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viernes, 19 de agosto de 2016

PAPÁ CADILLAC

Estamos ante la película más representativa del mini-fenómeno que en su momento llamaron “Los Coreys”, que no es otra cosa que el tandem actoral –y adolescente- que foraban los malogrados (uno más que otro) Corey Haim y Corey Feldman.
Tras  pasarse buena parte de los ochenta apareciendo en casi todas las películas míticas que os podáis imaginar, un buen día, Joel Schumacher decide juntar, ya a finales de los ochenta, a los dos ídolos adolescentes para que protagonicen dos de los papeles más destacados de la sobrevalorada “Jóvenes Ocultos”. La película resulta ser un éxito y los dos adolescentes resultan formar una pareja de lo más salá. Hay química entre ambos y la idiosincrasia de Hollywood pone sus ojos en ambos actores.
Entonces alguien decide ponerlos de nuevo juntos en una película, esta que nos ocupa, “Papá Cadillac” (“License to drive” en su versión original, que manda cojones la traducción), una pequeña producción una película independiente y de bajo presupuesto en la que el principal reclamo es la unión de los dos actores. La película, que se rueda en poco menos de dos meses, sale bien, la Fox decide distribuirla y se convierte en un éxito que recauda 20 millones de dólares. En nuestro país, sin embargo, pasa bastante inadvertida llevando a los cines a poco más de 137.000 espectadores, eso si, funcionando como un tiro, sobretodo, en los vídeoclubes y en sus pases por las televisiones privadas. Pero “Los Coreys” no se convierten aquí en el fenómeno social que se convirtieron allí.
Más protagonizada por Haim que por Feldman, cuyo rol es secundario, la película cuenta los avatares de un adolescente que suspende el examen para sacarse el carné de conducir, y engañando a todos, saca sin permiso el Cadillac de su abuelo –no de su padre como reza el estúpido título español- con el fin de sacar a pasear a la chica de sus sueños. El enredo en el que se mete esa noche con el cochecito, componen el núcleo de la película.
Una genuina “Teen Movie”, que pese a lo desfasado de los vestuarios y algunas de las actitudes de los protagonistas, resiste sorprendentemente bien el paso del tiempo, y debido a una dirección más que solvente de la mano de  Grez Beeman que luego desarrollaría su carrera mayormente en el ámbito televisivo, se consigue una funcionalidad a prueba de bombas. Está entretenida la jodía película, además de bien resuelta. No es un festival de carcajadas, al menos voluntarias, pero empieza y pasa volando.
“Jóvenes Ocultos” y “Papá Cadillac” convirtieron a Corey Haim y Corey Feldman en Súper estrellas, sin embargo, la tercera en discordia, una jovencita y pizpireta Heather Graham es la que salió airosa de aquella producción y sigue a día de hoy haciendo películas de primer fila, porque la historia de “Los Coreys” ya la conocen. Después de esta rodaron la película “Una chica de ensueño” que en los USA ya no funcionó igual –aquí llegó directa a vídeo- y la pareja de adolescentes cayó en una espiral de drogas y violencia de la cual jamas salieron, palmando Corey Haim en 2010 a causa de una sobredosis de Speedball –creo- y quedándole a Corey Feldman tres telediarios por lo mismo.
Sus juergas y excesos con las drogas, unidos al fracaso de “Una Chica de Ensueño”, propició que ambos actores siguieran haciendo películas juntos durante los noventa, pero ya dejando a un lado las producciones de primer orden y pasando a protagonizar toda índole de telefilmes y películas directas a vídeo.
A fináles de la década de 2000 se rodó, también para el mercado del vídeo, una secuela tardía, “Jóvenes Ocultos 2” y ahí estaban ambos por última vez. Además, en sus películas anteriores a esta, ya eran puras parodias de si mismos. Y ellos lo sabían.
Lo más triste de todo es que en su vejez y decadencia, en 2010 tenían ambos previsto volver a “Papá Cadillac”, con sus personajes ya adultos, y cerrando una trilogía con las hipotéticas “License to fly” y “License to dive”. Pero, antes de que estas ideas llegaran a desarrollarse, murió Corey Haim. Pero así andaban las cosas, queriendo retomar sus papeles de cuando tenían 16 años con los 50 casi cumplidos.
No obstante, Feldman continúa por ahí rodando sus mierdas y acudiendo allá dónde le llamen, con una carrera actoral de lo más variopinta.

viernes, 12 de noviembre de 2010

JÓVENES OCULTOS 3 : SED DE SANGRE

Con esta segunda secuela, la cosa mejora sustancialmente. Vamos, no es que nos encontremos ante una orgía de satisfacción, pero sí ante un divertimento correcto. Aunque si ayer acusaba a "Jóvenes Ocultos 2" de aprovecharse de nuestra nostalgia, esta lo hace más todavía, aunque aquí parece no molestar como ocurría en su antecesora, no solo por el tema de la banda sonora, si no también por llegar incluso a incluir extractos del primer "Jóvenes Ocultos", lo que le da un toquecito “explotation” muy de agradecer, aunque por otro lado, se huye de la estética de la "serie B". "Jóvenes Ocultos 3" quiere parecer una película mainstream por todos los medios. Por otro lado se recupera al otro hermano Alan Frog, el que parecía que molestaba en la primera, interpretado por el “Loser” Jamison Newlander, por el que sí ha hecho mella el paso del tiempo. Y ya para terminar, y como guiño a los fans, no solo de la saga, si no del tándem Haim-Feldman, se ejecuta un bonito homenaje a Corey Haim, recientemente fallecido. Claro que hay que saber leer un poco entre líneas para detectarlo.
En esta ocasión, Edgar Frog pasa de ser un secundario a ser el protagonista, no ya de la película, si no de la saga, la cual queda abierta, y con la intención de introducir más monstruos, no solo vampiros.
Un vampiro Alpha está en Ibiza organizando “raves” y drogando a todo el personal. Pronto se descubre que no es droga lo que les da, si no su propia sangre, por lo que todo aquel que la pruebe acabará convertido. Su plan consiste en tener un ejército mundial de vampiros. La próxima “rave” se celebra en California, por lo que alguien intentará contratar los servicios de caza vampiros de Edgar Frog, ya retirado porque su hermano es medio chupasangre.
Lo bueno es que, tras muchos telefilmes de segunda, verle hacer el absoluto subnormal en producciones de la Troma, o ese intento fallido (y español) por recuperarle que fue "The Birthday", esta es verdaderamente la recuperación de Corey Feldman. Cuando hablo de recuperación verdadera, me refiero a que, obviamente desenganchado de sus hábitos, se le vuelve a dar un papel relevante como protagonista, aunque sea en el mercado del vídeo, que por otro lado es el público que realmente necesita a Feldman… los de las plateas han cubierto sus necesidades nostálgicas con Jason Bateman en roles más o menos serios y/o respetables, ahora los del video-club tenemos de nuevo y en condiciones a Corey Feldman.
Los elementos auto-paródicos tan exagerados del personaje que la segunda película nos mostraba, en esta desaparecen, dentro de un orden. Y, además, Feldman sacará tajada de los beneficios, pues también ejerce de productor ejecutivo.
A nivel gore, la cosa decae notablemente a favor de una espectacularidad y un ritmo muy superiores a "Jóvenes Ocultos 2", pero sobre todo, la película destaca por que se centra en lo único que marcó huella en la primera y original: ver a los Hermanos Frog, veinticinco años después, matando vampiros. Por lo demás, muy correctita.
En las labores de dirección, desconozco por qué pero tenemos al director y guionista Italiano Dario Piana, con solo tres títulos en su filmografía, incluido este.

jueves, 11 de noviembre de 2010

JÓVENES OCULTOS 2 : VAMPIROS DEL SURF

No se a cuento de qué, la primera secuela de "Jóvenes Ocultos" ha tardado veintitantos años en llegar, y cuando lo hace, es directa a las estanterías de los ya cada vez más extintos video-clubes. Eso sí, de la mano de la filial de "Warner", "Warner Premiere", que cuida sus productos videocluberos para que no lo parezcan tanto.
Un chico y una chica, hermanos, llegan al pueblo costero donde acontecieron los hechos de la primera, y donde a modo de gag auto-paródico, aun podemos ver a Tim Capello, torso desnudo (y obeso en vez de mazas) en ristre, tocando el saxo por las calles.
Obviamente, estos dos hermanitos pronto empezarán a relacionarse con jóvenes de buen ver de la zona, sin saber que son vampiros. El jefe de estos da de beber su sangre a la chica, con lo que ya la tenemos casi convertida, así que con la ayuda de un aun mas auto-paródico Corey Feldman, que repite el papel de caza vampiros de la primera (y que, a pesar del tiempo y las drogas, se conserva muy bien), tratarán de devolver esta muchacha a su estado normal.
Ah, como su título indica, a todos los vampiros, y a Corey Feldman incluido, les gusta mucho hacer surf.
Una chorrada estúpida y poco divertida, a pesar de sus momentos gore que son bastante brutotes y efectivos, aunque por otro lado, los maquillajes tiran más a sosos. En cuanto al tema transformaciones, solucionadas a base de CGI de tercera categoría, pues casi que se las ahorren, porque no concibo que en una misma peli veamos una espectacular (y artesana) decapitación y en la misma secuencia una mierda de infografía… o me lo das todo o no me des nada, pero medias tintas no quiero.
Se juega con la nostalgia en la banda sonora, donde no deja de sonar el famoso tema de la primera (no se quien lo compuso y no me voy a poner a buscar ahora) versionado de varias maneras, e incluso metido ahí tal cual se concibió, como si con eso ya tuvieran hecho el 90% de la película.
En definitiva: Una mierda.
Dirige el, en sus ratos libres, actor P.J. Pesce, director de la divertida "Abierto hasta el amanecer 3"
 o "Ases Calientes 2", que se lo monta con las series y con las secuelas videocluberas que da gusto.
¡Ah! y olvidaba decir que, como en toda peli que no mola, hay un cameo de Tom Savini que, dicho sea de paso, es lo mejor de la mandanga.

domingo, 25 de marzo de 2012

THE BIRTHDAY

El hecho de que una película española cuente en sus filas con dos iconos del cine ochentero (Corey Feldman) y el setentero más castizo (Jack Taylor), realizada por el fan del cine de los 80 que se supone que es Eugenio Mira, y que se estrenó prácticamente de tapadillo, me llamaba poderosamente la atención, así que en cuanto se editó dvd, me agencié una copia. Y después de verla, pienso que si hubiera podido verla antes de comprarla, me hubiera ahorrado un buen dinero. Aunque por otro lado, pienso también que el tiempo la convertirá en una película extraña e ignota, así que ni tan mal gastado.
Un tipo es invitado al cumpleaños de su padre, un empresario hotelero, y descubre que los camareros son en realidad los adoradores de un dios que va a nacer en ese hotel.
La película arranca de manera interesante, con un Corey Feldman que recuerda ligeramente a Woody Allen (debe ser por el doblaje), sobreactuando y tartamudeando, que seguramente sea lo mas destacable, por entrañable, de la peli, teniendo en cuenta también que este hombre entre raya de coca y pinchazo de heroína, hacía papelillos poco relevantes en producciones como CITIZEN TOXIE. Ver ese año de gracia una vez más y en plena forma en una peli al amigo pequeño de Zach Galligan en GREMLINS, está muy bien.
La película avanza, lenta y pesadamente, hasta que pasa algo interesante, aunque poco después, eso que en un principio parecía interesante, deja de serlo. Y cuando parece que algo bueno va a pasar, la cosa decrece hasta arrastrarnos de lleno al más absoluto de los aburrimientos. Nada de sangre (que por otro lado, tampoco tiene por qué tenerla, ¡oye!), una trama absolutamente idiota, una secta en la película que al espectador le importa un bledo, y sensación de haber estado perdiendo el tiempo durante su visionado (por lo menos yo, que tengo tantísimas películas que ver en casa...)
Una autentica lastima, con lo entregado que me tumbé yo a disfrutar de esta peli....
Algún plano guapo, guiños a John Waters, en una peli opuesta totalmente al estilo y espíritu de las pelis de Waters, y algún tufillo a DELICATESSEN, y no hablo de homenaje, sino mas bien de plagio. El homenaje al cine de los 80, que se supone que es esta película, no lo vi yo, por ningún lado.
Eso si, Eugeni Mira es un estéta, y todo lo referente al diseño de producción, es bonito y poco habitual en el cine español.
Por lo demás, poca cosa. Bastante mala. Pero con un “algo”, que hará que dentro de meses (o de años) quiera volver a revisarla.

jueves, 27 de agosto de 2009

PUPPET MASTER VS. DEMONIC TOYS

Desde que a alguien se le ocurriera juntar en el cine a "Freddy" y a "Jason", han sido varios los “crossovers” que, con mayor o peor fortuna, han pululado por las pantallas, y en esta ocasión, y para la maravillosa televisión por cable, Ted Nicolaou, el director de la entrañable "TerrorVision", dirige este "Puppet Master vs. Demonic Toys". Los más entrañables muñecotes de la "Full Moon", la troupe de "Puppet Master", haciendo de los buenos de la función y batallando contra los muñecotes que no calaron tanto en el personal, "Demonic Toys", pero tampoco son nuevos en esto del "crossover", teniendo uno tiempo atrás con "Dollman".
El bisnieto del "Puppet Master" original crea una formula química, con la que poder revivir de nuevo a sus marionetas. Mientras, es espiado por la mecenas de "Sharpe Toys", compañía que planea una posesión demoníaca masiva, regalando sus juguetes a todos los niños de América. El problema es que estos no obedecen, y por eso quiere robar la formula, para ponerlos en cintura. El bisnieto, sus criaturas y una mujer policía tratarán de impedírselo.
Aunque la película funciona con un moderado entretenimiento, la falta de medios es notable y se aleja del gore como la extrema derecha del aborto, con lo cual el aficionado se queda un tanto frustrado. Hay un buen reventamiento de ojos, pero que dura un segundo, por lo demás ni una mísera gota de sangre.
Tenemos como protagonistas a dos “loosers” que en antaño vivieron tiempos mejores, pero que han sido relegados a protagonizar (cuando les dejan) absurdas parodias de sí mismos: Corey Feldman y Vanessa Angel. Bisnieto él, empresaria diabólica ella.
Feldman se supone que hace de un hombre mayor de cincuenta y pico años, y no da el pego, aunque le hayan teñido el pelo de gris. Además, es padre de una hija que en la vida real tendrá más o menos su edad y, lógicamente, la cosa chirría. El actor realiza una sobreactuación descomunal totalmente intencionada, forzando la voz con el fin de parecer mayor. Y es una pena, porque se le podía sacar partido, pero está condenado a ser un caricato.
Vanessa Angel, que ya nos la puso bien gorda en "Vaya par de idiotas", se ha hecho mayor, se ha operado todo lo operable y ahora, en vez de provocar a nuestras libidos, la verdad es que da grima.
La peli es malilla, obviamente, pero se deja ver y ofrece un ratillo ameno.
Ésta sería la novena entrega de la saga "Puppet Master", y no se cual de los "Demonic Toys".

jueves, 6 de mayo de 2010

EL CLUB DE LOS VAMPIROS

Si hay una serie que caló hondo en los 90 esa es "Tales from the crypt", la esperada adaptación en formato dignificado de los famosos cómics de horror de la legendaria "E.C." sorpresivamente sobrada en truculencia a pesar de los muchos nombres de categoría que rulaban por sus créditos, con especial interés en su equipo de producción, del que destacaban con méritos Richard Donner, Robert Zemeckis, Joel Silver y Walter Hill. ¡Caziná!.
Dada la popularidad de la serie, era cuestión de tiempo que saltara a la gran pantalla, y así lo hizo con "El caballero del diablo", simpático largometraje que compartía con su hermana televisiva el gusto por mezclar terror con altas dosis de humor y gran guiñol. "Tales from the crypt", y su entrañable "Crypt Keeper", ejercían de apadrinadores y presentadores de la historia.
Supongo que el éxito de aquella empresa fue suficiente como para repetir. Y de eso va "El club de los vampiros", o "Bordello of Blood", que arranca igual, con el sello "Tales from the crypt" y "Crypt Keeper" presentando la movida (simpática coña privada a costa de un William Sadler -habitual de la saga, estaba incluso en "El caballero del diablo"- interpretando una momia). El argumento de esta se asemeja mucho al "Beverly Hills Vamp" de Fred Olen Ray, aunque no creo que tengamos que comenzar a pensar mal... hay que asumir que, después de todo, la idea de la casa de putas en la que todas son vampiros no es tan innovadora (existe un "Vampire Hookers" de los 70 dirigido por Cirio H. Santiago). Las mismas mentes que parieron "Regreso al futuro", Zemeckis y Bob Gale, se jactan en los créditos de haber tenido la IDEA (que no escrito el guion). En cualquier caso, al burdel de sangre irá a parar el hermano de la prota. Su desaparición inducirá a esta a contratar los servicios de un detective la mar de golfo y, en fin, se desencadenarán todos los infiernos.
El reparto no deja de ser curioso, destacando Chris Sarandon (el chupasangre de "Noche de miedo") como simpático predicador un poco hijoputa, Corey Feldman de colgao, la supuestamente guapa Erika Eleniak y el encantador Phil Fondacaro o "el enano habitual en las producciones de Charles Band". El dire es el típico currelas televisivo.
"El club de los vampiros" es, a todas luces, un entretenido producto que en ningún momento se toma en serio a si mismo. Procura satisfacer a los fans del género echando buena mano de toda la sangre y la truculencia posibles, que no es poca (permitida por la censura gracias al elemento cómico, generoso pero no excesivamente molesto) y lo hace de modo alegre y saleroso, desacomplejadamente, dotando al conjunto de un notable aire festivo y dicharachero altamente disfrutable. Vamos, que mola (¡Ah! y en cuestión de tetas tampoco se queda corta).
Sin embargo, en el cine la peli se estrelló sonoramente, motivo por el cual, uno, aquí llegó directamente en vídeo, dos, puso punto y final a las pelis del sello "Tales from the crypt", siendo la última de ellas, "Rituals", desprovista oficialmente de la etiqueta. Lástima.

sábado, 11 de mayo de 2013

MANUAL DEL SERIAL KILLER PARA PRINCIPIANTES

Agradable película con aires muy telefilmescos para adolescentes, que cuenta la historia de un muchacho que, viendo que la chica del instituto que le gusta lleva una camiseta de Charles Manson, y basándose en que muchos de los asesinos en serie más famosos contrajeron matrimonio en la cárcel con alguna de sus “fans”, decide que lo que quiere ser en la vida es asesino en serie. Por otro lado, la ambición de la chica de sus sueños es pasar al estrellato siendo asesinada por un  asesino en serie, convertirse en la “Sharon Tate de los 90”, por lo que pronto el destino les unirá, y se estudiarán todos los tópicos para que así, el pueda convertirse en un gran “Serial Killer”, y ella, poder ser asesinada por él. Entretanto, un autentico "serial killer", anda haciendo de las suyas por el vecindario.
Una premisa de lo más divertida para una buena comedia “Teen”. El problema de “Manual del serial killer para principiantes”, es su condición de película ínfima, con un presupuesto irrisorio. Esto es material de primera para un gran estudio. Sin embargo, eso no es óbice para que disfrutemos de ella sin ningún tipo de problema.
Intentando seguir la estela de films más grandes, como “El diablo metió la mano”, la película, sin embargo, no se deja llevar por el humor chabacano y ahí reside el que sea tan efectiva. Obviamente, es una comedia, lo surrealista de su argumento lo ratifica, pero no hay demasiadas estridencias. Se mantiene bastante serena.
Tenemos unas dosis ínfimas de sangre, pero esta casi siempre hace acto de presencia en los sueños del protagonista, y a unos niveles que no puedan escandalizar a nadie, cosa que me parece bien, teniendo en cuenta el tipo de película que es y el publico a la que va destinada.
Otra cosa curiosa es el mensaje, entre comillas, “rebelde” que lanza. Como el protagonista va proclamando a los cuatro vientos que quiere ser un asesino en serie, la dirección del instituto decide hacerle asistir a la psiquiatra del colegio, que le da unos consejos del todo conservadores. Durante la evolución del muchacho al intentar convertirse en asesino en serie, este se fija en Ted Bundy, republicano de buenas maneras que viste de manera discreta y políticamente correcta. Decide el chaval, vestirse de igual manera. Al ver la psiquiatra el cambio de look, se regocija de los avances que ha conseguido en su paciente, al que cree que está llevando por el buen camino, cuando en realidad, sus nuevas maneras de vestir, son un nuevo paso en su carrera cómo asesino. Coño, pues para ser una peli norteamericana, esto me parece, hasta trasgresor…
En definitiva, que entretenida, curiosa y para matar el tiempo.
En el reparto, un jovencito y apuesto Justin Urich, que poco después se echaría a perder, y gordo y desaliñado interpretaría al amigo gracioso del protagonista de “Monster Man”y también le pudimos ver en “Mandibulas 2”. También tenemos, interpretando al autoritario profe de gimnasia a Thomas Haden Church, antes de convertirse en el hombre de arena de “Spider-man 3” o verle en “Killer Joe” o “Entre copas”. Y no puede faltar el cameo, totalmente caricaturizado, de Corey Feldman, para atraer a la platea más freak.
Dirige Trace Slobotkin, quien en su filmografía solo cuenta con un cortometraje más, titulado “Indiana Jones and the temple of  Israel”.

miércoles, 1 de julio de 2009

LOS PASAJEROS DEL TIEMPO

Solo existe una palabra para definir esta película, y es ADORABLE.
Nos encontramos ante un entretenimiento de lo más agradable y divertido dirigido por Nicholas Meyer, señor que ha estado ligado unas cuantas veces a la saga "Star Trek" (donde volvió a tocar el tema de viajar por el tiempo en su cuarta parte, ejerciendo de co-guionista). Y es que "Los pasajeros del tiempo" mezcla varias cosas por las que tengo debilidad, a saber: viajes temporales, paralelismos con una de mis diez pelis favoritas "El tiempo en sus manos" y Jack el destripador.
La historia, hurdida en formato novela por Karl Alexander, es tan delirante como original y efectiva: El escritor H.G.Wells, precisamente autor de "La máquina del tiempo", ha inventado una idem en el sótano de su casa. Esa misma noche reúne a sus amigos para mostrársela. Lo que él no sabe, es que entre estos se encuentra el mismísimo Jack el destripador (quien acaba de rajar a una prostituta). Aquello que se presenta la policía y el asesino, que no tiene nada que perder, se mete en la máquina y viaja hasta finales de los 70. Naturalmente, H.G.Wells se verá obligado a seguirle los pasos y devolverle a su época (o al menos intentarlo).
Con una premisa así, ¿quien puede resistirse?... y encima, está perfectamente presentada en imágenes, lo que dentro de lo increíble, la hace creíble. Buena parte del film tiende a la comedia recatada y sutil, especialmente con un ingenuo Wells totalmente desubicado en tiempos modernos (genial cuando califica a "McDonalds" de restaurante escocés!). Pero llegados a cierto punto, el film da un giro total y entramos de cabeza en el thriller, todo se vuelve muy serio y hasta hay un poquito de sangre. Una de las mejores escenas de la peli es aquella en la que Jack el destripador, perfectamente adaptado a 1979, le dice a su amigo/enemigo: "En nuestra época era un bicho raro, ahora solo soy un principiante". Brillante.
Dado que no he leído ni la novela en la que se basa esta peli, ni "La máquina del tiempo" de Wells, desconozco si los momentos que parecen casi calcados de "El tiempo en sus manos" (en especial el cuadro de mandos del trasto temporal) son un homenaje consciente a la obra de arte que hizo George Pal o una adaptación fiel de lo narrado en papel impreso. Sea como sea, es algo que agradezco mucho.
El reparto es un tanto extraño, pero muy efectivo. Nadie se imaginaría a Malcom "La naranja mecánica" McDowell en el rol de H.G.Wells, sin embargo funciona. Mary Steenburgen, quien volvería al tema de los viajes temporales en "Regreso al futuro 3", es una insípida pero agradable compañera femenina y, eso si, David Warner la clava como el famoso destripador. Notar la aparición fugaz de un jovenciiiiiito Corey Feldman en su primer papel cinematográfico (aunque para entonces ya había hecho cosas en la tele).
Vale, reconozco que tiene algunos agujeros de guión notables, y puntualmente situaciones inverosímiles, pero se lo perdonas... y es que es imposible decir nada malo de "Los pasajeros del tiempo", pues fue una peli totalmente concebida para disfrutar, y desde aquí os la recomiendo sin ninguna serie de dudas.

sábado, 6 de noviembre de 2021

13 FANBOY

Un super-fan de la franquicia "Viernes 13" al completo (y "La noche de Halloween") acosa a las actrices de aquella(s) y luego las asesina.
Leído así, "13 Fanboy" suena a thriller trillado. A peli de terror del montonazo. Y eso es exactamente lo que sería -a lo que contribuye cierto sopor, su extensa duración y el aire cutrilongo que gasta- si no fuese por una serie de características que la hacen destacar, todas situadas tras la cámara.
Resulta que "13 Fanboy" viene co-escrita y dirigida por Deborah Voorhees. Sí, niños, la tremenda pechugona que se dejaba asesinar por "Jason Voorhees" (lo del apellido es una graciosa coincidencia) en el quinto "Viernes 13". No nos vamos a engañar a estas alturas. Todos la recordamos y valoramos por... bueno, no por su talento interpretativo, precisamente. Eso es así, jorobe a quien jorobe (y a ella la que más, seguramente). Tras ese papel, y verse encasillada en roles de prostituta y demás, dejó la interpretación y se puso a dirigir comedias "indies" sentimentaloides. Hasta que estalló el fenómeno fan y pasó a formar parte del personal habitual en las convenciones de cine de terror. Allí entabló amistad con otros supervivientes de la saga sedientos de trabajo y, un día, decidió reunirlos a todos en una película. No podía ser otra comedia sentimental de espíritu "indie" porque eso no querría verlo ni el tato. Así que tiró por lo obvio, una de terror. Concretamente, un slasher. Y en formato meta-cine. No creo que a Deborah le guste mucho el género, pero dado su currículum (y el de sus colegas) era la opción más lógica si quería que los fanes aportaran dineros mediante crowdfunding, y así es como fue.
La verdad, no sé qué careto se les quedará cuando vean la peli terminada. No porque sea mala o buena... eso da igual, le pondrán tanta voluntad que les encantaría aunque fuese el mayor ñordo del siglo. Es porque ellos, los fans, no salen demasiado bien parados.
Por ejemplo, en una escena una de las actrices del cuarto "Viernes 13" hace fotos artísticas semi-góticas a una modelo medio desnuda cubierta de sangre. "¿Quién quiere ver esta clase de fotos?" pregunta la ingenua moza, a lo que la otra responde con desdén "Los fans del cine de terror". Corey Feldman, el famoso Tommy Jarvis jovenzuelo, no hace de sí mismo, sino de un fan. Uno con cierto retraso mental, salido como una mona, cuya máxima en la vida es poder ver a sus actrices favoritas en tetas.
Es cierto que este drama tiene una base más o menos real. Precisamente, la protagonista del primer "Viernes 13" sufrió acoso en su época. Así que sí, hay tarados de esos por el mundo. Y, cojones, no voy a ser yo quien defienda a los fanes del terror -aunque pertenezca a la especie-, pues es un mundillo repleto de retrasados mentales, vírgenes desesperados por meterla en un agujero y algún demente que goza con vídeos de violencia genuina... pero, en fin, no creo que se pueda generalizar. Ni siquiera en ese caso. Y, además, está un poco "feo", porque Deborah y sus colegas, a fin de cuentas, viven de toda esta peña. De cobrarles dineros por hacerse una jodida foto con ellos, cosa que me parece lamentable.
No es la primera vez que vemos algo así. Wes Craven pintó a los devotos del terror como gorilas descerebrados en "Scream 2". Y las "scream queens" de la "serie B/Z" al completo, con ayuda de Charles Band, se marcaron un tanto parecido en una cosucha titulada "Trophy Heads".
¡Eh! Tiene máximo sentido. Piénsenlo: estos actores/filmeiquers han quedado atrapados en el cine de terror -un género que tampoco es que sea del agrado de todos- por culpa de sus adoradores. Les obligan a viajar al pasado continuamente, a lo que hicieron hace 40 años, sin dejarles evolucionar. O cambiar de registro. Incluso tienen que vestirse con las ropas del personaje que interpretaran entonces o soltar sus chascarrillos. El mismo Kane Hodder, es decir, el "Jason" más célebre, se marca un discurso en "13 Fanboy" quejándose de que no le dan papeles por haber interpretado a un asesino y, luego, demostrando que es "de carne y hueso" dando la turra entre lágrimas sobre lo mucho que quiere a su señora y sus retoños. Todos los actores salidos de "Viernes 13" se encabezonan en demostrar su condición de gente normalísima con aburridas vidas en las que pierden el culo por sus asquerosos niños y/o nietos.
Sin embargo, Deborah Voorhees se guarda un as en la manga. Uno que no desvelaré para evitar joderles el pastel. Digamos que aplaca un poco esa sensación de que están pintando a los fans como tarados peligrosos (solo un poco). Y, de paso, pone luz a una duda que me embargaba mientras veía la película: ¿qué pinta ahí Dee Wallace? Ciertamente, tiene más caché que muchos de su compañeros. Estuvo en "Aullidos" y, sobre todo, "E.T. El extraterrestre". Se supone blanco de interés del asesino por su papel en ¡¡el remake de "La noche de Halloween"!! flaco favor le hacen destacando ese rol por encima de otros mucho más jugosos e icónicos.
Completan el pastel unos cuantos asesinatos más o menos logrados, gracias al buen uso de efectos "old school", y una escenita de folli folli, para que no se diga.

jueves, 24 de julio de 2014

VIERNES 13, 5ª PARTE: UN NUEVO COMIENZO

Honestamente no creo que la quinta entrega de la famosa saga horrorífica sea la mejor de todas, pero sí le tengo un cariño especial, seguramente porque se trata de la "oveja negra" de la franquicia. Un producto que es pura contradicción, tan honesta por un lado, como deshonesta por otro. Veamos por lo cualo...
Tommy Jarvis, el niño que mató a Jason Voorhees en el cuarto viernes trece, ha quedado lógicamente tocado, y tras un farragoso periplo por psiquiátricos de media Norteamérica, es ingresado en uno un tanto especial, situado en plena montaña y que aboga por confiar en los pacientes, dándoles libertad total de acción. Una vez allí los inevitables crímenes comienzan a sucederse, justo después de que uno de los chalados se cargue a otro en un ataque de ira. ¿Es Jason Voorhees que ha vuelto de la tumba (a pesar de que, se supone, fue incinerado)?, ¿es otro tipejo con idéntica mala leche?... ¿importa mucho siempre y cuando los personajes vayan cayendo como moscas?, pues no. O sí, que una vez revelado el enigma, hubo quien no se lo tomó demasiado bien. Vale, me parecería raro que, siendo lector de nueso estúpido blog, no hayas visto la película, así que lo diré: En este "Viernes 13" Jason Voorhees limita sus apariciones a pesadillas y alucinaciones, porque el otro es un impostor, un tipo que se toma la -absurda- molestia de disfrazarse del famoso psycho-killer para matar y matar... no se sabe muy bien sobre qué principio. Es decir, sí, el chaval asesinado del psiquiátrico era su hijo pero ¿de verdad ver su cadáver pudo desatar este fervor criminal? y, ya que estamos, ¿de dónde sacó el látex para hacerse la falsa cabeza?, ¿no hubiese sido más cómodo simplemente ponerse la máscara de hockey y ya está?, ¿y por qué imitar a Jason si, total, nunca deja testigos que puedan contar que le han visto?. Sí, tenéis razón, es todo una puta chufla, ridícula y absurda. Pero, cojones, que esto es un "Viernes 13"... ¡¿qué coño importa?!, ¿de verdad alguien cree que hablamos de buenas películas?... no, todos los "Viernes 13" son una mierda, TODOS, solo que algunos son una mierda simpática y entrañable (a mi modesto juicio tal vez la cuarta sea lo más parecido a una buena película, pero imagino que esto va a gustos).
Esa era la parte deshonesta. La parte honesta la tenemos en el hecho de que el produtto da a sus devotos aquello que quieren ver. Sin excusas (vale, menos Jason... aunque entonces tampoco era el icono que es hoy). Quiero decir, en aquellos tiempos la quinta entrega era la que tenía un mayor número de asesinatos, en la que morían más personajes. Y también aquella con LAS MEJORES TETAS de toda la puta saga, todavía no superadas (miento, en el remake habían un par realmente increíbles, pero eran demasiado perfectas... prefiero la espectacularidad totalmente natural del caso que nos ocupa), aunque de ello/a hablo luego.
En este "Nuevo comienzo" no hay absurdas justificaciones, ni todo ese rollo de "humanizar a los personajes" o lo de "hacerlos interesantes", ¡vamos, hombre!, aquí todos son putos monigotes dispuestos para ser asesinados brutalmente... o todo lo brutalmente que la censura permitió, porque esta quinta es uno de los "Viernes 13" -junto a la séptima- donde hubo un mayor número de tijeretazos. Obviaremos la existencia de imágenes de cuchillos hundidos en cuellos y caras que en la peli ni aparecen, e iremos directos al grano: Hay un personaje bastante irritante, una especie de churri "medio punki", "nuevaolera", "newromantic" a la que el pseudo-Jason mata de un cuchillazo en la tripa. Bien, originalmente ese cuchillazo lo recibía en la entrepierna.... pero luego algún listo pensó que era too much y lo cambió. ¡Indignante!.
Todo eso creó una especie de rechazo hacia la película. Y lo que es peor, esputado por parte de los que participaron en ella o en otras entregas de la franquicia. E incluso de algunos espectadores papanatas. Lo mejor que se les ocurría era tildarla de pornográfica, y todo porque entre crimen y crimen lo demás importa una mierda. No solo a nosotros, también a sus responsables más directos. Bien, eso es una gilipollez... quiero decir, citadme UN "Viernes 13" (sobre todo hasta la octava parte) que no tenga estructura de peli porno. ¡¡Todas la tienen!!, pero era muy fácil echar la bilis sobre la número cinco, ¿por qué?, por su director, el detestado -y fallecido- Danny Steinmann que, sí, lo han adivinado, venía del cine para adultos (lo que, claro está, se lo puso muy fácil a los criticones). Luego, cuando intentó meterse en el cine "normal", tampoco se quedó manco rodando un "slasher" en pleno boom del género ("Gemidos en la oscuridad", que firmó con pseudónimo) y la infame/osa "Calles Salvajes". Buen curriculum. Y claro, con un pasado así, y el hecho de que fuese un tirano malhumorado y berreón, pues le ha terminado otorgando la etiqueta del director-villano de la saga. Paparruchas.
Centrándonos en el resto de los implicados, merece una mención Frank Mancuso Jr., joven productor que se haría cargo de la saga durante unas cuantas entregas, hasta el punto de poner su nombre el primero de todos en los títulos de crédito –al menos en este caso-. Vaya jefe.
En el reparto cabe destacar, como anunciábamos, a Debisue/Deborah Voorhees -lo del apellido es una puta casualidad sobre la que ya se han hecho todos los chistes posibles-, la jaca que se despelota en la única escena de sexo compartido y nos deja a todos con los ojos abiertos como platos y supurando. Eso no son tetas, son milagros. Curiosamente, Debisue antes había hecho de prostituta en sendos flims, y después de la reseñada volvería al terror con "El resplandor de la muerte" donde, a pesar de bañarse en una piscina en top-less, no mostraba nada a cámara (¡¡sacrilegio!!). Por los papeles que le tocaban, no me extraña nada que acabara dejando la interpretación. Tras dar tumbos de aquí para allí y escribir algunas cosas, este 2014 reaparece como directora de una comedia "indie" de travelos, "Billy Shakespeare". La veré si sale ella desnuda... claro que ahora igual ya no esté tan apetecible.
La "final girl" de rigor, compite -inútilmente- en el tema erótico luciendo blusa mojada y sierra mecánica, se llama Melanie Kinnaman y no llegó a hacer nada más mínimamente interesante. Tampoco tiene mejor suerte -en cuestiones pectorales- Juliette Cummins, la dulce y encantadora pelirroja que le da crueles calabazas a uno de los chavales. Volvería a deleitarnos con su sonrisa en "Psicosis 3", "Slumber Party Massacre 2" y el tardío “slasher” a mayor gloria de Betsy Russell, "Camp Fear". Tal vez  Rebecca Wood (la camarera que se despelota ante el espejo) tendría algo que decir pechugonamente hablando... pero me temo que el Oscar goes to Debisue.
El otro intérprete que mola es Miguel A. Núñez Jr. encarnando a un primo lejano de Michael Jackson. Ese mismo año -1985-, volvería a enfundarse en cuero para hacer de punko en "El regreso de los muertos vivientes". Y reincidiría con algo parecido en "Los centinelas". También anduvo por "Shadowzone" (producida por Charles Band), el cuarto "Leprechaun" y algunos films "mainstream", entre ellos varios con Eddie Murphy. Vamos, que eran coleguitas. Y ahí sigue, currando.
Tampoco es moco de pavo Bob DeSimone, al que recordaréis -los que hayáis visto la peli- por su papel de ambulanciero salido y farlopero. Resulta que Bob es hermano -gemelo- de Tom DeSimone, el notorio "exploiter" surgido del porno y que puso su estampa en "clásicos" como "El sexo que habla" (sobre un coño al que le encanta paliquear), "La jungla de cemento", "Angel 3" (en todas ellas con papel pal hermanito Bobby) y la más popular, "Noche Infernal/Hell Night". Bob también intervino en "Extraña seducción" de David Schmoeller y "Calles Salvajes", que es donde conoció a Danny Steinmann. No deja de ser curioso que en una de las películas de Tom DeSimone, "Motín en el reformatorio de mujeres", intervenga como actriz Tiffany Helm, la "chica nuevaolerapunki" del acuchillamiento vaginal no procesado antes mentada. ¿Recomendación del hermano, tal vez? (y la cosa no se queda ahí, Helm también actuó en un capítulo de "Las pesadillas de Freddy" dirigido por William Malone -de "Creature", "House on haunted hill" y "Miedo punto com"-, serie en la que así mismo intervino Tom DeSimone como realizador eventual... el mundo del infracine es un fucking cleenex). 
John Shepherd interpreta al Tommy Jarvis adulto (aunque el original, Corey Feldman, se marca un cameo al principio de la peli). Resulta regocijante ver hoy a Feldman y compararlo con el Shepherd de la película. Clavados, vamos. Tanto Shepherd como Shavar Ross (el infante negrito que chilla como una niña) poco después pasarían a ampliar las filas de los llamados "Cristianos renacidos". En concreto, Ross incluso crearía una productora y haría un puñado de películas acordes a sus creencias religiosas. Los dos tienen que vivir con la culpa de haber participado en algo tan sucio e inmoral como un "Viernes 13", aunque Shavar Ross parece llevarlo mucho mejor.
Si viendo la película notáis que el psycho-killer parece adelgazar cuando se enfunda el mono negro y la máscara, tiene sentido, ya que en la mayoría de sus escenas fue el “stuntman” Tom Morga quien le confirió la vida. También ha sido "Leatherface" y "Michael Myers" en sendas secuelas de reconocibles sagas terroríficas, aunque muchas veces sin acreditar.
Podría seguir indagando en el resto del reparto y algo saldría, pero lo más interesante ya está dicho. Nos falta el co-guionista, Martin Kitrosser, que además de escribir el libreto del tercer "Viernes 13", supervisar el de las dos entregas precedentes -y de tantos otros títulos bien conocidos, como las cagadas de Quentin Tarantonto- y ser responsable de la "story" de "Los albóndigas atacan de nuevo", fue director de "Juegos diabólicos", otra quinta parte, en este caso de la famosa saga "Noche de paz, noche de muerte". Cazi ná.
David Cohen, el otro guionista, no ha currado tanto, pero entre sus pocos trabajos está el cuarto "Porky´s". La bomba.
¿Con tantos individuos integrados en el "exploitation", qué esperaba la peña de este "Viernes 13, 5ª parte: Un nuevo comienzo"?... nada bueno... en el mejor sentido. Fue "Un nuevo comienzo", desde luego, pero motivó la confección de una sexta parte mucho más ñoña y buenrollera.... ¡bah!, panda de cagones.
Es mierda, sí, pero de la que chana.

sábado, 16 de julio de 2022

ROCK´N´ROLL HIGH SCHOOL

Si existe una lista de genuinas "cult movies", sin duda "Rock´n´Roll High School" entra de cabeza. Me refiero a la época en la que dicha etiqueta se aplicaba de manera justa, lógica y medida. No como ahora, que es de culto hasta el vídeo de tu abuela pelando patatas. Llevaba años deseando verla. Sin éxito. Incluso lo intenté en versión original a pelo, pero claro, fue un fracaso. Imagínense el sorpresón que supuso descubrirla el otro día, subtitulada, en una tele de esas de pago. No tardé nada en ponérmela entera.
¿Y por qué es de culto? Pues por varias razones. Entre ellas, quien está implicado en su creación y, por supuesto, en torno a qué famosa banda de rock and roll gira la trama. La cosa va de una chica llamada "Riff Randell" que es mega-fan de... ¡los "Ramones"! Su fanatismo choca de frente con la mojigatería y autoridad de la nueva directora en el insti, quien trata por todos los medios de poner fin al mismo rock and roll. Lo pagará caro el día que los alumnos se reboten y se hagan con la escuela al completo, para lo que contarán con ayuda de los mismísimos Joey, Johnny, Dee Dee y Marky.... Ramone, claro.
"Rock´n´Roll High School" es una comedia musical. Al estar fechada un año después del mega-hit "Desmadre a la americana", toma buena nota de aquella... especialmente en lo concerniente a ese fabuloso cartel descaradamente copiado -y muy bien- por el ultra talentoso William Stout, diseñador de producción en "El regreso de los muertos vivientes", del que ilustraba el clásico de John Landis. El humor, aunque a ratos estudiantil y gamberro, también se apunta un poco a cierto "spoof", cierto absurdismo (¿podríamos hablar aquí de influencia de "Made in USA"? podríamos... pero no lo creo) Lo que no encontrarán son tetas. Sí porros, sí coñas a costa de mal trato animal... pero el sexo se limita a una subtrama, totalmente prescindible, en la que el chico guapo del insti es un auténtico inútil a la hora de comunicarse con las chicas (giro original) y vive acomplejado + virgen. La historia que realmente nos importa es la de "Riff Randell" y su pasión por el cuarteto neoyorquino. Y son las escenas en las que suenan canciones de estos o, directamente, los vemos a ellos tocarlas (o interpretar fatalmente, con Marky y Dee Dee mirando a cámara en alguna que otra ocasión) cuando realmente disfrutamos. Obviamente, si los "Ramones" no te van, te quedarás frío. Pero si, como yo, los aprecias, pasarás un rato maravilloso canturreando sus clásicos. De hecho, me ha sorprendido lo mucho que los he vuelto a gozar cuando daba por sentado que, al tenerlos tan sobados, no me dirían nada. Craso error. Todo ello envuelto en un tono extremadamente loco, caótico, refrescante y muy divertido. Casi parece una película de los buenos tiempos de la Troma. Y no me extrañaría ni pizca que esta hubiese tomado buena nota de ella, ya que el parecido entre el desmadre de "Rock´n´Roll High School" y el de "Mutantes en la universidad" resulta indiscutible. Ambas parecen una fiesta filmada, antes que una película propiamente dicha.
Y detrás de todo esto encontramos una ristra de nombres que quitan el hipo, comenzando por el productor, Don Roger Corman que, parapetado tras su flamante "New World Pictures", quería hacer una película sobre música disco. Fue el director, Allan Arkush, quien le convenció para apostar por el rock dinámico y cafre de los "Ramones". Arkush dio forma al proyecto con ayuda de su querido amigo Joe Dante, presente en los agradecimientos, como co-autor de la "story" y en formato cameo haciendo de policía, al ladito de su inseparable Dick Miller. La carrera de Arkush -también efectuando su respectivo cameo, como portero de un concierto- ha durado hasta hoy, aunque más focalizada en la televisión. Antes, dirigió cosas tan peculiares como "Hollywood Boulevard" (junto a Dante), "Deathsport / El juego de la muerte", "Heartbeeps" (con Andy Kaufman), "Get Crazy" o "El club de los chalados 2" (su última película-película)
El reparto tampoco tiene desperdicio alguno: P.J.Soles (de "La noche de Halloween", "Carrie", "El pelotón de los chiflados" y "Alienator"), Vincent Van Patten (de "Noche Infernal"), Clint Howard como el listillo/golfo de la escuela, Dey Young (que acabaría haciendo papeles tontos en películas tan curiosas como "Spaceballs", "Perseguido", "La serpiente y el arco iris" o "Ríete como puedas", ese ignoto vehículo para Michael Winslow), los inseparables Mary Woronov + Paul Bartel, ella como la dictatorial directora del insti, él como impagable estirado profe de música clásica mutado a fan de "Ramones" y, finalmente, el DJ Don Steele (de "La carrera de la muerte del año 2000", "Gremlins" y "¿Y si nos comemos a Raul?"). Entre los asistentes al concierto de "Ramones" encontramos gentes del calibre de Arturo Vega (famoso diseñador del logo de la banda, ese que ahora lleva todo dios en la camiseta) o el mismísimo cantante de los "Germs", el monguito Darby Crash. Tras las cámaras también abundan los nombres de peso. El reputadísimo Dean Cundey se encarga de la dirección fotográfica. Y en tareas de asistente o director de segunda unidad tenemos al -entonces- futuro productor de "Piraña", "Aterriza como puedas", "En los límites de la realidad", "Top Secret!", "Robocop" o "Starship Troopers", Jon Davidson. Le acompañan el mismísimo Jerry Zucker de los ZAZ (la conexión entre esta gente y la peli reseñada es indiscutible... habría que ver quien inspiró a quien, cuanto y de qué manera) y el gran Rob Bottin diseñando (y encarnando) a un ratón gigante en uno de los gags más tontos de toda la película (fíjense que muchos de estos caballeros volverían a coincidir en futuros títulos generalmente míticos. No hay nada como hacer buenos amigos. Solo que, en este caso, el amiguismo se compensaba con sobrado talento... casi lo opuesto a lo habitual, sobre todo si hablamos de cine patrio)
Dada la naturaleza musical de "Rock´n´Roll High School" la banda sonora es, obviamente, impepinable (llegué a disponer de ella en vinilo, aunque creo que fue, sobre todo, por la cubierta) Además de muchos temas de "Ramones", destacan otros tantos de Chuck Berry, Alice Cooper, Devo, "Eddie and the Hot Rods", Fleetwood Mac, Nick Lowe, Paul McCartney & the Wings, "MC5", Todd Rundgren y Brian Eno. ¡¡Tremendo!!
Porque Corman es Corman, y no puede evitarlo, llegó a reciclar algunas imágenes del film en "Slumber Party Massacre 2" (donde las protas lo ven por la tele, aunque con unas canciones mucho más ñoñas como fondo sonoro) y en 1991 produjo una secuela directa, "Rock´n´Roll High School Forever". Gracias a su nulidad, se la señala como la razón de que la carrera de su protagonista, Corey Feldman, comenzara un imparable declive.
En definitiva, que tras tanta espera no me he sentido defraudado.  "Rock´n´Roll High School" está un rato simpática, y entretiene sobre todo en su tramo final. Fans y simpatizantes de "Ramones", no perdérsela.

jueves, 7 de agosto de 2014

SLUMBER PARTY MASSACRE 2

Durante la segunda mitad de los 80 "Freddy Krueger" y sus andanzas por la calle Elm se habían impuesto totalitariamente en el cine de terror. Todos los exploiters que hicieran honor a la etiqueta se sumaban a la tendencia reinante en busca de billetes verdes. Y el legendario oportunista Roger Corman no podía -ni debía- ser menos. Me lo puedo imaginar diciendo: "¿Pa qué molestarnos en crear una franquicia a lo "Elm Street" si ya la tenemos?". "¿Cual Sr.Corman?". "Hombre, aquella de "Slumber Party Massacre"". "Pero, jefe, eso era un "slasher" en plan "Viernes 13", no tiene nada que ver con el rollo "Freddy" y tampoco tuvo buenas críticas, ni mucho éxito". "¡¿Y qué más da, pringao?!, convierte a esa peli en un "Pesadilla en Elm Street" reduciendo las conexiones argumentales a un mínimo, mete pesadillas, mete sangre, mete tetas y mete a un asesino carismático, de look chanante y que suelte todo el rato chascarrillos y gracietas. O te vas a la puta calle". "OK, Boss, usted manda y yo obedezco". Dicho y hecho. Si el psycho-killer del "Slumber Party Massacre" original era un tipo de aspecto bastante mundano, sin ninguna característica demasiado sobresaliente, el hecho de que muriera en aquella era la excusa perfecta para hacer de él un personaje sobrenatural situado en el espectro opuesto, vestido de "Rocker from hell", cambiando su taladro convencional por uno en forma de guitarra eléctrica (que, imagino, se comería buena parte del presupuesto), muy llamativo, muy sobreactuado y muy aficionado a soltarse la lengua con chispeantes frasecillas graciosas cargadas de humor negro, la mayoría de ellas esputadas justo antes de cometer homicidio. Olé y olé.
Vi "Slumber Party Massacre 2" (1987) cuando llegó cual novedoso producto a nuesos video-prostíbulos cortesía de "Lax Vídeo" (gracias Enorm!). Me encantó, sobre todo por cierta secuencia de la que aluego hablaremos más extensamente. De hecho, me copié la puta peli. Con los años terminó ripeada en un dvd-r, que es el que revisé la otra noche, convencido de que mis impresiones iban a descender un porrón de peldaños.
Algo que no deja de sorprenderme es que aterrizara en nuestras fronteras con el título original intacto, más si tenemos en cuenta que, entonces -y aún ahora-, la primera no se había estrenado por aquí. Pero, ciertamente, ¿a quién cojones podía importarle?, en la época en la que los video-clubs dominaban la tierra, poco le preocupaban esos detalles al consumidor medio (y ahora, aún le preocuparían menos). De dicha entrega precedente ya hablé trágica y extensamente en su momento, así que nos ahorraremos esa parte.
La hermana de la única superviviente de la slumber party anterior va a cumplir años, así que montan otra. Poco a poco comenzará a tener pesadillas y visiones espeluznantes en las que el asesino del taladro la acosa. Finalmente, todo devendrá aterradora realidad cuando este se presente en la fiesta y monte la consiguiente escabechina. Como ven, un dechado de creatividad esplendorosa.
Para complementar el expolio del universo Elm Street, y aparcando el aspecto del asesino protagonista, podemos destacar sendas ideas y conceptos, por ejemplo las pesadillas, que se alternan de modo muy tonto y arbitrario con la realidad. Ahora duermo y me despierto gritando, ahora digo "Buenos días", salgo por la puerta y cortamos a mi otra vez durmiendo, etc, etc. Igual la intención de los filmmakers fuese inquietarnos, crearnos zozobra ante la duda de qué pertenecía al mundo de los sueños y qué a nuestro aburrido universo. Pero no lo consiguieron, logrando únicamente confundirnos y dar llamativas muestras de su incapacidad. Otros detalles bien deudores del amigo "Krueger" son las alucinaciones macabras, destacando esa en la que un pollo despellejado cobra vida y ataca a la chavala prota o, mejor aún, la famosa/infame secuencia en la que una de sus amigas luce un grano enorme en la faz que, al estallar, le echa litros de pus directos a la boca. De órdago. Incluso tenemos una escena en la que la protagonista se queda sobada mientras se da un jabonoso baño. Aquí no sale ninguna mano del agua, pero sí mucha pintura roja.
Ya sea por sus propios indudables conocimientos, o porque han leído a fondo mi respectiva reseña, sabrán que tras "Slumber Party Massacre 1" había toda una ridícula historia de feminismo panfletario, cosa por la cual Roger Corman contrató a un director con vagina (y que adaptaba el guión de un escritor con vagina). Bien, digamos que ahora la tontería vuelve a repetirse... aunque con matices. Vamos, que el rollo feminista creo que, en esta ocasión, es parte del entramado "exploitation" del business, que está ahí porque los posibles fans lo esperan. Digo yo. El caso es que también es una jaca la que se encarga de dirigir "Slumber 2", cuya trama puede entenderse como una metáfora del miedo al sexo. Nuestra protagonista es una virgen locamente enamorada de un jugador de futbol americano todo cachas, guapo y encantador. Cada vez que sueña con él y sus músculos, el asesino del taladro le interrumpe la polución nocturna para decirle que quiere hacerle el amor. Llegado su momento, este se convierte en algo físico y real justo cuando la niña se dispone a perder su himen y mutarse en mujer. Por lo visto la idea inicial era que el actor que daba vida al guaperas encarnara también al asesino, por aquello de -según palabras de la directora- "Mostrar dos caras de la misma moneda", y aunque finalmente la cosa no se materializó, algo quedó como bien prueba el "susto final" que no desvelaré por si alguno de ustedes tiene intención de verla. Curioso, sí, pero no deja de ser una enorme chorrada propia de mentes estrechas y almidonadas.
Pesadillas e hímenes a un lado, hay otra cosa que tiene una presencia constante en la película, y es la música. El rock. Supongo que impuesto ahí por maese Corman como parte del reclamo hacia la platea juvenil. El caso es que la prota toca en un poco verosímil conjunto de pop-rock. Y la excusa para liar la party es ensayar. De este modo, nos trufan la banda sonora de cancioncillas y hasta se marcan una especie de secuencia video-clipera en la que las girls bailotean al son de la canción de una película que echan por la tele, la excusa perfecta para que Corman pueda reciclar algo de su extensa filmoteca, en este caso "Rock and roll high school", célebre comedia estudiantil a mayor gloria de los "Ramones" (vilmente sustituidos por algo con unos royalties más asequibles, claro). A todo esto hay que sumar, como decía arriba, que el propio asesino le da al rockanró y de hecho -¡ahora sí!- hasta interpreta su propia canción. Lo han adivinado, amigos, este es el “magic moment” que me encandiló de chaval. Justo cuando se dispone a cazar a las chavalillas, aparecen unas luces de colores y el "driller killer" nos regala toda una actuación mientras canturrea una simpática tonadilla muy apropiadamente titulada "Let´s Buzz". Si "Slumber Party Massacre 2" merece ser recordada por algo, es por este material (que, seguro, localizan en youtube sin problemas). Y no acaba aquí la cosa, hasta la llegada del "The End" todavía nos comeremos más canciones, algunas de ellas en formato rockabilly y bien majas. Las hay que incluso suenan como acompañamiento de acosos y crímenes, nada menos. Sobra decir que, en el proceso, y acorde a la filosofía "Freddy", nuestro simpático asesino nos dedica unas cuantas miraditas, incluso nos habla directamente como parte del cachondeito.
¿Y qué más les puedo decir?, bueno, pues que la "muerte" del "driller killer" es una auténtica chufla. Que hay una coñeta final en los créditos, justo cuando dan la brasa con lo del copyright. Que los personajes lucen apellidos míticos ligados al cine de terror (sin ir más lejos, dos policías que aparecen se hacen llamar "Krueger" y "Voorhees", ¿alguien da más?). Y que el pifostio casi no alcanza los 80 minutos (¡¡fascinante!!).
En cuanto a recursos humanos, merece la pena que le echemos un ojo al reparto y demás.
Crystal Bernard interpreta a la angelical protagonista y a lo largo de su carrera no ha hecho gran cosa más (mucha televisión), salvo por una puta marcianada, "Welcome to paradise", un dramón de contenido abiertamente cristiano que no sería digno de mencionar si no fuese por su director y co-guionista, Brent Huff, "action hero" de serie Z en cuyo curriculum uno encuentra los directores y títulos más asombrosos, destacando entre ellos Bruno Mattei (para quien protagonizó "Serpiente Sam, nacido para luchar" o "Cop Game"), Fred Olen Ray (en "El poder de las armas") o Worth Keeter (en "Scorpio One"). También compartió protagonismo con Sho Kosugi en "Las nueve muertes de ninja", nada menos. Y como director posee varios films, destacando, además del citado, uno titulado "Mercenarios de élite", con protagonismo de Robert Davi y Roddy Piper y que se presentaba como todo un precedente de –lo han adivinado- "Los mercenarios/The expendables". ¡Qué pazote!.
Kimberly McArthur sobresale por sexy tanto como esos generosos pechotes que oculta tras un biquini y que, desgraciadamente, no nos muestra. Pero que no cunda el pánico, la chavala venía de la factoría "Playboy", donde se dejó fotografiar y filmar en pelota picada un porrón de veces (y, créeme, merece la pena que busques en Google). Volvería a hacerlo en películas de categoría como "Los locos del bisturí" (tremendo despliegue de glándulas mamarias), "Quien tiene una suegra tiene un tesoro" o "Malibu Express" del inevitable Andy Sidaris (el Russ Meyer del cine de acción de serie Z). Según Imdb, cuando firmó el contrato para actuar en "Slumber Party Massacre 2", impuso una condición: que no se desnudaría. Resulta fácil deducir que, pa entonces, la pobre estaría ya hasta el coño de enseñar las tetas. No se lo tenemos en cuenta.
Tampoco son mancas Juliette Cummins y Heidi Kozak. De la primera ya hablé cuando la reseña de "Viernes 13, 5ª parte", allí era la hermosa pelirroja de tetillas escuetas, las mismas que también muestra en "Slumber 2" (y que se erige como el único top-less de toda la puta peli), volveríamos a verla en otra secuela horrorífica de renombre, "Psicosis III". A la segunda también podemos localizarla en un "Viernes 13", el séptimo, además de otras cosillas como "Society" (la de Brian Yuzna). Dos chicas con "pedigree".
La directora, Deborah Brock, tiene un currículo bastante curioso. Todavía dentro de parámetros Cormanianos, se encargó de llevar las riendas de un producto infantil, "Las aventuras de Andy Colby", y de la tardía secuela de, nada menos, "Rock and roll high school", titulada "Rock and roll high school forever" y con protagonismo de Corey Feldman, de cuando vivía obsesionado con ser Michael Jackson. En funciones productiles la Brock ha puesto su contundente apellido a títulos tan curiosos como "Cariño, he agrandado al niño", "Frío como el acero. Buscando venganza" (secuela de aquella, protagonizadas ambas por el olvidado Brian Bosworth) y, esta sí es rara, la tragicomedia indie a mayor gloria de Vincent Gallo (que pa algo es prota, dire y co-guionista) "Buffalo '66".
Los resultones efectos de maquillaje (no hay mucha truculencia, solo unas ajustadas dosis) corren a cargo del ya fallecido James Cummins (sin aparente vinculación familiar con Juliette Cummins) de lustrosísima trayectoria, repleta de títulos bien reconocibles como "Extraños invasores", "Cosmos mortal" (aquella chunguez producida por Carlos Aured), "House, una casa alucinante", "Profundidad seis" e incluso anduvo por "El exterminador", "La cosa" y "Muertos y enterrados". También dirigió (y guionizó) sus propias películas, todas ellas destinadas al rincón más lúgubre del mercado videográfico, como "The Boneyard" que posee cierto culto (sobre niños zombie y caniches mutantes), "Dark: 30" (ni puta idea) o "Harbinger" (ni puta idea).
En cuanto a la saga “Slumber Party Massacre”, conoció una tercera entrega justo cuando el “slasher” renacía de la mano de “Scream” (¡¡que casualidad!!), dirigida y escrita por otro par de chatis, encabezonadas en mantener el rollo feminista (aquí el asesino del taladro es impotente) y que retomaba el tema realista, sin sueños ni polladas (las modas mandan, amigo). Curiosamente tiene “buena prensa” y por lo visto es bastante generosa en cuanto a sanguinolencias, pero debería verlo para creerlo.  Se comenta la existencia de una cuarta parte titulada “Cheerleader Massacre”, firmada por el temible Jim Wynorski, pero los expertos niegan que tal costrosa cosilla pertenezca a la franquicia. Expertos que decidieron formar piña y crear un absurdo culto hacia “Slumber Party Massacre”, sus secuelas, sus spin-offs y sus loquecojonessea. Tremendo.
Cuando decidí revisar "Slumber Party Massacre 2" llevaba varias noches dedicadas al visionado de películas prestigiosas (justificado especialmente en el caso de la muy notoria "12 años de esclavitud") y el cuerpo me pedía mierda. Pero de la güena.
No hace falta decir que la elección resultó ser mano de Santo.