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lunes, 14 de agosto de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING

Apenas lleva tres semanas en cartel y ya ha acumulado cerca de 800 millones de dólares en todo el mundo. Y es que “Spider-Man: Homecoming” era el "reboot" que al trepamuros le hacía falta. “Volver a casa” era absolutamente necesario. La decisión de "Columbia", poseedora de los derechos del personaje para el cine, de compartir estos con "Marvel Studios" es la mejor que se ha tomado en el cine de súperhéroes desde que este se ha convertido en el principal sustento de la industria Hollywoodiense. Y el incluir a un personaje tan querido como "Spider-Man" dentro del universo cinematográfico de "Marvel", un soplo de aire fresco, y más teniendo en cuenta como se ha planteado al nuevo "Spider-Man" y su entorno.
Como fan del personaje —es el superhéroe "Marvel" que más he leído— he de decir que ninguna de las películas existentes al respecto me han defraudado. Las de Sam Raimi me gustaron, el primer "reboot", las de “Amazing Spider-Man” un poco menos, pero también las tengo en alta estima. Sin embargo, “Spider-Man: Homecoming” es tan buena que hace parecer a todas las anteriores una puta mierda, e incluso es posible, bajo mi punto de vista, que estemos ante mi película del "Universo Marvel" favorita.
Y es buena, básicamente por tres motivos: La idiosincrasia del personaje exige que no sea tan espectacular como el resto, a saber, “ Los Vengadores” o “Guardianes de la Galaxia”. Y eso aquí es respetado. No es que no tenga escenas espectaculares, si que las tiene, pero a la altura urbana de nuestro amigo y vecino. En segundo lugar, todo el mundo sabe el origen de "Spider-Man", así que no nos lo cuenta otra vez. No hace falta. Se limita a recordarnos que ya estuvo presente en “Capitán América: Civil War” y a partir de ahí se desarrolla un nuevo personaje de sobras conocido por todos. Y en tercer lugar, la película es cojonuda porque se salta a la torera todos los protocolos del universo clásico de "Spider-man" y, aún así, es el "Spider-Man" que el lector mejor identificará con los tebeos. Aquí el traje no se lo cose el propio "Peter Parker", se lo fabrica "Tony Stark", así, tenemos un atuendo robotizado que se ajusta al cuerpo mecánicamente, mueve los ojos e incluso, al igual que la armadura de "Iron-Man", tiene un asistente parlanchín con el que "Parker" se comunica. Así como todos los gadgets típicos del "Spider-Man" más clásico; el rastreador araña, la linterna araña, etc, y algunos extra que no desvelaré por no "spoilear" más de la cuenta.
Por otro lado, las principales motivaciones de "Spider-Man" no son otras que ingresar en "Los Vengadores", por lo que hará méritos en su día a día. Aquí no hay tío "Ben" que haga sentir culpable al muchacho, ni una responsabilidad anexa a un gran poder. Y aunque la aparición de "Stark" y el resto de referencias al universo "Marvel" son importantes, está todo introducido de una manera tan sutil, y tan hábil, que en posteriores entregas de la saga, si es que las hay, estará todo preparado para que ya no sean tan necesarias, y disfrutemos de las aventuras del hombre araña sin necesidad de cameos de "Iron-Man", "Capitán América" y demás.
Otro punto que me ha llamado la atención es la distinción de clases; mientras que los "Vengadores" son un grupo de élite, poco menos que millonarios haciendo de las suyas con su pasta y/o súper poderes, “Spider-Man: Homecoming” quiere dejar claro que "Spidey" es un súperhéroe del proletariado, un chaval de Queens (el Queens mejor recreado del cine hasta ahora, donde, casi, el único hombre de raza blanca que se sitúa en ese barrio es nuestro "Peter Parker") y que, por lo tanto, no tiene mucho que hacer con sus coetáneos megalomaníacos. No puedo decir más sin spoilear.
Por otro lado, Tom Holland está estupendo como "Peter Parker" / "Spider-Man", es sin duda el mejor de los tres que lo han interpretado en los últimos 17 años, y consigue un personaje simpatiquísimo con el que empatizamos, nos divertimos y que resulta tierno y entrañable. Un acierto.
Otra jugada maestra es la inclusión de Michael Keaton como "El Buitre". Resulta un revulsivo para "Marvel", y una patada en los huevos al subnormal de Iñarritu, ya que, intencionadamente o no, "El Buitre" es la respuesta de "Marvel" a “Birdman”, y lo hace con el actor que interpretó esa oda anti superhéroes. Al margen de eso, Keaton está estupendo también, y al igual que "Spider-Man", "El Buitre" es un villano del proletariado, un autentico currela, un albañil, hasta la polla de los poderosos y de los destrozos que causan. Esos destrozos precisamente cobran un interés especial en esta cinta, ya que además de los motivos de la ira del "Buitre", son la excusa perfecta para introducir a otros personajes muy queridos del universo "Marvel" de los cómics: "Control de Daños", la unidad especial encargada de reparar los cristos ocasionados por los súperhéroes.
En definitiva, que está todo perfecto en este “Spider-Man: Homecoming”, amén de ser una película endiabladamente entretenida y vibrante; cada vez que "Spider-Man" entra en acción, la platea vibra.
El argumento es sencillo: En su afán por ingresar en "Los Vegadores", "Spider-Man" trata de hacer méritos en su cuidad luchando contra el crimen, hasta que un peligroso "Buitre" entra en escena con planes más malévolos que le tocan de lleno a los "Vengadores". Spidey hará todo lo posible por evitar la catástrofe.
El director, Jon Watts, venía de hacer “fan movies” de “Robocop”. Pronto saltó al cine con “Coche policial” y "Clown", y ahora nos ofrece este mastodonte con el que dará que hablar (para bien) durante el resto de su carrera. "Marvel" no es tonta… y cuenta con esta joven promesa para “Spider-Man”, igual que para la próxima “Black Panther”, contará con uno de los directores más interesantes del panorama actual, Ryan Clooger, dire de la magnífica “Creed”.
Así da verdadero gusto ir al cine.

miércoles, 8 de enero de 2014

ROBOT WARRIOR: TOKYO SPIDERMAN

A finales de los setenta,“Marvel” llegó a un acuerdo con la japonesa “Toei Company”, especializada, sobretodo, en la animación, en el que estos últimos podrían utilizar los personajes “Marvel” a antojo. Así, decidieron hacer una película de animación con “La tumba de Drácula” basada en los personajes de "Marvel", y una serie de “Living action” o “Tokusatsu” (o lo que es lo mismo, pequeños tipos disfrazados que se las verían con monstruos que se hacen gigantes y pilotarían robots igualmente enormes, y todo ello en imagen real) con el más famoso de los personajes “Marvel”, como no podía ser de otra manera, “Spider-man”. Pero se ve que del universo arácnido, ni les interesaba Peter Parker, ni J.Jonah Jameson, ni el duende verde, ni cristo que lo fundó, porque se limitaron a quedarse con el aspecto y poderes del personaje para sacarse de la manga una serie en la que el protagonista es “Spider-man”, pero que podía ser perfectamente perico el de los palotes.
La serie es un claro precedente de “Power Rangers” en el sentido de que cada episodio se estructura de idéntica forma: Planteamiento del capítulo, pelea del bueno con un montón de esbirros casi militares del malo, y pelea final con monstruo gigante que muere cada capitulo de la misma manera y a distancia, y así se aprovechan siempre los mismos planos filmados, en un principio, del robot bueno.
El caso es que recientemente se ha editado en nuestro país en DVD un largometraje, este “Robot Warrior: Tokio Spiderman” que en realidad no es más que un montaje de algunos episodios de la serie hasta llegar a los ochenta minutos raspados (pero raspados, raspados) y que no deja de ser una mierdecilla, pero que, como digo siempre, para la curiosidad es, poco más que teta de novicia. Y es que el nivel de bizarrismo que viene con el “Spider-man” Japonés, no es para menos.
Para empezar el amigo Parker es sustituido aquí por un tal Takuya Yamashiro, y lejos de ser fotógrafo de cualquier periódico, o brillante estudiante de ciencia, es un macarra medio cholo que conduce una moto a toda hostia por el descampado.
Un buen día, unos soldados con pico de pato cubriendo sus caras y uniforme, dan matarile al padre  de este, y cuando este intenta escapar de ellos, cae en una gruta donde un extraterrestre del planeta araña le explica, que quienes han matado a su padre, son los mismos que han destruido su planeta: El profesor Monstruo y su ejercito de la cruz de hierro y que alguien tiene que vengarse de ellos por todo el mal que han ocasionado, así que, dicho esto, le inyecta al motociclero el “Suero Araña”, le da un brazalete –una especie de Nintendo DS con pulsera de peluco-  le da sus poderes- y el traje- arácnidos, un coche fardón con alerón y con cuernos, una nave espacial llamada “Marveller” y un robot gigante que él mismo pilotará en caso de problemas y que responden al nombre de “Leopardom”. Y tras esto, se pone inmediatamente a luchar contra esos malvados, en concreto, motivado por un solo sentimiento: ¡La Venganza!... y así da comienzo un nuevo episodio de los “Power Rangers” (y quien dice “Power Rangers” dice, “Inframan”, “Specterman”, o “Mazinger Z, el robot de lasestrellas”).
Tal y como lo leen. Para llevarse las manos a la cabeza. Porque el destrozo al que someten los japoneses a un personaje icónico y, ya en los setenta, conocido en todo el mundo, es de juzgado de guardia. Aunque ver a “Spider –Man” haciendo las veces de Koji Kabuto, pilotando su robot gigante,  no deja de tener cierto gracejo.
Por otro lado, tan solo comentar, que como el actor que interpreta a “Spider-Man”, debe ser conocedor de algún arte marcial, se desenvuelve por las telas de araña, por las paredes y demás, escala y salta, mucho mejor que su coetáneo yankie televisivo, Nicholas Hammond y, sin duda, las escenas de acción están infinitamente mejor resueltas que en la serie americana. Pero por lo demás, no deja de ser un “Spider-man” Japo infantiloide, que más allá del chiste, ofrece muy poquito.
Lo que yo me pregunto es: ¿Qué pensarían los gerifaltes de “Marvel” al comprobar lo que los Japoneses habían hecho con su personaje estrella?, fuera como fuere, decir, como curiosidad, que el “Spider-man” con el que Stan Lee posa en esta famosa foto, es el Japonés.
Al ser el largometraje un montaje de varios episodios, desconozco el nombre del director/es… aunque eso, da un poco igual, supongo.

domingo, 23 de octubre de 2011

SPIDER-MAN 3

Aún y tras algunos años, me quedo exhausto al comprobar la mala prensa que tiene esta película. No lo entiendo. En su momento, cuando salí del cine, lo hice con unas ganas de la hostia de ver mas aventuras de ese atontado Peter Parker. Y es que SPIDER-MAN 3, es una gran película.
¿Que dura dos horas 20?, perfecto, lastima que no dure cuatro. Normalmente, cuando veo alguna película que abusa del ordenador, me quedo asqueado, pero en este SPIDER-MAN, por contra, lo que me quedé es asombrado... Mismamente, la primera pelea con el duende es brutal, cierto que el ordenador canta en algunos momentos, pero ¿que mas da? si el resultado es tan acojonante como el de esta pelea, bienvenido sea el dichoso ordenador.
La escena de la grúa, cuando Spidey salva a una (todo sea dicho) innecesaria Gwen Stacy, tres cuartos de lo mismo: tensión y entretenimiento en la butaca a un ritmo endiablado.
El personaje de Sandman, está también súper currado, el actor, el idóneo, el jersey verde a rayas, perfecto. Veneno y el simbionte alienígena geniales también. Quizás, Veneno para mi gusto está un poco delgado, pero amigo, en una película tan grande no todo va a ser perfecto. Si me sobra algo (muy poco) sería la tía May, que solo aparece para dar el sermón y el discursito políticamente correcto de turno, pero ¿es que acaso no es así la tía May del cómic?
Desde la primera entrega de la saga vemos un cameo de lo que en futuras películas del arácnido, será un villano. De primeras, aquí vemos a “El Lagarto”, y alguien que muy bien podría ser “Electro”. En el nuevo Reboot, parece ser que se confirma la presencia de El lagarto.
En cuanto al nuevo duende, interpretado por el gran James Franco, quizás no sea muy acertado el look por el que han optado (¿Gafas de soldador? ¿Pelo al descubierto?) y se echa de menos la cara chunga amarilla bajo una capucha de lo que en teoría podía ser el “Hobgoblin”, pero bueno, se lo perdonamos a Raimi.
Bruce Campbell, también aparece en esta tercera parte, y lo hace haciendo un papel de un divertido Maitre Francés que es incapaz de pronunciar correctamente el apellido de nuestro vecino y amigo. Y está magistral, recordando severamente al mejor John Cleese, etapa Monty Python.
Y el Culebrón Peter Parker /M.J. Watson, que tan criticado ha sido también, a mi me parece un dramón al mas puro estilo Hollywood clásico años 50... ¡Es genial, una película que tenga tantos géneros dentro de uno!
La nota cómica, la da un Peter Parker poseído por el simbionte alienígena, que se chulea por la calle bailando a ritmo de Funk por las calles de N.Y.C., para acabar tocando desenfrenado Jazz al piano y bailando como un Fred Aistare de primera categoría. Muy criticada también esta divertida escena. Que publico más aburrido y facha el de los fans de los cómics.
El caso es que SPIDER-MAN 3, es una de las mejores películas del pasado 2007, y por lo que a mí respecta, puro cine.
Sentencia: Permito que no te gustara la primera, que abomines la segunda, pero si no te gusta la tres, es que no te gusta el cine, porque SPIDER-MAN 3, es precisamente eso, puro cine de entretenimiento ¡Y del bueno!
Los niños de hoy, dentro de 20 años, reivindicarán esta película, dentro de sus favoritas.
No me seáis mentecatos y ved SPIDER-MAN 3 como la gran, gran GRAN película que en realidad es.

sábado, 3 de septiembre de 2011

SPIDER-MAN: BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA

Aunque ahora va a salir una nueva edición de este libro actualizada, yo he podido hacerme con la edición de 1998 tan buscada por un lado, y tan barata si se va al lugar adecuado a adquirirla por otro.
SPIDER-MAN, BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA, es un ensayo muy minucioso de las aventuras de nuestro amigo y vecino, llevado a cabo por el experto en súper héroes Julián María Clemente.
En este libro, encontraremos, resumidos, los cerca de 40 años que el trepamuros lleva poblando los lugares mas destacados de los kioscos, desde el número 1 edición USA, hasta la ultima aventura de aquel lejano año 1996, que lleva por título “Revelaciones”.
Julián María, nos lo cuenta todo con pelos y señales.
Por si esto no fuera suficiente, además hace pequeños estudios sobre las ediciones españolas del cómic (Vértice, Bruguera, y cómics forum), comenta las apariciones audiovisuales del personaje arácnido, y lo completa con una suculenta galería de personajes.
La lectura es amena, y se visualiza al estilo de novela, aunque está escrita a modo de ensayo, y aunque cada dos por tres haya referencias a las colecciones, dibujantes, guionistas y números que copan el universo Spider-man.
Un entretenido tochete, con el que disfrutar a tope, eso si, siempre y cuando el lector sea fan de Spider-man, ya sea del leído o del visionado, si no, no hay tu tía. Probablemente, el mejor libro sobre el personaje escrito en España.
Muy recomendable.

sábado, 10 de abril de 2021

ARRÁSTRAME AL INFIERNO

El mayor aliciente de "Arrástrame al infierno" era que, con ella, su director volvía al género que le vio nacer y catapultó hacia los libros de historia del cine... fantástico. Hablamos de Sam Raimi, que no necesita presentación. O no debería. Hay que tener en cuenta que las pelis que preceden a la hoy reseñada fueron nada menos que la trilogía de "Spider-man" (sin duda, la etapa más exitosa y mega-mainstream del cineasta), el thriller "Premonición", el drama "Entre el amor y el juego" y la combinación de ambos que fue la bastante lograda "Un plan sencillo". Vamos, que Raimi llevaba una década entera sin tocar el terror (otra cosa es su faceta de producer, pero ahora no cuenta), así que imagínense lo sonado que fue para el fandom y la prensa especializada saber que "resucitaba" sus viejas pinturas de guerra. También podríamos mirarlo con un prisma algo menos amable y entender dicho return como mera consecuencia al fracaso -cuanto menos artístico- que supuso el tercer "Spider-man". Por aquello de asegurarse el tiro recurriendo a sus incondicionales. Y me temo que, conociendo como funcionan los engranajes del cine, esa debe ser la teoría más plausible.
En un intento de impresionar a su jefe, y ganarse un ascenso en el banco donde curra, una chica niega un préstamo a una bruja gitana. Esta, que se lo toma muy mal, le echa una terrible maldición contra la que nuestra prota tendrá que batallar con ayuda de brujos buenos y su abnegado marido pijo. De por medio le esperan muchos momentos de intenso terror.
Lo cierto es que cuando vi "Arrástrame al infierno" en el cine, fui con las expectativas altísimas. No porque esperara otro "Evil Dead", no a esas alturas ni mucho menos, pero ya saben cómo va esto. Y momentos para el regocijo hay, como ese enfrentamiento dentro del coche entre la chica y la gitana, los ataques del malvado "Lamia" o la divertida e incómoda cena en la casa de los padres del novio. Pero claro, con tanta presión es muy jodido disfrutar genuinamente de una película y por eso pensé que consumirla de nuevo con los años transcurridos, podría ser interesante. Y lo ha sido. 
Lo más llamativo es que, para su vuelta al terror, Raimi se trajo consigo toooodos los "tics" aprendidos durante su periplo por el cine de superhéroes de gran presupuesto, y eso incluye una tendencia al exceso por el exceso y abuso de efectos CGI, herramienta esta que en un producto como "Spider-man" queda de lo más chanin, pero en un film de terror no encaja. Así pues, lo peor de "Arrástrame al infierno" es cuando el director pierde los papeles y tira de borraquismo hasta saturar, se pasa con el delirio o se auto-fela sin saber muy bien cómo y porqué. Son especialmente irritantes la escena del ataque en el garaje, con la prota lanzando un yunque a la cabeza de la gitana, aplastándola y, por ende, recibiendo la salpicadura correspondiente, en un evidente guiño a la escena del ojo en "Terroríficamente muertos", pero sin gracia tanto por lo inadecuado dado el tono como por el feo trucaje informático. Luego tenemos el momento en que, durante una sesión de espiritismo, uno de los presentes es poseído (incluido efecto de sonido salido de "Evil Dead 2"), se eleva con las facciones cambiadas y los ojos en blanco, para ponerse a bailar burlona y ridículamente. Trae a la memoria los peores pasajes de "El ejército de las tinieblas". Y finalmente está la escena del cementerio, que casi parece sacada del más empachado Tim Burton.
No obstante, si algo tiene Sam Raimi es que se debe a la audiencia. Como dijo sabiamente una vez: No soy un artista, soy un entertainer. Comentario con el que me identifico (la diferencia, como suelo decir, es que Raimi entretiene a miles de personas. Yo solo a una... mi mismo). Y aunque no sea una táctica demasiado recomendable (porque, primero, te conviertes en un mero esclavo de las apetencias del público y, segundo, arriesgas mucho creyendo que sabes qué quiere ver este), sí es verdad que hay ciertas garantías de que va a ser complicado aburrirse. Muy mal tienen que salirle las cosas y, salvo en el caso de la horripilante "Oz: Un mundo de fantasía", no se suele dar. Así que, dejando al lado manías de fan pajillero, y debilidades personales (como todo el gag del gatito, que en el cine me resultó altamente ofensivo. Y, añado, la versión que vi el otro día -extraída de un dvd- me suena distinta, un pelo más intensa. Aunque tal vez me equivoque), lo cierto es que "Arrástrame al infierno" es un entretenimiento tontuno y eficiente, así que ni tan mal.
Sin embargo, no funcionó en taquilla lo esperado (¿lo ves Sam? de nada sirve intentar contentar a la peña, que es muy caprichosa la hijaputa), por lo que Raimi no volvería a dirigir terror hasta que.... pues hasta que, nuevamente, se lo condicionaron intereses mercantiles, viéndose obligado a resucitar "Evil Dead" para la caja tonta. Ay, si es que no cambiarán nunca estos putos yankis!!.

viernes, 29 de marzo de 2013

THE TOMB OF DRACULA

De primeras, si yo les digo que este “anime” es una adaptación de unos tebeos de “Marvel”, ustedes pueden pensar que se trata de una rareza este “Tomb of Dracula”, pero es que de siempre, a la Marvel le gustó juguetear con los derechos de sus personajes con respecto a los compradores de ojos rasgados.
Prueba de ello, es el extraño “Spider-man” nipón, que haciendo uso de los derechos, los Japoneses destruyeron en forma de tele-serie al más puro estilo Power Rangers. No le respetaron ni la identidad secreta.
Para esta vez, la tarea de adaptar el cómic de Marvel recayó en la factoría “Toei animation”, uno de los máximos exponentes de la animación nipona; suyos son personajes tan archi populares como “Mazinger-Z”, “Los caballeros del zodiaco” o “Sailor Moon”. Uno de esos tratos incomprensibles entre Yankees y Japos.
Sin embargo (y teniendo en cuenta que mientras “Tomb of Drácula” si que es propiedad de la Marvel, “Dracula” no lo es) esta adaptación bastante libre de los cómics creados por Marc Wolfman y Gene Colan es una pequeña obra maestra del cine de animación en general y del anime en particular.
La premisa no es complicada: El Conde Drácula, le levanta la novia humana a Satán haciéndose pasar por el. Se enamoran, y pronto tendrán un hijo, que Satan en venganza le arrebatará (y que más tarde resucitará en forma se súper héroe o algo así…). Cómo venganza también, le convertirá a Drácula en humano, por lo que esté andará por ahí buscando a las mozuelas que él antes convirtió, con el fin de que le peguen un bocaito, y así volver a recuperar sus poderes.
Por otro lado, los descendientes de Jonathan Harker, y de Vang Helsing, intentarán destruirle.
Obviamente, esta película, poco o nada tiene que ver con los cómics, en los que aparecían personajes como “Blade” o incluso “Spider- man”, y convertían a Drácula en un súper villano un tanto atípico. Eso no es óbice para que los Japoneses se saquen de la manga, también, un Drácula muy “Sui Géneris”. De hecho, no deja de llamarme la atención el mero hecho de que Drácula, una vez convertido en humano, lo primero que hace es comerse una hamburguesa… o la moraleja final, que nos aconseja que olvidemos todo lo que sabíamos de Drácula hasta ahora, porque aunque vampiro, en realidad se ha tratado de uno de los grandes hombres de la historia. Cosas de Chinos Japoneses.
En cuanto a la animación, pues la clásica y ochentera de la Toei, es decir, muñecos que apenas se mueven y mucho movimiento de cámara para que eso tenga ritmo. Una chapuza.
Pero la historia, el como está contada, lo sórdido del tono en general, el terror que puede llegar a causar en algunos momentos, y la propuesta en general ( y les recuerdo que no me va la animación) a mí me ha encantado.
Dirigen la cosa Akinori Nagaokay  Minoru Okazaki
En su momento se estrenó en nuestro video clubs con el título de “Drácula”. ¿No se acuerdan de haberla alquilado siendo infantes?

jueves, 24 de diciembre de 2009

LOS SUPERHÉROES DE LOS CÓMICS DESENMASCARADOS

Maravilloso documental producido para el "Canal Historia". El más completo e interesante de cuantos se han producido sobre cómics de superhéroes. Le mete un interesantísimo repaso a todos y cada uno de los más importantes, desde "Superman" hasta los "Watchmen", pasando por "Spider-man", "Lobezno", "Linterna verde" y "Flecha verde".
Los menos puestos descubrimos que los dos primeros superhéroes "Marvel" fueron "Namor" y "La antorcha Humana" y vemos las distintas etapas por las que han pasado los "comics books", desde los años 30 hasta la actualidad, haciendo especial hincapié en los años 40, donde los principales argumentos consistían en enfrentar a nuestros héroes favoritos contra nazis o japoneses.
Cuenta las subidas y bajadas de la industria comiquera, así como el por qué un ejemplar de los años 50 es de un valor exagerado en la actualidad y los de los años 80 o 90, no cuestan nada.
Ascenso de la novela gráfica, caída de según que personajes etc, etc...
Todo ello a base de entrevistas a gente tan influyente como Jim Steranko (considerado la primera estrella mainstream de los cómics, que se hizo famoso por su serie de "Nick Furia" y sus colorines totalmente setenteros), Kevin Smith, Will Eisner, Frank Miller, Joe Quesada, el inevitable Stan Lee....
La única pega que le pongo es que se centra demasiado en personajes como "Superman" o "Batman" y solo comenta de pasada otros tan importantes como "Hulk", "Spider-man" o "Lobezno". Un claro favoritismo por parte de sus artífices hacia el universo "D.C."
Dirige Steve Kroopnick, un experto en documentales y "making ofs".
No perdérselo.

miércoles, 16 de julio de 2014

PARADISO

Es curioso decir que una de las películas que más me ha gustado en lo que llevamos de  año, es una película vanguardista, contemplativa y con claras ínfulas artísticas. Bueno, es que no solo de género vive el hombre, despreciar otras corrientes cinematográficas es de ser auténticos mentecatos, y no fijarse en lo que ocurre ahí fuera, de tristes. Opino que el cine es cine, y que géneros, corrientes o movimientos pueden convivir juntos en armonía. Hay que apreciar en su justa medida cada película, medirlas por un varemo concreto, no por el mismo rasero a todas, porque eso es de idiotas. En ese aspecto, ¿Cuáles son las dos mejores películas que llevo vistas este año? Claramente, “The Amazing Spider-man 2” y “Paradiso”, que ya de paso, hay que decir que es española.
Lo triste es que quien comparta conmigo la opinión de que “The Amazing Spider-man 2” es una de las mejores películas del año, ni reparará siquiera en la existencia de “Paradiso” y si la descubre tampoco le prestará la más mínima atención. Ni que decir tiene, que el público natural de “Paradiso”, te mirará por encima del hombro siempre, y despreciará “The Amazing Spiderman 2”, porque para ellos, eso no es cine. Yo digo que a ellos no les gusta el cine; les gusta decir “Mira que películas más intelectuales veo”. Así que hablo de algo utópico. No habrá armonía: Solo públicos en Guerra.
El caso es que comulgo mucho con las maneras de hacer de este Omar A. Razzak. Cine a los márgenes del cine que retrata la vida cotidiana y filmado pasando por alto las reglas establecidas y los academicismos. Algo que me apasiona y me entusiasma. Sin embargo me revienta, repele y repugna que quienes practican esta forma de cine, suelen ser en el 99, 9% de las veces unos posers y unos pedantes de la hostia. Suelo odiarles a muerte. Tras ver “Paradiso” pensé que Omar A. Razzak pudiera ser la excepción que confirma la regla… pero tras leer un par de anotaciones suyas en el interior de dvd, ya me bajé de la nube. Razzak es un poser más, un pedante más, como Albert Serra. Como todos. Pero al margen de lo que me parezcan sus máscaras, sus películas me parecen fascinantes. En particular esta “Paradiso” me parece soberbia, Tanto que me hubiera gustado haberla hecho a mí.
Festivalera y con algún premio en su haber, en “Paradiso” se hace un retrato de los empleados y algunos de los clientes más asiduos –que se dejaron grabar- del último cine X que aún está funciona en Madrid, el “Duque de Alba”,  local este que tengo el placer de conocer, pues en tiempos de estudiante, haciendo pellas, una mañana acudí con dos compañeros a visionar el programa porno en sesión continua que proyectaba (algo de las mil y una noche porno, y una española con un señor calvo y con bigote que no alcanzo a recordar los títulos) para pronto salir escopetados de aquel local, porque a ver cine, no es a lo que iban la mayoría de sus clientes. Y nos pilló con la ingenuidad de los 15 años.
Omar A. Razzak, sitúa la cámara en lugares estratégicos del recinto la mayoría de las veces, y luego añade al montaje los momentos más interesante que su cámara registra, quiero creer, que sin trampa ni cartón, con esos gays un tanto extraños y del todo marginales que ligan, charlan en el vestíbulo o en la terracita que hay habilitada para los fumadores, cuando no, se ponen a cantar en plan diva folclórica, conscientes de que una cámara les graba. O esos freaks que viven por el barrio y que acuden a la sala, ya sea de visita, o en calidad de cliente, a charlar con los empleados del cine. Y sobretodo, el encargado/operador de cabina, con años al mando de ese cine, intentando restarle sordidez a tan triste local, colgando posters de películas mainstream cuya pantalla nunca proyectará, haciendo en la entrada divertidos escenarios – si es el mundial de fútbol, camisetas de la selección en los maniquiés, si es navidad, el árbol o el nacimiento- y perfumando la mierda de local en el que trabaja. O la taquillera a la que la queda el canto de un duro para jubilarse, y que va a dejar a nuestro protagonista más solo que la una en ese sórdido lugar.
Todo ello con la cámara colocada, muchas veces, a modo de  “cámara oculta”, y mostrándonos un montaje del todo sutil. Casi parece un cuento de hadas.
Todo ello tomándose su tiempo en los planos, con un tempo lento que es el único que requiere la película, máxime, cuando trabajar allí tiene que ser un infierno por el que no pasan las horas.
En definitiva, una pequeña pieza que por las formas, maneras e incluso intenciones, amén del crudísimo vídeo, que en tiempos del HD no tiene ni un solo filtro con el que embellecer la imagen, que me ha parecido una absoluta maravilla, cercana a la obra maestra.
En cuanto al director Omar A. Razzak, debuta en el largo con este experimento al que, para poder catalogar, han tildado de documental.

viernes, 12 de octubre de 2018

LAMBADA, FUEGO EN EL CUERPO

Los últimos años de la Cannon ya resultaron poco menos que un despropósito. Los Go-Go Boys se habían separado y mientras que Yoran Globus seguía al pie del cañon en Cannon intentando reponerse de los batacazos que supusieron “Superman IV” y “Masters del Universo”, Menahen Golan junto a Giancarlo Paretti se ponía a cargo de aquella compañía que duró menos que un suspiro y que se llamó 21st Century y con la que iban a filmar películas sobre los personajes de Marvel. “Spider-man” y “Capitán América” eran sus principales valedores, pero mientras que “Capitán America” si llegó a rodarse (siendo una serie B en toda regla), “Spider-Man” acabó llevando a la compañía a la bancarrota y con sus derechos expirados.
El caso es que ambos, Menahen y Yoran, tenían la mentalidad mercantilística  de cuando fueron grandes en los 80, y fijándose en las tendencias urbanas que tan buenos resultados les dio en su momento filmes como “Breakdance”, ambas compañías hacen lo propio con el baile que en ese 1990 lo peta en el mundo, la Lambada.
Sin embargo, el Break Dance era un baile perteneciente a uno de los movimientos culturales emergentes en aquellos años más importantes de todos los tiempos, el Hip-Hop. Pusieron los ojos en aquel baile callejero con el que todo el mundo se volvía loco pero que además, traía consigo algo mucho más trascendente y digno, por eso generó el interés que generó. Y aquellas películas dedicadas a este baile, funcionaron. Pero la Lambada, no era más que una moda del momento. Y proveniente del Brasil, para más inri. Era de recibo, no obstante, que en las horas más bajas de la Cannon —y en las medianías de la 21st Century— se tuviera en mente explotar otro de esos bailes surgidos de las calles en el cine. Y así, topamos con este subgénero menor que viene siendo lo qué podíamos llamar “Lambada movies”, y que tuvieron su razón de ser única y exclusivamente durante el año 1990, todas fueron un fracaso, y apenas se las recuerda a día de hoy, ni tan siquiera para mofarse de ellas.
Cuando Golam y Globus se mosquearon y separaron, era la Cannon la que tenía en mente sacar una película sobre la Lambada, esta “Lambada, fuego en el cuerpo”. Rabioso,  Golam con su 21st Century, decidió ponerse manos a la obra para rodar la contrarréplica y hacer su propia película sobre la Lambada para estrenarla al mismo tiempo y si no conseguía superar la recaudación de la película de Cannon, al menos restarle espectadores en una absurda y estúpida guerra para ver quién era más cretino. Cuando logró sacar a flote a toda prisa la producción, se escribió un guion en 10 días y se contrató a un director que trabajara rápido, esto es, Greydon Clark.
Globus desde Cannon, consciente de las artimañas de su otrora socio, tomó medidas legales para que la película rival no pudiera utilizar  la palabra“Lambada”en su título ya que este tenía los derechos de la misma para usarlo en su película. Globus ganó el litigio por lo que la película de Golam pasó a llamarse “The forbidden Dance”. Sin embargo, como por otro lado si que consiguió hacerse con los derechos de la canción “Lambada” de Keoma, canción esta que popularizó el baile en todo el globo terráqueo, se las apañó para, si no podía poner la palabra “Lambada” en el título, sí poder colarla en el póster puesto que se trataba del tema central de su película, por lo que la palabra “Lambada” aparece en ese póster dos veces, una para anunciar que el tema de Keoma aparecía en la película, y otra que acompañaría al título que quedaba con “The forbidden dance” en grande, y a continuación, en más pequeñito… “Is Lambada”. Además se autoproclamó como la película original y autentica sobre la Lambada, cuando en realidad no era más que un vulgar exploit de la de Cannon.
El 16 de Abril de 1990 se estrenaron las dos películas a la vez, y como la Lambada no interesaba más que en las discotecas y en las emisoras de radio, ambas fueron un fracaso, pero hizo un poco más de dinero la original, la de Cannon, a pesar de la agresiva campaña publicitaria que tuvo la de Golam.
En España, se estrenaron ambas también, la de Golan Globus se tituló aquí “Lambada, fuego en el cuerpo” y la de Mehahen Golam, que distribuyó aquí la Columbia, se pasó por los huevos el hecho de que no pudiera llevar en su título la palabra “Lambada” y se estrenó bajo el título “Lambada, el baile prohibido”, además de presentarse en su póster, dos eslóganes: Uno decía “La original” y el otro, una frase que me fascina como es “Si es un poco más caliente, dejará de ser baile”.  Hicieron taquillas discretas, y la de Golan se estrenó como la película oficial tan solo por tener el tema de Keoma en la banda sonora consiguiendo asimismo el estatus de ser “La de verdad”, mientras que la de Cannon se quedó en un segundo plano.  El exploit conseguiría en nuestro país 290.000 espectadores mientras que la que nos ocupa, la que podemos considerar la verdadera,  tan solo 158.000. Poco después, ambas pasarían desapercibidas. De “Lambada, el baile prohibido”, ya les hablaré otro día.
“Lambada, Fuego en el cuerpo” contaba con el principal atractivo de que su guionista y director es Joel Silberg, quien ya les diera color  y forma a “Breakdance” y “Rappin’”por lo que pudiera ser que esta “Lambada, fuego en el cuerpo” tuviera su gracia. Por otro lado, uno de los protagonistas y coreógrafo es Adolfo “Shaba Doo” Quinones, quién hiciera lo propio con aquellas películas. Tan mal actor que no sabemos si su presencia es un aliciente o una desgracia.
Y como la Lambada era un baile con un fuerte componente sexual, (el equivalente actual sería “El perreo”), no se les ocurre otra cosa que hacer una película en la que un profesor de instituto de moral intachable, lleva una doble vida; por las noches, se va a la discoteca a bailar lambada consumadamente. Conoce a una mujer a sus afinidades bailongas, y además, da clases a un grupo de chavales marginales también lambaderos. Pero la cosa se complicará cuando una de sus alumnas, que está enamorada de él, descubre que por las noches baila como un loco mientras se restriega con toda suerte de latinas.
“Lambada, fuego en el cuerpo”, considerada por los estudiosos la menos mala de las dos películas americanas sobre lambada, es en realidad un truño enorme, prácticamente insoportable y de una cursilería que roza la vergüenza ajena. Nada que ustedes no se puedan imaginar, ni nada que enturbie la, sin embargo, fascinante historia que se esconde detrás de estas películas, pero me llama poderosamente la atención, que la Lambada no aparece aquí por ningún lado. Quiero decir, sí, los protagonistas bailan lambada, pero los ritmos con los que la bailan distan mucho del éxito internacional de la Lambada de Keoma. Son ritmos discotequeros con toques latinos, pero nada que ver con la mierda de la Lambada. De hecho, estas músicas molan mucho más. Más allá de eso, poco más que decir.
Está claro que Joel Silberg, perdió toda la frescura de títulos pasados y filma aquí un pastiche sin orden ni concierto, en un film concebido única y exclusivamente para sacarle unos dólares a la moda del momento. Solo se consiguió la quiebra.
Por otro lado, mientras que en la vieja España solo éramos partícipes de los dos títulos Americanos sobre Lambada, lo cierto es que el fenómeno social que supuso este baile durante 1990 fue tal que no fueron las únicas películas que se rodaron sobre tema; Anterior a estas dos, Turquía ya rodó su propia versión del baile caliente con “Lambada”, dirigida por un tal Samim Deguer, mientras que Brasil en co-producción con Italia, quizás consecuencia de las americanas, estrenaba la película de idéntico título, “Lambada” capitaneada por el director Giandomenico Curi. Un año después, también de Brasil, y sin tener mucha más originalidad, se estrenaría el tercer “Lambada” dirigida esta vez por Fábio Barreto. Daría un brazo por ver alguna de ellas.

martes, 19 de mayo de 2009

HOWARD, UN NUEVO HÉROE

Cuando reviso una película tan genuinamente ochentera como esta, me planteo mucho si hacer la reseña o no, porque, realmente, se sabe ya todo sobre estas películas. Obviaremos lo de que fue un fracaso estrepitoso, lo de que su productor, George Lucas, reniega de ella, lo de que es la primera superproducción que se realiza de un personaje "Marvel" y pasaremos directamente a lo que opino tras haberla visto recientemente.
Hace unos días, charlaba yo con mi amigo Murphy sobre el estado actual del cine, llegando a la (obvia) conclusión de que, a todas las películas actuales, ya sean buenas o malas, les falta ese rollito tan resultón que tenían las de los ochenta. Es cierto. Ya fuesen malas, o pequeñitas, se disfrutaban más que cualquier cosa 
con gran calidad que se haga ahora. Es esto lo que obliga a decir que algo realmente sosillo como, por ejemplo, "Iron Man", nos parezca cojonudo y tremendamente entretenido. Esto es porque nos conformamos y valoramos una película, precisamente, dentro de la poca calidad de lo que se hace actualmente. ¿Me he explicado?
Bien, pues este medio día, viendo "Howard, un nuevo héroe", me doy cuenta de que el entretenimiento puro y duro murió a mediados de los 90. Ninguna película entretiene ya como entretenían aquellas… Y es que "Howard, un nuevo héroe" mola tanto…
El caso es que, si se estrenase hoy día, sería considerada una gran película, tope rítmica y con unos efectos visuales que, sin tirar de ordenador (porque todavía andaba en pañales), superan con creces todo lo que se hace ahora; aplíquenle eso al guión, a la historia, a los actores e incluso a la banda sonora. Sería un pelotazo de película y los críticos caerían rendidos a sus pies, no como en su momento, que la pusieron a caer de un burro (cosa que en la época tampoco se explicaba, pero era común al hablar de cine comercial y, especialmente, del tipo espectáculo).
Aquel pato que ejercía de taxista en algunos números de "Amazing Spider-man" o "She Hulk" era 
francamente molón. Pero les diré que, aunque cuenta con mi simpatía, para mí el rey absoluto de la función no es el pato, si no ese enorme personaje, aterrador, cómico también y espeluznante que interpreta magistralmente Jeffrey Jones, “el señor de las tinieblas del universo” ¿existe actualmente un villano tan molón? Yo creo que no, y difícilmente habrá otro igual jamás. Recuerdo cuando vi la película por primera vez en el cine siendo un infante, a medida que Jones se iba transformando tenía que retirar la mirada, porque me aterraba lo que veía en la pantalla. Este sí que es un personaje al que rendir culto.
Por otro lado, tenemos a Tim Robbins en estado de gracia en uno de sus primeros papeles, y también está muy bien. A "Howard" lo interpreta Ed Gale (y no Warwick Davis, como había pensado yo durante un tiempo).
El director, Willard Huyck, no se prodigó mucho tras "Howard, un nuevo héroe", mejor dicho, no volvió a dirigir. Quizás medió en ello George Lucas por arruinarle…
Sentencia: Obra maestra absoluta. Si buscásemos la palabra entretenimiento en cualquier enciclopedia, junto a esta debería salir el cartel de 
"Howard, un nuevo héroe".

sábado, 11 de mayo de 2013

MANUAL DEL SERIAL KILLER PARA PRINCIPIANTES

Agradable película con aires muy telefilmescos para adolescentes, que cuenta la historia de un muchacho que, viendo que la chica del instituto que le gusta lleva una camiseta de Charles Manson, y basándose en que muchos de los asesinos en serie más famosos contrajeron matrimonio en la cárcel con alguna de sus “fans”, decide que lo que quiere ser en la vida es asesino en serie. Por otro lado, la ambición de la chica de sus sueños es pasar al estrellato siendo asesinada por un  asesino en serie, convertirse en la “Sharon Tate de los 90”, por lo que pronto el destino les unirá, y se estudiarán todos los tópicos para que así, el pueda convertirse en un gran “Serial Killer”, y ella, poder ser asesinada por él. Entretanto, un autentico "serial killer", anda haciendo de las suyas por el vecindario.
Una premisa de lo más divertida para una buena comedia “Teen”. El problema de “Manual del serial killer para principiantes”, es su condición de película ínfima, con un presupuesto irrisorio. Esto es material de primera para un gran estudio. Sin embargo, eso no es óbice para que disfrutemos de ella sin ningún tipo de problema.
Intentando seguir la estela de films más grandes, como “El diablo metió la mano”, la película, sin embargo, no se deja llevar por el humor chabacano y ahí reside el que sea tan efectiva. Obviamente, es una comedia, lo surrealista de su argumento lo ratifica, pero no hay demasiadas estridencias. Se mantiene bastante serena.
Tenemos unas dosis ínfimas de sangre, pero esta casi siempre hace acto de presencia en los sueños del protagonista, y a unos niveles que no puedan escandalizar a nadie, cosa que me parece bien, teniendo en cuenta el tipo de película que es y el publico a la que va destinada.
Otra cosa curiosa es el mensaje, entre comillas, “rebelde” que lanza. Como el protagonista va proclamando a los cuatro vientos que quiere ser un asesino en serie, la dirección del instituto decide hacerle asistir a la psiquiatra del colegio, que le da unos consejos del todo conservadores. Durante la evolución del muchacho al intentar convertirse en asesino en serie, este se fija en Ted Bundy, republicano de buenas maneras que viste de manera discreta y políticamente correcta. Decide el chaval, vestirse de igual manera. Al ver la psiquiatra el cambio de look, se regocija de los avances que ha conseguido en su paciente, al que cree que está llevando por el buen camino, cuando en realidad, sus nuevas maneras de vestir, son un nuevo paso en su carrera cómo asesino. Coño, pues para ser una peli norteamericana, esto me parece, hasta trasgresor…
En definitiva, que entretenida, curiosa y para matar el tiempo.
En el reparto, un jovencito y apuesto Justin Urich, que poco después se echaría a perder, y gordo y desaliñado interpretaría al amigo gracioso del protagonista de “Monster Man”y también le pudimos ver en “Mandibulas 2”. También tenemos, interpretando al autoritario profe de gimnasia a Thomas Haden Church, antes de convertirse en el hombre de arena de “Spider-man 3” o verle en “Killer Joe” o “Entre copas”. Y no puede faltar el cameo, totalmente caricaturizado, de Corey Feldman, para atraer a la platea más freak.
Dirige Trace Slobotkin, quien en su filmografía solo cuenta con un cortometraje más, titulado “Indiana Jones and the temple of  Israel”.

martes, 12 de julio de 2011

CAPITÁN AMÉRICA

Ahora que el estreno de la nueva y apetecible versión del "Capitán América" está a la vuelta de la esquina, es el momento idóneo para recuperar y recordar este otro intento, facturado en el año 1990.
En realidad lo que pueda decir de ella, lo dije hace poco. Ya saben, mi teoría de que hay pelis que, para bien o para mal, necesitan hacerse con dinero, mucho dinero. Las de superhéroes entran en ese pack. Y es evidente que este "Capi" no contaba precisamente con un excesivo presupuesto. De hecho, su director, el mítico Albert Pyun (padre también de "Sueños Radiocativos", "Cyborg" o "Cromwell, el rey de los bárbaros"), argumentaba que había ocasiones durante el rodaje en las que, literalmente, la cuenta bancaria estaba a cero. Y claro, en esas condiciones, poca cosa podía hacerse. Así pues, el resultado final se asemeja al de "Robot Jox", es decir, "ha quedado mejor de lo que uno podría esperar dadas sus limitaciones, pero aún así sigue sabiendo a poco. Da la sensación de que todo el rato el film está al borde del descalabro absoluto y del cutrismo más sangrante... pero se salva por los pelos de un calvo".
Ya saben, eran otros tiempos. Todavía no se habían estrenado ni "Blade", ni "Spider-man", ni "Iron Man" y tampoco "Thor". Marvel llevaba años y años viendo cómo sus personajes eran arrastrados a la pantalla de modo miserable y burdo, mientras "DC" se lo comía todo. Y lo triste es que, en aquel momento, "Capitán América" se suponía su primer producto cinematográfico con "cara y ojos". Incluso Stan Lee, que estaba metido en la producción, se dejaba las pestañas para defender el trabajo del Sr.Pyun. De poco sirvió tanta patraña.
Pero vayamos a por la peli. El origen del personaje nos lo resumen en unos acelerados y renqueantes 20 minutos. Steve Rogers es un mindundi que se presta a un experimento del ejército para crear supersoldados. El primero de ellos es, obvio, el "Capi". No asistimos ni al entrenamiento, ni a las prácticas con el escudo, directamente lo vemos en un avión bromeando sobre su traje y lo poco útil que resulta para el camuflaje (¡buen intento!). De ahí a los aposentos de su archienemigo Cráneo Rojo (no excesivamente mal caracterizado después de todo), donde no le cuesta nada perder y acabar atado a un misil que aterrizará en Alaska y se congelará. En los años 90 despierta y decide terminar su misión.
En realidad el "Capitán América" de esta versión resulta poco superheróico y bastante incapaz. No es hasta el desenlace que hace algo propio de su supuesta condición, y tampoco es que se luzca mucho. El traje resulta algo ridículo, especialmente esas cacareadas -en su época- orejas de plástico. Al final se lleva algunos buenos primeros planos, y el simpático detalle de echarle una mirada al espectador... pero poco más.
Como decía antes, los problemas logísticos y monetarios durante el parimiento del film fueron constantes, y le pasaron factura. No me sorprende teniendo en cuenta que de todo ello se encargaba el ex-"Cannon" Menahem Golan, con su entonces nuevo invento, "21st Century Film Corporation". Al parecer se hicieron varias versiones distintas esperando obtener una que fuese satisfactoria, de ahí los innumerables retrasos y malos rollos, y de ahí la torpeza de ciertas secuencias que, curiosamente, contrastan con otras en las que el montador se luce a base de bien (especialmente en los momentos de acción -por pocos que sean-).
En definitiva, que como peli de superhéroes deja mucho que desear, es sosilla, tirando a aburrida y estéticamente algo telefílmica. No se puede negar que Albert Pyun se esfuerza en salir airoso, sin conseguirlo. No obstante, enfrentarse a ella sabiendo lo que hay, y dispuesto a ser misericorde, ayuda.
El reparto no está ni tan mal, Ronny Cox, Ned Beatty, Darren McGavin... y una apetitosa Francesca Neri.
Menos es nada.

lunes, 29 de agosto de 2011

SUPERHEROES

Si cuando vieron KICK ASS, les pareció descabellada la idea de que un muchacho normal y corriente se pusiera un disfraz de buzo y saliera a las calles a combatir el crimen, se quedarán absortos –como me quedé yo- cuando les diga que, la típica frase “la realidad supera a la ficción”, se queda corta en este caso.
Resulta que existen los Súper héroes. Si, gente que motivada por algún extraño designio, sale a la calle con horribles disfraces que ellos mismos confeccionan y se dedican a combatir el crimen como buenamente pueden. A su pesar, no pueden actuar al margen de la ley, así que según preparación o condiciones físicas, o bien practican arrestos ciudadanos, o bien tan solo espantan a los camellos a base de advertencias, o bien colaboran llamando a la policía cuando se comete un delito. La mayor parte del tiempo, lo que hacen es dar alimentos y elementos de primera necesidad a los sin techo. En definitiva, se dedican a cometer buenas acciones.
A este movimiento se le conoce como “Superheroes for the real life” y es brutal la cantidad de individuos que se dedican a esto por el mundo. Lógicamente, la mayoría se encuentran en los Estados Unidos, pero también se han detectado casos en el Reino Unido y en Hong Kong. Huelga decir, que también hay algo de desequilibrio psíquico en quienes ejercen tan peligroso hobby.
SUPERHEROES, es un documental que profundiza en este fenómeno y nos cuenta el día a día de algunos de los más destacados Súper heroes de la vida real, siguiendo a estos tipos en su lucha contra el crimen.
Se entrevista a muchos de ellos, y es muy divertido el poder ver las distintas procedencias y personalidades de estos hombres. El seguimiento se centra sobretodo en las andanzas de algunos de los más famosos, como “Mr. Xtreme” un tipo bastante orondo, vigilante y repartidor de flyers alentadores, que con capa, casco verde y gafas de sky, patrulla por las calles de San Diego, procurando evitar los delitos de acoso sexual y quiere formar un grupo de superhéroes llamado “La liga de la justicia extrema”, o “Master Legend”, tipo ya talludito, bebedor compulsivo de cerveza –afirma que cuando estás todo el día corriendo de aquí para allá, te entra un sed de pelotas, y que no hay nada mejor para combatir eso, que una buena cerveza- que con un casco de guerra un antifaz y una equipación de lo mas ridícula y pesada, se dedica ha hacer lo que puede. También tenemos a “Vigilante Spider”, un émulo de Spider-man, también bastante gordo, que con su mascara de nylon, que parece sacada de la película 3 DEV ADAM, suda tanto que da bastante grima verle con ella empapada.
Los hay más atléticos, los hay con disfraces más sofisticados y los hay que dan verdadera pena. En todo caso, siempre es interesante verlos en acción o contándonos los triste que eran, por lo general, sus vidas como ciudadanos de carne y hueso.
Resulta curioso ver, que suelen contar con el beneplácito del populacho y en cierto modo, de las autoridades, afirmando estas, que solo les ponen una pega a aquellos que usan armas, como puedan ser generadores de alto voltaje, porras, y sobretodo, sprays de gas pimienta, porque no deberían usarlas, aunque estos Súper Héroes, nunca las usan y las llevan encima solo para intimidar. Al fin de al cabo, se trata solo de buenas gentes con problemas, que quieren darle algo de color a sus miserables vidas.
Por otro lado, el propio Stan Lee, nos cuenta el caso de un Súper Héroe real que el conoció en su barrio, y muestra su apoyo incondicional a todos estos cruzados enmascarados (o no). Claro, que les apoya, porque TODOS ellos, son unos flipados de los cómics, y a Stan le gusta mucho la panoja.
Recomiendo encarecidamente el visionado del documental, bien rodado con mogollón de material, escenificando los casos que los Súper Héroes nos cuentan a base de viñetas animadas, y el comprobar luego vía Internet, lo real, lo interesante, y en cierto modo, lo patético que es todo esto. Pero siempre interesante.
Dirige el cotarro Mike Barnett.
Ahora, películas como DEFENDOR, SUPER o DARK JUSTICE, cobran mucho màs sentido.

martes, 30 de agosto de 2011

PRE-SPIDER-MANS

El próximo año se va a estrenar AMAZING SPIDER-MAN dirigida por Mark “apellido oportuno” Webb. Durante los últimos 10 años, hemos disfrutado de la trilogía de Sam Raimi. Pero antes de que el trepamuros cobrara vida en celuloide, ya otros intentaron poner en pie el proyecto. Por un lado en 1986, la maravillosa “Cannon group”, anunció a bombo y platillo estar en pre-producción y que Albert Pyum se ocuparía de dirigirla… claro que también dijeron que la iba a dirigir Tobe Hooper. Aquí os dejo un par de pre-afiches como muestra. Eso si, no se rodó ni un solo plano.




Ya en 1997, sería James Cameron quien intentaría hacer una mastodontica película sobre nuestro amigo y vecino. En el reparto, estarían Leonardo Dicaprio como Spidey, Kevin Spacey como El duende verde, y Catherine Hepburn como la tía May.
Y aunque tampoco llegaría a rodar un solo plano, se llegó a hacer un cartel. Este de aquí abajo.
Mola ¿Verdad?




miércoles, 30 de enero de 2013

EL VIAJE DEL SUPERHÉROE, LA HISTORIA SECRETA DE MARVEL EN EL CINE

Hace tiempo que llegué a la conclusión de que el cine ya no me emociona como antes. No me hace vibrar, ni viajar. Naturalmente hablo del moderno. Es lógico, cuando uno es adolescente absorve las cosas de otro modo, más inocente y apasionadamente. Un terrible hecho que podría extender al 90% de la producción actual que consumo. Sin embargo, también es cierto que hay una saga que aún consigue despertar en mi reacciones casi adolescentes. Vale, no tan intensas... pero al menos es bien capaz de emocionarme de muy distintas maneras. Me estoy refiriendo, claro está, a lo que desde hace unos años viene produciendo la división cinematográfica de "Marvel" y, muy especialmente, a lo que fue su sagrado colofón: "Los Vengadores". 
Esta última la habré visto ya unas cuantas veces, pero la que más disfruté fue la última, hace menos de una semana. Lo pasé pipa y, sobre todo, me di cuenta de lo mucho que me retrotraía a aquellos tiempos de cinefagia más feliz e incondicional. "Los Vengadores" tiene de todo, destacando unos personajes maravillosos con los que es muy fácil empatizar (incluso los villanos), diálogos y frases ocurrentes, situaciones espectaculares que aceleran el corazón y momentos mágicos. Sí, momentos mágicos de esos que incluso te ponen la piel de gallina cuando eres consciente de que  estás viendo algo único y especial: El final de la peli, todo el, es sensacional, pero me quedo con "Hulk, aplasta!", con este destruyendo de un puñetazo a uno de los monstruos gigantes o el infinitamente irrepetible plano secuencia en el que vamos viendo uno por uno a los superhéroes en acción. Brutal. Único. Genial. Está claro que "Los Vengadores" es mi peli "Marvel" favorita -de momento-, aunque todas, en mayor o menor medida, me gustan (tal vez la que menos sea "Iron Man 2"), destacando a "Thor" y, sobre todo, "Capitán América: El primer vengador", que encuentro deliciosa y ha hecho que me enamore de "Steve Rogers" y su traje. 
¿Y por qué me flipan tanto las pelis de "Marvel"? (y remarco aquí que me refiero a las PRODUCIDAS por ellos, la llamada "Fase 1"), pues no lo sé, tal vez porque me parecen frescas, originales y coloridas. Me encanta eso de que vayan todas conectadas las unas con las otras. Me parece brillante y, para los tiempos que corren en Hollywood, una idea alucinante (que sé perfectamente que venía de los comics, pero nunca se había trasladado al cine del modo que "Marvel" lo hizo). También encuentro estupendo que celebren sin complejos su origen viñetil, cuando lo "normal" es separarse prudentemente de la fuente dibujada. Y sobre todo, y puede que por encima de todo, adoro que, poco a poco, y muy sabiamente, "Marvel" nos ha devuelto al superhéroe alegre y colorista. No se vosotros, pero yo ya andaba algo cansado de superhéroes oscuros, deprimidos, atormentados, con trajes de cuero negro, etc, etc. Parecía imposible, en los tiempos cínicos que vivimos, poder ver una peli de tios super-poderosos vesidos con telas de colorines y no sentir vergüenza ajena, pero "Marvel" lo ha conseguido. Lo ha hecho lentamente, paso a paso, provocando el estallido final en el mejor escenario: "Los Vengadores". Rojo, amarillo, azul, verde.... y todo ello empaquetado con un sano sentido del humor, de la diversión, sin sermonear ni dar la brasa, de modo alegre, con ganas de divertir y, sobre todo, maravillar, ofreciendo espectáculo, épica... todo aquello que eran los tebeos de superhéroes cuando yo los leía de ñajo. Por eso siempre digo que "Los Vengadores" es la verdadera PRIMERA peli de superhéroes. Nos habíamos acostumbrado ya tanto al tono siniestro e hiper-sobrio, que habíamos olvidado que nadie aún había hecho un film del género como dios manda... hasta la llegada de Joss Whedon y "Marvel Studios". 
Por todo eso, me percato de que la productora de origen comiquero es, actualmente, mi único bote salvavidas en lo que se refiere a mi amor por el cine. Logra que vuelva a ser un chaval saltando en la butaca... y yo eso lo adoro, lo valoro y lo agradezco infinitamente.
Desde el momento en que comenzó a rumorearse la posibilidad de una peli en la que ver a "Iron Man", "Thor", "Hulk" y "Capitán América" juntos, luchando codo con codo, no solo comencé a temblar... también tuve muy claro que semejante cocktail únicamente podía saldarse con un éxito colosal. Y así es como fue. Éxito que celebro y encuentro de sobras merecido. Era un concepto del todo fresco y original, estaba cantado que iba a funcionar. Y por todo eso, también recuerdo que les comenté a mis amigos que aquel era el momento ideal para publicar un libro sobre la relación de "Marvel" con el cine. Lo digo en serio, tengo testigos. No hacía falta ser un genio para darse cuenta. La historia de "Marvel" y el séptimo arte tenía que ser apasionante por tan variados ingredientes. Teníamos seriales en blanco y negro, telefilms horteras en los 70 y 80, productos video-cluberos en los 90, pelis de cierta categoría apadrinadas por grandes estudios y un final feliz con "Marvel" agarrando el toro por los cuernos y pariendo ellos mismos las pelis, con un fin de fiesta de la categoría de "Los Vengadores". Alucinante!. Un material de primera dispuesto para toda clase de paladares: Desde la del devoto del cine "trash" al amante de los "blockbusters" (y yo soy una combinación de ambos). Y un día, con la Navidad 2012 bien próxima, paso por el "Fnac" y descubro que a alguien más se le ocurrió la idea y la ha llevado adelante con toda clase de lujos (salvo por la fea portada), "El viaje del superhéroe, la historia secreta de Marvel en el cine", escrito a cuatro manos entre Iñigo de Prada y Sara G. Rodríguez y editado por "Dolmen". No tardé un segundo en pillarlo de los estantes, comprarlo y auto-regalármelo el 24 de Diciembre por la noche (y devorarlo gustosamente).
Pero antes de dedicarnos al tochito, hagamos un pequeño inciso. O dos. Mejor que sean tres: Ya os he hablado de mi modo de enfocar a los superhéroes, estén paridos en el formato que sea, como algo divertido, entretenido, épico, fantástico y con un punto inverosímil. Dicho de otro modo, que soy incapaz de tomármelos excesivamente en serio. No creo que un abuso de realismo sea positivo para ellos y, mucho menos, con una historia oscura y deprimente detrás. Digamos que no me conformo con los productos televisivos de los 60 o 70, ni mucho menos, pero tampoco con demasiada sesudez y melodrama. Para mi una cosa tipo "Los 4 Fantásticos" (la de Tim Story) estaría en el punto justo. Por eso me gustan tanto las pelis de "Marvel", porque se ajustan a mis demandas. Y por eso no me "enfado" si en ellas se apuesta por narrativas sencillas, sin profundizar demasiado en la psique de sus personajes. Soy totalmente consciente de que no es ese un punto de vista demasiado popular entre los más devotos de las viñetas. Pero es el mío. Y también cabe resaltar que no soy muy de cómics, soy mucho más de cine. Estos temas, dibujados, me llaman menos. Los prefiero en imagen real. He leído cosas, sí, especialmente de "Juez Dredd", "El castigador" e incluso el "Indiana Jones" comiquero (¡del que me hice la cole completa!), pero son casos aislados. Y ya puestos, también pienso que, por lo general, los fans de los comics de superhéroes son los más quisquillosos a la hora de juzgar las películas basadas en sus queridos personajes, tendiendo siempre a la negatividad, condicionados por la impaciencia. Vamos, que suelen rajar basándose en fotos promocionales o teasers. Luego ven la peli, lo flipan, y cambian totalmente de parecer. Resumiendo, no les hago mucho caso.
Tal vez por eso opino que en "El viaje del superhéroe" hay un exceso de sosudez y quisquillosismo cuando se analizan las películas recientes. El autor se queja mucho de la falta de profundidad de sus personajes (especialmente los secundarios), de la escasez de dramatismo y, en fin, que incluso en las críticas buenas siempre hay algún "pero". No es que no comparta sus opiniones, porque en realidad compartimos algunas muy favorables (especialmente de "Vengador", "Punisher 2: zona de guerra", "Thor", la peli del "Capi" y, evidentemente, "Los Vengadores"), pero no conecto con su modo de analizarlas y los motivos en los que basan estos mismos análisis. Aunque en general, se leen bien... salvo la de "X-Men: Primera generación", que es un auténtico peñazo. 
Claro que muchas de esas críticas están enfocadas -lógicamente- desde los comics originales, comparando, buscando parecidos, conexiones y eso está muy bien, especialmente para un ignorante de las viñetas como soy yo. Sin embargo, si en lo comiquero el responsable demuestra dominar mogollón, ser una auténtica enciclopedia viviente, en lo cinematográfico (y aledaños) flojea un poco más, cometiendo algunos errores notables que no he podido evitar reproducir aquí: Afirma que el director de "Die Hard 2" era Oliver Wood en lugar de Renny Harlin (Wood era el dire de foto). Cuando se mete en el terreno del "Hulk" de Ang Lee, dice que este nunca ha tenido ninguna relación con el comic, cuando en su film "La tormenta de hielo" el chaval protagonista hace una analogía sobre su familia y la de "Los 4 Fantásticos" de la viñeta ya que, según recuerdo, de joven Lee era seguidor de sus tebeos. Aunque el error más heavy, a mi parecer, es referente al "Castigador". Como ya explicamos una vez en este mismo blog, el personaje se inspiraba notablemente en "El Ejecutor", un héroe de novela de bolsillo creado por Don Pendleton y que respondía al nombre de "Mack Bolan". En "El viaje de los superhéroes" se dice que "El Ejecutor" era un comic, no una serie de novelas, y que el autor no era Pendleton, sino "Marc Bolan".... confundiendo al personaje con su creador salvo por un detalle, que mientras el justiciero de los libros se llamaba, como decía, "Mack Bolan", "Marc Bolan" es el nombre de un famoso rockero "glam" que destacó especialmente en los 70.
Sin embargo, la mayor y más incomprensible carencia del libro entero es la ausencia de la película de "Nick Fury" protagonizada por David Hasselhoff (conocida en España como "Objetivo Manhattan" y comentada en nuestro libro "Malas pero divertidas" por el colega Aratz). Resulta curioso que, después de dedicar párrafos enteros a las versiones televisivas de "Spider-man", "Hulk" o "Capitán América", pase por alto un título tan importante para "Marvel". Y digo importante porque su guionista era David S. Goyer, quien posteriormente se encargaría de los libretos de la saga "Blade" (y dirigiría de la tercera), que fueron el renacer oficial de "Marvel" en el cine. En su "Nick Fury", Goyer ya ensayaba muchos de los aspectos estéticos y visuales (como esos trajes de cuero negro) que luego serían una constante en las siguientes adaptaciones, incluida la seminal "X-Men". Ignorando el telefilm, el autor otorga el mérito pionero a "Blade", lo que no deja de ser injusto... entre otras cosas porque aquel "Nick Fury" no estaba tan mal y, caray, porque resulta del todo incomprensible que en un libro de esta temática se pase por alto dicho título cuando incluso la versión "pirata" de "Los 4 Fantásticos" recibe un análisis en profundidad... a pesar de lo poco que aporta.
Y es que, aunque en un principio me supiera mal que todas las adaptaciones "Marvel" previas a "Blade", fueran tocadas un poco así de refilón (excepto, como decía, "Los 4 F" chungos, "Howard, el pato", el "Capitán América" de Albert Pyun y "Vengador"), también resulta lógico que el grueso se centre en su época dorada (cinematográficamente hablando), por ser la de más prestigio y porque el fan de los comics y superhéroes siempre tiende más a apreciar el cine de gran presupuesto y formato, sin saber verle el encanto al lado más oscuro y ruin del celuloide. Por todo ello, tampoco puedo quejarme... caray, si incluso hablan de la infame "3 Dev Adam" (lo que incrementa más la extrañeza de que el "Nick Fury" blanco a penas reciba el trato de pasada que comentaba).
Salvo detallitos y, sobre todo, la sesudez de algunas de sus críticas, "El viaje del superhéroe" termina resultando un libro muy interesante, bastante completo, apasionante en algunos pasajes, que aporta muchos datos de interés y se lee con bastante rapidez y adicción.

viernes, 13 de octubre de 2023

VÉRTIGO MORTAL

Célebre telefilm para la HBO que fue estrenado en muchos países del mundo, entre ellos el nuestro, en salas de cine. De hecho no era raro que en España se estrenaran este tipo de productos televisivos cuando habían gozado de una gran audiencia en su país de origen, o bien por la popularidad del personaje central de determinado título o por el actor que lo interpretaba. Telefilmes como “Hombre libre” de Michael Mann, que además resultó ser muy decente, se estrenó con cierto éxito en cines de nuestro país tan solo porque su protagonista, Peter Strauss, era hiper famoso en la España de 1979 gracias a la serie “Hombre rico, hombre pobre”. Más célebres y obvios son los estrenos en salas de los telefilms de Spider-man o La Masa, o el episodio piloto de “Galáctica”.
En el caso que nos atañe, este “Vértigo mortal”, pasó por nuestras salas sin pena ni gloria —unos escasos 90.000 espectadores— aunque con algo más de lustre en videoclubs donde fue distribuida por Record Visión llegando a lanzar dos ediciones. En los Estados Unidos tiene algo de culto porque se utilizó como prueba en el juicio contra Ed Sherman, un individuo de Connecticut que estaba obsesionado con la película y asesinó a su esposa de la misma manera que lo hace el protagonista, además de usar el aire acondicionado para retardar el estado de descomposición del cadáver.
Más allá de estos datos, lo mejor que nos ofrece el telefilme es ver la cara de palo de Keith Carradine, y a Richard Widmark ya anciano, para arriba y para abajo haciendo preguntas y aspavientos.
Y es que la película cuenta como, tras encontrar a una mujer y sus hijas asesinadas a sangre fría en su domicilio, un policía sospecha del marido y padre de estas. Sin embargo, el tipo desaparece y ya no se vuelve a saber de él. Años más tarde dos individuos sufren un aparatoso accidente automovilístico. Uno de ellos fallece y el otro queda completamente desfigurado, pero siendo sometido a un montón de intervenciones quirúrgicas, logra volver a tener rostro y rehace su vida con una mujer. El policía, ya jubilado, sigue investigando el caso de asesinato de años atrás, lo que le lleva a sospechar del individuo al que le han reconstruido la cara y que muy bien podría ser el criminal que busca.
Los impactantes y sugerentes pósters con los que se estrenó y/o editó “Vértigo mortal” y la apertura inicial del film, pueden llevar a pensar al espectador que nos encontramos ante un sórdido slasher, pero nada más lejos de la realidad. Quitando el inicio, y una secuencia en la que vemos la cara desfigurada de Keith Carradine en el hospital, esto es más parecido a un episodio de “Colombo” que a una película de terror ochentera al uso. De hecho, la cadencia, la estructura y hasta el argumento son propios de los miles de telefilmes que inundaban la parrilla televisiva española después de los telediarios. Y, por supuesto, ese estilo televisivo en pleno 2023 se ha quedado desfasado. Hay que tener una paciencia infinita para verlo. En definitiva, una película blanca y para todos los públicos.
Curiosamente, en la silla de director tenemos a Douglas Hickox, nombre de cierto prestigio -y papá de Anthony- durante los años 70 que nos dio clásicos como “Matar o no matar, ese es el problema”, “El asalto de los hombres pájaro” o “Amanecer Zulú”. En los 80 se hizo cómodo en la televisión facturando únicamente telefilmes, este incluido.

sábado, 16 de diciembre de 2023

AEROPUERTO 78, VUELO SUPERSÓNICO

Siguiendo el orden natural de las cosas, el exitazo en los setenta de la saga "Aeropuerto" desencadenó la inevitable ristra de imitaciones, entre ellas telefilms, el "exploit" italiano de rigor y, cómo no, la parodia oficial. Fíjense que es un camino que se repite a lo largo de la historia del cine. Ya sea la fiebre "slasher", ya sea la superheróica.
Precisamente, mi vetusto y atrofiado cerebro recordaba una escena en la que un avión de color rojiblanco alcanzaba la estratosfera. Estaba convencido que lo había visto en una pantalla de cine, tanto como que no era ninguno de los títulos gordos de la franquicia "Aeropuerto". Deduje que sería el italiano, porque según mis datos, los efectos especiales eran un poco chapuzas. Así, me agencié "Concorde Affair", dirigida nada menos que por Ruggero Deodato. Obviamente, tratándose del subproducto que se trataba, la acción catastrofista del avión enfrentado a sendos problemas se reducía, básicamente, al tramo final. ¿El resto? pues lo habitual en estas lides made in Italy, una trama desarrollada en tierra firme y, a poder ser, un país tercermundista, por aquello de abaratar. Resumiendo: No era la que buscaba. Entonces ¿cuál, maldita sea, cuál? Finalmente, y tras someter mis meninges al grado máximo, hallé la respuesta: "Aeropuerto 78, vuelo supersónico" ("SST: Death Flight" en v.o.). Al instante reconocí el avión rojiblanco y grité entusiasmado "¡¡Esta es!!" Curiosamente se trataba de una producción norteamericana para la caja lerda. Ahora solo faltaba reverla.
Asistimos al primer vuelo comercial de un super avión. El futuro de la compañía depende de que todo vaya como la seda. Lástima que no cuenten con la presencia de un jefe técnico amargado y lleno de manías dispuesto a sabotear el asunto. Tampoco como para matar a nadie, solo pretende que el bicho de media vuelta y quede fatal de cara a los medios (más que nada porque él mismo forma parte de la tripulación) Sin embargo, el piloto se toma el aviso a chufla y decide seguir... hasta que, ¡catapum! se produce una explosión en la parte baja del avión. ¿Problemas? pues esperen, porque resulta que entre la carga hay una serie de virus experimentales, la gripe del Senegal, nada menos. El petardo los liberará y hará que, no solo el personal comience a enfermar, también impidan al parato aterrizar en cualquiera de los muchos aeropuertos disponibles.
Pues al final ha resultado que, contra todo pronóstico, la película no está ni tan mal. Lo más flojo son, sí, los efectos especiales (de hecho, el accidentado aterrizaje de emergencia ni lo vemos, pasamos directamente a sus consecuencias. Y eso, en una película de semejante subgénero, suena bastante ruin). Pero, por lo demás, gasta un ritmo notable, va a piñón desde buen principio, entretiene bastante y uno se puede deleitar viendo la notoria galería de rostros, casi todos televisivos, que van cruzando frente a sus ojos (encarnando, además, a personajes no especialmente repugnantes, algunos incluso se marcan diálogos bien escritos), gente como Lorne Greene, Doug McClure, Burgess Meredith (¿qué clase de nombre es Burgess?), Brock Peters, Susan Strasberg y un ultra-jovencito Billy Crystal como azafato. Aunque el más llamativo en este caso es Peter Graves, que dos años después interpretaría al piloto de risa en "Aterriza como puedas", la maravillosa parodia oficial a la que aludía.
El director, David Lowell Rich, ya había rodado otro telefilm de aviones en apuros unos años antes, solo que en plan de terror -tampoco demasiado mala- "The Horror at 37, 000 Feet". Tanto avión y tanta mandanga le valieron para que, finalmente, en 1979 fuese fichado como máximo responsable de la última entrega de, esta vez sí, la genuina franquicia, concretamente "Aeropuerto '80". Sin embargo, el consiguiente fracaso crítico y comercial le devolvió a la televisión, de donde prácticamente ya no se movió hasta su muerte en 2001.
Decía al inicio de la reseña que recordaba haber visto "Aeropuerto 78, vuelo supersónico" en una gran pantalla... ¿siendo un telefilm? Evidentemente, y como ha pasado antes con, por ejemplo, las series setenteras de "Spider-man" o "La Masa", en Europa se estrenó en salas, además con un simpático aliciente extra, el desnudo de la actriz y modelo erótica Misty Rowe, dando vida a una rubia tonta, pero tontísima. Material este que los yankis no pudieron apreciar en su día. Les dejo una imagen promocional del film con la moza... eso sí, tapadita para la ocasión.

miércoles, 30 de junio de 2021

LOS FOTOCROMOS DE "FINALMENTE HÉROE"

"Finalmente Héroe" era una película que de chaval me despertaba cierta desconfianza. Sí, giraba en torno a un superhéroe, pero su naturaleza tragicómica hacía suponer que no iba a ser como "Superman" o "Spider-man". Pintaba a aburrimiento. No recuerdo si, finalmente, la alquilé. De lo que si estoy seguro es de que, no hace demasiado tiempo, la revisé para comentarla en este blog... pero se me hizo muy cuesta arriba y la abandoné antes del final. Dicho de otro modo, mi yo juvenil tenía razón al desconfiar de ella.
Gira en torno a un actor en paro que consigue un curro disfrazándose de superhéroe para promocionar una película. Hay decenas como él repartidos por ahí, pero ningún otro se mete a evitar un robo con el disfraz puesto, lo que acabará dando vida al héroe de ficción. Pero claro, este es el mundo real, bastante menos plácido, y la nueva condición de nuestro prota le traerá más miserias que alegrías.
Un poco el rollo de "Robot Ninja" o "Kick-Ass", pero rodado en 1980 y con un poso telefílmico de mayor envergadura.
En la parte trasera del último fotocromo localizamos unos horarios de proyección improvisados, 
rotulador mediante, por el dueño del cine. Con tanta mala pata que traspasó la cartulina hasta joder el fotocromo. Pero lo que en aquella época sería una gran cagada, hoy lo percibimos como algo entrañable. Sobre todo cuando descubrimos que "Finalmente Héroe" hacía doblete con un -estupendo- dramón de la categoría de "Desaparecido (Missing)".
¡Que tiempos aquellos!.