Mientras hace siete días veíamos al Luigi Cozzi más despendolado, hoy toca centrarse en el "profesional", el artesano cumplidor, el director de cosas ultra-mediocres destinadas únicamente a rejuntar unas cuantas buenas liras para morir olvidadas. Toca hablar de "Paganini Horror", concebida por el cineasta -recurriendo, según el mercado, al seudónimo habitual de Lewis Coates - en plena etapa gris de su trayectoria, dejando atrás aquellos títulos que, no por menos chuscos, le habían proporcionado velados momentos de notoriedad, y viendo un futuro -el suyo y el del negocio- bastante poco halagüeño (justificadamente, añado).
Un grupo de pop-rock horterísimo anda en crisis. No logran componer un gran "hit", lo que cabrea como una mona a su agente. En eso que el teclista consigue la partitura original de una pieza inédita compuesta en su día por el célebre violinista Niccolò Paganini, con la idea de adaptarla a sus maneras. La elección del músico les viene de coña -al grupo y a la película misma- ya que arrastra la leyenda de haber vendido su alma al diablo a cambio de capacidades y gloria.
Embriagados de entusiasmo, deciden contratar a un famoso director de películas de terror para hacerles un vídeo-clip chévere que rodarán, nada menos, en la misma mansión veneciana donde Paganini hizo el diabólico trámite y, ya puestos, asesinó a la parienta (esto último invención de la película). Como es de ley, al poco de andar por ahí retozando y dándole lustro al instrumental, aparecerá ¿el fantasma? del violinista con ganas homicidas y pasarán un montón de cosas raras, entre ellas la apertura de un portal al mismísimo infierno.
Bien, "Paganini Horror" viene fechada el año 1988, ya con el cine fantástico "fetuccini" -sobre todo aquel de naturaleza "explioter"- dando sus últimos estertores. Según datos consultados, Cozzi pretendía inyectar a la trama su obsesión con los universos paralelos y demás zarandajas metafísicas, pero el productor, el célebre Fabrizio de Angelis -a quien como mecenas debemos buena parte de lo mejor del terror italiano de los ochenta (incluidos "clásicos" de Lucio Fulci o Enzo G. Castellari) y otros tantos furruños como director bajo el alias de Larry Ludman- le dijo que se dejara de monsergas y rodara una de terror convencional. Extrañamente, la versión que he visto sí lleva parte de todo ese material, así pues, o se trataba de un "director´s cut" (cosa bien dudosa, no es algo que se estile entre artesanos del ítalo-"trash") o en el guion original de Cozzi el asunto era todavía más desmadrado. Este venía co-escrito a medias con una de las actrices del film, la legendaria -y ya bajo tierra- Daria Nicolodi, entonces ex esposa y ¿ex? mano derecha de Dario Argento, quien le había negado sus créditos en aquellas películas de autoría compartida, incluida la intocable "Suspiria". Dicha elección narrativa -lo de las dimensiones y bujeros astrales- se agradece, porque otorga a "Paganini Horror" un algo levemente distinto, sin caer en la monotonía propia del slasher que, en principio, parece. No obstante, tampoco la salva de ser el pedazo de mediocridad que finalmente es, condimentada por actores acartonados y limitados, diálogos idiotas, truculencia discretita, ausencia de tetismo e incapacidad de provocar ninguna sensación salvo la del aburrimiento más atroz en infinitas dosis cuánticas.
Luigi Cozzi pudo desquitarse poco menos de treinta años después, desvariando a gusto en "Blood on Méliès´Moon". Algo es algo. Y, diré más, con todo lo "pura" que es "Paganini Horror" en su condición de "película de verdad" rodada a base de granulosos 35 milímetros y bla, bla, bla, me quedo con el despropósito digital posterior. Resulta bastante menos mortecino y denota el gozo que su director invirtió al realizarlo, todo lo contrario que el título ahora reseñado.
Por lo demás, pues un Donald Pleasence visto y no visto cumpliendo la papeleta a cambio de un bocata (luciendo esa sonrisilla golfa a la que solía recurrir para disimular las pocas ganas), un puñado de actores habituales de esta clase de materia (la negadísima Jasmine Maimone estuvo en "Demons", Pascal Persiano -gran apellido- en "Demons 2", Maria Cristina Mastrangeli repetiría en el futuro con el Cozzi más digital y Pietro Genuardi se prestaría a actuar en "Las puertas del infierno" de Umberto Lenzi o "Mi novia es un zombie" de Michele Soavi) y, como solía ser habitual, un maravilloso póster confeccionado -muy evidentemente antes de rodarse la película, pues la coincidencia de elementos es mínima- por ese "mostro" llamado Enzo Sciotti.
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sábado, 5 de julio de 2025
domingo, 3 de junio de 2012
AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (19): LUCILLE LARUSSO ERA UNA GOLFA (o KARATE BASTARDS KIDS)
A mediados de los 80 se estrenó "Karate Kid", la original, y fue un bombazo. Yo mismo acudí al cine a verla con amigos, pero ahora no recuerdo si mi reacción fue muy entusiasta o no. El hecho de que luego no me apuntara a una academia a aprender artes marciales o no me diera por dibujar o escribir historias con karatekas, maestros y coces espectaculares, es señal de que conmigo no funcionó TANTO (básicamente porque no me identifiqué con el personaje interpretado por Ralph Macchio).
Pero vamos, la cuestión es que fue un exitazo, lo que esputó la consiguiente oleada de imitaciones... reales o no. La más famosa es la que parió el amigo Fabrizio De Angelis/Larry Ludman con su interminable saga "Karate Kimura" (de donde también surgieron subpelículas como "Karate Rock"). Sin embargo, no fue la única. A continuación os dejo aquí las salchicheras caratulas de dos hijos bastardos de "Lucille Larusso", dos esforzados intentos, por parte de sendos distribuidores hispanos, de churrupetear del éxito del film de John G. Avildsen, veámoslas....
Según Imdb, Sam Um, director de "Kickboxer Kid", cuenta en su filmografía con únicamente dos películas en las que hizo de todo y más, "Fighting with Anger" del 2007 y "A Fight for Honor" del 92. Por coincidencia de reparto y equipo técnico, es esta segunda la que nos interesa, a pesar de que en la carátula española figure "The Way" como título original.
La dependencia con "Karate Kid" salta a la vista, la sinopsis, la frase promocional en relación al maestro/alumno, la imagen del muchacho practicando la famosa patada en el poste de la playa... y, claro está, la tajante afirmación de que "Kickoxer Kid" está parida por los mismos productores del clásico de John G. Avildsen. ¿Es eso cierto?... possss, según mis investigaciones, NO!, ni los productores ni nadie implicado en esta costrosa peli tiene ningun tipo de relación directa o indirecta con "Karate Kid".
Únicamente comentar la presencia de Bill Johnson, maestro de artes marciales allá en su casa y que, probablemente, lo de "Kickboxer..." sea referencia directa al film de mismo título protagonizado por Jean Claude Van Damme tres años antes.
Únicamente comentar la presencia de Bill Johnson, maestro de artes marciales allá en su casa y que, probablemente, lo de "Kickboxer..." sea referencia directa al film de mismo título protagonizado por Jean Claude Van Damme tres años antes.
El caso de "Kung-Fu Boxer" es incluso peor que el antes expuesto. Otra supuesta historia de "maestro convierte a inofensivo jovenzuelo en as de las artes marciales", solo que, según reza la parte trasera de la caratula, se trata de una chica. Vamos, que estos se adelantaron a "El nuevo Karate Kid". Claro que, según los datos que he podido recopilar, se adelantaron a esa y, de paso, a la saga completa, ya que el film está fechado el año 1980, cuatro antes de las aventuras de "Daniel Larusso". Todo apunta a que se trata de "Chu Zha Hu", dirigida por Sum Cheung, al menos el reparto coincide por entero... incluido Charlie Chan, que aunque parece una coña privada de los distribuidores, es auténtico.
Pero vamos, cojones, que la verdadera identidad de "Kung-Fu Boxer" carece de importancia, cualquier puta peli de hostias y patadas les hubiese valido a los de "New World Video" a la hora de disfrazarla de falso "karate Kid", algo que salta a la vista con su fascinantemente cutre caratula, un descarado plagio de la que lucía "Karate Kid 3" (justo debajo), solo que ilustrada por un retrasado mental.
Respecto a las fotos de la parte trasera, no hace falta decir mucho... errr, ¿Bruce Lee?...
sábado, 16 de mayo de 2026
MANHATTAN BABY
"Manhattan Baby" luce igualita que todas las películas del periodo de oro en la carrera de Lucio Fulci, básicamente porque está facturada a la par que el resto. ¿Y a qué periodo me refiero? ¿de verdad son tan ingenuos? pues ya saben: "Nueva York bajo el terror de los zombi", "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes", "El más allá", "Aquella casa al lado del cementerio" y "El destripador de Nueva York". Teniendo ello en consideración, y el hecho de que muchos de los individuos presentes en aquellas (delante y detrás de la cámara) repiten aquí (véanse la pareja de guionistas Elisa Briganti + Dardano Sacchetti, el productor Fabrizio De Angelis, el compositor Fabio Frizzi quien, por cierto, recicla bastantes temas de "El más allá" o el niño cabezón de "Aquella casa al lado del cementerio", Giovanni Frezza, del que, curiosamente, rulan fotos promocionales luciendo un escorpión negro en su interminable cabolo, aunque aluego no veamos nada parecido en el film), ¿Cómo es posible que "Manhattan Baby" sea menos popular, peor, y "la fea" del pack según las artes del José Frade distribuidor? aquella que, aún luciendo el inconfundible diseño de la caratula propia del periodo -incluido ese cutroso L.Fulzy-, y un dibujo del gran E.Sciotti, rara vez alquilamos. Y si lo hicimos, la devolvimos raudos al día siguiente suplicando a nuestro cerebro un pronto borrado. Pues porque a "Manhattan Baby" le falta una cosa muy importante, esencial: las generosas, retorcidas y exageradas sanguinolencias propias de aquel Fulci. O, como lo llamaban los franchustes, el hard-gore. Y así, una vez más, se demuestra que sin semejante elemento, el cine del italiano carece de ningún otro atractivo e interés (venga va, voy a ser generoso, añadan cierta capacidad de crear atmósferas macabras... ausente también en el caso que nos ocupa) y, claro, sus muchas limitaciones (sobre todo la falta de ritmo, dinamismo y progresión) pesa más que agarrar a Sergi López por la cintura para elevarlo un palmo del sucio suelo. Por ello "Manhattan Baby" es la más olvidable, prescindible y aburrida película de horror de Fulci, a la altura de furruños posteriores como "Aenigma" o -la abominosa- "Murderock" (queda pendiente revisar otra incorporable al mismo espacio-tiempo, "El gato negro", pero, según recuerdo, tampoco mejoraría mucho el panorama).
Yendo de exploraciones por Egipto, la hija de un arqueólogo (Christopher Connelly, todo un astro del exploit italianini al que han visto en indigestiones de Enzo G. Castellari, Ruggero Deodato o Bruno Mattei, ¡¡menudo máquina!!) recibe un medallón chungo por parte de una autóctona ciega y malrollera, uno con forma de ojo, lo que dará alas a Fulci para saturar su película de primeros planos de los globos oculares del reparto al completo, pero hasta la náusea, justo al ladito de los zooms y los paneos indiscriminados. El caso es que la familia regresa a Nueva York y la niña pues comienza a comportarse raro. Aquellos que investiguen el origen de sus berrinches, terminarán palmando... aunque, como avisaba hace unas líneas, no esperen nada granguiñolesco. Quizás el final-final, y aún así, tampoco tanto.
El resultado, pues eso, un tostón tremendo, anti-recomendable y que incluye la desagradable muerte real de una cobra frente a la cámara... panda de sucios bastardos desalmados... ya saben como las gastaban entonces. Prefiero quedarme con tonteridas y fricadillas como ese mítico póster de Mordillo decorando una pared, los churumbeles leyendo "Crazy" (una de las imitaciones más célebres de "Mad Magazine") y el enfermero (asistiendo a Fulci en su inevitable cameo), que se parece mucho a mí.... o al yo de hace quince años.
¿El resto? habas con diarrea de mono.
Yendo de exploraciones por Egipto, la hija de un arqueólogo (Christopher Connelly, todo un astro del exploit italianini al que han visto en indigestiones de Enzo G. Castellari, Ruggero Deodato o Bruno Mattei, ¡¡menudo máquina!!) recibe un medallón chungo por parte de una autóctona ciega y malrollera, uno con forma de ojo, lo que dará alas a Fulci para saturar su película de primeros planos de los globos oculares del reparto al completo, pero hasta la náusea, justo al ladito de los zooms y los paneos indiscriminados. El caso es que la familia regresa a Nueva York y la niña pues comienza a comportarse raro. Aquellos que investiguen el origen de sus berrinches, terminarán palmando... aunque, como avisaba hace unas líneas, no esperen nada granguiñolesco. Quizás el final-final, y aún así, tampoco tanto.
El resultado, pues eso, un tostón tremendo, anti-recomendable y que incluye la desagradable muerte real de una cobra frente a la cámara... panda de sucios bastardos desalmados... ya saben como las gastaban entonces. Prefiero quedarme con tonteridas y fricadillas como ese mítico póster de Mordillo decorando una pared, los churumbeles leyendo "Crazy" (una de las imitaciones más célebres de "Mad Magazine") y el enfermero (asistiendo a Fulci en su inevitable cameo), que se parece mucho a mí.... o al yo de hace quince años.
¿El resto? habas con diarrea de mono.
lunes, 13 de junio de 2011
ZOMBI HOLOCAUSTO
Indiscutible clásico del "trash" italiano, nacido de la mente y el bolsillo de Fabrizio de Angelis (quien como director solía firmar Larry Ludman), con la sana intención de aprovecharse de su entonces recientísimo "hit" (en tareas de producción) "Nueva York bajo el terror de los zombi" (según el sobrevalorado Lucio Fulci). De hecho, incluso se rodó en los mismos escenarios. La idea -y ahí radica lo fascinante de "Zombi Holocausto"- era juntar en una misma trama las dos tendencias que entonces mejor funcionaban en el "exploitation" italiano: muertos vivientes costrosos y caníbales hambrientos. ¡¡Ahí es nada!!.Como en "Nueva York bajo el terror de los zombi", todo arranca en la civilización (en Nueva York, claro), donde unos extraños crímenes, en este caso de tirón antropófago, empujan a una serie de personajes a partir hasta una remota isla a investigar el origen del mal. Una vez allí, serán atacados y -algunos- devorados por caníbales. Los menos, recalarán en la cabaña de un "mad doctor" que, tu lo has dicho, está devolviendo la vida a los muertos.
Todo ello, cómo no, envuelto en un vistoso papel de regalo color rojo sangre, como solo los "fetuccini" sabían hacer entonces. Gore bestia y gráfico que incluye destripamientos, extracción de ojos, amputaciones... y las dos perlas de la corona, la famosa secuencia del zombie con la cara hecha pulpa por efecto de una hélice de lancha (¡brutal!, este momento iba censurado en la versión que yo vi de chaval) y la mala baba que gasta el "mad doctor" extirpando las cuerdas vocales a una de sus agonizantes víctimas para que sus gritos no le molesten.
A diferencia de muchas italianadas de ese periodo, "Zombi Holocausto" va bien de ritmo y no se hace excesivamente pesada (además, dura hora y veinte, ¡¡gracias!!). El final es algo absurdo y te deja un poco a medias (no presenciamos la cruenta muerte que el "mad doctor" bien merece), pero ¡da igual!, el resto compensa de sobras. En el reparto tenemos a Ian McCulloch (rescatado, precisamente, de "Nueva York bajo el terror de los zombi") y a la irritante Alexandra Delli Colli (famosa por sus morritos hiperactivos en "El destripador de Nueva York", también de Fulci). El dire se llamaba Marino Girolami y firmaba Frank Martin.
Entrañable.
jueves, 16 de julio de 2026
ESTRENOS MAYO DEL 85
"El noticiero universal" es un periódico cuyo ejemplar del sábado 25 de mayo del sagrado 1985 (año en el que desapareció, tras haber comenzado su andadura nada menos que en 1888), reposaba entre los vetustos archivos de mi familia. Ojeándolo por pura curiosidad, acabé en la sección de estrenos cinematográficos y, como suele ser habitual ya, lo que vi me encantó tanto como para escanearlo y compartirlo acá con ustedes. ¿Qué otro sitio hay mejor?.
Ejerciendo de título estrella localizamos el famoso "Elliot, mi mejor amigo", drama con Henry "el niño de E.T." Thomas y Gene Hackman que, bautizado originalmente como "Misunderstood", fue lanzado de semejante engañoso modo en espera de sacarle algo más de suco al todavía resonante bombazo de Steven Spielberg. Una estrategia muy "exploitation" para un dramón de aspiraciones elevadas (remake de una película europea). La acompañan otras tan curiosas como "Cuando llega la noche" de John Landis (nótese que entre los actores citados no están ni Jeff Goldblum ni Michelle Pfeiffer, sus dos protagonistas), "Justicia Salvaje", el "Acosada" de Sebastián D´Arbó, "Cacería del hombre" de Larry Ludman / Fabrizio De Angelis, "Mis problemas con las mujeres", "Micki y Maude" (doblete para Blake Edwards) y "Razorback, los colmillos del infierno" de Russell Mulcahy, a la que, como película de terror, desprecian sutilmente en los comentarios -lo normal entonces-.
Gran recorte, gran recuerdo (para ampliarlo denle a la tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón).
Ejerciendo de título estrella localizamos el famoso "Elliot, mi mejor amigo", drama con Henry "el niño de E.T." Thomas y Gene Hackman que, bautizado originalmente como "Misunderstood", fue lanzado de semejante engañoso modo en espera de sacarle algo más de suco al todavía resonante bombazo de Steven Spielberg. Una estrategia muy "exploitation" para un dramón de aspiraciones elevadas (remake de una película europea). La acompañan otras tan curiosas como "Cuando llega la noche" de John Landis (nótese que entre los actores citados no están ni Jeff Goldblum ni Michelle Pfeiffer, sus dos protagonistas), "Justicia Salvaje", el "Acosada" de Sebastián D´Arbó, "Cacería del hombre" de Larry Ludman / Fabrizio De Angelis, "Mis problemas con las mujeres", "Micki y Maude" (doblete para Blake Edwards) y "Razorback, los colmillos del infierno" de Russell Mulcahy, a la que, como película de terror, desprecian sutilmente en los comentarios -lo normal entonces-.
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