lunes, 6 de diciembre de 2010

LA REBELIÓN DE LOS MONSTRUOS

Producto “Full Moon”, de los pocos que se editaron en vídeo en nuestro país, y que contaba con una baza fuerte: su cartel bien molón. Curiosamente, las expectativas que los fans se crearon acerca de esta película, por dicho cartel y el retraso mental general, fueron mayores a lo que el producto es en sí, y si bien no es que a mí me vuelva loco, rompo una lanza a su favor. Tan mala, no es. En realidad tiene la extraña virtud de contener un material de relleno bastante más entretenido que el principal reclamo, siendo mejor el “bla,bla, bla” que la presencia de los pequeños monstruos. Aunque ahí también haya mucho “bla, bla, bla”…
Un “Mad Doctor" roba la versión manuscrita por la propia Mary Shelley de “Frankenstein”. Por lo visto, ha creado una máquina que convierte en materia viva a los referentes literarios. Así que planea otorgar vida a los monstruos clásicos de los libros y usarlos para gobernar el mundo. Para ello necesita también, previo secuestro, sacrificar a la bibliotecaria a la que mangó el valioso escrito. La tipa es menor de 35, rubia y virgen... en teoría. Pero logra escapar antes de que se complete el experimento, por lo que al alterarse la cosa, los monstruos 
aparecen en versión reducida. Estos harán todo lo posible por conseguir tener un tamaño normal. De por medias un detective, que trabaja en un video-club, rellena la trama.
Pues a mí me cae simpática, oiga.
El papito de todo esto (y de otras muchas cosas mas), Charles Band, también director del asunto, tan solo quiere hacer una peliculita risueña y jovial gastando dos duros y sin demasiadas estridencias, y lo que consigue es un delirio absoluto, con esos monstruos enanos comandados por el eterno Phil Fondacaro como Mini-Drácula, que no para de hacerle preguntas a su creador para darle un poco de coherencia a su existencia.
Quizás la cosa peca de excesiva, de “psicotrónica”, de rebuscada… pero está absolutamente huérfana de pretensiones, no busca convertirse en una pieza de culto, aunque lo parezca, y aunque carezca de elementos terroríficos significativos (no hay gota de sangre…), tenga un desenlace con el que te quedas igual y un humor menos gracioso de lo que Band se cree, humildemente opino que a originalidad poquitas películas le ganan.
A destacar el papel de detective cinéfilo de tercera que interpreta Justin Lauer. Nunca un protagonista cayó más antipático al espectador... y al resto de personajes. Eso sí, 
en uno de sus diálogos se marca un guiño al cine de "serie B" en general, y a Jess Franco en particular, que no se lo salta un gitano (aún con esas referencias que cita, alguna de ellas ficticia). Y no me puedo olvidar del papel de la jefa de la prota, interpretada por Kistin Norton ("A.P.E.X."), una lesbiana que se monta un numerito tórrido con un libro de Jane Eyre absolutamente genial, más que por el numerito en sí, porque no pega nada con el resto de una película tirando a infantil más que a otra cosa.
Y para todos esos mentecatos que la tachan de aburrida: La peli dura solo una hora y cinco minutos, en los que pasan montones de cosas. Si te aburres con "La rebelión de los monstruos" es porque en tu cuerpo no queda ni una gota de sangre.
Como curiosidad, decir también que se pasó en la T.V. de los USA, en 3-D del antiguo. De ahí saco el cartel.