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miércoles, 1 de octubre de 2014

LEPRECHAUN ORIGINS

Sin duda, y como los asiduos al blog sabrán, uno de mis personajes favoritos ficción es “Leprechaun”. Le llevo tatuado en mi pierna y conozco las películas como si yo mismo las hubiera hecho. Así que llevo tiempo detrás de ver este “Leprechaun Origins”, consciente de que no llegará de ninguna de las maneras a nuestro apreciado país. Se estrenó en cines el 26 de agosto en pases sueltos (últimamente se estila mucho esto, que lastima) para ayer mismo, día 30, salir a la venta en DVD y Blu Ray en los Estates. Pero en Internet ya lleva unas semanas rulando por el ciberespacio una copia en HD perfectamente subtitulada en castellano. Así que la vi antes de ayer (¿Cómo no va a ir mal el cine y la venta de DVDs? Claro que en esta ocasión la excusa es que si no ¿Cómo demonios voy a ver las pelis que me interesan?).
Una vez vista, les remito a una de las frases de una de las reviews americanas, firmada, no precisamente por un amante de la saga, pero si del cine de terror y que define muy bien lo que es este Reboot de “Leprechaun Origins”: “Even the worst of the original Leprechaun films is better than Leprechaun Origins”. Para los más tontos: “Cualquiera de las peores entregas de la saga original de “Leprechaun” es mejor que este “Leprechaun Origins”. Y mira que cualquiera de las originales es mala…
Y es que la WWE estudios, ha cagado fuera del tiesto. La “World Wrestling Entertainment”, como si de “Marvel” se tratara, se mete en esto del cine con el fin de promocionar a algunos de sus luchadores. En esta ocasión se asocia con Lions Gate, y planean sacar un reboot de las películas del duende (recordemos que se basa en el folclore irlandés) pero en plan terror línea dura. Es más, aseguran que nos aterraran con la película. Y como reclamo contratan a un luchador enano que responde al nombre de Dylan “Hornswoogle” Postl, que además, en sus peleas, solía disfrazarse de “Leprechaun”, para encarnar al duende que en su momento dio vida Warwick Davis.
Sería muy estúpido e ignorante por mi parte, esperar de una película de terror que pretende dar miedo, un Leprechaun como el de Davis, con sombrero, zapatero remendón y soltando rimas sin parar. Pero también sería muy estúpido e ignorante si pensara que con un personaje como Leprechaun, tan asociado a una saga, podríamos decir, que de terror cómico, se pueda hacer una buena película de terror. Los de WWE, por lo tanto, deben ser medio patanes.
Y se que soy el primero que no quiere humor dentro de las películas de terror… con excepciones. Estas serían Chucky y Leprechaun. Incluso Leprechaun se presta más al humor que Chucky, porque desde que Mark Jones lo puso en circulación, este ha sido un duende chistoso producto e hijo de los noventa. Y así lo acepté de buen grado desde un principio. Y si veo una peli de Leprechaun, quiero a ESE Leprechaun, al igual que los fans americanos que piensan pizca más o menos lo mismo que yo. Este no es Freddy que al principio daba miedo. Es más un representante de la comedia que del terror. Aunque eso tampoco obsta.
Por otro lado, sería estúpido por mi parte valorar esta película como una más de la saga. Hay que valorarla como película independiente. Entonces pasa, lo que pasa siempre; que como película de Leprechaun no funciona en absoluto, pero como película de terror, sin tener presente la otra saga para nada, es un film del todo incompetente. Es más, si nos olvidamos de que se trata de una película de Leprechaun, nos olvidamos del único aliciente que tiene esta peli y el por qué vamos a verla.
Un grupo de estudiantes se va a Irlanda de vacaciones. Así que alquilan una casa rural para pasarlas, donde son encerrados por sus guardeses, para dárselos en sacrificio al Leprechaun que pulula por ahí y que les está haciendo la vida imposible. Y este, transcurrida una hora de película en la que no pasa nada, se los va comiendo.
Entonces, como película de terror, el argumento es de lo más soso y frío. La película, en su afán por dar miedo, apuesta por una fotografía lúgubre y oscura, que ocasiona que apenas se vea nada, sin conseguir dar miedo en ninguno de sus frames, más allá de los sustos tramposos de los que la película está plagada. No obstante, a su favor hay que decir que el gore que nos muestra está muy bien elaborado, casi sublime, pero es poco y mal avenido, por otro lado. Lo peor de todo es que es un coñazo absoluto, con estructura del peor “Slasher” sin ser un “Slasher”, en el que te aburres, te aburres y te aburres, hasta que muere alguien, pero es cuando esto ocurre, resulta que te has aburrido igualmente. Un absoluto despropósito.
Ahora vamos a comentarla como película perteneciente a la saga de “Leprechaun”. Lo único que tiene que ver con la parida por Mark Jones, es que el Leprechaun es duende y custodia su oro. Por lo demás, han eliminado todo rasgo humanoide de este y lo han convertido en bestia sin rostro (al final de la reseña pongo la foto. Si, eso es Leprechaun en esta película) que parece salida de cualquier entrega de “El señor de los anillos” (de hecho me recuerda al Gollum de la mala versión animada de “El Hobbit”), que solo gruñe, por supuesto  no habla y podía ser un Leprechaun como podía ser el demonio negro, porque nos da igual. Igual que nos da lo mismo que el luchador que le da vida sea  Dylan “Hornswoogle” Postl, porque ni se le ve… además podía ser un animatronic perfectamente, por su imposible fisonomía, y porque en ningún momento vemos al duende de cuerpo entero. Es más, siempre le vemos de refilón.
No hace falta decir, que la película carece de humor y, por supuesto, de sentido del mismo, porque se están tomando el material tan en serio, que eso es lo que asusta. ¡Ojo! me toca los cojones que sea tan seria una peli de Leprechaun, pero si que le hacía falta un poco de esta actitud a la gran mayoría de películas de terror. Más a las que, como esta, son de corte independiente.
Un despropósito en todos los sentidos, una puta mierda infecta de las más grandes. Además, engañosa… porque si es cierto que te venden la película como una más de la franquicia. El Póster es más deudor de la saga original , que de la película resultante, porque esa garra que sostiene el oro… ni siquiera es parecida a las garras del Leprechaun que aparece en la película, pero si a las del de Warwick Davis. Indignado estoy. No obstante, por completísimo, en cuanto pueda me haré con el DVD. Pero eso ya es enfermedad mía.
En el reparto, desconocidos y desconocidas a los que empezamos a ver en el terror “Videoclubero” (sigamos llamándolo así, aunque su medio natural ahora sea el VOD, es decir “video on demand”, para las televisones digitales) como Stephanie Bennett (“Encuentros paranormales 2”), Andrew Dumbar (“Alien Trespass”), Brendan Fletcher (“Freddy Vs. Jason”, “Ogre”) o Gary Peterman (“Superagente Cody Banks”)… vamos, una panda de matados. Pero no menos que el absoluto inútil de su director, Zach Lipovsky, al que Mark Jones tiene que tenerle una tirria absoluta y que viniendo de hacer efectos especiales en cortometrajes, debuta en el largo con esta mierda, y ya prepara otra que lleva por título “Dead Rising”.
Desde luego, ninguno es para tenerlos en cuenta en lo sucesivo.
Ahí tienen el aspecto de este nuevo Leprechaun. Este no puede rapear.


viernes, 22 de noviembre de 2019

LEPRECHAUN, EL DUENDE ASESINO

Curiosamente, la franquicia “Leprechaun”, con tantos fans como detractores a lo largo y ancho del mundo, es ya una clásica de los "direct to video".
Tras un par de escarceos en la gran pantalla con las dos primeras partes, “Leprechaun, la noche del duende” y “Leprechaun 2”, y considerando que ambas películas funcionaron mucho mejor en los estantes de los videoclubes que en las salas, se pone de manifiesto que las cómico-sangrientas aventuras del duende asesino son más carne de videoclub que de celuloide, por lo que a partir de esta “Leprechaun, el duende asesino”, que es la que hace tres, todas las películas de la franquicia salen exclusivamente en vídeo. Y hasta el día de hoy. Durante el periplo, al Leprechaun le ha pasado de todo; desde  moverse a sus anchas en guetos negros donde engatusa a propios y extraños con sus dotes de  rapero, hasta convertirse en un monstruo terrorífico que no respeta la estética folclórica del personaje en un "reboot" en 2013 que resultó ser de lo más detestable. Por otro lado, al tratarse de un personaje del folclore irlandés, no tiene derechos de autor, por lo que a la franquicia le salieron títulos apócrifos de calidad ínfima para, en sus últimos movimientos, y ya sin Warwick Davis a la cabeza —actor que diera vida al duende desde la primera hasta la sexta entrega—, protagonizar una pedazo de mierda de remake que sitúa la acción 30 años después de la primera película, retomando personajes y obviando lo acontecido en el resto de entregas.
Y haciendo balance, como fan que soy del personaje, llegó la hora de calibrar cual de todas es la mejor película de Leprechaun. Y sin desdeñar la quinta y sexta, que me parecen divertidísimas, la mejor de todas, la más “leprechauniana” y la más gore, es la tercera, esta “Leprechaun 3” que la "Vidmark" lanzó directa a vídeo en 1995 y se convirtió en la cinta más vendida de ese año.
En España, distribuida en nuestros videoclubes por "BMG", quizás sin conciencia de que existían otras dos películas anteriores —de hecho, “Leprechaun 2” no ha gozado de una edición domestica en España, hasta que hace poco ha sido editada de manera pirata en Blu Ray—, llegó a nuestros videoclubes, omitiendo en la caratula el 3 del título, pasando a llamarse “Leprechaun, el duende asesino”. Y resulta la mejor de la saga, la favorita de Warwick Davis, porque además de disponer de las dosis exactas de humor y horror que requiere el personaje, la película cuenta con la dirección del más ferviente fan y seguidor del personaje, el artesano de la “Ozploitation” Brian Trenchard-Smith, un director de "exploits" de lo más solvente. Y es que Trenchard-Smith es un tío que sabe lo que hace, sabe dirigir. El caso es que en su día realizó títulos míticos de la ultra violencia australiana como puedan ser "El imperiode la muerte” o  “El día de los asesinos” (o la taquillera en nuestro país ¡“Los Bicivoladores”!) pero en los 90 el cine de explotación estaba ya ninguneado, por lo que no trabajaba con la frecuencia que debiera, así que, siendo prácticamente un apestado en Australia, se afincó en los USA y comenzó a hacer películas de apestado para la tele o el videoclub, entre ellas, esta “Leprechaun, el duende asesino”.
La cosa es lo de siempre. A una casa de empeños de Las Vegas llega un vagabundo con el Leprechaun hecho estatua. El dependiente se lo compra por 20 dólares y, al quitarle el medallón del cuello, despierta al Leprechaun. Este se marcha de allí aferrado a su olla de oro, con la mala suerte de que, durante la huida, pierde una monedita, que se queda el de la casa de empeños, por lo que Leprechaun decide recuperarla. En consecuencia, realizará una carnicería por todas Las Vegas mientras una parejita intenta frenarle los pies.
Además de lo anteriormente expuesto, lo que convierte esta entrega en una película muy superior al resto de la saga es que Brian Trenchard-Smith, con un presupuesto de mierda (tan escueto que, siendo un film que al principio se iba a rodar en 3D, hubo que desechar esa posibilidad porque no había pasta suficiente) y con solo 14 días para rodar la película entera, consigue facturar algo muy entretenido y disfrutable.
Trenchard-Smith se encargaría posteriormente de la secuela, “Leprechaun 4: In Space” que trasladaría las fechorías del duende al espacio y es infinitamente inferior a esta de Las Vegas, y ahí pondría fin, por desgracia para él, a su relación con Leprechaun. Sin embargo, en su travesía americana, continuó con su carrera de manera imparable hasta nuestros días, siendo el responsable de cintas como una de las más significativas de la decadencia de Jim Belushi, “Sahara”. Suya es también “Night of the Demons 2” y ha ido compaginando trabajos televisivos con otros "direct to video", siendo lo más marciano que ha hecho en los últimos 10 años una secuela tardía de “Porky’s” titulada “Pimpin’ Pee Wee” y que, con un presupuesto de un millón de dólares, se estrenó un solo día en "Pay per view", y para de contar, porque se concibió única y exclusivamente para conservar los derechos de la franquicia. Y quien mejor que Trenchard-Smith para sacar a flote esa empresa.
Por lo demás, “Leprechaun, el duende asesino”, con todos esos asesinatos, y un Leprechaun rimador que se encuentra en su salsa en un escenario como el de Las Vegas, pues está francamente bien.

viernes, 17 de julio de 2015

LEPRECHAUN'S REVENGE

El primer intento por revitalizar la franquicia de “Leprechaun” no fue el de los berracos de la “WWE” con “Leprechaun Origins”. De hecho, no tengo ni la más remota idea de cuantos “Exploitation”, “Reboots” o remakes no oficiales  a rebufo de la saga que haría famosa Warwick Davis existen, pero me temo que son unos cuantos y, también, que son todos malos de pelotas.  Pero, soy completista del duende, así que… no me queda más remedio que comerme todas, inclusive la tamaña mierda que nos ocupa ahora “Leprechaun´s Revenge” estrenada también con el título de “Red Clover” y en Latinoamérica, directamente, se tituló “Leprechaun 7: Trébol Maldito”. Te cagas.
El argumento, la originalidad, el terror y el gore (de calidad, que no el infografico) brillan por su ausencia: Tras explicarnos una voz en off el rollito típico del Leprechaun que custodia el oro y demás, nos encontramos ante una joven que ha sido víctima de una maldición. Quien encuentre un trébol de cuatro hojas de color rojo y lo arranque de su sitio, será perseguido por el Leprechaun, que de paso, se cepillará a todo aquél que se le ponga a tiro. Una muchacha encuentra un trébol de cuatro hojas rojo y lo coge…. Así que imagínense el resto. De por medio, además de la muchacha y su amigo, un Sheriff y un tirado con pinta de alcohólico, intentaran frenar la ira del Leprechaun en el día de San Patricio.
La variante aquí está en que dotan al personaje de seriedad; no habla, ergo, no cuenta chistes y es implacable a la hora de asesinar a sus víctimas, pero el look es una mierda, pasando del aspecto clásico, y apostando por una especie de hombre verde, larguirucho y alto, que se parece un poco, de aquella manera al “Groot” de “Los Guardianes de la galaxia”.
Por lo demás, soporífero aburrimiento, diálogos insustanciales e interminables, una castaña insufrible, que no la salva  ni la ridiculez general de toda la película, ni la decadencia de Billy Zane, que da pena verlo mal actuar en su rol de estúpido Sheriff modernote, sin uniforme ni estrella y cuyo look con sombrero abombado recuerda mucho al de Pepe, el trompetista vampiro de la película de dibujos animados “Vampiros en la Habana” que vas vestido igual.
Acompaña a Zane en el periplo, el eterno William Devane, secundario en mogollón de telefilmes y visto en películas como “Payback” o “Space Cowboys”.
Dirige esta oportunista T.V. Movie Drew Daywalt, cortometrajista con mogollón de trabajos, director de algún capítulo de series y director de un largometraje ponzoñoso para lucimiento de Sean William Scott cuando estaba de moda. Pero ni un solo trabajo destacable y/o reseñable.
Y la carátula de esta peli, es la más fea que he visto en mi vida.
Una puta mierda.

viernes, 13 de febrero de 2015

GNOME ALONE

Después del fracasazo que ha supuesto el “reboot” de la franquicia “Leprechaun Origins”, y tras levantarse diversos proyectos en torno al duende, consecuencia de ese fracaso, llega este “Gnome Alone”, que no es otra cosa que el “Exploitation” mas descarado habido y por haber del concepto e idea del “Leprechaun” original.
Además, como “Leprechaun” es un  personaje mitológico libre de derechos –realmente, Mark Jones no creó nada- este aparece en la película que nos atañe, no interpretado por Warwick Davis, sino que bajo su piel se oculta Travis Eberhard. Otro enano. Sería el desencadenante de la historia y archienemigo del Gnomo protagonista (¿Tal vez con las miras puestas en un “Gnome Alone Vs. Leprechaun”? me aventuraría a decir que si).
Aunque solo lo hace durante el epílogo de la película.
Esta nos traslada al lugar y tiempo de Leprechaun. Este está enamorado de una bruja que le da calabazas. No puede soportarlo, así que busca un hechicero al cual le ofrece la mitad de su oro, si lanza una maldición a la bruja, marcándola como a una res. Una vez maldita, esta convoca a un Gnomo que la proteja durante la maldición, haciendo que esta pase de generación en generación, haciendo que el Gnomo cumpla los deseos  de muerte de la bruja y por ende de sus descendientes. Así, tras este prólogo, salta la acción hasta nuestros días, donde la última bruja le pasa la maldición a una jovencita. Esta, inconsciente de esto, empieza a presenciar como, cuando le desea algo malo a alguien de su entorno, este muere en las circunstancias que ella describe en sus maldiciones. Es decir, que si dice “ojalá te arranquen el rabo y te lo metan en un agujero”, el Gnomo llega y le hace eso mismo a quien ella haya deseado. Una excusa como otra cualquiera para que el bichejo decapite, destripe, viole y, mientras, se eche unos chistes.
Y es que es un puto plagio de Leprechaun en toda regla, al menos en lo que al carácter del enano se refiere, ya que el Gnomo tiene el mismo comportamiento, verborrea y chascarrillos que el duende al que dio vida Warkwic Davis. Solo que este resulta mucho más violento –la película tiene muchísimo gore- y mucho más erótico. No solo presenciamos tetas a tutiplén, sino que el puto Gnomo mete mano a una recauchutada fémina. Gore en exceso y chistes malísimos que salen, entre palabrotas, de la boca del Gnomo, no salvan en absoluto esta oportunista puta mierda. Es mala hasta decir basta. En ella no funciona nada, toma al espectador por tonto, y mientras se va desarrollando la película, en su meridiano nos vuelve a contar, a través de flash backs,  el principio que acabamos de ver. Una patata hervida de deshonestas intenciones y horrorosos resultados.
Pero es que encima, la puñetera película trata de ser transgresora en todos los aspectos, sin conseguirlo ni por un momento.
Dando vida al Gnomo tenemos a Verne Troyer el mítico “Mini-Yo” de la saga de  “Austin Powers”, hablando como un descosido y haciendo gestos obscenos con la lengua toda la película, mientras se carga muy a lo bruto a la mayoría del reparto, compuesto de jovencitos y no tan jóvenes, irrelevantes para citarles y con pocas pelis a sus espaldas.
Lo mismo digo de sus directores, Timothy Woodward y  John Micael Elfers, que tienen mucha televisión a sus espaldas, y tres o cuatro truños para nada reseñables.
No llega a ser tan mala como “Leprechaun Origins”, pero le sigue muy de cerca.

martes, 11 de marzo de 2008

RUMPELSTILTSKIN

Mark Jones, el papá de uno de mis asesinos favoritos, el sin par "Leprechaun" (Leprecan para los amigos), intentó repetir el éxito de su pequeña creación cinco años después con otro de los siniestros personajes que pueblan la literatura infantil, "Rumpelstiltskin". Ya sabéis, el enano cabrón y saltarín que secuestra niños y cuya maldición le lleva a convertirse en piedra si repites tres veces su nombre (aunque antes debes conocerlo).
Bueno, vayamos a la película. Mala, peor que el mismísimo diablo. El director deja patente su falta de ideas, pues no solo el bicho es similar a su más famosa creación, sino que hay asesinatos idénticos  e idéntico sentido del humor.
Y si la peli comienza bien, (pero exactamente igual que "Leprechaun 2"), con su preludio en la edad media, presentándonos al personaje y dejándonos clara su vileza. El resto es un calco de las andanzas de nuestro duende favorito ¡un calco!
Una "road movie" en la que 
Rumpelstiltskin se pone unas gafas de sol, aprende a conducir motos y coches y suelta chistes conforme va matando. Lo que pasa es, mientras este método resulta súper simpático en las de "Leprechaun", aquí no funciona... en parte porque no es lo mismo ver a Warwick Davis con su pequeño y deforme físico, que al pollo que interpreta a Rumpelstiltskin.
Al final, resulta que estamos ante una película patética, sin ninguna gracia, con un gore mas que comedido, lenta, aburrida y… yo que se. Santa paciencia la que tuve anoche aguantando estoicamente el visionado, sin darle ni una sola vez al avance rápido.
Eso si, al igual que en las de 
"Leprechaun", el final está abierto, con las miras puestas en hacer continuaciones. Claro, por aquel entonces la saga del duende verde ya llevaba tres entregas, y el iluso del director (y guionista) pensaría que esto iba a dar más de si. Pringao.
Esta claro que no resultó, porque jamás se hizo ni una sola secuela.
Antes de todo esto, Mark Jones produjo un par de episodios de "El coche fantástico", se escribió todos los guiones de la saga de su mas exitosa criatura (si coño, el "Leprechaun"…) y realizó los largos "Nightman", "Quiet Kill" y el año pasado "Triloquist". Vamos, una filmografía de mierda.
Al menos 
"Leprechaun" se estrenó en cines.

lunes, 28 de abril de 2008

DRACULA.3000

Alguien decidió llevar a "Leprechaun" al espacio, y la jugada resultó buena. "Leprechaun 4" fue una de las entregas mas divertidas de la saga.
Mas tarde, al de "Crystal Lake" lo criogenizaron para descongelarlo a bordo de una nave espacial en "Jason X", una de las secuelas mas estimulantes de "Viernes 13".
Pues ya que se llevaron al espacio a esos monstruos modernos, alguien debió pensar : ¿Por qué no también a los monstruos clásicos? Así que, en esta secuela bastarda de los "Drácula 2001" y "Drácula II", nuestro Conde favorito se va a tomar por culo, al año 3000 concretamente, en una comedia espacial muy pobretona en cuanto a sangre, de argumento triste y simplón, pero, ojo, tremendamente divertida y entretenida.
Resulta que un Van Helsing del futuro (descendente directo del original) es el capitán de una nave de reconocimiento que tiene como fin explorar otras naves abandonadas que vagan por la galaxia. En una de estas se topan con una proveniente del planeta Transilvania (¡ja, ja, ja, ja!) 
llena de ataúdes y, como es de suponer, en uno de estos está el Conde Orlock, también conocido como Drácula, al que despiertan por error (uno de los tripulantes se corta la mano al intentar abrir el ataúd, derramando su sangre en las cenizas del vampiro) y, claro, este está aquí para limpiar el nombre de todos aquellos chupasangres que se dejaron matar por un Van Helsing.
Es una de las películas más ocurrentes y graciosas que he visto últimamente.
Llena de rostros conocidos, Casper Van Dien interpreta a Van Helsing (¿lo del “Van” es casualidad?) que, lejos de salvar el cotarro matando a Drácula, es mordido por él y convertido en vampiro a mitad de película (¡como me gustó eso!). El resto de la tripulación es la hostia de graciosa también. Tenemos a Coolio interpretando a un gangzta del futuro, que mordido y convertido, antes de atacar a sus victimas suelta chistes sobre el tamaño de su polla y eyacular en las tetas de la muy tetuda Erika Eleniak, quien interpreta a una robot a la que Drácula muerde antes de confesarle lo mucho que le gustan sus tetas, “tan blandas, pero a la vez tan firmes”, dice el Conde mientras se las manosea. Claro que pronto pierde el interés por ella, porque lo que el rey de los vampiros necesita es sangre, y los robots no la tienen, así que… (otra vez, no puedo evitarlo ¡ja, ja, ja, ja, ja!).
Luego está por ahí Tiny Lister Jr. como un negro garrulo y machista que al final se folla a la guapa de la película (el robot) y al inevitable Udo Kier apareciendo en una especie de vídeo diario en el que cuenta los horrores de Drácula.
No se dejen engañar, el vampiro cibernético que aparece en el cartel no sale en toda la película. Aquí Drácula gasta el aspecto clásico de Bela Lugosi, con su capa y todos sus rollos, interpretado por un garrulo con pinta de boxeador. Lo cual es mas gracioso todavía.
Un divertimento tonto, cutre, insustancial, pero con el que te partes el culo de risa. Esta sí que es recomendable.

sábado, 2 de noviembre de 2024

STREAM

Lo más llamativo de "Stream" no está ni en su trama, ni su acabado, ni nada que afecte a lo que nos cuenta y cómo. Está detrás de las cámaras. Bueno, y delante si hablamos del reparto. Resulta que muchas de las cabezas pensantes responsables de la actualmente más que popular saga "Terrifier" andan metidos en "Stream". El primer cartel que vi de la interfecta no lo anunciaba, y me extrañó. En otros tiempos, pensé, semejante dato se habría explotado hasta la indecencia. Incluso algún distribuidor desalmado habría estrenado "Stream" como un improbable "Terrifier 4: La nueva generación" o algo así. No obstante, luego tuve acceso a otro cartel donde, esta vez sí, se destacaba alto y claro. Damien Leone y Phil Falcone, máximos culpables de las aventuras del payaso asesino, co-producen "Stream". Además, el primero se encarga de los efectos especiales y el segundo se marca un cameo. Por si fuera poco, el hombre que da vida al clown diabólico "Art", David Howard Thornton, interviene como actor, básicamente haciendo el mismo personaje, solo que cambiando el maquillaje por una máscara (y no es el único intérprete reciclado). ¿Algo más? ¡seh! las escenas gore de "Stream" -menor en cantidad, igual de brutales- se parecen mucho, demasiado -incluidos efectos sonoros-, a las de la saga "terrifieante", en concreto una donde a un infeliz le machacan la faz de mala manera. Y, finalmente, la coincidencia de factores que mola menos: igual que "Terrifier 2 y 3", "Stream" es más larga de lo que exige su naturaleza, dos horacas del demonio.
El segundo aspecto llamativo, como decía, lo localizamos en su reparto (Thornton, y otros rostros segundones de la "terrifier family", aparte) Una auténtica galería de "viejos" astros habituales del género (o el cine "cult" en general) y, actualmente, carne de "Con". No falta casi nadie y algunos van apareciendo a modo de cameo para solaz del paciente aficionado medio. La lista es sabrosa: Jeffrey Combs como sobreactuado y algo histriónico villano. Una Danielle Harris a la que cuesta tragarse como pareja de un hombre bastante más mayor y mamá de una adolescente (por cierto, si no lo digo reviento: esta resulta especialmente detestable e irritante. La típica chavala encabronada que, además de inútil vistos los resultados de su intervención, gasta una caracaballo que no encaja en su supuesto rol de chica mona) Tim Reid (quien anduvo por el "It" televisivo), Dee Wallace, Tony Todd (aunque figura en los créditos iniciales, no sale hasta el final... y poco), Mark Holton (has visto su rechoncha carita en "La gran aventura de Pee-Wee", "Teen Wolf" o el primer "Leprechaun", casi siempre dando vida al gordito gruñón o graciosete, depende), Daniel Roebuck (otro "fatso" entrañable de los ochenta. Estuvo en "Proyecto X" o "Los tachuelas". Justo, puedes presenciar su brutal fenecimiento en el tercer "Terrifier"), Felissa Rose interpretando a su esposa, Terry Alexander (uno de los pocos supervivientes en "El día de los muertos") y Bob Adrian, quien ha intervenido en varios títulos bien reconocidos, pero lo destaco porque también sale en "Rap Sucks", video-roña del inefable Bill Zebub. Se incluye una especie de secuencia poscréditos situada en el vestíbulo de un cine (lo que permite la coña extra de colar un póster de "Terrifier 3"), en la que intervienen Bill Moseley, Terry Kiser (cadáver en "Este muerto está muy vivo", médico perverso en el séptimo "Viernes 13") y un ilustre -oculto tras careta-, nada menos que Tim Curry quien, además, se vende como un aspirante a nuevo villano icónico, "Lockwood" (la cuenta de "Stream" en Instagram ya garantiza su condición de franquicia), y suelta un/a chiste/guinda muy gracioso/a aclarando que "¡No soy un payaso!".
Bien, dejen que coja aire. Dicho ello, ¿y el resto, la película en sí misma? Bueno, pues, durando como dura esas dos excesivas horas, la primera se hace un pelo coñazo pero la segunda arregla el desaguisado, siendo bastante más amena e intensa. Además, incluye una muerte muy simpática, hasta original (la del "tres en raya". No diré más). Y sí, la sensación que deja es la de un producto regulero, pero no del todo fallido y medianamente consumible si le pones ganas.
La historia vendría a ser una mezcla de "La purga" con "Hostel", "31", "Habitación sin salida" y alguna más del estilo. Una familia se instala en un hotel que resultará ser el escenario destinado a retransmitir online una especie de cacería humana perpetrada por -supuestos- asesinos "cool". Toca sobrevivir y bla, bla.
Dirige Michael Leavy (quien se marca un papelito como encargado de mantenimiento) y su hermano, Jason Leavy, se medio responsabiliza del guion y da vida a uno de los villanos (estaba también en las dos secuelas de "Terrifier", por supuesto)

martes, 7 de junio de 2011

CAMPAMENTO INFERNAL

A ver, que me aclare... de "Campamentos Sangrientos" en los video-clubs de España hay... o había, unos cuantos. Casi todos, y repito CASI, pertenecen a la incomprensiblemente famosa saga "Sleepaway Camp". La primera vez que tuve noticia de ello fue hace muchos años, cuando dominaba el vhs. La peli, titulada efectivamente "Campamento Sangriento", era en realidad "Sleepaway Camp 2", y lucía una carátula horrorosa cortesía de "Córdoba Films" (la misma gentuza que editó costrosas pelis del calibre de "Forever Evil").
Pasan unos años y a alguien se le ocurre editar un pack (en dvd, el vhs ya anda jubilado) en nuestra tierra con las tres "Sleepaway...". Esta ocasión, lo de "Campamento Sangriento" es adjudicado a la primera entrega, seguida de las otras con el consecuente número después de idéntico título. Bien, hasta aquí la cosa ha quedado clara, ¿no?... vale, no... pero al menos ya podemos descartar la saga "Sleepaway Camp" y centrarnos en otra, la de "Bloody Murder", cuya primera de las dos entregas llegó a España como.. ¡¡"Campamento Sangriento"!! (y ojo, no confundir con el slasher-de-coña "Scream Bloody Murder").
Mientras "Sleepaway Camp" surgía como respuesta al boom slasher de los 80, "Bloody Murder" lo hacía como consecuencia de la fiebre de los 90 iniciada por "Scream". Pero lo curioso, y ahí radica su popularidad, es que el asesino protagonista aterrorizaba un campamento portando
¡una máscara de hockey!. No se trataba de parodia ni de homenaje ni de referencia-cool, en todo caso de plagio, y de uno bien serio. Era como pillar cualquiera de las secuelas video-cluberas de "Viernes 13", desprenderle de las pocas tetas y el poco gore que les quedaba e incrementar su look cada vez más telefílmico. En dos palabras, "Bloody Murder 1" ERA HORRIBLE. Pero también era un caso muy extraño y curioso dentro del mercado del slasher.
Tal curiosidad se acrecentó cuando a alguien se le ocurrió producir "Bloody Murder 2" (eso si, hay que reconocer que las carátulas yankis de ambas son genuinamente espectaculares) y, encima, esta vez iban a dotar al film de lo que más falta le hacía a la primera: sangre, sexo y algo de sentido de la estética. Así pues, "Bloody Murder 2" llega a las Españas como "Campamento Infernal". Toma castaña. Yo en su día la alquilé lleno de insana curiosidad, y fue al ver su título original que comencé a atacar cabos. Resultaba fascinante que "Jason Voorhees" contara con un primo bastardo de la más baja estofa (respondiendo al nombre de "Trevor Moorhouse") protagonista incluso de su propia mini-saga. ¡El maravilloso mundo del "direct to video", compañeros!.
"Campamento Infernal" cuenta lo de siempre: guapitos de ambos sexos (y ambos aficionados a lucir ropa escueta y ceñida) se pasean por un campamento apunto de cerrar mientras un tipo vestido con un peto y una máscara (al menos en este caso no es de hockey) se dedica a asesinarlos. Se supone que se trata de descubrir quién se oculta tras el disfraz. Y sí, podríamos decir que ese es el único aspecto "diferenciador" en un mar de mediocre mimetismo. Como ocurría con "Bloody Murder 1", la dos sigue a rajatabla las normas del slasher, sin intención paródica ni homenajeista (aunque menos descaradamente que su antecesora), y se atreve a salirse del camino únicamente por ese "whodunit" a la larga tan molesto. El film se soporta bien simpre y cuando el psycho-killer aparezca y mate a unos cuantos... el problema viene cuando pretende contarnos algo más. En ese momento, se torna más aburrido (si cabe).
Pero vamos, dejando florituras narrativas a un lado, de lo que se trata aquí es de valorizar los ingredientes indispensables en todo buen o mal slasher: Sangre, la hay. De hecho, "Campamento Infernal" luce un asesinato notablemente cruento... el primero de todos. Incluso tenemos una sierra mecánica, y el colega "Trevor" hace buen uso de ella (encima, para matar a un chaval de nombre "¡Jason!"). Tetas, las hay también... y bien visibles, aunque solo por parte de una campista, la cachonda de la pandilla, a la que pone rostro y forma la "scream queen" de segunda regional Tiffany Shepis. El director, Rob Spera (culpable también de "Leprechaun in the hood" y la primera de la interminable saga "Witchcraft"), se esfuerza en dotar de algo medianamente estético a su film, usando encuadres torcidos o atípicos. Y lo consigue a ratos, destacando el asesinato de la ducha, aunque en general predomina la sosería.
Vale... "Campamento Infernal" es una mierdecilla... pero una que aún se puede ver si te lo tomas con paciencia y sentido del humor. Un caso de secuela que "mejora" la original (lo que tampoco costaba mucho) e incrementa sus elementos genuinamente "exploitation". Lo raro es que nunca hubiese un "Bloody Murder 3", a pesar de que a la segunda le fue muy bien a la hora de recuperar la inversión, de que la mini-saga tiene fieles seguidores y de que incluso hay quien la pide desesperadamente (este mismo habla de la existencia de un spin-off titulado "The Graveyard", tendré que investigarlo).

Actualización (26-11-2022): Finalmente vi "The Graveyard". E incluso Víctor y yo nos tomamos la molestia de hacer un podcast íntegramente dedicado a hablar de la saga, por si gustan.

viernes, 7 de enero de 2011

ESCLAVOS DEL DIABLO

Se habla mucho de las exploitations de "Gremlins", ya saben, las pelis de monstruitos como "Ghoulies", "Hobgoblins", "Munchies" y "Critters", e incluso me atrevería a decir que "Leprechaun" es consecuencia también de ello, pero nunca se habla del manazas de George Pavlou y sus "Esclavos del diablo" (y no me extraña), o como su título original indica acertadamente "Little Devils: The Birth". Que cachondo, “The Birth”. Para los más despistados decir que significa “el nacimiento”. Que ingenuos al pensar que esto tendría una continuidad.
Y es que a Pavlou, tras cargarse los escritos de Clive Barker (como en "Transmutations"), aun le quedó tiempo en 1993 (que trasnochado ¿no?), de hacer su particular versión de "Gremlins".
Unos mafiosos quieren cortarle los dedos a un extraño “nerd” que les debe dinero, cuando aparece por allí un simpático individuo dispuesto a pagar la deuda. Este, que se dedica a escribir relatos pornográficos, sigue su estúpida vida, intentando esquivar a su casera, una vieja que se lo quiere follar, e ingeniándoselas para seducir a una cachonda que además es stripper. Cuando ve descender por su ventana, haciendo rafting, a un pequeño diablito, descubrimos que se trata de unos pequeños monstruos que el “nerd” crea en su casa moldeándolos con arcilla. ¿Cómo cobran vida? Quizás estaba muy despistado viendo la película, pero eso para mi es un misterio. Sobra decir que los bichejos la lían parda.
Lo crean o no, ya hay muñecos más cutres que los "Munchies". Para "Esclavos del diablo" dieron forma a unos ligeramente “animatroneados”, como cualquier figura de acción que podamos encontrar en todas las jugueterías, y los colocaron ahí de forma estratégica, para que se movieran según requería la escena. Madre del amor hermoso, ¡que cosa tan chunga!.
Podríamos salvarlos de la quema si al menos los muñecajos molaran, pero es que en mi vida he visto unos más espantosos y con menos carisma, ni en una película, ni en la vida real. Además, los ojos son dos diodos led rojos que se encienden. Si creían los productores que así iban a dar el pego (y no digamos ya miedo) iban listos. Por eso me hace mucha gracia el “The Birth” del título original… como si con esto fueran a crear franquicia… ¡me meo de risa!
Ahora bien, esta película es tan rematadamente mierdosa y tonta, que me cae bien. Aunque nunca recomendaría su visionado a los menos curiosos.
El caso es que el tema de los diablillos (que, además, tienen todo tipo de armas, usan cuerdas para el rafting y disparan con metralleta), no da mucho de sí, así que se introducen en el argumento montones de insustanciales subtramas que hacen del producto algo delirante. Por un lado tenemos a los mafiosos que prestan dinero al “nerd” para sus fines satánicos. Por otro el protagonista, escritor frustrado y extremadamente simpático, tanto… que cae antipático. La stripper a la que este se camela y la casera dominatrix que le ofrece al prota vivir gratis en su edificio a cambio de sexo. Y luego, ya en el minuto 50, comienza la historia de los diablitos, que es la menos interesante de todas.
En cuanto al tema que nos interesa de verdad, violemcia, sangre, gore, etc… esto tiene mas bien poco, por no decir nada.
En definitiva, me la he guardado en un dvd, así que eso es por algo, pero hay que tener huevos para enfrentarse a esto.
En el reparto, tenemos a todo un actor de culto, Marc Price, visto en "Muerte a 33 revoluciones por minuto", "Loca academia de combate" y en la insoportable "Los tomates asesinos se comen Francia"
. La chica es la apetecible Nancy Valen, vista en "Porky´s Contraataca", "El chico celestial" o "Loverboy" al lado de Patrick Dempsey.
George Pavlou no volvió a hacer más películas después de esta.

jueves, 5 de enero de 2012

SHOCKER, 100.000 VOLTIOS DE TERROR

El éxito de la saga "Pesadilla en Elm Street" desencadenó una oleada de imitaciones cuyo nexo de unión era el usar como reclamo (desde el mismo título) a un monstruo que, a pesar de cometer los más atroces crímenes, en realidad fuera un tipo simpático y ocurrente. El asesino como absoluta estrella del espectáculo. Mirado en la distancia, vemos que son cientos y cientos los films que se subieron al carro, pero así a lo burro, podríamos citar cosas como “Funny Man” (francamente horripilante), la saga de “Leprechaun” (que también guarda similitudes con “Chucky”) y la otra creación del mismo padre, “Rumpelstiltskin”; “Circuitry Man”, “Jack Frost”, “Uncle Sam” o la tardía “Scarecrow”, con varias secuelas en su haber... así como una infinita ralea de infra-producciones con el mundo de los sueños como denominador común, léase “Beyond dream´s door”, “Nightwish”, “Dreamaniac” o la inevitable imitación exótica, “Ranjang Setan”, también conocida como “Satan´s Bed”.
Pero no hay que ir tan lejos para encontrar refritos Kruegerianos. El mismo ex socio de Wes Craven, Sean S. Cunningham, produjo “House 3”, o mejor, “The Horror Show”, como un intento de convertir al asesino encarnado por Brion James en otro anti-héroe adicto a la sangre que se mueve felizmente por un mundo de pesadillas. Es curioso que el argumento de esta tuviera muchísimos puntos en común con la auto-copia oficial de Craven, “Shocker, 100.000 voltios de terror”. Ambas (producidas en 1989) narran la historia de un psycho-killer capturado y llevado a la silla eléctrica, donde en lugar de fenecer, pasará a habitar otra dimensión desde la que hará la vida imposible al tipo que se encargó de capturarlo.
Aunque Craven ya usó anteriormente casi el mismo tono y fondo de “Pesadilla en Elm Street” para “Amiga Mortal”, “Shocker” es la que más se parece a las desventuras de Freddy Krueger. Obviamente, el realizador no podía plagiarse a si mismo de un modo demasiado descarado, así que en lugar de situar a su monstruo de chanante nombre –Horace Pinker- en el mundo de los sueños, le da la capacidad de usar la electricidad como arma y método de transporte, hasta el extremo de poder colarse en el interior de una televisión en una tan ridícula como divertida pelea con el prota. En otro momento de la función, Pinker se introduce en varios cuerpos como quien cambia de zapatillas, destacando especialmente a la angelical niña, transformada de pronto en un rudo matón que cojea y echa lapos.
Ni la presencia de la enemiga jurada de Krueger -Heather Langenkamp- en plan aparición especial, o la de Ted Raimi o incluso la canción de “Megadeth” con la que nos estuvieron dando la chapa vía caja tonta, ayudaron a que “Shocker” funcionara lo suficientemente bien como para dar vida a la criatura más allá de su debut. Y es que, además, Horace Pinker no era nada simpático.

viernes, 29 de abril de 2016

RABIA (ATOMIC DOG)

“Rabia (Atomic Dog)”, además de ser una canción de George Clinton es un boborro telefilme cuyo delirante argumento es el siguiente: Una planta radiactiva está a punto de tener una fuga, y uno de los trabajadores tiene un cachorrito de Retriever que, mientras se está evacuando el lugar, no es capaz de quedarse quieto, con lo que termina expuesto a la radiación. Pasa el tiempo, el Retriever crece  (¡y ya no es un Retriver, sino una especie de Pastor Alemán mezclado!) y  se convierte en un perro asesino. Por otro lado tenemos un matrimonio que tienen una perrita con la que se deshacen, Trixie, a la que el Atomic Dog atusa. Las consecuencias serán una brutal carnicería… al menos en intenciones, porque la verdad es que, no hay ni una sola gota de sangre en toda la película –ni acción, ni tensión, ni nada de lo que se supone que debería haber- y, además, el perrito que ha de protagonizar los ataques es dócil cual gacela y no ofrece ninguna agresividad. Dan ganas de achucharlo.
En definitiva, que nos aburrimos como ostras con este producto televisivo, rodado con muy poquitas ganas en 1998.
Sin embargo, y quizás porque es igual de rollo y tiene tan poco ritmo como aquellas, es muy deudora de todos esos productos de animales asesinos que pulularon por los 70-80, “La larga noche de la furia”, “Perro Blanco”, “Cujo”, “Frogs” o “El alimento de los Dioses”.
Un film de encargo con dos buenas piezas detrás, ya que el guion -que se debió escribir en un ratillo mientras el autor se masturbaba con la mano que le quedaba libre- es cosa de Miguél Tejada Flores, responsable nada menos que de la saga completa de “La Revancha de los novatos”, “Noche de miedoII” “Asesinos Ciberneticos 2” y, también, de temática canina, “Rotweiller” de la inefable “Fantastic Factory”. Y la dirección recae en manos de Brian Trenchard –Smith, Australiano proveniente de la “Ozploitation” (“El Día de los Asesinos”, “Los Bicivoladores”), que se ha rodado el solito, y con dos cojones, cosas como “Night of the Demons 2”, “Leprechaun” 3 y 4.
Bueno, ninguna de estas son buenas, pero sí simpáticas. Por eso cuesta tanto entender que una película, por muy televisiva que sea, con la unión de estos dos, sea tan tonta y, sobretodo taaaaaaaan aburrida.
Eso si, la caratula del VHS mola muchísimo, por supuesto.

lunes, 4 de mayo de 2015

REALIDAD MORTAL

De la etapa  videoclubera de principios de la década pasada – lo que yo llamo “Segunda era doradadel vídeo club”- data esta película, más concretamente de 2002, que yo creo que es, con mucho, una de las peores películas que he visto jamás. Va en serio, de aquellas que no logras sacar absolutamente nada positivo, tan insípida que abruma, sosa como una lechuga sin aliñar, aburrida como una mala cosa…
Una peli de terror sin terror, un “Slasher” (pseudo-Slasher más bien) sin gota de sangre, una tontada como un castillo
Y es que a principios de 2000, los “Reality Shows”  y más en concreto “El gran hermano” se pusieron de moda en todo el mundo, lo que propició que en el cine se explotara esta vertiente; en la gran pantalla con cosas como “My Little eye” por poner un ejemplo que recuerde, “Más de mil cámaras velan por su seguridad” sería el representante español, las series de televisión aportaron su granito con “Dead Set” y montones de subproductos de videoclub se adscribirían a este sub-género (que, prácticamente, hermana con el “Found Footage”), fallido, pero que, al igual que los “Realitys” siguen en activo y en forma: En televisión “Gran hermano” es lo que tiene más audiencia y en la televisión por cable y el VOD,  obtienen buenos beneficios películas que explotan el filón que ofrecen esos programas, como las recientes “Jersey Shore Masacre”, “Jersey Shore Shark Attack” o la saga de “Psicosis en mis superdulces 16” que cuenta hasta con un nutrido fandom en U.S.A. Y en común tienen, todas ellas, que son malas como la peste. Pero este “Realidad Mortal” se lleva, sin duda alguna,  la palma.
Tomando como referente el programa “Gran Hermano”, cuenta como un grupo de chicos y chicas entran en un concurso en el que tendrán que convivir durante tres meses en una casa, mientras un equipo de televisión filma todos sus actos. De repente un señor al que casi no vemos, dará buena cuenta de ellos, mientras que los supervivientes, presos de la histeria, acabarán matándose unos a otros inducidos por las falsas sospechas.
Huelga decir, que hasta el minuto 45 no muere ni uno, y hasta que eso ocurre tenemos que ver intrascendentes escenas entre unos protagonistas que no nos interesan ni un comino. Pero, curiosamente, cuando llegan los asesinatos, la película se vuelve más previsible, más aburrida y nos interesa aún menos. Máxime cuando está tan mal rodada que no sabemos nunca quien es el asesino, ni que está pasando. Para colmo de males, y como  ya he dicho antes, no tiene ni una gota de sangre… entonces ¿Dónde está el interés en una película en la que lo único que nos puede llamar la atención, es ver como masacran a una serie de jóvenes y el gore? Obviamente, una vez explotado el filón que les reporte unos dólares a los productores (en este caso “Gran Hermano”) la película es lo de menos. Y en este caso, eso queda más que patente.
Bien, pues ahora viene lo único que a nivel friko puede interesarnos de esta mierda, que es su director: El Canadiense Rafal Zielinski, que para esta ocasión firma el truño como Rafael Zielinski.  ¿Qué que ha hecho este caballero? Pues se trata del director de, nada menos que “Los Rompecocos”,  y sus secuelas “4 Chalados a tope” y “El Hotel de los líos” y “Loca academia de reclutas”, Carrera en la comedia, muy apreciada, no obstante por los integrantes de este blog. Sin embargo, sus incursiones en el terror, ya entrados los 2000, son poco menos que infames e insoportables. Como ejemplo, este “Realidad Mortal”.
En el reparto, jóvenes y jóvenas de buen ver (y mejol tocaaaaal) con dos o tres titulitos de mierda en sus filmografías y el rapero Sticky Fingaz, el peor componente de uno de los peores grupos de rap de la “New School” como son “Onyx” y que si de rapero no vale nada, como actor parece que siempre esté interpretando a un retrasado mental, cuando no, pensamos directamente que es un actor disminuido. Lástima que al verle el careto, yo se que se trata de un mal rapero. Aún así, hemos visto pasear su careto negro y sus ojos vizcos en películas como “Clockers” de Spike Lee, “Viernes otra vez”, “Leprechaun 6: el regreso”, “House of the Dead 2” secuela de la de Uwe Boll, o “Nite Tales: The movie”. Esas serían las que yo pudiera conocer o haya visto, pero tiene más, lo que no deja de ser una carrera, cuando menos, interesante, para tratarse de un manazas de semejante calibre. Como para investigarlo, vaya….
En definitiva. Una mierda como un universo de grande.

miércoles, 29 de mayo de 2013

KILLJOY

Saga menor de la “Full Moon” rodada en vídeo, cuyo primer título, curiosamente, apareció en nuestro país una extraña edición en VHS y DVD por una compañía de la que no me consta que haya sacado más referencias.
Amparándose en varios subgéneros del cine de terror (payasos asesinos, monstruos sobrenaturales, terror de “ghetto”), con posiblemente uno de los presupuestos más pequeños de toda la producción del señor Charles Band –por no tener, aquí no tenemos ni sangre- y con un payaso de look diabólico de lo más fardón, “Killjoy” traslada su acción a algún suburbio de los estados unidos, dónde los pandilleros rapean y campan a sus anchas.
Un “nerd”, está enamorado de una chica de barrio, que sale con un “gangzta”. Al ir a declararse, es sorprendido por el novio de la chica y sus amigotes, que le propinarán al una soberana paliza. Este, acudiendo a la magia negra, invocara a “Killjoy”, un payaso demoníaco para que cobre vida. Intentando divertirse un poco, los pandilleros acaban pegándole por accidente un tiro al muchacho. Pronto, una extraña camioneta de helados llegará al barrio, ofreciendo a los pandilleros buenas drogas gratis. Al subir a la camioneta, estos se meterán en el mundo de “Killjoy”, el payaso diabólico, que dará buena cuenta de ellos.
Como cualquier película de la “Full Moon”, y como no podía ser menos, esta es un autentico trozo de mierda… pero al menos es una mierda entretenida y con estilo. Estilo, no solo por lo fardón del look del payaso que da nombre a la cinta sino también en la dirección, donde predomina la cámara al hombro y ese vídeo tan vídeo, que le da un toque especial al resultado.
Sin embargo, “Killjoy” se desmarca un tanto del resto de las películas de “Full Moon”, ya que siendo esta de las más pequeñitas, carece del humor sin gracia del resto de sus producciones y la trama se desarrolla de manera fluida, con lo que al final, y contra todo pronostico, nos lo pasamos muy bien viéndola.
Y a pesar de que el maquillaje y el look del payaso están de lo más logrados, el resto de los efectos especiales, generados a  base de C.G.I. vídeoclubero de principios de siglo, maquillajes a base de plastidecor y disparos que no causan heridas, son de la más baja estofa que he visto yo nunca en una película destinada al consumo doméstico, lo que en este caso no molesta demasiado y le dan un tonillo gracioso.
Obviamente, la película está destinada al público afroamericano de barrio (como las dos últimas entregas de “Leprechaun” y algunas de zombies del mismo pelaje) por lo que no vemos ni un solo actor blanco en la película, de los tres o cuatro que aparecen.
El no esperar absolutamente nada de ella y que, finalmente, me entretenga tantísimo (la he visto dos veces seguidas, porque estaba yo tumbado y no me apetecía levantarme a quitar el DVD, por lo que se ha reproducido sola de nuevo, y me la he vuelto a comer…) y el aliciente que supone su duración, setenta minutos escasos, es algo que agradezco bastante. Y así debieron pensar los compradores del DVD, ya que después generó tres secuelas, “Killjoy 2”, “Killjoy 3” y “Killjoy goes to Hell”, en las que  va variando el actor (en esta es Ángel Vargas) y el director.
Dirige Craig Ross Jr, que como buen negrata, está especializado en pelis videocluberas de y para negratas. También ha dirigido capítulos de series tan importantes como “Prison Break”.
Recomendable.

viernes, 22 de marzo de 2019

SKINNED DEEP

A Gabe Bartalos se le conoce, principalmente, por su prolífica carrera como técnico de efectos especiales y maquillaje. En este apartado, y para ahorrarnos el eterno listado de títulos, podemos destacar la cantera de bichos que pueblan el "Basket Case 2" de Frank Henenlotter. Todos ellos cortesía de Bartalos.
Pero al hombre no le basta con eso. Eventualmente le gusta hacer sus propias películas. "Skinned Deep" fue la primera de las dos que pueblan su currículo como director y guionista. Viéndolas se nota que hay amor invertido en ellas y que quedan bien lejos de ser meros productos de consumo. Son trabajos personales y que gastan un tono bastante extraño, delirante y alocado.
A simple vista "Skinned Deep" (apadrinada en su día por la revista "Fangoria") podría ser la eterna derivación de "La matanza de Texas". De hecho, hay una secuencia que directamente recuerda a su segunda parte, en la que Bartalos trabajó aplicando maquillajes. Una familia de chalados se dedican a la caza y captura de personas que seguidamente mutilan y devoran. Algunas de ellas lograrán zafarse y tomarse la revancha.
El aspecto que marca la diferencia es, primero, una estética barroca y recargada aunque también cruda y feista. Segundo, el estrambótico sentido del humor, en ocasiones tan bufo como surrealista. Si a todo ello le sumamos unas dósis de gore gran guiñolesco y que el film está rodado en unos bonitos 16 mm, surge un nuevo vínculo con otra película, la mejor de toda la filmografía de Peter Jackson: "Mal Gusto".
La mentada familia viene formada por un especie de hombre biomecánico con cortante dentadura de acero, un enano histriónico que lanza platos con mortal precisión (interpretado por "Leprechaun" himself, Warwick Davis. Y sí, Bartalos curró también en algunas películas del malvado duende), una abuela aparentemente angelical, un tipo con un cerebro gigantesco y otro del que no hablaré para no estropear la sorpresa. Sus víctimas son una familia paródicamente yanki y una panda de moteros de la tercera edad, entre los que localizamos al legendario Forrest J. Ackerman. El no menos legendario Captain Sensible, del grupo "The Damned", pone música a una secuencia hilarante protagonizada por el del gran cerebro (y que propició a sus autores problemas con la autoridad).
Tal ensalada da como resultado una película peculiar y bizarra, que podría pecar de intentar artificiosamente ser carne de culto, pero que no por ello es totalmente desdeñable. Tiene sus buenos momentos y sus buenas ideas. Curiosa.

viernes, 26 de agosto de 2022

AMITYVILLE IN THE HOOD

Tras la repercusión de su “The Amityville Legacy”, Dustin Ferguson continuó haciendo películas amateur como churros y a medida que se iba imponiendo el estilo idiotesco de “The Asylum” con los sharknados y demás, Ferguson, por demanda popular, fue idiotizando su estilo al mismo tiempo.  Eso no fue óbice para que le sacara partido a su preciosa maqueta de la casa de Amityville y al hecho de que podía hacer tantas películas sobre el tema como le apeteciera puesto que no había derechos que amparasen a la franquicia. Así que grabó una segunda, más exagerada y con más efectos especiales que la primera, titulada “Amityville: The Evil never dies” (también conocida como “Amitivylle Clownhouse”) en la que esta vez se disponía de un payaso como móvil de la endeble trama.
Pero claro, cada vez es todo más como el coño de la Bernarda y se empiezan a estilar toda suerte de crossovers extraños, lo que propicia que montones de directores SOV quieran sacar provecho del nombre de Amityville rodando variantes a cada cual más desquiciada. El amigo Mark Polonia se saca de la manga “The Amityville Exorcism” y, más alocada todavía, “Amityville in Space”, pero también tenemos cosas ya absolutamente ridículas como “Amitivylle Thanksgivin”, una cosa cuya caratula expone en primer plano a un pavo de acción de gracias y, en la lejanía, la casa de Amityville (?) dirigida por un tal Will Collazo Jr., “Amityville Bigfoot” del youtuber/actor Shawn C. Phillips y, ya el colmo de la desfachatez, “Amityville Cop” de Gregory Hatanaka.
“Amityville in the hood” responde a una de estas variantes estúpidas, y la cosa consiste en ambientar Amityville en el gueto. Nada nuevo por otro lado, esto ya se ha hecho con anterioridad en la franquicia Leprechaun que llevaba al duende a los suburbios negros en dos películas, e incluso en el cine mainstream se ha coqueteado con mezclar horror y gangstas en films como “Bones” o “El convento del diablo”.
Así tenemos un grupo de pandilleros que roban una partida de marihuana cultivada en la casa de Amityville (??) y la distribuyen en Compton, en la otra punta del país, y como la marihuana está poseída por espíritus malignos se arma la marimorena. Una excusa como otra cualquiera para mostrarnos un par negratas (solo un par, que en el ambiente de Ferguson no debe haber demasiados) diciendo mother fucker continuamente y poco más.
Se trata de una película absolutamente incompetente que pretende tener una continuidad con los Amityvilles originales y con los títulos pergeñados por Ferguson, pero el individuo esta vez solo tiene la idea loca, sin nada que contarnos. Así, se la toma a total cachondeo e incluye escenas humorísticas, como la inicial en que una prostituta suelta chascarrillos con un pandillero que quiere que se la chupe por 20 dólares, para acto seguido ser eliminada de un disparo por el jefe de la pandilla por chuparla mal (otra vez ??). Por otro lado tenemos un detective que conduce por Compton y de esta manera Ferguson se quita de encima como diez minutazos de metraje, solucionando esto con un viajecito en coche por el gueto, grabando desde el asiento del copiloto y mostrándonos la miseria del suburbio en una travesía en coche real. También usa mucho relleno de exteriores filmados con drones, donde se saca de la manga una bonita panorámica nocturna de la estatua de la libertad que no viene ni a cuento. Y para rematar, y al mas puro estilo Amityville, más de media hora de metraje se compone de flashbacks que nos recuerdan acontecimientos de las dos anteriores películas de Ferguson sobre la celebre casa encantada… pero todo es impostado, nada genuino y hasta esos flashbacks están ahí de manera homenajística, (sin duda Ferguson podría haber desarrollado más la trama y ahorrarse el cortapega… pero hace cortapega porque en las películas originales de la saga se hacía y eso mola…) así que no tienen valor trash alguno. En letra de molde: “Amityville in the hood” es una basura. Y una estafa.
Ferguson además debe ser incluso consciente de esto, porque aunque todo el que la ha visto sabe que es una película suya, decide firmarla bajo el seudónimo Dark Infinity, váyanse ustedes a saber por qué.
Y sin más… Como siempre digo, estas películas sirven para saciar la curiosidad de uno, pero en pleno 2022 ni siquiera algo tan marciano como llevar Amityville al gueto es original o gracioso. Esto es ya el exploitation del exploitation del exploitation… pero en malo, mal hecho y aburrido.
Y todavía algún gilipollas se atreve a asegurar en la prensa especializada que Dustin Ferguson es el Roger Corman del siglo XXI. Algún amigo suyo, supongo. O algún gacetillero con cierto retraso mental. O algún desgraciado. O váyanse ustedes a saber.

viernes, 21 de julio de 2017

PIERNAS LOCAS, LOCAS, LOCAS

“Piernas locas, locas, locas”, es una atípica comedia genuinamente ochentera de aquellas que tras sus estrenos, por norma general, tampoco multitudinarios, pasaban por nuestro país a través del alquiler de los añorados videoclubes. Y en sus estanterías, “Piernas, locas, locas, locas” si resultaba ser un alquiler de lo más habitual.
Una alocada –y cutre- mezcla de comedia deportiva y “Sex Comedy” con ligeros toques de comedia “Spoof”, al menos, en lo referido al estilo de muchos de sus gags ( “- Queremos tomar la ensalada del Chef” “-No va a poder ser, el Chef es un avaricioso”, dicen en una escena). Por estructura y contenidos, una película muy deudora de “Los Albóndigas en remojo”.
Conocida como “Off The Mark”, y también como “Crazy Legs” en sus versiones anglosajonas, “Piernas locas, locas, locas, cuenta la historia de un niño aspirante a alteta (corredor de Triatlón) que tras una jugada de su amiguito ruso, acaba cayéndose de un columpio y queda incapacitado. Le operan, pero el  cirujano avisa a sus progenitores que aunque podrá entrenar, que se olvide de convertirse en un gran atleta; tras la caída y la posterior operación, el niño sufre la enfermedad de las “Piernas Locas”, enfermedad esta que en momentos concretos de estrés o tensión, hará que su cuerpo pierda el control de sus piernas actuando estas autónomamente. Al mismo tiempo, una jovencita con las mismas inquietudes que él, comienza a ganar carreras porque gracias al enorme tamaño de sus pechos, estos llegan segundos antes que ella a la línea de meta, motivo por el que los chicos contra los que compite están molestos, y motivo por el que esos mismos, poco después, se convertirán en sus amantes.
Pasa los años, se encuentran, compatibilizan, y con un tercero en discordia, un negro que ha perdido el alma –un “No-Soul Brother”, entrenaran para la carrera más importante carrera de sus vidas. Todo ello servido en un ambiente juvenil y no exento de juerga, y tetas y culos, y todos los clichés de las populares “Sex Comedies” línea “Screwball” contemporaneo.
Verdaderamente se trata de una cinta un tanto ingenua e infantiloide al que le han metido chistes de contenido sexual y desnudos femeninos para que no resulte tan infantil y atraer culos a las butacas, cosa esta que salió rana, porque al ser claificada “R” en su momento, y tener una exhibición reducida por dicho motivo, finalmente se convirtió en una película ignota y prácticamente desconocida para el público americano.
No obstante, y a pesar de sus momentos más aburridos, los gags, cuando su resultado es eficaz, hacen que bien merezca la pena un visionado.
En el cast principal, como portador de esas piernas locas, locas, locas,  tenemos a Mark Nelly, visto en otras “Screwball Comedies” contemporaneas como puedan ser “Escuela de Azafatas” o “ Harvard, Movida Americana” así como se despediría del mundo de la actuación en 1994 con “Night of the Demons 2”. La dueña de esos suculentos pechos que llegan antes a la meta que el resto tenemos a la bella Terry Farell, a la que hemos visto paseando su palmito por diversas producciones tales como “Regreso a la Escuela” o “Hellraiser III” para acabar con su estructura osea en el mundo de la televisión. Como el negro que ha perdido el alma, tenemos a Clarence Gildyar Jr. que con algo más de suerte, llegó a aparecer en “Top Gun”, “Karate Kid II” o “Jungla de Cristal”, sin llegar a tener ninguno de los tres más roles protagonicos que los de esta película. Segundones de por vida.
No menos que el director de la película, Bill Berry, quien diez años de esta dirigió el “Blaxploitation” “Brotherhood of Death” y luego ya, como dirian los catalanes, se ganó las garrofas como asistente del director de innumerables películas de la más variada índole y el más raro pelaje, a la vez que produjo toda suerte de productos de serie B/Z destacando entre todos “Night of the Demons 2”, “Leprechaun 3” o “Los Chicos del Máiz 666”.
Una carrera de lo más simplona y curiosa, no obstante.
Véanla, se pueden echar alguna que otra risa.

miércoles, 17 de agosto de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "LA NOVIA DE CHUCKY"

"Muñeco Diabólico 3", tan polémica como fue en su momento a raíz de un niño que se suicidó tras ver la película o algo por el estilo, no llegó a estrenarse en cines en nuestro país, ya que más o menos los resultados en taquilla de las anteriores entregas de la serie habían sido discretos, si bien, en alquiler habían funcionado de perlas las dos. Por eso se lanzó directamente en vídeo y en consecuencia no tenemos los fotocromos españoles de esa película.
Años más tarde, y cuando la serie estaba muerta, enterrada y olvidada, de repente, se hace una nueva película de la era "Post-Scream" dirigida por el oriental Ronny Yu y que nos presentaba a un nuevo Chucky, o más bien dicho, a la parodia de lo que este había sido, que con sus dosis de humor y gore, revitalizó la franquicia, haciendo de esta película, al menos en nuestro país, la entrega más taquillera de la saga. Además venía con novia, una novia con las formas y voz de Jennifer Tilly: "La Novia de Chucky".
Nunca el humor le había venido tan bien a un personaje de terror. Y eso que estoy totalmente en contra de esto (salvo en los casos de Chucky y Leprechaun).
Le siguieron "La Semilla de Chucky", algo más forzada y que se estrelló en la taquilla, que además se estrenó en una época en la que también es fácil que ya no se hicieran fotocromos de las pelis -y si se hicieron yo no los tengo-, y "La maldición de Chucky" que se concibió directamente para ser explotada en DVD. Vamos, el mismo camino que la trilogía original, más o menos.
Disfruten de los fotocromos de "La novia de Chucky".










viernes, 24 de febrero de 2023

THE DEVIL'S CARNIVAL

A Darryl Lynn Bousman, que venía de dirigir algunas de las secuelas de “Saw”, le salió medio rana un proyecto más o menos megalomaníaco titulado “Repo! The Genetic Opera”, extraño y grotesco musical en torno a un futuro distópico y una epidemia que, aunque no fue un éxito rotundo, sí hizo ganar al realizador algún que otro seguidor acérrimo a lo largo del mundo. Poco después puso todo su empeño en levantar una secuela de la franquicia “Leprechaun” de la cual era fan, tratando de llevar al duende al Oeste, pero no tuvo suerte rejuntando financiación y la idea se quedó ahí.
Sin embargo, le había tomado el gusto al cine musical raro y en 2012, con todo en su contra, decidió llevar a cabo la presente producción que, en la línea de “Repo! The Genetic Opera”, estaría especialmente diseñado para contentar a los fans de aquella. Decidió autofinanciarse esta cosa, “The Devil’s Carnival”, en la que reúne a prácticamente el mismo equipo, solo que reduciendo considerablemente los presupuestos. Demasiado de hecho, ya que se trataba de su pasta y la idea era abordar una serie de películas que se financiarían con los beneficios de la anterior. Y, por supuesto, su seguidores respondieron bien; irían a verla a los pases reducidos que el propio Bousman organizaría girando a lo largo y ancho del país, como si de un espectáculo de feria se tratase, y respondieron igualmente con la venta del Blu-Ray y la banda sonora, así el director se permitió rodar una segunda película con esos beneficios, que, a diferencia de esta que no alcanza la hora por los pelos, duraría 95 minutos y gozaría de una mayor producción… Se titularía “Alleluia! The Devil’s Carnival”, pero me la saltaré porque ya tuve bastante con la primera.
En este caso la película ambientaría su historia en un circo perteneciente al diablo en el que, inspirándose en las fábulas de Esopo, cada personaje narraría uno de los cuentos en esperpénticos numeritos musicales, mientras son observados por dios y el demonio.
El problema es que "The Devil´s Carnival" es tan pequeña, que tan solo se cuenta con una localización, una especie de pista central de circo donde, básicamente, transcurre todo, por lo que no veremos en ningún momento las escenificaciones de esas fábulas, únicamente las escucharemos narradas por boca de los actores que cantan, cantan y cantan, sin salir de la pista. Casi estaría mejor como obra de teatro que como película —en el caso de que esto estuviera bien de algún modo—.
En cuanto al lado técnico, solvente, con montaje, unos FX infográficos de mierda por culpa de manejar pocas perras y un diseño de producción pomposo y recargado que hace que le duelan a uno los ojos. Dicho dolor se extiende a los oídos gracias a canciones, horrorosas, sin garra, malas...
En definitiva, una fantochada que yo supongo los muy fans —que los hay— agradecerán sin duda, pero lo que es a mí no es que no me haya gustado, no es cuestión de gustos, es que considero “The Devil’s Carnival” una PUTA MIERDA. Con mayúsculas y todas las letras. Un exceso estético y nada más. Por suerte el suplicio, como decía, no alcanza la hora de metraje.
En el reparto, habituales de Bousman como el pobrecillo de Paul Sorvino haciendo de dios, Bill Moseley como mago extrañísimo —al que dice que interpretó basándose en ¡"Roger Rabbit"!— o Sean Patrick Flanery.
Un medianía, de lo peorcito que ha pasado por este blog.