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miércoles, 24 de enero de 2024

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 31: SUBPRODUCTOS YANKIS (PART SIX, POPURRI 2)

Más que grandes películas, lo que el "Empire" de Charles Band paría a espuertas eran títulos capaces de generar maravillosas imágenes, listas para adornar las páginas de tu carpeta, fanzine y/o revista . Lo mismo que a la hora de fabricar carteles, algo absolutamente fundamental en toda compañía de mentalidad exploitativa, como era el caso. Y por eso resulta tan sencillo y gozoso dedicarle una de estas entradas de escaneos estupendos. Lo hemos hecho antes, ya sea centrándonos en títulos específicos ("Creepozoides", "Esclavas del Espacio") o en plan más variado (le tocara a la misma "Empire" o a su subdivisión ñordística "Beyond Infinity Films"). Así pues, ¡reincidimos! más material jugoso, colorista y delirante rescatado, cómo no, de las páginas de mis queridas revistas franchutes, esas que -como siempre digo- me alegraron la adolescencia por ahí los años 80 y 90.
No es mucho... pero se disfruta igual.


Maravillosa imagen de una joven y preciosa Barbara Crampton ataviada de pirata para un proyecto de Stuart Gordon que nunca jamás llegó a materializarse. Lástima. "Re-Animator" y "Re-Sonator" aún andaban calientes, así que la idea de rejuntarse de nuevo los dos para llevar adelante las sangrientas correrías -o eso prometía el título, "Bloody Bess"- de una corsaria con ubres (las preciosas ubres de Barbarita) habría podido ser.... interesante.


A "Catacombs" ya le di un muerdo en su día. Esta película de David Schmoeller sufrió en sus fotogramas la debacle de "Empire". Quedó ahí, en la inopia, hasta que otros se hicieron con ella y tuvieron la desfachatez de sumarla a una franquicia medio fantasma, "The Curse", en una estrategia muy propia de aquellos añorados piratones tiempos. En concreto se suponía que era la cuarta entrega aunque, obvio, no tenía absolutamente nada que ver con las tres previas (y así podríamos ir restando hasta la primera). Con todo, el film resulta bastante malucho y solo destaca por la imagen de arriba y un Jesuscristo de ojos negros descendiendo de su cruz para cargarse a un monje.


Si algo le sobraba a "El morador de las tinieblas" eran imágenes promocionales guapas. Si algo le escaseaba, y mucho, era... calidad. Cuando leí sobre ella por primera vez (en un "Mad Movies") y me topé con la foto arriba expuesta (se supone que se trata de Jeffrey Combs, pero diría que fue un doble el que se comió el coñazo de maquillarse) o la del peludo mostro que puebla el largometraje (dirigido por John Carl Buechler y guionizado -y renegado- por el papá de Chucky, Don Mancini, oculto tras seudónimo) me volví loco. Pintaba a fabuloso homenaje a la E.C.Comics -y algo hay de eso- lo que, además, la emparentaba con mi querida "Creepshow". Luego llegó a nuesos video-clubs, la alquilé con entusiasmo y...... se saben el resto.


Del caso "Pulse Pounders" he hablado ya en otras ocasiones. Resulta fascinante. Una antología compuesta por tres historias, dos de ellas SECUELAS DIRECTAS de largometrajes previos de la misma "Empire" ("Trancers" y "El amo del calabozo"). Y la tercera, un auténtico refrito conceptual de "Re-Animator" al tratarse de otra adaptación de H.P.Lovecraft con el trío estelar de aquella al completo, la Crampton, el Combs y don David Gale (cojones, si hasta la tipografía es la misma que la del clásico de Stuart Gordon). Todo ello cocinado por el capo himself, Charles Band. ¿Se puede pedir más? ¡Sí! se puede pedir que sea buena. Y, según me consta, queda lejos de cumplirse. No he visto "Pulse Pounders". De hecho, muy pocos la han visto, porque -como en el caso de "Catacombs"- pilló a "Empire" en pleno colapso y quedó condenada al limbo. Se proyectó en una Con de esas. Y alguno de sus segmentos ha tenido vida propia. Pero, así, en general, sigue siendo un título maldito. Invisible. No se por qué, algo me dice que mejor que siga siéndolo. El cartel, por supuesto, mola un rato.

sábado, 5 de febrero de 2022

CREEPSHOW TV (3ª TEMPORADA)


CAPÍTULO 1 - "Mums" / "Queen Bee" : En la primera historia, una esposa asesinada por su marido vuelve de la tumba convertida en planta vengativa gracias a la ayuda de su hijo que, ya al final, mirará con delectación y una sonrisa maliciosa cómo mamá se papea a los malos, algo que conecta, por evidente que suene, con el niño del vudú en el "Creepshow" original (graciosamente interpretado por Joe Hill, aquí autor del relato inspirador, convertido en guion gracias en parte al novelista de terrores David J. Schow -responsable del libreto de "Leatherface: La matanza de Texas 3"-). Por lo demás, todo muy previsible. Hay demasiado drama y la cosa tarda en alcanzar el cenit. Cuando llega, pues sí, mola mucho ver a la mamá seudo-Audrey a base de efectos prácticos... pero es lo único salvable. Dirige Rusty Cundieff, que ya anduvo en la temporada anterior.
La siguiente arranca muy prometedoramente. Unos adolescentes gilipollas se enteran que su ídola del pop va a parir en el hospital donde curra la madre de una de ellas, así que le roban la tarjeta de acceso y acuden, llevándose la sorpresa de su vida al descubrir la verdadera naturaleza de la diva. Una vez más son las escenas de efectos prácticos lo que salvan un poco la papeleta, el problema es que aparecen a mitad de capítulo. Luego, todo es cuesta abajo. El CGI sigue siendo un horror. Michael Rousselet, co-guionista, es co-director de una cosa con pinta de postmodernez titulada "Dude Bro Party Massacre", ello explicaría el nada sutil homenaje de rigor: el hospital donde ocurre todo se llama "Haddonfield Myers", ¡¡juas!!. Pero se lo perdonamos por haber co-escrito el mejor capítulo de la segunda temporada, "Dead and Breakfast". Dirige Greg Nicotero.

CAPITULO 2 - "Skeletons in the closet" / "Familiar": En la primera, un super coleccionista de cine mata a otro y decide convertirlo en parte de una exposición. Naturalmente, no tardará mucho en regresar de la muerte clamando venganza. Bien, "Skeletons in the closet" retoma ese baboso, suculento y relamido servicio oral hacia los fans que tanto daño hace a esta serie. Al ir la cosa de coleccionistas de atrezzo cinematográfico, y especialmente dentro del terror, la lista de homenajes, referencias, guiños y chascarrillos (incluidos la propia "Creepshow" original) es casi aturdidora, pura pornografía. El devoto, cegado ante tanto tributo, no se percatará de la vergüenza ajena que provoca lo que le están contando. ¡¡Terrible!! Apunto estuve de apagar el reproductor por culpa de esto. Entre los escasos aspectos positivos, la presencia de James Remar.
La historia siguiente es sosilla y un poco tontaina. No acabas de ver hacia donde va hasta que termina. Pero al menos no provoca urticaria e incluye un monstruo bastante "cool". Una pareja acude a un pitoniso. Este alerta al marido de una presencia diabólica que, a partir de ese momento, verá a todas horas, hasta que decide terminar con ella igual que lo hacía Hal Holbrook con el monstruo de la caja en el clásico de George A. Romero. Dirige Joe Lynch.

CAPITULO 3 - "The Last Tsuburaya" / "Okay, I'll Bite!": Dos historias escasas de "Creepshowismo" genuino, pero que se dejan consumir. Concretamente, "The Last Tsuburaya" presenta la premisa más interesante: Un multimillonario malo como el demonio compra el último dibujo inédito de un artista japonés especializado en garabatear monstruos horripilantes y, una vez saboreado, lo quema para que nadie más pueda. A partir de ahí, obvio es, el bicho del lienzo se le aparecerá y le perseguirá. Dirige Jeffrey F. January, habitual de "The Walking Dead".
En la otra, un presidiario de buen corazón tiene varias arañas como mascota, especialmente una gordísima que vive oculta tras la pared. En el momento que un guardia corrupto y sus matones le hagan mobbing y se carguen una, se vengará con ayuda de los bichos. Elemental, pero consumible. Escribe y dirige John Harrison, todo un veterano de la marca "Creepshow", tanto la cinematográfica como la televisiva.

CAPÍTULO 4 - "Stranger Sings" / "Meter Reader": "Stranger Sings" narra un intento de ligoteo, aparentemente exitoso, que termina con el aspirante secuestrado por dos tipas, una de ellas una sirena de cánticos embaucadores. Aunque se deja ver, no alcanza los niveles de solvencia que su directora, Axelle Carolyn, demostró en su capítulo de la segunda temporada, el mentado "Dead and Breakfast". Casi casi, lo mejor es el "chiste" del título. También el guion corre a cargo de una tipa, por lo que habrá el típico berzas que calificará al pifostio de empoderamiento femenino o alguna gilipollez por el estilo.
Si hasta ahora Joe Lynch había logrado que la manía que le dispenso descendiera unos grados, con esta, su nueva aportación a la serie, "Meter Reader", consigue que el río vuelva a su cauce. El concepto es interesante: En un futuro semi-post-apocalíptico en el que el mal surge de los abismos y lo empaña todo, los exorcismos a domicilio se han convertido en una rutina. Uno de los responsables de llevarlos a la práctica vuelve a casa, pero su mujer e hijos no le dejan entrar porque desconfían de su estado, así que le mandan a hacer cuarentena. Las cosas se saldrán de madre, claro. Probablemente este capítulo se parió en plena pandemia, de ahí ciertos paralelismos, algo que debemos a su guionista reincidente, John Esposito. En cualquier caso, Joe Lynch desaprovecha la materia y factura un segmento monótono y muy aburrido. Soso. En cuestiones actoriles destaca Johnathon Schaech que estuvo en "Los malditos, vampiros del desierto" y "Una noche para morir" haciendo de psycho-killer.

CAPÍTULO 5 - "Time Out" / "Things in Oakwood's Past": Un universitario recibe como herencia un viejo armario con poderes. Si te metes dentro, verás que el tiempo corre hacia atrás. Pero no olvides llevar siempre la llave encima, porque como no puedas salir, de ti solo quedará polvo. El chaval lo aprovecha a conciencia, convirtiéndose con los años en el mejor abogado de su bufete y un padre ejemplar. Lógicamente, las cosas darán un giro dramático que vemos venir desde el minuto uno. Y ese sería el mayor defecto de "Time Out", la falta de sorpresas. Por lo demás, una historia más propia de "Twilight Zone" que "Creepshow", pero correcta (ayuda que soy un devoto de las tramas con paradojas temporales y tal). Dirige Jeffrey F. January, de la plantilla de "The Walking Dead".
La que sigue desconcierta porque está facturada cien por cien mediante una animación algo limitada. En el misterioso pueblo de Oakwood encuentran una de esas cápsulas temporales. La historiadora local descubre que no sería buena idea abrirla. Como es de ley, no le hacen ni caso. Este es el capítulo más brutalmente gore de toda la serie... pero claro, hay truco, ¡son dibujitos!. Inevitablemente la sinopsis recuerda a "La caja" del "Creepshow" original, algo que oficializa el que reciba incluso una alusión directa. Tratándose de un capítulo animado, lo normal es mandar guiños a los dibujantes afines a la marca, de ahí que algunos personajes lleven apellidos como Wrightson o Kamen (de Jack Kamen, dibujante de la misma E.C. y autor de uno de los dos maravillosos posters de "Creepshow"). Tampoco falta el guiño a Romero himself formato "foto enmarcada". En cuanto a la historieta en sí, pues lo cierto es que la animación distrae bastante y deja un poco frío. Entre los dobladores localizamos voces ilustres como las de Mark Hamill o la "scream queen" Danielle Harris. Dirige Greg Nicotero, ayudado por una panda de animadores.

CAPÍTULO 6 - "Drug Traffic" / "A Dead Girl Named Sue": La última entrega de esta tercera temporada me ha descolocado mucho y aburrido más. La primera historia va sobre una madre asiática y su hija enferma que son detenidas en la frontera de Estados Unidos. La niña se convertirá en una de esas "cabezas voladoras fantasma" tan típicas del folclore del sudeste asiático y comenzará la escabechina. De por medio hay un político racista que se hace pasar por progre con la intención de dar buena imagen. Y el gran Michael Rooker como único elemento positivo de la función. ¿"Creepshow" dándoselas de panfletismo?. Ay, duele!. Esto casi podría haberlo dirigido el Joe Dante de "Masters of Horror", pero pal caso hablamos del inevitable Señor Nicotero. Confieso que se me cerraban los ojos durante el trayecto.
La siguiente, "A Dead Girl Named Sue", es un pelo más digerible... pero tampoco nada que deslumbre. En parte porque, por enésima y cansina vez, retomamos el guiño al universo zombie de George Romero, situando la historia en la misma noche de los muertos vivientes (con su blanco y negro, su ambientación de finales de los sesenta y un televisor donde se emiten las imágenes que salían en el noticiario del clásico). El sheriff local detiene al pijo del pueblo sospechoso de haber matado a una niña. Habiendo como hay zombies en la zona, cuesta asegurar la naturaleza real de dicho asesinato, si fue por maldad o supervivencia al tratarse de un revivido y no una víctima inocente. Descubrirlo se supone la gracia del asunto. Pero no. El episodio es puro bla, bla, bla hasta un desenlace tampoco muy inspirado. Y sí, aburre bastante. Guioniza la televisiva Heather Anne Campbell, que hizo tres cuartos de lo mismo para la igualmente chaposa -y panfletaria- reciente versión de "Twilight Zone". Dirige un clásico de la casa, John Harrison (lo que hace el descalabro aún mayor).
Vale la pena destacar como colofón que, en esta tercera temporada, los célebres "efectos visuales" destinados a darle un toque de cómic a las imágenes son muy escasos. Prácticamente nulos. Igualmente, las transiciones animadas gastan un look demasiado "flash" para mi gusto.

sábado, 1 de agosto de 2020

BOILED ANGELS: THE TRIAL OF MIKE DIANA

Tenía unas ganas tremebundas de ver este documental dirigido por Frank Henenlotter, quien no necesita presentación y cuya faceta como documentalista esconde algunos títulos francamente interesantes
A poco que tengas un pie metido en todo el fregao del comic underground y derivados, conocerás a Mike Diana y su drama. Fanzinero especializado en historietas ultra-brutales repletas de gore y sexo desviado, a base de bebés sufriendo y muriendo salvajemente, cae en las zarpas de la policía y se convierte en el anti-cristo para la comunidad cristiana de Florida. Es acusado de producir y distribuir material obsceno y llevado a juicio con el consiguiente revuelo mediático.
Para introducirnos en la movida, primero Henenlotter nos narra un poco la historia de los famosos E.C.Comics, que en su momento también sufrieron las iras de la ley, y toca de refilón el underground primigenio y los fanzines como modo de expresión creativa. Puede que esta sea la parte más gozable de todo el documental. Luego, ya focalizados en Mike Diana, nos enteramos un poco de su vida, de que siendo adolescente dirigió varios cortometrajes caseros muy sangrientos para descubrir que el comic le molaba más, faceta en la que se volcó por completo hasta que hubo toda la movida. Otro de los aspectos interesantes de "Boiled Angels: The trial of Mike Diana" es su preferencia por elegir grupos punkistas para la banda sonora (nada más comenzar, nos cuelan a GG Allin), contar con Jello Biafra -cantante de los "Dead Kennedys"- como narrador y entrevistar a peña tan estupenda como George A. Romero o los dibujantes Stephen R. Bissette, Jay Lynch y Peter Bagge.
Sabía de Mike Diana desde hace tiempo y conocía su faceta como actor en cortometrajes del legendario Mike Kuchar (cosa esta que el documental ignora por completo). Y siempre me pareció un tipo muy muy rarito. Quiero decir que no me extraña que haya quien está convencido de que es un psicópata en potencia. Honestamente, lo parece. Tampoco me encantan sus tebeos. Nunca he sido muy amigo de la provocación extrema, mostrar la guarrada porque sí. Y eso es algo en lo que Diana era un experto. Como Nick Zedd y tantos otros, aquel que se mueve entre las sombras de lo marginal y supuestamente anti-comercial pero se vale de unas estratagemas basadas en chocar y provocar, me parece un auténtico hipócrita, porque en el momento que te decantas por ellas estás llamando a gritos que te hagan caso, implorando atención, eligiendo la vía fácil para lograr el éxito. Estás, en esencia, siendo ultra-comercial. ¿A quién no le tiran el morbo, la violencia y el sexo?. Así pues, y como dice Peter Bagge en un momento dado, Mike Diana lo buscaba y lo encontró. Solo que, tal vez, no fue consciente de que la cosa se saldría tanto de madre. 
Y en el fondo es triste, muuuuuy triste, que para que un fanzine despierte el interés no ya de los medios catetos, sino de un cineasta/documentalista surgido un poco de cierta contra-cultura como sería Frank Henenlotter, tenga que ser de naturaleza ofensiva y extrema. ¿Por qué no retratar creaciones fotocopiadas más honestas y personales? perpetradas por creadores que no buscan la luz de los focos desesperadamente. En fin.
Como misógino moderado que soy, dejen que me centre brevemente en el personaje de la novia de Mike Diana. Una cholilla que supo de él a través de las noticias, se ofreció como amiga, pasó a pareja, pudo salir en la tele y en otros medios jugando al papel de la chica mala para, terminada la fiesta, abandonar oportunamente al dibujante. Pringao!!. La verdad, no comprendo que Henenlotter se tome la molestia ni de dedicarle un mínimo de atención a la pava... una que, para rematarlo, sale luciendo una camiseta con su nombre artístico. Cuando el río suena...
Dejando de lado los temas tratados en su primer tramo, "Boiled Angels: The trial of Mike Diana" se desarrolla de un modo bastante lineal, plano y convencional. Y por momentos llega a resultar monótono. Típico material destinado a fortalecer las creencias del yanki liberal medio. Todo muy de allí.
Interesante pa una vez y fuera.

sábado, 1 de febrero de 2020

CREEPSHOW TV (1ª PARTE / INTRODUCCIÓN)

Los que me conocen saben que tengo las yemas de los dedos y la lengua medio desgastadas de tanto escribir y hablar sobre mi segunda película favorita de todos los tiempos, "Creepshow". Naturalmente me refiero a la primera, la original. La relación que tengo con las secuelas es variada. La segunda me cae muy simpática. De la pseudo tercera abominaba hasta que la revisé y pasé de odiarla a considerarla simplemente mala (lo que, si se mira detenidamente, es un avance positivo). 
Sin embargo, no estoy aquí para hablar tanto del film de George A. Romero, como de la reciente serie inspirada en su universo y formas. El día que el canal "Shudder" lo anunció a bombo y platillo, no puedo decir que me entusiasmara, aunque sí tuve ciertas esperanzas al saber que el talentoso hombre de efectos especiales Greg Nicotero (que anduvo como imberbe principiante en el rodaje de la primera) se iba a encargar del pifostio, derrochando cariño y respeto por la materia. Esas mismas esperanzas se ampliaron levemente en cuanto tuve conciencia de que se estaban dejando el ojete en hacer las cosas bien. ¿Cómo? Pues fichando a peña que ya había tenido algo que ver con el primer "Creepshow" (Adrienne Barbeau, John Harrison, Tom Savini, Stephen King como material adaptable) y a otros rostros/nombres ya clásicos del cine de terror, muy estimados por el fandom, (actores como Jeffrey "Re-Animator" Combs, Tobin "Saw" Bell, Bruce Davison y David "Scream" Arquette o gente de letras del calibre de David J. Schow, Joe R. Lansdale, Joe Hill -hijo de Stephen King y que interpretara al niño del prólogo en el film-nodriza- o el mítico hombre de comic -muy adecuado dadas las circunstancias- Bruce Jones). Añadan al pack un "host" de cadavérico aspecto destinado a introducir cada capítulo (de entrada, me pareció raro e incomprensible que no hablara, pero luego entendí que en el original tampoco lo hace. Habría molado que sí le diera el pico, pero en el aspecto "fidelidad" no puedo quejarme), el juego constante con el supuesto formato comiquero afín a la saga, animaciones entre una historia y otra (con un estilo que recuerda a los dibujos animados de "Creepshow 2", aunque con un tufo un poco más de flash. Ahora bien, nada comparado a las animaciones computerizadas de los créditos iniciales, que desentonan y son bastante feuchas), la utilización de efectos especiales "old school" (mezclado con poco pero no por ello menos costroso CGI), la recuperación de todos los truquillos visuales que hicieron de la peli de George A. Romero algo TAN especial, con sus colorines, fondos a base de dibujos, transiciones a modo de páginas pasando (incluidas aquellas que lucen supuestos anuncios de -como decían en "Top Secret!"- artículos de coña), ilustraciones cobrando vida, bocadillos con texto, etc, etc. Resumiendo, todo pintaba a que iban a facturar algo digno... asumiendo que jamás estaría a la altura de la peli de 1982.
Pronto, coincidiendo con el estreno, las redes yanquis se llenaron de reacciones entusiastas. Incluso Stephen King, que no se presta mucho a esa clase de juegos, escribió cosas positivas en Twitter. Bien, acostumbrado a que en USAlandia todo se reciba con exagerada pasión y descontrolada positividad, no me fiaba mucho. Hasta que, por fin, supe de una primera y casi única reacción negativa, que acusaba a la serie de pobretona. Eso ya me cuadraba más. Imaginé que la verdadera verdad sería algo intermedio y esperé a verla.
Deglutidos todos los capítulos de la primera temporada (porque ya hay una segunda anunciada) puedo afirmar que la sensación general fue de.... ¡decepción!. Sí, amiguitos, me temo que este nuevo "Creepshow" no ha terminado de funcionar para mí. ¿Cómo es posible? 
Tras darle mucho al coco en busca de una respuesta, he llegado a la siguiente conclusión: Todos esos elementos afines a la peli original se quedan únicamente y de forma exclusiva en lo estético. Las formas, el papel que envuelve al regalo. Pero en lo narrativo, las cosas cambian sustancialmente. Es decir, todas las historias son poco.... ¡"Creepshowianas"!.Como si cogieran un capítulo de cualquier serie de cuentos de terror y le añadieran todos los abalorios visuales propios de "Creepshow". Pero el hábito no hace al monje. O, aunque la mona se vista de seda... eso. No basta con el envoltorio adecuado, se necesita algo más. Quizás es que los autores del nuevo "Creepshow" no han terminado de entender las maneras del film de Romero, y confunden las maravillosas y perfectamente aplicadas dosis de humor negrísimo de aquella con coña bufa y chorra. O tal vez es que, simplemente, no conocen en profundidad los comics "E.C.", los grandes homenajeados por la pluma de Stephen King en su día. Al fin y al cabo, este creció leyendo aquellos tebeos y supo trasladarlos de forma adecuada al papel/pantalla, cosa de la que se ven incapaces Nicotero y los suyos, ni que sea por pertenecer a una generación posterior.
Podríamos ser un poco más maliciosos y culpar de todo ello a James Glenn Dudelson y Robert Franklin Dudelson, capitostes de la productora "Taurus" y responsables de los descalabros que fueron la mentada "Creepshow 3" y también ese intento fugaz de web-serie bautizado "Creepshow Raw". Víctor y yo les dedicamos todo un podcast que pueden escuchar AQUÍ si quieren saber más. Estos tienen los derechos de "Creepshow", es decir, del título, la marca. Así pues, supongo que, si quieres hacer algo con la saga, tienes que entenderte con ellos. Para su asociación con "Shudder", creo sinceramente que los Dudelson Boys aprendieron de los errores del (su) pasado y se sumaron a la admirable intentona de hacer las cosas bien... solo que no atinaron. O no entendieron el material de base (que en realidad nunca han entendido).
Y ahí radica la gran pena y al mismo tiempo la gran revelación sobre el clásico de Romero, ALGO tenía aquel que es imposible replicar por mucho que lo intentes. ¿El talento de sus artífices, la pasión que aún desplegaban en esos tiempos? ¿una cualidad que se me escapa? A saber.
Dicho todo ello, vamos a por los capítulos en cuestión, comentados brevemente a lo largo de tres entradas que irán apareciendo en las próximas semanas. ¿Por qué? porque de otro modo esto quedaría demasiado largo y, salvo casos inevitables, prefiero hacer las reseñas más escuetas. 
Hasta dentro de siete días pues.

Creepshow TV (1ª temporada)

sábado, 18 de mayo de 2019

SESIÓN DOBLE STEPHEN KING : 1922 + CREEPSHOW

1922 : "1922" y "El juego de Gerald" son dos adaptaciones de sendos trabajos de Stephen King que el canal Netflix nos ha hecho llegar en formato de largometraje original. Mientras el segundo, que es el que tiene más buena prensa, me pareció una chorradilla algo pesada con un muy buen planteamiento desaprovechado, el primero, este que pasaré a comentar, ha sido una sorpresa bastante agradable. Veamos.
Un granjero orgulloso de las tierras que se curra diariamente ve como un día la propietaria de las mismas, nada menos que su mujer, quiere venderlas e ir a vivir a la ciudad. Tras darle vueltas, el hombre decide asesinarla y hacer creer a todo el mundo que se largó voluntariamente. Para ello lía a su inocente y atontado retoño y juntos, proceden. No hace falta decir que, poco a poco, las cosas se irán jorobando por efecto de una venganza desde el más allá cortesía de la asesinada (y de unas ratas).
Principalmente estamos ante un drama puro y duro que, lentamente, se va tornando cuento de terror... aunque esto último tampoco abunda mucho. El tempo no es lento, pero se toma las cosas con calma. Y la historia no brilla por su originalidad. Sin embargo, como película "1922" funciona. Ayudan su atmósfera. Su bonita fotografía. Su tono sombrío. Su, en general, muy buena factura. Y su reparto, en especial un Thomas Jane de protagonista al que, de buenas a primeras, no reconocía gracias a una lograda caracterización. A su lado otro rostro habitual, Neal McDonough.
Cuando "1922" acaba, te queda la sensación de que no has visto nada especial, ni excepcional, pero sí una peliculita sencilla, honesta, solvente y decente.


CREEPSHOW : Cinco historias donde el terror y un humor muy negro, y muy sutil, se hermanan para lanzar un afectuoso guiño a los legendarios tebeos de la editorial "E.C. Comics". Un cadáver que sale de la tumba reclamando su tarta de cumpleaños. Un paleto que se convierte en planta por efecto de un meteorito. Una pareja de amantes ahogada  en el mar de forma cruenta reclama venganza. La liberación de un temible monstruo de hambre infinita encerrado en una caja. Un huraño magnate con fobia a las cucarachas ve su peor pesadilla hecha realidad.
Clásico donde los haya, "Creepshow" aunaba los talentos de George A. Romero, Stephen King y Tom Savini (y Tom Atkins o Adrienne Barbeau, añado yo) en una película que, esencialmente, era un regalo para cualquier fan del cine de terror con buen gusto. Aunque fue un éxito rotundo en su estreno, recibió notables e injustificados palos por parte de crítica y cierto fandom (es absurdo que se cuestionara que todas sus historias giraban en torno a la venganza porque, justamente, así eran los comics de la "E.C."). Sin embargo, el paso de los años la ha puesto en su lugar como el canto a la imaginación y el placer audiovisual que es. Los diseños de las criaturas (impagables el zombie de la tarta y el monstruo de la caja), la admirable estética que gasta, propia de un comic (los encuadres como viñetas y, sobre todo, la iluminación de colores), las excelentes partes de animación, la maravillosa banda sonora y unos efectos especiales de la vieja escuela que hoy serían pasto de insaboro CGI (especialmente las cucarachas, totalmente reales y, por ello, totalmente escalofriantes). Todo en "Creepshow" es absolutamente delicioso. Una fiesta del terror, una película única, altamente disfrutable y muy recomendable. Más si se dispone de una versión en DVD o Blu-Ray, donde sus virtudes -sobre todo las estéticas- brillan como nunca.
Tuvo una segunda parte oficial que, aunque no llegaba a los mismos niveles de gozo, está muy consumible. Luego hubo varios intentos un poco bastardos de más secuelas y series, todas completamente olvidables e incapaces de mimetizar el espíritu y las infinitas bondades de un film tan irrepetible.

viernes, 19 de julio de 2013

VOCES EN LA OSCURIDAD

Otro manga más de Junji Ito que reseño en este santo blog. Y es que le tengo cierta devoción a este señor. Sus historias son desagradables y sus dibujos alargados y escuálidos dan un mal rollo que te cagas. Además no llega a la arcada, salvo en alguna ocasión, por lo que se puede leer su obra sin la necesidad de vigilar si acabamos de comer o no. En este caso la obra a reseñar es Voces en la oscuridad, un tomo que recopila historias cortas del autor. Desconozco si las historias se publicaron antes como one shots, y puede que este tomo no sea más que una recopilación, o si se concibió como una obra completa, pero parece más lo primero. Las 7 historias no cuentan con ningún hilo conductor que las una salvo  ser propias del género de terror. Así que se pueden leer salteadas, empezar la primera y pasar a la cuarta, o lo que nos de la gana. Son historias independientes y ya. 

El primer relato, trata sobre una chica anoréxica que noche tras noche sueña que llueve sangre, y al despertarse se encuentra manchas de la misma por toda la sabana. Una mañana conoce a un enigmático y siniestro joven que está enamorado de ella. En la segunda historia, un joven que no sonríe nunca, acude a un club de la comedia con un amigo suyo que casi le fuerza a ir para ver si puede sonreír aunque sea una vez en la vida. Cuando dos chicas sin la más mínima gracia hacen su número, todo el público se ríe hasta la muerte salvo el protagonista. Este consigue sacar a su amigo de allí y salvarle la vida, pero el dúo cómico no olvidara a los dos que salieron a mitad de espectáculo. El tercer cuento se aleja del terror para posicionarse más en la ciencia ficción. Dos amigos se pierden por el bosque, la brújula se mueve en todas las direcciones y para colmo ven una enorme riada arrastrar a todo un pequeño pueblo. Cuando van a intentar ayudar en el rescate la riada ha desaparecido. Deciden acampar y continuar al día siguiente por el cauce de la riada a ver si consiguen encontrar a alguien. Sorprendentemente la riada vuelve a producirse de nuevo, pero lo extraño es que parece la misma gente y el mismo pueblo. La cuarta historia es un relato muy típico que hemos leído con otros nombres y dibujos en publicaciones como Creppy, Zona 84, Tales of the Crypt y demás de EC Comics…. la típica feria de monstruos que llega al pueblo, y que, oh, sorpresa!!! tiene monstruos de verdad. La siguiente historia, la quinta, lleva como título Glicérido. Una guapa joven vive con su padre y su hermano encima del negocio familiar, una parrilla. Debido a la mala ventilación del restaurante todo el humo del aceite sube para la vivienda la cual suda aceite por todos lados. Si a la grasa de la vivienda le sumamos un hermano abusón y un padre guarro y bastante ido, hacen de la vida de la chica un grasiento horror. Esta historia tiene la viñeta más desagradable de todas. La detallo, y aunque os hagáis una idea, verlo es bastante más impactante. El hermano, que está en plena adolescencia y tiene la cara completamente llena de granos con pus, atrapa a su hermana boca arriba y aplasta todos sus granos dejando caer todo el pus sobre la cara de la chica. Solo recordarlo ya me está dando asco. La sexta historia tambien tira más hacia la ciencia ficción, y la verdad la historia bien se podría utilizar en un episodio de Fringe. Diversas personas deciden pararse en ciertos puntos y colocarse en una posición. Si les preguntas solo te responderán que no necesitan tu ayuda, y aunque se les mueva a la fuerza acaban volviendo al lugar a ponerse en la misma postura. Según pasan los días son más y más las personas que hacen esto, se les llama los confinados, porque parece que es el lugar donde están de pie el que les retiene. La paranoia estalla cuando se cree pueden ser contagiosos. La séptima y última historia del tomo cuenta como un condenado a pena de muerte se proyecta astralmente todas las noches en casa de los hijos de su víctima, implorando perdón.

Si tengo que quedarme con alguna de las historias, la mejor es la sexta, la de los confinados, aunque todo el tomo está bastante bien.  Toda obra que Junji Ito que caiga en nuestras manos es digna de ser leída, este hombre no suele decepcionar, y en este caso no lo hace.

martes, 22 de enero de 2013

LA BÓVEDA DE LOS HORRORES

Lo cierto es que decidí no reseñar esta película después de verla hace un par de días. Me pareció tan aburrida y tan sosa que, en fin, no despertó en mi ninguna clase de sensación  Ni buena, ni mala. Pero claro, había ya comentado la primera de las dos adaptaciones que la factoría Amicus hiciera de los celebérrimos comics de la "E.C." y, en fin, se trataba de ser completista. Después de todo ese era mi plan inicial, a lo que había que añadir el sentido de cierta "culpa" por llevar más de una semana sin escribir nada y la "queja" de un lector (claro que me lo dijo en pleno estado gripal, así que igual la fiebre influyó en sus palabras). Sea como fuere, decidí dejar de perrear y me puse a teclear, con un fin: sacar el máximo de jugo a una naranja tan seca como este "La bóveda de los horrores" o, como dicen en su tierra, "Vault of horror".
La diferencia con su homónima o, ya puestos, cualquier otro film de la Amicus, es básicamente nula... en todos los sentidos, narrativamente y estéticamente. Un grupo de distinguidos caballeros británicos pillan el ascensor en un edificio. Este les lleva directamente al sótano, donde encuentran un especie de elegante comedor. Se sientan y comienzan a narrarse mutuamente extrañas pesadillas recurrentes, cada una de las cuales conforma uno de los relatos de la función.
El primero es el más célebre por una imagen casi icónica, la de un tio colgado del techo con un grifo clavado en la yugular, mientras un grupo de alegres vampiros le sacan sangre para beberla con gusto. En la peli, el tio es un asesino con aviesas intenciones. En el comic, alguien normal y corriente con mala pata. Y es que, como es habitual, todos los protagonistas de las historias sufren un final terrible pero merecido. Castigo moral, lo llaman, algo que convierte el material filmado en más inofensivo que el dibujado. En todo caso, la movida va de un baranda que visita a su hermana para matarla y así cobrar el seguro, pero resulta que el lugar anda plagado de vampiros (incluida la hermana) y terminará siendo la cena de todos ellos. Sosa y tontuna.
La siguiente va de un maniático del orden que atormenta a su patosa y, obvio, desordenada recién adquirida esposa cada vez que esta mueve algo de sitio. No hace falta decir que la cosa derivará en locura y asesinato. La historia y su desarrollo son tan tontainas que los responsables deciden impregnarlo todo de un comedido tono cómico... pero en lugar de compensar el chorrismo general, incrementa su tontabilidad. Cuando termina te quedas en plan "¿UH?".
La cosas no mejoran con la que hace tres. Un mago va a la india en busca del truco final. Lo encuentra y, para apoderarse de el, mata a su responsable... lo que conllevará la consiguiente venganza. Esta puede ser un poco menos previsible que la anterior, pero sigue haciendo gala de un notable sosismo.
Algo más potable es la historia que sigue... aunque solo sea por su relativa imprevisibilidad, su abierto tono gótico (ese tétrico cementerio donde se desarrolla la parte final) y los guiños que Amicus lanza a su fuente y a sí misma: El prota de la historia deducimos es un guionista de tebeos de terror. Encima de su despacho tiene un tomo recopilatorio de viejos comics de la "E.C." y, para matar el tiempo, se sienta en el sofá a leer la novelización de "Condenados de ultratumba". Va a hacerse pasar por muerto para cobrar no se qué (otra vez). La idea es que, 24 horas después, su socio le desentierre (por lo visto en ésa época corrían mucho en meter bajo tierra al cadáver una vez descubierto). Pero este decide traicionarle. Todo iría por ese camino si no fuera porque un par de estudiantes de medicina necesitados de cuerpos humanos corren al cementerio a sacar de su ataúd a nuestro prota. Sin embargo, varios hechos harán que las cosas no terminen como parece que vayan a hacerlo... y ahí es donde está la gracia de esta historia. Ya digo, la mejor del pack... sin ser tampoco gran cosa.
La última, parte de una buena idea, pero con un desarrollo plomizo y desaprovechado. Un pintor que sufre el trauma clásico de "Nadie me comprende", se entera de que sus cuadros se venden como churros pero su representante se lo oculta y se queda todo. Decidido a vengarse, pide ayuda a algún maestro del vudú que le otorga el poder de hacer el mal a través de su talento. Es decir, si pinta un retrato de Perico y luego le clava un cuchillo en el ojo, en la vida real Perico tendrá un accidente que terminará con un ojo perforado. El pintor se va vengando de todos en muertes bastante cutrilongas sin percatarse de que cometió un error, pintó un auto-retrato, lo que le hace vulnerable. Aunque para errores el del guionista, el amicus-man Milton Subotsky, ya que dicho auto-retrato lo pintó ANTES de obtener sus poderes. Pero como diría un amiga mía: "Da iguaaaal!!!".
Dirigida por el artesano del horror británico -muy a su pesar- Roy Ward Baker y con un reparto bastante curioso compuesto por gente como Terry-Thomas, Curd Jürgens o Denholm Elliott, "La bóveda de los horrores" es bastante inferior a su peli precedente y, en fin, bastante mediocre en general. Habrá quien le vea cosas buenas con ayuda de la nostalgia, pero para mi hay algo peor que una peli odiable... y es una peli ignorable. Como esta misma.

sábado, 15 de diciembre de 2012

CONDENADOS DE ULTRATUMBA

"Amicus" era algo así como la "hermana pequeña y/o bastarda" de la sobrevalorada "Hammer Films". Sin embargo, curiosamente, a mi me gustan más las pelis "Amicus" que las "Hammer", tal vez porque las primeras destilaban más demencia y más modernidad (siempre estaban ambientadas en épocas presentes), mientras que las de "Hammer" eran más estiradas, elegantes y se desarrollaban en épocas pasadas (cosas estas, para mi, directamente perniciosas). También podría estar motivado porque la especialidad de la "Amicus" eran las pelis de capítulos, largometrajes compuestos de pequeñas historias de terror, y mientras eso es algo que, dicen, no acaba de encontrar su público y rara vez funciona en taquilla, a mi sí me mola. Y mucho. Lo que ocurre es que, son tantas las "Amiculadas" que he visto a lo largo de los años, que tengo un lío de puta madre y no acabo de saber qué historia pertenece a qué título, si a "Dr.Terror", a "Refugio Macabro" o algunas de las dos traslaciones a la pantalla que la compañía hizo de los afamados y respetados comics de la "E.C.".
Sí queridos, antes que "Creepshow" y su tributo, y antes que la serie "Historias de la cripta" al completo, estuvo "Amicus" con "Condenados de ultratumba" (es decir, "Tales from the crypt") y "La bóveda de los horrores" ("Vault of horror"). Hoy hablaré de la primera, la segunda caerá en breve. Por cierto, no confundir "Condenados de ultratumba" con "Cuentos de ultratumba", también de "Amicus" y dentro del mismo formato, pero sin relación con la "E.C. Comics", en realidad se trata de una adaptación de relatos del escritor R. Chetwynd-Hayes, quien volvería a relacionarse con el formato en la entrañable "El club de los monstruos" (no una "Amicus" movie, pero casi). Aunque esa es otra historia... ¡de terrorrrr!.
Naturalmente el tono "british" de las pelis de "Amicus" dista mucho de lo que luego harían los americanos partiendo del material impreso. Estos prefirieron quedarse con el humor negro, la truculencia y la estética abiertamente comiquera, mientras que los ingleses, con el bueno de Milton Subotsky como cabeza pensante, apostaron por un rollo más serio, gótico y... en fin, más propio de "Amicus". Esta notable diferencia influyó mucho para que, vista de chaval, "Condenados de ultratumba" no me conquistara. Pero ya saben cómo va esto, te haces mayor, refinas un poco tus gustos y cuando repites, ves las cosas de otro color.
Un grupo de individuos quedan atrapados dentro de una cripta junto al vigilante de esta (es decir, el "Crypt Keeper" que en los comics narraba las historias... y hay que ver qué diferente este, interpretado por todo un Sir, Ralph Richardson, ¡del animatronic de la serie de televisión!), quien les contará a cada uno de ellos los horrores que les esperan. Todos muy moralizantes.
La moza del grupo será la protagonista de "And All Through The House", la ya mítica historia del Papa Noel psicópata que Robert Zemeckis llevó a la pequeña pantalla. La diferencia de tono es bastante, pero la ventaja con la versión inglesa es que, al revés de la americana que se veía obligada a estirar la historia (mediante guión de Fred Dekker) para adaptarla a la duración del capítulo, el director de "Condenados...", que no es otro que el entrañable director de fotografía y especialista en terrores muy a su pesar, Freddie Francis, puede contarla utilizando menos metraje y, por ende, acercándose un poco más a las intenciones del tebeo. El resultado está bastante majo, destacando la continua utilización de villancicos como fondo sonoro. Por si a alguien le interesa, la cosa va de una pécora (adecuada Joan Collins) que la noche de Navidad mata a su marido para cobrar el seguro, con la mala pata de que un asesino vestido de Santa Claus recién escapado de un sanatorio ronda la casa. Así pues, la churri no podrá llamar a la poli porque el cadáver de su esposo reposa encima de la alfombra. Y, además, su hija pequeña duerme en el piso de arriba esperando la llegada del de la barba blanca.... el desenlace me lo sabía de memoria, pero sigue siendo eficaz.
La siguiente historia puede que sea la más flojita. Va de un tío que deja a su mujer y sus hijos para escapar con la amante. En la carretera se mete un leñazo, y cuando despierta, todo el mundo que lo ve huye horrorizado. ¿Por qué?. La cosa graciosa y, me supongo, aspecto original de este capítulo es que, en el momento posterior al accidente, toda la acción la vemos a través de los ojos del accidentado... efecto que en el tebeo sería de lo más llamativo y revolucionario, pero que en celuloide se queda un poco en nada. De hecho, el final es bastante previsible y atontao, con el rollo de "era una pesadilla, pero no, pero sí...".
Le sigue otra de las que molan... aunque solo sea porque, en su esencia, es puro puro "E.C. Comics" o, dicho de otro modo, una venganza de ultratumba (como "El día del padre" en "Creepshow", vamos). El grandioso Peter Cushing es un abuelete viudo y la mar de majo que vive en un vecindario de ricachones engreídos. No le pueden echar porque la casa que habita es de su propiedad y no le tragan porque le consideran sucio y raro. Uno de estos decide hacerle "mobbing" para que se las pire... tanto se pasa que, finalmente, el abuelete se suicida. Naturalmente, cuando se cumpla un año de su muerte, volverá de la tumba para vengarse. La historia es más básica y simple que una compresa usada, pero tiene su coña, por lo que decía antes, por ser puro "E.C.", porque sabes que el abuelete se tomará la revancha y lo esperas con ansia, porque todo se desarrolla con bastante celeridad y, sobre todo, por una secuencia de resurrección de lo más "cool" (cementerio repleto de neblina, pura atmósfera macabra) y el brillante maquillaje que luce Cushing, absolutamente deudor de los tebeos y que ha dejado huella, convirtiéndose en una imagen icónica del horror británico de la época. Y no es para menos.
La que hace cuatro compite con la segunda en el puesto de la más floja, pero no gana la batalla gracias a su delirio y dinamismo. Totalmente basada en el famoso cuento "La pata de mono" (que es citada directamente en los diálogos y usada como guía) va de una pareja que le pide tres deseos a una estatua mágica. Se cumplirán, sí, pero por la vía cabrona y, a cada cual, peor. Ya saben, "Quiero dinero", y cobras el seguro por el fallecimiento de tu pareja. Ese rollo. El final está entre lo impactante, lo escalofriante y lo ridículo. A gustos. Eso sí, a lo largo de la historia destaca otra imagen maravillosa e icónica, la de un motorista vestido de negro y de faz cadavérica. Mola mil.
Y la última pues está muy bien parida, la idea chana... pero se me hizo más larga. Tal vez porque ya la había visto, y no resiste bien un segundo intento o, justamente, por durar más que las otras. La cosa va de un hogar para abuelos invidentes y del nuevo director que se instala en el, un ex-militar la mar de estricto y jeta que se queda todo lo bueno y deja que los abuelos sufran. Al final uno de ellos muere, y los demás deciden vengarse con la ayuda del perro del director. Montan una trampa la mar de inverosímil (sobre todo teniendo en cuenta que son cieguitos), pero muy espectacular. El final lo ves venir, pero funciona.
Y fin. El guardián de la cripta les explica a todos el por qué de su presencia y se acaba la peli. Y bueno, lo hace sin cohetes ni gritos de alegría, pero sí con una sensación agradable. "Condenados de ultratumba" es sencillita, simpática, entrañable, bastante entretenida y, nada, que merece verse, ya lo creo.

lunes, 25 de abril de 2011

EL MONJE LOCO

Al mismo tiempo que en los años 40 nacía en los USA de la mano de la E.C. cómics su TALES FROM THE CRYPT, nacía en México EL MONJE LOCO, que sería un equivalente prácticamente exacto. El tal monje, sería una suerte latina del “Crypt Keeper” en una colección que adquiriría un gran éxito en aquellas tempranas épocas.
Lo que nos ocupa, es la adaptación “videográfica” de estos cómics. Y digo videográfica, no ya por que solo se explotara en vídeo, si no porque está rodada en un temprano vídeo de 1984, de maravillosa y costrosa textura, que deja otras producciones de similar índole al nivel de una súper producción Hollywoodiense. ¡Esto si que es video señores! con sus colores apareciendo en los cortes, y esos tonos verdosos taaaaaan maravillosos (si saben algo de vídeo, sabrán a que me refiero).
Hay que decir también, que el amateurismo de la producción se respira por los cuatro costados, lo detectamos en los torpes movimientos de cámara, y los golpes al trípode, como si de un vídeo de boda se tratase, amén de unos encuadres totalmente incompetentes. En el campo del montaje, la cosa mejora… aunque no demasiado.
La película, consta de dos historias anfitrionadas por el monje loco, que si bien no hace acto de presencia hasta el final de la primera historia, luego en la segunda se convertirá en un personaje mas.
En la primera, un seminarista se enamorará de una de sus feligresas hasta llegar a traspasar la frontera entre cordura y locura, y tras ser repudiado por Dios, este decide tomar a su amada, eso si, por la fuerza, lo que desencadenará un trágico final, como no podía ser de otra manera. En el segundo capítulo, dos pobres campesinos se ven agobiados por las deudas. Poseen un crucifijo que el propio monje loco quiere, y que como estos se niegan a entregárselo, les lanza una maldición.
La película no dista en absoluto, tanto en las maneras como en los sosos diálogos de un culebrón mexicano ochentero, de hecho solo falta que salga Verónica Castro por ahí. Y sus argumentos son tan endebles, que hay que rellenar metraje como sea; en este caso, en el primer capitulo lo hacen con el cura y su amada, cantándose el “Ave María” al órgano, enterito. Y para alargar mas todavía, el cura se canta otra canción entera a la guitarra mas adelante.
Mas delirante todavía resulta la presencia del monje loco. En los cómics, este tiene un ojo medio salido y en blanco. En la película han solucionado ese tema, poniéndole al actor en el ojo ¡una pelota de ping pong sujeta con una goma! Y les aseguro que no hay intención cómica (o de “spoof”) alguna en la película. Por cosas del rellenar metraje, también el monje, aparece tocando el mismo órgano que sirvió al cura de la primera historia para cantarse el “Ave Maria”, mientras se pega una sobreactuadísima carcajada de varios minutos. Hilaridad asegurada.
Más chocante resulta el confuso desarrollo de la segunda historia, en la que no pasa nada, no nos enteramos de nada, y se hace referencia en el título a un talismán maldito, que no aparece en todo el capítulo. Menudo despropósito.
Obviamente, la película es para darle de comer aparte. El concepto ritmo no existe en esto, que no parece querer avanzar ni a empujones, pero si estamos armados de la paciencia necesaria, al final sabremos sacarle cosas positivas a esta joyita del infra-infra-cine, que hay que tener muy en cuenta por pionera (en cuanto a vídeo en México, se entiende) y por completamente desquiciada.
Dirige un tal Julio Aldama, de filmografía discreta para lo que son los Mexicanos, y que de lleno en el “Home vídeo”, se marcó un par de películas con títulos tan llamativos como EL EXTERMINADOR NOCTURNO o AGENTE 0013: HERMELINDA LINDA 2.
A descubrir, y reivindicar.

sábado, 4 de diciembre de 2010

HOUSE, UNA CASA ALUCINANTE

Fred Dekker, hoy día reconocido cineasta "cult", responsable de films tan imprescindibles como "El terror llama a su puerta" o "Una pandilla alucinante" (bueno, este segundo para mi no es tan imprescindible), fue el verdadero gen de "House, una casa alucinante". Suyo era el guión original, que Ethan Wiley retocó como le salio de las bolas, tanto que Dekker quedó relegado a propietario de la "story" y, aún a día de hoy, se queja de lo mucho que se cargaron su concepto inicial. El "House" de Fred Dekker iba a ser mucho más seria, introspectiva y sombría, dando un mayor peso al trauma que el protagonista tiene tras su experiencia en Vietnam. Tanto le jodió, que en una relativamente reciente entrevista hablaba de hacer una nueva versión mucho más fiel al primer guion, en formato Digital y blanco y negro. Ahí es nada.
Pero, dejando a Dekker a un lado, y a pesar de sus berrinches, no cabe duda de que estamos ante uno de esos clásicos menores del fantastique de los años 80. Lo que más sorprendió en su época a críticos y demás mala gente, fue que el equipo principal responsable lo formaran nada menos que Sean S. Cunningham (creador de la saga "Viernes 13", así como director de la primera y producer de "House...") y Steve Miner (director de las número 2 y 3 y del film comentado). Y digo que les sorprendio porque, si en aquellos tiempos las aventuras de Jason Voorhees eran destrozadas en la prensa cinematográfica por sus supuestos excesos de violencia y su supuesta carencia de imaginación, "House, una casa alucinante" se encontraba en el reverso opuesto, no era casi nada sangrienta, hacia gala de una notable imaginación (dentro de lo que cabe) y, para más inri, un final feliz (aún recuerdo una entrevista con Cunningham donde aseguraba que no eran tiempos fáciles y que el público pedía y necesitaba esa clase de desenlaces). El caso es que la cosa funcionó bastante bien en taquilla y el mercenario productor no pudo reprimirse el deseo de parir secuelas. La dos, con el guionista de la primera en funciones de director, era muy mala, mucho más light y juvenil (o infantil?). La tercera resultó ser un cristo, ya que no tenía la más mínima conexión con la peli madre y en USA se la conocía como "The Horror Show" relegando lo de "House 3" al mercado no-yankee y motivado por trifulcas legales. Era un refrito de Freddy Krueger y el "Shocker" de Wes Craven. Y la cuarta, ¿qué puedo decir de la cuarta?, abominable es la única cosa que se me ocurre.
En fin, la cuestión es que "House, una casa alucinante" nos narra las desventuras del novelista de terrores Roger Cobb (interpretado por el pizpireto William Katt, entonces muy popular gracias a "El gran héroe americano") quien, obsesionado con escribir sobre sus experiencias en Vietnam, se instala en el caserón de su difunta tía en el que, tiempo atrás, desapareció su hijo misteriosamente. A lo largo de la estancia los espíritus malignos se manifestarán (todos ellos diseñados con grotescas apariencias, destacando a Ben, que según decía su responsable era puro "estilo E.C. Comics") y Cobb tendrá la oportunidad de recuperar a su retoño. Todo ello plagado de mucho humor, todavía no demasiado estridente pero a un pelo de estarlo (y que fue lo que ayudó a su éxito) y, no se, una estética y un modo de entender el cine muy de su década. Vista hoy sí que ha envejecido un poco, y aunque no creo que se la pueda considerar una maravilla, sigo pensando que es un producto muy simpático.
A destacar la presencia en funciones actoriles de ese habitual de la serie B/Z que fue Richard Moll y el soundtrack de Harry Manfredini (sí, el inventor del "sh, sh, sh, ah, ah, ah" de la franquicia "Viernes 13").
Entrañable.

viernes, 15 de octubre de 2010

ALTITUDE

Ahí va una buena idea desaprovechada, amigos. Que lástima. ¿Unos chavales de finde en una avioneta, se internan en una tormenta y de pronto, son atacados por un monstruo gigantesco estilo Lovecraft?, ¡¡tremendo!!, ¡cuantas posibilidades!..... pues bien, como digo, "Altitude" las desaprovecha todas, de la primera a la última.
Sin embargo, el mayor problema de esta peli no es ese. Lo peor de "Altitude" es su grupo protagonista. Jamás había visto con anterioridad unos jovenzuelos más repugnantes, repulsivos y odiosos. Vayamos por partes. La prota es la típica chavala que de niña perdió a la madre y vive atormentada por ello. Ha crecido y, cómo no, se ha transformado en una tía escultural y preciosa. Su novio, un guaperas tímido de ojos azules que conoce tanto el pensamiento de Jean-Paul Sartre como es aficionado a coleccionar comics antiguos estilo E.C. La rubia -guapa- que lo graba todo con su video-cámara (y que, tras un buen rato de peli dándonos la chapa al respecto, luego se olvidan del aparato). Su novio es un jugador de futbol americano garrulo y chuloputas. Y finalmente, el cuarto de la panda, guapo también, que toca en un grupo de rock and roll y lleva el pelo a lo "emo", peinado palante y de lado. Con semejante plantel, el viaje que supone "Altitude" resulta más infernal para nosotros que para ellos.
El caso es que estos gilipuertas pillan el avión y tiran parriba. Entran en una enorme nube negra en la que nada funciona. Los controles quedan inutilizados por un oportuno accidente y se crea el caos dentro del "vión". Gritos y berridos y berridos y gritos. Constantes peleas que, llegados a un punto, suenan totalmente repetitivas y comienzas a aburrirte. Bien, llevas 50 minutos y el supuesto monstruo volador apenas se ha dejado ver fugazmente 5 segundos. Llegamos a la hora y poco, y aún no ha salido. ¡¡Bueno, cojones!!, ¿pero donde está?. Pues no entra en la ecuación hasta los últimos 20 minutos.... y encima, el motivo de su existencia es tan RIDÍCULO como el modo de hacerlo desaparecer.
Por el camino nos hemos aburrido muchísimo y nos hemos sentido estafados. ¿Culpa de la falta de medios?, para nada, el acabado técnico del film es bueno. De hecho, lo poco que vemos de la criatura está muy bien facturado. Sencillamente se trata de que los autores se han emperrado en centrarse en los conflictos humanos de los odiosos personajes y en fin... que no les ha salido muy bien. Hubiese sido un detalle que, al menos, no nos engañaran utilizando al ser apocalíptico como reclamo.
En dos palabras, decepcionante y aburrida.

martes, 5 de octubre de 2010

CREEPSHOW 2

Tengo muchos, muy buenos y muy gratos recuerdos respecto a esta peli. Y, cual batallitas del abuelo, suelo contarlo cuando se me presenta la ocasión. Como es el caso. Era un Viernes 13, yo hacía 1º de BUP y por las tardes no había clase. Se trataba de un día especial ya que por la tele, y de noche, daban, justamente, "Viernes 13", la de Sean S. Cunningham. Ahora sonará normal, pero entonces no lo era. No solían poner cine de terror moderno en la caja tonta, y menos de tipo sangriento. Para rematar, ese mismo día se estrenaba en salas "Creepshow 2". Yo llevaba ya años siendo un puto fan obsesivo de la primera (¡y lo sigo siendo!), así que imaginaos el acontecimiento que suponía para mi (estaba informado a fondo gracias a mis revistas francesas. Que por cierto, en una de ellas -"Impact"- recuerdo una entrevista a Howard Berger, uno de los responsables de efectos especiales, en la que echaba pestes de otro de los técnicos, ¡el todoterreno Ed French!, llamándolo vago y descuidado -¡¿que esperabas Howie?!, ¡¡Edward venía de la serie Z, amigo!!-... desde entonces, Berger siempre me ha caído un poco mal). Fui a verla al entrañable "Continental", cómo no, y gocé como una furcia. Por la noche el "magic day" se me arruinó un poco cuando, viendo y grabando "Viernes 13", me quedé frito (y es que, hay que asumirlo, ¡la primera es un rollete!).
En fin, después de secarme las lagrimillas, déjenme que me centre en la peli. Pues sí, secuela de ese clásico imborrable de los 80 en el que, una vez más, se nos presentan varias historias deudoras del espíritu "E.C.Comics". A diferencia de la primera entrega, aquí solo son tres (originalmente iban a ser cinco también, pero el escueto presupuesto no dio para más. Una de ellas era "El gato infernal", que acabaría luego siendo parte de la versión cinematográfica de la serie "Tales from the Darkside" -de hecho, era la mejor historia- y dándole título en nuestras tierras). La que hace uno va de un indio de madera que venga el asesinato de sus propietarios. La segunda, y más lograda -opinión esta generalizada-, narra la epopeya de unos chavales que se quedan atrapados en medio de una balsa rodeados por una extraña mancha rugosa dispuesta a papeárselos. Y la última, flojica, la de un autoestopista que muere atropellado y, por mucho que lo revienten, vuelve una y otra vez para atormentar a su asesina. Entre medio, y en formato dibujo animado (muy "cartoon"), las desventuras de un chaval fan/lector del comic "Creepshow" al que unos matones quieren dar una paliza (y para quienes tiene preparada una bonita sorpresa).
Vale, digámoslo ya, "Creepshow 2" no llega a la suela del zapato de su predecesora, pero aún así sigue siendo un film jodidamente disfrutable y entretenido. En esta ocasión George A. Romero se quedó en tareas de guion (adaptando historias de Stephen King, algunas publicadas y otras inéditas, quien se marca un cameo interpretando a un camionero tarugo), dándole las riendas a su habitual director de fotografía Michael Gornick (en principio de ello se iba a encargar Tom Savini, aunque finalmente se limitó a interpretar al narrador de las historias, uno que, a diferencia de la primera parte, guarda un look y unas maneras mucho más deudoras de "Creepy"/Warren que de la "E.C."... no porque sí se hace llamar "The Creep"). Lo triste de Gornick es que detestaba los recursos estéticos/visuales propios de comic presentes en la peli de origen (las luces de colores, los encuadres raros, hojas que pasan, recuadros con texto, etc... justamente, todo aquello que a mi me fascina/ba de "Creepshow 1"), supongo que, habiendo sido dire de foto en aquella, debieron darle mucho por culo, así que decidió ignorarlos para su secuela -aunque la dirección de fotografía recayera en otros mindundis-, lo que acabó otorgándole un aspecto mucho más estándar, más común, y desprendiéndola de su aura especial y mágica (y comiquera, por cierto). Tampoco la banda sonora era tan cojonuda como la de John Harrison para the first one, pero hay algunos temas estupendos (sobre todo el de los créditos iniciales. La música está atribuida a Les Reed, aunque por ahí rula Rick Wakeman, quien también compuso el genial soundtrack de "La Quema"). El gore no abunda (de hecho, en esta secuela es incluso menor a su predecesora, reservándose para detalles muy específicos) y el humor sigue siendo genuinamente negro y sutil, sin astracanadas cantosas. El reparto es entrañable, destacando George Kennedy, Dorothy Lamour, Lois Chiles y el mentado Savini. Del resto, podemos mentar a David Holbrook (hijo del respetado Hal Holbrook, que salía en "Creepshow 1". Ambos intervinieron a la par en ese seudo-slasher de tercera titulado "Creando el terror"), Don Harvey (especializado en papeles de tipo asqueroso, como un par de año después demostraría con "Corazones de hierro"), el guaperas Paul Satterfield (su cara de héroe de comic le llevaría a protagonizar "Arena (el ring de las galaxias)") y la preciosa Jeremy Green -a la que vemos en tetas. Por entonces era la novia del célebre Greg Nicotero, otro de los responsables de los efectos especiales y quien, años después, convertiría "Creepshow" en una serie de tv regulera-, cuya carrera no prosperó.
Un detalle que, aún siendo obvio y chorra, encuentro adorable: La portada del comic de "Creepshow 2" es la que cerraba "Creepshow 1" (es decir, el niño haciéndole vudú a su padre), en un auténtico modelo de secuela con lógica. La pena es que "Creepshow 2" no termina mostrándonos la portada de la tercera parte... algo que quizás explique que esta, finalmente parida con dos euros por gente ajena al universo Romero y Cía, fuese una cagarruta. Simpática tal vez, pero cagarruta a fin de cuentas.
Lo dicho, "Creepshow 2" no es la obra maestra que era la peli-madre, pero sí un plato la mar de rico y jugoso que merece ser devorado, y más de una ocasión.

Y como regalo, un curioso y poco difundido poster alternativo:


jueves, 6 de mayo de 2010

EL CLUB DE LOS VAMPIROS

Si hay una serie que caló hondo en los 90 esa es "Tales from the crypt", la esperada adaptación en formato dignificado de los famosos cómics de horror de la legendaria "E.C." sorpresivamente sobrada en truculencia a pesar de los muchos nombres de categoría que rulaban por sus créditos, con especial interés en su equipo de producción, del que destacaban con méritos Richard Donner, Robert Zemeckis, Joel Silver y Walter Hill. ¡Caziná!.
Dada la popularidad de la serie, era cuestión de tiempo que saltara a la gran pantalla, y así lo hizo con "El caballero del diablo", simpático largometraje que compartía con su hermana televisiva el gusto por mezclar terror con altas dosis de humor y gran guiñol. "Tales from the crypt", y su entrañable "Crypt Keeper", ejercían de apadrinadores y presentadores de la historia.
Supongo que el éxito de aquella empresa fue suficiente como para repetir. Y de eso va "El club de los vampiros", o "Bordello of Blood", que arranca igual, con el sello "Tales from the crypt" y "Crypt Keeper" presentando la movida (simpática coña privada a costa de un William Sadler -habitual de la saga, estaba incluso en "El caballero del diablo"- interpretando una momia). El argumento de esta se asemeja mucho al "Beverly Hills Vamp" de Fred Olen Ray, aunque no creo que tengamos que comenzar a pensar mal... hay que asumir que, después de todo, la idea de la casa de putas en la que todas son vampiros no es tan innovadora (existe un "Vampire Hookers" de los 70 dirigido por Cirio H. Santiago). Las mismas mentes que parieron "Regreso al futuro", Zemeckis y Bob Gale, se jactan en los créditos de haber tenido la IDEA (que no escrito el guion). En cualquier caso, al burdel de sangre irá a parar el hermano de la prota. Su desaparición inducirá a esta a contratar los servicios de un detective la mar de golfo y, en fin, se desencadenarán todos los infiernos.
El reparto no deja de ser curioso, destacando Chris Sarandon (el chupasangre de "Noche de miedo") como simpático predicador un poco hijoputa, Corey Feldman de colgao, la supuestamente guapa Erika Eleniak y el encantador Phil Fondacaro o "el enano habitual en las producciones de Charles Band". El dire es el típico currelas televisivo.
"El club de los vampiros" es, a todas luces, un entretenido producto que en ningún momento se toma en serio a si mismo. Procura satisfacer a los fans del género echando buena mano de toda la sangre y la truculencia posibles, que no es poca (permitida por la censura gracias al elemento cómico, generoso pero no excesivamente molesto) y lo hace de modo alegre y saleroso, desacomplejadamente, dotando al conjunto de un notable aire festivo y dicharachero altamente disfrutable. Vamos, que mola (¡Ah! y en cuestión de tetas tampoco se queda corta).
Sin embargo, en el cine la peli se estrelló sonoramente, motivo por el cual, uno, aquí llegó directamente en vídeo, dos, puso punto y final a las pelis del sello "Tales from the crypt", siendo la última de ellas, "Rituals", desprovista oficialmente de la etiqueta. Lástima.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

LA NIEBLA

Cuando era un crío, el cine de terror me atemorizaba tanto como me fascinaba. Decidido a superar mis fobias y me zampé varios títulos míticos alquilados a tutiplen en el añorado video-club de "El Corte Inglés". Parece una tontería, pero aquel fue un momento muy importante para mi que recordaré con cariño el resto de mis días. Entre todas las seleccionadas destacó una, "La Niebla" de John Carpenter. Preparándome psicológicamente para la que me esperaba, le pregunté a mis mayores si era una peli fuerte, a lo que me respondieron: "No, John Carpenter no suele meter mucha sangre". Encantador, ¿verdad?.
Mientras no he olvidado el pavor que me dio "El Exorcista" (otra de las elegidas), el recuerdo de mi reacción ante "La Niebla" es tan difuso como esta misma (y aquí me refiero al fenómeno natural)... pero sería buena, porque acabé incorporándola a mi videoteca personal mediante el sistema de conectar dos magnetoscopios. Sé que me dio miedo, eso sí, y es que si algo tiene este indiscutible clásico es su capacidad de acongojar. Algo que se trasluce perfectamente en sus numerosos carteles publicitarios, desde la siniestra mano asomando por la puerta (ver), pasando por la versión en la que Jamie Lee Curtis intenta evitarlo, hasta la genial ilustración de la edición patria en vhs con el amenazante esqueleto de largas uñas ideal para quitarle el sueño a un chaval como era yo (aquí al lado).
El caso es que hace un par de días volví a verla y pude confirmar la candorosa obra de arte que es, empezando por esa banda sonora arrebatadora responsabilidad del mismo tío John. Las imágenes son preciosas, hipnóticas y misteriosamente bellas. Los momentos de regocijo múltiples, como cuando la niebla, brillante, atraviesa carreteras y tejados o las siluetas de los marineros vengadores a contraluz, llamando educadamente a la puerta de su víctima en plena medianoche.
"La Niebla" es una fascinante historia de fantasmas, clásica pero moderna al mismo tiempo. El anciano que, nada más arrancar el film, atemoriza a los chavales alrededor de la hoguera narrándoles teatralmente la leyenda de "Blake" y los suyos es una auténtica metáfora de lo que somos nosotros, los espectadores, críos dejándonos asustar con gusto por Carpenter, que vendría a ocupar el puesto del vejete.
El mentado "Blake" comandaba una troupe de leprosos de los que el pueblo pesquero de "Antonio Bay" quería deshacerse. Y lo consiguió mediante trampichuelas, afanándose además todas sus riquezas. Han pasado cien años, y los espíritus de aquellos marineros traicionados van a regresar para tomarse la revancha, rodeados de una condensación de vapor casi fosforescente.
"La Niebla" es toda ella un regalo para el aficionado, y para el cinéfago con buen gusto. Sus primeros 24 minutos son de obra maestra, perfectos. Encima con Tom Atkins de protagonista, ¿se puede pedir más?.
Dice Carpenter que él considera a "La Niebla" como una versión de las típicas historias de venganzas del mas allá que llenaban las páginas de los tebeos de la E.C., de los que el cineasta se declara fan. Por otro lado, y a la hora de hablar del origen de la idea, cita cierta experiencia durante una visita a Stonehenge, en la cual se vio rodeado de una niebla espesa y brillante que parecía sobrenatural. Vale, es probable que sea verdad, pero también que oculte la nada descabellada influencia de "El Buque Maldito" de Amando De Ossorio, con la que guarda muchos y sospechosos puntos en común (y recordad que, en los USA y ya en aquella época, las desventuras de los templarios-zombie funcionaban bien). Supongo que nunca lo sabremos a ciencia cierta.
Sea como fuere, estamos ante una absoluta joya del cine y, más importante aún, una película de terror en el sentido más estricto, real y tradicional. Y sí, ya no se hacen cosas como esta... algo que, por si alguien lo dudaba, acabó de evidenciar el horrendo remake estrenado no hace tanto, y olvidado incluso antes.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

EL MORADOR DE LAS TINIEBLAS

Prototípica producción "Empire" (es decir, Charles Band) de finales de los 80, justo cuando la mítica compañía comenzaba a derrumbarse (bueno, según he leído fue justo al año siguiente). ¿Tuvo algo que ver eso con el hecho de que "El morador de las tinieblas" (el título original es igual de guapo, "Cellar Dweller") sea... lo que es?... ¡no!, se trata de una característica común a la mayoría de productos de la casa.

Y cuando dices "lo que es", ¿a que te refieres?. Bien, "El morador..." no es una basura total y completa, tiene su gracia, aunque limitada y, probablemente, solo detectable por fans del cine de horror dispuestos a todo con tal de ver monstruos, hachas y sangre, aunque tampoco sea mucha (como yo, mismamente). De hecho, la recordaba peor y estaba tan dispuesto a sufrirla que, tras los agradecidos 70 escasos minutos que dura, pensé: "Coño (ya saben que yo pienso mucho en eso), pues no es tan horrible"... aunque nunca se la recomendaría a mi abuelo (si lo tuviera).

Un dibujante de comics muy E.C. (interpretado fugazmente por Jeffrey Combs) utiliza un libro de magia negra para los guiones de sus tebeos protagonizados por el monstruo de turno. Naturalmente ello hace que este se materialice en carne, hueso y pelo y arrase con todo. Unos años después, una chica muy mona, pero muy sosa, se emperra en retomar la obra del dibujero y, claro, revive a la criatura, que hará estragos en una comunidad de artistas.

Como suele pasar en este tipo de films, el modo en que el proceso creativo de un comic es trasladado a la pantalla resulta del todo absurdo. La chica (ya cuesta creerse que una tipa así, tan "chic" ella, aspire a hacer tebeos) tiene un estilo muy curioso, a ratos parecen los monigotes de un niño de 12 años, y a ratos Wally Wood estaría orgulloso. Además, la muy zángana es capaz de currarse una página entera, con sus viñetas rectas y sus distintas tonalidades de gris, usando un único rotulador, sin lápiz previo. ¡Menudo genio!.
En el lado netamente positivo, tenemos el modo en el que se ríen de los típicos artistas pretenciosos y pedantes. Todo ello se lo debemos al guionista, que no es otro que Don Mancini, el padre de "Chucky" oculto tras un oportuno alias (Kit Du Bois) y que califica a "Cellar Dweller" en entrevistas recientes de "pedazo de mierda". Perdona chato, pero si lo es, en parte es culpa tuya.
El director no es otro que el legendario John Carl Buechler, creador de bichos de látex tan cutres como encantadores (y característicos, ahí están los "Ghoulies" de ejemplo) y eventual director de películas con mala fama, tipo "Troll" o la séptima entrega de "Viernes 13". El reparto también resulta curioso, Jeffrey Combs a un lado, destacan Yvonne de Carlo (la mamá de la familia "Munster") y Brian Robbins (quien tendría más suerte como productor ejecutivo de "Smallville").

Resumiendo, que "El morador de las tinieblas" resulta torpe, tonta y tosca, pero con la actitud correcta, puede ser hasta entretenida.