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sábado, 16 de marzo de 2024

POSESIÓN INFERNAL, EL DESPERTAR

A estas alturas no es necesario que hable de mi devoción por "Posesión Infernal". Sintiendo una indudable simpatía hacia toda la saga, la marca al completo, dicho amor se centra básicamente en el film de origen, el de 1981. Es algo sobre lo que he escrito muchísimo. Por todo ello, enfrentarme a cada nueva entrega posterior, especialmente aquellas facturadas en tiempos modernos, es un auténtico reto. Y ante el primer visionado, inevitablemente las expectativas pesan un huevo, generando una opinión normalmente poco favorable. Se hace pues necesario un segundo intento. O un tercero. Pasó con el remake de 2013 que, poco a poco, logró ganarse mi afecto. Tanto como para pillarlo en blu-ray.
Bien, ahora le toca el turno a "Posesión Infernal, el despertar". La primera vez me pareció un truño gordo, gordo. Así, esperé a la siguiente intentona para formarme una impresión más fiable. Y de eso va esta reseña.
¿Es "Evil Dead Rise" (título en v.o.) un reboot, una precuela o secuela del film del 2013?. ¿O de 1981? Pues no me ha quedado claro, la verdad. A mí lo que me ha parecido es un remake del remake. Comparten estética, "look" fotográfico -digital, me supongo-, y unas cuantas ideas. Lo más desconcertante de este nuevo "Evil Dead" es que, por mucho que venden la moto de la novedad, del cambio de un bosque siniestro a un apartamento, de personajes más o menos masculinos a mayormente femeninos, incluso la incorporación de adolescentes - + una infante (estoy tan cansado de películas de terror con críos... parece casi una obsesión pederasta por parte de los mandamases de Hollywood)- que lo van a pasar putas, en lo narrativo es exactamente igual que la original y el remake. Es decir: Grupo de personajes metidos entre cuatro paredes desatan el mal mediante "Necronomicón" formato audiolibro (tres vinilos con los pasajes grabados en ellos. El último incluye una advertencia sobre sus peligros. Coño, ¿no habría sido más lógico que eso estuviese en el primero? digo yo), los unos van siendo poseídos, los otros tendrán que combatirlos, etc, hasta que al final sale el gran "mostro", alegremente despachado vía sierra mecánica. Ea!
¿Debería ello haber garantizado cierto disfrute y placer entre los devotos de mi porte, así como más canosos y nostálgicos?, pues tal vez sí... aunque, primero, puestos a repetir la jugada, no te alejes de la cabaña y el bosque, que ello garantizaba una atmósfera cojonuda (inquietante y de puro aislamiento), ¡¡se echa mucho de menos!!, y segundo, complicado va a ser con unos personajes tan poco interesantes. Tan poco carismáticos. Tan antipáticos. Y no, no lo digo por la cacareada ausencia de Bruce Campbell / "Ash". Ya saben, o deberían, lo que pienso al respecto. Esa manía de asociar al actor a la saga es muy lógica y razonable, pero en el primer film, el del 81, era un personaje más. Algo tontaina y cobardica, sin toda la ristra de macarradas, chascarrillos graciosos y demás que, a la larga, han acabado definiéndolo (y ya no insisto en el hecho de que moría, dato que hizo mucho por dejarnos un regusto duradero a los que la vimos cuando aún no había secuelas. Aquellos que crecieron a partir de "Terroríficamente Muertos", jamás entenderán tan determinante impacto).
Alguien descontento -y canadiense- dispuesto a mandar una reprimenda a los responsables de "Evil Dead Rise" afirmó que, a diferencia de esta última dosis, "Evil Dead" solía ser una franquicia que revolucionaba el género, ofreciendo nuevas ideas a base de desbordante imaginación. Francamente, creo que exagera. "Evil Dead", especialmente la que todo lo inauguró, tira de una trama super-trillada (chavales que van de "vacas" a un sitio aislado, donde serán víctimas de algo malo. Si lo miran detenidamente, así pueden resumirse films previos como "Viernes 13" o, especialmente, "La matanza de Texas" que, pa algo, ejerció de notable influencia en Sam Raimi y cía), es el cómo está desarrollada y contada en lo visual, donde sí resulta novedoso. Y, además, parte de ello fue casi accidental. Raimi solo quiso hacer una peli de terror convencional, pero le salió así porque era joven, ambicioso y desbordaba pasión. Ahora es un señor mayor, profesional en lo suyo, cansado, acomodado... además de que los aspectos originales del "Evil Dead" primigenio ya han sido muy imitados. Muy explotados.
Entre las cosas que me molan menos seguramente estén algunas ideas chorras que se pretenden epatantes, como cuando la mamá poseída usa la uña a modo de aguja de tocata (y lo que sigue, que no lo explico por si no la han visto). Ya les va a los cerebros tras la franquicia tirar de conceptos así. No olvidemos todo el rollo MacGyver del final del remake, con la batería conectada a la jeringa para revivir a la poseída y bla, bla. Son chuminadas, lo sé. Y que me irriten será culpa de mí ya galopante espíritu conservador con respecto al cine, al género y, particularmente, la saga. Pero es así. Y luego, la actriz que interpreta a la madre... me pone nervioso... tiene una cara muy rara... como si alguien tirase de sus orejas 
para atrás. Entiendo perfectamente que le dieran el papel de super-poseída.
Aunque es un dato que no ha sido muy explotado, al parecer en su día Dario Argento quiso producirle a Sam Raimi la secuela de "Posesión Infernal". Sin embargo, otro italiano se adelantó (Dino de Laurentiis) y el director de "Tenebre" se quedó con las ganas. Desquitándose posteriormente al producir "Demons", que no es más que un remedo de "Evil Dead". Descarao. Resultó funcionar muy bien en taquilla, lo que les obligó a parir una secuela, cambiando el escenario de un cine a un edificio. Una decisión muy lógica y práctica. Y, claro, ahora, décadas después, a Raimi y la pandi se les ocurre esa misma alteración de decorado para la nueva entrega. E, inevitablemente, nacen ciertos parecidos. El fandom, ese gran idiota, corre a gritar que se trata de un homenaje, un guiño de la yanki a la italiana. ¿En serio?. De haberse hecho a posta, estaríamos siendo testigos de cómo los expoliados se inspiran voluntariamente y felizmente en los expoliantes. Como si me dijeran que George Miller se basó en las películas posnucleares de Cirio H. Santiago para su nuevo "Mad Max" o que Disney se inspiró en "Star Crash, choque de galaxias" para la última trilogía de "Star Wars". Suena bastante ridículo. Me pregunto cuando los fans del género aprenderán, y asumirán, que sus cineastas favoritos no comparten con ellos necesariamente esa pasión. Esa devoción ciega. Es más, seguramente ninguno de los responsables de "Evil Dead" habrá visto "Demons 2". Y si la han visto, ni pensarían en ella, considerándola un mero, sucio y vil robo a sus ideas originales.
Epílogo: No, definitivamente no me gusta "Evil Dead Rise" o "Posesión Infernal, el despertar". Me aburrió, bostecé, no me dio miedo (eso ya lo daba por sentado), no me llevé sustos, no me divertí y el gore no me pareció tan excesivo como lo pintaban (de hecho, creo que es más sangrienta la del 2013). Fue "una más". Sin alma. Incapaz de provocarme nada de nada. Y estoy hablando tanto del primer visionado, como del segundo. Parece bastante improbable, sino imposible, que se me gane con el tiempo.
Ya lo decía un amigo mío: Cuando a los yankis algo les funciona, lo repiten hasta la saciedad. Hasta quemarlo. Destruirlo. Que gran verdad... y que gran tragedia... sobre todo si el decrépito concepto resultante al que impiden morir dignamente se llama "Evil Dead".

sábado, 4 de noviembre de 2023

KILLING BIRDS (LOS PÁJAROS ASESINOS)

Ya cuando el "fetuccini horror" ochentero entraba en serio declive -es decir, 1988- van Flora Films y Filmirage (la factoría comandada por Aristide Massaccesi), dos titanes del exploitation con sabor a pasta -de la que se ingiere- y se rejuntan para parir a pachas "Killing Birds", estrenada en vídeo en las Españas con, básicamente, el mismo título y una frase promocional graciosamente engañosa, tal y como se estilaba entonces, "Vuelven los pájaros asesinos"... ¿vuelven, de dónde? Obviamente la distribuidora lanzaba ahí una referencia a ya saben qué clásico, por aquello de ver si alguien picaba. Curiosamente, en otros países se estrenó absurdamente como la quinta parte de la seudo-saga "Zombi", compuesta por dos primeras dosis genuinas (cortesía de Fulci + algún desaprensivo), seguida de una cuarta de mentirijillas según el inútil de Claudio Fragasso y coronada por hasta cuatro films, totalmente ajenos, que algunos yankis sin escrúpulos decidieron retitular. Concretamente, "Zombi VIII" la firma
 Dustin Ferguson... eso lo aclara todo. Sí, en "Killing Birds" hay zombies... aunque su origen es más sobrenatural que, hummm, accidental. Lo cierto es que la trama es un poco caótica y, si la pillas, es por los pelos.
Cual asesino de Rosemary, un militar llega al hogar, tras ejercer heróicamente en el campo de batalla, y se encuentra a su mujer fornicando con otro. Saca el cuchillo y los degüella. Justo después, se topa con una familia al completo, pues también me los cargo, aunque no al bebé. Ese me lo quedo. Y, de pronto, uno de los pajarracos de caza propiedad del militar sale de su jaula, le ataca y le saca un ojo. ¡Ea! El animal estaría ofendido ante semejante escabechina, no sé.
Pasan unos años y un grupo de estudiantes universitarios acuden a la zona del crimen en busca de un plumífero la mar de raro. Allí habita un sospechoso ornitólogo ciego. Y justo al lado está la casa donde ocurrió el crimen. ¿Qué hacen los chavales? Pues meterse en ella, provocando que los fantasmas torturados de las víctimas despierten, dispuestos a matarlos a todos. Así, por las buenas.
Claudio Lattanzi, que hasta entonces había currado como machaca o asistente en cosas bien conocidas como "Aquarius", "Ghost House" o "El engendro del diablo", se desvirgaba aquí en los roles de director y co-guionista. No debió hacerlo muy bien, porque el mismo Sr. Massaccesi terminó a los mandos del film (cosa que Lattanzi desmiente, por supuesto). En este caso, ambos mutaron en un solo seudónimo ridículo, el de Claude Milliken. El debutante no volvería a dirigir nada con cara y ojos hasta 2018 y, curiosamente, fue un documental que me encantaría ver, "Aquarius Visionarius, Il cinema di Michele Soavi". No deja de ser gracioso que, en su día, Soavi dedicara algo parecido a Argento ("Dario Argento's World of Horror", donde Lattanzi ejerció de asistente) y fuese Massaccesi quien le diera su primera oportunidad de dirigir, por lo que, podríamos decir, se siguió la tradición (ahora le tocaría a un aspirante centrar su docu en Claudio Lattanzi, pero dudo que ocurra mientras lo último que facturara 
aquel -hace tres años- sea una cosa con muy mala pinta titulada "Crucified" o "Everybody´s End", según donde).
En el reparto de "Killing Birds" destacan el cuadriculado rostro de un acabadísimo Robert Vaughn, caracterizado con un maquillaje horrible, y la pizpireta Lara Wendel, aquella que se despelotó siendo una pre-púber en "Maladolescenza" y luego se prestaría a salir en cosas como "Tenebre", "Morirás a medianoche" o la mentada "Ghost House". A Leslie Cumming también podemos verla en otro subproducto de parecido calibre, "Witchcraft / Encuentro con la maldad" (o la cuarta parte de la saga "La Casa")
En cuanto a la película en sí misma, pues hombre, ya saben, no esperen nada. Ni siquiera "pájaros asesinos", porque no los hay. Como mucho, uno extrayendo un ojo -lo que no da para un buen título-
Una vez superado el aparentemente "diferente" arranque del film, luego la cosa se torna ultra-rutinaria, con los chavales siendo cazados por zombies a base de largos paseos y escenas de suspense sin suspense. Los efectos especiales son de lo más mediocres. Y el gore menos gráfico de lo habitual. Todo concluye de forma precipitada y altamente tontaina. Mala sí, pero con el filtro de la nostalgia, y poniéndole cierto cariño, se puede ver... sin dejar de visitar sus redes sociales o páginas web favoritas en el intervalo.
¡Ah! me dice la secre que la casa donde se comete el crimen también salía en "El más allá" de Fulci. ¿Pues bien, no?

sábado, 25 de febrero de 2023

PAURA (DARIO ARGENTO)

Ahora que acabo de consumir las 384 páginas de "Paura", la autobiografía del célebre Dario Argento, si tiro de memoria para recuperar mis pasajes favoritos y/o + destacables, solo me vienen dos cosas: que Argento era un niño rico y todos los pasos importantes en su carrera los dio gracias a su padre (desde entrar como crítico de cine en un periódico, a conseguir financiación para su primer largometraje). Y que, con el fin de poner a raya a un fan acosador, recurrió a sus amigos / colaboradores Luigi Cozzi y Michele Soavi para que... ¡¡le dieran unas pocas hostias intimidatorias!! Y lo cuenta el propio Argento, así que será verdad. Chungo, ¿eh?
Del resto, poco recuerdo. Con eso no quiero decir que no me haya gustado. Para nada. Viene repleta de información, mucha honestidad por parte del cineasta (habla sin tapujos de algunos momentos vergonzantes de su existencia humana, entre los que debería figurar la pobre lagartija atravesada por un alfiler -todo real- en la aburridísima "Rojo Oscuro", pero, a pesar de mencionarlo, no entra en detalles) y gasta un ritmo acelerado. No aburre ni un segundo, aunque todo me ha resultado como bastante de manual. Sin más sorpresas que las expuestas en el párrafo de apertura.
Argento nos cuenta sus primigenios pasos en la vida, y solo se detiene en sus primeras ocho películas. Es decir, desde "El pájaro de las plumas de cristal" a "Inferno". Se siente orgulloso de ellas y es consciente de su buena prensa mundial, de ahí que se curre los respectivos capítulos narrando gestación, anécdotas del rodaje y posterior estreno. A partir de "Tenebre" va limitando más y más la información, hasta sus títulos recientes menos exitosos y mucho menos reconocidos, algunos de los cuales trata en cuatro líneas, como "El jugador". Y no me extraña. Sin hacer grandes esfuerzos literarios, canta como una almeja el deterioro creativo del cineasta. De autor ambicioso, repleto de ilusión, ganas e inquietudes, a mero artesano que asume su condición de "nombre de peso en el género del terror" y rueda como quien va al curre, ficha y se ve sumido en la más absoluta rutina.
De entre los seres queridos de Dario Argento, parece que la favorita sea su hija Asia, a la que menta continuamente, incluido cuando tocaba rodar escenas de desnudos y sexo, lo que no deja de resultar curioso... y un pelo perturbador.
El libro se detiene tras la terrible "Drácula 3D". Argento comenta que está currando en "The sandman", pero como saben nunca llegó a buen puerto. La reciente, y aséptica, "Occhiali neri" queda fuera.
Las citas cultas efectuadas por el cineasta son innumerables. Los artistas del pasado, escritores de categoría, pintores y arquitectos son sus grandes héroes. A la hora de abordar cineastas admirados, pues los de siempre (Hitchcock, Ford...) y otros que aún casan menos con el universo y la maneras de Argento, pero ahí están (Antonioni, Visconti...) Sé que es una tontería "decepcionarse" con eso, algo que ya tengo asumido y todos conocemos de sobras, pero no lo puedo evitar.
Recomiendo el libro a los fans del filmmaker por lo obvio, pero también a cualquier otro ser humano que busque lectura entretenida y 
cuya principal pasión en esta vida sea sentarse frente una pantalla en busca de sueños y evasión.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 18 - TAQUILLA 82/83

¡Taquillazos! de eso va hoy la cosa. Reunimos sendas listas de éxitos situadas a lo largo de 1982 y 1983, todas extraídas de las páginas de la revista "Casablanca".
Revisándolas, localizamos algunos títulos curiosos que llaman la atención por figurar en lo más alto, como unas pocas "comedias teen", nuestras queridas "Creepshow", "Amityville 2", "Curso 1984" o "Tenebre", la secuela de "Aterriza como puedas", "El sentido de la vida" de los Monty Python o "El señor de las bestias" (todo un éxito en París) En el apartado español gana "Todos al suelo" de Mariano Ozores, la prueba de que el buen funcionamiento en su época de esta clase de materia no es una leyenda urbana.
Ctrl + boton izquierdo del ratón para ampliar imágenes.
Tras suspirar y maldecir el paso de los años, no olviden al de siempre: "¡Graaaaacias ooootra veeeez tío Vicenteeee!" 

Agosto, Octubre, Septiembre de 1982 :


Enero, Febrero, Marzo de 1983:


Mayo, Junio, Noviembre, Diciembre de 1983:


sábado, 12 de febrero de 2022

MORIRÁS A MEDIANOCHE

¿Nunca se han preguntado por qué Lamberto Bava se adaptó tan bien a la televisión cuando esta arrasó con todo el cine de género italiano, especialmente el terror? ¿Por qué es uno de los pocos de su quinta -sin contar al eterno Dario- que sobrevivió a la catástrofe? En "Morirás a medianoche" tienen la respuesta. Otro seudo-giallo ochentero que el fetuccini se curró nada menos que entre los dos "Demons", donde hacía gala de un estilo colorista y gran guiñolesco debido, tal vez, a la supervisión de maese Argento. En cuanto este se ausenta, lo que obtenemos por parte de Lamberto es un cine plano, frío y aséptico como una mala cosa. Muy televisivo (y ahí tienen la respuesta al enigma, el cineasta se adaptó bien porque llevaba el "telefilmismo" en la sangre). Eso mismo se nota un huevo con "Morirás a medianoche" que, sin embargo, me ha molado un poquito -solo un poquito- más que "Cuchillos en la oscuridad". Quizás porque se mantenía virgen para mis hastiados ojos, quien sabe.
Un policía y su cornuda mujer se pelean, llegando a las manos. Todo parece que va a terminar en tragedia hasta que él se contiene y sale a por tabaco. Ella, dolorida, corre a la ducha. De pronto aparece en escena una figura misteriosa que la mata con un pico de hielo. Naturalmente las sospechas recaen en el policía pero ¿es él o un famoso asesino supuestamente fallecido que ha regresado para seguir matando?.
Todo en esta peli del 86 es rematadamente de manual. Todo. Incluido un desenlace algo tramposillo. Y su deuda con la entrañable "Tenebre" del inevitable Dario, también. La banda sonora firmada por Claudio Simonetti parece surgida de los descartes de la que él mismo compuso junto a Massimo Morante y Fabio Pignatelli para aquella. Y si nos ponemos farrucos, hasta podemos extendernos al resto de la filmografía Argentiana, porque hay un detalle narrativo directamente mangado de "El pájaro de las plumas de cristal". Tal cual (hoy lo llamarían homenaje).
En el reparto, los inevitables rostros habituales de esta clase de cine, destacando por fácilmente reconocibles los de Paolo Malco y Peter Pitsch, que venía de protagonizar "Demons". Aunque a mi me ha llamado poderosamente la atención Lara Wendel, primero porque la he reconocido de su rol secundario en -otra vez- "Tenebre" (allí salía con el pelo largo y estaba más guapa) y, luego, porque al investigar he descubierto que fue una de las protagonistas de la extremadamente polémica "Maladolescencia", famosa por incluir imágenes de niñas menores -pero de verdad- desnudándose y efectuando actos sexuales. Wendel era una de ellas. Cuando la prensa de la época le preguntó cómo había osado reunir valor a sus tan solo once primaveras, afirmó que la movía un fuerte deseo de convertirse en actriz, costara lo que costara. Lástima que tanto esfuerzo no quedara compensado cuando se retiró de la profesión en 1993.
Como detalle curioso, mencionar la escena en la que una de las chicas se tumba en la cama a leer una novela de crímenes titulada "Blood" cuya llamativa portada viene firmada por el gran -y ya fallecido- Enzo Sciotti, responsable así mismo del cartel de esta "Morirás a medianoche" (ese que ven aquí al lado) y de, como bien saben, un sinfín de maravillosos pósters de películas afines.
Aunque Lamberto Bava figura con letras grandes como "mecenas" (¿imitando de nuevo a Dario en sus escarceos productiles?) a la hora de firmar dirección, montaje y co-autoría del guion (junto al gran Dardano Sacchetti), echa mano de su entrañable alias John Old Jr. ¿Motivo? Lo desconozco.
"Morirás a medianoche" es una peliculilla que se olvida con pasmosa facilidad, pero tampoco ofende y es útil si lo que se busca es un rato de desacomplejada e intrascendente evasión.

domingo, 21 de febrero de 2021

EL TRAILER DE "TENEBRE"

Hoy nos ha dado por actualizar nuestro canal de YouTube con un hermoso trailer (otro, teniendo en cuenta que hace poco subimos el de "Hysterical"), nada menos que "Tenebre", el clásico ochentero de Dario Argento y una de mis favoritas, como bien expliqué en la respectiva reseña.
Obviamente, hemos extraído el material del culo de una cinta VHS, de ahí su maravillosa baja calidad. Ah! noten que el nombre de John Saxon aparece ¡mal escrito! como Saxson... ¿no es fabuloso?.
Gósenlo...


sábado, 2 de marzo de 2019

SESIÓN DOBLE: LA NOCHE DE HALLOWEEN 2018 + SUSPIRIA 2018

LA NOCHE DE HALLOWEEN 2018 : Cuarenta años después de lo acontecido en la película original de 1978 según John Carpenter, Michael Myers logra escapar de su encierro y vuelve a Haddonfield para acabar el trabajo. Sin embargo, Laurie Strode le espera bien preparada y armada hasta la sobaquera.
Esta nueva entrega de las aventuras de "La Silueta" se anunció como legítima al contar con Carpenter controlando, produciendo ejecutivamente y componiendo la banda sonora (que, salvo el tema inicial, no luce demasiado), el protagonismo de Jamie Lee Curtis y el apadrinamiento de una "Blumhouse" cada vez menos inspirada. Decían ignorar todas las secuelas intermedias y conectar directamente con la primera. Todo ello la convirtió en un auténtico acontecimiento que ya de entrada condicionaba al fan medio.
Sin embargo, el resultado termina siendo del todo decepcionante. Una película convencional, lineal y más bien aburrida sin capacidad de inquietar o incluso crear suspense. Podría haberse titulado perfectamente "Halloween 9" -obviando las aportaciones de Rob Zombie- y no hubiese pasado
nada. De hecho, y aunque ahora sea la "fea" de la función -cosas del "hypeismo"-, "Halloween H20" juega con una idea parecida y termina resultando superior. 

SUSPIRIA 2018 : No descubro nada si afirmo que el "Suspiria" de 1977 es la mejor película de Dario Argento -aunque no mi favorita, esa sería "Tenebre"-. Un film de terror bello y brutal. Estaba cantado que si se iba a llevar adelante el remake anunciado desde hacía tiempo, tenían que apostar por un tono igual de único, pero totalmente opuesto. Y eso es lo que, muy sabiamente, han terminado haciendo. El problema es que, a mi juicio, se han pasado de la raya y lo que han conseguido es que, como "The Babadook" o "Hereditary", el nuevo "Suspiria" entre de cabeza en ese poco simpático grupo formado por aquellas películas que, aún perteneciendo al género, da la sensación de que se avergüencen de ello, buscando temáticas, ideas y estéticas mucho más afines a cierta élite intelectual por aquello de sentirse aceptadas. Una pena.
El "Suspiria" de Luca Guadagnino viene cargadito de grandes atributos: Desde la fotografía, pasando por el original montaje, al excelente reparto. Está estupendamente parida y es una buena película... de arte y ensayo. Un drama bastante pretencioso que no podemos decir sea peor que la obra de Dario Argento porque, realmente, las conexiones con esta se limitan a lo más básico de su argumento: Una chica entra en una academia de baile que oculta un diabólico secreto relacionado con un clan de brujas.
Se deja ver (incluso durando dos horas y media).

sábado, 31 de diciembre de 2016

EL FANTASMA DE LA OPERA DE DARIO ARGENTO

He contado la siguiente anécdota un porrón de veces. Puede que incluso lo haya hecho por estos lares. Pero, dadas las circunstancias, es del todo necesario que recurra de nuevo a ella. Festival de Sitges, 1999. Dario Argento viene en persona a presentar su nueva película, una versión muy suya del clásico de Gastón Leroux "El fantasma de la ópera". Son los tiempos en los que tengo gran respeto por el cineasta Italiano, así que acudo genuinamente interesado.
Arranca la película y poco a poco me voy dando cuenta de que... en fin, muy buena no es. De hecho, hacia la mitad el público presente comienza a descojonarse de risa. Y no en las afortunadamente escasas escenas de comedia voluntaria, sino en los momentos más románticos y dramáticos. ¡Pero bueno!, ¿cómo se atreven?, ¡¡que es Dario Argento!!. Indignado sigo viéndola... y no, no mejora. Nada. Finalmente acepto lo que hay y me dejo llevar por la corriente. Vamos, que yo también empiezo a descojonarme de ella. Y así hasta el final.
Luego, acudo a la rueda de prensa en la que Dario suelta las mil monsergas cultas de rigor sobre los clásicos, el arte, etc. Incluso osa referirse a sí mismo en tercera persona, como toda una etiqueta y se sitúa junto a Mario Bava. Vaya, pienso, el amigo no necesita abuela. Más que "El fantasma de la ópera de Dario Argento", igual debería haberse titulado "El fantasma... de Dario Argento".
Desde entonces había evitado revisarla de nuevo, consciente de que, probablemente, sea esta la peli que marcó el inicio de su extensa decadencia (si dejamos de lado las notables aportaciones que hizo para la serie "Masters of Horror"). Pero el otro día leí algo sobre ella, me dieron ganas de verla y... bueno, aquí estoy, tecleando.
¿La trama?, ya saben, la puñetera historia de "El fantasma de la opera" solo que contada por el delirante director de "Suspiria", "Tenebre" o "Phenomena" (la peli, no el desafortunado evento). No he leído el original de Leroux, así que desconozco qué es cosa suya y qué del italiano. Aunque puedo hacerme una idea. Aquí el fantasma no es un músico con la cara desfigurada, sino un bebé abandonado y criado por ratas de alcantarilla (quienes se tomaron la molestia de enseñarle a hablar con pomposa perfección) que, por algún misterioso designio, adquiere fuerza casi sobrenatural. Hasta que le vemos con el aspecto de Julian Sands, pensamos que teniendo en cuenta lo que hace a sus víctimas (partirlas por la mitad o lanzarlas por los aires) debe de ser un monstruo horrible. Pues no. En realidad es un tipo sensible y romántico por el que las chicas se vuelven locas, a pesar de que sea tan bruto, mantenga una relación zoofílica con los roedores y mate con tanta facilidad a personas inocentes. Salvo en el caso de la niña acosada por un pederasta. Aquí es este último el que acaba con el cuello rebanado en una de las escenas más regocijantes de la peli.
Otros momentos seguramente ausentes en la novela son cuando el fantasma se sienta en un tejado a lo Batman y tiene visiones, destacando una muy grotesca con un montón de hombres-rata atrapados en una trampa. Aunque quizás la joya de la corona sea esa secuencia ridícula del automóvil caza-roedores digno de "Los Picapiedra".
En una ocasión Sergio Stivaletti, afamado técnico de efectos especiales que para la ocasión -suyos son los de la peli reseñada- se luce bastante, comentaba que si el cine de Argento había perdido tanto fuelle se debía a que el hombre, ya mayor, estaba cansado de terror y quería rodar bonitas historias de amor, solo que no le dejaban. Tampoco es de extrañar si tenemos en cuenta su sentido del romanticismo: cutre, pasteloso y digno de karaoke. Suerte que el tipo es consciente de lo que su audiencia espera de él y a ratos nos deleita con unas agradecidas gotas de buen gore... y de tetas. Tetas como las de la protagonista, su hija, la inevitable Asia Argento que, by the way, actúa con el culo. Ese tan hermoso que tiene. Siempre pone la misma cara, sus reacciones melodramáticas son harto exageradas y no te crees ni por el forro que sea capaz de cantar como los ruiseñores.
Para no ser tan negativos, citar otro buen momento de la peli: La caída sobre el público de la macro-lámpara que cuelga del techo de la ópera. Muy Argento en su sádico detalle. Claro que 24 horas después ya está arreglada, se ha limpiado todo y la gente no tiene ningún reparo en volver al recinto como si nada. ¡Qué eficientes y osados eran en el siglo XIX!.
A pesar de mi sarcasmo, y de que toda la parte romántica y pseudo-erótica me sigue resultando absolutamente penosa, no encontré "El fantasma de la opera de Dario Argento" TAN mala como la recordaba. Dejémosla en un poco triste pero con sus momentos majos.
De hecho, Argento haría después cosas aún peores... por increíble que parezca. Así que, quien no se consuela es porque no quiere.

sábado, 30 de agosto de 2014

LOS OJOS DEL DIABLO

Aunque ya en 1978 Dario Argento y George A. Romero compartieron créditos en la mítica "Dawn of the dead" original, no sería hasta el año 1990 cuando realmente se repartirían -creativamente hablando- la paternidad de una película, este "Los ojos del diablo", "Two Evil Eyes", "Due occhi diabolici" (originalmente bautizada como "Poe", tal y como demuestra el pre-cartel que les dejo por ahí abajo, o "Metropolitan Horrors"), producción italo-yankee que jugaba con una premisa a priori atractivísima para cualquier aficionado medio, dos maestros del género unían fuerzas para adaptar sendos relatos de un titán de la literatura macabra, Edgar Allan Poe. Lástima que pal cambio de década Argento y Romero habían perdido ya un poco su "punch" (aunque nada comparado a lo que vendría después), algo que a mí no me importó ni un pimiento, que corrí al cine para ver la película resultante el día de su estreno. Es interesante señalar que, en principio, los directores no iban a ser únicamente el italiano y el de Pittsburgh, también querían liar a gente como John Carpenter, Wes Craven, Stuart Gordon o Clive Barker, aunque lo problemático de aunar calendarios convenció a sus perpetradores (los Argentos, Claudio y Dario) de que lo más fácil era contar con aquel al que ya conocían y con quién habían currado previamente de manera harto satisfactoria. De haberse materializado el pifostio tal y como se quería en un principio, hablaríamos ahora de todo un hito en el género.
Puesto que se trata de la unión de un par de mediometrajes, bastante diferentes a pesar de churrupetear del mismo escritor, me permitirán que anal-ice cada uno como si de dos títulos totalmente independientes se tratara. Y si no les gusta, que les den.
LA DE ROMERALES: El viejo Georgie se encargó de adaptar mi relato favorito de don Poe, "La verdad sobre el caso del señor Valdemar". Evidentemente, y dado el nivel de paletismo que acarreo, no he leído el texto original, pero sí vi en su día las versiones que firmaron Roger Corman y Narciso Ibáñez Serrador y en ambos casos (pero sobre todo el segundo) me cagué de miedo. Su concepto siempre me pareció genuinamente aterrador. Un tipo que fallece mientras se encuentra en estado de hipnosis, lo que lo mantiene atrapado en el limbo. Su cadáver se marchita, pero su mente aúlla agónicamente con un "¡Estoy mueeeerto!". Uf, escalofriante.
El caso es que George Romero lo pilla y lo lleva a su terreno, el del director de cine de horror cansado ya de la puta etiqueta y de tener que estar siempre liado con muertos vivientes y bichos apestados. La suya es una versión muy culebronesca, que hace más hincapié en el drama y el suspense que en el terror puro. La esposa de un millonario al pie de la tumba anda liada con el médico de este. Juntos planean aprovechar hasta el último halo de vida que le queda al viejo para que, mediante hipnosis, firme todos los documentos posibles y les ceda sus riquezas. Pero el tipo la palma en pleno subidón, lo que impedirá cruzar el portal del más allá y se montará un cristo de órdago, volviendo de la pre-muerte para cometer venganza.
Contaba don Romero que en aquellos tiempos andaba de bajona por el fracaso en taquilla de "Atracción Diabólica" y que aceptó el proyecto porque no requería una gran implicación emocional por sus partes. Y se nota, ya que le quedó muy fría, sosa, plana y -decían en la época- telefílmica. Él mismo así lo reconoció poco después, confesando que se sintió fatal después de ver el despliegue de imaginación que invirtió Dario Argento en su propuesta. Y hasta el italiano comentaría por ahí que en aquella ocasión la inspiración de Georgie anduvo bajo mínimos. Yo mismo me aburrí mortalmente cuando la consumí y durante mucho tiempo tuve un concepto muy pobre de ella, seguramente por su casi ausencia de gore, algo por entonces muy ligado a la obra del padre del zombie moderno. Pero el otro día, y como suele pasar, me pareció bastante mejor de lo que la recordaba. Sí, es cierto que no transpira ni mucha pasión ni mucha vida, que Romero puso el automático y tiró millas, pero aún así, su sobriedad, su saber hacer, su acabado más que solvente y su guión, bien parido y estructurado, la convierten en un producto bastante digno.
Contribuyen a ello sus actores, especialmente cuatro que ya habían currado previamente con
Romero en otra antología, la maravillosa "Creepshow", es decir, una ya avejentada Adrienne Barbeau (que lo hace muy bien, la verdad), Bingo O'Malley, E.G.Marshall y el bueno de Tom Atkins. Completan el cuadro Ramy Zada, muy popular en mi tierra durante inicios de los 90 a raíz de su protagonismo en una serie co-producida por la televisión de Cataluña sobre un justiciero titulada "Dark Justice" ("Quan es fa fosc", "Cuando se hace oscuro", aquí) y Christine Romero, la "esposa de", que pal caso interpreta un personaje idéntico al que diera vida, justamente, en la anterior "Atracción Diabólica", enfermera/cuidadora borde.
LA DE ARGENTALES: El caso de Argento es diametralmente opuesto al de Romero. Se nota que él fue uno de los instigadores del proyecto, que le pirra Poe y que comparte intereses con él y su universo. Su mediometraje es pura pasión... lo que no significa necesariamente que sea la repolla, pero sí que al menos viene plagado de guiños, tributos y homenajes al autor y su obra. Oficialmente adapta "El gato negro", aunque solo es una excusa pa salpicar la movida con referencias a "El pozo y el péndulo", "La caída de la casa Usher", "Ligeia" o "El corazón delator", entre otras.
Rod Usher (bingo!) es un fotógrafo especializado en sacar instantáneas de crímenes cruentos. Vive con una pava súper-lerda y espiritual que adora los/as gatos/as, como una de bien negra que ha traído a casa y que, ya de entrada, se lleva fatal con el maromo. Además, su vida conyugal cada vez anda peor y al parecer ella se ha buscado un amante (o uno en ciernes) joven y bien mono. Borrachuzo, celoso y rabioso, el muy hijo de puta de Rod decide pagarla matando al felino, no sin antes sacar fotos del proceso para ilustrar un libro recopilatorio de su macabra obra (titulado, justamente, "Metropolitan Horrors" -ver más arriba-). Cuando ella lo descubra, se liará parda, aparecerá un nuevo gato negro -que se parece mucho al anterior (lo que tampoco es nada nuevo porque todos los gatines niggas son cagaos entre ellos, yo fui poseedor de uno la mar de majo-) que él querrá aniquilar convencido de que acarrea una maldición. Cuando ella intenta salvarlo, él la mata y oculta su cuerpo tras una pared falsa. No hace falta decir que lo tendrá jodido para salirse con la suya... gracias en parte al enigmático black cat... o a su prole.

A nivel visual y narrativo, como decía, es lo opuesto a Romero, un despliegue de ideas, dinamismo, truculencia, locura y flipadas totalmente ausentes en la historia del Sr.Valdemar. La mayor diferencia es la duración (la del italiano es más larga) y el guión, bastante peor estructurado y con peor ritmo. Nada nuevo bajo el sol, ya que esa es una constante en el director de "Suspiria", "Phenomena" y "Tenebre". Y como en esos mismos títulos, la falta de dominio narrativo queda compensada por el desmadre visual, la cámara apañándose movimientos imposibles (en un momento dado adopta el punto de vista del péndulo de la muerte), el gore (gráficas cuchilladas, empalamientos...) y las típicas "argentadas" tan irritantes como entrañables. Esas salidas de tono en las que exclamas un "Anda yaaaa, no me jodas!". Antes solía preguntarme cómo era posible que Argento no se diera cuenta de lo tontunas y ridículas que eran, pero hoy considero que ya las hacía aposta como elemento  epatante, como parte de su estilo. En este caso no hablamos ni de asesinas esculturas punzantes ni de absurdas vagonetas-extermina-ratas, sino de cierto muñeco económicamente confeccionado para lograrse una coartada y.... en fin, no recuerdo la otra, pero eran dos de esas que dolían, y más con la sombra de Edgar Allan Poe detrás. Naturalmente, Argento se pasa un poco por el forro de lírica del escritor y -como Romero- se lo lleva totalmente a su terreno, exagerando sus ideas hasta el desquicie (esos gatitos mutantes devorando la carne de un cadáver). Pero ya mola, que pa algo es quien es, ¡carayo!.
"El gato negro" la protagonizan Harvey Keitel, un poco antes de su redescubrimiento de la mano de Tarantonto y pasando una etapa algo oscurilla, Madeleine Potter, una actriz que venía de cierto cine cultureta y se supone que despierta pasiones a pesar de lo poco agraciada que resulta (esa boquita suya en perenne estado de "piñonismo" dan ganas de soltarte una yoya) y algunos veteranos, entre los que destacan John Amos, Sally Kirklan, Kim Hunter y Martin Balsam en el inevitable guiño a Hitchcock.

Añadir como colofón que fue la primera película rodada en terreno yankee por el italiano (que cada vez que se va para allá, la verdad es que le salen mejor) y que la versión que vi hace unas noches (descargada de ese demonio llamado emule) incluía una escena cortada de la versión estrenada en España, una pesadilla en la que Keitel viaja a la época medieval para recibir doloroso y rectal castigo. No deja de ser gracioso tener en cuenta que los Argentos impidieron a Romero adaptar "La máscara de la Muerte Roja" porque no querían nada con ambientación "de época" en su producto, pa luego incluirla ellos en "El gato negro". ¡¡Malditos fetuccinis!!.
PLUS: De los notables efectos especiales se encargó, cómo no, Tom Savini, quien se reserva un papel como el demente que desentierra un cadáver para extraerle los dientes, idea esta sacada también del universo Poe (concretamente de su cuento "Berenice"). Hacer notar que tío Tom va ataviado con ropas victorianas.
La banda sonora es del siempre genial Pino Donaggio, que a la hora de poner música al capítulo de Dario se adapta a sus habituales partituras rimbombantes y semi-electrónicas, más propias de unos "Goblin"/Claudio Simonetti o un Keith Emerson.
Aunque el ayudante de dirección del italiano era en un principio Michele Soavi, fue al poco sustituido por el bueno de Luigi Cozzi cuando el otro cayó enfermo.
RESUMIENDO (ya tocaba): Aunque la historia de Argento es mucho más viva, colorista y apasionada, se me hizo un pelín pesada (tal vez por esa falta de capacidad de construcción narrativa -parece que no, pero a la larga es algo que se nota- o tal vez por extensión). Creo que esta vez me moló más la de Romero, a pesar de los pesares. Puede ser mi vejez, puede ser culpa de las expectativas, puede ser por ir la primera o el signo del cambio de los tiempos. Sea como sea, ambas se complementan bien y esputan un film bastante majo, sobre todo ahora que han pasado ya más de dos décadas, que sus autores andan en horas bajísimas y que el cine de terror, en general, va como va.

lunes, 28 de abril de 2014

CONTAMINACIÓN: ALIEN INVADE LA TIERRA

De los muchos “ExplotaitionItalianos de “Alien, el octavo pasajero” que se estrenaron en la gran pantalla, mi favorito siempre ha sido este “Contaminación: Alien invade la tierra” –“Contamination” en su versión internacional o  “Alien arriva sulla terra” en su versión original, que el avispado de José Frade tuvo a bien distribuir en nuestro país –lo solía hacer con casi todo lo que llegara del país de Jaimito, este incluido- con terrible éxito. Y es mi favorito, no porque si. En primer lugar lo es porque, siendo yo tierno infante en el momento se su estreno, hasta pasados muchos años pensé que la original de “Alien”, la americana, era esta. Lo mismo me pasó con “Otra Loca academia de Policía” (ver en “Malas pero Divertidas”) pero bueno eso sería otro cantar. Y en segundo lugar, porque a pesar de lo cutre y chabacana que es, todavía a día de hoy, es altamente disfrutable, entretenida, entrañable, y follada de ritmo, cosa que se agradece.
La policía se encuentra en un barco, en el que por motivos extraños toda su tripulación ha muerto, unas cajas de café en cuyo interior, en lugar de café, se encuentran unos huevos cuya yema, al tomar contacto con los humanos, hace que estos revienten por dentro. Pronto el gobierno descubrirá que estos huevos son de alienígena y también, que el origen de todo esto está en Colombia. Así que viajan hasta allí, un poli, una alto cargo del gobierno y un astronauta que estuvo en Marte y que sabe dos o tres cosas sobre el asunto. La cosa terminará como el rosario de la aurora, con un muñecajo devorador de humanos, que permanece estático en su sitio.
Dirigida por el ayudante de Dario Argento, Luigi Cozzi, cuya filmografía más selecta está firmada bajo el pseudónimo de Lewis Coates, este caballero cuando no estaba haciendo películas de “Hercules” para lucimiento de Lou Ferrigno,  lo que hacía era expoliar conceptos de éxitos americanos –o eso pensamos… porque la realidad, es que solo “Contaminación: Alien invade la tierra” y “Star Crash: Choque de galaxias” son plagios, de “Alien” y “La Guerra de las galaxias”, respectivamente- y de ahí su fama. Pero lo chocante de su carrera no es esto, si no que, siendo Italiano, y de la tradición de directores de la que proviene, Cozzi, tiene una filmografía demasiado escueta. No obstante, y siendo un manazas funcional, su “buen” hacer detrás de la cámara, le sitúa un par de peldaños por encima de otros “Artesanos”, que es como se les llama a los inútiles, de coetáneos tales como Lenzi o Fulci, de los que si digo lo que pienso, puedo temer por mi integridad, ya que una horda de fans retarderds de estos italianos, pueden firmar mi sentencia de muerte con tan solo pronunciar el nombre de sus dioses en bano.
Y es que “Contaminación: Alien invade la tierra” es ligeramente superior a cualquier clásico Italiano de aquella época. Como ya he dicho, al menos está entretenida y el paso del tiempo no la ha deteriorado tanto como a otras de aquellas mierdas.
Eso sí, cutreces no le faltan. La más destacable es la maqueta, más o menos bien construida, que simula una gruta del planeta Marte. En ella, hay unas decenas de los huevos protagonistas; bien, todo va de puta madre, hasta que en un momento, un foco ilumina esa maqueta, dejando claro que los huevos no son tales, sino ¡¡aceitunas!! ¡Resuelven la papeleta de los cientos de huevos de Alien, colocando en la maqueta aceitunas, algunas de ellas, incluso, con el rabito!
Sin embargo, todo lo referente a gore está más que bien servido. No solo la cámara se recrea sabiamente en mostrarlo, sino que este, obra del maestro de los efectos especiales  Giovanni Corridori (“Tenebre”, “La espada Salvaje de Krotar” por citar algunos de sus trabajos, y que acabó trabajando para Hollywood”) está tan terriblemente bien hecho, que da cierta grima. Un trabajo bárbato.
La película, no es un plagio propiamente dicho de la de Ridley Scott, es decir, que no copia o simula las desventuras de Ripley y su séquito a bordo de una nave parecida al Nostromo. Solamente toma prestado el concepto huevil, para en torno a esto, contarnos una historia que nada tiene que ver con la de la película expoliada; a parte de los huevos, las reventadas de estomago y el climax final, que recrea en su justa medida la ambientación de la nave de “Alien, el octavo pasajero”, absolutamente nada tiene que ver con ella… claro que de cara al incauto público, si esto puede pasar por secuela directa, mejor que mejor.
No obstante diré que mientras la genuina “Alien”, la incuestionable obra maestra, me parece un absoluto coñazo, ya les digo que este plagio me parece una película simpatiquísima, que efectivamente, me gusta mucho más que la original. O al menos, tiene más ritmo. Aunque no me tomen por imbécil; se cuales son los valores cinematográficos de cada una de ellas. Y en definitiva, “Contaminación: Alien invade la tierra” es una basura de las que hacen época, pero una basura bien digna y divertida, por lo que ya pasa a ser buena.
En el reparto tenemos a Ian Mc Culloch, presente en cosas tan icónicas del fantástico italiano como puedan ser “Nueva York bajo el terror de los Zombi” o “Zombi Holocausto”, la gabacha  Louise Marleau y el tan Italiano que es incapaz de parecer Americano, solo por lo mucho que gesticula, Marino Masé, todo terreno habitual de los “Polizescos” que también coqueteó con la comedia (“Otra loca academia de Policía”) o el terror (“Bestia Asesina”) y acabó actuando en “El Padrino III”.
Absolutamente entrañable, y a su modo, y en lo suyo, imprescindible.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

AQUARIUS

Durante mucho tiempo consideré "Aquarius" como "la última película buena del cine de terror moderno italiano". Revisada recientemente, cambio el slogan a: "La -casi- única película buena del cine de terror moderno italiano".
Seamos prácticos, visto hoy, el trabajo de gente como Lucio Fulci, Sergio Martino, Umberto -papanatas- Lenzi o, especialmente, Lamberto Bava, resulta bastante aburrido. O, mejor, totalmente mortecino. Sin embargo, "Aquarius" no solo mantiene el tipo, además logra algo casi imposible de encontrar en un producto ítaloparlante adscrito al género de mis amores: No aburre. Y no solo no aburre, ¡entretiene!. Eso sí que es un milagro. Dentro de tal elitista tendencia también cabe el amigo Dario Argento, especialmente en sus mejores tiempos. Y no es puta casualidad, pues los lazos entre el padre de "Inferno" y Michele Soavi, director debutante en "Aquarius", eran bien fuertes. De hecho, la gracia de esta película es que se erige casi como testamento de la era dorada del terror italiano post-Mario Bava por así decirlo, el de los 70 y, muy especialmente, los 80. Y lo firma el pupilo más aventajado posible, el amigo Soavi, en cuyo curriculum previo encontramos el famoso documental que dedicó a su maestro Argento con "Il mondo dell'orrore di Dario Argento" para quien, antes de currar como director, lo hizo como asistente y actor (en "Tenebre", "Phenomena" y "Ópera"). Pero Argento no fue el único, también dio lo suyo para Lamberto Bava en idénticas funciones ("Cuchillos en la oscuridad", "Demons", el remake de "La máscara el demonio" y "Blastfighter, la furia de la venganza", en la primera hacía de -si la memoria no me falla- asesino travesti y en la segunda era el tipo de la media-máscara que reparte propaganda del estreno del film diabólico en el metro). Su vinculación al horror italiano no se queda ahí, ya que Soavi ha ejercido exclusivamente de intérprete en films tan característicos como "Alien 2", "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" (la de Fulci, para quien también colaboró en "El destripador de Nueva York"), "El día del cobra" (de Enzo G. Castellari), "Los invasores del abismo" (de Ruggero Deodato) o "Il gatto nero" (de Luigi Cozzi -amigo de Víctor-). Y aunque curiosamente su nombre siempre va asociado al de Argento, en realidad otro para quien curró a destajo en sus inicios fue el no menos legendario Aristide Massaccesi, más conocido como Joe D´Amato. Michele fue actor, co-guionista no acreditado y asistente en títulos tan variados y demenciales como "Bronx lucha final", "2020 Los rangers de Texas", "Terror sin límite", "Calígula 2" o "Ator el poderoso". Tal vez por ello fue Massaccesi, y no Argento, el primero en producirle un largometraje comercial, es decir, este mismo "Aquarius" que Aristide apadrinó desde su flamante "Filmirage" y que, como guinda del pastel, cuenta con un guión original de Luigi Montefiori, más conocido como George Eastman, el caníbal de "Gomia, terror en el mar Egeo" (dirigida por D´Amato, of course), que pal caso se esconde tras el alias de Lew Cooper. Ahí es nada. Visto lo visto, está claro que solo Michele Soavi podía cerrar el círculo aplicando lo aprendido y, encima, tan bien (y americanizando su nombre a Michael, como debe ser).
Un puñado de actores hambrientos, y su director, ensayan desesperadamente un espectáculo teatral de danza moderna sobre un anónimo asesino. Todo pinta que va a ser un desastre. Esa noche, la prota de la función, aquejada de dolores en el tobillo, hace caso omiso al jefe y se marcha al hospital más cercano para que le venden la pupa. Su presencia motivará la huida de un peligrosísimo psicópata que se le cuela en el coche, se carga a la chica de guardarropía del teatro y desaparece. Llega la policía, registra el lugar, no encuentra nada y se marcha dejando únicamente dos agentes que de poco servirán (uno de ellos encarnado por el propio Soavi). El director decide aprovechar el suceso y convierte su obra en un inesperado biopic del psycho-killer visitante... así que, pa meterse caña con los ensayos, se encierra a si mismo y a los actores en el teatro, escondiendo la llave. Poco saben todos ellos que el homenajeado también ronda por allí, dispuesto a cargárselos y, para más inri, la primera persona a la que asesina es la única que sabe dónde está escondida la llave de la puerta principal. La noche que les espera será de órdago.
"Aquarius" fui a verla el día de su estreno, al cine. Lo recuerdo muy bien porque los Viernes por la tarde solía reunirme con los idiotas de mis ex compañeros de EGB para acudir a las películas. En aquella ocasión, elegí yo. Naturalmente entonces ya sabía mucho sobre la peli de marras gracias a mis queridas revistas francesas, aunque la reconocía más por el título que allí recibió, "Bloody Bird". Al entrar, un sensacionalista cartel que el mismo cine se había sacado de la manga, nos advertía que lo que íbamos a ver era muy fuerte porque resultaba "totalmente verosímil". Menuda chorrada!!. De hecho, y aunque lo pasamos muy bien durante el visionado, al terminar uno de mis "amigos" criticaba el desenlace del film aludiendo, justamente, a su falta de verosimilitud. En fin, jóvenes presuntuosos. A mi todo aquello me daba igual, me la sudaba, había disfrutado como un enanito y salí bien saciado, ya que por entonces lo que buscaba con desesperación en un film de horror era la más generosa y gráfica truculencia y, en ese sentido, "Aquarius" iba la mar de bien servida. ¡Qué tiempos aquellos en los que el cine de terror incluía gore valiente y gráfico, pero en sus justas dosis, sin caer en el exceso por el exceso, ni el humor, ni la estilización en busca de la aprobación de las élites políticamente correctas!, preocupándose más por ser "una de miedo con gore" que "una gore con miedo" o, peor, "una gore con gore" o, ya de pesadilla, "una gore con risas".
El caso es que, menos experimentado en estas lides, consideraba "Aquarius" una muestra moderna de "giallo". Bien cierto es que guarda algunas características propias de esa clase de cine, pero en realidad la obra de Michele Soavi encaja mucho mejor en la etiqueta de "slasher". ¿Una mezcla de lo mejor de ambos bandos?, pues sí, me parece bien. Por parte "slasher" tenemos a un asesino mudo e imparable ataviado con un uniforme negro y una máscara de lo más chanante. Esa cabeza de búho gigante es ya legendaria. Tenemos el grupo de jóvenes servidos para ser asesinados con las más variadas armas y los crímenes más impactantes y sangrientos, que incluyen cosas tan clásicas como hachas o una surrealista pero efectivísima sierra mecánica. Y tenemos el climax en el que la "final girl" y el malo se enfrentan cara a cara, así como la aparente invulnerabilidad del segundo. En el terreno del "giallo" encaja el mini-puzzle que resolver del final, el asesinato enfocado como todo un arte (los cadáveres de las víctimas reunidos es algo muy "slasher", pero no lo de presentarlos de forma tan artística) y, en general, la concepción elegante, bonita y estilizada que Soavi tiene del terror, algo directamente heredado de su amigo y vecino Dario y que destaca especialmente con la hipnótica y pomposa banda sonora, así como con esas plumas flotantes o los números musicales de la obra que ensayan los protagonistas (el sumum de lo cual viene cuando la que conoce la ubicación de la llave es asesinada brutalmente delante de todos, convencidos de que el agresor es el actor disfrazado. Ese es uno de los momentos más "giallo", más Argento, de la fiesta, a base de soundtrack orquestal e iluminación azulada).
Hace unas líneas hablaba de los asesinatos truculentos y salvajes. Déjenme volver a ello. En la época se consideraba "Aquarius" como una película "fuerte" y seguramente en 1987 sí encajaba en la etiqueta. No estábamos tan acostumbrados a ver de modo claro y sin disimulos cómo una sierra mecánica abría el estómago a un tipo, y aquí es algo que está bien presente y, además, rodado de modo muy efectivo, muy tétrico, con una linterna como única fuente de luz, el asesino con la máscara salpicada de sangre y la víctima, gritando agónicamente, rodeados de oscuridad y asentados sobre un Argentiano suelo inundado de agua. Brillante. En posteriores entrevistas Soavi decía que no se consideraba muy amigo del gore (¡ni del terror de los ochenta!, al que acusa de poco imaginativo), pero que aceptaba que un film de terror iba ligado a la muerte y la sangre, y que en cierto modo esta última era lógicamente inevitable. También comentaba que el presupuesto con el que contaron para "Aquarius" era mínimo, y que lo efectos especiales se resolvieron del modo más rudimentario. Hay una chica -embarazada!- que es partida por la mitad y cuando se revela su medio-cuerpo, nos damos cuenta que se trata de un auténtico maniquí al que han pegado unas tripas. No digo que cante hasta el extremo de resultar risible y chapucero, para nada, pero sí es verdad que el momento pasa fugazmente ante nuestros ojos evitando resultar demasiado evidente. Lo mismo que la decapitación del director de la obra de teatro. Pero que nadie se confunda, porque esa pobreza queda totalmente compensada por la inmensa capacidad de Michele Soavi, que se muestra como un cineasta de lo más talentoso a la hora de dotar de ritmo a su película, de sacar buen partido del montaje y, en fin, de jugar con el suspense. "Aquarius" es impactante y sangrienta, sí, pero también emocionante. Digamos que podríamos partirla en cuatro cachos. Arranque, masacre (donde mueren el 90% de los personajes secundarios, sin descanso), enfrentamiento y desenlace. El enfrentamiento es el segmento más delicado porque, casi sin diálogos, y a base de sonido e imagen, el director se centra en el puro suspense, cuando el psycho-killer tiende una trampa a la "final girl" que debe agenciarse la llave de la puerta sin que su agresor se de cuenta, aunque lo tenga a medio metro. Muy logrado momento de puro cine, que eclosiona con el inevitable bis a bis de la  pareja, destacando el instante de él colgando del techo y deslizándose por un grueso cable hacia ella. De infarto.
Quizás uno de los puntos más flojillos de la película sean algunos de sus actores, ya sabemos que en la mayoría de las pelis de terror italianas suelen ser muy malos, ridículos. Aquí se salvan de la pura quema por los pelos, aunque queda sitio para algunas sobreactuaciones notables. Sin embargo, la mayor de todas ellas da el pego, porque se trata del director de la función teatral, un tipo ególatra, cruel y manipulador al que el rollo histriónico le va como anillo al dedo. De hecho, es uno de los personajes que más recuerdo dejan y para mi significó descubrir al actor que le da vida, David Brandon y sus notables orejones. Había protagonizado "Caligula 3" para el mismo Joe D´Amato (un evidente exploitation de la de Tinto Brass, donde ya coincidió con Soavi), y luego también saldría en el "Crímenes en portada" de Lamberto Bava. Pero su rol más extraño y atípico es el primero, haciendo de ángel "Ariel" para Derek Jarman en su epopeya arty-punk "Jubilee" (connotaciones de una carrera paralela en el teatro y otras artes más elevadas y respetadas).
Barbara Cupisti es la guapa "final girl" de rigor que has visto también en películas de algunos clásicos como Fulci ("El destripador de Nueva York", ¡su debut!), Argento ("Ópera"), o el fucking Lenzi ("La porte dell´inferno"), así como en "El engendro del diablo" y "Mi novia es un zombie" del mismo Soavi (a lo tonto él y la moza llevaban años coincidiendo en la pantalla, así que será verdad eso de que son o fueron pareja, apunte este que no he podido corroborar).
Sin embargo, el rostro más mítico de todo el film es el de un -habitualmente- sobreactuado Giovanni Lombardo Radice (alias John Morgen) haciendo de supergay. La fama a nivel fandom le llegó cuando Fulci decidió taladrarle la cabeza en "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes" y Lenzi castrarlo para "Caníbal Feroz". Lo vi in person en su visita a un festival patrio, pero -paradójicamente- era más soso que una cocacola con solo cinco cucharadas de azúcar.
Terminamos este repasito con la fea Mary Sellers (sin vínculos con el inspector Clouseau) y que también mostraba su poca atractiva faz en el temible remake de "La máscara del demonio", cortesía de Bava hijo de... Mario, "Contamination .7" (de D´Amato) y "Ghost House", de -oootra vez- Umberto Lenzi currando para "Filmirage". Curiosamente esta costrosa peliculita que consumí en un cine porno justo cuando probaba suerte proyectando otra clase de productos menos grumosos (¡¡vamos, ni el puto "deuce" y sus cutre-cines!!), reciclaba el soundtrack completo de "Aquarius" que -como ya he señalado- está muy bien y tiene un peso importante en la película. Uno de sus tres responsables, probablemente el más reconocible, es Simon Boswell, inevitablemente ligado al universo de Dario Argento y que también ha puesto su talento al servicio de una ralea de films sin desperdicio: "Phenomena", "Demons 2", "Crímenes en portada", "Karate Kimura" (!), "Santa Sangre" (estupenda su partitura para este clásico de Alejandro Jodorowsky producido por el hermano de Dario), "Hardware, programado para matar" y "Dust Devil" (Richard Stanley siempre se ha declarado admirador del dire de "Suspiria"), "El señor de las ilusiones" (de Clive Barker) y, muy recientemente, "The Theatre Bizarre" (obviamente en el capítulo firmado por Stanley) y la horrenda e incomprensiblemente reputada "The ABCs of death".
¿Y qué le pasó a Michele Soavi después?, pues que Terry Gilliam vio "Aquarius" y le gustó tanto, que decidió ficharlo como director de segunda unidad en "Las aventuras del barón Munchausen". Contaba también Gilliam que el amigo dio bastantes problemas durante el rodaje a la hora de agenciarse más dinero del acordado por obra y gracia de cierto "grupo de presión" de poca recomendable casta. Con todo, Soavi declaraba en "L´Ecran Fantastique" que había decidido subirse al carro para vivir la experiencia y aprender. Movidas raras pero, al parecer, no tan graves porque años después Gilliam y el italiano volverían a encontrarse, repitiendo roles, en la espantoide "El secreto de los hermanos Grimm"... así que, nunca se sabe.
Luego llegaron "El engendro del diablo" y "La secta" (esta vez, sí, producidas por su querido Dario Argento, que metió bastante la mano en ambas) y la peli que le consagró, la bonita, curiosa, chorra y rara "Dellamorte Dellamore", subnormalmente titulada en España "Mi novia es un zombie" de la que Martin Scorsese posee una copia en su colección privada. Cuando parecía que Soavi iba a alcanzar la cima (le llegaban ya propuestas desde Hollywood, como dirigir la vomitosa "Abierto hasta el amanecer"), movidas de corte personal/familiar le retiraron del cine durante cinco largos años, truncando su prometedora carrera. Retomó la silla del director para la televisión italiana, donde dirigió algunos telefilms policíacos que ni he visto, ni me apetece ver. Hace poco leí que el muchacho tenía intención de regresar a la big screen y con una de terrores, pero habrá que ver qué pasa, porque los tiempos han cambiado mucho y tal vez su creatividad haya caducado. O no, veremos. De momento y hasta entonces, podremos gozar ad infinitum de este "Aquarius", clásico del terror moderno mundial que, como dicen los yankees, es "highly recomended". Sin duda alguna.

jueves, 29 de noviembre de 2012

TENEBRE

Estas últimas semanas, y con motivo del reciente visionado de su "Dracula 3D", me dio por revisar algunas de las películas de la etapa ochentosa de Dario Argento. Me puse "Phenomena" (la peli, no el evento demoníaco), dispuesto a gosssarla y desglosssarla luego en este blog, pero contra todo pronóstico, me aburrió más de lo esperado y no me animó a ponerme a aporrear el teclado. Tal vez esa pequeña e inesperada decepción hizo que tardara más en intentarlo con la otra, "Tenebre". Me daba algo de miedo llevarme también un chasco con esta, básicamente porque le tengo mucho afecto a la puta peli. Veréis, fue de las primeras de terror que alquilé de chaval. Y seguramente, fue mi desvirgue ante las artes del cineasta italiano (además, tenía el vinilo del soundtrack y el cutre poster español -ver imagen-... aunque regalé ambos a entes que lo sabrán gozar más que io). Y claro, partiendo de esa base, "Tenebre" me atrapó, me impactó. Muchos de sus elementos hicieron mella en mí, y aún hoy siguen ahí, bien metidos en lo más profundo de mi psique. Todo ello condicionaba mucho el funesto visionado, hasta que ayer me armé de valor y de un pendrive, y me la puse.
Un escritor yankee de gran éxito, especializado en novelas de asesinatos, llega a Roma para promocionar su nuevo libro. Justo aterriza, comienzan a producirse crímenes, en los que el culpable se limita a seguir las fechorías del psycho-killer de la novela y, ya de paso, implica a su autor en todo ello. Este, ayudado por unos y otros, investigará, descubrirá, luego se perderá... y nosotros con él. Pero eso no importa porque la peli termina en un delirante y generoso baño de sangre que lo arregla todo... vamos, que te deja tan contento que te suda la polla si eso cuadra con aquello o no.
De entre medias, pues mucho material para el recuerdo, destacando sin duda alguna la estupenda y pegadiza banda sonora de los casi-Goblin Simonetti-Morante-Pignatelli, cuyo tema central es ya todo un clásico. Luego, pues ea, un reparto de lo más típico del cine de género italiano que intenta no parecerlo demasiado (Anthony Franciosa, John Saxon, John Steiner o el gran Giuliano Gemma), una buena ración de crímenes -misóginos- y bastante truculentos (la tipa a la que obligan a comer las páginas de la novela, la fascinante pareja de lesbianas viciosas, la adolescente con el estómago reventado a base de hacha... que por cierto, esto último en la versión en vídeo de la época andaba parcialmente censurado), las inimitables, carnosas, voluptuosas e inexpresivas hembras italianas, el inquietantemente erótico flash-back (protagonizado por una churri de notoria nariz... ¡cómo le ponen a Argento las hembras narigudas!, será por propio complejo... si hasta su santa hija tiene una napia de órdago), ese maravilloso primerísimo primer plano de la ensangrentada cuchilla limpiándose bajo el agua del grifo (y que tanto me influyó en mis propios delirios creativos), el presentador de televisión recibiendo un hachazo en pleno cabestro y, en fin, como apuntaba antes, el brutal clímax final bañado en hemoglobina, en el que muere hasta el apuntador, en el que vemos cómo un brazo es troceado con todo lujo (muy impactante!) y donde Dario Argento da rienda suelta a sus desvaríos. ¡Aaaay!, pero cómo molaban las locuras del italiano en aquellos tiempos, ¿o no?, en "Tenebre" tenemos el fascinantemente inútil paseo de la cámara por la fachada de un edificio (¡¿pero pol qué?!) o ese doberman incansable y cabezón. Otro de mis momentos favoritos: La sra. de Argento, Daria Nicolodi, abandona una habitación, la cámara se desplaza un metro y encuadra un objeto metálico puntiuagudo brillando (¡¿pero pol qué, again?!)... aunque para objetos puntiagudos, el final-final y su escultura asesina... absurdo, demencial... brillante.
Vamos, que sí, que a diferencia de "Phenomena", "Tenebre" volvió a gustarme. Es más, resulta bastante entretenida... algo no muy habitual en el cine de Argento... y el cine italiano en general. Y como dato fricoso, por ahí pululan Lamberto Bava y Michele Soavi ayudando a su mentor y marcándose unos cameos y tó.
En fin, un título imprescindible para fans de Dario Argento y, ¿por qué no?, del terror de la época. Hasta casi me atrevería a decir que "Tenebre" fue su última peli buena de verdad... a pesar de que, obvio, en aquel momento recibió palos de los críticos hasta en el DNI o, como dirán allá, l´identità nazionale. Pero ¿¿qué coño sabrán ellos, hijos de puta??.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

DRÁCULA 3D DE DARIO ARGENTO

Fui a ver "El fantasma de la ópera" de Dario Argento en su pase por el Festival de Sitges del respectivo año. En plena proyección, y a pesar del supuesto tono trágico de la peli, el público comenzó a descojonarse ante lo ridículo de todo ello. Yo, que había crecido siendo fan del italiano, adorando "Tenebre", "Suspiria" o "Phenomena", no podía creer semejante falta de respeto. Sin embargo, a medida que el film avanzaba, tuve que rendirme a la evidencia: Sí, aquel "Fantasma de la ópera" era patético y risible... así que yo también me subí al carro del cachondeo reinante. Fue la primera señal de que Dario Argento estaba perdiendo su "touch". Y de ahí en adelante, todo fue cuesta abajo. Que sí, que aún tuvo tiempo de producir alguna cosa potable, como "Insomnio", su aportación a la serie "Masters of Horror" e incluso la incomprensiblemente denostada "Giallo", pero en general estaba claro que los mejores tiempos de Argento habían llegado a su fin. El día que se anunció que iba a dirigir una nueva adaptación del clásico de Bram Stoker, en 3D y producido por Enrique Cerezo, todos comenzamos a temblar. Y con razón.
No teníamos muy claro qué iba a pasar con tan absurdo proyecto una vez se terminara. Todos dábamos por sentado su pase por algún festival y, con suerte, una edición exclusiva en DVD, igual que le había pasado a otro de los Argentos recientes y más o menos soportables, "La madre de las lágrimas". Pero cual fue mi sorpresa al enterarme de que se estrenaba el Viernes pasado, y en uno de los cines punteros de Barcelona. Eso sí, dentro de un horario algo restringido ya que únicamente la daban a las 20 horas y en 2D. Si la querías en 3D, tenías que esperar hasta las 22. No tuve la más mínima duda de que quería ir a verla (al pase de las 20 horas... no me interesaba TANTO como para perderme la cena). Era totalmente consciente de que sería algo parecido a un churrasco, sin embargo, lo especial de la ocasión bien merecía el sacrificio, ¿cuando podría volver a ver una peli de Dario Argento en un cine de estreno?, seguramente nunca mais. Era todo tan anacrónico que merecía vivirse. ¿Un film italo-español de terror de presupuesto limitado, dirigido por una vieja gloria del cine fantástico europeo, repleto de un erotismo y una truculencia honestos en los tiempos que corren en los que todo es tan aséptico, tan falsamente estilizado, y en el que las multinacionales y sus productos perfectamente fríos dominan el cotarro?. Vivirlo para creerlo. Además, sin contar lo visto en Sitges, hacía muchos años que no iba al pase de una peli de Argento en un cine normal. Las últimas que recordaba eran "Los ojos del diablo" en funciones de co-director junto a George A. Romero y sus dos "apadrinamientos" para Michele Soavi, "La secta" y "El engendro del diablo".
¿Y que tal la experiencia?, pues "bien". Cuando la he calificado de anacrónica, no iba desencaminado. El "Drácula" de Dario Argento se inicia muy dolorosamente, con un supuesto vuelo rasante por una aldea que es puro CGI de saldo. Podéis tomarlo como un aviso, porque todos los efectos informáticos que seguirán están a la misma altura, la del betún caducado. A su lado, lo que hace Asylum parece el puto "Avatar". Lo que sigue, está bastante mejor. Una escena erótica de esas tan almidonadas y torpes típicas del cineasta, en la que una TREMENDÍSIMA Miriam Giovanelli luce TREMENDÍSIMO palmito (y lo volverá a hacer más adelante). Primera sonrisa, ¡que gusto recuperar esa clase de material!. Pronto nos encontraremos con más efectos de ordenador patéticos (el auténtico talón de aquiles del film, atención al tren que reposa parado en la estación), actores tirando a limitados y una ambientación correcta aunque por los pelos de un calvo. Se nota que el dinero escasea desde los créditos iniciales.
La puesta en escena de Argento es muy teatral, largos planos paridos por una cámara bastante reposada, aspecto este incrementado ante la sensación de "cartón piedra" que gasta todo el pack, desde la iluminación hasta los efectos de sonido. Casi todos ellos suenan como si alguien pisara cáscara de huevo. O mejor, como si "Calamardo" estuviera dando tumbos por el plató durante el rodaje.

Claro, de entrada todo esto choca e invita al descojone. Lo que ocurre es que, una vez asumido, comienzas a meterte en la peli, un poquito, y terminas viéndola tranquilamente hasta que concluye. A ver, que es bastante pesadica, y más teniendo en cuenta que nos sabemos la puta historia de Drácula al dedillo (y dan igual los cambios aportados por Argento y su troupe, en esencia es lo mismo de siempre), pero en fin, que se puede ver como si fuera un telefilm de esos insulsos pero pasables. Ayudan un poco las tetas (las mentadas y las de Asia Argento), la epatante pero ridícula e innecesaria aparición de una mantis religiosa gigante (???????), el gore (no excesivo, pero bien presente), arrebatos nostálgicos (esos hachazos en primerísimo plano que nos recuerdan a "Tenebre"), la simpática y fantasmagórica banda sonora del inevitable Claudio Simonetti y, sobre todo, ese envejecido Rutger Hauer haciendo de un Van Helsing la mar de bruto, que extermina vampiros y lacayos con una rapidez, facilidad y contundencia que asusta. El actor holandés es sin duda lo mejor de este "Drácula" argentiano. 
Otro "clásico" que encontramos en el apartado técnico es Sergio Stivaletti, habitual chico de los efectos especiales que, supongo, se encarga aquí del poco látex que hay (porque si los de CGI son cosa suya, es pa darle de palos). Precisamente en una entrevista reciente, Stivaletti comentaba que el cine de Argento había perdido fuelle porque en realidad el director era ya un señor mayor cansado del terror y que se moría por rodar historias de amor. Bien, su "Drácula" es prueba de ello. El italiano intenta regodearse en todo el apartado romántico propio del libro de Bram Stoker, como hasta hoy han hecho casi todos los directores que lo han adaptado, pero claro, procede con ese sentido de lo romántico tan hortera, ñoño, acartonado y de "karaoke" que ya mostró en su temible "Fantasma de la ópera". Seamos prácticos, Dario Argento siempre fue un realizador eminentemente visual y en su cine los actores y los guiones no eran precisamente de lo mejor que uno podía encontrar. Claro, si le quitas los delirios estéticos, los colores chillones, la cámara circense y etc, ¿qué queda?... pues cosas como este "Drácula".
En fin, no sé muy bien qué decir. Si la miras con cariño, con afecto, pues tiene un pase y se deja ver, sobre todo si pones algo de paciencia por tu parte... pero por otro lado, no hay duda de que se trata de un producto terriblemente mediocre, cutre, pobre y almidonado. Duele pensar que tras el se encuentre el señor que hizo "Suspiria", "Inferno" o "El pájaro de las plumas de cristal".