En 2013 dos hermanos atractivos y de buena familia publicaron un anuncio en Internet buscando una pareja que les acompañase a la boda de su primo. El anuncio se hizo viral, y los hermanos gozaron de la popularidad suficiente como para escribir sus experiencias y plasmarlas en un libro titulado “Mike and Dave Need Wedding Dates: and A Thousand Cocktails”. "Twentieth Century Fox" pensó que esta narración era lo suficientemente atractiva y divertida como para hacer una película basándose en ella, y así nace “Mike y Dave buscan rollo serio”. En ella, Mike y Dave son dos hermanos guapos, fuertes y atractivos que se dedican a la venta a puerta fría de licores. La particularidad que tienen es que son muy inmaduros, de hecho, lo son tanto que podrían pasar perfectamente por retrasados mentales. Pronto llegará la fecha de boda de su hermana, y como son especialistas en producir desagradables accidentes en todas las reuniones sociales de la familia, así como acosar a las invitadas, les reúnen para pedirles por favor que no arruinen la boda como acostumbran y se presenten a la misma acompañados de dos chicas que les metan en vereda. Así pues, ponen un anuncio en Internet que se hace viral, e incluso tienen que entrevistar a las candidatas a acompañantes, porque lo que ofrecen es poco menos que unas vacaciones gratis a Hawaii, donde se celebrará el bodorrio. Tan viral se hace el asunto que aparecen en televisión y, así, dos atractivas jovencitas, a las que también les falta un hervor, se las ingenian para ser ellas las elegidas. El desmadre, llegados a este punto, acaba de comenzar.
“Mike y Dave buscan rollo serio” resultó ser uno de los grandes bombazos de la comedia USA la pasada década, quedando cuarto en taquilla la semana de su estreno junto a películas de mayor calado popular como “Buscando a Dory” de Disney, y doblando su presupuesto con la totalidad de los beneficios mundiales, si bien en España apenas fueron a verla 93.000 espectadores según datos del Ministerio de Cultura.
“Mike y Dave buscan rollo serio”, entretenida y funcional, tampoco es lo mejor que nos dio la comedia americana en los años 10 del nuevo milenio, sin embargo, se trata de una película alejada de los patrones estilísticos —que no escatológicos— y formales que conforman la comedia de hoy en día, para posicionarse como una pequeña rara avis dentro del género; es una mezcla del "screwball" primigenio (el original de los años 40 y 50) mezclado con el gamberrismo más actual. Una suerte de “La fiera de mi niña” en mixtura con “Resacón en las Vegas” que, al menos, provoca un par de buenos momentos hilarantes gracias, sobre todo, a las divertidas presencias de parte del elenco. Zac Efron, rutilante estrella "teen" de finales de los 90, ya ha crecido y sabido encaminar su carrera con inteligencia hacia la comedia. Su arquetipo: El guaperas cachas con menos cerebro que un mosquito. Efron nos regala los mejores momentos de la película. Aunque queda por ver qué rol interpretará en la comedia después de las distintas operaciones estéticas a las que se ha visto sometido después de un aparatoso accidente doméstico sufrido en 2024. Asimismo, Alice Wetterlund, la prima bisexual de los dos hermanos, Terry, se erige como un elemento cómico de primera categoría. Completarían el reparto Adam Devine —supongo que tiene sus fans—, Ana Kendrick y Aubrey Plaza cumpliendo la papeleta.
Y, sí, a pesar del edulcorado rollo romántico y la consabida moralina que hace acto de presencia hacia el final, tenemos un par de destetes, quizás de los últimos que veamos en comedias de calado popular.
Dirige la cinta Jake Szimanski que tras una amplia carrera en el mundo del cortometraje, el videoclip y la televisión, encara con solvencia su debut en el cine.
martes, 10 de febrero de 2026
sábado, 7 de febrero de 2026
LOBOS HUMANOS
En la ciudad de Nueva York se suceden una serie de crímenes atroces. Un madero en horas bajas es instado a echar el ojal. Lentamente irá descubriendo que los culpables tienen poco de humanos. O sí, pero mezclados con otra especie. ¿Licántropos? mmmmh, no exactamente. ¿Animales desatados? pues un poco sí, pero tampoco. En realidad lo que aquí tenemos caería un poco entre ambas opciones. Y ese fue mi problema con "Lobos Humanos" cuando en los "años dorados" la consumí cortesía de "Warner Home Video". Me defraudó. La encontré lenta y panfletaria, gastando cierto pestufo a hippie. Poco ayudó la contada, pero notable, escabechina cortesía de todo un "mostro", Carl Fullerton. Y desde entonces que la tenía entre las ignorables. Hasta que, en fin, ya saben, doña nostalgia llamó a la puerta y decidí que era momento de darle un nuevo mordisco, lo que pal caso viene que ni pintado.
Sí, "Lobos Humanos" se lo toma con calma. Y sí, es panfletaria. Pero, claro, vista ahora, comparándola con el cine fantástico que se produce a día de hoy, gana enteros. Y hasta compartes dicha pataleta hippie, porque en esencia raja del mal trato que indios y lobos sufrieron en el pasado... y sufren. Toca la fibra especialmente este último caso (ya saben, no soy muy de humanos), sobre todo porque, para ilustrarlo, incluyen imágenes totalmente reales de cazadores matándolos... y duele. En realidad toda ella arranca muy bien (con los primeros crímenes y primeras deducciones) y termina mejor (el clímax es lo más intenso, muy bien facturado) y, sobre todo, sorprenden los "actores" peludos, tremendamente convincentes y tan bellos como aterradores. Permítanme otro comentario de cuñado: Hoy sería todo CGI y no, no funcionaría igual. Ni de coña.
¿Vale la pena hablar del resto del reparto? Veeenga, sí. El prestigioso Albert Finney como desaliñado policía y escasamente creíble amante de la bella Diane Venora (quien debutaba acá y luego se dejaría ver en "Cotton Club", "FX, Efectos Mortales", "Bird", "Heat", "Ejecución Inminente" o "El guerrero número 13". Actualmente es carne de serie), Edward James Olmos, Gregory Hines, Tom Noonan, James ("Regreso al futuro") Tolkan y Reginald ("La jungla de cristal") VelJohnson.
La película se inspira en una novela de Whitley Strieber quien, decía, sufrió una abducción extraterrestre, dando pie al libro que inspiró la más bien caótica "Communion".
Punto y aparte merece el director de "Lobos Humanos", cuyo bagaje -y aspecto entonces- aclara mucho toda la intención "flower power" de la película. Michael Wadleigh había firmado la dirección fotográfica en "David Holzman's Diary" de Jim McBride, título adscrito al underground, y "¿Quién llama a mi puerta?", el notorio debut de Martin Scorsese. Pasó a la silla de director en 1970 con un extenso documental sobre el famoso macro-concierto para peludos "Woodstock". Once años después, y tras un telefilm, se puso a los mandos de la que nos ocupa, pero no cuajó. Fue despedido y sustituido durante la posproducción. Es de suponer que el asunto le dejó tocado, de ahí que, tras insistir con un par de documentos más sobre el dichoso "Woodstock", y coescribir el guion -oculto tras seudónimo- de la fantasía juvenil "Hyper Sapien (Amigo de las estrellas)", se retirara del negocio y, siempre según "la secre", dedicara sus esfuerzos a conducir autobuses. Todo hace suponer que era un flipado de las nuevas tecnologías, no solo porque recurra narrativamente mucho a ellas a lo largo del film (los sofisticados ordenas que usa la policía para los interrogatorios), sino porque, así mismo, aporta un efecto "cool" al punto de vista de los "Canis Lupus" recorriendo las calles de la Gran Manzana mediante chorreante steadycam, la "termografía visual", por entonces de lo más novedosa y revolucionaria.
Sí, "Lobos Humanos" se lo toma con calma. Y sí, es panfletaria. Pero, claro, vista ahora, comparándola con el cine fantástico que se produce a día de hoy, gana enteros. Y hasta compartes dicha pataleta hippie, porque en esencia raja del mal trato que indios y lobos sufrieron en el pasado... y sufren. Toca la fibra especialmente este último caso (ya saben, no soy muy de humanos), sobre todo porque, para ilustrarlo, incluyen imágenes totalmente reales de cazadores matándolos... y duele. En realidad toda ella arranca muy bien (con los primeros crímenes y primeras deducciones) y termina mejor (el clímax es lo más intenso, muy bien facturado) y, sobre todo, sorprenden los "actores" peludos, tremendamente convincentes y tan bellos como aterradores. Permítanme otro comentario de cuñado: Hoy sería todo CGI y no, no funcionaría igual. Ni de coña.
¿Vale la pena hablar del resto del reparto? Veeenga, sí. El prestigioso Albert Finney como desaliñado policía y escasamente creíble amante de la bella Diane Venora (quien debutaba acá y luego se dejaría ver en "Cotton Club", "FX, Efectos Mortales", "Bird", "Heat", "Ejecución Inminente" o "El guerrero número 13". Actualmente es carne de serie), Edward James Olmos, Gregory Hines, Tom Noonan, James ("Regreso al futuro") Tolkan y Reginald ("La jungla de cristal") VelJohnson.
La película se inspira en una novela de Whitley Strieber quien, decía, sufrió una abducción extraterrestre, dando pie al libro que inspiró la más bien caótica "Communion".
Punto y aparte merece el director de "Lobos Humanos", cuyo bagaje -y aspecto entonces- aclara mucho toda la intención "flower power" de la película. Michael Wadleigh había firmado la dirección fotográfica en "David Holzman's Diary" de Jim McBride, título adscrito al underground, y "¿Quién llama a mi puerta?", el notorio debut de Martin Scorsese. Pasó a la silla de director en 1970 con un extenso documental sobre el famoso macro-concierto para peludos "Woodstock". Once años después, y tras un telefilm, se puso a los mandos de la que nos ocupa, pero no cuajó. Fue despedido y sustituido durante la posproducción. Es de suponer que el asunto le dejó tocado, de ahí que, tras insistir con un par de documentos más sobre el dichoso "Woodstock", y coescribir el guion -oculto tras seudónimo- de la fantasía juvenil "Hyper Sapien (Amigo de las estrellas)", se retirara del negocio y, siempre según "la secre", dedicara sus esfuerzos a conducir autobuses. Todo hace suponer que era un flipado de las nuevas tecnologías, no solo porque recurra narrativamente mucho a ellas a lo largo del film (los sofisticados ordenas que usa la policía para los interrogatorios), sino porque, así mismo, aporta un efecto "cool" al punto de vista de los "Canis Lupus" recorriendo las calles de la Gran Manzana mediante chorreante steadycam, la "termografía visual", por entonces de lo más novedosa y revolucionaria.
martes, 3 de febrero de 2026
SÓLO AMIGOS
La campaña publicitaria de "Sólo amigos" fue un tanto engañosa, ya que nos ofrecía un film de corte romántico con Ryan Reynolds en la piel de un jovencito obeso, para lo cual se le había llenado de prótesis. Efectivamente algo de eso hay, pero reducido a los 10 minutos iniciales, durante el resto tenemos a un Ryan Reynolds perfectamente fuerte y atractivo, con lo cual desaparece la excepcionalidad de esta comedia screwball de corte clásico, no exenta de la típica moralina de las de su calaña. En esta cinta sin demasiadas buenas ideas ni mucha originalidad, brilla con luz propia una actriz que, probablemente, sea la que tenga mayor vis cómica en Estados Unidos: la menuda y atolondrada Anna Faris. Está para comérsela en todos los sentidos. Mata de risa con solo abrir la boca y durante el metraje de “Sólo amigos” la abre bastantes veces. Atención a una escena en la que hacen acto de presencia valium, pasta de dientes y Anna Faris.
Un muchacho obeso, Chris (Reynolds), está enamorado de toda la vida de Jamie (Amy Smart), una chica rubia y guapa, pero esta le considera su mejor amigo. Cuando él se declara a través del anuario del último año de instituto, en un malentendido cae en manos del bravucón ex novio de Jamie, quien, al leerlo en voz alta delante de casi todos los estudiantes, la humilla. Jamie, tras escucharlo, incide en que tan solo ve a Chris como un amigo. Maldiciendo, este se marcha de las instalaciones del instituto llamándoles a todos perdedores (de hecho, lo que dice exactamente es: “Esta es una ciudad de perdedores y yo me marcho de aquí para ganar”. Esto es un parafraseo que se marca Reynolds, ya que dicha frase pertenece a la canción “Thunder Road”, de Bruce Springsteen). Pasan 10 años y Chris ya no es un muchacho gordito, sino un atractivo ejecutivo de la industria musical que tiene tantas mujeres como a él le da la gana, amén de sexo esporádico con la estrella pop del momento, la histérica y emocionalmente inestable Samantha James (Anna Faris). En un viaje de negocios en el que tendrá que acompañarla, una tormenta les obliga a hacer escala en New Jersey, lugar del que él es originario, aprovechando para ir a visitar a Jamie que sigue allí, y comprobar si con su nueva imagen puede conquistarla. Todo se enredará cuando se comporta con ella como él cree que debe comportarse, y explotará cuando la zumbada de Samantha James haga acto de presencia destruyendo todo con su locura, como si se tratase de un huracán.
Bastante blanca en su planteamiento, el desmadre lo pone sin duda Anna Faris en el papel de una lunática megalomaníaca para la que el sexo es más natural que el cagar, y cuyos caprichos se convierten en lo más celebrado de la película. De hecho, para aparecer alterada en sus secuencias, horas antes de rodar, la actriz se atiborraba a "Red Bulls", por lo que la alteración de sus sentidos en pantalla podríamos decir que es real.
Aunque nos mantiene entretenidos durante la hora y media que dura, por todo lo demás, cuando termina el film, tenemos la sensación de haber visto algo que ya habíamos visto mil veces antes. “Sólo amigos” resulta insustancial e intrascendente.
El maquillaje de Reynolds como gordo —hay durante los créditos finales un playback que provoca bastante vergüenza ajena—, era un engorro cojonudo. Cuatro horas tardaban en aplicarle poco más de un kilo de látex en la cara. Durante una de las esperas, al actor le dio por salir a dar un paseo fuera del set… y le reconocieron. De hecho, un fan se le acercó y preguntó que si el que estaba ahí dentro era Ryan Reynolds.
En cuanto al corte que se estrenó en cines, está incompleto; faltaría una escena final bastante importante que nos mostraría a Chris teniendo relaciones con tres chicas a la vez, mientras que Samantha James saca un nuevo disco exitosísimo con canciones basadas en lo que ha vivido en Nueva Jersey. El final es desesperanzador, y no lo destriparé por si tras leer quieren ustedes ver la película. No obstante, en el DVD aparece esa escena completa como material extra.
Por otro lado, decir que sería la segunda película de 2005 en la que compartirían protagonismo Ryan Reynolds y la Faris. La otra que se estrenaría inmediatamente después sería “¡Marchando!”.
En cuanto al director, Roger Kumble, debutó por todo lo alto dentro del terror "indie" con las dos entregas de “Crueles intenciones” para luego hacer que un grupo de chicas se lo pasen estupendamente en “La cosa más dulce” con Cameron Diaz y Christina Applegate, y, tras esta, hacerse fuerte en televisión, lugar donde todavía continúa, cosechando sus mayores éxitos.
Un muchacho obeso, Chris (Reynolds), está enamorado de toda la vida de Jamie (Amy Smart), una chica rubia y guapa, pero esta le considera su mejor amigo. Cuando él se declara a través del anuario del último año de instituto, en un malentendido cae en manos del bravucón ex novio de Jamie, quien, al leerlo en voz alta delante de casi todos los estudiantes, la humilla. Jamie, tras escucharlo, incide en que tan solo ve a Chris como un amigo. Maldiciendo, este se marcha de las instalaciones del instituto llamándoles a todos perdedores (de hecho, lo que dice exactamente es: “Esta es una ciudad de perdedores y yo me marcho de aquí para ganar”. Esto es un parafraseo que se marca Reynolds, ya que dicha frase pertenece a la canción “Thunder Road”, de Bruce Springsteen). Pasan 10 años y Chris ya no es un muchacho gordito, sino un atractivo ejecutivo de la industria musical que tiene tantas mujeres como a él le da la gana, amén de sexo esporádico con la estrella pop del momento, la histérica y emocionalmente inestable Samantha James (Anna Faris). En un viaje de negocios en el que tendrá que acompañarla, una tormenta les obliga a hacer escala en New Jersey, lugar del que él es originario, aprovechando para ir a visitar a Jamie que sigue allí, y comprobar si con su nueva imagen puede conquistarla. Todo se enredará cuando se comporta con ella como él cree que debe comportarse, y explotará cuando la zumbada de Samantha James haga acto de presencia destruyendo todo con su locura, como si se tratase de un huracán.
Bastante blanca en su planteamiento, el desmadre lo pone sin duda Anna Faris en el papel de una lunática megalomaníaca para la que el sexo es más natural que el cagar, y cuyos caprichos se convierten en lo más celebrado de la película. De hecho, para aparecer alterada en sus secuencias, horas antes de rodar, la actriz se atiborraba a "Red Bulls", por lo que la alteración de sus sentidos en pantalla podríamos decir que es real.
Aunque nos mantiene entretenidos durante la hora y media que dura, por todo lo demás, cuando termina el film, tenemos la sensación de haber visto algo que ya habíamos visto mil veces antes. “Sólo amigos” resulta insustancial e intrascendente.
El maquillaje de Reynolds como gordo —hay durante los créditos finales un playback que provoca bastante vergüenza ajena—, era un engorro cojonudo. Cuatro horas tardaban en aplicarle poco más de un kilo de látex en la cara. Durante una de las esperas, al actor le dio por salir a dar un paseo fuera del set… y le reconocieron. De hecho, un fan se le acercó y preguntó que si el que estaba ahí dentro era Ryan Reynolds.
En cuanto al corte que se estrenó en cines, está incompleto; faltaría una escena final bastante importante que nos mostraría a Chris teniendo relaciones con tres chicas a la vez, mientras que Samantha James saca un nuevo disco exitosísimo con canciones basadas en lo que ha vivido en Nueva Jersey. El final es desesperanzador, y no lo destriparé por si tras leer quieren ustedes ver la película. No obstante, en el DVD aparece esa escena completa como material extra.
Por otro lado, decir que sería la segunda película de 2005 en la que compartirían protagonismo Ryan Reynolds y la Faris. La otra que se estrenaría inmediatamente después sería “¡Marchando!”.
En cuanto al director, Roger Kumble, debutó por todo lo alto dentro del terror "indie" con las dos entregas de “Crueles intenciones” para luego hacer que un grupo de chicas se lo pasen estupendamente en “La cosa más dulce” con Cameron Diaz y Christina Applegate, y, tras esta, hacerse fuerte en televisión, lugar donde todavía continúa, cosechando sus mayores éxitos.
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