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sábado, 16 de enero de 2010

SAW VI

Soy un defensor de las franquicias de "Saw" y "Destino Final". No porque me flipen ni nada del otro Jueves (aunque tampoco me desagradan), sino porque hay un hecho referente a ellas que saca a la Madre Teresa de Calcuta que hay en mi. Resulta que continuamente no paro de leer comentarios despectivos esputados por el fandom moderno hacia estas sagas, que si "más de lo mismo", que si "falta de imaginación", que si "repetitiva", etc, etc. Y claro, uno se sorprende de que, en muchos casos, los que sueltan esas perlas sean los mismos que, por otro lado, dicen maravillas de franquicias como "Viernes 13" o "La matanza de Texas" únicamente porque el cuerpo de las mismas se encuentra en décadas pasadas, especialmente los ultra-adorados años ochenta y se enfadan cuando vienen Michael Bay y Marcus Nispel y se las tocan. ¿Saben una cosa?, en la época que las aventuras de "Jason" y "Leatherface" estaban en su apogeo (y ya puestos, también las de "Loca academia de policía") yo me harté de leer a críticos rancios y quisquillosos soltar las mismas acusaciones: "más de lo mismo", "falta de imaginación", "repetitiva", etc. Las exactas acusaciones que hoy día, los defensores de esos films, hacen de "Saw" y "Destino Final". ¿Es que nadie más se percata de que ambas sagas son la respuesta actual a aquellas (y tantas otras, como "Pesadilla en Elm Street" por ejemplo)?, ¿y que dentro de diez años o más, empujados por la nostalgia, muchos usarán palabras cordiales para referirse a ellas?, justo cuando "Saw 12" se haya estrenado directamente en dvd y alguna productora esté pensando en rodar "Destino Final 1.0", con el fin de resetear la saga y adaptarla al público que entonces será el actual. No deja de ser irónico, pero es un caso de ceguera notable y especialmente injusto si, centrándonos ya en "Saw", lo de repetitivo es relativo. Vale que "Destino Final" se resuelve siempre siguiendo el mismo esquema argumental (cambien a un asesino enmascarado por retorcidas muertes "seudo-accidentales"), pero... ¡¡¿¿"Saw"??!!, ¿conocen alguna otra franquicia con tal cantidad de títulos acumulados y que haya liado tanto la trama como para que muchos de los que la seguimos ya no sepamos de qué coño están hablando?. A "Saw" se le pueden criticar muchas cosas, pero para nada puedes acusarla de ser previsible, porque los guionistas hacen esfuerzos titánicos con el fin de lograr la continuidad de la historia a base de piruetas y flashbacks que casi parecen una versión demente de lo que ocurría con "Regreso al futuro III" en relación a sus dos títulos precedentes.
Dicho esto, llegó el momento de hablar de "Saw 6" (y hagámoslo rápido, que igual la séptima se estrena mañana y en 3D... lo que no es una coña, es verdad). Como todos los aficionados al género en este país de ignorantes, la vi ayer previa descarga ilegal... pero con la conciencia muy tranquila, pues es el "Ministerio de Cultura" el que me obligó , dado que, como sabrán, decidió prohibir su estreno en salas normales y destinarla (fatalmente) a salas porno por considerarla una apología de la violencia. La coña es que, mirado con humor, es cierto que en ocasiones films como "Viernes 13, parte 5", "Destino Final 4" o "Halloween 6" parecen películas porno que en lugar de pollas y coños ofrecen cuchilladas y asesinatos; al fin y al cabo, se trata de soportar una trama en la que las insípidas escenas de diálogo se entremezclan con las que realmente ansiamos ver, las de sangrientas muertes. Incluso hay veces que, como una porno, pasamos a cámara rápida la cháchara para ver solo la chicha. Sin embargo, esa NO es la estructura de "Saw", y menos de "Saw 6", que de "porno" tiene muy poco, o nada, ya que en este caso la cháchara es tan interesante como la chicha.
De hecho, "Saw 6" me resultó sorprendentemente buena. ¿Es esa una postura esnob solo porque acarrea la etiqueta que acarrea y tu te las das del Michael Moore del cine de horror?, ¡¡no!!, sería absurdo... simplemente es que es así, "Saw 6" está muy por encima de la media (de su franquicia) y, diría más, puede que sea la mejor de todas (y eso que la 2 también me gustó).
Pero lo cortés no quita lo valiente: desde la tercera voy muy perdido... aún recuerdo el principio de la cuarta, cuando la vi lo primero que me pregunté fue: "¿Y este personaje, quien cojones es?". La grandeza de "Saw 6" es que, aunque no te enteres de nada y el culebrón inherente a la saga sea para ti como un jeroglífico egipcio, no hay problema, se puede ver y disfrutar perfectamente. A eso, tenemos que añadir un ritmo más que solvente y una idea que ayuda a unificarlo todo; en esta entrega, y salvo esa escena de introducción BRUTAL y SALVAJE (muy gore, señores), solo hay un juego de tortura que ocupa toda la trama y, como siempre ocurre en los títulos de "Saw", está muy ingeniosamente diseñado. "Saw 6" probablemente sea, de todas, la más intensa en cuanto al efecto que causan las torturas perpetradas por "Jigsaw" y sus chicos (y chicas), y destaco por hijoputamente ocurrente la del carrusel de la muerte.
Vamos, que es una peli muy entretenida y con momentos de puro subidón. ¿A cuantas franquicias que arrastran seis entregas a sus espaldas les gustaría presumir de conseguir eso?, ¡¿eh?!... atributo este que incrementa la sensación de indignidad ante la decisión de nuestro flamante "Ministerio"... nos prohíben ver una peli de terror que, encima, es buena. Cabrones.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

SAW VII

Lo que pienso de la saga "Saw" como tal ya lo dejé bien claro en la reseña dedicada a su -recomendable- sexta entrega, así que les voy a ahorrar el suplicio (en todo caso, si tienen curiosidad, pueden echarle un vistazo). Solo me repetiré en una cosa, más que nada porque en "Saw VII" esa cosa se da más que nunca: Ya pueden criticar ahí fuera los de siempre con las insaboras acusaciones de toda la vida, pero pocas franquicias llegan a su séptima entrega en tan buena forma y ofreciendo cosas relativamente diferentes... lo justo para que sus fans no se sientan decepcionados y el resto del público encuentre nuevos estímulos, aunque sea a base de complicadas y liosas subtramas, ¡¡pero algo es algo!!.
Tan bien les fue a esta gente con la sexta parte que, seguro estoy de ello, quisieron rodar la nueva un poco a la sombra de aquella. De hecho, la estructura narrativa de "Saw VII" se parece bastante a la número VI. Por un lado tenemos la movida que sigue los devaneos de la franquicia desde la número uno (en las que yo ando más perdío que un ioputa el día del padre) y por otro una historia que empieza y termina en la misma peli y que, una vez más, consta de una extensa prueba mortal en la que el prota -en este caso un tipo que se hace pasar por superviviente de "Jigsaw" para vender libros, salir por la tele y enriquecerse- se verá en la obligación de intentar salvar a sus amigos, socios y pareja de las intrincadas y originales trampas de siempre. Todo ello mientras la policía reúne pistas. El final, como no puede ser de otro modo, es atolondrado, sorpresivo y, en este caso, tratándose de la última entrega, definitorio... vamos, que se cierra el círculo con gracejo.
¿Que si me creo que este será el último "Saw"?. Entre ustedes y yo: NO. ¿Se acuerdan del último "Viernes 13" y el último Freddy?. Ok, "Saw VII" no ha funcionado en las taquillas de USA, pero puede tener perfecta continuidad en el mercado del dvd... y si no, dejen pasar el tiempo suficiente para que aflore la nostalgia (o la muy desesperada necesidad económica).
Una de las cosas que más sorprende de "Saw" es que, al revés que "Viernes 13" o "Pesadilla en Elm Street", aquí cuantos más números se suman al título, más truculenta se vuelve la franquicia. He de confesar que ayer FLIPÉ, así, con mayúsculas, ante las atrocidades y la cantidad de violencia que hay en esta peli. Vamos, si la sexta tuvo problemas en nuestro país de cazurros, no quiero pensar que pasará con la séptima. Tiene algunas de las trampas con resultados más gore de toda la saga (además con delectación, pues los que más lo sufren son una pandilla de nazis), de verdad, verlo para creerlo.
¿Pegas?... hummm, no la he visto en su 3D original, pero la verdad es que no da la sensación de que le saquen mucho partido al gimmick.
En fin, no se, supongo que a estas alturas convencer a los anti-"Saw" es tarea inútil, pero la verdad es que esta nueva aventura de "Jigsaw" y sus muchachos está muy potable, es entretenida y con momentos vibrantes, casi a la altura de la lograda sexta entrega y, repito, lo suficientemente regocijante en el apartado truculento como para contentar a aquellos que disfrutan de un buen montón de chorretones.
Que sí, que aprueba.

sábado, 12 de julio de 2025

DESTINO FINAL : LAZOS DE SANGRE

Diríase que el éxito indiscutible de la franquicia "Terrifier", y en especial su reciente tercera dosis, ha revitalizado el asunto de los efectos prácticos. Los gerifaltes de las compañías tochas han descubierto asombrados que la chavalada se ha puesto farruca con los excesos de látex y pintura roja propias de las aventuras del payaso "Art", unos que no solo son ya el "leitmotiv" de todo ello, sino que, a posteriori, su creador, padre y ejecutor, Damien Leone, mostraba en redes sociales cómo habían sido llevados acabo. Así las cosas, y considerando las maneras de Hollywood, esos mismos ejecutivos encorbatados decidieron replicarlo con sus productos horroríficos de pronto estreno. Tenemos el ejemplo de la ultra-mediocre hasta el dolor "Until Dawn". En las promos su director, el otrora prometedor David F. Sandberg, cuya puesta al servicio de las grandes corporaciones de su ojete ha terminado por enterrarlo en la más obtusa medianía, reivindicaba el uso de los trucos de antaño. "Aquellos que crecí viendo" decía, y los incorporaba alegremente a su peliculita, además de mostrar el "making of" de los mismos en un desesperado intento por atraer las atenciones y favores del fandom, ese gran idiota. Si podemos considerar "Until Dawn" un producto netamente "mainstream", la cosa se torna todavía más llamativa cuando esas mismas estrategias fueron seguidamente adoptadas por otro aún mayor en su pertenencia a la "corriente reinante", en su intención "crematística", la nueva entrega de "Destino Final".
Lo habré comentado mil veces antes, sea acá, sea en papel fotocopiado, pero siempre he sido un defensor tanto de esta franquicia como de la otra que iba sumando entregas a la par, "Saw". En su momento de auge, cuando no recibían más que palos por parte de prensa y -otra vez tu- fandom, acusándolas de repetitivas y poco imaginativas, me alzaba como su gran defensor, alegando que ambas eran a esos tiempos lo que "Viernes 13" y "Pesadilla en Elm Street" a los suyos, allá cuando, justo, también eran objeto de críticas duras y reproches, especialmente en lo referente a la acumulación de secuelas. Igualmente, anuncié sin ninguna clase de duda que, con los años, "Destino Final" y "Saw" no solo ganarían peso a nivel subcultural, sino que generarían continuaciones tardías, "reboots" y demás zarandajas. Bien, es exactamente lo que ha ocurrido. Así pues, pónganme la medalla y no se les ocurra intentar arrebatármela.
La cuestión es que esta "Destino Final: lazos de sangre" vendría a ser la sexta entrega, rodada trece años después de la que, en su día, se anunció como la última (y dieciséis de la única que fue tratada en este ciber-antro). ¿Y saben qué? pues que la jodía ha sido un éxito de taquilla, acumulando más billetes verdes que ninguna. Así pues, den por sentado que vendrán más (lo mismo que "Saw", de la que "Blumhouse" se ha agenciado los derechos con intención de seguir explotándola). ¿¿Y nos alegramos por ello?? Pues sí, porque resulta que "Destino Final: lazos de sangre" está un rato bien.
Pero antes de entrar en materia, déjenme finiquitar lo que comentaba al arranque de los efectos prácticos usados cual anzuelo. También los artífices de este "Destino Final 6" publicaban vídeos en redes sociales demostrándonos lo "cool" que eran al decantarse por ellos. Por supuesto, y como ocurre exactamente en el caso de "Until Dawn", luego, en pantalla, esos mismos truquitos de goma siguen cantando considerablemente a CGI. No creo que nos hayan estafado, no, pero seguramente tampoco pudieron evitar darles posteriormente un baño de infografía para perfeccionarlos, arrebatándoles toda su fisicidad, adquiriendo esa molesta pátina de artificio desaborío propio de la técnica en cuestión. ¿Perjudica ello pues a la película? No. Al fin y al cabo todas estas mandangas son solo materia que "preocupa" al aficionado, al fan, al pajero, pero al público mayoritario le importan un pimiento. Este únicamente demanda un producto entretenido y ameno, listo para escapar de la burda y apestosa realidad, práctica que últimamente veo como se considera reprochable, pero a mi me parece maravillosa y aplaudo. En ese sentido "Destino Final: lazos de sangre" no falla.
Como ocurre con todas las franquicias del horror, la historia de base es la misma de siempre. Y, no se engañen, así debe ser. Es lo que queremos ver. Lo que nos gusta. Luego, si los guionistas son lo suficientemente hábiles para añadirle unas goticas de algo un pelo distinto, pues mira, mejor, pero sin alejarse demasiado de la formula. Así pues, la novedad acá es que todo el asunto de las víctimas de un accidente terrible que se salvan gracias a una premonición y, aluego, son perseguidas por la señora muerte, se reduce a un círculo familiar, a padres, hijos, tíos y primos. Con el añadido extra de que, el origen de todo, ocurrió cincuenta años atrás. Las personas a despachar eran tantas que la de la guadaña ha tardado varias décadas en alcanzar a los protagonistas, porque su plan consistía desde el principio en cargarse hasta el último de los linajes de aquellos que no fenecieron cuando debían. Voltereta narrativa bastante ingeniosa y bien resuelta. Además, a ese salto temporal se vincula el personaje de Tony Todd, quien, como sabrán, ha ido ejerciendo de ¿cómo definirlo? experto en escapar de las garras de la codiciosa muerte, siempre aconsejando a las futuras víctimas que recurrían a él en busca de ayuda. También sabrán que Todd murió al poco de terminar la película, así que su despedida en la ficción se torna especialmente emotiva.
Pero, vamoh a vé, julai, déjate de mierdas, ¿¿molan o no molan las escenas donde palman los protagonistas?? Sí, molan. Y muchísimo. Es más, me atrevería a decir que son las más retorcidamente creativas, originales y espectacularmente sanguinolentas de todos los "Destinos Finales". El gore es "mainstream" en su mayoría, sí, pero les hará babear por su exageración y brutalidad. Voy a contenerme las ganas de describir aquellas que más me impactaron, por tentador que sea, y diré que no pude evitar soltar una satisfactoria risotada como consecuencia / válvula de escape ante la barbaridad de algunas. También por el placer de ver cómo son espachurrados, reventados o partidos en dos personajes sumamente desagradables y que lo merecen.
Así, a base de sangre a borbotones, gran guiñol, una narrativa perfectamente equilibrada entre le repetición y cierta novedad, y un ritmo acelerado y constante, resulta que la peli termina cumpliendo su cometido, entretener, divertir, ayudar a desconectar del mundanal ruido y, en fin, que la recomiendo.
Obviamente, por su condición de producto puro y duro, me saltaré la parte de la reseña en la que cito nombres y currículums. La verdad, importan un carajo. Pero, por cumplir, mencionaré a uno de los productores, y responsable de la "story" de base, Jon Watts, director en su día de las apreciables "Clown" y "Coche Policial", finalmente reciclado a paridor de "hits" taquilleros con las aventuras de "Spider-man" auspiciadas por "Marvel Studios".

jueves, 16 de junio de 2011

INSIDIOUS

Los chicos de la saga "Saw" debieron de quedar muy impresionados con "Paranormal Activity". Tanto como para pedirle a su responsable, Oren Peli (especializado en películas de parejas sufrientes enfrentadas a invasiones sobrenaturales en el hogar), que se uniera a ellos a la hora de producir "Insidious", lo mismo de siempre (hay ideas muy parecidas a las narradas en la saga fantasmal del amigo Oren) pero contado un poco diferente y, lo que es más importante, muy bien.
Lo he dicho mil veces, y lo diré mil más: las tramas trilladas pueden resultar perfectamente efectivas si el que se vale de ellas lo hace con estilo, con gracia y añadiendo unas gotitas de originalidad. Eso mismo se marca el simpático James Wan con este film que ha sido un inesperado éxito de taquilla, y yo que me alegro muchísimo, en serio. Lo merece. "Insidious" narra la historia de una familia instalada en una casa recién adquirida que comienza a vivir toda suerte de escalofriantes fenómenos paranormales a raíz de que su hijo se quede en coma. La mujer, desesperada, le pide al marido un cambio de hogar y, al revés de lo habitual en el subgénero, este accede. Sin embargo, en el nuevo lugar que habiten, volverán a surgir las visiones fantasmales. ¿Qué pasa pues?. Llegó el momento de llamar a los especialistas...
Que si, que en "Insidious" tienes "lo de siempre" en estos casos, pero tan bien narrado, tan bien actuado y sobre todo tan bien plasmado en las imágenes, que funciona. Vamos, que da "yuyu" y entretiene. A eso, añadimos unas goticas, sutiles pero efectivas, de "material novedoso", y la mezcla resulta altamente potable. Wan se aparta, muy conscientemente, de las torturas y el gore (la sangre es casi nula y únicamente hay una muerte en todo el film), para ceñirse a un terror mucho más clásico, atmosférico y sugerido. Se lo toma con calma, se recrea en las sombras, en la ausencia de música... y es todo un logro viniendo de alguien que en su primer film se dejó llevar por efectismos estéticos hasta hartar. Encima, los efectos infográficos son poquísimos... o son muchos, pero están tan bien hechos y tan bien integrados que no se notan (y así debería ser siempre). Hay momentos genuinamente inquietantes y aterradores en "Insidious", sobre todo al principio. Luego, desafasan mucho menos de lo que uno podría temer y mantienen el tipo, especialmente en la inquietante secuencia en la que el prota viaja por el mas allá. El fin de fiesta lo pone un desenlace de impacto y muy resultón.
Vamos, que "Insidious" es una buena película de terror, de esas que no gustan a los mastuerzos que del género solo esperan gore, descerebre y, lo que es peor, humor referencial. Olvídense de todo eso, criaturas repugnantes, aquí tenemos terror serio, terror sombrío, terror adulto... vale, los parapsicólogos vendrían a ser un poco "la comparsa humorística", pero, acorde al nivel que se gasta el resto del film, lo son de un modo sutil y sin excesos.
Detalle fricoso: En una secuencia se puede ver, perfectamente, el rostro de la marioneta de "Saw" dibujado en una pizarra. Simpático auto-guiño.
Pues sí, muy recomendable.

martes, 12 de febrero de 2013

THE COLLECTION

Secuela de la no menos gozosa "The Collector", perpetrada por las mentes pensantes tras las sagas de "Feast" y "Saw" (especialmente sus más recientes, potables y sangrientas entregas), esta segunda parte más o menos continúa la historia de su predecesora. Aquella terminaba con el extraño asesino de ojos insectívoros llevándose al prota dentro de un baúl. Y hasta que nos reencontremos con este, quien termina erigiéndose como héroe de la función, sufriremos una de las escenas más brutales, demenciales y sangrientas que ha dado el cine de horror en los últimos años. Marcus Dunstan, director y co-guionista, sabe cómo arrancar una peli para enganchar al espectador. Y sabe qué es lo que este quiere ver. El coleccionista espera impaciente en lo más alto de una discoteca infestada de jóvenes despreocupados que bailan y se dan al vicio. De pronto, una de sus temibles trampas se activa... y descubrimos así que el muchacho se nos ha vuelto ambicioso ya que esta está diseñada para, literalmente, trocear de un solo golpe a cuantas más personas, mejor. No diré más, únicamente que te quedas con la boca abierta y los ojos fuera de las órbitas. Espectacular.
A partir de aquí lo "normal" es que la cosa pierda fuelle. Que el ritmo decaiga. Pero no, "The Collection" sabe mantener la dignidad altísima. Y así será hasta el final. Tirando del rollo "Aliens", con el superviviente de la historia siendo "obligado" por un matón a volver al lugar de sus pesadillas a enfrentarse al psycho-killer y rescatar a su última víctima, la hija de un millonario (¿o un mafioso?) capaz de TODO por recuperarla. Naturalmente adentrarse en el mundo del coleccionista no puede reportar nada bueno, ni sano. Imagínense un hotel abandonado convertido en okupa, donde el tipo se ha montado el chiringo a base de habitaciones repletas de trampas, cadáveres troceados, víctimas vivas pero convertidas en bestias salvajes (tremenda la secuencia en la que el coleccionista las suelta como si fueran perros para que ataquen a los protas, que se defienden reventándolas a balazos) y, cómo no, la cacareada colección de cuerpos, tan bien ilustrada en el llamativo cartel de la película. Un auténtico museo de los horrores iluminado con vistosos tonos de colores primarios en honor a los desvaríos estéticos del buen Dario Argento (influencia esta reconocida por sus responsables. De hecho, el hotel donde se desarrolla la acción lleva su apellido).
"The Collection" es una fiesta. Mucho más dinámica y espectacular que la primera, pero con un nivel parecido de "gore". Digamos que, sin dejar el horror de lado, apunta más a la acción. El asesino pierde su áurea sobrenatural, pero no molesta, ni pizca, se enfrenta cuerpo a cuerpo, cuchillo en mano y, llegado el momento, se vale de una metralleta para poner fin a sus problemas (o intentarlo). Muy demencial, exagerada y divertida (la escena del brazo roto todavía me duele), la puta peli pasa volando. De verdad, es de lo más entretenido que he visto últimamente. Y encima, su final pirotécnico no empalaga nada, funciona muy bien, con una guinda antes de los créditos redonda e ingeniosa. Es inevitable que toda ella haga un poco de tufo a "torture porn" y a "Saw", pero digamos que en versión mejorada o, ya puestos, muy mejorada.
Altamente recomendable.

martes, 16 de febrero de 2010

THE COLLECTOR

Patrick Melton y Marcus Dunstan, guionistas de "Feast" y secuelas, y de "Saw 4, 5, 6 y 7", son los responsables del libreto de este "The Collector", que supone el debut en la dirección del segundo, una película bastante por encima de la media que se mueve perfectamente, y sin deslices, entre el suspense puro y el horror directo.
Un ladrón de "buen corazón" decide una noche colarse en casa de una familia rica para abrir su caja fuerte. Desafortunadamente para él, otro intruso sigue sus pasos, aunque con un fin distinto, masacrar a la prole y quedarse con uno de ellos como recuerdo ya que, como dice el título, se trata de un coleccionista... y ya puedes imaginar de qué.
Los primeros 60 minutos de este film son apasionantes. No sabes a donde coño apunta y te tiene totalmente clavado frente a la pantalla. En cuanto hace acto de presencia el inquietante asesino / coleccionista, las cosas comienzan a adquirir un cariz demencial. El tipo va infestando la casa de extrañas, retorcidas pero muy efectivas trampas. En el sótano tiene a los dos progenitores atados y atormentados (estos dos aspectos, trampas mortales y tortura, remiten indudablemente a la serie "Saw"). Todo ello con un dominio notable del tempo y la intriga. La acción se sucede en tiempo real en el mismo decorado, y a las dosis de misterio se suman impactantes momentos truculentos para regocijo del espectador más perverso, destacando la brutal muerte del novio de la hija. Y si hay CGI, apenas se nota, lo que es de agradecer.
"The Collector" hace la función del pequeño y no excesivamente conocido film de horror de la temporada, pero grande en cuanto a resultados. Muy recomendable.

domingo, 29 de junio de 2008

WAZ

El día que leí que el director de este film, Tom Shankland, sentía fascinación por la infame "Holocausto Caníbal" pensé, "Joder, hay que verla". Y no porque la pieza de Ruggero Deodato me encante (de hecho, detesto su hipocresía y su explotación del sufrimiento animal), sino porque es esa una afirmación que pocos realizadores se atreverían a soltar (salvo Eli Roth, que lleva la camiseta en las fotos... pero ¿es sincero o solo parte de un marketing?). El interés de Shankland no se da desde un punto de vista, digamos, cinematográfico, no, mas bien se refiere a la enfermiza atracción que la obra de Deodato tiene por sus imágenes crueles y despiadadas. Resumiendo: Por el morbo.
Todo eso puede entenderse perfectamente cuando uno ve "Waz" (en realidad lo del medio no es una A, sino el símbolo de Delta), un hijo bastardo de la unión entre "Seven" y "Saw", pero uno de muy guapo e inteligente. Es decir, que "Waz" no es para nada una copia cutre y cerda de las mencionadas (aunque bebe mucho de la primera, de quien incluso imita la estética de los créditos)... en realidad, es bastante mejor película que "Saw" (por cierto, si lees este título al revés ¿que obtienes?).
¿Y cómo os cuento yo la trama básica sin joderos nada?, lo intentaré: La aparición de unos cadáveres mutilados con la ecuación "Waz" escrita en su piel alerta a la policía. El caso recae en Eddie (estupendo Stellan Skarsgård), un poli áspero y bastante asqueado de la vida, y la novata Helen. Pronto descubren que el asesino se dedica a poner a sus víctimas frente a una situación delicada. Serán torturados hasta la muerte, a menos que tomen la opción de apretar un botón cuyo fin es electrocutar a otro individuo sentado frente a ellos... el problema es que este individuo es su novia preñada... o su hijo... o su abuela. ¿Qué harías tu?.
"Waz" tiene muchos atributos a su favor. Es de una seriedad gélida, sin pizca de humor. Los polis protagonistas no acaban enamorados el uno del otro, lo que está muy bien. De hecho, en toda la peli no hay ni un beso en los labios ni nada que se le parezca... aún así, el amor es un elemento muy importante en la trama (¿serías capaz de sacrificarte en su nombre, sufriendo una muerte lenta y dolorosa?). La estética es sucia (casi todo se desarrolla en barrios degradados), tenebrosa, muy oscura. Está rodada en alta definición, y cámara al hombro casi todo el rato. La narración se desarrolla ágilmente (por no tener, ni tiene créditos iniciales), aguantando la tensión y evitando caer en demasiados convencionalismos, sin echar mano de las estridencias típicas de Hollywood (ruidos molestos, montaje sincopado, flash-backs violentos... elementos estos que detesto), por algo estamos ante una producción Británica. La historia se sigue con verdadero interés. Suspense puro y mucha sobriedad.
Obviamente, también tiene su ración de truculencia, con algún que otro infanticidio, una agresión sexual algo retorcida y un par de secuencias de tortura bastante gráficas y angustiantes.
Lo dicho, un pequeño-gran film muy por encima de la media en cuanto a thrillers modernos se refiere. Vale la pena verlo.

sábado, 7 de marzo de 2026

SILENCIO DESDE EL MAL

Pocos parecen recordar que, tras el notorio éxito de su debut con "Saw", James Wan seguidamente dirigió un par de películas menos afortunadas de cara a la taquilla, "Sentencia de muerte" y "Silencio desde el mal". Pasaron algo desapercibidas y uno podía comenzar a sospechar aquello de que la aparente nueva promesa del cine fantástico -y de género- no era tal, hasta que remontó el vuelo con "Insidious" y "Expediente Warren". Y de ahí, a internarse en el espinoso terreno del "blockbuster", donde perdió de forma inexorable su ya de por sí escasa capacidad de contención, revolcándose como un gorrino en una ristra de títulos excesivos y aturdidores. Que eso mismo lo aplicara cuando retomó el terror con "Maligno" (excesiva + visible + olvidable) confirmó la metástasis creativa. A su vez, ello otorgaba más caché a aquellas dos películas supuestamente fallidas cuyas virtudes se multiplicaban ahora por diez. Ojalá volviera ese James Wan, cosa que reafirmo tras revisar "Silencio desde el mal". Me ha gustado más que nunca. Siempre he tenido una relación positiva con "Sentencia de muerte", pero no terminaba de pillarle el tranquillo a la otra. Nunca hasta el punto de despreciarla, porque desde la primera vez que la descargué he conservado el archivo en mi disco duro. Y la he consumido varias veces, incluso con el fin de reseñarla. Sin éxito.... hasta hoy.
Una pareja joven recibe como regalo un muñeco de ventriloquía de aspecto algo siniestro. Mientras él se ausenta, ella muere. Le arrancan la lengua. Traumado, el maromo decide solventar sendo misterio, aunque no le viene totalmente de nuevas. Digamos que existe cierta indirecta conexión entre su familia y el muñecajo, así que parte para el pueblo natal, "Ravens Fair", y allí retoma contacto con una leyenda local, la de la ventrílocua "Mery Shaw", acompañada por cierta maldición que, sí, podría estar salpicando a nuestro protagonista.
Es un hecho conocido que a James Wan le apasiona el goticismo... y siente ciertas reservas hacia la truculencia desaforada. Así pues, en "Silencio desde el mal" lo primero chorrea por los costados, cual sándwich de queso recalentado, y lo segundo tiende más a escasear (aunque estar, está... demandas mercantiles obligan). ¿¿Tal vez encontremos ahí la clave del poco éxito, más viniendo del director de "Saw", una de las iniciadoras del (¿mal?) llamado "torture porn"?? porque, de verdad, sino, no me lo explico, ya que el film funciona en lo suyo, es entretenido, gasta un ritmo dinámico, las escenas se encadenan sin pausa y siempre narrando una historia interesante a base atmósfera empachante -en el buen sentido- con cementerios repletos de hojas resecas, grandes mansiones, teatros abandonados en medio de islotes, truenos y relámpagos. Lo tiene todo. Especialmente muñecos siniestros, una de las pasiones de Wan (aunque en ese terreno todavía le gane Charles Band), incluido un payaso con sospechosa espiral dibujada en la frente. Aunque el fuerte de "Silencio desde el mal" es su villana, la terrorífica "Mery Shaw", quien se reserva algunas de las escenas más cierra-esfinters y trae muy mucho a la memoria al fantasma vengador de "La gota de agua" -incluido el etéreo modo de desplazarse-, según la antología "Las tres caras del miedo", observación para nada desenfocada considerando la devoción de James Wan por el director de aquella, Mario Bava, de quien también toma el modo de fotografiar y ciertos estilismos coloristas (igualmente me ha parecido detectar guiños a -la misteriosa habitación subacuática de- "Inferno" y "Amityville 2: La posesión"... aunque podría ser "La mansión encantada").
El reparto no cuenta con muchos rostros reconocibles, salvo los de Bob Gunton, Julian Richings (sin acreditar) y Judith Roberts dando vida a "Mery Shaw". El guion lo firma un colaborador habitual de Wan, Leigh Whannell, quien terminaría dirigiendo la decepcionante "Insidious 3", las algo más decentes "Upgrade (Ilimitado)" o "El hombre invisible", aunque patinaría con la reciente, y aburrrrrrrrrrrrida, "Hombre Lobo".
"Silencio desde el mal" me ha proporcionado agradecidos 86 minutos de lo más amenos y agradables. Vale, se le pueden achacar algunos efectismos algo desacertados (sobre todo esa lengua quilométrica -confeccionada a base de tantas otras lenguas-), pero son pocos, especialmente si la comparamos a cómo se desarrollaría la carrera de su indudablemente talentoso director. Algo me dice que, como más películas haga, y más años acumule, "Silencio desde el mal" irá ganando adeptos, sumando puntos y simpatías. Me alegra formar ya parte de tales futuras estadísticas.

lunes, 10 de mayo de 2010

UN CIUDADANO EJEMPLAR

Hace unos días escuché decir que "Un ciudadano ejemplar" era como "El Castigador", que en esencia se trataba de la típica historia de venganzas, en la que un tipo pierde a la mujer e hija y decide tomarse la justicia por su mano. Ah! y que ya le habían caído críticas de fascista, señal esta de que indudablemente se trataba de algo bueno. Tanta verborrea y tanto rollo me empujó -no olviden que soy DEVOTO de este tipo de films- a ver "Un ciudadano ejemplar". Ahora puedo decir que todos los que decían esas chorradas son tontos de la piruleta y no tienen ni puta idea... "Un ciudadano ejemplar" sí tiene algo de cine de justicieros, incluso remotamente puede recordar -muuuuuuy remotamente- al "Castigador".... pero en ningún momento es "más de lo mismo" y en ningún momento denota la más mínima muestra de "fascismo", o al menos yo lo veo así.
Gerard Butler interpreta a un ingeniero que, un mal día, presencia el asesinato de su mujer y su hija en manos de unos cacos. Durante el juicio, y por aquellas cosas que tiene la ley, el más asesino de los dos sale en libertad condicional. Butler se queda a cuadros, pero no hace nada. Pasan diez largos años y, de pronto, la emprende con su venganza... pero una que queda bien lejos de ser previsible y facilona, la suya está calculada al milímetro, estudiada, planeada para que no solo paguen los criminales, sino la misma justicia, y lo hace valiéndose de sus propias "armas". Poco a poco, cacos, abogados y jueces van cayendo como moscas... sin embargo, Butler, que se ha dejado detener, está encerrado en la más segura de las celdas. ¡¿Cómo lo hace?!. Desvelar el misterio es parte de la gracia.
Pues sí, una de justicieros contada desde una perspectiva diferente, más de thriller que peli de acción y con un "héroe" que a medida que avanza la historia va pillando aires de villano, lo que no deja de ser original. Tiene sus escuetas pero contundentes dosis de violencia, destacando el cruento sistema, sádico y retorcido, que Butler utiliza para castigar -¡oh!, ¡he dicho castigar!- al asesino de su familia, más próximo de "Hostel" o "Saw" que de una peli de Charles Bronson.
Lo dicho, por un lado "decepciona" por no ser exactamente más de lo mismo... pero por otro, sorprende al enfocar el tema desde una óptica distinta y agrada al hacerlo de modo que resulte entretenido y muy interesante de seguir. Buen cine mainstream con todas las de la ley, recomendada.

jueves, 19 de abril de 2018

THE DEMOLISHER

Existen como mínimo tres caminos a seguir para todos aquellos realizadores que deseen homenajear en su cine algún género en concreto: por un lado tendríamos a los que asumen con todas las consecuencias las reglas codificadas de un género determinado, representando por desgracia una minoría aquellos que optan por no recurrir ni a posmodernismos ni a demás zarandajas tarantinianas y/o grindhouseras; éste sería, por ejemplo, el caso de S. Craig Zahler, director de las magníficas “Bone Tomahawk” y “Brawl in Cell Block 99”. Por otra parte, estaría la muy extendida alternativa de abordar los géneros, sobre todo aquellos característicos de la década de los 80, desde una perspectiva nostálgico-paródica (“Turbo Kid”, “Hobo with a Shotgun” y derivados), y, ya como última opción, tendríamos aquella que toma como modelo una variante cinematográfica (acción, terror, western, etc…), para, a continuación, ofrecer algo diferente y pretendidamente más elevado a nivel intelectual y/o visual: ésta sería precisamente la filosofía por la que se rige el cine de, entre otros, Nicolas Winding Refn (“Drive”) o Peter Strickland, el responsable de “Berberian Sound Studio”.
Más por intenciones que por talento, en este último grupo podríamos incluir asimismo al responsable (¿o sería mejor decir culpable?) de “The Demolisher”, el canadiense Gabriel Carrer. Carrer ya demostró con su ópera prima, “If a Tree Falls”, ser por encima de todo un pedantuelo que filma con la aspiración de quedar constantemente por encima del género que, según la película, se le ocurra abordar en cada momento. Además, y lo que es aún peor, el director ha evidenciado desde sus inicios ser un exploiter puro y duro, un oportunista que saquea sin el menor reparo hallazgos e ideas ajenas: de este modo, y si ya en su primer film abordaba el género survivalincorporando a su vez toques de ese torture porn que tan en boga estaba hace una década, Carrer dirigiría en lo sucesivo un par de sucedáneos de la saga “Saw” (“Kill” e “In the House of Flies”) para rodar tras “The Demolisher” la demoníaca “Death on Scenic Drive”, una película que, de acuerdo con el alarde de originalidad del que hace gala el director en cada uno de sus trabajos, parece que se mira más en “La casa del diablo”, de su coétaneo Ti West, antes que en ejemplos más representativos del cine satánico de anteriores décadas.
De esta manera, resulta más que evidente que los referentes manejados por el canadiense están muy lejos de ser el exploitation o el grindhouse setenteros: si conoce estas películas, y dudo mucho que lo haga, es única y exclusivamente a través del trabajo de terceros como pudieran ser Ti West o el antes mencionado Winding Refn, al que, por cierto, se llega a citar en los agradecimientos de esta “The Demolisher”. Desafortunadamente, y al contrario que el director de "Bronson", Carrer carece del talento y de la erudición cinéfila necesarias para reinterpretar u ofrecer una visión personal de los géneros de toda la vida, y eso resulta dolorosamente obvio en “The Demolisher”, su particular aproximación al cine de vigilantes y justicieros urbanos.
En ella se nos cuenta la historia de Bruce (el espantoso Ryan Barrett), un técnico informático que decide convertirse en “El demoledor” (una figura vengadora con ecos de El castigador) cuando su mujer, que fue agente de policía, queda paralítica en acto de servicio al intentar impedir que una secta satánica sacrifique a un bebé recién nacido. Por muy atractivo que pueda resultar este punto de partida, y por más simple que sea su argumento, Carrer lo echa todo por la borda al optar por un estilo de cine contemplativo y arty que no encaja en ningún momento con el género y/o con la historia que pretende contarnos: de hecho, este debe ser el único film de justicieros de la historia donde su protagonista no sólo no dispara un solo tiro en toda la película, sino que, además, se pasa más tiempo sentado en el sofá de su casa que patrullando las calles. De este modo, el director no duda a la hora de recurrir a todos los truquitos propios de las películas de prestigio de última hornada para alargar el metraje hasta la náusea y poder alcanzar los noventa minutos de rigor: aquí no faltan el uso indiscriminado de la cámara lenta para las pocas (y mal rodadas) escenas de acción, así como la vacua experimentación con el montaje, la irritante música de sintetizadores o el añadido de una serie de escenas oníricas, no quedando demasiado claro de si éstas últimas son ensoñaciones del poco carismático protagonista o si se tratan simplemente de flashbacks.
En última instancia, “The Demolisher” es un film que se avergüenza tanto de su condición de simple película de género que, de no ser por su título, nos resultaría muy difícil adivinar que nos encontramos ante un film de vigilantes. De hecho, y con el propósito de demostrar que él juega en otra liga diferente del resto, Carrer llega a exhibir en cierto plano, y de forma nada disimulada, un libro del poeta y músico Nick Cave y otro de Chuck Palahniuk, el autor de “El club de la lucha”, para que le quede claro al espectador que sus modelos a seguir no tienen nada que ver con el fascistoide y descerebrado cine de acción. Quizás esta frialdad de la que hace gala Carrer se pueda achacar al hecho de su origen canadiense, pero no creo que debamos caer en el error de confundir contención con inutilidad: “The Demolisher” es una película sin redención posible, un título inaguantable de principio a fín que representaría la antítesis, a pesar de pertenecer en teoría al mismo género, de la infinitamente más honesta “El justiciero” de Eli Roth, estupenda película que, afortunadamente, se encuentra en las antípodas de esta aproximación al cine popular repugnantemente pomposa y hipster.
Y si "The Demolisher" acaba salvándose por los pelos del más absoluto de los desastres es debido al hecho de que Carrer sabe, o, mejor dicho, cree que intuye el aspecto que debe tener una producción respetable, un film festivalero en definitiva, consagrándose con ahínco a la hora de intentar imitar en lo posible su propio concepto de esta idea de cine de prestigio. El canadiense es un director nefasto, pero tampoco creo que sea tonto: sabedor de su incapacidad, intenta disimularla a toda costa con el propósito de que el asunto no se le salga de madre. Básicamente es este control lo que acaba evitando que “The Demolisher” caiga en el más absoluto de los ridículos y llegue a convertirse en un nuevo “The Room”: y es que, por no servir, ni para echarse unas risas sirve… ni para eso vale la hija de la grandísima puta. ¡Ni os acerquéis a ella!

sábado, 25 de julio de 2020

LA CASA DEL TERROR (HAUNT)

A estas alturas casi ofende que pretendan vendernos una película con la trama de "Haunt" (que, para rematarlo, cuenta con una caratula mas bien sosa y un título español anodinamente inimaginativo y previamente explotado para otras dos pelis, "Dark Ride", de trama semejante a la reseñada, y esta): Es la noche de Halloween. Un grupo de adolescentes recalan en una antigua fábrica abandonada convertida para la ocasión en una siniestra casa de los horrores comandada por un grupo de inquietantes individuos enmascarados, entre los que no falta el payaso de rigor. Una vez dentro, descubrirán que todas las pruebas y trampas son genuinas y aquí el que palma, palma.
Pues sí, así de previsible, tópica, recurrente y escandalosamente trillada es esta "Haunt" producida por Eli Roth y escrita/dirigida por Scott Beck y Bryan Woods, señores con algo de bagaje a sus espaldas pero un único título de renombre, "Un lugar tranquilo", donde ejercieron de guionistas. Es casi sorprendente que unos mendas que demostraron tanta creatividad en aquella, hagan gala aquí de tan pocas ideas frescas. "Haunt" recuerda a chorrocientas películas, pero probablemente a "Saw" más que a muchas otras, por aquello de la elaborada ristra de trampichuelas mortales que deberán superar los protagonistas. Hay unas pequeñas pero llamativas dosis de gore, nada del otro jueves, aunque siempre se agradecen.
No obstante, y ahí está la gracia, resulta que la peli funciona. Te lo ves venir todo y los sustos van acompañados de la inevitable e irritante subida de volumen, pero sí, en conjunto está entretenida, luce un acabado digno y cuenta con unos villanos especialmente inspirados y resultones. Puede que el final sea lo más flojo, aunque tampoco es que a estas alturas vaya a hacer mucho por jorobarnos la sensación tirando a positiva que nos deja.
Visible nomás.

lunes, 1 de mayo de 2023

FRAMED

“Framed”, del cortometrajista barcelonés Marc Martinez Jordán que debuta en el largo, pese a su póster a base de neón rosa que apesta a postmodernismo, que solo verlo hace que alguien tan rancio como yo odie la película sin tan siquiera haberla consumido —porque la intuye—, en realidad se prodiga como una pequeña sorpresa resultona. Una hora y cuarto de metraje llena de casquería, humor involuntario (cómo no) y actores desconocidos que ofrecen desaforadas interpretaciones, dando como resultado, finalmente, una cosa ciertamente entretenida. Porque es que, aún con la ausencia de medios, la iluminación a veces hiper-recargada y ciertos males comunes propios del cine de terror semi-profesional, lo cierto es que “Framed” es una buena idea (deudora de “Saw”) bien dirigida y con buenos efectos especiales artesanales. No es una mierda insoportable como suele ocurrir con la mayoría de películas “independientes” de terror españolas de los últimos años y, eso, a estas alturas, ya es mucho. Quizás por eso ha pasado con buena fortuna por diversos festivales de cine fantástico a lo largo y ancho del globo, así como ha podido ser exportada a varios países del mundo. Eso sí, al ser una cosa pequeña, su distribución se reduce a un rincón del ciberespacio en los huecos perdidos de las plataformas de streaming donde está alojada.
Nos cuenta la historia de Framed, una nueva aplicación que te permite emitir en streaming en directo y que ofrece grandes recompensas a los usuarios que consigan más visitas. De este modo vemos una fauna que usa la aplicación para hacer barbaridades que van desde retrasmitir como un individuo se come su propia mierda hasta terroristas que usan la aplicación para emitir sus atentados. En esta tesitura, tres jóvenes completamente enajenados se colarán en una casa donde torturarán y vejarán a sus habitantes con el fin de emitirlo en directo a través de Framed.
Sin más. “Framed” es una película simpática y que se deja ver, más allá de esa presentación y esas tipografías totalmente luminosas, posmodernas e irritantes puestas ahí para saciar los gustos del público actual (o bien los del propio director que, igual, también flipa con los neones y los colorinches). La película, sin ser una maravilla —como hay quien dice por ahí— está bastante por encima del resto de producciones de este tipo y al final es un pequeño festival de sangre y chicha, cuyo máximo valor es que, en resumidas cuentas, resulta una curiosidad como otra cualquiera.
Tras “Framed” Martínez Jordán ha rodado unos cuantos cortos en la misma línea. No deja de ser un cine de nicho y dudo bastante que lleguemos a ver algún día una película suya en plan mainstream, pero, dirige bastante bien, así que igual en algún momento nos sorprende de verdad…

domingo, 27 de enero de 2008

BOOGEYMAN 2

El reciente empacho de caspillas insoportables me había vuelto un poco receloso. Traduciendo, me daba miedo enfrentarme a "Boogeyman 2" después de tantas decepciones. Pero el vicio es el vicio, y uno puede mantenerse prudentemente alejado de el, aunque a la larga sabe que volverá a caer (y más si se trata de uno tan sano y divertido como este).
Vista ya, puedo decir que incluso me resultó entretenida... vamos, que no está tan mal como pensaba, aunque probablemente ello se deba a que en realidad estamos ante un slasher de la vieja escuela, y ya sabéis como me pierden a mi esta clase de películos.
"Boogeyman 1" tenía la gracia de estar producida por Sam Raimi. Era una peli extraña, que se desarrollaba casi íntegramente con un solo protagonista, metido en una casa abandonada en la que las paredes crujen demasiado. Lástima de un final tan predecible, tan mal facturado y de un monstruo realmente cutre (esos CGI mal entendidos!!). Pero por lo visto la peli funcionó a su manera, y sus responsables decidieron llevar a la práctica esa costumbre tan golosa de currarse una secuela only para el mercado del dvd, incrementando los -pocos- elementos que funcionaron en la original y reduciendo presupuesto. Del clan Raimi solo dan la cara Robert Tapert en la producción ejecutiva y Joseph LoDuca en la banda sonora.
La acción de "Boogeyman 2" se sitúa en un sanatorio mental en el que han ingresado un grupo de chavalines con fobias varias, incluida la prota, eterna niña mona que de cría vio al supuesto Boogeyman cepillarse a sus padres (acompañada de su brother, ya curado del tema) y desde entonces arrastra el trauma de turno. Cómo no, poco a poco los pacientes comienzan a perecer en cruentas muertes que activan sus peores temores. Hummm, vamos a ver, ¿no os recuerda todo esto a "Pesadilla en Elm Street 3"?, ¡por supuesto!, de hecho, incluso hay una secuencia directamente fotocopiada de "Session 9" (la del chaval que corre por un pasillo al que, lentamente y en riguroso orden, se le van apagando las bombillas del techo. El tipo grita como un poseso, y se aferra a un leve resquicio de luz que entra por una rendija). Sin embargo, y ahí quería yo llegar, la amenaza de Boogeyman poco o nada tiene de sobrenatural, y poco o nada tiene que ver con el origen del monster de la primera parte, aquí solo hay un tipo con careta que va masacrando a la peña (encima, es de lo más fácil deducir de quién se trata), estamos pues ante un genuino slasher (y serio, ¡ya era hora!) y una genuina tomadura de pelo para aquellos que esperan una verdadera secuela... suerte que a mi la primera ni fu, ni fa.
A todo este cocktail añádanle la presencia de Tobin Bell, alias "Puzzle" en la infinita saga "Saw", una buena ración de gore (hay algún que otro crimen francamente bruto) y un poco de sexo y tetillas, para tener a todos contentos (¡ah!, y una duración no precisamente extensa, gracias a dios!!!).
El caso es que, como decía, "Boogeyman 2" a mi me resultó un film soportable, ameno dentro de su rutina. No me pregunten por qué, pero así fue. Quien quiera probarlo, que no se corte.

jueves, 25 de octubre de 2018

BLOOD FEAST 2016

"Blood Feast" fue la primera película gore tal y como las conocemos hoy. Y la primera de ese tipo realizada por Herschell Gordon Lewis. Luego haría más, pero tenderían a parapetarse en el humor. Voluntario, claro, porque de involuntario hay para dar y regalar en la filmografía del legendario cineasta. Dicho de otro modo, de haberse aplicado más talento en la realización de "Blood Feast" -y algo más de dinero-  podría haber sido una película muy dura e impactante en su gráfica violencia. Luego, con los años, llegaron los homenajes y los semi-remakes, pero todos hacían gala de ese mismo humor, de comedia, como "Bloodsucking Pharaohs in Pittsburgh", "Fonda Sangrienta" o "2001 Maníacos". ¿Qué pasaría si alguien decidiera tomársela en serio? actualizar sus imágenes extremas y su historia sobre un psycho-killer demente que trocea muchachas aplicando efectos especiales de alta calidad y sin soltar chistecillos durante el proceso. ¿Y si ése alguien viniera del llamado ultra-gore alemán? Desde luego muchos pensarían que es el candidato IDEAL para modernizar el cine de H.G.Lewis con la misma cruda honestidad y finalidad, recreándose en el gore bruto de modo enfermizamente detallado por el mero placer de hacerlo, desacomplejadamente pornográfico y sin auto-censura. Si al pack añades un reparto prinicipal tan curioso como el guaperas teen de los 80 Robert Rusler (al que has podido ver en "La mujer explosiva", "Pesadilla en Elm Street 2", "Los centinelas" o "Vamp"), Caroline Williams, superviviente femenina de "Masacre en Texas 2", y la morritos calientes Sophie Monk, entonces estamos ante lo que se dice un proyecto altamente prometedor, que es lo que parecía este remake oficial -y gélidamente serio- del clásico de Gordon Lewis.
Y es que, encima, resulta que la peli se reserva algunas buenas ideas, leves variaciones
bastante ingeniosas con respecto al film de 1963, como aquella según la cual la devoción hacia la diosa Ishtar del protagonista viene motivada por probables alucinaciones consecuencia de abandonar cierta medicación. Vamos, que el cuento de sacrificar inocentes con saña en nombre de la deidad sumeriana es una empanada que el tipo tiene en su cabeza. Todo ello rodado con profesionalidad, de manera sobria, unas dosis de drama para incrementar el tono serio de la movida y efectos especiales del también realizador Ryan Nicholson. Hasta ahí bien, el problema viene cuando tras mucho bla, bla asistimos al primer crimen... en el que se supone veremos una castración y.... ¿qué?, ¡¿fuera de cámara?!, ¿sin mostrarme hasta el mínimo crudo detalle de la misma?!. Espera, algo no funciona. ¿Estaré viendo una versión censurada?. Tras informarme descubro que esa es la íntegra y que, sí, por muy sorprendente que sea, el "Blood Feast" de 2016 va extremedamente escaso en lo referente a truculencia. No lo digo de broma, una puesta al día del clásico del cine gore.... al que le falta este último elemento. De hecho, encontraremos más gore en productos tan estandarizados como "Hostel" o alguna de las secuelas de "Saw". Así se lo digo. ¿Qué sentido tiene? Y más viniendo de Marcel Walz, un realizador independiente germano que, en mayor o menor medida, hasta ahora se había especializado en ese cine -grabado vídeo mediante- generoso en cuanto a horror y hemoglobina. De entre todas sus obras previas destaca "Seed 2", la secuela de una de las ultra-violentas películas que Uwe Boll rodó desde el resentimiento por toda la caña que le estaban dando. Vale, puede que Walz no sea Andreas Schnaas o alguno de esos pirados, pero con él implicado en la producción de "Blood Feast 2016", algo más de chicha podrías esperar. Sin embargo, da la sensación de que el tipo, consciente de que esta peli disponía de una envergadura levemente superior a lo habitual en su filmografía (ni que fuese por tratarse del remake de un film popular y por la intervención de algunos actores de cierto curriculum), decidió que fuese su trampolín al mainstream, apostando por una "dirección de actores" más currada (parece que algunos de ellos crean estar en una candidata a los Oscars), más drama y una rebaja notable del elemento violencia para hacer el resultado final mucho más "aceptable". Y ojo, que me parece muy respetable... pero coño, ¡¡no lo hagas con un remake del "Blood Feast" de Herschell Gordon Lewis!!, porque todo eso es justamente lo que menos necesita.
Total, que el film termina resultando extremadamente aburrido. Pesado. Desaborío. Y las pocas escenas sangrientas no aportan nada llamativo, novedoso o espectacular. Una auténtica decepción o, peor, una oportunidad salvajemente desaprovechada.
Como era de esperar, va incluido papelillo para The Godfather of Gore himself (al que apenas le quedaban ya dos telediarios).

sábado, 5 de marzo de 2022

SCREAM 2022

Cuando me enfrento a la enésima entrega -tardía y motivada por la nostalgia más mercantilista- de un film de mi género favorito, tiendo a deglutir todas las pelis precedentes, en orden, antes de llegar a la más reciente. Es un juego divertido que incluye ver evolucionar la historia y envejecer a los personajes / actores. Procedí así con la saga "Saw", por ejemplo. Ahora, con el lanzamiento de la nueva "Scream" (la quinta, aunque no lo ponga en el título), me animé a repetir la hazaña. Vi las cuatro previas. A una por día. La intención original consistía en escribir sobre todas. Un repaso escueto, pero conciso, como el que en su día dediqué a "Phantasma". El problema es que, a rasgos generales, las "Scream" movies no me inspiraron ni una sola línea. Seloplico...
Nunca he sido fan de la saga. Reconozco que el primer "Scream" -que vi en su día en el cine- dispone de un sutil encanto. Es razonablemente entretenida. Un genuino film de terror. Las tonterías posmodernas y auto conscientes aún suenan algo novedosas. Y se ciñe con bastante dignidad al modelo slasher. Es cierto que sus tics noventeros irritan (ese reparto repleto de niños guapos, blanquitos y ricos, la sobre iluminación, la ausencia de genuinos elementos exploitation), pero incluso, vistos hoy, tienen su gracia. Así que esta puedo tolerarla. Sin embargo, las consiguientes continuaciones son terriblemente malas. De la segunda a la cuarta. En muchos casos casi parecen telefilms. Y ni siquiera de terror. Da la sensación que en cualquier momento, en cualquiera de ellos, entrará en escena Angela Lansbury.
Tal vez por eso afronté este "Scream 2022" con desgana (aunque curiosidad). Y, tal vez, esa es la razón por la que me sentó mejor. O quizás sea, simplemente, una buena película, lista para ver y olvidar. 
La cuestión es que entramos en el terreno de lo que, en la misma trama, califican de "recuela". Es decir, un remake disfrazado de secuela tardía y que incorpora personajes avejentados de los films "antiguos". En este caso Neve Campbell, David Arquette, una feísima Courtney Cox (da grima compararla con la versión monísima y pizpireta que aparecía en "Masters del universo") y Skeet Ulrich. Podríamos añadir también a Marley Shelton, que salía en la cuarta. Estos se entremezclan con los personajes nuevos, una panda de jovenzuelos no excesivamente repugnantes (y donde, por supuesto, caben un gay, una lesbiana y uno de piel tirando a oscura). Juntos tendrán que descubrir la identidad del nuevo Ghostface, al que le ha dado por asesinar peña relacionada con aquellos que murieron en las pelis previas. Los crímenes son un pelín más gráficos de lo que la franquicia nos tenía acostumbrados (¡¡han tenido que pasar 26 años para ello!!). Y, esto sí sorprende, la figura del psycho-killer resulta más amenazante que nunca. Impone, a pesar de lucir el disfraz reglamentario que todos conocemos. Eso significa que, por primera vez, alguien ha sabido filmarlo debidamente. ¿Tal vez el problema que tenían los "Scream" precedentes era.... Wes Craven? Al fin y al cabo, ya entonces encajaba como un guante en el rol de "cineasta maduro hastiado de su vinculación con el género". En esta ocasión no dirige por razones obvias, de eso se encargan Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, responsables de una peli que parece gustar a todo el mundo menos a mi, "Noche de bodas". Tampoco el guion es de Kevin Williamson, sino de  James "Zodiac" Vanderbilt y Guy Busick quien, por cierto, ha escrito la nueva "Destino Final". Ambos se aferran bien fuerte, y con delectación, a los tropos de la franquicia. Si en las entregas previas se hacían "discursos" -tirando a críticos- sobre la nueva tendencia en cine de terror del momento, ahora toca meterle un -merecido- cachete a esa cosa aburrida y pedante que algunos llaman "terror elevado" (la única que me funciona del pack es "Midsommar"). Luego, la "friki" del grupo (que pal caso folla con otros coños, todo un cambio) suelta un "speech" muy logrado, y perfectamente medido, sobre el mentado fenómeno de la "recuelas". Uno que encaja mucho y muy bien en lo que cuenta la misma "Scream 2022".
Pues lo dicho, una cosa más o menos entretenida. Nada que nos haga vibrar, ni saltar del sillón (salvo algunos sustos que te funcionarán si no estás muy puesto en estas lides). Pero se deja ver y, sobre todo, devuelve cierta "dignidad" a la saga, una que no lucía desde 1996.

martes, 7 de octubre de 2008

MARTYRS

Digan lo que digan, la mejor manera de definir "Martyrs" es como "la aportación europea al torture-porn iniciado por "Saw" o "Hostel"". Pero claro, siendo Europea como es, y Francesa más específicamente, no esperen gore de comic-book ni descerebre, "Martyrs" es tremendamente seria, salvajemente realista (superando incluso a su paisana "A L´interieur", más enfocada al gran guiñol) y, sí, un pelo pedante... pero tampoco demasiado.
Una niña escapa de lo que es una evidente sala de torturas. Internada, tiene terribles pesadillas en las que una mujer con aspecto casi animal la ataca. Suerte de la amiga que se ha agenciado, y que prácticamente vela por ella. Pasados 15 años, la prota va en busca de aquellos que la martirizaron para vengarse. Pero esto no será más que el principio del horror.
Lo que os acabo de contar sirve para mas bien poco. Si algo tiene "Martyrs" es que NO es nada previsible, vamos, que cuando crees que sabes por dónde tirará, pega un giro del copón, y luego otro más. Y ello afecta incluso al tono y estética del film, que arranca como una imitación francesa del horror japonés para, poco a poco, olvidarse de todo eso y empezar de cero alejándose por completo de lo que sería el terror estándard. Estos cambios de rumbo radicales parece que molestan a un sector de la crítica, pero a mi me chiflan. Igual que me chifla que "Martyrs" no quede en la mera imitación del cine americano de los 70, y haga gala de unas virtudes muy francesas... y muy europeas.
¿Pero es tan fuerte como dicen?, hombre, para quien haya visto cosas como "Irreversible" o "Saló" de Pasolini, pues no le hará trallar ni se desmayará, pero sí es peligrosa para aquellos que no estén acostumbrados. Lo curioso es que gore, lo que se dice gore, no hay muchísimo, es más una violencia física y psicológica tremendamente cruda y brutal. Un poco como "La matanza de Texas" original (pero aún así, "Martyrs" tiene más chicha). Desde luego olvidaros de los espectáculos sangriento-delirantes para gritar y aplaudir, no van por ahí los tiros, el objetivo del realizador (como él mismo confiesa) es provocar la ira del espectador y poner su paciencia al límite. Pascal Laugier está convencido de que el terror debe ser transgresor y no acomodarse, tal y como ha ido haciendo estas últimas décadas.
Y es que no sólo de violencia vive "Martyrs", lo que cuenta es original, lo que se muestra va acorde con la historia, el ritmo no decae, logra agarrarte por la entrepierna, tenerte en vilo e inquietarte. Terror con mayúsculas. Sorprende que sea el mismo dire de la aburridísima "El internado".

jueves, 27 de noviembre de 2008

NOT QUITE HOLLYWOOD: THE WILD, UNTOLD STORY OF OZPLOITATION!

Hay que ser bastante cinéfago para gozar "Not quite Hollywood: the wild, untold story of ozploiation!" dada su limitada temática (limitada en lo referente a la cantidad de audiencia que pueda interesarle), se trata de un documental que repasa de pe a pa el cine exploitation producido en Australia, desde finales de los 60, con especial énfasis en los 70, y llegando a nuestros días. En general, viene dividido en tres partes, cine de tetas (¡¡y menudas son!!), horror y acción. Se repasan los "clásicos", como "Patrick" o "Mad Max" (y, esa sí es buena, se tocan de refilón sus plagios Italianos), los más segundones (la mítica "El imperio de la muerte". Su realizador, Brian Trenchard-Smith, es casi como la estrella del docu) y cosas ya no tan significativas, pero que, sin embargo, llegaron a estas tierras en su momento, como "En busca del avión perdido", "Los Bicivoladores" o "Sky Pirates" (rebautizada por uno de los entrevistados como "Indiana Jones y el templo de la basura").
Los invitados a parlotear son muchos, y no todos gente del cine Australiano. Obviamente, el que más destaca es Quentin Tarantino, por su verborrea entusiasta, le siguen Jamie Lee Curtis, Dennis Hopper, Stacy Keach, George Lazenby, Steve Railsback o cineastas como Philippe Mora (divertida la parte en la que se dedican a hablar de su -terrible- "Aullidos 3"), Russell Mulcahy (por "Razorback, los colmillos del infierno"), el inevitable George Miller (aunque nada dicen de "Mad Max 2"), Greg Mclean (por su "Wolf Creek" básicamente, aunque también por "Rogue" que tuvo un precedente de suculento aspecto, "Dark Age") Ted Kotcheff (el de "Acorralado"), Richard Franklin ("Patrick" y "Link"), James Wan ("Saw", que confiesa inspirarse muy mucho en una secuencia de "Mad Max" para la esencia del primer film sobre las andanzas de "Jigsaw") y Jamie Blanks (dire de "Leyenda Urbana", de "Storm Warning", que tiene pinta de ser cañera y del inevitable remake de uno de los clásicos del cine Australiano, "Long Weekend").
Precisamente, puede que Blanks no sea un gran realizador... pero desde luego se merece una medalla por ser uno de los montadores del documental, y es que si en algo destaca "Not quite Hollywood..." es en su montaje, su aspecto visual, es innovador, rompedor, muy moderno y, en una palabra, genial. Hasta cierto punto puedo afirmar sin rubor que chupa un poco de la moda odiosa / fascinante nacida a raíz de "Grindhouse" que consiste en jugar con la estética del cine "exploit" de los 70, incluidas sus imperfecciones en el celuloide. Además, las imágenes de los films comentados (por norma, sus escenas más llamativas) pasan a velocidad de vértigo, con los efectos sonoros magnificados y acordes a lo que se habla. Es difícil de explicar, basta decir que es lo mejor de la película.
Altamente recomendable.

jueves, 14 de octubre de 2010

LES 7 JOURS DU TALION

"Les 7 jours du talion", o "7 Days" como título internacional, parte de una novela de Patrick Senécal, quien harto de la "violencia cool" de Hollywood en lo que fue la algo ya extinta moda del torture-porn con "Saw" y "Hostel" a la cabeza, decidió aportar su versión de los hechos, procurando hacerlo de un modo frío, directo y evitando efectismos. Vamos, apuntando más hacia las consecuencias psicológicas del asunto y mostrándolo con toda su crudeza y fealdad. Sin esteticismos que valgan.
Daniel Grou, director de su adaptación a la pantalla, supo entender las intenciones del escritor, de ahí que haya optado por tirar un poco de la vena del pedante Michael Haneke a la hora de afrontar esta clase de material. El ritmo es muy pausado, muy relajado y la total ausencia de banda sonora incrementa el mal rollo y desprende al film de cualquier posible identificación con un drama de ficción puro, aunque en el fondo, "Les 7 jours du talion" no deja de ser un thriller estándar, con la policía investigando contra-reloj y todo. Es en la forma donde es distinto.
La historia mola. Un médico pacífico y buencha, ve como su querida hija pequeña es violada y asesinada por un pederasta chalao. El tio, sin arquear la ceja, no duda en secuestrarlo -una vez la poli lo ha pillado y tiene pruebas irrefutables de que es el culpable-, llevarlo a una choza y torturarlo durante seis días, anunciando a la policía que en el séptimo, y coincidiendo con el cumple de su difunta hija, lo matará. Al ser médico, el muchacho tiene muchos métodos de inflingir dolor y evitar la muerte.
A partir de ahí, ya os lo podéis imaginar, un carrussel de locura total cuesta abajo. Sí hay alguna que otra escena fuerte, con su gore y todo, pero tampoco es una constante... aunque funciona a la hora de transmitir angustia (y más sin música que lo parapete, solo crudo silencio o los incontrolables berridos de la víctima). Curiosamente, el público junto al que la vi en un festival respondía con aplausos y ovaciones cada vez que el justiciero machacaba al asesino... algo que no se yo si estaría en la agenda del director.
Total, que aunque la peli se toma su tiempo para todo, está un rato guapa, no aburre (apunto está de hacerlo) y cuenta con un final seco y contundente maravilloso, como a mi me gustan.

domingo, 19 de julio de 2009

TURISTAS

"Turistas" es de esas películas que engañan... pero de manera inconsciente. Dicho de otro modo, es el espectador el que se dispone a verla auto-engañado de antemano. Y claro, luego vienen las decepciones. Porque, aunque lo parezca, "Turistas" NO es un slasher. Y aunque también lo parezca, no entra en la categoría de las "torture-porn" a pesar de que guarde relación con "Hostel" (por la idea base de los chavales/as de viaje a un país exótico que caen en malas manos). Esta última afirmación no es mía, pertenece a un tipo que dedicó numerosos párrafos a argumentar por qué "Turistas" no entra en la misma categoría que la peli de Eli Roth o "Saw", y es que si os fijáis bien, en "Turistas" no se tortura a nadie... la única secuencia en la que se abren estómagos y extraen órganos se hace con la víctima anestesiada (y con fines más "humanos"... aunque mal enfocados, claro). Sólo los primeros minutos, mediante montaje sincopado y acelerado, te parece ver a alguien que sufre horrores en plena tortura... pero no.
Como dicen por ahí, el film en cuestión entra más en la categoría de thriller, y esta vez va en serio, no es una excusa. Unos chavales guapos, sanos y aficionados a la fiesta se van de vacaciones a Brasil (sitio este al que todo el mundo parece encantarle... sin embargo, yo no iría nunca, la verdad). Como es de esperar, caen en una trampa, concretamente en las zarpas de un médico con aspiraciones de salvador: extrae los órganos a ricos turistas para dárselos a los niños pobres Brasileños. Eso son los primeros 50 minutos de peli, que pasan en un pis pas... el resto es la persecución de los malos tras los buenos (que logran escapar), desgraciadamente algo desvirtuada por un montaje caótico en el que no distingues quien es quien y acabas aburrido. Destacar la secuencia en la que el médico malvado se carga a uno de sus esbirros clavándole un pincho en el ojo, francamente bruta.
El resultado, pues un film bastante entretenido dirigido por John Stockwell, personaje este de lo más interesante (atención a su cameo final) que empezó en la industria del cine como actor/guaperas, quizás lo recordéis en algunos títulos tales como "Sueños Radioactivos", "Dangerously Close" (vía "Cannon"), "Mi proyecto científico", "Top Gun" (papel muy secundario)... aunque su mayor triunfo fue protagonizar "Christine" a las órdenes de John Carpenter... y sí, tal vez incluso aprendiera algo del maestro.

lunes, 14 de junio de 2010

BEYOND REMEDY

Producción alemana con algunos actores americanos y consciente de las ultimas tendencias favoritas de los fans del cine de terror. Es por ello que encontramos todo en uno: slasher, torture porn, fantasmas, terror psicológico y gore, eso si, todo con un resultado lastimoso.
Debido a un accidente en el que murió su hijo años atrás, una mujer acaba teniendo una tremenda fobia a los cuchillos, así que decide ingresarse en una extraña clínica capitaneada por un misterioso doctor, en la que tratarse junto a otro grupo de gente con otro tipo de fobias. Para más inri, una de las pacientes le advierte de que en esa clínica años atrás se les administró a trece niños una rara medicina, que lejos de curarles, acabó con todos ellos, y sus fantasmas pululan por el lugar plácidamente. Comienza, pues, la escabechina. En todos los sentidos.
Tomando como referentes "13 Fantasmas" o "Saw", la peli se jacta de ser cruel y brutal (sin llegar a los parámetros del ultra-gore) incluso de chanante y moderna. La atmosfera está tan recargada que parece que el director pretende marcarse un tanto. Claro que si eres un manazas, por mucho que quieras alardear y gustar a un sector del público, el resultado va a ser una puta mierda. Y eso es precisamente lo que es "Beyond Remedy", una puta mierda infecta, que a base de escenas preliminares eternas, meter tripitas y cerebritos sin venir a cuento, y hacer un revoltijo estúpido, lo único que consigue es que nos hartemos y le demos al avance rápido.
Yo me digné en verla, pero ustedes no pierdan su preciado tiempo.
En el cast se anuncia con ahínco a Rick Yune ("Ninja Assassin") como si eso fuera garantía de algo… además, miren, se la destripo: Rick Yune es el ayudante del doctor que al final es el malo.
Dirige un tal Gerhard Hroß. Ni los buitres le devorarían.