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lunes, 17 de mayo de 2021

BROADWAY DANNY ROSE

De un tiempo a esta parte vengo reseñándoles por aquí, más o menos quincenalmente (y mas espaciadamente ahora), películas que centran sus tramas en el mundo del stand up. “Broadway Danny Rose” de Woody Allen, no  se centra específicamente en ese mundo, si bien, es un homenaje a los cómicos de micro lleno de guiños al medio —el propio personaje de Danny Rose, interpretado por Woody Allen, es un cómico de stand up que además es representante teatral— que en consecuencia resulta ser una de las películas favoritas del gremio —quizás más por ser de Woody Allen que por ser una película sobre su oficio–. Sin embargo, hay que tenerla muy en cuenta porque aunque el argumento tiene poco que ver con los humoristas de micro, en realidad la película hace ver que, este, es un relato que un cómico cuenta en petit comité a otros cómicos durante una velada celebrada en una cafetería, lo que la califica como una obra más dentro del subgénero. Por otro lado, Allen recrea en un momento de la película su pasado como humorista stand up que le llevó hasta dónde está hoy, para que nos hagamos una idea del tipo de humor que usaba en sus actuaciones antaño.
La historia cuenta cómo un representante de artistas al que todos mandan al garete una vez han triunfado, por tapar una infidelidad de su cliente más próspero, un cantante tipo crooner, tiene que esconderse de la mafia que le busca para matarle.
Está considerada por los críticos una de las cinco mejores películas de Allen, pero yo, que no soy muy fan del neoyorkino, la veo como una película más que sigue la idiosincrasia “alleniana”, siendo, no obstante, bastante entretenida. Pero no nos engañemos; las películas de Woody Allen, aunque se paseen por todos los géneros imaginables, al final son todas iguales y, particularmente, pienso que el sello Allen está sobrevalorado a más no poder. Con todo, “Broadway Danny Rose” se deja ver, aunque la fotografía en blanco y negro no es más que una marcada de paquete.
Y es que las películas de Woody Allen, unas más otras menos, donde triunfan es en Europa. Por algo será.

viernes, 8 de mayo de 2020

CORONA ZOMBIES

Charles Band, quien en otros tiempos fuera productor de algunos de los títulos más míticos de la serie B, no solo está en las últimas de su carrera como productor, sino que además está desesperado, e incapaz de insuflarle algo de vida a su decadente compañía Full Moon, y supongo que más con el fin de ponerse una medallita que con el de enriquecerse, para su última producción tira de algo tan obvio y desfasado como es aprovechar el tirón comercial que pueda tener algo como el Covid-19, que tiene en vilo a todo el planeta, para marcarse un exploit a costa de la pandemia, algo con sentido del humor. Pero lejos de hacer algo potable dentro de sus posibilidades, opta por aplicar la ley del mínimo esfuerzo —y la mínima imaginación— y se factura  en menos de 20 días, un truño monumental, este “Corona Zombies”.
Cuando el Covid-19 fue declarado pandemia, Band vio el cielo abierto y se le ocurrió lo de hacer una película sobre el tema. Rápidamente, y con total desconfianza por si el tiro le salía por la culata, lo primero que hizo fue elaborar un vistoso póster que colgaría en las redes y que, por supuesto, llamaría la atención del fandom, muy dado a exclamar “Wooow!”, ante iniciativas impostadas y para deficientes mentales como esta. El póster está chulo, se vuelve viral y se empieza a hablar de la película. Es entonces, cuando se asegura un mínimo de público, cuando decide hacer realidad esta producción. Dada la situación que atravesamos en la que no es posible sacarse de la manga toda una película, los más avezados comenzaron a sospechar que podía tratarse de un simple reciclado, lanzar una película en propiedad anterior y retitularla para la ocasión. Pero no,  Band quiso ir más allá, y amparándose en viejas (y respetadas) propuestas de material doblado en clave humorística, como hizo Woody Allen en  los años 60 con “Woody Allen nº1 (Lily, La Tigresa)” —y cito esta porque es la que Band dice tener como referencia—, Band,  decide coger una de las películas de las que posee sus derechos de explotación, para doblarla y adaptarla al argumento que nos ocupa. Y lejos de escoger alguna pieza más ignota u oscura, se decanta por un clásico de la carroña con fama internacional como es “Apocalipsis Canibal”. Combina parte del metraje de esta con el de otra película de su compañía, la infame “Zombies Vs. Strippers” y lo dobla todo. Por supuesto, dentro de la poca coherencia que pueda tener una cosa así, rueda material nuevo, pero estamos a inicios del confinamiento y el poco metraje original que filma, lo filma en su puta casa con una actriz de tres al cuarto. Ya tenemos “Corona Zombies”. Tras lanzar los trailers, y ver claramente de lo que se trata, la estratagema no da muy buena espina, pero, igual la cosa podía estar divertida ¿Quién sabe?  Pues no. El resultado de todo esto es poco menos que bochornoso.
La sinopsis global vendría a contar que las personas que fallecen por Corona virus, pronto vuelven a la vida transformados en zombies hambrientos. Para acabar con ellos el gobierno crea un escuadrón que los aniquilará llamado Corona Squad. A partir de aquí solo vemos una combinación de las dos películas fusiladas y el material original, con un doblaje lleno de chascarillos y chistes de parvulario, haciendo referencia a los tópicos de las mascarillas y el papel higiénico (sobre todo al papel higiénico) que sonrojarán incluso al más curtido en estas lides. Nada. El papel higiénico lo necesitamos para limpiar las pantallas donde osemos ver esta basura que, no ya es que se cague en la serie B y en el cine de explotación, sino que, directamente, defeca sobre el espectador.
Y lo peor es que Charles Band lo sabe. Y ni siquiera ha sido original en la propuesta. Cuando lo de la gripe aviar, cuyas consecuencias para nada se parecen a las de la presente pandemia y, por lo tanto, sin el mismo tirón comercial, algunos desangelados cineastas se aprovecharon de la situación lanzado infamias como “Gripe Aviar: Virus Mortal” de un tal Olivier Langlois, o la extraña (por seria) “Flu Birds Horror” de otro tal Leigh Scott, pero aquellas películas eran inofensivas y menos irritantes que esta, en primer lugar porque hay detrás el esfuerzo de realizar una película por infame que esta sea, y en segundo lugar, porque eran un producto exploit algo más genuino. Esta, como si de una pandemia misma se tratase, hará al fan tonto volverse aún más tonto. Y tontos es precisamente de lo que vamos sobrados (la prueba está en que, en cuanto se lanzó "Corona Zombies", varias páginas y blogs especializados en el género corrieron a apoyarla con sendas promociones, cegados por quien se encontraba tras ella, solo para formar parte de algo que, a la larga, casi se ha vuelto en su contra. Y sí, se incluyen aquí algunas páginas/blogs patrios).
“Corona Zombies” es como cuando un torpe hace un collage para un ejercicio del cole, y en este le quedan tantos restos de pegamento y ha recortado tan mal las estampas, que va el profe y te suspende. Lo que pasa es que, para más inri, a este le han suspendido en séptimo de EGB cuando tenía edad para estar en COU.
Por otro lado, decir que en la red rulan varias versiones del doblaje de la película. Por comodidad, elegí la versión con doblaje latino que, por lo visto, es aún más infame que el original en el sentido de que cambia el sentido de los chistes y chascarillos haciendo un fusilamiento de la versión original. Pero me confirma Naxo que, pese a eso, tampoco hace empeorar mucho más el resultado.
Como fuere, lógicamente, la cosa es tan alocada que ha medio funcionado, y ya se rumorea que en breve se estrenará una secuela. Esa no la veremos.

lunes, 7 de mayo de 2018

KRISIS, UNA TERAPIA SUPERHEROICA

Por norma general, en Aquí Vale Todo no solemos hacer caso al cortometraje español, porque en contra de lo que se pueda presuponer, al ser nosotros cortometrajistas, no nos interesan los cortometrajes españoles. Personalmente, ya no es que no me gusten, es que me ponen nervioso y de mal humor.
Sin embargo, hay varios factores que hicieron que yo pusiera mis ojos en este “Krisis, una terapia superheroica”; El principal es que se trata de un cortometraje del director Daniel F. Amselem, al que ya entrevistamos  hace un tiempo para este blog (leer la entrevista) y que despierta en mí cierto interés y simpatía, amén de que su película “Operación Gonada”, con sus virtudes y carencias, me gusta mucho. Cómo no ver sus siguientes trabajos.
Y Amselem podría haber realizado un corto más de tantos que pululan por ahí, pero sin embargo, ya solo por la originalidad del punto de partida, gana puntos con respecto al resto de propuestas profesionales dentro del mundo del corto. Y es que Amselem, fiel a sus gustos, consciente de los tiempos que corren, y curtido en mil y una batallas en torno al financiar sus trabajos, construye un simpático cócktail de guiños y referencias que se condensan en 13 minutos de metraje que pasan volando. En definitiva, no nos ofrece otro aburrido corto español de manual.
Cuenta como un súper héroe, el Errante Galáctico, que ha perdido la fe y los poderes ante un planeta tierra tan jodido que se desmorona por sí solo, acude a un psicoanalista, el profesor Kleinman, a contarle su problema. Sus credenciales para con el súper héroe son que, su padre, atendió personalmente, años atrás, nada menos que a George Lucas. Por otro lado, este psicoanalista resulta ser un judío ortodoxo, algo neurótico y cuya relación con su madre bien le valía que alguien le psicoanalizara a él… ¿Saldrá  nuestro súper héroe de la crisis que atraviesa? Para saberlo deberán ver el corto que se encuentra actualmente en un tour de force de festivales por todo el mundo.
La cosa finalmente resulta simpática; no hace falta ser una lumbrera para darse cuenta de que, aunque no lo son, los personajes están claramente influenciados por otros dos personajes, siendo esto al final un “Magneto meets Woody Allen”. El Errante Galáctico, obviamente, guarda un gran parecido con el villano de Marvel —de hecho yo me andaría con cuidado con Disney, no sea que interpongan una demanda, puesto que el casco del Errante es calcado al de Magneto— mientras que el psicoanalista, el profesor Kleinman no es más que un sosias de Woody Allen. Obviamente, con estos parecidos, con estos homenajes, juega Daniel F. Amselem todo el tiempo en su corto, hasta el extremo de que los propios títulos de crédito finales son un homenaje, no diré a qué, para no spoilear. Asimismo, son estos arquetipos que Amselem toma prestados, los que otorgan atractivo al corto.
En definitiva, 13 minutos entretenidos, dinámicos, con algo de acción, sangre y sobretodo una muy sutil comedia, que merecen la pena ser visionados.
En el reparto, como el Errante Galáctico tenemos a Octavi Pujades al que hemos visto en películas como “Gallino” o “Tres bodas de más” y como el profesor Kleinman tenemos a Joaquín Daniel, visto en films como “Todos tenemos un plan”.
Si la cosa funciona, la cosa desembocará en serie televisiva para las plataformas digitales.

lunes, 21 de enero de 2019

EL ASALTO AL CASTILLO DE LA MONCLOA

“El asalto al castillo de la Moncloa” en realidad no trae nada nuevo. Lo que nos ofrece, no es otra cosa que una vieja película de dominio público, que en este caso es la titulada “Los amantes del desierto”, que cae en las manos de un señor con alma de “Exploiter” como era Francisco Lara Polop y que realiza un redoblaje de esta película introduciendo unos diálogos cómicos que casi nunca le van bien a las imágenes. Eso ya lo vimos en la popular “Woody Allen Nº 1, Lily la tigresa” de Woody Allen y en tantas otras, aunque aquí en España fueron pioneros Tono y Mihura con  su “Un bigote para dos”, inencontrable en su versión original.
Sin embargo, lo que hace especial a esta película es el contexto histórico en el que la situamos, nada menos que tras las primeras elecciones generales de nuestro país en la llamada transición democrática, época esta que afectó en todo momento a nuestra cinematografía y en la que, en consecuencia, más chistes de política se inventaban.
Así que con la  ayuda de Manuel Castiñeiras y Juán Portillo “Top” (quien fuera pareja radiofónica de Luis Sánchez Polack “Tip”, antes de que este se uniera en matrimonio humorístico con José Luis Coll) Polop se escribe unos diálogos que giran en torno a la política de aquellos días con Alfonso Suárez y Felipe González a la cabeza del asunto, y se montan un argumento cogido con hilos bajo los que soltar una retahíla de chistes y chascarrillos en torno a la situación política que se vivía en la España de aquél ya lejano 1978. Mariano Ozores, qué ya hacía estos experimentos por placer con sus hermanos y amigos, se encargaría de adaptar los diálogos a las imágenes bajo dirección de Polop.
Y el caso es que el experimento queda de lo más curioso, teniendo en cuenta que los diálogos escritos para la ocasión son soltados con total naturalidad por actores de doblaje profesionales de los de toda la vida, o sea, cojonudos, por lo que estos quedan bien encajados en la acción y totalmente creíbles. “El asalto al castillo de la Moncloa” es, finalmente, una enorme broma.
La película se estrenó en salas, congregó casi 130.000 espectadores y el negocio sale redondo, sin embargo, amén de las críticas que tachan a la película de oportunista (cosa que es cierta y que sus artífices en ningún momento ocultaron) salta la polémica cuando Carmen Sevilla, protagonista de “Los amantes del desierto”, ve la película y al verse doblada y soltando por su boca toda esa ristra de chistes sobre socialistas, sobre UCD y sobre la oposición, entra en cólera. La actriz se siente utilizada e interpone una querella contra Francisco Lara Polop por utilizar su imagen de esa manera en la cinta, alegando que esta podía verse seriamente dañada. Sin embargo, de poco le sirvió esta demanda a la actriz,  puesto  que fue desestimada al tratarse “Los amantes del desierto” una película en dominio público con la que el cineasta podía hacer lo que le viniera en gana. Carmen Sevilla, sufrió lo suyo con este tema cual plañidera, pero lo cierto es que la broma no era para tanto.
Por otro lado, el principal reclamo de la película, además de tratarse de un producto de mera actualidad, era la presencia en el doblaje de Tip y Coll, que hacen las veces de narradores de los hechos acontecidos.
Está claro que “El Asalto al castillo de la Moncloa” en su momento debió resultar un producto fresco y altamente divertido. Vista hoy, la cosa no deja de tener gracia, pero se queda tan anclada en su momento, en 1978, que es como descifrar un jeroglífico. No nos enteramos de nada. No es como esas comedias de Pajares y Esteso en las que de vez en cuando se soltaba un chiste político de la época, sino que se trata de una catarata de referencias una tras otra, sin tregua, y en la que se frivoliza con temas como la legalización del amancebamiento, el aborto y la píldora “antibaby”, conceptos, estos ya antidiluvianos. Sin embargo, ese es su handicap, ya que se trata de una astracanada cuya condición de película es lo que menos importa; se concibió para ser consumida en ese año 1978 y, con las mismas, que fuera olvidada también ese año 1978. Una película del aquí y el ahora, que hoy se puede disfrutar de ella más como concepto que como película, porque en resumidas cuentas de película tiene más bien poco. En todo caso sería como una cinta de “Chistes del golpe” de Arévalo en formato celuloide. Vamos, que no es una película tanto como un ejercicio humorístico. Y un sacacuartos.

viernes, 30 de junio de 2023

ALGO MÁS QUE COLEGAS

Francis Veber probablemente sea el director/guionista franchute con mayor proyección internacional en la historia del cine comercial. En los setenta se hizo un nombre gracias a sus comedias de acción para lucimiento de Daniel Auteuil y Pierre Richard, así como con ese mastodonte en forma de comedia homosexual que era “Vicios pequeños” y cuyo guion firma. Tanto era el éxito que sus comedias tenían en Europa que pronto los americanos se fijaron en él con la idea de remakear algunas de las más populares. Pero antes de eso, Veber se pegó el lujo de ser el primer guionista francés que vendía un guion a Hollywood para ser producido allí nada menos que por Paramount, esta “Algo más que colegas” dirigida por James Burrows, director curtido en televisión que firmaba con esta su única película para cines.
A mediados de 1982 se avecinaba una huelga de directores en Hollywood y, como plan de emergencia, previamente a eso, Paramount decidió hacer un experimento produciendo una serie de películas de corto presupuesto, entre 2 y 6 millones de dólares, con el fin de ver cómo podían funcionar estas producciones de bajo coste. Una de ellas era “Algo más que amigos” que fracasó de pleno en la taquilla. Aunque otra de ese mismo plan fue “Oficial y Caballero” que se convirtió en un hito. Según el ejecutivo de Paramount, Barry Diller, “Algo más que amigos” es un ejemplo de lo que es una película hecha deprisa y mal.
Lo curioso de todo este asunto es que el film escrito por Veber nace tras haber visto este el hoy clásico “A la caza” de William Friedkin y decidir que en esa película los homosexuales no salían muy bien parados, así que tomó ese mismo argumento y lo desarrolló a modo de buddy movie y comedia de situación. El resultado de esta vuelta de tuerca se traduce en que la opinión pública se la tomó a la tremenda obteniendo críticas tan demoledoras como las que un par de años atrás recibió la misma película de Friedkin. Fue tildada de homofóbica y acusada de mostrar en pantalla a los homosexuales de la misma manera estereotipada que los mostraba “A la caza”, o peor aún, haciendo vestir al protagonista homosexual con ropas rosas y conducir un coche del mismo color. También se decía que la película insinuaba que no se podía hacer trabajar a dos policías de distinta tendencia sexual porque el gay acabaría enamorándose del hetero.
La cosa va de un duro policía heterosexual al que se le asigna un compañero que trabaja en los archivos que, aunque está en el armario, todo el cuerpo nota que es homosexual. La idea de juntar a estos dos policías es hacerlos pasar por pareja gay y que así investiguen el asesinato  de una serie de homosexuales, infiltrándose en el ambiente. Naturalmente en su día a día saltarán las chispas, máxime cuando durante la investigación el gay se enamora del hetero y acaban siendo, como reza el título castellano de la cinta, “Algo más que colegas”… Claro que la presencia de una guapa fotógrafa ayuda a que predomine lo hetero.
En un principio concebida para Clint Eastwood y Woody Allen en los papeles protagonistas (¿se lo imaginan?) —Eastwood dijo que aceptaría el papel solo si también lo hacía Allen… y Allen debió decir que él no interpretaba a ningún maricón— “Algo más que colegas” resulta una buddy movie resuelta, muy del montón, y para el lucimiento de los actores que finalmente la interpretaron, Ryan O’Neal en plena decadencia (gracias a esta película recibió una nominación al peor actor de la década de los 80 a los razzie que le arrebató el bueno de Stallone) y John Hurt (al que muchos creían gay tras una serie de papeles en los que había interpretado a homosexuales, pero era hetero y muy hetero), siendo probablemente una de las parejas con menos química de la historia del cine.
La película es ramplona y homofóbica cuando lo que pretende es dar un mensaje aperturista, lo cual la convierte en involuntariamente graciosa, pero es tan del montón y, al final, tan sosainas que, que quiere que les diga, como el revulsivo a “A la caza” que se supone es, la de Friedkin defeca desde lo alto encima de esta. Y con bien de diarrea.
Pero se deja ver una tarde tonta.
Si proceden, intenten reconocer a un jovencito Martin Kove haciendo una figuración especial homosexualista (aunque, para 1982, ya se hubiese dejado ver en títulos de peso como "La última casa a la izquierda" o "La carrera de la muerte del año 2000")

viernes, 20 de enero de 2012

THE INNKEEPERS / LOS HUÉSPEDES

Soy fan de Ti West. Me gustó "The Roost" pese a sus carencias. Me gustó mucho más "Trigger Man". No me gustó nada "Cabin Fever 2". Y me encantó "The house of the devil". Tres a uno. Por eso me moría de ganas de ver su nueva película, "The Innkeepers". Cosa que ya he hecho.
Un viejo hotel abre por última vez. Dos recepcionistas pasan allí la noche. Uno de ellos se obsesiona con la leyenda de una supuesta fantasma que habita el lugar y decide investigar.
"The Innkeepers" arrastraba un lastre enorme, muy grande, ser la siguiente peli de West después de su masterpiece, la mentada "The house of the devil". Era/es imposible que fuera mejor... ni tan siquiera igual de buena. Ya suele pasar que todo artista, tras crear su obra definitiva, tiende a decepcionar con la siguiente. En ocasiones la culpa es de las expectativas del público, pero a veces es la misma "piece" resultante la que, simplemente, no funciona. Y "The Innkeepers", por mucho que me duela, no funciona. Nada de nada. Tenía asumido que Ti West iba a decepcionarme, pero no TANTO. Me lo ha puesto demasiado fácil.
De hecho, esta podría ser la peor peli de su director. Por encima incluso de "Cabin Fever 2"... porque esa, al menos, tenía gore... pero "The Innkeepers" no tiene nada... únicamente gente hablando, hablando y hablando. No hay sangre, pero eso lo acepto. No hay miedo, lo que me duele más. Peor aún, hay algún susto... funciona sí, pero el susto es una salida muy facilona que no me esperaba de un cineasta como West. Sin embargo, lo que más echa uno de menos viendo este film es ATMÓSFERA... algo en lo que, hasta hoy, el cineasta era un maestro. Y en este caso, contaba con elementos más que suficientes.
"The Innkeepers" es sosa, plana, anodina, ni es una mierda, ni es una maravilla. La -mínima- historia que nos cuenta no interesa, ni atrapa. Bordea incluso el telefilm. Para mayor escarnio, tiene pinceladas de humor... y esto último no es precisamente el fuerte de su director. Valga "Cabin Fever 2" como ejemplo.
Otro mal considerable es la actriz protagonista, que resulta genuinamente cargante e irritante. No cae bien. Y sí, los fantasmas que la rodean están muy bien caracterizados y hasta dan un poquiiiiiiiiiiiiiiito de yuyu, pero demasiado poco en todos los sentidos. Las secuencias de suspense y tensión quedan anuladas por el lastre que las envuelve. En definitiva: Es como una peli de miedo hecha por Woody Allen. Y ojo!, que Allen tiene grandes títulos, pero su estilo no funcionaría en un género como el terror. Y a las pruebas me remito.
Tres a dos. No pierdo la esperanza, sé que Ti West es un tio con un talento enorme, y fijo que en el futuro volverá a sorprenderme para bien.

ACTUALIZACIÓN (27, Junio, 2014):
Recién revisada en su edición española, con el título de "Los Huéspedes", debo decir que mi opinión no ha variado demasiado. Tal vez lo que no entendí en su momento era que Ti West había querido hacer una comedia blanca con elementos de terror... ok... pero ni tan siquiera teniendo eso claro antes de darle al "play" en esta segunda oportunidad puedo decir que la cosa se haya saldado con éxito. "The Inkeepers" me sigue pareciendo aburrida, poco interesante y menos terrorífica. Y lo peor es que, desde entonces, Ti West no me ha sorprendido con nada mucho mejor... así que vayamos sacando las palas.

viernes, 1 de julio de 2022

PLAYA AZUL

Película “S” de la factoría de los hermanos Balcázar, en esta ocasión dirigida por Jaime Jesús Balcázar que en co-producción con Suiza se saca de la manga un soft de carácter exportable.
Se trata de un film que se pretende sofisticado, una suerte de porno blando para público adulto a la “Emmanuelle”, y que cuenta la historia de una viuda de la alta sociedad la cual, tras morir su marido, se va de vacaciones a las Islas Canarias con su hijastra a la que no le parece buena idea irse de parranda con el cadáver de su padre aún fresco. Pronto la chica se relaja y cuando no se encuentran haciendo turismo se la pasan follando con los lugareños, acompañadas por un chófer, un sosias de Woody Allen (al que en el doblaje se encargan de asignarle la voz del doblador clásico de Allen, Miguel Ángel Valdivieso) que no pierde ocasión a la hora de mojar el churro, lo que le provocará alguna que otra disputa con la mujer que le ha contratado. La película entera es un ir y venir de las dos protagonistas teniendo conversaciones insustanciales en distintos puntos turísticos de Lanzarote y yendo cada vez más allá en sus relaciones sexuales hasta el punto de practicar el sexo en grupo, o en el caso de la hija, encontrar asimismo el amor.
Lo gracioso de esta película, que para su versión en el extranjero se tituló “Black Sands” (“Arenas negras”, que es un título de lo más adecuado teniendo en cuenta el lugar donde transcurre la historia) reside en su condición expoliadora, por lo que teniendo presente el rotundo éxito que a principios de los 80 tuvo la película “El lago azul”, los Balcázar procuran elaborar unos materiales promocionales y un título que recuerden lo máximo posible a la película de Randal Kleiser. Por supuesto, más allá del título y la publicidad, nada tiene que ver con aquella. Ni tan siquiera la escueta historia de amor existente entre los dos jóvenes de “Playa azul” se asemeja lo más mínimo a la del film hollywoodiense.
Por lo demás, el tedio se apodera de la hora y cuarto de metraje como es rigor, sin nada que convierta a esta película en algo especial dentro de la ecléctica filmografía de los hermanos Balcázar.
El guion está escrito a seis manos por parte del propio Jaime Jesús Balcázar en colaboración con Angelino Fons, director de “El Cid cabreador” o “Fortunata y Jacinta” entre otras y un tal Louis P. Bastias que váyanse a saber ustedes si es el seudónimo de alguien o una persona real. Como fuere, no tiene más trabajos acreditados en su currículum a parte de este.
En la parte actoral, y mostrando al desnudo sus anatomías, contamos con las presencias de Juanita Brown, actriz que provenía del blaxploitation llegando a aparecer en films tan populares como “Foxy Brown” o “Willie Dinamite” y que acabaría su carrera cinematográfica apareciendo en este bodrio, y Helga Liné que se encontraba en su mejor momento físico y, quizás, en el peor artístico. El resto del reparto lo componen habituales de la factoría (e incluso el propio Angelino Fons se marca un cameo) y desinhibidos actores suizos que se ponen en pelotas desacomplejadamente.
Un bodrio de los grandes.

lunes, 25 de marzo de 2013

INTERVIEW: GUILLERMO GRILLO

Hará ahora un par de años, que navegando por Internet descubrí una película pequeña, honesta y sencillita, rodada con poco dinero, pero con uno resultado totalmente edificante, que logró encandilarme, “Fantasma de Buenos Aires”, su director: Guillermo Grillo.
Ahora con motivo del estreno on line de su ultima película “La noche del Chihuhua” (financiada a través del “Crowdfunding”) , oportunamente decido entrevistarle, y de paso, dar a conocer a los lectores de AVT a un director diferente, una alternativa al encorsetado panorama del fantástico Argentino.
Esto es lo que Guillermo Grillo, siempre con una amabilidad extrema, nos contó.




Varios cortometrajes y dos largos en tu haber.  En España eres un completo desconocido ¿Cómo te presentarías ante los posibles espectadores españoles?

Supongo que la mejor presentación para un cineasta son sus películas, así que les diría que se den una vuelta por mi canal http://www.youtube.com/guillegrillo donde hay desde un corto que hice a los 17 años hasta el tráiler de mi nuevo largo. Ahí está casi todo.
Pero de todas maneras, para no dejar esta respuesta en una mera y descarada publicidad de mi propio sitio, si me tengo que presentar diría que soy un narrador que usa imágenes. Mis intención con el cine siempre ha sido contar historias a través de la emoción. También soy guionista de comics y de alguna manera el objetivo es el mismo. No logro entender cierto nuevo cine que se vanagloria de no ser narrativo, ciertamente me resulta incomprensible, porque tampoco estamos hablando de películas abstractas como los cortos de Norman McLaren, cuyo trabajo adoro, si no más bien de un cine de una narrativa pobre y de intenciones contradictorias. Eso no es lo mío.
En mi carrera he ganado nueve premios, y cinco de ellos fueron voto del público. Esa es la presentación que más me enorgullece.

Tu primer largometraje “Fantasma en Buenos Aires” la considero una película que aprovecha los pocos recursos de los que dispone, consiguiendo un resultado exquisito. ¿Como surge la oportunidad de dirigirla

Bueno, primero muchas gracias, siempre es grato que se pondere el arduo trabajo que es hacer una película.
Fantasma de Buenos Aires se produjo gracias a Manuel Antín, director de la Universidad del Cine de Buenos Aires. Yo soy egresado de esa universidad y mi película fue producida por ella, como hicieron con otras antes (“Moebius”, “Mala Época”, “Merkano el marciano”). Se trabaja con un pequeño subsidio del Instituto de Cine y la universidad aporta equipamientos y lo más particular es que todos los miembros del equipo técnico son estudiantes o egresados recientes. Es decir que es un gran debut cinematográfico, porque todos los “cabeza de equipo” como el director de fotografía o el sonidista, ocupan por primera vez ese rol en un largometraje. La idea es tener una experiencia de aprendizaje, y sin duda lo fue. Todos aprendimos muchísimo.

Considero que es una película única en su estilo, sin las exageraciones propias del cine fantástico (e independiente) Argentino. ¿Conoces los trabajos de productoras cómo “Farsa producciones” y otras por el estilo? ¿Qué opinión te merecen

Claro que conozco su trabajo y lo respeto mucho, sencillamente porque no buscan hacer un negocio sino hacer el cine que les gusta. Con el tiempo han mejorado mucho técnicamente, a la par que la tecnología ha ido abaratando los medios para lograr una buena calidad de imagen.
De todas formas, si tuviera que marcar una diferencia entre su búsqueda estética y la mía dentro del género fantástico, diría que intuyo que ellos buscan homenajear, parodiar o tal vez recrear el cine que vieron en la televisión en su niñez. De ahí, por ejemplo, que los personajes hablen con un acento castellano neutro existente únicamente en los doblajes de televisión.
En cambio yo busco otra cosa, no persigo lograr un espécimen de género puro, sino mestizo. Busco combinar experiencias personales con diversos elementos de nuestra cultura. En “Fantasma de Buenos Aires” esto es prácticamente transparente, los problemas y planteos existenciales del adolescente que fui se enroscan con la cultura del tango, la literatura de Borges, el estado actual de la ciudad de Buenos Aires y cierto género de comedia norteamericana, que no sé si tiene nombre pero que parte del cambio entre mente y cuerpo. Todo trenzado cuidadosamente, para que el espectador no se dé cuenta, sino que disfrute riéndose, sobresaltándose o incluso llorando, como sé que pasa muchas veces en el final de Fantasma.

En su argumento, veo que hay ciertas similitudes con el de la película “Dos veces yo” (“All of me”). ¿Hasta que punto te inspiró esa película? ¿O ha sido casualidad?

No fue una casualidad para nada, yo vi esa película en mi juventud (aquí se llamó “Hay una chica en mi cuerpo”) y me gustó mucho. Hay unos cuantos recursos tomados de allí, pero aplicados a otra historia. En el fondo “All of me” es una clásica comedia romántica y la mía es un cuento de amistad, de ayuda mutua.

Considerando que hoy por hoy, con el vídeo no es tan difícil llevar a cabo una producción, en argentina ¿Sería la distribución y el llegar al público lo más difícil?

De alguna manera es así. Si se busca que la película llegue a una gran cantidad de público cada vez aumenta más el costo de la campaña publicitaria con respecto al costo de hacer la película. Es más caro venderla que hacerla.

Para rodar tu ultima película “La noche del Chihuahua” has utilizado el método (muy de moda) “Crowdfunding” (para el que no lo sepa, se trata de producir una película a base de donaciones de los fans para poder financiarla) ¿verdaderamente, este método da resultado?

Mmmmm… qué pregunta! Se trata de algo nuevo que hay que ver cómo evoluciona. En mi caso funcionó por varias razones. Por un lado te mentiría si no reconociera que muchos de los aportantes son familiares o amigos, esto es un hecho lógico, porque la propagación de la campaña de recaudación se hace por las redes personales de cada uno, por sus contactos, amigos o seguidores. No tendría sentido pagar un comercial en la TV para una campaña de crowdfunding, de modo que es natural que el universo de aportantes sea gente conocida por el creador. Igual hubo muchos productores “genuinos” del proyecto, que no me conocían a mí sino a mi película, o que siguen al protagonista del nuevo proyecto, Benjamín Rojas.
Otro punto que yo creo que fue positivo fue plantear desde el principio una película de distribución gratuita en la red. Es decir, yo no pido plata regalada para hacer un producto que luego voy a vender. Pido plata regalada para regalar a su vez la película al público, y esta es la experiencia a la que pido que se sumen. Esto creo que le da una base ética más sólida al financiamiento colectivo, mi razonamiento fue: lo que viene de la red debe volver a la red.

¿Qué tal han ido las primeras proyecciones? ¿Ahora la estrenas en la red, verdad?

Sinceramente “La Noche del Chihuahua” ha tenido una repercusión mucho mayor a la que esperaba. Ganó cuatro premios en el Festival de Cine Inusual de Buenos Aires, Mejor Comedia en el Festival de Villa Carlos Paz, se exhibió a sala llena en el Festival Internacional de Mar del Plata y pronto participará en el “Friars Club Comedy Film Festival” en Nueva York.
La respuesta del público es impresionante. Pasada la mitad de la película no paran de reírse. ¡No se escuchan los diálogos de tanta risa!
Es una experiencia formidable ver salir a la gente de la sala con una sonrisa en la cara. En ese momento se siente que todo ha valido la pena. Es una sensación de empatía y de cariño impresionante, porque lo único que me dicen es “gracias”.
Finalmente el 8 de Mayo la subiré a mi canal de youtube y estará libre para todo el mundo, como fue la idea original, que se pospuso simplemente porque los festivales no la habrían aceptado si ya estuviera estrenada online.

Gracias a Internet, he podido descubrir tu cine. ¿Qué opinión te merece la red? ¿Y las descargas ilegales? Al fin de al cabo, yo te descubrí de esa manera, de otra forma no hubiera podido…

Esto es una ola gigantesca que se acerca inexorablemente. Habrá quien se entierre en la arena para intentar resistirla y habrá quien saque una tabla para tratar de surfearla. Yo me anoto entre los segundos.
Fantasma de Buenos Aires no fue un gran éxito de taquilla en las salas, cosa que ya estaba predestinada porque se lanzó con una mínima campaña publicitaria. Y en un sistema comercial diseñado por y para la industria norteamericana, el primer fin de semana de exhibición determina la entera carrera comercial de un film. Ese número de espectadores no sólo decide en cuántas salas se proyecta la semana siguiente, determina también cuántas copias en DVD se lanzarán al mercado (y cuanto menos copias se hagan más cara es cada una) y de alguna manera decidirá también si a los canales de TV les interesa comprarla. O sea que un mal número en la primera semana es casi imposible de remontar, y en realidad ese número no depende tanto de la película en sí como de la publicidad que se haga. O sea que a fin de cuentas la película casi no importa. Es un sistema salvaje e impío, incluso para las propias producciones norteamericanas.
Pero en internet es todo el revés. No hay urgencia, hay tiempo, la calidad importa. Los espectadores que disfrutaron de la película la comparten, la recomiendan y se comunican con el autor brindándole su apoyo, sus críticas o su agradecimiento. Es algo maravilloso. No puedo saber con precisión cuánta gente vio Fantasma de Buenos Aires en internet, pero fácilmente puedo calcular que fueron casi diez veces más que las que la vieron en el cine. Decenas de miles. Si bien esto no me produjo ningún rédito económico, no exagero al decir que salvó mi carrera de director, porque es muy difícil seguir adelante después de una decepción como fue el estreno de Fantasma de Buenos Aires.
Por eso, cuando encaré esta nueva película lo hice directamente para internet, y el crowdfunding me permitió hacerlo sin pagar yo mismo por ello, aportando solamente mi trabajo, cosa que hice con gusto, apoyado incondicionalmente por mi mujer y mis hijos.



Hay un paisano tuyo, Adrián García Bogliano, que, sin dejar de hacer un cine pequeño e independiente, está triunfando en todo el mundo con sus películas de terror ¿Conoces su trabajo? ¿Qué opinión te merece?

Pues me gusta su trabajo, creo que considerando la diferencia estética que comenté entre la gente de Farsa y yo, él estaría en el medio. Busca hacer películas de género puro pero ubicadas en su ambiente real. No sé si puedo agregar mucho más, aunque no nos conocemos en persona, sinceramente me alegro de que le vaya bien.

¿Hay un próximo proyecto a la vista?

Hay varios proyectos anteriores a “La Noche del Chihuahua”, pero tengo ganas de escribir algo nuevo, tal vez alejándome de lo fantástico y buscando una comedia más simple. Es básicamente un intento por adaptarme a la realidad de la producción del cine argentino, sinceramente los productores no entienden mis proyectos cuando leen los guiones, porque no se los pueden imaginar (me lo han dicho con esas mismas palabras) y tampoco puedo seguir filmando con amigos en mi casa. Así que estoy tratando de cambiar un poco sin renunciar a mi personalidad, veremos qué pasa.

Dime tus cinco películas favoritas y otras cinco que aborrezca

Tengo que aclararte que no soy un tipo de armar listas, ni top 5, ni top 10, no acostumbro, de hecho no me gusta hacerlo. Pero a ver…

Favoritas

“Groundhog day “(“Atrapado en el tiempo” en España y “Hechizo del tiempo” en Argentina)
“Star Wars ep 5, El Imperio contraataca”
“Toy Story”
“Juan Moreira”
“Unforgiven” (“Los Imperdonables” o “Sin Perdón”)

Las aborrecidas es un poco más complicado porque uno tiende a olvidarlas, pero veamos… supongo que lo chistoso es que sean películas grandes y caras, tampoco tendría gracia agarrarse contra alguien sin muchos recursos. Así que vamos a por los peces gordos.

“Star Wars ep 1, La Amenaza Fantasma”
“Matrix Reloaded”
“Batman Forever”
“The Men Who stared at Goats” (“los hombres que miraban fijamente a las cabras)”
Y una nuevita: “El poderoso Oz” (“Oz, un mundo de fantasía” en España).

Cinco directores que admires y otros cinco que deteste

Podría decir que admiro a

Woody Allen
Alfred Hitchcock
Orson Welles
Ken Loach
Mario Soficci

Eso no fue tan difícil, siempre queda bien poner un argentino. Por supuesto no voy a poner directores argentinos entre los detestados…porque sería una lista demasiado larga.
Así que usaré el mismo criterio de atacar tipos con plata mal usada. A ver…

Woody Allen (¿Qué? ¿Acaso no lo puedo amar y odiar?)
Steven Soderbergh
Alan Smithee (este no existe realmente)
Joel Schumacher

Algo así podría ser la lista… pero tampoco es definitiva, cualquiera puede entrar o salir en cualquier momento, así que ¡Cuidado!

 ¿Algo que añadir? ¿Quieres decirles algo a los lectores de AQUÍ VALE TODO?

Simplemente repetirles la invitación a ver mis trabajos en youtube, es gratis es divertido y a veces es emocionante. Pasen por ahí y si les gusta lo que ven déjense un comentario, que yo los contesto todos todos. También pueden ver mi blog, www.guillegrillo.blogspot.com donde conté a modo de diario todo el proceso de esta peculiar producción que fue “La Noche del Chihuahua”. Muchas gracias y un abrazo grande para todos.


viernes, 11 de diciembre de 2009

13 ASESINATOS Y MEDIO

A inicios de los 80 dos subgéneros vivían su mejor momento conjuntamente, el slasher y las spoof movies. Era cuestión de tiempo que el segundo se riera del primero, y que mejor si lo hacía a auspicios de la "Paramount", quienes por entonces arrasaban con los slasher (suyos eran "My bloody Valentine" y las secuelas de "Viernes 13") y habían dado salida popular al spoof con "Aterriza como puedas". Lástima que la suma de los factores no diera un resultado satisfactorio.... de hecho, "13 asesinatos y medio" es pura diarrea mental.
La supuesta guasa oficial a costa del cine de acuchillamientos se basa en los mismos esquemas argumentales, instituto en el que los estudiantes van siendo asesinados por un personaje misterioso. Hay chistes verdes y remalazos escatológicos. El problema es que no hace reír. Siendo justos podemos decir que algunos gags son razonablemente majetes... pero el número es tan escaso que, a la larga, no compensa. A las inevitables referencias "slasherianas" debemos añadir un par más, "El Resplandor" y "Carrie".
Como "spoof" esta peli resulta de lo más extraña. Es terriblemente sosa y... pálida... toda ella es muy apagada, de hecho, casi tiene un look telefílmico. De entrada el nivel de absurdo es total, pero poco a poco se va calmando, y las gracias visuales casi desaparecen dando pie a coñas dialécticas sin ingenio alguno, de lo más tontas y aburridas. Lo más chocante es que el director y guionista, Mickey Rose, había colaborado con Woody Allen y aunque no volvería a dirigir, seguiría escribiendo para sitcoms y shows televisivos.
¿Algo a destacar?, el personaje interpretado por ese extraño fenómeno de feria apodado "The Stick".
Tal vez podamos encontrar algunas pistas al descalabro en el hecho de que el productor firmó Alan Smithee y como director no acreditado estaba Michael Ritchie, de "Fletch, el camaleón". No me sorprendería que ambos tipos abandonaran el proyecto viendo la patata que les estaba saliendo y todo acabara en manos del guionista -Mickey Rose- que hizo lo que pudo.
Curiosamente, la historia volvió a repetirse con la segunda hornada de slashers. A la madre del putiferio, "Scream", le salio una parodia, sólo que esta vez la cosa fue bien... o muy bien. Naturalmente hablo de "Scary Movie".

lunes, 22 de diciembre de 2014

MISIÓN SUICIDA

Sigo revisando la escueta carrera cinematográfica del cómico Andrew Dice Clay que, paradójicamente, aún con algún componente cómico, la mayoría de películas que protagonizó se adscriben al género de acción y  casi todas ellas están destinadas al circuito del vídeo club o a la televisión por cable. En el caso de la que nos ocupa, “Whatever it takes” (incomprensiblemente titulada en su edición videográfica en españa “Misión Suicida”) tiene la gracia, o la simpatía de reunir a tres viejas glorias –según se mire, podíamos decir que reúne a tres “Don Nadies”- del cine de acción como son el propio Clay, Don Wilson y, más mítico, Fred Williamson que ejerce de malo megalómano de la película.
La carátula americana, además, te vende esta reunión como todo un acontecimiento y destaca, por encima de los nombres de los actores, los apelativos por los que son conocidos en sus círculos de fans, así, Don Wilson sería “The Dragon”, Andrew Clay sería “The Dice” y Fred Williamson sería “The Hammer”.  Y esto es lo más reseñable que puedo decir de este “Direct to vídeo”, por que por lo demás anda bastante sosa de todo. Es más es una pena para lo que han quedado tipos que en su momento nos deleitaron con cosas como “Blood Fist”, “Las Aventuras de Ford Fairlane” o “El padrino de Harlem”. Quizá el más digno sería Williamson con su eterno papel de vieja gloria del “Blaxploitation”, porque por parte de Don Wilson, no solo se le acusa en su rostro el paso del tiempo, sino también en las escenas de artes marciales, que brillan por su ausencia en esta película. Por otro lado, el papel serio, sin chascarrillos, de Andrew Dice Clay no le hace justicia y solo podemos fijarnos en su prominente aumento de peso y en su omnipresente calvicie. Lo cual, siempre es garantía de algo.
Dos policías se meten en un asunto de tráfico de esteroides, por lo que tendrán que infiltrarse en ambientes de culturismo y ganarse la confianza del mafioso se turno, pero otras misiones han hecho mella en uno de los dos policías, lo que puede hacer que todo se vaya al traste. Como es de suponer, esto no ocurrirá.
Sin llegar a aburrirnos del todo, la película, si hacemos parones mentales cada cinco minutos para pensar en nuestras cosas, se aguanta bien y se sigue sin mayor dificultad, Lo mismo que a la hora de olvidarla…al día siguiente de haberla visto, ya no nos acordaremos de ella, y ni puñetera falta que hace que nos acordemos.
Más que mala, podíamos decir que es sosa, insulsa, poco carismática, y muy, muy de finales de los noventa. Aunque siempre es de interés echarle un ojillo, más que nada por ver a sus actores y su rictus de “Para esto hemos quedado”. Claro que Fred  Willianson, a día de hoy, es prácticamente un icono,  Dice Clay, sigue arrasando en sus shows y ha trabajado para Woody Allen, “The Dragon” Sigue con su carrera zetosa con algo de fandom… vamos que siguen en alza en cierto modo. Pero el impersonal del director, el tal  Brady McKenzie, apareció para rodar esto y nunca más se volvió a saber de él.
Para completistas de cualquiera de sus tres estrellas. En mi caso, completaría al, también apodado “The Diceman”.

jueves, 29 de diciembre de 2011

KUNG FU PANDA

Dreamworks Animation es la productora de Spielberg para películas animadas en 3D. Sus inicios no fueron muy bollantes, Antz era una película para niños con Woody Allen de protagonista, algo que no cuajo. La siguiente, El príncipe de Egipto, era una película bíblica para niños, que aquí no es que se estilen mucho pero en los USA hay cientos de producciones (de baja calidad) para campamentos ultra-religiosos donde lavan el cerebro a los chavales, así que pensaban tendría algo de éxito, y puede que si, pero yo me aburrí como una ostra en el cine. Le siguieron Chiken Run y Ruta hacia el Dorado. Con Sherk dieron el pelotazo aunque era una parodia que al final acaba como de lo que se reían (ergo una película hipócrita, aunque divertida, no así sus secuelas) Luego vinieron mas y mas porquerías (con la excepción de la película de Wallace y Groomit que produjeron) hasta que en 2008 sacaron esta Kung Fu Panda. Después en 2010 volvieron a dar la campanada con Como entrenar a tu dragón, pero volvamos a la que nos ocupa.

El guión de esta película podría estar perfectamente preparado para una película con actores reales en la cual el protagonista debería de ser si o si Sammo Hung, yo al menos mientras la veía ayer, cada vez que veía al panda veía al actor chino, y eso que en la versión original era Jack Black quien le ponía la voz, y sino estoy equivocado aquí en España Florentino Fernández. Al que se le agradece no meta ningún chascarrillo suyo, al contrario de lo que paso con la patética El Espantatiburones, también de Dreamworks Animation, con Fernando Tejero y su versión del portero de aquí no hay quien viva, lamentable.

Po es un panda que sueña con convertirse en un maestro de Kung Fu. Idolatra a los 5 furiosos, la tigresa, la grulla, la serpiente, el mono y la mantis. Pero Po no tiene un cuerpo atlético, es un panda, además su padre, un pato, dueño de un local de sopa de fideos, desea con toda su alma que su hijo herede el negocio. Pero todo cambia el día que se va a elegir al guerrero del dragón. Por accidente, Po es nombrado con tal gran honor, no estando de acuerdo ni el maestro Sifu ni los 5 furiosos. Así que lo primero es hacerle la vida imposible a Po, lo intentan echar como sea. Los entrenamientos iniciales no son mas que eso, una forma de que Po se rinda, pero la cabezoneria del panda, mas que la necesidad apremia, porque el antiguo alumno de Sifu que se volvió malote, ha escapado de su prisión y va al valle a cobrar venganza, hacen que Sifu se replantee entrenar en serio a su nuevo alumno.
Mientras los 5 furiosos, desobedeciendo a su maestro, van a enfrentarse al malo, Sifu y Po entrenan de la única forma por la que el panda se menea, con comida. Estas escenas son las típicas de las películas de Kung Fu con maestro y alumno, y siempre como en esas cintas, de lo mejor del filme. Luego llega el enfrentamiento final, no sin antes haber desvelado el secreto del pergamino de Dragón, en el que el protagonista sale victorioso como era de esperar.

Es entretenida, y perfectamente visible tanto para menores como para los adultos. No es la panacea, pero esta bien y como digo sigue el esquema habitual de las peliculas de Kung Fu, mas la típica moralina para los niños, que afortunadamente en este caso no chirría en exceso.

martes, 29 de diciembre de 2009

TORRE DE CRISTAL (DARK TOWER)

Ayer noche, y gracias a la magia de internet (y a un adicto al horror que cuelga productos oscuros de los 80 en youtube y a cachitos, ¡gracias!), pude zamparme esta misteriosa película que llevaba ya unos meses persiguiendo. ¿Por qué tanto interés?, básicamente por el hecho de estar rodada en Barcelona, con un edificio muy característico (y próximo a mi casa) como eje central, y también por su condición de rareza. Pero vamos por partes.
En un imponente rascacielos de oficinas comienzan a pasar cosas raras y, peor aún, mortales. El limpia cristales cae desde su tarima previo inexplicable empujón.... un segurata queda atrapado en un ascensor que se precipita al vacío... un poli saca su pistola y comienza a disparar al personal, aunque el blanco de sus intereses es una mujer, arquitecta responsable de la edificación y viuda reciente. ¿Podría tratarse de su marido que, desde el mas allá, intenta acabar con ella?... pues podría, sí.
Centrándonos en cuestiones puramente turísticas y sentimentales, el papel que tiene Barcelona en "Dark Tower" es como mero telón de fondo. Podemos ver algunos puntos clave de la urbe (entre ellos el Arco de Triunfo, lugar donde se concentran todas las tiendas de contenido, digamos, "fricoso"... ya saben: comics, cine, rol, etc) y otros algo menos transitados (¿mostrar la degradada zona del casco antiguo?). En fin... ¡ya ven cómo han empeorado las cosas!, en los 80 teníamos "Dark Tower" y en la actualidad ¡a Woody Allen y su troupe!, que lástima.
En cuanto a la peli en sí, pues... bueno, hace falta un poco de paciencia para verla. Casi parece un telefilm, es sosilla, plana, sin garra, sin "color", no se... muy insípida, todo cristo habla mucho (incluso cuando están solos) y no hay excesos del tipo interesante, especialmente truculentos. Es rutina pura. Llaman la atención la aparición final de un espectro / zombie, entre molón y patético y el "Interviu" que uno de los seguratas tiene en su mesa. Dado que la vi en versión original (no teman, pillo el inglés lo suficiente), me hizo especial gracia descubrir que, en el doblaje posterior, y para poner voz a los extras, se buscaron dobladores sudamericanos.
Centrándonos en el reparto, destacan Michael Moriarty (en los créditos bautizado como Moriarity ¿?, musa de Larry Cohen), Jenny Aguter (la enfermera de "Un hombre lobo Americano en Londres"), Carol Lynley (estuvo en "Vigilante" de William Lustig), Anne Lockhart ("Al filo de la medianoche" y "Troll") y el entrañable Kevin McCarthy en un rol muy segundón (prota del "Invasion of the Body Snatchers" original y habitual en los repartos de Joe Dante). En el apartado patrio están Ramiro Oliveros (en su curriculum encontramos "Viaje al mas allá" y el "Virus" italiano), Ricardo Azulay (luego en "Angustia") y el productor Paco Poch.
Pero lo realmente singular lo hallamos en las tareas de director. Un tal Ken Barnett se responsabiliza de ello, aunque se trata de dos mentes distintas, por un lado el prestigioso Freddie Francis (realizador de algunos clásicos del horror inglés, incluida la "Hammer", y ganador de dos Oscars como director de fotografía) y por otro Ken Wiederhorn (responsable de cosillas del calibre de "Ondas de choque", "Los ojos de un extraño", "Desmadre en la universidad", "Los Albóndigas atacan de nuevo" o "La divertida noche de los zombis"). En "Dark Tower" Wiederhorn ejerce de co-guionista y co-productor. Aunque el culebrón no está muy claro, por lo visto acabó siendo sustituido por Freddie Francis a mitad de rodaje... de ahí la combinación de nombres y el seudónimo común (especialmente porque el veterano cineasta británico no quedó nada contento con el resultado final).
Curiosa pero prescindible hasta las trancas.

martes, 22 de abril de 2025

EN LA MILI (AMERICANA)

Pauly Shore es el típico caso de estrella emergente que asciende a lo más alto del estrellato a una velocidad de vértigo para, de la noche al día, quedar relegado al más absoluto ostracismo. Sin descenso, ni caída. De golpe al suelo. Pero no hay que sentir pena de estrellas estrelladas como Pauly Shore, Andrew “Dice” Clay o el rapero Gerardo, porque no es que hayan acabado comiendo de la basura precisamente. Actualmente Shore tiene una carrera como comediante más que digna que le permite ganarse la vida mejor que usted y yo, con fans a lo largo y ancho del globo terráqueo. No da para caviar, pero sí jamón York el resto de su vida. Clay vive un pequeño nuevo resurgir como cómico respetado al que ha rescatado Woody Allen y Gerardo es un importante gerifalte de la industria musical latina, además de pastor de una iglesia católica en Kentucky. Están bien, a pesar de que, a todas luces, el arte que ejecutaban era poco menos que mediocre.
El reinado de Pauly Shore comprende un periodo de tiempo de entre 1992 a 1996. Muy poco, apenas cuatro años en los que quienes vislumbraron un atisbo de talento en este surfero de la era "MTV", lo exprimieron mientras el público tuviera ganas de pagar por verlo, rodando una suerte de películas infames para su lucimiento.  Shore era distinguible del resto por dos motivos: emitía desagradables onomatopeyas e imitaba sonidos de animales —lo que le valió el sobrenombre de Da Weasel (la comadreja)— y, además de ser un actor poco menos que espantoso, tenía bastante poca gracia. Sin embargo en aquellos años del grunge, mientras estuvo en televisión, el humor de Pauly Shore funcionó. Continuó rodando películas hasta que su estrella se apagó. Intentar conservar su estatus se convirtió para él en poco más que una odisea.
Su debut en la pantalla se dio con “El hombre de California” protagonizada por Brendan Fraser. En ella Shore era el alivio cómico que, por causas del destino, se come la película —aunque comerse una película de Fraser, se la puede comer cualquiera—, el público empatiza con el personaje, y de ahí a todo lo que vino después, que se tradujo en títulos como “Menudo Yerno”, “Juri Duty: ¿Y dónde está el jurado?” o “Bio-Dome” y la (merecida) muerte artística.
Entre todo ese desaguisado y, a su medida, se concibe el título que nos ocupa, “En la mili (Americana)”.
Era de recibo que Pauly Shore le regalara a todos sus fans una pequeña incursión en el ejército, así que con los ojos bien puestos en un clásico como es "El pelotón chiflado", el humor tan particular de Shore se adapta a una película cuya narración comprende el periodo de instrucción y una posterior misión casi imposible que nuestro hombre, en su torpeza, conseguirá llevar a buen puerto. De entre medias, los chistes picantes y subidos de tono en torno a la sargento que instruye a los soldados, se sucederán con la suficiente pericia como para tener en cuenta esta película en este ciber-antro. No en balde, y con el afán de disponer del mejor material cómico posible, la producción contrata a Jeff Buhai y Steve Zacharias, otrora autores del libreto de “La revancha de los novatos” que redactan una sinopsis directamente robada —o muy parecida— a la del clásico ochentero, para que luego seis escribientes del todo inútiles desarrollen todo el guion.
Con una recaudación de 30 millones de dólares en todo el mundo, “En la mili (Americana)” ya dejó ver que la estrella de este chico se apagaba.
En el film Shore interpreta a un desastroso vendedor de equipos de alta fidelidad al cual despiden por incompetencia máxima. Como no sabe que hacer tras el despido, decide alistarse en el ejército arrastrando consigo a su compañero de trabajo con el que planea, en un futuro, abrir una tienda de aparatos Hi-Fi. Como entrarán directamente en la reserva, el personaje de Shore considera que no tendrá que currar demasiado para el ejército, y de ese modo podrá ahorrar el dinero que se le asigne e invertirlo en su futura tienda. Tras la dura instrucción, todo se irá al traste cuando el ejército tire de la reserva para enviarles en una misión de guerra al desierto africano. Y en todo momento se sucederán los despropósitos.
Con aspiraciones de screwball comedy que transcurre en entorno belicoso, Shore se tomó muy en serio la que pudiera que fuese su película más taquillera, por lo que se sometió a instrucción militar previamente al rodaje, en los lugares donde debería interpretar su papel, para familiarizarse un poco con el asunto. Asimismo, se informó de todo lo relativo al ejército, para no dar palos de ciego con su personaje. Todo esto dio exactamente lo mismo porque la película no fue el éxito que se esperaba. Shore no le dio importancia ya que se trataba de su primer descalabro en taquilla en un negocio que, hasta ahora, había sido rentable, pero, sin embargo, a la película acabó de matarla la crítica, ya que no solo no hubo ni una buena, sino que se acusó a "En la mili (americana)" de ser un mal plagio de "El pelotón chiflado". Los guionistas Buhai y Zacharías nunca se prodigaron al respecto de esas acusaciones, pero no hace falta más que verla para darse cuenta.
La carrera de Shore ya no levantó cabeza.
Con los años, la película no es que goce en absoluto de culto alguno, es más, posiblemente se trate de una de las más vilipendiadas y olvidadas de la historia, pero sí que sirve para que publicaciones como “Task & Porpouse”, revista de corte militarista destinada a soldados y simpatizantes de la armada americana, le dediquen un artículo calificando al film de “clásico noventero”, y afirmando que de todas las películas sobre la armada que se han rodado en los EUA, “En la mili (Americana)” es la más realista, reseñando que las motivaciones y pasos a seguir por un cadete aparecen reflejados punto por punto ¡Y lo dicen completamente en serio!
El director asignado para llevar a cabo la desagradable tarea de dirigir un vehículo de lucimiento para Pauly Shore, fue Daniel Petrie Jr. cuya carrera deambuló entre la producción y la dirección, firmando —y filmando—, además de esta, cintas como “Operación: Soldados de juguete” o “Rosemont”.
En nuestro país el film se estrenó en salas comerciales cuando nadie en absoluto sabía quién era Pauly Shore, a pesar del éxito de “El hombre de California”, por lo que se saldó con unos escuetos 131.000 espectadores.
En cuanto a la peli en sí, a mí me hace cierta gracia… pero no la suficiente como para tenerla en alta estima.

martes, 26 de febrero de 2013

SANGRE FÁCIL

Como ocurre con casi todo lo que aparece por este blog (y lleva mi firma), en mis tiempos fui casi-fan de los señores Joel y Ethan Coen. En realidad los comencé a seguir con interés a partir de "Barton Fink" (curiosamente, "Muerte entre las flores" nunca me gustó. Tendré que revisarla, a ver cómo me sienta con los años y las canas), aunque la cosa no duraría mucho más. De hecho, la última de sus pelis que fui a ver "porque es de los Coen" resultó ser "Quemar después de leer". Hoy hace ya tiempo que los hermanos no me llaman más de lo que puede llamarme Woody Allen o Paul Thomas Anderson. Pero eso no impide que si "Cátedra" saca un libro dedicado a repasar su carrera de pe a pá, me lo pille en la biblioteca (lástima que su lectura está resultando algo dolorosa... detesto los libros sobre cine pretenciosos y absurdamente analíticos, aquellos en los que encuentran simbolismos a las cosas más chorras... y este es de esos, me temo).
Estoy pensando seriamente en dar un repaso a la primera etapa de la carrera de los Hermanos Coen, a base de biblioteca o mula si se da el caso. Y nada mejor que comenzar por el principio, es decir, "Sangre Fácil". Su lagometraje de debut. Por aquellos tiempos Joel Coen acababa de montar junto a Sam Raimi la imprescindible "Posesión Infernal" y al chaval se le ocurrió seguir el ejemplo de su colega a la hora de buscar financiación para hacer su primera peli: fabricar un pre-trailer destinado a impactar a los posibles inversores (y que, ojo al dato, contaba con Bruce Campbell de protagonista). Con la pasta obtenida, los brothers pudieron arrancar con "Blood Simple", parida desde la más rutilante independencia (de cuando el "cine indie" lo era de verdad, vamos) y que resultó todo un éxito -a sus niveles cultos, se comprende-, lo que permitió a la pareja dar el salto a la más estricta profesionalidad y de ahí al reconocimiento de los supuestos expertos, premios gordos, etc, etc.
Pero centrémonos en "Sangre Fácil". La historia que cuenta es tan sencilla como efectiva, y bebe muy descaradamente de los clásicos de la novela negra. La esposa del dueño de un bar de carretera decide ponerle los cuernos con uno de sus empleados. Naturalmente, el hombre se entera gracias a las labores de un sarnoso detective y le da una rabieta tan grande, que ataca a su mujer, llevándose de regalo una patada en la entrepierna que duele solo verla. Herido en su orgullo (y en más sitios), acude al mismo detective para que se cargue a la pareja. El problema es que este tiene menos palabra que una fémina y decide traicionarle, iniciando así un continuo y constante carrusel de equívocos, destinado a terminar del modo más trágico.
Consecuente con lo que por aquellos tiempos significaba el cine independiente yanki, "Sangre Fácil" es una peli que se toma su tiempo para todo. Es lenta, con sus silencios y sus personajes introspectivos, algo que, con 15 o 20 años te parecerá un coñazo, pero que, con la edad, le pillas el gusto, pues contribuye muy mucho a la creación de una atmósfera inquietante, tensa y malsana. De hecho, aún perteneciendo inevitablemente al thriller, tiene algunos momentos que la emparentan totalmente con el terror, como cuando el prota lleva un cadáver en la parte trasera de su coche, conduciendo de noche por la carretera y con un siniestro programa de radio de fondo que termina acojonándole. O la pesadilla que la mujer tiene hacia el final. Y ya puestos, también funciona en ese sentido el enfrentamiento de esta con el detective en plan homicida, dando pie a muchas de las secuencias de lucimiento para los Coen, aspecto que abunda generosamente a lo largo de la peli y que fue blanco de críticas en su época, acusándola de artificiosa. Hay muchos momentos destacados... como el de la cámara elevándose únicamente para esquivar en su camino a un borrachuzo adormilado, varios movimientos de los que Joel Coen seguramente tomó buena nota mientras montaba "Evil Dead" (con la cámara parapetándose tras las aspas del ventilador del techo, o el corto steadycam en la agresión del cornudo hacia su esposa) y detallitos de montaje y fotografía bien cucos y efectivos. Vamos, que a mi me molan... y en general me mola la puta peli entera, creo que funciona muy bien, logra interesar, inquietar e incluso fascinar.
A los hermanos cineastas/guionistas les acompañan en tareas de interpretación la luego más famosa, y esposa de Joel, Frances McDormand, el sosaina John Getz, el entrañable Dan Hedaya (el malo de "Commando") y el carismático M. Emmet Walsh. Barry Sonnenfeld, hoy día responsable de la saga "Men in black" al completo, debutaba junto a los Coen haciendo la que fue su primera ocupación a los inicios de su carrera, dirigir la fotografía.
Como colofón no podemos pasar por alto el abuso que se hace de la canción "It's the Same Old Song" de los "Four Tops" (grupo en el que militaba Levi Stubbs, es decir, la voz de "Audrey" en "La tienda de los horrores") que, aunque llega a sonar hasta tres veces, no molesta por lo buenísima que es... como la peli misma, oye.