miércoles, 16 de enero de 2013

EL ARMARIO DEL TIEMPO


Los famosos personajes de tebeo creados por Paco Ibáñez, Mortadelo y Filemón, han sido trasladados a la gran pantalla en numerosas ocasiones, siendo Miguel Bardem y Javier Fesser los últimos en hacerlo, en imagen real, con el mayor despliegue de medios técnicos, en dos largometrajes fallidos en cuanto a entretenimiento. Son tremendamente aburridos.
Sin embargo, en el campo de la animación, en los años sesenta, Rafael Vara, que quería hacer animación, compró los derechos de los personajes con el fin de hacer una serie de cortometrajes que luego serían recopilados en dos largometrajes de animación que llevan por título “Primer festival de Mortadelo y Filemon” y “Segundo festival de Mortadelo y Filemón”, que se estrenarían en cines de toda españa y serían un éxito, acumulando algunos de los cortos, por separado, premios en festivales de cine nacionales.
Estos cortometrajes no se concibieron en un principio con mentalidad de largometraje, fue todo circunstancial, pero al ver la recepción positiva del público, y ya con miras a un largo animado,  se creó este “El armario del tiempo”, que sigue con la misma formula de los dos festivales, es decir, que sigue siendo un recopilatorio de cortos, pero esta vez con un nexo de unión, que sería el primo de Mortadelo, el profesor Chiflagoras y un armario de su invención que hará viajar a nuestros personajes a través del espacio tiempo, teniéndoselas que ver con un sosias de Drácula, con Napoleón, el Yeti y celebridades varias, independientemente de su procedencia histórica, real o ficticia. Sin embargo, este largometraje fue un fracaso y ahí se terminó la carrera animada de Mortadelo y Filemón (Hasta 1994 que se hizo una serie para televisión verdaderamente infame), y por ende, de los estudios Vara.
A Ibáñez y a los fans del tebeo en cuestión, estas películas no les gustaban nada, entre otras cosas, porque salvo los personajes principales, poco o nada tenían que ver con las aventuras de Mortadelo y
Filemón en las viñetas, y dicen que les faltaba vida a los personajes dentro de una pantalla, amén de tomarse Rafael Vara licencias tales como inventarse personajes, o en los primeros festivales, hacerle vestir a Filemón una americana roja que no llevaba en los cómics. Además, su condición de detectives privados desaparece casi por completo.
Sin embargo, a los que nos criamos viendo estos dibujos alquilando las películas en los video-clubs, o acudiendo a alguna sesión en un cine de barrio (que en los ochenta, estas películas ya eran viejas), y motivados, por supuesto, por la nostalgia, estos festivales no pueden hacer otra cosa que volvernos locos.
De los primeros festivales, nada que decir, amenos y entretenidos, pero “El armario del tiempo”, que sin embargo no terminó de cuajar, es una jodida obra maestra. No es España un país  con mucha tradición de animación, tenemos a Cruz Delgado, José Ramón Sánchez y poco más, pero, en “El armario del tiempo”, que efectivamente se pasa los tebeos por los cojones, se da una lección de ritmo y humor. Una hora y diez que pasa como si fueran cinco minutos, entrañable, loca, simpática e incluso osada. Y os lo dice un tipo que es muy poco amigo de la animación en general, y de Mortadelo y Filemón en particular, que nunca me gustaron. De Ibáñez siempre he preferido a Rompetechos, y de Bruguera, yo soy “Escobarista”, siendo Zipi y Zape y Carpanta, mis personajes preferidos de la infancia.
En definitiva, que ver “El armario del tiempo”, ha sido un gran ejercicio de nostalgia. Que sabrán aquellos que dicen que estos dibujos animados son una mierda.