domingo, 27 de enero de 2013

VÍCTIMAS DEL TERRORISMO

En su libro sobre la saga "Death Wish", Paul Talbot citaba varios títulos surgidos a rebufo del mega-éxito que fue "El justiciero de la ciudad", y tras revisarlos uno por uno, el más curioso (de los que no había visto) era este "Víctimas del terrorismo" o, en v.o., "The Human Factor". Ya no solo se trataba de una clásica historia de venganza despiadada con afortunado regusto setentero (concretamente 1975), lo realmente llamativo era descubrir a su protagonista: el entrañable y carismático George Kennedy (que aún vive y sigue currando). ¡¿Cómo?!, ¿George Kennedy en plan justiciero-vengador?... ¡eso tenía que verlo!.
La historia se sitúa en Italia. Un grupo terrorista joven, pseudo-jipi e idealista (un poco como el de "Harry, el ejecutor" -fechada un año después- pero menos exagerado y caricaturesco), asesina a familias americanas asentadas en el país de las pizzas, cada vez que le son denegadas sus peticiones de liberar a sendos prisioneros políticos. Una de estas familias masacradas es la del pobre George Kennedy, que trabaja en la NATO como experto en computadoras. Pasado el drama, el hombre utilizará todos los recursos de los que dispone para localizarlos y, sencillamente, vengar a sus seres queridos.
Imagino que en 1975 incorporar a la trama computadoras, pantallas y conexiones telefónicas sería una idea super original, moderna y rompedora... claro que, visto ahora, con lo prehistórico de todo aquello, resulta de lo más graciosa. Tampoco es que George Kennedy de la planta de justiciero. De hecho, no sabemos si posee entrenamiento militar alguno y desconocemos cómo sabe manejar tan bien una pistola, tiene tanta puntería y sangre fría a la hora de matar. 
Siendo un producto setentero, es lógico esperar algo de violencia y sordidez y, sin embargo, las dosis son muy escasas. De hecho, no vemos cómo los terroristas asesinan a la familia del protagonista (y tampoco nos centramos en el trauma de este todo lo necesario), pero, curiosamente, sí les vemos disparar contra los hijos y la mujer de otro personaje sin especial relevancia.
En realidad "Víctimas del terrorismo" es bastante, bastante mediocre. A diferencia de lo que era normal en los thrillers de su época, va huérfano de nervio, de ritmo, de tensión... de todo. Es más bien plano y exasperantemente soso. A puntito he estado de no escribir ninguna reseña... salvo por un detalle: El clímax final. Es tan bueno, tan violento, tan destroyer, tan intenso y, en definitiva, tan setentero que, ¡joder!, no podría decir que arregla la peli entera pero, eso sí, al menos te deja un regusto bueno.
El dire, Edward Dmytryk, en 1975 ya era todo un clásico con algunos títulos gordos en su curriculum (como "El motín del Caine", "El árbol de la vida" o "Lanza rota"... por cierto, con guión de Philip Yordan, culpable del libreto de "Noche en el tren del terror"!!!!!) y se encontraba en plena decadencia, por lo que ya entonces "Víctimas del terrorismo" fue considerada un producto menor y fallido. Hoy, con la nostalgia sobre los hombros, puede no ser tan terrible.... pero vamos, tampoco puedo decir que el paso de los años le haya beneficiado mucho, la verdad.