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miércoles, 10 de abril de 2019

DEMONS

"Demons" tiene en su currículo varios honores. Principalmente, ser el salto del cisne del "buen" terror moderno Italiano. El testamento de una era "dorada" repleta de títulos que, ante todo, sorprendían por su cuantiosa truculencia. Así mismo, también le pertoca la entrañable condición de producto eminentemente juvenil, desenfadado y, en una palabra, macarra. "Demons" va directa a la entrepierna, a la "alucinada", y da igual los medios que necesite para lograrlo: Una banda sonora trufada de heavy metal ochentero que adorna las secuencias más violentas e impactantes. Momentos como el enfrentamiento entre los monstruos y el héroe subido a una moto, sable en ristre, es el ejemplo más gráfico. Imposible no fliparse con semejante material. Y es que "Demons" es un puto tebeo, uno malo y chusco, pero uno que funciona perfectamente dentro de su peculiar universo.
La historia es lo de menos. Un grupo de individuos anónimos es invitado al pase de una película de terror sobre demonios pestilentes que cobrará vida en la platea. Los espectadores serán poseídos uno tras otro, y los que se libren tendrán que defenderse. Una excusa como cualquier otra para encadenar locuras visuales, gore del de antes y muy italiano en su sádico detalle, luces de colores, humo, interpretaciones que duelen y unos diálogos que es para prender fuego al guión.
Pero no importa, porque "Demons" es una película cafre que reconoce y abraza su condición, no la oculta para nada. Tal vez de modo consciente, o tal vez no. Es tan mala como gozable en su estupidez, detalle este que se les ha escapado a muchos. Hay un fandom por ahí que la adora como si fuese realmente adorable, y no, creo que se equivocan. Pero allá cada uno con lo suyo.
Dario Argento quiso producirle a Sam Raimi una secuela de "Posesión Infernal", antes de que esta se materializara por cortesía de Dino de Laurentiis, pero no pudo ser. Algo me dice que el padre de "Suspiria" se quedó con las ganas y produjo "Demons" para desquitarse. Consciente de que el invento no era digno de él -no en aquella época, hoy sería otro cantar- contrató al mediocre Lamberto Bava para que la dirigiera. Y el resto es historia. O histeria.
Fue un exitazo y generó una segunda parte inferior. La tercera nunca acabó de llegar, a pesar de que hubo varios intentos bastardos.
La música de Claudio Simonetti es estupenda en lo suyo y deja huella.
Un divertimento que se recomienda ver con el cerebro puesto en "Off".

jueves, 16 de octubre de 2008

DEMONS 2

Para mi siempre será un misterio el por qué Dario Argento, en el papel de productor, y Lamberto Bava, como director, decidieron reducir el nivel de gore en esta secuela de su "hit" "Demons", cuando, precisamente, el exceso de babas, pus y demás era lo MEJOR de la misma. ¿Ampliar la audiencia?, no se, no me cuadra... si habláramos de Hollywood sí, pero tratándose del rey del horrorismo Italiano, lo veo rarillo. El caso es que supongo que la jugada les salió mal, porque nunca hubo un "Demons 3" oficial (aunque sí muchos intentos -véase "El engendro del diablo", nacida como tal pero luego cambiada-, y alguna tercera entrega pirata, como el "Black Demons" de Umberto Lenzi y el "The Ogre" del mismo Bava Junior) y esta segunda parte llegó a algunos lugares de las Españas directamente en formato vídeo (como fue el caso de Barnacity).
La verdad es que la recordaba mucho peor. Acabo de verla y, bueno, me ha entretenido lo suyo... por lo que no será tan horrible. Los actores siguen siendo malos de cojones, estáticos, absurdos (entre ellos, Antonio Cantafora, la forma humana de "Supersonic Man"). Los diálogos igual de tronchantes y las escapadas al exterior para narrarnos sucesos sin importancia con respecto a la historia de base también están (en una tenemos a Lamberto en un pequeño papel), como la panda de punkos mega-chungos de la primera, aquí transformados en góticos mega-chungos. Y es que esa es otra, ¿por qué cambiar la adecuadísima banda sonora de grupos heavy metal de "Demons 1" y meter combos pop (esos grandes "Smiths") o góticos?, ¿más concesiones comerciales?, ¡raro!.
Algunos actores del primer film repiten en este, solo que haciendo de otros personajes y olvidando que, en su primera vez, fenecían. Algo rocambolesco sin tenemos en cuenta que en "Demons 2" se habla de los hechos de su precedente como si hubiesen ocurrido realmente.
El caso es que ahora la acción se desarrolla en un edificio requetemoderno. Los demonios se cuelan a través de la televisión y arman la marimorena. La galería de poseídos crece con la presencia de un perro-demon, un niño-demon y un gremlin-demon.
Lo dicho, se puede ver, pero se echan mucho de menos los excesos burros que en la primera compensaban su incapacidad. ¡Ah!, y sale Asia Argento, pero muy cría, así que los pervertidos ya pueden olvidarse (¡o no!).

martes, 19 de octubre de 2010

NIGHT OF THE DEMONS

Honestamente, nunca he acabado de comprender el estatus de culto del "Night of the Demons" original. En su época fui atraído por su espectacular carátula. La alquilé y quedé prendado ante unos títulos de crédito en dibujos animados realmente flipantes. El arranque prometía, con ese enorme caserón encantado (que molaba más que el de la peli que nos ocupa) listo para una noche de horror. Y al final recuerdo que quedé totalmente decepcionado. El film de Kevin S. Tenney (dire también de "Witchboard" o "Brain Dead", y que en el remake ejerce de productor) resultó ser una imitación sosa y sin gracia de "Posesión Infernal". Pero por lo visto, y para mayor alegría de sus productores, cuajó y con el tiempo salieron dos secuelas más, utilizando al personaje de Angela (la primera chica poseída con su oportuna indumentaria gótica) como reclamo principal (una especie de Freddy Krueger con tetas). La segunda era horripilante, aunque salía una chavala con las ubres más hermosas que he visto nunca. Y la tercera (también conocida como "Demon House") era casi telefilmesca (a pesar de una morbosa felación al cañón de una pistola, que la Angela de esta nueva versión recrea un poco, aunque mediante botella).
Y ahora, en plena fiebre de remakes de clásicos del horror ochentero, a alguien se le ocurre rehacer "La noche de los demonios". ¡¡¿¿En serio??!!, ¿pero tanto es su culto que merece una nueva versión?. Ya sabéis aquello de que más vale que a la hora de remakear se decanten por pelis mediocres fácilmente mejorables, en lugar de grandes títulos que únicamente puedan estropear. Es evidente que "Night of the demons" entra de lleno en el primer caso... lo curioso es que este remake esté confeccionado desde las tripas de la más rutilante "serie B", el mismo gueto al que pertenecía la original.
La trama de base es la misma, lo que no dice mucho ya que incluso en 1988 resultaba previsible. Noche de Halloween, grupo de jovencitos idiotas se montan una fiesta en un enorme caserón con fama de encantado. Se desatan los infiernos, y el grupo de supervivientes (cada vez más escueto) tendrá que luchar contra los demonios, hasta la salida del sol. Luego hay toda una serie de cambios sutiles que, en fin, tampoco es que sean la repanocha, pero dado la básico del asunto, supongo que podemos agradecerlos.
No se si los parecidos con "Posesión Infernal" son porque la original ya se inspiraba mucho en ella, o porque han querido mandarle un guiño directo. Pero sí, tenemos raíces con vida propia que agarran a sus víctimas, y una sospechosa puertezuela directa al sótano por la que, en un momento dado, asoman unas manos demoníacas.
¿Y qué más nos ofrece este "Night of the demons"?, pues bueno, estética neo-gótica, muchos colorines, una cámara nerviosa del copón, montaje acelerado, soundtrack cargado de rock-metal-gótico (destacan por diferentes y buenos los "Tsol"), todo sutilmente estilizado y con ese tufo sintético propio de estos tiempos. Algo que, por norma, me resulta desagradable. Sin embargo, muy consciente de ello antes de empezar el visionado, aquí lo dejo pasar. Efectos especiales dignos, algo de buen gore (aunque menos crudo de lo que esperaba. Tampoco la versión de Tenney era un cúmulo de atrocidades) y, eso sí, tías buenas y algunas tetas molonas. Se recrean (y se mejoran... o se exageran) los pocos momentos míticos de la peli del 88, como ese famoso lápiz de labios incrustado en un seno.
El reparto es notable (en un sentido "babeable"), Shannon ("American Pie") Elizabeth como la nueva Angela, la tremendísima Monica ("Freddy vs Jason") Keena como la heroína de la función (¡que mala actriz que es la jodida, pero que poco importa!, aunque en "Freddy vs Jason" estaba algo más carnosa que aquí, lo que le favorecía), Tiffany Shepis ("scream queen" de tercera, que se marca un rol escueto) y, ¡sí!, el amigo Edward Furlong como nota discordante. Hay que ver cómo este menda empeora interpretativamente a medida que crece, a lo largo y a lo ancho... pobrecillo. Naturalmente, hay cameo para una desmejoradísima Linnea Quigley, vestida igual que lo hiciera en el film-madre. El director no nos interesa... un matao de esos.
¿Resumiendo?, pues no está mal este nuevo "Night of the demons". Vale, le falta el relativo encanto del original (encanto que ha adquirido con los años y por su condición ochentosa, claro, porque cuando la vi en su momento era un producto más del montón), pero la verdad es que le gana en cuanto a entretenimiento, ideas visuales y.... ¡reparto femenino!... cosas estas que, hablando claro, eran muy fáciles de superar.
Recomendada para pasar el rato o ver con los coleguitas.

miércoles, 24 de abril de 2013

DEMONS

Dudaba si reseñar esta película, clásica del horror italiano dónde las haya, porque ¿Qué voy a decir nuevo de una película ya de sobras conocida por todos?
Sin embargo en este ultimo visionado, ya en una edad en la que el entusiasmo por los efectos gore (solo por el hecho de que sean gore) y demás parafernalias desaparece, me hace ser más subjetivo, e incluso, más justo a la hora de valorar la –sobrevalorada- película.
Y es que la película más famosa del hijo de Mario Bava, Lamberto Bava (cuya incapacidad profesional queda más que patente en esa pedazo de mierda que es “Disturbios en el cementerio”) y producida por Dario Argento, es un producto de total entretenimiento, pero está muy lejos de ser una buena película. Está fatalmente dirigida, discretamente montada y la fotografía es espantosa. Motivos estos, por otro lado, que son un punto a su favor.
Ya saben la historia. Un individuo con media cara de aluminio, va repartiendo localidades para un nuevo cine, el  “Metropol”, donde se proyectará una película de terror. Los acontecimientos que ocurren en pantalla se irán trasladando  a la realidad de los espectadores, llenándose el cine de poseídos que Irán dando cuenta de los vivos que tratan de escapar del cine.
Así, a bote pronto, se me ocurren dos títulos de los que “Demons” mama, si no plagia descaradamente en según que momentos: “Zombi” y “Posesión Infernal”.
Similitudes a un lado, he de decir que la gracia de la película, lo que la convierte en un clásico incuestionable, serían, únicamente, su gore y su artesanía. El recital de sangre, desmembramientos y sustancias verdes, es descomunal y súper divertido.
Por lo demás, se trata de una película a la que el tiempo ha jugado una mala pasada; se la ve más cutre que hace unos años, sin embargo, la velocidad a la que ocurre todo, impide que nos aburramos. Así que sí, es disfrutable. O al menos, aún con todas sus carencias y chapuzas, no seré yo el que diga que “Demons” es una mierda de película. ¿Sobrevalorada? Muchísimo, pero hay películas de la época mil veces peores.
La siguieron una secuela oficial, esta sí, mala de solemnidad, y un montón de imitaciones y secuelas bastardas, que le confieren un lugar de honor en el género.

sábado, 12 de diciembre de 2009

EL ENGENDRO DEL DIABLO

Siempre me resultó curioso que, por muy colegas que fueran Michele Soavi y Dario Argento (alumno y profesor, básicamente) en realidad el primero que le dio una oportunidad al debutante Michele no fue el director de "Suspiria" sino Aristide Massaccesi (más conocido como Joe D´Amato), que como todos sabéis le produjo la estupenda "Aquarius". Entonces sí, acompañado del prestigio que le otorgó su primera peli, Soavi vio como Argento le reclamaba para dirigir un nuevo film del que iba a ser productor, "La Chiesa", aquí estrenada como "El engendro del diablo". La vi en el momento de su estreno, y me llevé una enorme decepción. Siempre consideré que los dos films de Soavi producidos por Dario Argento eran los peores de su carrera (este y "La Secta"), y en concreto creía que el título español de "La Chiesa" le hacía mucha justicia (por lo de engendro, obviamente). Ayer la repasé tras muchos años de no verla... y puedo decir que, aunque no la considere ya un engendro, sigue pareciéndome un producto muy muy flojo.
Cuando Lamberto Bava vino a Barcelona a presentar "Demons", contó que "El engendro del diablo" nació originalmente como "Demons 3", pero que por movidas de derechos y otras mandangas fue derivando hasta convertirse en algo independiente (aunque en algunos países también se la conoce con ese título). Sin embargo, "La Chiesa" todavía conserva muchos ingredientes típicos de la saga demoníaca, como el modo en que la infección comienza a extenderse (mediante cortes) y toda la estructura de su segunda mitad, que para algo es la peor.
De entrada el film apuesta más por el suspense que por el horror puro (y ya no digamos la sangre), centrándose en narrar el descubrimiento que un bibliotecario y una restauradora (arquitecta, dicen por ahí) hacen en los sótanos de la iglesia en la que curran, donde se oculta una puerta a los infiernos. De pronto, y del modo más tonto, estos personajes pasan a ser secundarios (o menos), entran en juego un montón más (algunos tan irritantes como la "cómica" pareja de ancianos) y todos quedan encerrados en la iglesia, dando pie a secuencias de delirio totalmente absurdo (¿un niño tocando un saxofón?), un poco más de terror / gore (y sí, más "Demons". A gusto personal destaca la pava hecha puré por el metro) y, en fin, notables idas de olla (matan a una maestra a ojos de todos ensartándole un hierro por el cuello y luego parece que nadie lo recuerde, actuando con tranquilidad).
El resultado es muy muy desigual al no decidirse por ninguna de las dos partes... a la primera le falta garra, y a la segunda algo de coherencia, y la cortada de rollo intermedia nos confunde, a pesar de que no se puede negar el valor de algunas secuencias visualmente muy logradas y estimulantes, como la de la cruz en el suelo a modo de puerta a los infiernos, el modo peculiar de dar las campanadas o... no se, la aparición de alguna que otra criatura.
Flojilla.

lunes, 23 de junio de 2008

DISTURBIOS EN EL CEMENTERIO

Que a Lamberto Bava no le gusta hacer cine de horror es una leyenda urbana que, con el paso de los años, cobra más fuerza. Se dice que el hombre se vio arrastrado a ello por culpa de su ilustre apellido, aunque su verdadera vocación era ser realizador televisivo (cosa a la que finalmente pudo dedicarse). Y es que, encima, las comparaciones con su progenitor eran constantes, motivo de cachondeo, y en las que siempre, siempre salía perdiendo. Todo eso explicaría por qué el bueno de Lamberto nunca demostró tener demasiada buena mano para contar historias en imágenes, y que su film más conocido (porque el más respetado es "Macabro", un tostón de tres pares de cojones) sea "Demons", locura divertidísima donde las haya, pero una patata al fin y al cabo. Pues fue justo después del subidón que le supusieron sus dos colaboraciones con Dario Argento (es decir, la mentada "Demons" y su secuela), que Lamberto Bava se dedicó a parir telefilms de terror para la RAI, a cada cual más brasa y patético. "Disturbios en el cementerio" es uno de ellos y, no, no se aleja para nada de la norma, por desgracia.
Un grupo de adolescentes mongoloides están de excursión. En una parada, entran en un colmado (regentado por el mismo Lamberto Bava y su hijo), mangan no se qué, y salen pitando. Durante la huida quedan atascados en un riachuelo, y caminando caminando, llegan hasta una extraña taberna en la que un tipo les suelta un reto: Pasar una noche entera en una lúgubre cripta. De lograrlo, podrían convertirse en los dueños de un fantabuloso tesoro.
La idea en sí no está ni tan mal, pero claro, teniendo en cuenta los pésimos actores (algunos de ellos rostros asociados a la saga "Demons"), los increíblemente estúpidos e irritantes diálogos, las situaciones ridículas y que, en esencia, la peli no cuenta nada de nada (nos pasamos una hora viendo a los chavales correr de un lado a otro de la cripta, asistiendo a las escenas más supuestamente terroríficas y, a pesar de ello, dedicar tiempo al cachondeito), pues el resultado es una S.M.A., es decir: Señora Mediocridad Acojonante. De hecho, el tesoro se lo tendrían que dar a los que la aguantaran entera y de un tirón, cuestión esta harto compleja.
Lo triste es ver en tareas de guión a Dardano Sacchetti, un nombre ligado a todas las ilustres muestras del horror italiano de los ochenta que aquí, obvio es, tenía más prisa en acabar y cobrar. Ya sabemos como es la industria televisiva... de hecho, esa es la causa -probablemente- de que "Disturbios en el cementerio" tenga un nivel menos cero de gore, y que intenten compensarlo con un humor cazurro y cabaretero (el zombie manoseando la teta de una muerta y que esta le arree un sopapo), porque los efectos especiales, sobre todo los de maquillaje, son terribles... eso sí, un "terriblismo" no carente de cierto encanto. ¡Ah!, la banda sonora la firma Simon Boswell, y a mi es que me suena muchísimo haberla oído antes, ¿en "Aquarius" quizás?. Mmmmh.
Creo recordar que "Disturbios en el cementerio" se programó en el Festival de Sitges de ese año y, graciosamente, provocó un auténtico disturbio durante el que casi linchan a su director (en este caso incluso lo apruebo).
La imagen que les dejo viene firmada por un GRANDE del cartelismo cinematográfico, E.Sciotti. Gócenlo.

sábado, 13 de septiembre de 2025

IL GATTO NERO

Siempre pensé que "La madre del mal", última aportación de Dario Argento a su particular saga de las progenitoras cabronas (ya saben, precedida por "Suspiria" e "Inferno"), era lo que normalmente llamamos un "final deslucido". El fandom -y nuestro Víctor- flipó con ella, pero por la cantidad insalubre de gore bruto y desaforado. Sin embargo, tras la hemoglobina, no había nada. Y lo que había, tampoco valía mucho. De hecho, en mi más reciente revisión, no pude ni terminarla y me fui a dormir pensando aquello de "¿Podría haber un cierre peor que este?". Pues sí, podría. Tal y como descubrí con horror hace unas cuantas lunas.
Dicha joya comporta, además, una serie de problemas extra. De entrada, la ensalada de títulos. Me decantaré por el más "oficioso", "Il gatto nero" (tengan en cuenta que en algunos países llegó a estrenarse como ¡¡la sexta entrega de "Demons"!!). El otro problema es su director, el entrañable Luigi Cozzi / Lewis Coates. Me cae bien, la verdad, y duele admitir que su película es un truño inconmensurable.
Al mentado empacho de títulos debemos añadir un origen "caotizante". De primeras el proyecto nació como esa tercera parte oficial -mucho antes de "La madre del mal"- con guion de Daria Nicolodi y supuesta dirección de Dario Argento. Sin embargo, el asunto se fue al agua y, años después, la Nicolodi cedió su libreto a Cozzi quien, al no querer asumir la responsabilidad de poner fin a una franquicia tan respetada, se sacó de la manga un seudo homenaje, incluyendo en la trama referencias directas a "Suspiria", a Argento y reciclando la famosa banda sonora de "Goblin" para sendos pasajes (también hay guiño a "Seis mujeres para el asesino", recreando a su famoso psycho-killer, cosa que repetirá en el futuro). A Daria Nicolodi no le gustó el desaguisado y se apartó. Entonces, entra en escena Menahem Golan con su nueva y flamante "21st Century" dispuesto a adquirir la cinta. El hombre se había comprometido a rodar una adaptación de "El gato negro" según Edgar Allan Poe (muy de moda entre gerifaltes del subproducto por ahí finales de los ochenta) y, a falta de nada concluso, decide que la peli de Cozzi, con oportunos cambios y añadidos, daría el pego. Así, le pide al director que meta alguna referencia al relato de Poe y filme sendas escenas de un felino negro andando por ahí. El italiano accede (¡faltaría!), dando como resultado el esputo del que ahora les hablo. La presencia de la obra literaria es nula. Se justifica como la película dentro de la película que anda protagonizado la protagonista, ¿suena a galimatías?... pues eso no es nada. Como resultado obtenemos el gag más simpático de "It gatto nero", el director de dicha película dentro de la película no es otro que Michele Soavi, quien por la misma época rodaría "El engendro del diablo" -nacida de primeras como el "Demons 3" oficial. Sin embargo, trifulcas legales desestimarían su pertenencia a la saga... aunque en algunos mercados así es como se vendió, esta vez de manera no oficial. ¡¡Menudas paradojas pajeras!!-.
El caso es que la mentada actriz es pareja de un director de éxito especializado en horrores, quien anda preparando su nuevo gran proyecto, nada menos que un film basado en la existencia de otra de las terribles brujas de Thomas De Quincey (al que ya estrujaron Argento y la Nicolodi en su día), "Levana". Al ser mentada la invocan y despierta muy cabreada, con ganas de reencarnarse en el bebé de la protagonista... o eso creo. Por ello, se pasa el rato atormentándola a base de visiones propias de un mal refrito de "Pesadilla en Elm Street", mientras va despachando al resto del reparto en secuencias de licuosa y divertida truculencia, destacando ese estómago estallando al que tanto partido había sacado ya Cozzi en su "Contaminación: Alien invade la tierra".
Sentadas las bases, lo que queda es jolgorio narrativo y aburrimiento al peso.  Efectivamente, NO estamos ante la tercera de la saga, pero PODRÍA haberlo sido y eso provoca cagarrinas. Como parte del asunto "tributoso", Cozzi procura imitar las maneras de Argento recurriendo a luces de colorines y un inadecuadísimo rock duro -cortesía del grupo de tercera "Bang Tango"- ambientando sonoramente los momentos intensos, aunque luego se expanda a casi toda clase de situaciones. Por supuesto, el afán mimetizador no garantiza nada, porque lo que queda va trufado de muchas incongruencias + momentos absurdos y ridiculizables (con especial fijación en el careto de patata rancia que gasta la temible "Levana", así como esa desconcertante escena en la que todo se revela un disfraz, pero no, pero sí, pero tampoco...)
El reparto viene compuesto por una galería de nombres condenados a participar en esta clase de simpáticos furruños. Florence Guérin (con cierta retirada a Rose Byrne), Urbano Barberini (prota masculino del "Demons" original), Brett Halsey (de impresionante filmografía en la que no falta nadie: Antonio Margheriti, Lucio Fulci, Bruno Mattei, Jesús Franco o ¡Francis Ford Coppola!), Luisa Maneri ("Vicios Pequeños", "Body Count") y, por supuesto, una madurita Caroline Munro haciendo lo que puede.
Me da penica, de verdad, pero esto no hay dios que lo soporte.

sábado, 28 de octubre de 2023

DEMONIOS NEGROS

Unos jovenzuelos andan por tierras Brasileñas en busca de sonidos autóctonos. Atusado por su interés respecto al vudú y esas mandangas, uno de ellos consigue presenciar y grabar un ritual. Al día siguiente, sendas fuerzas malignas le obligan a activar el radio-casete en un cementerio donde reposan una serie de esclavos -negros- cruelmente ejecutados en su momento. Como consecuencia, se alzarán y comenzará la venganza de ultra tumba.
Lo más llamativo de "Demonios Negros" es que gasta un inconfundible y tardío tufo a gore-fetuccini de los ochenta, especialmente por esos primerísimos primeros planos de ojos arrancados de sus cuencas, cabezas abiertas por hachazos y gargantas agujereadas mediante cuchillos. 
Cuando, justamente, uno de aquellos artesanos, el discutible Umberto Lenzi, se puso manos a la obra con esta película, era ya 1991. Hacía tiempo que los mejores momentos de Fulci, Massaccesi e gli amici habían quedado atrás. Ya nadie, nacido en Italia, abordaba el horror de línea gruesa de aquel modo, y por eso mola. Solo por eso. Lo demás queda en el reverso opuesto de la palabra molar. El look de la cinta, soso, plano y telefílmico, es inevitablemente noventero. Y los actores, + sus diálogos para borricos, dejan bastante que desear. En especial el que hace de "Jose", quien se marca un par de muecas cuando siente dolor que son pa echar una sonora risotada. Casi tanto como la caracterización de esos zombies con cara de aburridos (así resulta fácil empatizar con ellos). Y sin pasar por alto unos cócteles molotov más eficaces en su efecto destructivo que la mejor granada de mano.
Conocida internacionalmente como "Black Demons", o como "Demons 3" en algunos países -incluida Italia-, y luciendo un póster también de regusto "retro", estilo E.Sciotti -sin serlo, según me informo-, la peli es... lo que es... un truñete desprovisto de alma y color, que, no obstante, puede "disfrutarse" echándole voluntad -sobre todo por cuestiones nostálgicas- y situando el móvil cerquita, no sea que nos veamos azuzados por el abundante muermo.

sábado, 29 de enero de 2022

LA MÁSCARA DEL DEMONIO 1990

En 1990 la carrera de Lamberto Bava alcanzó cotas de absoluta infamia cuando se atrevió a dar el paso que todos temían: Remakear la legendaria y ultra-valorada película de su sagrado padre, "La máscara del demonio". Y encima, para televisión (en coproducción con España, que la estrenó en una especie de serie llamada "Sabbath". Ojo a la frase promocional del cartel aquí expuesto: "Sufrieron una posesión infernal..." ¡JA!). Claro que uno podría justificarlo diciendo que lo que hizo Bava Hijo fue readaptar la historia escrita por Nikolai Gogol en la que se inspiró Bava Padre. ¡Paparruchas!, que no nos chupamos el dedo, leñe. La cuestión es que cuando la nueva "Máscara del demonio" se anunció en las páginas de la francesa "L´Ecran Fantastique", echando mano de sendas creaciones del bueno de Sergio Stivaletti para las fotos, todo pintaba medio decente. Puro espejismo.
Unos jóvenes esquiadores caen por una fosa y llegan hasta una especie de iglesia subterránea donde encuentran a una tipa hecha un cubito de hielo luciendo una máscara adherida al rostro. Cuando la extraigan, liberarán al mal bicho, que se dedicará a poseerlos en piña e intentar tirarse al más guapo de todos.
¿Cómo llamar a esto? Los yankis usan la palabra "dreck". Tras mirar el diccionario y descubrir que se traduce en "bazofia", la encontré muy adecuada. No ya por el efecto comparativo con respecto a la película de Mario Bava (que me cae en gracia, pero para nada me deslumbra) o el texto de Nikolai Gogol (que ni he leído, ni leeré), el problema es que esta "Máscara del demonio 1990" es absolutamente insoportable. Los efectos especiales están bien, el diseño de producción luce bonito, e incluso hay una escena de sexo con una bruja con patas de gallo que podría destacarse por bizarra... pero lo cierto es que toda ella -la peli, no la bruja- es taaaaan jodidamente sosa, aburrida y pesada que, en fin, nada la salva. Pero nada. Horrorosa, repetitiva, cargada de diálogos de mendrugo, ese surrealismo cansino tan típico de los italianos cuando no saben qué coño hacer (como ocurría en la parte final de "El engendro del diablo", conocida en Japón como "Demons 3", mientras que a la reseñada como "Demons 5", tiene su gracia y sentido) y, en fin, dura, dura de sufrir.
En el reparto destacan las presencias de Mary Sellers y Michele Soavi. Hay que tener en cuenta que tres años antes ambos habían coincidido en el rodaje de "Aquarius", con la curiosidad añadida de que, allí, Michele era el dire que daba órdenes a la actriz. También merece la pena mentar a Debora Caprioglio, pero más que nada por sus abundantes y sabrosas carnes. Al año siguiente se haría famosilla como la "Paprika" de Tinto Brass.
Tras esta "Máscara del demonio 1990", no sé quien debió revolverse más en su tumba, si Mario o Nikolai.

sábado, 12 de febrero de 2022

MORIRÁS A MEDIANOCHE

¿Nunca se han preguntado por qué Lamberto Bava se adaptó tan bien a la televisión cuando esta arrasó con todo el cine de género italiano, especialmente el terror? ¿Por qué es uno de los pocos de su quinta -sin contar al eterno Dario- que sobrevivió a la catástrofe? En "Morirás a medianoche" tienen la respuesta. Otro seudo-giallo ochentero que el fetuccini se curró nada menos que entre los dos "Demons", donde hacía gala de un estilo colorista y gran guiñolesco debido, tal vez, a la supervisión de maese Argento. En cuanto este se ausenta, lo que obtenemos por parte de Lamberto es un cine plano, frío y aséptico como una mala cosa. Muy televisivo (y ahí tienen la respuesta al enigma, el cineasta se adaptó bien porque llevaba el "telefilmismo" en la sangre). Eso mismo se nota un huevo con "Morirás a medianoche" que, sin embargo, me ha molado un poquito -solo un poquito- más que "Cuchillos en la oscuridad". Quizás porque se mantenía virgen para mis hastiados ojos, quien sabe.
Un policía y su cornuda mujer se pelean, llegando a las manos. Todo parece que va a terminar en tragedia hasta que él se contiene y sale a por tabaco. Ella, dolorida, corre a la ducha. De pronto aparece en escena una figura misteriosa que la mata con un pico de hielo. Naturalmente las sospechas recaen en el policía pero ¿es él o un famoso asesino supuestamente fallecido que ha regresado para seguir matando?.
Todo en esta peli del 86 es rematadamente de manual. Todo. Incluido un desenlace algo tramposillo. Y su deuda con la entrañable "Tenebre" del inevitable Dario, también. La banda sonora firmada por Claudio Simonetti parece surgida de los descartes de la que él mismo compuso junto a Massimo Morante y Fabio Pignatelli para aquella. Y si nos ponemos farrucos, hasta podemos extendernos al resto de la filmografía Argentiana, porque hay un detalle narrativo directamente mangado de "El pájaro de las plumas de cristal". Tal cual (hoy lo llamarían homenaje).
En el reparto, los inevitables rostros habituales de esta clase de cine, destacando por fácilmente reconocibles los de Paolo Malco y Peter Pitsch, que venía de protagonizar "Demons". Aunque a mi me ha llamado poderosamente la atención Lara Wendel, primero porque la he reconocido de su rol secundario en -otra vez- "Tenebre" (allí salía con el pelo largo y estaba más guapa) y, luego, porque al investigar he descubierto que fue una de las protagonistas de la extremadamente polémica "Maladolescencia", famosa por incluir imágenes de niñas menores -pero de verdad- desnudándose y efectuando actos sexuales. Wendel era una de ellas. Cuando la prensa de la época le preguntó cómo había osado reunir valor a sus tan solo once primaveras, afirmó que la movía un fuerte deseo de convertirse en actriz, costara lo que costara. Lástima que tanto esfuerzo no quedara compensado cuando se retiró de la profesión en 1993.
Como detalle curioso, mencionar la escena en la que una de las chicas se tumba en la cama a leer una novela de crímenes titulada "Blood" cuya llamativa portada viene firmada por el gran -y ya fallecido- Enzo Sciotti, responsable así mismo del cartel de esta "Morirás a medianoche" (ese que ven aquí al lado) y de, como bien saben, un sinfín de maravillosos pósters de películas afines.
Aunque Lamberto Bava figura con letras grandes como "mecenas" (¿imitando de nuevo a Dario en sus escarceos productiles?) a la hora de firmar dirección, montaje y co-autoría del guion (junto al gran Dardano Sacchetti), echa mano de su entrañable alias John Old Jr. ¿Motivo? Lo desconozco.
"Morirás a medianoche" es una peliculilla que se olvida con pasmosa facilidad, pero tampoco ofende y es útil si lo que se busca es un rato de desacomplejada e intrascendente evasión.

viernes, 21 de julio de 2017

PIERNAS LOCAS, LOCAS, LOCAS

“Piernas locas, locas, locas”, es una atípica comedia genuinamente ochentera de aquellas que tras sus estrenos, por norma general, tampoco multitudinarios, pasaban por nuestro país a través del alquiler de los añorados videoclubes. Y en sus estanterías, “Piernas, locas, locas, locas” si resultaba ser un alquiler de lo más habitual.
Una alocada –y cutre- mezcla de comedia deportiva y “Sex Comedy” con ligeros toques de comedia “Spoof”, al menos, en lo referido al estilo de muchos de sus gags ( “- Queremos tomar la ensalada del Chef” “-No va a poder ser, el Chef es un avaricioso”, dicen en una escena). Por estructura y contenidos, una película muy deudora de “Los Albóndigas en remojo”.
Conocida como “Off The Mark”, y también como “Crazy Legs” en sus versiones anglosajonas, “Piernas locas, locas, locas, cuenta la historia de un niño aspirante a alteta (corredor de Triatlón) que tras una jugada de su amiguito ruso, acaba cayéndose de un columpio y queda incapacitado. Le operan, pero el  cirujano avisa a sus progenitores que aunque podrá entrenar, que se olvide de convertirse en un gran atleta; tras la caída y la posterior operación, el niño sufre la enfermedad de las “Piernas Locas”, enfermedad esta que en momentos concretos de estrés o tensión, hará que su cuerpo pierda el control de sus piernas actuando estas autónomamente. Al mismo tiempo, una jovencita con las mismas inquietudes que él, comienza a ganar carreras porque gracias al enorme tamaño de sus pechos, estos llegan segundos antes que ella a la línea de meta, motivo por el que los chicos contra los que compite están molestos, y motivo por el que esos mismos, poco después, se convertirán en sus amantes.
Pasa los años, se encuentran, compatibilizan, y con un tercero en discordia, un negro que ha perdido el alma –un “No-Soul Brother”, entrenaran para la carrera más importante carrera de sus vidas. Todo ello servido en un ambiente juvenil y no exento de juerga, y tetas y culos, y todos los clichés de las populares “Sex Comedies” línea “Screwball” contemporaneo.
Verdaderamente se trata de una cinta un tanto ingenua e infantiloide al que le han metido chistes de contenido sexual y desnudos femeninos para que no resulte tan infantil y atraer culos a las butacas, cosa esta que salió rana, porque al ser claificada “R” en su momento, y tener una exhibición reducida por dicho motivo, finalmente se convirtió en una película ignota y prácticamente desconocida para el público americano.
No obstante, y a pesar de sus momentos más aburridos, los gags, cuando su resultado es eficaz, hacen que bien merezca la pena un visionado.
En el cast principal, como portador de esas piernas locas, locas, locas,  tenemos a Mark Nelly, visto en otras “Screwball Comedies” contemporaneas como puedan ser “Escuela de Azafatas” o “ Harvard, Movida Americana” así como se despediría del mundo de la actuación en 1994 con “Night of the Demons 2”. La dueña de esos suculentos pechos que llegan antes a la meta que el resto tenemos a la bella Terry Farell, a la que hemos visto paseando su palmito por diversas producciones tales como “Regreso a la Escuela” o “Hellraiser III” para acabar con su estructura osea en el mundo de la televisión. Como el negro que ha perdido el alma, tenemos a Clarence Gildyar Jr. que con algo más de suerte, llegó a aparecer en “Top Gun”, “Karate Kid II” o “Jungla de Cristal”, sin llegar a tener ninguno de los tres más roles protagonicos que los de esta película. Segundones de por vida.
No menos que el director de la película, Bill Berry, quien diez años de esta dirigió el “Blaxploitation” “Brotherhood of Death” y luego ya, como dirian los catalanes, se ganó las garrofas como asistente del director de innumerables películas de la más variada índole y el más raro pelaje, a la vez que produjo toda suerte de productos de serie B/Z destacando entre todos “Night of the Demons 2”, “Leprechaun 3” o “Los Chicos del Máiz 666”.
Una carrera de lo más simplona y curiosa, no obstante.
Véanla, se pueden echar alguna que otra risa.

sábado, 15 de enero de 2022

CUCHILLOS EN LA OSCURIDAD

La vida está lleno de misterios. No existe una razón lógica para mi reciente ataque de "Lambertobavaitis" seguido de unas ganas irrefrenables por ver o revisar algunos títulos de su filmografía (como irán sufriendo las próximas semanas). Sobre todo aquellos inéditos y/o olvidados -por y para mí-. Cierto que el hijo de Mario Bava es un habitual de este blog. Hemos reseñado un puñado de sus creaciones: "Disturbios en el cementerio", "Cena con el vampiro", "El devorador del océano", "Demons", "Demons 2" o "Crímenes en portada", pero eso no significa que nos apasione. Ni siquiera que nos guste. No. Lamberto Bava era (y, suponemos, es) bastante limitado. Pero ya saben lo pernicioso de la vil nostalgia. Uno no puede evitar sentir cariño por estos personajes que le acompañaron durante su crecimiento como aficionado al cine de género. Esa es la razón de que me enfrente de nuevo a "Cuchillos en la oscuridad", un seudo-giallo tardío de 1983 que, alquilado y visto en su época, únicamente logró hacerme caer rendido de sueño.
Cuenta la historia de un músico que se instala a vivir en una casita aislada del mundanal ruido porque necesita crear, concretamente la banda sonora de un film de terror. En eso que por el lugar ronda una misteriosa figura que va asesinando a todas las chicas que le visitan. Porque sí, aunque se supone que en esa casa se está muy tranquilo, lo cierto es que no para de entrar y salir peña, casi parece el "Mercadona" en fin de semana. Como es de ley, el músico se pondrá a investigar toda la movida.
Bien, lo divertido de consumir estas italianadas ochenteras está en, obviamente, el personal implicado. Nombres y rostros que has visto en otras de su misma condición. Así, localizamos en las letras al eterno guionista Dardano Sacchetti, acompañado por otra que tal, Elisa Briganti. La música, de gran importancia -por la trama y tal-, la firman otro par de eternos, Guido y Maurizio De Angelis. En tareas de asistente de dirección, un grande, Michele Soavi que, además, se marca un papel bastante potente. Ya saben que al hombre le iba eso de actuar. Sigo diciendo que algún día alguien debería dedicarle un libro, con extensa entrevista incluida. Este caballero es historia viva del -para mí- mejor cine de género italiano (Nota: Resulta que sí existe uno, editado por el Festival de Sitges. Me hice con el y, recién leído, puedo afirmar que, sí, está un rato bien. Te deja satisfecho). Y ya que hablamos de actuar, también aquí hay agradables sorpresas, como el prota Andrea Occhipinti, que anduvo en sendas películas de Lucio Fulci, lo mismo que el niño rubio cabezón Giovanni Frezza. Sin olvidarnos de Fabiola Toledo.
Una vez visto y dicho esto (recuerden: la parte divertida), queda lo aburrido: Ver "Cuchillos en la oscuridad" (nacida "La casa con la scala nel buio"), una peliculita de inevitables tintes Darioargentianos (eso de que el prota sea un artista enfrentado a un misterio) pero únicamente en el concepto, porque estilísticamente es sosa, mortecina y perezosa. Y narrativamente, aburrida y sin sorpresas. Gran parte de las escenas consisten en largos paseos de sus protagonistas por la casa, con un nivel cero de suspense. Y los crímenes están dentro de lo común y corriente. Nada especialmente ingenioso o, al menos, truculento. No me extraña que me quedara sopa viéndola en su día... lo único llamativo es el final, por quien sale y cómo sale, pero para eso le dan al avance rápido y se ahorran la modorra previa.

domingo, 20 de junio de 2010

CRIMENES EN PORTADA

En España a esta peli se la conoce (y se la vendió en su momento) como "la de Sabrina Salerno". O mejor, "en la que Sabrina Salerno muere". Ahora me hace mucha gracia soltar ese chorra-chiste, pero os aseguro que en 1988/89 no hubiese ni osado. ¿Motivo?, la de esperma que llegué a derrochar con las fotos de Sabrina. Sí amigos, soy de la quinta que vivió el boom Salerno/tetazas en primera fila. Intensamente. De hecho, me compré el "Interviu" en el que se publicaron las imágenes de la moza en cueros y que se agotó en cuestión de días, u horas. Y, aunque han pasado muchos años, sigo creyendo que Sabrina era preciosa y me sigue poniendo palote. No lo duden. Algo que pude corroborar ayer noche viendo este "Crímenes en portada". La primera vez que le eché un ojo me aburrió mogollón y, encima, el reclamo Sabrina no era mostrado lo suficiente como para poder darle al manubrio sin recurrir al "pause".
Lamberto Bava venía de triunfar con sus "Demons", y arrastró a algunos de los actores de estas, que muestran palmito y dudosas dotes interpretativas junto a Serena Grandi (que sosa, pero que jamonaza!!!!), Daria Nicolodi (musa y ex-esposa de Dario Argento, una de las varias conexiones que esta peli tiene con el universo del padre de "Suspiria"), David Brandon (el orejudo director teatral de "Aquarius"), el mítico George Eastman (montándoselo con la Grandi en una bañera), Capucine en plan "return" y, claro, la Sabri.
A la música tenemos otro de los "elementos Argentianos", Simon Boswell, que también compuso los soundtracks de "Phenomena", "Aquarius", "Demons 2", "Hardware" o "Santa Sangre" y que se curra una música tan inadecuada en su tono como en su servicio (vamos, que suena en los momentos más inoportunos, otro toque muy Argento).
¿Y la historia?, pues un giallo con todas las de la ley, incluidos remalazos delirantes, que una vez más -y última- retrotraen al director de "Rojo Oscuro". Las modelos de una revista erótica van siendo asesin
adas por un psycho-killer. ¿Quien es el responsable?... la verdad es que se ve venir a la legua, desde el minuto 10 como poco. El gore es escaso, las tetas las justas y lo realmente destacable es el efecto (que en la peli no se explica, pero que yo leí por ahí) de que el criminal, haciendo gala de su irrefrenable odio hacia las modelos, las ve con rostros monstruosos (el que no esté al tanto de este dato debe flipar colores).
Por lo demás, pues una de las pelis más soportables de su director, sin querer decir que sea especialmente buena, ni especialmente entretenida.

domingo, 6 de marzo de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "DEMONS"

Evidentemente, los fotocromos de hoy tenían que estar relacionados de alguna manera con la entrada que dediqué el pasado Jueves a la tienda de Dario Argento “Profondo Rosso”. Una de las varias figuras que había en el museo pertenecía a, probablemente, su más famosa implicación como productor, la chunguísima pero simpática “Demons” según Lamberto Bava, sobre la que ya dio buena y justa cuenta en su momento el amigo Víctor.
Así pues, los fotocromos que siguen pertenecen a tan emblemática “cult movie”. El único “pero” es que no están completos. Don Alex Gardés, su poseedor, amo y señor, los tenía así en su colección y, oiga, encima que nos los presta, no vamos a irle con exigencias, ¿no?.








sábado, 5 de julio de 2025

PAGANINI HORROR

Mientras hace siete días veíamos al Luigi Cozzi más despendolado, hoy toca centrarse en el "profesional", el artesano cumplidor, el director de cosas ultra-mediocres destinadas únicamente a rejuntar unas cuantas buenas liras para morir olvidadas. Toca hablar de "Paganini Horror", concebida por el cineasta -recurriendo, según el mercado, al seudónimo habitual de Lewis Coates - en plena etapa gris de su trayectoria, dejando atrás aquellos títulos que, no por menos chuscos, le habían proporcionado velados momentos de notoriedad, y viendo un futuro -el suyo y el del negocio- bastante poco halagüeño (justificadamente, añado).
Un grupo de pop-rock horterísimo anda en crisis. No logran componer un gran "hit", lo que cabrea como una mona a su agente. En eso que el teclista consigue la partitura original de una pieza inédita compuesta en su día por el célebre violinista Niccolò Paganini, con la idea de adaptarla a sus maneras. La elección del músico les viene de coña -al grupo y a la película misma- ya que arrastra la leyenda de haber vendido su alma al diablo a cambio de capacidades y gloria.
Embriagados de entusiasmo, deciden contratar a un famoso director de películas de terror para hacerles un vídeo-clip chévere que rodarán, nada menos, en la misma mansión veneciana donde Paganini hizo el diabólico trámite y, ya puestos, asesinó a la parienta (esto último invención de la película). Como es de ley, al poco de andar por ahí retozando y dándole lustro al instrumental, aparecerá ¿el fantasma? del violinista con ganas homicidas y pasarán un montón de cosas raras, entre ellas la apertura de un portal al mismísimo infierno.
Bien, "Paganini Horror" viene fechada el año 1988, ya con el cine fantástico "fetuccini" -sobre todo aquel de naturaleza "explioter"- dando sus últimos estertores. Según datos consultados, Cozzi pretendía inyectar a la trama su obsesión con los universos paralelos y demás zarandajas metafísicas, pero el productor, el célebre Fabrizio de Angelis -a quien como mecenas debemos buena parte de lo mejor del terror italiano de los ochenta (incluidos "clásicos" de Lucio Fulci o Enzo G. Castellari) y otros tantos furruños como director bajo el alias de Larry Ludman- le dijo que se dejara de monsergas y rodara una de terror convencional. Extrañamente, la versión que he visto sí lleva parte de todo ese material, así pues, o se trataba de un "director´s cut" (cosa bien dudosa, no es algo que se estile entre artesanos del ítalo-"trash") o en el guion original de Cozzi el asunto era todavía más desmadrado. Este venía co-escrito a medias con una de las actrices del film, la legendaria -y ya bajo tierra- Daria Nicolodi, entonces ex esposa y ¿ex? mano derecha de Dario Argento, quien le había negado sus créditos en aquellas películas de autoría compartida, incluida la intocable "Suspiria". Dicha elección narrativa -lo de las dimensiones y bujeros astrales- se agradece, porque otorga a "Paganini Horror" un algo levemente distinto, sin caer en la monotonía propia del slasher que, en principio, parece. No obstante, tampoco la salva de ser el pedazo de mediocridad que finalmente es, condimentada por actores acartonados y limitados, diálogos idiotas, truculencia discretita, ausencia de tetismo e incapacidad de provocar ninguna sensación salvo la del aburrimiento más atroz en infinitas dosis cuánticas.
Luigi Cozzi pudo desquitarse poco menos de treinta años después, desvariando a gusto en "Blood on Méliès´Moon". Algo es algo. Y, diré más, con todo lo "pura" que es "Paganini Horror" en su condición de "película de verdad" rodada a base de granulosos 35 milímetros y bla, bla, bla, me quedo con el despropósito digital posterior. Resulta bastante menos mortecino y denota el gozo que su director invirtió al realizarlo, todo lo contrario que el título ahora reseñado.
Por lo demás, pues un Donald Pleasence visto y no visto cumpliendo la papeleta a cambio de un bocata (luciendo esa sonrisilla golfa a la que solía recurrir para disimular las pocas ganas), un puñado de actores habituales de esta clase de materia (la negadísima Jasmine Maimone estuvo en "Demons", Pascal Persiano -gran apellido- en "Demons 2", Maria Cristina Mastrangeli repetiría en el futuro con el Cozzi más digital y Pietro Genuardi se prestaría a actuar en "Las puertas del infierno" de Umberto Lenzi o "Mi novia es un zombie" de Michele Soavi) y, como solía ser habitual, un maravilloso póster confeccionado -muy evidentemente antes de rodarse la película, pues la coincidencia de elementos es mínima- por ese "mostro" llamado Enzo Sciotti.

sábado, 16 de marzo de 2024

POSESIÓN INFERNAL, EL DESPERTAR

A estas alturas no es necesario que hable de mi devoción por "Posesión Infernal". Sintiendo una indudable simpatía hacia toda la saga, la marca al completo, dicho amor se centra básicamente en el film de origen, el de 1981. Es algo sobre lo que he escrito muchísimo. Por todo ello, enfrentarme a cada nueva entrega posterior, especialmente aquellas facturadas en tiempos modernos, es un auténtico reto. Y ante el primer visionado, inevitablemente las expectativas pesan un huevo, generando una opinión normalmente poco favorable. Se hace pues necesario un segundo intento. O un tercero. Pasó con el remake de 2013 que, poco a poco, logró ganarse mi afecto. Tanto como para pillarlo en blu-ray.
Bien, ahora le toca el turno a "Posesión Infernal, el despertar". La primera vez me pareció un truño gordo, gordo. Así, esperé a la siguiente intentona para formarme una impresión más fiable. Y de eso va esta reseña.
¿Es "Evil Dead Rise" (título en v.o.) un reboot, una precuela o secuela del film del 2013?. ¿O de 1981? Pues no me ha quedado claro, la verdad. A mí lo que me ha parecido es un remake del remake. Comparten estética, "look" fotográfico -digital, me supongo-, y unas cuantas ideas. Lo más desconcertante de este nuevo "Evil Dead" es que, por mucho que venden la moto de la novedad, del cambio de un bosque siniestro a un apartamento, de personajes más o menos masculinos a mayormente femeninos, incluso la incorporación de adolescentes - + una infante (estoy tan cansado de películas de terror con críos... parece casi una obsesión pederasta por parte de los mandamases de Hollywood)- que lo van a pasar putas, en lo narrativo es exactamente igual que la original y el remake. Es decir: Grupo de personajes metidos entre cuatro paredes desatan el mal mediante "Necronomicón" formato audiolibro (tres vinilos con los pasajes grabados en ellos. El último incluye una advertencia sobre sus peligros. Coño, ¿no habría sido más lógico que eso estuviese en el primero? digo yo), los unos van siendo poseídos, los otros tendrán que combatirlos, etc, hasta que al final sale el gran "mostro", alegremente despachado vía sierra mecánica. Ea!
¿Debería ello haber garantizado cierto disfrute y placer entre los devotos de mi porte, así como más canosos y nostálgicos?, pues tal vez sí... aunque, primero, puestos a repetir la jugada, no te alejes de la cabaña y el bosque, que ello garantizaba una atmósfera cojonuda (inquietante y de puro aislamiento), ¡¡se echa mucho de menos!!, y segundo, complicado va a ser con unos personajes tan poco interesantes. Tan poco carismáticos. Tan antipáticos. Y no, no lo digo por la cacareada ausencia de Bruce Campbell / "Ash". Ya saben, o deberían, lo que pienso al respecto. Esa manía de asociar al actor a la saga es muy lógica y razonable, pero en el primer film, el del 81, era un personaje más. Algo tontaina y cobardica, sin toda la ristra de macarradas, chascarrillos graciosos y demás que, a la larga, han acabado definiéndolo (y ya no insisto en el hecho de que moría, dato que hizo mucho por dejarnos un regusto duradero a los que la vimos cuando aún no había secuelas. Aquellos que crecieron a partir de "Terroríficamente Muertos", jamás entenderán tan determinante impacto).
Alguien descontento -y canadiense- dispuesto a mandar una reprimenda a los responsables de "Evil Dead Rise" afirmó que, a diferencia de esta última dosis, "Evil Dead" solía ser una franquicia que revolucionaba el género, ofreciendo nuevas ideas a base de desbordante imaginación. Francamente, creo que exagera. "Evil Dead", especialmente la que todo lo inauguró, tira de una trama super-trillada (chavales que van de "vacas" a un sitio aislado, donde serán víctimas de algo malo. Si lo miran detenidamente, así pueden resumirse films previos como "Viernes 13" o, especialmente, "La matanza de Texas" que, pa algo, ejerció de notable influencia en Sam Raimi y cía), es el cómo está desarrollada y contada en lo visual, donde sí resulta novedoso. Y, además, parte de ello fue casi accidental. Raimi solo quiso hacer una peli de terror convencional, pero le salió así porque era joven, ambicioso y desbordaba pasión. Ahora es un señor mayor, profesional en lo suyo, cansado, acomodado... además de que los aspectos originales del "Evil Dead" primigenio ya han sido muy imitados. Muy explotados.
Entre las cosas que me molan menos seguramente estén algunas ideas chorras que se pretenden epatantes, como cuando la mamá poseída usa la uña a modo de aguja de tocata (y lo que sigue, que no lo explico por si no la han visto). Ya les va a los cerebros tras la franquicia tirar de conceptos así. No olvidemos todo el rollo MacGyver del final del remake, con la batería conectada a la jeringa para revivir a la poseída y bla, bla. Son chuminadas, lo sé. Y que me irriten será culpa de mí ya galopante espíritu conservador con respecto al cine, al género y, particularmente, la saga. Pero es así. Y luego, la actriz que interpreta a la madre... me pone nervioso... tiene una cara muy rara... como si alguien tirase de sus orejas 
para atrás. Entiendo perfectamente que le dieran el papel de super-poseída.
Aunque es un dato que no ha sido muy explotado, al parecer en su día Dario Argento quiso producirle a Sam Raimi la secuela de "Posesión Infernal". Sin embargo, otro italiano se adelantó (Dino de Laurentiis) y el director de "Tenebre" se quedó con las ganas. Desquitándose posteriormente al producir "Demons", que no es más que un remedo de "Evil Dead". Descarao. Resultó funcionar muy bien en taquilla, lo que les obligó a parir una secuela, cambiando el escenario de un cine a un edificio. Una decisión muy lógica y práctica. Y, claro, ahora, décadas después, a Raimi y la pandi se les ocurre esa misma alteración de decorado para la nueva entrega. E, inevitablemente, nacen ciertos parecidos. El fandom, ese gran idiota, corre a gritar que se trata de un homenaje, un guiño de la yanki a la italiana. ¿En serio?. De haberse hecho a posta, estaríamos siendo testigos de cómo los expoliados se inspiran voluntariamente y felizmente en los expoliantes. Como si me dijeran que George Miller se basó en las películas posnucleares de Cirio H. Santiago para su nuevo "Mad Max" o que Disney se inspiró en "Star Crash, choque de galaxias" para la última trilogía de "Star Wars". Suena bastante ridículo. Me pregunto cuando los fans del género aprenderán, y asumirán, que sus cineastas favoritos no comparten con ellos necesariamente esa pasión. Esa devoción ciega. Es más, seguramente ninguno de los responsables de "Evil Dead" habrá visto "Demons 2". Y si la han visto, ni pensarían en ella, considerándola un mero, sucio y vil robo a sus ideas originales.
Epílogo: No, definitivamente no me gusta "Evil Dead Rise" o "Posesión Infernal, el despertar". Me aburrió, bostecé, no me dio miedo (eso ya lo daba por sentado), no me llevé sustos, no me divertí y el gore no me pareció tan excesivo como lo pintaban (de hecho, creo que es más sangrienta la del 2013). Fue "una más". Sin alma. Incapaz de provocarme nada de nada. Y estoy hablando tanto del primer visionado, como del segundo. Parece bastante improbable, sino imposible, que se me gane con el tiempo.
Ya lo decía un amigo mío: Cuando a los yankis algo les funciona, lo repiten hasta la saciedad. Hasta quemarlo. Destruirlo. Que gran verdad... y que gran tragedia... sobre todo si el decrépito concepto resultante al que impiden morir dignamente se llama "Evil Dead".

miércoles, 6 de noviembre de 2013

AQUARIUS

Durante mucho tiempo consideré "Aquarius" como "la última película buena del cine de terror moderno italiano". Revisada recientemente, cambio el slogan a: "La -casi- única película buena del cine de terror moderno italiano".
Seamos prácticos, visto hoy, el trabajo de gente como Lucio Fulci, Sergio Martino, Umberto -papanatas- Lenzi o, especialmente, Lamberto Bava, resulta bastante aburrido. O, mejor, totalmente mortecino. Sin embargo, "Aquarius" no solo mantiene el tipo, además logra algo casi imposible de encontrar en un producto ítaloparlante adscrito al género de mis amores: No aburre. Y no solo no aburre, ¡entretiene!. Eso sí que es un milagro. Dentro de tal elitista tendencia también cabe el amigo Dario Argento, especialmente en sus mejores tiempos. Y no es puta casualidad, pues los lazos entre el padre de "Inferno" y Michele Soavi, director debutante en "Aquarius", eran bien fuertes. De hecho, la gracia de esta película es que se erige casi como testamento de la era dorada del terror italiano post-Mario Bava por así decirlo, el de los 70 y, muy especialmente, los 80. Y lo firma el pupilo más aventajado posible, el amigo Soavi, en cuyo curriculum previo encontramos el famoso documental que dedicó a su maestro Argento con "Il mondo dell'orrore di Dario Argento" para quien, antes de currar como director, lo hizo como asistente y actor (en "Tenebre", "Phenomena" y "Ópera"). Pero Argento no fue el único, también dio lo suyo para Lamberto Bava en idénticas funciones ("Cuchillos en la oscuridad", "Demons", el remake de "La máscara el demonio" y "Blastfighter, la furia de la venganza", en la primera hacía de -si la memoria no me falla- asesino travesti y en la segunda era el tipo de la media-máscara que reparte propaganda del estreno del film diabólico en el metro). Su vinculación al horror italiano no se queda ahí, ya que Soavi ha ejercido exclusivamente de intérprete en films tan característicos como "Alien 2", "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" (la de Fulci, para quien también colaboró en "El destripador de Nueva York"), "El día del cobra" (de Enzo G. Castellari), "Los invasores del abismo" (de Ruggero Deodato) o "Il gatto nero" (de Luigi Cozzi -amigo de Víctor-). Y aunque curiosamente su nombre siempre va asociado al de Argento, en realidad otro para quien curró a destajo en sus inicios fue el no menos legendario Aristide Massaccesi, más conocido como Joe D´Amato. Michele fue actor, co-guionista no acreditado y asistente en títulos tan variados y demenciales como "Bronx lucha final", "2020 Los rangers de Texas", "Terror sin límite", "Calígula 2" o "Ator el poderoso". Tal vez por ello fue Massaccesi, y no Argento, el primero en producirle un largometraje comercial, es decir, este mismo "Aquarius" que Aristide apadrinó desde su flamante "Filmirage" y que, como guinda del pastel, cuenta con un guión original de Luigi Montefiori, más conocido como George Eastman, el caníbal de "Gomia, terror en el mar Egeo" (dirigida por D´Amato, of course), que pal caso se esconde tras el alias de Lew Cooper. Ahí es nada. Visto lo visto, está claro que solo Michele Soavi podía cerrar el círculo aplicando lo aprendido y, encima, tan bien (y americanizando su nombre a Michael, como debe ser).
Un puñado de actores hambrientos, y su director, ensayan desesperadamente un espectáculo teatral de danza moderna sobre un anónimo asesino. Todo pinta que va a ser un desastre. Esa noche, la prota de la función, aquejada de dolores en el tobillo, hace caso omiso al jefe y se marcha al hospital más cercano para que le venden la pupa. Su presencia motivará la huida de un peligrosísimo psicópata que se le cuela en el coche, se carga a la chica de guardarropía del teatro y desaparece. Llega la policía, registra el lugar, no encuentra nada y se marcha dejando únicamente dos agentes que de poco servirán (uno de ellos encarnado por el propio Soavi). El director decide aprovechar el suceso y convierte su obra en un inesperado biopic del psycho-killer visitante... así que, pa meterse caña con los ensayos, se encierra a si mismo y a los actores en el teatro, escondiendo la llave. Poco saben todos ellos que el homenajeado también ronda por allí, dispuesto a cargárselos y, para más inri, la primera persona a la que asesina es la única que sabe dónde está escondida la llave de la puerta principal. La noche que les espera será de órdago.
"Aquarius" fui a verla el día de su estreno, al cine. Lo recuerdo muy bien porque los Viernes por la tarde solía reunirme con los idiotas de mis ex compañeros de EGB para acudir a las películas. En aquella ocasión, elegí yo. Naturalmente entonces ya sabía mucho sobre la peli de marras gracias a mis queridas revistas francesas, aunque la reconocía más por el título que allí recibió, "Bloody Bird". Al entrar, un sensacionalista cartel que el mismo cine se había sacado de la manga, nos advertía que lo que íbamos a ver era muy fuerte porque resultaba "totalmente verosímil". Menuda chorrada!!. De hecho, y aunque lo pasamos muy bien durante el visionado, al terminar uno de mis "amigos" criticaba el desenlace del film aludiendo, justamente, a su falta de verosimilitud. En fin, jóvenes presuntuosos. A mi todo aquello me daba igual, me la sudaba, había disfrutado como un enanito y salí bien saciado, ya que por entonces lo que buscaba con desesperación en un film de horror era la más generosa y gráfica truculencia y, en ese sentido, "Aquarius" iba la mar de bien servida. ¡Qué tiempos aquellos en los que el cine de terror incluía gore valiente y gráfico, pero en sus justas dosis, sin caer en el exceso por el exceso, ni el humor, ni la estilización en busca de la aprobación de las élites políticamente correctas!, preocupándose más por ser "una de miedo con gore" que "una gore con miedo" o, peor, "una gore con gore" o, ya de pesadilla, "una gore con risas".
El caso es que, menos experimentado en estas lides, consideraba "Aquarius" una muestra moderna de "giallo". Bien cierto es que guarda algunas características propias de esa clase de cine, pero en realidad la obra de Michele Soavi encaja mucho mejor en la etiqueta de "slasher". ¿Una mezcla de lo mejor de ambos bandos?, pues sí, me parece bien. Por parte "slasher" tenemos a un asesino mudo e imparable ataviado con un uniforme negro y una máscara de lo más chanante. Esa cabeza de búho gigante es ya legendaria. Tenemos el grupo de jóvenes servidos para ser asesinados con las más variadas armas y los crímenes más impactantes y sangrientos, que incluyen cosas tan clásicas como hachas o una surrealista pero efectivísima sierra mecánica. Y tenemos el climax en el que la "final girl" y el malo se enfrentan cara a cara, así como la aparente invulnerabilidad del segundo. En el terreno del "giallo" encaja el mini-puzzle que resolver del final, el asesinato enfocado como todo un arte (los cadáveres de las víctimas reunidos es algo muy "slasher", pero no lo de presentarlos de forma tan artística) y, en general, la concepción elegante, bonita y estilizada que Soavi tiene del terror, algo directamente heredado de su amigo y vecino Dario y que destaca especialmente con la hipnótica y pomposa banda sonora, así como con esas plumas flotantes o los números musicales de la obra que ensayan los protagonistas (el sumum de lo cual viene cuando la que conoce la ubicación de la llave es asesinada brutalmente delante de todos, convencidos de que el agresor es el actor disfrazado. Ese es uno de los momentos más "giallo", más Argento, de la fiesta, a base de soundtrack orquestal e iluminación azulada).
Hace unas líneas hablaba de los asesinatos truculentos y salvajes. Déjenme volver a ello. En la época se consideraba "Aquarius" como una película "fuerte" y seguramente en 1987 sí encajaba en la etiqueta. No estábamos tan acostumbrados a ver de modo claro y sin disimulos cómo una sierra mecánica abría el estómago a un tipo, y aquí es algo que está bien presente y, además, rodado de modo muy efectivo, muy tétrico, con una linterna como única fuente de luz, el asesino con la máscara salpicada de sangre y la víctima, gritando agónicamente, rodeados de oscuridad y asentados sobre un Argentiano suelo inundado de agua. Brillante. En posteriores entrevistas Soavi decía que no se consideraba muy amigo del gore (¡ni del terror de los ochenta!, al que acusa de poco imaginativo), pero que aceptaba que un film de terror iba ligado a la muerte y la sangre, y que en cierto modo esta última era lógicamente inevitable. También comentaba que el presupuesto con el que contaron para "Aquarius" era mínimo, y que lo efectos especiales se resolvieron del modo más rudimentario. Hay una chica -embarazada!- que es partida por la mitad y cuando se revela su medio-cuerpo, nos damos cuenta que se trata de un auténtico maniquí al que han pegado unas tripas. No digo que cante hasta el extremo de resultar risible y chapucero, para nada, pero sí es verdad que el momento pasa fugazmente ante nuestros ojos evitando resultar demasiado evidente. Lo mismo que la decapitación del director de la obra de teatro. Pero que nadie se confunda, porque esa pobreza queda totalmente compensada por la inmensa capacidad de Michele Soavi, que se muestra como un cineasta de lo más talentoso a la hora de dotar de ritmo a su película, de sacar buen partido del montaje y, en fin, de jugar con el suspense. "Aquarius" es impactante y sangrienta, sí, pero también emocionante. Digamos que podríamos partirla en cuatro cachos. Arranque, masacre (donde mueren el 90% de los personajes secundarios, sin descanso), enfrentamiento y desenlace. El enfrentamiento es el segmento más delicado porque, casi sin diálogos, y a base de sonido e imagen, el director se centra en el puro suspense, cuando el psycho-killer tiende una trampa a la "final girl" que debe agenciarse la llave de la puerta sin que su agresor se de cuenta, aunque lo tenga a medio metro. Muy logrado momento de puro cine, que eclosiona con el inevitable bis a bis de la  pareja, destacando el instante de él colgando del techo y deslizándose por un grueso cable hacia ella. De infarto.
Quizás uno de los puntos más flojillos de la película sean algunos de sus actores, ya sabemos que en la mayoría de las pelis de terror italianas suelen ser muy malos, ridículos. Aquí se salvan de la pura quema por los pelos, aunque queda sitio para algunas sobreactuaciones notables. Sin embargo, la mayor de todas ellas da el pego, porque se trata del director de la función teatral, un tipo ególatra, cruel y manipulador al que el rollo histriónico le va como anillo al dedo. De hecho, es uno de los personajes que más recuerdo dejan y para mi significó descubrir al actor que le da vida, David Brandon y sus notables orejones. Había protagonizado "Caligula 3" para el mismo Joe D´Amato (un evidente exploitation de la de Tinto Brass, donde ya coincidió con Soavi), y luego también saldría en el "Crímenes en portada" de Lamberto Bava. Pero su rol más extraño y atípico es el primero, haciendo de ángel "Ariel" para Derek Jarman en su epopeya arty-punk "Jubilee" (connotaciones de una carrera paralela en el teatro y otras artes más elevadas y respetadas).
Barbara Cupisti es la guapa "final girl" de rigor que has visto también en películas de algunos clásicos como Fulci ("El destripador de Nueva York", ¡su debut!), Argento ("Ópera"), o el fucking Lenzi ("La porte dell´inferno"), así como en "El engendro del diablo" y "Mi novia es un zombie" del mismo Soavi (a lo tonto él y la moza llevaban años coincidiendo en la pantalla, así que será verdad eso de que son o fueron pareja, apunte este que no he podido corroborar).
Sin embargo, el rostro más mítico de todo el film es el de un -habitualmente- sobreactuado Giovanni Lombardo Radice (alias John Morgen) haciendo de supergay. La fama a nivel fandom le llegó cuando Fulci decidió taladrarle la cabeza en "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" y Lenzi castrarlo para "Caníbal Feroz". Lo vi in person en su visita a un festival patrio, pero -paradójicamente- era más soso que una cocacola con solo cinco cucharadas de azúcar.
Terminamos este repasito con la fea Mary Sellers (sin vínculos con el inspector Clouseau) y que también mostraba su poca atractiva faz en el temible remake de "La máscara del demonio", cortesía de Bava hijo de... Mario, "Contamination .7" (de D´Amato) y "Ghost House", de -oootra vez- Umberto Lenzi currando para "Filmirage". Curiosamente esta costrosa peliculita que consumí en un cine porno justo cuando probaba suerte proyectando otra clase de productos menos grumosos (¡¡vamos, ni el puto "deuce" y sus cutre-cines!!), reciclaba el soundtrack completo de "Aquarius" que -como ya he señalado- está muy bien y tiene un peso importante en la película. Uno de sus tres responsables, probablemente el más reconocible, es Simon Boswell, inevitablemente ligado al universo de Dario Argento y que también ha puesto su talento al servicio de una ralea de films sin desperdicio: "Phenomena", "Demons 2", "Crímenes en portada", "Karate Kimura" (!), "Santa Sangre" (estupenda su partitura para este clásico de Alejandro Jodorowsky producido por el hermano de Dario), "Hardware, programado para matar" y "Dust Devil" (Richard Stanley siempre se ha declarado admirador del dire de "Suspiria"), "El señor de las ilusiones" (de Clive Barker) y, muy recientemente, "The Theatre Bizarre" (obviamente en el capítulo firmado por Stanley) y la horrenda e incomprensiblemente reputada "The ABCs of death".
¿Y qué le pasó a Michele Soavi después?, pues que Terry Gilliam vio "Aquarius" y le gustó tanto, que decidió ficharlo como director de segunda unidad en "Las aventuras del barón Munchausen". Contaba también Gilliam que el amigo dio bastantes problemas durante el rodaje a la hora de agenciarse más dinero del acordado por obra y gracia de cierto "grupo de presión" de poca recomendable casta. Con todo, Soavi declaraba en "L´Ecran Fantastique" que había decidido subirse al carro para vivir la experiencia y aprender. Movidas raras pero, al parecer, no tan graves porque años después Gilliam y el italiano volverían a encontrarse, repitiendo roles, en la espantoide "El secreto de los hermanos Grimm"... así que, nunca se sabe.
Luego llegaron "El engendro del diablo" y "La secta" (esta vez, sí, producidas por su querido Dario Argento, que metió bastante la mano en ambas) y la peli que le consagró, la bonita, curiosa, chorra y rara "Dellamorte Dellamore", subnormalmente titulada en España "Mi novia es un zombie" de la que Martin Scorsese posee una copia en su colección privada. Cuando parecía que Soavi iba a alcanzar la cima (le llegaban ya propuestas desde Hollywood, como dirigir la vomitosa "Abierto hasta el amanecer"), movidas de corte personal/familiar le retiraron del cine durante cinco largos años, truncando su prometedora carrera. Retomó la silla del director para la televisión italiana, donde dirigió algunos telefilms policíacos que ni he visto, ni me apetece ver. Hace poco leí que el muchacho tenía intención de regresar a la big screen y con una de terrores, pero habrá que ver qué pasa, porque los tiempos han cambiado mucho y tal vez su creatividad haya caducado. O no, veremos. De momento y hasta entonces, podremos gozar ad infinitum de este "Aquarius", clásico del terror moderno mundial que, como dicen los yankees, es "highly recomended". Sin duda alguna.

miércoles, 9 de marzo de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 7 (LOS CLÁSICOS, 2ª PARTE)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....



Todos hemos visto antes esta icónica imagen de
esa obra maestra que es "Creepshow", pero no desde
este punto de vista. Solo por ello, merecía la pena colarla acá.


Nada especial. Una imagen del remake de "La noche
de los muertos vivientes" facturado por Tom Savini.
La razón de que haya sido elegida es que es, simple
y llanamente, chula.


Siempre he creído que Dario Argento tenía
el aspecto perfecto de "director de películas de terror".
Esta imagen tomada durante el rodaje de "Trauma"
es buena muestra de ello.


Otro clásico y otra imagen no
demasiado sobada, la de un zombie
de "El día de los muertos" en pleno berrinche.


Esta sí que está más vista que el tebeo, pero
nunca dejará de molar mucho.
Obviamente se trata de "Demons".


No podía faltar EL CLÁSICO!!! ¿acaso lo dudaban?
ahí va una imagen tampoco muy trillada de "Posesión
Infernal" que, encima, gasta un toquecito erótico.  No 
me digan que no han intentado ver si se distingue el
potorrillo de la muchacha. Eviten sentirse mal, somos
humanos... pervertidos, sí, pero humanos.