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miércoles, 11 de febrero de 2009

TRAMPA PARA UN VIOLADOR

De oca a oca y tiro porque me toca. De una peli de violaciones y venganzas ("Coto de Caza", of course) a otra de violaciones y venganzas, "Trampa para un violador".
Ruggero ("Holocausto Caníbal") Deodato es el director de esta peli característicamente Italiana y muy propia de su año de realización, 1980, justo en ese punto entre los residuos del extremismo sucio de los 70 y el extremismo limpio de los 80. Hoy día no podría hacerse un film de este estilo, y de hacerse, o iría a parar a las salas de arte y ensayo, como "Irreversible", o a los estantes del video-club más especializado (de ser así, la hubiesen rodado en vídeo los gorefans de turno). Es el típico film que los habituales de imdb califican de desagradable, extremo, misántropo, pervertido, ofensivo y misógino. ¿Tienen razón?... hombre, mientras lo veía no era totalmente consciente de ello, pero pensando friamente, algo de todo eso hay. Las que más se picarán serán las feministas, ya que la pieza presenta a víctimas de violaciones que parecen acabar "disfrutando" de lo que les toca... en esencia, mujeres muy sumisas. No se si es algo que está bien o no (oiga, hablamos de ficción), pero cualquier film que ofenda a una feminista, ya me cae en gracia.
El carismático David Hess (el Krueger de "La última casa a la izquierda", que aunque hasta cierto punto viene a ser la inspiración de la peli comentada -internacionalmente se la conoce como "The house on the edge of the park"-, tampoco se parece TANTO) interpreta a un sádico y enfermo sexual cuya afición es parar a las jovencitas que van en sus bugas, y asaltarlas tal cual, violándolas. El tipo tiene un amigo algo retrasado, otro clásico del cine de género Italiano, Giovanni Lombardo Radice (le cortaban la picha en "Caníbal Feroz" y le atravesaban la cabeza con un taladro en "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes"... bonito curriculum). Los dos curran en un garaje, y una noche se presenta una pareja de pijos que van a una fiesta privada. Hess, que tiene mucho morro (y va vestido de Travolta) se autoinvita y todos acaban en una elegante casa de la zona alta.
Una vez allí, los dos colgados serán tomados a guasa por los invitados de alto standing... tanto es así que, llegado su momento, Hess se mosquea, saca una navaja de afeitar del bolsillo y comienza a armarla. El final es sorpresa... pero lo es más si ves la peli en cualquier otro país antes que en este, el nuestro.
Lo que aquí tienes son 90 minutos de humillaciones sexuales y violencia, tampoco muy exagerada (los que esperen gore, que se lo piensen dos veces). David Hess interpreta (con bastante salero) a un psycho-killer incluso por el que sientes cierta empatía, ya que en realidad se está tomando la revancha, aunque sea un hijoputa y el desenlace te haga ver que ibas algo desencaminado en tus apreciaciones. Pero es que en "Trampa para un violador" absolutamente todos los personajes, víctimas o no, son negativos y cabrones (y ahí entra la misantropía de la que hablaba). No es una peli cómoda de ver, pero tampoco traumatiza. Tendréis tetas a tutiplen, sobre todo el amigo Hess, que se pone las botas.... pero si las gozáis a lo mejor es que no tenéis el cerebelo en todas las condiciones que debería.

domingo, 11 de diciembre de 2011

BODY COUNT

¡Y anda que no chanaba la carátula de "Body Count" en el video-club!. Apostaría una espinilla a que todos los que por entonces teníamos la edad adecuada, picamos como tontos. Yo la alquilé y la vi con mi sr.padre. He de confesar que ambos nos aburrimos mortalmente. ¡¿Qué esperaba?!, ¡era un slasher!. Claro que por entonces andaba menos informado y no tenía la mente y el cuerpo preparados. Ayer noche fue la segunda vez en mi vida que la veía... y además como más me mola, por sorpresa. Hacía zapping y ¡zasca!, me la anuncian de madrugada en un canal local. ¡¡Toma ya!!. Claro, en estas condiciones hubiera sido raro no disfrutarla un mínimo. Y así fue. Por cierto, que a pesar de la decepción siendo adolescente, los del vídeo-club tuvieron el detalle de regalarme un abalorio promocional de "Body Count" que anduvo decorando una estantería de mi dormitorio hasta que... bueno, terminó en la basura, ¡¡ouch!!.
Que si, que la peli tiene varios títulos, pero cojones, yo pongo y me quedo con el que la conocí en su época, "Body Count". Y lo que tenemos aquí no dista casi nada (casi) de la fórmula habitual. Chavales de acampada, asesino misterioso, muertes relativamente sangrientas (aunque la versión que vi ayer tenía pinta de estar cortada, algunas escenas de muerte terminaban de un modo muy brusco). ¿Cuales son los elementos mínimamente diferenciadores?, pues a ver: La peli no se centra únicamente en los personajes jóvenes, también en los adultos y sus trifulcas culebronescas. Las chavalas son más golfas de lo habitual. El gordo gracioso es especialmente irritante. Por lo demás, se mantienen fieles a esa clase de amistad tan típica de los slashers basada en pasarse toda la peli odiándose mutuamente. Y claro, el asesino, que mola bastante, un supuesto chamán extremadamente viejo y, por ende, extremadamente feo... ¿o es alguien que se hace pasar por él?.
Sí claro, "Body Count" es lenta, es previsible (salvo por el drama de infidelidades mil que viven los personajes mayores de 18 años) y etc, etc, pero bueno, si te la ves consciente de lo que hay y con paciencia, pues tiene su coña y algún acierto fugaz, como la secuencia de la pesadilla (de chaval me pareció genuinamente inquietante) y los hermosamente tristes parajes naturales elegidos para rodar el film.
Aunque lo realmente interesante está detrás de las cámaras. Ruggero Deodato, hastiado creador de "Holocausto Caníbal" (y a quien el terror no le tira nada), dirige con sapiencia pero sin ganas. La lograda banda sonora la firma todo un jefe, Claudio Simonetti, ex-"Goblin" y habitual colaborador de Dario Argento. Entre los guionistas (que son legión para una peli tan básica como esta), destaca Alex (Alessandro) Capone, que pocos años después debutaría en la dirección con el -según recuerdo- aburrido film de horror "Pesadilla (Witch Story)". Y el reparto, casi reúne el "quien es quien" del cine italiano de horror, tenemos a David Hess (recordémoslo de prota en "La última casa a la izquierda", pero también en su explotación "Trampa para un violador", dirigida por el mismo Deodato), Mimsy Farmer (la has visto nada menos que en el "4 Moscas sobre terciopelo gris" de Argento y el "Black Cat" de Fulci), John Steiner (su rostro ha asomado en incontables italianadas: "Caligula", "El último cazador", "Los aventureros del tesoro perdido", "Tenebre", "Yor, el cazador que vino del futuro", "Comando Leopardo" y un largo etcétera), Ivan Rassimov (ya curró para Deodato en "¡Mundo canibal!, ¡mundo salvaje!" y luego repitió en el tema junto a Umberto Lenzi con "Comidos vivos") y ya fuera de ese grupo, pero no menos carismático, el bueno de Charles Napier haciendo de sheriff (recordemos que tanto este como Hess dejaron nuestra dimensión recientemente). El reparto juvenil no me interesa lo más mínimo.
Con semejante panorama, ¿qué puedo decir?, mediocre... pero visible en un momento dado (aunque únicamente sea por su "entrañiblismo").

jueves, 17 de noviembre de 2011

FELIZ NOCHEBUENA

Otra oportunidad desaprovechada de marcarse un tanto colando una reseña navideña en las fechas pertinentes... pero nosotros "semos asín" queridas y os... nos puede la impaciencia y el ansia.
Aunque dadas las circunstancias, casi que mejor, porque hablar de esta película podría haberos estropeado la felicidad inherente al 25 de Diciembre. Se trata de uno de los primeros "slashers" surgidos en pleno boom de la correspondiente moda (fechado en 1980, nada menos) con una peculiaridad, viene dirigido por el recientemente fallecido David Hess, famoso por su papel de "Krug" en "La última casa a la izquierda". Ello sería una buenanueva si Hess tuviera alguna clase de talento -por marginal que fuese- pa esto de la dirección, pero no es el caso. Estoy seguro que se aburrió tanto como nosotros. Sin embargo hay algo peor, "Feliz Nochebuena" es un producto del sello Sandy Cobe, lo que se traduce en "90 minutos bostezando" (claro que después de sufrir "Scream/Sábado 14" voy a tener que reconsiderar el concepto que tenía de "slasher aburrido"). Para nivelar la ecuación, un jovencita y debutante Jennifer Runyon de protagonista, a la que posteriormente veríamos en "Los albóndigas en remojo" y, muy escuetamente, en "Los cazafantasmas".
Imaginación al poder: Unas estudiantes celebran la Navidad en el campus. Aparece un Santa Claus que comienza a matar a todo dios. No hace falta decir que su intervención la motiva un trauma del pasado/venganza. Y ya está. That´s all folks. Como decía, muuuuchos bostezos. Y crímenes un pelín sangrientos, pero solo lo justo (aunque hay uno muy original mediante hélice de avión y, by the way,el tio que muere no es otro que Harry Reems, mítico actor porno setentero que aquí se marca un rol enano bajo pseudónimo).
Lo único que realmente me llamó la atención de este entrañable pestiño es lo estereotipados que son sus personajes, sobre todo los jóvenes. Tanto, que resultan casi paródicos y rozan la vergüenza ajena. Las chicas golfas son ultra-golfas, se pasan media peli enseñando chicha y soltando frasecillas picantes incluso cuando les preguntan la hora. La prota es tímida y virginal hasta extremos hostiables (y me la ponen con coletas y todo). Y hay un "nerd" absolutamente patético que prefiere lucir gafas y leer libros de química aunque tenga una churri al lado medio en pelotas sobándole. Lo diver es que, después de fornicar, prácticamente muta en otra persona totalmente distinta, cambia los libros de química por la prensa deportiva, se vuelve valiente, pero también romántico y sensible. En este caso las lágrimas no eran de bostezos, sino de risas (aunque sin exagerar).
Una mierda como un piano... ¡pero es un "slasher" de los 80, poya!.

jueves, 14 de enero de 2010

LA PESADILLA DESPIERTA

Poco me ha faltado para hacer un muñeco de Sandy Cobe y clavarle agujas. Claro que de nada hubiese servido, pues esta leyenda de la producción y distribución indie / exploitation murió en el 2008 (y por si alguien lo duda, se trataba de un varón). Decía que apunto estaba de cagarme en su estampa por una razón bien simple: las pelis que produjo durante el inicio de los 80. Pestiñazos del calibre de "Gira Sangrienta", "To all good night" (el criminal slasher dirigido por David Hess) o la insufrible "Home Sweet Home" (cuyo único aspecto salvable es su segundo título oficial, "Slasher in the house") son suficientes para condenar a la hoguera a Cobe. Pero si al final me contuve no fue por la noticia de su palmismo reciente, sino por "La pesadilla despierta", otra producción del maromo... mala, por supuesto, pero no TANTO. Hasta tiene su coña.
Una tía es violada por cuatro energúmenos. Traumatizada, vuelve a casa con su marido, quien le pone los cuernos con otra. Y para colmo, esa noche un grupo de chavales vecinos deciden reviolarla... ¿resultado?, la tipa acabará perdiendo la chaveta del todo y liándose a cuchilladas con el reparto entero (supongo que algún mequetrefe osaría calificarla de "película feminista", y yo me río en su cara y me cago en su desayuno).
"La pesadilla despierta" la conocía por su inquietante caratula española (la pequeñita dentro de la original que acompaña a este texto), pero nunca la había localizado (y, honestamente, tampoco garantizo que de haberlo hecho la hubiese alquilado). Ayer me la vi y esperándome lo peor (sobre todo tras ese "Sandy Cobe presents" inicial), al final hasta me cayó en gracia. Es lenta, mucho, es absurda, más, está repleta de diálogos interminables super-chorras, planos desaboríos que se alargan lo máximo que pueden, lo típico en toda Z-movie que se precie, pero su "look" cerdo, aceitoso, y su condición de exploitation casi setentero, le dan un toque de gracia. No esperéis mucha truculencia (a un tipo le arrancan los testículos con un alambre, pero no se ve na), ni mucha teta (y eso que la prota, Sallee Young, no se queda corta al respecto, como ya demostró en "Home Sweet Home", ¡¿por qué no siguió rodando esta pava?!) y, encima, lo más divertido es el culebrón que se gasta con su marido (que no es otro que la legendaria estrella porno Harry Reems -estuvo en "Garganta profunda", payo-, para la ocasión reencarnado en Bruce Gilchrist), porque una vez empieza "lo bueno", el aburrimiento crece hasta límites peligrosos.
Solo para curiosos, completistas y gente asocial.

domingo, 5 de octubre de 2008

ROVDYR

Los Noruegos se apuntan a la moda "retro" de revivir el horror sucio y crudo de la cinematografía americana de los 70. "Rovdyr" es puro cine de supervivencia. Arranca como "La matanza de Texas" y se desarrolla como "Deliverance". Encima, la canción inicial recuerda mucho a la que David Hess compuso para los créditos de "La última casa a la izquierda". No creo que sea casualidad.
Un grupo de chavales van de excursión por una región de la américa profunda en la que se habla Noruego. No, es broma. Lo que quiero decir es que "Rovdyr" es ultra-yanki en su estética, look, forma, color... todo, y se hace raro ver a rednecks tan "yahoos" hablando Noruego. El caso es que todo el atrezzo y el vestuario es tope setentero. En lo que no varía es en la mongolidad de sus protas (siempre en eterno conflicto por absurdas causas) y el hecho de que, al menos tres de cuatro, son guapos, especialmente la rubia cañón, que por lo visto es una presentadora bastante popular en su tierra natal. Total, que los chavales caen en una trampa (autoestopista con malas intenciones... lo que yo os decía) y se convierten en las víctimas de un grupo de paletos que quieren cazar seres humanos.
A partir de aquí arranca la lucha por sobrevivir. Aunque todo es mega-tópico y ultra-previsible, está bastante bien resuelto, notablemente bien acabado, y por eso uno puede tragarse perfectamente "Rovdyr" sin aburrirse, a pesar de saber de pe a pa por dónde irán los derroteros. En cuestión de gore, no es excesivo, pero puntualmente sí bastante gráfico. ¿Serán los Noruegos los próximos revitalizadores del horreur de línea dura tras los Franceses?.

martes, 3 de septiembre de 2013

LA COSA DEL PANTANO

Con los años, Wes Craven ha acabado siendo considerado uno de los grandes maestros del fantástico de todos los tiempos. Pero como le pasa a muchos de estos maestros (George A. Romero, sin ir más lejos) está bastante sobrevalorado. Es más, diría incluso que es bastante manazas, y que se le juzga únicamente por el par de películas buenas que tiene (“Pesadilla en Elm Street”, “Las colinas tienen ojos” o “La serpiente y el arco iris”), cosa esta que, también, sería muy relativa, en lugar de hacerlo por el montonazo de pedazos de mierda que tiene en su filmografía.
El caso más palpable de su inutilidad sería esta “La cosa del pantano”. Es tan estúpida la película como la idea de, entre el mogollón de cómics que había en D.C., adaptar este tan peñazo a la pantalla grande, estupidez esta que también cometieron los de “Marvel” al adaptar el personaje que bebe las aguas de este, “Man Thing”, además en la década pasada.
Un individuo en su laboratorio crea un suero que hace que las plantas se conviertan en alimentos, con lo que se puede acabar con el hambre en el mundo. Pero por otro lado, tenemos a un malo muy malo, que quiere comprar el suero para hacer solo sabe dios que, y como el inventor se niega a vendérselo, lógicamente, se lo carga. Pero el suero cae sobre el cuerpo del doctor, convirtiéndole en “La cosa del pantano”, y por ende, en un súperhéroe que pondrá a todos estos individuos en su sitio  y luchará contra el crimen desde los pantanos de Florida.
La puñetera película no sirve ni para comida de carroñeros.
Y es que, que no me vengan con los rollos del poco presupuesto; menos se tenía para cada capitulo de “El increíble Hulk” en televisión y molaba infinitamente más que esto. De hecho, es que aunque “La cosa del Pantano” es una película de cine, en ritmo, estructura, y si me apuran, incluso en fotografía, es calcada  a la serie interpretada por Bill Bixby o Lou Ferrigno… parece como si quisiera imitarla… sin éxito, por supuesto, porque esto es la cosa más aburrida que se puede echar alguien a la cara. En definitiva, que parece un telefilm, pero de los malos.
Si hay que hacerse el guay, diré que el traje de la cosa del pantano, hecho a base de plastico y latex, no se parece nada al de cómic, que es una puta mierda, que tiene expresión de chiste y que por eso te tienes que reír, que también tienes que hacerlo por el par de monstruos que aparecen en la película y contra los que la cosa tiene que luchar, y que vemos las excelentes tetas de la muy pelopolla Adrienne Narbeau (la hemos visto en “La niebla”, “1997, rescate en Nueva York”, “ Los locos del Cannonball” “Creepshow”, prestó su voz al ordenador de “La cosa”, o en “Regreso a la escuela”… ahí es nada), pero es que esos no son motivos suficientes para dedicarle un visionado. O si… al fin y al cabo, anoche me la comí del primer al ultimo fotograma.
Junto a ese par de tetas, tenemos en el reparto a parte de actores de la escudería Craven como David Hess (“La ultima casa a la izquierda”, habitual en las pelis de vídeo de Ulli Lommel,), Louise Jordan como la chistosa cosa del pantano, Ray Wise (“Twin Peaks”) como el malo maloso y hasta un negrillo con gafas gigantes.
Años mas tarde, Jim Wynorski se encargó de rodar una secuela con mucha más gracia, “El regreso de la cosa del pantano”, en la que el aspecto del bicho, era inmensamente más parecido al de los cómics, e infinitamente más elaborado, que el de esta mierda de Wes Craven.

sábado, 7 de enero de 2023

ARMADOS Y PELIGROSOS

Años atrás, al trabajo de segurata no le sobraba la buena prensa precisamente. Se daba por sentado que podía ejercerlo cualquier mastuerzo y lo único que requería era pasarse horas sin hacer el huevo. De hecho, también se tenía la idea de que, en cuanto hubiese una situación real de peligro, saldría por patas. Todo eso ha ido cambiando con el paso del tiempo y hoy se exige bastante más a cualquier aspirante. Sin embargo, tal "mala imagen" fue caldo de cultivo para la confección de "Armados y Peligrosos" que, tranquilamente, podría tildarse como "la película oficial del segurata inútil", así como la ¿única? de acción protagonizada por John Candy, al menos entendiendo el género tal y como se abordaba hace 37 años. Que se contara para la dirección con Mark L. Lester, responsable de "Curso 1984" y "Commando", resulta muy significativo en ese sentido.
Un policía bonachón al que acusan muy injustamente de corrupto y un abogado algo cobarde terminan currando en una agencia de seguridad. Son perdedores que, como dice un juez, únicamente pueden aspirar a "trabajos de poca responsabilidad". Algo trasladable al resto del personal, auténticos parias o, directamente, retrasados mentales. El sindicato de seguratas es llevado con mano firme por una panda mafiosa que saca partido a la supuesta inutilidad del gremio para salirse con la suya. Hasta que los dos protagonistas deciden plantar cara y pararles los pies.
"Armados y Peligrosos" es ochentera hasta el tuétano. Evidentemente por estar parida en 1986, pero también por sus maneras, su sentido de la comedia y la acción, la banda sonora y secuencias tan características como la desarrollada en un gimnasio donde abundan los neones. Sí, es de risas. John Candy se marca su habitual registro de fanfarrón de buen corazón, acompañado de Eugene Levy como "el personaje inteligente y racional que se presta a las locuras del otro". Resulta curioso verle hacer la marica loca en un momento dado, siendo actualmente padre de un hijo gay también actor al que respalda en su exitosa serie de televisión (donde, obvio, se muestra una imagen mucho más positiva y respetuosa del colectivo homosexual) Cosas de la época. Hay algunos momentos de cachondeito y tal pero, proporcionalmente, lo que abundan son los tiroteos, algún muerto y, sobre todo, un clímax cargado de espectaculares explosiones y coches dando volteretas... además de cuando se hacía de verdad, sin ordenadores de por medio. Impresiona.
Para más inri, el co-guionista no es otro que Harold Ramis, el mítico actor y director (ya saben, "Los cazafantasmas", "El pelotón chiflado", "Las vacaciones de una chiflada familia americana / ¡Socorro! Llegan las vacaciones", "Atrapado en el tiempo") quien, por lo visto, no quedó nada contento con el producto final. Pidió ser retirado de los créditos, pero ni puto caso. Produce nada menos que James Keach, hermano de Stacey y actor por mérito propio. Y el reparto, pues imagínense, una comedia de acción de 1986, es de correrse: Dejando a un lado a su pareja protagonista, tenemos a una jovencita y monísima Meg Ryan, Robert Loggia en su habitual rol de mafioso malísimo, Kenneth McMillan, Brion James, Don Stroud, Larry "siempre me toca hacer de raro" Hankin, Steve Railsback en plan segundón invitado, Tony "Duke en la saga Rocky" Burton, Judy "Dr.Alien" Landers, Tom "cara de bruto" Lister Jr., James "Señor Strickland en Regreso al futuro" Tolkan, Nicholas "siempre haciendo de matón o asesino" Worth dando vida a un travelo, Teagan "Alienator" Clive y papelillo minúsculo para David Hess (resulta desconcertante tener consciencia que ese señor, al que casi ni detectamos, sea todo un director de cine y prota de un clásico de los setenta -ya deberían saber cual-). De órdago.
Sin embargo, a pesar de los jugosos ingredientes, los buenos momentos y la galería de rostros entrañables, "Armados y Peligrosos" se queda en aprobado justito, justito. Que no la poseyera en ningún formato y, muy especialmente, recordara poco de ella, era señal de que no dejó un huella profunda en mí. Cosa del todo justificada tras este reciente revisionado.

miércoles, 21 de julio de 2010

CHAOS

La historia que hay tras esta película, y el dilema que plantea, resulta mucho más interesante que ella misma. "Chaos" originalmente nació como el remake oficial de "La última casa a la izquierda", el clásico de Wes Craven. Pero a último momento su productor pensó que el material era lo suficientemente distante del original como para darle entidad propia y pasar del tema remake (según Imdb, incluso se fichó a David Hess para que repitiera su papel de malo malísimo, pero acorde a ese cambio, fue despedido y sustituido por otro actor, Kevin Gage, que en "Laid to rest" interpreta a un personaje totalmente opuesto al que aquí le toca). Claro, tu ves "Chaos" y lo notas, ya que la historia es en esencia la misma que "La última casa a la izquierda", cambiando leves detalles... sobre todo el desenlace, que de absurdo y ridículo resulta incluso efectivo.
Como bien sabéis, el verdadero y oficioso remake llegaría unos años después de la mano de Dennis Iliadis, y pronto sería acusado de dar la espalda al tono sucio y crudo del film-madre. Es cierto que esta segunda casa a la izquierda prefería tirar de un rollo más estilizado y moderniqui, pero tampoco resultó un film del todo desdeñable. ¿Hubiese sido mejor si, como en la de Wes Craven, hubiesen apostado por más guarrería, más virulencia y personajes no estrictamente guapos?... pues a día de hoy puedo decir que NO, porque "Chaos" sí tira por esos derroteros y sin embargo el resultado dista mucho de dejarte contento. Vamos, que el remake del 2009 gana por puntos a pesar de su limpieza de rostro.
"Chaos" no es tan brutal y salvaje como se anuncia a si misma. Sí es cierto que tiene un par de momentos gore bastante impactantes y cazurros, pero son eso, solo dos. En esta peli nadie es especialmente atractivo, el look casi recuerda al cine de los 70, la cámara se mueve mucho, en fin, que sí, que huele más a la casa izquierdosa original, sin embargo los actores son mediocres, las variaciones de la historia un tanto cantosas y el texto introductorio al inicio, en el que se asegura que la peli cumple su función de "aviso" a padres de potenciales víctimas e incluso se jacta de contribuir a salvar vidas, me parece hipócrita y patético.
En fin, que la cosa va de lo mismo: Niñatas se van de party, panda de asesinos delirantes las secuestran, torturan y matan para que poco después recalen en casa de los padres de una de ellas y estos tomen la revancha. Eso si, sin emoción, ni garra, ni tensión ni na de na.
En el reparto destaca Sage Stallone, hijo de Sylvester, actor ocasional en cine raro y devoto del exploitation.

sábado, 1 de agosto de 2026

ZOMBIE NATION

Dicen que está feo hablar mal de los muertos.... a menos que el cadáver responda al nombre de Ulli Lommel y en vida hubiese hecho "Zombie Nation", una película racionalmente indefendible. Sería un esnob si comenzara a meterle medallas... pero tampoco procederé como todos esos gacetilleros cuadriculados, clones unos de otros, más tontos que una piruleta y carentes de imaginación, dedicados en cuerpo y alma a destruir desde la detestable arrogancia cualquier película "diferente / modesta / peculiar" solo porque no encaja en el / su "status quo", su visión convencional de las cosas. Intentaré ser justo y ecuánime, con las medidas dosis de sal y pimienta... aunque, como decía, cueste mucho no tener algo de tirria a Ulli Lommel, sobre todo si, como yo, has cometido el error de leer algunas de sus entrevistas. Recuerdo en particular una donde se defendía de aquellos que le atacaban por haber plagiado las escenas de derretimiento del personal en "En busca del arca perdida" para el desenlace de su "Terror en Devonsville". Él aseguraba que dicha supuesta mimetización tenía un motivo, un por qué transgresor que consistía hacer recordar a su audiencia la existencia de la otra película y, en el trajín, empujarle a reflexionar y, así, abrirle los ojos respecto a la "maldad" implícita en aquella, uséase, el clásico de Steven Spielberg. Y cuando Lommel habla de "maldad" se refiere tanto a la naturaleza industrial / corporativa del film como, y esto va en serio, un supuesto mensaje para-nazi oculto en sus disfrutables fotogramas. Amigo, no he visto jamás un modo más rastrero, patético y pretencioso de justificar la falta de imaginación... los cero escrúpulos... la incapacidad de uno y el vil oportunismo "exploitativo". Y no se queda ahí el hombre, básicamente recorre a idéntica treta cuando le preguntan sobre el sospechoso parecido de su "Satanás, el reflejo del mal" con "La noche de Halloween". En fin. Por cosas así, y muchas otras, uno no puede evitar sentir algo de asco hacia Ulli Lommel. Sin embargo, en el otro lado está su peculiar naturaleza, su condición de extravagante personajillo de quinta regional con cierto bagaje no exento de interés. Y de ahí que, en ocasiones, sea capaz de meterme entre pecho y espalda alguno de sus furruños audiovisuales. Concretamente, "Zombie Nation" fue rodada justo tras una etapa, situada especialmente entre segunda mitad de los ochenta y los noventa al completo, en la que Lommel, muy desencantado, se limitaba a cumplir con la papeleta y rodar desganadamente productos impersonales de acción y/o fantasía. Así que pilló la reseñada con ciertas ganas. Por año (2004 / 2005) se sitúa justo justísimo en la frontera en la que este "auteur de la inmundicia" le coge gusto a la mini-DV con la excusa de la libertad creativa y se pasa estrictamente al vídeo, terminando de destruir su ya de por sí maltrecha filmografía aunque, eso sí, pasándolo de putifa en el trayecto. Cabe señalar que, al contrario del rumor, "Zombie Nation" está filmada en 35mm. ¿La última, tal vez?. Por supuesto, se lanzó en pleno despegue de la moda zombie y, sí, apenas cuenta con estos en la trama. O, al menos, no como los entendemos hoy en día (y muchísimo menos cómo lucen en el cartel). Eso, y otras cosas que veremos a continuación, fueron las que detonaron el apasionado odio que "Zombie Nation" despierta entre el siempre obtuso fandom.
Así, de entrada, el film gira en torno a un policía de pasado turbio que, aprovechando su condición, secuestra mujeres atractivas, las lleva hasta un almacén de muebles semi-abandonado donde las manosea, tortura y mata para, seguidamente, enterrarlas. Su compañero de patrulla es consciente de ello y quiere denunciarlo, pero teme las consecuencias, sobre todo porque el comisario jefe respalda al criminal con placa. Digamos que, hasta aquí, la peli se desarrolla cual thriller medianamente convencional. Inevitablemente pobre en su acabado, patoso en su montaje y de apariencia acartonada, artificial. Hablaba arriba del almacén en plan "Ikea" donde el psycho cop se lleva a sus víctimas... bien, es evidente que también allí se construyeron los decorados del apartamento del poli bueno, donde mantiene conversaciones tortuosas con su pareja y, sobre todo, la comisaría al completo, increíblemente cutre, ahí con paredes peladas, tuberías por todas partes y los mismos muebles que hemos visto previamente dispuestos para la venta. A pesar de todo, vamos sufriendo el asunto y tampoco es que nos induzca al arrancamiento de ojos.
De pronto hay un salto de tiempo y pasamos a presenciar un incomprensible ritual vudú donde tres negras echan líquidos pringosos sobre una pava joven. Seguidamente, esta cae en las zarpas del poli chungo. Sin embargo, una vez muerta y enterrada, volverá de su tumba para vengarse. Ok, entendemos que es el vudú aplicado el que actúa pero, entonces, ¡¿por que en esa resurrección la acompañan las restantes señoritas asesinadas?!... mmmh, bueno, vale, da igual, que actúen. ¿Y cómo actúan estas zombies escasa y lastimosamente maquilladas? pues como quien se rejunta con sus amigas para ir de despedida de soltera, solo que en lugar de comprar pollas de plástico se las arrancan a los machos que, gracias fortuna, encuentran en medio de desérticos parajes normalmente inhabitados. Y así, poco a poco, se van aproximando hasta la guarida de su asesino. ¿Y qué hace este mientras? recibir la visita de, primero, su padre (cameo para David Hess) y, segundo, un estrambótico doctor interpretado por un desatado Ulli Lommel que, se supone, está ahí para curarle los traumas, pero en realidad únicamente esputa un montón de incongruencias y luego desaparece. Tan inútil narrativamente como la presencia del progenitor. Por supuesto el criminal sigue igual de loco, aunque no tendrá tiempo de matar a otra mujer, las zombies llegan hasta su escondrijo, que ahora es un ¡¿yate?!, y allí se lo cargan, tirándolo al mar. Luego, visitan la comisaría con pinta de okupa, despachan a los allí presentes y, ojo al dato, terminan enfundándose sus uniformes policiales, posado con sonrisa profident incluida. De mientras, el psicópata regresa de la tumba acuática a ritmo sonoro del famoso "Yaketi Sax" de "Benny Hill" (en evidente intención de hacerle la peineta al sufrido espectador, lo que recuera a esta otra guasa).
Bien, analicemos todo ello. Tal y como yo lo veo, es descarado que Lommel se aburrió rodando la primera mitad y para la segunda quiso desquitarse. Diría incluso que la improvisó tal y como le salió de la patata. ¿En nombre de la diversión y el gozo? No, en nombre del arte, porque el zineasta siempre ha dejado claro que él de director de terror y tal, nada, que es un artista dispuesto a coquetear con el género puro, la explotación, para así vender el producto final, pero que lo suyo queda a distancias kilométricas del llamado cine comercial. Ya. La cuestión acá es que, al terminar "Zombie Nation", no cabía en mí mismo. Confundido, desconcertado. ¿Pero qué ha sido esto?. Rápidamente entendí por qué era tan detestada... pero también reconozco que esbocé una sonrisa y pensé "Hostia, que hijoputa el kraut... ¡mola!". Sí, mola. ¿Por qué no? Mola que Ulli Lommel decidiera tirarlo todo por la ventana y, libre de ataduras, hacer lo que le vino en gana. Descojonarse un poco del asunto. Delirar a antojo. Así que, palante. ¡Enga!. Me gustó sentirme agredido sensorialmente, recibir ese hostiazo en todo el careto. Y retumbó, porque los días siguientes todavía pensaba en "Zombie Nation". Y no es que sea una gran película, una obra de arte, culto o lo que quieran llamarla... ¡para nada! es una mierda muy tocha, pero apruebo que su director procediera como procedió. Lo aplaudo. Coño, hay otros que hacen lo mismo y les comen el culo incondicionalmente, como Jesús Franco, por ejemplo. Y no lo digo por decir. Lommel actuó para él y quedó maravillado viendo como rodaba tres películas a la vez en un mismo pasillo durante apenas cuatro horas. Le marcó tanto que, en fin, decidió aplicárselo.
Otra razón por la que elegí ver "Zombie Nation" consistía en poner luz a un misterio o, literalmente, rostro a una persona. Leí que el infame director de cine malrollero Marian Dora se marcaba un papelito, casi un cameo, motivado por su condición de productor ejecutivo al lado de otro que tal bailaba, Castern Frank. El caso es que el culpable de "Melancholie der Engel" aparece.. no exterminando moscas a mazazos, no, en este caso ejerce de enfermero tarado, empujando una silla de ruedas. Y que se oculte tras el seudónimo de M.D.Botulino, ayuda poco (especialmente por las siglas). Es más, he decidido sacar una captura del muchacho que les dejo aquí cerca. Ahora, sumen veinte años a esa faz y, si un día, de paseo por las germanias, lo reconocen, le dan un par de guantazos de parte de "Aquí Vale Todo", gracias (y si resulta que nos equivocamos de persona, luego se disculpan amablemente).

sábado, 3 de octubre de 2009

SMASH CUT + THE HILLS RUN RED / COLINAS SANGRIENTAS

Este año en el Festival de Sitges voy a ver muy poco cine (como cada nueva edición), pero lo poco que vea será reseñado en este vuestro/nuestro querido blog. Ayer noche me zampé la primera de las llamadas "Midnight Extreme", sesiones dedicadas a la proyección de varios títulos más o menos catalogables de extremos, o gore o... muy de genero, en definitiva.
"Smash Cut" prometía mucho, pues se trata de un tributo absoluto a Herschell Gordon Lewis, padre del gore con "Blood Feast" o "2000 Maniacs" y actor en esta ocasión (imita/parodia el aviso previo al contenido del film, tal como hiciera Thomas Wood en "Blood Feast" -o su trailer-, solo que en esta ocasión no debería causarlo el exceso de sangre y violencia, sino la baja capacidad que tiene "Smash Cut" de aportar algo potable). De hecho, el mismo H.G.Lewis in person fue quien introdujo la película ayer noche, intentado sacarle algo bueno. Supongo que no soy muy amigo de las comedias gore... pero es que aún lo soy menos de las comedias gore que no hacen reír, y los niveles de sangre y mutilaciones que muestran es mas bien escaso. "Smash Cut" está entre esas. Un director de cine de terror acabado, descubre cómo utilizando sangre real -y extremidades amputadas auténticas- se siente más realizado, ello le acabará conduciendo a la locura y matando a todo quisqui (o al tipo de personajes que, por lo visto, un realizador "exploitation" está obligado a detestar: críticos petulantes, vídeo-artistas, ejecutivos, inversores... ¡y público!).
La única gracia de "Smash Cut" es su continua alusión a aspectos del universo real y fílmico de Herschell Gordon Lewis, el detective prota es idéntico al de "The Gore Gore Girls", la idea de base, y una secuencia en concreto, son puro "Color me blood red", la música, la estética, el look... lástima que también los defectos (los muchos defectos) del cine de Lewis se recrean, pero sin la gracia y el encanto de la obra original. Encima, los dos guiños actoriles del reparto, David ("La última casa a la izquierda") Hess y Michael ("Las colinas tienen ojos") Berryman resultan patéticos.
"Smash Cut", además de nada divertida, y menos gore de lo que prometía, es aburrida, monótona, sosa y deprimente.
La siguiente fue "The hills run red", primero anunciada como "torture porn" y luego como "slasher". Se trata de una producción "Dark Castle" (aunque solo vemos a Joel Silver como tal) cuyo fin es homenajear el cine de acuchillamientos de los ochenta. No se si el mal sabor de boca que me dejó "Smash Cut" contribuyó a la buena impresión que acabé llevándome de este film, que de no haber visto en Sitges en un cine -proyectado en dvd, eso sí- habría terminado alquilando y, seguramente, disfrutando moderadamente.
Un fan del cine de terror está obsesionado con un slasher oscuro del que solo se puede ver el trailer (muy deudor de "Thanksgiving" y la cargante estética "Grindhouse"... creo que rula por youtube), así que decide investigar al respecto con el fin de localizarlo. Se pone en contacto con la hija del desaparecido director (Sophie Monk, una auténtica morritos calientes que lo enseña casi todo y... bueno, quita el hipo) y, junto a su adúltera novia y su "amigo", parte en busca del bosque donde se rodó y la cabaña que habitaba el autor del ignoto film (interpretado por un adecuado William Sadler). Ni que decir que un psycho-killer enmascarado de chanante aspecto les pisa los talones.
El arranque de "The hills run red" es mejor que el desenlace, y es una lástima. Logran engancharte desde un buen principio, y te van alegrando la vista a ratos con un poco de gore burro (eso sí, en CGI y muy muy Hollywoodiense tipo B) y sutiles guiños al género de asesinos enmascarados. Entonces aterrizamos en el tercer acto y la cosa se desmadra... sí, mucho grito, mucho sufrir, alguna tortura, bastante líquido rojo... la histeria propia del desenlace de "La matanza de Texas", pero estilizada y cargante.
De todos modos, la peli se aguanta bien, entretiene bastante y es perfectamente visible.