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sábado, 20 de abril de 2024

IT KNOWS YOU´RE ALONE / SCREAM OF THE BLIND DEAD / PARASITE LADY

Ahí van dos confesiones. La primera: Cada vez me cuesta más aguantar una película entera. Supongo que he visto tantísimas, y sigo viendo tantísimas, que me aburro con una facilidad pasmosa. El estar tan bien informado de tropos, clichés y fórmulas, contribuye, no lo duden. Por eso, creo, solo consiguen engancharme aquellas muy bien paridas o, sobre todo, que se salen de mi menú habitual. En cambio, lo que hago mucho más es escuchar música. Sin descanso. Me puedo pasar horas. Resumiendo: mi cinefilia (o cinefagia) vive constantemente amenazada. ¿Qué hacer? Fácil, reunir ambas modalidades en una. Ver películas a la par que consumo música. Bien, bonito, pero... ¿qué clase de producto audiovisual es aquel cuyos diálogos y entendimiento de la trama merezcan ser sacrificados? Pues algo sin mucho valor, obvio, pero también sin mucho bla,bla, ni demasiadas complicaciones y, ya puestos, subtítulos básicos. Es decir, pelis zetosas, roñas amateurs, etc... mandanga actualmente muy fácil de localizar en plataformas, siempre de modo gratuito. Así que a ello me dedico últimamente.
Y, siguiendo con la lógica, ¿¿qué clase de películas me aseguran tales condiciones?? coño, pues las de Chris Alexander, un auténtico especialista en eso del corto alargado. Ya hablé de él hace un tiempo, de su condición de ex-editor de "Fangoria", de como ello le valía para recibir apoyo y ayudas de ciertos personajillos "importantes" del sector, y... bueno, aquí viene la segunda confesión: de lo mal que me cae.
Lo tenía atragantado de antes (no puedo sufrir su cara de pasmao, esa gorrita detestable que lleva siempre y el rollo pedante del que, ocasionalmente, hace gala), pero podía tolerarlo como bicho curioso. Después de cierto affaire -que no comentaré, es cosa mía, aunque contribuyó a convertir el atragantamiento en "algo personal"-, ya no valía ni eso. Detesto a Chris Alexander. Sin su pasado "Fangoriano", pertenecería a los miles y miles de pringados que hacen cacotas con la vídeo-cámara creyéndose "filmmakers" legítimos, lejos de trascender. Pero él se puede permitir el gusto de ir a tomar unas copichuelas con Charles Band, convencerle para que invierta capital en sus peliculillas y, luego, las cuele en los servicios de streaming de "Full Moon". Y Band, claro, acepta. En parte porque anda muy perdido últimamente y está dispuesto a tocar cualquier palo en espera de que alguno suene. Lo máximo que el ex-capitoste de "Empire" ha aportado al "cine" de Alexander son tetillas. Antes las actrices le salían con camisón, marcando pezón, pero poco más. En sus roñas recientes, y de las que hablaré a continuación, se ven ubres. Algunas muy gonitas.
Así pues, tengan en consideración que las siguientes tres películas las consumí con música ajena en los oídos. Algo que podría considerarse trágico pues el juego auditivo se supone tiene mucho peso en las pelis de Alexander, ya que él mismo se encarga de componer y tocar lo que suena en la banda sonora, rollo "Goblin", retro-techno setentero. Pero, dadas las circunstancias, me la trae tremendamente floja. Para el caso, el mentado acompañamiento vino de la mano de "The amazing crowns", "The Onyas", "Teenage Head", "The Oblivians" y "Dirtys". Gracias a todos ellos por hacerme la experiencia más soportable.

La primera en caer fue "It knows you´re alone". Una pava de hermosos mondongos encuentra en la orilla de la playa un... errr... ¿cómo definirlo? teléfono muy tocho que antaño usaban los barcos para comunicarse entre ellos (¿arrastrado por el mar a pesar del peso?). Se lo lleva a casa, lo limpia y, claro, una noche suena. Lo coge y escucha sonidos raros, como voces distorsionadas del más allá. Por lo visto hay un fantasma muy cabreado en el lugar y utiliza el parato para darle al pico y, de paso, materializarse con fines bien pérfidos.
Bien, Alexander cumple con la papeleta del buen zineasta digital moderno esclavo de las plataformas. Lo primero es que tu peli ejerza de buen concepto, antes que buena videomovie. Así, remarcas mucho las referencias para que el fan medio se sitúe: Un cartel muy chanin con regusto a los setenta. Unos créditos a base de guiños tan sutiles como recibir un martillazo en la polla (por ahí leemos los nombres de A.M.Frank y Daniel White... como se suele decir ahora: if you know, you know), mucha morralla psicodélica a base de filtros, lesbianismo de chichinabo, toda una ristra de características propias del cine facturado en los 70 y, muy especialmente, el eurotrash que don Alexander hace suyas... pero sin más.... de modo completamente superficial, hueco, vacío. Porquesí. ¿Y el resto? pos una trama lineal como el cordel de un támpax, leeeeeeenta cual tortuga asmática, carente de imaginación o alguna resolución ingeniosa y una escueta duración de escasos 50 minutos que, encima, se hacen eternos. Ya les decía arriba, cortos alargados ad infinitum. Le quitas los paseos interminables y el rellenismo estético, y se queda en unos 10 minutos... igualmente aburridos.

"Scream of the blind dead" era la que me hacía más gracia, básicamente por tratarse de un homenaje a los templarios de Amando de Ossorio. ¿La enésima secuela en formato amateur, como tantas se han hecho -y tan jodidamente mal- estos años? Eso pensaba yo, pero no. En apenas 38 minutos (igualmente eternos) Alexander se vale de cierta iconografía propia de la franquicia hispánica (en este caso reducidas a UN templario) para contar lo de siempre, a la manera de siempre. Una tipa guapa (muy guapa, Stephanie Delorme), impulsada por una voz que la llama del más allá, baja del tren, llega hasta una vieja iglesia, se masturba recordando cómo se folló a su amante lesbi y, entonces, aparece un templario que la persigue.... y persigue....  y persigue.... y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue... y per... eso. Hasta que la mata. That´s all folks. Incluye cameo de Lone Fleming, por supuesto... solo que, acorde a este cine de tecnología digital, limitado a la voz. Es decir, ni siquiera le pagaron un billete para ir a "rodar" a Canadá, bastó con una llamada por Skype. Evidentemente, toda la publi / promo de "Scream of the blind dead" es dolorosamente engañosa. Y eso aporta algo positivo, el careto que se le va a quedar a todo retardado fan del fantaterror cuando se siente frente a la tele dispuesto a ver esto.

La verdad es que habría dejado la tortura aquí, pero estaba gozando de mi particular banda sonora y no quería cortarla, así pues me busqué otra chrisalexanderdada para acompañar. Una cortita, eso sí. La elegida fue "Parasite Lady" de... no recuerdo bien, 40 y pico minutos.
Una tipa vive metida en un ataúd. Se levanta, se ducha para que le veamos las tetas, sale a la calle, visita una feria muy retro, se liga a otra pava, se la lleva a un motel, le abre el cuello y bebe su sangre. Al día siguiente, lo mimmo. Y así hasta que se enamora de una de sus víctimas, pero la madre superiora de las chupadoras de sangre no permitirá a su pupila tal capricho. En fins. Si el cine de Chris Alexander ya es aburrido y repetitivo, alargado hasta la ofensa, aquí la cosa se torna cruel, ya que de eso va la trama, de ver a doña parásito sumida en idéntica rutina día tras día. Hay que ser joputa. Todo ello pues a lo digital, a lo estéticamente hermoso propio de un vídeo de karaoke, diálogos mínimos, cámaras lentas, filtros hasta aturdir, bla, bla. Sin novedad. Todo aquello que parapeta su verdadera condición de producto hueco, sin alma, sin trama, sin esencia, pero lo suficiente recargado estéticamente -y pomposo- para que el fan medio se flipe, se ciegue, y diga maravillas aluego en las detestables redes sociales habituales. ¡Panda de cretinos!.
Sin embargo reconozco que, en el fondo, es hasta respetable que Chris Alexander se mantenga tan fiel a sus características maneras. Ahora bien, no sé como no se aburre de hacer exactamente siempre lo mismo, de idéntico modo. Me sorprende esa criminal falta de inquietud creativa, ciertamente.
Y que a gusto me he quedao, oiga.

sábado, 6 de mayo de 2023

FEMALE WEREWOLF

Pensándolo fríamente, la última etapa creativa de Jess Franco, repleta de costrosas pelis caseras grabadas en vídeo, ha hecho mucho "daño". Hay quien, tras ver "Paula Paula", "La cripta de las condenadas" o incluso "Al Pereira versus the Alligator Ladies", pensará: "Coño, si este cineasta mundialmente "admirado" hace esta mierda y la llama/n película, yo también puedo". Entonces cogerá la cámara de vídeo, pagará cuatro céntimos a un par de orondas paletas con sueños de grandeza dispuestas al despelote y, ¡hala!, ¡¡hagamos séptimo arte a base de largos e interminables planos de lesbianismo aceitoso!! Y no hablo únicamente de pazguatos anónimos, lo hago también de individuos con cierto nombre y reputación como Chris Alexander.
Músico, crítico y redactor, cabeza pensante tras la desaparecida web "Shock till you drop", la estupenda revista de "Full Moon" "Delirium" y, sí, editor durante unos años de la legendaria "Fangoria", Alexander es súper-fan de Jess Franco. Más de una vez le ha dedicado generosos espacios en las publicaciones mentadas. Incluso en una interviu le hizo preguntas la mar de profundas e intelectualoides en torno a ¡¡"Paula Paula"!!. Sí amigos, Chris se la tomaba en serio (en otra ocasión, para la crítica de una película de terror más bien común y corriente, escribió "No es lo suficientemente sofisticada en su subtexto freudiano como para afectarme psicológicamente"... no coments) Y, peor aún, se toma demasiado en serio sus propias obras, todas ellas con unas señas de identidad muy características: Están grabadas en vídeo estándar
, cuentan con repartos esencialmente femeninos, lucen estética de vídeo arte, algo de erotismo lésbico y, especialmente, hacen gala de ritmos absolutamente exasperantes en su lentitud, recreándose en mucho "nada". Y todas, como decía, muy influenciadas por el lado más barriobajeramente arty de don Jesús (me niego a llamarle tío Jess... lo detesto).
Aún así, la curiosidad me mataba y ansiaba ver alguna de ellas. Anduve tiempo buscándolas en balde (porque no pensaba pagar por ninguna) hasta que un día, el desaparecido Romerito me sorprendió mandándome "Female Werewolf".
La trama es la siguiente: Una mujer se pirra por los huesos de otras féminas, especialmente cierta compañera de curro. Cuando se pone cachonda, en su delirio cree transformarse en una bestia salvaje. O eso dice "la secretaria". Fin. No hay más. Y es que la historia es lo de menos, lo primordial aquí es el tema visual. Planos largos e inmóviles, muchos silencios (el diálogo es mínimo), repetición, sexo timorato (escotes, pero ninguna teta), efectos de vídeo de esos que vuelven loco, cámaras lentas, música "atmosférica".... en fin. Alguien dijo una vez que eran "vídeos amateurs experimentales" y la verdad es que la etiqueta le va a la zaga, porque por mucho que lo intente su director, todo termina haciendo gala de un notable tufo casero. Uno que molaría si no fuese por la autosuficiencia y arrogancia que desprende. Pomposo y pretencioso es quedarse corto. Las imágenes que luce "Female Werewolf" no son tan maravillosas como Chris Alexander nos quiere hacer creer. O cree él.
Está claro que sus películas gozan de cierta "exposición" porque es quien es, y tiene los contactos que tiene. Así de simple. Si estas movidas las hiciese cualquier otro mindundi, no le harían ni puto caso. Pero Alexander, gracias a su periplo como máximo responsable de "Fangoria" durante un tiempo, ha recolectado a un gran número de personas "importantes" en el ambiente cinematográfico horrorífico, como el productor de la reseñada, Derek Curl, en cuyo curriculum encontramos cine legítimo del calibre de "La casa del diablo", "Hatchet 2", "Los huéspedes" o "Stake Land".
A ver, que está muy bien que Chris Alexander construya toda una obra sobre unos cimientos estéticos y narrativos tan peculiares. Mola tener un estilo. Pero, en fin, lo visto me ha parecido la mar de tonto. De vacuo. Le quitas 30 minutos a "Female Werewolf" y mejoraría mucho. Puedes contar lo mismo y lograr algo más ameno.
Y claro, luego pasa lo que pasa, con esos carteles tan espectaculares la peña espera la mojama y, cuando procede, se siente engañada y corre a rajar de la peli en su blog (a menos que tengas contactos con o intereses de cara a su realizador, en ese caso te curras un youtubismo lameculero) La mujer lobo del título está lejos de resultar tan espectacular. La mayoría del tiempo es la actriz con colmillos. Solo al final, y disimulado a base de filtros rojos, vemos cómo, a lo "En compañía de lobos", le sale un perro de la boca.... pero poco más.
"Female Werewolf" es previsible en su espíritu supuestamente rompedor (incluido aquí el intenso soporrrrrr), no aporta sangre y, lo que es peor, no sirve ni para darnos un desahogo manual. Dicho de otro modo, no la recomendaría salvo que sean ustedes unos curiosos sadomasoquistas como yo.

sábado, 26 de noviembre de 2022

NECROPOLIS

Llevaba ya una larga temporada queriendo revisar esta pieza de cine zetoso. No la veía desde que en su momento la alquilara y tildara de regular en un fanzine llamado "Fangore" que editaba en 1987 ¿El motivo de tanto interés? Pues que sin llegar a ser oficialmente una producción "Beyond Infinity Films", poco, poquísimo le falta. Estéticamente guarda mucho parentesco con aquellas, además de tener entre sus responsables al normalmente director, aquí co-productor, Tim Kincaid, al gran Ed French en los efectos de maquillaje y tal (aunque pal caso no se luce tanto) y, apadrinando todo el pifostio, Charles Band desde su Empire.
La movida va de brujas. Concretamente de una que, por ahí el 1800 y pico, se carga a una virgen justo antes de que contraiga matrimonio. El novio escaldado, y el resto de pueblerinos, se la cepillan. Ella, como hacen todas las brujas en las películas de terror, antes jurará regresar para vengarse. Y sin saber exactamente por qué, procede en 1986 convertida en toda una seudo-gótica semi-punka. Buscará a los descendientes de aquellos que la mataron (que, mira tu cuan afortunada es la tipa, los pilla a todos juntitos) y comenzará a martirizarlos, hasta que se le reboten.
Nada nuevo. El aburrimiento esperado. Estética acartonada. Dirección sin la más mínima imaginación. Tsunami de diálogos. Pinceladas de truculencia (disfrutable, aunque escasa). Alguna risa involuntaria. Un maquetón cojonudo explotando al final. En fin...
De todo ello podríamos culpar -ni que sea en parte- a su director y guionista, Bruce Hickey, un menda que, previamente, había sido "Danny Zucko" en el "Grease" original de las tablas. Tras su experiencia con "Necropolis", se dedicó mucho al teatro, a parir cortos y películas pero en otra honda, haciendo dramones y tal. No, no me lo invento. Ni es una trola de Imdb. Hickey tiene página web con la respectiva información. Es evidente que no le hace demasiada gracia reconocer su paternidad respecto al film reseñado, lo evita cuanto puede... pero al final se siente obligado a incluirlo en su filmografía, aunque alterando el título a "Neeropolis" y fechándolo en 2016... ¿despiste o estratagema voluntaria para evitar ser localizado por posibles fans de la interfecta y el género en particular? ¿Huye Hickey de la "maldición geek", aquella que te condena a un momento en el tiempo del que no podrás escapar nunca jamás, visitando Con tras Con para poner cara de póquer en las fotos? Si es así, hace muy bien.
Sin duda, la escena más famosa de la película es aquella donde la bruja (interpretada por LeeAnne Baker, sacrificada moza con una filmo compuesta únicamente de películas firmadas por Tim Kincaid y Gorman Bechard. En breve podremos verla con canas y arrugas en el documental "Celluloid Wizards in the Video Wasteland: The Saga of Empire Pictures". Hoy se dedica a escribir) saca cuatro tetas de más para dar de mamar a su séquito de zombies. Tanto es así, que hace poco un decadente Charles Band se lanzó a producir una secuela en formato digital, dirigida por ese ególatra incontrolado de irritante aspecto llamado Chris Alexander, que llevaba por título "Necropolis: Legion" y exageraba la coña de las tetas múltiples hasta límites ridículos. Creo incluso que lanzaron algunos comics. En fin, ¿qué más dará?
Como nota curiosa, (ama)mentar que la banda sonora de "Necropolis" viene compuesta a base de retazos de otras producciones Empire como "Trancers", "Eliminators" o "El alquimista", además de la inevitable fanfarria de archivo firmada por el dúo Tom Milano y Don Great.
Creo que la pillé con tantas ganas que me ha parecido medianamente mejor, o más soportable, que cosas como "Holocausto Robot" o "Cazador de mutantes". Seguramente sea igual de aburrida y prescindible, aunque no se le puede negar cierto encanto.

sábado, 15 de mayo de 2021

HAIL TO THE DEADITES

"Hail to the deadites" es un documental que gira en torno a los fans de la saga "Evil Dead", es decir: "Posesión Infernal", "Terroríficamente muertos" y "El ejército de las tinieblas" (por entonces la serie ya andaba lista, pero aún no se había emitido). Nos muestra cómo viven intensamente su pasión y cómo se vuelven locos por acudir a las convenciones a por una firma, abrazo + charleta con Bruce Campbell o alguno de los integrantes del reparto de las tres pelis.
Confieso que la primera vez que vi el trailer, me entraron arcadas y dolores rectales. Sí, soy devoto y admirador del "Posesión Infernal" primigenio. Me atrevería incluso a usar la palabra "fan". Pero uno bastante racional. Es decir, tengo sendas ediciones de la peli, en dvd (la del libro de "Anchor Bay"), blu-ray o vhs, la veo varias veces al año, dispongo del póster original de la época, camisetas e incluso una figurita (entre otras pijadillas más)... pero para nada me considero uno de estos tarados que llaman "Ash" a su hijo, se tatúan el story-board completo de la trilogía, consideran que esta ejerce casi de cura para el cáncer, el tifus o la gonorrea, visten cual hombre-anuncio a base de parches y chapas o eyaculan si su brazo roza con el de Bruce Campbell (cosa que experimenté en su día -dos veces, Sitges 1991 / 1992-, así que puedo afirmar alegremente que, a pesar del gozo, no hubo corrida por mi parte). Y mucho menos me disfrazaría de ninguno de los personajes de los films para acudir a esos antros tan fascinantes como deprimentes llamados "Cons".
Así pues, si como documental "Hail to the deadites" es pasable, visible, como algo que me toca más en lo personal, profundo o espiritual, resulta bastante irritante. En serio, no creo que ese nivel de fanatismo sea saludable. No solo para las mentes de los practicantes, también para las películas en sí mismas. Cuando se sobre-explotan de este modo, se sobre-soban, sobre-lamen, sobre-adoran, sobre-analizan, sobre-merchandisingizan y sobre-todolodemás, creo que pierden algo. Se tornan como cachivaches manoseados, sin alma, sin misterio y sin magia. Así que poca gracia me hace ver como Tom Sullivan preside una pedida de mano entre dos mongers (que tanto rollo, tanta lágrima y tanta emocionalidad de saldo para, luego, durar solo un año casados) o cómo un tío de encías tan hinchadas como las mías, que dice parecerse a Bruce Campbell (ya le gustaría), llora cuando cuenta su encuentro con este. Incluso me avergüenza un poco compartir ciertas pasiones con semejantes especímenes.
Una vez leí que el fandom norteamericano tendía a "celebrar la mediocridad". No es que las pelis de la trilogía sean mediocres, ¡¡ ni por el forro !!, pero si lo entendemos como que semejante peña se flipa a niveles perturbadores por poco y, en ocasiones, directamente por nada, dejando la objetividad, la serenidad y el buen gusto bajo el felpudo, este documental es, en parte, buena prueba de ello. No me extraña nada que Sam Raimi se mantenga lo más lejos posible de semejante cristo (menos cuando toca promocionar algo para sacarles pasta, claro).
Al final, lo único inteligente que se dice en todo el mamotreto sale de boca de Chris Alexander, ex-editor de "Fangoria", "cineasta" semi-amateur y ególatra descontrolado, quien opina que el fandom de "Evil Dead" se divide en tres, dependiendo de cual consumiste primero. Es algo que he comprobado yo mismo y tengo claro. Considerando que en nuestra tierra no hubo un fandom del horror genuinamente ruidoso, "masivo" e incluso mediático, hasta unos años DESPUÉS del estreno de "Terroríficamente muertos", esta es la que suele llevarse casi todas las simpatías y admiraciones. En mi caso, nací como aficionado al género con la primera, la original, la mejor, aquella en la que se suponía que "Ash" la palmaba al final (¡gloriosa y traumática mentira!). Y ahí me quedo. Contento, orgulloso, tranquilo y SOLO.
Los fanes más recalcitrantes que no se me acerquen demasiado, gracias.

martes, 6 de febrero de 2018

EL ZINE DE ZEBUB

Una de las (muchas) cosas que me fascinan de Estados Unidos es que allí cualquier mindundi que haga películas amateurs con una cámara de vídeo puede, especialmente si se introduce activamente en el circuito de las convenciones dedicadas al cine de terror y aledaños, ganarse unas pocas buenas perras e incluso convertirse en una sub-estrella. Por ejemplo, alguien como Bill Zebub.
De condición total y absolutamente death-metalera, el pasado creativo de Zebub lo apuntala un fanzine dedicado a la música que más le pone, y al que no le iba nada mal en lo suyo, "The Grimoire of Exalted Deeds". Si algo lo hacía destacar por encima de otros, era su tendencia a incomodar a los entrevistados con preguntas comprometidas e incluir mogollón de fotos de chatis en ropa interior o en pelotas. Poco sabía entonces Zebub que tal táctica iba a ser fundamental en sus futuras tareas audiovisuales. Estas tardaron un poco en llegar. No dispone de un pasado cortometrajil ni nada parecido, únicamente cuenta con sendos vídeos en los que se curraba bromas pesadas a modo de un "Jackass" primigenio.
Un día se animó a agarrar una video-cámara común y grabar una comedia titulada "Metalheads". Un pequeño distribuidor la vio, le gustó, la adquirió, la editó y, por lo visto, funcionó lo bastante bien como para que Bill Zebub pusiese en marcha una carrera ultra-prolífica que aún dura.
Acudiendo
cierto día a una convención, se encontró con un célebre videoasta dedicado en cuerpo y alma a vender sus obras (por las que Zebub no sentía ninguna simpatía). El tipo le contó que le habían diagnosticado cáncer y que en breve se disponía a pasar por el consiguiente calvario de la respectiva curación. Tiempo después, más delgado, sin pelo y algo debilitado, le anunció que habían logrado detener la terrible enfermedad. Pero eso no fue lo que impresionó a Zebub, lo que de verdad le llamó la atención fue ver que ese tipo, a pesar de su grave dolencia, seguía ahí, al pié del cañón, incansable. Tal actitud inspiró al metalero, que se avergonzó de no aprovechar su buena salud para crear sin reposo. Y aunque Bill Zebub nunca ha dado el nombre del individuo misterioso, tengo mis serias sospechas para creer que se trata de Tim Ritter, pionero cineasta "backyard" con una película editada en España durante los años 80, "Eliminator".
Dicho y hecho, la obra de Bill Zebub se cuenta por decenas y decenas de títulos. Varios al año. Es el paradigma de lo bueno y malo del vídeo, su economía permite crear sin parar... pero claro, ¿a qué precio?. Ahí está el quit de la cuestión.
Lo que define largamente el "cine" de Zebub en cuanto a temática y estilo es su tendencia a la comedia ofensiva y políticamente incorrecta, con especial predilección por atacar a la religión católica (¡condición death/black-metalera obliga!). Así de primeras puede que sí, que algunos de los títulos de su catálogo suenen un poco demasiado zafios y brutos. Ejemplos: "Santa Claus: Serial Rapist" ("Santa Claus: Violador en serie"), "Dickshark" ("Pichaburón"), "Jesus, the Daughter of God" ("Jesús, la hija de Dios"), "Jesus, the Total Douchebag" ("Jesús, el cretino total"), "Rap Sucks" ("El rap apesta"), "Zombiechrist" ("Zombiecristo"), "Frankenstein the Rapist" ("Frankenstein, el violador"), "The Most Offensive Comedy Ever Made" ("La comedia más ofensiva jamás hecha"), "Rape Is a Circle" ("La violación es un círculo"), "Jesus Christ: Serial Rapist" ("Jesucrito: violador en serie") o "The Worst Horror Movie Ever Made" ("La peor película de horror jamás hecha"), de la que llegó a producir un remake "mejorado". O dos. Este fue mi desvirgue con la obra de Zebub. Como era de esperar, el título llamó la atención de los fans del cine de terror, especialmente aquellos interesados en las películas "malas pero divertidas", de ahí que alguien la partiera en dos cachos y la subiera a Youtube. Así es como la consumí. O parte de ella, porque no llegué a terminarla. De entrada me hizo gracia su cutrismo y su desfase, pero poco a poco el exceso de idas de olla "porque sí" terminó saturándome y la dejé sin llegar al final (y es que además Zebub no se contenta con duraciones escuetas, le gusta tirar de dos horas o más, típica característica de aquel que graba en vídeo ignorando el elemento "ritmo interno").




"Human Antfarm" ("Granja de hormigas humana", también conocida como "Antfarm Dickhole", algo así como "Granja de hormigas en el orificio de la picha") cuenta la estúpida historia de un "nerd" que descubre a una colonia de hormigas habitando en el interior de su minga. De esta manera, aprovechará para vengarse de todos aquellos que le han machacado y/o rechazado, sean matones o chicas. Todo ello narrado a base de muchos diálogos, absurdismo a mansalva, música metal de línea dura, una dirección extremadamente plana, la percha colándose muchas veces en el plano y unos efectos especiales cortesía de la tienda de disfraces de la esquina, incluida la polla por la que surgen hormigas de plástico y que en una ocasión es mamada. Debo reconocer que dadas las circunstancias -entre ellas que la vi en versión original a pelo- no fue un suplicio excesivamente doloroso (vale la pena destacar la frase promocional de la carátula, en la que queda evidenciado el "poder" de las convenciones: "La sensación de las convenciones de terror que redefine lo que es una serie B!").

Sin embargo, a poco que consumas, veas y mires con atención, descubres que todo ello resulta de lo más inofensivo. Es la característica doble moral yanki. Por un lado me paso tres pueblos, pero por otro luego me justifico en las entrevistas e incluso al principio de las películas, donde aviso al posible espectador de que lo que verá puede resultarle molesto, pero que no se lo tome muy en serio que es coña. Todo ello adquiere, de tan exagerado y tontuno, un rollo tardo-adolescente de "caca, culo, pedo, pis" capaz de irritar únicamente a los muy paletos y/o fundamentalistas.
Otra de las especialidades de Zebub consiste en incluir a chicas desnudas, o semi-desnudas, de supuesto buen ver. La pesadilla de toda feminazi. Era algo que al principio no podía hacer, contando con amigas que enseñaban tetas falsas y cosas por el estilo, pero a medida que fue ganándose una reputación(cilla) lo convirtió en una constante, consciente de que era ESO lo que realmente animaba las ventas. De hecho, generalmente estas timoratas dosis de erotismo suelen ser puro parche, relleno para llamar a los pajilleros de rigor. No solo es gratuito, es que podrían extirparse todas (o ponerles más ropa a las actrices) y no afectaría ni lo más mínimo a la trama. Es evidente que el verdadero interés del director está en todo lo demás, especialmente el guión, porque estéticamente tira de lo más básico, elemental y poco imaginativo. Zebub comenta que estas chicas cobran por su labor y que, por supuesto, y a pesar de los rumores, no se acuesta con ellas. Y es que ahí donde le veis, apariencias aparte, el tipo no tiene un pelo de tonto. Si hemos de fiarnos de las entrevistas, se trata de alguien con el cerebro muy bien puesto y una notable capacidad para darle al pico. Alguien que, trágicamente, se ha visto atrapado en la imagen que él mismo ha creado de "cineasta undeground/indie/amateur jevi-metalero de discurso políticamente incorrecto y maneras golfas". Así lo prueban sendos vídeos altamente patéticos en los que recorre medio borracho los hoteles donde se celebran las convenciones, vuelca alguna silla y deja botellas vacías donde no debe mientras todo el séquito que le sigue lo aplaude y jalea. Muy triste.



Y es que la "Zebub Crew" no tiene desperdicio. Por un lado tenemos a los alternativos de postín, con sus tattoos, sus piercings, su pelo teñido y su ropa negra. Y por otro, pues a los inadaptados con sobrepeso que, seguramente, no han tocado una teta (de mujer) en su vida. Dice el ex-editor de "Fangoria", Chris Alexander, que Zebub no es feliz porque se ve obligado a complacer a la panda de perdedores que de él únicamente esperan ubres y chistes de pollas. Y algo de eso hay. Lo prueban sendas películas en las que habla de su misma condición con humor pero sin dejar de lamentarse ("Indie Director" y la reciente "Exploitation", en la que incluso se parodia al fan medio que le compra dvds en las convenciones) y, sobre todo, últimamente no puede evitar pseudo-intelectualizar sus propias películas en busca de cierto respeto citando como inspiración a los filósofos griegos y no sé cuantas mamarrachadas más. También ocasionalmente lo ha intentado con temáticas serias y mal rolleras, más propias de esta clase de subprodcutos, a base de violaciones y humillaciones a chicas guapas, como con "Breaking Her Will" ("Rompiendo su voluntad"), aunque no es algo muy habitual.


"Dolla Morte" vendría a ser algo así como la versión más cafre, mucho más políticamente incorrecta y, sobre todo, mucho más cruda de "Team América: Policía del mundo". Bill Zebub se agencia un puñado de muñecas, muñecos, juguetes y casitas para contar una historia incomprensible sobre la llegada del anticristo a la tierra. Aunque entenderla es lo de menos, de lo que se trata es de encadenar el mayor número posible de ideas perversas, chocantes y altamente provocadoras (sobre todo en lo que respecta a cuestiones religiosas) con el fin de escandalizar a todo aquel que se deje. Zebub tortura, machaca, ridiculiza y humilla sexualmente a mujeres, militares, grandes mandatarios, terroristas y al Papa de Roma. Todo ello acompañado de un porrón de "doom metal" como fondo sonoro. El problema de "Dolla Morte" es el mismo que la película de Trey Parker y Matt Stone pero mucho peor, comienza a dejar de ser divertida tras unos 15 o 20 minutos y se vuelve monótona. Confieso que hubo momentos en los que me cagaba en Zebub y me tentaba apagar el reproductor. Pero luego, justamente por esa demostración de descaro, el "todo vale" y la mala leche aplicada en todos los sentidos (incluida su realización feísta, incompetente, anti-estética, de cámara tambaleante, cromas cerdos, titubeantes zooms y que incluye ocasionalmente la mano del tipo que manipula los muñecos), uno termina empatizando con la puta peli y hasta la disfruta comedidamente. En sendas ocasiones el propio director ha reconocido que se avergüenza un poco de ella.... ¡¡para que él lo diga!!. Como dato extra, comentar que uno de los muchos que ponen voces a los muñecos no es otro que J.T.Petty, reputado cineasta "indie" -de verdad- al que debemos títulos como la cult-movie "Soft for Digging", la secuela videoclubera "Mimic 3: El guardián" o "The Burrowers". Que se liara en semejante jardín obedece a que el mismo año 2006 incluyó a Bill Zebub en el reparto de un falso documental titulado "S&man" interpretándose a sí mismo y que gira, justamente, en torno a las convenciones y a un supuesto cineasta snuff que encuentra ahí el marco ideal para vender sus grabaciones de crímenes reales.

Bill Zebub se muere de ganas de dejar de ser Bill Zebub, pero no puede. O no quiere porque perderá a aquellos que le compran los dvds compulsivamente. Habla siempre orgulloso de que aprovecha su libertad "indecentemente", y hasta en una charla que dio junto a Lloyd "Troma" Kaufman presumía de ello ante el mecenas de la famosa/infame productora de New Jersey, mucho más atado a su audiencia y, probablemente, mucho más frustrado en lo creativo. Pero no me lo trago, y a los hechos arriba expuestos me remito.


Hoy por hoy Bill Zebub continúa a tope con su micro-imperio, aunque da la sensación de que ha frenado un poco tanta prolífica actividad. Como dijo alguien por ahí, a medida que pasan los años es más evidente que se ha hecho prisionero de su propia fórmula y parece que, aunque quiera, no puede salirse de ella. Habrá que ver qué ocurrirá cuando Bill Zebub se queme. ¿Será capaz de reinventarse?. O, más difícil todavía, ¿tendrá el valor necesario?. Veremos. O no.