lunes, 21 de enero de 2013

Destino de Caballero

Este fin de semana me he sentido acosado por una película. No es broma, este filme quería que lo revisionará porque me ha perseguido cambiara al canal que cambiara y fuera el día que fuera (estoy exagerando un poco, pero así gano en dramatismo) El sábado a la noche, tras haber pasado una día de compras con la mujer y la hija por tiendas de ropa (el horror, el horror) me tire en el sofá y encendí la tele. No tenía fuerzas ni para pensar ni para nada que no fuera dejarme llevar. Empiezo con el zapping, paso por todos los canales del Imagenio y veo que en TNT estaban dando Destino de caballero, película que en su estreno, allá por el 2001, fui con la que es mi señora a ver al cine (y posteriormente por la tienda de música para comprar la banda sonora) La película estaba terminando, pero como no daban nada mejor (aquí no exagero, los sábados noche la programación de tele es apestosa) pues me vi el final.  No iras hacer la reseña solo habiendo visto el final, ¿no? Pues no, pero es que el domingo al mediodía después de comer me pongo a jugar con mi pequeña hijita en el salón y enciendo la tele para ver que dan, hago un barrido por los canales y zas, TNT vuelve a dar Destino de Caballero, como justo empieza, la dejo puesta para mientras juego con la cría, ir viéndola de nuevo. En esto mi mujer estaba haciendo otras cosas por la casa y a la que va a la cocina enciende la tele y se pone a ver la 1. En una de estas paso por ahí y veo que justo empieza Destino de Caballero en la televisión nacional. Vamos que estaba más que claro que tenía que ver la película entera para hacerle la reseña, pero coñe, que me la vi casi dos veces y media.

Willian Thatcher es el hijo de un techador de origen humilde, que desde bien pequeño es entregado a un caballero de justas para que sea su aprendiz y lacayo. Pasados los años, el caballero en ciernes fallece, y William junto a sus dos amigos y compañeros traman un plan para seguir justando. Willian se hará pasar por caballero, y así seguirán viviendo de los premios de las justas. Todo estaría más que correcto si no fuera porque William no es de sangre noble, y por lo tanto no puede participar. Con la ayuda del poeta Goeffrey Chaucer (personaje histórico real) falsificara los títulos y sellos de una nación inventada. Así Will es ahora Sir Ulrich de Liechtenstein. Todo va sobre ruedas hasta que se enamora de una joven doncella, que en cierto momento le pide que si la ama pierda todos los combates. Esto va en contra de la naturaleza de Will que es un luchador nato, pero por amor hará lo que sea, aunque eso signifique que le partan varias lanzas contra el pecho. No solo esa petición es lo que más fastidia al protagonista, y es que durante todos los torneos va buscando al Conde Ademar, el único que le ha ganado en una justa, y que justamente está participando en el que Will debería de perder.

Los actores de esta película son bastante conocidos en la actualizad, pero cuando rodaron esta película solo estaban despuntando. Tenemos como prota a Heat Ledger, al que no hace falta presentar, pero es que también aparecen por allí Paul Bettany haciendo el papel de Chaucer, Rufus Sellwer es el Conde Ademar y para quienes no le ubiquéis os diré que es el prota de Dark City, también Mark Addy es Roland, que en principio igual no sabéis quien es hasta que os diga que es el Rey Robert de Juegos de Tronos, y James Purefoy que es el Príncipe Eduardo además de ser una jodida fotocopia de Thomas Jane. 

La particularidad de esta película es su banda sonora, la cual utiliza canciones pop como elemento anacrónico para llamar la atención. Y la verdad es que queda muy bien, salvo por el momento más vergonzoso del filme, el del baile de salón, que acaba convirtiéndose en una noche de discoteca y que poco o nada pinta con la trama. Si la banda sonora se hubiera dejado solo para el espectador y no se hubiera mezclado con la trama, esa escena habría funcionado bien, por querer llevarlo mas allá es donde la fastidian. Pero lo dicho, queda simpática salvo por esa escena. Luego el tema romántico con la chica, pues que queréis que os diga, está bien, pero también es el menor de los males del filme, que realmente trata más de lo de “Cambiar tu estrella” más que lo de “Chico conoce chica”

En definitiva, una película entretenida y agradable de ver, que no cambia el mundo, pero que para un sábado a la tarde con tu hija pequeña te sirve de sobras, aunque viera el final el día anterior y ese mismo día otras dos veces.