Mostrando las entradas para la consulta Adrienne Barbeau ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Adrienne Barbeau ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de abril de 2022

PÁNICO EN BEVERLY HILLS

Extraño slasher tardío y concebido justo en la decadencia del subgénero, que destaca, más que por su condición, por dos motivos concretos: Se trata de una película que sabedora del poco tirón que tiene ya en 1987 el slasher, apuesta por combinarlo con el thriller. Ese sería uno, el otro es que es una película que está espantosamente dirigida. De hecho, posee tanto raccord, que cualquiera diría que se han montado escenas de distintas películas, pero nada más lejos de la realidad. “Pánico en Beverly Hills” es un perfecto ejemplo de la incompetencia de su director, Jag Mundhra, y de la distribuidora que decidió quedarse con los derechos de explotación, Intercontinental Releasing Corporation.
La cosa va de una serie de agentes inmobiliarios que se dedican a vender casas de lujo. Por otro lado tenemos a un locutor de radio nocturno, de esos que abren las líneas telefónicas y a los que los oyentes cuentan sus intimidades. finalmente tenemos un corpulento asesino al que no le vemos la cara hasta el final, que matará a tantos agentes inmobiliarios como se le ponen a tiro, utilizando para ello —entre otras cosas— un arma de su invención: El palo de un desatascador al que le ha pegado unas enormes cuchillas de afeitar en el extremo.
La policía comienza a investigar el caso, que se va esclareciendo cuando descubre que el asesino es uno de esos oyentes que llaman por teléfono al programa del locutor antes mencionado. La policía se pondrá en contacto con este con el fin de encontrar al asesino, que para más rasgos, come comida para perros con sabor a pollo en lata.
“Pánico en Beverly Hills” es un desastre absoluto, larga como un día sin pan sobrepasando la hora y media de metraje, y tan mal rodada que casi parece una cosa intencionada.
El director, Mundhra, de ascendencia hindú, enamorado del cine, creció bajo la disciplina de una estricta y conservadora familia que, prácticamente, le prohibía ver películas. Desarrolla así su amor por el cine hasta llegar a convertirse en director de toda suerte de subproductos estadounidenses que rara vez se dejan ver fuera del mercado del direct to video, todos muy sosos y muy malos. A nuestro país llegó en su momento en vídeo esta “Pánico en Beverly Hills”  (“Open House” en su versión original) que, como ya les he dicho, está tan mal dirigida que bien merece un visionado, si bien, los efectos especiales que usa, artesanales, son de primero de educación básica —ya saben, los dos deditos cortados que se mueven sobre la mesa, etc…— y más que asustarnos nos provoca las tan agradecidas risas involuntarias… pero no muchas ni muy intensas. Al final la sensación que nos deja la cinta es más de sopor y agobio, que de cualquier otra cosa. Parece un mal telefilme.
El caso es que cuando se entregó la película terminada a los señores que se iban a encargar de ponerla en las estanterías de los videoclubs (no llegó a estrenarse en cine), la Intercontinental Releasing Corporation, el vicepresidente de la compañía, Richard Casares, se percató de que el material que le habían entregado era demasiado malo, no servía ni para tirarlo a la basura, por lo que sabiamente decidió rehacer por completo la película. Este quería que alguna de las nuevas escenas que iban a rodar las protagonizara su esposa Tifanny Bolling, actriz proveniente de la televisión a la que hemos podido ver en cosas para todo tipo de paladares, ya sea el clásico de la serie B “Tarántula”, ya sea una sex comedy de tercera como lo era “Las chicas del Valle”. Bolling en un principio se mostró reticente a hacer un papel vista la calidad de la película, pero al final tragó, pasó por el aro y ahí la tenemos en la película. Una vez montado el nuevo corte, este es el que se comercializó (el que pudimos ver en España). Esto hace preguntarme que, si este despojo en celuloide es el rehecho por la distribuidora, el dado por bueno, ¿Cómo sería la versión que desecharon? Me gustaría verlo.
Entre un reparto plagado de rostros desconocidos destacan las presencias de Joseph Bottons (“El abismo negro”) y Adrienne Barbeau cuyo papel es bastante destacado y de la que dice la leyenda, que aceptó porque no estaba muy boyante en 1987 y necesitaba pasta para pagar la matrícula del colegio de su hijo.
Poco más. Hay muchos slashers malos, pero quizá este se lleve la palma. Ciertamente, y pecando el género como peca de aburrido, esto está a otro nivel.

sábado, 27 de junio de 2020

MALEVOLENCE 3: KILLER

Sorprende, y no para bien, el caso de esta tercera y -al menos de momento- última entrega de la saga "Malevolence". Después de los notorios resultados de la segunda parte, desconcierta presenciar un auténtico paso atrás. Da la sensación que Stevan Mena (más pluriempleado que nunca: director, guionista, productor, editor y compositor de la banda sonora) hiciera un poco lo que Don Coscarelli cuando no consigue levantar el proyecto que quiere: Recurrir a aquella franquicia que sabe le funciona a la hora de atraer la atención de inversores, prensa y público. Sin importar si el presupuesto es menor, mucho menor, y si los medios y actores con los que ahora cuenta quedan por debajo del título precedente. En el caso de Coscarelli es "Phantasma", en el de Mena es "Malevolence". Y con ambos ejemplos, hablamos de un modo muy poco lustroso de jorobar tu propio legado.
"Malevolence 3: Killer" arranca justo donde terminaba la primera (no olvidemos que la segunda era una precuela). El asesino escapa de aquellos que quieren matarle y se dirige a su antiguo hogar, que ahora habitan un oportuno grupo de preciosas estudiantes a las que no les importa pasearse con poca ropa. Todo ello a la par que el "Dr.Loomis" de rigor lo persigue y, en el camino, se topa con la abuela del psycho killer, a la que da vida en plan guiño tremendo Adrienne Barbeau. ¿El resto? Pues unos cuantos crímenes y poco más.
Así pues, estamos ante un auténtico regreso al slasher más ortodoxo, y además de verdad, perfectamente recreado y sin odiosas postmoderneces. Por ejemplo, las escenas de asesinatos son intensas, sí, pero sin perder las formas, sin excesos, que es un mal muy común de todas aquellas pelis que se venden como homenajes a los clásicos. Sin embargo, eso que para muchos de ustedes puede ser una aspecto positivo, a mi ya no me vale. He deglutido demasiados slashers en mi vida como para encontrarle algo especial a este, tan aferrado a los dogmas del subgenero. Su misma cualidad es a la vez su mayor enemigo. Al menos no es tan aburrida como la primera entrega, aunque sí denota una cuantiosa falta de medios. Se ve un pelo más cutre.
Solo para fieles a la saga o adictos al slasher sin posibilidad de redención. Me quedo con "Bereavement". Pero de largo.
Si Mena fuese un tío listo, no haría una cuarta.

sábado, 18 de mayo de 2019

SESIÓN DOBLE STEPHEN KING : 1922 + CREEPSHOW

1922 : "1922" y "El juego de Gerald" son dos adaptaciones de sendos trabajos de Stephen King que el canal Netflix nos ha hecho llegar en formato de largometraje original. Mientras el segundo, que es el que tiene más buena prensa, me pareció una chorradilla algo pesada con un muy buen planteamiento desaprovechado, el primero, este que pasaré a comentar, ha sido una sorpresa bastante agradable. Veamos.
Un granjero orgulloso de las tierras que se curra diariamente ve como un día la propietaria de las mismas, nada menos que su mujer, quiere venderlas e ir a vivir a la ciudad. Tras darle vueltas, el hombre decide asesinarla y hacer creer a todo el mundo que se largó voluntariamente. Para ello lía a su inocente y atontado retoño y juntos, proceden. No hace falta decir que, poco a poco, las cosas se irán jorobando por efecto de una venganza desde el más allá cortesía de la asesinada (y de unas ratas).
Principalmente estamos ante un drama puro y duro que, lentamente, se va tornando cuento de terror... aunque esto último tampoco abunda mucho. El tempo no es lento, pero se toma las cosas con calma. Y la historia no brilla por su originalidad. Sin embargo, como película "1922" funciona. Ayudan su atmósfera. Su bonita fotografía. Su tono sombrío. Su, en general, muy buena factura. Y su reparto, en especial un Thomas Jane de protagonista al que, de buenas a primeras, no reconocía gracias a una lograda caracterización. A su lado otro rostro habitual, Neal McDonough.
Cuando "1922" acaba, te queda la sensación de que no has visto nada especial, ni excepcional, pero sí una peliculita sencilla, honesta, solvente y decente.


CREEPSHOW : Cinco historias donde el terror y un humor muy negro, y muy sutil, se hermanan para lanzar un afectuoso guiño a los legendarios tebeos de la editorial "E.C. Comics". Un cadáver que sale de la tumba reclamando su tarta de cumpleaños. Un paleto que se convierte en planta por efecto de un meteorito. Una pareja de amantes ahogada  en el mar de forma cruenta reclama venganza. La liberación de un temible monstruo de hambre infinita encerrado en una caja. Un huraño magnate con fobia a las cucarachas ve su peor pesadilla hecha realidad.
Clásico donde los haya, "Creepshow" aunaba los talentos de George A. Romero, Stephen King y Tom Savini (y Tom Atkins o Adrienne Barbeau, añado yo) en una película que, esencialmente, era un regalo para cualquier fan del cine de terror con buen gusto. Aunque fue un éxito rotundo en su estreno, recibió notables e injustificados palos por parte de crítica y cierto fandom (es absurdo que se cuestionara que todas sus historias giraban en torno a la venganza porque, justamente, así eran los comics de la "E.C."). Sin embargo, el paso de los años la ha puesto en su lugar como el canto a la imaginación y el placer audiovisual que es. Los diseños de las criaturas (impagables el zombie de la tarta y el monstruo de la caja), la admirable estética que gasta, propia de un comic (los encuadres como viñetas y, sobre todo, la iluminación de colores), las excelentes partes de animación, la maravillosa banda sonora y unos efectos especiales de la vieja escuela que hoy serían pasto de insaboro CGI (especialmente las cucarachas, totalmente reales y, por ello, totalmente escalofriantes). Todo en "Creepshow" es absolutamente delicioso. Una fiesta del terror, una película única, altamente disfrutable y muy recomendable. Más si se dispone de una versión en DVD o Blu-Ray, donde sus virtudes -sobre todo las estéticas- brillan como nunca.
Tuvo una segunda parte oficial que, aunque no llegaba a los mismos niveles de gozo, está muy consumible. Luego hubo varios intentos un poco bastardos de más secuelas y series, todas completamente olvidables e incapaces de mimetizar el espíritu y las infinitas bondades de un film tan irrepetible.

sábado, 14 de octubre de 2023

IN SEARCH OF DARKNESS PART 3

No debería ser necesario introducir "In Search of Darkness" a estas alturas. En su momento reseñé las entregas precedentes (la UNO y la DOS). Sin embargo, considerando su escasa memoria y nulo interés, les diré que son una serie de documentales en torno al cine de horror facturado en los años ochenta. Todos a base de duraciones mastodónticas de cuatro horas o más... pero siempre extrañamente entretenidos (si te gusta la materia, claro...). ¿Siempre, siempre?... bueno, justo esta tercera y última dosis es el único cuyas casi seis insanas horas pesan un poco. Solo un poco.
Claro, el elemento ameno funciona o no en base a los títulos retratados. El problema con "In search... 3" es que el material disponible ya no brilla tanto como en las dos anteriores. Lo que queda son las sobras, por así decirlo. Ciertamente, podría molar mucho ver a los culpables de películas oscuras, costrosas y generalmente olvidadas hablar de sus pecados, sin embargo los realizadores del documental hacen la elección en función de las "personalidades" disponibles, y no son muchas. Ni acumulan títulos demasiado lustrosos. A lo mejor uno o, siendo generosos, dos. No más. Caroline Munro o Geretta Geretta (más conocida como "la negra de Demons") serían un ejemplo. ¡Pero no importa! ya que están ahí, que cuenten batallitas incluso de ñordos sin mucho donde rascar, en contraposición a tantos otros que darían más juego. Y es que, encima, a los que hay tampoco le sacan todo el jugo disponible. Mentar "Amityville 2" sin regodearse en su sordidez -así como la escena plagiando "Evil Dead"- o "Transylvania 6-5000" ignorando la paternidad de Rudy DeLuca, chirría. Tanto como muchas de las sandeces y morralla Woke esputada por una ristra de "especialistas" con tufo hipster que es pa matarlos. Afortunadamente, por ahí ronda peña del calibre de Joe Bob Briggs, quien suelta un "speech" final sobre el cine de los ochenta, la descontrolada sobrevaloracion y, muy especialmente, las gilipolleces academicistas de mucho flipao, digno de enmarcar. ¡Chapeau!.
La "elección en función de las personalidades disponibles" antes mentada se amplía también a películas difícilmente clatalogables de terror, como "Relentless", más cercana al thriller policial y sin ser un título especialmente representativo de la década, pero, claro... William Lustig, director, andaba por ahí... y de "Maniac" y "Maniac Cop" habíamos hablado ya en los docus previos.
Al final, los personajes más curiosos y simpáticos de ver y escuchar son Rubén Galindo Jr. (a raíz de "Cementerio del terror", "Ladrones de tumbas" y "El secreto de la Ouija". Siendo hoy un feliz realizador televisivo, el hombre habla de ellas tomándoselas a chufla), Harry Bromley Davenport, Frank Dietz -actor y  ex-socio de John Fasano (lo que significa que repasan de pe a pa su terrible filmografía, incluidas "Zombie Nightmare" y "Al filo del infierno")- y Frank LaLoggia.
Completan el lío los habituales mini-reportajes sobre tendencias (el heavy metal en el horror... ¿otra vez? La llegada de los video-clubs... ¿otra vez?) y personalidades (Dee Wallace, Adrienne Barbeau, Screaming Mad George). Por cierto, en las dosis precedentes eché de menos a Bruce Campbell y John Landis, muy habituales en esta clase de documentos audiovisuales. Bien, olvídense de ellos. Pal caso aquello de "a la tercera va la vencida" no se cumple. Raro, raro.
Tampoco diré que "In Search of Darkness part 3" no merezca la pena. Ni que sea un tocho. Porque se disfruta... solo que menos intensamente. La cuestión es que, con esta, se cierra el círculo. Y me alegra. Más cuando, durante los créditos finales, vamos viendo vídeos de fans de la saga, el terror de los ochenta e, intuyo, inversores del extenso clan de "crowdfounders", soltando sandeces y, sí, la mayoría dan grima.
David A. Weiner, director del trío, acaba de terminar un nuevo documental girando en torno al horror de... los 90. ¡¡Glups!! va a ser toda una hazaña sacar algo potable de ahí.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

TERROR EN EL PUENTE DE LONDRES

A priori, esto pinta estupendo y promete un carnaval de risas a troche y moche. Atentos: Telefilm de mediados de los años 80 dirigido por E.W. Swackhamer, el mismo tipo que en los 70 parió los "Spider-man" de imagen real, en el que un jovenzuelo David Hasselhoff se enfrenta a Jack el destripador, revivido cien años después. Toma ya, toma ya. Pero claro, desafortunadamente su condición de producto para la caja tonta se acaba imponiendo tanto, tanto, que... lo que nos queda es una buena/loca idea totalmente desaprovechada.
Y es que la sinopsis no tiene desperdicio: En 1888 Jack el destripador es acorralado en un puente por un grupo de enfurecidos ciudadanos. En su huída, cae al agua, arrastrando consigo un pedrusco. Cien años después, el puente ha sido totalmente reconstruido pieza por pieza en un pueblucho situado en plenos Estados Unidos. Una turista se corta accidentalmente y su sangre se derrama en el pedrusco maldito (que a pesar de estar hundido en las aguas, fue finalmente hallado). Esto abre una puerta desde el mas allá para que el famoso destripador regrese y siga con la escabechina. Desafortunadamente para él -¿y para nosotros?- el bueno de Hasselhoff anda por ahí, camisa abierta mostrando poderío masculino, encandilando a las nenas e investigando. Cuando el muchacho deduce lo de que el asesino es el auténtico Jackie retornado desde la tumba, todos le toman por loco... pero, evidentemente, acabará demostrando cuán acertado anda en sus suposiciones y, como telefilm que es, ganando la partida.
Pues nada, lo dicho, la parte divertida de esto está al principio... y eso incluye el único crimen razonablemente sangrante. Luego, rutina estético-narrativa. Sosez, pesadumbre, incapacidad por parte del dire de crear ninguna clase de suspense o atmósfera y una extraña y agobiante fijación en contarnos los devaneos amorosos del Sr.Hasselhoff... incluida secuencia "de Oscar" en la que el chico llora confesando un trauma personal. Regocijante.
Al mentado y cuadriculado actor le acompañan algunos rostros reconocibles, de entre los cuales destacan los de Adrienne Barbeau y Clu Gulager. La música -muy chula y melodramática ella- es del gran Lalo Schifrin. El guión corre a cargo de William F. Nolan, autor del libreto de "La fuga de Logan" y de los afamados telefilms "Trilogy of terror".
Posdata: Supongo que no soy el único que ha sabido apreciar el sospechoso parecido entre el cartel de "Terror en el puente de Londres" y ESTE otro...

jueves, 9 de febrero de 2012

"CREEPSHOW" EDICIÓN ESPECIAL DVD

Hace unos días estuve en casa de mi buen amigo el Dr.Chainsaw. Mirando su interesante colección de dvd´s, localicé la edición especial de "Creepshow". La americana, digo, que en España solo existen dos mierdas y, encima, piratas. A pesar de que la peli de Romero es la número dos en mi "top ten" personal, jamás compré dicho dvd porque siempre creí que como edición especial ofrecía poco, y que una pedazo de peli como esa merecía más, mucho más. Así que me dije "Pues nada, me espero a que salga la definitiva". Pero claro, una cosa es comprarla, y otra muy diferente es que tu amigo te la preste.
Vista ahora de cabo a rabo (son dos discos), puedo decir que no está tan mal. Los menús son un poco mierdas, y hubiera preferido una caja más chula, incluso una chuchería interior como un tebeo o algo así... pero en cuanto a contenidos, satisface bastante al fan. Lo más destacado, obviamente, es el documental del "cómo se hizo" titulado "Just Desserts: The making of Creepshow" que dura lo mismo que un largometraje. Así que hay chicha. Está muy entretenido y completo, aunque se echa en falta a Stephen King. De hecho es el gran ausente en todo el dvd, no aparece por ningún lado (salvo en la peli, claro). Tenemos a George Romero y Tom Savini como maestros de ceremonias, pero también estan Tom Atkins, Ed Harris en una aparición breve pero muy simpática hablando de su famosa escena del "baile hortera", Adrienne Barbeau (muy guapa), Bernie Wrightson (que, como sabéis, dibujó la adaptación posterior del film a las viñetas), Richard P. Rubinstein o el responsable de la maravillosa banda sonora, John Harrison. Justamente, a esta se le dedica un capítulo íntegro, igual que a las animaciones (hay imágenes del comic real utilizado en la peli!!), a todas las deliciosas pijadas estéticas que imitan el lenguaje del noveno arte, a los problemas que dieron las cucarachas y bueno... a los actores y demás. Muy jugoso. Merece la mitad del precio.
Otros extras son las famosas grabaciones en vídeo que Tom Savini hizo del rodaje (y que rulaban completas por la red hace unos años, en el dvd van agradecidamente resumidas), material eliminado (el más destacable es la escena que estaba en el comic de Wrightson, pero fue extirpada de la película, en la que Bedelia va al hospital a reconocer el cadaver de su enamorado al que le falta un cacho de cara por efecto de un disparo), fotos y el genial trailer.
Eso en el disco de extras. En el otro tenemos la peli, que se ve estupendamente bien (la verdad es que, a pesar de adorar mi edición "Polygram" en vhs, reconozco que el dvd gana en colorido y detalles) y el comentario de Romero y Savini, bastante normalico... no te descubren gran cosa y, sobre todo, como decía antes... se echa de menos a Stephen King (no es que sea fan suyo, pero no se puede negar que él es una parte super-importante de "Creepshow").
Sigo pensando que esta obra de arte desbordante en creatividad y pasión (mientras la veía comentada perdía el hilo de las explicaciones, totalmente fascinado y abrumado por sus imágenes y su música... creo que, aunque la historia de "El día del padre" me encanta, "La caja" es la mejor del pack) merece una edición más lujosa y completa. Solo que de momento y para pasar el ratico, esta ya vale. ¡¡Me la copio!!.

sábado, 6 de julio de 2024

BIG LEGEND

Hace un tiempo comentaba mi última y perversa afición: Escuchar música tirando de películas con pinta mierdosa como acompañamiento visual, por aquello de sacrificar diálogos y sonidos sin sentirme culpable. Eventualmente continúo practicándola y, en general, sigue siendo un pasatiempo de lo más ameno. Pero el otro día, buscando un largometraje adecuado, ocurrió algo curioso. Elegí "Big Legend", producto "indie" del 2018 sobre un tipo al que el bigfoot le asesina la novia y, tras unos meses en el loquero, decide armarse y tomarse la revancha, con ayuda de un cazador furtivo. Estaba convencido que sería roña propia de la era digital, esa que tanto abunda por estos mundos plataformeros de dios. Sin embargo, los primeros minutos resultaron algo mejores de lo esperado: Una pareja de enamorados retoza alegremente por unos bosques muy bellos, y muy bien fotografiados. Llegada la noche y, metidos en su tienda de campaña, son acosados por el "monstro" de manera incluso levemente inquietante. Comencé a dejar de prestar atención a las canciones, detuve la música y decidí centrarme en la película.
Aunque resulte casi un chiste predecible, al final lo mejor de "Big Legend" está, justo, en esos primeros quince minutos. El resto consiste en abundante diálogo y momentos muertos de caminatas bosquiles. Suerte que estos, como decía, son muy bonitos de ver (especialmente esos árboles rebozados en musgo) y, sí, al responsable de la fotografía le sobra capacidad. Vale, un buen guion es siempre lo más importante. También contribuyen unos actores solventes (y nada que lamentar de los protagonistas del "film" reseñado). Pero el empaque visual, como ven, ayuda. Principio que siempre defendió John Carpenter, de ahí su encabezonamiento en destinar buena parte de los escasos cuartos disponibles a una cámara más que decente para inmortalizar  "La noche de Halloween". Obviamente, hablamos de cine comercial, con aspiraciones de atraer a cuanta más plebe, mejor.
En lo referente a elementos "exploitativos", "Big Legend" cojea. El bicho -de aspecto digno- sale poco, y la sangre no abunda. Resumiendo: es una película sosa, más bien plomiza, pero no ofende. Hay basura muchísimo peor ahí fuera.
Y como es toda una costumbre en esta clase de materia, se recurre al fichaje -en roles segundones- de nombres de cierta solera para el fandom. Una estrategia algo pestilente, pero que aceptas deportivamente. Hablamos de Amanda Wyss, la "Tina" del "Pesadilla en Elm Street" original, dando vida a una doctora. Adrienne Barbeau -que no necesita presentación- como madre del protagonista en una interpretación con mucha carga emocional. Siempre que veo a estos actores "condenados" ejercer un papel más "serio y dramático" de lo habitual, a base de diálogo, sin gritos, ni enfrentarse a bestias cavernosas, ni enseñar pechuga, no puedo evitar pensar lo mucho que estarán disfrutando -pudiendo, por fin, actuar de verdad- y, a la vez, sentir algo de pena por ello/as. Y, finalmente, el omnipresente Lance Henriksen en un desenlace que pretende asemejarse a lo que hacía "Marvel Studios" en 2018 (¡¡buenos tiempos!!) pero en plan ultra-humilde. Aparece encasquetado en una silla de ruedas, dando vida al jefazo de un clan de cazadores dispuestos a acabar con el bigfoot e intentando convencer al protagonista para que se una a la causa. Todo ello justo antes de anunciar una secuela que, de momento, no se ha materializado. ¿¿A caso Justin Lee, director y guionista, intentaba demostrar a los gerifaltes de "Marvel" que era bien capaz de introducirse en sus filas?? A saber. Lo único obvio aquí es su condición de "carne de cañón" de la era digital, con un puñadito de largometrajes en su haber de los que, así a rasgos generales, nadie ha tenido mucha noticia. Hay terror, sí, pero también western y algún drama. Entre el mogollón destaca una supuesta serie titulada "Resident Evil: Welcome to Raccoon City". Sin embargo, nada tiene que ver con la que produjo "Netflix". Tampoco con la película de Johannes Roberts. Además, únicamente existe un capítulo. ¿¿Intentaba Lee venderle la moto a alguna cadena?? ¿¿Producto "fan made"?? Ni puñetera idea, oiga.

sábado, 1 de febrero de 2020

CREEPSHOW TV (1ª PARTE / INTRODUCCIÓN)

Los que me conocen saben que tengo las yemas de los dedos y la lengua medio desgastadas de tanto escribir y hablar sobre mi segunda película favorita de todos los tiempos, "Creepshow". Naturalmente me refiero a la primera, la original. La relación que tengo con las secuelas es variada. La segunda me cae muy simpática. De la pseudo tercera abominaba hasta que la revisé y pasé de odiarla a considerarla simplemente mala (lo que, si se mira detenidamente, es un avance positivo). 
Sin embargo, no estoy aquí para hablar tanto del film de George A. Romero, como de la reciente serie inspirada en su universo y formas. El día que el canal "Shudder" lo anunció a bombo y platillo, no puedo decir que me entusiasmara, aunque sí tuve ciertas esperanzas al saber que el talentoso hombre de efectos especiales Greg Nicotero (que anduvo como imberbe principiante en el rodaje de la primera) se iba a encargar del pifostio, derrochando cariño y respeto por la materia. Esas mismas esperanzas se ampliaron levemente en cuanto tuve conciencia de que se estaban dejando el ojete en hacer las cosas bien. ¿Cómo? Pues fichando a peña que ya había tenido algo que ver con el primer "Creepshow" (Adrienne Barbeau, John Harrison, Tom Savini, Stephen King como material adaptable) y a otros rostros/nombres ya clásicos del cine de terror, muy estimados por el fandom, (actores como Jeffrey "Re-Animator" Combs, Tobin "Saw" Bell, Bruce Davison y David "Scream" Arquette o gente de letras del calibre de David J. Schow, Joe R. Lansdale, Joe Hill -hijo de Stephen King y que interpretara al niño del prólogo en el film-nodriza- o el mítico hombre de comic -muy adecuado dadas las circunstancias- Bruce Jones). Añadan al pack un "host" de cadavérico aspecto destinado a introducir cada capítulo (de entrada, me pareció raro e incomprensible que no hablara, pero luego entendí que en el original tampoco lo hace. Habría molado que sí le diera el pico, pero en el aspecto "fidelidad" no puedo quejarme), el juego constante con el supuesto formato comiquero afín a la saga, animaciones entre una historia y otra (con un estilo que recuerda a los dibujos animados de "Creepshow 2", aunque con un tufo un poco más de flash. Ahora bien, nada comparado a las animaciones computerizadas de los créditos iniciales, que desentonan y son bastante feuchas), la utilización de efectos especiales "old school" (mezclado con poco pero no por ello menos costroso CGI), la recuperación de todos los truquillos visuales que hicieron de la peli de George A. Romero algo TAN especial, con sus colorines, fondos a base de dibujos, transiciones a modo de páginas pasando (incluidas aquellas que lucen supuestos anuncios de -como decían en "Top Secret!"- artículos de coña), ilustraciones cobrando vida, bocadillos con texto, etc, etc. Resumiendo, todo pintaba a que iban a facturar algo digno... asumiendo que jamás estaría a la altura de la peli de 1982.
Pronto, coincidiendo con el estreno, las redes yanquis se llenaron de reacciones entusiastas. Incluso Stephen King, que no se presta mucho a esa clase de juegos, escribió cosas positivas en Twitter. Bien, acostumbrado a que en USAlandia todo se reciba con exagerada pasión y descontrolada positividad, no me fiaba mucho. Hasta que, por fin, supe de una primera y casi única reacción negativa, que acusaba a la serie de pobretona. Eso ya me cuadraba más. Imaginé que la verdadera verdad sería algo intermedio y esperé a verla.
Deglutidos todos los capítulos de la primera temporada (porque ya hay una segunda anunciada) puedo afirmar que la sensación general fue de.... ¡decepción!. Sí, amiguitos, me temo que este nuevo "Creepshow" no ha terminado de funcionar para mí. ¿Cómo es posible? 
Tras darle mucho al coco en busca de una respuesta, he llegado a la siguiente conclusión: Todos esos elementos afines a la peli original se quedan únicamente y de forma exclusiva en lo estético. Las formas, el papel que envuelve al regalo. Pero en lo narrativo, las cosas cambian sustancialmente. Es decir, todas las historias son poco.... ¡"Creepshowianas"!.Como si cogieran un capítulo de cualquier serie de cuentos de terror y le añadieran todos los abalorios visuales propios de "Creepshow". Pero el hábito no hace al monje. O, aunque la mona se vista de seda... eso. No basta con el envoltorio adecuado, se necesita algo más. Quizás es que los autores del nuevo "Creepshow" no han terminado de entender las maneras del film de Romero, y confunden las maravillosas y perfectamente aplicadas dosis de humor negrísimo de aquella con coña bufa y chorra. O tal vez es que, simplemente, no conocen en profundidad los comics "E.C.", los grandes homenajeados por la pluma de Stephen King en su día. Al fin y al cabo, este creció leyendo aquellos tebeos y supo trasladarlos de forma adecuada al papel/pantalla, cosa de la que se ven incapaces Nicotero y los suyos, ni que sea por pertenecer a una generación posterior.
Podríamos ser un poco más maliciosos y culpar de todo ello a James Glenn Dudelson y Robert Franklin Dudelson, capitostes de la productora "Taurus" y responsables de los descalabros que fueron la mentada "Creepshow 3" y también ese intento fugaz de web-serie bautizado "Creepshow Raw". Víctor y yo les dedicamos todo un podcast que pueden escuchar AQUÍ si quieren saber más. Estos tienen los derechos de "Creepshow", es decir, del título, la marca. Así pues, supongo que, si quieres hacer algo con la saga, tienes que entenderte con ellos. Para su asociación con "Shudder", creo sinceramente que los Dudelson Boys aprendieron de los errores del (su) pasado y se sumaron a la admirable intentona de hacer las cosas bien... solo que no atinaron. O no entendieron el material de base (que en realidad nunca han entendido).
Y ahí radica la gran pena y al mismo tiempo la gran revelación sobre el clásico de Romero, ALGO tenía aquel que es imposible replicar por mucho que lo intentes. ¿El talento de sus artífices, la pasión que aún desplegaban en esos tiempos? ¿una cualidad que se me escapa? A saber.
Dicho todo ello, vamos a por los capítulos en cuestión, comentados brevemente a lo largo de tres entradas que irán apareciendo en las próximas semanas. ¿Por qué? porque de otro modo esto quedaría demasiado largo y, salvo casos inevitables, prefiero hacer las reseñas más escuetas. 
Hasta dentro de siete días pues.

Creepshow TV (1ª temporada)

sábado, 30 de agosto de 2014

LOS OJOS DEL DIABLO

Aunque ya en 1978 Dario Argento y George A. Romero compartieron créditos en la mítica "Dawn of the dead" original, no sería hasta el año 1990 cuando realmente se repartirían -creativamente hablando- la paternidad de una película, este "Los ojos del diablo", "Two Evil Eyes", "Due occhi diabolici" (originalmente bautizada como "Poe", tal y como demuestra el pre-cartel que les dejo por ahí abajo, o "Metropolitan Horrors"), producción italo-yankee que jugaba con una premisa a priori atractivísima para cualquier aficionado medio, dos maestros del género unían fuerzas para adaptar sendos relatos de un titán de la literatura macabra, Edgar Allan Poe. Lástima que pal cambio de década Argento y Romero habían perdido ya un poco su "punch" (aunque nada comparado a lo que vendría después), algo que a mí no me importó ni un pimiento, que corrí al cine para ver la película resultante el día de su estreno. Es interesante señalar que, en principio, los directores no iban a ser únicamente el italiano y el de Pittsburgh, también querían liar a gente como John Carpenter, Wes Craven, Stuart Gordon o Clive Barker, aunque lo problemático de aunar calendarios convenció a sus perpetradores (los Argentos, Claudio y Dario) de que lo más fácil era contar con aquel al que ya conocían y con quién habían currado previamente de manera harto satisfactoria. De haberse materializado el pifostio tal y como se quería en un principio, hablaríamos ahora de todo un hito en el género.
Puesto que se trata de la unión de un par de mediometrajes, bastante diferentes a pesar de churrupetear del mismo escritor, me permitirán que anal-ice cada uno como si de dos títulos totalmente independientes se tratara. Y si no les gusta, que les den.
LA DE ROMERALES: El viejo Georgie se encargó de adaptar mi relato favorito de don Poe, "La verdad sobre el caso del señor Valdemar". Evidentemente, y dado el nivel de paletismo que acarreo, no he leído el texto original, pero sí vi en su día las versiones que firmaron Roger Corman y Narciso Ibáñez Serrador y en ambos casos (pero sobre todo el segundo) me cagué de miedo. Su concepto siempre me pareció genuinamente aterrador. Un tipo que fallece mientras se encuentra en estado de hipnosis, lo que lo mantiene atrapado en el limbo. Su cadáver se marchita, pero su mente aúlla agónicamente con un "¡Estoy mueeeerto!". Uf, escalofriante.
El caso es que George Romero lo pilla y lo lleva a su terreno, el del director de cine de horror cansado ya de la puta etiqueta y de tener que estar siempre liado con muertos vivientes y bichos apestados. La suya es una versión muy culebronesca, que hace más hincapié en el drama y el suspense que en el terror puro. La esposa de un millonario al pie de la tumba anda liada con el médico de este. Juntos planean aprovechar hasta el último halo de vida que le queda al viejo para que, mediante hipnosis, firme todos los documentos posibles y les ceda sus riquezas. Pero el tipo la palma en pleno subidón, lo que impedirá cruzar el portal del más allá y se montará un cristo de órdago, volviendo de la pre-muerte para cometer venganza.
Contaba don Romero que en aquellos tiempos andaba de bajona por el fracaso en taquilla de "Atracción Diabólica" y que aceptó el proyecto porque no requería una gran implicación emocional por sus partes. Y se nota, ya que le quedó muy fría, sosa, plana y -decían en la época- telefílmica. Él mismo así lo reconoció poco después, confesando que se sintió fatal después de ver el despliegue de imaginación que invirtió Dario Argento en su propuesta. Y hasta el italiano comentaría por ahí que en aquella ocasión la inspiración de Georgie anduvo bajo mínimos. Yo mismo me aburrí mortalmente cuando la consumí y durante mucho tiempo tuve un concepto muy pobre de ella, seguramente por su casi ausencia de gore, algo por entonces muy ligado a la obra del padre del zombie moderno. Pero el otro día, y como suele pasar, me pareció bastante mejor de lo que la recordaba. Sí, es cierto que no transpira ni mucha pasión ni mucha vida, que Romero puso el automático y tiró millas, pero aún así, su sobriedad, su saber hacer, su acabado más que solvente y su guión, bien parido y estructurado, la convierten en un producto bastante digno.
Contribuyen a ello sus actores, especialmente cuatro que ya habían currado previamente con
Romero en otra antología, la maravillosa "Creepshow", es decir, una ya avejentada Adrienne Barbeau (que lo hace muy bien, la verdad), Bingo O'Malley, E.G.Marshall y el bueno de Tom Atkins. Completan el cuadro Ramy Zada, muy popular en mi tierra durante inicios de los 90 a raíz de su protagonismo en una serie co-producida por la televisión de Cataluña sobre un justiciero titulada "Dark Justice" ("Quan es fa fosc", "Cuando se hace oscuro", aquí) y Christine Romero, la "esposa de", que pal caso interpreta un personaje idéntico al que diera vida, justamente, en la anterior "Atracción Diabólica", enfermera/cuidadora borde.
LA DE ARGENTALES: El caso de Argento es diametralmente opuesto al de Romero. Se nota que él fue uno de los instigadores del proyecto, que le pirra Poe y que comparte intereses con él y su universo. Su mediometraje es pura pasión... lo que no significa necesariamente que sea la repolla, pero sí que al menos viene plagado de guiños, tributos y homenajes al autor y su obra. Oficialmente adapta "El gato negro", aunque solo es una excusa pa salpicar la movida con referencias a "El pozo y el péndulo", "La caída de la casa Usher", "Ligeia" o "El corazón delator", entre otras.
Rod Usher (bingo!) es un fotógrafo especializado en sacar instantáneas de crímenes cruentos. Vive con una pava súper-lerda y espiritual que adora los/as gatos/as, como una de bien negra que ha traído a casa y que, ya de entrada, se lleva fatal con el maromo. Además, su vida conyugal cada vez anda peor y al parecer ella se ha buscado un amante (o uno en ciernes) joven y bien mono. Borrachuzo, celoso y rabioso, el muy hijo de puta de Rod decide pagarla matando al felino, no sin antes sacar fotos del proceso para ilustrar un libro recopilatorio de su macabra obra (titulado, justamente, "Metropolitan Horrors" -ver más arriba-). Cuando ella lo descubra, se liará parda, aparecerá un nuevo gato negro -que se parece mucho al anterior (lo que tampoco es nada nuevo porque todos los gatines niggas son cagaos entre ellos, yo fui poseedor de uno la mar de majo-) que él querrá aniquilar convencido de que acarrea una maldición. Cuando ella intenta salvarlo, él la mata y oculta su cuerpo tras una pared falsa. No hace falta decir que lo tendrá jodido para salirse con la suya... gracias en parte al enigmático black cat... o a su prole.

A nivel visual y narrativo, como decía, es lo opuesto a Romero, un despliegue de ideas, dinamismo, truculencia, locura y flipadas totalmente ausentes en la historia del Sr.Valdemar. La mayor diferencia es la duración (la del italiano es más larga) y el guión, bastante peor estructurado y con peor ritmo. Nada nuevo bajo el sol, ya que esa es una constante en el director de "Suspiria", "Phenomena" y "Tenebre". Y como en esos mismos títulos, la falta de dominio narrativo queda compensada por el desmadre visual, la cámara apañándose movimientos imposibles (en un momento dado adopta el punto de vista del péndulo de la muerte), el gore (gráficas cuchilladas, empalamientos...) y las típicas "argentadas" tan irritantes como entrañables. Esas salidas de tono en las que exclamas un "Anda yaaaa, no me jodas!". Antes solía preguntarme cómo era posible que Argento no se diera cuenta de lo tontunas y ridículas que eran, pero hoy considero que ya las hacía aposta como elemento  epatante, como parte de su estilo. En este caso no hablamos ni de asesinas esculturas punzantes ni de absurdas vagonetas-extermina-ratas, sino de cierto muñeco económicamente confeccionado para lograrse una coartada y.... en fin, no recuerdo la otra, pero eran dos de esas que dolían, y más con la sombra de Edgar Allan Poe detrás. Naturalmente, Argento se pasa un poco por el forro de lírica del escritor y -como Romero- se lo lleva totalmente a su terreno, exagerando sus ideas hasta el desquicie (esos gatitos mutantes devorando la carne de un cadáver). Pero ya mola, que pa algo es quien es, ¡carayo!.
"El gato negro" la protagonizan Harvey Keitel, un poco antes de su redescubrimiento de la mano de Tarantonto y pasando una etapa algo oscurilla, Madeleine Potter, una actriz que venía de cierto cine cultureta y se supone que despierta pasiones a pesar de lo poco agraciada que resulta (esa boquita suya en perenne estado de "piñonismo" dan ganas de soltarte una yoya) y algunos veteranos, entre los que destacan John Amos, Sally Kirklan, Kim Hunter y Martin Balsam en el inevitable guiño a Hitchcock.

Añadir como colofón que fue la primera película rodada en terreno yankee por el italiano (que cada vez que se va para allá, la verdad es que le salen mejor) y que la versión que vi hace unas noches (descargada de ese demonio llamado emule) incluía una escena cortada de la versión estrenada en España, una pesadilla en la que Keitel viaja a la época medieval para recibir doloroso y rectal castigo. No deja de ser gracioso tener en cuenta que los Argentos impidieron a Romero adaptar "La máscara de la Muerte Roja" porque no querían nada con ambientación "de época" en su producto, pa luego incluirla ellos en "El gato negro". ¡¡Malditos fetuccinis!!.
PLUS: De los notables efectos especiales se encargó, cómo no, Tom Savini, quien se reserva un papel como el demente que desentierra un cadáver para extraerle los dientes, idea esta sacada también del universo Poe (concretamente de su cuento "Berenice"). Hacer notar que tío Tom va ataviado con ropas victorianas.
La banda sonora es del siempre genial Pino Donaggio, que a la hora de poner música al capítulo de Dario se adapta a sus habituales partituras rimbombantes y semi-electrónicas, más propias de unos "Goblin"/Claudio Simonetti o un Keith Emerson.
Aunque el ayudante de dirección del italiano era en un principio Michele Soavi, fue al poco sustituido por el bueno de Luigi Cozzi cuando el otro cayó enfermo.
RESUMIENDO (ya tocaba): Aunque la historia de Argento es mucho más viva, colorista y apasionada, se me hizo un pelín pesada (tal vez por esa falta de capacidad de construcción narrativa -parece que no, pero a la larga es algo que se nota- o tal vez por extensión). Creo que esta vez me moló más la de Romero, a pesar de los pesares. Puede ser mi vejez, puede ser culpa de las expectativas, puede ser por ir la primera o el signo del cambio de los tiempos. Sea como sea, ambas se complementan bien y esputan un film bastante majo, sobre todo ahora que han pasado ya más de dos décadas, que sus autores andan en horas bajísimas y que el cine de terror, en general, va como va.

sábado, 22 de enero de 2022

CREEPSHOW TV (2ª TEMPORADA)

Asumida la poca naturaleza "Creepshowiana" de esta versión para la caja tonta, y que cualquier intento de mandar un guiño al clásico (como la música de los feísimos créditos iniciales) únicamente incrementa la dolorosa comparativa, me agencio las segunda y tercera temporadas completas. Me las veo (no sin cierta ilusión, lo reconozco) y las reseño. Aquí tienen todos los capítulos de la que hace dos. En breve, la otra.

CAPÍTULO 1 - "Model Kid" / "Public Television of the Dead": Rememoremos la historia que introduce y cierra el "Creepshow" de George A. Romero: un crío abroncado por su severo padre, que le tira los tebeos a la basura, recibirá justa venganza cuando se agencie un muñeco vudú. Bien, esa es la base de este "Model Kid". Cambiamos al padre por el tío. Cambiamos al niño morenito por uno rubito (probablemente alter ego del Greg Nicotero infante). Y al muñeco vudú por una figurita de esas de la marca "Aurora" (no en balde es ese un nombre que sale varias veces a lo largo del capítulo). Se agradecen estas movidas de niños fans del terror marginados por adultos o matones en el colegio, y que se toman la revancha. Pero la verdad es que ya comienza a ser un recurso trillado y cansino. Al villano lo interpreta Kevin Dillon. El guionista, John Esposito, tiene una larga experiencia en el género, aunque tal vez su logro más peculiar sea esa cosa de nefasto recuerdo titulada "La sombra del faraón". En cualquier caso, aquí el efecto comparativo es TOTAL y, obviamente, muy dañino.
La siguiente historia, "Public Television of the Dead", debería fliparme porque es un absoluto tributo a "Evil Dead" (y un poco al Sr.Romero y su recurrente Pittsburgh). El mismo Ted Raimi -haciendo de Ted Raimi- acude a un programa de antigüedades a mostrar el "Necronomicón" (ya que, como aclara, pertenece a su familia desde hace muchos años, ¡¡juas!!). Lo leen en directo y se arma la marimorena. Uno de los encargados de poner orden será un relajado pintor televisivo visiblemente basado en otro real redescubierto y reivindicado recientemente -a través de la bufa, algo muy común hoy día-: Bob Ross. Viene aliñado con unas gotillas a lo Mr.Rogers, para quien Romero curró en su época. Precisamente, otro de los héroes de la función es un cámara y realizador regordete de nombre George. Todo muy familiar. Uno de lo momentos más graciosos consiste en el pintor recreando en un lienzo el escenario al completo de "Terroríficamente muertos". Lo demás, puro manual.
Bien, una característica común en la serie a partir de aquí (y que se extenderá a la tercera temporada) es su obsesión por comerle la polla indiscriminadamente al fan medio a base de guiños, homenajes, tributos y lameculadas. Y funciona, según he podido leer muchos pican. A mi me irrita bastante. Lo veo un modo muy ruin de parapetar la falta de buenas ideas propias. En otras palabras, no van a lograr cegarme por mucha rosca que hagan al fan nostálgico que hay en mí. No me vendo tan fácil.
Dirige ambos capítulos el mismo Greg Nicotero.

CAPÍTULO 2 - "Dead and Breakfast" / "Pesticide": "Dead and Breakfast" gira en torno a los nietos de una vieja asesina psicópata que se mueren por convertir la mansión que aquella usó para sus escabechinas como marco turístico. Y forrarse en el camino, claro. Pero el público la ignora, así que invitan a una youtuber especializada en crímenes reales para que pase allí unos días y la promocione. Lo malo es que la chavala comenzará a poner en duda la veracidad de todo ello. Este capítulo es tan entretenido como interesante. Los personajes gastan carisma, la youtuber es genuinamente odiosa y repugnante y, en fin, ¡sale C.Thomas Howell! (compartiendo protagonismo con Ali Larter, superviviente de algunas entregas de "Destino Final"). El desenlace no decepciona. Parte de ello se lo debemos a los guionistas Erik Sandoval y Michael Rousselet (que repetirán en la temporada 3) y a la señora directora, Axelle Carolyn, responsable de la reciente "La mansión", que no funciona tan bien como su aportación al "Creepshow" televisivo, pero se deja ver.
Por desgracia "Pesticide" no repite la hazaña. La idea de que un tipo contrate a un exterminador de plagas para acabar con unos vagabundos que okupan su fábrica está bien. Pero, a partir de ahí, la cosa se torna un caos, un delirio que no entiendo a donde va ni que pretende, a pesar de contar con unos notables efectos especiales. Lástima. Obviamente las referencias, sobre todo sonoras, a la famosa historia de las cucarachas del "Creepshow" original son unas cuantas. Entre el reparto destacan el Carpenteriano Keith David y Ashley ("Hellraiser") Laurence. Dirige Don Nicotero.

CAPÍTULO 3 - "The Right Snuff" / "Sibling Rivalry": "The right snuff" está un rato chula (aunque, eso sí, el "Creepshowismo" sigue brillando por su ausencia). Protagonizan el culebrón unos astronautas en pleno viaje experimental para probar una máquina capaz de juguetear con la gravedad. El inventor de esta recibe todos los laureles, mientras que el piloto vive acomplejado porque su padre, un astronauta famoso, le hace mucha sombra. Dicho complejo se acrecentará cuando les anuncien que han de entrar en contacto con vida alienígena por primera vez y el elegido sea el inventor. La envidia del otro estalla y, en fin, corre la sangre. Pues sí, para estar todo el episodio ambientado en una nave (a base de decorados y efectos bastante potables) y dos personajes, la cosa se aguanta bien gracias a lo interesante de la trama, científicamente (todo el tema de la gravedad artificial) y humanamente hablando (lo de las envidias y frustraciones. Algo que, viviendo como vivimos en este país, nos cae muy cerquita). El único pero que le pongo es el aspecto de los aliens, un poco chungo. Se agradece que estén hechos a mano y, supongo, gasten unas formas voluntariamente "camp", pero no creo que case bien con el tono del capítulo. Protagonizan Breckin Meyer de "Pesadilla final: La muerte de Freddy" y Ryan Kwanten de "Silencio desde el mal". El dire es el normalmente insufrible Joe Lynch.
La historia que sigue desciende unos peldaños. Arranca como una comedia "teen" de pijas histéricas, lo que justifica la presencia de Molly Ringwald como directora de un instituto a la que una adolescente lerda le cuenta que su hermano ha intentado matarla. Las cosas derivarán por derroteros vampíricos. Lo mejor lo tenemos cuando la adolescente comenta que sus únicas experiencias sexuales compartidas consisten en hacer pajas. Lo demás, extremadamente tontuno y olvidable. Guioniza una tipa. Dirige Rusty Cundieff de "Tales from the hood" o "Fear of a Black Hat".

CAPITULO 4 - "Pipe Screams" / "Within the Walls of Madness": Retomamos la movida del "monstruo usado como arma arrojadiza contra un ser humano detestable" -es decir, la historia del bicho de la caja en el "Creepshow" original- y lo hacemos de la mano de la entrañable Barbara Crampton, que pal caso da vida a una casera despiadada y racista (hay incluso un momento que aparece medio borracha con un vaso en la mano, igual que Adrienne Barbeau). La acompañan Eric Edelstein (uno de los nazis malotes de "Green Room") y un bicho no especialmente mal logrado a base de pelos y suciedad que se oculta en las tuberías. Una historia muy tonta, que no aporta nada, pero tampoco ofende. Dirige Joe Lynch.
Con "Within the Walls of Madness" me perdí un poco, resulta algo liosa, pero digamos que gira en torno a un tipo condenado a muerte por una serie de asesinatos que, dice él, fueron cometidos en realidad por un demonio surgido de una dimensión paralela gracias a los esfuerzos de una científica interpretada por Denise Crosby, de "El Cementerio Viviente". Sin más. Dirige todo un VIP del club "Creepshowiano", John Harrison.
Aprovecho el inciso para comentar que las transiciones animadas de esta segunda temporada molan bastante. Se alejan del tono realista de la anterior (y el film original), y evitan el look "flash" que veremos en la siguiente. Las que nos ocupan tiran de rollo caricaturesco y denotan mucho estilo. Un toque original de la serie que, por raro que suene, funciona.

CAPITULO 5 - "Night of the Living Late Show" : A modo de colofón, Nicotero y los suyos cierran la temporada con un capítulo especial de duración doble, donde retoman el "servicio oral para el fandom" pero, al menos, de un modo más inteligente, integrándolo en la trama sin que irrite excesivamente. Y pal caso, además del inevitable guiño con posterior moratón en el ojo al recurrente Señor Romero y sus zombies, tenemos una referencia constante y sangrante nada menos que a nuestra "Pánico en el Transiberiano". Se lo explico.
Justin Long -al que hemos visto en "Jeepers Creepers" o "Arrástrame al infierno"- da vida al inventor de la máquina de realidad virtual definitiva, una que permite al usuario formar parte de sus películas favoritas. En su caso se trata del clásico dirigido por Eugenio Martín. No solo lo disfruta, además anda enamorado del personaje que interpreta ¡¡¡Silvia Tortosa!!!. De esta manera el inventor huye de su mediocre realidad y, muy especialmente, su señora esposa, con la que se casó por dinero y que, obviamente, no luce tampoco muy apetecible (aunque ni mucho menos es el cayo que nos pretenden vender). La cornuda, harta de desprecios e infidelidades -virtuales-, usará la misma máquina para vengarse.
Lo cierto es que, llegado el momento, comencé a pensar aquello de "Me aburroooo", antes de descubrir que consumía un capítulo más extenso de lo habitual. Pero no está demasiado mal. Las escenas en las que Justin Long entra a formar parte de "Pánico en el Transiberiano" e interactúa con Christopher Lee, Peter Cushing o la misma Tortosa, tienen su gracejo, aunque tampoco es que estén estupendamente facturadas. Llama la atención que se busquen a una doble de la actriz catalana cuyo parecido resulta bastante discutible.
El guion corre a cargo de Dana Gould, todo un personaje mediático ligado a cosas tan distintas y curiosas como "Los Simpson", "Mystery Men" o esa rareza titulada "Me levanté temprano el día de mi muerte". Dirige Greg Nicotero.