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viernes, 21 de abril de 2023

REVELADO CRIMINAL

Cuando comienza la película, con esos títulos de crédito ambientados en una sala de revelado fotográfico, con esos planos imposibles y “depalmanianos”, y ese montaje milimétricamente medido, todo parece indicar que estamos a punto de ver, por lo menos, algo potable. Una vez acabados, y entrados en materia, descubrimos que esos créditos tan chulos nada tienen que ver con el resto de la película, sosa, vaga, con muchas conversaciones y con menos capacidad para sorprender que un llavero. Claro, esto tiene su explicación: Resulta que está dirigida por un tal Terrence O’Hara —que tras la dirección de este “Revelado criminal” se hizo fuerte en los platós televisivos— mientras que esos créditos tan potentes están dirigidos por Nico Mastorakis, director que para la ocasión ejerce de productor, y que se salva de llevar un “tal” delante del nombre porque en su momento consiguió algún que otro éxito dirigiendo “El Viento” y la hoy considerada de culto “Los Zero Boys”, que tampoco es decir demasiado. Como sea, el contraste entre los créditos y el resto es evidente.
Y es que “Revelado criminal” es un batiburrillo que mezcla cine slasher con thriller e incluso con unos toques de “whodunit” invitando al espectador a averiguar quién es el asesino. Pero se queda a medio gas en todo, porque, no llega a ser un slasher puro, ni un thriller solvente. La película fracasa incluso en su tentativa de ser “whodunit” ya que en sus ediciones de vídeo de la época incluía fotos traseras en las que se nos desvelaba al asesino con las manos en la masa.
La cosa va de un individuo que comienza a cargarse a golpe de hacha a los miembros de una familia en una granja comunal, con la particularidad que, antes y después de proceder, se toma su tiempo para tirar fotos a las víctimas. Los que van quedando con vida durante el metraje, y el espectador, tendrán que jugar a averiguar quien es el asesino.
La misma cantinela de siempre pero peor, “Revelado criminal” es tan incompetente que vemos asesinatos fuera de cuadro y, para sugerir la escabechina que está haciendo el asesino con la víctima, vemos salpicaduras de chocolate de un pastel que justo en ese momento estaba siendo batido en la cocina en la que se está cometiendo el asesinato. O sea, sangre no, pero chocolate sí…
Por lo demás, el más solemne de los coñazos en un film de 1989 que pasó por cines y video clubes sin pena ni gloria y sin nada tras las cámaras digno de ser especialmente reseñado.
Solo para completistas del género de cuchilladas. O incluso ni para esos.

martes, 7 de junio de 2011

CAMPAMENTO INFERNAL

A ver, que me aclare... de "Campamentos Sangrientos" en los video-clubs de España hay... o había, unos cuantos. Casi todos, y repito CASI, pertenecen a la incomprensiblemente famosa saga "Sleepaway Camp". La primera vez que tuve noticia de ello fue hace muchos años, cuando dominaba el vhs. La peli, titulada efectivamente "Campamento Sangriento", era en realidad "Sleepaway Camp 2", y lucía una carátula horrorosa cortesía de "Córdoba Films" (la misma gentuza que editó costrosas pelis del calibre de "Forever Evil").
Pasan unos años y a alguien se le ocurre editar un pack (en dvd, el vhs ya anda jubilado) en nuestra tierra con las tres "Sleepaway...". Esta ocasión, lo de "Campamento Sangriento" es adjudicado a la primera entrega, seguida de las otras con el consecuente número después de idéntico título. Bien, hasta aquí la cosa ha quedado clara, ¿no?... vale, no... pero al menos ya podemos descartar la saga "Sleepaway Camp" y centrarnos en otra, la de "Bloody Murder", cuya primera de las dos entregas llegó a España como.. ¡¡"Campamento Sangriento"!! (y ojo, no confundir con el slasher-de-coña "Scream Bloody Murder").
Mientras "Sleepaway Camp" surgía como respuesta al boom slasher de los 80, "Bloody Murder" lo hacía como consecuencia de la fiebre de los 90 iniciada por "Scream". Pero lo curioso, y ahí radica su popularidad, es que el asesino protagonista aterrorizaba un campamento portando
¡una máscara de hockey!. No se trataba de parodia ni de homenaje ni de referencia-cool, en todo caso de plagio, y de uno bien serio. Era como pillar cualquiera de las secuelas video-cluberas de "Viernes 13", desprenderle de las pocas tetas y el poco gore que les quedaba e incrementar su look cada vez más telefílmico. En dos palabras, "Bloody Murder 1" ERA HORRIBLE. Pero también era un caso muy extraño y curioso dentro del mercado del slasher.
Tal curiosidad se acrecentó cuando a alguien se le ocurrió producir "Bloody Murder 2" (eso si, hay que reconocer que las carátulas yankis de ambas son genuinamente espectaculares) y, encima, esta vez iban a dotar al film de lo que más falta le hacía a la primera: sangre, sexo y algo de sentido de la estética. Así pues, "Bloody Murder 2" llega a las Españas como "Campamento Infernal". Toma castaña. Yo en su día la alquilé lleno de insana curiosidad, y fue al ver su título original que comencé a atacar cabos. Resultaba fascinante que "Jason Voorhees" contara con un primo bastardo de la más baja estofa (respondiendo al nombre de "Trevor Moorhouse") protagonista incluso de su propia mini-saga. ¡El maravilloso mundo del "direct to video", compañeros!.
"Campamento Infernal" cuenta lo de siempre: guapitos de ambos sexos (y ambos aficionados a lucir ropa escueta y ceñida) se pasean por un campamento apunto de cerrar mientras un tipo vestido con un peto y una máscara (al menos en este caso no es de hockey) se dedica a asesinarlos. Se supone que se trata de descubrir quién se oculta tras el disfraz. Y sí, podríamos decir que ese es el único aspecto "diferenciador" en un mar de mediocre mimetismo. Como ocurría con "Bloody Murder 1", la dos sigue a rajatabla las normas del slasher, sin intención paródica ni homenajeista (aunque menos descaradamente que su antecesora), y se atreve a salirse del camino únicamente por ese "whodunit" a la larga tan molesto. El film se soporta bien simpre y cuando el psycho-killer aparezca y mate a unos cuantos... el problema viene cuando pretende contarnos algo más. En ese momento, se torna más aburrido (si cabe).
Pero vamos, dejando florituras narrativas a un lado, de lo que se trata aquí es de valorizar los ingredientes indispensables en todo buen o mal slasher: Sangre, la hay. De hecho, "Campamento Infernal" luce un asesinato notablemente cruento... el primero de todos. Incluso tenemos una sierra mecánica, y el colega "Trevor" hace buen uso de ella (encima, para matar a un chaval de nombre "¡Jason!"). Tetas, las hay también... y bien visibles, aunque solo por parte de una campista, la cachonda de la pandilla, a la que pone rostro y forma la "scream queen" de segunda regional Tiffany Shepis. El director, Rob Spera (culpable también de "Leprechaun in the hood" y la primera de la interminable saga "Witchcraft"), se esfuerza en dotar de algo medianamente estético a su film, usando encuadres torcidos o atípicos. Y lo consigue a ratos, destacando el asesinato de la ducha, aunque en general predomina la sosería.
Vale... "Campamento Infernal" es una mierdecilla... pero una que aún se puede ver si te lo tomas con paciencia y sentido del humor. Un caso de secuela que "mejora" la original (lo que tampoco costaba mucho) e incrementa sus elementos genuinamente "exploitation". Lo raro es que nunca hubiese un "Bloody Murder 3", a pesar de que a la segunda le fue muy bien a la hora de recuperar la inversión, de que la mini-saga tiene fieles seguidores y de que incluso hay quien la pide desesperadamente (este mismo habla de la existencia de un spin-off titulado "The Graveyard", tendré que investigarlo).

Actualización (26-11-2022): Finalmente vi "The Graveyard". E incluso Víctor y yo nos tomamos la molestia de hacer un podcast íntegramente dedicado a hablar de la saga, por si gustan.

sábado, 6 de febrero de 2021

PESADILLA EN DELMER HOUSE

Mi interés en ver esta película era básicamente antropológico y venía motivado por la vil y más rastrera de las nostalgias. Seguramente los de mi quinta recuerden la llamativa y bellísima caratula y, sobre todo, el descarado título español. Sí, eran los tiempos en los que la primera aventura de Freddy Krueger lo había petado, así que uno de nuestros avispados distribuidores tuvo la descacharrante idea de pillar un telefilm canadiense del año 1982 (dos menos que el clásico de Wes Craven), originalmente bautizado "Till Death Do Us Part" (es decir, "Hasta que la muerte nos seapre"), titularlo "Pesadilla en Delmer House", mangar la tipografía de "Pesadilla en Elm Street" (+ el "elm" de "Delmer", innecesario remarcar que en la peli no se refieren a la "house" en ningún momento con ese nombre) y currarse una ilustración propia de un slasher (el asesino jamás tira de gancho para cometer sus fechorías, por supuestísimo). ¿Picamos? Pues yo no. Supongo que por entonces ya tenía aprendida la lección, y aunque me tiraba mucho la curiosidad, nunca jamás la alquilé, ni la vi, hasta ayer por la tarde, cortesía de la amabilidad y el talento rastreador de mi amigo Enorm.
Tres parejas en permanente conflicto llegan hasta la mansión de un famoso psiquiatra, dispuestas a recuperar el amor a base de terapias bastante extravagantes. Alguien ataviado con unas botas negras comienza a matarlos. Lo normal tras el primer crimen hubiese sido salir pitando de allí, pero no, los pacientes se quedan y el homicida continúa con lo suyo. ¿Quién será el culpable?
Básicamente estamos ante un "whodunit" de manual, con regusto a Agatha Christie rancia, todo lo elemental y desalmado que tocaría por su condición telefílmica, aunque, eso sí, luciendo puntuales arrebatos absurdos que agradeces. Por ejemplo, la pareja de sexagenarios con él soltándole sin cesar crueles e hilarantes insultos a ella. El mismo psiquiatra, en apariencia mucho más tarado que sus pacientes. O sendos escuetos más poco inspirados momentos de humor. Tampoco son moco de pavo los títulos de crédito, a base de recolectar, tal y como si se tratara de un trailer cualquiera, algunos de los momentos de la película que nos disponemos a deglutir ¿¿??
Naturalmente, el recuento de cadáveres es escaso y la sangre prácticamente nula. No la esperen, como tampoco esperen un despliegue de tremebundos efectos especiales porque, ni por el forro.
Y pasa lo que pasa, que al sentarme esperando una pedazo de mierda de proporciones bíblicas, me he encontrado con algo semi-simpático, semi-digerible y semi-entrañable que, desde luego, no es para conservar ni volver a ver. Pero ahí queda. Al menos ahora ya puedo ponerle cuerpo a aquella mítica caratula.
En el reparto destacan algunos rostros reconocibles. Especialmente si hablamos de la tocha de Matt CRAVEN (la coincidencia de apellidos no creo que fuera inspiración para el distribuidor), que le viene ideal al farlopero que interpreta y al que hemos visto en chorrocientas películas, destacando por adecuada "Cumpleaños mortal". También les sonará James Keach, básicamente por ser el hermano de Stacy y encarnar al instructor cabrón de "Locademia de conductores". Y finalmente damos con Jack Creley, el misterioso "Brian O'Blivion" del clásico "Videodrome" y que hace el papel de marido mal hablado (que su personaje se apellide Kroog, leáse "Krug", tampoco creo que fuera inspiración para el distribuidor).
Timothy Bond, director, (podríamos referirnos a él chistosamente como Timothy "Dalton as James" Bond) se pasó media vida currando en la tele. Entre sus pocos largos para cine destaca "Cosecha Mortal", cuya reseña fue escrita por Aratz en nuestro pest-seller.
El guion lo firma Peter Jobin, en cuyo curriculum localizamos un episodio de la serie "Misterio para tres" ("Friday the 13th: the series" en v.o.) y, sobre todo, el libreto completo de "Cumpleaños mortal" en cuyo rodaje, supongo, haría buenas migas con Matt Craven.
A saber...

martes, 26 de febrero de 2019

SENTENCIADOS

Cualquiera que viviese a fondo el auge de los vídeo-clubs reconocerá la impactante caratula de este rutinario "slasher" producido en el año que más convenía, 1982. Estaba en todas las estanterías y aunque parecía plato irresistible para los aficionados al cine de terror, tardé mucho en alquilarla porque algo me decía que sería un churro. Mi instinto no me engañaba. Sin embargo, vista hoy, añadiendo nostalgia a la ecuación, la cosa no parece tan grave.
Un grupo de peña se reúne en una isla porque van a hacer una película "positiva y con un mensaje valioso para la juventud de hoy". Sin embargo, a penas tienen tiempo de ensayar que comienzan a caer bajo la ira de un enigmático asesino. Las muertes son bastante chorras: A uno lo tiran dentro de una piscina con el agua hirviendo (¿?). A otra le cuelan ácido en la ducha. Lo que no se entiende es por qué le cuesta tanto atravesar la cortina para escapar de tan cruenta muerte. Y finalmente disponemos del crimen más gráfico de todos mediante sierra mecánica. No es que sea la repolla, pero comparado al nivel general, llama la atención.
Entre los integrantes del equipo hay dos pseudo-punk rockers. Y de hecho, cada vez que el asesino sale de caza enciende un radio-casete de bolsillo y deja sonar una animada tonadilla punkera titulada "Face to Face" según las capacidades de "Factor Four". Cuando la escuchas en los créditos del principio dices "Mola!". Pero tras tragártela tropecientas veces más a lo largo del metraje casi acabas odiándola.
Del personal implicado únicamente reconozco a Steven Tash, que has visto electrocutado por Bill Murray en "Los Cazafantasmas" o hecho puré gracias a "Christine".
"Sentenciados"  dispone de dos títulos en v.o., "Island of Blood" y "Whodunit?". Este último es muy gracioso pero poco fiel a la realidad si comparamos el tipo de películas adscritas a la etiqueta, mucho más atmosféricas, inquietantes, sofisticadas, con personajes bien definidos y algún tipo de herencia o venganza familiar, con la super-rutina inimaginativa y desganada del film reseñado, muy acorde al "slasher" puro. Cierto que los motivos del villano tienen su gracejo, pero tampoco demasiado.
Dirige la función un tal Bill Naud, con una filmografía escueta y un título muy curioso a modo de testamento: "Ricky 1 ¡Qué duro es ganar!", donde se parodian las películas del púgil cinematográfico más querido por todos.

sábado, 15 de marzo de 2025

PLACER SANGRIENTO

Candidatas a "pionera del slasher" hay unas cuantas, "Bahía de Sangre" (1971), "Noche silenciosa... noche sangrienta" (1972), "Navidades Negras" (1974, probablemente la única que merece tal medalla), "El asesino tras la máscara" (1976, aunque no fue lanzada hasta 1980, lo que le arrebató la posibilidad) y.... ¿¿"Placer Sangriento"?? Considerando lo más elemental de su trama, y el año de producción, 1973, podríamos incluirla en el listado. Pero, claro, ¿hasta qué punto situar en una isla a un grupo de turistas que son, más o menos, sistemáticamente asesinados mediante arma blanca por una figura misteriosa oculta entre sombras es, per se, materia de slasher? en ese caso, ¿no ocurriría lo mismo con unos cuantos "whodunit" previos al estreno de "La noche de Halloween" y consortes? En fin. Yo no creo que "Placer Sangriento" tenga nada de pre-slasher, ¿por qué? porque salvo dicho argumento, todo parecido con la fórmula propia de esa clase de productos es nulo. No pensarían así sus distribuidores, que tras estrenarla como "The Single Girls" (es decir, "Las chicas solteras") fue rebautizada para su posterior lanzamiento en vídeo, muy consecuentemente, "Bloody Friday", osea, "Viernes Sangriento" (llamativo considerando que el largometraje se desarrolla a lo largo de un fin de semana completo) Más claro, el agua.
En realidad, "Placer Sangriento" es un subproducto de explotación típicamente setentero, con todas las señas de identidad del cine barato de entonces, a saber, diálogos rellenametrajes absolutamente gilipollas, absurdos e inútiles, y personajes que les van a la par, es decir, de comportamientos ilógicos. Ahora son mega-majos, ahora son unos cabrones. Ahora se caen bien, ahora se odian. Todo aleatóriamente. Destacan en ese sentido el novio de la chica prota, que pasa de matón a tipo encantador de una escena a otra. O la reacción de ella, "te aborrezco / te quiero según me da la neura". Tampoco es manca la pava que se pirra por perder la virginidad siguiendo un ritual algo peculiar en el que su pretendiente deberá violarla durante un paseo nocturno.
Y sí, luego hay unos pocos crímenes escasamente gráficos. El primero nada más arrancar el film, y luego ya no tenemos otro hasta 48 minutos después, de una escasa pero eterna duración total de 83. Lo demás, pues ya les digo, pura paja. Y no me refiero a aquella en la que sus viciosas mentes están pensando. De esas poco, cuatro tetas ultra-gratuitas y para de contar.
Los culpables de semejante desaguisado son un par de leyendas de la explotación setentera y ochentera, marido y mujer en la vida real, Ferd (que no Fred) y Beverly Sebastian. Algunos les recordarán por su "Rocktober Blood / Concierto de sangre" y, muy especialmente, el que es su verdadero "hit", "Gator Bait", protagonizada por la misma y mal lograda Claudia Jennings que luce palmito en el film reseñado. Otros rostros y cuerpos medianamente reconocibles son los de Albert Popwell, el colega "de color" de "Harry Callahan" y la sexy Robyn Hilton, cuyas apetecibles ubres han sido explotadas también en "Cry Uncle!", "Sillas de montar calientes" (era la secretaria del disparatado gobernador encarnado por Mel Brooks), "Mujeres violentas" de Robert Vincent O'Neil (padre fundador de la saga "Angel"), "Video Vixens!", sex comedy con sello Troma dirigido por el normalmente pornógrafo Henri Pachard y "Malibu Express", convirtiéndose así en chica Andy Sidaris.
Naturalmente, no podía publicar esta reseña sin echar mano de la mitiquísima caratula que lucía el VHS en los estantes de nuestros añorados vídeo-clubs (cortesía de "Video Screen S.A.", la misma peña que en su día movió "La muerte ataca en New York". ¡¡Catalogazo!!). Immmmmpresionante... y falsa como un billete de veinte euros con la efigie de Juan Carlos Gallardo (desconozco completamente su origen real. Podría hacer cábalas, pero mentiría. Si alguien reconoce la llamativa imagen, que escriba). Era pura carne de fascinación para ojos adolescentes. De haber incorporado "Placer Sangriento" un momento como ese en sus costrosos fotogramas, otro gallo canturrearía, pero no, la cosa queda lejos de ser tan intensa. Lo que tenemos es, pues eso, cine barato de los setenta aburrido y totalmente prescindible.
Por si se lo preguntan, Ferd y Beverly Sebastian firmarían su última película en 1993. Él palmaría en 2022 y ella pasaría a ser la presidenta de una asociación destinada a la protección del galgo. Curioso y bonito a la par.