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jueves, 13 de enero de 2011

NECRONOMICON

Pues hace ya bastantes años que quería yo echarle el guante a esta película, a pesar de tratarse de un producto de terror esencialmente noventero y con el Sr.Brian Yuzna en tareas de producción y dirección. Os diré algo, siempre he pensado que Yuzna era un buen productor y un mal director. He mantenido esta afirmación durante lustros por la sencilla razón de que no había visto ni una sola de sus pelis que me demostrara lo contrario. ¡¡Hasta hoy!!.
"Necronomicon" gira en torno al universo de, obvio, H.P.Lovecraft. Ya sabéis que Yuzna ha estado implicado, de diferentes maneras, en las más célebres recientes (y no tan recientes ya) adaptaciones del famoso escribiente, así que supongo que pensaría alguien que volver a unir ambos nombres sería garantía de éxito. En este caso, "Necronomicon" toma a Lovecraft como personaje además de basarse muuuuy libremente en su obra (esto segundo es lo normal, me consta).
Así pues, lo que aquí encontramos es un film dividido en tres historias. Aunque en realidad son seis. Me explico: El mismo H.P.Lovecraft llega hasta una biblioteca, accede al Necronomicón y comienza a copiarlo. Vamos, que de entrada la peli ya acusa al escritor de plagiador, atribuyendo el mérito de su talento a fuentes ajenas, ¡mola!. Naturalmente, veremos cada uno de esos mangoneos materializado en imágenes, con el aliciente de que dos incluyen subhistorias en sí mismos. Marciano, pero efectivo. El primero va de un tio que quiere revivir a su ahogada novia mediante ritos, y cuando vuelve de la tumba... bueno, mejor habérselo pensado dos veces. El segundo es sobre un científico anciano que lleva viviendo cientos de años gracias al frío... y a médulas espinales que debe robar como y a quien pueda. Y el tercero... el tercero no se puede explicar. Genuinamente se trata del mejor del pack, el más intenso, endiablado, truculento (y eso que en cuestiones de sangre y asquerosidades, "Necronomicon" nos deja satisfechos) y que contiene imágenes más pesadillescas. Lo curioso y raro es que, en fin, este es el que lleva la firma de Brian Yuzna!!!. Muy jevi. La mejor historia la ha dirigido el mismo papanatas que hizo "Faust, el poder de la sangre" y la tercera de "Re-Animator". Nunca lo hubiese dicho. Las otras dos vienen dirigidas por Christophe Gans (el de "Silent Hill" y "El pacto de los lobos") y Shusuke Kaneko (en parte responsable de la carrera cinematográfica en los 90 de "Gamera" y "Godzilla", así como de la adaptación del manga "Death Note") respectivamente.
Sorprende encontrarse ante un film realizado con medios más que cuantiosos, por sus ambientaciones (muchas de época), sus decorados, su variedad estética y sus agradecidos efectos especiales old school, con látex a punta pala, muñecotes y maquetas. El único añadido así "digital" vendría a ser el "morphing", pero casi no hay. En ese sentido la peli es una delicia.
El reparto es tan simpático como cabría esperar de un producto de este tipo. Destaca Jeffrey Combs muy bien caracterizado de Lovecraft. Le siguen el clásico David Warner, Bruce Payne ("Dragones & Mazmorras", "Pasajero 57"), la guapa Belinda Bauer ("Robocop 2"), el inevitable Richard Lynch , Don Calfa ("El regreso de los muertos vivientes") o Maria Ford (scream queen habitual en soft-cores). Incluso Brian Yuzna se marca un notorio papelito como chofer... trabajo este que, al paso que va, acabará desempeñando en la realidad. Según Imdb, por ahí rula Tom Savini como "consultant" de los efectos especiales. Y Samuel Hadida, uno de los productores, ejerció como tal en un montón de títulos "de peso": "Killing Zoe", "Amor a quemarropa", "Resident Evil", "El Perfume", etc.
Pues sí, comencé a ver "Necronomicon" con cierta pereza y desconfianza, y acabé disfrutándola bastante.

viernes, 9 de abril de 2021

HERBERT WEST: RE-ANIMATOR

Como el relato de H.P Lovecraft “Herbert West: Reanimator” es de dominio público, cualquiera puede hacer lo que le de la gana con el personaje. Es por esto que el italiano Ivan Zuccon, cineasta amateur de los de la vía de en medio que tras leerse el “Necronomicon” y la gran mayoría de la obra de Lovecraft se dedica mayormente a adaptarla, liándose la manta a la cabeza para realizar, no ya una adaptación fiel del relato como cabía esperar, sino una nueva versión en la que mezcla elementos de aquel con el universo creado por Brian Yuzna y Stuart Gordon en “Re-Animator”. Son las ideas descabelladas que se le pueden ocurrir a cualquier amateur y que, como ya supondrán, no dejan satisfecho más que a su principal responsable.
De este modo, Zuccon, se marca un bodrio abominable con alma de fan film en el que en su afán de desmarcarse de todo lo conocido en lo referente al Dr. West, nos ofrece una película con intenciones oníricas y surrealistas que hacen al espectador cagarse de aburrimiento. Además, no se entiende nada de lo que nos cuenta.
La gracia del asunto está en que aquí tenemos al Dr. West y a su hijo Dr. West Jr. El primero un científico barbudo y sofisticado que es padre del  segundo, es decir, el Herbert West que en su momento diera vida  Jeffrey Combs en  la película de Stuart Gordon. De este modo, tenemos a un actor  peinado con raya a un lado al que le colocan unas gafas de pasta y una bata blanca y asunto solucionado. Ni siquiera se parece demasiado a Combs, pero, sí lo suficiente como para que el fan medio lo identifique con el personaje.
Herbert West padre, tiene una hija que fallece en un accidente, así que, con el fin de devolverle la vida, experimentará con un suero verde que de su invención que tiene el poder de resucitar a los muertos. Como es de prever, no saldrá todo como esperaba. Hasta ahí la cosa, bien, pero, tras una puesta de escena en la que vemos a Herbert West Jr. inyectando el suero a la que en teoría es su hermana, la película se convertirá en una sucesión de flashbacks que harán viajar al West padre adelante y atrás en el tiempo, mostrándonos  momentos en los que su hija está viva, con otros en un universo paralelo en el que la viscosidad y los gusanos fosforito tendrán una gran presencia. La cosa va para atrás y para adelante sin que en ningún momento nos enteremos de qué demonios está pasando. Por el camino, un festival de gore muy pobre y poco espectacular (básicamente, peña escupiendo sangre artificial) hará acto de presencia casi como si se tratara de una declaración de intenciones.
Como se trata de una película absolutamente inmersa en la era digital, esta está rodada en vídeo HD y se soluciona casi en su totalidad con el uso de cromas. Esto algunas veces funcionan muy bien (como en los pasajes oníricos) y otras fatal, y aunque técnicamente no es una cosa espantosa —está bien montada, anda bien de ritmo y, dentro de lo cutre, no lo es excesivamente— no deja de ser un “quiero-y-no-puedo” intentando a toda costa imitar el cine profesional. Y ya les hemos dicho mil veces aquí lo que sucede con este tipo de pretensiones: Que se les ve el plumero.
Por aportar algo positivo sobre la película, les diré que podría haber sido muy fácil apostar por una cosa liviana y ligera inspirada en la película original, pero, Zuccon prefiere tomarse su material demasiado en serio. En consecuencia, adquiere un tono tristón y deprimente que sumado a una ambientación barroca y prescindiendo de todo sentido del humor, consigue que, por lo menos, el espectador más hijo puta no sienta ni tan siquiera el deseo de reírse de la película. Acaba venciendo el solemne aburrimiento. Como fuere, no consigue parecer cine “de verdad” que es lo que intenta desesperadamente.
Por otro lado, Zuccon, se lo tiene muy subidito desde el día en el que, probablemente estando borracho, en referencia a alguna sus películas, el escritor M.J. Simpson (no confundir con O.J…), autor de la biografía de Douglas Adams, escritor de la novela “Manual del autoestopista galáctico”, dijo que Ivan Zuccon era “lo mejor que le había sucedido al cine de terror italiano y probablemente al cine de terror en general, en mucho, mucho tiempo”.
Por lo que sea, el muchacho con sus adaptaciones de Lovecraft, se ha ganado sus seguidores a lo largo y ancho del mundo. Pero conmigo, que no cuente.

sábado, 21 de mayo de 2022

THE RESURRECTED

Charles Dexter Ward era un acaudalado químico la mar de majo hasta que tuvo acceso a un baúl misterioso repleto de fórmulas raras y decidió encerrarse en el laboratorio para no salir. Desesperada, su esposa acude a un detective y le encarga que descubra qué demonios tiene tan obsesionado a su marido. Como era de esperar, el hallazgo será todo menos normal.
Estamos ante la segunda, y última, película que dirigió el afamado guionista Dan O´Bannon, año 1991. Sí, la otra es "El regreso de los muertos vivientes". Y para la ocasión, decidió apostar por un tono casi casi opuesto al de aquella. En "The Resurrected" todo es muy serio, muy dialogado, muy de enigmas dispuestos a ser resueltos y... bueno, un pelín soso. Tenemos unas pocas dosis de gran guiñol y locura, pero en cantidades escasas. De hecho, casi parece un telefilm, cosa que, probablemente, fue lo que la condenó a los estantes del vídeo-club all over the world.
¿Significa ello que la peli es desdeñable? No, para nada. Lo cierto es que "The Resurrected" está un rato entretenida. O´Bannon logra que el misterio te enganche, y pases todo el metraje deseando saber qué demonios se oculta en el laboratorio de Charles Dexter Ward, al que da vida Chris Sarandon como miembro más llamativo del reparto. Llegado el momento de destapar el pastel, toca visitar unas siniestras catacumbas repletas de fallidos experimentos currados a base de látex y un encantador stop-motion. Pueden ser un pelo cutres, pero su naturaleza artesanal las hace muy agradecidas.
"The Resurrected" adapta al legendario H.P.Lovecraft y, pal caso, O´Bannon olvida sus funciones de guionista cediéndoselas encantado a Brent V. Friedman, de extenso y colorido currículum, donde destacan "Evil Altar" (editada en España en vídeo con ese mismo título), la comedia teen a mayor gloria de Jewel Shepard "Hollywood Hot Tubs 2: Educating Crystal", "Syngenor, el soldado del futuro", "Garrapatas/Ticks", "Necronomicon" (enfrentado de nuevo a un texto de Lovecraft), "Mortal Kombat: Aniquilación" y unos cuantos capítulos de series basadas en "Star Trek" y "Star Wars".
Buscando una caratula para ilustrar la reseña, me di de bruces con la edición argentina, titulada "Resucitado" y cuya naturaleza tramposa me fascinó tanto -ya saben que me tira el tema- como para decantarme por ella. Llama la atención que se acredite a Dan O´Bannon como responsable de los efectos especiales de "Alien" y "Total Recall" (¡¡"El vengador del futuro" allí!!), cuando en aquellos casos su función era, obvio, la de guionista. Pero la guinda se la lleva la imagen, que en realidad pertenece a "Noche de miedo 2"!!! Si fuese "Noche de miedo 1" tendría una leve justificación por la asociación con Chris Sarandon, pero es que en la segunda no sale. Esto sí es un misterio y no lo de Charles Dexter Ward.

domingo, 29 de marzo de 2009

EL INNOMBRABLE

Hay películas cuyo título les hace extrema justicia. Ocurre con "El ENGENDRO del diablo", le sigue "The ABOMINATION" y también tenemos el caso de la que aquí nos ocupa, "El INNOMBRABLE". Vamos, ya os podéis imaginar cual es mi opinión al respecto.
En 1988 el éxito de "Re-Animator" y, en cierto modo, de "From Beyond" aún coleaban. Ambas producciones habían demostrado que el nombre del escritor H.P.Lovecraft podía funcionar moderadamente a la hora de atraer culos a las butacas y/o sofás. Ello llevó a que un señor de curioso nombre, Jean-Paul Ouellette, se animara a pillar un relato de Lovecraft y adaptarlo muy "de aquella manera", al gusto del mercado del horror de esa década. El resultado es "El innombrable".
Unos estudiantes universitarios debaten la existencia o no de una criatura monstruosa en un viejo caserón que hay junto al campus. Uno de ellos, muy brabucón, decide ir solito a descubrirlo... naturalmente, el bicho es real y se lo cepilla. Se va el sol, y unos garrulos arrastran a unas chavalillas al mismo lugar con el fin de tirárselas. Aquello que los colegas del primero se preocupan, y acuden también... total, que ambos grupos se juntan y la criatura infernal (que es hembra... muy adecuado) se pondrá las botas.
La carátula del vhs patrio es bastante engañosa, tras una portada con el monstruo en perfecto primer plano y otro más general (algo que también tiene la carátula yankee... incomprensible pues que el film no nos enseñe el bicho hasta el final) tenemos un par de fotos que, por lo que muestran, dan a entender que "El innombrable" es una peli repleta de gore y tetas. ¡Mentira!. Desafortunadamente ambas características asoman bien poco a lo largo de un metraje absurdamente ABURRIDO en el que, básicamente, no ocurre nada. Paseos y más paseos por el caserón, sale el monstruo, se ventila a uno rápidamente, luego más paseos y paseos... un ROLLAZO DE PUTA MADRE!!!. Avance rápido obligado.
Incomprensiblemente el film funcionó en el mercado del video-club, lo que empujó a que Ouellette hiciera una segunda parte un poco después, con algunos actores más conocidos y, según dicen, algo más divertida que la primera. Sin embargo, esta vez no coló y el amigo no ha vuelto a dirigir nada desde 1993. Pena lo que se dice pena, ¡no me la da!.

viernes, 15 de octubre de 2010

ALTITUDE

Ahí va una buena idea desaprovechada, amigos. Que lástima. ¿Unos chavales de finde en una avioneta, se internan en una tormenta y de pronto, son atacados por un monstruo gigantesco estilo Lovecraft?, ¡¡tremendo!!, ¡cuantas posibilidades!..... pues bien, como digo, "Altitude" las desaprovecha todas, de la primera a la última.
Sin embargo, el mayor problema de esta peli no es ese. Lo peor de "Altitude" es su grupo protagonista. Jamás había visto con anterioridad unos jovenzuelos más repugnantes, repulsivos y odiosos. Vayamos por partes. La prota es la típica chavala que de niña perdió a la madre y vive atormentada por ello. Ha crecido y, cómo no, se ha transformado en una tía escultural y preciosa. Su novio, un guaperas tímido de ojos azules que conoce tanto el pensamiento de Jean-Paul Sartre como es aficionado a coleccionar comics antiguos estilo E.C. La rubia -guapa- que lo graba todo con su video-cámara (y que, tras un buen rato de peli dándonos la chapa al respecto, luego se olvidan del aparato). Su novio es un jugador de futbol americano garrulo y chuloputas. Y finalmente, el cuarto de la panda, guapo también, que toca en un grupo de rock and roll y lleva el pelo a lo "emo", peinado palante y de lado. Con semejante plantel, el viaje que supone "Altitude" resulta más infernal para nosotros que para ellos.
El caso es que estos gilipuertas pillan el avión y tiran parriba. Entran en una enorme nube negra en la que nada funciona. Los controles quedan inutilizados por un oportuno accidente y se crea el caos dentro del "vión". Gritos y berridos y berridos y gritos. Constantes peleas que, llegados a un punto, suenan totalmente repetitivas y comienzas a aburrirte. Bien, llevas 50 minutos y el supuesto monstruo volador apenas se ha dejado ver fugazmente 5 segundos. Llegamos a la hora y poco, y aún no ha salido. ¡¡Bueno, cojones!!, ¿pero donde está?. Pues no entra en la ecuación hasta los últimos 20 minutos.... y encima, el motivo de su existencia es tan RIDÍCULO como el modo de hacerlo desaparecer.
Por el camino nos hemos aburrido muchísimo y nos hemos sentido estafados. ¿Culpa de la falta de medios?, para nada, el acabado técnico del film es bueno. De hecho, lo poco que vemos de la criatura está muy bien facturado. Sencillamente se trata de que los autores se han emperrado en centrarse en los conflictos humanos de los odiosos personajes y en fin... que no les ha salido muy bien. Hubiese sido un detalle que, al menos, no nos engañaran utilizando al ser apocalíptico como reclamo.
En dos palabras, decepcionante y aburrida.

sábado, 11 de enero de 2014

LAS AVENTURAS DE TENNESSEE BUCK

Cuando escribí la reseña de "Ojos de fuego", que cuenta con David Keith entre sus protagonistas, dije esto de él: "no hay actor más feo, anti-carismático y erróneo para cualquier reparto". Vale, me pasé un poco. David Keith no es tan feo, ni tan temible, pero tampoco es la Mojama. Y algo de cierto debe haber en todo ello cuando, dando un repaso a su filmografía, nos percatamos de que, tras un inicio prometedor con "Brubaker", "Oficial y caballero" u "Hombres de hierro", rápidamente fue relegado a películas cada vez más intrascendentes y, ya directamente, series de televisión. Viendo la que se le venía encima, es de suponer que Keith se planteara cambiar de aires, y por eso en 1987 debutó exclusivamente como director con, nada menos, "Granja maldita", la relativamente famosa adaptación de H.P.Lovecraft que contaba con producción de Ovidio G. Assonitis (quien a partir de ella se sacaría de la manga toda una falsa saga compuesta de secuelas bastardas partiendo de su título original, "The Curse") y el mismísimo Lucio Fulci. No hace mucho la vi con intención de reseñarla pero me dejó tan frío, me resultó tan insípida que, finalmente, decidí ignorarla (quién sabe si la retomaré algún día en el futuro). El caso es que David Keith quedaría contento con la experiencia, porque al año siguiente volvió a liarse con esto de la dirección y, ya que nadie parecía querer contar con su talento inerpretativo, decidió currarse un auténtico auto-lucimiento protagonizando "Las aventuras de Tennessee Buck", o "The further adventures of Tennessee Buck" in the USA (país co-productor junto a, nada menos, Sri Lanka... nunca había visto yo una película Srilankesense), uno de esos "exploitations" descarados del universo "Indiana Jones" -desde el look del personaje a la tipografía del título, pasando por el cartel, aquí no hay sutilidad que valga- camuflados de parodia.
La historia no es precisamente muy complicada. Un millonario bastante idiota, aficionado a la caza, y su atractiva mujer llegan a Borneo. Contratan al colega Tennessee Buck
(aunque en toda la peli no responde al apodo en cuestión, sino al nombre de Buck Malone) para que les guíe. Una vez se internan en la parte más profunda de la selva, son atacados y capturados por una tribu caníbal. El resto de la movida consistirá en intentar escapar de sus garras.
Bien, como decía, "Las aventuras de Tennessee Buck" se supone una comedia de aventuras. Y sí, hay un puñado de momentos abiertamente bufos y palurdos, además de sendas interpretaciones tirando a histriónicas (el que hace de cazador millonario es especialmente agotador). Sin embargo, llegados a cierto punto -concretamente cuando los protas son capturados por los caníbales- da un pequeño giro e incrementa de modo exponencial -e inesperado- su lado serio, que incluye erotismo y algo de gore. Esta parte se inicia con la escena que la ha hecho "célebre", en la que vemos a su prota femenina, la guapa Kathy Shower, totalmente desnuda y siendo muy sensualmente huntada en aceite por las mujeres de la tribu, tanto como para que se retuerza de placer y sus notorios pezones apunten a la Luna. Seguidamente la cosa se vuelve algo sórdida cuando el jefe de los antropófagos la viola por detrás y, encima, le entrega la cabeza decapitada de su marido, lo que hasta cierto punto sorprende, ya que éste era algo así como el "clown" de la peli. Claro que, según se mire, le ha hecho un favor, porque una vez huídos, y apenas 24 horas después, ella y el Sr.Buck se pegan un lote de órdago (vamos, que la chica tampoco echaba mucho de menos al muerto). La fiesta continúa con una secuencia en plan "Rambo" en la que el héroe va cazando a sus perseguidores a base de trampas, algunas de ellas con efecto truculento incluido. Cuanto más próximo está el final, más vuelve todo a la normalidad, pero afortunadamente para entonces ya no queda mucha película y, resumiendo, que se despide dejándonos un sabor de boca positivo. "Las aventuras de Tennessee Buck" no es la polla, ni mucho menos, pero tampoco puedo decir que resulte insoportable. Seguramente se encuentre entre los "exploiters" más decentes de "Indiana Jones", al lado de "Las minas del rey Salomón" y "Jake Speed, la aventura de África".
Naturalmente, siendo director, David Keith se deja las peyas para mostrarse a sí mismo como un superhéroe invencible, ocurrente, golfo, totalmente deseado por cualquier cosa en este planeta que disponga de vagina, infalible en su cometido y que luce un uniforme "indianajonesco" bien molón (con una primera aparición chocante, durmiendo la borrachera y totalmente cubierto de la sangre de un cocodrilo que el cabrón acaba de despellejar). Y la verdad es que encaja en el papel, incluso esta ocasión me pareció algo menos insufrible. A su lado tenemos a la mentada Kathy Shower, que está un rato rica y venía de posar en las páginas de "Playboy". A lo largo de su trayectoria cinematográfica, y como era de suponer, intervino en un puñado de películas de alto contenido pajillero (sobre todo cuando el "thriller erótico" video-clubero se puso de moda), pero también en chungueces como "American Kickboxer 2", "Cyber-CHIC" o "Commando para matar" de ese ente omnipresente que es Fred Olen Ray. A su ladito, un veterano, Sydney Lassick, de "Alguien voló sobre el nido del cuco" o "Carrie" y que también se dejaba ver en "Patrulla de noche", el infame "exploit" de "Loca academia de policía". Justamente, y curiosamente, en las primera y tercera entregas de esa misma saga podemos ver al cuarto en discordia, Brant von Hoffman, quien interpretara al "Sargento Kyle Blanks" en aquellas y al cazador millonario tonto finalmente decapitado en la que nos ocupa.
David Keith no volvería a dirigir hasta pasados quince años con "Waterville", un "thriller" sin la más mínima repercursión. De mientras, y hasta nuestros días, le hemos seguido viendo en pelis gordas con papeles secundarios, en pelis pequeñas de prota y en un porrón de productos televisivos.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

RE-SONATOR (FROM BEYOND)

Después del exitazo de "Re-Animator", era totalmente lógico y previsible que sus responsables intentaran repetir la jugada, pero al menos tuvieron la decencia de hacerlo no con una secuela (eso vendría después... y confirmaría que era una mala idea), sino con algo nuevo, aunque no demasiado. "From Beyond" se basaba en otro texto del mismo H.P.Lovecraft (en este caso un relato corto, de los pocos que leí y que, si no recuerdo mal, es adaptado en el material pre-créditos de la película. Lo que viene después es pura invención) y contaba con varios nombres asociados a "Re-Animator", tanto delante (Jeffrey Combs, Barbara Crampton o la inevitable Carolyn Purdy-Gordon) como detrás de la cámara (Stuart Gordon dirigiendo, Brian Yuzna produciendo, Dennis Paoli co-escribiendo, Anthony Barnao castingueando o John Carl Buechler a los efectos especiales). Todo ello arropado, cómo no, por Charles Band desde su mítica "Empire". Algunos nombres nuevos de interés son los de Mark Shostrom y Gabe Bartalos a los trucajes (que en esta ocasión eran un porrón más) y Ken Foree, de "Zombi/Dawn of the dead", en cuestiones actoriles. Bonito cocktail.
El doctor Pretorius, ayudado por su amigo Crawford, ha inventado una máquina llamada re-sonator (en su época el título español me molestó mogollón, por apestar a oportunismo, aunque hoy me cae bien simpático) capaz de estimular nuestra glándula pineal (sé de su existencia gracias a esta peli, para que luego digan que uno no se culturiza con ellas) y darnos la capacidad de ver los bichejos que habitan otra dimensión,una bien rara que está ahí pero de la que, normalmente, no somos conscientes. Durante un primer experimento, el amigo Pretorius acaba atrapado por dicha dimensión y en su intento de salvarlo, Crawford es declarado culpable de homicidio y encerrado en un manicomio. De ahí lo sacará una psicóloga, la Dra. McMichaels (esa siempre preciosa y angelical Barbara Crampton), que se lo llevará a la mansión de Pretorius pa someterlo a una especie de terapia de shock y ver qué hay de real en las extrañas historias que el colega cuenta.
En realidad, y si lo miras detenidamente, "Re-Sonator" es casi una peli de casa encantada, porque todo se desarrolla en una gótica y siniestra mansión, solo que en lugar de fantasmas lo que hay son bichejos (aunque todos vengan del mas allá... de from beyond, vamos), destacando especialmente en ese apartado al que da vida el amigo Pretorius, francamente espectacular (esa imagen suya como portada del estupendo VHS de "Lightning Video" no tiene precio) y capaz de las mutaciones más extrañas y aberrantes.
Como decía, en comparación a "Re-Animator", aquí los efectos especiales se multiplican por diez, o por veinte, solo que en lugar de gore puro, de sangre, tenemos guarrerías gelatinosas y bastantes monstruos. A pesar de que en su estreno la tildaron de excesivamente pringosa (¡quejas, siempre quejas!), casi podría decirse que fue un modo inteligente por parte de los productores de ahorrarse demasiados problemas con la censura. Es más fácil aceptar un bicho asqueroso totalmente fantasioso que una mutilación verosímil (y, de hecho, según Imdb, la única escena extirpada de la película era una en la que el sadomasoquista Pretorius clavaba un clavo en la mejilla a una chica, ¡cáspita!). Pero tampoco molesta mucho, porque el nivel de asquerosidades sigue siendo alto (de chaval me daba
mucha grima esa imagen de Pretorius con la cabeza hecha pulpa que he decidido escanear para ustedes, aquí al ladico) y, aunque como ocurría en "Re-Animator" que los trucajes no eran perfectos y cantaban un huevo (en este caso más al contar la versión videográfica con un formato de pantalla que nos permite ver dónde comienza o acaba el látex, muy descaradamente), molan porque son de la vieja escuela. Hoy, movidas así, por su efecto metamorfoseante serían puro y duro CGI.
Otra cosa en la que "Re-Sonator" procura mantenerse fiel con respecto al éxito que la precedió, es en el tema carnal. Aquí más presente incluso, solo que menos mal intencionado. Menos subversivo. Cojones, nadie podrá superar nunca la escena del perolo del "Dr.Hill" intentando hacer un cunnilingus, por mucho que en esta nueva epopeya le dan a la deliciosa Crampton un rol más agresivo sexualmente hablando (además de verdad, porque la piva se disfraza de dominatrix) y, claro está, se deje manosear las peras por el monstruo de rigor... pero no, no es tan morboso.

Y ya que estamos en plan repaso, no olvidemos el humor. Muy llamativo en "Re-Animator", bastante más escaso en "Re-Sonator". O, directamente, inexistente (a pesar de lo que diga "Newsweek" en la parte trasera de la caratula... difícil de creer, más si aparece con el nombre tan mutado como el mismo Pretorius... "Nesweek"). Yo creo que Gordon, Yuzna y cía intentaron hacer una peli genuinamente seria, sin embargo esta vez el humor aparece de modo involuntario. Hay momentos un poco risibles, ya no solo por los efectos algo torpones (¡¡ese Buechler!!), también por los intérpretes (seamos sinceros, Jeffrey Combs nunca fue un actorazo) y por ideas tan chorras como ver a Ken Foree en unos ajustados slips enfrentándose a criaturas del averno. O la glándula pineal, convertida en un ondulante gusanico casi fálico. Aunque para momentos descojonables, cuando la Crampton aparece con toda una bomba de relojería en la mochila, que no sabemos de dónde cojones ha sacado, en plena noche y después de huir del hospital medio en bolas y traumatizada.
Al contrario de lo que pueda parecer, todo esto lo digo desde el más sincero y afectuoso cariño. Sin ser la repolla, ni una obra maestra, "Re-Sonator" es, ante todo, muy entretenida (y muy corta), muy divertida, perfectamente disfrutable y altamente recomendable... especialmente si echas de menos la artesanía y "honestidad" del horror de aquellos entonces.

lunes, 29 de noviembre de 2021

LOST SOUL: EL VIAJE MALDITO DE RICHARD STANLEY A LA ISLA DEL DR. MOREAU

No había sentido desde el día de su estreno (recuerdo las marquesinas de las paredes de bus anunciando su inminente premiere) el más mínimo interés por la adaptación de “La Isla del Dr. Moreau” para el cine ejecutada en 1996 por John Frankenheimer (según el póster español, pero sin créditos para director alguno según su versión original). De hecho esa falta de interés es la que me ha llevado a día de hoy a ser un completo ignorante en torno a esta película. Yo intuía que era muy mala y sin más. Y quizás lo sea en demasía y no merezca la pena sentarse frente a ella, como bien había decidido hasta el día de hoy. Sin embargo, recientemente he descubierto este documental, “Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la Isla del Dr. Moreau” y, claro, ahora tengo unas ganas locas de verla. Y acabaré haciéndolo algún día. Se trata de uno de esos documentales que cuentan lo desastroso que fue el rodaje de determinada película, y las circunstancias que llevaron a esta a ser una puta mierda. De estos hay muchos y muy interesantes.  En este caso, la verdad es que los hechos acontecidos para que “La Isla del Dr. Moreau” fuera lo que es son realmente desternillantes.
No quiero spoilearles mucho el documental, por eso va a ser una reseña cortita, pero si diré que, como en la vida misma, todo el desastre del que nos habla el documental es fruto de tres factores: La incompetencia, los egos desmesurados y el retraso mental.
Porque a pesar de la buena prensa con que se nos presenta al principal artífice de este proyecto, Richard Stanley ( al que jamás había prestado atención), al que tildan poco menos que de futura promesa del cine fantástico, yo le veo como una especie de Tommy Wiseau en potencia, un pobre hombre que pese a su innegable cultura y ciertas dotes para dirigir, se le intuye un cerebro lo que se dice relajado, con una percepción de la realidad un tanto trastocada. No puedo tomarme en serio a un tipo que dice que utilizó la magia negra para llevar a buen puerto su película, ni puedo dejar de mirar, en sus entrevistas, cómo segrega espesa babilla cada vez que habla y cómo esta se va convirtiendo poco a poco en una especie de pasta negruzca… como si fuera un deficiente mental. A parte de esto, hay más factores mostrados en el documental que confirman esta tesis.
Por otro lado, es curioso cómo la gente que producía la película, New Line, ponen a parir a este hombre tildándole de irresponsable e inutil y justificando así que fuera despedido para contratar a John Frankenheimer mientras que los actores, que eran los que trabajaban con Stanley codo a codo, se refieren a él como un tipo extremadamente entusiasta y amable —lo que no es un aval para determinar sus capacidades en cualquier caso—, pero claro, los actores no es que sean tampoco especialmente lúcidos o inteligentes como para detectar algo fuera de lo normal. De hecho los comportamientos de Val Kilmer y Marlon Brando durante el rodaje, tal y como se narra en el documental, confirman de nuevo esto que digo.
Y por supuesto, la incompetencia está presente en todo momento. Richard Stanley, era un pequeño director independiente que sabía comandar pequeñas producciones de 5 o 6 millones de dólares, pero que con una de 30 no sabía ni por donde empezar… pero Frankenheimer, acostumbrado a hacer cine con solvencia, acabó de enmierdar todo este rodaje demostrando ser, si no más, tan inútil como Stanley…
No les cuento más. Solamente les invito a que la vean, merece mucho la pena y es altamente recomendable porque cuenta una historia fascinante sobre unos individuos asimismo fascinantes, y yo no podía dejar de mirar a pantalla mientras se sucedían las entrevistas o las imágenes de archivo.
El docu, por supuesto, tuvo una buena recepción en los distintos festivales y críticas unánimemente buenas, aunque sembró la polémica porque Richard Stanley dice que no todo lo que se cuenta es cierto, y que cosas más gordas que sucedieron se tocan de pasada.
Lo curioso es que Stanley, es también el director de una de esas recientes películas protagonizadas por Nicolas Cage tan en boga últimamente y de la que tanto hablan los asiduos a festivales de cine fantástico, “The Color out of Space”, una adaptación de Lovecraft que, efectivamente, no me interesaba ni lo más mínimo y que gracias a este documental pienso ver, tal vez en programa doble, junto a “La Isla del Dr. Moreau”.
El que firma el documental que les recomiendo se llama David Gregory, es fan de Jess Franco, y además de ser productor de “The Color out of Space” es el director de tropecientosmil documentales sobre cine más o menos jugositos como “The Joe Spinell story”o “Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson”. Este está especialmente bien.

viernes, 23 de mayo de 2014

LA MANSIÓN DE CTHULHU

En general, Juan Piquer Simón no ha hecho más que caquitas. Eso que le quede claro a sus fans. Porque de un buen puñado de películas, solo dos de ellas son más o menos dignas, “Slugs” y “La Grieta”. Y serian más o menos dignas porque parecen "series B" americanas cutrecillas, pero no porque sean grandes películas. Porque si nos ponemos cabezones, la verdad es que no hay ni un solo “maestro del terror” a nivel nacional. Y cuando digo ni uno, me refiero a que el fantástico español en general es una mierda… y es por eso que lo adoro.
Pero en el caso de Piquer Simón, que tanto dinero acumuló con sus películas en las taquillas americanas –aunque solo fuera porque la gente iba a reírse de ellas-  es el caso de una decadencia absoluta. Resulta difícil creer que tras “Slugs” y “La Grieta”, Simón rodara una serie de películas tan, tan, tan malas.  Pasó de ser un director de género aceptable y digno, a ser el puto ñordo hasta que falleció, siendo, probablemente, uno de sus mayores despropósitos este “La Mansión de Cthulhu”  que nos ocupa.
La cosa va de unos macarras que, por tema de cocaína y un asesinato a sus espaldas en un parque de atracciones, acaban raptando a un mago y a su familia durante la huida, y recalando en una mansión en cuyo interior se suceden una serie de fenómenos extraños que darán cuenta de todos y cada uno de ellos.
No hay mucho que decir, la verdad. Una historia lineal con personajes planos que van muriendo a lo largo del metraje. Y si algo salvo de este trocito de mierda blandurria, serían los maquillajes y los f/x, que, simpáticos y artesanales, no causan el efecto que deberían por culpa de una realización del todo incompetente. Y es que Piquer Simón despertaba mis simpatías, pero, a la vista de cualquiera está que era muy limitadito.
Me resulta especialmente graciosa toda la primera parte de la película, puesto que está rodada en el desaparecido parque de atracciones del centro comercial “Parque Sur” en Leganés, lugar este de corta vida y que, con sus cuatro atracciones, y  el estilo de estas, era más parecido a una feria de barriada. No obstante, siendo reconocible todo ello, incluido el gran cartelón de “Norauto” que a principios de los noventa portaba dicho centro comercial, le confiere a la película un tono aún más cutre del que ya de por si tenía, y te llevas las manos a la cabeza cuando descubres que esta película se rodó con la vista más en los USA que en España, y ya te tienes que deshuevar de la risa cuando una de las escenas se sucede justo delante del puesto de perritos calientes que había allí, cuyos carteles de “Hot Dog” estaban en Inglés, para que diera un poquito el pego. Así pues, es muy divertido, también, como el “segurata”, de look totalmente español, se refiere a sus compañeros del parque de atracciones con nombres Ingleses. Tremendo.
Y si bien esta primera parte de la película me hace más o menos gracia, también es verdad que cuando ha de venir lo bueno, cuando el grupito de protagonistas se adentra en la mansión, la cosa se torna soporífera, y el aburrimiento más asesino hace acto de presencia, jodiéndose la diversión. Ni tan siquiera unas muertes, más o menos, burras, salvan la película de la quema. Un horror.
Por otro lado decir que los fans de H.P. Lovecraft en particular, y el fandom en general, ponen en Internet el grito en el cielo porque "Cthulhu" no aparece en todo el metraje... ¡Ja! Como si ese fuese su principal problema. Ignorantes… que no salga el bicho, intuyo, es que porque no había ni una peseta para construirlo.
A nivel comercial, en un principio, tenía que distribuirla en cines “Lauren Films”, pero, conscientes de que esto era un desbarajuste que no solo no les iba a proporcionar dinero, sino que se podían reír de ellos el resto de distribuidores, aplazaron su estreno en salas hasta tal punto que nunca llegó, saliendo directamente en vídeo, y con las copias contadas. No obstante, algún pase con entrada al público se debió dar, ya que los datos del ministerio indican que recaudó 5, 71 € aportados por 5 espectadores. Sería el típico pase para justificar en estreno.
En USA, tuvo similar distribución, pero no le fue mucho mejor que aquí.
El principio de la decadencia de Juan Piquer Simón… ¿o eso fue con “Viaje al centro de la tierra?
En el reparto tenemos a Frank Finlay  que vimos en “Lifeforce” pero que estuvo toda su vida en mierdecillas y series de televisión, Luis Fernando Alvés, que ahora mismo no recuerdo qué programa de "Tele 5" presentaba en los 90,  Frank Braña, que no habla y Emilio Linder, cuya aparición es vista y no vista… le matan a navajazos dentro de una atracción a los tres minutos de arrancar el pestiño.
Insufrible.

sábado, 6 de abril de 2019

SESIÓN DOBLE : BLANCO PERFECTO + INCIDENT IN A GHOSTLAND

BLANCO PERFECTO : Sin aparente explicación racional -cosa que siempre agradezco- unos chavales que iban de viaje en coche por carreteras solitarias se convierten en el blanco de un despiadado francotirador que se divierte (¿o se entrena?) disparando contra ellos. Tendrán que ingeniárselas para evitar caer bajo las balas y, si es posible, escapar o detener al asesino.
Ryûhei Kitamura, director de la visible pero poco más "El vagón de la muerte", se marca una epopeya entre el terror y el thriller desarrollada en tiempo real, con un único escenario y un reparto ajustado. No se puede decir que el suspense chorree generosamente. En cualquier caso lo que sí chorrea es la sangre, y no poca. Cierto es que esta clase de películas bordean siempre el sopor de forma peligrosa, y "Blanco Perfecto" por momentos coquetea con el, pero nunca llega a dejarse atrapar y, lo que es aún más destacable, cuanto más nos aproximamos al desenlace, más se anima el cotarro y más crece nuestro interés.
En el reparto destaca Graham Skipper, habitual del terror "indie" al que le encanta morir cruentamente allá donde se marque un papelito.
Dios bendiga a los largometrajes de 90 minutos.
INCIDENT IN A GHOSTLAND : En cuestión de largometrajes, el francés Pascal Laugier tiende a alternar sistemáticamente lo bueno con lo malo. Su primera obra, "El Internado", era un tostón. Por contra la siguiente, "Martyrs", estaba un rato bien. Envalentonado abordó la número tres ya en terreno norteamericano, "El hombre de las sombras", que se saldó con otro producto mediocre y aburrido. Por ley tocaba que su cuarta película saliera bien y puedo decir que las expectativas se han cumplido.
"Incident in a Ghostland" narra la historia de una madre soltera con sus dos hijas, muy distintas ellas (la sensible fan de H.P.Lovecraft aspirante a escritora y la rebelde y encabronada), que aterrizan en un viejo y siniestro caserón familiar donde serán atacadas por un par de grotescos psicópatas. Tras enfrentarse a ellos y vencerlos, la futura escritora crecerá y se convertirá en una mujer de éxito, mientras que la otra acabará extremadamente traumatizada. Será durante una visita puntual de la primera que las cosas comenzarán a torcerse y la realidad dará un giro inesperado para muy mal.
A Pascal Laugier ya le gusta sorprender con volteretas narrativas inesperadas, y en esta ocasión no solo reincide en ello, es que además le sale bien. La película arranca de manera tremendamente intensa, con secuencias de violencia que sin ser muy truculentas, impactan. Los villanos están muy logrados y resultan inquietantes. En cualquier caso, y cuando parece que la historia se encalla, viene el mentado giro y con él se recuperan el interés y la intensidad. Así nos mantiene hasta el final, logrando que al salir el "The End" la sensación sea bastante satisfactoria.

viernes, 18 de febrero de 2011

CURSE IV: THE ULTIMATE SACRIFICE / CATACOMBS

Antes de hablar estrictamente de esta peli, hagámoslo de la franquicia de "The Curse". Todo comenzó con la piece de mismo título, estrenada en las Españas como "Granja Maldita" (mediocre, pero pasable, y muy ligeramente inspirada en H.P.Lovecraft). Funcionó tan bien a la hora de recaudar billetes que rápidamente se hizo necesaria una secuela, ¿solución?, pillar cualquier otra peli adscrita al terror y meterle de título "Curse 2", aunque no tuvieran absolutamente naaaada que ver la una con la otra. Y así hasta tres veces. A "Curse 2: the bite", un rollazo de tomo y lomo sobre un tio con un brazo/serpiente, le siguieron "Curse 3: blood sacrifice", que ni me he molestado en ver por la mala pinta que gasta (una historia de vudú con Christopher Lee por ahí metido) y, obvio, "Curse 4: The ultimate sacrifice". Sí, esta cuarta entrega está tan desvinculada de la supuesta peli madre como de las secuelas (que irónicamente se hicieron después), pero claro, a falta de nada mejor, y dada su condición de "peli desvalida", era la perfecta candidata. ¿Que por qué digo lo de "peli desvalida"?, pues porque originalmente esta obra se titulaba "Catacombs" y estaba producida por Charles Band desde su sello "Empire". Sin embargo, este quebró, se hundió y el film quedó en el limbo de los olvidados, a la espera de que alguien lo rescatase. Finalmente, y pasados unos años, se tuvo que conformar con ser la cuarta parte de una saga video-clubera. Independientemente de su calidad, debió ser muy frustrante para su director, David Schmoeller, un tio que sin ser ningún genio, se nota que hace sus proyectos con cariño e intentando dotarles de algo distinto, todo lo distinto que puede ser una horror movie de segunda fila. Schmoeller tiende a ignorar el gore y gusta de crear atmósferas extrañas e inquietantes, de salirse de topicazos y, esta sí es marciana, firmar sus guiones con pseudónimo italiano, ¡justo el caso contrario al habitual!. Así pues, a Schmoeller debemos cosas como la lograda "Trampa para turistas", la aburrida -pero bien considerada por algunos- "El ático", "La venganza de los muñecos" o "Netherworld" (estas dos últimas ya en "Full Moon"). Curiosamente, y según Imdb, actualmente rueda cortometrajes aprovechando sus funciones de profesor!!!, casi todo comedias, dramas y romances. Imagino que debe estar hasta la polla del negocio del cine y ha vuelto a las esencias, rodar por placer... que grande, ¿no?.
Centrándonos en "Catacombs", nos encontramos con una pequeña rareza dentro de su estilo y categoría. Veámoslo: aquí no hay gore, no hay sexo, todo se desarrolla en un monasterio perdido en Italia (país de co-producción) y la mayoría de los personajes son monjes tirando a abueletes. Encima, el único tio joven es religioso también, por lo que pocas posibilidades de marro hay con la chica protagonista (una pipiola). Todos estos personajes se mueven alrededor de una criatura, un especie de albino poseído, que habita las catacumbas del lugar y se muere por cazar a todos los monjes y vengarse así de sus antepasados, los mismos que le encerraron.
A la falta de ingredientes llamativos, hay que añadir una sosería general que duele al alma. Y es una pena, porque la intro está muy bien. Pero luego, nada, rutina casi propia de "slasher" pero sin bimbos tetonas ni asesinos enmascarados molones. Desaprovechar las posibilidades atmosféricas de un entorno como ese es un crimen imperdonable, y la vacua fotografía casi telefílmica no ayuda mucho. Tanto es así, que la única secuencia realmente poderosa y perturbadora (un cristo de ojos negros, tamaño natural, que baja de la cruz ante un flipado monje que cree ver un milagro y poco sabe que va a morir en manos de su supuesto salvador), no es tal. Pura rutina. El desenlace es la mar de tontuno... y dices ¿tanto rollo para esto?. En fin, un notable desperdicio de buenas intenciones e ideas.
Como curiosidad, mencionar que la banda sonora se la debemos a todo un habitual en el cine de terror, y en la filmo de Schmoeller, como es Pino Donaggio y que uno de los productores responde al nombre de Hope Perello, ¡director de "Aullidos 6"!.
El "ultimate sacrifice" es ver esto de un tirón sin dormirse.

miércoles, 18 de julio de 2007

RE-ANIMATOR

Llevo varios días con la intención de actualizar este blog hablando de alguna película curiosa, extraña y oscura, pero últimamente no hago más que tragarme mierda insufrible que no me dice nada y únicamente me aburre hasta la desesperación. Ayer, cansado de tanta basura, le propuse a mi pareja desembolsar el recién adquirido dvd de "Re-Animator" y verla. Joder, amigos, como cambian las cosas cuando una película es buena... o, en este caso, cojonuda.
¿Y que puedo decir yo de "Re-Animator" que no se haya dicho ya?, pues básicamente mi punto de vista al respecto, que para eso existen los blogs personales y los fanzines. "Re-Animator" entra en la misma categoría que "Posesión Infernal", "La matanza de Texas" o "Pesadilla en Elm Street", el del clásico moderno que demuestra incluso a los críticos más sesudos que el horror puede aportar grandes títulos. Ese típico film oscuro y desconocido que sale de la nada, y sorprende hasta al más pintado, dejando una huella indeleble en la historia del séptimo arte, versión pringosa. De esas hay pocas, pero cuando aparecen, todo se pone patas para arriba.
Ya conocéis la cantinela: Adaptación muy sui géneris de los relatos de H.P.Lovecraft dedicados a narrar las desventuras de su científico loco particular, Herbert West, en la que éste se lía a reanimar toda clase de seres vivos engatusando para ello al médico más prometedor del hospital de turno, y llenar este de sangre y más cadáveres. Todo orquestado con mucho sentido del humor (voluntario, of course) y toneladas de higadillos.
En su momento "Re-Animator" era el no va más del gore, la típica película sangrienta que se infiltra entre las carteleras más mainstream y pilla a todos con la guardia baja. Genuinamente transgresora, sorprenden sobre todo las secuencias de sexo aberrante, ya tan famosas, en las que la cabeza del Dr.Hill lame sin compasión el cuerpo desnudo de Barbara Crampton (que a partir de ese momento, pasó a formar parte del sagrado panteón de las scream queens), incluido grotesco intento de cunnilingus totalmente antológico. No es un gore realmente desagradable, está más cerca de la caricatura de un "Braindead" (que no en vano, es el homenaje personal de Peter Jackson a "Re-Animator" y otros films de parecido calibre) que del rollo insano de un, digamos, "Hostel".... y para los tiempos que corren, la cantidad no es tan excesiva como nos lo pareció a los que la vimos en los sagrados años 80.
"Re-Animator" posee una estructura narrativa envidiable, un ritmo acelerado y la duración justa (menos de 90 minutos) para que resulte vibrante, divertida y muy entretenida. También hace gala de su pátina de originalidad, el humor negro no era entonces tan recurrente en el horror, y la historia casi de culebrón romántico entrelazada con las cuantiosas dosis de gran guiñol eran hasta cierto punto innovadoras. No está muy claro QUÉ tiene "Re-Animator" para ser un film tan eficaz, pero lo tiene, y si no, echar un ojo a las secuelas que siguieron ayuda a entenderlo.
Brian Yuzna es a "Re-Animator" lo que John Russo a "La noche de los muertos vivientes", la rémora que, sí, puso su grano de arena en la confección del original, pero que desde entonces no ha hecho más que vivir del cuento exprimiendo una obra que, en esencia, no le pertenece y cuya paternidad suele atribuirle erróneamente la prensa indocumentada. ¡Falso!, el verdadero genio tras "Re-Animator" es Stuart Gordon que, como Mario Bava, dejó el listón de su carrera demasiado alto, y nunca supo igualarlo, aunque aún rodaría algunos films más altamente recomendables, como "From Beyond", "Dolls", "Fortaleza Infernal" o "King of the Ants".
Yuzna se encargó de estropear la saga dirigiendo "La novia de Re-Animator" y "Beyond Re-Animator", dos pestiños horribles, aburridos, gratuitos y sin gracia alguna... y encima, en el caso de la que hace tres, con Elsa Pataki (BUARGH!) y Santiago Segura (RE-BUARGH!)
Otro rostro inseparable de la saga es Jeffrey Combs, el inquietante Herbert West, que desde entonces no ha hecho más que interpretar el mismo papel, pero que, como Bruce Campbell, y siendo ambos actores limitaditos, caen en gracia por su ineludible parentesco con el género que más nos gusta.
"Re-Animator" es, en resumen, un absoluto clásico moderno, una película de esas que surgen casi de forma milagrosa y que uno nunca se cansa de ver, lastimándose porque "Ya no se hacen como esta" y recordando que ser fan del género del terror es un camino duro y difícil pero que. a veces, la recompensa a tanta paciencia bien merece la pena.

miércoles, 24 de enero de 2024

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 31: SUBPRODUCTOS YANKIS (PART SIX, POPURRI 2)

Más que grandes películas, lo que el "Empire" de Charles Band paría a espuertas eran títulos capaces de generar maravillosas imágenes, listas para adornar las páginas de tu carpeta, fanzine y/o revista . Lo mismo que a la hora de fabricar carteles, algo absolutamente fundamental en toda compañía de mentalidad exploitativa, como era el caso. Y por eso resulta tan sencillo y gozoso dedicarle una de estas entradas de escaneos estupendos. Lo hemos hecho antes, ya sea centrándonos en títulos específicos ("Creepozoides", "Esclavas del Espacio") o en plan más variado (le tocara a la misma "Empire" o a su subdivisión ñordística "Beyond Infinity Films"). Así pues, ¡reincidimos! más material jugoso, colorista y delirante rescatado, cómo no, de las páginas de mis queridas revistas franchutes, esas que -como siempre digo- me alegraron la adolescencia por ahí los años 80 y 90.
No es mucho... pero se disfruta igual.


Maravillosa imagen de una joven y preciosa Barbara Crampton ataviada de pirata para un proyecto de Stuart Gordon que nunca jamás llegó a materializarse. Lástima. "Re-Animator" y "Re-Sonator" aún andaban calientes, así que la idea de rejuntarse de nuevo los dos para llevar adelante las sangrientas correrías -o eso prometía el título, "Bloody Bess"- de una corsaria con ubres (las preciosas ubres de Barbarita) habría podido ser.... interesante.


A "Catacombs" ya le di un muerdo en su día. Esta película de David Schmoeller sufrió en sus fotogramas la debacle de "Empire". Quedó ahí, en la inopia, hasta que otros se hicieron con ella y tuvieron la desfachatez de sumarla a una franquicia medio fantasma, "The Curse", en una estrategia muy propia de aquellos añorados piratones tiempos. En concreto se suponía que era la cuarta entrega aunque, obvio, no tenía absolutamente nada que ver con las tres previas (y así podríamos ir restando hasta la primera). Con todo, el film resulta bastante malucho y solo destaca por la imagen de arriba y un Jesuscristo de ojos negros descendiendo de su cruz para cargarse a un monje.


Si algo le sobraba a "El morador de las tinieblas" eran imágenes promocionales guapas. Si algo le escaseaba, y mucho, era... calidad. Cuando leí sobre ella por primera vez (en un "Mad Movies") y me topé con la foto arriba expuesta (se supone que se trata de Jeffrey Combs, pero diría que fue un doble el que se comió el coñazo de maquillarse) o la del peludo mostro que puebla el largometraje (dirigido por John Carl Buechler y guionizado -y renegado- por el papá de Chucky, Don Mancini, oculto tras seudónimo) me volví loco. Pintaba a fabuloso homenaje a la E.C.Comics -y algo hay de eso- lo que, además, la emparentaba con mi querida "Creepshow". Luego llegó a nuesos video-clubs, la alquilé con entusiasmo y...... se saben el resto.


Del caso "Pulse Pounders" he hablado ya en otras ocasiones. Resulta fascinante. Una antología compuesta por tres historias, dos de ellas SECUELAS DIRECTAS de largometrajes previos de la misma "Empire" ("Trancers" y "El amo del calabozo"). Y la tercera, un auténtico refrito conceptual de "Re-Animator" al tratarse de otra adaptación de H.P.Lovecraft con el trío estelar de aquella al completo, la Crampton, el Combs y don David Gale (cojones, si hasta la tipografía es la misma que la del clásico de Stuart Gordon). Todo ello cocinado por el capo himself, Charles Band. ¿Se puede pedir más? ¡Sí! se puede pedir que sea buena. Y, según me consta, queda lejos de cumplirse. No he visto "Pulse Pounders". De hecho, muy pocos la han visto, porque -como en el caso de "Catacombs"- pilló a "Empire" en pleno colapso y quedó condenada al limbo. Se proyectó en una Con de esas. Y alguno de sus segmentos ha tenido vida propia. Pero, así, en general, sigue siendo un título maldito. Invisible. No se por qué, algo me dice que mejor que siga siéndolo. El cartel, por supuesto, mola un rato.

sábado, 16 de enero de 2021

DAGON, LA SECTA DEL MAR

Si damos un repaso a la trayectoria de la "Fantastic Factory", encontramos mucha y dolorosa incapacidad: "Faust, la venganza está en la sangre", "Beyond Re-Animator", "Arachnid", "Rottweiler", "La monja". Incluso cuando intentaron ir más "en serio" con "Darkness" o "Romasanta, la caza de la bestia". Tal vez, por eso mismo, "Dagon, la secta del mar" sobresalga como algo especial. No es que sea mejor, en realidad es una película regulera tirando a malucha, pero estaba un poco por encima del resto del catálogo. Seguramente se lo debamos a su director, el gran y fallecido Stuart Gordon, que aunque tampoco anduvo muy inspirado, al menos aportó sendos fugaces destellos de talento que compensaban el despiporre general. Pero vamos, si tenemos en cuenta que los responsables de "Dagon, la secta del mar" son el director, el guionista (Dennis Paoli) y el productor (Brian Yuzna) de "Re-Animator", es para echarse a llorar.
Y como en aquella, la base aquí es un escrito de H.P.Lovecraft, que vomitó todo el asco que sentía por la vida marina en una historia en la que un pueblo pesquero, adorador de un dios monstruoso que habita los abismos, poco a poco va mutando en pez. Hasta allí llegan unos turistas que, evidentemente, lo pasarán canutas.
La lista de "pros" y "contras" de "Dagon, la secta del mar" es notable. En el primer grupo tenemos algo de atmósfera, unos efectos prácticos decentes (con secuencia gore bastante angustiosa), la agradecida ausencia de sustos baratos, un héroe atípico (por inútil) y varios rostros entrañables en el reparto como José Lifante o Paco Rabal. En el segundo, pues unos efectos infográficos de vergüenza ajena, unos cuantos actores limitados, la a ratos insufrible falta de ritmo, demasiados momentos para la risa involuntaria (ese "They fuuuck herrr!" que suelta Rabal en la versión original con un inglés mas bien zarrapastroso) y un clímax tópico que provoca cierta modorra.
Como con muchas otras aportaciones de "Fantastic Factory", "Dagon, la secta del mar" la vi en el Festival de Sitges. E igual que en todas aquellas ocasiones, al terminar, los medios y el público no sabían cómo reaccionar. Llegada la rueda de prensa, Julio Fernández, productor ejecutivo, se sentía obligado a pedir disculpas ("Estamos aprendiendo" era la excusa recurrente). Y, eventualmente, algún periodista lanzaba preguntas capciosas, como aquella en la que uno preguntó a Stuart Gordon si la película era "una serie B o una serie Z", a lo que el director, no sin cierta sorna, respondió con un seco "Si!" en castellano. Aunque lo que nunca olvidaremos es el shock de oír hablar a Macarena Gómez. Nadie sabía si comenzar a descojonarse o aproximarse a ella y abrazarla.
En definitiva, "Dagon, la secta del mar" es una cosa muy muy mediocre pero que no muta directamente en basura gracias a aislados momentos de buen hacer. Y, después de todo, tampoco aburre tanto como podría. Algo es algo.

lunes, 3 de enero de 2011

UZUMAKI

Película basada en el manga de mismo titulo creado por Junji Ito y que ya pasaré a reseñar un día de estos. "Uzumaki" significa espiral, una forma geométrica muy recurrente en la naturaleza. La tenemos en plantas, animales, efectos atmosféricos.... estamos rodeados de espirales, pero en el pueblecito japonés de "Kurouzu" las espirales están afectando a todos los habitantes del pueblo. Kirie es una joven que ve como todo a su alrededor van transformándose en una grotesca historia sacada de las pesadillas de "Cthulhu". Y nombro al mito creado por Lovecraft porque la historia original (el manga) bebe mucho de esos dioses ancestrales. Los ciudadanos actúan de formas extrañas, el padre del novio de Kirie está obsesionado con las espirales, llegando al limite de acabar transformando su propio cuerpo en una. A la hora de cremar su cadáver, el humo resultante aparece en el cielo en forma de espiral. La horrorizada viuda tiene que ser hospitalizada. Allí y contra todo raciocinio, la mujer empieza a eliminar todas las espirales de su cuerpo, véase, huellas dactilares y el pelo. Lo que no sabe aun es que en el oído interno tenemos otra espiral. A su vez un par de estudiantes compañeros de Kirie empiezan a transformarse en hombres-caracol, siendo el primer síntoma la lentitud de sus movimientos, un bulto con forma de espiral en la espalda, y acabando en la transformación final. Otra compañera, a la que le gusta ser el centro de atención, ve como su pelo cobra vida formando grandes y espectaculares bucles que flotan en el aire. La locura continúa, en el río miles de remolinos, por las calles pequeños tornados, y en definitiva una sucesión de espirales cada vez más horrendas.
El final de la película y el del manga difieren debido a que se inició antes la producción del filme, y si bien los detalles grotescos son más dados en la página ilustrada, la pantalla no está exenta de ellos. Junji Ito es también uno de los guionistas, así que la seriedad con la que se ha tratado la obra es más que correcta. Deja con la sensación de no entender todo lo ocurrido, algo que puede que esté hecho a propósito para que al que le pique la curiosidad lea el manga, y la verdad es que yo así lo recomiendo, puesto que la película deja un poco fuera de juego, con un final algo apresurado. Hace tiempo que el terror japonés anda de capa caída, pero "Uzumaki" destaca entre las películas niponas del género de los últimos años. Menos es nada.

sábado, 7 de junio de 2025

EL INNOMBRABLE 2

Señalaba en la reseña de "El Innombrable 1" su condición de truño insufrible, capaz de generar el sopor más truculento imaginable, pero cuyo éxito por parámetros videocluberos había generado una secuela que, aseguraban ciertas lenguas, mejoraba mucho a su precedente. Y yo, que cinéfagamente soy incurablemente curiosón, "me moría" por echarle el guante a ese "Innombrable 2", aún a sabiendas que terminaría arrepintiéndome tras el dolor ocasionado por la primera dosis, debut de su ignoto director Jean-Paul Ouellette. Y aunque la espera se ha prolongado años, finalmente ocurrió.
Ya lo dijo el sabio: cuidado con lo que deseas.
Así de primeras, lo que desconcierta de "The Unnamable II: The Statement of Randolph Carter" -extenso título original-, es que comienza exactamente donde termina la anterior. Con los mismos actores. Y, claro, después de lo comentado, comprenderán que mi cerebro había borrado todo rastro de "El Innombrable", por lo que me resultó imposible efectuar una conexión entre ambas películas. No sé si dicha continuidad es genuina o se la han sacado de la manga. Sea como fuere, la cosa queda del siguiente modo...
Los supervivientes a la noche de horror se obcecan en dar a conocer al mundo la existencia real del monstruo que no puede nombrarse. Armados con el legendario "Necronomicón" (recordemos que ambos productos se suponen inspirados en la obra de H.P.Lovecraft), dan con una gruta, localizan al bicho, lo liberan de la maldición, convirtiéndose así en una pava sexy (el "innombrable" es señora, más mosqueada y rabiosa de lo normal) y se la llevan con ellos. Lo que desconocen es que hay otra "innombrable" que les seguirá, dispuesta a recuperar a la primera, dejando un reguero de cadáveres a su paso.
Pos no. "El Innombrable 2" sigue siendo tan aburrida y olvidable como lo era su precedente y el resto de películas de terror baratuchas del periodo, esos temibles inicios de los 90. Lo sospechaba. Es decir, sabía que todos esos rumores de que era mejor y bla, bla serían papel mojado. Calderilla. Pudin. Y eso es exactamente. Un film perfectamente evitable, sosaina, sin alma, con estética de telefilm, la dosis justa de chicha pero que sabe a nada, momentos de comedia voluntaria vergonzante y... en fin, que es una basura innombrable (chiste fácil, pero inevitable y necesario).
Del reparto destacan algunos rostros curiosos como el de John Rhys-Davies dando vida a un experto en monstruos antediluvianos, cosa que se convertiría en su rutina laboral a partir de ese momento, sumergiéndose sin descanso en toda suerte de subproductos de idéntica catadura. O el gran David Warner, en un papel minúsculo y absurdo que no aporta casi nada a la trama y únicamente está ahí para dar algo de "caché" al descalabro.
Las dos innombrables vienen interpretadas por "scream queens" de cierta solera. Por un lado Maria Ford quien, una vez desprovista del maquillaje, se pasa un cacho de la peli como dios la trajo al mundo -pueden verla en este documental echado pestes del gremio y amargadísima porque solo la explotaban sexualmente.... paradójico que terminara con el cuerpo recauchutado a base de horribles operaciones- y la ya fallecida Julie Strain, a la que toca acarrear el látex durante todo el fuckin´ largometraje (y, a diferencia de su compañera, gozaba como una perra haciendo papeles sexys para basuras videocluberas). En ambos casos se puso las botas aplicándolo Christopher Biggs.
"El innombrable 2" destruyó la carrera de Jean-Paul Ouellette, y con justicia (lo mismo podemos decir respecto a un "El innombrable 3" que jamás existió... gracias a dios). Seguidamente entró como profesor en el "Emerson College", donde produjo y dirigió algunos cortos estudiantiles. Actualmente ronda por "Linkedin". Ni falta hace señalar que en su currículum NO figuran NINGUNO de sus escarce
os con el cine de género. Ni "El innombrable 1", ni "El innombrable 2", ni esa aportación a la acción de aspecto grimoso titulada "Chinatown Connection" (con protagonismo de ¡¡ Bruce Ly y Lee Majors II !! Distribuida por estos lares vía "Filmax Video") ¡¡Traidor!! así te pudras en el infierno. Tú y tu filmografía al completo.

martes, 23 de marzo de 2010

UN GENIO CON DOS CEREBROS

Hace un par de semanas, no se a colación de qué, pasó por mi cabeza esta película. Llevaba años sin saber nada, pero la devoraba una y otra vez en mi infancia y guardaba un grato recuerdo de ella. Dediqué un buen tiempo a la búsqueda de una copia y la conseguí.
Buscando info, descubro también que dispone de mucho culto allá en los USA (¿¿y qué no??) y que los fans la catalogan de rareza. No es para menos. Que suerte que me he topado de nuevo con esta maravillosa, maravillosa película.
El Dr. Hfuhruhurr (pronúnciese Jafahier), neurocirujano de gran éxito, ha creado una nueva técnica que le permite abrir a rosca el cráneo para facilitar la intervención. Viudo, conoce a una bella mujer que solo anda con él por su dinero, y a la que ni siquiera consigue hacer el amor. En la luna de miel, el Dr. Hfuhruhurr (sí, es la segunda vez que hago el copypaste) conoce a otro doctor que le acusa de anticuado en sus descubrimientos y le explica que ha creado un suero para mantener los cerebros con vida, así como una máquina para que estos se instalen en cualquier cuerpo sin necesidad de cirugía. Hfuhruhurr entra en contacto telepático con uno de los cerebros femeninos que el otro guarda, y así comienza una alocada historia de amor.
Un homenaje a "Frankenstein", a la "serie B" cincuentera y precedente cómico de "Re-Animator" (si no contamos los escritos previos de H.P.Lovecraft en los que se basaba), la cual, casualidad o no, parece haber mamado de esta en muchos aspectos. De hecho, un jovencísimo Jeffrey Combs hace aquí uno de sus primeros papelitos.
Un sentido del humor de lo más negro impregna esta película, amén de unos gags de lo más ingeniosos que he visto nunca y un ritmo impecable a 1000 km por hora que impide que nos aburramos.
En el cast (y en toda su carrera) nunca estuvieron tan divertidos Kathleen Turner, David Warner y, por supuesto, un Steve Martin que Carl Reiner descubrió para el cine en títulos como "Un loco anda suelto", "Dos veces yo" o "Cliente muerto no paga".
El papaíto de Rob Reiner ("Cuenta Conmigo") dirige con maestría esta marcianada, a la que le falta un pelín muy chico para llegar a ser humor “spoof”, subgenero con el que el veterano director coqueteó a posteriori en la divertida "Distracción Fatal". A ello añádanle que también dirigió a John Candy en "Malditas Vacaciones" y títulos tan conocidos como "Juerga tropical" o "Hay un muerto en mi cama". ¿A que las han visto casi todas y ni siquiera sabían de la existencia de Carl Reiner? Porque a mí me ha pasado eso.
Otro aspecto a destacar de "Un genio con dos cerebros" es su electrónica banda sonora a cargo de Joel Goldsmith, un soundtrack cojonudísimo que recuerda ligeramente al la música de los giallos italianos a base de zumbidos y que le otorga a todo una ambientación muy enrarecida…
Una autentica gozada de película.

viernes, 3 de febrero de 2023

KILLER RACK

Una de mis películas de serie Z favoritas es esa maravilla llena de mocos, sangre y efectos especiales sorprendentemente efectivos que es “Despedazator”.  Una película con cierto culto y con un director, Greg Lamberson, que no se prodigó en demasía hasta que en 2010 le dio por expoliarse a sí mismo, rodando una secuela de la película por la que era reconocido a nivel internacional, trayendo de este modo la muy fallida “Slime City Massacre”, que dentro de lo malo llamaba la atención por tratarse de una continuación con un tono demasiado serio, aunque era bastante mala.
Como fuere, desde “Despedazator”, Lamberson en realidad no ha parado quieto y ha ido combinando sus labores como novelista y director del Buffalo Dreams Fantastic Film Festival de Nueva York, con la realización de películas de bajo presupuesto que ha ido soltando con cuentagotas. Y por supuesto, aunque “Despedazator” fue una maravillosa odisea en 16 mm, Lamberson pronto sería, de manera coherente y natural, pasto del formato vídeo.
El caso es que yo le tenía por un director más o menos personal, con un estilo característico e incluso a tener en cuenta dentro del cine de horror de corte marginal, cuando haciendo un pequeño seguimiento de su persona para ver en qué se había metido en los últimos años, me topo con la presente “Killer Rack” de 2015 y le pierdo absolutamente el respeto; no es posible que el director de algo tan desagradable y oscuro como “Despedazator” se haya convertido en un directorcillo de cine gore de cachondeo, irritante, mongólico y discípulo directo de la Troma —de hecho “Killer Rack” cuenta con un papel principal para, como no, Lloyd Kaufman—.
Se trata de una película rodada prácticamente para contentar a seguidores y acólitos del Buffalo Dreams Fantastic Festival y de la que se hicieron una serie de pegatinas promocionales cuyos beneficios irían destinados a una asociación que lucha contra el cáncer de mama, cosa que suena totalmente a cachondeo porque el estúpido argumento de “Killer Rack” gira en torno a unos implantes de silicona asesinos. Sí, el bueno de Lamberson se apunta a esa tendencia absurda de hacer películas sobre objetos inanimados que asesinan gente. Lo peor a lo que se podría haber apuntado.
Así, “Killer Rack” cuenta la historia de una muchacha totalmente acomplejada (interpretada por una deliciosa actriz llamada Jessica Zwolack) que un buen día decide someterse a una operación de aumento de pecho. Aunque su médico el Dr. Foin (Lloyd Kaufman en su salsa y soltando toda suerte de chistes tontos) le recomienda que no lo haga, esta hace caso omiso y es intervenida por una cirujana llamada Cate Thulu, en realidad una especie de científica loca obsesionada con las criaturas de Lovecraft, que le pone dos tetas del tamaño de dos balones de reglamento. En consecuencia, la autoestima de nuestra protagonista crece y comenzará a seducir hombres, pero todo se torcerá cuando descubre que lo que le ha puesto la cirujana son dos implantes con sed de sangre que se comerán a todo aquel que ose juguetear con ellos. Todo servido de manera desenfadada, festiva y en tono de cachondeo, lanzando el mensaje de que uno debe aceptarse a sí mismo tal como es, y que las intervenciones estéticas no traen nada bueno.
Pues muy mal. Uno no llega a aburrirse del todo, pero la película entera es una colección de clichés, actores amateurs que sobreactuan de manera intencionada, chascarrillos fáciles y tonterías varias que sirven para contentar a ese tipo de espectador gordo, granudo y con olor a pipas de girasol, que pulula por las convenciones de cine fantástico y aplaude todo lo que contenga sangre e higadillos, aunque en esencia la película que los contenga sea una puta mierda. Y para colmo, “Killer Rack” tiene un par de guiños, lógicamente, a “Despedazator”, tan mal introducidos que incluso el espectador más avezado tendrá que hacer un esfuerzo para detectarlos.
Lo dicho, el peor tipo de película que podía haber hecho Greg Lamberson. Suficiente para que yo pueda perder el interés por este director de por vida.
Sin embargo, observo que Lamberson está como muy activo en la presente década y que ha rodado unas cuantas películas, todas de bajo —bajísimo— presupuesto, dentro de los parámetros del fantástico y no parece ser que se haya decantado únicamente por esta línea humorística-salvaje, sino que hay de todo, y su última película hasta la fecha, “Widow’s Point”, parece ser todo lo contrario a esta, una de fantasmas eminentemente seria.
La verdad es que encontrar una película de Greg Lamberson conlleva siempre cierta dificultad, pero pese al escollo este de las tetas asesinas, si encuentro alguna más, le daré una oportunidad al director, aunque solo sea porque “Despedazator” me cae muy bien.

jueves, 30 de septiembre de 2010

EL AMO DEL CALABOZO

Un baranda que domina mucho el tema de los ordenadores (y en 1984, lo que tiene más mérito) es elegido por un sosías de Belcebú como contrincante para combatir en otra dimensión. La idea consiste en confrontar hechicería y tecnología, a ver cual gana. El muchacho deberá pasar siete pruebas, a cada cual más bizarra, antes del enfrentamiento final. También su novia anda metida de por medio (sí amigos, en aquellos años el concepto del informático que no se come una rosca todavía no existía) y, claro, tendrá que salvarla.
Lo más chulo de "El amo del calabozo", "The Dungeonmaster" en versión original, es su significado, esencia y naturaleza como producto. Se trata de un especie de campo de pruebas para Charles Band y su legendaria "Empire Pictures", que entonces aún no existía oficialmente, pero poco le faltaba (de hecho, la peli fue distribuida en cines a través del sello). En sus muy escasos 73 minutos de duración (muy escasos pero muy agradecidos) reúne a varios de los nombres que terminarían otorgando entidad a la empresa (así como muchos de sus tics, y unos cuantos propios de la década). Es un trabajo colectivo, y cada una de las siete pruebas de las que hablaba al principio son como pequeños cortometrajes narrativamente diferenciables los unos de los otros escritos y dirigidos por distintos realizadores que se estrenaban para la ocasión (bueno, y técnicos, ya que Band dio la oportunidad de mandar a algunos de ellos, más acostumbrados a ser mandados). De esta guisa nos encontramos con un par de episodios muy acordes a la especialidad de sus responsables. Es decir, el bueno de John Carl Buechler, del que en este blog se ha hablado mucho, padre de los "Ghoulies" y director de "Troll", firma el segmento más "de terror", que incluye zombies y, ¡¡sí!!, uno de sus característicos y entrañables cutre-monstruos. Dave Allen, el ya fallecido mago del stop-motion (tan imprescindible para Charles Band como lo era Buechler), es el responsable de un sketch que incorpora, ¡¡sí!!, una estatua gigante moviéndose fotograma a fotograma (por lo visto el tipo aún no dominaba mucho el tema pues resulta un pelín torpe). De las demás mini-historias se encargan Ted Nicolaou (habitual montador de la casa y director de la mítica "Terrorvision") que aquí se curra un cacho muy deudor de "Mad Max 2" o Peter Manoogian ("Eliminators", "Arena" o "Demonic Toys"). Al resto, no los conozco... bueno, salvo al mismo Charles Band, que en funciones de director desarrolla el sketch más ridículo de todos, en el cual el prota se enfrenta, nada más y nada menos, que ¡¡¡a la banda jevillarra "Wasp"!!!! (y no olvidemos que "Wasp" se encargarían de aportar un carismático tema al soundtrack de "Ghoulies 2").
En el reparto destaca el gigantón Richard Moll (el de la serie "Juzgado de guardia" -gracias don Olid por el dato correcto-, el cadáver viviente de "House, una casa alucinante" y habitual en muchas producciones fantásticas de segunda o tercera división) y, en el lado opuesto -por tamaño-, el enano Phil Fondacaro, otro nombre ineludible en toda producción "Empire" que se jacte de serlo (allá donde sea necesario un tío de su talla, está él... eso incluye no solo films como "Troll" o "Ghoulies 2", también cosas como "El retorno del Jedi" -por los "Ewoks"- y, cómo no, "Willow"). Gracias a una pequeña ayuda de "Imdb", descubrimos a Kennet J. Hall interpretando a un hombre lobo. Este caballero, además de múltiples curreles junto a David De Coteau y Fred Olen Ray, tiene en su haber la realización de "Evil Spawn"/"Engendro Satánico", ¡ahí es nada!. Como no podía ser de otro modo, de la mitad de la banda sonora se encarga Richard Band, por supuesto.
Y sí, mucho me temo que este film es más interesante por todo lo expuesto hasta ahora que por si mismo. "El amo del calabozo" es, en fin, una chorradita entretenida por los pelos, que hace gala de una lógica escasez de medios y con la que puedes echarte algunas risas afectivas. Como decía, los tics ochenteros son muchos, tales como sus efectos de ridículos rayos de colores (que son mogollón), las vestimentas, el rollo futurista de los ordenadores (tan desfasados ya), etc, etc... pero se ve con cierto agrado por su condición de pieza de arqueología y delirio general (acrecentado por esos constantes sketches tan distintos los uno de los otros... y tan anodinos).
En 1988 "Empire" da un redoble salto mortal con "Pulse Pounders", un producto de lo más exótico compuesto de tres segmentos. Uno de ellos es otra adaptación de H.P.Lovecraft con parte del reparto de "Re-Animator" (Jeffrey Combs, Barbara Crampton y David Gale, nada menos). Y los otros dos son... ¡secuelas!... o mejor, mini-secuelas de "Empire movies" previas. Por un lado "Trancers 2" y por otro, lo adivinaste, "The Dungeonmaster 2", con los mismos actores protagonistas (incluido Richard Moll). Sin embargo, los por entonces muy agravados problemas financieros de la empresa hicieron que el film terminara cayendo en un limbo del que no ha salido nunca. ¿Nos lamentamos o no?.