sábado, 16 de julio de 2022
ROCK´N´ROLL HIGH SCHOOL
¿Y por qué es de culto? Pues por varias razones. Entre ellas, quien está implicado en su creación y, por supuesto, en torno a qué famosa banda de rock and roll gira la trama. La cosa va de una chica llamada "Riff Randell" que es mega-fan de... ¡los "Ramones"! Su fanatismo choca de frente con la mojigatería y autoridad de la nueva directora en el insti, quien trata por todos los medios de poner fin al mismo rock and roll. Lo pagará caro el día que los alumnos se reboten y se hagan con la escuela al completo, para lo que contarán con ayuda de los mismísimos Joey, Johnny, Dee Dee y Marky.... Ramone, claro.
"Rock´n´Roll High School" es una comedia musical. Al estar fechada un año después del mega-hit "Desmadre a la americana", toma buena nota de aquella... especialmente en lo concerniente a ese fabuloso cartel descaradamente copiado -y muy bien- por el ultra talentoso William Stout, diseñador de producción en "El regreso de los muertos vivientes", del que ilustraba el clásico de John Landis. El humor, aunque a ratos estudiantil y gamberro, también se apunta un poco a cierto "spoof", cierto absurdismo (¿podríamos hablar aquí de influencia de "Made in USA"? podríamos... pero no lo creo) Lo que no encontrarán son tetas. Sí porros, sí coñas a costa de mal trato animal... pero el sexo se limita a una subtrama, totalmente prescindible, en la que el chico guapo del insti es un auténtico inútil a la hora de comunicarse con las chicas (giro original) y vive acomplejado + virgen. La historia que realmente nos importa es la de "Riff Randell" y su pasión por el cuarteto neoyorquino. Y son las escenas en las que suenan canciones de estos o, directamente, los vemos a ellos tocarlas (o interpretar fatalmente, con Marky y Dee Dee mirando a cámara en alguna que otra ocasión) cuando realmente disfrutamos. Obviamente, si los "Ramones" no te van, te quedarás frío. Pero si, como yo, los aprecias, pasarás un rato maravilloso canturreando sus clásicos. De hecho, me ha sorprendido lo mucho que los he vuelto a gozar cuando daba por sentado que, al tenerlos tan sobados, no me dirían nada. Craso error. Todo ello envuelto en un tono extremadamente loco, caótico, refrescante y muy divertido. Casi parece una película de los buenos tiempos de la Troma. Y no me extrañaría ni pizca que esta hubiese tomado buena nota de ella, ya que el parecido entre el desmadre de "Rock´n´Roll High School" y el de "Mutantes en la universidad" resulta indiscutible. Ambas parecen una fiesta filmada, antes que una película propiamente dicha.
Y detrás de todo esto encontramos una ristra de nombres que quitan el hipo, comenzando por el productor, Don Roger Corman que, parapetado tras su flamante "New World Pictures", quería hacer una película sobre música disco. Fue el director, Allan Arkush, quien le convenció para apostar por el rock dinámico y cafre de los "Ramones". Arkush dio forma al proyecto con ayuda de su querido amigo Joe Dante, presente en los agradecimientos, como co-autor de la "story" y en formato cameo haciendo de policía, al ladito de su inseparable Dick Miller. La carrera de Arkush -también efectuando su respectivo cameo, como portero de un concierto- ha durado hasta hoy, aunque más focalizada en la televisión. Antes, dirigió cosas tan peculiares como "Hollywood Boulevard" (junto a Dante), "Deathsport / El juego de la muerte", "Heartbeeps" (con Andy Kaufman), "Get Crazy" o "El club de los chalados 2" (su última película-película)
El reparto tampoco tiene desperdicio alguno: P.J.Soles (de "La noche de Halloween", "Carrie", "El pelotón de los chiflados" y "Alienator"), Vincent Van Patten (de "Noche Infernal"), Clint Howard como el listillo/golfo de la escuela, Dey Young (que acabaría haciendo papeles tontos en películas tan curiosas como "Spaceballs", "Perseguido", "La serpiente y el arco iris" o "Ríete como puedas", ese ignoto vehículo para Michael Winslow), los inseparables Mary Woronov + Paul Bartel, ella como la dictatorial directora del insti, él como impagable estirado profe de música clásica mutado a fan de "Ramones" y, finalmente, el DJ Don Steele (de "La carrera de la muerte del año 2000", "Gremlins" y "¿Y si nos comemos a Raul?"). Entre los asistentes al concierto de "Ramones" encontramos gentes del calibre de Arturo Vega (famoso diseñador del logo de la banda, ese que ahora lleva todo dios en la camiseta) o el mismísimo cantante de los "Germs", el monguito Darby Crash. Tras las cámaras también abundan los nombres de peso. El reputadísimo Dean Cundey se encarga de la dirección fotográfica. Y en tareas de asistente o director de segunda unidad tenemos al -entonces- futuro productor de "Piraña", "Aterriza como puedas", "En los límites de la realidad", "Top Secret!", "Robocop" o "Starship Troopers", Jon Davidson. Le acompañan el mismísimo Jerry Zucker de los ZAZ (la conexión entre esta gente y la peli reseñada es indiscutible... habría que ver quien inspiró a quien, cuanto y de qué manera) y el gran Rob Bottin diseñando (y encarnando) a un ratón gigante en uno de los gags más tontos de toda la película (fíjense que muchos de estos caballeros volverían a coincidir en futuros títulos generalmente míticos. No hay nada como hacer buenos amigos. Solo que, en este caso, el amiguismo se compensaba con sobrado talento... casi lo opuesto a lo habitual, sobre todo si hablamos de cine patrio)
Dada la naturaleza musical de "Rock´n´Roll High School" la banda sonora es, obviamente, impepinable (llegué a disponer de ella en vinilo, aunque creo que fue, sobre todo, por la cubierta) Además de muchos temas de "Ramones", destacan otros tantos de Chuck Berry, Alice Cooper, Devo, "Eddie and the Hot Rods", Fleetwood Mac, Nick Lowe, Paul McCartney & the Wings, "MC5", Todd Rundgren y Brian Eno. ¡¡Tremendo!!
Porque Corman es Corman, y no puede evitarlo, llegó a reciclar algunas imágenes del film en "Slumber Party Massacre 2" (donde las protas lo ven por la tele, aunque con unas canciones mucho más ñoñas como fondo sonoro) y en 1991 produjo una secuela directa, "Rock´n´Roll High School Forever". Gracias a su nulidad, se la señala como la razón de que la carrera de su protagonista, Corey Feldman, comenzara un imparable declive.
En definitiva, que tras tanta espera no me he sentido defraudado. "Rock´n´Roll High School" está un rato simpática, y entretiene sobre todo en su tramo final. Fans y simpatizantes de "Ramones", no perdérsela.
miércoles, 3 de agosto de 2022
EL CASTAÑAZO / MINUTOS MUSICALES 7: HANSON BROTHERS + SLAPSHOT
"El Castañazo" es, en su aspecto visual hiper-realista y más bien feucho, una tragicomedia setentera hasta las trancas y un título de culto para muchos. Pertenece a ese momento del tiempo en el que Hollywood perdió miedo a los tacos y comenzó a explotarlos indiscriminadamente. La misma película casi se vendía gracias al abuso de ellos, lo que contribuyó a un velado escándalo (otra que me viene a la memoria es "El último deber", donde incluso el póster lleva unos cuantos censurados mediante onomatopeyas)
Siempre he pensado que, teniendo en cuenta su origen clásico, Paul Newman supo adaptarse muy bien al cine moderno (salvo su manifiesta aversión al nacimiento del "blockbuster"). Esta película, y muchas otras que la siguieron, lo atestiguan. Tampoco el director era manco, George Roy Hill, de sobrado reconocimiento gracias a "Dos hombres y un destino", "El golpe" (ambas con Newman) o títulos tan peculiares como "El mundo según Garp" o "La chica del tambor". Su última película fue una comedia a mayor gloria de Chevy Chase, "Aventuras y desventuras de un yuppie en el campo"
Algo más curioso es el caso de la guionista, Nancy Down. Muchas de sus aportaciones figuran sin acreditar. Y otras bajo seudónimo masculino, entre ellas "Chicas en pie de guerra", del 84, una comedia para lucimiento de Kurt Russell y Goldie Hawn o, sobre todo, "Ladies and Gentlemen, the Fabulous Stains", título de culto del 82 en torno al auge y caída de una banda punk liderada por una jovencita Diane Lane (que sale en pelotas siendo menor de edad) Down no ha escrito nada más desde 1989.
Sorprende su mano en una película repleta de testosterona pero, sobre todo, mucho humor políticamente incorrecto, destacando unas buenas dosis de machismo y bastante homofobia (brutal cuando Newman le suelta a una mujer que su hijo pequeño crecerá hasta hacerse todo un maricón) A ello añadan lo que, ciertamente, la ha hecho popular: Las escenas de interminables peleas entre jugadores. Todas duelen, la sangre corre y son un rato cafres. Dentro de este apartado brillan con luz propia unos personajes que han pasado a la historia, los hermanos Hanson, interpretados por auténticos jugadores de hockey (Jeff y Steve Carlson + David Hanson)
"El Castañazo" sirve para pasar el rato, no aburre en exceso y te ríes en algunas escenas. Sin embargo, lo que siempre me ha llamado la atención de ella es lo mucho que influyó en el punk y hardcore posteriores, cosa que nos lleva a mutar esta reseña en la séptima entrega de los minutos musicales.
Probablemente el caso más llamativo sea el de "Nomeansno", banda Canadiense de reconocido y reconocible sonido propio, para nada previsible. Sus integrantes eran fans de "Ramones" y les apetecía componer canciones del mismo estilo, directas, melódicas, simples y a base de letras tontas. Pero con "Nomeansno" no podían. ¿Qué hacer? crear un grupo paralelo. De esta guisa tuvieron la idea de su vida, convertir en carne y hueso a los hermanos Hanson de "El Castañazo", darles instrumentos con los que parir canciones sobre hockey, pizza, chicas y hostias. Así, se estrenan en 1992 con el muy decente y enérgico disco "Gross Misconduct", cuya portada imita/homenajea a lo que John Holmstrom y Gus MacDonald hicieran para "Ramones" en "Road to ruin". En el interior, un montón de temas pegadizos, aunque mi favorito es "Jack Off"...
El siguiente ejemplo también es un rato descarado. "El Castañazo" en versión original se titula "Slap Shot" y ese es, justo, el nombre de la banda de la que hablaré a continuación. Los "Slapshot" son el estandarte del hardcore más... eso, hardcore. Casi sin afiliaciones punkistas. Desde Boston lanzaron varios discos de sonido acelerado y letras contundentes. Sus integrantes eran unos tipos de aspecto intimidante a los que les gustaba visitar el gimnasio e, ideológicamente, pertenecían a la hornada Straight Edge. Si su deuda con el film que nos ocupa ya canta desde buen principio, en 1996 editan "Olde Tyme Hardcore", título del monótono E.P. y la canción que lo abre, precedida justamente por el speech que Paul Newman suelta a su equipo sobre jugar hockey al viejo estilo, "old time hockey" No es mi favorita de los "Slapshot", esa ya la colé en la primera entrega de los Minutos Musicales. Pero, por lógicos motivos, echo mano de ella que tampoco está mal. Y suena así...
sábado, 23 de mayo de 2020
CBGB
miércoles, 26 de agosto de 2026
LURKERS VERSUS LURKERS
"The Lurkers" pertenecían a la hornada original del punk inglés del 77. Su sonido veloz, enérgico pero melódico y sus letras sobre amoríos y alienación adolescente les valieron la rápida y fácil etiqueta de "Ramones británicos". Parieron algunos pequeños hits como "Shadow" y "Just thirteen" para, como solía ser habitual, chapando los setenta entrar en una espiral de fracasos y dejarlo.
Llegan los ochenta y el punk inglés muta a un sonido más estridente y agresivo. Hablo del periodo en el que "The Exploited", "GBH" y "Discharge" dominaban el cotarro. Y con ellos, la discográfica que apadrinaba a los dos últimos, "Clay Records", quienes se responsabilizaron de los nuevos trabajos que iban a esputar unos "Lurkers" inesperadamente renacidos. ¿Podrían encajar en el nuevo punk? Pues lo intentaron, fichando a un cantante más joven, listo para poner la pose adecuada en las fotos, y ensuciando levemente el sonido. De todo lo parido destaca un tema titulado "This Dirty Town", con los muchachos sonando algo más cafres y cochinos. El "problema" es que el 90% restante de canciones se alejan de esa fórmula. ¿Resultado? No vendieron lo suficiente. El "punkismo" ochentero les ignoró y dieron carpetazo, hasta que el grupo alemán "Die Toten Hosen" les invitó a participar en un disco tributo al 77, por lo que tocaba reagruparse. Y aquí entra en el cuadro Arturo Bassick, quien ya había colaborado con la banda en su mejor momento, tocando el bajo, pero de modo tan fugaz que apenas nadie le recuerda. No obstante, esta vez vuelve decidido a plantar raíces y ejercer de cantante, aprovechando que el último fichaje abandonó tras ver aniquiladas sus ansias de fama y gloria.
De esta guisa "The Lurkers", época noventera, parieron algunos de sus mejores trabajos: "Wild times again", "Non-Stop Nitropop" o "Powerjive". Ninguno perfecto, pero todos con dos o tres joyas punk-pop realmente adictivas (especialmente el tercero). El que hace cuatro, "Ripped n' Torn", marca la desaparición del último de los miembros originales, el guitarra Pete Stride. Si lo mirabas fríamente era raro, porque en realidad de los primeros "Lurkers" ya no había ni dios. Recordemos que Arturo Bassick no estuvo en esa formación primigenia, así que uno podía tomarse algo mal que se apropiara de un nombre, una marca, que no era suyo/a. Pero bueno, si el resultado de dicha apropiación sonaba tan bien como -con permiso de "Powerjive"- "Ripped n' Torn" -a pesar de su horrible portada-, se podía perdonar.
El grupo sigue adelante, sacando nuevas trabajos -"26 Years", "Fried Brains"- cada vez más previsibles, desangelados y cumplidores con el sonido que su audiencia perezosa podría esperar de ellos a esas alturas. A tan poco honrosa cualidad, toca añadir otra: Corría por Youtube un vídeo sobre un programa matutino de la televisión británica, "The Big Breakfast", donde se recreaba en tono de guasa un concierto punk. Parte del personal implicado salía disfrazado con crestas falsas y bailando pogo frente a una banda del ramo. No hace falta decir que estos eran los "Lurkers" de Arturo Bassick. La verdad es que verlos ahí, apuntándose a una coña tan miserable y repleta hasta las trancas de esa irritante distorsión propia de los medios convencionales cuando retratan alguna movida minoritaria, alternativa o contracultural, resultaba bastante doloroso. Los comentarios que caían justo debajo no tenían desperdicio: Gritos de desaprobación porque aquellos no eran "los verdaderos Lurkers", lamentos echando de menos al cantante original, palabras como "basura", "mierdosos", "vergüenza ajena", "apestan", etc, etc. Pero sobre todo era Arturo quien más recibía. Le acusaban de "apropiación indebida", le echaban en cara que solo había aparecido en un single durante los años dorados de la banda, tocaba fatal y era un arrogante y/o un idiota (AQUÍ pueden sufrirlo).
¿Y dónde andaban los "Lurkers" originales? os lo diré: Pergeñando la formación de un nuevo grupo. Uno con inevitables ecos de aquel que les diera algo de nombre. Pete Stride, Nigel Moore (bajista) y Manic Esso (batería. Howard Wall, el primer cantante de todos, llevaba décadas retirado) resurgieron con un proyecto bautizado "God's Lonely Men". Y "God's Lonely Men" es una de las canciones más emblemáticas de los "Lurkers", así como el título de su segundo larga duración. Sospechoso. Lo habían planeado bien: Iban a disponer de página web, estarían en redes sociales y procurarían llamar la atención de los medios. Y funcionó. Cuando en las entrevistas les preguntaban por qué no habían recuperado su nombre de guerra original, corrían a aclarar que podrían proceder sin problema, ya que no existía atadura legal alguna, pero no les gustaba lo que Arturo Bassick había hecho hasta entonces y querían evitar cualquier clase de asociación.
Sin embargo, es muy difícil forjarse un nombre y ganarse una audiencia. Te crees que empezando de cero con otra movida los fieles te seguirán. Pues no, no funciona así la cosa. Los fans de "The Lurkers" lo eran de estos, no de "God's Lonely Men". Ni de Pete Stride. La respuesta con sus nuevos trabajos fue escasa, así que el guitarrista se tragó el orgullo y decidió rebautizar a la banda como "Lurkers GLM" (siglas de "God's Lonely Men"), por aquello de marcar la diferencia con respecto a los otros "Lurkers".
Tampoco a "Lurkers GLM" parecía irles muy bien, por lo que dieron el paso definitivo y se relanzaron como "The Lurkers". Tal cual. De esta manera, ahora el universo estaba habitado por dos bandas punk iguales pero distintas. ¿Uh?.
Mientras este culebrón se iba desarrollando, los "Lurkers" de Stride -entonces todavía "GLM"- lanzaron un disco, "The Future's Calling", bastante malillo. Se aleja un poco del típico sonido "lurkeriano", evita caminos trillados y los viejos "hits", algo a valorar, pero su aspecto más flojo es, justamente, el cantante. A falta de nada mejor, es el mismo Stride quien berrea y no, no se le da demasiado bien. Tiene una voz pesada y atonal, como si le invadiera el sopor. Inevitable echar de menos el carisma vocal de Bassick. Conscientes de ello, para sus nuevos singles ficharon a una chavala en plan "cantante invitada", la típica pipiola con su perfecto atuendo punkista y que no se cansa de hacer las prototípicas muecas y gestos que se esperarían de alguien que ha visto muchas fotos de lo ocurrido en la Inglaterra de 1977.
¿Y qué decía y hacía Arturo Bassick? Pues siguió a lo suyo, recorriendo festivalillos punk mierdosos con SUS "Lurkers". Y cuando le preguntaban por el drama en cuestión, lamentaba que las cosas se hubiesen ido tanto de madre, llamaba hippie al bajista original y comentaba que le parecía injusto el trato que le estaban dispensando sus ex-colegas, especialmente Pete Stride, que en los años noventa, y durante una gira, se negó a seguir con la banda cuando les ofrecieron un concierto en España. Bassick le dijo que él pensaba tirar adelante, el otro alegó que no podría sin su guitarra. Pero Arturo hizo oídos sordos. Consideraba que había mantenido la antorcha llameante durante años y que los "nuevos" "Lurkers" deberían valorarlo (entre otras cosas porque, gracias a los royalties, puntualmente les había proporcionado ganancias).
Confesaré que, en un principio, mi plan era retratar a Arturo Bassick como "el malo" de la historieta. Pero informándome sobre el asunto en redes, leí una entrevista con él donde soltaba unas declaraciones que me llegaron al alma. Las voy a reproducir tal cual porque no tienen desperdicio. La pregunta hacía referencia al mismo punk, a lo que significaba seguir en la brecha tantos años, hasta nuestros convulsos días: "Creo que es sólo nostalgia. Podrías sacar nuevos discos y casi nadie los compra. Incluso los últimos álbumes de "Ramones" sólo vendían 15.000 copias en todo el mundo. La gente únicamente quiere oír cosas viejas todo el tiempo. Cuando tocamos en conciertos, la gente se vuelve loca por las canciones que han conocido toda su vida, mientras que las nuevas reciben un educado aplauso. Muchas de las bandas que escribieron sobre política o en contra del gobierno, ¡no han tenido ningún efecto! ¡Todo sigue igual! Y dicen: "Bueno, todavía hay que decirlo". Básicamente están repitiendo lo que escribieron hace cuarenta años, y no ha tenido ningún efecto, porque los bastardos gobiernan el mundo y siempre lo harán, y la guerra nunca se detendrá porque la paz no hace dinero. La guerra hace dinero (risas). Esas bandas tienen seguidores que piensan como ellos, ¡es como una sociedad de mutuo acuerdo! (Risas). La verdadera razón por la que hay tantas de las viejas bandas de punk que todavía están en marcha es porque se ganan la vida, no por ningún idealismo. ¡También es algo que es muy difícil sacar de tu sistema cuando lo has estado haciendo durante tanto tiempo!". Sensacional. ¿Por qué reproduzco estas líneas? Porque en ellas veo honestidad (con unas gotas de desencanto). Y, ciertamente, no estoy seguro que hubiese mucho de eso en el regreso de Pete Stride y el resto de "Lurkers" originales. Tampoco lo afirmo rotundamente porque, a fin de cuentas, apostaron por un sonido "distinto" y evitaban repetir los viejos temas/sonidos. Pero toda la que liaron con el nombre de la banda despierta mis sospechas. Además del feo que le hicieron a su ex-compañero.
Epílogo: Finalmente, Arturo Bassick desmonta sus "Lurkers" más o menos cuando la pandemia. Se asume esto último como motivador, pero yo creo más en el -mostrado- desencanto consecuente de toda la movida narrada. Vamos, que no querría más mierda y dijo, "¡Hasta aquí!", centrándose a partir de entonces en otros proyectos, como su grupo country (música de la que siempre ha sido muy fan) o ejerciendo de bajista junto a los incansables "999".
Por su parte, los "Lurkers" de Pete Stride lo intentan con un nuevo LP, "Sex Crazy", pero la cosa no rula. He tenido la desgracia de escucharlo y es olvidable de principio a fin. Tal vez creyendo que la causa es su nada carismática voz, fichan como vocalista oficial a la punkilla de postal con la que previamente habían colaborado... pero desde hace unos pocos años no se sabe absolutamente nada de ellos, así que podemos pensar lo peor.
Paradójicamente todo esto solo ha servido para una cosa: Que, a día de hoy, ninguna de las dos encarnaciones de "The Lurkers" siga activa. Sí, claro, es fácil hacer el chiste de que, total pa lo que hacían, mejor así (vídeos deprimentes como ESTE lo demuestran). OK... aunque no deja de ser triste que la razón de los respectivos finiquitamientos sea semejante lamentable culebrón de errores y rencores.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
CRESPIÀ
Si dijera que no trago a Albert Serra, estaría haciéndole el juego. Este director catalán que, en cierto modo, representa el paradigma del cineasta "arty" en el más puro y expresivo sentido del término desde que llamara la atención con su -insufrible- película "Honor de cavallería", es para mi un auténtico "poseur". Estoy convencido de que en el bolsillo de su chaqueta lleva un manual, el del perfecto esnob. Un manual que se sabe de memoria y recita al dedillo. Lo hace tan bien, y se lo tiene tan aprendido, que termina resultando casi una caricatura humana de lo que es un cineasta de arte y ensayo, con las filias, fobias, referencias, aficiones e influencias más típicas, predecibles, supuestamente lógicas y normales en un individuo de su calaña... pero que de tan exagerado, resulta cómico. Convencido ando de que el Serra mediático es un disfraz, uno creado por el Serra anónimo porque sabe que, para destacar entre la muchedumbre en estos tiempos que corren, esa es la estrategia correcta a seguir.Todo esto siempre lo he tenido muy claro, pero ahora, tras visionar ayer noche "Crespià", digamos que lo afirmo sin temor alguno a equivocarme. "Crespià" fue el primer largometraje -conocido- de Albert Serra antes del famoso "Honor de cavallería". Tal vez a causa de la incomprensible buena prensa que arrastra este segundo, a su realizador no le interese demasiado que el primero sea vea mucho... y para mi que lo tiene un poco escondido en la sombra, esperando que nadie lo recuerde o a ningun ser humano le entren apetencias de visionarlo. Y es una lástima, porque con todo lo que me carga Serra y me aburre "Honor de cavallería", "Crespià" me parece COJONUDA.
"Crespià" es el nombre de un pueblo de la Cataluña profunda al que Serra retrata en su día a día durante una semana, con sus habitantes, sus rutinas, sus charlas, sus movidas y que culmina primero con unas fiestas regionales y después con el fallecimiento de uno de ellos. Leído así podría pensarse que se trata de un documental o de un drama realista de corte intragable. Pero no, "Crespià" apuesta por el humor, por el absurdo, por cierto surrealismo, por la cotidianedad vista a través de un prisma algo deformado y por unos personajes muy peculiares, interpretados ¿todos? por actores no profesionales pero que, en su espontaneidad, resultan carismáticos. Sin duda lo más llamativo de toda la peli son los bailoteos que se marcan los protagonistas en los momentos más inadecuados e inesperados. También mola mil el personaje del punk rocker mostachudo (Flannagan), lo que le otorga a toda la peli un rollito punkero muy curioso y agradecido. En la banda sonora suenan "Ramones", "Buzzcocks" y "The Jam" (estos últimos versioneados)... pero Sr.Serra ¿¿no estaba usted en contra de la apropiación indebida de música??. Todo ello grabado en vídeo, con sonido directo (a veces cuesta un huevo entender lo que se dice), iluminación bajo mínimos y estética de documental. La mezcla es infalible. A mi me tuvo fascinado durante los menos de 90 minutos que dura, porque ahí donde la ven, la peli no resulta nada aburrida, tiene buen ritmo y entretiene a pesar de, básicamente, no contar nada, únicamente entrelazar pequeñas historias o sketchs. Un auténtico ejercicio de "cine" libre y fresco que no resulta ni aburrido, ni pedante, ni pretencioso. Mi tipo de peli, joder. Un pequeño tesoro.
Desafortunadamente, con "Crespià" Serra no se comió nada, así que para su segundo largo se lo pensó mejor. Pillar un icono intocable de la cultura Española (Don QUijote) y darle un enfoque distinto, algo provocativo, a base de la NADA más absoluta. Tirando con descaro y sin vergüenza del mayor de los aburrimientos. Eso es "Honor de cavallería", donde de los elementos que hacían de "Crespià" algo único y fresco a penas quedan unas migajas. Claro, esta vez la cosa salió bien y los franceses, tan esnobs ellos y tan sedientos de "descubrir y llevarse el respectivo mérito", comenzaron a dar la chapa con "Honor de cavallería" y Serra, hasta el extremo que los de aquí pensaron aquello de: "si los gabachos han flipado tanto, tal vez este tio hasta sea un genio y todo.. coño, y encima es catalán. ¡Trae pacá!".
Así que Serra planea su siguiente atentado concienzudamente. "Crespià" y "Honor..." son bien distintas-distantes porque la primera no tuvo éxito. En cambio, "Honor..." y su tercer largo, "El cant dels ocells" son casi idénticos. Consciente de eso, Serra se aferra a la fórmula mágica y cambia a Quijote por los Reyes Magos, pero lo demás es lo mismo: verles pasear durante todo el metraje. Encima, apelando al descaro más absoluto, bautiza a la peli con el título de un tema musical extremadamente icónico e intocable en la cultura catalana, a la espera recibir los laureles de la Generalidad de Cataluña y tantos otros estamentos oficiales de esta, mi amada tierra. Pero, ¡ay!, Serra se pasa de listo. Su peli es taaaan chapa que hasta el cine Verdi, paradigma del arte y ensayo, el esnobismo, el moderneo y las pelis Iranís con señoras gordas pelando cebollas durante 90 minutos, rechaza "El cant del ocells" por considerarla "demasiado lenta". ¡¡Tooooma geroma!!.
Albert Serra, ante la indiferencia general (porque sí, los franchutes vuelven a picar como tontos, pero ya no cuela), se escuda en la cantinela barata y un tanto explotada del papel del cineasta incomprendido, marginado y odiado por su cine anti-comercial... a pesar de que tras el haya una planeada estrategia mercantil bien oculta. Nada... ni por esas. Así pues, el muchacho - recibiendo el ciego apoyo de aquellos patanes que aún se creen su rol- se mete en el teatro, cediendo en su pose arrogante (en una entrevista aseguraba valorar la aceptación del público en ese campo, al revés de lo que solía proclamar como hombre de vídeo... er, digo, de cine) sin tampoco comerse nada. Lo último que leí de él es que iba a hacer una adaptación de "Drácula" a pesar de no gustarle nada el cine fantástico.
Serra tio, ¡¡¡déjate de poses y disfraces!!!, fuiste flor de un día y ya no interesas/sorprendes a nadie. Renovarse o morir. Vuelve a tus orígenes y alégranos con otro "Crespià", aquellos que te odiamos, te lo agradeceremos.
miércoles, 13 de diciembre de 2023
MINUTOS MUSICALES 18: THE MACC LADS
Sin embargo, lo que realmente les identificaba eran sus letras. Su actitud ultra gamberra y brutalmente políticamente incorrecta. Salvajemente machistas. Desquiciadamente homofóbicos (George Michael era uno de sus blancos predilectos) Razonablemente racistas. Incansablemente escatológicos. Pero siempre, y digo SIEMPRE, a través del humor, en grandes cantidades. Y, aunque pudiera no parecerlo a simple vista, uno socarronamente inteligente. Aún así, fueron muy vetados a lo largo de sus años de actividad y resulta una misión casi imposible verles compartir escenario con otros grupos del ramo. Básicamente eran apestados... pero unos jodidamente divertidos. Todos sus vinilos llevaban en la portada una advertencia (antes de que fuese común proceder), del palo "contiene material de naturaleza explícita y no debe venderse a menores". Con el tiempo hasta terminarían sacándole punta a eso, como cuando lo cambiaron a "contiene palabras más gruesas que trasero" o mi favorito: "Prohibida su venta a menores e ingenieros" ¡¿?!
Llegados los noventa, echan el cierre. Muy dignamente. Sin traicionarse. Sin aspirar a sonar mejores, más comerciales, más asequibles. Vivieron y murieron siendo los "Macc Lads", y eso hay que respetarlo.... hasta que, desgraciadamente, decidieron regresar. Fue una auténtica lástima, porque cuando el "boom" "Green Day" trajo de vuelta a la gran mayoría de bandas punk del planeta ya retiradas, ellos no picaron. Lo hicieron después. Y, además mal, asegurando que no cantarían ninguno de sus clásicos, solo harían versiones de bandas favoritas. Claro, se puede entender perfectamente que, con los tiempos que corren, pretendan evitar meterse en follones... pero ello se contradice totalmente con sus actitudes y lo que se supone representan. Creo que la reacción de los devotos les convenció para cambiar de opinión. Vamos, que en vivo siguen tocando sus viejos y polémicos temas. Sin que, de momento, haya pasado nada. De hecho, ya saben como son estas cosas, hoy día existen medios generalistas que les reivindican, calificándolos de "incomprendidos" o "brillantes satirizadores de la sociedad británica". En fin. Lo que sí parece que no harán es vomitar material nuevo, y me parece bien.
No obstante, algo de su mítica se ha perdido. Molaban más cuando eran aquel secreto de perfecta y coherente trayectoria que se resistía a subirse de nuevo a los escenarios para dar lástima (tocando incluso en actos benéficos).
A la hora de decantarse por algunas de sus canciones, cuesta bastante. Son muchas las que merecen una escucha. Pero, haciendo un esfuerzo, podría ceñirme a dos de sus discos. Los mejores que produjeron a lo largo de su carrera, "Bitter, Fit Crack" y el último, "Alehouse Rock" (con mención especial para "An orifice and a genital") De ahí es de donde procede el material que les dejo a continuación.
"Julie the schooly" es el paradigma de la filosofía "Macc Lad", además confeccionada en su mejor momento. Una refrescante, vitamínica y pegadiza tonadilla en torno a una escolapia no tan inocente como parece. Puro "pervertidismo" de manual, marca de la casa. Si tuviese que elegir UNA SOLA composición de los "Macc Lads", sería esta.
"Knock Knock" es otro tema cafre, divertido y coreable como él solo. Perfecto para canturrear con los colegas (los "lads") en un pub tras ingerir más pintas de lo sanamente recomendable. Todo él se construye en torno a juegos de palabras muy coñeros que, obvio, se pierden si no dominas el inglés. Ya saben, "Toc toc", "¿Quién es?", "Mirra", "¿qué Mirra?", "Mi rabo en tu boca". Imaginen las posibilidades en manos de los "Macc Lads". Por lo pronto, incorpora constantes alusiones a una "gang bang" y sus participantes.
Adoro "Back On The Pies Again", ya no solo porque sea una canción de regusto country super animada (que también, ¿les había dicho que me agrada el country?), además me flipa que el cantante, Muttley, proceda a la vez que va comiendo tarta, con el respectivo graciosísimo efecto que ello provoca.
"Frogbashing" destaca, además de porque compositivamente chorrea buen humor y ritmo desbocado, muy pegadizo, por su mala uva. El título podría traducirse como "Aplastandoranas". Y no, no se refiere exactamente al animal, más bien al modo poco amable y vejatorio con el que los ingleses se refieren a los franceses. Así pues, "Frogbashing" vendría a ser un tema anti-gabachos, con todas las de la ley. Se habla de darles una paliza y se sueltan afirmaciones tipo "todas las francesas tienen bigote"... pero al modo "Macc Lads", es decir, jodidamente divertido.
Como nota curiosa, mentar la canción "Torremolinos", donde los "Lads" hablan de su viaje a España y, en general, no se ceban demasiado... aunque en un momento de la letra se hace mención a un "italiano grasiento". Tienen otra titulada "Germans" sobre la que he preferido evitar indagar. Eso de las relaciones internacionales no era lo suyo, desde luego...
domingo, 14 de febrero de 2010
CABIN FEVER 2: SPRING FEVER
Secuela directa para dvd del logrado debút en el largometraje de Eli Roth, que esta vez sitúa la acción en un instituto, durante el baile de graduación y con un ponche infectado del virus que pudre la piel (entre otras substancias). Así que ya os podéis imaginar el percal.Hace tiempo que se iban oyendo rumores del parimiento de esta peli, y es que por lo visto han tenido sus problemas a la hora de decidirse por un producto acabado. En parte ello se debe a su realizador, el prometedor Ti West, quien tras "The Roost" pero, sobre todo, "The house of the devil", ha demostrado tener la suficiente capacidad para no limitarse a dirigir encargos y secuelas inferiores para formato dvd. De hecho, el mayor problema de "Cabin Fever 2" es que notas que el director no está en su salsa. Decía West que cuando empezó con el proyecto, se planteó tirar adelante una comedia al estilo "Rock and Roll High School" (el vehículo para los "Ramones". Suena una versión de un tema suyo en la peli de la que ahora les hablo) o del primer John Waters. Bien, ¡excusas!... seamos francos, Ti West, macho, no estás hecho para la comedia, ni para los productos destinados a calentar la entrepierna de los adolescentes. Ver "Cabin Fever 2" es como ver al empollón de la clase intentar comportarse como un gamberro... falta naturalidad, falta convicción, falta garra. Y un final menos atolondrado y absurdo.
La peli está bien, no diré que no, y es entretenida a su manera, pero todos los elementos cómicos y escatológicos (que son muchísimos, a destacar ese plano de una polla echando pus) son taaaaan forzados y taaaan previsibles, que terminan por resultar fríos, artificiales, y no convencen. Ti West se sabe mover mucho mejor entre oscuridad, creando atmósferas, regodeándose en el tempo pausado... y "Cabin Fever 2" pide todo lo opuesto, pide color, alegría, descerebre, cachondeo... algo para lo que este talento innato no está concebido. Y ahí es donde más flojea la peli. Incluso en su intento -fallido- de recrear el rollo ochentero.
Repite de la -muy superior- peli original ese interesantísimo elemento llamado Giuseppe Andrews, que cuando no actúa en films normales, hace los suyos propios con una mini-DV, escribe y compone música en un cuatro pistas. Mola. Por ahí también asoma Larry Fessenden, algo así como el "apadrinador" de West.
No quiero sonar aguafiestas, "Cabin Fever 2" es perfectamente visible, tiene sus buenas dosis de gore (sobre todo vómitos, los hay para parar un tren) y algunos notables puntazos, como los créditos en dibujos animados y la música que los acompaña... lo que ocurre es que yo del director de "The house of the devil" me esperaba bastante más.
jueves, 8 de mayo de 2008
HELL NIGHT
Generalmente la respuesta era negativa.
Finalmente, di con ella en uno oculto entre las callejuelas de Hospitalet... pero en formato Beta. ¿Que hice?, pagar para que me la pasaran a VHS. ¡Dios mío!, no me extraña que entonces me gustara casi todo lo que veía, el esfuerzo bien lo merecía. Que diferencia hoy día, que con la facilidad que da el emule apenas aprendemos a valorar las cosas que vemos y oímos.
En fin, el caso es que "Hell Night" (ya, podría referirme a ella como "Noche Infernal", pero el título original suena mejor) es un clásico slasher de los 80, producido por Irwin Yablans (a él debemos la semilla que engendró "La noche de Halloween"... ¡y su reivindicable tercera entrega!), con Chuck Russell entre sus perpetradores (poco después sería el director de "El terror no tiene forma", "Pesadilla en Elm Street 3" y "La Máscara"), Tom DeSimone dirigiendo (ex-cineasta de porno gay, pasaría a poner su estampa en "Motín en el reformatorio de mujeres", "Angel 3" y algunos episodios de "Dark Justice", la curiosa co-producción entre yankees y Tv3 sobre un juez que de noche se convierte en justiciero. Detalle curioso: El hermano -casi gemelo- de Tom DeSimone es actor, le vimos como el ambulanciero pervertido y farlopero de "Viernes 13, 5ª parte", otra joya a reivindicar) y la famosa niña de "El Exorcista", Linda Blair (ya no tan niña, y tras haber devorado unos cuantos donuts de más), en el rol protagonista, seguida de Peter Barton (al que luego veríamos en "Viernes 13, 4ª parte") y Vincent Van Patten (por la misma década le vimos en "Rock´n´roll High School", el mítico vehículo de lucimiento para los "Ramones").
La historia es típica a morir. Como rito de iniciación para entrar a formar parte de una estúpida fraternidad universitaria, cuatro chavales han de pasar la noche en un caserón donde, se supone, habita un hombre-bestia sediento de sangre (y que finalmente existe, claro. De hecho, resulta que no es uno, sino dos, hermanos para más señas, detalle este del que no me enteré hasta hace poco más de un año o asá).
Seamos sinceros, "Hell Night" es un tostón de aúpa de ritmo endiabladamente lento. Cuesta llegar hasta el final sin dormirse. Pero a pesar de ello, posee algunos atributos más que destacables que le han acabado otorgando el inevitable estatus de culto. Básicamente su atmósfera, completamente gótica, a lo que ayuda que algunos de sus protas vayan disfrazados de época victoriana y se desplacen por el caserón con candelabros. Este aspecto imagino que fue tope de original en una década repleta de pelis de asesinatos de/para adolescentes bien alejados todos ellos de cualquier terror clasicorro. El arranque es muy bueno y rápidamente te pone en situación, cuando uno de los estúpidos universitarios cuenta la macabra historia de parricidio oculta entre las sombras de la tétrica mansión. De hecho, la mejor escena de toda la puta peli, a mi parecer, es aquella en la que Linda Blair se ve acosada por un terrorífico fantasma (en este caso falso, producto de una broma estudiantil).
Ya en los 90, estuvieron apunto de facturar una secuela tardía, que finalmente acabaría derivando en "El libro del mal".
miércoles, 23 de febrero de 2022
"AQUÍ VALE TODO" NÚMERO 2,5
Pasaron los años. Nació el blog, se editaron más fanzines bajo el nombre de "Aquí Vale Todo" (aunque tirando de fotocopia y un contenido totalmente versado en el cine) y en 2017, coincidiendo con el veinte aniversario de "la marca", nos animamos a sacar un libro -cortesía de "Vial of Delicatessens"- donde se recopilaba todo lo publicado hasta entonces. Durante la búsqueda de material di con las páginas originales jamás aireadas de aquel infame tercer ejemplar. Me planteé reconstruirlas e incluirlas en el libro, pero desestimé la idea.
Sin embargo, hace poco me reencontré con ellas. Y, again, pensé aquello de "¿Y si?". Solo que esta vez procedí. Y lo terminé. Sí, amigos, tirando del material disponible, y los recuerdos aún vivos, he dado forma por fin al "Aquí Vale Todo" inédito que, por formato y, sobre todo, contenido, denota mucho la influencia de "Punk Magazine", menos presente en el que finalmente sería el tercero oficial. La portada se parece muchísimo a lo que en su momento ideamos Martex y yo, solo que sin su talento a mano, ha quedado menos lustrosa.
Naturalmente no tengo intención de pasar por la copistería, y muchísimo menos la imprenta, para darle forma física y ponerlo a la venta. No van por ahí los tiros. Lo he limitado al formato PDF y a una descarga gratuita destinada a los fieles de este blog. Por supuesto tengan en cuenta el año en que se hicieron todas esas entrevistas, escribieron todos esos textos y dibujaron todos esos comics. La información ha quedado totalmente desfasada. Y puede que algunas opiniones también. Pero como ejercicio entrañable, nostálgico, divertido (he disfrutado muchísimo) y, sobre todo, curioso (y completista, si tienen el mentado libro recopilatorio o, mejor, todos los prozines y fanzines de "AVT" en papel), funciona.
Dadas las circunstancias, he optado por numerarlo 2,5, ya que cae justo en medio del segundo ejemplar y el que finalmente fue el tercero.
Son 30 páginas que, espero, gocen. Disponen del enlace de descarga justo a continuación.
¡Gracias!
domingo, 12 de septiembre de 2010
CHAOS U.K.
Aclaremos de entrada que no me tomo muy en serio la llamada "second wave" del punk británico surgida a inicios de los 80. Pienso seriamente que si la movida inglesa del 77 ya era un poco una caricatura de la escena original neoyorquina (ya sabéis, Richard Hell, "Ramones", "New York Dolls", "Blondie", "Suicide"...), la de los 80 era ya el cachondeo absoluto. NADA tenía de genuino punk. El mensaje, la estética, el sonido y la forma eran lo menos punk del mundo... pero, si obviamos todas estas cosas, y nos centramos en lo estrictamente musical, aunque se parió mucha mierda, mucha patraña, también se dio cancha a algunas bandas con canciones cojonudas, y de todas ellas destaco a "Chaos UK" como mi absoluta favorita, seguramente porque siempre demostraron tener bastante más personalidad que la mayoría.Nacieron en Bristol, en 1979, y de entrada eran de esa facción del segundo punk especialmente interesada en el ruido y la velocidad (tipo "Disorder"). Así lo confirman algunos de sus clásicos de la época como "No Security", "Kill your baby" o "Victimised". Para cuando pasados varios singles sacaron su primer larga duración, "Chaos UK LP", un pepinazo estridente maravillosamente crudo, ya habían comenzado los cambios de formación, algo que sería una constante en el grupo. Hablar de "Chaos UK" significa hablar de Chaos (o Kaos), su característico voceras calvo y barrigón que, antes de agarrar el micro, se dedicaba al bajo. Él ha sido, desde siempre, el único miembro constante.
El siguiente que dejaría huella fue Mower, quien se puso al frente del conjunto cuando la "second wave" ya comenzaba a declinar. La mayoría de las bandas famosas habían perdido los papeles y se dedicaban al heavy metal o al rock más AOR. También el Oi! arrasaba, y nuestros chicos nunca acabaron de congeniar con esta escena cuyas normas, en esencia, creó el periodista Gary Bushell.
Ellos, ajenos a todo, a modas, a desvaríos y a tendencias incluso dentro del mismo punk/hardcore, optaron por seguir a su rollo, tocando allí donde les llamaban (squats incluidos, claro) y exprimiendo la manzana podrida del ruido. Si en algo destacan los "Chaos UK" de esta etapa es en su aún mayor estridencia, algo a lo que contribuían de sobra los berridos casi agónicos de Mower. De mientras, K/Chaos, el calvo, seguía dándole al bajo. También es en este periodo cuando comienzan a hacerse un nombre en Japón, país especialmente interesado en los sonidos extremos y editan un famoso split-LP con los otrora interesantes "Extreme Noise Terror" (volverían a verse las caras en el recopilatorio "Punks not dread" y compartirían de nuevo larga duración con otra banda del vocalista de "ENT", "Raw Noise").
Da la casualidad de que, probablemente, uno de mis discos favoritos del combo, por no decir el mejor, cuenta con Mower al micro, "The Chipping Sodbury Bonfire Tapes", un trallazo cojonudo, con temas de esos ultra-follaos pero muy adictivos en el que se dan la mano en perfecto equilibrio velocidad, ruido y furia pero sin resultar inaudible, todo lo contrario. Destaco el tema "Indecision", ¡genial!.
Ya en este disco tenemos a otro de los miembros indivisibles de "Chaos UK" junto al de la alopecia, hablo de Gabba, guitarrista entregado a la causa. Es un hecho conocido que a esta gente les iba más la priva que a un tonto una piruleta. Famosa es su canción-en-coña sobre el tema, "Cider" y que, a cada nuevo disco, rehacían riéndose de la música de moda del momento. Lo mismo ocurre con la famosa "Farmyard Boogie", que es inseparable de su repertorio y la han tocado de todas las formas y colores, con regusto noise, y con tirón country. El caso es que, tanto les va el bebercio a esta peña, que a veces les ha dado problemas. Sin ir más lejos, Mower fue expulsado del clan por sus excesos etílicos, lo que le impedía cumplir un mínimo con sus responsabilidades cara a la formación. Es aquí donde entra Chaos y arranca la tercera y última etapa de su carrera, por otro lado, aquella en la que gozan de más popularidad y en esencia se alejan de su tendencia más ruidista y super acelerada para sonar más... no se, ¿más "punk rock" a secas?... haciendo uso de acordes mínimos pero pegadizos, coros que animan al berreo y ritmos que no se duermen pero se pueden seguir perfectamente.
Con Chaos y Gabba como miembros reconocibles, el grupo se dedica a tocar por todo el mundo (en España no me consta que hayan venido nunca, aunque podría estar equivocado. Si sé que K/Chaos vino como bajista de unos renacidos "The Lurkers" en un concierto en el que también actuaron "999" y "The Exploited" celebrado hace ya años en la Ciudad Condal), editar discos (bastantes splits) e incrementar su leyenda de gente con ganas de reír y pasarlo bien. De esta etapa posiblemente su mejor trabajo sea "100% Two Fingers in the Air Punk Rock", donde a base de doble guitarra suenan realmente poderosos y adictivos. Intentan seguir esta línea de sonido con "Morning After the Night Before" o el curioso "Heard it, Seen it, Done it", un cd de versiones de bandas punk tan variadas como Ian Dury, "The Mob", GG Allin o "Antiseen", de quien por lo visto son muy seguidores.
Su último trabajo oficial y reconocido es, ni más ni menos, que un split con "Fuk". ¿Que tiene de especial?, pues "Fuk" es un grupo que hasta cierto punto recoge el testigo de los "Chaos UK", ya que, además de un sonido parecido, incluso la misma tipografía en el logo, cuenta con algunos ex-miembros en sus filas, destacando por encima de todos ellos Gabba.
Según entrevistas, K/Chaos llevaba años sintiéndose culpable de seguir con la banda a pesar de tener ya sus cuarentaytantos. Pero era demasiado difícil dejarlo. Hasta que, volviendo de un tour por Estados Unidos, sin un duro ni un techo bajo el que cobijarse, decidió que había llegado el momento de bajarse del carro. Al ver el resto de la formación que unos "Chaos UK" sin el calvo en sus filas era algo impensable, prefirieron empezar de cero con otro grupo. He oído varios temas de "Fuk" y sí, no están nada nada mal, algo de "Chaos UK" hay en ellos, pero la inconfundible voz de K/Chaos se echa de menos.
Como decía arriba, uno de los aspectos que más admiro de esta banda es su demostrada individualidad. El que jamás hayan intentado recuperar el pasado (lo que les ha evitado parecer patéticos) y, lo mejor, aunque se hayan separado y vuelto a unir en alguna ocasión, nunca reaparecieran en el momento oportuno en el que toooodas las bandas del "second wave" del punk británico volvieron a juntarse (cuando el punk estuvo de moda ahí en los 90), cosa que les confiere un aurea de auténticos y genuinos que nunca nadie podrá arrebatarles.
Actualización (19 - Septiembre - 2014)
Finalmente, mis peores pesadillas se han hecho realidad. Por lo visto con "Fuk" las cosas no iban demasiado bien y Gabba ha impulsado este mismo año la reunión de unos nuevos "Chaos U.K." sin K/Chaos como frontman. En su lugar tenemos a un aumentado -de peso- Mower, es decir, que los "Chaos U.K." del 2014 retoman el sonido ultra-agresivo de la época en la que aquel le daba al micro.
Actualización (12 - Marzo - 2021)
En el 2019, K/Chaos se junta con otros punkos veteranos y se saca de la manga un nuevo grupo, "Fear of the Know" o "F.O.T.K.", donde retoma la caña burra. Es un proyecto peculiar, porque todos graban su parte desde sus hogares y luego uno se limita a hacer la mezcla. En cualquier caso, es un gusto volver a escuchar los berridos del calvo... solo que, sinceramente, prefiero a los "Chaos U.K." de toda la vida, que duda cabe. Aún así, bienvenido sea.
Actualización (14 - Julio - 2021)
Más agradables sorpresas. Tras largo silencio, se publica una entrevista con K/Chaos, quien habla de su pasado, de su presente (llevando una vida saludable), de su querido gato (un punto más a favor del caballero) y, ojo al dato, anuncia autobiografía que me pienso pillar en cuanto salga. AQUÍ el enlace.
Curiosamente, ya hubo otra interviu no muy lejana, que se complementa perfectamente con esta y pueden degustar por ACÁ
Actualización (09 - Marzo - 2026) Tal día como hoy se anuncia el triste fallecimiento de Gabba. No tengo ni idea de si los "Chaos U.K." seguían activos estos últimos tiempos, pero de ser así, veremos qué ocurre ahora, si Mower decide continuar con otro guitarra o pone fin de una vez por todas a la banda y, por fin, la deja descansar tan en paz como, espero y deseo, repose el señor Gabba.
viernes, 3 de enero de 2020
MONDO BIZARRO
Clásico del género mondo proveniente de los Estados Unidos
que con las miras puestas en lo que ya estaban haciendo los italianos, no se
pasan ni la mitad que estos en cuanto a escabrosidad y, en realidad, se trata
de una película más deudora del nudie que de cualquier otra cosa. Así, con el
punto de partida de mostrarnos comportamientos inauditos y asombrosos de
distintas partes del mundo, centra sus objetivos en el sexo y no hacemos más
que ver señoras entradas en carnes bailando y mostrando carne. Por otro lado,
cuando nos muestra otro tipo de comportamientos ajenos al sexo, como en los
mondo italianos, es todo más falso que judas.
Bob Cresse tampoco se quedaba manco. Aunque solo dirigió una vez, colaboró eventualmente con Lee Frost en funciones de productor y/o guionista, llegando a convertirse en otro nombre indivisible del exploitation más clásico. Además por lo visto estaba un poco pirado, tanto como para que hoy día le acompañe una leyenda repleta de excentricidades.
jueves, 1 de agosto de 2013
LUCIFER
Todavía ahora recuerdo el miedo que daba el puñetero trailer de "Lucifer" cada vez que lo emitían por televisión. Con todo, resulta curioso lo poco que hoy día se la recuerda o, más notable aún, se la recupera/reivindica, ni en festivales, ni publicaciones del ramo. ¿Por qué?, yo no lo sé. Tal vez ello se deba a su director, Frank LaLoggia, un tipo bastante extraño y singular que no se ha molestado precisamente en alcanzar fama y gloria. En una entrevista comentaba que se sentía a disgusto en los parámetros del cine de su época y que lo que le molaría es haber sido cineasta durante los años 30 y 40. LaLoggia -autoetiquetado como "anacrónico"- tenía espíritu de "auteur", se negaba a rodar aquello que no le saliera del corazón y rechazó algunos encargos que, tal vez, le hubieran hecho ascender (entre ellos, el "Spiderman" de la "Cannon" que nunca se materializó). Por eso mismo dirigió tan poco, era el Kubrick del "fantastique". De "Lucifer", su primera peli, fechada el año 1981, hasta la siguiente, la extremadamente clásica/anticuada -y extremadamente aburrida- "La dama de blanco", pasaron siete largos años. Y de esta a la que, de momento, fue su última aportación, "Mother" ("Posesión maldita" en España), pasaron siete más. De siete en siete. Mmmmh, me temo que a estas alturas ya se le ha hecho tarde. Entre sus grandes proyectos se encontraba un "biopic" de Miguel Ángel que iba a titularse "The Giant", pero se quedó con las ganas. LaLoggia era un tio con clase, o eso pretendía. En "Lucifer" ("Fear no evil" en su versión original) dirige, escribe el pasteloso guión, compone la rimbombante banda sonora y produce junto a su primo Charles M. LaLoggia. Como dato curioso, mencionar su intervención actoril en la no menos peculiar "El mago de la velocidad y el tiempo".
Una de las cosas que más perturban de "Lucifer" es su altísimo contenido religioso. Podríamos tildarla de "horror cristiano" y, por el mensaje que gasta, parece que su fin fuera infiltrarse en las líneas enemigas, es decir, las películas de miedo para adolescentes repletas de inmoralidades, táctica esta de la que "Lucifer" se vale y con gusto, sin por ello recurrir a un exceso de sexo y truculencia. En ese apartado la cosa anda justa. Ya se lo decía yo, el LaLoggia este, ¡menudo raro!.
Ha nacido el anticristo, que prepara su regreso a la tierra por la puerta grande. Claro que por ahí rulan tres arcángeles, ocultos tras forma humana, dispuestos a detenerle. Voila!, desde luego no se puede decir que el guión sea un dechado de originalidad. Afortunadamente, este viene plagado de pequeños grandes momentos y de cierta atmósfera inquietante muy conseguida. Cuando hizo "Lucifer", LaLoggia tenía 23 añitos, era un chico ambicioso que apostaba fuerte, y se nota, su película tiene un acabado más que solvente y, según leí, el director de fotografía se inspiró en cuadros de Rembrandt para obtener esa paleta de colores, luces y sombras tan bonita y variada que gasta la jodida. Todo muy "cool", sí, lástima que se vieran obligados a satisfacer a la bárbara audiencia juvenil y a los señores que iban a distribuir y explotar la obra, Avco Embassy. Para los primeros se incluyeron en la trama numerosas secuencias del diablo sufriendo sus años de adolescencia en el insti (aunque ninguno gaste look teenager, precisamente), con abusones y amores juveniles incluidos. Hasta un gracioso -gordito, cómo no- muy cargante, pero que sale poco. Y una banda sonora impuesta a base de grupos punk y new wave del calibre de "Ramones", Richard Hell, "Rezillos", "Boomtown Rats", "Sex Pistols" (muy ridícula pero molona la idea de hacer coincidir la frase "Yo soy el anticristo" berreada por Johnny Rotten con una imagen del prota, todo estoico y vestido de negro negrísimo), "Talking Heads", Patti Smith y "The B-52´s". Vaya lista!. Cierra la peli una canción de regusto heavy-moña-épico firmada por "Trybe". A los otros, los de la guita y la corbata, pues tuvo que contentarles incluyendo un puñado de zombies al final de la peli (con todo, muy potente la escena de la resurrección... aunque estos revividos matan estrangulando, no devoran entrañas) y un montón de molestos, cantones, cutres y bastante ridículos efectos visuales de rayitos, lásers, estrellitas y colorines, supongo que para otorgar más espectacularidad al conjunto pero que, a la larga, le han hecho mucho daño.
Tampoco evitaremos comentar el notorio grado de homo-erotismo que impregna toda la peli, con escenas de ducha ente aguerridos muchachos (con especial fijación en el macarrilla de la clase y su micro-pene, al que en un momento dado le salen tetas de chica) o los modelitos que me gasta "Lucifer" al final de todo (a lo que tampoco ayuda el horripilante maquillaje). Ya, dicho así parece que se trate de una peli de esas para echarse unas risas, pero no (bueno, solo un poquillo), en realidad "Lucifer" está bastante bien, sí es algo chapas cuando se ponen a religiosear entre lágrimas y sobre actuaciones pero, como decía, también tiene sus buenos momentos: la secuencia del gimnasio, la accidentada representación de "La pasión" que organiza la iglesia del pueblo, el angustioso drama que sufren los padres del anticristo o a este bebiendo la sangre de un pobre can sacrificado. Aunque el Oscar se lo lleva el acertadísimo emplazamiento donde se desarrolla todo el clímax, el castillo Boldt situado en un tétrico islote. Dice "Imdb" que fue descubrirlo y animarse a rodar una peli de miedo en el. No es para menos. Hoy todavía existe, aunque reformado.
El otro gran punto fuerte de "Lucifer" es su protagonista, Stefan Arngrim, actor infantil convertido a tio raro (y punki en la vida real, tuvo un grupo que hizo algo de ruidillo y tocó junto a los grandes). Con ese físico enfermo, esa mirada morbosa y ese modo de actuar basado en el abuso de tembleques y espasmos, estaba condenado a interpretar pues el tipo de personajes que le han hecho famosillo, el del mismo anticristo y como uno de los punkos malotes de "Curso 1984". Luego ha salido en un montón más de pelis, series y telefilms, incluso estuvo en la del "Equipo A" (haciendo de chalao, claro), pero yo no le sitúo, aunque, según fotos recientes, sigue siendo raro.
Un jovencito Joel Coen ronda por ahí, de cuando se dedicaba a ayudar a montar pelis baratas de terror... justamente como una que yo me sé.
Con todos sus aciertos y desaciertos, "Lucifer" es un pequeño clásico que hay que disfrutar y poseer, aunque sea cometiendo un acto tan pecaminoso y diabólico como descargarla ilegalmente.
martes, 20 de julio de 2010
POR FAVOR, MÁTAME: LA HISTORIA ORAL DEL PUNK
La primera vez que leí este libro fue en su edición americana. Vamos, en inglés. Mi interés venía relacionado con el reciente -por entonces- contacto que había hecho con John Holmstrom, el mítico dibujante y responsable de la no menos mítica publicación "Punk Magazine". Cuando decidí hacerle una entrevista, no pude evitar preguntarle por "Por favor, mátame", libro cuya (media) paternidad se debe a Legs McNeil, viejo amigo de Holmstrom y co-creador también de la mentada "Punk Magazine". No recuerdo las palabras exactas, pero no fue una crítica demasiado buena. Acusaba al libro de centrarse demasiado en los aspectos negativos del primer y verdadero punk, en los malos rollos y, en fin, en el morbo, que a fin de cuentas es lo que vende (y McNeil nunca ha ocultado sus intenciones mercantiles).La auténtica función de "Por favor, mátame" es la de demostrar de una vez por todas que el punk no es un invento inglés, que no nació en el 77 en Londres y que nada tiene de político. Estuvo antes, en Nueva York. De ahí fue de donde Malcom McLaren sacó todos los ingredientes con los que, ya de vuelta a su tierra natal (Inglaterra, claro), comenzó a dar forma a lo que en poco tiempo, y gracias a las marionetas de los "Sex Pistols", se convirtió en un fenómeno, una estúpida moda y, en general, un error histórico.
Los personajes que pululan por sus páginas son muchos, y más que conocidos, Iggy Pop, "New York Dolls", "Ramones", "Blondie", "Dead Boys", Richard Hell, Johnny Thunders, etc, etc... y luego la facción británica del asunto, por supuesto. Y sí, se trata de una lectura muy entretenida (construida toda ella a base de declaraciones de los implicados), de esa que engancha, aunque, como decía Holmstrom (que también tiene su hueco), abundan las rajadas por la espalda, los cuchicheos y, sobre todo, las drogas. Muchas drogas. Un montón de drogas. De hecho, sería el libro ideal para regalar en la próxima campaña contra el consumo de drogas, ya que leyéndolo te percatas no solo de lo perniciosas y estúpidas que son, sino también de que para lo único que sirven es para DESTRUIR cosas buenas... cosas tan buenas como fue aquella primera escena que se atrevió a utilizar el término punk.
viernes, 7 de marzo de 2008
EL CEMENTERIO VIVIENTE
Y en este caso, no me arrepiento. De hecho, me sorprende que "El Cementerio Viviente" no tenga mejor prensa de la que tiene, ni se la considere uno de los títulos más emblemáticos del género, ni tan siquiera que suela ser blanco de crítica nostálgica. Y digo que me sorprende porque, desde mi punto de vista, estamos ante uno de los films más loables del horror moderno, y más si tenemos en cuenta que se estrenó en un momento delicado, en el que las películas de miedo se encontraban en plena transición de lo mejor (los 80) a lo peor (los 90). Seguramente, situarse un poco en tierra de nadie (1989) fue lo que propició que pudiera ser lanzado a lo grande sin demasiados problemas, a pesar de contener materia delicada. No se quién lo dijo (¿Tom Savini?) pero justamente ese hueco se dio en un inaudito momento en el que la censura (una MPAA pre-"Hostel") hizo la vista gorda durante una temporada, el tiempo justo para ver "El Cementerio Viviente" triunfar en taquilla.
La palabra ideal para definir esta producción de Richard Rubinstein (ex-socio de George A. Romero) es macabra. Le va como un guante. Lo que más llama la atención es su condición de adulta. En "El Cementerio viviente" no hay adolescentes idiotas, humor cazurro, asesinos enmascarados... nada especialmente chillón, todo se desarrolla sin excesivas salidas de tono (excesivas, alguna cae) y está perfectamente construido.
La historia de Stephen King es bastante original, aunque haya un precedente no muy claro en la peli del Italiano Pupi Avati, "Zeder". Esta y el film en cuestión tienen en común el descubrimiento de un terreno en el que, todo aquello que entierras, vuelve a la vida. Por lo demás, "El Cementerio Viviente" aplica esa base a la vida del médico protagonista, un padre felizmente casado que ve como un fatídico día su hijo pequeño es atropellado por un camión. Desesperado, y conociendo el secreto de dichas tierras (de origen Indio) gracias a su vecino, el bueno de Fred Gwynne (más conocido como Herman Munster) y una experiencia previa hecha con el fenecido gato de su hija, entierra al retoño que, efectivamente, volverá la vida... aunque convertido en un ser maligno.
Y ahí radica lo fuerte de este film. Las secuencias del crío revivido son acojonantes, muy escalofriantes. Podría haber quedado ridículo y risible pero, a mi juicio, consiguen todo lo contrario, dotarlo de una malignidad tremebunda... momentos como cuando se lanza al cuello de Gwynne para darle un mordisco o cuando recibe a su alucinada madre con un aspecto angelical, casi de postal, para luego sacar un bisturí o ya puestos, su enfrentamiento con el padre y posterior muerte, a mi es que me dejan sin habla.
Tampoco están nada mal las historias narradas a modo de flashback, la de la hermana enferma de la protagonista femenina o la del primer intento de revivir a un ser humano enterrándolo en las tierras malditas (la imagen de este sujetando la pierna de un niño, medio devorada, es de una fuerza inusitada), así como esa surrealista pero impactante cara surgida de un arroyo que intenta detener al prota camino del cementerio de marras, funcionan de maravilla a la hora de darnos unas cuantas descargas en el espinazo.
En algunos otros aspectos la peli chirría, sobre todo con el protagonista Dale Midkiff (nada malo que decir del niño, Miko Hughes, al que posteriormente podríamos ver más crecidito en "Mercury Rising", junto a Bruce Willis, o en otros títulos afines al género como "Spawn" y "La nueva pesadilla de Wes Craven") o casi todo lo relacionado con el personaje de "Victor Pascow", totalmente prescindible. Sin embargo, es la seriedad de la propuesta (sobre todo lo relacionado con la muerte del infante, su atropello, el escandaloso funeral...) lo que hacen de "Cementerio Viviente" una genuina película de terror. Su éxito llevó a que la directora, Mary Lambert, se pusiera manos a la obra con una secuela horrible, que cometía todos y cada uno de los fallos que no tenía la entrega precedente y hacían de ella algo diferente. Una pena... o no.
Destacar como colofón, la resultona canción de "Ramones" en los créditos finales.











