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sábado, 2 de noviembre de 2024

STREAM

Lo más llamativo de "Stream" no está ni en su trama, ni su acabado, ni nada que afecte a lo que nos cuenta y cómo. Está detrás de las cámaras. Bueno, y delante si hablamos del reparto. Resulta que muchas de las cabezas pensantes responsables de la actualmente más que popular saga "Terrifier" andan metidos en "Stream". El primer cartel que vi de la interfecta no lo anunciaba, y me extrañó. En otros tiempos, pensé, semejante dato se habría explotado hasta la indecencia. Incluso algún distribuidor desalmado habría estrenado "Stream" como un improbable "Terrifier 4: La nueva generación" o algo así. No obstante, luego tuve acceso a otro cartel donde, esta vez sí, se destacaba alto y claro. Damien Leone y Phil Falcone, máximos culpables de las aventuras del payaso asesino, co-producen "Stream". Además, el primero se encarga de los efectos especiales y el segundo se marca un cameo. Por si fuera poco, el hombre que da vida al clown diabólico "Art", David Howard Thornton, interviene como actor, básicamente haciendo el mismo personaje, solo que cambiando el maquillaje por una máscara (y no es el único intérprete reciclado). ¿Algo más? ¡seh! las escenas gore de "Stream" -menor en cantidad, igual de brutales- se parecen mucho, demasiado -incluidos efectos sonoros-, a las de la saga "terrifieante", en concreto una donde a un infeliz le machacan la faz de mala manera. Y, finalmente, la coincidencia de factores que mola menos: igual que "Terrifier 2 y 3", "Stream" es más larga de lo que exige su naturaleza, dos horacas del demonio.
El segundo aspecto llamativo, como decía, lo localizamos en su reparto (Thornton, y otros rostros segundones de la "terrifier family", aparte) Una auténtica galería de "viejos" astros habituales del género (o el cine "cult" en general) y, actualmente, carne de "Con". No falta casi nadie y algunos van apareciendo a modo de cameo para solaz del paciente aficionado medio. La lista es sabrosa: Jeffrey Combs como sobreactuado y algo histriónico villano. Una Danielle Harris a la que cuesta tragarse como pareja de un hombre bastante más mayor y mamá de una adolescente (por cierto, si no lo digo reviento: esta resulta especialmente detestable e irritante. La típica chavala encabronada que, además de inútil vistos los resultados de su intervención, gasta una caracaballo que no encaja en su supuesto rol de chica mona) Tim Reid (quien anduvo por el "It" televisivo), Dee Wallace, Tony Todd (aunque figura en los créditos iniciales, no sale hasta el final... y poco), Mark Holton (has visto su rechoncha carita en "La gran aventura de Pee-Wee", "Teen Wolf" o el primer "Leprechaun", casi siempre dando vida al gordito gruñón o graciosete, depende), Daniel Roebuck (otro "fatso" entrañable de los ochenta. Estuvo en "Proyecto X" o "Los tachuelas". Justo, puedes presenciar su brutal fenecimiento en el tercer "Terrifier"), Felissa Rose interpretando a su esposa, Terry Alexander (uno de los pocos supervivientes en "El día de los muertos") y Bob Adrian, quien ha intervenido en varios títulos bien reconocidos, pero lo destaco porque también sale en "Rap Sucks", video-roña del inefable Bill Zebub. Se incluye una especie de secuencia poscréditos situada en el vestíbulo de un cine (lo que permite la coña extra de colar un póster de "Terrifier 3"), en la que intervienen Bill Moseley, Terry Kiser (cadáver en "Este muerto está muy vivo", médico perverso en el séptimo "Viernes 13") y un ilustre -oculto tras careta-, nada menos que Tim Curry quien, además, se vende como un aspirante a nuevo villano icónico, "Lockwood" (la cuenta de "Stream" en Instagram ya garantiza su condición de franquicia), y suelta un/a chiste/guinda muy gracioso/a aclarando que "¡No soy un payaso!".
Bien, dejen que coja aire. Dicho ello, ¿y el resto, la película en sí misma? Bueno, pues, durando como dura esas dos excesivas horas, la primera se hace un pelo coñazo pero la segunda arregla el desaguisado, siendo bastante más amena e intensa. Además, incluye una muerte muy simpática, hasta original (la del "tres en raya". No diré más). Y sí, la sensación que deja es la de un producto regulero, pero no del todo fallido y medianamente consumible si le pones ganas.
La historia vendría a ser una mezcla de "La purga" con "Hostel", "31", "Habitación sin salida" y alguna más del estilo. Una familia se instala en un hotel que resultará ser el escenario destinado a retransmitir online una especie de cacería humana perpetrada por -supuestos- asesinos "cool". Toca sobrevivir y bla, bla.
Dirige Michael Leavy (quien se marca un papelito como encargado de mantenimiento) y su hermano, Jason Leavy, se medio responsabiliza del guion y da vida a uno de los villanos (estaba también en las dos secuelas de "Terrifier", por supuesto)

sábado, 5 de octubre de 2024

LOS OJOS DEL MAL 2

Las hermanas Jen y Sylvia Soska comenzaron su andadura por estos mundos audiovisuales de dios colaborando interpretativamente en los desmanes de Lucifer Valentine, un tipo que a finales de los dos mil se obcecó en facturar las películas más repulsivas imaginables. De esas nacidas para provocar el mero "shock" a base de acumular imágenes extremas y desagradables sin una trama de base. En algunos casos, con la burda excusa del arte. Concretamente, él y las Soska coincidieron en una titulada "ReGOREgitated Sacrifice", lista para provocar la náusea... pero también el aburrimiento y algo de risa en su empeño por ofendernos.
Corren muchos rumores chungos en torno a Lucifer Valentine. Que si pederasta, abusador y acosador. Seguramente por ese motivo, las Soska decidieron borrarlo de sus filmografías, aunque tampoco ellas se libran de arrastrar un pasado turbio, relacionado con ciertas ideas ultra-derechistas, un jardín en el que no voy a meterme. Si quieren saber más, hurguen por la red.
En cuestiones de dirección, debutaron con "Dead Hooker in a Trunk", a la que siguió el pequeño "hit" "American Mary". Su buena prensa les ayudó a ascender un modesto escalafón, formando así parte del extenso elenco autoral de "The ABCs of Death 2" (inédita para mí como consecuencia de lo insufrible que me me resultó la primera parte). Presupongo que fue este el aval para que "Lionsgate" y "WWE" les confiaran la secuela tardía (con ocho largos años de diferencia), y directa para el mercado del dvd, de "Los ojos del mal".
Era la primera vez que las Soska curraban para un estudio profesional, totalmente alejado de sus primeros escarceos "indies / amateuristas" financiados por los papuchis. ¿Y qué pasa? pues que, o los gerifaltes presionaron mucho para que se ciñeran a lo establecido, o es que en semejantes condiciones las muchachas perdieron su identidad, porque el film resultante podría haberlo dirigido Manolo el del bombo y nadie hubiese notado la diferencia. Y no lo digo por falta de calidad, o cutrismo, o absoluta negación... para nada, cumple perfectamente con los mínimos exigidos. Lo digo porque, en fin, estamos ante un producto desangelado, muerto antes de nacer y que no rezuma ni pasión, ni absolutamente la más mínima característica distintiva.
Danielle Harris, quien se ha ganado un puesto de honor en el género por su intervención en las secuelas menos lustrosas de la saga "Halloween", es la forense encargada de dar un repaso a la ristra de cadáveres salidos de la entrega previa, asesino incluido, Jacob Goodnight (de nuevo encarnado por el wrestler Kane). Ello le obliga a anular su fiesta de cumpleaños, finalmente trasladada hasta la misma morgue por obra y gracia de su panda de colegas (entre los que figura la morbosamente atractiva Katharine Isabelle, adorada por el fandom gracias a su intervención en la saga "Ginger Snaps", así como un papelico secundario en "Freddy vs Jason") lo que nos prepara el escenario perfecto para que el psycho-killer se levante de la camilla y comience la escabechina.
Y sí, mucho me temo que, a rasgos generales, todo es tan previsible y coñazo como suena. Salvo por dos detallitos. Jacob Goodnight dudando de sus actos durante unos segundos (pero, ¿¿no se suponía que le iba sacar ojos de sus cuencas?? a tenor de lo visto en esta secuela, o se le ha olvidado, o ha cambiado de hobby) y el inesperado destino que le tienen reservado a cierto personaje. Por unos momentos parecía que las Soska habían decidido echarle ovarios, ignorando ciertos dogmas narrativos atados a la fórmula. Pero no, todo se queda en meramente anecdótico. Y, oiga, uno se ofusca... se ofusca porque, viniendo de dos pavas abiertamente declaradas fans del terror, y salidas de cierta escena "indie", podría acusarlas de haber desaprovechado la ocasión de aportar entidad y dignidad a un producto de pura naturaleza crematística, de esos que los estudios -y directores en busca de una primera y desesperada oportunidad-, desprecian y en los que invierten cero interés, echando mano de salidas narrativas vergonzantes e insultantes para el espectador / fan, básicamente tratándolo de imbécil (y, créanme, en "Los ojos del mal 2" hay unas cuantas de esas), limitándose a contentar sus supuestas pocas exigencias a base de sangre (encima, escasa), escotes (y digo escotes, porque de tetas, nada) y unos cuantos guiños / homenajes (cierta camisa azul igual a la del "Ash" de "Evil Dead" -no es un delirio mío, las mismas Soska así lo reconocen-) o referencias tan evidentes que duelen (en este caso, por lo de situar un slasher en un hospital donde llega el cadáver del asesino de rigor, tiraríamos de "Viernes 13 - 4" o "Halloween 2 / ¡¡Sanguinario!!") Contrariamente, Jen y Sylvia Soska se limitan a cumplir con la papeleta, sin esforzarse demasiado ni aplicar gota de su supuesta devoción por el formato. Claro que, visto lo visto, casi mejor así, porque cuando han dado libre albedrío a dicha pasión, les han salido 
remakes o secuelas tardías disfrazadas de tributo a pesos pesados como David Cronenberg / "Rabia" o George A. Romero / "La noche de los muertos vivientes". Y, créanme, consumir la primera de ellas fue peor que hundir mis peludas pelotillas en un estanque lleno de barracudas mutadas.
Me he hartado de vomitar a los cuatro vientos que no hay peor director para una película de terror que un auto-indulgente fan del género. Sobre todo los de última hornada, que solo viven por y para esa clase de cine, escasamente interesados en cualquier cosa no etiquetable como tal y nadan en chorreante felicidad acudiendo a las "Cons" para adquirir el muñeco de Freddy que se tira pedos o los mocasines de Chucky. El caso de las Soska vendría a ejercer de ilustrativo y doloroso ejemplo.

sábado, 5 de febrero de 2022

CREEPSHOW TV (3ª TEMPORADA)


CAPÍTULO 1 - "Mums" / "Queen Bee" : En la primera historia, una esposa asesinada por su marido vuelve de la tumba convertida en planta vengativa gracias a la ayuda de su hijo que, ya al final, mirará con delectación y una sonrisa maliciosa cómo mamá se papea a los malos, algo que conecta, por evidente que suene, con el niño del vudú en el "Creepshow" original (graciosamente interpretado por Joe Hill, aquí autor del relato inspirador, convertido en guion gracias en parte al novelista de terrores David J. Schow -responsable del libreto de "Leatherface: La matanza de Texas 3"-). Por lo demás, todo muy previsible. Hay demasiado drama y la cosa tarda en alcanzar el cenit. Cuando llega, pues sí, mola mucho ver a la mamá seudo-Audrey a base de efectos prácticos... pero es lo único salvable. Dirige Rusty Cundieff, que ya anduvo en la temporada anterior.
La siguiente arranca muy prometedoramente. Unos adolescentes gilipollas se enteran que su ídola del pop va a parir en el hospital donde curra la madre de una de ellas, así que le roban la tarjeta de acceso y acuden, llevándose la sorpresa de su vida al descubrir la verdadera naturaleza de la diva. Una vez más son las escenas de efectos prácticos lo que salvan un poco la papeleta, el problema es que aparecen a mitad de capítulo. Luego, todo es cuesta abajo. El CGI sigue siendo un horror. Michael Rousselet, co-guionista, es co-director de una cosa con pinta de postmodernez titulada "Dude Bro Party Massacre", ello explicaría el nada sutil homenaje de rigor: el hospital donde ocurre todo se llama "Haddonfield Myers", ¡¡juas!!. Pero se lo perdonamos por haber co-escrito el mejor capítulo de la segunda temporada, "Dead and Breakfast". Dirige Greg Nicotero.

CAPITULO 2 - "Skeletons in the closet" / "Familiar": En la primera, un super coleccionista de cine mata a otro y decide convertirlo en parte de una exposición. Naturalmente, no tardará mucho en regresar de la muerte clamando venganza. Bien, "Skeletons in the closet" retoma ese baboso, suculento y relamido servicio oral hacia los fans que tanto daño hace a esta serie. Al ir la cosa de coleccionistas de atrezzo cinematográfico, y especialmente dentro del terror, la lista de homenajes, referencias, guiños y chascarrillos (incluidos la propia "Creepshow" original) es casi aturdidora, pura pornografía. El devoto, cegado ante tanto tributo, no se percatará de la vergüenza ajena que provoca lo que le están contando. ¡¡Terrible!! Apunto estuve de apagar el reproductor por culpa de esto. Entre los escasos aspectos positivos, la presencia de James Remar.
La historia siguiente es sosilla y un poco tontaina. No acabas de ver hacia donde va hasta que termina. Pero al menos no provoca urticaria e incluye un monstruo bastante "cool". Una pareja acude a un pitoniso. Este alerta al marido de una presencia diabólica que, a partir de ese momento, verá a todas horas, hasta que decide terminar con ella igual que lo hacía Hal Holbrook con el monstruo de la caja en el clásico de George A. Romero. Dirige Joe Lynch.

CAPITULO 3 - "The Last Tsuburaya" / "Okay, I'll Bite!": Dos historias escasas de "Creepshowismo" genuino, pero que se dejan consumir. Concretamente, "The Last Tsuburaya" presenta la premisa más interesante: Un multimillonario malo como el demonio compra el último dibujo inédito de un artista japonés especializado en garabatear monstruos horripilantes y, una vez saboreado, lo quema para que nadie más pueda. A partir de ahí, obvio es, el bicho del lienzo se le aparecerá y le perseguirá. Dirige Jeffrey F. January, habitual de "The Walking Dead".
En la otra, un presidiario de buen corazón tiene varias arañas como mascota, especialmente una gordísima que vive oculta tras la pared. En el momento que un guardia corrupto y sus matones le hagan mobbing y se carguen una, se vengará con ayuda de los bichos. Elemental, pero consumible. Escribe y dirige John Harrison, todo un veterano de la marca "Creepshow", tanto la cinematográfica como la televisiva.

CAPÍTULO 4 - "Stranger Sings" / "Meter Reader": "Stranger Sings" narra un intento de ligoteo, aparentemente exitoso, que termina con el aspirante secuestrado por dos tipas, una de ellas una sirena de cánticos embaucadores. Aunque se deja ver, no alcanza los niveles de solvencia que su directora, Axelle Carolyn, demostró en su capítulo de la segunda temporada, el mentado "Dead and Breakfast". Casi casi, lo mejor es el "chiste" del título. También el guion corre a cargo de una tipa, por lo que habrá el típico berzas que calificará al pifostio de empoderamiento femenino o alguna gilipollez por el estilo.
Si hasta ahora Joe Lynch había logrado que la manía que le dispenso descendiera unos grados, con esta, su nueva aportación a la serie, "Meter Reader", consigue que el río vuelva a su cauce. El concepto es interesante: En un futuro semi-post-apocalíptico en el que el mal surge de los abismos y lo empaña todo, los exorcismos a domicilio se han convertido en una rutina. Uno de los responsables de llevarlos a la práctica vuelve a casa, pero su mujer e hijos no le dejan entrar porque desconfían de su estado, así que le mandan a hacer cuarentena. Las cosas se saldrán de madre, claro. Probablemente este capítulo se parió en plena pandemia, de ahí ciertos paralelismos, algo que debemos a su guionista reincidente, John Esposito. En cualquier caso, Joe Lynch desaprovecha la materia y factura un segmento monótono y muy aburrido. Soso. En cuestiones actoriles destaca Johnathon Schaech que estuvo en "Los malditos, vampiros del desierto" y "Una noche para morir" haciendo de psycho-killer.

CAPÍTULO 5 - "Time Out" / "Things in Oakwood's Past": Un universitario recibe como herencia un viejo armario con poderes. Si te metes dentro, verás que el tiempo corre hacia atrás. Pero no olvides llevar siempre la llave encima, porque como no puedas salir, de ti solo quedará polvo. El chaval lo aprovecha a conciencia, convirtiéndose con los años en el mejor abogado de su bufete y un padre ejemplar. Lógicamente, las cosas darán un giro dramático que vemos venir desde el minuto uno. Y ese sería el mayor defecto de "Time Out", la falta de sorpresas. Por lo demás, una historia más propia de "Twilight Zone" que "Creepshow", pero correcta (ayuda que soy un devoto de las tramas con paradojas temporales y tal). Dirige Jeffrey F. January, de la plantilla de "The Walking Dead".
La que sigue desconcierta porque está facturada cien por cien mediante una animación algo limitada. En el misterioso pueblo de Oakwood encuentran una de esas cápsulas temporales. La historiadora local descubre que no sería buena idea abrirla. Como es de ley, no le hacen ni caso. Este es el capítulo más brutalmente gore de toda la serie... pero claro, hay truco, ¡son dibujitos!. Inevitablemente la sinopsis recuerda a "La caja" del "Creepshow" original, algo que oficializa el que reciba incluso una alusión directa. Tratándose de un capítulo animado, lo normal es mandar guiños a los dibujantes afines a la marca, de ahí que algunos personajes lleven apellidos como Wrightson o Kamen (de Jack Kamen, dibujante de la misma E.C. y autor de uno de los dos maravillosos posters de "Creepshow"). Tampoco falta el guiño a Romero himself formato "foto enmarcada". En cuanto a la historieta en sí, pues lo cierto es que la animación distrae bastante y deja un poco frío. Entre los dobladores localizamos voces ilustres como las de Mark Hamill o la "scream queen" Danielle Harris. Dirige Greg Nicotero, ayudado por una panda de animadores.

CAPÍTULO 6 - "Drug Traffic" / "A Dead Girl Named Sue": La última entrega de esta tercera temporada me ha descolocado mucho y aburrido más. La primera historia va sobre una madre asiática y su hija enferma que son detenidas en la frontera de Estados Unidos. La niña se convertirá en una de esas "cabezas voladoras fantasma" tan típicas del folclore del sudeste asiático y comenzará la escabechina. De por medio hay un político racista que se hace pasar por progre con la intención de dar buena imagen. Y el gran Michael Rooker como único elemento positivo de la función. ¿"Creepshow" dándoselas de panfletismo?. Ay, duele!. Esto casi podría haberlo dirigido el Joe Dante de "Masters of Horror", pero pal caso hablamos del inevitable Señor Nicotero. Confieso que se me cerraban los ojos durante el trayecto.
La siguiente, "A Dead Girl Named Sue", es un pelo más digerible... pero tampoco nada que deslumbre. En parte porque, por enésima y cansina vez, retomamos el guiño al universo zombie de George Romero, situando la historia en la misma noche de los muertos vivientes (con su blanco y negro, su ambientación de finales de los sesenta y un televisor donde se emiten las imágenes que salían en el noticiario del clásico). El sheriff local detiene al pijo del pueblo sospechoso de haber matado a una niña. Habiendo como hay zombies en la zona, cuesta asegurar la naturaleza real de dicho asesinato, si fue por maldad o supervivencia al tratarse de un revivido y no una víctima inocente. Descubrirlo se supone la gracia del asunto. Pero no. El episodio es puro bla, bla, bla hasta un desenlace tampoco muy inspirado. Y sí, aburre bastante. Guioniza la televisiva Heather Anne Campbell, que hizo tres cuartos de lo mismo para la igualmente chaposa -y panfletaria- reciente versión de "Twilight Zone". Dirige un clásico de la casa, John Harrison (lo que hace el descalabro aún mayor).
Vale la pena destacar como colofón que, en esta tercera temporada, los célebres "efectos visuales" destinados a darle un toque de cómic a las imágenes son muy escasos. Prácticamente nulos. Igualmente, las transiciones animadas gastan un look demasiado "flash" para mi gusto.

sábado, 14 de septiembre de 2019

SEÑALADO POR LA MUERTE

Steven Seagal lleva 30 largos años interpretando al mismo personaje, algo que resulta incluso fascinante. Salvo casos muy muy concretos, y atípicos, siempre ha hecho de duro poli, agente, militar, guerrillero, loquesea y sin moverse del cine de acción/thriller. Creo que es un caso único en la historia del séptimo arte. Claro que hace ya tiempo que la filmografía del pétreo actor anda estancada de mierda en mierda. Mucha. Ahora se anuncia una absurda y tardía secuela de su film de debut, "Por encima de la ley", pero ya veremos si fructifica. De momento centrémonos en los años durante los que Seagal se encontraba en pleno despegue, ganándose a pulso un puesto de honor entre los "action heroes" de toda la vida. "Por encima de la ley" y "Difícil de matar" no acababan de convencer. Faltaba LA PELÍCULA de Steven Seagal, y a mi juicio llegó con "Señalado por la muerte".
Narrativamente no cuenta nada que no hayamos visto mil veces. Incluso en la época de su estreno: Un agente de la D.E.A, harto de ver que su lucha contra el crimen no sirve para nada, se retira. Vuelve a la tierra natal y se instala con su querida familia. Pero ¡ah amigo!, resulta que la zona está dominada por un clan de rastafaris malvados que osan vender drogas a los buenos chicos blancos norteamericanos de barrio residencial. Encima, su jefe es un psicópata de ojos verdes obsesionado con el vudú y la magia negra. No hace falta decir que, aunque a regañadientes, Seagal terminará enfrentado con todos ellos. Su familia sufrirá, lo que la liará más parda y será motivo suficiente para que nuestro héroe duro, y chulesco hasta lo desagradable, no deje ni una sola rasta derecha.
En su época fui a ver "Señalado por la muerte" entusiasmado. Era fan de Steven Seagal. Y me flipó. Me encantó. Básicamente por ser su película más truculenta -con fugaces pero contundentes destellos gore- y lidiar tímidamente con el terror, lo que le daba un rollo un poco distinto.
Steven Seagal es el único "action heroe" que logra hacerme empatizar con los villanos, porque las hostias que les mete DUELEN. Pero de verdad. Hacen auténtico daño. Son retorcidas y sádicas. Todavía me da escalofríos ese plano dedicado a demostrar, con todo detalle, cómo Seagal le rompe el brazo a uno de los rastafaris. Ay!. ¿Y qué me dicen de la manera en la que despacha al jefe de los malos? Creo que ningún pillastre del cine ha sufrido una muerte más burra, cito (spoilers!): Seagal usa sus pulgares para hundirle los ojos en primerísimo primer plano (agh!), luego lo levanta por el aire y lo lanza contra su rodilla, partiéndole la espina dorsal (uff!). Una vez el pobre individuo se ha convertido en un muñequito inerte, lo lanza por el hueco del ascensor para terminar ensartado en un puntiagudo hierro (toma!). ¿Quién da más?.
El reparto de "Señalado por la muerte" va cargadito de rostros reconocibles, Keith David, Joanna Pacula, la "scream queen" Danielle Harris, Kevin Dunn, Peter Jason, el inevitable Danny Trejo, la actriz porno Teri Weigel (que sale en pelotas, claro. Interpreta a la concubina de un mafioso, exactamente el mismo papel que hizo en "Depredador 2") y el entrañable casi figurante de color Jeffrey Anderson-Gunter. Los guionistas son los mismos de "Poltergeist". El director es un personaje no exento de interés, Dwight H. Little, que comenzó en los ochenta dirigiendo subproductos de acción y aventuras para pasar luego al terror con  "Halloween 4: El regreso de Michael Myers" (donde conoció a Danielle Harris) o el "Fantasma de la ópera" con Robert Englund. Luego de "Señalado por la muerte" dirigió a Brandon Lee en "Rapid Fire". Le siguieron "Liberad a Willy 2" y "Murder at 1600 (Asesinato en la Casa Blanca)", un vehículo de lucimiento para Wesley Snipes que fracasó, lo que acabó condenando a Dwight H. Little a currar en televisión.
"Señalado por la muerte" es de 1990, pero podemos decir que, a su manera, todavía conserva parte del espíritu del buen cine de acción de la década previa, aquel que ya no se hace, lo que contribuye a que, sin ser un peliculón en lo suyo, entretenga un buen rato.

domingo, 21 de julio de 2013

HATCHET 3

Gracias a la generosidad de uno de nuestros lectores, ayer noche pude ver la tercera parte de la franquicia neo-slasher "Hatchet". Totalmente dispuesto a reseñarla hoy, antes he querido repasar lo que escribí en su momento de la primera y la segunda parte y, bueno, me doy cuenta de que no tendría que esforzarme mucho para decir nada nuevo, valdría con un "copy & paste" de las dos anteriores. ¿Motivo?, pues que las diferencias son mínimas, casi inexistentes. "Hatchet 3" básicamente es igual que "Hatchet 1" y "Hatchet 2" y eso por un lado está muy bien, porque no engaña a nadie, te ofrece lo que quieres ver y se limita a cumplir con la papeleta. Pero por otro está muy mal, porque, claro, no resulta demasiado estimulante en ningún sentido y, a menos que tengas en muy buena consideración las otras dos y no te importe ver lo que, en esencia, no es más que un remake, puede aburrirte mortalmente.
Siguiendo a rajatabla la costumbre de la franquicia, "Hatchet 3" arranca con el final de "Hatchet 2". La chica prota, tras combatir al asesino Victor Crowley, partirlo en dos con una sierra y hacer pulpa su cabeza, agarra un cacho de esta y, toda ensangrentada ella, se presenta en la comisaría del pueblo (mientras disfrutamos de unos títulos de crédito bien macarras a ritmo de los muy adecuados "Gwar"). Allí la toman por la culpable de la masacre, convencidos como están de que Crowley no es más que una leyenda. Y mientras la poli entera acude al lugar del crimen a recoger los múltiples cadáveres por ahí esparcidos pertenecientes a las dos entregas anteriores, la chica recibe una visita en la celda. Se trata de una periodista obsesionada en demostrar la existencia real de Crowley y que, no solo sabe mogollón sobre él, también conoce el método infalible para destruirle definitivamente. Así pues, huyen de la comisaría dispuestas a terminar con el asesino de una vez por todas, mientras este resucita y se despacha a gusto con todos los polis, ayudantes, agentes y para médicos que encuentra por los pantanos.
Como vemos, la peli se mantiene fiel al esquema de "grupo de víctimas potenciales reunidos en un bosque para ser masacrados". En la primera eran turistas, en la segunda asesinos profesionales y aquí policías. Por lo demás, sin sorpresas, algo que, como comentaba, no importa mucho ya que el verdadero astro de "Hatchet 3", y de la saga en general, no es la chica protagonista, ni tan siquiera Victor Crowley, es el gore. Ese gore exagerado, gran guiñolesco, casi cómico, más deudor de "Braindead" o "El vengador tóxico" que de "The Burning", "The mutilator" o cualquiera de los slashers clásicos que, se supone, el film homenajea, parido pa la ocasión con látex y efectos físicos. Nada de CGI. Y si lo hay, es tan poco que no se nota, algo muy de agradecer. Esta dependencia de la truculencia es lo que ha hecho que muchos flipados confundan la velocidad con el tocino y consideren a la saga completa como "peliculones" (va en serio, a mi me lo han llegado a decir con convicción) en un evidente caso de "la sangre no dejar ver el bosque" o "en el país de los ciegos, el gore es el rey". Algo que también le ocurrió a "La madre de las lágrimas" de Dario Argento. Si solo fuera por gore, "Hatchet 3" sería estupenda... pero a mi no me vale con eso cuando, por lo demás, no hay imaginación alguna, ni atmósfera (¡teniendo como tiene ese siniestro pantano como emplazamiento!), ni miedo... ni tan siquiera sustos. En fin, así nos va...
Y si el gore tiene las funciones de contentar al fan poco exigente, los guiños y, sobre todo, las intervenciones actoriles de personas inevitablemente ligadas al cine de terror, ya sea en sus mejores tiempos como en los más desafortunados, se ocupan de engatusarlo del todo. Así pues, en el reparto de "Hatchet 3", y compartiendo cartel con los ya habituales Danielle Harris, Kane Hodder como psycho-killer y Parry Shen (que aunque sale en las tres, interpreta siempre a diferentes víctimas de la furia de Crowley. Simpático detalle este), encontramos a Zach Galligan, el chaval de "Gremlins" o "Waxwork", Caroline Williams, nada menos que la protagonista femenina de "Masacre en Texas 2" (a la que le han crecido las tetas tanto como las arrugas), Derek Mears, el "Jason" de la versión del año 2009, Sean Whalen, uno de los chavales chungos de "El sótano del miedo" (y que también salía en el segundo "Halloween" de Rob zombie) o el ya inevitable Sid Haig, convertido en "horror star" desde que Rob Zombie le rescatara para el casi-mainstream. Pequeño cameo de Joel David Moore quien, a modo de guasa cruel, retoma por un momento a su personaje de la primera parte.
Si hasta ahora Adam Green se dedicaba a dirigir, pal caso produce y escribe el guión, pero cede los honores al operador de cámara de la segunda parte (y de los dos "Halloween" de Rob Zombie, por lo que confirmamos la pesada influencia que este ejerce en la película), BJ McDonnell y, la verdad, la diferencia es mínima. Diríase que McDonnell prefiere apostar más por una estética tirando a tenebrista y que se vale algo menos del humor, habitualmente presente en la franquicia, es posible que en esta tercera epopeya resulte un pelín más sutil, pero sigue ahí. Por lo demás, como si la hubiese dirigido el mismo Green que, pa que no sea dicho, se reserva el cameo habitual (de borrachuzo) y una de las mejores coñas de toda la peli, cuando el sheriff repasa los hechos ocurridos en "Hatchet 1 y 2" y los califica de inverosímiles y ridículos, algo a lo que Adam Green reacciona con una notable mueca. Tampoco está mal la escena en la que un policía se dispone a narrar la leyenda de Victor Crowley a un compañero novato, pero antes de tener que sufrirla por enésima vez, son bruscamente interrumpidos por un tercer personaje, chiste este que también aparecía en "Gremlins 2", protagonizada por Zach Galligan. ¿¿Casualidad??.
¡¿Qué más puedo decir?!, pues que la peli está simpática y se puede ver perfectamente. No es demasiado chapas y chorrea sangre por todos sus poros, aunque no cambiará ni revolucionará el género... claro que, honestamente, tampoco creo que lo pretenda.

martes, 25 de enero de 2011

HATCHET 2

Del primer "Hatchet" ya hablé en su día. Digamos que, aunque en ningún momento lo consideré una vuelta real y honesta "al horror de la vieja escuela", me pareció una peli simpática con la suficiente ración de gore gran guiñolesco para dejarme contento. Por lo visto esta es una opinión que compartía con bastante gente, cosa que ayudó a que la peli, dentro de su modestia, tuviera una carrera comercial lo suficientemente viable para engendrar una secuela con el mismo cerebro detrás, Adam Green. Claro que si no hubiera habido una segunda parte, el "chiste" sería incompleto tratándose como se trata de un homenaje al "slasher" clásico.
¿Y qué tenemos en "Hatchet 2"?, pues en realidad más de lo mismo (otra convención del "slasher" puro, después de todo) aunque, gracias a dios, con un pelín menos de humor. La historia arranca exactamente en el mismo punto en el que terminaba la peli precedente (eso sí que NO es típico de las secuelas de "slashers", fíjate tu!). La chica prota escapa de las garras del monstruoso Victor Crowley y logra reunir a un grupo de matones con el fin de regresar a los pantanos y darle su escarmiento.
El "problema" que puede tener semejante trama, para algunos, es que se toma su tiempo hasta que arranca la escabechina. Es una queja que he oído de bastantes bocas, sin embargo, yo recuerdo que a "Hatchet 1" le pasaba algo bastante parecido. A mi, por lo menos, no se me ha hecho especialmente pesada, ni esa parte, ni la peli en general.
Luego tenemos el otro aliciente inseparable de la franquicia, el gore. Pues sí, como ocurría en la uno, aquí también hay una buena dosis de truculencia, con algunos crímenes realmente retorcidos y llamativos, llevándose la palma el de la -interminable- sierra mecánica. Hay que decir, que otros -o al menos, uno- se pasan de exagerados, tanto que, en fin, resultan hasta un pelín ridículos (concretamente la muerte del "Reverendo Zombie"). El desenlace está entre estos últimos, pero al tratarse de quien se trata el que recibe, funciona. Por otro lado, señalar lo mucho que molan los créditos iniciales, con la cámara recorriendo el pantano filmando los restos de los crímenes de "Hatchet 1" mientras en el soundtrack oímos a "Ministry" a todo trapo (Y es que a estas pelis les pega mucho el rock cañero y estridente).
Sin embargo, lo verdaderamente llamativo de "Hatchet 2" está en su apreciable y completo reparto. Dejando de lado a Kane "Jason" Hodder, que interpreta de nuevo al asesino y a su padre (en un registro notablemente -y sorprendentemente- dramático. Por cierto, destacar el simpático guiño que dedican al "Sr.Voorhees" himself), recuperamos a Tony "Candyman" Todd y al mítico John Carl Buechler y nos encontramos nada menos que a Tom Holland, director de "Noche de miedo", en un rol destacado (el colega fue actor antes que director) y a R.A. Mihailoff, el "Leatherface" de "La matanza de Texas 3" que, como en esta, se reserva un papel sin diálogos. El protagonismo femenino recae en Danielle Harris, que sustituye a la girl de la primera parte. La has visto previamente en "Halloween 4 y 5", así como los dos remakes de Rob Zombie o "Leyenda Urbana", y la veremos en "Laid to Rest 2". AH!! por supuesto que no falten los cameos, en este caso tenemos los de Lloyd "Troma" Kaufman, Joe "Wrong Turn 2" Lynch y Mike "Los profanadores de tumbas" Mendez.
Pero una de mis coñas favoritas es cuando, acompañando a los créditos de "Written & Directed by Adam Green", vemos a este tumbado en el suelo echando una jugosa y cuantiosa pota.
Cosas así, o gran parte de las mencionadas arriba, son motivo suficiente para apreciar "Hatchet 2" aunque no sea una peli redonda. Es un film de horror parido por fans, para los fans, y esas cosas molan. Vamos, hay que ser agradecido.

jueves, 26 de agosto de 2010

BLOOD NIGHT, THE LEGEND OF MARY HATCHET

Slasher moderno con un chanante título y un muy chanante cartel.
Los primeros 15 minutos son lo mejor de la fiesta. En ellos nos cuentan cómo Mary, siendo adolescente, mató a su familia entera y fue encerrada en un manicomio. Allí, tras los abusos sexuales de un gordo segurata, quedó preñada. Todavía más loca que cuando fue ingresada, se levanta de su cama y masacra a todos los enfermeros y médicos que caza, hasta que la policía le para los pies.
Después de ello, y de unos créditos muy chulos en los que nos muestran cómo aquella noche sangrienta se ha convertido en toda una festividad en el pueblo de al lado, nos centramos en las vivencias del grupo de jovencitos protagonistas. Y bueno, la siguiente media hora ya sabéis lo que nos depara, gilipolleces mil sin ninguna función más que alargar metraje, chorradas que no aportan nada de nada a la trama, grititos de condescendencia festivalera ("Woow!", "Yeah!", etc) y un poco de carne para calentar la entrepierna al público juvenil. Es en esta parte de la peli cuando el director intenta ganarse al aficionado usando la canción "Party time" de "45 Grave", que también sonaba en el fabuloso soundtrack de "El regreso de los muertos vivientes" y citando varias veces a "Attack of the killer tomatoes" y su famosa tonadilla.
Entonces arrancan los crímenes, los cuales son notablemente truculentos, sangrantes y explícitos... pero ello no compensa el cuantioso aburrimiento. Y es una pena, porque "Blood night, the legend of Mary Hatchet" tenía posibilidades. Por cierto, que no cuesta nada de nada adivinar quién empuña el hacha.
Aunque Bill Moseley ("La matanza de Texas 2", "La casa de los 1000 cadáveres", "Los renegados del diablo") figura como protagonista, en realidad es un personaje secundario. La tal Danielle Harris salía en los dos "Halloween" de Rob Zombie y lo hará en la segunda parte de "Hatchet".
Esencialmente, estamos ante una metáfora sobre los peligros de la regla, ya que cuando esta afecta a Mary es cuando se vuelve especialmente loca y hace gala de una fuerza casi sobrehumana que le permite estrujar gaznates con sus manitas (exactamente lo que le ocurre a todas las mujeres en semejante tesitura).
Podría haber molado mucho más, pero las hay muchísimo peores. Si te aburres y tienes mono de slasher y gore, échale un vistazo.