renegaba del film. Lo que sucedía es que, hasta muchos años después, ella no supo que aquel slasher chusquero en el que había participado en 1984 se había distribuido con un título distinto.
Otro dato curioso sería la identidad de uno de los tres individuos que firmó el guión, un tal Rafael Buñuel… ¿Se trata de uno de los hijos de Luis Buñuel? Me ha costado digerir que pudiera tratarse de él, porque que yo sepa, Rafael Buñuel, el hijo de Buñuel, es escultor, pintor ocasional y no me pegaba nada que el hijo del prestigioso Buñuel pudiera, no solo escribir, sino también producir un slasher tan chunguero. Pero tras darle unas cuantas vueltas a la red de redes, y por extraño que parezca, sí se trata del hijo de Luis Buñuel que, además de las profesiones que se le reconocen, tuvo un pequeño escarceo con el cine de terror en calidad de guionista, siendo, previamente a esta, el revisor del guion de la película mexicana “To Kill a Stranger” de Juan López Moctezuma. Después haría algún guion más, esta vez para películas más afines de arte y ensayo. Desde luego, una curiosidad.
En cuanto al director de la cinta, Michael Elliot, no tiene ni una película más acreditada salvo “Olimpiada del terror”, aunque al igual que su colega Buñuel, se dedicó a revisar el guion de la ya citada “To Kill a Stranger”.
La película se distribuyó en vídeo en nuestro país como es rigor, no se trata de un título en demasía ignoto, pero de lo que sí que se trata, por todo esto que les cuento, es de una cosa, al menos, interesante.

lunes, 26 de octubre de 2009

SABE QUE ESTÁS SOLA

Algo maravilloso que tuvo la fiebre "slasher" originaria de los 80, fue la enorme cantidad de películas del estilo que llegaron a producirse. Fueron tantas y tantas que, aún hoy, pasados todos estos años, de vez en cuando descubres algunas que te faltan por ver. Y eso para un forofo del tema como yo, son muy buenas noticias. Con "Sabe que estás sola" me pasaba lo mismo que con muchas otras. El haber leído tanto sobre ella, las fotos, los extractos aquí y allí, me hacían creer no solo que la tenía más que vista, sino que tampoco me gustó demasiado. Ayer me puse a verla y, ¡arrea!, me encontré con un "slasher" virgen para mi... algo "grave" si tenemos en cuenta que se trata de uno de los títulos menores más reconocidos junto a otros de idéntica categoría tales como "Prom Night" o "7 Mujeres atrapadas".
Imaginad cuán de primigenio es este "Sabe que estás sola" (parido en 1980) que su influencia más directa la hallamos en "La noche de Halloween". Literalmente COPIA elementos estéticos de la obra maestra de Carpenter, planificación, encuadres, el modo de crear suspense y, muy especialmente, la música. El tema que acompaña al asesino es prácticamente un plagio.
Sin embargo, es una buena imitación, sobre todo si eres tan devoto del cine de acuchillamientos como un servidor de ustedes.
Un tipo despechado por la novia decide matarla el día de su boda, una hora antes de casarse. Traumatizado, seguirá con la tradición cargándose sin remilgos a toda futura clienta de "Pronovias" que pille. En juego entran un poli (que, nada menos, era el que iba a casarse con la primera víctima) y, obvio, una chavalilla a la que poco le queda pa subirse al altar (y que se debate entre dos aspirantes) de la que el asesino se obsesionará hasta límites absurdos, cepillándose a todos los que la rodean, sean futuras novias, solteronas empedernidas o señores de mediana edad.
Pero si algo ha hecho famosa a esta peli es que supuso el debut de Tom Hanks, quien tiene un papel muy secundario de lo más chorra. Le acompañan el pelirrojo Don Scardino (prota también de "Gusanos" y actualmente director televisivo) y dos típicos segundones del calibre de Paul Gleason ("La jungla de cristal") y James Rebhorn ("Independence day", "Instinto Básico"). Sorprende -gratamente- encontrarse a Steve James, héroe de acción de "serie B" a lo largo de la década ("El Exterminador", "El guerrero americano") en un papel minúsculo. Otro que perdía la virginidad en el terreno cinematográfico era el director, Armand Mastroianni, quien posteriormente firmaría algunos terrores videocluberos del calibre de "The supernaturals" o "La habitación del miedo".
Un aspecto curioso del film lo tenemos en el psycho-killer protagonista. No lleva máscara ni uniforme "cool", le vemos la cara desde buen principio, sobreactúa maravillosamente... solo que no dice ni pío en toda la función... pero es efectivo. Como efectivo es el arranque del show, con esa "peli (slasher) dentro de la peli (slasher)", el crimen de turno, la música, los créditos y los ojos del maníaco super-puestos... dabuten.
La verdad es que en lo que a binomio sangre/sexo se refiere, "Sabe que estás sola" va bastante escasa, por no decir completamente seca. Algo de lo que habría echado pestes si el film se hubiese facturado en los 90 (o ahora), pero claro... jolines... hablamos de un "slasher" de los primeros, con sus maravillosas e incomparables (e irrepetibles) virtudes (y sus defectos, que pal caso también molan mazo), ese look tan de su época, el tempo, los clichés.... TODO... por eso, me lo pasé tan y tan bien viéndola y, por eso again, la recomiendo si eres un enamorado del terror de los eighties y, especialmente, de este apasionante subgénero.
¡Lista para ser remakeada!.

martes, 16 de octubre de 2007

HATCHET

Como película de horror y "slasher" del nuevo siglo "Hatchet" funciona. Adam Green dirige su "carta de amor" al subgénero con brío, ritmo, sentido del humor, muy consciente de quién será su público potencial y, sí, gore, muchísimo gore de lo más bestia. El lugar donde se desarrolla la historia resulta ideal, un pantano, y el asesino también merece un aprobado considerable. Decía el Señor Director que últimamente los "slashers" se habían acomodado demasiado a la insulsa fórmula de dotar a sus killers de excesivo elemento "humano", es decir, todos son gente normal que, motivada por un trauma o intereses más básicos (herencias, dinero, venganzas), un día pierden los papeles y comienzan a dar cuchilladas. Pero, ¿dónde están los monstruos?, ¿dónde están esos tipos corpulentos, deformes, con fuerza sobrehumana, casi prehistóricos, imposibles de aniquilar y que llevan con orgullo su condición de máquinas de matar?, los mismos individuos que nos lo hicieron pasar teta en cualquiera de las secuelas de "Viernes 13" o en "Madman", "The Prey", "Hell Night", "Don´t go in the woods alone"... incluso si me apuran, "Pesadilla en Elm Street". Pues ahí radica el mayor acierto de esta película, su asesino tiene un nombre que suena bien (Victor Crowley), un origen de leyenda urbana, es deforme, enorme, con muchísima mala uva y ha nacido para aniquilar, sin más, porque si (es especialmente memorable la secuencia en la que Crowley se deja ver bien por primera vez, en ella Green no pierde el tiempo, se abre la puerta de la cabaña, aparece el monstruo gritando hacha en mano, y en menos de 1 minuto ya ha masacrado a un par de infelices). Si a esto le añadimos que es Kane "Jason Voorhees" Hodder el que le pone cuerpo (y rostro a su padre) y que por el relato pululan Robert Englund, Tony "Candyman" Todd y John Carl Buechler (director de la séptima "Viernes 13" y en "Hatchet" actor y técnico de maquillajes) entonces está claro que este film tiene todos los números para robarnos el corazón. 
Pero... ¡ah, ese pero!, Adam Green puede "engañar" a los espectadores más jóvenes incluyendo en el póster promocional de su peli un lapidario slogan, "Horror Americano de la vieja escuela". Sin embargo, los que vivimos ésa época dorada sabemos que estamos ante una gran falacia. Puede que para algunos el "Horror Americano de la vieja escuela" sea "Evil Dead 2" o las desventuras de Freddy Krueger, pero para mi, y muchos otros, los "buenos tiempos", y más específicamente del "slasher" que teóricamente homenajea "Hatchet", están entre finales de los 70 e inicios de los 80, y durante esos años jamás vimos "pelis de psicópatas" con un humor tan obvio y un gore tan gran guiñolesco. 
El gore de "Hatchet" es brutal y grotesco... pero no es serio, es bufonesco, más deudor de "Braindead" o "Toxic Avenger" que de las escabechinas gráficas, realistas, impactantes y hasta ofensivas de "Maniac" o "The Burning". ¿Y el humor?, bien, esa es una característica completamente deudora del revival "slasher" de los 90 a raíz de "Scream" y en ningún momento del material que Adam Green cita como verdadera inspiración. 
Llamadme quisquilloso o tiquismiquis, pero con semejante publicidad yo me esperaba un regreso real, sincero y honesto al "slasher" primigenio, y no otra vuelta de tuerca a los tics del horror moderno, siempre escudados tras el humor y el exceso por miedo a no ser tomados en serio. ¿Para cuando una de asesinos enmascarados sin chascarrillos ni molestas innovaciones?. 

Aún así, si nos tomamos "Hatchet" como un refrito más de los muchos que se producen hoy día, entonces estamos ante un film simpático, entretenido y que bien merece un visionado... incluso puede que dos.

jueves, 24 de mayo de 2012

INOCENTADA SANGRIENTA

Si hay una característica tan habitual como molesta en todo slasher que se precie, es la inevitable "broma macabra". O "gamberrada mal intencionada". Suele ocurrir en el primer o segundo acto, y su función consiste en asustarnos con un aparente crimen que luego resulta ser de mentiras. A veces es de lo más sencillita (el gordo "Shelly" con una falsa hacha incrustada en la cabeza, "Viernes 13, 3ª parte") y en otras, se trata casi de puro "high-tech" (el ataque terrorista al campus de "Examen Final"). Es una jugarreta de lo más ruin a todos los niveles... así que imaginaos lo descabellado de facturar un largometraje ENTERO basado en semejante concepto. Bien, eso es "Inocentada sangrienta", producto del que siempre desconfié, incluso siendo chaval, tras leer en alguna revista francesa que no era ni sangrienta ni tan siquiera servía para hacerse pajas. Me daba igual que tras su confección estuviera el Sr.Fred Walton, director de la muy reivindicable "Llama un extraño" o de cosas más o menos majas como "Los crímenes del rosario". Me he negado a verla los últimos 26 años... hasta ayer por la tarde (gracias al fabuloso Paramount Channel). No porque sí, "Inocentada sangrienta" arrastra el estigma de marcar el principio del fin de la fiebre slasher de los 80, de ser una estafa, una tomadura de pelo. Incluso el propio Walton aparece en el documental "Going to pieces" casi disculpándose por sus pecados.
De entrada, todo se desarrolla con absoluta normalidad: Un grupo de chavales acuden a pasar el finde en el caserón de una amiga rica. Pronto se suceden las bromas pesadas de rigor, cuyo inevitable "crescendo" nos hace suponer que hay alguien con intenciones más serias. Paseos nocturnos, sustos cafres, conversaciones picantes, personajes cargantes y el habitual "¿Hay alguien ahí?". Sin muchas sorpresas (agradables).
En el reparto nos encontramos a Deborah Foreman, habitual del género que también puedes ver en "Waxwork", "El hombre langosta" o "Lunatics: A love story" (debería citar el cult-film "Valley Girl", pero lo poco que vi nunca me acabó de convencer), Amy Steel, prota de "Viernes 13, 2ª parte", Thomas F. Wilson, el entrañable "Biff" de la trilogía "Regreso al futuro" o Clayton Rohner, nombre no muy reconocible pero rostro secundario habitual, fue prota masculino de "Lecturas Diabólicas" (por cierto, que su personaje se pasa parte del metraje grabando con una cámara de vídeo de la época, dato este con el que "Inocentada sangrienta" se adelantó, sin saberlo, a un aspecto muy habitual del horror moderno, sea o no slasher). Produce Frank Mancuso Jr., que para entonces venía de hacer lo idem con todas las secuelas de "Viernes 13". La rutinaria música se la debemos a Charles Bernstein, culpable de un soundtrack tan notorio como es el de "Pesadilla en Elm Street".
"Inocentada sangrienta" está lo suficiente y medianamente bien parida como para poder verla de un tirón sin aburrirse más de lo habitual en un slasher. Además, la nostalgia presente en cada uno de sus grumos (estéticamente, narrativamente, visualmente, humanamente) contribuye a que nos deje un regusto positivo a pesar de no tener casi nada de sangre (o NADA, según se mire), cero sexo y un final tan estúpido, absurdo, surreal e innecesario como genialmente desconcertante. Vamos, solo para completistas.
En realidad podría haber sido muuucho peor, y quien no me crea que vea el horripilante remake del que fue objeto el año 2008.

martes, 3 de julio de 2018

EL REPUBLICANO

Suele ser habitual que los directores principiantes pongan bastante de sí mismos a la hora de realizar sus óperas primas: en el caso concreto de “El republicano” esta refleja a la perfección el recorrido biográfico, tanto vital como profesional, de su máximo responsable, el actor David Arquette, más conocido entre los aficionados por interpretar al pusilánime Dewey Riley de la saga “Scream”. De esta manera, Arquette tuvo por un lado la suerte de nacer y crecer en una comuna junto a sus padres y a sus cuatro hermanos, los también actores Alexis, Richmond, Rosanna y Patricia. Mientras asistía al desmesurado e imparable desarrollo de los atributos de sus hermanas mayores, y seguramente con el objetivo de alejar todo tipo de pensamiento incestuoso de su mente (esto es sólo una suposición mía) el pequeño David optó por compensar la libertad y el buenrollismo post-hippie que reinaba en su familia refugiándose en los cines de reestreno y de programa doble, en los cuales - y al mismo tiempo que se hacía fan de clásicos del terror de la Universal como "Drácula" o "Frankenstein" - también se fue aficionando al cine de supervivencia tan característico de los 70 así como al slasher de principios de la siguiente década, encontrándose de este modo entre sus favoritos títulos como "Deliverance", “Viernes 13” o, muy especialmente, “La última casa a la izquierda” y el “Halloween” carpenteriano.
El hecho de que su adolescencia transcurriera en el nucleo más duro de la era Reagan unido a la relación de amistad que mantuvo años después con Wes Craven, merced a su colaboración en la saga protagonizada por ghostface, hicieron el resto a la hora de decidir el tema de su debut tras las cámaras. Tan dispares elementos confluirían un día en la cabeza de Arquette mientras éste se encontraba asistiendo a un concierto de reggae que se celebraba en plena naturaleza con motivo de la conmemoración de "el día de la marihuana", también conocido como "el día internacional de la fumada de porros" (¿?) que se celebra todos los años el 20 de abril. Según recordaba Arquette: "Debido a la desorganización que imperaba en aquel festival empecé a emparanoiarme. Tenía la sensación de que todo estaba fuera de control. Luego, y para empeorar aún más las cosas, cuando se hizo de noche estaba todo tan oscuro que no era capaz de encontrar a mis amigos, ya que a ninguno de nosotros se nos ocurrió llevar una linterna al evento. Justo en ese momento me dio por pensar, "¿No sería genial que a alguien se le fuera la pinza y comenzara a cargarse a todos estos hippies?" De esta manera, a partir de la idea de realizar un body count protagonizado por un asesino en serie de ideas conservadoras, y teniendo como mayor punto de referencia a la propia saga "Scream" y su desmitificador sentido del humor, Arquette y el guionista Joe Harris ("Darkness Falls") pergeñaron un slasher de manual que incluye absolutamente todas las constantes que caracterizan al subgénero: de esta forma, aquí no faltan el psychokiller enmascarado que oculta un trauma de niñez, el grupito de neohippies que viaja en una furgoneta, y que tendrán el inevitable encontronazo con un grupo de rednecks de camino al concierto, así como el viejo que alerta de la amenaza que se oculta en el bosque o la consabida final girl, interpretada en esta ocasión por la deliciosa Jaime King ("Sin City").
Lo mejor, y a la vez lo peor, de esta película es que a pesar de incluir referencias postmodernas a "El equipo A" o a "El exorcista" sus responsables se atienen de una manera tan estricta a las reglas del slasher que "The Tripper" acaba siendo exactamente igual de coñazo que los títulos más representativos del género, con el agravante de que éste que nos ocupa ni siquiera es tan original (en lo que respecta al slasher con connotaciones políticas, Larry Cohen ya se les adelantó unos años antes con "Muerto el 4 de julio") ni tampoco tan gracioso como se pretende, por mucho que cuente con el plus de presentar a un sosias de Reagan que, hacha en mano, se dedica a desmembrar jipiosos.
De todas formas, y a pesar de sus puntuales aciertos, es una pena que Arquette no muestre aquí el talento suficiente para llevar el género un poco más allá como sí lo hizo en cambio a lo largo de su carrera, y en más de una ocasión, su mentor Wes Craven: así las cosas, la sátira y el metacine se desestiman en favor de los consabidos chistes de fumetas y la oportunidad de crear a un nuevo icono del terror a partir de la figura de este "The Tripper" se desaprovecha al mostrarse Arquette incapaz de otorgarle una personalidad propia que defina y distinga a su protagonista de los Michael Myers, Jason Vorhees y compañía. Al menos sus responsables no escatiman a la hora de desplegar a lo largo del metraje un gore bastante burro y escatológico y de mostrar sin ningún tipo de tapujos culos, felpudos, tetas y pollas hippies: algo es algo.
En su magnífico reparto, y junto al propio director, nos podemos encontrar con un Thomas Jane que por aquella época estaba casado con Patricia Arquette, y que acababa de encarnar a "El castigador", Lukas Haas ("Unico testigo"), Balthazar Getty ("Carretera perdida"), Paul Reubens (¡el mismísimo Pee-Wee Herman!), así como los cameos de Wes Craven y Courteney Cox (esposa por aquella época de Arquette) o a un Jason Mewes ("Clerks") que aquí, y para variar, también interpreta a un fumeta que va durante toda la peli más puesto que Maradona en una rave, seguramente tanto delante como detrás de las cámaras.
Aunque como ya apuntábamos sea un poco aburrida y previsible y falle asimismo a la hora de seguir los pasos de los superiores modelos en los que se mira, gracias a lo atractivo de su premisa y a su falta de pretensiones "El republicano" resulta ser al final, y a pesar de su mediocridad, una serie B inevitablemente simpatica. Así las cosas, si eres un fan curtido del género su visionado ni te cambiará la vida ni tampoco te defraudará en exceso. Una peli del montón, en definitiva.

lunes, 25 de diciembre de 2017

RED CHRISTMAS

Slasher” autraliano de corte navideño que tiene un ojo puesto en “Noche de paz, Noche de muerte”, si bien el director de la cinta, Craig Anderson, afirma sin ningún tipo de rubor que en realidad “Red Christmas” es una secuela no oficial del “Navidades negras” de Bob Clark, al tiempo que reconoce que esa película es una inspiración absoluta, además de ser su película navideña favorita.
Por otro lado es una película pro-abortista que se sirve de su propio descaro, al reconocerse como tal, para hacer un alegato. En el film, los pro-vida son poco más que fanáticos crueles capaces de hacerle la vida a una mujer que decide abortar.
Y a la vez, la película tiene la valentía de introducir en la trama a gente con síndrome de down; el chico bueno de la película lo tiene, pero el malvado asesino que destroza a sus víctimas a golpe de hacha —o de lo que se tercie— también lo tiene.
Cuenta la historia de una mujer que reúne a toda su familia en navidad. De pronto, irrumpe en su hogar un ser lleno de vendas, de habla atropellada, y vestido con capa y capucha. Creyendo que es un vagabundo lo deja pasar  a casa para darle algo de comer, y este le pide a la señora permiso para leer una carta. En ella acusa a esta mujer de haber tenido un aborto espontáneo hace 20 años. Resulta que, tuvo un primer hijo con síndrome de down. El segundo también lo tuvo, sin embargo esta aborta antes de que el niño nazca pues con un síndrome de down en la familia ya tiene bastante. La cosa está en que el feto logra sobrevivir convirtiéndose en una cosa viva sin piel y con síndrome de down, que va a aquella casa con el fin de reclamar el cariño de su famila. Como no lo recibe, y si en cambio hostilidad, los masacrará uno por uno.
La principal virtud de este “Slasher” a parte del rollo pro-abortista (que así es aunque en un principio pueda parecer que nos ofrece un mensaje contrario al aborto) radica en que, sin salirse ni un ápice del cliché, nos ofrece unos arquetipos muy diferentes a los que podamos ver en un “Slasher” estándar. El asesino se carga a su propia familia porque le abortaron por tener síndrome de down. A mí esto me parece una idea brutal. Por otro lado, y siendo muy deudora del cine de los años 70 sin caer en ningún momento en el irritante postmodernismo inherente a este tipo de películas, “Red Christmas” nos ofrece una gama de colores y luz de los más agradable, ocurriendo alguno de los asesinatos más brutales a plena luz del día, lo que le da un toquecito diferente al asunto.
Por otro lado, adolece de todo lo que suelen adolecer los “Slasher”; ritmo lento, rutina y exceso de diálogos para rellenar. Para acabar de joderlo, aunque los asesinatos son mas brutos que un arado, tan solo lo intuimos, ya que el director se cuida, no obstante, de ser lo menos gráfico posible a ese respecto.
Por otro lado, decir que es un producto para el total lucimiento de su protagonista (y participante en la producción) Dee Wallace, cuya presencia se antoja del todo entrañable. Interpreta, como no puede ser de otra manera, a la abnegada madre de familia que ha interpretado sierre, solo que esta vez  ha de lidiar con un asesino subnormal que, para más inri, es un cacho de carne que abortó 20 años atrás.
Simpática resulta su presencia en todo momento, además de resultar su papel de lo más sugestivo; una final girl de casi setenta años no se ve todos los días.
Si aguantamos un poco las partes aburridas de la cinta, que son unas cuantas, y apreciamos todo el colorido y la alegría que, paradójicamente, desprende en todo momento la película, la verdad es que podemos pasar un buen rato. Posee los suficientes elementos positivos como para que se justifique la hora y cuarto que pasaremos sentados ante el televisor. 
Se puede ver.
El director Craig Anderson, director y actor de comedia ganador de varios Emmy de la televisión australiana, debuta en el mundo del largo con esta película que, por otro lado, se ha llevado polémica y malas críticas a partes iguales.

martes, 23 de julio de 2024

DE NATURALEZA VIOLENTA

Un título tan molón como “De naturaleza violenta” me hacía presagiar que escondía una película buena. Sin embargo, superó mis expectativas, porque esto es un slasher a priori de lo más trillado, una consecuencia por parte del director, Chris Nash —que debuta en el largometraje, aunque es un estupendo artesano de los efectos especiales proveniente del mundo del corto—, de recrear los visionados de su juventud concibiendo un psycho killer tan inspirado en Jason Voorhees que roza el plagio; retrasado mental, resucita en forma de cadáver putrefacto (como Jason a partir de la sexta entrega), de tamaño corpulencia y fuerza similar, e incluso vestimentas muy parecidas. Lo único que tiene nuevo para diferenciarlo es una máscara de bombero en lugar de una de hockey. Para evidenciar el homenaje, se cuenta en el reparto con la presencia de Lauren-Marie Taylor, una de las víctimas de Jason en “Viernes 13, 2ª Parte”. Y para hacerlo más clichoso, encima se trata de una producción canadiense, muy dada en su fuero a exportar tanto sex comedies como slashers. Entonces tenemos aquí una actualización del slasher ochentero en toda regla. Pasa también, que Chris Nash es, además, seguidor del cine arthouse y, más concretamente, del que muestra gente andando, de “Elephant” de Gus Van Sant y de los árboles filmados durante horas de Terrence Malick. Del cine contemplativo en definitiva. Y no se le ocurre otra cosa que adaptar las maneras de este al slasher, que por norma general está filmado y montado de manera clásica y ordenada ¿El resultado de semejante mezcla? Pues lo mejor de ambos mundos. Largos paseos por el bosque por parte del asesino se entremezclan con los asesinatos más cafres que he visto en una pantalla. Y como tienden a gustarme los paseos filmados y tiende a gustarme el slasher clásico, la combinación me ha resultado de lo más refrescante, casi tanto como desasosegante. Porque la sinopsis no tiene mucha ciencia: Unos campistas despiertan el cadáver de un individuo que se levantará de su tumba en busca de un medalloncito que, siendo niño, le regaló su padre. Decidido a recuperarlo, campará a sus anchas por el follaje, destrozando a todo aquel que se cruce en su camino, mayormente mastuerzos de vidas insulsas que en las hogueras de rigor contarán la historia de Johnny, nuestro protagonista, con el fin de asustar a las chicas. Lo realmente fascinante es que esos personajes que se instalan y divierten en el bosque, están en un segundo plano y solo somos testigos de sus historias cuando el asesino se topa con ellos, la mayoría de las veces a cierta distancia hasta que logra aproximarse. Porque solo son carnaza para ser asesinada y sus problemas de lesbianismo o arrogancia no nos importan ni a nosotros los espectadores, ni al asesino, y porque la cámara se mantiene siempre a las espaldas de este, captando tan solo su punto de vista, hasta que eventualmente se rompe ese ritmo instaurado para pasar a una narración estándar muy breve, que sirve para dar datos concretos sobre las víctimas al espectador. Cuando este ya los tiene asumidos, la cámara vuelve a su sitio, que es al lado del asesino.
A eso hay que sumarle una filmación al estilo documental, la ausencia de música incidental y un realismo atroz; cuando a uno le dan un hachazo en la cabeza, apenas si tiene tiempo para reaccionar. Eso es lo que pasa en los asesinatos que nos muestra “De naturaleza violenta”, estos son salvajes y muy, muy silenciosos, casi tanto como brutales.
Así pues, “De naturaleza violenta”, que despierta tantas pasiones como odios a lo largo y ancho del mundo —no es de extrañar porque no es una película fácil. Y por supuesto, no es divertida, ni mucho menos entretenida— se convirtió en la sensación de los pases golfos del festival de Sundance desde el que despegó, dando su salto a las salas comerciales, donde ha recaudado tres millones de dólares en su primera semana de exhibición, una pasta para una película de estas características.
Pronto llegará a las plataformas, de hecho lleva el logo de Shudder en sus créditos, pero de momento podemos disfrutarla en cine de nuestro país, donde casi es una anécdota que haya llegado a estrenarse.
Cruel, lenta, asalvajada y distinta a cualquier película de terror de las que pueblan ahora nuestras pantallas, por lo que a mí respecta “De naturaleza violenta” es la mejor en su género de lo que llevamos de año, y Chris Nash un director a tener a cuenta… si no se nos estropea como Eli Roth, como Ti West, como…
Muy recomendable, eso sí, para espectadores pacientes.

martes, 17 de noviembre de 2009

ROLAND EMMERICH VUELVE A FOLLARSE (POR EL CULO) A LOS CRÍTICOS

El Sr. Roland Emmerich hace cine por dos motivos. Uno, dar dinero. Dos, ser vapuleado sin compasión por crítica y parte del público. Como Michael Bay, mismamente. Sin embargo, tanto a Emmerich como a Bay les importa tres putos cojones, pues ellos se forran y atraen culos a las butacas. Y bien que hacen.
El cine de catástrofes es como el slasher. Cuando no hay asesinatos, la peli no es interesante, y el nivel de entusiasmo crece cuanto más cruentos y sangrientos son los primeros. En las pelis de destrucción y muerte, lo del medio, la paja, sobra, y mola si los momentos de apocalipsis molan. ¿Cuándo se consigue un buen slasher o una buena peli de catástrofes?, cuando hay muchos crímenes/escenas de destrucción, son atractivas, y el relleno no molesta demasiado. Por eso, "La Quema" es un buen slasher, y por eso "2012" es un buen film catastrófico.
Fui a verlo ayer, en una sala repleta de jubilados y un par de críos berreones que, para alegría del que suscribe, se portaron muy bien durante la proyección. Y es que si tengo una máxima, esta consiste en ver las pelis de ese estilo en pantalla grande y con estereo a toda hostia, así su efecto es total. Dura dos horas y media... pero yo las soporté perfectamente y sin aburrirme ni un pelo.
A ver... no dejo de leer críticas malas hacia "2012"... incluso por parte del fandom, un tipo de público que, creía yo, ve más allá que los putos cegatos de los medios estandar. Y me sorprende tanta hostilidad. Porque, pregunta: ¡¿QUE COJONES ESPERABAIS?!... ¡¡¿¿QUE??!!... estamos ante una macro-producción de Hollywood pensada para atraer masas al cine y dirigida por el mismo tío de "Godzilla", "Independence Day" o "El día del mañana" (sí, sí... ese tan malo, pero del que habéis visto casi todo)... yo no esperaba nada más que espectáculo, un puro espectáculo visual, barroco, flipante... y clichés... y personajes planos y estereotipados (joder, ¡¡como en el slasher!! y de eso nadie se queja, aprended de una puta vez que en el cine de catástrofes el prota, el de verdad, es la puta catástrofe en sí misma, ¡nunca los actores!) y resoluciones gilipollas, y mensaje humanista y ecologista de "McDonalds"... y etc, etc, etc... lo típico, normal, obvio y lógico de un producto pensado para contentar A TODO EL MUNDO. ESTO es cine... en esto consiste para mi ir al cine, ¡en puro espectáculo tonto!, y "2012" chorrea eso por todos sus poros. Píllate unas palomitas, siéntate en la butaca y déjate llevar, pásalo bien, descerebrate, disfruta, sé un niño, el mismo que antes no ponía tantas pegas a lo que Spielberg producía en los 80, y deja ya de quejarte y lloriquear, ¡cojones!, que solo es una puñetera peli, jodido entretenimiento.
Hay que decir que, por una vez en esta clase de pelis, Emmerich logra lo imposible, repartir las escenas de catástrofe a lo largo del metraje para que no las echemos demasiado de menos. Hay un cacho de unos 15 minutos que es brutal en el que la cosa va así: Escena de destrucción de 2 min, escena de diálogos de 1 min, escena de destrucción de 2 min, escena de diálogos de 1 min. ¡¡¡Es maravilloso!!!. Y todo el film se basa en el desarrollo del fin del mundo... el "aftermath" solo lo presenciamos a 5 minutos de los créditos finales, las 2 horas y pico previas retratan el apocalipsis en perfecto orden. Vamos, que los personajes se pasan toda la peli de culo y estresados.
Más. Obviamente, los momentos de efectos especiales son ACOJONANTES, BRILLANTES... te quedas con la puta boca abierta... increíbles... ¡¿logrará Hollywood superarse ante el trabajo de Emmerich?!, no solo por realismo y enfermizo detallismo sino por cantidad. Solo he echado algo de menos: Un maremoto arrasando una gran urbe. "2012" está más pensada para ponérsela dura a los fans de los terremotos y los volcanes.
Los momentos de humor son un poco cantones, es lo que menos me ha gustado... incluso los meten en instantes de puro drama e incordian un poco... pero joder, va en el pack y eso mola... además, en "Transformers" abusaban más en ese aspecto.
¡AH! y como en "Deep Impact", aquí también tenemos un presidente negro... ¡¡¿quién se reirá ahora LISTILLOS?!.
"2012" es pura diversión descerebrada, una peli consecuente consigo misma... no engaña a nadie y da lo que promete. Encima está funcionando en taquilla. Emmerich lo ha vuelto a hacer, se ha follado a fondo a los putos críticos imbéciles.
¡Bien por ti, cabrón!.

lunes, 15 de septiembre de 2014

LA MALDICIÓN DEL CUARENTA Y NUEVE

Tal y como va la cosa con el cine, se tiende a reivindicar los ochenta como la era dorada del video club. Sin embargo, con el DVD ya instaurado en nuestros hogares, nadie se acuerda de una segunda era dorara, relativamente reciente. Hoy un video club, es un capricho que se permite alguien cuya economía está saneada, un local casi excéntrico que no le reporta beneficios. Pero recién salido el DVD, los videoclubs fueron, al menos durante unos años, un negocio. Y eso generaba mercado.
Es por eso que a principios de la década pasada, con el nuevo sistema domestico para ver cine, pasó un poco lo que en los años ochenta. Aparecieron de debajo de las piedras montones de pequeñas distribuidoras que traían a los estantes, sus “Direct to vídeo”. De 2000 a 2009, más o menos, salieron al mercado montones de títulos destinados al ámbito del DVD, en su mayoría de terror. Pequeñas ponzoñas que hacían la visita al videoclub, sin duda, más deliciosa. Productoras como la “Nu Image” salen de este segundo boom del vídeo club, al igual que sellos ya desaparecidos como “Luna Nueva” o “Big Time” o… que se yo. Localizar estos DVDs a día de hoy en tiendas de segunda mano o en rastrillos, es un autentico placer para mí, porque bien es cierto que conseguir cualquier joya del VHS ochentero es relativamente fácil en Internet, debido a la nostalgia, el coleccionismo, e incluso, el esnobismo hay cientos de usuarios montando y ripeando esos títulos. En cambio, estos de la década de dos mil, si, se pueden encontrar en la red, pero por norma general, con más dificultad.
Esta introducción viene a cuento por que la película que paso a reseñarles (y la película, quizás, sea lo de menos) pertenece a los años de ese segundo boom, y está concebida como película para ser alquilada en aquellos casi extintos recintos, además de haberla adquirido recientemente y a un precio de risa en un rastrillo.
Se trata de un “Slasher” línea sobre natural –es decir que mantiene la estructura del “Slasher”, pero el asesino, al igual que Freddy Kruegger, no es un señor con máscara, sino un ente sobrenatural-  dirigido por un pequeño artesano de los efectos especiales que en este blog nos cae muy bien y que responde al  nombre de John Carl Buechler, creador de los “Ghoulies” y director de cosas como “Troll”, “Cellar Dweller” o “Viernes 13 Part. VII”, entre otras tantas.
La película en realidad es bastante malilla. Y es que como director, aún con la simpatía que despierta, el señor Buechler anda un poco justo.
Un grupo de parejas se reúnen en  unas desérticas colinas, con el fin de ir a buscar una mina de oro que, según las leyendas locales,  está escondida por esa zona.  Esto hace que despierten a un viejo espíritu del salvaje oeste, un minero que en su momento hizo un pacto con el diablo y que lanzó una maldición en la que, cualquiera que intentara llevarse su oro, sería castigado. Así que aparece para cargárselos de formas variopintas, aunque no por ello originales.
A un nivel global, cuando yo me pongo un “Slasher” videoclubero, se a lo que me expongo. Por eso soy permisivo con ellos. Esto es; todos los putos tópicos, largas y eternas conversaciones, tempos muertos, aburrimiento por doquier, todo ello salvable única y exclusivamente, por las cantidades de sangre que tengan los asesinatos.  Entonces, “La maldición del cuarenta y nueve”, tiene todo eso, pero además, los asesinatos son sosos, el asesino no tiene ningún carisma, ni es aterrador, ni hay excesiva sangre. Además cuesta horrores llegar al final, pero ¡Cojones! Me cae simpático el producto en su mera existencia.
Para rematar el nivel de “malísmo” de la película diré, que la mayoría  de esta transcurre de día (y no paran de hablar) y la ambientación es tan nula, que vemos el rostro del asesino todo el tiempo ¡Por el amor de dios, Jonh Carl, quita un par de foquitos, pídele al director de fotografía que ilumine menos el rostro… que se yo!
Pero, como ya les digo, al tratarse de un “Slasher” videoclubero comprendido en esta época, me cae simpatiquísimo, lo reivindico y me lo zampo entero con una sonrisa en la cara.
En cuanto al reparto, junto a los cuatro protagonistas puestos ahí para que “El del cuarenta y nueve” se los cargue, y esto dota a la película de mayor simpatía si cabe, tenemos un buen puñado de rostros conocidos del cine de género y de serie B americano, haciendo papeles secundarios, pero que son el guiño que Buechler lanza al aficionado que va a alquilar la película. Así, van circulando por la pantalla los rostros de Karen Black ( vista en  “Easy Rider”, “Aeropuerto 75”, “Pesadilla diabólica” o “Invasores de Marte), John Phillip Law ( “El viaje fantástico de Simbád”, “Noche en el tren del terror” o “Thunder III”), el fetiche de Rob Zombie, Richard Lynch (“Cromwell, rey de los bárbaros”, “Invasión U.S.A.” o “La venganza de los muñecos 2 –Puppet Master III”), Michael Kove (“Karate Kid”, “Rambo” o “Justicia Final”) o, interpretando al viejo minero fantásma, Vernon Wells (“Fortaleza infernal”, “Mad Max 2” o “El Chip prodigioso”). Ahí es nada.
Así que, tanto como recomendarla no, pero si decirles que le echen un vistacillos. John Carl Buechler, del que si me pongo aquí a citar las películas para las que ha hecho maquillajes o efectos especiales no termino nunca, siempre es una garantía de algo… No sabemos si bueno o malo, pero algo, eso seguro.

martes, 11 de marzo de 2008

SIMON SAYS

Estupendo slasher a la vieja escuela (no como "Hatchet") que he tenido el placer de ver.
Se nos cuenta la historia de dos hermanos gemelos, uno psicópata -Simon- y otro retrasado mental. El psicópata, envidioso porque sus padres prestan mas atención al otro, decide matarlo y suplantar su personalidad. Vestido con sus ropas, acaba también con sus progenitores, quienes fenecerán aturdidos creyendo que es su favorito el que les ha quitado la vida. Retorcida idea esta.
Años después, un grupo de adolescentes ardientes como monas (no podía ser de otra manera) deciden irse de camping por la zona donde ocurrió el cruento drama. El resto, pues ya os lo podéis imaginar.
Lo mejor es el psicópata, interpretado por Crispin Glover, que gusta de despedazar a sus victimas por medio de artilugios mecánicos que él mismo fabrica con material de serrería. Claro que, como todo slasher que se precie, un buen psicópata debe ir acompañado de un arma con la que identificarle. Y si Jason usaba machete, Freddy unas garras, Michael Myers un cuchillo de cocina y Victor Crowley con un hacha, nuestro ¿Simon? va por ahí con un pico. No está mal.
La película no es nada original ni ofrece nada nuevo, todo lo contrario. Es todo tan obvio que hasta me parece un canteo que precisamente sea Crispin Glover quien interprete al asesino (que lo hubiera hecho, por ejemplo, Kane Hodder, ya hubiera sido cachondeo). Por eso mismo, esta peli me ha gustado más que cualquiera de las mierdas que acostumbro a ver últimamente, porque es un slasher puro. Además, la galería de acuchillamientos, despedazamientos y/o derivados, está regado con una serie de f/x, cortesía de Michael Broom, que nos dejan más que convencidos. Brutotes ellos.
El director (y autor), el canadiense William Dear, es el responsable de uno de los episodios mas flojos de la película "Cuentos Asombrosos", el de la momia. Un artesano con una extensa filmografía en la que predominan las producciones infantiles (destacando ese pequeño hit ochentero que fue "Bigfoot y los Henderson"), las comedias adolescentes alocadas, aventuras de regusto Spielbergiano ("El jinete del tiempo"), pelis para lucimiento de Leslie Nielsen e incluso aquella sobre baseball con Christopher Lloyd y Danny Glover, "Ángeles".
"Simon Says" es su primera incursión el los terrenos sanguinolentos del terror y el slasher. Pues le ha salido “de perilla”. Gente así, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, son dignos de mi admiración… aunque de sus filmografías, luego, no me interesen mas que dos o tres títulos, a lo sumo.
Muy recomendable.

lunes, 2 de enero de 2017

FIN DE AÑO MALDITO

Producida por Yoran Globus y Menahen Golan -aunque en los créditos no aparece “The Cannon Group” por ningún lado- “Fin de año maldito” se adscribiría al “Slasher” por aclamación popular, pero de “Slasher” tiene más bien poquito, por no decir nada. En realidad es un Thriller con toques de peli de Psycho Killer, que en cierto modo tiene elementos que luego veríamos en los posteriores –y verdaderos- “Slasher Movies”, pero, y aunque en algún momento el asesino luce una máscara de Stan Laurel de lo más fardona, este nos muestra su identidad casi desde el principio y en definitiva, esto está más cerca de “El Silencio de los Corderos” (por poner un ejemplo exagerado) que de “La noche de Halloween”, que filmada un par de años antes, si sería un genuino “Slasher”.
Por otro lado, ratifican mis palabras lo poco gráfica que es la película, en el sentido de que la gran mayoría de los asesinatos ocurren fuera de cámara. No hay truculencia alguna, apenas hay sangre, nada de nada.
Cuenta la historia de una presentadora de televisión que está presentando una gala de año nuevo dando paso a un mogollón de actuaciones de New Wave, mientras que por otro lado, da paso a llamadas telefónicas en directo. Así que en una de estas llama un individuo diciendo que es el mal, y que por ende, los va a matar a todos. No le dan mucha importancia al asunto hasta que, en el edificio en el que están, cada hora que pasa después de las doce, el asesino se carga al alguien.
Pues muy loca, muy colorida, montada con ritmo, pero por otra parte, un soberano coñazo que no se salva de la quema una vez hemos flipado con la estética que nos retrotrae, indefectiblemente a los años ochenta.
Puede que sea un precedente para lo que vendría después en algunos aspectos, pero por todo lo demás, una flojez bastante jodida.
Estrenada en salas en nuestro pais en su momento, apenas la vieron 80.000 espectadors, si bien, en los videoclubes, era habitual encontrársela en los estantes.
En roles protagonistas tenemos a Roz Kelly como la presentadora de televisión, cuyo rol más destacable sería el que hizo en la horripilante “Full Moon High”, Kip Niven, quien fuera Astrachan en “Harry el Fuerte” y luego se especializara en roles secundarios para películas de corte catástrofista como puedan ser “Aeropuerto 78” o “Terremoto”, o Chris Wallas al que también vimos en “No respondas al teléfono”.
El dire es Emmet Alston, director dentro del campo de terror de la ponzoña “Endemoniados” y de un par de pelis de ninjas.