Partamos de la base que ya en su época, cuando me pasaba el día nadando entre hemoglobina de procedencia ítalo parlante (mayormente cortesía de individuos tan poco recomendables como Lucio Fulci, Umberto Lenzi o Aristide Massaccesi), consideraba "Virus" una de las aportaciones más flojuchas al "género", por así llamarlo. Sobre todo porque, seguramente, estaba entre las primeras que vi y las expectativas pesaban. Fue tal el poco entusiasmo obtenido, que no había vuelto a hincarle el diente -nunca mejor expresado en este caso- desde aquel primer intento.
Unos veteranos del Vietnam regresan a la civilización portando un virus que les vuelve caníbales, tal cual. A pesar del cambio de aires, no podrán contener las ansias alimenticias y la liarán parda, siendo perseguidos por las autoridades, mientras a su paso van dejando un generoso reguero de cuerpos mordisqueados e infectando a otros con su hobby.
Conocida también como "Apocalypse domani", "Cannibals in the Streets" o "Cannibal Apocalypse", la película cuenta con un chorro de ingredientes para hacerla triunfar. A la dirección, todo un clásico en lo suyo, Antonio Margheriti (generalmente oculto tras el alias de Anthony M. Dawson). En el co-guion, otro que tal baila, Dardano Sacchetti. De los efectos de maquillaje se encarga un tercer grande, Giannetto De Rossi. Siendo co-producción entre Italia y España, José Frade viene a encabezar la movida. Y el reparto está a la altura: John Saxon, Giovanni Lombardo Radice o Ramiro Oliveros, entre otros ligados al llamado "eurotrash". Y sin embargo, a mi "Virus" me sigue sin acabar de funcionar. Le reconozco un arranque solvente. Algunas buenas ideas (esa vecinita adolescente que se pirra por los huesos de Saxon). Y, obvio, la generosa ración de violencia, en especial los destellos más truculentos -y populares- como el agujero en el estómago de Lombardo Radice o el "apretujón" de ojos. El gore es licuoso y detallado, pero menos que los excesos de Fulci, y es que al colega Margheriti, tal y como leí en una entrevista, no le molaba demasiado eso de mostrar higadillos. Lo hacía porque, siendo el solvente artesano que era, daba al mercado lo que pedía a gritos. Pero no gozaba en el proceso, y esas cosas se notan. Luego tenemos al mentado Lombardo Radice, cuya actuación roza los límites del exceso y el histrionismo. Esos caretos como de constreñido, me cargaban de chaval y lo han vuelto a hacer ahora.
Creo que mi verdadero problema con "Virus" es que, en esencia, NO es una película de terror. Es más de acción. Un thriller si lo prefieren, en el que, eventualmente, unos tipos se comen la carne de otros, pero abundan más los disparos que los sustos. Me aburrió un poco, sobre todo con la persecución final. Así que, no, el tiempo no me ha reconciliado con ella.
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sábado, 3 de febrero de 2024
domingo, 21 de febrero de 2021
EL TRAILER DE "TENEBRE"
Hoy nos ha dado por actualizar nuestro canal de YouTube con un hermoso trailer (otro, teniendo en cuenta que hace poco subimos el de "Hysterical"), nada menos que "Tenebre", el clásico ochentero de Dario Argento y una de mis favoritas, como bien expliqué en la respectiva reseña.
Obviamente, hemos extraído el material del culo de una cinta VHS, de ahí su maravillosa baja calidad. Ah! noten que el nombre de John Saxon aparece ¡mal escrito! como Saxson... ¿no es fabuloso?.
Gósenlo...
Obviamente, hemos extraído el material del culo de una cinta VHS, de ahí su maravillosa baja calidad. Ah! noten que el nombre de John Saxon aparece ¡mal escrito! como Saxson... ¿no es fabuloso?.
Gósenlo...
sábado, 25 de enero de 2020
NAVIDADES NEGRAS
Hoy se cumple justo un mes de algo muy poco original por mi parte: zamparme una sesión doble nocturna de terror Navideño. Para lo cual elegí un clásico que ya había visto antes y otra moderna.
De la primera se ha escrito ya mucho, yo incluido, "Navidades Negras" o "Black Christmas", el incunable film de Bob Clark que se adelantó cuatro años al supuesto nacimiento del slasher según San John Carpenter. No era la primera, antes estuvo esta otra, pero es indudable que, en muchos sentidos, aportó buena parte del material que luego sería recurrente en el subgénero. La diferencia es que Clark lo hizo con clase. Mucha clase. Característica esta para nada trasladable a la ristra de imitadores que surgirían los años siguientes.
Unas chicas universitarias pasan la Navidad tranquilas en su fraternidad, hasta que comienzan a recibir llamadas aterradoras de una voz chillona que les dice cosas raras y las amenaza de muerte. Resulta que el perpetrador de las mismas se les ha colado en casa y habita el desván, solo que ellas aún no lo saben. Y puede que nunca lleguen a saberlo, aunque él decida salir de su escondite para cazar.
"Navidades Negras" es una de esas películas que funcionan o no depende de cómo te pillen. La ocasión que la consumí previa a la presente me pareció aburrida. Sin embargo, el pasado 25 de Diciembre volví a gozarla como el primer día. Redescubrí sus muchísimos atributos, aunque sin duda el mayor de todos ellos es su asesino, probablemente uno de los más terroríficos que ha dado el cine, Billy, primero porque no conocemos su origen ni su motivación criminal, segundo porque nunca le vemos la cara, solo las manos y un ojo que da escalofríos cuando te apunta fijamente, tercero por esas llamadas espeluznantes que hace a las chicas, poniendo voces de dibujo animado, chillando, desvariando... acongojantes, y cuarto... bueno, por el desenlace de la peli que no desvelaré. Maravilloso. Qué buenos tiempos aquellos en los que los asesinos de las pelis de terror no eran carne de merchandising, esencialmente porque no podían serlo.
A todo ello sumen una atmósfera cojonuda, tan absolutamente navideña como totalmente inquietante, que chorrea misterio y suspense por los poros. La banda sonora, minimalista y que desaparece cuando la situación lo requiere, dando paso a los efectos de sonido. Unos personajes trabajados y humanos, con problemas y personalidad, no simples marionetas pechugonas puestas ahí para ser asesinadas. Y por supuesto la justa dosis de crímenes (pocos si lo comparamos a slashers posteriores), sin abuso de truculencias, comedidos, sobrios e impactantes.
Ya no se hacen como esta, amigos. Ni se harán. El terror ha dejado de ser adulto, ha dejado de tener clase. Hoy día eso último se confunde con ser pedante y meter arrebatos artys, que no es el caso de "Navidades Negras", una muestra de cine de género estupendo, sin excusas. Y ahí va una demostración de lo que digo: En el 2006 se hizo un remake, apadrinado por el propio Bob Clark, que aún teniendo algunos atributos visuales, no funcionaba. Y cometían dos errores de peso, dar una historia y un rostro al asesino y meter efectismos baratos. Para rematarlo, recientemente se ha estrenado ooootro remake y esta vez, de modo oportunista y barriobajero, apuntándose a todo este rollo del nuevo feminismo y bla, bla... como era de esperar, se metió una buena galleta en taquilla para mayor disgusto de sus perpetradores, la peña de "Blumhouse", que cada vez anda más y más perdida. Pues yo me alegro. Me alegro tanto como que las nuevas "Ángeles de Charlie" pasaran idéntico trago por las mismas razones. Siempre habrá quien tire de la excusa perfecta, achacándolo a su condición femenina y al rechazo que ello provoca en el macho dominante, pero yo creo que se debe única y simplemente a que son malas películas. En cualquier caso, que se jodan. ¡Cómo odio que me sormoneen y más desde mi género favorito!.
Una de las cosas que llaman la atención de "Navidades Negras" son sus pequeños y nada invasivos momentos de humor, que ya anunciaban el tipo de cine al que no mucho después Bob Clark acabaría anclado, el de risas. Es curioso como, a diferencia de otros muchos casos, él no quedó encasillado en el terror de por vida. Tal vez se deba a que sus aportaciones tampoco obtuvieron el estatus instantáneo de pelis de culto o films a considerar. Tardaron un cacho. Como debe ser, por otro lado. Así, el tipo tuvo tiempo de desviarse y meterse en otros berenjenales.
Para rematar todos los indiscutibles atributos de "Navidades Negras" (como su ajustado tempo, la narrativa clásica pero no acomodaticia en la que todo se desarrolla y confluye de manera inteligente, etc, etc... ¡¡y mira que tenía talento el puñetero Bob Clark!!), disponemos de un reparto colorido, simpático y entrañable como el solo: Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder, John Saxon, Art Hindle y el eterno secundario carismático Leslie Carlson.
En fin, ¿qué más puedo añadir? una excelente película de terror que recomiendo encarecidamente. Y si la ven y no les acaba de funcionar, prueben dentro de un tiempo, porque a veces eso es lo que necesitan las cosas buenas, tiempo para apoltronarse en tu psique y darte una dosis de gustirrinín y escalofríos, aspecto este que hoy día, con tanta prisa para todo y tan poca paciencia cuando hay que sentarse frente a una pantalla, ya no se estila.
Si han llegado ustedes hasta aquí, puede que se pregunten aquello de "¿Y qué viste después?", pues se lo diré, una cosa titulada "A Christmas Horror Story" tan chillona, cargante, excesiva y aturdidora que a los viente minutos ya la estaba quitando. Terror de 1974 versus terror de 2015.... los resultados hablan por sí solos.
De la primera se ha escrito ya mucho, yo incluido, "Navidades Negras" o "Black Christmas", el incunable film de Bob Clark que se adelantó cuatro años al supuesto nacimiento del slasher según San John Carpenter. No era la primera, antes estuvo esta otra, pero es indudable que, en muchos sentidos, aportó buena parte del material que luego sería recurrente en el subgénero. La diferencia es que Clark lo hizo con clase. Mucha clase. Característica esta para nada trasladable a la ristra de imitadores que surgirían los años siguientes.
Unas chicas universitarias pasan la Navidad tranquilas en su fraternidad, hasta que comienzan a recibir llamadas aterradoras de una voz chillona que les dice cosas raras y las amenaza de muerte. Resulta que el perpetrador de las mismas se les ha colado en casa y habita el desván, solo que ellas aún no lo saben. Y puede que nunca lleguen a saberlo, aunque él decida salir de su escondite para cazar.
"Navidades Negras" es una de esas películas que funcionan o no depende de cómo te pillen. La ocasión que la consumí previa a la presente me pareció aburrida. Sin embargo, el pasado 25 de Diciembre volví a gozarla como el primer día. Redescubrí sus muchísimos atributos, aunque sin duda el mayor de todos ellos es su asesino, probablemente uno de los más terroríficos que ha dado el cine, Billy, primero porque no conocemos su origen ni su motivación criminal, segundo porque nunca le vemos la cara, solo las manos y un ojo que da escalofríos cuando te apunta fijamente, tercero por esas llamadas espeluznantes que hace a las chicas, poniendo voces de dibujo animado, chillando, desvariando... acongojantes, y cuarto... bueno, por el desenlace de la peli que no desvelaré. Maravilloso. Qué buenos tiempos aquellos en los que los asesinos de las pelis de terror no eran carne de merchandising, esencialmente porque no podían serlo.
A todo ello sumen una atmósfera cojonuda, tan absolutamente navideña como totalmente inquietante, que chorrea misterio y suspense por los poros. La banda sonora, minimalista y que desaparece cuando la situación lo requiere, dando paso a los efectos de sonido. Unos personajes trabajados y humanos, con problemas y personalidad, no simples marionetas pechugonas puestas ahí para ser asesinadas. Y por supuesto la justa dosis de crímenes (pocos si lo comparamos a slashers posteriores), sin abuso de truculencias, comedidos, sobrios e impactantes.
Ya no se hacen como esta, amigos. Ni se harán. El terror ha dejado de ser adulto, ha dejado de tener clase. Hoy día eso último se confunde con ser pedante y meter arrebatos artys, que no es el caso de "Navidades Negras", una muestra de cine de género estupendo, sin excusas. Y ahí va una demostración de lo que digo: En el 2006 se hizo un remake, apadrinado por el propio Bob Clark, que aún teniendo algunos atributos visuales, no funcionaba. Y cometían dos errores de peso, dar una historia y un rostro al asesino y meter efectismos baratos. Para rematarlo, recientemente se ha estrenado ooootro remake y esta vez, de modo oportunista y barriobajero, apuntándose a todo este rollo del nuevo feminismo y bla, bla... como era de esperar, se metió una buena galleta en taquilla para mayor disgusto de sus perpetradores, la peña de "Blumhouse", que cada vez anda más y más perdida. Pues yo me alegro. Me alegro tanto como que las nuevas "Ángeles de Charlie" pasaran idéntico trago por las mismas razones. Siempre habrá quien tire de la excusa perfecta, achacándolo a su condición femenina y al rechazo que ello provoca en el macho dominante, pero yo creo que se debe única y simplemente a que son malas películas. En cualquier caso, que se jodan. ¡Cómo odio que me sormoneen y más desde mi género favorito!.
Una de las cosas que llaman la atención de "Navidades Negras" son sus pequeños y nada invasivos momentos de humor, que ya anunciaban el tipo de cine al que no mucho después Bob Clark acabaría anclado, el de risas. Es curioso como, a diferencia de otros muchos casos, él no quedó encasillado en el terror de por vida. Tal vez se deba a que sus aportaciones tampoco obtuvieron el estatus instantáneo de pelis de culto o films a considerar. Tardaron un cacho. Como debe ser, por otro lado. Así, el tipo tuvo tiempo de desviarse y meterse en otros berenjenales.
Para rematar todos los indiscutibles atributos de "Navidades Negras" (como su ajustado tempo, la narrativa clásica pero no acomodaticia en la que todo se desarrolla y confluye de manera inteligente, etc, etc... ¡¡y mira que tenía talento el puñetero Bob Clark!!), disponemos de un reparto colorido, simpático y entrañable como el solo: Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder, John Saxon, Art Hindle y el eterno secundario carismático Leslie Carlson.
En fin, ¿qué más puedo añadir? una excelente película de terror que recomiendo encarecidamente. Y si la ven y no les acaba de funcionar, prueben dentro de un tiempo, porque a veces eso es lo que necesitan las cosas buenas, tiempo para apoltronarse en tu psique y darte una dosis de gustirrinín y escalofríos, aspecto este que hoy día, con tanta prisa para todo y tan poca paciencia cuando hay que sentarse frente a una pantalla, ya no se estila.
Si han llegado ustedes hasta aquí, puede que se pregunten aquello de "¿Y qué viste después?", pues se lo diré, una cosa titulada "A Christmas Horror Story" tan chillona, cargante, excesiva y aturdidora que a los viente minutos ya la estaba quitando. Terror de 1974 versus terror de 2015.... los resultados hablan por sí solos.
sábado, 17 de agosto de 2019
LA CASA DEL TERROR (TRAPPED ASHES)
A la manera de una producción "Amicus", una pandilla heterogénea de personajes termina encerrada en el comedor de un siniestro caserón donde años atrás se rodó una película maldita. El único modo de salir es que cada uno cuente sus más oscuros secretos en formato de historia terrorífica, lo que significa que a lo largo de los 105 minutos que dura "Trapped Ashes" (con soso y desangelado título hispano) nos comeremos cuatro segmentos distintos pero con un punto en común: la mediocridad. Y es que lo que aquí tenemos es toda una tragedia en formato imagen. Porque los cinco directores que se reúnen para la ocasión no son unos mindundis, ni unos novatos. Por lo menos cuatro de ellos son creadores de notable reconocimiento, demostrado talento y padres de títulos fundamentales para la historia del cine fantástico, y el cine en general. A saber: Sean S. Cunningham, director del primer "Viernes 13". Joe Dante no necesita presentación (y si hay algún alien que desconoce de quién se trata, que pique encima de su nombre). Ken Russell tampoco debería necesitarla. Monte Hellman es un cineasta de notorio prestigio que se inició con Roger Corman y anduvo unos años rodando mucho cine de ese que mola a los culturetas. Y luego está el desconocido, John Gaeta, que debuta en la dirección pero dispone de un curriculum notorio en los efectos visuales.
Entonces, que Cunningham, Hellman y, muy especialmente, Dante y Russell se curren unos segmentos tan tontos, aburridos, descafeinados y planos resulta desconcertante. Es una reunión de esas que, en sus mejores tiempos, se habría saldado con algo explosivo, pero que en 2006, año de producción de "Trapped Ashes", y ya todos algo acabados, se tradujo en una peli totalmente prescindible, prematuramente muerta y con un frío y aséptico look televisivo. Vamos por partes.
La historia de transición es puro Joe Dante en el sentido de que dispone de cierta velada "energía" y viene cargada de guiños y citas al cine de género (el más directo para Mario Bava). Además, cuenta en el reparto con dos clásicos del cineasta: Dick Miller y Henry Gibson. La primera historia es una chorrada tremebunda sobre una tía que se pone tetas más grandes y resultan ser como sanguijuelas chupadoras de sangre. Sorprende saber que el director de esto es Ken Russell (no tanto si recordamos sus arrebatos "kitch"), sobre todo porque yo le atribuía el segundo segmento, por ser más seriote/aburrido y contener tanto delirios visuales típicos de su cine como alguna secuencia de sexo enfermizo bastante provocadora (una chorba tirándose a un cadáver viviente que chorrea líquidos asquerosos). Pero no, esta viene firmada por el sosainas de Sean S. Cunningham. La tercera es la peor en todos los sentidos, básicamente porque su responsable, Monte Hellman, ignora que está rodando una peli de terror y monta un culebrón sobre triángulos amorosos donde resulta que uno de los maromos es el mismo Stanley Kubrick in person. Además, se cita al poder redentor del cine de Jean Vigo. La única escena "de miedo" se desarrolla en un cementerio y está parida tal y como si fuese cine mudo. Vamos, el reverso tenebroso de la cinefilia fricosa de Joe Dante, volcada en un peliculismo mucho más académico, empalagosamente artístico e intelectualmente respetable y previsible. Algunos dirían que es normal viniendo de Hellman, pero no podemos olvidar su pasado en el terreno de la "serie B" de monstruos y, muy especialmente, que fue el director de la zetosilla "Posesión alucinante", la tercera entrega de la saga "Noche de paz, noche de muerte". Así llegamos hasta el último segmento, dirigido por el debutante John Gaeta, que cuenta con una idea cojonuda mal aprovechada y peor desarrollada: una mujer queda preñada al mismo tiempo que le localizan un parásito en el cuerpo -la tenia-, no puede deshacerse de este sin afectar al feto, así que tira palante con los dos creciendo en sus adentros, quienes formarán una especie de enfermiza comunión.
Completan la galería de nombres el entrañable John Saxon y Roy Knyrim a los efectos de maquillaje y bichos, quien paralelamente ha desarrollado una carrera como director de productos la mar de zetosos.
Una auténtica oportunidad perdida.
Entonces, que Cunningham, Hellman y, muy especialmente, Dante y Russell se curren unos segmentos tan tontos, aburridos, descafeinados y planos resulta desconcertante. Es una reunión de esas que, en sus mejores tiempos, se habría saldado con algo explosivo, pero que en 2006, año de producción de "Trapped Ashes", y ya todos algo acabados, se tradujo en una peli totalmente prescindible, prematuramente muerta y con un frío y aséptico look televisivo. Vamos por partes.
La historia de transición es puro Joe Dante en el sentido de que dispone de cierta velada "energía" y viene cargada de guiños y citas al cine de género (el más directo para Mario Bava). Además, cuenta en el reparto con dos clásicos del cineasta: Dick Miller y Henry Gibson. La primera historia es una chorrada tremebunda sobre una tía que se pone tetas más grandes y resultan ser como sanguijuelas chupadoras de sangre. Sorprende saber que el director de esto es Ken Russell (no tanto si recordamos sus arrebatos "kitch"), sobre todo porque yo le atribuía el segundo segmento, por ser más seriote/aburrido y contener tanto delirios visuales típicos de su cine como alguna secuencia de sexo enfermizo bastante provocadora (una chorba tirándose a un cadáver viviente que chorrea líquidos asquerosos). Pero no, esta viene firmada por el sosainas de Sean S. Cunningham. La tercera es la peor en todos los sentidos, básicamente porque su responsable, Monte Hellman, ignora que está rodando una peli de terror y monta un culebrón sobre triángulos amorosos donde resulta que uno de los maromos es el mismo Stanley Kubrick in person. Además, se cita al poder redentor del cine de Jean Vigo. La única escena "de miedo" se desarrolla en un cementerio y está parida tal y como si fuese cine mudo. Vamos, el reverso tenebroso de la cinefilia fricosa de Joe Dante, volcada en un peliculismo mucho más académico, empalagosamente artístico e intelectualmente respetable y previsible. Algunos dirían que es normal viniendo de Hellman, pero no podemos olvidar su pasado en el terreno de la "serie B" de monstruos y, muy especialmente, que fue el director de la zetosilla "Posesión alucinante", la tercera entrega de la saga "Noche de paz, noche de muerte". Así llegamos hasta el último segmento, dirigido por el debutante John Gaeta, que cuenta con una idea cojonuda mal aprovechada y peor desarrollada: una mujer queda preñada al mismo tiempo que le localizan un parásito en el cuerpo -la tenia-, no puede deshacerse de este sin afectar al feto, así que tira palante con los dos creciendo en sus adentros, quienes formarán una especie de enfermiza comunión.
Completan la galería de nombres el entrañable John Saxon y Roy Knyrim a los efectos de maquillaje y bichos, quien paralelamente ha desarrollado una carrera como director de productos la mar de zetosos.
Una auténtica oportunidad perdida.
lunes, 6 de mayo de 2013
MI MADRE ES UNA MUJER LOBO
Esta es la típica película cuya carátula tuve mil veces en
mi mano cuando acudía al vídeo club a por evasión. Carátula, que
por otro lado me llamaba la atención, pero que, sin embargo, al final siempre
desechaba prefiriendo alquilar otro título. Me acuerdo que la distribuía
Filmayer.
Sin embargo, hace no mucho, la encontré en un bazar Chino en
dvd (editada por los piratas de “DVDSpain” en unas condiciones infrahumanas,
con saltos de sonido -inaudible por otro lado- y una imagen que va a trompicones)
por un euro, y anoche encontré el momento idóneo para verla.
Efectivamente, si no la alquilé en su época es por aquel
sexto sentido que teníamos los chavales con según que pelis.
Mala es decir poco.
Se trata de un chiste alargado hasta la desesperación, en la
que una mujer, ya madurita, es seducida por un licántropo que la muerde y, por
ende, la convierte en mujer lobo.
La transformación de la señora es lenta, poco a poco, y
ocurre ante la atenta mirada de su familia, que no comprende que es lo que le
está pasando. Y de eso va la peli, de la señora transformándose, casi sin
maquillaje. Tendrá que transformase en lobo del todo-con un horrible disfraz-
para darse cuenta de que no está nada bien liarse con un hombre lobo, lo que
desencadenará una de las peleas de hombres lobos más vergonzosas de la historia
del cine.
Se trata de una comedia sin ninguna gracia, pero que
desprende un particular tufillo a “humor de autor” de uno en particular… y viendo sus créditos
comprendo entonces, el guión está escrito nada menos que por el peculiar
Mark Pirro, director de comedias muy extrañas para el mercado del vídeo desde
su flamante empresa, la “Pirromount” en la que destacan cosas como “Rectuma”, sobre un culo gigante, “Curse of the Queerwolf”
(¡La maldición del marica lobo¡) o la más popular “Usted primero, por favor”.
En la dirección tenemos a otro peculiar individuo, Michael
Fischa, director de “Perra Bruja” y de episodios sueltos de “Deadtime Stories”
una suerte de películas de episodios para el videoclub, con la rúbrica de
George A. Romero en la presentación.
Como seductor licántropo tenemos a John Saxon, quien
demuestra que si el cheque le da para tomar un par de cervezas, no hay película
mala en la que participar, Susan
Blakely, vista en “Yo el halcón” y montones de series de televisión y Tina
Caspary quien durante la segunda mitad de los ochenta lo hizo TODO en “Teen
Movies” de tercera, como “Una disparatada bruja en la universidad”, “Mi amigo
Mac”, “No puedes comprar mi amor” o “Loca academia de combate”, para empezar la
década de los noventa casándose, retirándose del cine, teniendo gemelos y
llevando una cómoda vida como ama de casa.
La película no deja de ser una curiosidad, tan tonta que se
puede ver del tirón sin tocar el mando a distancia, pero cuando termina, nos
quedamos con la sensación de haber estado perdiendo el tiempo.
jueves, 29 de noviembre de 2012
TENEBRE
Un escritor yankee de gran éxito, especializado en novelas de asesinatos, llega a Roma para promocionar su nuevo libro. Justo aterriza, comienzan a producirse crímenes, en los que el culpable se limita a seguir las fechorías del psycho-killer de la novela y, ya de paso, implica a su autor en todo ello. Este, ayudado por unos y otros, investigará, descubrirá, luego se perderá... y nosotros con él. Pero eso no importa porque la peli termina en un delirante y generoso baño de sangre que lo arregla todo... vamos, que te deja tan contento que te suda la polla si eso cuadra con aquello o no.
De entre medias, pues mucho material para el recuerdo, destacando sin duda alguna la estupenda y pegadiza banda sonora de los casi-Goblin Simonetti-Morante-Pignatelli, cuyo tema central es ya todo un clásico. Luego, pues ea, un reparto de lo más típico del cine de género italiano que intenta no parecerlo demasiado (Anthony Franciosa, John Saxon, John Steiner o el gran Giuliano Gemma), una buena ración de crímenes -misóginos- y bastante truculentos (la tipa a la que obligan a comer las páginas de la novela, la fascinante pareja de lesbianas viciosas, la adolescente con el estómago reventado a base de hacha... que por cierto, esto último en la versión en vídeo de la época andaba parcialmente censurado), las inimitables, carnosas, voluptuosas e inexpresivas hembras italianas, el inquietantemente erótico flash-back (protagonizado por una churri de notoria nariz... ¡cómo le ponen a Argento las hembras narigudas!, será por propio complejo... si hasta su santa hija tiene una napia de órdago), ese maravilloso primerísimo primer plano de la ensangrentada cuchilla limpiándose bajo el agua del grifo (y que tanto me influyó en mis propios delirios creativos), el presentador de televisión recibiendo un hachazo en pleno cabestro y, en fin, como apuntaba antes, el brutal clímax final bañado en hemoglobina, en el que muere hasta el apuntador, en el que vemos cómo un brazo es troceado con todo lujo (muy impactante!) y donde Dario Argento da rienda suelta a sus desvaríos. ¡Aaaay!, pero cómo molaban las locuras del italiano en aquellos tiempos, ¿o no?, en "Tenebre" tenemos el fascinantemente inútil paseo de la cámara por la fachada de un edificio (¡¿pero pol qué?!) o ese doberman incansable y cabezón. Otro de mis momentos favoritos: La sra. de Argento, Daria Nicolodi, abandona una habitación, la cámara se desplaza un metro y encuadra un objeto metálico puntiuagudo brillando (¡¿pero pol qué, again?!)... aunque para objetos puntiagudos, el final-final y su escultura asesina... absurdo, demencial... brillante.
Vamos, que sí, que a diferencia de "Phenomena", "Tenebre" volvió a gustarme. Es más, resulta bastante entretenida... algo no muy habitual en el cine de Argento... y el cine italiano en general. Y como dato fricoso, por ahí pululan Lamberto Bava y Michele Soavi ayudando a su mentor y marcándose unos cameos y tó.
En fin, un título imprescindible para fans de Dario Argento y, ¿por qué no?, del terror de la época. Hasta casi me atrevería a decir que "Tenebre" fue su última peli buena de verdad... a pesar de que, obvio, en aquel momento recibió palos de los críticos hasta en el DNI o, como dirán allá, l´identità nazionale. Pero ¿¿qué coño sabrán ellos, hijos de puta??.
domingo, 14 de agosto de 2011
LOS SIETE MAGNÍFICOS DEL ESPACIO
Indiscutible clásico menor y apuesta de Roger Corman (como mecenas) al "boom" galáctico generado por el exitazo de "La guerra de las galaxias". El título original era más evidente en ese sentido, "Battle beyond the stars" ("Batallá mas allá de las estrellas") mientras que el Español dejaba bien claro cual era su fuente de inspiración ("Star Wars" a un lado), "Los siete samurais", que también diera pie al clásico del oeste "Los siete magníficos". Así pues todas comparten idéntica premisa: Un pueblo modesto y pacífico es invadido por fuerzas mayores. Los aldeanos reunirán a un grupo de mercenarios de distinto y variado pelaje para que les ayuden a combatir al enemigo.
El guión lo firma John Sayles, padre también de los libretos de "Aullidos" y "Piraña", director "indie" en su tiempo libre y declarado fan de Ingmar Bergman y Jackie Chan (eso es cinefagia, concho!). El director, Jimmy T. Murakami, se haría especialmente popular después con su deprimente película de animación "Cuando el viento sopla". Fue durante el rodaje de este film cuando unos jovenzuelos James Cameron y Gale Ann Hurd, quienes curraban en diferentes departamentos, se conocieron, se enamoraron y comenzaron a plantearse proyectos conjuntos... todos ellos futuros y conocidos clásicos. El co-montador, Allan Holzman, dirigiría después "Galaxia prohibida" o "Retaliator, programada para matar". La excelsa música pertenece a James Horner, con un curriculum de peso en el que destacan "Commando", "Aliens", "Jumanji", "Deep Impact" o "Avatar".
Yo la vi de chaval en el cine, y claro, por edad pues me gustó y tal. Vista hoy mismo, puedo decir que funciona como entretenimiento tontuno y amable, no está del todo mal parida (quizás su punto flaco sea el montaje de las batallas, en las que a ratos te pierdes por completo) y la galería de personajes resulta del todo entrañable, como esos marcianos blancos que comparten una misma personalidad, el lagarto que desea zamparse a la chica de la peli, la tremebunda amazona eternamente cachonda o el desastrado vaquero espacial. El reparto está a la altura: Robert Vaughn (que también estuvo en "Los siete magníficos" donde, básicamente, hacía el mismo personaje), John Saxon como el divertido "Darth Vader" de la función, George Peppard empinando el codo todo el rato (algo que, creo, también hacía en la vida real) y la siempre sabrosssssa Sybil Danning.
Fue una de las producciones más caras del amigo Corman, tal vez por eso luego se pasara media vida reciclando las imágenes de naves interestelares (y la música) para muchas de sus futuras producciones de ciencia ficción (barata).
Inevitablemente simpática.
jueves, 5 de mayo de 2011
JUSTICIA FINAL
Telefilme protagonizado por Richard Grieco, que adquirí por menos de un euro en una famosa tienda donde venden objetos de segunda mano. ¿Qué que me motivó a adquirirlo? Pues dos motivos, yo creo que de bastante peso. El primero, la horrorosa carátula. En mi vida había visto nada tan poco atractivo. Teniendo en cuenta esto, la película, desde luego no podía ser peor. Y luego, el título: JUSTICIA FINAL. No es ya que en le película se haga justicia, es que después de que esta se ejecute, y no habrá nada mas que hacer, porque es “Justicia Final”. Total, a parte de los 95 céntimos de Euro que invertí, ¿Qué más se puede perder? Pues hora y media, por supuesto.JUSTICIA FINAL, es el típico telefilme en el que, a pesar de la impecable factura técnica, y estar rodado con la solvencia del mejor artesano, sabes desde que comienza que es lo que va a pasar.
Un individuo, se levanta de la cama y cuando se dirige a la ducha, descubre que la mujer con la que se estaba acostando, acaba de ser brutalmente asesinada. Sale corriendo de allí, sabiendo que es el principal sospechoso de la investigación que esto genere. A base de elipsis, descubrimos que el prota es un policía que, incorruptible, se ha ganado unos cuantos enemigos dentro del cuerpo. ¿Hace falta decir quien es el asesino y que es lo que pasa el resto de la película? Pues no, a no ser que sea un retarded, y como me consta que sois muchos los que nos leéis, diré que son sus propios ex - compañeros los que asesinaron a la chorba, que por otro lado es esposa de su ex-jefe, que sabe que Grieco se la beneficia. Pues la matamos, y le cargamos el muerto a Richard Grieco, que para ocultar tanta calvicie, lleva una bandolera en la cabeza. No es calvo, es que es rudo y rebelde, no te jode. ¡Ah! Y justicia, la verdad es que se hace poca, pero bueno. Con algún título se tenían que deshacer de los dvds.
Lo mejor de todo: Los artífices de esta mierda seca, no es ya que falten el respeto al espectador, si no que, directamente, le toman por retrasado mental. En consecuencia, somos testigos de como en una escena, Richard Grieco se encuentra con su ex – novia, que le rechaza. ¿Por qué? Sin ton ni son, esta, comienza a contarle a Richard Grieco su propia vida, y lo que pasó entre ellos… ¿Cómo si este no lo supiera? ¿Qué coño es esto, MEMENTO? No, es que el espectador es medio idiota, y hay que contarle el pasado de este gran hombre. Y como mas elipsis son demasiadas y no queremos rodar mas, que mejor que contarle al espectador la historia de este tipo de esta manera, haciendo que la chorba se lo cuente al mismo personaje, que por otro lado, escucha atento, como si no supiera nada de lo que la otra dice. La verdad, es que es para matarlos. Por estas cosas tienen mala prensa los telefilmes.
Por otro lado, en el reparto tenemos a viejas glorias de Hollywood, como puedan ser John Saxon, o Martin Kobe (KARATE KID). Aunque este bodrio tiene ya mas de 12 años, hay que ver lo bien que se conservan/conservaban estos dos. También aparece Corbin Bersen… pero este está hecho polvo.
¿Les importa saber quien es director de esto? Pues no me voy a poner a mirar su filmo en imdb, entre otras cosas porque no me importa, ni me interesa, pero les diré que se llama Art Camacho(que el pene se le caiga a cachos) y es experto en artes marciales, que por otro lado, no se emplean en esta película.
viernes, 15 de abril de 2011
LA NUEVA PESADILLA
A mediados de los 90, el grado de putismo de Freddy Krueger había alcanzado ya cotas absurdas. Después de tantas pelis, tantos anuncios, tanto merchandising desbocado y tanta tontería, se había convertido en una pálida sombra de lo que fue. El más famoso, simpático y amado pederasta del cine era un personaje casi infantil, totalmente blanco, ridículo y nada amenazador. Su padre, el papanatas de Wes Craven, decidió hacer una peli que, no solo le devolviera la dignidad, también recuperara sus más aterradoras virtudes. Semejante invento se tituló "La nueva pesadilla" (o "La nueva pesadilla de Wes Craven"... aunque podría haberse titulado "La nueva pesadilla del espectador") y se suponía que, contando con guión y dirección del mismo tipo que hizo el "Pesadilla en Elm Street" original, el mito iba a volver por la puerta grande. Nada más falso. La gente (y sobre todo, los productores) habían olvidado uno de los aspectos más recurrentes en la carrera de Wes Craven, su capacidad de pifiarla tremebundamente tras parir un éxito. Bien, este último hacía ya años que quedaba atrás, y era momento de que Mr.Craven volviera a tropezar. Cosa que hizo sonoramente.El mayor tributo de "La nueva pesadilla" consiste en narrar la historia desde el otro lado de las cámaras. Es decir, los protas son los perpetradores del primer film, Heather Langenkamp se interpreta a si misma (tan sosamente como siempre), Robert Englund hace de Robert Englund, Wes Craven de Wes Craven, Robert Shaye (jefe de "New Line") de Robert Shaye y John Saxon de John Saxon (más algunos de los actores secundarios que se prestan a escuetos roles... o directamente, cameos). Toda esa parte es la más graciosa, en la que se retratan las movidas entre bambalinas y Craven aprovecha para echar unas cuantas puyas al resto de pelis... y a sí mismo... no sé yo si lo hace adrede o no, pero aparece como un gilipollas pretencioso que no acepta que únicamente hace pelis de terror adolescente y las reviste de pajas mentales filosóficas (por cierto, en su mesa del comedor reposa la Maria, el trofeo oficial del Festival de Sitges). Total, que Freddy Krueger, el personaje, era algo así como "la cárcel metafórica" de una entidad maligna. Al morir el personaje, dicha entidad se quedó con ganas de más, así que transmutó en su propio Freddy y decidió putear a aquellos que le vieron nacer y crecer y, muy especialmente, a la churri que lo mató en el film original, la mentada Langenkamp (que, por cierto, se supone tiene un hijo... un niño de lo más repugnante, feo y odioso... de verdad, yo tengo uno así y lo lanzo por la ventana). Pues vale.
En aquellos tiempos se habló mucho de que Krueger aparecería con una imagen más dura y terrorífica... y sí, se intenta... lleva pantalones de cuero negro y botazas, los colores de su jersey son más oscuros, su maquillaje más feo que en los títulos precedentes, sus uñas de acero más largas y él se gasta un poco más de mala uva, además de reservarse la aparición hacia la parte final del film. Sin embargo, cuando se deja ver, resulta patético... muy fácil de tumbar y con unos caretos que provocan la risotada. Una pena. La cosa en general es una pifia tremendamente aburrida y previsible, directamente mala, a la que no la salva ni la nostalgia. Después de ver esto, no me sorprende que para el nuevo Freddy buscaran a otro actor y apostaran por hacerlo más hijo de puta, porque ¿quien quería un payaso en la pesadilla del nuevo siglo?.
Recuerdo haber visto "La nueva pesadilla" en el cine, con un amigo, y bostezar tanto como hace un par de noches. La cuestión es que fue un merecido fracaso de taquilla y Krueger no volvió a asomar el careto hasta que "Jason Voorhees" salió en su ayuda.
Lo dicho, mala de esas que duelen.
domingo, 19 de diciembre de 2010
DESTROYER (BRAZO DE ACERO)
¿Saben qué me ha hecho siempre mucha gracia del exploitation italiano?, que por mucho que se empeñen, por mucho que vayan a rodar a Estados Unidos o contraten acabados actores americanos, sus pelis continúan siendo indiscutiblemente italianas. Su look, su fotografía, sus zooms, sus diálogos, incluso sus actores sobreactuantes les delatan. Jamás de los jamases he visto una italianada que lograra hacerse pasar por yankee. "Destroyer (brazo de acero)" ("Vendetta del futuro" en su país de origen, "Fists of steel" en países de habla inglesa y -mi favorito- "Atomic Cyborg" en Francia) tampoco.Supongo que no meto la gamba si digo que este oportuno refrito de "Terminator" es una de las últimas muestras de exploiation italiano "old school", con su inconfundible lista de virtudes y cagadas estético-formales. Encima, a las riendas tenemos a uno de los clásicos, Sergio Martino, que según cuando y donde firmaba con su alias Martin Dolman.
Y sí, la cosa va de un cyborg enviado a sesgar la vida de un científico que puede salvar la tierra de su inevitable final. Pero tiene un lado humano y no cumple la orden, por lo que a partir de ese momento será perseguido por sus "creadores" con intención de destruirlo. Por medio, muchas explosiones, muchos tiros y unas -muy- leves dosis de truculencia a la italiana.
La verdad es que la deuda que "Destroyer" tiene con el clásico de James Cameron es mínima, aunque no se pueden estar de -literalmente- reproducir uno de los momentos más impactantes de "Terminator", cuando el cyborg se repara su propio brazo en una muestra de cirugía a lo burro.
Delante de la cámara tenemos a uno de esos cachas cuadrados que destacaba en los estantes de los video-clubs, Daniel Greene, solo que este se lo montó mejor, colaborando posteriormente en algunos títulos de los hermanos Farrelly (a los que le uniría una notable amistad, presupongo). A su lado, todo un clásico, John Saxon y unos cuantos rostros típicos del cine exploit de la bella italia: George Eastman, Janet Agren y/o Claudio Cassinelli. Tras la cámara, acompañando a Martino, Dardano Sacchetti entre los innumerables guionistas, Claudio Simonetti a los teclados y el inevitable Sergio Stivaletti en los efectos de maquillaje.
Apuntar que la espectacular carátula sería luego plagiada por otro producto italiano de parecidas intenciones pero peor calaña, "Cy-Warrior", el decepcionante debut en la dirección del habitualmente maestro de efectos especiales de maquillaje Giannetto De Rossi (aquí ejemplos). Otra muestra más de cómo la mentalidad copiadora de esta gente rozaba lo absurdo, pues no se limitaban a imitar productos de otras tierras, gustaban también de robarse a si mismos.
¿Y la peli?, pues como todas las italianadas, visionable pero no precisamente la cosa más entretenida del mundo.
jueves, 10 de septiembre de 2009
EL ASESINO DEL CEMENTERIO ETRUSCO
Estamos ante una de las pocas (¿o la única?, "Manhattan Baby" se resistió pero al final cayó) producciones Italianas del horror de los 80 que nunca alquilé en su época (ni siquiera teniendo el sello José Frade como garantía o el fabuloso -como siempre- cartel del gran Enzo Sciotti). Sentía curiosidad, sí, pero no la suficiente. Supongo que fue de gran ayuda que Sergio Martino nunca hubiese sido un director que me interesara especialmente, y que en un viejo "Mad Movies" la calificaran de tele-film y mencionaran su ausencia de gore, justamente lo opuesto a lo que por entonces nos tenían generosamente acostumbrados Fulci y compañía.Pasados todos estos años, finalmente reuní valor ayer noche. ¿Y?... pues bueno, si no tienes nada, nada, NADA que hacer, vale... pero no antepondría su visionado a una siesta.
Veamos... la cosa va de arqueólogos que encuentran una tumba etrusca y aprovechan el traslado de objetos antiguos para colar droga en un par de cajas, lo que la liará parda con tiros y alguien matando al reparto según un ritual antiguo. La mujer de uno de los arqueólogos tiene visiones del pasado y al final se les va la olla con la aparición de un cristal formado por anti-materia que es la clave del universo conocido y... ay, no se... la verdad es que no me enteré muy bien, algo a lo que contribuyeron los continuos parones para facer otras cosas.
El reparto es bien majo, John Saxon en un pequeño papel, un acabado Van Johnson, Paolo Malco (también presente en "Aquella casa al lado del cementerio" o "El destripador de Nueva York", entre otras) y Franco Garofalo, el mítico "Santoro" (en realidad "Zantoro") de "Apocalípsis Caníbal".
Hay un personaje que se llama Alberto Lenzi (un casi-homenaje??), la música recuerda mucho al tema central de "Dawn of the dead" (demasiado!!) y el final sorpresivo es del todo retorcido y absurdo.
El reparto es bien majo, John Saxon en un pequeño papel, un acabado Van Johnson, Paolo Malco (también presente en "Aquella casa al lado del cementerio" o "El destripador de Nueva York", entre otras) y Franco Garofalo, el mítico "Santoro" (en realidad "Zantoro") de "Apocalípsis Caníbal".
Hay un personaje que se llama Alberto Lenzi (un casi-homenaje??), la música recuerda mucho al tema central de "Dawn of the dead" (demasiado!!) y el final sorpresivo es del todo retorcido y absurdo.
martes, 8 de septiembre de 2009
HELLMASTER
La primera vez que supe de esta peliculilla fue leyendo "Fangoria", en su edición española (Luis Vigil mediante). No se por qué, pero me llamó la atención. Sin embargo, he tenido que "esperar" 16 años para verla... y una vez más, como suele ser habitual y acorde al infastuoso terror de los 90, la decepción ha sido notable.
John Saxon interpreta a un científico loco que, tras 20 años de haberla armado gorda experimentando con una droga rara en un insti, vuelve para seguir con sus travesuras. Un periodista que perdió a su mujer en aquella ocasión, e interpreta David Emge del "Dawn of the dead" original, será el que le plante cara con una ballesta armada de jeringuillas.
Bueno, pues para poder explicaros todo esto, necesité cerca de 60 minutos de peli. Que sea culpa de la incapacidad del director por narrar con solvencia o de mi perrería a la hora de seguir una historia retorcida, lo dejo a vuestro criterio. Lo que sí está claro es que "Hellmaster" resulta muy mediocre y aburrida, a pesar de que se esfuerza por destacar del montón, aportando material estéticamente llamativo y narrativamente surreal y/o inquietante que recuerda a "Phantasma", "Pesadilla en Elm Street" y un David Lynch tirando a torpe. Encima, está plagado de absurdas rayadas filosóficas sobre dios y su puta madre.
Vamos, que si en estos 16 años la raza humana hubiese desaparecido de la faz de la tierra víctima de un cataclismo -yo incluido- con la consiguiente imposibilidad de ver "Hellmaster"... no hubiera pasado nada.
John Saxon interpreta a un científico loco que, tras 20 años de haberla armado gorda experimentando con una droga rara en un insti, vuelve para seguir con sus travesuras. Un periodista que perdió a su mujer en aquella ocasión, e interpreta David Emge del "Dawn of the dead" original, será el que le plante cara con una ballesta armada de jeringuillas.
Bueno, pues para poder explicaros todo esto, necesité cerca de 60 minutos de peli. Que sea culpa de la incapacidad del director por narrar con solvencia o de mi perrería a la hora de seguir una historia retorcida, lo dejo a vuestro criterio. Lo que sí está claro es que "Hellmaster" resulta muy mediocre y aburrida, a pesar de que se esfuerza por destacar del montón, aportando material estéticamente llamativo y narrativamente surreal y/o inquietante que recuerda a "Phantasma", "Pesadilla en Elm Street" y un David Lynch tirando a torpe. Encima, está plagado de absurdas rayadas filosóficas sobre dios y su puta madre.
Vamos, que si en estos 16 años la raza humana hubiese desaparecido de la faz de la tierra víctima de un cataclismo -yo incluido- con la consiguiente imposibilidad de ver "Hellmaster"... no hubiera pasado nada.
sábado, 27 de junio de 2009
ABEJAS ASESINAS
También la locura catastrofista de los 70 engendró basura, y probablemente la más chusca de todas sea "Abejas Asesinas", co-producción entre Mexico y los USA dirigida por Alfredo Zacharias, señor que ya había demostrado su incapacidad anteriormente con la aburridísima "La mano del diablo" y tantas otras ponzoñas como "El Sargento Capulina", "El Karateca azteca" o "Capulina contra las momias"."Abejas Asesinas" es un desastre en si misma, en ningún momento demuestra disponer de mucho sentido, está plagada de humor involuntario y el voluntario resulta altamente ridículo, abundan los diálogos totalmente estúpidos y el trío protagonista es del todo inolvidable, el incansable John Saxon, al que se ve más perdido que un hijoputa el día del padre, la tipa, una viuda alegre muy irritante y al pobre John Carradine en el absurdo rol de un científico que acosa a su sobrina.
Entre los tres intentarán, a lo largo de toda la peli, domesticar las abejas africanas con fines comerciales mientras a su alrededor se produce la invasión de turno, repleta de momentos francamente divertidos y vergonzantes, no hay más que ver la reacción "de histeria" de algunos extras mal pagados para hacerse una idea.
De por medio, mucha verborrea seudocientífica línea "National Geographic", mucho enjambre super-puesto, muchas imágenes de archivo usadas por la jeta (varias de aviones estrellados expresamente en terreno de pruebas) y una idea tan idiota como la de convertir a las abejas en homosexuales para detener el ataque. Tal como suena.
Eso sí... mensaje ecologista al final.
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