Se habla mucho de las exploitations de "Gremlins", ya saben, las pelis de monstruitos como "Ghoulies", "Hobgoblins", "Munchies" y "Critters", e incluso me atrevería a decir que "Leprechaun" es consecuencia también de ello, pero nunca se habla del manazas de George Pavlou y sus "Esclavos del diablo" (y no me extraña), o como su título original indica acertadamente "Little Devils: The Birth". Que cachondo, “The Birth”. Para los más despistados decir que significa “el nacimiento”. Que ingenuos al pensar que esto tendría una continuidad.Y es que a Pavlou, tras cargarse los escritos de Clive Barker (como en "Transmutations"), aun le quedó tiempo en 1993 (que trasnochado ¿no?), de hacer su particular versión de "Gremlins".
Unos mafiosos quieren cortarle los dedos a un extraño “nerd” que les debe dinero, cuando aparece por allí un simpático individuo dispuesto a pagar la deuda. Este, que se dedica a escribir relatos pornográficos, sigue su estúpida vida, intentando esquivar a su casera, una vieja que se lo quiere follar, e ingeniándoselas para seducir a una cachonda que además es stripper. Cuando ve descender por su ventana, haciendo rafting, a un pequeño diablito, descubrimos que se trata de unos pequeños monstruos que el “nerd” crea en su casa moldeándolos con arcilla. ¿Cómo cobran vida? Quizás estaba muy despistado viendo la película, pero eso para mi es un misterio. Sobra decir que los bichejos la lían parda.
Lo crean o no, ya hay muñecos más cutres que los "Munchies". Para "Esclavos del diablo" dieron forma a unos ligeramente “animatroneados”, como cualquier figura de acción que podamos encontrar en todas las jugueterías, y los colocaron ahí de forma estratégica, para que se movieran según requería la escena. Madre del amor hermoso, ¡que cosa tan chunga!.
Podríamos salvarlos de la quema si al menos los muñecajos molaran, pero es que en mi vida he visto unos más espantosos y con menos carisma, ni en una película, ni en la vida real. Además, los ojos son dos diodos led rojos que se encienden. Si creían los productores que así iban a dar el pego (y no digamos ya miedo) iban listos. Por eso me hace mucha gracia el “The Birth” del título original… como si con esto fueran a crear franquicia… ¡me meo de risa!
Ahora bien, esta película es tan rematadamente mierdosa y tonta, que me cae bien. Aunque nunca recomendaría su visionado a los menos curiosos.
El caso es que el tema de los diablillos (que, además, tienen todo tipo de armas, usan cuerdas para el rafting y disparan con metralleta), no da mucho de sí, así que se introducen en el argumento montones de insustanciales subtramas que hacen del producto algo delirante. Por un lado tenemos a los mafiosos que prestan dinero al “nerd” para sus fines satánicos. Por otro el protagonista, escritor frustrado y extremadamente simpático, tanto… que cae antipático. La stripper a la que este se camela y la casera dominatrix que le ofrece al prota vivir gratis en su edificio a cambio de sexo. Y luego, ya en el minuto 50, comienza la historia de los diablitos, que es la menos interesante de todas.
En cuanto al tema que nos interesa de verdad, violemcia, sangre, gore, etc… esto tiene mas bien poco, por no decir nada.
En definitiva, me la he guardado en un dvd, así que eso es por algo, pero hay que tener huevos para enfrentarse a esto.
En el reparto, tenemos a todo un actor de culto, Marc Price, visto en "Muerte a 33 revoluciones por minuto", "Loca academia de combate" y en la insoportable "Los tomates asesinos se comen Francia". La chica es la apetecible Nancy Valen, vista en "Porky´s Contraataca", "El chico celestial" o "Loverboy" al lado de Patrick Dempsey.
George Pavlou no volvió a hacer más películas después de esta.