Esta es la típica peli que te deja traumatizado para toda la vida cuando la ves siendo chaval, y es que estamos ante un material notablemente bizarro (empezando por ese título casi inpronunciable) de origen Británico y, quieras que no, estos siempre van un pelín más allá que los yankis cuando les dejan (no olvidemos que allí surgió el temible fenómeno de los "Video Nasties"). El caso es que el film en cuestión, casi por coincidencia de fechas, fue lanzado jugando con el que era el mega-taquillazo de la época, "E.T. El Extraterrestre". En la publicidad de "Xtro" destacaba la frase "Algunos extraterrestres no son amistosos". Algo nada gratuito si consideramos que ambos films juegan con una premisa parecida, la amistad de un niño con un bicho del espacio. "Xtro" es la que se decanta por el lado más oscuro y terrorífico del asunto.
Un padre de familia es abducido por marcianos. Tres años después, regresa a la tierra con el fin de recuperar a su hijo. Sobre esta base tan sencilla, el realizador (y responsable de la -también- extraña pero efectiva banda sonora) Harry Bromley Davenport, nos sumerge en una pesadilla de lo más inquietante repleta de momentos francamente raros, raros, raros, generosos en surrealismo y que, a la larga, son aquellos que todos los que la vieron de crío conservan en su memoria de forma inalterable. Por ejemplo, el niño (al que su padre marciano ha dotado de poderes) dando vida a sus juguetes con fines mortales, destacando sin duda el "Madelman" aumentado de tamaño. Molan también el payaso con su yo-yo cortante o la secuencia de la chica convertida en máquina de fabricar huevos alienígenas atrapada dentro de un gran capullo (idea esta que luego retomaría, en cierto modo, "Species 2"). También resulta flipante la aparición de una pantera negra en medio del recibidor (!!!) o, cómo no, el renacer del padre -tamaño adulto- a través del vientre de una pobre mujer. Francamente burro. A esta lista de instantes para el recuerdo incluimos ese final totalmente perturbador.
Como dato curioso, comentar que en el reparto encontramos a Maryam d'Abo, muchacha que unos años después se convertiría en "chica Bond" (junto a Timothy Dalton en "Alta Tensión") y que en "Xtro" no se muestra nada mojigata, algo que empujó a que, en el momento de su mayor popularidad, un crítico creyera descubrir su "oscuro pasado" al mencionar que había participado en una película de "terror pornográfico" (!!!!!). También, si miramos en los créditos, encontraremos a Robert Shaye como productor ejecutivo, fundador de "New Line" y por entonces dedicado enteramente a promocionar el género.
Como sabéis, muchos años después a Davenport -quien, curiosamente, tenía un concepto muy bajo de su propia película- le dio por dirigir dos secuelas con dinero americano y canadiense. El resultado, en ambos casos, estaba en las antípodas de las intenciones, formas y logros de la primera peli. Vamos, que eran dos mierdas como dos camiones especialmente esforzadas en imitar el universo de "Alien". Podéis leer la reseña de la segunda parte que yo mismo escribí en este blog no hace mucho. Vistas ambas, reafirmas lo que ya sabías de antemano, que sin llegar a ser redonda, ni una maravilla, "Xtro" está repleta de momentos genuinamente espeluznantes y representa una forma de hacer cine que, en esencia, ya se ha perdido.
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martes, 30 de junio de 2009
sábado, 21 de marzo de 2009
XTRO, EL REENCUENTRO
"Xtro" fue una peli que en 1983 marcó. Narraba la epopeya de un extraterrestre invasor de un modo muy especial. Se trataba de un film extraño, bizarro e inquietante. Gustara o no, era indiscutible que gastaba mucha personalidad.
Ya resulta raro que su realizador, Harry Bromley Davenport, tardara siete años en dirigir una segunda parte. Pero todavía resulta más raro verla y darse cuenta de que no tienen absolutamente nada que ver la una con la otra, ni en lo que cuenta, ni en cómo, ni de qué manera... ni siquiera en la intención. Lo que en "Xtro" era diferente y casi surreal, en "Xtro, el reencuentro" es puuuura rutina, pura fórmula y... puta mierda.
El gobierno experimenta con viajes interdimensionales. Aquello que mandan una expedición a canpicha, y tras unos problemas, sólo regresa una tipa en estado de shock. De pronto, ¡oh sorpresa!, le explota el pecho y sale despedido un bichejo que se oculta en los respiraderos (de esos que parecen los pasillos del Corte Inglés). Casualmente por ahí rondan unos marines que, junto al inventor de la máquina para los viajes -retirado a causa de su buena conciencia- y su ex-mujer (vaaaaya telita), lucharán contra la criatura. Por si no fuese suficiente, completa el pastel un científico super-malvado que solo quiere putear a los héroes. ¿No hace falta decir mucho, verdad?, la combinación perfecta de "Alien" y "Aliens". Bueno, la combinación imperfecta, pues el resultado es de un aburrimiento que clama al cielo. Pura tentación para darle al avance rápido (¡¡yo lo hice!!).
El monstruo en sus primeros planos es calcado a la criatura de Giger, y en los generales, nos encontramos con un monigote casi estático. En el reparto figuran dos actores que, tras unos inicios bastante potables, acabaron relegados a roña, Jan-Michael Vincent y Paul Koslo.
Ni para la sobremesa (y es que, encima, casi no hay gore... y de tetas ya ni hablemos). Davenport aún reincidiría con una tercera que no he visto, y si veo algún día la reseño aquí o me tiro por la ventana.
sábado, 10 de octubre de 2020
ESCALOFRÍO / CÍRCULO DE LA MUERTE
La primera vez que vi esta película no puedo decir que fuese una experiencia muy agradable. La copia de VHS alquilada destacaba por una extraña falla: Cuando los actores hablaban, el doblaje era lo único que podía escucharse, quedando totalmente anulado el sonido ambiente ¡y la música! que regresaban en el momento que nadie le daba al pico. Claro, de esta guisa poco pude yo disfrutar de "Escalofrío" (¿cuántas veces se habrá usado la palabreja para bautizar en Españia a una peli de terror?) o "Círculo de la muerte" (su otro título patrio). Además, era demasiado reposada, tranquila y "bonita" para mis gustos, entonces mucho más focalizados en la ultra-violencia y lo grotesco.
Hace escasos días pude pillarla de puta chiripa en un canal autonómico, y con el doblaje normal, así que decidí darle una nueva oportunidad. O, casi, consumirla por primera vez.
El desayuno común y corriente de una familia deviene en pesadilla cuando la hija pequeña se ahoga por culpa de un trozo de manzana. La escena es altamente angustiosa, muy dura, y un modo bastante bruto de arrancar. A partir de ahí, la madre decide dejar a su media naranja e instalarse sola en una casa que estará habitada por el fantasma de una niña igual de rubia que su hija. Lo que de entrada parece una especie de "segunda oportunidad", pronto adquiere un rollo mucho más macabro al descubrir nuestra protagonista que la cría era pura maldad en vida y lo sigue siendo después de fenecida.
Cuando me puse a ver "Escalofrío" / "Círculo..." me preparé para una peli aburridilla, lenta y sin demasiados aspectos llamativos. Pero no, la verdad es que, sin llegar a niveles propios del exploitation, se mantiene dentro de los parámetros del género puro y no va exenta de sus muertes y alguna idea retorcida, especialmente aquella que hace mención a las aventuras nada saludables de la cría fantasmagórica cuando estaba viva. Inevitablemente, toda ella -la película, no la cría- recuerda bastante a "Al final de la escalera", pero mientras esta está fechada en 1980, la reseñada lo está en 1977. Además, se inspira en una novela del respetado Peter Straub (a quien también debemos "Historia macabra") publicada en 1975. Es cierto que la estupenda película de Peter Medak me gusta mucho más, y da más yuyu, pero "Escalofrío" gana en un aspecto: el sombrío desenlace.
Conocida internacionalmente con dos títulos, "The Haunting of Julia" y "Full Circle", cuenta con un florido reparto encabezado por Mia Farrow y Keir Dullea, el famoso astronauta de "2001" (y que, como en "Navidades Negras", interpreta a un novio/marido posesivo y obsesivo). La hija de estos, la que muere al principio, viene interpretada por Sophie Ward, que luego haría algo de carrera apareciendo en "Oz, un mundo fantástico", "El secreto de la pirámide" o "Book of Blood" (donde pueden verla en tetas). El director, Richard Loncraine, no me sonaba de nada, pero ha seguido activo hasta hoy, firmando títulos más o menos reconocibles como "Wimbledon (El amor está en juego)" o el thriller a mayor gloria de Harrison Ford, "Firewall". Aunque, tal vez, el elemento humano más curioso de "Escalofrío" es su guionista, es decir, el adaptador de la novela de Straub, nada menos que Harry Bromley Davenport, entonces futuro director de "Xtro" y secuelas.
"Escalofrío" iba para película de miedo clásica y atmosférica, pero la verdad es que no funciona en ese sentido. Sin embargo, tampoco aburre demasiado, así que termina siendo perfectamente visible.
Hace escasos días pude pillarla de puta chiripa en un canal autonómico, y con el doblaje normal, así que decidí darle una nueva oportunidad. O, casi, consumirla por primera vez.
El desayuno común y corriente de una familia deviene en pesadilla cuando la hija pequeña se ahoga por culpa de un trozo de manzana. La escena es altamente angustiosa, muy dura, y un modo bastante bruto de arrancar. A partir de ahí, la madre decide dejar a su media naranja e instalarse sola en una casa que estará habitada por el fantasma de una niña igual de rubia que su hija. Lo que de entrada parece una especie de "segunda oportunidad", pronto adquiere un rollo mucho más macabro al descubrir nuestra protagonista que la cría era pura maldad en vida y lo sigue siendo después de fenecida.
Cuando me puse a ver "Escalofrío" / "Círculo..." me preparé para una peli aburridilla, lenta y sin demasiados aspectos llamativos. Pero no, la verdad es que, sin llegar a niveles propios del exploitation, se mantiene dentro de los parámetros del género puro y no va exenta de sus muertes y alguna idea retorcida, especialmente aquella que hace mención a las aventuras nada saludables de la cría fantasmagórica cuando estaba viva. Inevitablemente, toda ella -la película, no la cría- recuerda bastante a "Al final de la escalera", pero mientras esta está fechada en 1980, la reseñada lo está en 1977. Además, se inspira en una novela del respetado Peter Straub (a quien también debemos "Historia macabra") publicada en 1975. Es cierto que la estupenda película de Peter Medak me gusta mucho más, y da más yuyu, pero "Escalofrío" gana en un aspecto: el sombrío desenlace.
Conocida internacionalmente con dos títulos, "The Haunting of Julia" y "Full Circle", cuenta con un florido reparto encabezado por Mia Farrow y Keir Dullea, el famoso astronauta de "2001" (y que, como en "Navidades Negras", interpreta a un novio/marido posesivo y obsesivo). La hija de estos, la que muere al principio, viene interpretada por Sophie Ward, que luego haría algo de carrera apareciendo en "Oz, un mundo fantástico", "El secreto de la pirámide" o "Book of Blood" (donde pueden verla en tetas). El director, Richard Loncraine, no me sonaba de nada, pero ha seguido activo hasta hoy, firmando títulos más o menos reconocibles como "Wimbledon (El amor está en juego)" o el thriller a mayor gloria de Harrison Ford, "Firewall". Aunque, tal vez, el elemento humano más curioso de "Escalofrío" es su guionista, es decir, el adaptador de la novela de Straub, nada menos que Harry Bromley Davenport, entonces futuro director de "Xtro" y secuelas.
"Escalofrío" iba para película de miedo clásica y atmosférica, pero la verdad es que no funciona en ese sentido. Sin embargo, tampoco aburre demasiado, así que termina siendo perfectamente visible.
sábado, 14 de octubre de 2023
IN SEARCH OF DARKNESS PART 3
No debería ser necesario introducir "In Search of Darkness" a estas alturas. En su momento reseñé las entregas precedentes (la UNO y la DOS). Sin embargo, considerando su escasa memoria y nulo interés, les diré que son una serie de documentales en torno al cine de horror facturado en los años ochenta. Todos a base de duraciones mastodónticas de cuatro horas o más... pero siempre extrañamente entretenidos (si te gusta la materia, claro...). ¿Siempre, siempre?... bueno, justo esta tercera y última dosis es el único cuyas casi seis insanas horas pesan un poco. Solo un poco.
Claro, el elemento ameno funciona o no en base a los títulos retratados. El problema con "In search... 3" es que el material disponible ya no brilla tanto como en las dos anteriores. Lo que queda son las sobras, por así decirlo. Ciertamente, podría molar mucho ver a los culpables de películas oscuras, costrosas y generalmente olvidadas hablar de sus pecados, sin embargo los realizadores del documental hacen la elección en función de las "personalidades" disponibles, y no son muchas. Ni acumulan títulos demasiado lustrosos. A lo mejor uno o, siendo generosos, dos. No más. Caroline Munro o Geretta Geretta (más conocida como "la negra de Demons") serían un ejemplo. ¡Pero no importa! ya que están ahí, que cuenten batallitas incluso de ñordos sin mucho donde rascar, en contraposición a tantos otros que darían más juego. Y es que, encima, a los que hay tampoco le sacan todo el jugo disponible. Mentar "Amityville 2" sin regodearse en su sordidez -así como la escena plagiando "Evil Dead"- o "Transylvania 6-5000" ignorando la paternidad de Rudy DeLuca, chirría. Tanto como muchas de las sandeces y morralla Woke esputada por una ristra de "especialistas" con tufo hipster que es pa matarlos. Afortunadamente, por ahí ronda peña del calibre de Joe Bob Briggs, quien suelta un "speech" final sobre el cine de los ochenta, la descontrolada sobrevaloracion y, muy especialmente, las gilipolleces academicistas de mucho flipao, digno de enmarcar. ¡Chapeau!.
La "elección en función de las personalidades disponibles" antes mentada se amplía también a películas difícilmente clatalogables de terror, como "Relentless", más cercana al thriller policial y sin ser un título especialmente representativo de la década, pero, claro... William Lustig, director, andaba por ahí... y de "Maniac" y "Maniac Cop" habíamos hablado ya en los docus previos.
Al final, los personajes más curiosos y simpáticos de ver y escuchar son Rubén Galindo Jr. (a raíz de "Cementerio del terror", "Ladrones de tumbas" y "El secreto de la Ouija". Siendo hoy un feliz realizador televisivo, el hombre habla de ellas tomándoselas a chufla), Harry Bromley Davenport, Frank Dietz -actor y ex-socio de John Fasano (lo que significa que repasan de pe a pa su terrible filmografía, incluidas "Zombie Nightmare" y "Al filo del infierno")- y Frank LaLoggia.
Completan el lío los habituales mini-reportajes sobre tendencias (el heavy metal en el horror... ¿otra vez? La llegada de los video-clubs... ¿otra vez?) y personalidades (Dee Wallace, Adrienne Barbeau, Screaming Mad George). Por cierto, en las dosis precedentes eché de menos a Bruce Campbell y John Landis, muy habituales en esta clase de documentos audiovisuales. Bien, olvídense de ellos. Pal caso aquello de "a la tercera va la vencida" no se cumple. Raro, raro.
Tampoco diré que "In Search of Darkness part 3" no merezca la pena. Ni que sea un tocho. Porque se disfruta... solo que menos intensamente. La cuestión es que, con esta, se cierra el círculo. Y me alegra. Más cuando, durante los créditos finales, vamos viendo vídeos de fans de la saga, el terror de los ochenta e, intuyo, inversores del extenso clan de "crowdfounders", soltando sandeces y, sí, la mayoría dan grima.
David A. Weiner, director del trío, acaba de terminar un nuevo documental girando en torno al horror de... los 90. ¡¡Glups!! va a ser toda una hazaña sacar algo potable de ahí.
Claro, el elemento ameno funciona o no en base a los títulos retratados. El problema con "In search... 3" es que el material disponible ya no brilla tanto como en las dos anteriores. Lo que queda son las sobras, por así decirlo. Ciertamente, podría molar mucho ver a los culpables de películas oscuras, costrosas y generalmente olvidadas hablar de sus pecados, sin embargo los realizadores del documental hacen la elección en función de las "personalidades" disponibles, y no son muchas. Ni acumulan títulos demasiado lustrosos. A lo mejor uno o, siendo generosos, dos. No más. Caroline Munro o Geretta Geretta (más conocida como "la negra de Demons") serían un ejemplo. ¡Pero no importa! ya que están ahí, que cuenten batallitas incluso de ñordos sin mucho donde rascar, en contraposición a tantos otros que darían más juego. Y es que, encima, a los que hay tampoco le sacan todo el jugo disponible. Mentar "Amityville 2" sin regodearse en su sordidez -así como la escena plagiando "Evil Dead"- o "Transylvania 6-5000" ignorando la paternidad de Rudy DeLuca, chirría. Tanto como muchas de las sandeces y morralla Woke esputada por una ristra de "especialistas" con tufo hipster que es pa matarlos. Afortunadamente, por ahí ronda peña del calibre de Joe Bob Briggs, quien suelta un "speech" final sobre el cine de los ochenta, la descontrolada sobrevaloracion y, muy especialmente, las gilipolleces academicistas de mucho flipao, digno de enmarcar. ¡Chapeau!.
La "elección en función de las personalidades disponibles" antes mentada se amplía también a películas difícilmente clatalogables de terror, como "Relentless", más cercana al thriller policial y sin ser un título especialmente representativo de la década, pero, claro... William Lustig, director, andaba por ahí... y de "Maniac" y "Maniac Cop" habíamos hablado ya en los docus previos.
Al final, los personajes más curiosos y simpáticos de ver y escuchar son Rubén Galindo Jr. (a raíz de "Cementerio del terror", "Ladrones de tumbas" y "El secreto de la Ouija". Siendo hoy un feliz realizador televisivo, el hombre habla de ellas tomándoselas a chufla), Harry Bromley Davenport, Frank Dietz -actor y ex-socio de John Fasano (lo que significa que repasan de pe a pa su terrible filmografía, incluidas "Zombie Nightmare" y "Al filo del infierno")- y Frank LaLoggia.
Completan el lío los habituales mini-reportajes sobre tendencias (el heavy metal en el horror... ¿otra vez? La llegada de los video-clubs... ¿otra vez?) y personalidades (Dee Wallace, Adrienne Barbeau, Screaming Mad George). Por cierto, en las dosis precedentes eché de menos a Bruce Campbell y John Landis, muy habituales en esta clase de documentos audiovisuales. Bien, olvídense de ellos. Pal caso aquello de "a la tercera va la vencida" no se cumple. Raro, raro.
Tampoco diré que "In Search of Darkness part 3" no merezca la pena. Ni que sea un tocho. Porque se disfruta... solo que menos intensamente. La cuestión es que, con esta, se cierra el círculo. Y me alegra. Más cuando, durante los créditos finales, vamos viendo vídeos de fans de la saga, el terror de los ochenta e, intuyo, inversores del extenso clan de "crowdfounders", soltando sandeces y, sí, la mayoría dan grima.
David A. Weiner, director del trío, acaba de terminar un nuevo documental girando en torno al horror de... los 90. ¡¡Glups!! va a ser toda una hazaña sacar algo potable de ahí.
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