sábado, 31 de octubre de 2009

CHRISTINE

El pasado Jueves revisé "Christine". Pero lo hice de un modo un tanto especial. Los moderniquis del "Diba" organizaban durante unos días proyecciones de películas de terror con temática automovilística. Lo divertido del caso es que el emplazamiento era, justamente, el parking del centro comercial "Maremagnum" (en Barcelona) donde habían construido una especie de sala a base de cortinas y sillas de plástico. Tu ibas, te atendía un tipo maquillado de zombie, te daban palomitas y entrabas. Todo gratis. Una iniciativa muy curiosa y apreciable. Fueron las -muy- buenas gentes de "Los Criticonos" (especial mención al gran Goblin) las que me dijeron de ir a ver el film de Carpenter. Y claro, accedí. Allá donde haya buen -y mal- cine de terror, estaré. La verdad es que el emplazamiento en sí no era ni mucho menos el ideal para ver una peli... el eco... los ruidos continuos de coches entrando y saliendo... pero, claro, al mismo tiempo ello jugaba a favor en cuestiones de ambiente hasta el extremo que casi terminaba transformándose en un "gimmick" a lo William Castle. ¿Cómo?, pues a base de coincidencias sonoras (motores rugiendo) o lumínicas (faros y tal). En más de una ocasión veías cabezas girándose "espantadas". Lo dicho, divertido.
En cuanto a la peli de John Carpenter... pues bueno, ya sabéis de qué va, una adaptación de Stephen King (cuando estaba de moda llevarlo a la gran pantalla) sobre un coche con vida propia y la que lía. El resultado hace gala de un ritmo desigual. A ratos se alcanzan momentos muy logrados (el coche recomponiéndose, los asesinatos -el del pandillero jefe fue aplaudido por los asistentes-, el enfrentamiento final, las canciones que el auto utiliza para comunicarse, todas clásicos de los cincuenta absolutamente gozables) y a ratos la cosa desciende muchos puntos (las trifulcas amorosas entre el prota, su coche y su novia o movidas del estilo), a lo que ayuda un ritmo más bien reposado, lejos muy lejos del tono videoclipero que abunda actualmente (tengo entendido que por esa época Carpenter estaba un poco hasta las pelotas de su encasillamiento en el género... de ahí que la peli resultante sea muy contenida en aspectos como lo sobrenatural -dentro de lo que cabe, se entiende-, lo sangriento, etc). También hacen lo suyo para incordiar el trío juvenil protagonista, sin ir más lejos, Keith Gordon es horripilante, sobreactúa hasta el paroxismo y resulta ridículo. Se salva muy por los pelos John Stockwell, entonces futuro director de "Turistas". La música, firmada también por el director junto a Alan Howarth, es estupendísima. Y ya que hablamos de partituras, destacar la presencia nada más arrancar el film de ese clásico del macarrismo que es el "Bad to the bone" del gran George Thorogood.

miércoles, 28 de octubre de 2009

AL FILO DE LA MEDIANOCHE

Uno de los muy numerosos míticos diálogos de "Harry, el sucio" consiste en el alcalde preguntándole al inspector Callahan en qué se basa a la hora de decidir que un tipo persiguiendo a una mujer por la calle merece ser acribillado. Nuestro poli cinematográfico favorito mira al mandatario con sorna y le explica que si va desnudo y lleva un cuchillo en la mano, no estará recaudando fondos para ninguna causa benéfica.
Bien, esa imagen, la del asesino de féminas que actúa en cueros cuchillo en mano, debió de grabarse en el cerebro de los guionistas de "Al filo de la medianoche", de ahí que a la hora de ponerse a escribir, construyeran toda una película en torno a ella. Incluyendo su propio poli duro, que en este caso tendría el rostro de otro grande, Charles Bronson.

Y sí, ya conocéis la cantinela, años 80, "Cannon", J.Lee Thompson y el bueno de Charlie encasillado ya de modo oficial en su rol de justiciero, lleve o no placa. Encima, para darle mayor color y atraer más culos a las butacas, un poco de ingrediente "slasher", que para algo en ese momento era el rey de las taquillas.

Un psycho-killer tiene aterrada a la ciudad. Charlie es un poli que no tarda nada en descubrir de quién se trata. Lástima que únicamente él lo tenga tan claro, nadie más le apoya. Así que, ni corto ni perezoso, falsea unas pruebas para que el tipo sea detenido. Pero en un ataque de conciencia lo confiesa y el culpable es puesto en libertad. Como revancha, este decide acabar con la hija del hombre que le plantó cara.

Vale, a mi me molan mucho estas pelis, y disfruto cuando el justiciero de turno se carga al malo de no menos turno. Sin embargo, el modo en que Bronson descubre al culpable no convence. Claro, el espectador sabe que tiene razón, y está de su parte, pero si por un momento nos ponemos del lado de los personajes, la verdad es que tito Charles parece un puto ultra-conservador psicópata que está dispuesto a matar aunque no tenga verdadera certeza de sus actos. Tal vez ese detalle fuese buscado por los guionistas... en plan "Harry, el sucio", donde el héroe no lo es tanto y juega un rol más ambiguo... pero no, me temo que simplemente es así porque, bueno, así ha de ser.

De chaval recuerdo que una sensación de "peligro" acompañaba a "Al filo de la medianoche". Ya sabéis, ese tipo de films que temes ver porque estás convencido que deben ser muy fuertes, casi traumáticos, pero te mueres de ganas de agarrar de las estanterías del vídeo-club (como "El Exterminador", como "Posesión Infernal", como "Curso 1984", como "Escoria", como tantas y tantas otras). Naturalmente, cuando la vi, ya no me impresionaba con facilidad, pero la idea de un asesino que mata en cueros y con arma blanca a chicas que desea sexualmente es, "asdaluego", algo sórdida. Suerte que tío Charlie está ahí para darle una lección... y aunque esta se reduzca a una única escena, y encima al final del todo, vale su peso en oro. Contundente, brutal, políticamente incorrecto... un "The End" cojonudo.

En general, todos los thrillers urbanos confeccionados como vehículos para Charles Bronson en los 80 valen muy mucho la pena... pero, sin duda, este está entre los que más.

lunes, 26 de octubre de 2009

LUNAS DE HIEL

Cuando se estrenó "Lunas de hiel" en 1992, época esta en la que yo vivía una etapa Polanskiana (y Bertolucciana e incluso Kusturikiana, creyendo que "Papá está en viaje de negocios" me gustaba...), la critica se cebó con ella, dejándola absolutamente por los suelos. Hablaban de “aberración”, de basura y de caída de un maestro. Yo fui a verla al cine y me encantó. No comprendía semejante ataque a aquella inquietante película que tan buen sabor de boca me había dejado. Vista hoy, sigo pensando lo mismo.
Un matrimonio en plena crisis matrimonial 
decide hacer un crucero. Piensan que el viaje hará limar asperezas. De casualidad conocen a una enigmática mujer por la que el marido beberá los vientos rápidamente. Pero mira tu por donde, también da con su impedida y verborreíca pareja, que se empeña en contarle la historia completa de su relación con esa mujer.
La película está resuelta a base de flashbacks, donde se nos explica la exagerada historia de amor de la pareja co-protagonista, su posterior declive y decadencia absoluta. En definitiva, una crónica repleta de amor y crueldad.
Lo que pienso es que quizás el tiempo se haya portado mal con "Lunas de hiel", al menos para un público estándar, y aunque hay momentos mal filmados, escenas y diálogos que rozan el ridículo, interpretaciones absolutamente malas y el metraje se excede en demasía, tomo todos estos elementos como virtudes y la disfruto cual “gran película extraña”, pues es exactamente eso, una película extraña incluso para Polanski. El ambiente en el que te envuelve rara vez lo consigue un director. Es una sensación de incomodidad, mal rollo y al mismo tiempo fascinación. Y esa sensación solo me la han sacado esta peli y el Kubrick póstumo "Eyes Wide Shut".
Y si al igual que yo disfrutas de las malas interpretaciones, esta es tu peli. Hugh Grant (pre-revienta taquillas), Kristin Scott Thomas, un híper-sobreactuado Peter Coyote y, sobretodo, la que es (o fue) esposa de Polanski, Enmanuelle Seigner. Jamás, repito JAMÁS estuvieron tan soberanamente mal en película alguna. El conseguir eso, que todo el casting actúe como el culo, es otra de las virtudes del Polanski más incontenido y ególatra, pues en realidad lo que cuenta la película es alguna de sus muchas historias de amor y odio.
Me puse muy cachondo en la época 
con la Señorita Seigner y sus numeritos eróticos. Ayer también.
Tremenda en su conjunto. Aunque dudo mucho que ustedes, pazguatos, le encuentren la grandeza a esta película.

SABE QUE ESTÁS SOLA

Algo maravilloso que tuvo la fiebre "slasher" originaria de los 80, fue la enorme cantidad de películas del estilo que llegaron a producirse. Fueron tantas y tantas que, aún hoy, pasados todos estos años, de vez en cuando descubres algunas que te faltan por ver. Y eso para un forofo del tema como yo, son muy buenas noticias. Con "Sabe que estás sola" me pasaba lo mismo que con muchas otras. El haber leído tanto sobre ella, las fotos, los extractos aquí y allí, me hacían creer no solo que la tenía más que vista, sino que tampoco me gustó demasiado. Ayer me puse a verla y, ¡arrea!, me encontré con un "slasher" virgen para mi... algo "grave" si tenemos en cuenta que se trata de uno de los títulos menores más reconocidos junto a otros de idéntica categoría tales como "Prom Night" o "7 Mujeres atrapadas".
Imaginad cuán de primigenio es este "Sabe que estás sola" (parido en 1980) que su influencia más directa la hallamos en "La noche de Halloween". Literalmente COPIA elementos estéticos de la obra maestra de Carpenter, planificación, encuadres, el modo de crear suspense y, muy especialmente, la música. El tema que acompaña al asesino es prácticamente un plagio.
Sin embargo, es una buena imitación, sobre todo si eres tan devoto del cine de acuchillamientos como un servidor de ustedes.
Un tipo despechado por la novia decide matarla el día de su boda, una hora antes de casarse. Traumatizado, seguirá con la tradición cargándose sin remilgos a toda futura clienta de "Pronovias" que pille. En juego entran un poli (que, nada menos, era el que iba a casarse con la primera víctima) y, obvio, una chavalilla a la que poco le queda pa subirse al altar (y que se debate entre dos aspirantes) de la que el asesino se obsesionará hasta límites absurdos, cepillándose a todos los que la rodean, sean futuras novias, solteronas empedernidas o señores de mediana edad.
Pero si algo ha hecho famosa a esta peli es que supuso el debut de Tom Hanks, quien tiene un papel muy secundario de lo más chorra. Le acompañan el pelirrojo Don Scardino (prota también de "Gusanos" y actualmente director televisivo) y dos típicos segundones del calibre de Paul Gleason ("La jungla de cristal") y James Rebhorn ("Independence day", "Instinto Básico"). Sorprende -gratamente- encontrarse a Steve James, héroe de acción de "serie B" a lo largo de la década ("El Exterminador", "El guerrero americano") en un papel minúsculo. Otro que perdía la virginidad en el terreno cinematográfico era el director, Armand Mastroianni, quien posteriormente firmaría algunos terrores videocluberos del calibre de "The supernaturals" o "La habitación del miedo".
Un aspecto curioso del film lo tenemos en el psycho-killer protagonista. No lleva máscara ni uniforme "cool", le vemos la cara desde buen principio, sobreactúa maravillosamente... solo que no dice ni pío en toda la función... pero es efectivo. Como efectivo es el arranque del show, con esa "peli (slasher) dentro de la peli (slasher)", el crimen de turno, la música, los créditos y los ojos del maníaco super-puestos... dabuten.
La verdad es que en lo que a binomio sangre/sexo se refiere, "Sabe que estás sola" va bastante escasa, por no decir completamente seca. Algo de lo que habría echado pestes si el film se hubiese facturado en los 90 (o ahora), pero claro... jolines... hablamos de un "slasher" de los primeros, con sus maravillosas e incomparables (e irrepetibles) virtudes (y sus defectos, que pal caso también molan mazo), ese look tan de su época, el tempo, los clichés.... TODO... por eso, me lo pasé tan y tan bien viéndola y, por eso again, la recomiendo si eres un enamorado del terror de los eighties y, especialmente, de este apasionante subgénero.
¡Lista para ser remakeada!.

sábado, 24 de octubre de 2009

EL DESTRIPADOR DE NUEVA YORK

"El destripador de Nueva York" pertenece a la época dorada del italiano Lucio Fulci, de cuando producía inspirados films de horror con un alto grado de elemento hemoglobiníaco ("Nueva York bajo el terror de los zombi", "El mas allá", "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes"...). En esencia no cuenta nada. Un asesino va matando chicas bonitas y la policía lo investiga. De por medio, y a lo largo de la proyección, van asomando el rostro personajes cuyo fin es aportarnos pistas falsas, hasta que acaban muriendo de un modo u otro. Lo realmente interesante y atractivo del film es su generosa galería de crímenes salvajes (algunos de ellos empiezan por la vagina), destacando el que realmente la ha hecho famosa, la prostituta rajada con todo detalle gracias a una hoja de afeitar, en la que Fulci (o Fulzy, según la caratula del vhs cortesía de José Frade. La Y suena más yanki) no escatima primerísimos planos de un pezón o directamente un ojo siendo partidos por la mitad.... ¡¡ouch!!... la primera vez que la vi un 1987 en pantalla grande, y durante un festival de ocho horas de terror, no podía apartar los ojos, fascinado ante tanta locura.
Todo ello es lo que acabó otorgando a la peli, y a Fulci, la fama de misógina/o y cabreando a unas cuantas feministas, algo maravilloso y absolutamente irrepetible. Hoy semejante material se haría de modo consciente, buscando la provocación o el homenaje, en ésa época se actuaba así porque... bueno, ¡era lo normal!, se trataba de un film de horror con chicas asesinadas ¿no?, pues hale. Esa es la actitud que hoy echo de menos en cualquier film que presuma de brutalidad.

Como toda italianada que se jacte de serlo, la peli remite a otros films anteriores de éxito, en especial "Vestida para matar" (¿y "Maniac"?, tal vez la escena del metro y la atmósfera sórdida de un Nueva York tenebroso y depravado). Hay mucho material rodado en el hoy famoso "Times Square" de los 80 (ya saben, las "grindhouses", "the deuce", los cines proyectando material porno y/o exploitation del calibre de la misma peli de Fulci o cosas de arte y ensayo de alto grado erótico. Precisamente, en una secuencia vemos la marquesina de "Mi primer pecado" de Manuel Summers, y es que el español tenía mucho éxito por esos antros gracias a sus epopeyas de jovencitos iniciándose en los placeres de la carne).

En "El destripador de Nueva York" encontramos varios nombres asociados al cine popular italiano de los 80, y a la obra de Fulci (quien se reserva un papelillo), como Paolo Malco, Alexandra Delli Colli, Zora Kerova o al gran Dardano Sacchetti en tareas de escribiente. Destaca la belleza de Almanta Suska.

En fin... que la peli en realidad es de lo más mediocre, no tiene ritmo alguno, acumula momentos para el ridículo (eso de que el asesino hable como el "Pato Donald", o las clásicas "americanadas desde el prisma italiano" típicas de la época) pero, ¡claro!, es lo que es... cine de género italiano de los 80... con eso, está dicho todo. Hay que verla.

jueves, 22 de octubre de 2009

OVEJAS ASESINAS

Jonathan King debutó en 2006 con esta "Ovejas Asesinas" y, de momento, no ha hecho nada más, aunque está pendiente de estreno su segunda película, "Under the Mountain". King es de Nueva Zelanda, ¿y que hay en ese país? Pues unos paisajes preciosos, ya filmados en la trilogía de "El Señor de los Anillos", y ovejas, muchas ovejas. Al menos en las zonas rurales, o eso parece según la película en cuestión.
Dos jóvenes hermanos viven con su padre en una granja de ovejas. El mayor, haciendo la "gracia", desolla el cordero del pequeño y se pone la piel por encima para darle un susto. Cuando la "broma" se está llevando a cabo, acude la ama de llaves de la granja para informarles que su padre ha fallecido en un accidente. Es el momento en el que el hermano menor sufrirá pánico a las ovejas, lo cual arrastrará durante 15 años. Pasado ese tiempo, vuelve a la granja a por la parte de dinero que le corresponde por ella, pero allí descubre que su hermano ha estado haciendo experimentos genéticos con ADN humano y ovejas. Los desechos de esos experimentos se transforman en una especie de zombies-oveja. Cuando una oveja muerde a otra, esta es infectada y siente ansias de carne. Si el mordido es humano, se transforma en hombre-lobo-oveja. Esto queda mucho más claro en el momento en el que vemos la transformación casi calcada de "Un hombre Lobo Americano en Londres", probablemente la mejor escena de efectos de toda la película. "Weta", la que se encargó de los FX de la trilogía que dirigió Peter Jackson, son los responsables. Algunos resultan tan cachondos como el feto oveja, o terriblemente patéticos como la transformación y curación del capataz de la granja.
La película tiene momentos completamente ridículos y de vergüenza ajena, pero se deja ver, aunque también he de decir que, en la parte final, me estaba durmiendo, no se si porque decae o porque había madrugado bastante ese día.
No es un peliculon, y verla solo tampoco es que sea la mejor opción, pero con amigos es una fiesta (¡¡¡ez una fiezta!!!) por los mencionados momentos ridículos, siendo uno de los más destacables cuando una oveja se pone al volante de una furgoneta (¿comor?)
Parafraseando a "Barrio Sésamo", solo no, con amigos sí.

ANOCHECER ROJO

Ayer noche vi esta película, y desde entonces, entre las horas previas al sueño y las que han seguido a mi despertar hoy, no he parado de darle vueltas al tarro intentando indagar el por qué de su mera existencia. ¿A quien se le pudo ocurrir semejante idea tan ridícula?... el Barón Rojo vuelve del mas allá reencarnándose en un muñeco para aniquilar al tipo que lo mató en la guerra.... no se... El caso es que hay una pista clarificadora, produce Roger Corman con su flamante "New Horizons" en cabeza, y todos sabemos lo mucho que a Rogelio le tira eso de reciclar y rereciclar sus propias pelis. Si echamos un vistazo a su currículum como director, veremos que uno de los últimos films del menda era, precisamente, un biopic sobre Manfred von Richthofen, es decir, el Barón Rojo, famoso piloto Alemán que lucía un avión de tres alas del color de la sangre. Pa mi que un día se dijo "Coño, aún no he reutilizado este film... tengo que hacer algo", así que ni corto ni perezoso llamó a algún amigo suyo y le encargó un guión sobre el personaje, solo que adaptado a las plateas más lerdas de los 90... combinándolo con un rollo a lo "Muñeco Diabólico". Me imagino al guionista cagándose en la madre de Corman.
Y la historia está ahí... un chaval conflictivo es enviado a vivir con su padre y abuelo. Este segundo es el tipo que de joven mató al temido Barón y, como decía arriba, sufrirá en sus carnes la venganza en formato juguete. Naturalmente, será el chaval quien repare el entuerto.
Si hasta aquí todo lo leído os ha parecido marciano, esperad a conocer el reparto protagonista: un jovencísimo Tobey Maguire pre-"Spiderman", un desatado y super-sobreactuado Mickey Rooney de yayo y el acabado Cliff De Young (canturreaba en "Shock Treatment", la secuela de "The rocky horror picture show" y la última vez que lo vi fue en una producción "Asylum".... RIP). ¿Impresionados?. No es para menos. "Revenge of the Red Baron" o "Plane Fear" (sus dos títulos originales a elegir) es en realidad "terror juvenil", no hay casi nada de sangre, de hecho, lo que más abunda es la vergüenza ajena. La movida empieza más en serio, y poco a poco va derivando al cachondeo, con un Barón en formato monigote de aspecto muy gracioso soltando puyitas, mi favorita viene cuando, tras aniquilar al progenitor de Maguire, exclama: "¿De que te quejas?, te he ahorrado un montón de pasta el día del padre", ¡chapeau!.
El caso es que, a pesar de lo estúpido de la premisa, de sus diálogos chorras a matar, de un montón de incoherencias y, en definitiva, de lo jodidamente mala que es, "Anochecer Rojo" entretiene razonablemente y despierta nuestro lado más compasivo.
Si hay que hacer caso de lo que rula por la red (de la que no hay que fiarse mucho), el director, Robert Gordon (nada que ver con el cantante de rockabilly), suele ejercer más como montador (de hecho, ésta es su única peli en la silla del dire) y como tal, podemos verlo en títulos tan dispares como "El regreso de los muertos vivientes" o "Toy Story" (¿?).
Años después Roger Corman relanza la película y la disfraza de producto infantil / familiar, evitando en la caratula cualquier elemento terrorífico y sustituyendo la imagen de Tobey Maguire por la de un niño cualquiera. Acojonante... puro Corman.

martes, 20 de octubre de 2009

LA SERPIENTE Y EL ARCO IRIS

A Wes Craven deberían darle un premio al director con más fluctuaciones a lo largo de su carrera. Suena a porno, pero no van por ahí los tiros (aunque de joven el viejo Wes estuvo muy metido en el mundo del peliculismo guarro). En varias ocasiones, Craven ha caído en picado como cineasta para renacer, para volver a caer, renacer de nuevo y caer... situación en la que se encuentra actualmente (eso significa que el día menos pensado ¿volverá a resurgir con alguna peli cojonuda?... es posible).
Una de estas nuevas oportunidades la tuvo cuando, tras varios años de telefilms chusqueros, parió "Pesadilla en Elm Street" y, a pesar de dos leves tropiezos intermedios, tiró parriba con cosas como "Amiga Mortal" o "Shocker". Entre estas firmó "La serpiente y el arco iris", un film que podría haber sido mucho mejor de lo que fue.
Basado en los estudios sobre el vudú que hizo Wade Davis, el Sr.Director nos cuenta la historia de un antropólogo encarnado por el simpático Bill Pullman, siempre con esa cara sufriente, que viaja a Haití para descubrir el secreto del fenómeno zombie, lo que le dará un montón de problemas, sobre todo con la mano derecha del dictador de turno, que encima es brujo.
"La serpiente y el arco iris" mola durante 65 minutos. Luego, ¡plof!, se va al carajo. Antes de que eso ocurra tenemos una historia bien narrada e interesante, con buena ambientación y algunas secuencias de pesadillas muy inquietantes.... sin estridencias... a partir de la hora y cinco, la tortilla se gira por completo y Craven asalta nuestros sentidos a base de pirotecnia barata y agotadora que se carga todo el realismo mágico y la sobriedad precedentes.
Una verdadera lástima, pues podría haber sido un clásico moderno del terror serio y adulto.
Luego, Craven volvió a tirar pabajo hasta que conoció a Kevin Williamson y se armó la jarana. Pero esa es otra historia.

WRONG TURN 3: LEFT FOR DEAD / CAMINO SANGRIENTO 3

No hablaré de lo que significó para mi "Wrong Turn 1" (es decir, "Km 666") porque ya lo hice en la reseña de "Wrong Turn 2" (y tampoco lo haré de esta, lógica se impone, por idéntico motivo), baste decir que siento especial simpatía por estas franquicias destinadas al mercado del dvd pero con origen cinematográfico... más si pertenecen al género del horror... mucho más si encajan en los parámetros del slasher... y ya no te digo na si mantienen su dignidad en más o menos buena forma.
"Wrong Turn 3" es una modesta peliculilla perfectamente visible que incluso supera tímidamente a su predecesora (es decir, la dos), aportando algunas pequeñas ideas que se salen de la rutina habitual de este tipo de productos.
Hagamos un poco de memoria: El "leitmotiv" de la saga es una interminable familia de deformes lugareños con predilección por la carne humana, a la que cazan y cocinan como si fueran animales. En este caso el alimento viene en forma de presidiarios en plena fuga, algunos de ellos incluso más malos que el propio psycho-killer (en este caso es uno, acompañado de otro más joven), lo que dará pie a una lucha sin cuartel en la que no sólo los fugados (más un par de polis y una churri) recibirán yoyas, tiros y otras putadas.

De todas formas, lo mejor de "Wrong Turn 3" está en la secuencia de apertura, cuyo fin es impactar y enganchar al espectador... y joder si lo consiguen. De buenas a primeras te plantan ante los ojos a una moza de increíble aspecto y no menos increíble tetismo que, en cinco minutos, sufre el esperado flechazo a través de la cuenca del ojo (y a través del seno) habitual ya de la franquicia. A este crimen, le siguen un par más generosamente sangrientos, especialmente el segundo, francamente brutal. Y es que aunque la truculencia asoma a ratos contados en "Wrong Turn 3", cuando lo hace es de modo genuinamente salvaje y gráfico... lástima que parte de ella sea en CGI, pero ya estoy comenzando a acostumbrarme.

¿Para cuando una cuarta?.

domingo, 18 de octubre de 2009

MIEDO AZUL

A inicios de los 80 se puso muy de moda en el cine norteamericano adaptar para la gran pantalla la última novela del famoso escritor Stephen King. Sin comerlo ni beberlo, nos vimos literalmente invadidos por toda clase de producciones. La cosa empezó con títulos y cineastas de prestigio, como el Carpenter de "Christine" o el Cronenberg de "La Zona Muerta", pero poco a poco las películas inspiradas en la obra del escritor comenzaron a perder fuelle en taquilla, y de la "serie A" se pasó a la "serie B", con títulos como la simpática "Los ojos del gato", la fallida "Ojos de Fuego" y la que hoy comentamos, "Miedo Azul", que vendría a ser el estandarte de la decadencia de la moda King.
La película se inspiraba en la novela "El ciclo del hombre lobo", un pequeño libro de letra gruesa ilustrado por el magnífico dibujante Bernie Wrightson, que hacía poco había colaborado con el escritor adaptando a las viñetas la película "Creepshow". Puesto que en aquellos tiempos cualquier productor hubiera pagado para llevar al celuloide hasta la lista de la compra de King, Dino de Laurentiis se animó a convertir lo que era una historia de hombres lobo en un largometraje, justo cuando los licántropos estaban de capa caída. El resultado final fue "Silver Bullet", "Miedo Azul", un film de aspecto telefílmico agradable de ver pero poco más que contó con los efectos especiales del papá de "E.T.", Carlo Rambaldi, al parecer no muy inspirado en aquel momento ya que más que un hombre lobo, lo que el veterano técnico Italiano había creado era un hombre oso. Así como suena.
"Miedo Azul" no cuenta nada que no hayamos visto antes. Un pueblo anda aterrorizado porque una extraña criatura está asesinando a sus habitantes. Un niño impedido y su tío alcohólico deciden desvelar el misterio y descubren atónitos que se trata del mentado hombre lobo. Pero, ¿qué habitante del pacífico pueblo es el que se transforma en un monstruo con la llegada de la luna llena?, la verdad es que no cuesta nada descubrirlo.
Daniel Attias, que venía de asistir a gente del calibre de Steven Spielberg (con "E.T.") o Sam Fuller (con "Perro Blanco"), se encargó de las tareas del director, y está claro que no lo hizo demasiado bien ya que no ha vuelto a dirigir para la gran pantalla desde aquel lejano 1985, centrando todo su campo de acción en la caja tonta.
Los rostros familiares de "Miedo Azul" nos llegan a través del reparto, el incombustible Gary Busey, al que muchos recordarán como el malo de "Arma Letal", el decadente ídolo de las jovencitas Corey Haim y tres veteranos del género, Evertt McGill, uno de los personajes más célebres de la serie de David Lynch "Twin Peaks" y extraño padre de familia a las órdenes de Wes Craven en "El sótano del miedo", el eterno secundario y protagonista de la saga de "El Padrastro" Terry O´Quinn y el actor de culto Lawrence Tirney.

miércoles, 14 de octubre de 2009

KUNG-FU CHEFS

En un momento en el que Jackie Chan hace las Américas, con más o menos éxito, el superior Samo Hung regresa al cine clásico de kung-fu con una película actual, tremendamente original, entretenida a rabiar y que nos despierta el apetito.
Lógicamente, y como suele pasar en todas las películas de Hung, lo mejor, es él. Aquí, más entrado en años, en carnes y arrugas, pero con la agilidad y el buen hacer de siempre.
No obstante, no estamos ante una peli de kung-fu convencional, estamos ante una película sobre cocina China. Apliquen el kung-fu a sus maneras de preparar manjares y obtendrán platos exquisitos, vendría a ser la moraleja de esta maravillosa película.
El maestro toma al alumno, le enseña a cocinar, este se inscribe en un concurso para ganar el título de mejor chef de China y lo gana. De entre medias, un sobrino de Hung, algo mafioso, hará todo lo posible para putear a nuestros protagonistas.
Los fans del kung-fu se estarán preguntando “¿Hay peleas en esta película?”, sí, también hay de eso, las justas. Después de todo es de Samo Hung, no de Ferran Adrià...
Lo cachondo es que, con un montaje muy videoclipero y tirando a veces de innecesario CGI, su primerizo director Wing Kin Yip consigue medio acercarse a las estructuras clásicas de las comedias de kung-fu ochenteras, darle un toque moderno, cambiar hostias por cocina, hacer que Samo Hung se cargue sin problema a todos los malhechores y, encima, salir airoso del guiso tan arriesgado que nos propone.
Y es que aunque a mitad de película hay un paroncillo de ritmo, que nos confunde un poco, estamos ante uno de los mejores títulos orientales de los últimos años.
Anoche la vi entera. Esta mañana me he vuelto a poner los mejores trozos.

martes, 13 de octubre de 2009

DÉJAME ENTRAR

La película que ganó el "Meliés de Oro" del año pasado en Sitges fue "Déjame entrar", del sueco Thomas Alferdson. Por pura casualidad la vi ayer junto a mi señora. No influyó lo de que hubiese estado en Sitges ni nada de eso, simple y pura casualidad. Y como la casualidad es simple y pura, también diré que simple y puramente me pareció una mierda "asín" de grande (hagan el ademán de tamaño enorme como ustedes gusten)
Con la última frase del anterior párrafo puede que me esté convirtiendo en la diana de miles de defensores de esta película, y es que buscando el cartel he podido ver qué pensaba la gente de ella, y me sorprende ver que muchos la consideran una obra maestra del género. Lo que yo generé al verla es una verdadera obra maestra, pero se quedó en el fondo de mi inodoro, ya lo siento. Aquí va un pequeño resumen de lo que trata....
Empieza bien, un chico de 12 años está rabioso por ser víctima del acoso escolar. Colecciona recortes de prensa que tratan sobre asesinatos, y se le ve durante toda la película hacer el "chorra" con un cuchillito. Parece que tenemos a un psycho-killer en potencia, pero que va, los tiros no van por ahí. Se mudan junto al piso que habitan un padre y su hija, que ronda la misma edad que el protagonista y resulta ser una vampiro. Se hacen amigos y será ella la que dé alas a la venganza contra los que acosan al chaval en el colegio.
Lenta es un adjetivo que le va de perlas, pero aburrida y estúpida son dos que le van mejor. Aburrida porque lo es. Estúpida porque en los asesinatos se ve que hay algo vampírico, pero nadie cae en ello. ¿Es que son todos gilipollas? Con "El Secreto" tenia expectativas y fueron estas las que me llevaron a la decepción, con "Déjame entrar" el trailer me engañó como a un chino, y lo que parecía una de terror, es un drama humano-social que va de intelectualoide porque si fuera en serio con el género no se habría comido un colín. Que triste es que todo dios quiera hacer cine de terror o fantástico, envolviéndolo en un halo de gafapastismo. 
Así vamos mal, joder, muy mal.

lunes, 12 de octubre de 2009

domingo, 11 de octubre de 2009

FANTASMAS EN SERIO Y EN BROMA

Soy un devoto de los "found footage" de fantasmas, porque son las únicas películas que a día de hoy aún logran darme escalofríos. Cuando oí hablar de "Paranormal Activity" y vi su trailer, decidí que tenía que echarle un ojo. El falso documental sobre una pareja que graba las actividades paranormales que sufren en casa, con secuencias de infrarrojos y toda esa mandanga, casi garantizaba notables momentos de vello enervado. Encima, de puta casualidad descubrí que la echaban en Sitges... ya no tenía excusa.
Justo tomé esa decisión (en realidad la tomó una amiga por mi), comencé a oír pestes del film. Que si era una estafa y un engañabobos. De hecho, ya en la inmensa cola, esperando para entrar, pasaron unos conocidos y, mediante señas, me recomendaron que me echara atrás. Pero no lo hice, por supuesto.
Pura consecuencia de "El proyecto de la bruja de Blair" (algún día se demostrará de modo oficial la gran importancia que tuvo esta en el desarrollo del cine moderno), "Paranormal Activity" tiene las mismas cualidades y los mismos defectos que cualquier producto de su estilo: los momentos de terror son muy efectivos gracias a su realismo desprovisto de artificios. Pero la parte del medio, el relleno, se hace inevitablemente pesado por mucho que los esforzados actores intenten escenificar el debacle de una relación casi ideal.
¿Es tan horrible?, tanto no. Pero estamos con lo de siempre, las expectativas son malas, malísimas, y el miedo es algo muy subjetivo. Lo que a algunos puede aterrorizarles, a otros darles risa. Así que es normal que, como con "El proyecto de la bruja de Blair", "Monstruoso" o -cof!! cof!!- "REC", "Paranormal Activity" despierte pasiones extremas de amor y odio... lo que nunca es malo del todo.
Tal y como decía antes, el fuerte del film son sus escenas de acojono puro, con la cámara fija encuadrando en plena noche a la pareja durmiente y retratando todo aquello raro que ocurre a su alrededor, destacando algunas maravillosas sutilezas capaces de arrancarle un grito a un sector del público (una puerta que se mueve inexplicablemente...) y otras cosas más llamativas (y muy logradas en cuanto a efectos especiales se refiere), incluido ese impactante desenlace.
Para ver una vez, o en dvd, sirve.
Por otro lado, este mismo medio día he tenido el gran, gran placer de asistir a la proyección de "Cazafantasmas" en el Auditorio del festival, es decir, el cine enorme de no menos enorme pantalla.
Fue la primera entrada que pillé nada más enterarme de la programación. No veía el clásico de Ivan Reitman en una pantalla de cine desde... ¡su estreno!, hace ya muchos años (y, anécdota contigua, de camino a casa mi amigo y yo fuimos atracados por dos aspirantes a Torete), así pues, -maldita nostalgia- volver a verla como dios manda era algo que me hacía una ilusión del cagarse. Y no me ha decepcionado lo más mínimo. Desde el principio la enorme cola formada ante el cine estaba repleta de público predispuesto a pasarlo tan bien como yo, fans luciendo camisetas del film con los más diversos diseños.
¿Y la peli?... Entretenimiento puro, ritmo, un agudo sentido de la comedia, las escenas más míticas aplaudidas con amor por la entregada audiencia (la aparición de Slimer, el "No ha dicho la palabra mágica", el "Hacia arriba!" y sobre todo el muñequito de Marshmallow, casi la estrella de la función... había quien incluso fotografiaba la pantalla) y, en fin, vivirlo para creerlo. Todo ello introducido por el mismísimo Ivan Reitman, que este año estaba en el jurado del Festival.
Dado que mañana, último día del putiferio, no pienso volver, este ha sido, sin duda, un fin de fiesta estupendo.

jueves, 8 de octubre de 2009

EL FANTASMA DEL PARAÍSO

En sus años mozos, y antes de ser el expoliador oficial de Alfred Hitchcock, Brian De Palma era un director cargado de buenas ideas y con un sano espíritu transgresor. Sus primeros pasos fueron en el cine "underground" imperante de la época para, poco después, dar el salto al "mainstream" con toda suerte de películas fantásticas que le harían famoso. Del mondongo destaca una por extravagante y sumamente atrevida, "El fantasma del paraíso", la que para muchos sigue siendo su mejor obra.
"El fantasma del paraíso" cuenta, en clave de musical-rock, la eterna historia del hombre que vende su alma al diablo, es decir, el mito de "Fausto", bañado con unas gotas de "El fantasma de la Ópera" y los ya por entonces habituales guiños a Hitchcock, en concreto con una escena que parodia el famoso crimen de la ducha de "Psicosis". El tono de la película es absolutamente desquiciado, posee un arranque casi de dibujos animados y a lo largo de la aceleradísima narración nos vamos cruzando con los más extraños personajes. Los actores son geniales y todos encajan perfectamente en su respectivo rol: William Finley, al que viéramos en "Trampa Mortal" de Tobe Hooper, como el atormentado fantasma de look deliciosamente cutre-disco. La encantadora Jessica Harper, posteriormente protagonista del "Suspiria" de Dario Argento, como musa del deformado compositor. El inimitable Gerrit Graham, actor de peculiar rostro al que hemos visto en incontables "series B" del género, como histérica estrella Glam y el diminuto Paul Williams encarnando a un demoníaco mecenas de la música rock y autor, a su vez, de las tremendas canciones que ilustran los números musicales.
"El fantasma del paraíso" chupa del pop, del glam rock, de la psicodelia, se nutre de intrincadas secuencias metódicamente filmadas así como de otras rodadas cámara al hombro en las que los extras miran al objetivo sin rubor, y mezcla alegremente comedia, drama (mejor dicho, tragedia), terror, thriller, romanticismo y, claro está, musical, dando como resultado una de las películas más inimitables de la historia del cine.

domingo, 4 de octubre de 2009

MALDITOS BASTARDOS

Dudaba si hacer o no esta reseña, porque ya está todo dicho en todos los medios. Pero bueno, contaré la experiencia ¡Qué demonios!
Ayer decidimos ir al cine. Yo le tenía ganas a la nueva de Tarantino, y considerando que ya lleva unas tres semanas en cartel, y que íbamos a una sesión de madrugada, supusimos mis acompañantes y yo que la sala estaría casi vacía. En un cine de la periferia. Craso error, estaba a rebosar, con un publico claramente Tarantiniano, que incluso lucía camisetas. Nunca más al cine en fin de semana. El ruido de las palomitas y los continuos comentarios del público hicieron que no disfrutara de la película como debía, porque lo cierto es mola un rato... pero cuando estás más pendiente del personal que de lo que ocurre en pantalla, mala cosa.
La peli es la típica de Tarantino; diálogos más o menos ingeniosos, violencia y en esta ocasión, incluso gore... Lo que está muy bien, y nos sitúa ante una de sus mejores obras... aunque el listón estaba bajo.
En un momento dado, cuando los bastardos del título se hacen pasar por italianos ante las autoridades nazis, hubo un gag que es un guiño para los verdaderos cinéfilos: Eli Roth se presenta como Antonio Margheriti. Risas moderadas. Al decirle el oficial nazi a Roth que repita su nombre pues no lo ha entendido, este hace hincapié en el nombre: “Antonio Mar-ghe-ri-ti!!!” Y la platea rompió a reír, exageradamente. Claro, en el segundo y tercer “Margheriti”, la gente entiende que es una situación cómica la que se nos cuenta, pero, ¿Cuántos de los que reían a mandíbula batiente, sabían en realidad que la broma estaba en que el nombre de Antonio Margheriti, es el de un director de cine Italiano? Yo creo que ninguno. Ni aunque hubiera dicho Anthony Dawson. Luego el gag carece de gracia si no sabes nada del director de "El Karate, el Colt y el Impostor". Así que no os riáis, hijos de puta, que la cosa estaba hecha para que tres o cuatro de los que había en el publico se rieran, no porque el nombre fuera gracioso.
Ese es el publico de Tarantino en España, y aunque me encantó la película, no quiero formar parte de ese grupo de paletos. Claro que igual los más o menos 700 espectadores que había en la sala, sí que saben quien es Antonio Margheriti, y soy yo el paleto que hablo por hablar... nunca lo sabremos... pero me temo que no.
En fin, que la peli está muy bien , muy entretenida, es muy disfrutable, y más si la ves solo.

sábado, 3 de octubre de 2009

SMASH CUT + THE HILLS RUN RED / COLINAS SANGRIENTAS

Este año en el Festival de Sitges voy a ver muy poco cine (como cada nueva edición), pero lo poco que vea será reseñado en este vuestro/nuestro querido blog. Ayer noche me zampé la primera de las llamadas "Midnight Extreme", sesiones dedicadas a la proyección de varios títulos más o menos catalogables de extremos, o gore o... muy de genero, en definitiva.
"Smash Cut" prometía mucho, pues se trata de un tributo absoluto a Herschell Gordon Lewis, padre del gore con "Blood Feast" o "2000 Maniacs" y actor en esta ocasión (imita/parodia el aviso previo al contenido del film, tal como hiciera Thomas Wood en "Blood Feast" -o su trailer-, solo que en esta ocasión no debería causarlo el exceso de sangre y violencia, sino la baja capacidad que tiene "Smash Cut" de aportar algo potable). De hecho, el mismo H.G.Lewis in person fue quien introdujo la película ayer noche, intentado sacarle algo bueno. Supongo que no soy muy amigo de las comedias gore... pero es que aún lo soy menos de las comedias gore que no hacen reír, y los niveles de sangre y mutilaciones que muestran es mas bien escaso. "Smash Cut" está entre esas. Un director de cine de terror acabado, descubre cómo utilizando sangre real -y extremidades amputadas auténticas- se siente más realizado, ello le acabará conduciendo a la locura y matando a todo quisqui (o al tipo de personajes que, por lo visto, un realizador "exploitation" está obligado a detestar: críticos petulantes, vídeo-artistas, ejecutivos, inversores... ¡y público!).
La única gracia de "Smash Cut" es su continua alusión a aspectos del universo real y fílmico de Herschell Gordon Lewis, el detective prota es idéntico al de "The Gore Gore Girls", la idea de base, y una secuencia en concreto, son puro "Color me blood red", la música, la estética, el look... lástima que también los defectos (los muchos defectos) del cine de Lewis se recrean, pero sin la gracia y el encanto de la obra original. Encima, los dos guiños actoriles del reparto, David ("La última casa a la izquierda") Hess y Michael ("Las colinas tienen ojos") Berryman resultan patéticos.
"Smash Cut", además de nada divertida, y menos gore de lo que prometía, es aburrida, monótona, sosa y deprimente.
La siguiente fue "The hills run red", primero anunciada como "torture porn" y luego como "slasher". Se trata de una producción "Dark Castle" (aunque solo vemos a Joel Silver como tal) cuyo fin es homenajear el cine de acuchillamientos de los ochenta. No se si el mal sabor de boca que me dejó "Smash Cut" contribuyó a la buena impresión que acabé llevándome de este film, que de no haber visto en Sitges en un cine -proyectado en dvd, eso sí- habría terminado alquilando y, seguramente, disfrutando moderadamente.
Un fan del cine de terror está obsesionado con un slasher oscuro del que solo se puede ver el trailer (muy deudor de "Thanksgiving" y la cargante estética "Grindhouse"... creo que rula por youtube), así que decide investigar al respecto con el fin de localizarlo. Se pone en contacto con la hija del desaparecido director (Sophie Monk, una auténtica morritos calientes que lo enseña casi todo y... bueno, quita el hipo) y, junto a su adúltera novia y su "amigo", parte en busca del bosque donde se rodó y la cabaña que habitaba el autor del ignoto film (interpretado por un adecuado William Sadler). Ni que decir que un psycho-killer enmascarado de chanante aspecto les pisa los talones.
El arranque de "The hills run red" es mejor que el desenlace, y es una lástima. Logran engancharte desde un buen principio, y te van alegrando la vista a ratos con un poco de gore burro (eso sí, en CGI y muy muy Hollywoodiense tipo B) y sutiles guiños al género de asesinos enmascarados. Entonces aterrizamos en el tercer acto y la cosa se desmadra... sí, mucho grito, mucho sufrir, alguna tortura, bastante líquido rojo... la histeria propia del desenlace de "La matanza de Texas", pero estilizada y cargante.
De todos modos, la peli se aguanta bien, entretiene bastante y es perfectamente visible.

viernes, 2 de octubre de 2009

SUPERSTICIÓN

La primera vez que tuve algún tipo de contacto con esta peli fue nada menos que en Italia, durante el viaje de fin de curso. Estábamos en la habitación del hotel, ya de noche, y hacíamos zapping (aunque entonces no se llamaba así) buscando alguna peli porno. Por puta casualidad pillamos el "espectacular" desenlace de "Superstición". Me quedé embobado viéndolo... y luego seguimos buscando algo guarro que animara nuestras calenturientas entrepiernas. Sin embargo, aquellas imágenes se almacenaron en mi memoria hasta que, pasados unos años, y no recuerdo cómo, pude ponerle título... y verla.
"Superstición" tiene una característica muy curiosa, se trata de un típico film de casas encantadas (con remalazos de cine satánico) pero rodado según las formas del tan preciado -por mi- slasher, que en aquella época (1982) daba con mucha fuerza. Vale que el malo de la función viene del mas allá, y es de aspecto más o menos monstruoso, pero es una presencia física, amenazante, que en un momento dado utiliza sus propias manos para clavar una estaca, martillo mediante, en la frente de una jovencita de buen ver. Antes, un par de bromistas -también adolescentes- caerán bajo las iras de la criatura. A ello, tenemos que añadir una dosis de gore notable (no muy habitual en el subgénero de las casas embrujadas) destacando la cabeza estallando dentro del microondas y, sobre todo, el cura atravesado por una sierra circular descontrolada. Los curas, uno de ellos prota absoluto -y los coros de la banda sonora- son residuo puro del cine de terrores católicos que decía antes, y el resto, familia en crisis habitando caserón maldito, es puro "Amityville".
A ver, la peli no es redonda, ni mucho menos, es algo patosa y tiene momentos francamente ridículos, pero también hace gala de ese look y esas maneras tan propias del horror ochentoso y cuando se trata de algo así, me cuesta muuuuucho ser objetivo. Vamos, que me encanta. Recientemente, tras varios frustrados intentos de ver cine moderno, recurrí a ella y, literalmente, me salvó la noche.
No entiendo como no se la reivindica más. Ni como el fandom no da la brasa de forma inmisericorde con ella. Aunque, bien pensado, mejor así.
Producen Mario Kassar y Andrew G. Vajna (poco antes de parir el primero de sus big hits, "Rambo").

miércoles, 30 de septiembre de 2009

RESIDENT EVIL DEGENERATION

"Resident Evil" tiene tres películas a cada cual peor, siendo la tercera un verdadero despropósito, así que mis expectativas ante esta "Resident Evil Degeneration" eran nulas. Lo único que me llamaba es que estaba íntegramente realizada en CGI, y que había zombies (aunque los llamen infectados. La mejor manera para identificarlos es la siguiente: El zombie se mueve lento, el infectado corre. Y me da igual como los llamen en las pelis, al final son lo mismo) Que además no tenga mucho que ver con la historia de la trilogía protagonizada por Milla Jovovich, también le suma puntos.
El virus T, un arma biológica creada por la extinta "Umbrella Corp." , está causando estragos en el aeropuerto de la ciudad en la que transcurre la acción. Un importante senador, y a la vez dueño de una farmacéutica relacionada con el virus T, está atrapado dentro del aeropuerto. Junto a él, Claire Redfield, una superviviente de "Racoon City", y varios civiles se las verán con los zombies que deambulan por allí. Leon S. Kennedy (protagonista junto a Claire del videojuego "Resident Evil 2") es enviado para rescatarles. Llega, se cepilla a la mitad de los zombies y saca a casi todos con vida. Claire que es una activista de una ONG que se manifiesta contra la farmacéutica del senador, tiene que tragarse sus palabras al descubrir que dicha empresa ha desarrollado la vacuna para el virus T, y que es una persona muy cercana a sus ideales quien lo ha soltado en el aeropuerto. Todo esto lleva a un segundo tramo de la película donde se echan en falta los zombies y todo es más thriller que terror.
Los modelados de los personajes son de sobresaliente en algunos como Leon, Claire o Angela, y de echarse a llorar en otros, como el del senador, cuyo traje parece una segunda piel y con una textura horrorosa. Puede que esté hecho así para sentir mas repulsión por él, pero parece una falta del pulido final. La iluminación, acojonante, casi se diría que es real. La animación es perfecta, lo más seguro es que sea capturada, pero las expresiones faciales siguen siendo la asignatura pendiente del CGI. Sus caras transmiten emociones en contadas ocasiones, y porque son gestos muy reconocibles, como bajar las cejas y fruncir el ceño o sonreír, pero cuando son emociones más complejas, como dudas o incertidumbre, ahí la cagan.
La verdad es que se pasa en un suspiro, y si bien el segundo tramo se desinfla un poco, el regusto que deja al terminar es de que no te importaría ver una segunda parte ya mismo. Lo dicho, no es la reinvención de la rueda, pero entretiene, y da fe a los que creíamos que el nombre "Resident Evil" solo significaba sacar tajada de una licencia de videojuegos.

DARK COUNTRY / EN TIERRA OSCURA

"Dark Country" es el caprichito de Thomas Jane por ponerse detrás de la cámara (aunque hace casi una década ya dirigió una tal "Jonni Nitro"), y como suele ocurrir en la mayoría de las veces que un actor se pone a dirigir, la cosa en más bien tirando a floja.
Unos recién casados salen de luna de miel, atravesando el desierto en automóvil. Tras un absurdo calentón donde se mezclan velocidad y masturbación, atropellan a un, ya de por sí, bastante pútrido individuo, al que socorren con intención de llevarlo a un hospital. Curiosamente, el tipo se incorpora y comienza a decirles cosas de sus vidas, hasta que, sin ton ni son, intenta estrangular al marido. No lo consigue, y por consecuencia, acaban matándolo. Como no saben donde meterlo, lo entierran y siguen su camino. Es entonces cuando se dan cuenta que todo en esos parajes es repulsivo.
A mi no me acaba de convencer la película de Thomas Jane. No es que no me acabe de convencer, es que, pensándolo en frío, incluso la detesto.
Aunque el punto de partida es interesante, en cuanto el individuo atropellado hace acto de presencia, la peli se vuelve anodina, no cuenta nada y te meten el final (al estilo de "El sexto sentido", para que se hagan una idea de la estupidez a la que anoche me enfrenté) a capón, tras haber metido también a capón la presencia de Ron Perlman, que tiene que soltar una frase reveladora, como para justificar su aparición.
Eso sí, Thomas Jane consigue algo muy difícil, y es que en una (exagerada) escena de masturbación femenina, donde una chica muy guapa hace lo propio con sus manitas, sus labios y un hielo, no nos pongamos a tono para nada, si no todo lo contrario, que nos entre grima ¡Con una chica preciosa!
Por lo demás, los vehículos y tormentas hechos en CGI, y los escenarios a base de croma, no ayudan mucho a disfrutar de la peli, más cuando el concepto de Jane de un ambiente malsano consiste en que no se vea nada en pantalla de lo oscuro que es todo.
Una patochada.

LA LEY DE MURPHY

"La ley de Murphy" es una película literalmente afectada por lo que su propio título significa. De entrada tiene todo para triunfar: Charles Bronson metido de lleno en su etapa ochentera, "Cannon" a la producción, J.Lee Thompson a la dirección, violencia, frases macarras ("¿Recuerdas lo que te dije sobre la ley de Murphy?.... ¿Recuerdas lo que te dije yo?, ¡Bang!" o "¡Vete al infierno!... Las damas primero"), en fin, nada que no estuviese en "El justiciero de la noche", "Justicia Salvaje" o "Kinjite: prohibido en occidente"... sin embargo, no funciona como debería, el aspecto negativo de ella acaba resaltando sobre el positivo.

Un policía recientemente abandonado por su mujer, y en plena crisis personal, es el blanco de la venganza de una fría y despiadada psicópata a la que años atrás encerró. Esta se lo monta para que sea acusado de los crímenes que ella comete, por lo que es detenido. Naturalmente no durará mucho entre rejas, de donde escapará con el fin de encontrar respuestas y demostrar su inocencia. El problema es que en la huida arrastra a una ladronzuela irritante y cargante (el supuesto contrapunto humorístico) que, seguramente, sea la que arruine el film. Encima, también hay un mafioso de por medio cuya meta es cazar al pobre protagonista.
Bronson da vida a un poli más humano, con sus debilidades y flaquezas, pero sigue siendo un tipo duro, por lo que aunque se aleje medianamente del vengador sediento de sangre de "El justiciero de la ciudad" o el poli dispuesto a todo de "Al filo de la medianoche", convence. Así que, tal y como decía, probablemente el cáncer de "La ley de Murphy" sea la chica chillona de los cojones (encarnada por Kathleen Wilhoite, quien ese mismo año daría vida a la médium de "Witchboard"). 
Al film le falta garra y ritmo, aunque no carece de sus aislados buenos momentos (la humillación del jefe mafioso o el desenlace), así que...

lunes, 28 de septiembre de 2009

MARIHUANA

Auténtica rareza en la línea de "Reefer Madness" y demás filmes amarillistas antidroga (pero de procedencia latina, lo cual hace todo más hilarante), que supone uno de los primeros trabajos de León Klimovsky en su Argentina natal, y también supone, por un lado una patochada de padre y muy señor mío, y por otro, la oportunidad para que 
el director se pusiera a experimentar con la excusa de filmar un colocón de marihuana. Los resultados artísticos no son nada desdeñables. Pero ojo, eso -y una trama policíaca tan graciosa como bien resuelta- es todo lo bueno que tiene la peli. Una hora y siete minutos interminables, numeritos musicales incluidos.
Una mujer aparece asesinada a golpes en un club social (la peli es de 1950. Esa escena debió ser muy dura en la época), y la policía asocia la muerte con una red de traficantes de marihuana. El marido, por su cuenta, se pone a investigar, descubriendo auténticos personajes oscuros fumadores de porros, así como un fumaderos siniestros y malsanos, cuya ambientación es más propia de una peli de terror. El tipo acaba probando los canutos y la historia acaba muy, muy mal.
Si las pelis yankis sobre el tema son tremendamente exageradas, esta ya roza lo demencial… pero el aburrimiento al que nos somete hacen que ni eso merezca la pena.
Otro dato muy gracioso. Interpretados por argentinos, dos de los personajes protagonistas son españoles, y eso da a lugar a un diálogo 
cachondo: -“¿Es usted extranjero?”. “Si, soy español”- ¿Pero español de España?, porque yo también soy español, pero de Cataluña…”
En fin, como curiosidad, dejará satisfechas las inquietudes del cinéfilo más exótico.

viernes, 25 de septiembre de 2009

TERMINATOR SALVATION

McG solo ha hecho bien una cosa en su vida profesional, producir la serie de TV "Spaced", con Simon Pegg de protagonista y Edgard Wright en la dirección. Como director solo tiene caquita, entretenida, pero caquita. Ejemplos de ello son las dos partes de "Los ángeles de Charlie" (en la secuela me salí del cine por primera vez en mi vida e hice un corte de mangas a la pantalla según me iba, lo cual provocó los aplausos del público) El resto de sus trabajos en la silla de dirección han sido episodios pilotos o documentales de música y vídeos musicales. No digo que sea mal director, solo que elige mal sus trabajos, y para muestra la película que nos ocupa.
El futuro, "Skynet" domina casi todo el mundo. La resistencia hace lo que puede para luchar contra las máquinas pero están perdiendo. "John Connor" es un mindundi, ni siquiera es sargento, pero suple esa falta de poder haciendo de gurú y hablando por radio todas las noches, dando consejos de cómo acabar con los distintos autómatas de "Skynet". Por otro lado, aparece un extraño llamado "Marcus" que antes del día del juicio fue ejecutado por asesinato, y su cuerpo donado a la ciencia. "Marcus" se encuentra con un joven "Kyle Reese" (ya saben, el héroe del "Terminator" original), y cuando este le explica que hay que llegar hasta "Connor" para sobrevivir, sufren un ataque. "Kyle" y una niña muda que le acompaña, y que no pinta nada en la película, son secuestrados por las máquinas y llevados hasta la central de "Skynet" para experimentar con ellos. "Marcus" buscará a "Connor" para que le ayude en el rescate.
La película tiene altibajos, momentos de acción y momentos de paliqueo chorra. Además, hay mil y un fallos de guión, como que "Connor" hable por radio y las máquinas no rastreen la señal. Que un grupo de personas escuche un coche llegar a lo lejos, les de tiempo a esconderse, y en cambio no oigan acercarse.a un robot del tamaño de un edificio. Que en una escena es de día y en la siguiente de noche. La tontería de que la fuerza del ser humano esta en el corazón. La película es casi disfrutable por sus escenas de acción, pero aconsejo dejar el cerebro en casa porque, como pienses mucho en lo que ves, te llevarás una decepción.
De las actuaciones solo puedo decir que todos están fatal, todos, no se salva ni Bale, ni el Worthington este que ahora saldrá en muchas películas pero que tiene cero carisma. En cuanto al cameo de Schwarzenegger, es la forma de unir el universo de esta película con el futuro postapocalíptico que mostraban las primera y segunda partes. Puede que la calidad del modelado sea un poco burda (para los que no lo sepan, el "chuache" se hizo en CGI, que ya no está para estos trotes) pero puede venir bien ya que sería como una especie de versión 1.0 de la piel que recubre a los "Terminators", resumiendo, canta bastante su condición de muñequito 3D.

jueves, 24 de septiembre de 2009

¿DÓNDE ESTARÁ MI NIÑO?

Ya estoy un poco hasta los huevos de que se crean que bromeo cuando digo que soy fan del cine de Mariano Ozores. La gente se piensa que es que hago la gracia, para parecer más “cool” o ir de simpático. Después de la risotada socarrona, viene siempre el “Ahora en serio, qué películas te gustan”. Y es que es cierto, me gusta el cine de Ozores de verdad… no para reírme de él, ni para vilipendiarlo… admiro su oficio y como coloca la cámara. De hecho, siempre digo que si el cine de Billy Wilder son obras maestras, el de Ozores también, pues es lo mismo. Y la gente se me toma a coña. Entonces… ¿cómo confesar que otras de las películas que más admiro del cine Español son las de Manolo Escobar?... por todo eso, jamás lo había dicho. Pues igual, me gustan esas películas (repartidas entre varios directores), donde primaba ver a Manolo Escobar cantando, pero siempre incorporaban una sólida historia cómica, unos actores cojonudos y unos directores que hacían lo que les pedían, dotando al producto de entretenimiento puro y duro. Mucho oficio tenían, sí señor.
Entonces, una de las películas más recordadas de Escobar, y de las mejores, sería este "¿Dónde estará mi niño?" en el que, como casi siempre, el cantante se interpreta a sí mismo ( aunque cambian el apellido de Escobar por el de Andújar) y nos explica la historia de una chavala, a la que, estando en Ibiza de vacaciones, conoce el cantante, follador empedernido, y se la folla, para irse después a seguir cantando por ahí. La chavalita se queda embarazada de Manolo, y siete años más tarde acude a visitarle a una actuación, pues piensa que estará tan locamente enamorado de ella, como ella lo está de él. Y la cruda realidad es que Manolo ni se acuerda de chavala. Pero el padre del cantante (un fantástico Antonio Garisa) sí se acuerda, así que ella se hace pasar por la novia de este y el niño por hermano bastardo de Manolo, con el fin de que se encariñe con ellos, y al final se case con la chica.
La peli está muy entretenida. Poco más tengo que decir. Con mucho ritmo y con unos toques trogloditas y machistoides que me hacen mucha gracia, pues el hecho de que la única vez que la chica se acostó con un hombre, fue aquella, en la película lo celebran como si la que se tira a más de un hombre fuese una puta. O el hecho de que el padre y la tía de Manolo Escobar andan toda la peli intentando convencerle de que siente la cabeza. En fin, ¡cine de curas cojonudo!
Dirige el gran “valgo-lo-mismo-pa-un-roto-que-pa-un-descosío” Luis María Delgado.

LA CENTINELA

Consecuencia directa del "boom" sobre cine satánico producido en los USA por ahí mediados / finales de los 70 (con "El Exorcista" como detonador y "La Profecía" como mimado hijo bastardo), "La Centinela" me dio auténticas pesadillas de chaval a causa de sus numerosas secuencias de inquietante y extraño surrealismo truculento. El director no es otro que Michael Winner (basándose en una novela de Jeffrey Konvitz), responsable de los tres primeros films de la saga "Death Wish", y cuenta con un reparto considerable, que se extiende incluso a papeles minúsculos, ahí va la lista (en orden imdbiano): Chris Sarandon, Martin Balsam, John Carradine, José Ferrer, Ava Gardner, Arthur Kennedy, Burgess Meredith, Sylvia Miles, Deborah Raffin, Eli Wallach, Christopher Walken, la sexy Beverly D'Angelo (futura esposa ficticia de Chevy Chase en las pelis de la chiflada familia americana, y que protagoniza una escena de onanismo muy potente), Tom Berenger (en un rol tamaño ladilla), Jeff Goldblum (que ya había currado para Winner en "Death Wish" haciendo de violador y con el que tenía muy buena relación) y ¡Richard Dreyfuss de extra!. La verdadera prota de la función, la sosita Cristina Raines, terminaría con sus escuetos huesos en la caja tonta. De los efectos visuales y maquillajes se responsabilizan dos grandes, Albert Withlock (quien había colaborado en pelis de Hitchcock) y Dick Smith, respectivamente.
Una modelo y su novio buscan piso. Encuentran uno amplio, de aspecto algo gótico, pero a precio de ganga. Tras instalarse (ella sola, es una chica muy de los 70) conoce a los vecinos, que son una panda de tipos y tipas raro/as. Encima, por la noche, escucha ensordecedores estruendos en el piso de arriba. Enfadada, va a reclamar a la dueña del lugar y esta le dice que flipa, pues salvo un siniestro cura ciego asomado día y noche a la ventana del ático, hace años que nadie más habita allí.
La premisa es tan interesante como suena, y el film está plagado de pequeños momentos francamente efectivos, sobre todo cuando la moza, de madrugada, solana y linterna en mano, sube al piso ruidoso y se encuentra con una sorpresa escalofriante. A ratos Winner pierde el pedal y se pasa de rollo efectista, pero para un fan del cine de terror de bajo viente como yo, ya mola. Atención al desenlace, con la enfermiza intervención de auténticos fenómenos de feria, de aspecto turbador, sí, pero poco dotados para la interpretación.
Con todo, un pequeño film muy estimable que el propio Winner intentó remakear hace poco, sin conseguirlo.